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lunes, 20 de junio de 2016

Las consecuencias de Orlando

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Una vez que la gente comienza a recomponerse del dolor de Orlando, comienzan otras reacciones de diferente tipo. Algunos vuelven a su homofobia habitual; otros hacen recapitulación de ella. El crimen ha sido un golpe en muchas conciencias y un grito de una comunidad que es agredida y perseguida en muchos lugares.
En The Washington Post, Gabe Ortiz, hacía un repaso a la situación de la comunidad LGTB en Estados Unidos en un artículo titulado "Being gay in America is still a radical act", publicado inmediatamente tras el ataque:

This is how we live our lives as lesbian, gay, bisexual and transgender people in the United States. Even in 2016, our mere existence can still be considered a threat.
Our movement has made incredible strides in the battle for equality in recent years. A sitting president endorsed marriage equality. The Supreme Court made it legal for us to marry. At least 225 cities and counties across the United States prohibit employment discrimination on the basis of sexual orientation or gender identity. We are becoming more visible on television and in movies. It would be easy to think that the fight for equality is over.
But in a majority of states, a person can still be denied service for being gay and can still be fired because of their gender identity. Recently, Republican legislators have attempted to make life as miserable as possible for transgender Americans by restricting their access to some public restrooms. The mass shooting in Orlando may be the worst in U.S. history, but it is in no way an isolated act of violence against LGBT people. Americans have been shot, stabbed, drowned and beaten to death for the crime of being LGBT — by their classmates, by their parents, by their neighbors and often by strangers. To be gay in 2016 is still in many ways a dangerous and radical act.*


Recreaba así un panorama general sobre el que se iba formando la imagen del ataque. Eran las primeras reacciones tras el dolor y el espanto. Enmarcaba el ataque especialmente como un "acto de odio" y se identificaba especialmente con la comunidad latina homosexual. Así cerraba su escrito:

This act of hate was meant to cause fear. It is all the more painful in a time when we’re seeing so much anti-Latino rhetoric. But we cannot be afraid. That’s what homophobia and transphobia feed off, and we have come too far to be forced back into a closet. For many of us, that life of fear ended years ago — and we must keep it that way. We must keep fighting for the silenced voices in Orlando, and for those still living in fear in the closet.*


 Posteriormente, las líneas del terrorismo y la homofobia se fundirían, desestimándose la "anti-latino" que Ortiz señalaba por el origen de las víctimas. Los ataques de Trump contra la comunidad latina durante la campaña de las primarias hacían pensar a algunos en este tipo de conexiones xenófobas. Es una muestra más de lo negativo de la campaña de Donald Trump y de las fisuras de enfrentamiento que está levantando en los Estados Unidos haciéndolo retroceder décadas en ciertos campos. Los avances señalados por Ortiz son reales, pero también lo son la homofobia que despierta la exposición pública por parte de los sectores más conservadores, liderados por Trump.


El ataque ha servido a algunos, desde la esfera religiosa, para hacer examen de conciencia. Reuters ha publicado un artículo recogiendo diferentes reacciones de los líderes religiosos de la comunidad en Orlando, enfrentados al hecho horrendo del crimen y a sus planteamientos respecto a la homosexualidad:

From pulpits in Orlando and beyond, church leaders are reckoning with religious views often hostile to homosexuality after a gunman killed 49 people at a gay nightclub, with some wondering if they are contributing to breeding contempt.
At a prayer service soon after the worst mass shooting in modern U.S. history, Reverend Joel Hunter confessed he did not know how to pray for the lesbian, gay, bisexual and transgender community targeted in the attack.
"I have been searching my heart: is there anything I did that was complicit in that loss?" said Hunter, senior pastor at Northland, a nondenominational Christian church based in central Florida near Orlando, site of the Sunday morning shooting that also left 53 wounded.
The show of support from church leaders, including denominations that reject homosexuality and same-sex marriage, raised hopes that the shooting could mark a turning point for acceptance of the gay community in religious circles. Authorities have described the massacre by 29-year-old Omar Mateen as both terrorism and a hate crime.
But fears persist that the warm embrace could end after a few sermons.
"Stand with the community when there isn't a crisis," said Terry DeCarlo, executive director of the GLBT Community Center of Central Florida.
Orange County Mayor Teresa Jacobs said faith-based leaders were talking openly about how to support the gay community for the first time, signaling to her "a transformational moment."**


Las preguntas iniciales sobre si se ha contribuido indirectamente a esta masacre al dirigir la homofobia desde los púlpitos son un buen campo de reflexión, pero —como señala Terry DeCarlo en el texto citado— habrá que poner a prueba estos sentimientos más allá del impacto de las muertes. Será entonces cuando se pueda ver si realmente se ha visto modificado el planteamiento inicial de desprecio u odio hacia la comunidad gay.
El panorama se complica mucho más en el mundo árabe. Hemos señalado aquí las incongruencias de los países árabes a los que les interesaba considerar el ataque de Orlando desde la perspectiva única del atentado terrorista del Estado Islámico, en cuyo nombre fue reivindicado. 
Hemos señalado esta circunstancia a lo largo de la semana pasada porque lo consideramos de interés para ver las estrategias políticas con las que estos países cubren su represión, especialmente la dirigida contra los homosexuales. Esta represión forma parte de una estrategia más amplia en la que se trata de mostrar un liderazgo social virtuoso para neutralizar el discurso moral de los grupos radicales. Eso implica los ataques a todos aquellos grupos que se consideran nocivos para las "sagradas costumbres" de la comunidad musulmana que se ve agredida por los peligros que llegan de Occidente: ateísmo, homosexualidad, feminismo... El radicalismo de los grupos salafistas y del Estado islámico no se combate con liberalismo, por decirlo así, con una política de derechos humanos, sino que estos se desprecian (como ha declarado públicamente el presidente de Egipto) diciendo que no son compatibles en un cierto tanto por ciento con el mundo musulmán ya que son un invento occidental.


