Mostrando entradas con la etiqueta cómic. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cómic. Mostrar todas las entradas

domingo, 4 de abril de 2021

Superman contra el racismo

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



La web de RTVE.es nos trae hoy un artículo de Jesús Jiménez, en la sección "Cómic" con el titular "'Superman contra el Klan', un cómic en el que el superhéroe se enfrenta al racismo". A veces, la necesidad de crear supervillanos  nos hace olvidar que los villanos de a pie suelen ser más preocupantes porque, lejos de las páginas coloreadas, suelen realizar sus maldades ante nosotros, demasiado ensimismados en la lectura. Sí, está bien que los superhéroes se enfrente a los males cotidianos porque los extraordinarios son espectaculares, pero poco probables.

La lucha contra el racismo o la xenofobia tiene muchos escenarios, pero sobre todo es una gran lucha en el interior de la sociedad, una lucha cultural por captar las mentes y ganar la lectura del mundo.

Las cosas no son de una manera u otra; las interpretamos en función de nuestras condiciones sociales, que es de donde sacamos nuestros valores. Las personas interpretan el mundo con las herramientas valores que el entorno nos otorga. Hay valores que ayudan a ser más independientes, es decir, a ser capaces de encontrar los resquicios por los que irnos formando un criterio propio. Por el contrario, otros sistemas son implacables con la disidencia o la discrepancia, obligando a la aceptación. Lo que suele ocurrir es la sumisión o la hipocresía social y personal absoluta, que es una forma de burlar la sanción o de encontrar fácil reconocimiento público mostrando la máscara que todos quieren o esperan ver.

El cómic que se nos presenta viene de antiguo:

 

Hay enemigos a los que los ni superhéroes pueden vencer, porque son intangibles, como el racismo o la xenofobia. Pero eso no quiere decir que se muestren impasibles ante ellos. Y el primer superhéroe en enfrentarse a esos enemigos fue Superman, en el serial radiofónico El Clan de la Cruz Ígnea (1946) en el que luchaba contra el mismísimo Ku Klux Klan. Un programa mítico de la radio norteamericana que ha servido de inspiración al cómic Superman contra el Klan (Editorial Hidra). Una estupenda historia de Gene Luen Yang y Gurihiru galardonado con el premio Harvey al mejor libro para jóvenes y jóvenes adultos.

Al final de este artículo también os recomendamos Green Lantern: Legado (Hidra) otro cómic de la exitosa línea de Novela Gráfica Juvenil de DC. Curiosamente ambos títulos inciden en el racismo contra los asiáticos y no contra los afroamericanos (algo tendrá que ver que sus autores sean asiáticos). Pero es que uno de los grandes atractivos de esta línea es que sus autores son de todas las etnias.*

 


Hay varios aspectos que se pueden resaltar de lo señalado. Que se recupere el espíritu de una emisión radiofónica de 1946 tiene una explicación. Un año después de terminarse la II Guerra Mundial, se veía con claridad como los adeptos del KKK estaban conectados con el nazismo, que consideraba igualmente como "inferiores" a los negros y judíos, especialmente (también a los gitanos). No se ha indagado mucho en este aspecto que es, sin embargo, crucial para entender las conexiones de la ultraderecha norteamericana con nazis y fascistas a través del racismo precisamente.

No se han indagado tampoco las conexiones de la Alemania nazi con una parte empresarial y financiera de la Norteamérica de la época. Apenas se trata de esta situación y de las resistencias a participar en la guerra contra Alemania.



Hay dos películas de estos últimos años en las que se trata de la parte oscura de las élites norteamericana y británica en su relación con la Alemania nazi. Tenemos "El héroe de Berlín" (Stephen Hopkins 2016), sobre el gran atleta afroamericano Jesse Owen, y mostrando el racismo no solo de los nazis sino también de una parte de la sociedad norteamericana que no veía con malos ojos lo que ocurría en Alemania. La otra, "El instante más oscuro" (Joe Wright 2017), con la figura de Winston Churchill en el centro, nos muestra, desde el lado británico, cómo determinados políticos no veían mal que Alemania se hiciera con Europa y llevarse bien con ella. Estos dos filmes rompen la dinámica maniquea y nos muestran que el "mal" no se vía con tanta claridad.



