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sábado, 1 de febrero de 2020

Otra muerte por mutilación genital en Egipto

Joaquín Mª Aguirre (UCM) 
De nuevo otro caso de muerte de una niña en Egipto debido a la mutilación genital. La muerte es un caso ceremonia familiar en la que sus padres, el tío y la tía, rodean a una niña que es mutilada, sin anestesia, por un médico jubilado de 70 años que actúa como celebrante sangriento. La niña muere desangrada ante la inoperancia del médico que no es cirujano, pero sí tiene tarifa para esta clase de cirugía destructiva, que dejará a la mujer lisiada sexualmente tras la ablación. 
La tradición dice que las mujeres son insaciables y que deben ser vigiladas y mutiladas porque se dan a la búsqueda del goce cuando sus padres o maridos se dan la vuelta. Esa es, sencilla, la teoría: la mujer debe ser mutilada para tranquilidad del hombre. Si no lo hace no se casará, ¿quién va a correr el riego? El marido puede devolverla a la familia si se encuentra en su noche de bodas que no ha sido mutilada. Una mujer sana es una mujer defectuosa. Así lo asegura la tradición y la sabiduría.


No es una cosa popular, un atraso. Si ocho de cada diez mujeres están mutiladas significa que eso llega hasta los palacios y ministerios. Significa que los que se rasgan las vestiduras en el parlamento, que un porcentaje de jueces que condenan a los infractores, que los médicos, que los ministros, etc. hacen lo mismo con sus hijas. No es solo el pueblo atrasado quien lo hace.
La mutilación genital femenina es una práctica precoránica que se vuelve de buenos practicantes, que la defienden como voluntad de Dios y tranquilidad de maridos y familias. No existe en todos los países musulmanes, sino en algunos que han mantenido esa práctica asimilándola a la religión para justificarla.
Curiosamente en Egipto, donde se supone que está prohibida desde 2008, se sigue practicando y lo hacen, como en este caso, los médicos que se ganan —como el jubilado de este caso— un buen sobresueldo. La alternativa es gente sin "garantías", en cualquier espacio.


La hipocresía es enorme: solo salen a la luz los casos en los que las niñas mueren. Así ocurrió la primera vez que se condenó en 2016 a un médico que, para escándalo de todos, siguió practicando lo mismo, hasta que saltó el tema a la prensa y hubo que encerrarlo a cumplir la condena. Tampoco fue mucho.
Lo ocurrido entonces nos lo explica Egyptian Streets:

The 2016 law came after outrage following the death of 13-year-old girl Soheir Al-Bataa in June 2013. Raslan Fadl, the doctor who carried out the procedure which killed Soheir, became the first Egyptian doctor to be brought to trial and convicted for FGM.
In January 2015, Fadl was sentenced to two years in prison with hard labor for manslaughter and three months or performing the banned practice and killing the 13-year-old during the procedure.
However, in December of that year, two separate reports from National Public Radio (NPR) and Vice claimed that Fadl was continuing to practice medicine in his village in Mansoura. The reports claimed that police forces said Fadl was a ‘fugitive’ and that they were unable to track him down.
An undercover reporter from VICE News visited Fadl at his private clinic and inquired about the procedure. The convicted doctor said there would be “no problem” with performing the procedure but also said he is attempting to sue the government for outlawing FGM.
It wasn’t until early 2016, that an Egyptian court revoked Fadl’s licence. In July 2016, Fadl was arrested by police forces and imprisoned to carry out his prison sentence.
The case prompted the Egyptian Parliament to review FGM laws amid pressure from everyday Egyptians and particularly women’s rights groups in Egypt.*


Aquí dimos cuenta de este caso, considerado insólito porque por primera vez un médico era condenado. En ocasiones, como puede ocurrir en esta, las denuncias de los padres es, primero, para evitar que les culpen, pero también para conseguir un dinero por parte del médico, que les ha "deteriorado la mercancía". No es la primera vez que el acuerdo de los padres con el médico o persona que lo haya realizado acaba en acuerdo.
Los casos de muerte conocidos no son muchos, pero ¿qué ocurre con los millones de mutilaciones realizadas durante el año? Todo el mundo sabe quién y dónde se realizan. Las asociaciones de defensa de los derechos de las mujeres protestan. Pero la prohibición debería implicar la detención no solo en los casos en que mueren las niñas, sino todos los casos, ya que la prohibición envuelve la realización.


La práctica, como decíamos, está suficientemente extendida como para que haya una voluntad real por parte de los estamentos. Los funcionarios que deberían hacerlo es probable que ellos mismos lo practiquen en sus propias familias. Eso es lo que dicen las estadísticas.

De poco sirve que se endurezcan las penas si estas no se imponen o se llevan a cabo. Según lo dicho, las cárceles deberían estar llenas de médicos y demás practicantes de las mutilaciones, ya que son millones las realizadas anualmente. Sin embargo, esas estadísticas no se dan. Solo las que dan las entidades independientes. ¿Cuántos detenidos hay en Egipto por practicar las mutilaciones? No conozco las estadísticas; solo un par de casos cuando ha muerto la niña. Si no hay muerto, no existe.
Hace unos años recogimos aquí la vergonzosa petición de un parlamentario egipcio para que se suavizara esta cuestión, lanzando un llamamiento a las mujeres egipcias para que no se opusieran a la mutilación y tuvieran consideración para con sus maridos y no agotarlos. Fue un enorme escándalo porque todavía hay voces que se indignan.
La BBC resumía el caso y el escándalo causado así:

An Egyptian MP has stirred controversy after rejecting tougher penalties for those who force women into genital mutilation (FGM), saying half of the country's men "are impotent".
Parliament last week approved longer jail terms for those carrying out FGM, following the death of a teenage girl.
MP Ilhami Agina responded by saying FGM was needed in order to reduce women's sexual appetite, to match Egypt's men.**


Hay que agradecer al impresentable diputado Ilhami Agina la claridad de los conceptos. Sobre este caso escribimos en su momento. No pensemos que se trataba de un "radical religioso", más bien al contrario, de un pragmático, de un realista que recogía la idea en mente de todos, la que lleva a esos porcentajes escandalosos, que tanto molestan al gobierno egipcio. Maestros en el mareo institucional, el régimen egipcio hace declaraciones, pero son acciones las que se necesita. El problema está en que ir contra la ablación es "impopular", como demuestran las cifras de esta práctica en suelo egipcio, el lugar del mundo donde se dan las cifras más altas. 


Hacer leyes inútiles es una práctica egipcia frecuente. Sirven para lavar la imagen y crear un discurso de modernidad que, sin embargo no cala realmente porque no hay voluntad. El interés relevante en la imagen exterior trata de evitar ser recriminados por la ausencia de leyes sobre este problema, pero ¿de qué sirven estas sin el apoyo de jueces, funcionarios y fuerzas de seguridad? De no ser por lo que nos contaba Egyptian Streets, el carnicero que mató a la niña de 2016 seguiría practicando su macabro oficio una y otra vez. Los miles de médicos que lo hacen cada día tienen la excusa de que si no lo hacen ellos, otros lo harán con menos "garantías", por lo que el negocio no cesará nunca. Son ellos los primeros interesados en realizar esta práctica piadosa que tanta paz trae a las familias egipcias, que pueden descansar tranquilas mutilando a sus hijas.
Cada cierto tiempo, saltará a los medios la muerte de una niña. Las demás mutiladas llevarán su vida con resignación. El próximo 6 de febrero se celebrará el Día Mundial contra la Mutilación Genital Femenina. Sigue siendo necesario recordarlo.



