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miércoles, 20 de noviembre de 2019

El error de Ábalos

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La respuesta dada oficialmente por el PSOE ante la sentencia de los ERE no es seria. Los demás pueden decir tonterías, pero el PSOE no. La política española sigue su propia senda repetitiva. 
Hoy las televisiones le sacan a Sánchez la receta que le aplicó a Mariano Rajoy desde la tribuna del Congreso. Y sacan a Rajoy —que no sé si sigue en Santa Pola— advirtiéndole  sobre cuando salga la sentencia de los ERE. Pues ya ha salido y en un momento muy delicado. Pero parece que ya todos los momentos son delicados en la política española. Todo cae sobre el mismo pie.
Por absurdo que parezca, los políticos españoles convierten el momento de vergüenza en el del regocijo, sin entender que no hay nada que celebrar por parte de nadie, que con estas vergüenzas las padecemos todos los ciudadanos sin importar cómo se piense.
Las estrategia del "cuando llegue tu hora" —algo entre tango arrabalero y narco ranchera— no es más que una pequeña compensación psicológica en un mundo político que sigue sin entender que han sido estas actitudes las que han dado al traste con el clima de nuestra democracia, trayendo un sentido de hastío e impotencia del que es necesario librarse para poder seguir adelante con ejemplaridad.


Las palabras del Secretario del PSOE,  a toda página en ABC, resuenan como un pistoletazo en un concierto, que diría el novelista Stendhal: "Ábalos: «No es un caso del PSOE, sino de antiguos responsables públicos de la Junta»". El Mundo lo da junto a otros titulares, también sustanciosos, con una mínima variación "Ferraz. Ábalos: "No es un caso del PSOE sino de ex responsables públicos de la Junta"". El País es un poco más piadoso, pero la procesión va por dentro, es decir, han quedado críticas y lamentos protegidos por el acceso de registro.
La sentencia de los ERE es un terremoto del que algunos ya están vendiendo escombros. ¿Estamos condenados los ciudadanos a seguir viviendo la corrupción, por un lado, y las secuelas dialécticas que conllevan por otro? Parece que sí, desgraciadamente.



Rizando el rizo, Pablo Iglesias, empeñado en promocionarse fuera, ha echado la culpa al "bipartidismo". ¡Él sí que sabe de política! El sistema que tanto le gusta a Pablo Iglesias es el que ha dado más fuerza a los partidos minoritarios, especialmente a él que, pese a su descenso electoral, consigue salvar los platos con su entrada en el gobierno... si es que hay gobierno nuevo y no hay que volver a las urnas. Algo espera recoger del desastre.
Lo que se hace en política y funciona se acaba convirtiendo en pauta hasta que se agota. La salida forzada de Mariano Rajoy ha sido el último gran pacto de la política española. Tus hechos te persiguen o a hierro muere, quien a hierro mata, como dice el viejo refrán. Una vez visto que la unión de los pequeños sirve para derribar, queda por ver si sirve para construir.
La respuesta de Ávalos deja pocas esperanzas. Es de un cinismo estremecedor. La maldición de la hemeroteca es demasiado fuerte.


La Justicia ya ha mandado cada uno a su sitio; ha funcionado. Pero echar tierra al asunto o distraer la atención no es bueno para nadie. Se vuelve contra quien lo dice y además elimina lo más importante, el compromiso expreso de que esto no se repita. El "somos otros" no funciona. 
En el PSOE, como en otros partidos, hay mucha gente honesta. Pero si no se reconoce que los responsables defraudan en primer lugar a sus propias bases y votantes, entonces nada tiene sentido. Es solo un insulto a la inteligencia que se acaba pagando... con más fragmentación política.
Esta fragmentación, pesa a lo que digan algunos, no es el reflejo de la diversidad política, sino de la imposibilidad de identificación con los modelos propuestos, con los partidos y sus trayectorias. Es lo que está en la base de la ingobernabilidad, la incapacidad de regenerar los partidos tras las debacles de los escándalos de corrupción. Los que llegan nuevos lo aprovechan pero no hay beneficio para la ciudadanía. Más enfrentamientos, menos eficacia. 
Lo dicho por Ábalos es un enorme error y, sobre todo, una gran mentira que a nadie engaña. Es una mala señal. No hablo de las responsabilidades políticas, que piden los primeros que las incumplen. Me refiero a la contrición necesaria que asegure que estos casos no se vuelven a repetir, que los partidos toman nota y se fortalecen sus mecanismos de defensa. No lo hacen.



