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miércoles, 18 de mayo de 2022

Los papiros de Bárcenas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

No sé si los políticos españoles tienen una perspectiva real de la propia política española. Quizá viven dentro de un universo cerrado al que los demás accedemos como el que va de visita a un acuario y se pasea por entre pirañas y tiburones.

Uno de los fenómenos de mayor distorsión es la duración de los "casos". Cualquier cosa negativa para un partido se estira en el tiempo, ya sea por la insistencia y fijación de los rivales o por la aparición en forma de goteo de "novedades".

Cualquier político recién llegado se encuentra con la herencia dejada por sus predecesores o con la aparición de novedades, como ocurre ahora con los nuevos "audios" que afectan al caso de los "papeles de Bárcenas" y que debería, por el paso del tiempo, llamarse "los papiros de Bárcenas", ya que la ironía es la única fórmula para sobrevivir a esta falta de jubilación en la política. Los políticos se van, pero regresan en forma de audios, vídeos o fotografía para solaz de los medios y los rivales.

A esto hay que añadir la lentitud de la Justicia española y la reapertura de casos cerrados, si se tercia, debido a la aparición de nuevos datos y documentos. Ayer consideraban en una tertulia televisiva que era "altamente improbable" que se reabriera la causa contra María Dolores de Cospedal por los nuevos diálogos sacados a la luz que muestran que sí tenía algo que ver donde antes se aseguraba que no tenía nada que ver.

¿Nos asombramos de lo de Pegasus? La política española, en todos los niveles, lleva utilizando esto de los "audios" sin rasgarse las vestiduras. Muy mala escuela esta del espionaje.

En el diario El País se han apuntado al culebrón del espía y llevan a su primera página digital lo siguiente:

Guía para no perderse en los audios de la corrupción

J. A. R.|Madrid

Quiénes eran, qué hicieron y dónde están ahora las personas grabadas por el comisario jubilado mientras le pedían favores.

No sé si es ironía o si han decidido con toda naturalidad apuntarse a este rollo de las escuchas convirtiéndose en pieza final de la salida de las cloacas de este personaje, ese señor que se oculta tras una cartera y se llama Villarejo. Pero todo por una buena filtración, una buena escucha que caliente el ya caliente y fétido panorama político español.

No seré yo el que diga que no se debe llegar al final de todo, pero esto es algo más: es una guerra programada paso a paso que está distorsionando nuestra vida política, necesitada de una amplia regeneración, sí, pero también de un cambio de estilo que vaya hacia algo que podamos llamar, con mejor fortuna, "nueva normalidad" política.

Cada promoción política deja a sus continuadores su legado de escándalos que se recicla sin saber muy bien cuál es su contenedor. Pero el hecho es que adquieren nueva vida aprovechándose casi al ciento por ciento. ¡Ni el vidrio!

Da igual que llegues inmaculado y lleno de buenas ideas. En tu primera rueda de prensa te preguntarás por personas que no conociste de las que acaba de salir un audio, un video o una foto comprometedora. Inmediatamente todos los opositores políticos pondrán en marcha a sus gabinetes y estrategas para estudiar cómo pueden rentabilizar en viejo escándalo.

En otros países (aquí también se ha hecho) han tirado a la basura los viejos nombres y estructuras, creando nuevas formaciones y alianzas para tratar de borrar las responsabilidades anteriores, las pertenencias a grupos. Es como la estrategia del calamar emborronando a los que le siguen. Con los partidos pequeños es más fácil y pasan a tener un pasado sin imagen definida. Pero para los partidos con nombre estable, no es fácil desprenderse de caras y hechos escandalosos. Les persiguen como sabuesos.

Lo de la "Guía" del quién es quién lanzada por El País no deja de ser un eficaz golpe de efecto. Los medios tienen ya sus especialistas en estos culebrones políticos. Me imagino que, según la tendencia del medio, se van especializando en sus alcantarillas particulares, filtrando escuchas de unos y no de otros, segmentando el mercado y dando a su público lo que les piden.

Puede que todo esto venda algo, que se le saque algún provecho político. Lo malo es que vuelve a liberar a los políticos de detener ideas positivas para el gobierno. El 90% de los mensajes políticos se dedican a crucificar al rival. No hace falta para esto tener ideas o ser brillante. Basta con un poco de descaro e ingenio, con levantar una ceja o cualquier otro gesto. Después, lo que han hecho o hicieron uno o varios se lanza contra el ventilador y se extiende a todos. Todos son hijos del mismo escándalo y los pecados pasan de padres a hijos, de madres a hijas o como ustedes prefieran.

Esto de los escándalos dura demasiado, es monótono, repetitivo. No conseguimos levantar cabeza de los errores cometidos porque da igual que las personas se cambien. Los partidos son la esencia, lo que no cambia, en esta curiosa genética. ¡Investiguen, sí, pero acaben de una vez con las mismas historias una y otra vez, de los EREs a los "papeles"! ¡Cambien el disco! Pasemos página en tantas cosas atascadas que nos impiden las grandes y necesarias preguntas sobre el futuro, lo que queremos, lo que se puede ofrecer. 

El estudio del CIS que comentamos hace unos días daba unas cifras apabullantes sobre la necesidad de acuerdos y no esto. ¿Por qué se mantiene entonces? La explicación la daba un experto hace unos días, cuando llegan las elecciones saben tocar la fibra sensible, el corazoncito, el "¡Santiago y cierra España!" particular de cada uno. Entonces, un porcentaje vota para que otros no ganen, otros porque lo han hecho siempre. Pero, por mucha bandera que se agite, mucho canto que se entone..., queda un sabor agridulce cuando se pasan los efectos de la euforia programada.