* "Four Arrested After 12-Year-Old Egyptian Girl Dies from Female Genital Mutilation" Egyptian Streets 1/02/2020 https://egyptianstreets.com/2020/02/01/four-arrested-after-12-year-old-egyptian-girl-dies-from-female-genital-mutilation/




miércoles, 7 de febrero de 2018

La ablación, un problema de 200 millones de mujeres

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Las noticias coinciden en ambos extremos del Mediterráneo. El diario El País titula “Mi hija no puede visitar a nuestra familia, podrían mutilarla mientras duerme”, mientras que, en Egipto, el titular de Egypt Independent lo hace "Tadwein gender studies center launches anti-FGM campaign". Ambos revelan la cotidianeidad de la violencia contra las mujeres de forma institucionalizada. Hay una violencia que se percibe como violencia contra la que todos claman; pero hay algo peor, la violencia que es defendida como tradición, cultura, etc. Es la violencia que no se percibe a sí misma como violencia y cuya ejecución se ampara en creencias, mitos o cualquier tipo de falsedad amparada por la sociedad en su conjunto.
La mutilación de las mujeres tiene su sentido dentro de un esquema de dominación sacralizado que considera a la mujer como un peligro creador del caos por su animalidad sexual. La mutilación considera que el placer es algo que el hombre debe buscar sin necesidad de la mujer, a la que se reduce a instrumento reproductivo y placentero. La mujer sin hijos es repudiable; la mujer que siente placer es condenable porque no tiene límites, mientras que el masculino sí. Eso, dentro de la mitología patriarcal, hace peligrosa por insaciable la sexualidad femenina, trayendo las desgracias y el deshonor a la familia, que debe entregar a las hijas mutiladas para evitar males mayores. Virginidad y mutilación son las dos caras de la dominación, las dos marcas de la mercancía entregada.
El diario El País nos habla del problema de los regresos a los países en los que las familias se lanzan sobre las hijas para mutilarlas. Tras contarnos casos de mujeres que salieron huyendo antes de que esto ocurriera, se centra en las que se rebelan manifestándose en un Madrid nevado:

Pese al frío en plaza de Callao, en el centro de la capital, a Chioma, Luntulayo y al resto de las activistas en contra de la ablación no parece importarles. Su compañera Rachel Isiorho ha compuesto una canción para pedir que se pare esta práctica. Se la dedica a su madre: "Mama, put a stop", canta en inglés. Otras 13 mujeres entonan los coros y el colectivo Batucada que Entiende las acompaña con tambores. Grupos de curiosos se quedan un momento para escuchar y algunos miembros de la ONG Médicos del Mundo distribuyen folletos informativos. 200 millones de mujeres en el mundo han sufrido mutilación genital, según los datos que ofrecen.
Isiorho cuenta que a su hermana mayor le practicaron la ablación y ahora no vive su sexualidad, no siente placer. A ella le encanta cantar. Por eso en una reunión con otras mujeres africanas acerca de temas de violencia de género se le ocurrió componer un tema sobre la mutilación. A su alrededor se ha creado un círculo. Hosman Suleiman, una mediadora cultural de origen somalí, comenta a las activistas: "La mutilación es una cuestión de patriarcado, como el matrimonio forzado y la poligamia". Ellas están de acuerdo. "¿Qué se puede hacer para erradicar la ablación?", pregunta Suleiman. "Cosas como la de hoy, decir 'Stop' a la mutilación", contestan en coro.*


El valor de la acción es simbólico ya que lo más que pueden hacer es promover esa conciencia en la mujeres africanas que están en España, evitar que mutilen a sus hijas cuando regresen a casa o que cedan ante la presión familiar ante un problema difícil de controlar. A efectos sociales en sus países, el "problema" no es la mutilación sino no estar mutilada. Cuando hay una epidemia, suele estar claro cuál es el problema, pero ¿ante la costumbre de una práctica revestida de "virtud"? Los transgresores son quienes no cumplen con el rito, que se han de enfrentar a familia y sociedad en minoría.
El valor de la concienciación del problema aquí es crear un movimiento de apoyo para los que combaten este crimen virtuoso, que se disfraza de voluntad de Dios, en sus propios lugares.
Egypt Independent nos habla de las iniciativas desde uno de los países con mayor incidencia de la mutilación genital femenina:

Tadwein Center for Gender Studies launched on Sunday its first campaign against female genital mutilation (FGM) under the slogan “It doesn’t work” in line with the International Day against FGM, February 6, 2018.
Tadwein said in a statement on Sunday that female genital mutilation is a form of violence against girls and women. According to WHO, this type of violence is defined as female genital mutilation and is defined as “any operation involving partial or total removal of female genitalia,” it added.
The international day was set in May 2005 to be on February 6 each year to spread zero tolerance towards female genital mutilation as part of the proceedings of the African International Commission on Traditional Practices Affecting the Health of Women and Children.
According to the United Nations, the number of women and girls who have undergone FGM has reached 200 million. In 2014, according to the population health survey, FGM in Egypt recorded 92 percent among those between the ages of 15 and 49 who were married.
According to the survey, more than 50 percent of old men supported continued female circumcision, and 68.6 percent of young men supported the practice and intended to circumcise their daughters in the future.
The launching of the new campaign under the slogan “It doesn’t work” is aimed at raising awareness among males through social networking platforms in conjunction with the International Day against Female Genital Mutilation February 6, 2018, identifying the damage and risks of female genital mutilation on the psychological, health, social and economic levels.*


Es en países como Egipto donde se puede percibir la resistencia a la erradicación de la mutilación. Recordamos algo ya tratado: la petición de un diputado del parlamento egipcio para que las mujeres del país aceptaran de buen grado la mutilación por el bien de los "débiles" varones. No necesitan mucho más sus partidarios. Las cifras son escandalosas para un país que dice querer tener un satélite en órbita.
Hemos tratado aquí muchas veces —nunca son suficientes— las cifras y prácticas de la ablación en Egipto. La soledad de quienes luchan por erradicar este mal perverso disfrazado de piedad es enorme. La hipocresía social es enorme. Y no se puede camuflar como parte de la ignorancia, ya que con un 90% no caben distinciones por clases sociales. Lo que une al poderoso y al pobre es la dominación sobre las mujeres, el derecho patriarcal a mutilarlas.
Pese a estar en teoría su práctica prohibida —otro ejemplo de papel mojado egipcio— los médicos se lucran con esta práctica semiclandestina. Los casos solo salen a la luz los casos de muerte de la niña, en los que acaban llegando a un acuerdo económico de compensación por la "pérdida" causada. Algún caso hemos visto en estos años de este tipo. La ley misma es perversa porque castiga en el caso de que el "daño" sea irreversible, considerando que ¡una mutilación lo es!


