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martes, 3 de febrero de 2015

El día de la conspiración

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Ayer vimos en nuestro cinefórum la película El mensajero del miedo (The Manchurian Candidate, John Frankenheimer 1962), basada en una novela de Richard Condon, un ejemplo de la paranoia de la Guerra Fría. Los aliados —la Unión Soviética y China— que habían luchado contra la Alemania nazi y Japón, se volvían peligrosos enemigos dispuestos a todo tipo de tramas conspiratorias para colocar a alguien en la Casa Blanca. La película se anticipaba a la "gran conspiración", el asesinato del presidente John F. Kennedy y pasaba a la sombra. El hecho de que alguien que había hecho visitas a Moscú cogiera un rifle y asesinara al presidente marcaría la década con teorías la conspiración. Los asesinatos de otro Kennedy, Robert, camino de la Casa Blanca y de Martin Luther King en la misma década no ayudarían a bajar el nivel de sospecha conspiratoria. En los setenta no hizo falta hacer películas conspiratorias (aunque la década está llena de ellas). El caso Watergate demostró que no había conspiraciones para llegar a la Casa Blanca, sino que se organizaban desde el Despacho Oval. Nixon salió dejando sus teorías conspiratorias y haciendo que Garganta Profunda, el confidente oculto, una sombra en un garaje, superara en popularidad a la propia Linda Lovelace, ¡paradojas de la vida!

La prensa de hoy creo que llega a la cumbre en lo que parece ser el Día de la Conspiración. Leo las noticias saltando de conspiración en conspiración. La conspiración se ha convertido en una "no explicación" que cada vez se permiten más personas, instituciones y países enteros. La llamo "no explicación" porque la mayoría de las veces es una suposición y muy pocas se aclaran. ¿Para qué, si se vive muy bien entre ellas? La conspiración, además, es el punto de confluencia perfecto entre los medios y los agentes sociales, pues permite especular a ambos. En el caso de los medios, ofrece titulares sugerentes, atractivos, chocantes e insinuadores, una auténtica bicoca informativa. Las interrogaciones y los "presunto" dan una libertad envidiable a la hora de insinuar y hay quien le saca extraordinario provecho.
Las del diario ABC superan hoy a todas los demás. Me encuentro con la primera casi inmediatamente: "El chavismo sitúa a ABC como promotor de una «invasión extranjera» en Venezuela"*. Es un maravilloso ejemplo de convergencia conspiratoria recíproca entre medios y políticos en la que el periódico da cuenta de una conspiración paranoica de la que es considerado su promotor. Informar de la paranoia conspiratoria provocada (presuntamente) por el propio medio debe ser el sueño de muchos y no está al alcance de cualquiera. Es concederle un gran poder a los medios; una vez aplastados los de dentro, ahora toca a los de fuera.


Las primeras imágenes que vi esta mañana son las de Jorge Capitanich, Jefe de Gabinete de la Casa Rosada, rompiendo públicamente ejemplares del diario Clarín en su conferencia de prensa (término que adquiere así una nueva dimensión), al que acusa de conspirar contra el gobierno. Como las acusaciones del diario Clarín contra el gobierno argentino son por la conspiración que llevó al fiscal Nisman a la muerte (¿crimen, suicidio, suicidio inducido?), que a su vez acusaba al gobierno de conspirar para la ocultación de la conspiración para el atentado contra el centro judío todo se convierte en una asfixiante espiral conspiratoria. ¿Lograrán salir de este laberinto? ¿Tienen algún interés en hacerlo? No se vive mal en las conspiraciones si todos tienen el derecho a construir sus propias conspiraciones. Esto no ocurre en todas partes. Hay lugares en los que se dan las teorías conspiratorios de forma unilateral y solo algunos tienen derecho a formularlas. Es totalitarismo conspiratorio.
La noticia de ABC en su conspiración contra Venezuela no tiene desperdicio:

La canciller aseguró que desde el mes de enero se ha desarrollado una campaña mediática que busca afectar a las instituciones del Estado y a sus funcionarios para «convertir a Venezuela en un Estado fallido que propicie la invasión extranjera».
Según Rodríguez esta es una campaña mediática internacional que se ha desarrollado a través de «dos grandes áreas específicamente: Venezuela como un estado violador de los derechos humanos, y el narcoestado».
«Por eso las graves acusaciones que un medio de comunicación, (...) digamos cónsono con centros de poder económico y políticos imperiales, desata contra autoridades de nuestro país», dijo la funcionaria venezolana.
Según Rodríguez, "todas las guerras imperiales han estado precedidas por una campaña mediática similar a esta (...) sembradas de falsos positivos, campañas mediáticas sembradas de mentira que buscan presentar al mundo la justificación de una intervención".
Los señalamientos de la canciller venezolana responden a la información publicada hace una semana en este periódico, que asegura que el presidente del Parlamento de Venezuela, el oficialista Diosdado Cabello, mantiene lazos con un cartel del narcotráfico.*


Al lado de todo esto, The Manchurian Candidate, que vi ayer me parece casi La casa de la pradera. La insistencia en que Venezuela va a ser invadida no solo es de Venezuela. Hay gobiernos de medio mundo que advierten que alguien les va a invadir o les van a ocupar para dividirlos, etc. No sé si últimamente hay lista de espera para ser invadido, pero debería haberla si todas las conspiraciones se confirmaran.