El virtuosismo social se muestra complaciendo a la parte más conservadora y satisfaciendo sus fobias, con lo que en vez de producirse una apertura lo que se establece es un estado represor que aprovecha para eliminar los sectores más progresistas y abiertos en nombre de un tradicionalismo religioso. Es el fenómeno egipcio y es también el fenómeno turco, los dos países que compiten permanentemente en este sentido, pero cuyas políticas se van aproximando en el conservadurismo social y religioso.
De Turquía nos llegan noticias precisamente relacionadas con la homofobia. Con el título "Turkish newspaper calls Orlando shooting victims ‘perverts,' then backtracks", el diario Albawaba recoge los titulares homofóbicos de un diario turco respecto a lo ocurrido en Orlando:

A right-wing Turkish paper has run a headline many are calling offensive for Sunday’s Orlando massacre that saw a gunman with rumored links to Daesh (ISIS) shoot up a gay night club, killing 50 and wounding several others. Following the attacks, Yeni Akit wrote “Death toll rises to 50 in bar where perverted homosexuals go!” before removing the word 'pervert' later.
The Daily Mail, citing the Turkish think tank the Hrant Dink Foundation named after the Turkish-Armenian journalist killed in 2007 by a Turkish nationalist, claims that the paper has a track record of insulting minorities, and is also supportive of Turkish president Recep Tayyip Erdogan.
The Huffington Post noted that the headline prompted outcries on Twitter, where some users insinuated that Yeni Akit was celebrating the attack.***


Pero la regresión turca es cada vez más acusada. Erdogan considera que debe jugar el mismo papel de defensor de la fe y la moral, por lo que las acciones contra las minorías se suceden. Turquía había permitido la celebración del Día del Orgullo Gay en los últimos siete años, pero se ha prohibido en este alegando motivos de seguridad.
La ambigüedad de la postura turca es grande. Mientras los titulares del periódico pro Erdogan llama "pervertidos" a las víctimas del ataque de Orlando y se prohibían las manifestaciones con quema de banderas del arco iris por parte de los grupos nacionalistas, el presidente turco invitaba —en un golpe propagandístico sin precedentes— a su mesa a un cantante transexual. El diario progubernamental en inglés Daily Sabah, destinado a lavar la imagen exterior de Erdogan mandaba el siguiente mensaje al mundo:

Bülent Ersoy, a transsexual and one of Turkey's most popular singers, was among the guests invited to an iftar dinner organized by the Presidency on Sunday.
Turkey's beloved diva Ersoy met President Recep Tayyip Erdoğan and First Lady Emine Erdoğan with many other Turkish actresses and singers at the dinner held for the country's artists and athletes.
Addressing the guests, Erdoğan said the artists and athletes will help building the country's cultural and sports infrastructure to carry Turkey to its 2023 goals, adding that those people should support their own country for a better future.
Ersoy gained international notoriety in 1981 after having sex reassignment surgery in London by a British plastic surgeon. The diva's transgender status, sense of fashion, talent, and successful relationship with the media has given Ersoy iconic status in Turkey.
She is quite a popular public figure in the country and has become a symbol for the increased tolerance for LGBT figures in Turkey over the years.****


La cena se celebró anoche mismo y le ha servido a Erdogan para manifestar ante el mundo su liberalidad. En las calles ocurren otras cosas. 
Bülent Ersoy es una institución en Turquía y encabezó una sonada lucha para su reconocimiento legal como mujer tras su operación, algo que consiguió finalmente, lo que le permitió un posterior matrimonio. Ahora está volcada en la canción nacional otomana tras renegar del "pop árabe" que había practicado. Erdogan sabe lo que hace, pero no creo que convenza a muchos.


Tras los primeros mensajes de condolencia al "pueblo americano", las reacciones sociales ante las condenas de los hechos por parte de países claramente homófobos no han cesado. Las denuncias por la hipocresía y el oportunismo no se hicieron esperar y fueron inmediatas. En Albawaba, con el título " Egypt and Saudi Arabia scorned for offering 'condolences' after gay club shooting" se recogían estas reacciones contra las condolencias de países que persiguen a la comunidad gay:

Egypt has a poor record on gay rights--although it's not technically illegal to be gay in Egypt, the government has imprisoned dozens of members of the LGBT community in recent years for things like "debauchery" or "pornography." 
Egypt's tweet was met with swift backlash.
Robert Ruttledge, a physics professor at McGill University in Montreal, said, "Will your government stop arresting gay men, for simply being gay?"
"Egyptian authorities regularly arrest gay men, give them anal tests and throw them in jail for having sex," said Evan Hill, a multimedia journalist who focuses on the Middle East.
Meanwhile in Saudi Arabia, US ambassador Abullah Al Saud issued a statement on Monday saying, "The Kingdom of Saudi Arabia condemns in the strongest terms the attack on innocent people in Orlando, Florida, and sends its deepest condolences to the families and friends of the victims and to the people of the United States. We stand with the American people at this tragic time."
Unfortunately for the ambassador, gay sex is illegal in the Kingdom, and can be punished by death or flogging, depending on the perceived seriousness of the crime, according to the US State Department's 2014 Human Rights report.
As a result of those policies, Saudi's statement was greeted with a fair bit of scorn online.
"Saudi Arabia jails and executes gay people. Somehow their government's condolences for Orlando ring hollow," said author and Vice contributing editor Molly Crabapple.  *****


En atentado de Orlando, como hemos señalado en ocasiones, tiene todas las dimensiones, tanto por las víctimas como por el atacante, para convertirse en un test de hipocresía social y diplomática. Ha hecho enfrentarse con distinto grado de conciencia a los discursos homofóbicos y sus consecuencias, ya fuera en el seno de una familia o desde el púlpito dominical. Ha hecho enfrentarse en los Estados Unidos a los crecientes discursos de odio manejados en la campaña electoral por Donald Trump y los republicanos, haciendo emerger una América retrógrada que asusta a las personas sensatas en medio del crecimiento del racismo y la xenofobia, ahora aumentado por la homofobia. Ha servido para darse cuenta que la comunidad gay es también un objetivo "político" del terrorismo, reivindicado en nombre del Estado Islámico, que entre su barbarie —hoy se da la noticia de la quema de diecinueve mujeres vivas— apunta también a los homosexuales. Igualmente ha dejado en evidencia a los países que persiguen a los homosexuales entre sus fronteras o aprueban leyes para la deportación de los extranjeros, como Egipto, y los que los azotan, encarcelan y condenan a muerte, como Arabia Saudí o Irán, entre otros.
Ha servido también para poner levemente sobre la mesa una cuestión complicada, la de la comunidad gay musulmana, un tabú que solo aflora en ciertos momentos. Algunos reflexionan que dentro de sus países son víctimas de la homofobia virtuosa; fuera lo son, señalan, doblemente: de la homofobia y de la islamofobia.