viernes, 27 de diciembre de 2019

Putin y Cataluña o fum-fum-fum

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
No acabo de entender muy bien la información del diario El País sobre la presencia de espías rusos en Cataluña. Tras leer sus idas y venidas, sus llegada a Barcelona y salidas por Italia, etc. me quedo un poco como estaba. ¿De verdad tenemos que echarle la culpa a los rusos del desastre catalán? No digo que no hayan echado una mano allí donde hay tendencia al caos, pero todo el mundo sabe que los rusos están allí donde sea necesario para molestar todo lo que puedan, liarla si es posible y tirar la cerilla final si hace falta. Hace mucho que la estrategia de algunos países es ayudar en los incendios a que no se apague el fuego.
Vamos a tener de presunto ministro o vicepresidente incluso a un señor que se hizo famoso en una emisora iraní y ¿le vamos a poner peros a los rusos? Vamos a tener el gobierno a personas financiadas por el chavismo y ¿nos vamos a quejar? No lo entiendo muy bien.
Tras contarnos muchas idas y venidas por España de horas o días, el diario El País cierra su información yendo al punto central:

Fuentes de La Moncloa y del Ministerio del Interior declinaron ayer comentar los nuevos datos sobre la presunta presencia de tres agentes de la Unidad 29155 en Barcelona. El Gobierno en funciones de Pedro Sánchez ha mantenido un estricto hermetismo sobre las supuestas actividades de este grupo en España desde que el pasado 22 de noviembre EL PAÍS desvelase que el juez de la Audiencia Nacional Manuel García-Castellón había abierto una investigación que aún mantiene secreta. De las pesquisas se había hecho cargo la Comisaría General de Información de la Policía Nacional, responsable de la lucha antiterrorista.
Fuentes diplomáticas españolas admitieron ayer que las sospechas del Gobierno español sobre la existencia de interferencias rusas vienen de lejos. “A partir de la primavera de 2018, y con posterioridad al caso Skripal, los servicios de inteligencia británicos y estadounidenses facilitaron información sobre diversas acciones de desestabilización de los rusos en suelo occidental, que en el caso de España se focalizaban en Cataluña”, señalan.
El Kremlin y el Ministerio de Exteriores ruso han negado rotundamente cualquier tipo de interferencia en Cataluña y en los asuntos internos de España. A finales del mes pasado el Gobierno ruso cargó contra lo que definió como un “interés enfermizo” de algunos medios españoles en “resucitar” un “tema medio olvidado”. Moscú habló entonces de una “campaña anti-rusa”.*



Después de darnos constancia de entradas y salidas, no deja de ser fascinante que tanto detalle se resuelva sin un solo dato de lo que hicieron, si se tomaron un bocata de butifarra, por ejemplo, nada. Las "nada" en estas noticias siempre son más sospechosas que los "algo".
No sé tampoco a que llaman el Kremlin y el Ministerio de Exteriores ruso un "tema medio olvidado", que es una expresión interesante para un tango, pero que aquí no sirve de mucho. La noticia quiere llegar a ser, pero se queda en una insinuación de algo que todo el mundo sabe que es más que una insinuación: la participación rusa en todos los movimientos europeos desestabilizadores y, especialmente, los que contribuyen al desmembramiento de la Unión Europea, algo en lo que coincide con Donald Trump (Mr Brexit, quiere que le llamen).

Sorprende tanta insinuación en la noticia catalana cuando se han dado muchos más detalles de los contactos con los grupos populistas europeos, de Marine LePen a Nigel Farage, las maniobras rusas en Ucrania antes del derrocamiento del infame Víktor Yanukovich y con las posterior intervención. Tampoco hay que dejar las sonrisas rusas a países como Hungría, con otro destrozador de Europa, Víktor Orbán, o las visitas interesadas y circunstanciales de Turquía cuando se le aprietan los tornillos (aunque Turquía ya no sabe a qué jugar ya). Tampoco hay duda del papel que está jugando actualmente en países como Venezuela, ya directamente, sin necesidad de Cuba.
En fin, parece que el único sitio donde se actúa con sigilo es en Cataluña, una pieza de libros de la desestabilización desde que se persiguiera a los políticos catalanes en 2011 por las calles y alrededores del "parlament" y estos decidieran ponerse detrás en las persecuciones y no delante.


Desde que Rusia fue sancionada por la Unión Europea por lo ocurrido en Crimea y la frontera con Ucrania anexionándose territorio y levantando a los "prorrusos", vistiendo a los soldados de "civiles" (las madres rusas protestaron porque no sabían nada oficialmente de sus hijos, que según el ministerio estaban de "vacaciones", y querían pensiones por los muertos en esa guerra tan rarita).
Los intereses de los Estados Unidos de Trump han coincidido con la visión del mundo de Putin, reducción de Europa y China, con estrategias diferentes. A China le interesa un mundo en paz porque su fuerza es el gobierno; a los Estados Unidos, un mundo en guerra porque su negocio ha pasado a ser la protección y la venta de armamento, como bien saben los saudíes, egipcios, etc., principales compradores de armas. La OTAN ha pasado a ser un negocio norteamericano que no quieren que se les escape por exceso de "paz".


Los intereses rusos están muy claros en el debilitamiento de Europa, como lo están los de los Estados Unidos. Ya nadie habla del cerebro de la ultraderecha y del supremacismo blanco norteamericano, que se vino para Europa de "sembrar", el ex asesor de la Casa Blanca y cerebro estratégico, mente del sitio de noticia difusor de mentiras y conspiraciones Breitbart, Steve Bannon. De ese se habla poco, aunque no se sepa nada de los rusos, en cambio, de habla mucho si decir nada, porque nada dice El País en su artículo navideño.
Rusia está por toda Europa de forma presencial y virtual, suministrando informaciones y difundiéndolas, financiando y propagando noticias, a ser posible falsas, que son más baratas. Hoy eso es un hecho contra el que todos los países europeos han levantado defensas logísticas, digitales y legales, en especial durante las épocas electorales.


