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sábado, 23 de octubre de 2021

La capital faraónica

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Habrán observado los hipotéticos lectores de este blog la drástica reducción de los temas egipcios. La explicación a esto no es la falta de interés por lo que allí ocurre sino el cierre casi absoluto de las fuentes de información que den una versión diferente a la que el Régimen de al-Sisi quiere dar al mundo. Recordarán aquella frase del presidente al inicio de su "reinado": "no crean a nadie; solo escúchenme a mí". Aquello que empezó como un deseo se ha transformado en una realidad. Los periodistas y los medios críticos comenzaron a desaparecer, a callarse o a trasladarse lejos; los medios rivalizan en ofrecer más fotos del presidente, los cronistas babean.

Es la triste realidad egipcia, un país en el que el silencio y el aplauso se dan la mano como alternativas a un régimen que hace de la propaganda una nueva muestra de adhesión.

Me da mucha pena ver cómo medios que destacaron por sus críticas al régimen abren hoy sus ediciones con imágenes sonrientes de al-Sisi con sus manos juntas en ese gesto tan característico. Es un al-Sisi que en el exterior, desde que se le fue Donald Trump del poder—era su "dictador favorito, según señaló el propio Trump—, solo se ve como ha ocurrido estos días en foros poco recomendables, con los polacos y húngaros, lo menos recomendable del populismo europeo actual. Un al Sisi del que la prensa egipcia dice, por ejemplo, que lo último que ha hecho Angela Merkel es hablar con él, porque ¿cómo se iba a retirar Merkel sin despedirse de este figura mundial?



Los egipcios viven en un clima mediático en el que su presidente es la pieza central de la política del planeta, no hay dirigente que no pida consejo al mandatario nacional, faro internacional y consultor de los presidentes de otros países. Al Sisi es el nuevo Rey Sol; a su alrededor giran los demás planetas.

El fin de esta forma de propaganda es convencer a todos los egipcios que su presidente cuenta con el apoyo internacional. Luego ocurren cosas como los disgustos y malos ratos en las asambleas generales de la ONU, donde el presidente tiene que escuchar todo tipo de acusaciones sobre la situación de los Derechos Humanos, sobre la brutal represión que ha silenciado al país.

Las fuentes sobre Egipto están controladas y otras cerradas. Los periodistas reciben sutiles indicaciones sobre qué es conveniente decir y qué no. Como en el caso de Giulio Regeni, el estudiante italiano secuestrado, torturado y asesinado en Egipto, el régimen silencia o niega, abruma con papeles cuando se le pretenden pedir explicaciones. Los encerrados quedan en el olvido, aislados de sus familiares.


Una de las pocas publicaciones independientes que se mantienen en pie es Mada Masr, que nos hablaba el pasado día 19 de cómo se controlan los flujos de cartas de los presos para ejercer sobre ellos una fuerte presión psicológica. A los interminables aplazamientos se añade esta modalidad. La revista nos dice:

Abdelrahman ElGendy says letters were a crucial lifeline for him during the six years he spent locked up in five different prisons between 2013 and 2020. “Letters were not only important, they literally saved my life,” he says. “I was only living because I was looking forward to them from one visit to the next, and I would read them over until the paper became worn and torn.”

Last month, the family of imprisoned software engineer and activist Alaa Abd El Fattah — who had been held in remand detention for over two years until his referral to emergency trial last week — announced it would take legal steps to ensure that Abd El Fattah is able to send letters to them following a period when prison authorities refused to allow him any correspondence. According to the family, outside of prison visits once a month, Abd El Fattah’s letters are the only way they can gain assurance of his condition, and when his letters are denied, that in itself is an indicator that his treatment in detention is worsening. The numerous legal requests and official complaints by the family have been met only with silence by authorities.

While letters provide a crucial link between prisoners and the outside world, the process of sending and receiving them in Egyptian prisons is an arduous one as a result of arbitrary restrictions put in place by authorities. Mada Masr spoke with a number of former prisoners about their relationship to letters during their incarceration and the way prison administrators constrained their right to send and receive correspondence.*

 


El artículo no está firmado por periodista, sino que lo asumen la propia cabecera. Nadie quiere destacarse demasiado. En otras ocasiones la firma se reparte entre varios periodistas. No es fácil ir contra la idea de la perfección del régimen. En realidad, este artículo tiene, más allá de la denuncia, un aviso para todos aquellos que no se porten como deben. Ahora saben que pueden quedarse incomunicados. La denuncia les fortalece y muestra a los rebeldes cómo pueden terminar.

