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martes, 19 de junio de 2018

Lo que somos


 Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La noche ha transcurrido con encendidos debates en la CNN. Los republicanos no saben muy bien cómo salir de una situación que les va cercando poco a poco: la separación de los menores de sus familias tras cruzar la frontera y ser detenidos. Lo intentaron diciendo que era una medida demócrata que ellos se limitaban a continuar, pero no les funciono. La CNN es rotunda en sus rótulos: es falso. El fiscal general de Trump, Jeff Sessions lo ha intentado justificar con la Biblia en la mano, pero le han salido múltiples especialistas diciendo que su lectura del Libro es muy defectuosa. Ni la Historia ni Dios parecen darles la razón en una medida que hace crecer la indignación y que se vuelve contra ellos por su falta de "empatía" como reza uno de los carteles que sostienen los que protestan.
Uno de los incidentes más notables se produjo hace unos días cuando un corresponsal en la Casa Blanca estalló ante la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders cuando dio respuestas poco satisfactorias y frías ente el drama de las familias separadas. El diario británico —como la totalidad de la prensa— recogió el vídeo de la discusión y explicaba la tensa situación:

A reporter accused White House press secretary Sarah Huckabee Sanders of lacking empathy despite being a mother during a tense exchange about the Trump administration’s practice of separating migrant children from their families.
“Come on Sarah, you’re a parent”, reporter Brian Karem said during a briefing. “Don’t you have any empathy for what these people are going through?”
After the Trump administration unveiled a more stringent border policy of prosecuting parents who cross the border with their children, the numbers of young migrants held in government shelters have sharply increased. A wave of press reports have detailed conditions in a converted Texas Walmart building that now houses some 1,500 boys.
“These people have nothing, they come to the border with nothing and you throw them in cages”, Mr Karem said. “You’re a parent. You’re a parent of young children. Don’t you have any empathy for what they go through?”
Refusing to directly respond, Ms Sanders chided Mr Karem for speaking out of turn and suggested his goal was to “get some more TV time”.*


Los niños separados de sus familias se estiman ya por encima de los 2.000 y el vídeo con las recriminaciones ha dado la vuelta al mundo. Sarah Huckabee Sanders ha quedado marcada con uno de esos momentos de los que no se podrá librar. The Guardian conecta la pregunta sobre la empatía con las declaraciones de la portavoz semanas antes sobre la empatía que sentía con las familias de las víctimas de un tiroteo escolar. En aquella sala, Sarah Huckabee Sanders derramó sus lágrimas al ser preguntada por un reportero infantil. Como madre, dijo, no podía dejar de sentir empatía. Ahora, le preguntan si no es capaz de sentir, como "madre", la misma empatía por los niños separados de las suyas. Pero la empatía de Sarah Huckabee Sanders está administrada por un corazón de acero o, en su caso, por una exquisita profesionalidad.


Los titulares de muchos medios del país no dejan demasiado margen a Trump, aunque no es fácil que esto le importe mucho. Él tampoco puede presumir de un exceso de empatía, si bien fueron los niños sirios los que le sirvieron de excusa para el último bombardeo relámpago norteamericano. También a los supervivientes les estaría vetado entrar dadas las restricciones a la inmigración existentes, las primeras medidas que tomó al llegar. Como ahora con los hispanos que llegan, Trump señalaba que podrían ser terroristas o criminales.


Estos son los titulares que The New York Times dedica —con indicación de los puestos en la lista de los más leídos en estos momentos— al tema de la separación de las familias: "Trump Resisting a Growing Wrath for Separating Migrant Families" (1), "Leading Republicans Join Democrats in Pushing Trump to Halt Family Separations" (2), "‘I Can’t Go Without My Son,’ a Mother Pleaded as She Was Deported to Guatemala" (4) y "Trump and the Baby Snatchers" (6). Otros dos entre los diez más leídos también hacen referencia a la degradación de los Estados Unidos bajo Trump y a cuestiones sobre el creciente racismo.
Pero el golpe más duro recibido por Donald Trump lo ha tenido en casa. La autora ha sido Melania Trump que se ha desmarcado de su marido en un insólito precedente entre la Primeras Damas. En medio de esta crisis política, humanitaria y comunicativa, el gabinete de comunicaciones de Melania Trump ha emitido un comunicado en el que se señala la distancia con su marido. La CNN explica:

In a rare statement on a policy issue, first lady Melania Trump weighed in through her spokeswoman on the immigration crisis taking place at America's borders.
"Mrs. Trump hates to see children separated from their families and hopes both sides of the aisle can finally come together to achieve successful immigration reform," her communications director, Stephanie Grisham, told CNN on Sunday. "She believes we need to be a country that follows all laws, but also a country that governs with heart."**


El enfrentamiento entre "leyes" y "corazón" está dividiendo más la vida y la política norteamericana. Llena de gestos mediáticos, la trayectoria de Trump corre riesgos con esta situación en la que no tiene mucho que ganar. Dedicado a trabajarse a las bases de votantes, estos se van radicalizando más con cada episodio (las armas, la inmigración, los aranceles...). Pero mantener las bases puede llevar a un radicalismo que se haga insoportablemente norteamericano. Este parece ser el final del camino.


"¿Es esto lo que somos?"***, se pregunta el periodista Don Lemon en su editorial de CNN Tonight. Lemon ha hecho algo muy eficaz: ha dejado el sonido dramático de las voces de los niños llorando y reclamando a sus familias. Ha mostrado el drama con el sonido; quedan el miedo, el llanto, la angustia reflejados en la llamada a los padres, a la familia. No hay consuelo; solo las voces que transmite el miedo.
Los Estados Unidos de Donald Trump están comenzando en ser insoportables para aquellos que tienen que convivir con su propio país y su imagen en el espejo. "Mucha gente dice '¡esto no es América!'. No se puede negar", concluye Don Lemon, "que esto es lo que somos".
 Es una pregunta que conviene hacerse de vez en cuando para intentar recordar lo que queremos ser y cómo nos perdemos en los caminos.



* "'Don't you have empathy?': Sarah Huckabee Sanders grilled over migrant children in tense briefing" The Independent 15/06/2018 https://www.independent.co.uk/news/world/americas/us-politics/sarah-huckabee-sanders-white-house-press-briefing-migrant-children-trump-brian-karem-a8399626.html
** "Melania Trump 'hates to see' children separated from their families at borders" CNN 18/06/2014 https://edition.cnn.com/2018/06/17/politics/melania-trump-children-separated-immigration/index.html
*** "Lemon on immigration: Is this who we are?" CNN 19/06/2018 https://edition.cnn.com/videos/politics/2018/06/19/dons-take-trump-immigration-policy-lemon-sot-ctn.cnn








sábado, 13 de enero de 2018

El verdadero agujero

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El proceso de envilecimiento de los Estados Unidos que Donald Trump está produciendo es incalculable. Lo hemos dicho con anterioridad y se confirma con cada arrebato de una persona de nula talla moral, ignorancia infinita y soberbia faraónica. La capacidad de identificación con una persona así y el apoyo que se le conceda arrastra hacia la superficie social y personal toda la inmundicia que le llevó a la Casa Blanca haciéndola visible. Racismo, xenofobia, clasismo, agresividad y misoginia son los rasgos que definen las actuaciones y palabras de Donald Trump.
De la ONU a la Organización de Estados Africanos, pasando por los países insultados directamente reclaman a Donald Trump disculpas, un tipo de acción a la que no está acostumbrado y que va contra su principio de genialidad, tal como se ha descrito hace unos días. Otros se ríen en silencio comprobando como las antipatías que genera les están trayendo clientes y aliados. Los clérigos iraníes se mofaban públicamente haciendo chistes sobre la estabilidad mental del presidente norteamericano. Tras el episodio del "botón más grande" con Corea del Norte, ahora toca el del "shithole", el agujero de mierda.