En noviembre 2014 comentábamos aquí el escándalo internacional (incluso llegó a Naciones Unidas el caso) que causó la absolución del médico que un año antes había causado la muerte de una niña de 13 años en una ablación. Lo titulamos entonces "La doble muerte de la niña Sohar" (22/11/2014) por entender que a la muerte sobre la camilla le seguía una nueva muerte jurídica al liberar a su carnicero eximiéndole de más responsabilidad que indemnizar a la familia tras negociar con el padre. La hipocresía de muchos profesionales de la medicina consiste en decir que ya que lo van a hacer, es mejor que lo hagan ellos.
A finales de julio de 2015 recogíamos la noticia de cómo el Estado Islámico había ordenado la mutilación de todas las mujeres en los territorios controlados en Siria e Irak, que no eran pocos entonces. La ablación no es costumbre en todos los países musulmanes. Tiene una geografía repartida pero bien definida. Egipto, con ese 92%, es uno de los países líderes en esta práctica perversa.
La labor de las ONG es importante para tratar de hacer lo que estado apenas hace: concienciar de lo perverso y criminal de esta práctica, de su daño profundo, físico y psicológico. Pero no es fácil convencer a aquellos que consideran que es un deber religioso y que si no lo hacen serán estigmatizados. Se ha repetido que es una actividad precoránica, pero lo religioso es solo la justificación del ejercicio de poder que supone sobre las mujeres. Como bien se señalaba en Madrid, la mutilación sexual es una de las patas de la dominación, junto al matrimonio infantil y la poligamia. Para todas ellas se ha encontrando un ejemplo virtuoso que lo justifique.


Lo peor es el dato sobre el acuerdo masculino con la mutilación: 50% de los hombres mayores y más del 68% de los jóvenes, quienes señalan que lo harán a sus hijas. Con esas cifras es difícil que la situación cambie. Si la ablación se pudiera mantener oculta, puede que muchas familias se decidieran a no realizarla a sus hijas, pero se desvela a través del matrimonio, al igual que la virginidad. Uno de los grandes negocios de la cirugía plástica de Oriente Medio es la "reconstrucción" del himen para la noche de bodas; pero lo mutilado es más difícil de ocultar. La familia del marido exigirá explicaciones de cómo no se ha mutilado a la mujer, podría pedir la anulación y devolverla a la familia con la consiguiente humillación y escándalo.
Algunos analistas escogen la vía de decir que no es un fenómeno religioso porque no aparece en el Corán. Es cierto que no aparece, pero eso no significa nada si la gente que lo practica y la que lo incita considera que sí es religioso. El argumento precoránico apenas funciona entre aquellos que consideran que sus costumbres viene de allí. Siempre habrá eruditos que lo justifiquen y a los que citar.

The Blaze recogía en 2012, con la llegada de los islamistas de Morsi al poder en Egipto, las siguientes declaraciones:

Hot on the heels of Egyptian presidential candidate Mohammed Mursi’s declaration that “The Koran is our constitution, the Prophet is our leader, jihad is our path and death in the name of Allah is our goal…Today we can establish Sharia law because our nation will acquire well-being only with Islam and Sharia,” Egyptian lawmakers are again making news, and none of it is promising.
According to the Egypt Independent, MP Nasser al-Shaker of the Salafi-led Nour Party is citing notable Islamic scholars in justifying female genital mutilation (FGM) as a part of the “prophetic” Sunnah (a holy work of Islam).
For those unfamiliar with Egyptian politics– the Salafi party is even more fundamentalist than the Muslim Brotherhood, and they control nearly 24% of Egypt’s parliament.  These are the people who try to live their lives in the example of the earliest Muslims, and their marks on the world include Osama bin Laden and Ayman al-Zawahiri.
Regarding FGM, MP Shaker reportedly remarked that former first lady Suzanne Mubarak was the driving force behind banning it, and, as everyone is well aware, the Mubaraks are long since persona non grata in Egypt.*


Lo "religioso" es lo que ellos deciden hacer, para eso son los que caminan hacia la perfección. Concentrar la responsabilidad de la prohibición en Suzanne Mubarak, como bien se señala en el texto, es una manera de reforzar el rechazo a la prohibición de la mutilación y hacer ver que es obra del "mal" y la "impiedad" de los Mubarak, empeñados en alejar de Dios al piadoso pueblo egipcio.
Desde 2011 se ha producido un avance de las fuerzas más retrógradas en muchos países que temen la renovación de la modernidad que pueda sancionar estas prácticas de forma real. Los 200 millones de víctimas estimadas en ambas informaciones esperan algo más que palabras. Igualmente las personas que dedican su vida a intentar cambiar esta situación.
Las epidemias se pueden vencer más fácilmente que las costumbres, que muchas veces causan más daño que los peores parásitos.


* “Mi hija no puede visitar a nuestra familia, podrían mutilarla mientras duerme” El País 6/02/2018 https://politica.elpais.com/politica/2018/02/06/actualidad/1517920455_731269.html
** "Tadwein gender studies center launches anti-FGM campaign" Egypt Independent 6/02/2018 http://www.egyptindependent.com/tadwein-gender-studies-center-launches-anti-fgm-campaign/

*** "Egyptian Lawmaker Pushes to Legalize Female Genital Mutilation in the Name of Islam" The Blaze 15/05/2012 https://www.theblaze.com/news/2012/05/15/egyptian-lawmaker-pushing-to-legalize-fgm-in-the-name-of-islam

miércoles, 29 de marzo de 2017

La Cultura no es azar o la lentitud de los cambios

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Egyptian Streets resume la publicación en Nature Middle East de un artículo titulado "Ending the scourge of female genital cutting", con la siguiente descripción: "A look at FGC practices using a cultural evolutionary approach can help policy makers understand why eradication efforts are not very successful." Ambas hacen alusión al estudio original, publicado por Janet Howard y Mhairi Gibson en Nature Ecology & Evolution.
La cuestión de la mutilación genital femenina es importante en Egipto por sus números, que afectan a más de 27 millones de mujeres en el país. Es un ejemplo de absorción de una práctica precoránica y su "explicación" en términos "religiosos".
El beneficio de muchas prácticas sociales no es real sino que representa un valor meramente simbólico. Pero lo simbólico tiene el valor que socialmente se le atribuye. La práctica de la mutilación no tiene un beneficio por sí misma, más bien lo contrario para las personas, pero supone algún tipo de "beneficio" en términos de valoración "social". El estudio realizado por Janet Howard y Mhairi Gibson trata de establecer las reglas de ese "valor" en términos calculados para predecir su "evolución social".
Nos explican en Egyptian Streets:

Policies aimed at eradicating female genital cutting, known as Female Genital Mutilation (FGM), since the 1950s have not been working as successfully as planned. A new study, published in Nature Ecology & Evolution, attempts to explain why.
One indicator of FGM prevalence is known as evolutionary fitness. This is a measure of an individual’s reproductive success or their genetic contribution to future generations, Janet Howard, one of the study’s coauthors, told Nature Middle East.
Adaptive benefits have been observed that may affect the frequency of FGM in a culture. In environments where it is prevalent, cutting gives women social status, better marriage prospects, and access to social support and networks, Nature Middle East stated. Conversely, in societies where it is not the norm, victims of the practice can be socially stigmatised.
In addition, FGM frequency in the mother’s ethnic group is a significant predictor of the odds of having a cut daughter.
Nevertheless, women who are not victims of FGM are less likely to have their daughters cut, even if it is the norm in their ethnic group, the study has shown. This tendency is encouraging from an eradication perspective as it suggests that once the behaviour is abandoned it is unlikely to be taken up again, the researcher told Nature Middle East.*