* "Being gay in America is still a radical act" The Washington Post 13/06/2016 https://www.washingtonpost.com/posteverything/wp/2016/06/13/being-gay-in-america-is-still-a-radical-act/?hpid=hp_no-name_opinion-card-c%3Ahomepage%2Fstory
** "Religious leaders reexamine words after Orlando gay club massacre" Reuters 17/06/2016 http://www.reuters.com/article/us-florida-shooting-religion-idUSKCN0Z32KB
*** "Turkish newspaper calls Orlando shooting victims ‘perverts,' then backtracks" Albawaba 14/06/2016 http://www.albawaba.com/loop/turkish-newspaper-calls-orlando-shooting-victims-perverts-851782
**** "Transsexual singer Bülent Ersoy attends iftar dinner hosted by President Erdoğan" Daily Sabah 20/06/2016http://www.dailysabah.com/politics/2016/06/20/transsexual-singer-bulent-ersoy-attends-iftar-dinner-hosted-by-president-erdogan

***** "Egypt and Saudi Arabia scorned for offering 'condolences' after gay club shooting" Albawaba 13/06/2016 http://www.albawaba.com/loop/egypt-and-saudi-arabia-scorned-offering-condolences-after-gay-club-shooting-851618







domingo, 19 de junio de 2016

Lo que los políticos dicen o el análisis de The Washington Post

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Una campaña electoral es siempre un tiempo abierto a la improvisación y la respuesta rápida en función de aquello que ocurra en su transcurso. De alguna forma, es una especie de examen improvisado a los candidatos y a la clase política en general sobre su forma de reaccionar y de las propuestas ante lo ocurrido.
The Washington Post ha realizado una extraordinaria información con el tratamiento informático de los textos generados por el atentado contra la comunidad gay de Orlando por Omar Mateen y reivindicado en nombre del Estado Islámico, que a su vez lo confirmo como uno de sus "soldados" ejecutores.


El trabajo —comprendido en la sección "Visual Stories"— está firmado por Bonnie Berkowitz, Weiyi Cai, Denise Lu y Lazaro Gamio y lleva por título "Everything lawmakers said (and didn’t say) after the Orlando mass shooting". Se trata de un análisis informatizado de los discursos producidos por las distintas figuras de un campo u otro, republicanos y demócratas, del cual salen unos patrones muy definidos en determinados aspectos clave sobre la consideración e interpretación del suceso en Orlando.
De los textos, agrupados y tratados, salen unas pautas que permiten identificar con claridad las diferentes líneas interpretativas:



En este gráfico se puede apreciar perfectamente las diferencias entre demócratas y republicanos en la interpretación de los hechos. Las frases o palabras mencionadas en sus discursos poseen un valor ideológico y de posicionamiento. Por el mismo motivo, las palabras que se dicen por unos son eludidas por otros. Por eso el titular tiene sentido: lo dicho es importante y lo eludido también es significativo.
Hay casos muy significativos, es decir, constituyen los ejes de las interpretaciones, que pueden establecerse sobre la consideración mayoritariamente republicana de "atentado terrorista" frente a la consideración demócrata de "crimen de odio". En el mismo sentido, los republicanos han usado mayoritariamente la expresión "islam radical" frente al uso casi testimonial de algunos demócratas. Los demócratas han preferido hacer referencia explícita a la comunidad gay de forma más clara que los republicanos; también lo han de hecho de forma exclusiva en la línea elegida para la interpretación del hecho: el control de armas, que forma parte de la cruzada del presidente Obama y una línea estratégica en la campaña, tanto por Trump que recibió el apoyo explícito de la Asociación Nacional del Rifle, como de los demócratas de Clinton que han hecho referencia expresa al deseo de controlar la venta de armas de asalto.


El establecimiento de los principales tópicos de los discursos permite un análisis global que las herramientas informáticas facilitan. Todo el material revisado puede ser analizado desde esos tópicos cuya selección es importante. El trabajo del equipo de The Washington Post es modélico y una útil herramienta para comprender la principales estrategias de los contendientes ante la explosión de un caso de esta naturaleza.
Más allá del análisis de las respuestas políticas —de eso trata el artículo— están los hechos que las suscitan y las consecuencias que puedan tener sociales y políticas, tanto en el interior como en el exterior.

El evitar las referencias al "islam radical" por parte de Obama y de los demócratas tiene que ver esencialmente con la defensa de su política exterior. Se da la paradoja de que mientras ciertos países árabes (como vimos, Egipto) mostraron sus condolencias por el ataque en términos de combate contra el Estado Islámico, la presidencia de los Estados Unidos, seguida por los demócratas, lo ha evitado deliberadamente. Y por otro lado, mientras que la Casa Blanca mostraba sus condolencias a la comunidad gay y lo trataba como un "crimen de odio", los mismos países árabes musulmanes trataban de evitar la mención de que las víctimas del crimen masivo eran miembros de la comunidad gay.
Creo que se desvela en estas paradojas la complejidad de la política, con el peso de la comunicación y los "enmarcados" de los hechos para la construcción de los discursos. En un contexto de conflicto político, mediático, bélico y cultural, como en el que nos encontramos, los discursos y sus enfoques son esenciales.