Otra teoría conspiratoria de la que se hacen eco todos los medios, aparece lógicamente en ABC. El juicio por proxenetismo contra Dominique Strauss-Kahn vuelve a sacar al aire la teoría conspiratoria para apartarle del Palacio del Elíseo. Todo habría sido una conspiración digna de LeCarré para eliminar al socialista libidinoso que sería sustituido por otro mujeriego socialista, François Hollande. Aquí las conspiraciones pueden ser generosas porque permiten pensar que el conspirador fue Nicolas Sarkozy, su rival externo, o François Hollande, su rival interno en el partido, que finalmente fue el favorecido. ABC nos recuerda:

El juicio que acaba de comenzar en Lille, sobre su presunta participación en una red de prostitución, ha vuelto a traer a primera línea los escándalos sexuales que han salpicado la vida de Strauss-Kahn en los últimos años.
El caso de ahora comenzó a investigarse en 2011, a través de una denuncia anónima, y coincidió con la acusación de una presunta violación de una empleada del Sofitel de Nueva York. Acusación que le obligó a dimitir de su cargo como director del FMI y a su candidatura a la primaria socialista de 2011 para las Elecciones presidenciales de Francia de 2012. Hay quienes quisieron ver en estas acusaciones una conspiración para apartarlo de la carrera presidencial francesa, en la que podía estar detrás Sarkozy.**


El detalle de la "denuncia anónima" es crucial para una buena conspiración y debe encabezar un párrafo para que lo que se lea después sea entendido de forma conspiratoria. Ese "coincidió" ya no es lo mismo. Por lo mismo, ese "hay quienes quisieron ver" es inducción a la conspiración, el final lógico del párrafo. ¿Y quién no iba a ver una conspiración con denunciantes anónimos, coincidencias y obligaciones de dimisión?

Pero en el caso DSK (¿suena más conspiratorio así?), el diario El País le gana al ABC. Su titular "La sombra de la conspiración política sobrevuela el juicio a DSK"*** es todo lo conspiratorio que se puede esperar de un titular. El caso tiene todos los ingredientes para una conspiración tópica a la francesa, con mucha cama e infidelidades, con brutalidad camera incluida: 50 sombras de Dominique. Los reporteros avisaban ayer que saldrían a la luz confidencias de los excesos del político francés reducido a porno duro. Tenemos más conspiraciones que llevarnos a la vista mientras dure el juicio, con la defensa denunciando maquinaciones, pero mientras fuera el señor Strauss-Kahn quien bajara voluntariamente la cremallera de su bragueta, lo demás son especulaciones. "¿Por qué los escándalos sexuales persiguen a Dominique Strauss-Kahn?", se pregunta el titular del ABC. Pues ¡vaya usted a saber!, pero para enterarnos del sinfín de posibilidades, reales o conspiradoras, devoramos los periódicos.
Otra noticia de ABC nos resulta llamativa. Lo hace con el titular "Cristina de Kirchner, la «conspiranóica»"****, que ya es rizar el rizo. El periódico ha recogido la opinión de expertos para llegar a la siguiente conclusión: "La presidenta argentina denuncia dos conspiraciones contra ella cada año; lleva cerca de veinte en su mandato". Y las matemáticas no mienten, que se suele decir. Cojan la calculadora y comprueben. Si son ciertas confirmarían que la conspiración es ya un estilo de gobierno. No eres nadie si no conspiran contra ti. Los electores aman a las personas contra las que se conspira. ¿Hay mejor síntoma que el hecho de que se muevan en la sombra —a veces no tanto— contra ti?
ABC señala:

Inicialmente había intentado zanjar el problema con un par de cartas en Facebook (la última con link a su blog). En ambas, aunque el muerto era el fiscal, adoptaba el papel de víctima, defendía la teoría de la conspiración en su contra, hablaba de desestabilización, denunciaba la connivencia de espías, jueces, medios de comunicación y empresarios, y despreciaba al fiscal que permanecía en la morgue. Hasta se atrevió a identificar a Diego Lagomarsino, el técnico en informática que trabajaba con Nisman y le prestó la pistola, como un agente, posible asesino y amante («relación íntima») de su jefe. Se comportó como «una Agatha Christie de las Pampas», resumió José Vales, autor de «Ricardo Cavallo, genocidio y corrupción en América Latina».
«La presidenta denuncia una conspiración al menos dos veces al año. En lo que va de gobierno debe llevar cerca de veinte», estiman los analistas locales. Rosendo Fraga, director del Centro de Estudios Nueva Mayoría, añade: «No se puede actuar de comentarista frente a una situación de tal gravedad». Dicho esto, considera que la reacción de la presidenta —que finalmente anunció la disolución de los servicios de inteligencia por otros renovados— es fiel a su estilo: «Redoblar la apuesta y hacer del problema una forma de retomar la iniciativa política».****


Bueno, es una forma de expresarlo. Lo de «una Agatha Christie de las Pampas», viniendo de un experto, tiene que molestar. Que la vida de los estados y los gobiernos haya quedado en este uso y abuso de la conspiración, donde todos son confidentes, sombras, sospechas, intereses, etc. no deja de ser triste, aunque la tristeza sea un sentimiento que nos acompaña en la Historia. El espectáculo de los gobernantes rompiendo periódicos, ya sea porque no les gusten o porque no crean lo que la prensa cuenta, no deja de ser triste por lo que suponen de deterioro de la vida pública. Correa lo empezó y ahora otros imitan el gesto.