Es importante entender los términos en que se expresa la investigación para evitar errores y malas interpretaciones. Estos se producen cuando se expresan en un campo los aspectos de otros. La idea de "evolutionary fitness" expresa aquí en términos "naturales" una "evolución cultural", es decir, algo referido al desarrollo en el grupo en donde esa práctica —la mutilación genital femenina, en este caso— tiene lugar. La adaptación aquí, por tanto, se refiere a los beneficios "dentro" del grupo.
A diferencia de las adaptaciones referidas al entorno, en la que son los cambios azarosos los que determinan la supervivencia —es decir, elementos exteriores—, en el caso cultural, lo externo no es "azaroso", ya que son las reglas del grupo lo que lo constituyen. En otros términos: lo "beneficioso" de una práctica social determinada es sencillamente que es "social", es decir, es valorada por el grupo como positiva.
Las implicaciones de esto son muy importantes y por ello es esencial mostrar que aunque podamos realizar estudios sobre la "evolución" dentro de las culturas en términos de "evolutionary fitness", no debemos confundir el entorno natural con el cultural, ya que sus funcionamientos no son iguales.
El entorno natural es físico, tiene límites y evolutivamente es relevante que esté "cerrado", creando nichos que se descuelgan de los cambios en los espacios contiguos, como ocurre allí donde se producen barreras naturales —islas, cuevas, cordilleras, etc.—, es decir, allí donde se dificulta o anula el contacto. Un espacio aislado hace que los elementos que viven en él evolucionen conforme a las condiciones de ese —y solo ese— espacio.
Por el contrario, el concepto de espacio aplicado a los entornos culturales tiene unas condiciones que aceleran los cambios desde la perspectiva de los encuentros reales y los comunicativos. Cuando las diferentes culturas están aisladas, no hay otras referencias; todo lo que forma parte de ella tiene un valor absoluto. En cambio, el aumento de las relaciones de comunicación favorece la relatividad y, por ello, aumenta las posibilidades de cambio. En esa relatividad que surge de la posibilidad de disponer de alternativas, las diferencias entre la naturaleza y la cultura se disparan. Los estudios naturalistas de la cultura tienden a pensar en términos excesivamente grupales ya que son las normas sociales las que presionan a los individuos. Y los individuos en la sociedad se comportan de una manera distinta a la presión del entorno en la naturaleza que es la que selecciona los cambios favorables mediante el azar. La cultura es lo contrario del azar, algo que no se tiene muchas veces en cuenta.
En el estudio se llega a una explicación para la que no hacen falta muchas alforjas. No siempre la Ciencia tiene que encontrar verdades sorprendentes, es cierto, pero sí debe explicar bien lo que expresa:

Howard explains that eradication programmes are based on the “tipping point theory”, a coordinated change among communities to switch their behaviour en masse from cutting to non-cutting.
The cultural practice in the Arab and Muslim world is very sensitive to the political environment, according to Nature Middle East. Religious leaders influence the frequency of the practice and have been applying a tipping-point approach in addressing the practice. Elsewhere it is usually directed by the political climate.
Results from the study suggest that in ethnic groups where prevalence is below 50 percent the practice is already declining. They predict that if prevalence is brought below 50 percent in any society, the same trend would follow, and the practice would slowly disappear. *

La denominada “tipping point theory” es sencilla: en términos sociales, se ve como un "beneficio" lo que hace la mayoría, por lo que tiende a crecer; por el contrario, cuando una práctica comienza a reducirse, lo seguirá haciendo porque es signo que ya no se ve en ella un valor en alza.
¿Cuáles son los valores "beneficiosos" selectivos de la mutilación? La selección aquí es la matrimonial. Lo mismo, por ejemplo, que la virginidad. Imaginemos una sociedad en la que la virginidad se considera negativa y nadie quiere casarse con una mujer que lo sea. El mecanismo sería el mismo: si te rechazan por algo, eso es considerado un "problema" evolutivo para aquello que se busque (riqueza, prestigio, etc.)
Los que hayan visto la película Yentl, por poner un ejemplo, recordarán que el protagonista, Avigdor (Mandy Patkin) es rechazado por la familia de Hadass (Amy Irvin) porque tiene un estigma que trata de ocultar: el suicidio de su hermano. En la comunidad judía se considera negativo —una pérdida de estatus— emparentar con la familia de un suicida. Después del escándalo de la falsa boda con Hadass con Yentl (Barbra Streisand disfrazada), la familia dará por bueno el matrimonio que antes les parecía una pérdida de estatus. Ante el hundimiento del prestigio familiar, lo que antes era malo, ahora es aceptable.
Las normas sociales no son la naturaleza, no son el azar que determina nuestra supervivencia, sino lo que condiciona nuestra vida. No es lo exterior que nos afecta, sino lo interior que determina nuestras conductas. Por eso la apertura que implica la comunicación produce cambios porque muestra que la norma no es un destino inamovible sino una presión que hace actuar a la sociedad en una dirección u otra. Es presión se traduce en normas políticas, religiosas, protocolarias, etc. Ninguna es "natural", aunque todas traten de expresarse en esos términos. Su naturalidad procede entonces de la costumbre o de la imposición divina.


La ablación se disfraza de norma religiosa para seguir funcionando en una sociedad donde los números son altísimos, el 91% de las mujeres. El hecho —como se señala en el estudio— de que las familias en donde las madres no están mutiladas no mutilen a sus hijas implica precisamente que esa decisión escapa de lo natural cuando se "comprende" su sentido controlador patriarcal de las mujeres. El miedo a que sus hijas sean rechazadas matrimonial y socialmente si no han sido mutiladas es el factor determinante de la práctica. Por ello decir que si el cincuenta por ciento no mutila, la mutilación ira descendiendo tiene una lógica evidente: si se ha llegado a ese punto, la mutilación se considerará un "atraso" y se volverá negativa.
Por eso, los integristas tratan por todos los medios de aislar comunicativamente a la sociedad. Se trata de evitar que las perspectivas de cambio se introduzcan en la sociedad. Lo mismo ocurrió con la práctica del velo, minoritaria en la sociedad egipcia entre sus clases educadas tras la llegada del socialismo nasserista, que representaba una modernidad frente a los islamistas. La pérdida de prestigio por la derrota militar de Nasser frente a Israel, sirvió para que los islamistas elaboraran una teoría explicativa: Dios les había castigado por su impiedad. Eso hizo que la práctica del velo se hiciera más frecuente aumentando ese punto del cincuenta por ciento. No fue el único elemento para volver al velo: la invasión de las prácticas y teorías wahabitas desde Arabia Saudí. Y lo que se dice del velo es válido para las barbas, por ejemplo, en el caso de los hombres o también la vestimenta, cuando se incorporan elementos distintivos.
En ese sentido, el artículo habla de la sensibilidad a la influencia político-religiosa en el mundo árabe islámico. Evidentemente, cuanto más se identifique lo político con lo religioso, los argumentos serán de un orden distinto. Lo religioso se caracteriza por presentarse como una imposición, mientras que lo político es una elección. Convertir la religión en política es argumentar que lo que se hace se hace porque es Dios quien lo quiere y ordena. Tener una idea distinta, no es visto como un derecho a la discrepancia, sino como un desafío a lo divino, que la comunidad —siempre virtuosa— se encarga de castigar.

