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viernes, 21 de agosto de 2015

Puerto Rico, Trump y el juego universal del telegrama

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Se empieza con un chiste y no se sabe cómo se acaba. Hay que tener mucho cuidado con ellos porque el mundo se ha convertido en el juego del telegrama universal. Ya saben, aquello de contárselo cada uno al de al lado y luego comparar lo que dijimos al principio y lo que ha llegado al final de la cadena. Creo que nadie debería graduarse en las facultades de Comunicación, Sociología, Psicología y Economía sin haber jugado alguna vez al "telegrama". No hay juego más instructivo sobre el funcionamiento social que ese.
Verán. Yo creo que esto comenzó —como el que no quiere la cosa— con el ministro de Economía alemán, el señor Schäuble, que no tiene muchas ocasiones de hacer chistes. Harto ya de que los norteamericanos se las den de listos criticando constantemente la política económica europea y contando lo que a ellos les va tan bien pero que por aquí no funciona, les dijo, más o menos, que les cambiaba Puerto Rico por Grecia.
Las personas normales entienden que esto es una broma. Lo que ocurre es que cada vez quedan menos personas normales. Para los que solo están al tanto de los fichajes de pretemporada, les diré que la situación de Puerto Rico es de práctica bancarrota.
El seis de julio, la BBC se preguntaba desde el titular de un artículo "Puerto Rico: The Greece of the Caribbean?". Y explicaba la situación de la isla:

Puerto Rico has $72bn (£46bn) of public debt. That makes it by far the most indebted territory or state per capita in the United States.
Not only that, but unemployment here - at almost 14% - is more than double the national average.
Add to all that a decade of little or no growth and you have an economy that has deep structural problems, teetering on the edge of oblivion.
The government's response has been to spook the bond markets by suggesting that it could default on its debt payments.
When the governor, Alejandro Garcia Padilla, dropped that bombshell at the beginning of the week, the island got a new nickname: the Greece of the Caribbean.*


El gobernador Padilla señaló que la deuda de la isla era "impagable". Se comprende entonces el sentido de la broma de Schäuble. Nosotros tenemos "Grecia"; ustedes, "Puerto Rico". Yo paso a la "zona euro" a Puerto Rico y ustedes se quedan en la "zona dólar" con Grecia. Y proponía el intercambio de problemas, dando a entender que el problema de Puerto Rico era mucho más sencillo que el de Grecia para Europa. Claramente era una broma, un chiste.
Pocos días después, The Independent recogía con detalle la idea del intercambio y su origen:

What's the best way to mend Greece's financial problems? By playing swapsies with the US, at least according to Germany's Wolfgang Schäuble.
Recalling a recent discussion with the US Treasury Secretary, Schäuble told Bloomberg: "I offered my friend Jack Lew these days that we could take Puerto Rico into the euro zone if the U.S. were willing to take Greece into the dollar union.
"He thought that was a joke," he added.
Presumably Schäuble was joking, but it was quite a flippant gag from the Finance Minister, who has been a harsh critic of the leftist Athens government.**


Pero los chistes se quedan en el aire y se mezclan las cosas. La idea de que se puede jugar con Puerto Rico, cambiar de sitio, por decirlo así, queda como imagen activa. Se abre la puerta al ingenio siguiendo la idea.
En plena campaña republicana en Estados Unidos para la nominación a la presidencia, con un Donald Trump atacando a la inmigración, llamándolos "criminales" y proponiendo un muro en el sur de los Estados Unidos, a alguien se le ocurrió gastar otra broma y decir que Trump, para congraciarse con los "latinos", iba a comprar Puerto Rico, donde tiene un campo de golf, uno de sus negocios enseña. Era una forma de retrata al personaje en su autosuficiencia.


El 17 de julio, en The Blogs del Huff Post, en su sección "Comedy", se publicaba un artículo titulado "In Controversial Campaign Move, Donald Trump to Buy Puerto Rico". Lo firmaba Michael Levin. El artículo comenzaba así:

Donald Trump told a large, enthusiastic Keokuk, Iowa audience that he's going to purchase the Commonwealth of Puerto Rico in order to resolve its debt crisis and rename it Puerto Trump.
Trump later heatedly denied to reporters that buying Puerto Rico was a way to repair bridges with Latino voters offended by his comments about Mexican immigrants.
"I love Puerto Rico," Trump told 4,000 flag-waving supporters in the early primary state of Iowa. "I go there every winter, to visit my hubcabs.
"Seriously, they got the rug pulled out from under them when the idiots in Washington changed the rules of the game about how they can borrow money.
"I don't need to wait until I'm elected President to fix this. I'm just buying the whole damn island right now."
Reaction to Trump's plan, the details of which his advisors hurriedly released after the surprise announcement, has been mixed.
"Jobs and money," Alejandro Garcia Padilla, Governor of Puerto Rico, said in a news conference. "And probably more golf courses. What's not to like?"
"It's just a bald-faced way to buy back support among Hispanic voters," a spokesman for Hillary Rodham Clinton's campaign said. "As soon as we let the media out of their rope-like pen, we're certain they'll share our viewpoint."
Trump told his Keokuk audience, "One of the best things about being very rich is that you can buy whatever you want, and in this case, I want Puerto Rico.
"It's a beautiful place, the weather's great, and the people are already American, even though they speak Spanish.
"I have no idea how that happened, but so be it."
Puerto Rico has been considering defaulting on loans or finding other means of discharging its massive debts.***


