Mostrando entradas con la etiqueta Partido Nour. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Partido Nour. Mostrar todas las entradas

viernes, 2 de octubre de 2015

Los salafistas, entre el ser y no ser de las elecciones egipcias

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El calendario de las elecciones egipcias sigue adelante sorteando problemas de exclusiones, análisis médicos reveladores de drogodependencias, etc. Entre escándalos de corrupción que provocan crisis de gobierno, liberaciones de presos políticos antes de las visitas a la Asamblea de las Naciones Unidas y manipulaciones mediáticas (casos que hemos ido viendo aquí) surge ahora un nuevo y trascendente problema.
Es la cuestión de los llamados "partidos religiosos", que están prohibidos expresamente por la Constitución aprobada. Los grupos religiosos no son partidos en el sentido occidental del término. La forma de pensar que les ha creado rechaza estas formas mundanas de contaminación democrática. Para ellos el "partido" es un mal necesario para un fin exclusivo: participar en una elecciones, un requisito legal. De ahí surgen los problemas posteriores cuando se dice que se vota a uno y mandan otros, es decir, que si gana el partido que han creado desde la Hermandad Musulmana, que técnica y administrativamente se consideraba una ONG para el bien social, la caridad, etc., se dirá que no es más que un títere del líder de los Hermanos. Anteriormente se habían presentado como independientes, que eran las migajas que el sistema de Mubarak les concedía y que ellos aprovecharon socialmente muy bien.

El problema se plantea ahora con el partido Nour, el creado por los salafistas, que hicieron los mismo que los Hermanos Musulmanes, es decir, crear una interfaz política separada técnicamente del grupo, pero controlada desde sus órganos directivos. Tan "religioso" era el partido disuelto de los Hermanos, Justicia y Libertad, como el creado por los salafistas. La diferencia es que los salafistas entendieron lo que estaba ocurriendo cuando se dio el golpe de estado que acabó con el reinado islamista y se apuntaron al carro del nuevo gobierno. Esto, evidentemente, no es más que una estrategia primero de supervivencia, después de ampliación de su influencia. Lo primero lo lograron y siguen ahí; lo segundo es más complicado, pero está por ver todavía si se canaliza hacia ellos el voto islamista o se les considera traidores a la causa.
La cuestión se complica cuando la debilidad de los partidos egipcios hace temer que se perciba a los salafistas como una parte, la del islamismo, y se lleve más votos que las fragmentadas listas de los partidos que se supone que no son religiosos.


Desde hace tiempo ha comenzado la presentación de reclamaciones ante los tribunales para que el partido Nour sea considerado como "religioso" y, por tanto, disuelto y eliminado de la carrera electoral. Los salafistas argumentan que ellos no son un partido religioso, algo que nos demuestra el grado de distorsión de la realidad en que se mueve el sistema político egipcio, en donde las palabras cada vez significan menos. Unos dicen no ser religiosos, como otros dicen ser demócratas.
Ahram Weekly publica un artículo titulado "No light for the Nour Party?" —escrito por Amany Maged— en donde se plantean algunas cuestiones que, dada la tradición egipcia, no debe ser desestimadas:

Some legal experts argue that while cases pertaining to the Nour Party should be settled before parliamentary elections the timeframe makes this impossible. One result, they say, is that any ruling against the Nour Party after the polls could result in the questioning of the legitimacy of the entire House of Representatives.
In the midst of this war of litigation the Nour Party continues to insist that its legal position is sound. One Nour Party member even suggests that attempts to contest the legitimacy of the Nour Party are tantamount to contesting the post 30 June Revolution roadmap, given that Nour was among the parties that took part in the inauguration of the roadmap, and the 2014 constitution which the Nour Party helped draft.
“Why is it only now that they are claiming Nour is religious party and are concocting rumours to tarnish its reputation?” he asked.
“Why did this not surface when the Nour Party was the only party in Egypt that supported the army in order to protect Egyptians from a fate similar to that of Syria, Libya, Iraq and Yemen? Why didn’t the liberal trend say at the time that the Nour Party is a religious party which has to be dissolved and that the roadmap must be cancelled because a religious party participated in it? Why don’t liberals argue that the 2014 Constitution is invalid because a religious party helped draft it?”*


No sería la primera vez que se disuelve el parlamento por irregularidades de este tipo. "Cuestionar la legitimidad del Parlamento" es casi una broma dentro de esta tradición. Pero los razonamientos son interesantes porque hay que leerlos entre líneas. Suponen una velada amenaza a los poderes sobre la posibilidad de ser eliminados del panorama político por los jueces y mandarlos a la oscuridad. También hablan de cuestionar el orden surgido del "30 de junio", es decir, del golpe de estado —el "no-coup"— que ha llevado a al-Sisi al poder. Cuestionarlos a ellos, dicen, es cuestionar todo el sistema. El que lo quiera entender que lo entienda.