Todo lo que ocurre en Egipto está controlado por el régimen, cuya función principal es la corrección de la realidad para que los egipcios acepten lo que hay y algo más: que se lo deban todo a la figura del presidente, la figura faraónica por la que deben dar gracias cada día. Todo se le debe a él. Él es la paz, es el Estado, es la fuerza, es el padre. Sus designios siempre van encaminados a la protección del pueblo y a su elevación a niveles admirados y envidiados por todos los pueblos. Los egipcios están convencidos que son el centro del mundo y que al-Sisi es su voz. Así se enuncia en el preámbulo de su propia constitución donde declaran su carácter único y ser una referencia para la Humanidad, que les debe todo. Todo comenzó allí, según su propio eslogan.


Lo que más daño ha hecho a al-Sisi en estos años han sido las denuncias del lujo. Una cosas es la propaganda y otra el estómago. Los egipcios han aprendido en décadas de poder que para poder ir más allá de la supervivencia hay que estar cerca del poder, estar cerca para recoger las migajas o los contratos que te enriquecen. El repartir es siempre un acto político. Las denuncias de empresarios sobre adónde iban los dineros empleados en palacios y demás espacios suntuarios le hicieron daño. Al presidente solo le cupo decir que no eran para él, sino de todos los egipcios. Es algo que recordará el que duerma a la intemperie o no tenga donde caerse.

El fasto con el que se organizó el traslado de la momias en el llamado "Desfile de las momias" estaba destinado a crear un impacto que para el mundo exterior resultaba incomprensible por su inmenso gasto e inutilidad. Pero, dentro, el desfile se vivió con asombro, con una admiración del pobre al gasto absurdo del rico. Es la extraña forma que el Estado usa para crear ese "nacionalismo" egipcio basado en fantasías y sueños entre las enormes carencias del día a día.

Ahora comienzan a salir a la calle nuevas imágenes del proyecto faraónico, la Nueva Capital. Las imágenes que están saliendo al exterior le van a hacer más daño a al-Sisi que cualquier otro ataque.


El gusto del presidente por las inauguraciones de fantasías inútiles, pero costosas, es conocido. Comenzó con la inauguración del segundo canal paralelo al de Suez ya existente. Se enfundó su uniforme militar y fue a cortar cintas. De nada sirvieron los avisos de expertos en transporte internacional, de economistas, incluso de ecologistas, que señalaron la inutilidad del nuevo canal. El tiempo demostró que tenía razón, que se estaba ralentizando el transporte, que bajaba el tráfico. Les "expropiaron" a los campesinos las tierras por las que debía de pasar el canal.

Luego determinados palacios, como se ha mencionado, le crearon problemas. Pero me temo que todo esto no ha sido nada en comparación con lo que viene con la Nueva Capital. En primer lugar, es un espacio blindado, alejado de El Cairo, una ciudad a la que van a dejar caerse a pedazos, hundirse en la pobreza. Es una ciudad con lujosos trenes elevados en un país donde los trenes tienen incontables accidentes con decenas de muertos. ¿En qué pensarán en el próximo accidente?

Hace unos días me pidieron una fotos que realicé allí hace ahora diez años porque mostraban unos pasajes nocturnos con la iluminación antigua, Me contaron que la "iluminación nueva" que sustituyó a la antigua no había llegado a funcionar, por lo que esas fotos permitían ver el barrio iluminado. Es un ejemplo de cómo funciona (o no funciona) el sistema.


El lujo faraónico de la Nueva Capital se va a volver contra al-Sisi, cuando los más de cien millones de egipcios vean lo que se han construido para unos cuantos, podrán ser plenamente conscientes del desprecio profundo que les tienen los más privilegiados. El dinero no ha ido a escuelas ni a hospitales, ni tan siquiera a cementerios, muy necesarios.

Todo Egipto es una fantasía, un derroche de dinero hacia un exterior que, sin embargo, no pueden controlar. Allí se denuncia la situación real, aunque ellos mismos sigan con la negación como forma de comunicación con el exterior.