viernes, 20 de julio de 2012

Tablaos, EREs y saqueos palaciegos

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El problema entre medios y fines es constante en todos aquellos ámbitos en los que hay que tomar decisiones. El relativismo de medios en el que estamos instalados nos presenta constantes sorpresas sobre cómo se toman algunos las normas legales. Una sociedad necesita leyes; en eso estarán todos de acuerdo. Pero algunos empiezan a dudar sobre la norma y la excepcionalidad; si son para todos y en todo momento o si algunos pueden interpretarla a su gusto para burlarla. Un país serio, como gusta ahora decir, no solo es el que cumple sus compromisos, sino el que respeta y valora sus leyes, que también son compromisos. Un país serio es, además, el que quiere y hace que se cumplan. Los países que no lo son, reducen sus leyes a la ineficacia y a la demagogia.
El alcalde de Santa Comba, en Galicia, que acaba de ser condenado por prevaricación por burlar la propia normativa municipal concediendo licencias de "tablaos flamencos" a los pubs de la localidad para que cerraran a las cuatro de la mañana, tal como nos cuenta hoy la prensa*, es un ejemplo más de lo que no hay que hacer en la política. Él se presentará como un benefactor del sector, pero lo que es realmente es un capo municipal, para el que las normas están para incumplirlas. 

El que hayan sido las discotecas las que le denunciaran nos muestra el trasunto de competencia y el papel "mediador" del alcalde que consiguió que en su localidad gallega de 11.000 habitantes hubiera más tablaos que en Sevilla. Gracias a sus acciones, el ayuntamiento habrá dejado de recaudar los impuestos que diferencian una discoteca de un simple pub. Pero más allá de eso está la falta de moralidad que retrata una forma de entender la política.
El varapalo dado por el tribunal Superior de Madrid a la empresa Global Sale Solutions declarando nulo el ERE presentado para el despido de trabajadores amparándose en posibles pérdidas futuras mientras que tiene ganancias actualmente es otro ejemplo, esta vez empresarial**. Lo que se pretendía era deslocalizarla contratando fuera el servicio de atención telefónica y nos muestra otro caso de la política seguida por muchas empresas, sobre esa falta de sentido y compromiso social. El objetivo de una empresa, nos repiten los apóstoles y gurús emprendedores, es ganar dinero. Inmediatamente lo corrigen: es ganar más dinero. Según parece, no bastan los empleos precarios y mal pagados. Hay que llevarse las empresas allí donde se pueda pagar menos para ganar más. Los ERE de empresas con beneficio son profundamente inmorales. Reducen a los trabajadores al nivel de trastos útiles. Son personas; hay que recordarlo.


Estos son algunos de nuestros nuevos héroes sociales, los que nos deben llevar hacia el futuro: alcaldes prevaricadores y empresarios con vocación viajera, que después podrán presumir y disfrutar de sus ganancias y astucia sentados en tablaos gallegos habilitados para eludir las normativas municipales. Habrá algunos que expliquen que si el alcalde no hubiera dado esas licencias fraudulentas, los empresarios de los pubs habrían deslocalizado sus garitos nocturnos y serían otras localidades de la zona las que podrían haber disfrutado de los saraos. Algún día descubrirán que hay vida empresarial más allá de los pubs.
Es sobre todo el aspecto profundamente inmoral de ambas situaciones, la del que se burla de las normas que debe defender y la del que considera que no tiene compromiso más que con su propia ganancia y utiliza la ley para desprenderse de trabajadores, lo más preocupante.


