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miércoles, 11 de junio de 2025

Terror educativo

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El terrible tiroteo producido en un instituto de la ciudad austriaca de Graz vuelve a traer a nuestras páginas y pantallas la cuestión de este tipo de actos cometidos por ex alumnos en los centros escolares. Entremezclados con otros actos de violencia, como atentados radicales, actos de guerra, etc. estos actos en centros educativos no son suficientemente explorados en origen y causas, solo se suele atender a sus efectos, los diez muertos en Graz, pero no se suele ir más allá.

Estos actos violentos en centros del sistema educativo suelen tener dos caras, los asesinatos y los suicidios —en el caso de Graz, con ambos resultados—, seguidos por otros tipos de violencia (acoso, violaciones grupales, etc.). Como casi todo lo relacionado con infancia y juventud, queda tapado por un cierto velo social que no quiere deshacerse de las idealizaciones y prefiere ignorar los motivos reales que pueda haber tras estos actos. Sin embargo, deberíamos empezar a mirar críticamente nuestros sistemas educativos y lo que ocurre en ellos.

En RTVE.es nos cuentan que

La policía apunta que el atacante actuó solo, pero el motivo todavía se desconoce. Según el diario Kronen Zeitung, el supuesto agresor era un estudiante del centro que había sido víctima de acoso escolar. A su vez, el periódico Salzburger Nachrichten ha afirmado que se trata de un exalumno de 22 años. Ese medio ha señalado que acudió a dos aulas, una de ellas en la que estaban sus antiguos compañeros, con una pistola y una escopeta que poseía legalmente.*

La forma estandarizada de ofrecernos la información, distinguiendo entre acción "solitaria" o en "banda", ya nos dice mucho sobre la forma social de enfrentarse a los hechos. Inmediatamente se nos dice que sufrió "acoso escolar" y después que una de las aulas en las que realizó la matanza era la de sus "antiguos compañeros". ¿Hace falta mucha más "explicación"? ¿Se "desconoce el motivo"? El detalle final sobre la "legalidad" de las armas completa el absurdo como tapadera desviando las cuestiones a las meramente accesorias. Se dice que sufrió acoso, pero se dice desconocer los motivos, que usó armas, pero que eran legales.

De esta forma estandarizada se encubre la gravedad del acoso, la inoperancia de los centros ante él y el nulo seguimiento de sus consecuencias. Es el precio de negar lo que ocurre en miles y miles de lugares educativos donde los grupos pueden destruir a las personas mediante todo tipo de violencia, como las señaladas anteriormente.

En la mayoría de los casos se relaciona con la salud mental de los atacantes, pero apenas se indaga en las causas, en el origen de porqué se ha generado un odio de tal calibre en esas personas llevándoles al radicalismo violento de asesinato o del suicidio o de ambos.

En muchas universidades se empiezan a realizar protocolos para prevenir los casos de suicidio entre el alumnado, que suele rondar las edades del ex estudiante no graduado de Graz. Se hace muchas veces para tener la conciencia más o menos limpia ante los posibles casos. Sin embargo, no suelen pasar de ahí, de un documento, eludiendo, como en los demás casos, la investigación de que ha fallado en la totalidad del sistema para que se produzcan estos casos sin detección.

Hay que ser consciente de lo que el propio sistema en su conjunto puede provocar para generar estas respuestas. Lo individual es importante, pero no se puede reducir o ignorar porqué se producen estas reacciones ante lo experimentado dentro del sistema educativo.

Recordemos en España el acoso contra las gemelas que se suicidaron (2023) como uno de los recientes en los que el acoso tenía su papel, Hay otros. Unos acaban en suicidio, pero allí donde hay armas fáciles de acceder, los riesgos de ataques en los centros contra compañeros aumentan. Austria, nos dicen, tiene una gran cantidad de armas en manos de la ciudadanía. La tentación está ahí.