Me temo que esa capital cerrada y aislada, lujosa para los funcionarios que la habiten, fácilmente controlable en apenas unos minutos, la convertirán en una gigantesca ratonera en medio del desierto. Ursula Lindsey señalaba en 2017 algo que hemos ido señalando aquí en diversas ocasiones: la nueva capital es obra del miedo a una nueva Revolución como la de 2011. En ese sentido, Lindesey habla de Anti-Cairo. Creo que no le falta razón.

Con esta nueva ciudad administrativa, muchos se sentirán lejos del peligro de un estallido social, que es a lo que el régimen más teme, de ahí la vigilancia, el control absoluto y el manejo implacable de la propaganda, de la omnipresencia de la figura de al-Sisi por cada rincón, calle o despacho, convertido en una Gran Padre que no pierde detalle, que "corrige" a sus hijos o los premia, como manda la tradición. 

Como se nos indicaba de la cárcel, los que son "buenos" reciben cartas, los que no quedan condenados al silencio.

 



* "The struggle for prison letters: How the National Security Agency controls access to correspondence for detainees" Mada Masr 19/10/2021 https://www.madamasr.com/en/2021/10/19/feature/politics/the-struggle-for-prison-letters-how-the-national-security-agency-controls-access-to-correspondence-for-detainees/

martes, 13 de marzo de 2018

Lavado de lujo


Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Las palabras son las palabras y sus sentidos en manos de poetas, políticos y publicistas son infinitos. Allí donde unos luchan por la precisión terminológica y semántica intentando bajar a tierra los significados de las palabras, otros por el contrario hacen saques de puerta alejándolas del campo de juego propio para llegar al ajeno. A otros, por seguir con el símil, se les escapa del campo y, pero todavía, se les pincha entre las manos haciendo un ¡puf! que las hace inútiles para el juego de la comunicación que no es más que un toma y daca en donde hay precisos toques de balón y patadones sin gracia alguna.
Le damos al diccionario un valor de catecismo, es decir, concentramos en él pecados y virtudes sobre lo que se puede decir o no. El diccionario, en cambio, es depósito de significados y, por ello, de prejuicios, como denuncian a menudo muchos. Las palabras no son esencias inmutables sino adecuaciones históricas. Significan en el tiempo, por lo que pueden quedar sus definiciones alejadas del sentido que se le pueda dar en la actualidad.
Llama la atención lo que el diario El Mundo —junto a otros medios— informaba ayer:

La Real Academia Española (RAE) estudia la modificación de la definición de la palabra "lujo" tras la petición realizada por Enrique Loewe, presidente honorífico de la firma Loewe, según han confirmado este lunes a Europa Press fuentes de la institución.
Fuentes de la RAE han precisado que la modificación de esta palabra "aún no está aprobada" y de momento se está estudiando la reciente petición de esta empresa española de moda de lujo.
Según ha explicado la RAE, se trata de un "proceso largo" en el que el posible cambio en la definición de esta palabra se decidirá con el resto de academias hispanoamericanas.
En primer lugar, la RAE debe aprobar la modificación y luego las 22 academias hispanoamericanas darán su visto bueno para que el cambio sea efectivo. En ese caso, la nueva definición aparecería en la actualización del DRAE, que se producirá en diciembre. Según informan fuentes de la firma de moda, Enrique Loewe realizó la petición en un encuentro relacionado con el Círculo Fortuny.
Actualmente, el Diccionario de la RAE define lujo como "demasía en el adorno, en la pompa y en el regalo", "abundancia de cosas no necesarias" y "todo aquello que supera los medios normales de alguien para conseguirlo".*


Tras esta información, el diario incluye una imagen de la entrada "lujo", que es la siguiente:

lujo
Del lat. luxus.
1. m. Demasía en el adorno, en la pompa y en el regalo.
2. m. Abundancia de cosas no necesarias.
3. m. Todo aquello que supera los medios normales de alguien para conseguirlo.

Basta una lectura rápida para darse cuenta dónde está el "problema" de los empresarios. En estos tiempos de "imagen" no les gusta lo que dice e implica las acepciones del diccionario sobre lo que ellos venden, es decir, productos de lujo.
El diccionario de la Academia, en este caso, reproduce una distinción entre "lo necesario" y lo "superfluo", es decir, "lo lujoso". Si el "lujo" es "necesario", deja de ser "lujo". Es sencillo, pero difícil de entender en una sociedad de consumo... lujosa. En estas condiciones, el "lujo" no es lo superfluo, sino lo necesario para mostrar el estatus elevado.