El miedo de los partidos políticos, muy débiles y que van a obtener un mínimo rendimiento parlamentario tras una lucha a muerte, es que además sean los salafistas los beneficiados. Pero en este juego hay que apostar para ver las cartas finales del otro. Y la apuesta son las elecciones.
Por eso el miedo a que se constituya un parlamento "extraño" y decidan posteriormente los jueces —siempre imparciales— disolver las cámaras resultantes. Ya lo han advertido varias veces porque ha ocurrido antes. Como denunció algún analista político, siempre hay que dejar algún fleco jurídico por si hay que disolver por la vía rápida y legal.
En el artículo se señalan las dos caras de la disolución del partido salafista:

Experts on Islamist movements suggest the drive to dissolve Nour has two sides. One is to eliminate religious parties entirely. The other is to give the powers-that-be a legal card they can play in order to dissolve parliament and contend its constitutionality should they deem it necessary. Other observers see the tightening vice around the Nour Party as a way to ensure it abides by the laws under which it was created.*


Sea por los motivos que sea, no es el mejor camino para construir una democracia real y duradera. Todas estas argucias legales y políticas son herencia de los años en los que la democracia era una farsa. Ahora lo sigue siendo y el problema es hasta cuándo. Construir en falso es siempre un riesgo elevado. Construir un sistema en el que siempre haya un militar en el poder, es hacer una democracia trucada, por más que a muchos les parezca "más segura". Pero la demanda de "seguridad" siempre se puede invocar desde el miedo. Y el miedo se crea fácilmente.
El argumento dado por los salafistas para evitar su disolución —el riesgo de que Egipto acabe en una guerra civil, como Siria, Libia o Yemen— coincide con el que esgrimía hace unos días la presentadora televisiva cuya zafiedad propagandística decía lo mismo, pero desde la perspectiva del patriotismo militarista. También los salafistas dicen valorar el "patriotismo".
Visto en el tiempo, las nueve razones que los salafistas plantearon para apoyar a al-Sisi en las presidenciales no dejan de ser interesantes pasado el tiempo:

1. The state institutions cooperate with him to save the country from collapse and chaos.
2. He is independent, does not follow the United States and has the ability to negotiate with other countries, such as Russia.
3. He is patriotic, intelligent and efficient.
4. He is the most suitable candidate for this stage.
5. He knows that the Shia threat is an issue of national security.
6. He has the better chance of winning.
7.  He might not be religious enough from a Salafi point of view, yet he prays.
8.  He is to a great extend faithful to the Sharia and the Islamic identity.
9. He has no anti-Islamic ideology, for he is not a liberal, secular or leftist. Yet he might be against certain ideas of some Islamists.**


Puede sorprender la alusión entonces a los contactos con Rusia, que ha sido evidentes, y el distanciamiento de los Estados Unidos, pero esto último estaba hasta en las condiciones de Tamarod, confirmando el antiamericanismo generalizado de Oriente Medio. Todos junto son un ejemplo de astucia y pragmatismo, lo justo para estar en el meollo de la política son un pie a cada lado de la puerta según interese. Es un nada y guardar la ropa en cada uno de los puntos, como ocurre en el séptimo sobre el punto de vista religioso o el noveno, sobre las opiniones políticas. Pero tienen mucho más sentido del que pudiera parecer. No iban desencaminados. Ahora reclaman su fidelidad al modelo creado y que a nadie le importó cuando pidieron apoyos.


Los salafistas estuvieron en alianza con los Hermanos Musulmanes y escribieron la constitución excluyente entre ambos; después estuvieron con los que derrocaron a los Hermanos Musulmanes; después apoyaron a al-Sisi y ahora participarán en los comicios si ningún juez lo impide antes o en la cámara de representantes si no lo impiden después. La rígida ideología de los salafistas, a los que les importa muy poco la democracia, se conjuga con el pragmatismo más refinado. Permanece donde te sea rentable, es su máxima; el final está escrito, descubrir el camino es obra de tu astucia.
Parece que hay muy poca gente interesada en que en Egipto haya una democracia verdadera. Pero esto es muy difícil si ninguno de los contendientes tiene interés en ello. Queda por ver cuál es el papel real de los salafistas, el que les tienen reservado tras las elecciones y lo que ellos harán en función de los resultados que obtengan, algo en lo que se piensa menos. Sabrán entonces cuál es su fuerza real, aunque su papel quede recortado por el diseño del parlamento.




