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sábado, 17 de noviembre de 2018

Jim Acosta, de vuelta al trabajo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La historia de "Jim Acosta vs. Donald Trump" se ha cerrado en primera instancia con una victoria del periodista y de la libertad de información o, lo que es lo mismo, con una derrota de Trump y la Casa Blanca.
Uno se imagina, tras la rueda de prensa, a Donald Trump gritando como una reina furibunda "¡Que le corten la cabeza!" y a todo un ejército de cartas temblorosas intentando crear un argumento factible para que la cabeza del periodista desafiante rodara para nunca más volver. No ha sido así. Al menos, no ha sido su cabeza la que ha rodado, aunque algunas rodarán. A Trump no le gusta perder... ¡y menos en Casa! Por ahora va perdiendo frente a su peor enemigo, él mismo.
Los medios norteamericanos lo han llevado a lugares preferentes en sus páginas: un juez ha aceptado la demanda contra Donald Trump y cuatro personalidades vinculadas con la prohibición. Un duro revés para alguien que acaba de perder el control de la Cámara de Representantes en las elecciones de medio mandato.
Las cadenas de televisión nos mostraban a un templado Jim Acosta dando las gracias a los colegas por el apoyo recibido y concluyendo con un "¡volvamos al trabajo! que tiene todo el valor de la vuelta a la normalidad rota por Trump en lo que a derecho a informar se refiere.
Como era previsible, la endeblez de los argumentos presentados por la Casa Blanca ante la demanda ha hecho que el juez no tuviera demasiadas dudas al respecto. Hay cierto tono crítico ante la falta de consistencia y precisión de la defensa.
El diario El País señala que el juez Timothy Kelly, el que ha ordenado la restitución provisional de Jim Acosta, fue uno de los designados por Trump el pasado año, lo que añade tensión al caso, pero también reafirma que lo que no puede ser defendido no puede ser aceptado. Señala el diario:

La decisión del juez es el primer paso para una posible derrota en la cruzada de Trump contra la prensa, a la que denomina “el enemigo del pueblo”. El republicano defendió este viernes en un acto sobre ciberseguridad la importancia de la libertad de prensa, pero sostuvo que "hay que actuar con respeto".  A su vez, aprovechó la oportunidad para amenazar a quienes no cumplan con el protocolo: "Si no escuchan las reglas y regulaciones, volveremos a la corte y ganaremos". CNN agradeció el resultado y a los que los que apoyaron "una prensa libre, fuerte e independiente". "Esperamos una resolución completa en los próximos días".
El fallo de Kelly es un espaldarazo a la demanda interpuesta esta semana por CNN y Acosta contra el mandatario y otros cinco miembros de su equipo, alegando que el veto violaba dos enmiendas constitucionales, entre ellas la que consagra la libertad de prensa. Kelly dijo que la Casa Blanca negó el derecho de Acosta al debido proceso al suspender su credencial sin previo aviso, como obliga la ley. La Administración restablecerá el pase y agregó que desarrollarán reglas y procesos para garantizar conferencias de prensa "justas y ordenadas" en el futuro. "Debe haber decoro en la Casa Blanca", rezaba el comunicado.*



El diario advierte que esto está en sus inicios y queda un camino de meses por delante hasta que el caso se resuelva.
De todos los artículos vistos, me quedo con el magnífico uso de la fotografía realizado por The New York Times. Las fotografías anteriores sobre el caso nos han mostrado vistas laterales —Trump a la derecha, Acosta a la izquierda— o tomadas con Trump de frente y Acosta como una borrosa silueta de espaldas. La fotografía de The New York Times es muy diferente. Nos muestra a un desenfocado Donald Trump y a un Jim Acosta vuelto hacia atrás, es decir, hacia sus compañeros. Nos lo muestra sonriente, en un gesto que hoy, tras la primera decisión favorable, adquiere una significación plena. La fotografía es extraordinariamente expresiva y es una muestra de buen sentido de la comunicación a través de las imágenes.


Quizá la información más completa y ordenada la haya realizado la BBC, explicando el caso paso por paso. En el apartado sobre "qué ha dicho el juez", explican:
Judge Timothy Kelly, who was appointed to the bench by Mr Trump last year, said Mr Acosta's constitutional rights outweighed the White House's right to have an orderly news conference, the Washington Post reported.
He also criticised the Trump administration's decision, saying that the process was "so shrouded in mystery that the government could not tell me... who made the decision".
He also called Mrs Sanders' statement claiming that Mr Acosta had inappropriately touched an intern "belated efforts [that] were hardly sufficient to satisfy due process".
But in court documents, the White House argued that the decision was made in order to preserve White House decorum and it did not claim impropriety towards the intern.
Judge Kelly added that the White House was required to restore his White House access, but is under no obligation to call on him during questions.
A hearing on the case is scheduled for next week, but it is unclear if the White House will once again seek to strip Mr Acosta's access, or allow him to resume his work as CNN's chief White House correspondent.**