Creo que es difícil tomarse en serio el artículo. Para entender plenamente la ironía del artículo es bueno saber los datos del pueblo de Keokuk, en Iowa, cuya población recibe a Trump agitando entusiásticamente 4.000 banderas. La población de Keokuk (10.780 personas) está compuesta, según los datos que encuentro en la Wikipedia por «91.91% blancos, el 3.96% eran afroamericanos, el 0.18% eran amerindios, el 0.8% eran asiáticos, el 0.02% eran isleños del Pacífico, el 0.32% eran de otras razas y el 2.82% pertenecían a dos o más razas. Del total de la población el 1.79% eran hispanos o latinos de cualquier raza.» ¡Buen público para anunciar la "compra" de Puerto Rico! La pieza de Michael Levin era claramente irónica y trataba de describir, casi a la Twain, un mitin electoral de Trump haciendo ostentación de su dinero ante un público exclusivamente "blanco". Sus comentarios sobre Puerto Rico son ridículos, descaradamente electoralistas, después de haberle escuchado decir barbaridades sobre los hispanos.


Como hemos dicho, Donald Trump tiene un campo de golf en Puerto Rico, un negocio en bancarrota por la situación de la isla. La publicación de negocios Bloomberg titulaba el 13 de julio "Trump International Golf Club Puerto Rico Seeks Bankruptcy" y señalaba que el magnate dedicado a la política, para vender una imagen de eficacia y éxito, trataba de desmarcarse de su negocio fallido en Puerto Rico:

Trump International Golf Club Puerto Rico filed for bankruptcy as Donald Trump, the billionaire real estate mogul who licensed his name to the property, makes a bid for the White House.
Donald Trump isn’t involved in the operations of the golf course and a “difficult business climate in Puerto Rico” resulted in the owner’s financial woes, said Eric Trump, the presidential candidate’s son and an executive at the Trump Organization.
“We have zero financial investment in this course,” Trump said in a phone interview. “This has absolutely nothing to do with Trump. This is a separate owner. We purely manage the golf course.”
Since announcing his decision to run for president, Donald Trump has campaigned on his wealth and success in business. Last month, he created controversy by describing immigrants who illegally cross the border from Mexico as mostly criminals.****


Después de su campaña contra la inmigración, con sus amenazas de deportaciones masivas, etc. si llega a la Casa Blanca, es comprensible que ponerle a un campo de Golf en Puerto Rico su nombre no sea ahora lo más rentable. La ironía del artículo era mostrar a un Trump comprador cuando es en realidad un vendedor de lo que tiene en la isla.
Tenga la responsabilidad que tenga en ello, el hecho es que Puerto Rico pasa de nuevo a estar en el candelero por la broma de comprarlo, realizada en el Huff Post. Esta vez con un Donald Trump por medio.


Ya tenemos una parte de los ingredientes. Vayamos a por la otra parte.
Existe una publicación satírica israelí llamada "The Mideast Beast". En el "About us" explican sus intenciones:

The Mideast Beast (TMB) is a satirical and comedy news site that produces spoof articles about or connected to the entire Middle East for comedic and entertainment purposes. We poke at anyone and everyone equally.
Whatever you read on TMB is totally fictitious and you should not take us seriously in any way, shape, or form. Clear? Good, let’s move on. Oh, and a warning for the faint-hearted, we use lots of ‘colorful adjectives’. Deal with it.
Our goal: just bringing you a little light and laughter about this insane region.
Our audience: anyone interested in the Middle East, which pretty much means everyone these days.


Creo que no se puede decir más claro, pero... El juego del telegrama impone sus reglas.
Los redactores de TMB recogen las bromas sobre Donald Trump y la compra de Puerto Rico y le dan un toque más, ajustándolo al contexto local. Titulan su artículo así "Donald Trump: Move the Palestinians to Puerto Rico".
Si el artículo del Huff Post era delirante en clave norteamericana, el de The Mideast Beast se sale de cualquier clasificación, en mitad de un Oriente Medio en el no hace falta echar una cerilla para que arda, basta con suspirar. Este es el breve artículo:

NEW YORK – Billionaire Republican presidential contender Donald Trump has unveiled a controversial peace proposal for the strife-torn holy land: give the U.S. island territory of Puerto Rico to the Palestinians as compensation for surrendering to Israel.
According to the so-called “Trump Solution,” rolled out by the outspoken business magnate at a Manhattan press conference, the U.S. would fund the relocation of all four or so million Palestinians living in the West Bank and Gaza Strip to the Caribbean archipelago, and offer them “free housing, job training and a lifetime supply of deodorant.”
“It’s perfect. Puerto Rico is over 1,000 square miles bigger than the West Bank and Gaza, far more fertile, and the influx of millions of migrants will jumpstart its economic recovery,” Trump explained. “I’ll even build them an exact replica of that darn mosque they’re always killing innocent Israelis over.” Unlike native Puerto Ricans, however, the so-called “Puertostinians” would not be able to relocate to the U.S. proper if they don’t like their new homeland: “We’re overrun by Mexican criminals as it is.”
Welcome to ‘Trump Gaza’
The real estate mogul then unraveled a relabeled map of Puerto Rico, pointing to where he plans to build an adults-only mega resort on the archipelago’s second largest island, to be renamed ‘Isla De Gaza.’
“There’s a fortune to be made by fulfilling people’s jihadist sex fantasies on a Disney-scale,” he said, outlining some of the main attractions of ‘Trump Gaza’: a topless ‘72 Virgins Casino,’ “Safari-style” tours to mock refugee and jihadist training camps, ‘Shoot Your Own Rocket’ and ‘Dig Your Own tunnel’ workshops, ‘Catch a Zionist’ competitions, ‘Torture a POW’ sessions, as well as underground “Abu Ghraib-themed” BDSM parties. “Let the Puertostinians both preserve and profit from their native culture,” Trump said.
While Puerto Rico’s governor slammed the ‘Trump Solution’ as racist (“we refuse to become a minority in our own land”), Palestinian President Mahmoud Abbas responded by offering Trump some humor-laced advice: “From one old man to another, it’s time to age gracefully – all that fake tan, collagen and Viagra are rotting your brain.”*****


Una mezcla de la bandera de Puerto Rico con la de Palestina cruza el ancho de la pantalla anticipando gráficamente lo que nos dejará la lectura. La "Solución Trump" se desarrolla con la misma determinación que en el artículo del Huff Post. Se trata de ironizar sobre la prepotencia del millonario dedicado al golf, los concursos de misses y los negocios inmobiliarios, entre otras cosas. El artículo incluye otro chiste visual: el nuevo mapa de la isla con los nombres cambiados.
Lo interesante de ambos artículos es que han suscitado en sus respectivos comentaristas puntos de vista bastante agrios, por decirlo así. Lo políticamente correcto manda y es obvio que los artículos son provocadores y tratan de dos temas "delicados". Pero entonces, ¿sobre qué hacemos el humor?


La cosa podría acabar aquí, pero las cosas nunca acaban y son como bolas de nieve aunque no se ven muchas por Oriente Medio o Puerto Rico.
De la indignación de los lectores de dos publicaciones humorísticas pasamos a lo que dio inicio a este rastreo en el tiempo, a esta ingeniería inversa, para determinar de dónde salía la indignación del sheik palestino Issam Amira en su sermón del viernes 7 de agosto en Jerusalén.******
El problema del humor son los que se lo toman en serio. ¿Es posible que alguien se tomara en serio la propuesta del traslado de los palestinos hasta Puerto Rico? Evidentemente sí. Eso hizo en su sermón del viernes en la mezquita Issam Mira. El tono airado con el que lo cuenta, el desprecio con el que dice "ese Trump" y la irritación con la que se opone a construir una réplica de la mezquita de la Al-Aqsa en la isla caribeña hacen ver claramente que se lo tomó completamente en serio.


Pongámonos un poco serios también nosotros: los que escucharon el sermón se indignaron y llegaron a su casa indignados y se lo contaron a sus indignados familiares y vecinos que volvieron a sus respectivos hogares explicando su indignación. El telegrama no para.
Nos sorprenden estas cosas porque no todos estamos en el mismo planeta, aunque se nos ha hecho muy pequeño y se escucha continuamente a los vecinos al otro lado de los delgados tabiques culturales. Empezamos haciendo un chiste entre economistas sobre Grecia y Puerto Rico y acabamos en un incendiario sermón en una mezquita en Jerusalén. Esperemos que no se le ocurra a nadie ir más allá y pedir la cabeza de Trump porque alguien se haya tomado en serio que se va a deportar a los palestinos.


Por lo menos ya sabemos que hay algunos que se han tomado en serio la existencia de un "Plan Trump" para Oriente Medio. Habrá que vigilar un poco y decir que era una broma, aunque el hecho de que haya sido creída debería hacernos pensar un poco. Al final no sabe nunca cómo puede acabar lo que empieza como un chiste. Donald Trump ha advertido al Papa Francisco de que tenga cuidado porque está en el punto de mira del Estado Islámico. Esperemos que no le tengan que decir lo mismo a él porque se lo hayan tomado en serio.
Hay que tener mucho cuidado con lo que se dice porque hay personas que no saben diferenciar bien la ironía o interpretan interesadamente lo que les conviene. La prensa hispana de Estados Unidos recoge la declaración de dos hermanos que humillaron y golpearon a un inmigrante. En su "defensa" dijeron haberse inspirado en las declaraciones de Donald Trump. En el juego universal del telegrama, se sabe cómo empiezan las cosas pero nunca cómo acaba.
¡Animo, Puerto Rico!