* "No light for the Nour Party?" Ahram Weekly 17/09/2015 http://weekly.ahram.org.eg/News/13275/17/No-light-for-the-Nour-Party-.aspx
* "Nine reasons to support Sisi, says Nour Party" Egypt Independent 04/05/2014  http://www.egyptindependent.com/news/nine-reasons-support-sisi-says-nour-party




sábado, 1 de noviembre de 2014

La varita y la batuta

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El diario Egypt Independent nos trae la preocupación del líder salafista por las declaraciones del Papa Francisco, que le parecen poco menos que irresponsables. Esta vez se aparcan las diferencias de los salafistas con los cristianos en beneficio de las raíces abrahámica comunes. Así nos lo cuentan:

Yasser al-Borhamy, vice president of the Salafi Daawa, blasted statements Pope Frances made on Tuesday, accepting scientific theories of evolution and the Big Bang.
“It destroys the Catholic religion and denies the Koran, the Torah and the Gospel,” said Borhamy on Thursday.
In statements to the Salafi Fattah site, Borhamy said that the three Abrahamic religions, despite their differences, confirm that God created man directly.
He added that Darwin’s theory is not scientific because switching from one form of creature to another was never proven, and creatures all have different genes.
The theories of evolution and the Big Bang are real and God is not “a magician with a magic wand,” Pope Francis said, speaking at the Pontifical Academy of Sciences.*


Sabíamos de las preocupaciones de algunos sectores conservadores por las manifestaciones del Papa Francisco sobre diversos temas, pero la entrada de los radicales del salafismo en esta cuestión puede sorprender a muchos.
El que Yasser al-Borhamy señale que la "teoría de Darwin no es científica" no deja de ser una broma, pero que él se toma muy en serio. A este discípulo aventajado de Karl Popper le ha entrado la fiebre de la falsación. Una vez desaparecidos los Hermanos Musulmanes en exilios, cárceles y cementerios, los salafistas quieren ser el referente "religioso" en Egipto y salen con frecuencia a los medios a mostrar sus conocimientos enciclopédicos.
The Cairo Post recogía este verano las declaraciones del fundador del Partido Nour y líder de la "Llamada Salafí", la organización religiosa tras el brazo político en Egipto:

Watching World Cup matches is haram (religiously forbidden,) if it distracts people from religious duties, Yasser Borhamy, deputy head of the Salafi Call said Saturday.
Watching World Cup games is “a disaster that infuriates me,” Borhamy said in a video posted on the Ana Salafi website Saturday.
Borhamy has a reputation as a firebrand, and earlier this year issued a fatwa forbidding Muslims to offer greetings of congratulations to Christians on Easter. The Ministry of Endowments filed a complaint against him Saturday after he violated a ruling by former president Adly Mansour restricting preaching to those accredited by Al-Azhar by giving a sermon at Al-Omrania Mosque.
“There are some intellectuals that absolutely forbid it [watching matches,]” Borhamy said Saturday, adding that football games cause distraction to people and waste time, wondering, “where do people get this time?”**


No sé si lo argumentos para descalificar a Darwin son los mismos que los que se usan para descalificar el "fútbol". No me queda claro —será culpa mía— si es el "fútbol" en si lo que condenan los "intelectuales" (tampoco sabemos quiénes son) o solo ver los partidos de la Copa del Mundo. Al-Borhamy explicó después —siempre hay que matizar— que ver el fútbol en sí no es malo. Si lo es en cambio: “if someone left the praying [to watch soccer games,] the intolerance when people say that they would die for it [the team] and when some people take off their clothes to express their joy.”* Es como decir que es malo tomar horchata si matas al camarero que te la trae o te impide pagar tus impuestos. Al final, al-Borhamy siempre tiene razón.
La prohibición de felicitar las navidades o cualquier otra fiesta religiosa a los cristianos, que viven puerta con puerta en Egipto, parece un poco contradictoria con su preocupación porque el Papa Francisco hunda el catolicismo. Ahora pretende hacer piña con las demás religiones abrahámicas. Y es que mi Génesis, que no me lo toquen, parece decir al-Borhamy.


El empeño de los fundamentalistas de todos los colores y lugares en seguir diciendo que "lo de Darwin" y "el Big Bang" —es decir, cómo se desarrolló el mundo y cómo evolucionó la vida— no son más que teorías, evidencian su uso torticero del concepto de "teoría". A los negadores de la Ciencia en sí, de su métodos y fundamentos, les gusta hablar desde el pensamiento dogmático.
Lo peligroso no es que lo nieguen. Lo peligroso es que necesitan de la ignorancia para poder tener un público al que movilizar con estas cosas. Lo peor es que muchas de estas tácticas provienen de los fundamentalistas norteamericanos quienes, en virtud de malinterpretar las libertades pervirtiéndolas, han puesto su acento en el negacionismo evolutivo. De ahí vienen algunas curiosas alianzas políticas, entre grupos distantes pero próximos en su dogmatismo, que ven el verdadero rival en el conocimiento científico. Han reivindicado el derecho a ser ignorantes y convencer a los demás de que es bueno serlo. Por supuesto, los primeros beneficiados son los predicadores de la ignorancia, que se convierten en héroes de la fe a los que seguir embelesados camino del paraíso a medida.