Hay dos puntos interesantes en esta explicación. El primero de ellos es la falta de responsabilidad sobre la decisión. Hace bien en anotarlo el juez, ya que es la base de la demanda contra las cinco personas, incluido en presidente de los Estados Unidos. El hecho de que nadie responda directamente sobre quién ordenó directamente la retirada de la acreditación es una señal clara de que quien lo hizo no lo hacía por iniciativa propia, sino que le fue ordenado. En teoría, es el Servicio Secreto, cuyo director era objeto de la demanda, quien controla el acceso a la Casa Blanca. Pero no creo que haya nadie que crea que es de ahí de donde salió la orden, ya que esta implicaría convertirlo en un "asunto de seguridad", es decir, tratar a Jim Acosta como una "amenaza" real contra los miembros de la Casa Blanca, el presidente y su familia. El "misterio" del que habla el juez es probablemente el del que acepta una orden superior pero le toca firmarla, porque a la puerta de la Casa Blanca habrá tenido que llegar una orden de impedir el paso a Acosta, una orden diciendo que ya no estaba acreditado, aunque no entrara en más detalles.
Y esa es la segunda parte, los detalles. Una cosa es hablar y otra escribir. Las teorías iniciales sobre la "incorrección" del contacto físico y del vídeo manipulado (según la opinión de todos los expertos consultados por los medios) desaparecen de los argumentos presentados porque ese camino sí que les llevaba a un mal lugar. No es fácil manipular un hecho visible y del que la propia "afectada" tendría que dar cuenta. No creo que su sueldo como personal interino dé para tanto.
Tampoco el argumento posterior —Acosta actuó en contra de sus colegas al monopolizar el micrófono— se sostiene ya que son los propios compañeros de Acosta los que se han personado solidariamente en la demanda.


La vilipendiada prensa ha conseguido algo muy necesario, alcanzar unidad en un momento en que se había dejado arrastrar por la polarización a la que Trump lleva todo, a su permanente "conmigo o contra mí". Sin caer en ilusiones, el hecho de que los medios del grupo de la Fox, incluido The Wall Street Journal, se hayan personado solidariamente en la demanda y hayan hecho un comunicado apoyando al periodista de la CNN es un momento importante para la historia de la libertad de información. Será, con toda probabilidad, algo que se recuerde como una victoria de la prensa frente al poder ya que, sin duda, el mandato de Trump será recordado como autoritario y poco democrático en muchos sentidos.

Trump ha dado la ocasión de convertirse en héroes de las libertades a aquellos que se le oponen, mientras que aparecen como sicarios los que siguen sus órdenes. Lo que ocurrió con John McCain es un ejemplo claro. Fue la valentía de McCain enfrentándose a Trump lo que le granjeó las simpatías de todos; fueron los insultos de Trump los que reforzaron su imagen de persona íntegra. Cuando falleció, Trump se negó a mantener la bandera de la Casa Blanca a media asta en señal de duelo por John McCain, como mandaba la tradición. Trump rompió esa tradición. John McCain dejó establecido entre sus últimos deseos que Trump no asistiera a su entierro, al que por eso mismo asistió todo el mundo, dándole un funeral de Estado.
Ahora, como señala la BBC, puede acabarse aquí o seguir. Está en manos de Trump, que es mal enemigo en estas cosas que le afectan al ego. La contienda con Acosta fue personal y así la siente, pese a lo que le digan los tribunales. La presencia de Jim Acosta entre los periodistas es ya un recordatorio de algo que a Trump no le gusta: perder. Trump no lo dejará así y veremos cómo resuelve el reencuentro.
Pero para todos los demás, el hecho de que Jim Acosta se encuentre de nuevo en su puesto es una garantía de que el sistema funciona mejor que la misma presidencia y que la prensa tiene claro que hay límites que afectan a todos y que no se deben traspasar. 



* "Un juez restaura temporalmente la acreditación del periodista de CNN Jim Acosta" El País 16/11/2018 https://elpais.com/internacional/2018/11/16/actualidad/1542385425_627484.html
** "Jim Acosta row: Donald Trump threat over reporters' behaviour" BBC 17/11/2018 https://www.bbc.com/news/world-us-canada-46240975



jueves, 15 de noviembre de 2018

Mañana te puede ocurrir a ti

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Ya anticipábamos que Donald Trump se había metido en un nuevo lío en el "caso Acosta" y eso se está comprobando ya. La retirada al corresponsal de CNN en la Casa Blanca por las molestas preguntas que esté plantea en las ruedas de prensa se acaba volviendo contra el presidente. Y todo conflicto sobre libertades que afecte directamente a la Prensa no puede dejar indiferente a los medios porque sería suicida.
La justificación de la revocación del permiso por parte del Servicio Secreto ha sido tan ridícula que ha tocado lo escandaloso al acusar al periodista de "haber tocado" a la becaria que le iba a retirar el micrófono a petición de Trump después de haber despreciado públicamente al periodista y al medio.
Ante este planteamiento, tanto Acosta como la CNN, estaban obligados a demandar al presidente de los Estados Unidos. Trump les ha puesto en bandeja la demanda, Lo que hasta el momento eran los desprecios genéricos hacia la prensa y la acusación de "fake news" a algunos de ellos (CNN, The Washington Post, The New York Times...) se ha convertido en un hecho "tratable" ante un tribunal.
Hasta el momento, Trump podía usar su libertad de expresión para llamar mentirosos a los periodistas o a los medios. Pero lo que ha ocurrido es diferente: está impidiendo el libre ejercicio de la información al revocar un pase de prensa a un escenario tan sensible y de interés como es la Casa Blanca.