Eso no ocurre en la "naturaleza". Las leyes sociales son de otro orden. Una minoría puede dictar las normas, dirigir la vida, de la mayoría si posee el prestigio o la fuerza suficiente. Una minoría puede cortar de raíz las esperanzas o deseos de una mayoría. El que dispone de la fuerza necesaria puede crear leyes, imponer costumbres, de la misma manera que los egipcios llevaron el fez otomano.
El fez —creado en la ciudad marroquí de Fez, de la que toma el nombre— de los turcos fue una imposición del sultán otomano precisamente para erradicar el uso del turbante. El fez era un signo de modernidad frente al turbante musulmán. En el siglo XIX, Mahmut II prohibió los turbantes e impuso el fez como forma de superación de divisiones sociales y religiosas. Es un ejemplo como muchos otros en los que algo se impone no por el 51% por ciento sino porque hay fuerza como para imponerlo. Los egipcios lo llevaron porque eran parte del imperio otomano y por los mismos motivos se lo quitaron.
Los factores que determinan la existencia de la mutilación no son naturales. Son una forma de imposición que va fundamentándose en los argumentos necesarios para mantener viva una forma de dominación sobre las mujeres. Antes del islam, su fundamentación era una; cuando llegó la nueva religión, la fundamentación pasó a ser otra.
Por ello la cuestión esencial es la capacidad de la sociedad para moverse en sentidos distintos a los del estatismo que busca todo el que ha logrado el poder. Es el cierre de la evolución. Si se produce un cambio, es percibido y descrito en términos de degradación, degeneración, transgresión, pecado, etc. Surgen entonces, como ocurrió frente a los movimientos progresivos, movimientos reaccionarios, como el wahabismo o los salafistas, los que quieren volver a fórmulas de pureza.
Es esencial la información, el establecimiento de comunicaciones, que son los verdaderos aceleradores de los cambios. Así la imprenta favoreció la Reforma y posteriormente la Ilustración, que contó con la aparición de la prensa. La Primavera árabe se benefició de las nuevas tecnologías y, por los mismos motivos, los autócratas las tienen en su punto de mira. Antes se quemaban libros, se confiscaban en las fronteras, etc. y ahora se busca bloquear redes, prohibir aplicaciones, etc.


Las prohibiciones legales de la mutilación no han tenido efecto social. No lo han tenido porque ha fallado el estado como en tantos otros campos. Muchas leyes egipcias son bonitos adornos a una modernidad que ha ido desapareciendo, justificaciones ante foros internacionales, etc. El poder social lo han tenido los que comenzaron la batalla en los años 60 minando la modernización y desviando el prestigio hacia lo religioso identificándolo con lo "egipcio". De esta manera, la reislamización contribuía al prestigio social frente a una minoría, una élite cuya modernidad se convertía en burocratismo autoritario. Los que aportaban alguna modernidad al pensamiento, alguna posibilidad de cambio en lo político o en lo religioso eran rechazados por unos y por otros, por el poder y por los que se habían hecho con el poder social. La que más claramente ha padecido esta regresión ha sido la mujer, que no ha logrado que los discursos de cambio realizaran un cambio real por el dominio del pensamiento tradicionalista que ha hecho de la mutilación un signo de identidad egipcio y musulmán. Así es posible que en el Parlamento egipcio, haya personas que pidan que las mujeres asuman voluntariamente la ablación y que el hecho de que políticamente se hayan agravado las penas sea una inutilidad, como lo eran las de 2008. Ahora se agravan en los casos de muerte de la mujer o "lesión irreversible", algo completamente ridículo e inútil porque no se ha modificado la percepción social. La reducción es muy pequeña para el enorme mal que representa para las mujeres. Pero es parte del pulso entre los poderes políticos y social-religiosos. No es una cuestión exclusivamente islámica; también se practica por el mismo motivo —el prestigio social— entre los coptos, por lo que afecta a la sociedad egipcia en su conjunto.
Si son las leyes que se aprueban las que se quieren realmente, lo eficaz sería hacer una campaña comprometida. Si se sabe que las cifras son tan abrumadoras como el 85-90%, todos saben de la inutilidad legal. Solo si alguien muere sale a la luz. Entiendo por una campaña comprometida que el presidente o cualquier ministro o persona influyente dijera "mis hijas no están mutiladas", algo que es difícil que ocurra, pero que explica porqué es tan lento su declive. habrá, según nos dicen que esperar a que se llegue al 50%. Entonces, si llega ese momento, las cosas irán más deprisa. ¡Pobre esperanza!
La cultura, una vez más, es nuestro entorno social. A diferencia del entorno natural, tiene un componente político que determina las posibilidades mayores o menores de cambio. Las sociedades cerradas acaban necesitando de la fuerza para evitar que se produzca el cambio, para reprimirlo, y refuerzan sus sanciones a los disidentes. El cambio necesita de valor y mucha publicidad, mucha ejemplaridad, algo que no vemos.
Por eso hay que apoyar a los que discrepan en su lucha por abrir lo que otros quieren cerrar.



* Aya Bader "Scientific Insights: Why Are Policy Tactics Against FGM Not Working?" Egyptian Streets 28/03/2017 https://egyptianstreets.com/2017/03/28/scientific-insights-why-are-policy-tactics-against-fgm-not-working/


martes, 6 de septiembre de 2016

Mujeres de carne, mujeres de piedra y los hombres débiles

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
¿Se acuerdan de aquel diputado egipcio que inauguró la temporada de tonterías parlamentarias pidiéndoles a las diputadas que se vistieran de forma decorosa? Fue un jarro de agua fría sobre lo que iba a ser la legislatura.
Las diputadas le contestaron adecuadamente diciéndole que se preocupara de sí mismo y no se metieran en cómo debían vestirse ellas y el personal femenino del congreso. 
Ya había pasado algo así en la época del primer parlamento salido de las urnas con mayorías de la Hermandad y de los salafistas. Pero el discurso del diputado, probablemente sin inspiración para hablar de los problemas de Egipto, le hizo destacar en un parlamento en el que resaltan más este tipo de elementos negativos que otros por su oratoria brillante o por las ideas que los egipcios necesitan para salir del agujero al que les lleva su clase política.