* "Puerto Rico: The Greece of the Caribbean?" BBC 6/07/2015 http://www.bbc.com/news/world-us-canada-33358307
** "'Let's just swap Greece for Puerto Rico', suggests German finance minister Wolfgang Schäuble" The Independent 10/07/2015 http://www.independent.co.uk/news/world/europe/germanys-finance-minister-wolfgang-schuble-offers-to-swap-greece-for-puerto-rico-10380598.html
*** "In Controversial Campaign Move, Donald Trump to Buy Puerto Rico" Huff Post - The Blog Comedy 17/07/2015 http://www.huffingtonpost.com/michaellevin/in-controversial-campaign_b_7811730.html
**** "Trump International Golf Club Puerto Rico Seeks Bankruptcy" Bloomberg 13/07/2015 http://www.bloomberg.com/politics/articles/2015-07-13/trump-international-golf-club-files-for-bankruptcy-protection

***** "Donald Trump: Move the Palestinians to Puerto Rico" The Mideast Beast s/f http://www.themideastbeast.com/donald-trump-move-the-palestinians-to-puerto-rico/
****** "Cleric Rejects Alleged Donald Trump Plan to Establish Palestine in Puerto Rico" Memri-TV https://www.youtube.com/watch?v=3XZslzrfvug




 

martes, 14 de julio de 2015

Tsipras era el plan B

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Tiene razón José Ignacio Torreblanca en la conclusión de su artículo en El País: "Tsipras ha fracasado, pero su fracaso es tan rotundo y deja detrás tanta frustración que abre una nueva etapa de incertidumbre."* Es difícil ver un ascenso tan meteórico y una distancia tan grande entre la cabeza y los pies. Quizá Alexis Tsipras se esté preguntando ahora si los baños de multitudes que se dio no hace mucho serían posibles ahora, si la euforia (bonita palabra griega) tras el referéndum estaba justificada o si solo sirvió para que el batacazo griego haya sido amortiguado por los ecos de las celebraciones. Es el precio de vender el éxito.
Los comentaristas oscilan entre el determinismo histórico, el económico y el trágico. La tragedia radica precisamente en la falsa creencia en la libertad de elegir que hace a los humanos sentirse gallitos ante el poder de los dioses. Pero todo esto queda para aquellos que quieren convertir la pesadilla griega en una retórica facilona llena de grandes palabras y metáforas. Pero el caso griego no da para tanto y hay que moverse en parámetros mucho más profanos, como que las leyes económicas no admiten burla y los acreedores, si necesitas un tercer rescate y tienes los bancos cerrados y la gente haciendo cola en los cajeros, puedes sacar pecho, pero tienes que estirar la mano. Finalmente Tsipras, Grecia en sí, es víctima de su falta de fiabilidad. Todas las maniobras acumuladas por Tsipras y gobiernos anteriores, se vuelven contra ti cuando ya no quedan palabras con las que encubrir la triste y ruinosa realidad.


Los hay que se empeñan en ver conspiraciones contra Grecia y demás. No creo que nadie tenga interés en que se hunda quien tiene que devolverte el dinero. Creo que Europa ha sido más sincera con Tsipras que Tsipras con Europa. La exigencia a que se le somete es también una muestra de sinceridad. Esta vez va en serio. Es lamentable que ocurra pero en la política se puede jugar con casi todo menos con las cuentas. Y a Grecia no le salen las cuentas desde hace mucho, mucho tiempo. Tsipras no es el responsable de lo que ha ocurrido, que viene de lejos, quizá de haber creado falsas esperanzas y haber causado algún conflicto innecesario. Tsipras era el recurso cuando habían fallado los otros recursos; era el plan B.


Los antieuropeístas, como ya apuntábamos, afilan sus lápices y garras. En el fondo les da igual Grecia, como les da igual cualquier otra parte de Europa. Su argumento es que los demás son un elemento de deterioro de lo propio. El canto al "no griego" que salió en el referéndum, entonado por Marine Le Pen, no es por la libertad de nadie, sino por el deterioro de la imagen de Europa o, para ser más precisos, por la posibilidad de contar de muchas maneras desfavorables lo ocurrido en Grecia. La Historia, la Economía, etc. se vuelven disciplinas imaginativas al servicio de los intereses.
Señala Torreblanca en El País:

Al final Tsipras se ha quedado sólo, y con él, tristemente, Grecia y los griegos. Porque a pesar de los encomios desde el frente soberanista y la elevación de Tsipras a la categoría de héroe de la Reforma protestante anti-europea, lo que Marine Le Pen en Francia, Putin en Rusia, Farage en el Reino Unido o Víctor Orban en Hungría necesitan es un mártir, no un éxito, y un pueblo humillado al que señalar con el dedo ante sus huestes. De ahí que no vayan a mover un dedo por los griegos. Lamentablemente, como muestran los niveles de desconfianza y dureza introducidos en el acuerdo alcanzado entre Grecia y sus socios, nunca vistos en la eurozona, algunos miembros de la eurozona parecen estar bien dispuestos a colaborar con ese empeño en dar armas a los populismos soberanistas de izquierdas y de derechas.*


No sé si ese es el objetivo, pero bien puede ser el resultado. Veremos qué armas han quedado en manos del populismo ultranacionalista de los "intelectuales" de Amanecer Dorado. Pueden coger nueva fuerza ante la convocatoria de unas elecciones anticipadas, que serán vistas por Europa como otra maniobra a la griega. Si el próximo gobierno que sale de las urnas trae un parlamento que se desdice de lo que pueda decir el actual en su aceptación de las condiciones, lo que pueda ocurrir con Grecia quedará en manos de su propio destino, que desde luego no es benévolo ni lleva al paraíso.
Los que ya quemaban banderas del partido de Tsipras, lo hacen en nombre de sus palabras y promesas. Entendieron mal lo que significaba votar en aquel referéndum que el héroe caído les propuso antes de lanzarse a la batalla. Pero no era una batalla, era una negociación en la que no cabe la heroicidad porque Grecia ya había perdido todas sus batallas contra sí misma, contra su incapacidad de canalizar positivamente lo invertido en sacarla de un destino escrito de su puño y letra.
Lo que le queda ahora a Grecia es considerar si ha llegado al final o si debe elegir a otro héroe que le diga lo que quiere escuchar y no lo que debe hacer.