El primer cambio importante es la modificación de la estrategia de la Casa Blanca para justificar la revocación del pase a la Casa Blanca (que está delimitada en casos de "seguridad"). Ya no se habla tanto de la ridiculez del "contacto físico" con el personal de la Casa Blanca después de que expertos aseguraran que el vídeo hecho circular estaba "manipulado". El camino elegido ahora es acusar a Acosta de atentar contra el derecho de sus compañeros a informar al negarse a entregar el micrófono cuando se le requirió. De nuevo, el intento cae en el ridículo desde el momento en el que Trump no contestaba a aquello que se le preguntaba, insultaba y trataba de evitar las preguntas.
El hecho de presentar la retirada de la credencial de prensa como una defensa del resto de los medios hace involucrarse a los demás medios, que se ven como manipulados por la Casa Blanca, un papel bastante más incómodo que en la defensa anterior.


La evidencia de este malestar es que los medios se están sumando a la demanda de Acosta y la CNN contra Trump y el personal de la Casa Blanca implicado en la retirada, incluido el Jefe del Servicio Secreto.
El diario El País informa de este paso de la Fox:

Fox News, la cadena de televisión favorita del presidente estadounidense, Donald Trump, ha anunciado este miércoles que respaldará la demanda interpuesta por la CNN para que el Gobierno estadounidense devuelva la acreditación a Jim Acosta, su corresponsal en la Casa Blanca. “Fox News apoya a CNN en su iniciativa legal para que le sea devuelto su pase de prensa al reportero. Nuestra intención es unirnos a la demanda de CNN. Los pases dados por el Servicio Secreto a los periodistas que cubren la Casa Blanca nunca deberían de ser usados como un arma en contra de nadie”, escribe la cadena Fox en un comunicado.
Fox News presentará un documento amicus, una figura legal por la que un tercero expresa su apoyo a una de las partes, ante la corte del Distrito de Columbia donde se litiga el caso. Al apoyo de Fox News se ha sumado el prestigioso diario The Wall Street Journal, ambos medios de comunicación propiedad de News Corp. “The Wall Street Journal considera preocupante que la Casa Blanca haya revocado el pase de prensa de Jim Acosta. Consideramos que esta decisión debe de ser revocada y apoyamos todos los esfuerzos para que Acosta vuelva a tener pleno derecho de acceso a la Casa Blanca. El Journal está comprometido con el ejercicio del derecho a la libertad de opinión garantizada en la Primera Enmienda de la Constitución y la capacidad de un redactor de preguntar a los cargos electos”, ha afirmado el diario neoyorquino en un comunicado.*


Esta acción deja más aislada a la Casa Blanca y evita ser usada por la presidencia en una "guerra de medios", algo que había estado ocurriendo hasta el momento. La misma división que Trump ha intensificado en la sociedad norteamericana se ha producido entre los medios norteamericanos, que se hacen la guerra entre ellos para satisfacción de Trump.
En esta situación, no le interesa a nadie ser "la cadena de televisión favorita del presidente estadounidense", como describía El País a la cadena Fox News. Es tan evidente, que el comunicado de la Fox no puede obviarlo; podría pasarte a ti. Con ello hacen manifiesta una gran verdad: nadie está a salvo de lo arbitrario. Si Trump puede retirar el pase de prensa en la Casa Blanca a un medio, puede que mañana no le guste lo que digas y se vuelva a producir un caso similar.
Esto sitúa a la Fox en una situación complicada. Una vez tomada la posición institucional de sumarse a la demanda de la CNN, la Fox está expuesta a las iras de la Casa Blanca, por un lado, y a las desavenencias internas porque muchos de sus profesionales han optado por convertir sus programas en bases del trumpismo y troneras para el ataque a la CNN o los medios liberales.


Por muy partidistas que puedan ser, a nadie se le escapa que la posición presidencial es más débil que antes de las elecciones de medio mandato, en las que ha perdido la cámara de representantes.
Sumándose a la demanda de la CNN, la Fox y otros medios del grupo hacen ver que Trump es ahora el presidente, pero que cuando él desaparezca ellos seguirán siendo un medio.
Ahora queda por ver la reacción de Trump. Por lo pronto, la reacción inmediata es la de Sarah Sanders:

La jefa de prensa de Trump, Sarah Sanders, ha hecho público un cáustico comunicado en el que califica la decisión de FoxNews como “un nuevo altavoz para CNN” y señala que la cadena de noticias de 24 horas todavía tiene a otros reporteros a los que se les permite el acceso a la Casa Blanca: “Nos vamos a defender. Esto no es más que otra fanfarronada de CNN, medio que tiene otras 50 credenciales, y el señor Acosta no es ni más ni menos especial que otro periodista u otro medio respecto a lo que dicta la Primera Enmienda”.

