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martes, 5 de abril de 2022

La pancarta

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La pitada del público lituano a los jugadores serbios del Estrella Roja de Belgrado de baloncesto por negarse a sostener una pancarta con los colores de Ucrania y el lema "Stop War" nos dice ya algo sobre el mapa europeo que se avecina. Es un gesto que representa dos Europas, una que mira hacia Ucrania desde el rechazo a lo que Rusia supone y demuestra, y otra Europa que mira hacia el Este o, para ser más preciso, hacia una forma putinesca de ver la vida política y las relaciones internacionales.

Es evidente que los dos modelos son incompatibles y que las fricciones que se pueden producir en estos próximos meses, años y décadas van a ir más allá de las pitadas en las canchas de baloncesto, los campos de fútbol o piscinas, por citar ejemplos solo del campo deportivo.

La cuestión se plantea ahora con la victoria de Orbán en Hungría y con la de Alexander Vucic en Serbia, dos gobiernos que mantienen lazos fraternales con el modelo ruso de Vladimir Putin. Las victorias de ambos líderes muestran un estado de opinión cuyo reflejo, el gesto de no querer sostener una pancarta en una cancha de baloncesto lituana, adquiere plena expresión.

Creo que necesitamos un análisis mucho más detallado del estado y motivaciones de ciertos países en Europa ante lo que puede significar este tipo de vínculos con Rusia e imágenes que existen en las diversas sociedades.


En ocasiones hemos tratado aquí el doble lenguaje en ciertos países en los que se maneja una imagen de Europa y de lo que representa ante las propias opiniones públicas. Europa no es "Europa", son los "burócratas de Bruselas", como le gustas transmitir a Víctor Orbán, por ejemplo.

Es difícil entrar en la psicología, por decirlo así, de pueblos que fueron invadidos y reprimidos por la Unión Soviética durante décadas, que fueron absorbidos por ella y dirigidos por personajes títeres de Moscú. La idea inicial sería el rechazo hacia esa relación que les sojuzgó en su momento y de la que la Europa democrática sería el contrapunto. Pero, como vemos, hay algo que falla.

La realidad es que estos países han quedado profundamente divididos en lo que llamamos "prorrusos" y los "proeuropeos", de modelos distintos de forma de pensar y de orientación futura.

¿Cuáles son las causas de la simpatía hacia los que los invadieron y dominaron? Las ayudas de Putin hacia los dirigentes que manifiestan lazos positivos con Rusia es una de ellas. Pero necesariamente tiene que haber más. El fenómeno de los "rusófonos" y prorrusos nos revela cómo la invasión rusa fue algo más, una técnica colonial que "rusificaba" determinadas zonas expandiendo el imperio ruso soviético, tal como los zares habían hecho. Recordemos, por ejemplo, que los norteamericanos tuvieron que comprar Alaska a los rusos, en 1867. Es un ejemplo de cómo el imperio ruso ha tendido siempre a la expansión, que implica la toma de tierras y su repoblación, desplazando a los habitantes existentes y reemplazándolos por colonias que ocupan un territorio en el que acaban asentándose. Lo que hace hoy Israel, desplazando y repoblando con colonos que se asientan en esas tierras es lo más parecido a la táctica rusa de "rusificación". Los británicos no se mezclaban en la expansión del imperio, de tal forma que cuando se retiraban lo que quedaba era poco. Habían surgido movimientos nacionalistas; el modelo ruso creaba "nacionalistas rusos" dentro de otros países, los que hoy llamamos "prorrusos".

Pero esta explicación funciona para ciertas zonas, como el Dombás, pero no lo explica todo. Hay lazos, por ejemplo, con Rusia a través de la Iglesia Ortodoxa de Moscú. Es otra forma de vínculo. Como sabemos, el apoyo de la jerarquía religiosa de Moscú a la invasión ha sido nítido. Nos explica porqué anteriormente la Iglesia Ortodoxa Ucraniana se separó de Moscú y decidió, tras trescientos años de relación dependiente con Rusia, relacionarse con Turquía. En 2019, la Deutsche Welle nos daba cuenta de la separación explicando:

La Iglesia ortodoxa de Ucrania estaba vinculada a la de Rusia desde 1686 y a los intentos de separación ha respondido la jerarquía ortodoxa de Moscú con una férrea oposición.