Hoy, todos los periódicos y cadenas del mundo recogen las condenas que se le dedican desde todos los frentes a sus insultos a países y continentes a los que ha llamado "pozos de mierda". El diario El País escribe:

Los insultos racistas del presidente de Estados Unidos han dado la vuelta al mundo. Su frase, “por qué recibimos a gente de países de mierda”, ha generado amplio rechazo dentro y fuera de EE UU. Este viernes la Organización de Naciones Unidas (ONU), la Unión Africana, Haití y El Salvador criticaron con dureza los exabruptos de Donald Trump, que hacían referencia a inmigrantes de las dos naciones caribeñas y de países africanos, residentes en EE UU. El embajador estadounidense en Panamá ha dimitido, afirmando que “ya no puede servir bajo el Gobierno de Trump”. Paul Ryan, el líder de los republicanos en el Congreso, tachó los calificativos de "desgraciados y poco útiles".
“No hay otra palabra para describirlo que racista. No se puede tachar a países y continentes enteros como ‘agujeros de mierda’, retirando a sus poblaciones, que no son blancas, la entrada a EE UU”, afirmó en Ginebra el portavoz del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU.*


La dimisión del embajador norteamericano en Panamá es una muestra de esa vergüenza que surge cuando las personas tienen unos mínimos éticos y son capaces de comprender que lo que el presidente electo de los Estados Unidos dice lo hace ante el mundo en nombre del país. Es lo que Trump no podrá entender nunca desde su egolatría.
La paciencia de muchos está empezando a deshacerse con cada choque que las palabras o acciones de Trump provocan. El tono de las críticas al presidente crece y es cada vez más airado.
Será difícil encontrar en la historia norteamericana palabras como estas, dirigidas al presidente desde el editorial de hoy de The New York Times:

Where to begin? How about with a simple observation: The president of the United States is a racist. And another: The United States has a long and ugly history of excluding immigrants based on race or national origin. Mr. Trump seems determined to undo efforts taken by presidents of both parties in recent decades to overcome that history.
Mr. Trump denied making the remarks on Friday, but Senator Richard Durbin, Democrat of Illinois, who attended the meeting, said the president did in fact say these “hate-filled things, and he said them repeatedly.”
Of course he did. Remember, Mr. Trump is not just racist, ignorant, incompetent and undignified. He’s also a liar.**


Esto va más allá de partidismo político. No es cuestión de un enfrentamiento entre demócratas y republicanos. Es un choque entre tratar de salvaguardar los valores del país y el miedo de los que han llegado al poder embarcados este deshonroso navío de que este se les hunda. No creo que sea otro el conflicto real por más que se enmascare. La vida de Donald Trump en la Casa Blanca está supeditada a la conciencia del puñado de republicanos que puedan retirarle su apoyo de forma radical, dando un portazo y declarando que el presidente está dejando aislado al país en el mundo, creando antiamericanismo en cada declaración y lanzando a sus aliados en manos de sus rivales y a eso no se le puede llamar "liderar". Sin embargo, el partido republicano se deja retratar tras el presidente, como un coro siniestro, aplaudiendo y riendo las gracias de una persona que no tiene ninguna. Es lo que se podía esperar del nieto de un dueño de burdeles y del hijo de un racista especulador inmobiliario. Zola hubiera disfrutado novelando la historia de la familia Trump.
The New York Times señala en el editorial:

What is concerning is not the wall, or the word “shithole” or the vacillation on the Dreamers or the Salvadorans. It’s what ties all of these things together: the bigoted worldview of the man behind them.
Anyone who has followed Mr. Trump over the years knows this. We knew it in the 1970s, when he and his father were twice sued by the Justice Department for refusing to rent apartments to black people. We knew it in 1989, when he took out a full-page newspaper ad calling for the execution of five black and Latino teenagers charged with the brutal rape of a white woman in Central Park. (The men were convicted but later exonerated by DNA and other evidence, but Mr. Trump never apologized, and he continued to argue as late as 2016 that the men were guilty.) We knew it when he built a presidential campaign by demonizing Mexicans and Muslims while promoting the lie that America’s first black president wasn’t born here. Or when, last summer, he defended marchers in a neo-Nazi parade as “very fine people.”**