La reacción primera es poner a Fox News del lado de los enemigos. Como Trump no olvida, pronto se manifestará de alguna forma lo que considerará ya una "traición", categoría en la que apenas caben nuevos socios.
Defendiendo el derecho de Acosta, la Fox está defendiéndose. No le habrá sido fácil tomar esta decisión, pero sabe que a medio y largo plazo es la más adecuada y la correcta. Mañana te puede ocurrir a ti.


* "Fox News respalda a la CNN en su demanda contra la Casa Blanca" El País 14/11/2018 https://elpais.com/internacional/2018/11/14/estados_unidos/1542219399_953846.html



miércoles, 14 de noviembre de 2018

Más líos (por si hubiera pocos)

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La CNN no se ha quedado de brazos cruzados ante la retirada "vergonzosa" de la credencial de su corresponsal, el periodista Jim Acosta. Trump ha cometido un error grave porque la presentación de una demanda contra el presidente de los Estados Unidos y cinco miembros principales de la Casa Blanca, incluyendo entre ellos al Jefe del Servicio Secreto será un generador de nuevas noticias negativas contra él. El caso es tan indecentemente claro que la CNN ha descargado toda su artillería jurídica.
Recordemos que las molestas preguntas al presidente se referían a la caravana de migrantes que se dirigen hacia los Estados Unidos y que Trump manifiesta su mal humor y prepotencia cuando no le gustan las preguntas. Pidió que le retiraran el micrófono a una joven del personal. La excusa para retirarle la credencial a Acosta ha sido que su brazo entro en contacto con el de la becaria al recoger el micrófono, para lo que se mostró un vídeo que los múltiples técnicos que han opinado consideran que está manipulado para hacer ver que el roce fue casi eterno. El episodio quedará en la cuenta de Trump y una de sus manipulaciones más groseras.


La guerra contra la prensa y los que desde ella le critican es solo una de las guerras de Trump. En estos días ha abierto, por ejemplo, una con los veteranos de guerra que le han recriminado sus comentarios ante la última masacre en Estados Unidos, producida en California por los disparos de un ex militar. La frivolidad del presidente ha irritado a los veteranos, que protestan por ser estigmatizados como si todos padecieran el síndrome que les convertiría en criminales, sembrando el rechazo.
Hace unos días "The Washington Post titulaba "Trump rankles veterans with comments about PTSD and California shooter" e informaba sobre estas protestas contra el presidente:

Some veterans and mental-health advocates bristled at President Trump’s comments regarding the Thousand Oaks shooter and post-traumatic stress disorder, saying such broad-based remarks risked fueling inaccurate stereotypes about the condition and Americans who have served in combat.
Trump began speculating about PTSD on Friday morning when asked about the shooting, in which authorities say 28-year-old Marine veteran Ian David Long opened fire at a country-music bar in Thousand Oaks, Calif., and killed 12 people. Officers found Long inside an office in the bar, dead of an apparently self-inflicted gunshot wound.
“He was a war veteran. He was a Marine. He was in the war. He served time. He saw some pretty bad things, and a lot of people say he had PTSD, and that’s a tough deal,” Trump said after describing the shooter as a “very sick puppy” who had a lot of problems.*



Es comprensible que les hayan sentado mal las palabras de Trump. Es difícil cometer un error mayor en estas circunstancias. Si los veteranos tenían problemas, ahora la descripción de Trump los acaba de arreglar.
La capacidad del presidente Trump para crear conflictos cada vez que abre la boca es sorprendente. Prácticamente tiene el don de la provocación casi de forma espontánea. La incapacidad para entender su propia posición le lleva a unas frivolidades que se combinan con una pasmosa —pese a los resultados— confianza en sí mismo. El resultado es la irritación casi garantizada del sector mencionado o al que visita. Hasta con la visita a los Boy Scouts tuvo problemas. Pero su incapacidad para aprender de las situaciones o dar respuestas estandarizadas es manifiesta.


El problema con la CNN es grave por lo que representa en sí, la concreción en la cadena del conflicto general con la prensa. Trump sigue empeñado en dirigir sus iras y las de sus seguidores hacia la queja de las "falsas noticias" y la "campaña contra él". Es un intento de reforzar sus propias bases, que se siguen manteniendo fieles porque les convence el material con el que las alimenta.
Por su parte, Acosta ha puesto la imagen del escrito de la constitución norteamericana con un visible "We the People" seguido de un tuit fijo en el que proclama no ser ni él ni los medios enemigos de nadie y mucho menos del "pueblo", como señala Trump en cualquier intervención.
La elecciones de estos días, que Trump saludó como "un gran triunfo" se van desinflando. El recuento todavía sigue y los votos van aumentando la distancia demócrata y reduciendo la ventaja republicana en el senado, donde según los últimos recuentos solo habrían obtenido una diferencia de dos y no de cuatro. Trump y los republicanos se ven favorecidos por el mismo fenómeno que llevó a la Casa Blanca a Trump con tres millones de votos menos que Hillary Clinton, el valor mayor concedido a los estados rurales, con mucha menos población, un recuerdo de las épocas esclavistas, zonas que hoy suponen el votante campesino republicano.