Llenar el mundo de conspiraciones es la forma de no entender nada, aunque parezca que se explica todo. Todo queda en el aire. Es malo que los políticos se instauren en un mundo conspiratorio para defender sus malas gestiones, sus errores o sus delitos cuando son denunciados. Tampoco es bueno que los medios vivan de conspiraciones no probadas porque erosiona su credibilidad. El buen periodismo aclara, no insinúa. Es mejor explicar claramente que construir confusas y complejas interpretaciones llenas de "presuntos" y "supuestamente".
Lo peligroso es si nos acostumbramos a que todo haya que presentarlo como conspiración porque si no nos "aburre" o no tiene garra. Parece que la realidad ya no es interesante y que todo debe envolverse en misteriosEl último misterio que ABC plantea son las obras de la cafetería de nuestra facultad y que titula "Misterioso hundimiento de la cafetería de Ciencias de la Información". No hay ningún "misterio", es la segunda vez que ocurre porque pasa un arroyo por debajo de la universidad, justo por nuestro edificio. El artículo lo explica con detalle pues ha ido a las fuentes adecuadas a preguntar y le han contestado, pero ¿a quién le importa que el suelo de una zona de un edificio se hunda unos centímetros si se sabe por qué ocurre? Es mejor comenzar con un "misterioso" que nos asegura que los buscadores de emociones seguirán leyendo aunque al final el misterio se desvanezca porque no hay tal. Pero es una muy mala práctica periodística. Espero que el "misterio" no degenere en "conspiración" y no tengamos que acusar a nadie de este problema.
El exceso de teorías sobre conspiraciones perjudica a la política, a los medios y a los ciudadanos, que se acostumbran a un mundo espectáculo en el que nada es lo que parece y para todo hay que descender varios círculos infernales para entenderlo.



* "El chavismo sitúa a ABC como promotor de una «invasión extranjera» en Venezuela" ABC  3/02/2015 http://www.abc.es/internacional/20150202/abci-invasion-venezuela-201502022239.html
** "Por qué los escándalos sexuales persiguen a Dominique Strauss-Kahn?" ABC 03/02/2014 http://www.abc.es/internacional/20150203/abci-escandalos-sexuales-persiguen-strauss-201502021138.html
*** "La sombra de la conspiración política sobrevuela el juicio a DSK"
El País 02/02/2015 http://internacional.elpais.com/internacional/2015/02/02/actualidad/1422897033_180430.html

**** "Cristina de Kirchner, la «conspiranóica»" ABC 3/02/2015 http://www.abc.es/internacional/20150203/abci-argentina-cristina-fernandez-kirchner-conspiranoica-caso-nisman-201501311917.html



viernes, 7 de diciembre de 2012

En escena

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El diario El Mundo nos da cuenta de la tercera obra teatral con el caso DSK,  "Suite 2806", del dramaturgo Guillaume Landrot, en la que se representa un diálogo sobre el poder y la dominación a través del caso de Dominique Strauss-Kahn y la camarera, convertido en símbolo universal. Las dos anteriores permiten intuir sus enfoques: L'affaire y Pánico en el FMI. La primera trata sobre las relaciones con la esposa distante y la segunda no requiere explicación.
Su director, Philippe Hersen nos da alguna información: "No es una obra dramática en el sentido estricto, sino una tragicomedia sobre el poder, la política y las relaciones de género"*. Confieso que no entiendo muy bien lo que quiere decir con eso, pero me imagino que tiene que ver con la crisis del teatro y con que la gente no piense que se va a aburrir.
El drama de DSK puede oscilar entre las versiones porno —ya realizadas— en las que el poder se ejerce sin necesidad de palabras, o convertirse en unas irreales disertaciones en las que un poderoso representante tanto de la res cogitans —por intelectual— como de la res extensa —porque le va la marcha— diserte sobre ambas ante la representante angustiada y estupefacta del mundo colonizado y alienado en el que el infierno para ella, en esos momentos, es DSK, desde una perspectiva sartreana.


Los franceses tienen esa vena filosófica que son capaces de trasladar al porno o a donde haga falta. Recordarán algunos aquellas películas eróticas francesas en las que se daban largas disertaciones sobre los aspectos más increíbles, sobre el ser y la nada, mientras señoritas, como la recientemente fallecida Sylvia Kristel —la famosa Emmanuelle, un mito de la época—, escuchaban a maduros seductores libertinos disertar sobre los placeres del cuerpo, los vicios del alma y el disfrute que les procuraba hablar de lo que iba a ocurrir y del placer posterior del recuerdo contado, todo ello en una endemoniada verborrea interminable. Aquellas películas, en el fondo, eran filosofía con gancho. A la salida de aquellas películas había gente que se iba de picos pardos, pero no dudo que más de uno se matriculara al día siguiente en la carrera de Filosofía y puede incluso que alguno ingresara en un seminario.
La "tragicomedia", como la llama su director, de DSK es un paso más en la semiosfera del ex marido, ex director de FMI, ex candidato a la presidencia, ex político socialista; un apunte discursivo más en ese universo cultural en el que ha ingresado. DSK es ya un universo semiótico. Su tránsito a otro estado queda reflejado en la fotografía que apareció en la prensa hace unos días en la que nos lo mostraban rodeado de rubias muchachas deseosas de retratarse con él, tal como se hacen fotos con Bob Esponja en la Puerta del Sol. El diario El Mundo lanza incluso la sospecha de que sea un "clon":

¿Será él quien aparece en las fotos que esta semana daban vueltas por la red o será el propio economista? No está claro. Lo cierto es que el pasado viernes, DSK o un clon suyo fue fotografiado de madrugada en el Matignon, una famosa boîte del '8ème Arrondissement' parisino, rodeado de tres guapas jovencitas con gorrita. "Llegó a eso de la una, escoltado por sus guardaespaldas, y se quedó media hora", cuenta una de las chicas en Twitter.*



Hace mal el articulista en despertar sospechas sobre la identidad clónica del fotografiado y redistribuido en Twitter como una conquista icónica. Como prueba de que era él, el barman señala que su bebida favorita esa noche fue "Sex on the Beach", curioso y educativo nombre para una bebida. Y es que ya todo es icono, incluido "DSK", cuyo reduccionismo a siglas fue el comienzo de su declive. De lo que hoy se reproduce en los escenarios franceses, unos salen diciendo "¡pobrecito!" y derraman una lágrima solidaria por el ídolo caído, mientras que otros, al contrario, exclaman indignados "¡qué sinvergüenza!". Así es el arte.