Ya Kant planteaba que las cadenas de la ignorancia se las pone el ser humano negándose a pensar por sí mismo, convertido en infante eterno. Pero esa negativa infancia de la ignorancia implica el triunfo manipulador de los maestros, como al-Borhamy, que hacen su agosto pescando en el cubo de los tontos. Lo malo es que estos tontos son contagiosos y más listos que los contagiados.
El avance de la ignorancia no es un tema menor. Gracias a aquello que debería extender el conocimiento, se extiende también la estupidez. Aprender cosas que nos adulen —como ser santos, mártires y demás— es más gratificante que intentar comprender la evolución o cómo se organiza la materia hasta aparecer la vida.
El retroceso en Egipto —del que ya dimos cuenta— de la alfabetización tiene unos beneficiados, estos vendedores de ignorancia. Cada persona que no sabe leer es un condenado a que otro le explique las cosas. A su manera y con su interés, por supuesto. Las labores asistenciales de estos ignorantes no implican sacar de la ignorancia a los demás, sino convencerlos de que intentar saber cómo funciona el mundo es un acto de soberbia que atenta contra una divinidad de la que ellos se dicen portavoces autorizados. Cuando ganaron los Hermanos Musulmanes las elecciones egipcias junto con los salafistas, eran estos últimos lo que se harían cargo de las "reformas" de las educación.


En realidad, el mundo se divide en dos tipos: los que quieren saber y los que consideran que ya está todo dicho. La revolución de la que todo depende es la educativa, pero una educación que fomente la capacidad, como Kant reclamaba, de ser persona y no ladrillo en un muro.
Los disparos contra Malala y los ataques a las colegios; la prohibición de que las niñas fueran a las escuelas más allá de los 12 años en el Afganistán de los talibanes; la condena violenta de los Boko Haram a la educación "occidental", etc., son partes de un mismo fenómeno: la extensión radical de la ignorancia. Es el cierre de la capacidad de aprender más allá de la repetición de lo dado. No se pide más: sumisión, obediencia.  Y hay que obedecer a señores como Yasser al-Borhamy y dejar de creer en Darwin, el Big Bang, el Mundial de Fútbol y la buena educación más allá de la propia confesión religiosa.


Decía el Papa Francisco, ante la Academia de las Ciencias, que Dios no es un mago con una varita mágica. Eso ha irritado a líder salafista, que no entra en los designios de Dios. En realidad lo que le importa a Yasser al-Berhamy es que el mundo sea como una orquesta y tener él la batuta en su mano, el orden perfecto. Y a ensayar todos la sinfonía de la estupidez. 
El grosor de la batuta va aumentando en función de la resistencia de los músicos a dejarse dirigir. De la batuta se pasa a la tranca.



* "Salafi leader Borhamy attacks Pope Frances for recognizing Darwin’s theory" Egypt Independent 30/10/2014 http://www.egyptindependent.com/news/salafi-leader-borhamy-attacks-pope-frances-recognizing-darwin-s-theory

** "World Cup ‘haram’ says Salafi leader" The Cairo Post 16/07/2014 http://thecairopost.com/news/115087/editors-choice/world-cup-haram-says-salafi-leader




domingo, 5 de octubre de 2014

Guerras de palabras con cartuchos de fogueo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El artículo del diario Ahram Online califica de "guerra de palabras" el proceso que se está produciendo entre los partidos y coaliciones egipcios ante la convocatoria pronta de unas lecciones generales, las que permitirán un parlamento. En el texto se describen las acusaciones, recusaciones y desencuentros de la clase política egipcia, esta vez sin los islamistas como fuerza contraria. Eso no quiere decir que no vayan a tener su peso en las elecciones, evidentemente, aunque no tengan candidatos.
El artículo se cierra recordando el origen del problema, la ley electoral y la distribución de escaños en el futuro parlamento:

The current election law specifies that 75 percent of seats (420 seats) be reserved for independents, with just 20 percent (120 seats) allocated to party lists. The remaining 5 percent (27 seats) will be appointed by the president. Revolutionary forces ask that the amount allocated to party list be raised to at least 30 percent.*

Por lo que se encuentran metidos en esa guerra de acusaciones es por un mísero 20% de los escaños. Esos 120 asientos en un parlamento que está diseñado para mantener el poder absoluto de la presidencia. El poder en Egipto siempre ha buscado esa localización, la del "hombre fuerte" sobre quien gira todo.
Cuando se va leyendo la larga descripción de los conflictos y de lo que se acusan, se entiende de dónde surge la fuerza de los islamistas. Es el poder de lo organizado frente a lo fragmentario y caótico. En este mundo, el que está organizado golpea dos veces. Todos los gobernantes astutos han afianzado sus organizaciones y han sembrado la discordia en las demás; han atraído a los que querían disfrutar de los beneficios del poder a su lado para permitirles hacer en su nombre, mientras que los demás veían peligrar sus posibilidades de conseguir algo.
El germen de la corrupción está ya en el diseño, como han criticado, porque necesariamente atraerá a los más serviles y ambiciosos hacia las candidaturas independientes (75%), que solo saldrán con el beneplácito oficial. No son en realidad "independientes", sino "individuales". "Independientes" suena mejor, pero no será la realidad. 
Los que puedan presentarse entre la gran cantidad de partidos políticos y coaliciones deberán luchar por un mínimo de escaños, ese 20%, del que también podrá obtener parte el poder si aprovecha su organización. Los veintisiete restantes son elegidos por el dedo visible del presidente. Se asegurará así puntos clave de la vida social y figuras que pudieran intentar hacer sombra al sol. ¿Para qué salir a la lucha si el presidente te regala un escaño? La vanidad humana hace el resto. No criticarás a quien te coloca allí. Incluso si quieres que alguien te critique para mantener las apariencias, serás tú —señor magnánimo— quien lo haya elegido.