El caso de Trump contra Acosta es ahora de Acosta contra Trump, pues la demanda tiene muchas posibilidades de prosperar. Por lo pronto, pondrá de nuevo a Trump en el foco de algo que no controla. Esta vez Trump puede recibir un vapuleo judicial pues es tan clara la animadversión hacia el periodista y el medio que la manipulación de vídeo se vuelve contra los que la realizaron.
Mientras tanto, la prensa norteamericana sigue hablando de despidos de miembros del staff de la Casa Blanca, esta vez de una asesora de Defensa que tuvo un encontronazo con el equipo de la primera dama. Apenas han pasado unos días tras la puesta en la calle del Fiscal General y los nervios siguen entre los miembros de esa jaula de locos en que se ha convertido la residencia presidencial. Son síntomas de que los nervios están encendidos y no es para menos. Por si fuera poco, se avisa de conflictos de competencias entre la Primera Dama y la hija de Trump, que ejerce en ocasiones un papel que no le corresponde y que tenía en las empresas de su padre. También la amistad de su yerno con el príncipe saudí Mohamed Bin Salmam tampoco está en buen momento tras el caso Jamal Khashoggi, que Erdogan se encarga de mantener abierto mediante la técnica del goteo, esta vez con el sonido grabado de la muerte, que ha enviado a los gobiernos de diferentes países aliados.  


Trump también ha venido tocado de la visita conmemorativa del armisticio de 1918 en Francia, pues la doble propuesta de Macron-Merkel sobre el desarrollo de un ejército europeo debilita la dependencia de Estados Unidos, con la que Trump cuenta. La Unión podría tener su propio sistema defensivo y ya se está trabajando en ello. La respuesta de Trump ha sido enviar una serie de tuits desde casa contra Macron atacándole por sus críticas al "nacionalismo" populista.
Sea por los motivos que sean, el control a Trump se le va escapando de las manos. Ha perdido la cámara de representantes, por lo que —pese a lo que ha dicho— su mandato se complicará; sigue intentando frenar las investigaciones federales de la "trama rusa".  
Trump no consigue cerrar nada y se siguen abriendo grietas. ¿Hay un límite en el número de problemas sin resolver? Queda medio mandato para comprobarlo.


* "Trump rankles veterans with comments about PTSD and California shooter" The Washington Post 9/11/2018 https://www.washingtonpost.com/world/national-security/trump-rankles-veterans-with-comments-about-ptsd-and-california-shooter/2018/11/09/2c4ab5ba-e463-11e8-a1c9-6afe99dddd92_story.html  



sábado, 10 de noviembre de 2018

Aliados, cómplices y víctimas

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El hecho de que la Casa Blanca haya difundido un vídeo manipulado para justificar la expulsión del corresponsal de la cadena CNN, críticos ambos —periodista y medio— con las acciones y planteamientos de Donald Trump, supone un paso más en la degradación institucional a la que el presidente está sometiendo a las instituciones, la presidencia incluida, y al propio pueblo de los Estados Unidos, que sigue dividido, alentando desde la propia presidencia.
Lo más sorprendente de todo ello no es la manipulación del vídeo en sí, sino la manipulación ideológica que conlleva el asunto en sí. A la manipulación de las imágenes, grave, se suma el insulto a la inteligencia colectiva, por no decir universal.
El diario El País lo explica así:

La discusión el miércoles entre el periodista de la cadena CNN Jim Acosta y el presidente estadounidense, Donald Trump, se está volviendo cada vez más en contra de la Casa Blanca. Tras el incidente, el equipo de comunicación de Trump le retiró a Acosta su credencial permanente en la Casa Blanca por un comportamiento “completamente inaceptable” durante la rueda de prensa. Lo culpaban de “colocar sus manos” sobre una becaria que trató de retirarle el micrófono después de que Trump le espetara que ya no podía hacer más preguntas. Acosta alegó que esa acusación es falsa. Para reforzar la tesis de la Casa Blanca, la portavoz presidencial, Sarah Sanders, difundió un vídeo del incidente. Sin embargo, ese vídeo estaba alterado para exagerar el contacto entre el brazo del periodista y de la empleada, según las conclusiones de varios expertos visuales.