Ponerse a hablar de espías, divisiones especiales, etc. no es más que marear un poco la perdiz, hablar de dado por hecho y de lo que interesa es saber los detalles, como han salido a la luz en algunos países con detalles claros de financiación, viajes de políticos al Kremlin, etc.
Puede que se sepa tanto y tan suculento que no se pueda decir, pero no es la impresión que da. Traería mucha más cuenta dejar en claro las cosas que sabemos que imaginarnos las que podríamos saber.
El problema catalán puede tener salsa rusa como la puede tener barbacoa. Lo que se está construyendo estos días es un castillo de naipes en el que un estornudo (no sé si ruso o de otra nacionalidad) dará con todo al traste desde el momento en que alguien diga ¡basta! o las líneas rojas lo sea de vergüenza. Quizá estamos tan pendientes del detalle (la investidura) que no estamos viendo el aspecto del salón en el que pretendidamente se va a realizar la ceremonia de la confusión.
No, no hacen falta muchos rusos para este disparate propio. Estas cosas vienen ya de antes del zar Nicolás. No creo que haya unidad de inteligencia rusa que lo entienda y al que se lo cuenten después no se lo cree. Si no lo entendemos nosotros, ¡ya me contará los rusos! A lo mejor hay que pedirle sus notas a los espías rusos para acabar de aclararnos. ¡Quién sabe!
Si los rusos están invirtiendo en desestabilizarnos, se lo pueden ahorrar.


* "Tres espías de la unidad rusa investigada viajaron a Barcelona en 2016 y 2017" El País 27%12/2019 https://elpais.com/politica/2019/12/26/actualidad/1577390796_094918.html





viernes, 12 de enero de 2018

El editorial o ¡a quién le importa Shafiq!

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El diario El País publica un duro editorial sobre Egipto con el titular "Al Sisi quiere la reelección". Es un editorial de tres párrafos que no tengo claro que ilustre a los lectores demasiado bien sobre la situación de la que pretende informar, quedándose excesivamente corto y realizando un flaco servicio a los que resisten intentando presentar alguna candidatura que al menos dé aliento a los egipcios que piensan en términos democráticos reales.
Este es el texto íntegro del editorial:

El mariscal Abdelfatá al Sisi ha convocado elecciones presidenciales en Egipto para los próximos 26, 27 y 28 de marzo. Al Sisi, que llegó al poder tras perpetrar un golpe de Estado en julio de 2013, se presenta a su segunda —y en teoría última— elección tras vencer en los comicios de 2014 en un proceso plagado de irregularidades. Las elecciones que se van a celebrar ahora no tienen el más mínimo viso de igualdad de condiciones para los contendientes.
Para allanar aún más el camino a Al Sisi, el ex primer ministro Ahmed Shafiq anunció el domingo su decisión de no concurrir a la contienda. Shafiq era considerado un candidato si no con posibilidades de victoria —algo completamente descartado por el entramado electoral organizado por el Gobierno— sí al menos con un importante tirón popular que permitiría calentar la campaña hasta el último momento y, eventualmente, servir de argumento para protestas tras el recuento. A principios de diciembre, cuando Shafiq anunció su candidatura, fue objeto de una abrupta deportación desde Emiratos Árabes Unidos y estuvo 24 horas desaparecido tras su llegada a El Cairo mientras la prensa oficialista le acusaba de vínculos con los Hermanos Musulmanes. Finalmente el candidato reapareció, pero se ha mantenido en liza apenas un mes.
En cualquier caso, Shafiq ya no será un problema y Al Sisi —que ha renovado por tres meses el estado de emergencia en el país— acudirá a las urnas sin rivales de relevancia. Además, ha decretado que los colegios electorales permanezcan abiertos durante tres días. El exmilitar necesita perentoriamente un mínimo respaldo electoral para esgrimirlo y legitimar su mandato. En 2014, ampliando sobre la marcha el periodo de votación, apenas logró superar el 40% de participación. Un buen indicativo de la verdadera opinión sobre las elecciones que convoca el mariscal golpista.*


Junto al texto se incluye la relación de los editoriales anteriores: "Cartas marcadas en Egipto" (26/10/2015), "Un Egipto más autoritario" (22/08/2015), "Intimidación inaceptable" (05/07/2015) y "Una condena aberrante" (21/05/2015). Como se puede observar inmediatamente es la concentración en las fechas, en 2015, periodo en el que se apunta el interés del diario sobre Egipto. En el orden expuesto, el primero cuestiona la legitimidad del régimen de Al-Sisi; el segundo sigue en la misma línea centrándose en la aprobación de la ley antiterrorista con el efecto de un aumento del 60% de la actividad terrorista además de acusar que se usa contra la oposición democrática; el tercero se centra en la intimidación y salida de Egipto del corresponsal de El país, Ricard González, denunciando la situación de la libertad de expresión e información; y el más remoto, finalmente, "Una condena aberrante" se refiere a la condena a muerte de Mohamed Morsi, criticando a Morsi por su gobierno de "un año desastroso" pero considerando que no estaba justificado el golpe de estado y mucho menos la posible ejecución de Morsi. Morsi sigue vivo, pero la condena está ahí.
He recuperado los mensajes editoriales sobre Egipto porque en la secuencia se ve el tema central de la legitimidad del presidente al-Sisi, al que se refieren de forma continuada como el "mariscal golpista" ("mariscal golpista devenido presidente", se dice en "Una condena aberrante"**). El término parece casi una cuestión estilística o norma de estilo para identificar a Abdel Fattah al-Sisi ante sus lectores. 