Las dos acusaciones actuales en esa guerra de palabras son: a) haber pertenecido al régimen anterior; y b) islamismo. La segunda no es problema porque de ella se encargan los jueces. Puede darse el caso de fenómenos por decidir, como el del partido Salafista Al Nour, el que comentábamos el otro día se ha encontrado con que los libros de texto del nuevo curso escolar le condenan. Ha sido una gran sorpresa porque hasta el momento ellos se consideraban a salvo por haber prestado su imagen al gobierno egipcio y apoyado la hoja de ruta desde el primer momento. Pero estas cosas pasan en Egipto. Los salafistas están ya avisados y a los jueces les da lo mismo mandar a la cárcel a los partidarios de la Hermandad que a los de Al Nour.
El problema real se plantea con la otra acusación la del "régimen anterior". Algunos habla de los "former regimes", usando el plural. La complejidad (y confusión) de la deriva egipcia hace que las líneas —con la excepción islamista— sean muy borrosas. Cuando hablan de la época de Mubarak, hay que soslayar que Mubarak es la continuación del régimen que surgió con la revolución en los cincuenta. Desde entonces nada hay sencillo en la política egipcia. Los nasseristas surgen tras Nasser porque Sadat que le sucede trata de eliminarlos. Mubarak surge tras el asesinato de Sadat y se pasa treinta años en el poder. Mubarak genera también su propio "estado", que es el que se colapsa con la revolución del 25 de enero. Tras esa fecha todo es confusión. No sabemos si Mubarak, como decía el chiste, se cayó, se tiró o le tiraron o, en este último caso, quién le derribó.


Treinta años de gobierno dan mucho de sí y crean muchos intereses. El Ejército es del que salió y el que mantuvo a Mubarak y es el mismo que le sustituye, el mismo que sigue con los islamistas de Morsi y el que sigue hoy al frente del país por más que el general Abdel Fattah haya colgado el uniforme y vaya de paisano. Egipto ha votado un militar y eso es lo que tiene al frente del país. El nefasto periodo de los islamistas borró el también nefasto periodo de la SCAF con el mariscal Tantawi al frente. El carácter bipolar de la política egipcia hace que se odien o amen los uniformes según sea la fase del ciclo. Es el único espacio de identificación posible, al margen del orden religioso, representado por los islamistas.
Las discusiones que refleja el artículo de Ahram Online se centran en el grado de presencia de los miembros del antiguo régimen entre sus filas. Los treinta años de régimen, más lo anteriores a efectos oficiales, ya que el ascenso de Mubarak no se produce por un relevo ideológico sino por un asesinato, dan para muchas actividades en el aparato del estado. Eso hace que en las listas de los múltiples partidos que componen el estrellado cielo político egipcio aparezcan personas que pertenecieron al régimen y que han estado en la administración en puestos de mayor o menor importancia, pero que desean seguir en el candelero del poder.


Por eso las acusaciones que se realizan los grupos son sobre el número de personas identificadas con la época de Mubarak. Esta discusión ejemplifica bien cómo y qué se negocia:

The Egyptian Front alliance reacted by launching a scathing counter-attack against the Wafd, denying that any of its leaders are NDP men.
Mostafa Bakri, a founder and spokesperson of the Front, told Ahram Online that "the Egyptian Front alliance is by no means a gathering for Mubarak's NDP diehards or a cover for them to infiltrate the coming parliament."
Bakri argued that "the front just includes some officials who served under the Mubarak regime, and when these were in power they were serving a nation rather than a political regime and as long as they were not convicted of any corruption practices, they could not be banned from contesting elections."
Bakri added that "the Front is mainly composed of other different liberal and leftist forces such as the Tagammu Party, the Arab Nasserist Party and the two leading forces which represent workers and farmers in Egypt, namely the General Federation of Egyptian Trade Unions and the General Association of Farmers."
"This places the front as the strongest competitor in the coming parliamentary elections," said Bakri.*


Pensemos que estas amplias coaliciones que discuten entre ellas están negociando unirse —más todavía— para acceder a algunos de los miserables 120 escaños del 20% del parlamento futuro. Lo que salga de ahí serán apenas cantos de grillo en el coro presidencial que es el que surgirá de esa masa de independientes, que serán los que puedan financiarse campañas individuales en las que habrá una moneda más valiosa que las demás: la confianza del presidente Al-Sisi. Al menos en estas primeras elecciones, con el prestigio intacto todavía, el apoyo del presidente será esencial para lograr llegar a ese parlamento o puestos administrativos.
Esas dos poderosas alianzas que discuten lo hacen en medio de una negociación que asegure proporcionalmente (eso es lo que discuten) lo que pueda salir de las urnas. Ahram recoge sus palabras:

"In spite of the Wafd's complaints over NDP remnants, we are still in serious negotiations over crea[t]ing one electoral alliance," said Bakri.
"Unlike many people think, there are no radical ideological differences between the Wafd and the Front as we are united by firm support for the current government of Egypt's new president Abdel-Fattah El-Sisi."
"The differences are just over electoral issues such as quota of each alliance's candidates on party lists and the distribution of candidates in districts governed by the individual candidacy system," said Bakri.*


Más claro no se puede decir. Lo esencial es que apoyan al presidente, que es una forma de pedir que el presidente les apoye, como el perro cuya cabeza que busca la caricia del amo. Es en ese apoyo donde reside todo el secreto. El presidente podría alentar una formación electoral que hiciera que ese 20% fuera también a sus manos. La "sisimanía" tiene ese problema y esa ventaja. Lo que se haga estará bien hecho si lo hace el presidente. Mientras el prestigio se mantenga, el poder es personal. Los egipcios no quieren "política", quieren sentir que hay alguien poderoso al frente del estado.
Y es ahí donde está el germen del desastre, donde lo ha estado siempre. Los líderes carismáticos no admiten sombras y se acaban rodeando de personas sumisas y serviles hacia arriba y despóticas hacia abajo. No es la mejor manera de transformar un país repetir los vicios que se arrastran. El poder no ha querido que hubiera pensamiento crítico, lo ha eliminado. Los peligrosos hoy en Egipto son los discrepantes, los que protestan y critican. No es una cuestión de orden público; es una cuestión de uniformidad.


Hay suficientes ejemplo de esto en las cárceles. No están solo los islamistas y terroristas, sino los que defienden unas libertades que parecen no importar a muchos, más preocupados por la "seguridad" que un hombre fuerte en el gobierno les transmite. No se censuran solo los libros y mensajes islamistas, sino los liberales y los de cualquier ideología que no haga ese acto de sumisión como el que acaban de hacer las dos coaliciones que discuten su unión electoral.
La guerra de palabras no es más que con cartuchos de fogueo. Mucho ruido para poca cosa. El debate histórico pendiente sigue estancado. El resultado de las elecciones en Egipto no será decisivo en casi ningún sentido. Seguirá habiendo una minoría romántica que siga aspirando a otro modelo, aguantando acusaciones de traición, de no ser egipcios o de participar en extrañas conspiraciones. Como las tuvieron que aguantar Elbaradei, porque decidió no seguir, o Sabahi por decidir seguir. Pero un país que no conseguir canalizar sus discrepancias está condenado a reproducir sus errores.
Y el Nilo sigue su curso.




* "Egyptian political parties exchange war of words over links with Mubarak regime " Ahram Online 4/10/2014http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/112367/Egypt/Politics-/Egyptian-political-parties-exchange-war-of-words-o.aspx




 

viernes, 3 de octubre de 2014

El Poder y el Absurdo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El intento de hacer que la situación económica egipcia pueda arrancar del estancamiento o deterioro en el que se encuentra tiene uno de sus puntos más importantes en el proyecto de ampliación del Canal de Suez, una mega obra que cuenta con el aplauso de muchos pero también con el recelo de otros con argumentos que van de la precipitación a la financiación. No entraremos ahora en ellos. Si la solución a los múltiples problemas de Egipto pasa por ahí o no es una cuestión compleja que depende de otros factores. Las tres fuentes principales de ingresos para Egipto se encuentran tocadas de una forma u otra: el petróleo, el turismo y Suez. Los dos últimos plantean en especial retos con cuestiones más políticas.
Mada Masr nos cuenta la historia del canal desde una perspectiva distinta: la de los desplazados por la realización de la obra. El deseo de mostrar eficacia en un país que lleva sumido tres años en el caos después de treinta de abandono no siempre es la forma más eficaz. El simple "¡que se haga!" puede no resultar tan sencillo. Nos dicen en Mada Masr:

Touted as Egypt’s national project of the century, the construction of a navigational bypass known as the “New Suez Canal” is projected to replenish the state’s coffers with billions, while providing one million new job opportunities in the process. However, it has thus far displaced well over 2,000 longtime residents living by the planned course of this new megaproject – rendering them both homeless and jobless.
According to lawyers for the displaced, well over 1,000 residential units have been torn down and their agricultural lands confiscated since the beginning of this month, in the villages of Qantara Sharq and Abtal, just east of the central part of the Suez Canal.
No monetary compensation has yet been paid for the demolitions, nor has alternate housing been provided, although state officials have pledged allotted plots of empty land, amounting to a mere 150 square meters per family.
Displaced families have been told that they will be repatriated in the villages of Amal and Ahrar, near Qantara Sharq, around 130 kilometers northeast of Cairo.*