Mientras Obama trata de que no se responsabilice al islam en su conjunto de lo que hacen sus radicales, sus esfuerzos moderados no han servido más que para convertir todo Oriente Medio al antiamericanismo (y anti occidentalismo) y perder sus aliados, que han optado por la radicalización controlada para contener la radicalización exterior incontrolada y no ser acusados de pro occidentales, un verdadero estigma. ¡Terrible paradoja!
A los gobiernos autoritarios les interesaba que el caso de Orlando fuera un atentado del Estado Islámico porque así se justifican sus políticas de represión, de control de las comunicaciones y, en general, de debilitamiento de los derechos humanos, los que abiertamente niegan como un "invento occidental" para su destrucción identitaria y política.
La política de Obama no puede cubrir todos los frentes (militar, político, social y cultural) y está desbordada por la propia realidad de los hechos. Es loable que trate de evitar que se produzca la "islamofobia" contra la comunidad musulmana y es importante que así se haga. Pero la negación del hecho religioso extremista es uno de esos absurdos que puede ser contraproducente porque afecta a las medidas y apoyos posibles. Convertir en casos patológicos los casos de terrorismo en los que existen reivindicaciones y una voluntad clara es contraproducente porque solo servirá para esconder la basura bajo la alfombra, no para evitar futuros conflictos. Tengo mis dudas que la comunidad, en cualquier parte del mundo, se lo agradezca.


A lo que estamos asistiendo, por el contrario, es a una radicalización institucional mayor en países aparentemente moderados y que han estado bajo el amparo norteamericano, como son los casos de Turquía o Egipto, en los que se persigue a los liberales y laicos.
La creación de corrientes antioccidentales llevará, como en el caso de Omar Mateen, a la conclusión de que Occidente es el responsable de todo lo que les ocurra en los personal, social o político. Por eso reducirlo a una patología personal y no verlo como el resultado de un proceso en el que se mezclan las frustraciones de todo tipo y que ha sido canalizado hacia la destrucción terrorista es un error que hará que se obvien los perfiles potencialmente peligrosos.
Es complicado frenar este tipo de terrorismo interno, hijo de la frustración y el odio, porque se vive bajo un sistema de derechos y libertades. Hace bien Glenn Greenwald, un ganador de un Pulitzer, en destacar desde The Washington Post los peligros de poner en marcha unas políticas que se basen en las sospechas. Señala Greenwald que las críticas al FBI tras cada caso de terrorismo interior son una constante:

Ever since the Sept. 11 attack almost 15 years ago, every act of perceived terror, and even thwarted ones, have triggered identical responses. The Boston Marathon attack, for instance, prompted this critique of the bureau, which had looked into the older brother: “Many people thought the FBI should have continued to investigate [Tamerlan] Tsarnaev until the Boston plot was uncovered,” David Gomez recalled this week in Foreign Policy. About Orlando, he wrote: “As more terrorists become successful in hiding from the FBI in plain sight using encryption and other means, perhaps it is time to revisit the probable-cause standard to open investigations in potential terrorism cases.”
Underlying this mind-set is an assumption that is both dubious and dangerous: that absolute security is desirable and attainable. None say that explicitly, but it’s the necessary implication of the argument. Once this framework is implicitly adopted, a successful attack becomes proof that something went wrong, law enforcement failed to act properly and more government authorities are needed. To wit: Hillary Clinton this week proposed an “intelligence surge” to halt “plots before they can be carried out.” And Donald Trump called for more intelligence activity to give “law enforcement and the military the tools they need to prevent terrorist attacks.”
This is wrong, and based on what we know, the FBI acted properly. Agents have the power they need, and they were right to close the case on Mateen. Just because someone successfully carried out a violent mass attack does not prove that police powers were inadequate or that existing powers were misapplied. No minimally free society can prevent all violence. In the United States, we do not hold suspects for crimes they have not committed.**


Es cierto y así debe ser. Pero también que hay que seguir intentado métodos mejores. Aceptar que la seguridad absoluta no es posible no significa renunciar a aprender de cada caso para tratar de establecer posibles patrones o lugares en los que puedan ser detectados. En el caso de Omar Mateen, el propietario de la tienda en la que intentó comprar un chaleco antibalas y miles de balas informó de sus sospechas, pero nadie consiguió saber quién era aquel comprador.
El trabajo realizado por The Washington Post ha sido magnífico en su tratamiento de los materiales textuales. El análisis realizado sobre los discursos políticos respecto a lo ocurrido en Orlando es una interesante y valiosa pieza periodística con las herramientas de que hoy disponemos.



* Bonnie Berkowitz, Weiyi Cai, Denise Lu y Lazaro Gamio "Everything lawmakers said (and didn’t say) after the Orlando mass shooting" The Washington Post 16/06/2016 https://www.washingtonpost.com/graphics/national/how-lawmakers-responded-to-the-orlando-mass-shooting/

 ** "The FBI was right not to arrest Omar Mateen before the shooting" The Washington Post 17/06/2016 https://www.washingtonpost.com/posteverything/wp/2016/06/17/the-fbi-was-right-not-to-arrest-omar-mateen-before-the-shooting/



sábado, 18 de junio de 2016

El terrorista más incómodo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El Estado Islámico y el terrorismo que proviene de sus raíces está descolocando nuestros diccionarios al enfrentarnos a nuevas formas que no encajan en las etiquetas nacionales (ellos contra nosotros) como en las guerras entre estados, en las patológicas (enfermedades psíquicas) ni en las religiosas. La base de todo ello creo que es el desconocimiento de los procesos en las tres líneas y, especialmente, las interacciones entre ellas que configuran unas identidades muy diferentes a las que estamos habituados a contemplar y comprender.
Hay una gran diferencia entre los terroristas que se encuentran en los países árabes y los que están surgiendo, como Omar Mateen, en la retaguardia, criados en Occidente y de segunda generación, por decirlo así. Su proceso de gestación tiene elementos comunes con otros casos pero mucho más, creo, diferentes.
Las amenazas vienen de unos y otros, pero la forma de intentar detectarlos es muy diferente ya que lo que sirve de aviso en unos casos no sirve en otros. También creo que existen diferencias entre los casos norteamericanos y los que se han producido en Europa, con alguna excepción. Esto no debería ser una novedad pues el terrorista es también un producto de su entorno, entendiendo que las motivaciones son formas de respuesta ante los que nos rodea. Hay que estudiarlos sistémicamente, como parte de unidades (comunidades, familias, etc.) más amplias.
Los Angeles Times recoge estas declaraciones de la autoridades de Orlando:

“This was an act of a hate-filled murderer,” Orlando Mayor Buddy Dyer said during a Friday briefing at an assistance center for victims’ families. “People have different definitions of acts of terror, but it was certainly an act of hate.”*


En efecto, muchas definiciones de terrorismo y una de odio. Sin embargo, las consecuencias son las mismas. Da igual lo que haya habido en la cabeza de Omar Mateen, lo importante es lo que hizo y cómo es posible evitarlo.
El sentimiento de odio puede obedecer a muchos motivos y va moldeando la personalidad de quien se deja poseer por él. El odio destruye al que lo tiene y contra quien se dirige. Los motivos que las personas eligen para dar salida a su odio pueden ser caminos de salida, racionalizaciones para poder justificar sus propios sentimientos negativos. Unos los encontrarán en la política, otros en la religión, otros en ambas cosas. Mateen eligió dar una forma a su motivo: el juramento al Estado Islámico y tratar de ser lo que consideraba que nunca había sido, un verdadero musulmán, ni sus propios ojos ni a los de los demás. Después usó lo que la armada sociedad norteamericana le permitía: comprar armas de asalto.
Da la impresión de que se trata de hacerle un test post mórtem para ver si supera nuestras pruebas del "buen terrorista". No es a Omar Mateen al que hay que examinar sino nuestros protocolos de detección de casos, algo que ha fallado estrepitosamente de nuevo.
Cada vez que se produce una matanza de este tipo, los registros muestran que las personas en cuestión estuvieron bajo vigilancia, habían sido controladas durante un tiempo, etc. Esto implica la producción de una serie de discursos exculpatorios de diverso tipo. Nadie entiende que unas personas determinadas hayan sido investigadas, interrogadas, incluso detenidas y posteriormente hayan sido capaces de perpetrar un atentado o masacre de este tipo.
The Washington Post titula su amplio perfil de Omar Mateen: "Troubled. Quiet. Macho. Angry. The volatile life of the Orlando shooter". De todas las consideraciones, la esencial es la volatilidad de su vida, de esos 29 años llenos de contradicciones que finalmente se canalizaron hacia una decisión: jurar fidelidad al Estado Islámico y matar. Mateen es un tipo de terrorista que difiere del modelo oficial, el yihadista que se han entrenado en la guerra de Iraq y Siria, que pertenece a un grupo, asiste a centros radicales, etc.


Para ellos habrá que crear una nueva categoría que acabe con las discusiones estériles que se producen tras casos como estos. Entenderíamos que hubiera atentado contra una comunidad cristiana haciéndola saltar por los aires, entenderíamos que hubiera hecho volar el Capitolio, que hubiera matado soldados norteamericanos, etc. ¿Por qué cuesta tanto creer que como terrorista haya atentado contra la comunidad gay? ¿No persiguen a los gais en los países musulmanes, no los condenan, azotan o ajustician en algunos países aliados? ¿No los decapitan los ocupantes del Estado Islámico allí donde llegan? ¿Dónde está la rareza pues?
De todos esos objetivos posibles —religiosos, políticos, militares...—, Omar Mateen seleccionó el que le generaba más odio: la comunidad homosexual. ¿Porque él mismo lo era o sentía esos deseos que en su casa le enseñaron que eran perversos y dignos de ser castigados por Dios y por sus más piadosos seguidores? ¿Y qué? Cuarenta y nueve muertos y decenas de heridos no necesitan hacerse esta pregunta. ¿Que se le describe como un "enfermo mental"? ¿Hay algún terrorista "sano"?
Lo que hemos aprendido y es lo importante es que los homosexuales son un objetivo más del radicalismo islamista, además de los objetivos políticos, religiosos, etc. Eso es lo que no se debe olvidar ni atenuar en ninguna forma o variante.
El artículo de The Washington Post es un elaborado retrato del asesino. Su comienzo es un ejercicio analítico sobre el conjunto de su vida:

After a lifetime of angst and embarrassment, Omar Mateen was on the verge of realizing a longtime dream in the spring of 2007.
He was about to graduate from a Florida training academy that would put him on a path to being a police officer. He had left behind his youth as a pudgy, often-bullied kid to become a bulked-up bodybuilder. He was learning how to shoot a gun. Now it was all about to fall apart.
At a class barbecue, Mateen told a fellow cadet he was “allergic” to pork, and he got teased about it. Mateen blew up, recalled several cadets who were present, and said he couldn’t eat anything off the grill.
“I asked him if he was Muslim and he denied it,” Roy Wolf said. “I said, ‘It doesn’t matter to me if you are.’ . . . He got mad, really angry.”
A short while later — just a week after the Virginia Tech shooting that left 32 victims dead — Mateen asked a classmate whether he would report him if he brought a gun to campus, documents show. The next thing students knew, Mateen had been kicked out of the academy for a pattern of sleeping in class, plus the gun threat, which officials described in documents as “at best extremely disturbing.”
Mateen was never charged, and so the incident became one more anecdote in a life punctuated by many such moments, outbursts when his insecurities and inner conflict erupted into rage — a pattern culminating Sunday at a gay nightclub in Orlando in the worst shooting in U.S. history.
Mateen appeared conflicted about his religion and his sexuality, according to dozens of interviews with those who knew him. He married twice, each time to a woman he had met online, even though he also seemed drawn to gay life and culture.
Often, he was able to mask his internal turmoil well enough that some friends and neighbors are now stunned to learn that the person they knew became a killer.
But over the years, Mateen’s inner conflict seemed to explode again and again — not only at the training academy but also toward classmates, toward co-workers, toward his first wife and finally toward the 49 strangers he left massacred on the bloody floor of the Pulse nightclub.**