Que lleven tu "caso" a un escenario estando todavía en vida es una falta de cortesía; no esperan a que te mueras para juzgarte. Amplías las críticas del terreno ético al estético y eso añade un dolor de cabeza más: ¿me reflejarán bien?, ¿es el actor adecuado? ¡Pero si yo nunca dije eso!, etc. Y te tienes que aguantar porque el arte es el arte y ya no se trata de la "Historia" —de la que has salido por la puerta de atrás—  sino de la "libre interpretación", del "basado en", del "inspirado por", y cada uno pone en tu boca lo que no dijiste pero todos piensan que dijiste. Descubres entonces que el drama que representaste entre cuatro paredes, ahora se representa solo con tres y que allí donde había ventanas que daban a rascacielos, hay ahora cientos de personas que se ríen con las tonterías que te hacen decir o hacer sobre el escenario. Y todas ellas son injustos jueces dispuestos a emitir un veredicto sin escuchar a la defensa. Eso queda para los tribunales y ¡así es la vida!
Los norteamericanos se pusieron en seguida a pensar en los mejores repartos para hacer una buena película,  es decir, con presupuesto elevado, una película con gancho comercial y aprovechar el tirón. Depardieu les parecía poco —Depardieu es un gran actor que puede pasar de Obelix a DSK sin demasiada transición— y pensaron en De Niro. 
Siempre pensé que si existiera el infierno debería ser como un cine en el que te ponen por toda la eternidad la película de tu vida —el montaje del Director—, con la voz en off de tus pensamientos ininterrumpidos, para que sufras con la visión de los despropósitos realizados y las estupideces dichas. A los narcisistas, a demás, se les condenaría a larguísimos cortes publicitarios.

Ver (algunos aspectos de) tu vida en los escenarios, como es el caso, forma parte de esa condena social implacable, sin redención por buena conducta. Verla reinterpretada en términos de novela de espionaje, película porno, entretenimiento de cabaret, un musical, tragicomedia, cómic o cualquier otro formato narrativo es duro para cualquiera cuando se ha tenido el mundo a tus pies. Ha pasado de las secciones de "política" y "economía" a la de "teatro". Salió de una escena para entrar en otra.
El hombre al que le controlaban impecablemente su imagen para llevarlo a las puertas del Elíseo se pasea ahora dejándose fotografiar en las discotecas con chicas que contarán en sus twits lo cerca que estuvieron del peligro.
En el Elíseo, en cambio, los asesores de imagen luchan por mantener en perfecta verticalidad la corbata del presidente Hollande, auténtica cuestión nacional.

* "Sofitel Nueva York, suite 2.806" 7/12/2012 El Mundo http://www.elmundo.es/elmundo/2012/12/05/cultura/1354719912.html




lunes, 30 de abril de 2012

Los enemigos y los amigos

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
¿Qué sería de la política sin los “enemigos”? ¿Y sin los "amigos"? Leo las declaraciones de Dominique Strauss-Kahn a The Guardian para intentar convencer al mundo de que sus ataques de incontinencia sexual neoyorkinos han sido ¿favorecidos, aprovechados, explotados? por sus “enemigos”. Dice que pecó de inocente al pensar que nunca llegarían tan lejos. No sé si inocente (“perhaps I was naive”) es la palabra que mejor le cuadra a una personalidad como la suya. No da nombres, pero habla de sus “enemigos” vinculados a Sarkozy. La vida futura de Dominique Strauss-Kahn será una repetición cíclica de las explicaciones sobre por qué me tendieron una trampa o por qué me seguían o por qué entró la camarera a limpiar la habitación cuando yo estaba desnudo, etc. Se pasará hablando de sus enemigos el resto de su vida.


¿Los amigos? La prensa informa que algunos de sus amigos socialistas salieron en desbandada de una fiesta de cumpleaños en la que se presentó*. El anfitrión le había invitado, pero había olvidado decírselo al resto de los asistentes. Las primeras figuras del partido socialista presentes en la fiesta salieron corriendo para no tener que saludarlo y verse comprometidos. Un encuentro complicado: me he enterado de lo tuyo, chico, ¡qué pena!, ¿qué tal va todo, Dominique?, me han dicho que dejaste el Fondo….
De todas las cosas por las que tendrá que pasar Dominique Strauss-Kahn quizá las más duras sean las espantadas, las carreras de los amigos para no tener encuentros con él, el temor a la publicación de fotos,  ser preguntados, etc. Pasar de ser el candidato estrella a la presidencia, el favorito de tu partido, aquel con el que todos quieren estar a ver cómo salen corriendo de un cumpleaños, debe ser más duro que los gritos contra ti a la salida de comisarías, juzgados y conferencias.