La lucha de Superman contra el KKK es una prolongación del nazismo y su aspecto racista. El racismo contra la minoría afroamericana forma parte del racismo contra los judíos. Ambos han tenido sus momentos de denuncia, quedan el antisemitismo como una lacra menos visible, lo que no significa que se haya eliminado en absoluto; solo que está más oculta. El retroceso en los derechos civiles afecta gravemente —lo vemos cada día— a los afronorteamericanos. El juicio que se está celebrando en estos días por la muerte/ejecución sumaria de George Floyd nos trae noticias cada vez más escandalosas sobre el retroceso que ha supuesto la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y cómo, desde el primer día de su mandato, muchos se quitaron las máscaras pensando que ya había llegado el momento de sacar la bilis acumulada por haber vivido dos legislaturas bajo el mandato de un negro, Barack Obama. Los signos de desprecio por el matrimonio Obama se hicieron manifiestos y se extendieron a los hispanos. Aquí recogimos diferentes incidentes a lo largo del "reinado" de Trump en este sentido. 



El racismo contra los asiáticos ha estado ahí, quizá como uno de los más constantes. Tuvo su momento contra los norteamericanos de origen japonés, que fueron encerrados en campos de concentración mientras duró la guerra. Después ha habido oleadas conforme Japón se convertía en una potencia económica, algo que sirve para azuzar el racismo contra ellos y que posteriormente se aplicó a los de ascendencia China, llegando a su momento culminante con la fusión de la guerra económica con la pandemia, definida por Trump como el "virus chino" o "kung flu", que ha permitido la actual oleada de ataques brutales contra personas asiáticas por Estados Unidos y ha sacado a la gente a la calle a manifestarse contra este racismo que estalla violentamente.

El racismo contra los ciudadanos chinos se produjo desde que en el siglo XIX fueron llevados para la construcción del ferrocarril que atravesó los Estados Unidos de costa a costa. Se crearon leyes específicas contra ellos y para controlarlos y evitar que pudieran expandirse por el país creando familias.

La BBC, en 2017, antes que se desatará el frenético movimiento anti China, recogía las investigaciones realizadas sobre la discriminación de orden racista practicada contra los inmigrantes chinos:

 

"Al tiempo que luchaban por encontrar trabajo, los inmigrantes chinos también peleaban por sus vidas. Durante las primeras décadas en Estados Unidos, los chinos sufrieron una epidemia de ataques racistas violentos, una campaña de persecución y asesinatos que hoy en día se ven con estremecimiento", señala el reportaje "Inmigration" del sitio en internet de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos.

"Desde Seattle hasta Los Ángeles, desde Wyoming hasta los pequeños pueblos de California, los inmigrantes chinos fueron obligados a dejar negocios, abandonar ciudades, fueron golpeados, torturados, linchados y masacrados, generalmente con la mínima esperanza de recibir ayuda de la ley".

Se puede afirmar que los inmigrantes chinos sufrieron el peor tratamiento que haya tenido cualquier otro grupo que vino voluntariamente a EE.UU."

Biblioteca del Congreso de EE.UU.

"El odio racial, una economía incierta y un gobierno débil en los nuevos territorios contribuyeron a este clima de terror y derramamiento de sangre", indica la institución.

Y es que para muchos historiadores, los chinos fueron el chivo expiatorio de la clase política estadounidense de la época.**

 


Como vemos, no es una novedad. Trump hizo lo mismo, convertir a China en el objeto de todos los odios. Y esto es difícil de controlar una vez puesto en marcha, como vemos en esos vídeos callejeros sobre ataques brutales a mujeres mayores que aparecen con frecuencia en la propia prensa norteamericana.

Es peligroso jugar con el racismo. El hecho de que se ponga en marcha un cómic con Superman atacando el racismo y que sean autores asiáticos quienes lo estén realizando poniendo énfasis, como dice el autor del reportaje de RTVE.es, en las víctimas asiáticas no tiene nada de particular. La persona que atacó brutalmente a la mujer de 65 años pateándola en Nueva York era afroamericana, lo que motiva cierta reflexión sobre las jerarquías raciales en Estados Unidos. Es fácil convertir el racismo en "nacionalismo" de hecho, eso lo que se hace y lo que hizo Trump señalando los "enemigos de Norteamérica". Una vez que has marcado el objetivo, se convierte en un deber patriótico atacarlo. No tiene demasiada complicación dar el salto de una categoría a la otra. El racismo sabe disfrazarse bien hasta que sale desde detrás de la máscara bajo la que se camufla.