Epifanio ha rechazado las acusaciones de que la concesión de la autocefalia se deba a motivos políticos y afirmó que su país "iba en esa dirección durante los últimos 30 años".

La búsqueda de esa independencia, en cualquier caso, se ha intensificado tras la anexión por parte de Rusia de la península ucraniana de Crimea y el apoyo de Moscú a milicias separatistas en el este de Ucrania.*

Era una forma más de romper con los lazos creados por Rusia para entretejer la vida de los territorios a los que se llegaba y de los que se tomaba posesión mediante este tipo de acciones. Basta comprender el uso que Putin ha hecho de la Iglesia Ortodoxa como apoyo para comprender la conexión que los propios zares aprovecharon para mantener a las poblaciones controladas y sumisas, obedeciendo a una autoridad de orden divino, por la gracia de Dios y contra la que se condenaba cualquier insurrección.

El modelo ruso es antiguo, carece de cualquier atisbo de modernidad. Es imperial y usas sus técnicas interiores y exteriores. Establece alianzas interesadas con otros dictadores y se garantizan apoyos, tal como hicieron las dictaduras árabes, prometiéndose no apoyar en sus territorios a los disidentes de otros miembros del club. "Tú reprimes a mis disidentes y yo reprimo a los tuyos", es el acuerdo.

Pero tiene que haber otros aspectos. Es importante que Europa haga examen de conciencia y vea en que se ha equivocado para que una parte importante de las poblaciones de estos países, en ocasiones la mayoritaria, se deje seducir o incluso añore el tiempo de la ocupación rusa. ¿No hemos sido capaces de ofrecer algo mejor o quizá lo que hemos ofrecido no ha tenido el atractivo suficiente para alejarse del modelo ruso?

La pregunta es, en términos directos, ¿por qué no se sienten "más europeos" polacos, húngaros, serbios, entre otros, y se sienten proclives hacia las políticas de Moscú de la mano de Putin?

No es una pregunta fácil de responder y requeriría prestar más atención a los detalles de su comportamiento y del nuestro. Puede que sobre esos detalles, muchas veces despreciados por pequeños, se haya construido una animadversión hacia Europa, de la que esperaban algo que finalmente no tuvieron. Hay que analizar el atractivo de estas opciones nacionalistas, populistas, autoritarias, que van desmantelando el estado de derecho controlando los poderes, etc. frente a las democracias que tenemos, que se ven también amenazadas por tendencias igualmente autoritarias. Si Europa se percibe como una serie de intereses escondidos de determinados países, no es fácil mantener una armonía popular. Muchas veces pensamos en términos de gobiernos o sistemas, cuando deberíamos dirigirnos a lo básico, los habitantes de esos países a los que es fácil seducir diciendo que nadie atiende realmente a sus problemas.

La pancarta de Lituania es un ejemplo de la división europea, más allá de la Unión. Habrá que desarrollar algún tipo de políticas para reforzar la unidad, algo que se ve atacado y debilitado desde hace tiempo y cuyo ejemplo más notable es la salida de Reino Unido con el Brexit. Entonces, unos pocos lograron sacar a Reino Unido de la Unión Europea, cuyos efectos están pagando con creces los británicos. Pero es obvio, y llevamos años señalándolo, el interés de unos y otros en desmembrar la Unión. Las tensiones actuales dejan en evidencia los intereses de unos países sobre otros y la dificultad de llegar a una política conjunta; esto es debido, sobre todo, a la desigualdad creciente que se ha ido generando entre los países miembros, algo que no debería haberse producido, pero que sin embargo ha ocurrido.

La necesidad de indagar y corregir errores, de plantear nuevas políticas, es urgente si no queremos que esto se complique más. Puede ser ya tarde.

¡Solidaridad con el pueblo ucraniano!