Desde el punto de vista empresarial, que el lujo sea lo que no es necesario les parece un atentado. Ellos basan su publicidad en que algunas personas necesitan mostrar su estatus a través de sus productos "exclusivos".
La propuesta de cambio de la palabra "lujo" no me parece adecuada y, especialmente, no me parece que se haga a petición de quien se hace. Da la impresión que sean los que venden lo superfluo quienes se quieren quitar el estigma de lo lujoso, es decir, de querer más allá de lo necesario especialmente para marcar diferencias sociales.
La distinción entre lujoso y necesario es una distinción moral esencialmente. Tenía su sentido cuando se predicaba la moderación como virtud en casi todos los actos de la vida; lo mismo en referencia a la ostentación. Hoy, por el contrario, se nos llama a lo lujoso como etiqueta que nos sitúa visiblemente en el lado favorecido de la vida. Mostrar el lujo, lo superfluo, ya no se considera vanidad u ostentación sino como algo deseable. Llevar un reloj marca X nos define como personas de éxito; lo mismo un traje, unos zapatos o una joya. El mundo es ya una alfombra roja sin complejos.


Parece como si las viejas y reprimidas virtudes sociales y personales hubieran pasado por el psicólogo y salieran sin complejo alguno, convencidas de que provocar envidias es saludable para el mercado; que es mejor llevar un reloj de oro que comer todos los días. La función del lujo es marcar distancias, como sabe cualquiera. Ser distinto y distinguido, salir de la plebe mediante la ostentación de lo exclusivo. Ellos tienen lo que necesitan, yo vivo en el lujo, es decir, en lo innecesario. Hay toda una teoría de las clases sociales, hasta del dandismo, tras la palabra "lujo".
Lo que me sorprende —más bien, no me sorprende nada— es que nadie se haya quejado de lo que pone el diccionario un poco más abajo, "lujo asiático".

lujo asiático
1. m. lujo extremado.

Nosotros podemos especular sobre el lujo, pero ¿qué culpa tienen los asiáticos de nuestra percepción del lujo? Queda la expresión, de nuevo, como un prejuicio en donde había un "nosotros" virtuoso en su pobreza frente un Asia "lujosa" de la que solo se veían (ni tan siquiera eso) los palacios imperiales y sus fastos, contados ya por Marco Polo a su regreso tras el encuentro con el Khan.
En el lujoso palacio de Xanadu de Charles Foster Kane —el Ciudadano Kane de Orson Welles— nos recuerdan los versos de S.T. Coleridge:

In Xanadu did Kubla Khan
A stately pleasure-dome decree:
Where Alph, the sacred river, ran
Through caverns measureless to man
   Down to a sunless sea.
So twice five miles of fertile ground
With walls and towers were girdled round;
And there were gardens bright with sinuous rills,
Where blossomed many an incense-bearing tree;
And here were forests ancient as the hills,
Enfolding sunny spots of greenery.


Kane vive en el lujo y eso no le hace más feliz. Peor aún: cuanto más tiene, más infeliz es. Las riquezas no traen la felicidad, pero ¿quién demonios quiere ser feliz pudiendo vivir de lujo? Las sociedades virtuosas no prosperan; el lujo es estímulo. ¡Dejad a San Francisco con sus pajaritos y compraos un exótico bicho de importación!
El palacio de Kane, lleno de objetos valiosos inútiles, es un modelo de ese lujo que hoy se reivindica empresarialmente como virtud, motor de la economía, creador de empleos... y demás argumentaciones con las que se intentará convencer a la(s) Academia(s) de lo positivo del cambio.


La acumulación de lo innecesario nos convierte en miembros elitistas de una sociedad precaria y con los sueldos en descenso en picado. La reivindicación del lujo se hace en una sociedad en donde los jóvenes viven entre un sueldo miseria y la gratuidad y los ancianos salen  a la calle a defender sus pensiones. Mal momento para hablar de lujo. Una teoría relativista del lujo diría, por el contrario, que es el mejor momento.
Las empresas del lujo no quieren poner el lujo al alcance de todos, que sería una contradicción. Quieren que se pueda hablar bien de los que viven de y en el lujo, que es otra cosa. Es un lavado semántico lo que piden, pero nos dejarían sin una herramienta útil para valorar la vida. Quieren ser parte normalizada de la sociedad y no ser vistos negativamente, sino con el sano deseo de emulación que Thorstein Vebler estableció como motor de una sociedad basada en la propiedad, donde el lujo es un marcador de estatus. Piden cambio semántico tras el cambio social. Además de ser ricos, quieren caer bien.