* "El fracaso de Tsipras" El País 13/07/2015 http://elpais.com/elpais/2015/07/13/opinion/1436798884_077926.html


domingo, 5 de julio de 2015

El voto griego y la erosión de la idea de Europa

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Es difícil construir una Europa conjunta y resistente si se utiliza como chivo expiatorio de los males locales. No me refiero exclusivamente al caso griego que lleva hoy a sus ciudadanos a decidir si siguen o no vinculados con una Europa contra la que se dirigen los ataques de sus líderes actuales desde antes de haber llegado al gobierno. La llegada de Tsipras al poder fue con la promesa de "domar" a Europa como, por otro lado, lo había hecho François Hollande relevando al europeísta Sarkozy, pareja junto de Merkel en la cabeza de la Unión. Hoy Hollande trata de recuperar alguna décimas de popularidad intentando jugar al balance entre una Europa que cree que los dirigentes griegos les toman el pelo y que Tsipras se lo tome a él directamente.
Cuando los líderes hacen las campañas contra Europa, después se encuentran en la desagradable tesitura de tener que recoger velas en la mayoría de los casos. Es más fácil hacer demagogia en casa que política en Bruselas. La idea de que solo los países son democráticos mientras que el conjunto menos uno mismo es un fascismo imperialista tiene que acabarse, pero ¡es tan rentable!


La reducción maniquea, con repartos de maldad y bondad, no lleva a ninguna parte. O peor: lleva al fraccionamiento de una Europa que a muchos no interesa que exista, dentro y fuera de la Unión.
Independiente del fraccionamiento que ha producido ya en la sociedad griega —que tendrá consecuencias durante mucho tiempo—, se está erosionando una Europa que muchos quieren ver reducida a una especie de casero malhumorado que se desentiende del estado de los pisos y solo quiere cobrar lo que le deben. Pero esta historia no es nueva y llega después de muchos incumplimientos y desafíos.
Las recomendaciones educadas a Alexis Tsipras de que no mintiera sobre lo debatido a su regreso de Bruselas era algo más que una recomendación; era llamarle miembro desleal. Refleja el rechazo al estilo de Tsipras y sus ministros que han ido con unas actitudes y gestos alentados por sus propias promesas de doblegar Europa. Que lo primero que hiciera Tsipras al llegar al gobierno fuese ir a ver a Putin —aquí lo comentamos— era un gesto de mala voluntad hacia Europa y sobre todo un insulto a la Ucrania invadida y desmembrada por el cinismo ruso. Después ha continuado en la misma línea. Entre gestos de desprecio y de osadía desafiante.


Tsipras no ha intentado resolver nada. Ha seguido jugando con Europa hasta que se ha roto la cuerda de los vencimientos. Solo hay una cuestión: a nadie le interesa la bancarrota de Grecia. Al menos en Europa. Sí hay muchos intereses, en cambio, en colapsar Europa. No hay que descubrir complots. Lo han dicho ellos mismos: euroescépticos, ultranacionalistas y demás fauna que ha proliferado en los últimos años. Para ellos, el caso de Grecia es una herramienta futura en sus luchas locales por romper la Unión.

La salida de Grecia del euro, si se produce finalmente, tendrá consecuencias previstas y otras quizá más extrañas. En estos días se ha enfocado el problema desde otra dimensión, la de la OTAN. Ha salido el dato de que Grecia tiene un presupuesto militar del 2%, casi el doble de lo que tiene España. La intervención del secretario de la Alianza Atlántica y la preocupación mostrada por el presidente Obama respecto a la situación en Grecia no es casual. Tampoco que se vuelva a resaltar la buena sintonía de Tsipras con Putin. Quizá haya que recordar las ofertas de Putin de aliviar la deuda de Grecia que se recibieron al principio de su mandato. Una Grecia fuera del Euro y de la Unión, con lazos demasiado unidos con Rusia —la excusa es que son ortodoxos, decía hace poco un medio— solo interesa a la propia Rusia, que debilitaría una zona de control del Mediterráneo y Oriente Medio, además de sembrar la discordia.


La cuestión está en que la percepción de "lo europeo" se va debilitando gracias a la erosión de la crisis económica general, los errores de cálculo y los ataques de los eurofobos y la dejadez de los "eurotibios". Lo que ocurra hoy con el referéndum en Grecia es importante para la historia de Europa y para su futuro. No tanto por el hecho en sí, sino por las consecuencias en la percepción de la Unión por parte de los miembros.
Las afirmaciones que se escuchan en boca de muchos políticos que juegan a la eurofobia son preocupantes. Las hay que afirman que se trata de un "golpe de estado", que se trata de "acabar con la democracia" en Grecia, que se trata "humillar" a los griegos, etc. Todo esto es de una irresponsabilidad absoluta y no hace más que ahondar en esta forma de política que todos acaban practicando, la emocional, que no nos llevará nunca por buen camino.