El País 5/01/2019

* "Iglesia ortodoxa de Ucrania formaliza su separación de Rusia" Deutsche Welle 5/01/2019  https://www.dw.com/es/iglesia-ortodoxa-de-ucrania-formaliza-su-separaci%C3%B3n-de-rusia/a-46967050

lunes, 28 de febrero de 2022

Solo la firmeza va a parar a Putin

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


La activación de protocolos nucleares por parte de Putin es una muestra más de la locura a la que este ha llegado, el síntoma final. Es además, la evidencia de que tendrá que ser el pueblo ruso quien le pare. Putin ha logrado convertirlo en la segunda víctima, en la más duradera. Mientras Ucrania recibe la solidaridad del mundo, la Rusia de Vladimir Putin solo recibe rechazo y condenas. Ha dejado a la vista esas parodias de países que son Bielorrusia y Chechenia, dictaduras ahijadas de la Gran Madre Rusia. Ellas son el espejo caricaturesco del destino de Ucrania si se rinde a Putin. No hay otro destino a la vista. De ahí que la resistencia sea máxima y Putin se haya topado con ella.

Putin ha dibujado y firmado el futuro de las relaciones con Rusia por décadas. No será la súper potencia que espera ser, sino simplemente un monstruo marginal que verá cómo se hunde su economía arrastrando a su pueblo a una pobreza creciente ante el aislamiento mientras él y sus sucesores se encuentren en el poder. De ahí que tengan que ser ellos los que lo frenen en algún momento. Las imágenes de disidencia y de brutalidad contra ella son cada vez más frecuentes y crece el número de detenidos por manifestarse.

Los efectos en Europa ya se están comenzando a producir. El más significativo es el tremendo aumento del presupuesto militar alemán, anunciado ya por el presidente Olaf Scholz. Como era previsible, Putin ha logrado lo contrario de lo que quería. Si su objetivo era la "seguridad" rusa, lo que ha conseguido es que todos los países europeos tengan que aumentar su inversión en seguridad en una nueva fase de la llamada carrera armamentística provocada por la amenaza de Rusia.


Ya la inseguridad que Donald Trump creó hizo plantearse a Europa la creación de un sistema de defensa no basado exclusivamente en la OTAN. Las exigencias del presidente Trump creaban la necesidad de organizar un ejército propio en la Unión Europea. Esta necesidad era obvia y aquí la hemos tratado en varias ocasiones, pues planteaba escapar de la dinámica peligrosa que el gobierno norteamericano planteaba con la creación de zonas de conflicto próximas para exigir a los defendidos una mayor participación y compra de armamento norteamericano. Cuando Europa decidió invertir en las compras de su propio armamento producido aquí, Trump montó en cólera. Ahora Trump no está, pero hemos heredado el sistema de la creación de conflictos. Espero que se haya aprendido algo del funcionamiento de este peligroso juego de los amagos que finalmente acaban produciéndose.

Alemania anuncia un enorme presupuesto en la modernización de su defensa. Hasta el momento, Europa se ha mantenido bajo el paraguas norteamericano, lo que nos crea una dependencia que se traduce en inseguridad ante la amenaza rusa, que puede engullir Ucrania y seguir amenazando a demás países europeos con la relativa seguridad de que no habrá una intervención norteamericana directa por temor a una guerra a "gran escala". Eso significa que a Putin le convendrá espaciar sus invasiones y siempre tendrá la excusa fronteriza para actuar contra otros países, como ya ha señalado. Lo que se juega en Ucrania es mucho y los ucranianos tendrán que realizar una resistencia heroica ante la mirada impotente de una Europa que no significa nada para Putin.

En Antena 3 se entrevista al general retirado del Ejército del Aire español Juan Antonio Moliner, al que se le pregunta sobre el riesgo de que Putin use realmente las armas nucleares en este conflicto como respuesta a las amenazas verbales de Occidente y la OTAN: 

¿Alguien cree que vaya a hacer uso de esas armas?

Nos ha querido meter miedo y yo creo que lo ha conseguido. Occidente, temeroso, tiene una gran fortaleza, que es el deseo y la búsqueda de la paz, pero cuando viene un conflicto esa fortaleza se convierte en una debilidad y eso Putin los sabe y lo está utilizando. *

 


No se trata ya de que Putin sepa que el objetivo de Europa es la paz, algo que está en su propia genética, pues la Unión tenía como objetivo evitar nuevas guerras como las ocurridas en el siglo XX. La realidad de Europa se basaba en una paz vigilada durante la Guerra Fría. La vigilancia, claro está, era la OTAN y su sistema de defensa aliada. Hoy es la OTAN precisamente el argumento de Putin para sentirse amenazado, pero es una amenaza que responde a su política de invasión y anexiones previas.