Ahora Superman sale contra el KKK. Ya es tiempo que lo haga. Si sirve para sembrar un mensaje de rechazo al racismo, bienvenido sea. Se ha retrocedido mucho en estos años. Ha sido demasiado fácil ir saltando de un objetivo racista a otro; afroamericanos, hispanos y después asiáticos han sido las dianas contra las que el racismo ha disparado su odio, con sus prejuicios y complejos.

Hay que extender a la educación los principios básicos porque las fuerzas que sostienen el odio racista permanecen ahí, aprovechando cualquier resquicio para colarse en nuestras vidas. Cuando no es la economía, es la sanidad; todo vale para camuflar el odio y extenderlo.

No hay país que se libre si no se tiene la prevención necesaria. Hoy tenemos grandes ventiladores de esparcir odio en un mundo interconectado. No hay que bajar la guardia. En la vida real, no va a ser Superman quien nos libere de nuestros prejuicios. 

 

 

* Jesús Jiménez "'Superman contra el Klan', un cómic en el que el superhéroe se enfrenta al racismo" RTVE.es 4/04/2021 https://www.rtve.es/noticias/20210404/comic-superman-contra-klan-comic-superheroe-se-enfrenta-racismo/2084234.shtml 

** Margarita Rodríguez "Cómo fue la primera gran ley para prohibir la inmigración a EE.UU. 130 años antes de la llegada de Donald Trump al poder" BBC 26/02/2017 https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-38911348

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Besugos sin diálogo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Ayer, dentro de una de esas conversaciones con retoques didácticos, me traté de explicar lo que los españoles entendemos como "diálogo de besugos" o "diálogos para besugos". Creo que se entiende algo si un mira a un besugo de frente, con esos ojos grandes y la boca abierta, que suele ser el estado en que uno se lo encuentra en las pescaderías. Hay "cara de besugo", como hay cara de "carnero degollado". "¡Vaya cara de besugo!", se decía antes o "¡no pongas esa cara de besugo!". Y en el menú imaginario de los cómics, antes tebeos, las raspas del besugo no podían faltar sobre la mesa como signo de una comida opípara, palabra caída en desuso desde que la dietética, el aeróbic y los alimentos bajos en calorías se fueron adueñando de nuestras vidas. Ahora hay una iniciativa, dicho sea de paso, para que en los menús se indique, además del precio, el número de calorías. Un intento más de amargarnos la vida sin necesidad de echarle vinagre o limón. Habrá que pedir una cuenta al principio y otra al final.
Buscando el origen de la expresión sobre los besugos, me encontré con el texto de Armando Matías Guiu, uno de sus creadores, vinculado a la editorial Bruguera (entro otras muchas cosas), en donde surgieron los "diálogos" en la revista "El DDT". Guiu explica que aquellos famosos diálogos tuvieron varios padres, como nuestra Constitución, que no se firmaban porque era norma de la editorial que solo lo hicieran los dibujantes. Aunque él se presentara como "dibujante de ideas, cuenta, no le dejaron estampar su nombre en aquellos diálogos.