El deseo del gobierno egipcio de poner en marcha sus proyectos a toda velocidad puede ser contraproducente, ya que una obra de esta categoría necesita de una planificación meticulosa, eso sin hablar de los estudios previos sobre sus costes. Se corre el riesgo de que se convierta en una máquina de gastar dinero en vez de ingresarlo.
Puede que para esos cálculos se haya ignorado que en esas tierras "expropiadas" vivían personas, agricultores, familias enteras que han quedado en la nada, sin techo, sin forma de ganarse la vida. No hay un plan de compensación y, lo que es peor, mucho se temen que no lo haya nunca y que con eso se contaba ya:

The lawyer points out that the Sinai Peninsula is virtually all military and state-owned land, and that “all civilian claims of land ownership here are thus considered contentious.”
It is on this basis that the authorities have evicted the residents of Qantara Sharq and Abtal, tore down their homes, and dug up their farmlands. “They’ve been evicted from these two villages as they are situated on land between the old Suez Canal and the new project,” she explains.  
Regardless of original land claims, Haddad points out, “The evicted residents had been residing on these lands for nearly three decades. Thus, by virtue Egypt’s occupancy regulations and the construction of permanent homes on these lands for more than eight to 15 years legally recognizes it as their abodes.”*


Mucho nos tememos, y me imagino que ellos también, que la posibilidad de compensaciones por las tierras "expropiadas" por el estado se queden en el deseo, sin llegar a materializarse. La promesa de que el nuevo Canal traerá riqueza no parece que se haga realidad para estos agricultores y sus familias que se han quedado sin nada y que serán repatriados a lugares remotos. El argumento de que esas tierras están "ocupadas" ilegalmente, aunque los que vivan en ellas lo hagan desde hace treinta años, puede ser suficiente para hacer que la causa dure años.
Todas esas cuestiones serán discutidas y discutibles, sin embargo, lo que nos ha llamado la atención es una paradoja muy egipcia. Cuando estos expropiados se han hecho a la idea de que se han quedado sin tierras, sin casas y sin medios de ganarse la vida y han ido a las obras del Canal a intentar trabajar allí, se les ha negado:

When the elderly farmer asked security authorities in Ismailia for permits to allow his children and grandchildren to work with contracting companies on the New Suez Canal Project, he and his extended family were all denied work permits.
“When he found out that we were evicted residents of Abtal, the presiding police general told me that due to security concerns we were not allowed to work on the project. He did not specify what these security concerns are,” he says.
According to Haddad, “the security authorities consider these evicted residents as potential subversive elements.”
“These authorities don’t trust them, as several families and residents have been resisting or protesting their evictions, and some have been detained for doing so. The authorities fear they may stir up trouble along the new project,” she adds.
“So what else are they to do for a living these days?” she asks.*


Primero los expropias y si protestan les consideras potenciales enemigos; como son potenciales enemigos les niegas la posibilidad de trabajar por considerarlos potenciales saboteadores. ¿Cabe mayor despropósito? A la arbitrariedad de la expropiación, a su falta de compensación, se añade otra arbitrariedad más. En el fondo, esta injusticia es reveladora de la mala conciencia o, para ser más preciso, de la conciencia del deseo de venganza que han podido generar en aquel al que han expulsado de su casa y tierras.
Desplazarlos tan lejos para reubicarlos adquiere, a la vista de este razonamiento perverso, un nuevo sentido: se trata de que estén lo más lejos posible de las obras del Canal, pues ya se les ha etiquetado semioficialmente como posibles "saboteadores" o presas fáciles para los "grupos terroristas", que aprovecharían su resentimiento. Los más perjudicados por las obras del canal serán los que menos posibilidades tengan de beneficiarse del canal. Este argumento podría extenderse más allá y decir que no se les da dinero de indemnizaciones porque con él podrían comprar armas o financiar grupos extremistas que atentarán contra las obras del canal. No lo vean tan imposible.


Un postdata absurda a esta cuestión: Egipto ha conmemorado el lanzamiento de la mega obra del Canal con un sello de correos. Había que mandar al mundo el mensaje de que las obras faraónicas regresaban y llenar de orgullo nacionalista a todos. Pero la precipitación siempre es mala consejera y pronto comenzaron a salir voces de filatélicos y aficionados a los canales por el mundo señalando que lo que el sello reproducía no era el Canal de Suez sino el de Panamá. Al genio del diseño gráfico le fallaba la geografía y a los que lo vieron el sentido de la orientación. La prensa se llenó de fotos mostrando que el proyecto egipcio se había desviado unos cuantos miles de kilómetros de su lugar previsto. El sentido del humor de los egipcios de los egipcios fue puesto a prueba ante los artículos y comentarios que salieron en la prensa mundial. La imagen que se transmitió no fue precisamente la de eficacia. Al destino le encantan estas ironías. 