Pero en la política se paga todo y las diferencias entre amigos y enemigos no están muy claras cuando caes (o te tiras) en desgracia.  El que todavía estén abiertos los casos contra él en varios frentes puede hacer pensar que es cuestión de la campaña electoral, que los socialistas no quieren verse comprometidos por su ex candidato y perder votos, y que luego cambiará todo. Pero me temo que esto va a seguir más allá de las elecciones y que el aislamiento a Strauss-Kahn ha marcado un punto de no retorno.
Parece previsible la victoria de Hollande en las presidenciales. Él ha sido el gran favorecido por el escándalo de Strauss-Kahn. ¿Existe diferencia entre los enemigos que se aprovechan de tus debilidades y  los amigos que sacan provecho de tus desgracias? Probablemente la respuesta es . Pero en política sí se pueden sumar las peras y las manzanas. Una cosa no quita la otra. En clave del partido, Hollande les ha salvado de la tormenta Strauss-Kahn y ha salido adelante. Con una misma papeleta los franceses no votan a Sarkozy ni a Strauss-Kahn. Todo un ahorro.

Michel Taubmann
Cuando se anunció la salida del libro de Michael Taubmann en julio, el periodista señaló en una entrevista:

"The fact is, he's a famous seducer [...] "Everyone I meet, every politician and journalist, knew that he was a great seducer. So was Francois Mitterrand. So was Chirac. So is Sarkozy. It's not a problem. But no-one could imagine that Strauss Kahn could be a rapist. Nobody could imagine that. And I'm not convinced that he is guilty."**

Efectivamente, ni Mitterrand, Chirac ni Sarkozy tuvieron problemas por ser "seductores". Pero Strausss-Kahn sí. En julio todavía no habían aparecido los casos que lo vinculaban con las fiestas con prostitución y los testimonios de algunas personas al respecto de la trama empresarial tras ellas. Taubmann pone el dedo en la herida política: todos los sabían. La versión oficial, claro, un “seductor”. Queda hasta bonito,  ¿qué es un político sino un seductor? Pero al igual que Taubmann no se imagina a Strauss-Kahn como un “violador”, muchos no consiguen imaginárselo como un simple “seductor” de una camarera que entra a limpiar una habitación.

Por eso la primera en salir corriendo de la fiesta de cumpleaños fue Ségolène Royal. En unas declaraciones sobre la huida de la fiesta, la dirigente socialista ha explicado: “Afortunadamente no nos cruzamos, no tenía ninguna gana de encontrarme con él.”* Los amigos y los enemigos, a cierta distancia, son indistinguibles en la política.
Con motivo de la salida del libro, que lleva ya varios meses en la calle sin demasiadas consecuencias, Strauss-Kahn contestó sobre los cambios en  su vida: “J'étais en position de devenir président de la République. Et je ne le suis plus, c'est tout.” Como vemos hoy, el c’est tout pecaba de ingenuo. A la pregunta sobre su pasado contestó: “J'ai décidé de rompre avec tout cela. C'est fini.”***
Puede que él haya decidido romper con su pasado. Está por ver si su pasado piensa romper con él. C’est tout... c’est fini…

* "En la fiesta se coló... DSK". El Mundo 29/04/2012 http://www.elmundo.es/elmundo/2012/04/29/internacional/1335701757.html
** “Dominique Strauss-Kahn Book Talks About Incident with Maid”. International Business Times 1/12/2011 http://www.ibtimes.com/articles/259759/20111201/dominique-strauss-kahn-book-maid.htm
*** "Dominique Strauss-Kahn défend sa version des faits dans un livre à paraître jeudi". Le Monde 30/11/2011 http://www.lemonde.fr/dsk/article/2011/11/30/dsk-defend-sa-version-des-faits-dans-un-livre-a-paraitre-jeudi_1611344_1522571.html



jueves, 29 de marzo de 2012

El materialista libertino

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Como era previsible, la figura de Dominique Strauss-Kahn se sigue deteriorando a pasos agigantados. Lo dijimos en su momento, Nafissatu Diallo —la camarera de Nueva York— se merecía un homenaje en Francia, la Legión de Honor, si me apuran, por los servicios indirectos prestados a la República.
El caso no es una mera cuestión “rosa”, un escándalo de las revistas y tiene profundas implicaciones para la política al hacer visible las estructuras del poder, las ramificaciones y los entornos que se le crean. La cuestión no es la vida alocada de Dominique Strauss-Kahn, sino los que conociéndola eran su valedores y, sobre todo, le servían en bandeja lo que quería. ¿Buenos amigos?
El caso del hotel neoyorquino es un acto por libre, como lo fue el asalto a su ahijada, Tristane Banon. Los cargos por proxenetismo son muchos más complejos porque revelan toda una trama empresarial dispuesta a satisfacer los deseos sexuales del director del Fondo Monetario Internacional y, en su momento, previsible futuro presidente de Francia, según todos los sondeos.
Lo terrible es pensar el poder que esa trama de empresarios organizadores de orgías y fiestas libertinas (la palabra “libertina” tiene un aroma muy francés desde siempre y da un toque refinado al asunto) podía llegar a acumular en el caso de que el político en celo hubiera llegado al Eliseo. Da igual que se hubiera sometido a cualquier tipo de terapia para aplacar el furor genital. Quedaría su pasado manejable y unos empresarios muy bien colocados en la carrera por conseguir favores y privilegios para ellos y los suyos.