Como muchos temían al hilo de la Historia, Rusia no tiene tradición democrática alguna en su historia. Su tradición es la de la fuerza y la expansión anexionándose territorios hasta convertirse en el país más extenso del planeta y que solo entiende la seguridad como hija de la invasión de los países limítrofes que acababa "repoblando" de campesinos rusos, que son los que hoy se consideran hermanos y justifican la invasión porque, según la falsa versión de Putin, estaban siendo masacrados por los ucranianos. En Ucrania hay "prorrusos" porque los rusos los plantaron allí; ha sido durante siglos su sistema más barato de defensa, una garantía de que las gentes que allí vivieran tenían lazos con la Madre Rusia. En Rusia no se suprime la "servidumbre de la gleba" hasta bien avanzada la segunda mitad del siglo XIX, lo que implicaba que los señores eran "amos" de los campesinos de sus tierras y decidían sobre sus vidas. Turgéniev nos dejó en su magnífica "Padres e hijos" testimonios sobre aquella forma de ver el mundo. Ya entonces existía la división entre los eslavófilos y los occidentalistas. Muchos rusos abandonaron una Rusia cerrada sobre sí misma, con su mística de destinos, y se instalaron, como el propio Iván Turgéniev, fuera de su país.

La ausencia de tradición democrática ha hecho que Rusia vea el mundo desde la perspectiva de la fuerza bruta. No entiende de políticas de buena vecindad más que la que se pueda mantener con países como Bielorrusa o Chechenia o cualquiera de las dictaduras títere que mantiene como satélites a su alrededor, a las que arma y anima a practicar a sus tiranos la brutalidad contra cualquier disidencia.

El error europeo ha sido creer que Putin era un vecino confiable. Esto le ha permitido en estas dos décadas ejercer una política subversiva sobre Europa, a la que considera una pieza fácil. Rusia ha extendido sus mafias por medio mundo, invirtiendo en la rentable Europa el producto de sus rapiñas. Nos hemos acostumbrado a usar el término "oligarcas" como parte de una peligrosa normalidad; hablamos de la corrupción que viven, pero es cosa de ellos. Nosotros nos conformamos con venderles tranquilas villas de lujo en nuestras discretas urbanizaciones de la Costa del Sol. ¡Mientras paguen!

Ahora les vemos la otra cara, las de los criminales que sustentan un régimen dictatorial y corrupto, mientras juegan con la demagogia de responsabilizar a Occidente de todos sus males. Putin se ha asegurado teniendo a muchos dirigentes europeos con sueldo; eran los conseguidores, lo que reciben financiación directa o indirecta desde el Kremlin y le eliminan obstáculos. Las listas han ido saliendo y contienen nombres ilustres de la política europea. Aquí hemos comentado en estos años los vínculos de Putin con el "Brexit" o sus conexiones con el independentismo catalán, por ejemplo, y con los ultraderechistas de todo el continente, fomentando los populismos a los que ha subvencionado. Todo lo que perjudicaba a la Unión Europea ha sido favorecido por Putin sembrando la desunión y el caos. Las redes de desinformación creadas por Rusia no son novedad, pero no íbamos a crear problemas con estas cosas nimias. Ahora se comienza a cortar la difusión de canales como Rusia Today, al que hemos señalado desde hace años como foco de desinformación en todo el mundo de habla hispana, especialmente en toda América.

Finalmente, no acabábamos de creer que Rusia haría lo que finalmente ha hecho. La "debilidad" europea, como señalaba el analista militar, es que es difícil negociar con alguien a quien no le importa la guerra. Intentará llevara al límite y finalmente tendrás un chantaje permanente, una amenaza constante a tu seguridad. Es lo que ha mostrado y demostrado Putin.

La reacción alemana no se ha hecho esperar y tendrán que seguirle otros países para que Putin respete a alguien. El problema es que él sabe hasta dónde podemos llegar y nosotros también hasta dónde puede llegar él. Eso distorsiona las posibilidades de que negociar sirva de algo. Putin ha mentido en todas y cada una de sus declaraciones sobre los límites. Le basta con cambiar los nombres, pero da igual a cómo llame a la caída de misiles o a que un tanque te pase por encima, es "guerra".