Las comunidades que se han ofrecido a cambiar las leyes existentes para que se asiente en ellas Eurovegas, por ejemplo, están trabajando en los mismos límites de la moralidad y de la función de los políticos. El hecho de "cambiar legalmente" la normativa, modificarla para que la empresa norteamericana se instale aquí no modifica el aspecto moral del asunto; por el contrario, lo agrava, ya que muestra una concepción instrumental de las leyes y un desprecio de los principios en los que se pueda basar al modificarlas ex profeso. Es otra forma de prevaricación; es lo que es.
Lo que hay que cambiar son estas mentalidades. Necesitamos personas que vinculen seriedad con compromiso, moral con fines. No podemos permitirnos ni más parches ni más fraudes. Cada vez es más evidente el chorreo de dinero, el saqueo de instituciones a cargo de asesores, institutos y demás miembros familiares o círculos de amigos. El caso del "saqueo del Palau" es otra muestra de los límites a los que se ha llegado:

El ex presidente de la Fundació Orfeó-Palau de la Música catalana. Fèlix Millet, depositó ayer en el juzgado de instrucción número 30 de Barcelona su confesión reconociendo que cometió importantes "irregularidades" durante su gestión al frente de la emblemática institución musical catalana por un importe de al menos 3,3 millones de euros, desviados para su propio beneficio y el de su socio y ex director administrativo, Jordi Montull. Esta cifra no incluye las remuneraciones recibidas por ambos directivos.***

La gravedad del asunto es máxima ya que el juez ha extendido la causa al partido gobernante, Convergencia Democrática de Cataluña, haciéndole responsable del saqueo, no solo porque sea una institución pública de su dependencia, sino porque se benefició del saqueo. No sabemos que pensará ahora el president Mas del peso que Cataluña lleva en la mochila, tal como declaró en su viaje reciente a los Estados Unidos para desvincular la imagen de Cataluña de la "marca España":

El juez requiere a CDC a que deposite, como máximo hasta mañana, la fianza de 3,2 millones, con el apercibimiento de que si no lo hace "se procederá al embargo de sus bienes hasta cubrir el importe de la fianza".
En el auto, el magistrado acuerda abrir una pieza separada del caso Palau para instruir la responsabilidad civil de CDC en este proceso.
El juez ve indicios, a partir de las actuaciones practicadas, que CDC recibió fondos del Orfeó Català por valor de 2,3 millones de euros a través de "entregas opacas de dinero en efectivo" realizadas entre 2002 y 2008 por parte de los saqueadores confesos del Palau de la Música Fèlix Millet y Jordi Montull, con la supuesta colaboración de la exdirectora financiera, la también imputada Gemma Montull.
Estas "entregas opacas" de dinero por valor de 2,3 millones de euros fueron a parar a los entonces responsables de finanzas de CDC Carles Torrent -ya fallecido- y Daniel Osàcar -también imputado-, aunque el destinatario final era Convergencia, según el magistrado.****

Para poder acabar con todas estas prácticas —el principal inculpado y confeso ha admitido, entre otros, gastos por valor de medio millón de euros cargados a la institución para viajes de vacaciones con la familia— es necesario insistir en que los males de la economía son solo el resultado de las decisiones erróneas, fraudulentas o delictivas de un rosario de personas que engloban alcaldes, empresarios, directores del Palau, etc. Las decisiones son frutos de nuestro fondo moral; no se toman en el vacío. Las toman personas con valores. Y eso es lo que parece fallar por demasiados sitios. El sistema ha favorecido la colocación de estos depredadores (in)morales en la cima de la sociedad, allí donde se toman las decisiones.