De esta cara de la economía no se suele hablar en las escuelas o libros de texto y ensayos. Sin embargo forma parte de la “economía real”. En la medida en que las personas que llegan al poder utilizan apoyos, cubren vergüenzas o satisfacen necesidades ocultas, el sistema político y económico se degrada pues todo eso acaba teniendo un peso cada vez mayor en las decisiones. El político pasa a estar en manos de estos grupos de amigos y también nuestro futuro, ya que no se busca lo mejor para la sociedad, sino lo mejor para los intereses de los allegados.
Cada vez se hace más evidente, a la luz de las declaraciones de las prostitutas implicadas, de los miles de mensajes intercambiados en estos años entre Dominique Strauss-Kahn y sus suministradores de sexo, que no le invitaban a fiestas, sino que las organizaban para él. El aspirante a la presidencia era el centro de ese universo en el que la violencia y la brutalidad no estaban ausentes, por los testimonios recogidos de las mujeres que le suministraban. «De manière clinique, elles décrivent des scènes "bestiales" ou violentes»*, señala el artículo de Le Monde.

Mientras sigue el proceso por proxenetismo en Francia, en Estados Unidos, Strauss-Kahn y sus abogados intentan librarse mediante el argumento de la “inmunidad diplomática”** propia del director del Fondo Monetario Internacional. Esta vez, el insulto es para la propia institución que ve cómo su antiguo responsable lo utiliza de forma ignominiosa. En términos morales, es una aceptación de la culpabilidad ya que implica que no tiene más recursos, en primer lugar, pero también el reconocimiento del uso de su cargo como escudo. Fue el primer argumento que Strauss-Kahn puso encima de la mesa cuando fue esposado y bajado del avión de camino a Francia tras la agresión del hotel a la camarera.
Podríamos pensar que es un argumento a posteriori, pero el hecho de que ya lo usara en su momento nos permite pensar que su condición de poderoso era para él una forma de resolver las barreras para sus apetitos desaforados o, a la inversa, que consideraba que era esa ausencia de barreras lo que define el poder.
La filosofía libertina, característica del siglo XVIII, no es como se suele pensar una cuestión de abuso sexual. El libertinaje es una compleja filosofía que desde la negación de cualquier transcendencia del ser humano, reivindica la falsedad de cualquier principio moral. Adelantándose a Nietzsche y su figura del superhombre, el libertino considera que la moral es una forma represiva que pone limitaciones al hombre. La muerte, el sexo, etc. no son más que elementos presentes en la Naturaleza que causan dolor o placer. El profesor Velarde escribió hace años, a principio de los ochenta, un interesante libro, El libertino y el nacimiento del capitalismo, resultado, si no me falla la memoria, de una serie de conferencias en la Fundación Ortega y Gasset, explicando algunas conexiones significativas en el reclamo de las libertades dieciochescas, a través de la idea de "naturaleza", tanto en la economía como en la conducta. La libertad económica es una libertad de acción, como otras. Hay que quitar cualquier freno para dejar actuar a la naturaleza y eso afecta a todo —pues no existe más que lo natural—, tanto al comercio como al sexo.

En la literatura libertina (Sade, Laclós…) el poder es una forma de satisfacer las necesidades del cuerpo. Ser poderoso significa tener la capacidad de imponerse a otros, resolver de manera directa los deseos sin que los otros sean más que un instrumento de satisfacción que se usa y se tira. Cualquier perversión se justifica en el marco de la naturaleza (la Naturaleza lo ha puesto en mí) y se realiza porque se dispone del poder de ejecución y de ocultación, que evitan el castigo. Por eso se nos muestra un libertinaje jerárquico, en el que el noble poderoso (el conde, el duque, el príncipe…) utiliza su posición para satisfacer el egoísmo individual característico de los seres vivos y que jugará un lugar importante en el pensamiento económico. El egoísmo es la ley de la naturaleza, de Sade a Dawkins, de Justine al gen egoísta, y la economía es su reflejo. Los otros son meros obstáculos o colaboradores en lo que yo quiero conseguir. Y esto se da en el mercado o en la cama. Strauss-Kahn se mueve en ambos espacios.
Por eso no deja de llamarme la atención, que este viejo y poderoso libertino esgrima su poder de hacer daño, de satisfacerse allí donde le da el calentón natural o artificial, allí donde su imaginación le excita transgrediendo cualquier principio, con los argumentos de la inmunidad (para él impunidad) que da el Poder. Señalamos hace mucho que nos había resultado llamativa la observación realizada por conocidos —y reflejada en la prensa— sobre la aparente normalidad de Strauss-Kahn en su primer matrimonio, cuando no era poderoso. Los casos se habían ido produciendo conforme aumentaba su poder. En este contexto, poder significa usar a los demás y que tras de ti exista una corte de encubridores que borran y silencias las huellas de tus desmanes. El poder le trae la inmunidad y esta trae la impunidad. Mientras los jueces no digan lo contrario. El argumento de la inmunidad ha sido rechazado por el propio FMI, pues sería hundir la institución pensar que se pueden asaltar camareras en su nombre.


La tercera fase del poderoso es ocupar el centro de la atención, que esas fiestas se organicen para él. Es allí, con la gente a sus pies, sin ley alguna, donde se siente plenamente vivo, en total sintonía con la naturaleza, como depredador máximo. El libertino es una mezcla de racionalista y sensualista: los placeres del cuerpo son teorizados por la razón. Es una mente fría encerrada en un cuerpo que le sirve para producirse placer haciendo e imaginando hacer, anticipando el goce y resolviéndolo después en un círculo sin fin que va necesitando de variaciones para no caer en el aburrimiento. Los otros son la materia necesaria para evitarle el bostezo.