Egyptian Streets nos trae de nuevo, en todo su esplendor, al diputado Elhamy Agina, un verdadero padre político, que vuelve a la carga con el tema femenino, su máxima preocupación. Nos cuenta el diario:

Egyptian member of parliament Elhamy Agina has encouraged women to undergo female genital mutilation (FGM) to “reduce their sexual desires” to match that of Egypt’s “sexually weak” men, Parlmany reported.
“We are a population whose men suffer from sexual weakness, which is evident because Egypt is among the biggest consumers of sexual stimulants that only the weak will consume,” Agina said. “If we stop FGM, we will need strong men and we don’t have men of that sort.”
The parliamentarian, who hails from Daqahliya, said that it is therefore better for women to undergo FGM because it “reduces a woman’s sexual appetite” and women should “stand by their men” in order for life to proceed smoothly.
FGM continues to be a widespread practice in Egypt, despite being banned in 2008. Article 242 of Egypt’s Penal Code criminalizes the circumcision of girls and the punishment for performing FGM is a prison sentence ranging from three months to two years or a fine of EGP 5,000.*


Quizá permanezca dormido durante las sesiones, quizá lleve adormilado toda su vida, quizá... Sí, quizá la explicación más sencilla es que no da más de sí y no hay que darle más vueltas. El señor Agina supera los límites de lo que debe ser el "pluralismo" en un parlamento ya que más que tener otras ideas, carece de ellas. No se ha enterado que hace pocos días se han ampliado las penas y categorías delictivas de la mutilación genital femenina.
Pero quizá... estemos equivocados y el señor diputado Elhamy Agina sea la auténtica voz del pueblo y no un señor que se despertó en la cámara y dijo lo primero que se le pasó por la cabeza. Existe esa triste posibilidad, en cuyo caso habría que agradecerle que sea tan sincero, de hecho, el único sincero en un país donde nueve de cada diez mujeres han sido mutiladas.
No se sabe muy bien si el centro de su discurso es la queja porque los hombres débiles deben tomar estimulantes sexuales o si deben tomarlos porque las mujeres, en su lascivia natural, les obligan a tomarlos para mantener el ritmo.


Como diputado, el señor Agina ha destruido cualquier esperanza de progreso —¡al diablo el progreso, invento occidental!— para las mujeres desde el parlamento. Si en su discurso anterior le pedía a la mujeres que se vistieran evitando provocar a los hombres, ahora les ha pedido que se dejen mutilar por el bien de la sociedad, porque los hombres, nos dice con la mano en el corazón y conocimiento de causa,  son débiles. Él sabrá.
Tener un cretino semejante en un parlamento no es algo que esté al alcance de todos los países. Lo más sorprendente es que no se recoge respuesta de ningún tipo en la información, que se cierra con los siempre vergonzosos y espeluznantes datos egipcios sobre la mutilación de mujeres.

Que un discurso así se pueda escuchar en un parlamento nos muestra que no se puede esconder nadie tras fórmulas como que son cosas de las zonas agrarias, de la gente sin cultura, etc. El señor Elhamy Agina es un hombre educado aunque carezca de inteligencia. 
Sabedor de que representa a la gran mayoría del país, a la verdadera mayoría egipcia, que no son los partidarios de El-Sisi sino los partidarios de la ablación, la gran mayoría, hecho que no admite discusión puesto que es prácticamente la totalidad de los padres la que hace pasar por la cuchilla a sus hijas. 
La mayoría social es la del acoso, la de la mutilación, la que ha hecho que los datos de los estudios internacionales coloquen a Egipto como uno de los peores países para las mujeres. Sí, no hay duda: lo que une al salafista con el socialista, al nasserista con el miembro de la Hermandad es la cuchilla. Es matemáticamente cierto si el 91% de las mujeres son sometidas a la iniciativa de sus padres y ante la exigencia de sus futuros maridos, que las quieren mutiladas para evitar que tienten a sus buenos y piadosos conciudadanos y engañen a sus esposos mientras estos acosan a otras. Terrible, pero no admite duda. Con esas cifras, la inmensa mayoría de los parlamentarios ha hecho a sus hijas lo mismo que le pidieron a sus esposas: mutilarlas. El diputado Agani se limita a decir en público lo que todos practican en privado.
Egypt Independent nos trae otra noticia que nos habla de las múltiples provocaciones que el débil hombre egipcio va sufriendo allí por donde va. Esta vez, nos cuentan, las mujeres no necesitan ser de carne y hueso. El titular nos sitúa de lleno en el conflicto: "Sculpture honoring fallen soldiers scandalizes Egyptians" y esto es lo que ha ocurrido:

A provincial governor in Egypt has ordered changes to a sculpture honoring fallen soldiers after many on social media said it appeared to depict an unwanted advance on a woman symbolizing the country.
The concrete sculpture, titled "Mother of the Martyr," depicts a slender peasant woman, a traditional artistic representation of Egypt, with her arms outstretched. A helmeted soldier is standing behind her, looking over her shoulder with his arms wrapped around her.
Residents of Sohag, where the sculpture stands at a public square in a provincial town but has not been formally unveiled, complained that it was inappropriate. Sohag and other southern provinces are more conservative than the rest of the Muslim-majority country.
The controversy over the sculpture, which made it to the national press, underlines the difficulties faced by artists and intellectuals in a country where Islamic religious conservatism has gained much ground over the past 40-50 years and where powerful state religious institutions frequently expound a hard-line message, despite their claims to moderation.
Some critics of the Sohag statue, which stands at 8.5 meters high, said in their social media comments that the sculpture portrayed sexual harassment while others interpreted it as the country's military seducing Egypt as represented by the peasant woman. That the sculpture stood close to a girls' school fueled opposition.
Sohag's governor, Ayman Abdel-Monaim, has ordered an investigation into the commissioning of the sculpture by the local council of the town of Al-Belina. He said his provincial government should have been consulted before the LE250,000 (US$28,400) sculpture was commissioned
"Sometimes, an artist's vision clashes with the culture of society," he said. "If our objective is to treat citizens with respect, then we must not do anything to offend their feelings. We all respect our army and country."**


¡Deberían todos aprender lo que es un político! ¡Vaya argumento! No le va a la zaga, claro, el de que la estatua infame estaba cerca de un colegio de niñas. Al igual que el pobre bañista al que le mordió un tiburón y fue condenado por provocar a los escualos y espantar al turismo, es probable que el que acabe encarcelado sea el pobre escultor, artista contra su pueblo, como le ha venido a calificar el gobernador. Él ya se ha ofrecido a hacer cambios separando a la pareja.
Creo que lo correcto es que la escultura se quede como está y que sea el señor diputado Agina quien la inaugure con un encendido discurso señalando que aquella mujer de piedra no está mutilada como debiera y provoca al noble soldado que, rendido a su embrujo y a pesar del uniforme, la magrea y no llega a más por ser de piedra. Es lo justo; debe ser él.


La estatua es un test proyectivo que permite preguntarles qué ven allí y saber ante qué tipo de mente nos encontramos. Da pena el pobre escultor, que niega todo lo que se dice de su obra, cuyo título patriótico, "Madre de los mártires", no ha engañado a nadie. No se coge a una madre así y menos de uniforme. Al menos en Egipto.