La jugada de mezclar a los bielorrusos y a los chechenos es una forma de mostrar su poder al jugar con los peones a su servicio y de hacer caer sobre ellos la responsabilidad de los momentos que se avecinan. Es, además, una manera de internacionalizar de forma directa el conflicto.

La solidaridad con los ucranianos es algo más que un gesto empático. Es un gesto necesario que muestre a Putin firmeza. Ya se escuchan voces de "afectados" por cosas que no les llegan o se les encarecen. Desgraciadamente para algunos no hay más frontera que las del bolsillo.

La guerra en Ucrania no es una fantasía, ni película o un videojuego. Es real, nos guste o no. Condicionará nuestra vida tranquila, tendrá efectos sobre nosotros. Pero todos ellos son muy inferiores a los que tendría no responder, mirar hacia otro lado. Solo la firmeza va a parar a Putin.

¡Solidaridad con el pueblo ucraniano!



* Alba Gómez "El análisis del general del Ejército del Aire Juan Antonio Moliner sobre Rusia: "El deseo de paz de Occidente es una debilidad"" Antena3 27/02/2022  https://www.antena3.com/noticias/mundo/analisis-general-ejercito-aire-juan-antonio-moliner-rusia-deseo-paz-occidente-debilidad_20220227621be3075bbac90001029cc9.html


martes, 15 de febrero de 2022

El día señalado

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Los medios norteamericanos están empezando a pedir "pruebas" sobre las afirmaciones de la Inteligencia respecto a que mañana sea la invasión de Ucrania por parte de Rusia. El hecho es significativo porque no es la primera vez que los medios son utilizados para crear un clima determinado. Mientras, Rusia y Bielorrusia se dedican a hacer sus maniobras cada vez más cerca y a decir que lo de Occidente puede ser descrito como "histeria". Según ellos, todo son fruto de la imaginación occidental y ellos no tienen ninguna intención de invadir Ucrania. Eso repiten. Pero los norteamericanos le han puesto fecha a la invasión, algo bastante inusual. ¿Se trata de un órdago? Quedan pocas horas para saberlo.

Los conflictos hoy son algo más que guerra, que choques armados. Cuando Rusia invadió las zonas limítrofes de Ucrania lo hizo sobre seguro. Invadió una zona que era "prorrusa" dentro de la estrategia histórica general de sembrar el ruso primero y recoger la cosecha después. Pero invadir Ucrania le plantea unos serios problemas en muchos órdenes. ¿Le compensan? Esa es la gran cuestión de una situación compleja y complicada para todos.


Está claro que el objetivo ruso es no tener las tropas de la OTAN en su misma frontera. Está claro, por otro lado, que el pasado ruso hace que no estén tranquilos aquellos que escaparon de sus garras soviéticas, por lo que intentan meterse dentro de la OTAN para evitar peligros posibles. Ahora bien, ¿evita el problema la invasión de Ucrania? Eso es lo dudoso, porque a) le obligaría a ocupar el país y b) atraería nuevas tropas al límite con los otros países. El problema de la frontera rusa podría llegar hasta el Canal de la Mancha, un absurdo. La opción de colocar un gobierno títere tampoco parece muy factible, pues no parece que el pueblo ucraniano esté por la labor de aceptar rusificarse o de estar bajo una dictadura sostenida desde Moscú. No sería sostenible. A esto hay que añadir todos los efectos negativos que Rusia tendría que sufrir por parte de Europa. Sanciones de todo tipo, especialmente económicas, que crearían un conflicto en su interior. No creo que el pueblo ruso esté por las invasiones y la guerra, por más que puedan quedar algunos nostálgicos del imperio soviético.

Todo esto nos lleva a la misma pregunta ¿qué gana Rusia con esta situación? ¿Es un juego de intimidación, de hacerse ver como "potencia" después de haber sido relegada a potencia de segunda? Si este juego lleva a que se realice una mayor vigilancia en las fronteras, ¿qué tipo de seguridad —la palabra más invocada— consigue? ¿Es más seguro invadir un país vecino que llevar una política de buena vecindad?


Conforme se consumen las horas que los norteamericanos han señalado para una invasión, bombardeos, etc. las preguntas se hacen cada vez más absurdas, Creo que por eso los periodistas norteamericanos, que todavía se acuerdan de aquello de las inexistentes "armas de destrucción masiva", exigen pruebas de lo que se les pide que transmitan.