* "La RAE estudia modificar la definición de la palabra "lujo" a petición de Loewe" El Mundo 13/03/2017 http://www.elmundo.es/cultura/2018/03/12/5aa683ab22601d965a8b464b.html

sábado, 5 de enero de 2013

La escoba virtuosa

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El diario ABC nos muestra una historia que ha sido reproducida por todo el mundo; su origen está en la fotonoticia aparecida en spanish.china.org.cn, que aunque está entre las actuales, se encuentra archivada en el directorio "fotos2011". No es la primera vez que este tipo de noticias chinas "curiosas" se mantienen o reaparecen pasado el tiempo, sobre todo cuando tienen una función didáctica, como es el caso.
Esta vez es la historia de la millonaria china, Yu Youzhen*, quien trabaja como barrendera limpiando tres kilómetros de calle y vaciando los correspondientes contenedores y papeleras del tramo. La mujer, de cincuenta y tres años trabaja, dice, para dar ejemplo a sus hijos. Los hijos han tomado nota y trabajan desde hace tiempo con empleos modestos para ganarse la vida. Su hijo es chófer y gana 2.000 yuanes y su hija 3..000 sin que se especifique su trabajo; ella, por su parte, gana 1.420 yuanes al mes con su trabajo de barrendera. Mientras tanto, el dinero crece en el banco chino con las rentas que sus diecisiete edificios le dejan. 
Dicen en la información que Yu Youzhen está acostumbrada a que los vecinos la insulten al pasar diciéndole que qué hace allí, limpiando, con todo ese dinero en el banco. Supongo que es solo una pregunta retórica y que no tienen mucho interés en saberlo. Y Yu Youzhen sigue barriendo impasible satisfecha de que su hijo gane 2.000 yuanes y trabaje de chófer ganándose la vida en las calles como ella se la gana en las aceras.


La misma fuente de noticias chinas, en cambio, nos informa de que Zhai Zhenfeng, un funcionario de la provincia central de Henan, está siendo investigado después de que un denunciante señalara que tiene veintinueve viviendas a las que le saca buen provecho. Al igual que Yu Youzhen, que trabaja humildemente para dar ejemplo de sencillez, Zhai Zhenfeng da ejemplo a su hija, que posee también once viviendas, ¡y a su edad!, que no sabemos cuál es pero nos la imaginamos. También tiene un hijo, con lo que completa la parejita, que eso si que es un lujo allí.
Nos dice la misma agencia:

El caso de Zhai se parece al de Cai Bin, un funcionario de administración urbana en la provincia sureña china de Guangdong, quien fue destituido de su puesto en octubre pasado después de que mensajes en internet dijeran que tenía 22 viviendas.
Zhai y Cai están entre un número de funcionarios chinos quienes han sido el blanco de los internautas del país y luego investigados por departamentos de control disciplinario.
Otros funcionarios incluyen uno quien fue descubierto tener por lo menos 11 relojes de pulsera caros y otro cuyo vídeo sexual con una mujer fue publicado en internet.*


Como puede apreciarse, China está sacando provecho a su propia Internet, fuente de denuncias permanentes. Sorprende, como si fuera una relación borgiana, el extraño listado de casos de corrupción en el que se mezclan las viviendas, los relojes y los vídeos sexuales. Constituyen, así expresados, una extraña relación que nos hace preguntarnos si es que se valoran poco las casas o muchos los relojes y si el vídeo sexual se grabó en una casa sospechosa de haber sido adquirida de forma corrupta y cuyos practicantes estaban desnudos a excepción de caros relojes de pulsera en sus muñecas, en cuyo caso todo encajaría.