La manipulación pasa a convertirse así en una de las mayores infamias —el listón está alto— cometidas por Donald Trump en el tiempo que lleva ocupando la Casa Blanca. Incapaz de justificar su autoritarismo visible y la eliminación de un periodista crítico con su mandato, Trump convierte la expulsión de Jim Acosta en un caso de "indecencia", de "tocamientos" a la becaria que le intentó retirar el micrófono de las manos. No solo es una manipulación, primero y un insulto después, sino que es una desvergüenza viniendo de una persona que presumía de agarrar a la mujeres por sus partes íntimas como una ventaja del poder, tal como salió filtrado durante la campaña electoral, y que tiene un largo historial de indecencias sexuales.
Con este caso, Trump sigue hundiendo el prestigio de la Casa Blanca y la autoridad del propio sistema norteamericano de libertades. Trump está transformando las instituciones a su imagen y semejanza ante la alegría republicana que sigue sin dejar de ver en él un salvador. Pese a ello, Trump les acabará arrastrando hacia un abismo que les obligará a llegar cada vez más a una radicalización con la que justificar su mandato.


El momento en el que se producen estos hechos es especialmente señalado ya que acaba de comenzar la agenda de la visita de Trump a Europa para la celebración del final de la I Guerra Mundial.
El corresponsal diplomático de CNN, Nic Robertson, se muestra especialmente crítico ante el silencio europeo ante Trump:

As President Trump's combative pose, picking on CNN's Jim Acosta was splashed across the mainstream newspapers the world over and the President's strident tones on a multitude of issues still reverberated, the silence from Trump's European allies about Wednesday's confrontational press conference has been deafening.
Many of Trump's allies will meet with him in Paris this weekend to commemorate the 100th anniversary of the end of the First World War -- known as the war to end all wars.
Trump will arrive at this commemoration of peace having just opened new hostilities back home, where he threatened his adversaries -- should they not conform to his desires -- that he will take them down.
Not just taking aim at the media he insists on calling fake news, but warning Democrats -- who just won a majority in the House of Representatives -- that if they try to use their new powers to investigate him, he will investigate them too.**



No se le escapará a nadie la sutileza de distinguir, como se hace en texto, entre "Trump's European allies" y los "aliados de los Estados Unidos". Si los norteamericanos tienen problemas para mantener en un mismo "cuerpo" al "presidente de los Estados Unidos" y a "Donald Trump", los europeos —al menos sus gobiernos— se ven en la tesitura de tener que hacer la misma distinción entre un "aliado" y un zafio y amenazante personaje, llamado Donald Trump y que viene como "presidente" de la superpotencia mundial con la que mantienen importantes lazos.
Si los medios europeos son críticos con las políticas de Trump, con las que arrastra a los Estados Unidos, complicando las relaciones, los gobiernos europeos se encuentran en una difícil e insólita posición, la de un presidente extranjero que no sabe comportarse "internacionalmente", que considera que las "relaciones internacionales" (acuerdos, tratados, etc.) son "trampas" para los Estados Unidos y que la única voz que se debe escuchar en el mundo es la suya.


La tesis internacional de Trump es la negociación está en función de la fuerza de cada uno. Y si Estados Unidos es una potencia mundial, algo que nadie duda, se debe traducir en poder y en acatamiento por parte de los demás. De ahí su énfasis "renegociador", campo en el que se considera un experto en sacar las mejores condiciones para los Estados Unidos, al menos sobre el papel, y al entender del creciente "nacionalismo" (supremacista e imperialista) que se está gestando a su alrededor. Ese importante sector de la sociedad norteamericana que le apoya necesita ver que su fuerza se centra en la humillación exterior, en la pleitesía y en el cobro de la protección. Ese ha sido su planteamiento de la OTAN: cobrar por proteger Europa.


El incidente con el periodista Jim Acosta es grave y la manipulación del vídeo para intentar justificar lo que no es más que un ataque directo y sin tapujos a la prensa crítica lo complica más.
La presidencia de Trump es profundamente autoritaria. No consigue ser "antidemocrática" porque la democracia no depende de él, sino de las instituciones, por lo que se encuentra en abierta lucha con muchas de ellas o trata de controlarlas para ponerlas a su servicio. La democracia, afortunadamente, reside en el pueblo norteamericano y en las instituciones creadas para gestionarse. Eso salva a los Estados Unidos, en cuyo origen ya está tratar de evitar el autoritarismo mediante sistema de equilibrio y control de poderes. Pero todo esto no quita que la presidencia actual autoritaria, despectiva, agresiva y falta de diálogo; una presidencia que ha buscado como orientación ideológica lo más deleznable de la historia norteamericana, el racismo, el nacionalismo imperialista basado en la fuerza, el uso del supremacismo blanco, etc.
Hay una democracia institucional y una democracia de valores. La primera representa el diseño de la vida social y política para hacerla de todos: la segunda es aquella que anima a hacer que esas instituciones sean espacios de diálogo, convivencia, búsqueda del bien común y de la solidaridad. Instituciones sin valores dan lugar a un funcionamiento donde solo se gestiona el egoísmo y la fuerza.