Todos sabían todo. Lo importante es que a unos les molestaba y a otros les atraía y lo disfrutaban. Antes de que Trump tomara posesión, los diarios norteamericanos ya daban cuenta de incidentes racistas en los pueblos, en los bares, en las colas de los supermercados, en las redes sociales... Algunos manifestaban su satisfacción por haberse librado en la Casa Blanca de una "mona con tacones", en referencia a Michelle Obama.
Las mentiras e insultos de Trump han sido constantes antes y después. Forman parte de su vida y de su forma de relacionarse. Es incapaz de hacerlo de otra forma. Es la suma de sus genes y de lo que aprendió en su casa: el poder es hacer lo que quieres, desinhibirse. Cuando más poder, más se pisotea a los otros. Nada nuevo, solo un altavoz más potente, un escenario más amplio. Lo malo es que ahora no habla en su nombre y el efecto de sus desaguisados no le afectan solo a él sino a la estabilidad del mundo.


La suspensión del viaje a Londres, previsto para la inauguración del edificio de la embajada, muestra que los que se sienten incómodos con su presencia van más allá de los países que desprecia explícitamente. El temor a encontrarse un Londres sublevado y cerrada las puertas de Parlamento y Buckingham Palace indica que hasta los aliados de toda la vida, como Reino Unido, no quieren saber nada de él o no quieren verse en la misma fotografía. El caso británico es especialmente duro porque la salida de la Unión podía hacer pensar en una alianza, algo que se vio desestimado con la política del "América First". Trump, quien dijo aquello de "¡llamadme Mr. Brexit!", no es fiable ni agradable.
Nadie quiere recibir a Trump, por decencia y por higiene, por ética y por estética. Solo los dictadores parecen sentirse a gusto en su compañía, algo que es mutuo. 


El presentador de la CNN, Don Lemon, retiró la palabra a un panelista que estaba haciendo prácticamente apología del racismo dando la razón al presidente. Los otros tres panelistas intervinientes no podían ocultar las caras de asombro y escándalo ante lo que estaban oyendo a uno de esos defensores absolutos de lo que Trump hace o dice. Pero esta vez fue demasiado, un insulto a los espectadores. 
Anderson Cooper, también de la CNN, periodista que cubrió el devastador terremoto de Haiti, se emocionaba mientras recordaba el sufrimiento de aquel pueblo y su ejemplo de superación, considerando indigno que se les insultara de esa forma. Trump, según recogen las declaraciones de algunos asistentes a otra reunión, había llegado a decir que todos los haitianos que había en Estados Unidos tenían SIDA, según recoge el editorial de The New York Times. La emoción le hizo temblar a Anderson Cooper la voz. La indignación se lleva por dentro, pero la emoción no es fácil de contener. El trabajo de Cooper sobre Haiti tras el terremoto fue galardonado con un premio Emmy.
Solo el ejército de los neonazis, supremacistas blancos y trumpistas, con su buque insignia, la Fox News, intenta presentar como razonable el racismo de Trump o decir —como ha hecho uno de sus presentadores— que es la forma habitual en que los norteamericanos se refieren a haitianos y salvadoreños. 
La historia los meterá en el mismo agujero. Y ese sí que va a oler.


* Nicolás Alonso "Los insultos de Trump desatan una condena global" El País 13/01/2018 https://elpais.com/internacional/2018/01/12/estados_unidos/1515774630_288263.html

** Editorial "Donald Trump Flushes Away America’s Reputation" The New York Times 12/01/2018 https://www.nytimes.com/2018/01/12/opinion/donald-trump-flushes-away-americas-reputation.html