Los filatélicos, que tienen buena memoria y gustan de estos errores que dan historias jugosas a sus sellos, recuerdan:

This isn’t the first gaffe on an Egyptian stamp celebrating the Suez Canal.
In 1956, a small map on a 10-milleme stamp (Scott 386) has the canal linking up with Lake Manzala. Geographically, the canal does not connect with the lake as shown on this stamp.
That earlier stamp was issued Sept. 26, 1956, on the occasion of the nationalization of the Suez Canal that took place July 26 of that same.**

Parece que hay algo que gafa las celebraciones egipcias del canal.
La vida política egipcia está llena de este tipo de situaciones absurdas y paradójicas, de chapuzas de este calibre. Hoy mismo se nos ofrecen dos más en la prensa egipcia. La primera es el paso al ámbito "civil" de juez que realizó los dos mega juicios dictando 1.200 penas de muerte, de la que nos informa Ahram Online*** (discretamente y sin imágenes, con fuentes oficiales pero anónimas). No se explican demasiado los motivos del traslado (¿hay que explicarlo?), pero algunos se preguntarán por qué no se hizo antes, a la vista de los resultados y el daño que hicieron a la imagen de Egipto las llamada "sentencias en masa". No sé si sirve de algo ya, pero en cualquier caso se la ha retirado de una actividad que corría el riesgo de vaciar el país. Judicialmente Egipto va con la arritmia de la lentitud de los juicios a los dirigentes y lo sumario de los juicios a los opositores, terroristas o no, condenados a velocidades de vértigo. Mientras unos se aburren de esperar sus juicios, otros los ven pasar como un rayo ante sus ojos.


El otro caso son las quejas del partido Nour, los salafistas, por haber sido incluidos en los libros de texto con una descripción, para ellos injusta, de su papel en la vida política reciente. Los salafistas —en la complicada realidad de la mezcla político religiosa egipcia— vieron que si se apartaban de los islamistas de la Hermandad, podrían utilizar y ser utilizados por el nuevo gobierno, que quería centrar el foco en Morsi y sus seguidores, que eran los concentraban con las iras populares. Los salafistas de Nour se desmarcaron y jugaron la baza de apoyar la hoja de ruta gubernamental con la esperanza de quedarse con parte del apoyo que dejaran en su huida y ser favorecidos por su préstamo de la imagen mostrando un abanico de fuerzas más amplio. Egypt Independent nos lo cuenta así:

The Salafi Al-Nour Party attacked the administration of Prime Minister Ibrahim Mehleb over a high school history textbook in which it was mentioned that Al-Nour took advantage of the revolution and founded a religious party contrary to the Constitution and the goals of the revolution, which the party considered an insult and an attempt to tarnish its image.
The party said in a statement on Tuesday that it would escalate legal and political action against the government.
“This is ridiculous,” said party chairman Younis Makhyoun, adding that the government is thereby trying to exclude the Salafis from politics and disband the party.
He said the government is contradicting itself because it had sought the party’s help in devising the roadmap. “We will demand the dismissal of the minister of education,” he said. “He is generating hatred among students and opening the door to terrorist organizations like Islamic State to manipulate the minds of young people.”
Party Deputy Secretary General Shaaban Abdel Alim said the whole committee that prepared this textbook should be brought to account.****


Cuando los islamistas llegaron al poder también realizaron el asalto a los libros de texto. Pretendieron borrar de la memoria egipcia especialmente a las mujeres. De sus páginas salieron todas las que habían apoyado los derechos femeninos y, fotográficamente, las que no llevaran velo. A ellos también les gustaba reescribir.
El poder es el poder. Y el poder dice que las tierras son suyas o que no son tuyas y firma la expropiación. Y el poder firma sentencias de muerte. Y el poder escribe la Historia en los libros. En eso consiste el Poder, que es algo distinto del "estado de derecho". El Poder decide que eres su enemigo porque no te gusta que te quiten las tierras en las que has vivido y trabajado y no te contrata a ti ni a tus hijos ni a tus nietos; decide en dos horas de juicio quitarte la vida porque estabas allí donde murió un policía; o decide que te declarará "antisistema" en los libros de texto aunque se fotografíe contigo meses antes. Y si protestas se toma como una evidencia de que estaban en lo cierto.
Orwell escribió que el verdadero "poder" es "absurdo", que escapa a la explicación porque si ha de explicarse es un poder limitado. Tenía razón. El complemento de Orwell es Franz Kafka, con sus "procesos" y "castillos". Ambos, genios de la ironía, podrían haber nacido en Egipto.




* "Over 2,000 residents forced from homes, denied work on Suez Canal project" Mada Masr 1/10/2014 http://www.madamasr.com/content/over-2000-residents-forced-homes-denied-work-suez-canal-project
** "New Suez Canal stamp shows Panama Canal" Linns.com Stamps News 12/09/2014 http://www.linns.com/news/breaking-stamp-news/824/New-Suez-Canal-stamp-shows-Panama-Canal
*** "Egypt judge in mass death sentence cases removed" 2/10/2014 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/112286/Egypt/Politics-/Egypt-judge-in-mass-death-sentence-cases-removed.aspx
**** "Nour Party threatens escalation over high school history textbook" 1/10/2014 http://www.egyptindependent.com//news/nour-party-threatens-escalation-over-high-school-history-textbook