Se nos ha venido demasiado la idea de la "eficacia", aunque no sé si se puede llamar a nuestros gestores precisamente "eficaces"; pero así les gusta a ellos verse. La moralidad no es una cuestión anticuada. Es la garantía de la honestidad de las personas y de que las instituciones de las que son responsables están al servicio de los ciudadanos y no para uso lucrativo de quienes las administran. Es fácil decirlo, pero ¿por qué es tan difícil cumplirlo?
La pérdida de empleos, de recursos, de fondos... no solo obedecen a los problemas iniciados en lugares alejados de nosotros, en crisis lejanas. Muchos tienen su origen en nuestra exposición a males que no nos tomamos en serio hasta que empezamos a sumar y sumar y sumar...

* "Un alcalde gallego prevaricó al permitir 43 tablaos flamencos en su municipio" El mundo 19/07/2012 http://www.elmundo.es/elmundo/2012/07/19/espana/1342712694.html
** "El juez tumba por primera vez un ERE en el que se alegó previsión de pérdidas" El País 19/07/2012 http://economia.elpais.com/economia/2012/07/19/actualidad/1342699551_844753.html
*** "Millet reconoce haberse apropiado de al menos 3,3 millones del Palau de la Música" La Vanguardia 17/09/2012 http://www.lavanguardia.com/economia/noticias/20090917/53785812086/millet-reconoce-haberse-apropiado-de-al-menos-33-millones-del-palau-de-la-musica-barcelona-musica-fi.html
**** "El juez declara a CDC responsable civil por el caso Palau" La Vanguardia 18/07/2012 http://www.lavanguardia.com/politica/20120718/54326446633/cdc-declarada-responsable-civil-palau-de-la-musica.html


miércoles, 25 de abril de 2012

La jueza habla claro

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El auto de procesamiento de la jueza Mercedes Alaya del ex Consejero de Empleo de la Junta de Andalucía, señor Antonio Fernández, no tiene desperdicio ni se calla nada que no estemos pensando el resto de los afectados, que somos todos los españoles en cuanto somos ciudadanos y contribuyentes. Según recoge el diario El Mundo, la magistrada señala en el auto la “dejación absoluta de las funciones que le correspondían, generando las lamentables consecuencias que se han producido de enriquecimiento injustificado para unos y de empobrecimiento para las arcas de la comunidad autónoma andaluza por el despilfarro continuado de fondos públicos”.* Solo se puede decir más alto.
Dejación y despilfarro son dos de los grandes pecados que un político —y quien le nombra— puede cometer, especialmente porque no son vicios ocultos, sino perfectamente visibles y detectables.  La dejación tiene efectos claros y, no hablemos ya, el despilfarro que, además de verse, suele repercutir sobre otras parcelas que se ven perjudicadas. No se trataba, pues, de no ver lo que tenía debajo de sus narices el Consejero, sino de lo que él mismo colocaba donde le parecía con la aquiescencia y hasta el asesoramiento —no fuera a hacerlo descuidadamente— de los que tenían que haberlo evitado asesorándole rectamente. Tiene su guasa, pero maldita la gracia, que el señor Fernández utilizara los servicios de asesoramiento para elaborar la bien tejida trama de los ERE fraudulentos.

Según la magistrada, "presuntamente" el ex consejero, además de "idear y elaborar" el convenio marco de 2001 que reguló las ayudas investigadas, fue quien "ordenó las directrices para la aplicación" del mismo, las cuales "impartió" en su propio despacho al ex director general de Trabajo y Seguridad Social Francisco Javier Guerrero.
"Estas directrices no se amparaban en normativa estatal ni de desarrollo reglamentario por parte de la Junta" sino que "eran criterios verbales que se manejaban en la Consejería y que sólo sabían las personas o cargos más cercanos a la Administración, de ahí que los beneficiarios tuvieran que tener estrecha relación con ellos", señala la juez.*