Lo que otros políticos han hecho con discreción para evitar que se pudiera ver claramente su maquiavelismo, en Trump es descaro, que un rasgo del fascismo, ya que se ampara no en la razón sino en la fuerza. El mensaje que Trump dedicó en su visita a Arabia Saudí fue "no es cosa nuestra si no sois demócratas", eludiendo el propio sentido imaginado para los Estados Unidos, la tierra de la libertad, la república que surgió para que el pueblo se liberara de tiranos, como los que hoy representan las monarquías del Golfo y otros dictadores repartido por la periferia.
Esto quiere decir que su presidencia carece de esos valores democráticos, del poco respeto que le merecen, considerando el único que es la fuerza. De ahí los constantes conflictos institucionales e internacionales.
Lo peor de todo es que, mientras que los Estados Unidos tiene una capacidad de resistencia forjada en su vida democrática, no ocurre lo mismo con muchos de sus imitadores, que basan en la fuerza, la represión y un falso nacionalismo aliado con las religiones, como ocurre en países de Oriente Medio o en el Brasil de Broncano, lanzado a las armas, la seguridad y la insolidaridad social dentro de lo que puede ser considerado como un "nuevo egoísmo" institucionalizado, que no es más que la ideologización positiva del viejo egoísmo.
No es casual que sea la Prensa el objeto de los ataques de Trump. No es casual porque la prensa es un gran poder en los Estados Unidos, el de la opinión pública, que se contrapone a un caos informativo creado desde dentro y fuera del país para manipular.


Jim Acosta se enfrentó con preguntas que a Trump no le gustaron. Las ruedas de prensa no son de su gusto, como lo es el tuit solitario que le conecta con sus seguidores directamente. Trump es, en sí, un medio, de ahí su mala relación con cualquier intermediario que no controle en absoluto. Él es el mensaje, por parafrasear a McLuhan; lo son sus actitudes y valores, que se transmiten con él.
La prensa norteamericana informa hoy mismo de nuevos desprecios —esta vez a unas reporteras afronorteamericanas— realizados por el presidente cuando le ponen un micrófono delante. Su malhumor e impertinencia siguen aumentando desvelando lo que apenas puede contenerse en su zafiedad. Es el Trump de siempre, el acostumbrado a mandar de forma insultante, a despedir de mala manera a aquellos que no le sirven como quiere o no se pliegan.
La CNN ha recogido informaciones de los chistes y comentarios que algunos mandatarios internacionales ha realizado sobre la opinión que Trump les merece. El personaje es despreciable y, pasado el protocolo, es inevitable que se filtren las opiniones que les merece. La presencia exterior de Trump daña la imagen norteamericana en un sentido nuevo, de la misma forma que ha dañado la de la presidencia internamente.



Si Trump es un problema para los Estados Unidos, lo es también para el mundo, muchos más inseguro con él. De la misma forma que lo son los Estados Unidos con el aumento de las armas o del racismo. En la medida en que se prolonga a través de clones por la geografía mundial, gentes que han aprendido que es el miedo y el odio lo que puede atraer a la sociedad, que son las actitudes autoritarias las que son admiradas porque el diálogo requiere de inteligencia y no solo de fuerza, etc., aumenta la inseguridad global.
Europa es aliada de Estados Unidos, no cómplice de Trump. Son dos maneras diferentes de ver las relaciones. El problema grave que se plantea es separar lo que los votos han unido: la presidencia de un país y el presidente que la ocupa, persona sin sentido histórico alguno, sin compromiso con lo que los Estados Unidos puedan representar como referencia o potencia mundial. El problema proviene, como se está planteando conflictivamente desde el inicio de su mandato, del desprecio que manifiesta por su propio cargo, por lo que representa, por los valores que deberían sustentarlo.
La esperanza de que el cargo cambiaría a Trump se desvaneció hace mucho y la realidad es la contraria; es Trump el que ha cambiado la presidencia y la representación de los Estados Unidos. El artículo de Nic Bobertson termina con estas palabras: "Macron and other world leaders have learned to adjust their measure of Trump. The midterm results indicate their recalibration is far from done."** Lo que se percibe, en efecto, no es demasiado alentador para el conjunto.  Y Robertson advierte de los peligros de que ese juego con Trump dé lugar a equívocos, silencios y medianías. Pero no es sencillo, como no se le escapa a Nic Robertson. Las relaciones son con los Estados Unidos y Trump, esperan todos, es un paréntesis incómodo. Aunque parece impensable, ¿llegará el momento en eque tendrán que recordarle en público —como a Ergodan, a Maduro, a al-Sisi— que debe respetar a la prensa? Puede ser, pero hará falta valor para poner el cascabel. La perspectiva de un Trump reelecto es una pesadilla para muchos.
La manipulación del vídeo de Jim Acosta, el periodista de la CNN, muestra la realidad de Trump, su desprecio profundo por aquello que debería representar y defender, la verdad y las libertades, incluida la de prensa. 