El aumento de la violencia social de múltiples manera, especialmente del acoso tanto en la realidad como en la realidad virtual, lo tenemos cada día en nuestros medios. Pero no se trata solo de dar cuenta de los hechos, sino de indagar en las causas, algo que parece no interesar más allá de lo judicial, asumiéndose el "acoso" como "normalidad". Se nos ha contagiado la visión norteamericana del sistema educativo como una jungla en la que hay que sobrevivir, la que se nos ha transmitido durante décadas a través del cine y la TV. La hemos ido asumiendo e imitando en sus respuestas. Hasta no hace mucho tiempo, este tipo de actos se daban mayoritariamente en los Estados Unidos por las dos condiciones, el acoso y la disponibilidad de armas.

Hoy los tenemos en nuestras calles e instituciones educativas, donde las noticias de navajazos son constantes, síntoma de una juventud armada que percibe la agresividad y violencia del mundo que le rodea, cada día más polarizado.

El descenso de las edades de los inmersos en este tipo de incidente violentos que se desarrollan en las aulas o fuera de ellas es una señal que es continuamente ignorada. Los centros se quejan de no tener psicólogos, los psicólogos de ser pocos y así hasta el siguiente caso,

Pero hay muchas cosas que se pueden hacer dentro de los centros, que está claro que son algo más que espacios en los que se va a aprender. En los centro se aprende, pero sobre todo se vive y se aprende a vivir. Que esa percepción sea la de vivir con miedo, rodeados de agresores y acosadores a los que nadie controla, es algo que hay que tener en cuenta y tratar de remediar. Nuestros ideales educativos son bonitos; nuestra realidad educativa, no tanto.

Quizá estamos fallando en lo que enseñamos, directa e indirectamente, y habría que poner el acento en otras muchas cosas, las que rigen la convivencia. Los centros no están aislados y no todo se aprende allí, Lo que escuchamos, lo que vemos cada día, también es formativo, pero en un sentido negativo. Quizá nos rodean demasiadas malas escuelas.

Todo lo dicho, evidentemente, no tiene ningún sentido exculpatorio, pero sí una crítica a un sistema que ve crecer ante sus ojos demasiados males sin apenas hacer nada. Todo acaba con estas tragedias.

Que algunos estudiantes salgan de sus centros educativos con el deseo de matar o de suicidarse es algo sobre lo que tendríamos que actuar con más eficacia porque no son casos azarosos, tienen sus motivaciones. 


* "Un joven mata a nueve compañeros y un profesor en un colegio en la ciudad austríaca de Graz y se suicida" RTVE.es 10/06/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250610/muerto-ataque-escuela-austriaca/16618185.shtml

miércoles, 18 de diciembre de 2024

El tiroteo (y postdata)

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

[ver postdata final]

Hay algo. No sé qué es, pero hay algo raro que hace que la gente piense y actúe de forma cada vez más extraña. Lo vemos en las noticias que nos llegan cada día con gente rara, rara.

La chica nos mira desde la foto que se nos muestra en pantalla. Parece muy normal, pero vemos que a su derecha hay un rifle automático. Nos fijamos en su vestimenta y vemos que luce una camiseta con el rostro del Joker, un personaje también raro en un universo también raro. La imagen del Joker es además la del actor australiano que se suicidó a los 28 años con un Oscar y un Globo de Oro a sus espaldas el año que interpretó el papel en el filme El caballero oscuro (The Dark Knight, Christopher Nolan 2009). Todo un poco raro y sirvió para construir la leyenda negra del filme y del actor, que quedó unido a la considerara por la crítica como mejor película de superhéroes. Eso representa la foto de la camiseta de la chica. Todo muy raro: un personaje que representa una variante enloquecida del mal acaba en la camiseta de la chica del rifle automático.

Todo encuentra su explicación (¿?) en el titular que nos cuenta porqué está la foto allí: " Una estudiante de 15 años que promovía el odio a los hombres fue la perpetradora del tiroteo en el colegio de Wisconsin":

Las autoridades han identificado a la estudiante Natalie Rupnow, de 15 años, como la perpetradora del tiroteo en una escuela cristiana en Madison (Wisconsin, EE.UU.) en el que murieron tres personas, incluida la agresora, informó este lunes la policía.