Los ucranianos, que estaban tranquilos, empezaron a poner nerviosos por lo que les llegaba del exterior. Hasta el presidente Zelensky tuvo que pedir un poco de calma a Occidente, que no elevaran más la tensión. Ahora las noticias van en cadena, con miedo a cruzar el espacio aéreo, con eliminación de los seguros con negocios ucranianos por parte de las compañías internacionales, etc. Ya el presidente se quejó (lo tratamos aquí) del daño económico que se le estaba haciendo a Ucrania. ¿Pretende Putin que con estos movimientos en sus mismas fronteras los ucranianos mismos se manifiesten contra la entrada en la OTAN? Es difícil entrar en la mente de Putin, pero haciéndolo en la mente de cualquier otro, veríamos que no tienen sentido producir una guerra en el nombre de la seguridad, algo que la va a reducir drásticamente.

Con Trump tendríamos la seguridad de que se trataba de un gesto para luego hacerse la fotografía del arreglo, pero con Joe Biden —en horas muy bajas— la cuestión no está tan clara. El nuevo presidente ha mantenido las políticas agresivas de Trump, especialmente en el caso de China, con lo que ha empujado a un frente común. Como ya hemos señalado en ocasiones anteriores, así se refuerza el poder norteamericano, que pasa a ser esencial como forma de defensa ante los peligros que amenazan la seguridad europea. Hemos pasado de las retiradas de Estados Unidos, como el desastre afgano, a otro tipo de política. Si Trump pretendía alquilar la protección norteamericana a Europa, tras retirar tropas. Biden no hace otra cosa que reforzar la presencia exterior y mandar armas y más armas, lo que tampoco es aumentar la seguridad en estas circunstancias.

¿Puede Putin asumir el desgaste interior, el gasto bélico y las sanciones? ¿Hasta dónde va a acompañarle China, que se ve obligada a apoyarle porque sufre también la estrategia del cerco que Trump comenzó e intensifica Biden con sus colegas británicos y australianos, además del apoyo a los países con conflictos, como ocurre con la India?

Rusia es un país inmenso, con miles y miles de kilómetros de fronteras de diferente seguridad. La debilidad es la extensión, la imposibilidad de un ejército que cubra todo el territorio y el gasto terrible de sostenerlo, lo que lleva a la ruina y a no poder invertir en otros sectores. Los países europeos de los que no se retiró tras la II Guerra Mundial, le crearon un colchón defensivo que se mantuvo a base de gobiernos títeres, con levantamientos como en Hungría, Checoeslovaquia o Polonia, reprimidos con el envío de tropas y tanques. ¿No aprendió Rusia la lección? ¿Quiere volver a repetir un modelo de países "neutrales" o bajo su tutela, como Bielorrusia, como "cinturón"? ¿Es esto viable hoy en día?

En otras zonas, Rusia ha establecido alianzas o ha colocado gobiernos, pero en Europa el panorama es muy distinto. ¿Puede afrontar realmente Rusia lo que está haciendo, aunque según ellos solo están de maniobras? ¿Es "seguro" este juego absurdo entre palabras y hechos? En cualquier caso es muy peligroso y los efectos se notan en muchos ámbitos sensibles a la incertidumbre. De las bolsas a los seguros, pasando por compañías aéreas, la simple amenaza de esas imágenes que nos regalan cada día es ya una forma de agresión.

Según la Inteligencia norteamericana, mañana es un día especial, el día señalado. Quedan pocas horas para comprobarlo. 



sábado, 28 de febrero de 2015

Los alegres tarados

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Lo habíamos dicho en su momento. ¿Y qué pasa con los "yihadistas" españoles  que han ido a Ucrania? ¿Por qué está mal ir a matar sirios y volver y no está mal ir a matar ucranianos y regresar a tu pueblo a dejar al personal con la boca abierta por las machadas? Esta especie de donjuanes bélicos, que les gusta conquistar y contarlo con todo lujo de detalles después, han sido ahora detenidos mientras se revisa de qué se les puede acusar. Se suele decir que los delincuentes van por delante de las leyes, pero esta vez son  estos tarados los que van por detrás del sentido común. Si se pone de moda entre aburridos y poco espabilados irse de batallas al extranjero, porque matar es muy entretenido y además conoces gente, va a tenerse que hacer una legislación más explícita que deje claro el riesgo al regresar.
El País nos ofrece un esbozo de retrato de algunos de ellos:

Tienen 24, 27 y 28 años. Uno estaba en el paro, otro era portero de discoteca y el otro trabajaba para la compañía de coches Mercedes. Todos vivían en Madrid (Alcorcón, Vallecas y distrito Centro), pero se conocieron en el frente prorruso en Ucrania, en las Brigadas Internacionales de Donbass. Allí llegaron, después de tres días de viaje, por separado —uno directamente a Donetsk y dos de ellos previa escala en Moscú, donde les esperaba un funcionario ruso—, en verano del año pasado. Los tres utilizaron el mismo método de alistamiento autónomo: contactaron con combatientes del bando ruso a través de Twitter, siempre según fuentes de la investigación.
No les pagaron ni el viaje ni un sueldo, pero fueron recibidos con los brazos abiertos por los comandantes rusos que lideran el frente este ucranio, que les dieron aparte de su correspondiente AK-74 y el uniforme de guerra, comida y alojamiento gratuito. Dejaron sus cómodos pisos en la capital para vivir en naves y acuartelamientos colectivos en los que, según sus declaraciones, hay aún más “brigadistas” españoles y muchos —“varios cientos”— de otros países, sobre todo serbios y franceses. “La mitad de ellos son comunistas y la otra mitad nazis”, han explicado los detenidos. “Combatíamos comunistas y nazis juntos”, han declarado, justificando esa contradicción ideológica argumentando que “todos queremos lo mismo, la justicia social y la liberación de Rusia de la invasión ucrania”.*


La peculiar composición de estos batallones "prorrusos", dirigidos por comandantes rusos, esa división entre nazis y comunistas nos muestra que lo que se está produciendo es un fenómeno similar al yihadismo: la formación de futuros combatientes locales. Puede que algunos tarados vaya a vivir emociones, pero otros va a coger experiencia, a prepararse para un futuro en el que, ¡quién sabe!, puedan hacer falta sus habilidades en sus países.
Lo de la "liberación de Rusia de la invasión ucraniana" es un chiste que demuestra el grado hasta el que puede llegar la estupidez humana cuando se usan bien los medios de propaganda y se le dice a la gente lo que quiere escuchar. Estos tarados, convencidos de que los norteamericanos no llegaron a la Luna, que Estados Unidos lanzó sus aviones contra las Torres Gemelas, etc., etc., conforman ese batallón de creyentes cuya credulidad ha sobrepasado el nivel de la conversación fanfarrona y ha pasado a la acción, en este caso, matar invasores de la justa, piadosa, equitativa Rusia, la madre de todas las madres patrias.


Las medidas de protección y vigilancia que se han establecido ante los yihadistas occidentales que han ido a combatir a Siria e Irak no se han tomado en el caso de Ucrania, quizá por la ambigüedad con la que la comunidad internacional está manejando esta "no-guerra", como se suele decir, en la puertas de Europa. El problema es que es una "sí guerra" y no está en las puertas, sino en Europa misma, una Europa de la que Rusia se ha excluido por su carácter imperialista y sus dimensiones continentales.

Esa indefinición, ese no llamar a las cosas por su nombre, hace perder mucha eficacia y deja las cosas en una ambigüedad que, en cambio, Rusia no practica. Rusia está ejerciendo una propaganda inusitada sobre la "cuestión ucraniana", con unos niveles de turbulencia que serían la envidia del Estado Islámico. Mientras Occidente, en especial Europa, temen que haya que salir del nivel de las sanciones económicas y diplomáticas —¿cómo declarar la guerra a un "socio" del que dependes energéticamente?—, Rusia no tiene reparos en recurrir a lo que sea necesario.
La superioridad militar demostrada por lo que se supone es un ejército miliciano solo tiene explicación con el apoyo absoluto —material, personal y logístico— de Rusia a esos insurgentes. Estos "brigadistas internacionales" son una excusa perfecta, una buena tapadera, y una futura punta de lanza. Si alguien está tan dispuesto como para ir a matar a otro país, no tendrá demasiadas dudas en hacerlo en otro, pues la barrera psíquica se ha vencido. Solo se tratará de que les den la motivación necesaria, como la que tenían esos otros tarados de polos ideológicos opuestos, a los que les une su sentido del desorden caótico.
Nos dicen en el diario El Mundo que