* "La Casa Blanca difunde un vídeo alterado de la discusión del periodista de la CNN con Trump" El País 10/11/2018 https://elpais.com/internacional/2018/11/09/estados_unidos/1541785609_317340.html
** Nic Robertson "Trump's new aggression is forcing the world to change once again" CNN 9/11/2018 https://edition.cnn.com/2018/11/09/opinions/europe-silence-on-trump-is-deafening-opinion-intl/index.html



jueves, 8 de noviembre de 2018

Donald Trump vs Jim Acosta

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Tradicionalmente se ha valorado en el político su capacidad de análisis. Se ha considerado que formaba parte de sus cualidades poder comprender de una forma acertada el mundo que le rodea, considerándose una garantía para los administrados. Con Donald Trump estos principios no valen.
Es cierto, que siempre ha habido políticos que le han dicho a la gente lo que esta quiere escuchar, pero en el caso del presidente norteamericano esto va más allá de lo razonable y, lo que es peor, le funciona.
Hoy mismo, el presentador del noticiario de la CNN y el analista político invitado no podían evitar una descarada sonrisa tras escuchar uno de los fragmentos que recogían su interpretación o análisis de la situación tras las elecciones de mitad de mandato. Trump las ha considerado como un enorme éxito (no podía ser un éxito normal) ya que eso le permite, explica, negociar con los demócratas, que se han hecho con la cámara de representantes. Esa, dice, es su especialidad, la negociación. Pero no es fácil negociar nada con alguien que carece de muchas cosas, como la empatía o el sentido de la realidad.


La CNN recoge hoy el vídeo del enfrentamiento del presidente de los Estados Unidos con su corresponsal en la Casa Blanca, Jim Acosta. El enfrentamiento se produce inicialmente por la calificación de la caravana de emigrantes centroamericanos como "invasión" y se va desplazando conforme Acosta se siente atacado en lo personal (you're a rude, terrible person) y en cuanto a periodista de un medio (la CNN es difusora de "fake news", ha dado un "trato horrible" a ciertas personas de su entorno y colaboradores y es "enemiga del pueblo").
Trump hace que le quiten el micrófono a Jim Acosta y cada vez que este pide explicaciones, se explaya con los insultos y las descalificaciones. La batalla de los medios es la que más le afecta porque es su terreno, el que él considera que controla como comunicador, por tanto, allí donde se dan los más duros combates. Como mediación, son los que interfieren entre el mensaje directo y el público. Trump se ha mostrado como partidario del tuit solitario, sin mediaciones, frente a la rueda de prensa, un calvario en el que se debe mostrar autoritario ante las críticas.


Para justificar esta actitud, debe —como ha hecho— demonizar a los medios presentándolos como "mentirosos" y "enemigos del pueblo". De esta forma, puede presentar sus ataques como formas justicieras de responder a los medios. Es lo que ha hecho introduciendo en los ataques a Acosta la "defensa" de las personas "atacadas" por la CNN.
La estrategia de Trump es sencilla. Su público, sus votantes le agradecen estos gestos con los que se retroalimentan. Es una actividad peligrosa ya que implica que el riesgo personal de los informadores crece, como ya han podido apreciar algunos cuando han sufrido agresiones o insultos por el hecho de ir a cubrir los mítines presidenciales.
Trump necesita mantener la agresividad porque no hay distinción ya entre las campañas y los estados de reposo. La sociedad mediática demanda este tipo de tensiones que no deben ser relajadas so pena de perder el control sobre los públicos votantes.


La distinción entre audiencias o públicos y votantes se mantiene analíticamente, pero no en la realidad en la que los ciudadanos son tratados como un público que ha de votar, organizándose la política como espectáculo. Y eso es lo que Trump da, espectáculo. Es lo que ha hecho con Acosta en la rueda de prensa en la Casa Blanca, lo ha sometido a un ejercicio de humillación pública que ha sido degustado con placer por sus seguidores. Todos sus gestos, movimientos, posiciones, tonos, etc. mostraban ese desprecio que trataba de comunicar a sus seguidores. La realización televisiva de la rueda de prensa ha sabido captarlo perfectamente.
La resistencia de Jim Acosta ha sido la conciencia de este hecho y negarse a representar ese papel; pero Trump juega en su terreno y con sus reglas. El punto final, por su parte, ha sido la retirada provisional de la credencial de Jim Acosta como corresponsal en la Casa Blanca, una medida de fuerza que será celebrada, en el sentido expresado anteriormente, por sus seguidores.


La debilidad evidente que supone este "acto de fuerza", trata de restar atención respecto a lo que claramente es una pérdida de poder al pasar a los demócratas una de las cámaras, la de los diputados. Por mucho que Trump trate de captar los titulares con el despido del Fiscal General o prometiendo encuentros con el líder de Corea del Norte, la evidencia no se puede ocultar; ha perdido el control de una de las dos cámaras, por lo que el recorrido faltante de su mandato se le hará mucho más complicado. Eso es motivo de alerta, pues nunca se puede esperar de esta presidencia moderación o realismo, sino exceso como forma de encubrimiento de la realidad. La salida constante de colaboradores —el ya ex fiscal general Sessions es el último por ahora— muestra que Trump no solo trata de imponer su criterio ante Acosta, la CNN o los medios, sino que es su forma de ver el ejercicio del poder.
Jim Acosta ha cumplido con su trabajo. Lo que hace Trump con el suyo es más dudoso.