De uniforme es más frecuente ver casos como el de la mujer del sujetador azul, que sería interesante representar como grupo escultórico,  titulado como "La mujer y sus hermanos débiles", o el inspirado en Shaimaa al-Sabbagh, muerta de un tiro en la cabeza llevando flores en sus manos, del que saldría otra interesante escultura dedicada al martirio.
Ahora, como sabemos, ha cambiado el concepto de "mártir". Sería interesante saber a quién se le ha ido aplicando este término, mártir, en Egipto en los últimos años. De mártir a villano y de villano a mártir casi en días.
Si hacemos caso al diputado Agina, mártires son los hombres débiles que sufren el acoso de las mujeres que se les acercan, como al soldado, de forma insinuante. El mártir es el que empuña la cuchilla y mutila, el que empuña el arma y dispara, el que tortura y secuestra. Hasta el dictador derrocado es un mártir de conspiraciones internacionales. ¡Frágil memoria!


Para evitar males interpretativos mayores, se ha separado a la mujer que representa a Egipto y al Ejército que parecía que la acosaba. La mujer quedó sola; el soldado, a la espera de destino. Les ha parecido esta solución más razonable o menos escandalosa. 
En tiempos de penuria, con las madres reclamando en las calles botes de leche subsidiada, siempre se encuentran unos fondillos con los que financiar una estatua a mayor gloria del Ejército. Bien pensado, todo Egipto es un monumento a su Ejército, incuestionable, salvador, omnipresente y omnipotente.
¿Existe mayor riqueza simbólica que la de esa escultura cuestionada? Unos la ven como un monumento al acoso cotidiano, otros como el Ejército egipcio magreando a la patria... y solo el autor como la madre del mártir. El pobre hombre se niega a considerar interpretaciones extrañas y confiesa que es solo una alegoría inocente. Pero nada es inocente en Egipto si hay una perversa mujer por medio y —ya nos lo ha dicho Elhamy Agina— todas lo son.
Mientras, en China, el presidente vende modernidad ante los líderes del G20. Puede hacerlo tranquilo con diputados como Agina de guardia y diligentes gobernadores —casi todos militares recolocados— vigilando las proximidades de los colegios femeninos.
¿Es posible la ablación de una estatua? Se estudiará.



* "Egypt MP Says Women Must Accept FGM Due to Country’s ‘Sexually Weak’ Men" Egyptian Streets 3/09/2016 http://egyptianstreets.com/2016/09/03/egypt-mp-says-women-must-accept-fgm-due-to-countrys-sexually-weak-men/
** "Sculpture honoring fallen soldiers scandalizes Egyptians" Egypt Independent 5/09/2016 http://www.egyptindependent.com//news/sculpture-honoring-fallen-soldiers-scandalizes-egyptians



lunes, 29 de agosto de 2016

La conformidad social

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Uno de los capítulos del programa "Brain Games" nos muestra el siguiente experimento sobre el comportamiento: una joven llega a una sala de espera de una clínica oftalmológica. Se sienta y suena un timbre. Todos los que esperan en la sala se van levantando y se vuelven a sentar ante la sorpresa de la joven. Trascurridos unos pocos pitidos, se incorpora al grupo y se levanta con ellos. No sabe que todos sus compañeros de sala están confabulados ni con que ella se está realizando un  experimento sobre "conformidad social". Todos van entrando y ella queda finalmente sola. El pitido suena y ella, libre de la mirada de los demás, se levanta de nuevo. Pronto entra otra persona. Ella continúa ante la mirada asombrada de su nuevo compañero que finalmente le pregunta qué está haciendo. La contestación de ella es que todos los hacía. Tras varios pitidos su nuevo compañero se incorpora al rito y ambos se levantan con cada nuevo pitido.


Nos explican que es mayor nuestro temor a ser excluidos del grupo que a realizar un acto cuyo sentido y finalidad desconocemos.  La idea se repite con varios experimentos que nos muestran el poder de la conformidad social: cambiamos para adaptarnos al grupo, para no oponernos y ser dejados fuera.
Ayer se aprobó en el consejo de ministro de Egipto el borrador para el endurecimiento de las penas contra la mutilación genital femenina. Nos dice Ahram Online:

Egypt’s cabinet approved on Sunday a draft bill designating the practice of female genital mutilation (FGM) a felony, raising prison terms for those convicted of performing the procedure, health minister Ahmed Emad announced.
Emad said that the new bill amends the law criminalising FGM, currently a misdemeanour, by stiffening penalties to between five and seven years in prison instead of the current three months to two years for practitioners who perform the procedure.
Those who "escort" victims to the procedure can also face jail sentences ranging from one to three years.
The bill, which has been sent to parliament for ratification, also carries a stiffened penalty of up to 15 years imprisonment if the practice leads to death or a "permanent deformity."
Although FGM by its very nature leads to deformity, Egyptian law does not consider the act in itself as leading to "permanent deformity."
The health minister said that the current FGM rate in Egypt is 91 percent, despite the law passed in 2008 criminalising the practice.
He added that the entrenched tradition can only be combated through laws criminalising the practice, especially since the procedure is often performed by people who are not licensed medical practitioners.
There is a widespread belief in Egypt that women who do not undergo FGM are unable to control their sexual urges.*


Yo empezaría por preguntar a los ministros, al presidente mismo, si sus esposas e hijas lo están. Parece razonable pensar que si el 91% de las mujeres egipcias lo están, los ministros, por ejemplo, no hayan escapado a esa práctica en sus familias. ¿Quiénes son ese 9% que se libra de la mutilación? Sería bueno una campaña ejemplar en este sentido, en el que las personalidades políticas del país, sus intelectuales, militares de alta graduación, jueces, médicos ilustres, etc. dijeran públicamente que ellos han defendido a sus hijas y las han librado de esta práctica horrenda y absurda, machista y retrógrada, una verdadera monstruosidad social que define a un país: el 91%.
La explicación no es coránica, por muy piadosos que se muestren cirujanos, padres y madres, hermanos y tíos. Nos la da Ahram Online en la última línea citada: «There is a widespread belief in Egypt that women who do not undergo FGM are unable to control their sexual urges.» En realidad eso no es más que la racionalización de una práctica para justificar su existencia. 

Como la joven del experimento del programa Brain Games, lo hacen porque todos lo hacen y quien no lo hace pasa a ser diferente y eso no se perdona socialmente en Egipto. Había en 2013 más de 27 millones de mujeres mutiladas en Egipto, el país con el número más elevado, un triste récord. Los datos los mostraba UNICEF en su informe de julio de 2013, titulado "Female Genital Mutilation/Cutting: A statistical overview and exploration of the dynamics of change" **.

Es justo decir que los cristianos coptos, como egipcios que son, no escapan a estas prácticas, si bien de forma algo menor: 9 de cada 10 entre musulmanas y 7 de cada 10 entre las cristianas. Mutilan a sus hijas como lo hacen los musulmanes porque la mujer no tiene religión: es una bestia sexual si no se realizan sobre ella esas mutilaciones, que son las que la "civilizan". La familia no se puede construir sobre una mujer sin mutilar. Es terreno pantanoso. Y muchas mujeres están convencidas de ello, el 35% de aceptación entre ellas. La mutilación en Egipto se realiza mayoritariamente entre los 9 y los 14 años, antes de que se produzcan los "problemas", por lo que siempre es posible justificar la bondad de la medida. Debe ser entregada mutilada y virgen. Es la norma social. Nadie está dispuesto al riesgo de escándalo por entregar así una hija a otra familia.