El episodio de la barbacoa es recogido como un hecho esencial en la narración de su vida. Contiene, en esencia, el patrón que se repite: la continua ocultación ante los demás y la explosión cuando se produce el descubrimiento.
Omar Mateen ejemplifica los conflictos interiores de la segunda generación, los que se sienten escindidos entre dos modelos de culturas, dos personalidades incompatibles, dos formas de vida. La elección de unos u otros será distinta en muchos casos, pero el desgaste interior que produce es enorme. Esto desemboca en un tipo de personalidad altamente conflictiva porque puede producirse el mismo resultado que ya hemos visto en casos anteriores en los Estados Unidos.
El terrorista local —por los casos que vamos viendo— está guiado en gran medida por el odio puesto que, a diferencia del que ha vivido lejos de Occidente, ha padecido directamente las contradicciones en un medio adverso. Ha habido un momento en el que ha tenido que tomar decisiones sobre qué mostrar o cómo manifestarse. Por eso es tan importante evitar discursos como los de Donald Trump extendiendo la condena a cualquier musulmán porque lo que hace es generar islamofobia y entre los afectados nacerá el odio hacia los que les acusan.
Resalta en las biografías precipitadas de Mateen sus reacciones exageradas ante los atentados del 11-S en contra las torres gemelas:

On the morning of the 9/11 attacks, one former classmate recalled a teacher turning on a television and the students watching as the second plane hit.
“[Mateen] was smiling. It was almost like surreal how happy he was about what had happened to us,” said the former classmate, who did not want his name used, because he did not want people to know he attended a school for poorly behaved students.
After watching the second tower get hit on a classroom TV, Mateen stood up and claimed that Osama bin Laden was his uncle, said the classmate, whose account was corroborated by others.
“Back then, we didn’t even really know who Osama bin Laden was,” he said. “But he talked about shooting AK-47s. . . . He said he shot them and his uncle taught him how to shoot them.”
The classmate recalled other students becoming angry. “The teacher could tell we wanted to hurt him, so the teacher grabbed him” and sent him to the dean’s office, he said.
Mateen’s father was called and came to pick him up. “I remember his dad walking up,” the classmate said. “And in the courtyard in front of everyone, the dad slapped him right across the face.”**


Mateen ya había aprendido a descargar su odio contra todos a través del terrorismo. El hecho podría formar parte de cualquier novela sobre "Retrato del terrorista adolescente". El momento de la bofetada del padre ante sus compañeros no se debió olvidar fácilmente. Osama Bin Laden queda como ese "tío imaginario" dispuesto a enfrentarse a sus enemigos escolares y eliminarlos. The Washington Post señala que Mateen fue víctima de un brutal acoso escolar a causa de su obesidad, algo que eliminó más tarde a base de ejercicio y esteroides.

Las discusiones sobre los términos son importantes, pero es más importante ampliar nuestro repertorio de casos. No es lo mismo prevenir que interpretar a posteriori. Hasta ahora funcionan los filtros en algunos casos, pero fallan terriblemente en otros. No es fácil. Podemos encontrar unas personas con una vida muy parecida a la de Matee o a la de la pareja de terroristas de San Bernardino, pero eso no significa que ellos hayan traducido sus sentimientos al deseo de matar.
Prevenir es complicado en sujetos aislados que se radicalizan por sus propios medios, con su propia experiencia, que un día quieren ser policías y otros acaban como criminales. Mateen tenía un amplio historial como persona de reacciones violentas, incluida su relación matrimonial. Sin embargo...
Un episodio reciente se repite también en varios medios junto con el de la hamburguesa. Los Angeles Times señala:

[...] the owner of a gun shop in Jensen Beach, Fla., south of Mateen’s home in Fort Pierce and about 130 miles south of Orlando, told reporters Mateen came in roughly five weeks before the nightclub shootings asking to buy body armor and about 1,000 rounds of ammunition.
But he left empty-handed after an employee told him the store didn’t have either. The worker then called the FBI to report a suspicious person, although he didn’t know Mateen’s name, according to Robert Abell, co-owner of Lotus Gunworks, who spoke to the Associated Press and others gathered on his doorstep.
 “Unfortunately, nobody connected the dots, and he slipped under the cracks,” Abell said.
Abell was being interviewed by FBI investigators at the shop Friday and could not be reached for comment, staff said.*

Conectar los puntos... Las cosas ocurren como ocurren. Pensar en un mundo alternativo no tiene sentido, solo podemos aprender de los errores en cada ocasión y pedir porque haya un caso que se parezca, que sea claramente detectable.
Lo más decepcionante de este caso es cómo se trata de evitar clasificarlo como acto de terrorismo. Lo diré de nuevo: el ataque a la comunidad gay es también un objetivo terrorista islamista. El terrorista islamista se ve como un guerrero de dios, como un yihadista y por ello sus objetivos van del apóstata al homosexual, del judío al cristiano o de cualquier otra religión. Considerarlo como un ataque a la comunidad gay no debe hacer perder la perspectiva terrorista, sino al contrario mostrar cómo de amplios son sus objetivos. Odio y terror.


Pero como "objetivo" es incómodo para muchos y por diferentes motivos. El caso ha desaparecido completamente de la prensa árabe mientras que sigue copando las páginas de la prensa norteamericana. Es lógico que sea así, pero solo hasta cierto punto. Las primeras manifestaciones árabes de solidaridad eludían, como vimos, la dimensión homosexual del asunto; acentuaban el carácter terrorista del ataque y algunos lo usaban para justificar sus políticas antiterroristas represivas (por ejemplo, contra las redes sociales). El Estado Islámico reivindicó inmediatamente a Omar Mateen como uno de sus soldados. ¿Cómo reaccionará ahora que está saliendo la vida conflictiva de su héroe yihadista?
Por otro lado, víctimas y supervivientes han sufrido una exposición pública que muchos no deseaban. La privacidad de su vida se ha visto rota como un efecto más del atentado, el mediático. Para muchos será un regreso complicado.