En la web denominada "13 Rue Bruguera", realizada por amantes de aquellos tiempos gráficos y de sus personajes, hay un apartado dedicado a los "diálogos" y al creador de muchos de aquellos textos, que el propio autor indica que fueron copiados hasta la saciedad por humoristas poco imaginativos pero con sentido de la oportunidad. Aquel "—buenos días —buenas tardes" con el que comenzaban todos los textos se hizo famoso y me llegan ecos de algún compañero del colegio que los usaba como gracia.
En la página se recoge el prólogo que Armando Matías Guiu realizó en 1989 para la edición de sus "Diálogos para besugos", publicado por la editorial Hogar del Libro, bonita matización a la conocida "Casa del Libro". Así comienza el prólogo: «La política es, a veces, como un “diálogo para besugos”. Nadie dice lo que piensa; Algunos, no piensan lo que dicen; aquellos, piensan y no dicen; éstos, nadie sabe lo que piensan; de los de más allá una piensa que piensan, pero ellos no piensan que uno piensa.» Y uno piensa que lo de pensar en política ha quedado como antes quedaba el "valor" en tiempos de paz tras finalizar el servicio militar, en un generoso "se le supone". Nos hemos quedado con besugos, pero sin diálogo.
En lo que ha llovido políticamente desde 1989, lo que sobra ya en política es el verbo pensar, que se ha convertido en un mucho suponer, a la vista de lo que nos toca tragar cada día. Y es que este país ya no nos lo pueden explicar ni los humoristas, que generalmente han sido los más certeros en sus definiciones y análisis. Antes los humoristas iban de dos en dos, pero ahora ya ni eso. Se les llama monologuistas, que es como el autoempleo del humor. Ellos se lo guisan y, la mayor parte de las veces, se lo comen, pero con patas, otra expresión que tiene su miga. En la política ocurre algo parecido, también se nos ha llenado de monologuistas, con amigos que se desternillan con sus gracias pero que a los demás nos dejan indiferentes. Hoy el público se divide entre los que aplauden a rabiar a su monologuista favorito, los que se quedan impertérritos preguntándose dónde está la gracia y, finalmente, los realmente cabreados, que después de lanzar lo que tienen a mano al escenario, pasan por taquilla a que les devuelvan las entradas.

La fórmula "diálogo para besugos" quedó acuñada como una feliz expresión del idioma como referencia a aquellos escritos en "El DDT". Pero los que usan la lengua se quedan con la expresión y se olvidan de sus orígenes, quedando las palabras como con vértigo de no tener los pies en el suelo. No podemos saber el origen de todo lo que usamos, pero un poco de curiosidad no está mal.
Una de las grandes ventajas de tener alumnos o amigos extranjeros (o ambas cosas a la vez) es el saludable esfuerzo de memoria que supone rebuscar de dónde ha salido lo que sale de nuestra boca cada día. Además de la preocupante falta de sentido de lo que decimos, lo es también la falta de sentido histórico del porqué lo decimos. Puede que haya gente a la que le parezca normal que los besugos dialoguen, pero debería entonces extrañarnos que lo hagan con tan poco tino.
Explorar el sentido de lo que decimos, qué son esos ladrillos con los que construimos nuestros discursos, es siempre interesante y se lleva uno muchas sorpresas y disfrutes rebuscando. Muchas de las barbaridades que escuchamos y leemos vienen de esa falta de interés por las palabras y lo que hay tras ellas. No me refiero a los discursos eruditos sobre la etimología, sino al rico fondo de la cultura —en su sentido más amplio— que cada época plasma en expresiones afortunadas que siguen navegando hasta otras generaciones. "Diálogo para besugos" es una de ellas.

Creían nuestros filósofos hermeneutas que el verdadero acto creativo del hombre estaba en la lengua, en el momento en que a una experiencia nueva le tenemos que poner nombre. Les parecía que en ese acto de creación se plasmaba la poeticidad del lenguaje, que convierte a la especie humana en creadora y creativa. Cuando algunos filósofos descubrieron eso, se dedicaron, como Heidegger, a estudiar a poetas como Hölderlin, tratando de encontrar la magia de lo humano en la magia de sus palabras fundacionales del orden del mundo y de la mente, pues eso hace el lenguaje, ligar ambos. Por eso Nietzsche hablaba de la energía creativa y del poder de las ilusiones devenidas en ficciones y metáforas, formas de superar nuestro imposible conocimiento del mundo tal como es.
No creo que los besugos sean animales más estúpidos que los demás pero, en nuestra clasificación injusta, consideramos que lo absurdo de los humanos les imita. Si los besugos hablaran realmente y dialogaran entre ellos, escribirían con gran éxito sus "diálogos para humanos", en los que se resaltaría la incapacidad de entenderse.
¡Y luego dicen que el besugo es caro!



* "Diálogo para besugos" Web "13 Rue Bruguera" http://seronoser.free.fr/bruguera/dialogosparabesugos.htm