Un editorial es un espacio para las ideas principales que identifican una línea interpretativa de la realidad por parte del medio en el que se publican, por lo constituye una suerte de manifestación oficial.
El editorial se centra en la figura de Ahmed Shafiq y su retirada pero lo hace desde una peculiar interpretación o teoría, si se prefiere. Repito las líneas en las que se describe cuál es el efecto de la eliminación de Shafiq:

Shafiq era considerado un candidato si no con posibilidades de victoria —algo completamente descartado por el entramado electoral organizado por el Gobierno— sí al menos con un importante tirón popular que permitiría calentar la campaña hasta el último momento y, eventualmente, servir de argumento para protestas tras el recuento.*

Hay que rendirse ante la extraña explicación: ¿se trata de un candidato que no tiene posibilidades, pero que gracias a su "tirón popular" permitirá "protestas tras el recuento"? ¿Qué extraño plan es ese? ¡Qué retorcido argumento para atacar un régimen al que se considera no democrático y al que solo se le ven salidas en las protestas post electorales!
La simpleza del editorial, entre el tópico reincidente y la fantasía especulativa, distorsiona el papel de Ahmed Shafiq. Puestos a lamentarse por la retirada o las penalidades por las que se hace pasar a los candidatos a la presidencia egipcia, ¿no tiene más sentido apoyar,  defender o mostrar las agresiones que viven candidatos con trayectorias más limpias que la de Shafiq? Es decir: si todos tienen claro que será al-Sisi quien siga en el poder, apostemos por los que representan un futuro democrático por más que ese futuro no se vea en el horizonte. ¿Qué sentido, más allá de esas protestas hipotéticas por fraude, tiene lamentarse por la retirada de Shafiq del panorama electoral? Al menos él lo ha hecho por su propia voluntad. Pero ¿y los que han sido forzados o se les ha amenazado con cárcel o ya están encarcelados por presentarse, como el coronel Ahmed Qonsowa?

2012
Gran parte del problema egipcio deviene de la presentación de Shafiq a las elecciones que perdió contra Morsi. Ahmed Shafiq fue el último jefe de gabinete de Hosni Mubarak. Era el representan de todo aquello contra lo que los egipcios se habían levantado el 25 de enero de 2011. Su campaña se planteó como anti revolucionaria, como un referéndum sobre los 30 años de Mubarak frente a un futuro oscuro. Mucha gente votó la engañosa campaña de Morsi (gobernar para todos) por no votar a Shafiq, alguien que se presentaba como reválida del régimen de Mubarak.
El País puede llamar a al-Sisi "mariscal golpista devenido presidente", pero no debe presentar a Shafiq como una alternativa deseable en términos morales, ya que en ese campo se debe barajar si se da la elección por perdida dados los tejemanejes constantes que dan forma a las elecciones en Egipto. Decir que "acudirá a las urnas sin rivales de relevancia" es despreciar a las personas que, precisamente por tener muy pocas probabilidades, tienen un mayor mérito moral en algunos casos.
Presentarse en Egipto frente a al-Sisi —le hemos dedicado a esto varios artículos— es una decisión dura para esas personas y sus familias. Habrá algunos que nos gusten más y otros menos, pero hay que reconocer que tienen más valor que el huidizo y oscuro Shafiq, que ha vivido muy bien en Emiratos y que no ha tenido ocasión de decir unas palabras sobre la situación egipcia. Lo del "tirón popular" está por ver en una situación nueva y diferente a las primeras elecciones en las que era el seleccionado por el mando militar. Shafiq no pudo ganar cuando tenía casi todo a favor; menos posibilidades ahora, teniendo todo en contra. Egipto no puede seguir apostando por candidatos que surgen para confirmar un pasado que el presente hace bueno.

2012

Los otros candidatos han experimentado en sus carnes y fama lo que implica presentarse. Ya hemos hablado del militar que se anunció y está en una cárcel, condenado por hacerlo sin permiso y vistiendo el uniforme; llevaba varios años intentando salir del ejército. El abogado y activista Khaled Ali está a la espera de que se decida en un juicio si hizo un gesto obsceno con su dedo; de aceptar los jueces que lo hizo, podría ser anulado como candidato. Khaled Ali encabezó las protestas contra la entrega a Arabia saudí de las islas de Tiran y Sanafir por parte del presidente, que tanta indignación causó. El Mundo entrevistaba hace unos días a Ali, que se despacha a gusto sobre la situación egipcia y el poder anti democrático que ejerce.
Ayer se dirigía Mohamed Anwar El-Sadat, ex diputado opositor y ex presidente de la Comisión de Derechos Humanos, un puesto demasiado molesto para el régimen; le acabaron defenestrando acusándole de traidor al Parlamento para solicitar las veinte cartas de aval necesarias, según la controvertida ley electoral egipcia (hecha a la medida del poder), para poder concurrir a las elecciones,  con lo que se confirma un candidato más para enfrentarse en la carrera de obstáculos.


En junio de 2017, la publicación OZY entrevistaba a Essam Heggy sobre las futuras elecciones egipcias. Puede que algunos lectores recuerden quién es el entrevistado. Essam Heggy es un importante científico egipcio que trabaja en la NASA que fichó al inicio de su mandato el presidente al-Sisi como asesor de Ciencia tratando de dar una sensación de modernidad a su mandato. Heggy salió huyendo poco después al platearse uno de los escándalos mayores: la presentación por parte de los militares de un dispositivo "milagroso" capaz de curar enfermedades como el SIDA y la hepatitis C. 



El escándalo abrió los ojos al científico Heggy de que el régimen le estaba utilizando para su imagen, pero que allí solo había propaganda y oscurantismo. Regresó a los Estados Unidos, por lo que fue atacado por los medios e incluso se llegó al extremo de borrarlo de los libros de texto, en donde aparecía como una celebridad científica egipcia. Pero Heggy no se quedó cruzado de brazos y planteó la creación de un grupo científico académico de apoyo a cualquier candidato democrático al que se le aportaría programas basados en el conocimiento científico y no en la magia propagandística de los militares, convertido en míticos titanes.
Estas fueron dos preguntas que le formularon y sus respuestas sobre el futuro electoral:

—THE DAY AFTER THE CIVIL DEMOCRATIC PARTY’S ANNOUNCED OPPOSITION PLANS, THE GOVERNMENT ARRESTED KHALED ALI AND BLOCKED AT LEAST 21 WEBSITES FOR “SPREADING LIES AND TERRORISM.” WHAT HAPPENED?
Essam Heggy: We presented a list of conditions we think are integral to fair elections and our vision of why education, justice and human rights should be the foundation of government. We also discussed our communication with other civil society forces in Egypt, uniting liberal opposition parties to present a single, cohesive challenge to Sisi in next year’s election. Our team of academics broke the silence and fear that has been built around the succession of Sisi, turning what was supposed to be just a formality into a real confrontation between him and civil society — a confrontation the current regime can no longer escape. So they started arresting our activists. But instead of silencing us, they ignited a massive firestorm with the arrest of Khaled Ali, one of three potential presidential candidates [including Hisham Guenena and Massoum Marzouk] we are rallying behind. The next day, liberal news sites were shut down in an egregious crackdown on freedom of speech. Then they launched an effort to persuade the public that elections are a Western luxury Egypt can’t afford. We are less than 10 months away from elections, and there is no government-announced pathway to the vote, which is anticipated by millions of Egyptians as an opportunity to break with five decades of failed authoritarian military regimes, violence and social injustice.
—TWO OF THE CANDIDATES YOU’VE BEEN SUPPORTING, KHALED AND HISHAM, HAVE BEEN ARRESTED BY SECURITY FORCES. DOES THIS DISQUALIFY THEIR CANDIDACIES?
—We are not waiting for Sisi to change his autocratic methods. He inherited them from long years of service as head of Egypt’s military intelligence, during which time he repressed many of the country’s most qualified military personnel to protect Mubarak’s regime from internal disruptions. Today he is cracking down in an identical way on Egypt’s most courageous, honest and decent public figures, who he sees as a threat to his hold on power. We hope our persistence will show Egyptians that peaceful change is possible if everyone participates, and we are calling for the existing government and the opposition to act responsibly and sincerely in these elections. It may be our last chance to save the country from an uncertain future. If legitimate candidates are disqualified, this will be an open call for chaos by the regime.***


Como puede apreciarse, la situación es bastante más compleja que el reduccionismo aplicado en el editorial de El País. Heggy menciona la necesidad de candidatos honestos y democráticos, comprometidos con los derechos humanos, con el progreso, que luchen contra los males internos —la crisis económica, la corrupción...—  para poder afrontar los retos del exterior a los que Egipto se enfrenta.
Essam Heggy presenta tres candidatos posibles con esas características, a los que apoyan. A uno ya se la ha mencionado, el abogado Khaled Ali pendiente de su juicio por el dedo obsceno. A otro de ellos, Hisham Guenena (Geneina), lo conocemos también: es el ex director de la Oficina de la Auditoría del Estado, defenestrado por un informe en que le puso número a lo que costaba la corrupción en el país. Geneina fue acusado de desprestigiar la imagen de Egipto, de atacar a sus instituciones y de expandir mentiras y llevado a juicio. El régimen le atacó con toda la virulencia. Su familia, su hija en concreto, también sufrió las represalias en su trabajo.


El otro nombre dado por Essam Heggy para ser apoyado por su equipo de científicos al servicio de candidatos que lo merezca es el del ex embajador Massoum Marzouk. El último artículo que Marzouk publicó en el estatal Ahram Online precisamente tenía por referencia la corrupción, haciéndose eco de lo ocurrido con quien la denunciaba, en este caso, el ex Auditor General del Estado, Hisham Geneina. En aquel artículo publicado en mayo de 2016, con el titular "Reflections for Egypt from the Book of Judges", Marzouk concluía lo siguiente:

I am certain that if the organisation’s report is handled in a positive way and the will to combat corruption is obvious, this will encourage serious investors to come to Egypt. This certainty comes from experiences and observations of many countries in the world.
What raises surprise and doubt is that methodical media campaign waged for a long time against the Central Auditing Agency, as if it were self-defence from the sector that has the wealth which allows it to control the media space.
Thus, it is a campaign waged from the trenches of corruption which has become cancerous in the state key apparatus and more dangerous than terrorism on the security and stability of the country.
Since this is the case, there will be nobody standing for the rights of the poor for fearing for himself. Then finally, is it appropriate to treat a venerable judge in this humiliating way in the media, even if we agree that he has made mistakes?****


El ataque contra el régimen de Al-Sisi es frontal. Se elimina a quien denuncia la corrupción; solo los corruptos se benefician de ello. La tesis de Marzouk es correcta: lo inversores acudirán cuando Egipto demuestre que se ha eliminado la corrupción y no cuando los corruptos logren silenciar las denuncias que dejen al descubierto sus vergüenzas. Y la idea es correcta porque los hechos le dan la razón. Marzouk señala en el texto que la corrupción se ha convertido en un "cáncer" en el aparato del estado Egipto que es "more dangerous than terrorism on the security and stability of the country". Se explica que este sea el artículo que haya quebrado sus aportaciones en el diario estatal. En este tiempo pasado, además, ha criticado públicamente la tibieza del gobierno egipcio ante la situación de los palestinos (recuérdese el escándalo de hace unos días sobre las presuntas grabaciones de The New York Times dejando caer que la postura frente a Trump por el traslado de la capital a Jerusalén no era más que teatro).


Ayer publicaba el mismo diario estatal una noticia habitual en Egipto pero siempre sorprendente: "Egypt's Court of Cassation orders retrial for former interior minister Habib El-Adly in illicit gains case". Un nuevo caso de repetición de juicios a los corruptos para lavarles la cara. Mientras a unos se les quiere meter en la cárcel por hacer una peineta al sistema a otros, responsable de muertes y corrupción, de haber vaciado las arcas del estado se les repiten los juicios de forma escandalosa. Es especialmente vergonzoso en el caso de El-Adly porque ha estado "perdido" hasta que fue encontrado con el tiempo justo para acudir a la revisión de su condena anterior.
Así nos cuenta el caso Ahram Online:

Egypt's Court of Cassation overturned on Thursday a seven-year prison sentence for former Interior Minister Habib El-Adly on charges of illicit gains, ordering a retrial.
El-Adly and 12 other defendants in the case were convicted by a lower court in April 2017 on charges of illicit gains of EGP 2 billion from the interior ministry in the period between 2000 to 2011.
The Court of Cassation ordered the retrial of all defendants in the case.
El-Adly served as minister of interior under former President Hosni Mubarak from 1997 until Mubarak was ousted in 2011.
Following the April 2017 ruling, El-Adly disappeared until he was arrested in December by security forces.
In May 2017, the former minister lost an initial appeal against the sentence in the case due to failure to appear in person in court.
El-Adly's lawyer Fareed El-Deeb appealed against the criminal court's ruling before the Court of Cassation.
The former minister is set to be released from his detention within hours upon the completion of legal procedures.
The long-serving former minister faced several trials since the ouster President Mubarak in the January 2011 revolution, including for the killing of protesters and the cutting of telecommunications, but he was acquitted in all of the cases except for two.
In 2013, El-Adly was sentenced to three years in prison in the case known in the media as “the conscripts' enslavement case." The Cassation Court upheld that ruling in February 2014.
The current illicit gains trial is the last case pending against El-Adly.*****


El caso de "esclavitud" de los soldados es especialmente sangrante. El ex ministro de Mubarak fue condenado junto algunos jefes militares por usar en beneficio propio a los soldados, que les labraban las tierras propias y de sus familias, además de cualquier menester que hiciera falta. A eso se le suman muchos otros delitos de extrema gravedad. Sorprende, en cambio, la facilidad para condenar a la cárcel a una cantante que ironiza sobre no beber agua del Nilo, una profesora a la que le parece cruel matar millones de corderos, un novelista que provoca taquicardia en los lectores más púdicos, bailarinas que se mueven más de la cuenta y que comen plátanos demasiado lentamente en sus videoclips. La perversión del criterio para considerar la gravedad de los delitos es evidente. Extraña vara de medir la que libera al corrupto y encierra al denunciante.
Esos son los vicios que aquejan al sistema egipcio: una corrupción galopante sumada a un clasismo infinito que hace que el Ejército, los jueces, etc. sean nichos de explotación y favoritismo endogámico en donde se defienden los privilegios y se castiga la osadía de intentar saltar las barreras de décadas. Los soldados, el pueblo llano, eran usados como esclavos al servicio de unos incansables depredadores. Tenía razón el ex embajador: ¿quién defiende a los pobres, millones de personas en un país de 90 millones, si el estado es una institución dedicada el enriquecimiento personal y a defender los privilegios de unos pocos?


Como se puede apreciar, la complejidad de las elecciones en Egipto va más allá de si se presenta Shafiq o no. Nada de lo dicho cambiaría con la llegada al poder de Ahmed Shafiq, un candidato que no reivindicaba la democracia sino al régimen que la había ignorado hasta el momento. Habría que pedir un poco más de densidad a los editoriales de un medio, un poco de carne pegada al hueso del esquematismo que puede llegara a desinformar más que a informar.
Los procedimientos de al-Sisi no son democráticos en absoluto. El silenciamiento por cualquier medio de los opositores es constante. Pero puestos a lamentar la suerte de alguien es mejor lamentar la de los activistas democráticos encerrados por reclamar derechos y libertades. Shafiq ha vivido muy bien en Emiratos y solo se ha complicado la vida cuando ha querido molestar a los de su cuerda.
No es justo ignorar a tantas personas valiosas condenadas al silencio, al exilio, a la cárcel o aparecer muertos en una cuneta. Egipto tiene un complicado futuro que Shafiq no es la persona más adecuada para cambiar. Podemos jugar a hacer extrañas cábalas sobre lo que debería ocurrir, pero esas ideas hay que contrastarlas con la realidad y con el dolor que producen.


La estrategia de al-Sisi no es la libertad, es el miedo. Miedo a los terroristas, reales e imaginarios; miedo a las conspiraciones; miedo a quedarse sin agua del Nilo, la última de las argucias. El que critica es acusado de atacar al estado depositando sobre ellos el fracaso del sistema, con una sociedad dividida, en donde solo una minoría cree en un futuro democrático, y son muchos piden a gritos el exterminio del otro.
Apoyemos a esas minorías que luchan cada día por abrir los ojos de los que prefieren mirar para otro lado. No condenemos al silencio a los que denuncian. Que tengan al menos el beneficio del reconocimiento de formar parte de una lucha pacífica, de ideas, de resistencia a un régimen que busca una sola voz. Shafiq es una anécdota y no la más ilustrativa.
La situación de Egipto requiere más profundidad en el análisis para que los lectores puedan tener una imagen más clara de lo que ocurre, comprender mejor el drama egipcio,  quiénes son los personajes y cuál es su alcance.


* Editorial "Al Sisi quiere la reelección" El País 11/01/2018 https://elpais.com/elpais/2018/01/10/opinion/1515609406_968211.html
** Editorial "Una condena aberrante" El País 21/05/2015 https://elpais.com/elpais/2015/05/20/opinion/1432141398_713690.html
*** Tafline Laylin "INSIDE THE MIDDLE EAST'S MOST IMPORTANT UPCOMING ELECTION" OZY 12/06/2017 http://www.ozy.com/opinion/inside-the-middle-easts-most-important-upcoming-election/78967
**** Massoum Marzouk "Reflections for Egypt from the Book of Judges" Ahram Online 3/05/2016 http://english.ahram.org.eg/NewsContentP/4/199609/Opinion/Reflections-for-Egypt-from-the-Book-of-Judges-.aspx

***** "Egypt's Court of Cassation orders retrial for former interior minister Habib El-Adly in illicit gains case" Ahram Online





sábado, 22 de agosto de 2015

Un editorial sobre Egipto y una entrevista a Alaa Abdel Fattah, activista egipcio encarcelado

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El diario El País publica hoy un durísimo editorial contra el gobierno egipcio por la aprobación por decreto de la ley antiterrorista y sus consecuencias posibles. En Egipto todas las leyes "anti" son polémicas, lo ha sido la antiprotesta y lo es la antiterrorista. Y es que la mentalidad "anti" no acaba con los problemas, solo los encarcela. La ley antiprotesta ya ha dado en la cárcel con una gran cantidad de demócratas egipcios que pudieron salir contra Mubarak, pero que lo tienen más difícil ahora con la nueva "democracia" egipcia. Sin embargo, el editorial incurre en algunos errores (constatables) y defectos (opinables) que podrían evitarse o mejorarse.
Este es el editorial íntegro, con el título "Un Egipto más autoritario":