The Washington Post reproduce el mensaje de reivindicación:

“America and Russia stop bombing the Islamic state,” he wrote. “I pledge my alliance to abu bakr al Baghdadi . . . may Allah accept me.”
He added: “The real muslims will never accept the filthy ways of the west,” and, “You kill innocent women and children by doing us airstrikes . . . now taste the Islamic state vengeance.”**

Algunos han puesto el acento interpretativo en el "may Allah accept me". De lo que no cabe duda es que él estaba actuando, que se veía a sí mismo, como un yihadista ejecutando una venganza. Qué sentido diera él a "the real muslims" es una cuestión que muchos otros, millones, siguen debatiendo.
Omar Mateen es historia. Ya solo produce análisis e interpretaciones, alimentadas por los nuevos datos. Lo que hay que evitar es que otros sigan su ejemplo de odio y terror y sigan matando.
De entre los casos de terroristas interiores, el de Omar Mateen es el más complejo, el terrorista más incómodo porque hace enfrentarse por su claridad en la selección del objetivo a diversos fantasmas. Nadie tiene la exclusiva de la homofobia —como hemos señalada anteriormente—, es cierto, pero eso no arregla nada. Y a algunos les complica los discursos.



* "Security videos show killing rampage at Orlando nightclub" Los Angeles Times 17/06/2016 http://www.latimes.com/nation/la-na-orlando-shooting-investigation-20160617-snap-story.html
** "Troubled. Quiet. Macho. Angry. The volatile life of the Orlando shooter" The Washintong Post 17/06/2016 https://www.washingtonpost.com/national/troubled-quiet-macho-angry-the-volatile-life-of-omar-mateen/2016/06/17/15229250-34a6-11e6-8758-d58e76e11b12_story.html

jueves, 16 de junio de 2016

La nueva vía de Orlando o el analista cartesiano

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Es difícil que la complejidad de la vida de cada uno se ajuste como un traje hecho a medida a nuestras definiciones y etiquetas. Esto desemboca en muchas ocasiones en bizantinismos y discusiones escolásticas, debates sin fin en los que se intenta establecer qué es algo y cómo se diferencia o en qué se parece a otros casos anteriores. El caso de Omar Mateen tiene esa complejidad que requiere lidiar con los conceptos y lo que cabe en ellos. Cada nueva revelación en el caso ha ido aumentando la complejidad y abriendo nuevas líneas discursivas que alientan los debates en un sentido u otro.
Muchos se sienten irritados cuando escuchan que "los motivos" no están claros. Por ejemplo, el conservador The Washington Times titulaba "New York Times still trying to find motive for Orlando massacre". El artículo, firmado por Kelly Riddell, aprovecha para atacar a los "medios liberales":

Omar Mateen pledged an oath to the Islamic State in a call to U.S. authorities, while shooting down 49 innocent people in what has become the worst massacre on American soil since 9/11.
And The New York Times is still trying to find a motive.
In its editorial page in Wednesday’s paper, The Times wrote: “While the precise motivation for the rampage remains unclear, it is evident that Mr. Mateen was driven by hatred toward gays and lesbians.”
“While the precise motivation for his rampage remains unclear”?!
The liberal media simply can’t wrap its head around why a gay Muslim registered Democrat would commit such an atrocity.
But it’s really clear: It was in the name of ISIS.
“I’m the shooter. It’s me,” Mateen was quoted as telling News 13 in Orlando. “I did it for ISIS. I did it for the Islamic State,” he said, according to a Washington Post account of the call.
During a briefing Monday, FBI Director James Comey confirmed that fact.
“During the [911] calls he said he was doing this for the leader of [the Islamic State] who he named and pledged loyalty to,” Mr. Comey said.
But this is all too much for The New York Times. They need to blame Republicans for the mass shooting. Or Christians. Or Donald Trump. Or his supporters. Or all of the above.*


El periódico fue creado por el fundador de la conocida como "Secta Moon" (o Iglesia de la Unificación), el surcoreano Sun Myung Moon, y es conocido por su carácter claramente conservador y poco proclive a la comunidad gay.
El segundo día tras los sucesos incluimos al final una nota en la que señalábamos que se abrirían pronto nuevas hipótesis sobre la interpretación de este caso. El artículo representa a la perfección nueva vía al definir a Omar Mateen como "a gay Muslim registered Democrat".
Los asesinatos de Orlando pueden ser considerados desde diferentes perspectivas o simplemente dando prioridad a una de las líneas frente a otras. Lo tiene todo: "atentado en nombre del EI", un "ejecutor musulmán", "crimen de odio contra la comunidad homosexual", etc. Pero ha emergido una nueva línea doble: Omar Mateen era gay y además estaba registrado como votante demócrata. Y eso no puede ser desaprovechado en dos campos: la campaña electoral y en el exterior.


Otro medio ultra conservador norteamericano, The Daily Caller, plantea con beligerancia electoral esta cuestión:

If you’re wondering why the Democrats have been screaming about the NRA ever since the Orlando massacre, it’s because they don’t want to talk about the fact that the shooter was one of their own.**

Incluye una reproducción de la ficha de registro de Omar Mateen como "elector" demócrata realiza en 2006, que ha sido hecha pública por otro medio, Snopes, una página dedicada a la confirmación o desestimación de rumores y leyendas urbanas.


Convertir lo ocurrido en Orlando en una "matanza demócrata" es un disparate que solo los medios extremistas norteamericanos y las teorías de la conspiración de Medio Oriente podrían llegar a plantear.
Tras establecer que Mateen es sin duda un "demócrata", The Daily Caller pasa a la segunda línea de argumentación:

We’re also learning that Mateen was a regular at that same gay nightclub for years, and he used a gay dating app. So, he was a gay Muslim Democrat. He hit the trifecta of victimhood. That means it has to be the gun’s fault, and the NRA’s fault, and the GOP’s fault, and Christians’ fault, and white people’s fault. It’s everybody’s fault but the gay Muslim Democrat who pulled the trigger.**


Una "trifecta" es una apuesta triple acertada en las carreras de caballos. Al convertir al asesino en un "gay", "musulmán" y "demócrata", los ultra conservadores ven confirmadas todas sus líneas. Es la triple condición del mal, ¿qué más se puede pedir? Así se mantienen la homofobia, islamofobia y "democratofobia" de forma consistente ante sus intérpretes, quienes ven confirmadas sus opiniones previas. El mal estaba donde se esperaba. La mejor defensa es un buen ataque.
Desde el día siguiente a los hechos, se planteó en el retrato de Omar Mateen la posibilidad de que tuviera una dimensión homosexual. Pronto salieron informaciones en ese sentido de compañeros o testigos, incluso su primera esposa no lo negaba como una posibilidad. Su padre, por su parte, lo negaba tajantemente e insistía en cómo se había sentido muy perturbado por ver una pareja gay.