Lo que se está describiendo aquí no es solo un “delito”; es una pauta de comportamiento, un estado de cosas repetido. Como bien señala la magistrada Alaya, se trata de que las personas que han sido elegidas para gestionar de la mejor manera posible los bienes sociales, por el contrario, se dediquen a su despilfarro y al enriquecimiento indebido, suyo y de otros. Este señor no ha estado ahí diez días; ha estado ocho años como Consejero de la Junta. Todo un ejemplo.
Ya que nuestros políticos no tienen la capacidad de reaccionar ante este tipo de cosas, que prefieren que escampe con la creencia fundada en que los charcos se acaban secando, son los jueces los que están dejando en evidencia el clientelismo y la desvergüenza absolutamente indignante por su propia evidencia. Así, el hombre que se concedía indemnizaciones a sí mismo se convierte en figura emblemática de una modalidad política en la que los honrados solo pueden presumir de ceguera y sordera a la espera, como suelen decir, de que hablen los tribunales. Y están en ello.
La jueza lo ha señalado claramente:

Tras subrayar que "la política no puede ir contra la Ley y el Derecho, aunque sea avalada por los servicios técnicos y jurídicos de la Junta", la instructora dice que investigará "si en el asesoramiento que pudo recibir Fernández en toda su etapa como consejero por los servicios jurídicos" con relación al convenio marco "hubiesen prevalecido los criterios políticos sobre los jurídicos".*

Es esta una línea esencial de investigación, pues este tipo de corrupción se basa en el reparto de responsabilidades a lo largo de la cadena para que unos papeles avalen a otros y al final todos están en su carpetita, que es de lo que se trata. Se llenan las asesorías de personas deseosas de decir que sí a lo que les piden aquellos que les contrataron y acaban elaborando informes ingeniosos que sirven de justificación para realizar las tropelías administrativas. Todo muy "legal" y asesorado, pero en contra del ciudadano. Por eso la línea de investigación de la jueza es importante para este país porque hay que extender las responsabilidades más allá e ir ascendiendo y descendiendo por las escalas de la responsabilidad, del asesoramiento y demás elaboradores de informes.
Le recrimina además la jueza Alaya al ex consejero que la “política” pueda ir en contra de “la Ley y el Derecho”. Es realmente lamentable que tengamos que leer esto en un  auto judicial contra un alto cargo de una institución del Estado. Sí, muy lamentable.


Lo seguimos diciendo: la política lleva mucho tiempo atrayendo sinvergüenzas e ineptos que son colocados en la maquinaria del estado y del que acaban sacando provecho propio y causando mal a todos. O los políticos son conscientes del nivel de descrédito al que elevan la política misma o habrá poco que hacer. Mientras unos y otros tapen sus escándalos con los del contrario, saldremos perdiendo todos.  La política es absolutamente indispensable en una sociedad democrática. La corrupción y los escándalos solo generan indiferencia, que es el estado social que le viene bien a los que creen en la constancia del fraude y el despilfarro junto a la alternancia del poder. Si la política (los políticos) no hace nada para evitar el “efecto llamada” del inepto o del listillo, del prevaricador o del corrupto, no deberían quejarse de que los ciudadanos les increpen o se pongan camisetas con bocatas alusivos.

* "La juez critica que Fernández permitió enriquecer 'a unos' y 'empobreció' las arcas públicas". El Mundo 24/04/2012 http://www.elmundo.es/accesible/elmundo/2012/04/24/andalucia/1335273555.html



sábado, 21 de enero de 2012

Reventas

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Antes de que se inventaran los gremios de emprendedores asesores, mediadores e intermediarios, España tenía su propio gremio: los revendedores o reventas. Estos especializados financieros ibéricos invertían en comprar entradas de los espectáculos y buscaban su oportunidad de mercadeo. No producían nada. Miento —perdón—: producían el encarecimiento de las entradas; vivían de encarecer, como manda la Teoría económica. 
Estos personajes picarescos, típicos de los alrededores de plazas de toros, estadios de fútbol, cines y teatros, no daban un palo al agua durante la semana y vivían de esas inversiones especulativas. Se sabían delincuentes y siempre estaban pendientes de que no hubiera ningún gris o un secreta cerca que les pudiera trincar con las entradas en el bolsillo. Mientras intentabas llegar a la taquilla te iban asaltando por el camino. “Las tengo buenas y baratas. ¿Cuántas quiere?”