El régimen egipcio ha dado un nuevo y preocupante paso en su deriva autoritaria con la aprobación de una ley antiterrorista que blinda legalmente a las fuerzas de seguridad, crea tribunales especiales e impone severos límites a la libertad de prensa. Una legislación que, con la excusa de perseguir la amenaza terrorista del fundamentalismo islámico que ya actúa en el país, puede servir para barrer cualquier tipo de oposición y libertad de expresión. Baste como ejemplo que la información relativa a actividades del Ejército puede ser sancionada hasta con 22.000 euros de multa. La crítica de las organizaciones defensoras de los derechos humanos a la ley impulsada por Abdelfatá al Sisi está plenamente justificada.
El balance de dos años de gobierno del militar golpista convertido en presidente, tras unas polémicas elecciones, ciertamente queda cada vez más lejos de las aspiraciones con las que decenas de miles de egipcios forzaron en 2011 la salida de Hosni Mubarak tras 40 años de dictadura. Además, el establecimiento de una legislación draconiana se ha demostrado absolutamente ineficaz para frenar el verdadero desafío al que se enfrenta cualquier egipcio: el terrorismo. Desde el golpe de Estado de 2013 contra el único presidente elegido democráticamente en la historia del país, Mohamed Morsi, la actividad terrorista se ha multiplicado, experimentando un incremento sin precedentes del 60% en el último medio año. Por si fuera poco, en grandes porciones de la estratégica península del Sinaí la presencia del Estado egipcio es inexistente, y la zona se ha convertido en feudo de organizaciones como Al Qaeda.
Al Sisi debería entender que la legítima lucha de Egipto contra el terrorismo no puede enmascarar una persecución sistemática de toda oposición a un régimen envenenado desde el comienzo, y cuyas sucesivas medidas antidemocráticas no hacen sino ratificar falta de legitimidad.*


El editorial muestra la lógica preocupación por la situación egipcia y la reacción internacional y de diversas personalidades e instituciones, como el Sindicato de Periodistas. Sin embargo creo que adolece de varias debilidades interpretativas.
Vamos a pasar por alto el error de sumarle diez años más de "dictadura" a Hosni Mubarak, colgándole "40 años", cuando "solo" estuvo 30. Mubarak se hace con la presidencia tras la muerte de Sadat, en octubre de 1981. Eso son treinta años, por más que a algunos les parecieran tres siglos.
El epíteto aplicado al expresidente Morsi de ser "el único presidente elegido democráticamente en la historia del país", una especie de imitación de "Aquiles, el de los pies ligeros" o similares, está convirtiendo mediáticamente a Mohamed Morsi en un demócrata, algo que no fue ni por lo que pensaba ni por lo que hizo.


La loa a los islamistas como "demócratas" es un error interpretativo que tiene sus consecuencias. Criticarlos no debe hacer bajar la guardia frente al régimen autoritario existente en Egipto en estos momentos. Morsi asumió mediante decreto más poderes que los que había tenido Hosni Mubarak. Los Hermanos Musulmanes fueron engañando en todos los pasos del proceso político y electoral desde el inicio mismo, cuando señalaron que no tenían intención de presentar candidato. Cuando finalmente lo presentaron, las estrategias para hacerse con el poder llevaron al engaño haciendo promesas de forma de actuar que luego no cumplieron, sublevando a una parte importante de la sociedad egipcia que les había votado ante la alternativa de un nuevo "militar", defensor del régimen anterior, Shafiq. Cuando llegaron al poder, comenzaron a recortar libertades, sin ampliar ninguna. La propia Unión Europea, por boca de Merkel, se lo tuvo que advertir cuando estaban en proceso de redacción de la constitución, en la que los islamistas —Hermanos Musulmanes y salafistas— tenían la mayoría e ignoraron a todos. No escucharon a nadie ni respetaron a nadie: ni por ideología, ni por religión ni por sexo. Aplicaron censura y tribunales a periodistas y a todo el que llevara ideas diferentes. No son demócratas y hay que decirlo claramente: Morsi llegó al poder también con muchas irregularidades de control de votos de las organizaciones islamistas, que se habían adueñado de la vida social ante la desidia gubernamental. No han sido demócratas ni antes, ni durante ni después. Es una organización totalitaria a la que se le rebeló parte de sus propios militantes jóvenes después de la revolución de 2011 porque no compartían los planteamientos autoritarios de la vieja guardia. Ellos exigían obediencia absoluta y los jóvenes querían algo más acorde a los tiempos y menos obediencia el líder supremo.


Se puede criticar al gobierno egipcio sin necesidad de ponderar a los islamistas como demócratas, porque no lo son. Es importante identificar a los demócratas y apoyarlos, algo que no se hace habitualmente. Los demócratas egipcios, muchos de ellos en la cárcel por seguir manteniendo la aspiración de libertades, se enfrentan al ostracismo porque se les responsabiliza de haber traído la "inestabilidad" y la "ruina" al país, algo completamente falso e injusto. Esto es otra gran mentira que el propio régimen actual usa para descalificar la revolución y estimular el deseo de "seguridad" que el gobierno proclama y que busca mantener a través de las dos "leyes anti", la antiprotestas y la antiterrorismo. Con una sociedad civil prácticamente desarticulada, débil, los partidarios de otro tipo de sistema basado en libertades, se enfrentan a muchos desafíos, entre ellos los de la ignorancia occidental.