El documento de UNICEF se hace una pregunta en su gráfico resumen de los datos: "Why?" La respuesta general es clara: " Social acceptance is the most frequently cited reason for supporting the continuation of the practice"**. Es el mismo mecanismo que hacía levantarse a la joven en la consulta oftalmológica en Brain Games. Primero se realiza la acción porque los demás lo hacen, después se buscan explicaciones que la racionalicen. La teoría de la incontinencia femenina es absurda, pero no por ello puede dejar de ser compartida. Se refuerza con la idea del mandato religioso, aunque sea falso, pro ¿ a quién le importa? Encaja en el marco general del patriarcado y eso basta.


No necesitas que te den razones profundas para hacerlo; sin embargo, para dejar de hacerlo hace falta que haya un temor superior al castigo que está en juego: la aceptación social. Y eso no parece fácil que se vaya a producir. ¿Hay algo peor que ser excluido? La sociedad practica estas formas de exclusión social constantemente; la palabra "traidor", aplicada al que discrepa o es diferente, es una constante egipcia. La diferencia se paga con creces.


Mada Masr recoge la información del borrador aprobado y nos resume las anteriores iniciativas en la legislación egipcia y sus resultados:

Circumcision was first criminalized in Egypt in 2007, through a ministerial decree by former Minister of Health Hatem al-Gibaly. The decree banned the procedure in hospitals and other facilities following the death of a patient from a circumcision operation in the same year.
Months later an article was added to Egypt’s Penal Code, criminalizing circumcision and punishing those performing it with imprisonment of between three months and two years and a fine of LE1,000 to LE5,000
But in the eight years that have passed since this article was introduced, and after several deaths as a result of female circumcision, the judiciary has only penalized two defendants — a doctor and the father of Soheir al-Batea, who died in 2013. An appeals court sentenced the doctor to two years in prison for unintentional murder, but he didn’t serve the sentence. The father, meanwhile, was given a suspended three-month sentence. The appeal followed a misdemeanor court’s initial verdict finding both of them innocent.***


Contamos aquí esta historia cuando se produjo en 2013 y cómo quedó en nada mediante un acuerdo entre familia y médico. La muerte de la niña sí fue irreversible. No hay voluntad alguna ni jurídica ni policial de acabar con esta práctica por motivos evidentes: los policías, los jueces, los médicos... lo hacen a sus hijas. Por eso la pregunta de quiénes lo hacen y quiénes no es relevante.
Egipto es el país en donde la mutilación es mayoritariamente practicada por médicos, el 77%. Demuestra que realmente se considera socialmente peor no hacerlo que hacerlo. El médico vive también de esta práctica que por "escondida" es cara. Como buen hipócrita simulará estar haciendo un favor, arriesgándose por satisfacer la piedad de la familia que quiere que su hija no carezca de ninguno de los atributos exteriores e interiores que la definen como modelo estandarizado de mujer.
La ley de 2007 no ha servido de nada hasta el momento. Ha habido millones de mutilaciones desde entonces y solo han acabado en los tribunales —de forma ridícula— dos casos por la muerte de la chica. Los datos salen a relucir entonces y es necesario hacer algo para calmar el escándalo —no el egipcio— sino el internacional, la mala prensa que tanto asusta. Aquí no hay ninguna maniobra sino una realidad palpable.


Mada Masr recoge la opinión de los activistas sobre las nuevas medidas propuestas por el gobierno ayer:

Dalia Abdel Hamid, gender officer at the Egyptian Initiative for Personal Rights, says aggravating the punishment for female circumcision “is not the solution.”
“The government is generally inclined to aggravate the punishment in crimes related to gender and sexual conduct. This, in my opinion, overlooks the main reasons behind the fact that these crimes have become widespread, which is that people are not convinced they should be criminalized. This is why they are typically not reported,” she says.
“Rather than aggravating the punishment, without any guarantee that the state is able to pursue those who committed the crime, the head of the medical institution where the crime took place should be pursued instead, which gives them an incentive to report about the operations,” she adds.
Abdel Hamid would also rather see the parents being spared from punishment if they report the crime, which gives them an incentive to report a doctor if the patient is harmed. “This would at least guarantee some reporting of cases of circumcision that lead to permanent damage or death.”***

Si sirve de poco agravar las penas, intentar convencer a los médicos —el 77% de los practicantes— de que no lo hagan es ingenuo. Dejar de penalizar porque la gente cree que está bien hacerlo (lo que es evidente) aunque se le expliquen constantemente los males a cargo de activistas es tirar la toalla.

El argumento es que si se penaliza más, se dejarán de denunciar los casos por parte de la familia o los médicos, pero ¿cuántos casos se denuncian? Si se rebaja la pena, ¿se denunciarán más? No. Es absurdo, porque lo que se hace es restar importancia al hecho  al rebajar la pena y así será entendido por la gente.
Romper la dinámica del deseo de aceptación social, es decir, abandonar al 91% y pasar a formar parte del 9% escondido, no es algo fácil. Eso lo saben quienes trabajan en favor de los derechos de las mujeres, que reciben acusaciones de todo tipo.
Los que mutilan a las mujeres necesitan hacerlo en el nombre del orden social, de su buen funcionamiento. No van admitir nunca lo bárbaro de su práctica. Si lo hacen, será a escondidas. ¿Cómo puede ser un tabú social algo que afectaba en 2013 a 27,2 millones de mujeres en un solo país? Pasado cierto nivel, funciona la norma independientemente de su racionalidad. La joven de Brain Games se levantaba porque todos lo hacían, no solo unos pocos.


Cambiarlo supone aceptar que millones y millones de mujeres han sido mutiladas, torturadas por sus propias familias, por simpáticos y piadosos doctores y doctoras, bajo la mirada indulgente de jueces eminentes, de paternales policías, etc. bajo la amorosa mirada de familia, vecinos y amigos.
Los gritos de muchos millones de niñas se han escuchado y se escuchan tras puertas, dentro de habitaciones de hospitales, en las casas propias o ajenas. Al nerviosismo del momento le sigue una palmadita en el hombro y una sonrisa de tranquilidad: "¡hecho!"
Nada hay más barato y demagógico que hacer leyes que no se piensa cumplir, como ocurrió con la de 2007. Servirá para decir como en otras cosas, que la ley lo prohíbe. Pero la ley sin voluntad es, como en otros casos, papel mojado. Y hacerla cumplir, impopular. La presión con una nueva muerte en los titulares se diluye pronto y todo vuelve a la sangrienta normalidad de cada día.



* "New bill increases jail terms as FGM becomes a felony in Egypt" Ahram Online 28/08/2016 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/241850/Egypt/Politics-/New-bill-increases-jail-terms-as-FGM-becomes-a-fel.aspx
** "Female Genital Mutilation/Cutting: A statistical overview and exploration of the dynamics of change" UNICEF julio 2013 http://www.unicef.org/media/files/UNICEF_FGM_report_July_2013_Hi_res.pdf
*** "Harsher penalties for female circumcision, but to what avail?" Mada Masr 28/08/2016 http://www.madamasr.com/sections/lifestyle/harsher-penalties-female-circumcision-what-avail