Tsipras se hizo con el poder a fuerza de esa emocionalidad y de acusar a los gobiernos anteriores de estar vendidos a Europa. Los convirtió en títeres de una Alemania a la que se representaba como si Hitler estuviera en el poder, reduciendo el mundo a una caricatura maniquea en donde él y su equipo eran una nueva versión triunfadora de "300". Con ganar sus elecciones ya estaba todo solucionado. Se ha visto que no es así. La demagogia hace ganar elecciones, pero no resolver problemas. Tsipras no ha resuelto ninguno. De hecho, ha creado algunos más. Y ha querido trasladarlos a Europa para satisfacción de muchos. Entre otros de su socio de gobierno ultranacionalista.
Es evidente que Europa en su conjunto se ha equivocado de muchas maneras. Pero también es evidente que los males de Grecia no vienen de Europa sino de su propia incapacidad de resolver los suyos. Creo que los deseos de los europeos en su conjunto están con que el pueblo griego —como cualquier otro— sufra lo menos posible una situación difícil como la que llevan tiempo pasando. Pero la solidaridad tiene muchos caminos y algunos límites.
Si en Grecia sale gana el "no", las posibilidades son varias que no dependerán solo del pueblo griego, sino de lo que diga el resto de Europa. Si sale el "sí", a Tsipras solo le queda dimitir y convocar nuevas elecciones. Hasta ahora solo el ministro de Economía ha mencionado la posibilidad. El referéndum no resuelve nada, solo supone elegir el tipo de problemas que Grecia intentará resolver.






miércoles, 1 de julio de 2015

El filósofo del barril

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Interesante espectáculo el de la nueva confusión de las lenguas en versión europea al que asistimos desde dentro de la Babel comunitaria. Castigados por nuestra soberbia, los europeos hemos sido condenados a no entendernos entre nosotros, aunque pongamos caras de interesantes.
Grecia, la madre intelectual de una Europa a la que dio nombre, se encuentra aquejada de la misma confusión entre sus ciudadanos y sus dirigentes, que —la verdad sea dicha— dirigen unos más que otros.
El espectáculo de los pobres griegos esperando a que desalojen la plaza Sintagma los del No para manifestarse los del Sí, me parece una metáfora de lo que está pasando Europa, un "sí, pero no" y un "no, pero sí", un "ni contigo ni sin ti", según los casos.
Nadie sabe ya si lo de Grecia, después de tanto tiempo, tiene algo que ver con la "soberanía nacional" que orgullosamente rechaza pagar las deudas pero pone la mano para recibir los préstamos. Puede que haya que redefinir el concepto de "soberanía", pero habrá que hacerlo también con otros.


Para intentar sembrar la claridad (después hay que regarla cada día), el diario El País ha decidido llamar a las cosas por su nombre, pero en griego, cosa que aclara bastante las cosas a los griegos que lean El País y dejara sorprendidos a los demás. Esto ocurre porque Alexis Tsipras se ha pasado de frenada en sus continuas idas y venidas de Bruselas y ha tirado por la calle de en medio. Los del Eurogrupo se han plantado y ha decidido tomarle la palabra hartos de que su retórica sea una en Bruselas y otra en Atenas. Ya se lo estaban advirtiendo: ¡no cuentes milongas cuando regreses! Pero él, ni caso. Hasta que se ha roto la cuerda de tanto tirar.
El País lo plantea así en su editorial:

Al mismo tiempo, el Gobierno de izquierda radical y derecha ultranacionalista intenta engañar sobre la naturaleza del referéndum que ha convocado. Lo presenta como un mero recurso democrático —que lo es: aunque no siempre sea la herramienta más perfecta de las democracias, también lo usan las dictaduras—, de carácter inocuo, para que el pueblo griego “decida si acepta o no” las propuestas de los socios europeos. Así lo conceptúa Tsipras en una carta a los primeros ministros de la eurozona, pidiendo de nuevo una prórroga de un mes al rescate que acaba esta noche.
Pero esa apariencia de equidistancia oculta que el propio Tsipras convoca a votar contra las propuestas europeas porque suponen, dice, “humillar” a los griegos. Y ahora tiene la increíble audacia de insistir a los socios/acreedores en que le den una moratoria para votar luego contra ellos.
Por eso, ante la torticera retorsión de un mecanismo democrático, el planteamiento del presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, a primera vista simplificador, acierta de lleno. “Un voto no significa que Grecia dice no a Europa”, resumió. Por eso pidió el sí —, en griego demótico— a los ciudadanos de la República Helénica.*


Y así ha titulado precisamente El País su editorial, "Né", es decir, "sí" para animar a los griegos a llevar la contraria a Tsipras. Si la jugada le sale mal a Tsipras, puede encontrarse con su dignidad en la calle o en su casa, a elegir. No sabemos, en realidad, de qué están hartos. Probablemente de estar hartos, como decía el poema canción de Serrat: "Harto ya de estar harto, ya me cansé / de preguntar al mundo porqué y porqué." Los griegos llevan tiendo pidiendo explicaciones de ese porqué no salen de agujero en el que su clase política les ha metido. Uno elige entre lo que le ofrecen o deja de elegir, hace la maleta y se va harto de estar harto.
Es mucho tiempo ya con Grecia de fondo, como límite y amenaza. Es mucho para los propios griegos. El País pone el dedo en la llaga: la cuestión ya no es económica; es política. Si Tsipras hace y dice en cada lugar una cosa distinta, aprovechen para decidir qué es lo que quieren.