Como viví casi toda  mi infancia y mi juventud frente a la Plaza de Toros de las Ventas, la Monumental, los veía en los días de espectáculo pululando entre la gente, acercándose hasta casi rozarte ofreciéndote buenos tendidos casi regalados. Estos trabajadores de las oportunidades de mercado se paseaban por las colas de las salas cinematográficas de estreno viendo las caras de desesperación de los que temían quedarse sin poder ver la película por tener a muchos por delante en la fila y se les acercaban con su oferta de buenas y baratas. Igual ocurría en los teatros. Eso sí que era mercado libre. Las más de las veces tenían acuerdos con los de las taquillas que les facilitaba suficientes entradas como para que se produjera una carencia importante. Y entonces estabas en sus manos. El precio iba subiendo según la demanda que hubiera. Más de un escándalo se formó en las colas porque tras despachar unas cuantas entradas, después de horas esperando, se ponía el cartel de “vendido” o de “no hay billetes”, señal inequívoca de que estabas en manos de esos emprendedores y sus cómplices taquilleros. Ya se hablaba de la mafia de la reventa.
En una España heredera del estraperlo, del mercado negro de la posguerra, los reventas han seguido en las óperas, conciertos y sobre todo el deporte, con tanto partido del siglo y finalistas de todo, donde la televisión tiene el mal gusto de indicarnos la importancia del partido diciéndonos el precio que se paga en la reventa. Mal gusto y mal ejemplo. Así somos.
En los años setenta y ochenta, aunque la historia venía de las dobles nacionalidades de los cincuenta, la palabra intermediario quedó asociada también a los que hacían negocio quedándose con los derechos de fichaje de futbolistas de dudoso origen español, para revenderlos con beneficio, por supuesto, a los equipos españoles. Fueron los años de los llamados “oriundos”, los jugadores hispanoamericanos que decían ser descendientes de ciudadanos españoles y que estos intermediarios traían a España porque no contaban como extranjeros y podían ser alineados en las formaciones de nuestros equipos. Así se encareció el mercado futbolero (y seguimos en ello). Pronto comenzaron las sospechas de falsificaciones de documentos y aparecieron abuelos que aseguraban haber sembrado América de vástagos desde el Río Grande a la Patagonia. Los intermediarios te encontraban parientes debajo de las piedras y tenías la nacionalidad española en menos que se canta el himno español, que no tiene letra. Un día, extranjero; al siguiente jurabas bandera, y el domingo a meter goles y a por el pichichi.



Pero no se quedaba solo en el futbol. Pronto proliferaron en muchos campos, especialmente la agricultura, encareciendo con sus múltiples intermediaciones los productos agrícolas. Los agricultores se siguen quejando de los mismo, de lo poco que les pagan a ellos y de lo caro que está en el mercado. Como ejemplo de esto nos quedó ese monumento musical canario que se llama la “Polka frutera”, popularizada por el grupo Los Sabadeños y que hoy da vergüenza tener que recordar.
Todos estos revendedores nacionales —y si no ellos mismos, su espíritu— son los que han proliferado como las setas, esta vez no alrededor de cines, estadios y cosos taurinos, sino alrededor de concejalías, consejerías, despachos oficiales y todo lugar en el que hubiera algo que comprar barato y revender caro, incluidos los favores de alguien. Han sido y son una auténtica lacra en todos los niveles.
Por eso la noticia que nos dan hoy es otro agujero en el tiempo, un agujero de gusano, y nunca mejor traída a cuenta esta expresión que aúna esta vez la Física y la Moral. Nos dicen que una gran parte del dinero destinado a los ERE andaluces se lo han llevado los intermediarios:

"Ahí está el gran mangazo Sin ninguna duda”. La tosca frase de fuentes de la investigación es reveladora. Cualquier observador del caso de los ERE debería dar un paso atrás para ver con perspectiva cómo la mayor parte de los beneficios ilícitos del millonario fraude se la llevaron las consultoras y los intermediarios. De un fondo público de 647 millones, ni los intrusos (prejubilados que nunca trabajaron en las empresas beneficiadas) ni las ayudas directas a empresas representaron un fraude tan descomunal y concentrado en pocas manos como el de las consultoras, cuyo porcentaje rondó entre el 15% y el 25% del costo total de los expedientes.*

En la España que cierra fábricas, que está en el puesto 39 de las listas de innovación, que tiene el número uno de parados, que propone “minijobs”, que exporta licenciados y doctores en Física —sí, en esta España nuestra—, han proliferado en cambio estos reventas, comisionistas, intermediarios, que han vivido de tramitar el dinero público, de hacerlo llegar mermado escandalosamente hasta el destino. ¿A quién le interesa acabar con el paro cuando estás viviendo de los parados?
Esto no ha ocurrido solo con los ERES, se ha hecho lo mismo en muchas partes, en las que con la excusa de la gestión exterior, se han trasladado servicios y funciones a empresas de gestión, intermediarias, que se quedaban con una parte cada vez más importante del total. Lo que la administración ha podido hacer, se ha dejado en manos de otros. La famosa externalización de muchos servicios no ha acabado en otra cosa la mayor parte de las veces. Se ha vendido que la modernización de la administración pública pasaba por su reducción y esto ha degenerado en la proliferación de estas empresas cuya única finalidad y beneficio es quedarse con parte y encarecer muchos servicios. Por supuesto, muchas de esas empresas —como ha saltado con frecuencia  la prensa— se creaban el día antes, cuando no el día después.



La España de la baja productividad es la España de la alta intermediación, del encarecimiento por las rapiñas intermedias. Cómo, tras casi cuarenta años de democracia, tenemos que estar escuchando y denunciando los mismos males que se daban en la oscura España dictatorial de la posguerra, es un misterio sociológico profundo. La España en la que, por primera en mucho tiempo, vez salen más que entran; la de los jóvenes doctores y licenciados haciendo la maleta de la emigración; la de la espera de los inversores como si fuera un Plan Marshall, pero está vez de dineros chinos, saudíes y kuwaitíes, dictaduras a los que hay que pedir que inviertan aquí y dar las gracias si lo hacen; la del fútbol y las fiestas patronales para recaudar de los que vienen al pueblo; la España de las colas, pero esta vez no las de los cupones de racionamiento, sino las colas del paro. Sí, de aquella a esta España: un país en color con el corazón en blanco y negro.
¡Qué pena, penita, pena!... la España revendida y reventada.

* “Las consultoras se llevaban hasta el 25% del coste de los ERE en comisiones” El País 20/01/2012 http://politica.elpais.com/politica/2012/01/20/actualidad/1327014546_199955.html




POLKA FRUTERA
¿Quién es ese elegantísimo,
orondo y gran caballero?
-Ése es un intermediario
en el negocio frutero.

¿De quién es ese palacio,
orgullo del pueblo entero?
-Ése es un intermediario
en el negocio frutero.

¿De quién es ese automóvil
tan lujoso y tan ligero?
-Ése es un intermediario
en el negocio frutero.

¿De quién es ese vapor,
de quién es ese velero?
-Pues, eso es un intermediario
en el negocio frutero.

¿Quién fue el que emprendió viaje
a Madrid y al extranjero?
-Pues, ése es un intermediario
en el negocio frutero.

En el negocio frutero,
en el negocio frutero,
es todo un intermediario,
en el negocio frutero.

¿Quién es ese potentado,
quién es ese consejero?
-Esos son intermediarios
en el negocio frutero.

¿Quiere darme cinco duros
para comer, caballero?
-¿Quién sos tú?
-Yo soy un pobre del campo
agricultor platanero.