Y es en ese apoyo necesario donde me deja un sabor agridulce el titular de El País "Un bloguero laico que lideró Tahrir habla desde la cárcel egipcia"**, un día después de la salida del editorial sobre Egipto. Ese "un bloguero laico" es una forma de invisibilidad genérica que no debería ser admisible como información. Las personas son quienes son y el nombre permite seguir su trayectoria, algo que esa forma genérica de titular impide. Es necesario poner caras a la resistencia que está encarcelada porque es la forma de que se avance en la comprensión del fenómeno histórico y en sus consecuencias. Si El País no ha puesto el nombre es porque pensaba que no iba a decir nada a nadie, algo de lo que es responsable el propio diario con este tipo de titulares.
No ha hecho lo mismo, en cambio, The Huffington Post, que ha titulado «Entrevista a Alaa Abdel Fattah: "Hemos fabricado a Daesh con nuestras propias manos"»**, traduciendo la entrevista del Huffington Post Arabi***, que titulaban que Alaa Abdel Fattah habla desde la cárcel en Egipto sobre la revolución y los islamistas.


Creo que las diferencias entre el titular de El País y el Huffintong Post español son claras, y ambas mejorables, una por exceso y otra por defecto, dado el desconocimiento que el público tiene de las personas.
Centrar en el "Estado Islámico" el titular, como hace el Huffington Post, tampoco ayuda demasiado. En primer lugar, es confuso al no especificar a quién o como y, sobre todo, lo aleja de lo que tiene interés en la entrevista: su percepción de la revolución y de su futuro en Egipto. La frase del titular, como tal, no aparece en la entrevista.
Esta es la pregunta (la única) que se le hace sobre el Estado Islámico:

La Primavera Árabe murió y Daesh está prosperando… ¿De quién es la culpa?
No lo sé, tal vez de la historia. Cuando acciones de diferentes movimientos en diferentes lugares desembocan en un mismo resultado, es como si hubiera un determinismo que impulsara a estas fuerzas, como sobre los raíles de una vía, así que no nos queda más que describir quién tuvo qué papel en la historia.
Es algo comparable a la ascensión del nazismo en los años 30 del siglo pasado en Europa: muchos factores alimentaron esa corriente de pensamiento años antes de que saliera a la luz como una amenaza inminente para todos. Es el caso también de Daesh, un monstruo que nuestras sociedades llevan formando y alimentando desde hace mucho tiempo.**


Creo que se saca una consecuencia distinta a la lectura del titular. Mada Masr, que reproduce en Egipto la entrevista publicada por el Huffington Post Arabi, coincide con la misma interpretación: "The IS is also a monster that our societies have been breeding and nourishing for a long time." La frase, en cambio, introduce una variación que puede pasar desapercibida: el cambio de "Daesh" por "Estado Islámico". The Huffington Post Arabi usa el término "Daesh" en la pregunta, si bien al principio de la entrevista usa el término "Estado Islámico (Daesh)".
El empeño de los gobiernos árabes (en especial el egipcio) en que no se llame "Estado Islámico" a lo que es el autoproclamado "Estado Islámico", encubre una reserva "religiosa" que no debe perderse de vista. Con ello se trata de fundamentar el absurdo de hacer creer que los yihadistas (tampoco se "puede" usar este término porque tiene un sentido positivo en el Corán) no tienen nada que ver con el "islam". Entiendo que no es casual que Mada Masr haya usado en su traducción inglesa el término "IS" por los mismos motivos. Los que viven en el interior comprenden perfectamente la diferencia y la estrategia autoexculpatoria, que es precisamente la que Alaa Abdel Fattah denuncia en su respuesta sobre engendrar el monstruo del fanatismo.


La prensa internacional, que buscó pronto rostros para poner a la Primavera árabe, ha perdido la continuidad y ahora ya no importan los nombres o las personas, se valora como un extraño todo simplificado. De algunas forma se ha contagiado del reduccionismo de la "sisimanía" y la "morsimanía", fenómenos paralelos, centrados en esos dos rostros y olvidando o ignorando las múltiples caras de la realidad y la necesidad absoluta de distinguirla. Aquí los matices lo son todo.
El País hace un resumen deslavazado, casi con desgana, de la entrevista. No señala, por ejemplo, que la "entrevista" ha sido realizada por su propia madre, oralmente, ante la imposibilidad de acceder a él de cualquier medio de información. La madre ha transcrito lo que Alaa Abdel Fattah le ha dicho respondiendo a las preguntas del Huffington Post Arabi y esa es la entrevista. Esto es algo relevante porque da cuenta del estado de aislamiento al que está sometido. No se le deja tener libros o material de escritura para evitar la comunicación y, según señala él mismo, así aislarle intelectualmente. Una parte importante de la entrevista está dedicada a las penosas condiciones de unos y otros en las cárceles egipcias.

Cada día es más obvio que necesitamos una mejor comprensión de los fenómenos en el origen y lo primero es identificar a los agentes sociales que pueden tener algo que decir sobre las situaciones. Polarizar entre los islamistas y el Ejército el futuro de Egipto no es ayudar a entender lo que ocurre y en qué nos puede afectar.


Aunque un "editorial" no es un tratado histórico o político, sí hay ciertas aclaraciones que se deberían hacer. Sobre todo cuando el régimen egipcio está usando estos argumentos para alejar a los ciudadanos de la prensa internacional. Cometer errores históricos sencillos, como los "cuarenta años", o llamar indirectamente "demócratas" a los Hermanos Musulmanes porque Morsi salió de las urnas e ignorar lo que hizo después es permitirle fáciles descréditos al gobierno egipcio respecto a los medios internacionales. Algo que hace todos los días.
Los egipcios tienen que saber que se les conoce y nosotros debemos tener mejor información para saber lo que pasa.


* Editorial "Un Egipto más autoritario" El País 22/08/2015 http://elpais.com/elpais/2015/08/21/opinion/1440177869_380397.html
** "Un bloguero laico que lideró Tahrir habla desde la cárcel egipcia" El País 21/08/2015 http://internacional.elpais.com/internacional/2015/08/21/actualidad/1440177331_157780.html
** "Entrevista a Alaa Abdel Fattah: "Hemos fabricado a Daesh con nuestras propias manos"" The Huffington Post 21/08/2015 http://www.huffingtonpost.es/2015/08/21/estado-islamico-egipto-al_n_8019786.html?utm_hp_ref=spain