La táctica de los gobiernos y oposiciones jugando la baza europea se tiene que acabar. Se está o no se está; pero la doble retórica, no. No es una cuestión de dignidad, sino de lealtad. Llevan tiempo diciéndole a Tsipras que unifique el lenguaje y las versiones, que hable de la misma manera en Grecia que en Bruselas, que no pacte una cosa y después regrese victorioso contando otra.
Puede que Tsipras hay cavado su tumba política además de la económica. Ocurra lo que ocurra, el referéndum es la manifestación de su incompetencia más allá del micrófono prometiendo soluciones que no están en su mano. La idea de excluir al FMI de las negociaciones futuras no deja de ser un sarcasmo maniqueo.
Europa puede salir o quedarse de forma igualmente digna y soberana. Lo que no pueden hacer sus dirigentes es pensar que, hagan lo que hagan, pueden recibir sin compromiso y rasgarse después las vestiduras. Lo malo es que la demagogia política es una fachada; el realismo hace comprender los problemas y la retórica los disfraza para mantener el tipo ante un electorado al que se le vende que con el simple deseo se cambian las cosas. Esto es infantilismo político.


La desgracia es que esa Ley del Deseo no funciona más allá de los sueños y los griegos llevan ya mucho tiempo con insomnio. Tsipras cree que con llevar a los griegos a las urnas va a conseguir un respaldo que le fortalecerá en las negociaciones. Se olvida que los que se sientan enfrente también tienen sus responsabilidades ante sus electores. A Tsipras solo le falta proponer un referéndum en los países acreedores para ver si deben cobrar o no.
Se pregunta Joaquín Estefanía en otro lugar de El País "si el euro es compatible con el modelo social europeo"*, pero creo que la pregunta es "si  el modelo social europeo es posible sin dinero y pagado por terceros". La política es el arte equilibrado de tener sueños y poder financiarlos. Pero si tienes sueños y te los tienen que financiar otros... Entonces, la política es otra cosa.


Dicen que el austero filósofo griego Diógenes señaló "Todo pertenece a los dioses; los sabios somos amigos de los dioses; los bienes de los dioses amigos son comunes. Por eso los sabios lo poseen todo". Quizá por eso a Grecia le iba bien con el politeísmo. Pero hay una gran diferencia entre ser sabio y ser listo. Cuando los políticos no pueden ser sabios, intentan ser listos, pero los resultados no son los mismos. Grecia —todos— necesita políticos sabios y no listos. Ser listo es correr mucho para que no te pillen; ser sabio es no tener que correr.
Alejandro Magno dijo aquello que "de no ser Alejandro, me gustaría ser Diógenes". No creo que nadie quiera ser Tsipras en ninguna de sus versiones. Tsipras no solo quiere que Alejandro se aparte y no le quite el sol, sino que le financien el remodelado del barril.


* "“Né”" El País 30/06/2015 http://elpais.com/elpais/2015/06/29/opinion/1435604059_468320.html

** "La camisa de fuerza dorada" El País 1/07/2015 http://internacional.elpais.com/internacional/2015/06/30/actualidad/1435685812_590007.html



jueves, 9 de abril de 2015

Tsipras juega con fuego

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Tsipras está jugando con fuego. Lo advertimos hace tiempo: Rusia iba a aprovechar los resquicios por los que debilitar a Europa como ha ido buscando los puntos útiles para debilitar a los Estados Unidos en Oriente Medio y Latinoamérica. A diferencia de lo que ocurre con Obama, Vladimir Putin no tiene interés en que le amen, incluso le viene bien que le utilicen, porque él busca otro tipo de rendimiento. Mientras Obama busca dejar algún tipo de legado por el que se le recuerde sin maldiciones —del "Obamacare" y Siria,  a Cuba y ahora Irán—, Putin no tiene ese problema.


Alexis Tsipras es una de las muchas cuñas que Putin ha impulsado por los distintos países de la Unión. Son variadas, pero eficaces. Van desde los euroescépticos británicos a los ultraderechistas franceses, de los chipriotas a los turcos. Cualquier cosa que divida a Europa es buena para Rusia es la regla general, que después tiene su desarrollo práctico dentro de las fronteras de cada país. Los enemigos de mis enemigos son mis amigos. A diferencia de Venezuela o Irán, Rusia busca la foto. Pero no es la foto de la vanidad, sino el arma gráfica. Putin es descarado y estas cosas le divierten realmente. Piensa que quien realmente sabe de política es él; los demás son aficionados que no entienden los resortes del poder.