Por eso, el uso de la palabra “material” para referirse a las mujeres que le escogían para su disfrute es bastante aclarativo del tipo de pensamiento que se encuentra entre sus sienes. Una consideración absolutamente instrumental de las personas, simples concentraciones de átomos a su servicio.
Los mensajes son elocuentes, según cuentan en Le Monde y resumen en El País:

“¿Quieres \[puedes\] venir a descubrir un magnífico local golfo en Madrid conmigo (y material) el 4 de julio?”. Strauss-Kahn admitió a los policías que “la palabra material designa a una persona del sexo femenino”, una apelación que reconoce es “inconveniente e inapropiada” pero que a través de los mensajes de texto, “cuando hay varias personas, es más rápido emplear una palabra que una lista de nombres”. En otro mensaje se refiere a las chicas de la forma siguiente: “¿A quién tienes en las maletas?”. En otro evoca un misterioso “regalo”.**

No, no venía a España a hablar de economía, evidentemente. Una vez más, nuestros emprendedores siguen distinguiéndose en el sector del ocio.
El caso Strauss-Kahn nos deparará sorpresas. No ha terminado.Suele ocurrir cuando las mentiras se acumulan, cuando, como escribió a Valmont esa gran libertina de la obra de Laclós, la Marquesa de Merteuil,  "quería engañar siempre por gusto y no por necesidad".


*“Estábamos ahí esencialmente para Dominique Strauss-Kahn” El País 28/03/2012 http://internacional.elpais.com/internacional/2012/03/28/actualidad/1332951073_466291.html
** "El juez pone en duda la 'inmunidad diplomática' que aduce la defensa de DSK". El Mundo 28/03/2012 http://www.elmundo.es/elmundo/2012/03/28/internacional/1332970349.html
*** Affaire du Carlton : ce que révèlent les PV de la garde à vue de Dominique Strauss-Kahn. Le Monde 28/03/2012 http://www.lemonde.fr/societe/article/2012/03/28/affaire-du-carlton-ce-que-revelent-les-proces-verbaux-de-la-garde-a-vue-de-dsk_1676701_3224.html




domingo, 11 de marzo de 2012

El olvido

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Para algunos ha sido una provocación que Strauss-Kahn fuera invitado a dar una conferencia en Cambridge. Los estudiantes del sindicato universitario —que tiene cerca de doscientos años de antigüedad— se defienden argumentando que la invitación le fue cursada antes de los acontecimientos del hotel neoyorquino. También se argumenta, por encima del factor temporal, que se separen sus actuaciones personales (con las acusaciones por violación, intento de violación y proxenetismo incluidas) de su reconocimiento profesional como economista y ex director del Fondo Monetario Internacional. Eso es fácil decirlo, pero difícil practicarlo. La policía le ha tenido que escoltar a la llegada y en la salida. No sé si los que estaban dentro le aplaudieron; los de fuera, desde luego, no.


Los manifestantes y otras personas que no están de acuerdo con la invitación se han irritado porque no aparezca en su biografía de presentación su lado oscuro, es decir, los hechos por los que ha estado y está acusado. Algunos abordan la cuestión desde los derechos: Dominique Strauss-Kahn, dicen, tiene derecho a expresarse y no tiene porqué verse privado de él. Tienen toda la razón. Pero los que estaban fuera no solo se manifestaban contra él; también reivindicaban los derechos de las personas que no fueron tratadas como merecían por Strauss-Kahn. Otros consideran que la conferencia en la prestigiosa Universidad de Cambridge es el comienzo de una campaña de lavado de imagen de la personalidad pública del político francés y no están dispuestos a que eso ocurra.


Hace ya mucho tiempo que señalamos que Strauss-Kahn había perdido las batallas más importantes para alguien que ha construido su imagen pública meticulosamente, algo muy diferente a los derechos individuales, que se rigen por otros criterios muy distintos. Eso lo entendieron todos, especialmente la izquierda francesa, que lo liquidó rápidamente tras unos primeros y tibios intentos de salvarle en lo personal y político. Algunas mujeres influyentes de la izquierda gala tuvieron que firmar una carta  manifiesto en la que se mostraban avergonzadas por algunos de los razonamientos y expresiones que estaban escuchando a sus compañeros “progresistas” defendiendo o quitando importancia a las conductas de Strauss-Kahn.
Strauss-Kahn eligió en Nueva York. La opinión pública no son los tribunales. Tiene todo el derecho a hablar en cualquier foro y los demás la obligación de dejarle hablar. Eso no quita que los demás tengan que silenciar la opinión que les merece con el mismo derecho. Podrán manifestarse contra su presencia en cualquier lugar del mundo, algo que ya ha ocurrido en Estados Unidos, Francia y ahora en Inglaterra. Si realmente están intentando —con varios casos todavía por resolverse en los tribunales— una campaña de lavado de imagen, son realmente osados porque no es ese el camino, desde luego.

El concepto de imagen  es demasiado débil cuando hay una historia fuerte detrás que no se controla. En realidad no tenemos una imagen, sino muchas. Y no la tenemos nosotros, sino que la tienen los demás. Hablamos de campañas de imagen, lavados de imagen, cambio de imagen, etc., como su fuera algo realmente controlable a través de las simples inversiones económicas o configuración de una agenda. Cuando una imagen se configura ante la opinión pública en ciertas cuestiones no es sencillo cambiarla. Y los temas que han hecho saltar la imagen del favorito a la presidencia de Francia los entiende todo el mundo. Se reavivan en la memoria colectiva con cada nuevo caso. Ya comentamos hace unos días la versión porno y el capítulo de la serie televisiva Law & Order.