Los detenidos están acusados de delitos de cooperación o complicidad en asesinatos y homicidios llevados a cabo por los grupos y batallones a los que se unieron durante su estancia en territorio ucraniano, así como tenencia y depósito de armas y explosivos.
Fuentes jurídicas han precisado que puede que sus acciones también se enmarquen en delitos de terrorismo, puesto que acudieron a Ucrania con el fin de aterrorizar a la población civil.**


Mucho me temo que jueces y policías tengan que afinar algo más los conceptos que lo que las "fuentes jurídicas" apuntan. Con un buen abogado podrán salir diciendo que han ido como una ONG a apoyar a un socio comercial europeo. No se puede tipificar toda la estupidez humana y estos alegres tarados, esta muchachada del gatillo flojo, será recibida por los compis a la salida del juzgado e invitados a unos chupitos para que cuenten las batallitas ucranianas porque molan.
Preocupa que algunos de ellos hayan sido militares españoles. Preocupa porque eso significa que estos aventureros del riesgo han estado en las filas españolas, una bomba de relojería. Lo importante es determinar porqué son ya ex, si por determinación propia o porque se detectó que eran un peligro que el Ejército español no se podía permitir. Habrá que tener cuidado en la selección previa y hacer algún seguimiento de los que se puedan considerar anómalos amantes de las armas, el gun crazy. Y habrá que pensar qué se hace con ellos porque tendrán cola de seguidores deseosos de aprender con ellos, de compartir su experiencia liberando Rusia de los invasores capitalistas.


Mientras de la beatífica Rusia de Vladimir Putin, el guardián de la puerta oriental de la decencia, nos llega la noticia de que ha sido asesinado a tiros, en plena calle y a unos cientos de metros del Kremlin, uno de los opositores más decididos al reinado del zar Putin, Boris Nemtsov.
El Mundo nos informa:

Ex viceprimer ministro con Boris Yeltsin, Nemtsov era uno de los pocos políticos rusos que defendía la integración de Ucrania en las estructuras europeas y rechazaba el conflicto con Kiev. Actualmente, el político ocupaba un escaño de diputado en el Parlamento de la región de Yaroslavl y copresidía el partido liberal RPR-Parnas. Además, era conocido por haber escrito un gran número de informes que ligaban a Putin y a su círculo más cercano con la corrupción. A principios de este mes había dicho en una entrevista que tenía miedo de que Putin intentase matarle.
Ayer pasó el día denunciando la política del gobierno en los medios de comunicación: "Hoy antes del programa me preguntó si no tenía miedo de tenerle de invitado, pero no era yo el que debía estar asustado", escribía anoche en twitter Alexei Venediktov, jefe de redacción de la emisora Eco de Moscú.
Boris Nemtsov, de 55 años, miembro de la Duma (Cámara Baja) entre 1999 y 2003, recibió cuatro disparos por parte de un atacante que anoche no había sido identificado y que al parecer huyó de la escena del crimen en un coche. Su compañero de filas Ilya Yashin confirmó su muerte: "Delante de mí, veo el cuerpo de Boris. Hay muchos policías alrededor", declaró a Ria Novosti.***

Quizá haya habido suerte y Putin tuviera las ventanas de su residencia abiertas para que le llegara el sonido de los disparos en la noche. Quizá, un ruso, un prorruso o un brigadista internacional nacido en Chamberí o vaya usted a saber dónde, ante el temor de que las tropas ucranianas lleguen finalmente hasta Moscú, decidiera acabar con un colaboracionista.
La santa Rusia de Putin respira más tranquila. Los alegres tarados velan por su paz.


* "“Combatíamos comunistas y nazis juntos”" El País 27/02/2015 http://politica.elpais.com/politica/2015/02/27/actualidad/1425044924_696253.html
** "Tres de los ocho españoles detenidos por combatir en Ucrania son ex militares" El Mundo 27/02/2015 http://www.elmundo.es/espana/2015/02/27/54f08f03e2704e20138b468d.html

*** "Asesinado a tiros en Moscú el opositor Boris Nemtsov" El Mundo 28/02/2015 http://www.elmundo.es/internacional/2015/02/27/54f0ed8022601d6a778b4571.html