En su editorial de ayer, titulado "Tsipras y Alemania", el diario El País concluye su reflexión negativa sobre lo que el jefe del gobierno griego está haciendo al plantear las reparaciones económicas por la II Guerra Mundial:

La neutralidad histórica de la exigencia queda cuestionada también por el hecho de circunscribirla a Alemania, cuando las tropas ocupantes procedían también de Italia y Bulgaria, países a los que nada reclaman.
Su densidad jurídica se espiga en que desde 1945 hasta ahora no ha mediado reclamación formal, tampoco con ocasión del acceso de Grecia a las Comunidades Europeas en 1982. Si entonces no se interpuso, ¿por qué ahora? Berlín alega que el asunto quedó zanjado tras la reunificación alemana, mediante la adhesión de Grecia al tratado firmado por las dos Alemanias con las potencias ocupantes.
Es evidente que estamos ante una cuestión política. El Ejecutivo de Alexis Tsipras ha elegido la confrontación, y específicamente con Alemania, como táctica presuntamente negociadora. Es una estrategia a la que cabe augurar escaso recorrido. Grecia desconoce que la Alemania actual no guarda similitud alguna con la de los años cuarenta del siglo pasado. Ignora que los fundamentos de la UE radican en la reconciliación, precisamente contra la resurrección de antiguos enfrentamientos. Y escupe a la mano que le da de comer.*


Esa imaginaria deuda ha ido creciendo en función de las exigencias de la Unión. Cuanto más debe Grecia, más le deben a ellos en un absurdo juego, infantil, pero peligroso, que lo único que demuestra es la impotencia del país para resolver su propia crisis y, algo peor, que el "relevo" a la "casta griega" no tiene ningún recurso para resolverlo más allá de la demagogia. Lo que Tsipras busca es camuflar su incapacidad generando un odio a Alemania y, tras ella, a la Unión. No es el único que lo hace. Es una forma de hacer política en Europa contra Europa.

Nada podría agradar más a Vladimir Putin y nada le saldría más barato. Conseguir la ruptura de la estrategia de la Unión Europea para debilitarla sería un gran logro. Pero es sobre todo una gran traición a Europa y en especial a los que han padecido la agresividad imperialista y colonial de Rusia: Ucrania. Los amigos de Putin, sus admiradores y beneficiarios, siempre acaban pidiendo que se rebajen las sanciones contra Rusia. Es justificar la invasión de Ucrania y el derecho de Rusia a imponer a los países próximos sus relaciones. Incluso los socios rusos, como Bielorrusia, se han negado a apoyar la invasión de Ucrania. Tsipras ha llamado "fascistas" a los ucranianos que querían acercarse a Europa. Tsipras apoyó la farsa de referéndum en Crimea y en las zonas del este de Ucrania invadidas por Rusia con sus soldados camuflados. Tsipras ha ido a Moscú a visitar a un viejo amigo.



El Tsipras que se las da de progresista estrecha la mano del anexionista Putin para intentar conseguir sus objetivos miserables: desplazar la atención de las promesas que no tiene forma de cumplir en su propio país.
Lo que Grecia está haciendo es salirse ella misma de Europa. Ella sola, sin que nadie se lo ordene. Hoy escuchábamos a Tsipras reclamar una política exterior soberana no supeditada a la de la Unión. Pero lo que hace no es "política soberana" sino política contra Europa, una política retrógrada y en apoyo de un país que en estos momentos pisotea los derechos humanos, reprime a la oposición, desde las cárceles a los oscuros crímenes que hacen desaparecer a los que no están de acuerdo con la política del Kremlin.


Tsipras es un demagogo. Pero además es un irresponsable político. Como bien señala el editorial de El País, "escupe la mano que le da de comer", dos metáforas que son realidades. Puede que quien le esté asesorando le haya asegurado que esta jugada maestra contra la Unión Europea solo pondrá nerviosos a sus socios, que se echarán para atrás al ver sus bravuconadas. Pero lo que está haciendo es mucho más: está poniendo a las opiniones públicas de algunos países en contra de sus gobiernos, presionando para que se deje caer a Grecia en su propio fango y se pueda ver si va de farol en su órdago a Europa.


Tsipras es el más débil y el que quiere jugar más fuerte. Putin gana en los dos casos: si Grecia rompe la unidad europea y si Grecia es expulsada de la zona euro. Y el aspecto ejemplar, tal como está poniéndose de moda por toda Europa llevará a muchos (como se quiso hacer con la minúscula Islandia) a proponerlo como una vía. Los enemigos de Europa son de distinto pelaje. Y muchos que se creen dioses no son más que títeres cuyos hilos maneja un viejo maestro que se afila los dientes.
Alex Tsipras no solo está boicoteando la política exterior de Europa. Está traicionando a Grecia. Grecia no es más "soberana" con Alexis Tsipras: busca un nuevo amo que le pase la mano por la espalda. Pero Rusia es mejor cobrador que la Unión Europea y pedirá su libra de carne cuando lo crea necesario.




* "http://elpais.com/elpais/2015/04/07/opinion/1428431592_788727.html" El País 8/04/2015 http://elpais.com/elpais/2015/04/07/opinion/1428431592_788727.html