Encuesta entre los lectores de Le Figaro

La vida pública es algo muy complejo. Las leyes tratan de muchas cosas, pero no pueden obligar ni a perdonar ni a olvidar, que son acciones que implican la voluntad de las personas. Tampoco evitan el desprecio. Realizar una conferencia tras el Día Internacional de la Mujer es, además, poco sensato por su parte. La sensatez —como ocurre con la imagen pública— no es una categoría que tenga nada que ver con los derechos, sino con la oportunidad de las cosas. Las hay oportunas e inoportunas. Cuando los jueces te ponen una condena, sabes el día que entras y el día en que sales. Cuando es tu imagen la que queda dañada, ¿quién sabe cuándo saldrás? Tus rejas son el mundo mismo.
Dominique Strauss-Kahn hace tiempo que dejó de ser el hombre que se hace a sí mismo, interesante expresión. Ahora es lo que haga, más todo lo que mucha gente cree que ha hecho. Antes era escuchado; ahora tiene que ser creído. Antes tenía una legión de seguidores; ahora, una legión de jueces.
Quizá, en una fecha más o menos lejana, Dominique Strauss-Kahn salga a la calle y se dé cuenta asombrado que no hay nadie esperándole, que nadie agita pancartas ante su cara ni le hablan de camareras inmigrantes en Nueva York, ahijadas acosadas o animadas fiestas con prostitutas de alto standing. Quizá ese día se gire varias veces en su paseo para comprobar que nadie le sigue. Ese día sabrá que se habrán olvidado de él. Y en ese momento deberá decidir si eso es bueno o malo.



jueves, 23 de febrero de 2012

Los héroes rentables y el espíritu emprendedor

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Nos dice el diario El Mundo que en Italia hay una verdadera fiebre “capitán Schettino”*, que hace furor con esto de los carnavales. Va más allá del disfraz y se adentra en el coleccionismo de objetos e imágenes relacionadas con el trágico suceso del Costa Concordia. Así, mientras se siguen encontrando cadáveres y otros siguen sin aparecer, las calles y tiendas se llenan de festivos capitanes schettinos y se subastan los restos del naufragio.
Los carnavales siempre han servido para exorcizar los demonios y fantasmas mediante su exhibición pública y festiva, pero esto va más allá y se adentra en la necrofilia consumista. ¡Tanto vampiro y hombres lobo, que al final…!
En una sociedad como la que hemos hecho, el concepto de distancia ha quedado suprimido por el de oportunidad inmediata. Sin sentido de la historia, sin memoria, las cosas son exprimidas por temor, como los antiguos, a la fosa del olvido, a que caigan en un limbo amorfo sin que se les haya sacado el rendimiento económico oportuno. El miedo a que alguien se adelante, nos hace ir recortando las distancias prudenciales con los acontecimientos. Porque, sí, existen unas distancias de respeto y duelo ante cierto tipo de acontecimientos que marcan la broma.


Algunos apuntan al sentido del humor italiano, otros a la irreverencia carnavalesca. Yo creo que —sin negar el peso de ambos—, tiene que ver más con ese sentido emprendedor que ve oportunidades en las catástrofes y crisis; ese pensamiento mercantil que teme que sean otros los que se lleven la oportunidad de sacarle un rendimiento económico a la broma convertida en negocio.

La excusa de que el carnaval se ríe de lo serio solo explica una parte de la cuestión, pero muchas otras se alejan de la fiesta carnal, en la que los valores se invierten, y se adentran en lo meramente mercantil, es decir, en el otro tipo de inversión. Ya no es la inversión de los valores, sino los valores económicos de la inversión.
Probablemente, en algún astillero apartado, en el más riguroso secreto, se esté construyendo una réplica a escala del Costa Concordia y el Capitán Schettino haya recibido ya algunas ofertas para tripular el barco en el que se realizarán peligrosas travesías cercanas a la costa, en las que —por un módico precio— se podrá bailar la rumba y cenar en su mesa cada noche. Si él no acepta, habrá algún buen mozo, todo simpatía y moreno marino, que represente su papel, porque las fantasías se contentan con poco y basta una insinuación para ponerlas en marcha.


Son los héroes modernos, los héroes rentables. Como todos los que han alcanzado la gloria en forma de portada, Schettino tiene un futuro más allá de lo penal, como lo tiene Dominique Strauss-Kahn, ya fuera de la política, en el porno si decide dedicarse a ello. La porno parodia DXK, a cargo de la productora My Porn, está en marcha y según anuncian se rodará en parte en el hotel neoyorkino  y en la cárcel. Un capítulo de la serie Ley y Orden. Unidad de víctimas especiales, la veterana serie con Mariska Hargitay y Christopher Meloni, dará cuenta también del caso, aunque termine con la consabida advertencia de que los personajes que allí aparecen no son reales. ¿Quién es real ya en estos tiempos de avatares y perfiles?

El porno con morbo tiene más gancho y la ficción entre líneas más audiencia. En el fondo se trata del viejo si no puedes vencerlos, únete a ellos que tan buenos dividendos les han dado a muchos.
Schettino y DSK han renunciado a sus sueños en la vida, de los que han despertado bruscamente. Ahora les queda la misión —mucho más importante— de entrar a formar parte de los sueños y fantasías de los demás. Es el destino, ser pasto de emprendedores, de aquellos a los que los dioses castigan cruelmente fulminándolos con sus rayos.

* “Capitán Schettino, el disfraz de moda”. El Mundo 14/02/2012 http://www.elmundo.es/elmundo/2012/02/14/internacional/1329234270.html