Empeñado en mi teoría de que este tipo de noticias siempre tienen función didáctica, como los refranes, busco la "contra noticia", es decir, aquello que justifica la aparición de la primera y a la que sirve de contra ejemplo. ¿Por qué ponderar a la millonaria barrendera y el ejemplo de austeridad (que no recorte) ante sus hijos? Y lo que encuentro es la siguiente noticia, con el título "Jóvenes chinos, devotos del lujo", en un lateral de la misma página. En ella se nos dice:

El mercado de productos de lujo se concentra fundamentalmente por tanto en la juventud, como lo demuestra un informe de la Asociación Mundial del Lujo (AML), que señala que la edad promedio de los consumidores de lujo de China es 15 años inferior a la de Europa y 25 años menor que la de EE. UU. Pero si el nivel de consumo del país no alcanza todavía al de los países occidentales, ¿por qué los jóvenes chinos se sienten tan atraídos por la suntuosidad?
“En los próximos 3 o 5 años, los jóvenes serán los principales consumidores de artículos de lujo en el país”, comentó Ouyang Kun, jefe ejecutivo de la Oficina Representativa de China de AML. En la actualidad, las personas entre 25 y 28 años, cuyos ingresos mensuales rondan los 10.000 yuanes, representan la mitad del mercado de compradores de objetos fastuosos del mercado nacional, mientras en Europa y EE. UU. estos clientes se concentran entre las personas de unos 40 años de clase alta. La edad mínima de los principales clientes de artículos de valor de China bajó de los 35 años, en 2007, a los 25 años, en 2010.
“Aunque los consumidores más jóvenes están en China, son sus padres quienes pagan sus caprichos”, comentó Ouyang. En Occidente, sin embargo, los clientes que adquieren este tipo de bienes son económicamente independientes y satisfacen sus deseos con recursos propios.**


El difícil equilibrio que China pretende entre lujo y austeridad es el que existe entre las dos economías que "conviven" al otro lado de la Gran Muralla. En estos momento, China (los ricos chinos) es el mayor consumidor de productos de lujo, aunque vaya a pocas manos. El lujo es la punta del iceberg del dinero; es la parte visible, la otra está en el banco. La historia de la millonaria barrendera y de sus hijos virtuosos es el contraejemplo de lo que dicen las estadísticas que nos muestran en esta noticia. China es oficialmente un país comunista por cuyas carreteras —por las buenas— circulan el mayor número de Ferraris de todo el mundo. Este año se cumple el veinte aniversario del primer Ferrari vendido en China. Tienen ya sus series especiales para China.


Que los hijos de los millonarios chinos —el país con más millonarios de los gordos y que más crecen cada año— sean dados al lujo y a su exhibición son síntomas de los cambios que se han producido y de las paradojas que conllevan. Si todos los millonarios siguieran el ejemplo austero de Yu Youzhen sería menos evidente el desajuste, menos anti estético, que diría un cursi. Pero no lo hacen, sino que se dedican a dejar mucho dinero en manos de sus hijos, porque los hijos de los millonarios suelen ser una galería ambulante del poderío de sus padres. El escándalo de la muerte del hijo de un dirigente chino en una orgía móvil en un Ferrari todavía está reciente. Los hijos no entienden de la discreción; ellos solo gastan.

Cuando cayeron los países tras el Telón de Acero, los satélites de la Unión Soviética, sorprendía el descubrimiento en los sótanos de las casas de algunos dirigentes comunistas de lujosas habitaciones, grifería de oro en los cuartos de baño y abrigos de visón para andar por casa, ya que en el exterior se lucían prendas modestas para no provocar las iras de las poblaciones empobrecidas. La pasión por el lujo se satisfacía a escondidas.
Los improperios que le dedicaban a la barrendera millonaria sus vecinos se pueden ver desde otra perspectiva. No por vivir modestamente, sin lujos, deja de crecer su patrimonio. Los que la increpan al pasar puede que sean inquilinos de algunos de los diecisiete inmuebles de los que es dueña y a los que cobrará sus alquileres con la misma eficacia con la que barre las calles y recoge las basuras de los contenedores.
Puede que Yu Youzhen sea un ejemplo para sus hijos, pero me temo que la cuestión es si lo es para los hijos de los millonarios restantes. Una cosa es que ella dé ejemplo y otra muy distinta que den ejemplo con ella. Por otro lado, el problema no es si da ejemplo como barrendera; la cuestión es qué ejemplo da sobre cómo llegar a millonaria. Uno no se hace rico con una escoba.

* "Millonaria china barre las calles para servir de ejemplo a sus hijos" Spanish.china.org.cn 4/01/2013 http://spanish.china.org.cn/photos/txt/2013-01/04/content_27578710.htm
** "Los jóvenes chinos, devotos del lujo" Spanish.china.org.cn 18/08/2012 http://spanish.china.org.cn/society/txt/2012-08/18/content_26272322.htm