Todo ello permite hacer una serie de maniobras cada vez más confusas, pero que chocan todas ellas con un hecho incontestable: la muerte de 49 personas. Cuando hablamos de "motivaciones" no estamos hablando de máquinas, sino de personas. Esto implica que el grado de claridad de porqué se hacen las cosas puede variar mucho.
Preguntarse si era un "verdadero terrorista", un "verdadero gay", un "verdadero musulmán", un "verdadero norteamericano", un "verdadero afgano" y/o un "verdadero demócrata" tiene sus límites. Le pedimos a una persona que evidentemente se encuentra alejada de lo que muchos consideraríamos "normalidad" que se convierta en analista cartesiano de sí mismo y llegue a conceptos claros y distintos sobre quién es.
Ningún "terrorista" se ve a sí mismo como un "terrorista", sino como un "héroe", un "salvador", un "mártir", etc. El Estado Islámico tampoco se ve a sí mismo como un "grupo terrorista", sino que eso es la calificación que nosotros le damos. Omar Mateen no es la excepción. Él se veía como un "libertador" de "su pueblo" al señalar que lo que estaba haciendo —matar personas— era por los bombardeos que sufrían en Afganistán. Da igual que él tuviera pasaporte norteamericano y hubiera nacido en Nueva York; lo importante es é no se veía así y que muchos tampoco le veían así o eso percibía él.


El FBI, en cambio, sí lo veía como un "terrorista", aunque fuera potencialmente, y por eso lo había interrogado y lo tuvo en observación. Eso tampoco debió contribuir mucho a que sintiera que los demás le consideraban un "verdadero norteamericano", sino más bien lo contrario.
Si era "gay" o no lo era solo añade una dimensión más al asunto, pero no anula el carácter homofóbico del hecho ni el de acto terrorista. El odio que sentía por ellos lo sentía también por sí mismo. Igual que no se veía como un libertador ni como un terrorista, no quería verse como "gay", algo que entendía como negativo y que no quería sentir. Lo absolutamente intolerable es que el hecho de que visitara el bar o tuviera relaciones con otros hombres sirva a algunos para convertir la matanza en una "crimen entre homosexuales" y sirva de base para más homofobia.


El "gay musulmán demócrata" es una definición peligrosa en donde se ha pasado del uso contra los musulmanes primero, contra la comunidad gay después y ahora contra los demócratas finalmente pisoteando toda lógica.
Una cosa es la autodefinición, que afecta a cómo se sienten las personas y otra las formas en las que nosotros las clasificamos. Cuando juró obediencia al Estado Islámico y reivindicó su acción, Omar Mateen se estaba sintiendo miembro de una causa. No se reivindicó ni como "gay" ni como "demócrata", lo que hubiera sido absurdo, pese a lo que la prensa de extrema derecha norteamericana quiera interpretar. Tampoco se reivindicó como "norteamericano" sino que lo hizo en nombre de "su pueblo", Afganistán, por encima de su pasaporte y lugar de nacimiento. ¿Hace recaer sobre los musulmanes o los afganos la responsabilidad? Evidentemente no. Solo sobre aquellos que incitan a la violencia homófoba y al terrorismo.

Omar Mateen fue, por todos los indicios, una de esas personas en el filo, en equilibrio inestable entre pares de elementos que le hacían sentirse desplazado, de su cultura a su sexualidad. Las exageraciones de Mateen a lo largo de su vida son intentos de definirse, como lo son los interminables selfies ante el espejo que nos ilustran algunas facetas de su personalidad.
Mateen siguió, como las aguas que bajan por las laderas, los caminos más fáciles, de menor resistencia para canalizarse. Se radicalizó porque tenía a su alcance los medios para hacerlo, como registran sus visitas a páginas web radicales. Se alimentó de lo que tenía a su alcance y se volvió contra lo que odiaba o sentía que debía odiar, dentro y fuera de él, aprendido o propio.

Se abre ahora, en cualquier caso, un nuevo capítulo: su esposa. Sobre ella se centran ahora las pesquisas. Las informaciones que salgan de ahí puede que abran nuevas perspectivas. Hay que tener mucho cuidado con que las batallas que se libran por encima del hecho no perturben su interpretación por más que lo intenten.
Hay, sobre todo, que aprender de cada caso lo que conlleva para evitar que se reproduzcan. Hay que aprender de las consecuencias de la islamofobia y de la homofobia, tanto una como otra han pesado en este caso llevando al odio y a la radicalización que finalmente se han traducido en este caso, atentado y crimen de odio.
Es importante cómo lo entendamos, pero más importante es que lo haya reivindicado el Estado Islámico reconociendo a Omar Mateen como uno de sus soldados, no solo por la reivindicación en sí, sino por el uso ejemplar que pretenderán darle o por la invitación a imitarlo.
Lo importante es aprender. En este caso hay mucho que aprender no solo sobre el terrorismo y cómo prevenirlo sino sobre nosotros mismos.



* "New York Times still trying to find motive for Orlando massacre" The Washington Times 15706/2016 http://www.washingtontimes.com/news/2016/jun/15/new-york-times-still-trying-find-motive-orlando/

** "Omar Mateen Was A Registered Democrat, BUT…" The Daily Caller 14/06/2016 http://dailycaller.com/2016/06/14/omar-mateen-was-a-registered-democrat-but/#ixzz4BiWek9nY