La sospechosa se disparó a sí misma y fue declarada muerta de camino al hospital, detalló en rueda de prensa el jefe de policía Shon Barnes, quien había informado más temprano que, al llegar a la escuela Abundant Life, poco antes de las 11:00 am hora local (17:00 GMT), hallaron a "múltiples víctimas heridas por arma de fuego".

Las primeras informaciones señalan que la adolescente usaba el nombre en línea 'Sam' o 'Samantha' y ha abogado por el exterminio de todos los hombres, desde los bebés hasta los ancianos.*


 

Los acontecimientos son raros, pero hay que reconocerle cierta coherencia contextual, es decir, toda la rareza va en el mismo sentido, todo pasa a ser irracionalmente coherente. La chica odia a los hombres y aboga por su extinción, para lo que se pone una camiseta del Joker, coge un rifle automático, mata y se suicida.

Hay una normalidad extraña como la que la foto misma transmite. Natalie o Sam o Samantha luce normal, nos mira normal y nos da a entender que el exterminio masculino empieza hoy en un colegio cristiano. Todo normal.

No sabemos qué tipo de experiencias han llevado a la joven a tomar esa determinación, pero eso ¿dónde nos lleva? ¡Vaya usted a saber! Cuando se alcanzan estos niveles de normalización de violencia que se resuelve en un simple ejercicio contable de matar al máximo posible tirando de gatillo, ¿qué sentido tiene preguntarse por la "nueva normalidad"?

Los medios nos dan simplemente la cifra del número de tiroteos en escuelas e institutos de los Estados Unidos, el número de muertos que han causado y recuperan los datos de los más numerosos para que sepamos cómo ha sido el nuevo tiroteo. En las escuelas norteamericanas, nos vienen a decir, se estudia, se mata y se muere. ¡Ah! y se hace deporte.

También se debate sobre el porcentaje del profesorado que no quiere lleva armas. Un titular de BBC Mundo tras una matanza escolar de 19 alumnos y dos maestras, producida en mayo de 2022, da voz a una superviviente: "Si me hubieran dicho que para ser maestra en EE.UU. se requiere estar armada, no me habría convertido en maestra"** Diríamos que su sentido de la "normalidad" ha cambiado. Ha salido viva de esa "experiencia docente", ha sobrevivido para contarlo y poder decidir si llevará armas o no en la escuela, una extraña decisión que ella nunca se imaginó que tendría que tomar para sobrevivir en un entorno educativo.

BBC Mundo

La nueva normalidad se basa en este tipo de situaciones en las que se le pide a uno que tome decisiones que uno nunca pensó que tendría que tomar.

Vi hace un par de día la película butanesa "El monje y el rifle" (Pawo Choyning Dorji 2023) que recomiendo y donde quizá la apreciación de otra normalidad dé alguna respuesta, aunque abierta. Ya saben, Bután es el único país que tiene un ministerio para la Felicidad, cuyo índice es medido cada año.

Quizá vamos por el camino equivocado; quizás los raros somos nosotros. Quizá estamos ya convencidos de que la felicidad no existe que no nos molestamos en buscarla.

 

* "Una estudiante de 15 años que promovía el odio a los hombres fue la perpetradora del tiroteo en el colegio de Wisconsin" 20minutos 17/12/2022 https://www.20minutos.es/noticia/5664645/0/eeuu-tiroteo-una-estudiante-15-anos-fue-perpetradora-tiroteo-colegio-wisconsin-ee-uu/

** "Si me hubieran dicho que para ser maestra en EE.UU. se requiere estar armada, no me habría convertido en maestra" BBC Mundo 14/06/2022 https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-61727580

Postdata con nocturnidad (20:34):

Más raro todavía. La foto que se nos mostraba en las informaciones citadas resulta ser falsa, lo que convierte en texto anterior en deliciosamente inexacto. Los datos son ciertos, la reflexión no deja de ser reflexión, pero la imagen publicada no es de la persona señalada, lo que le da un tono distinto, pero no menos ejemplar. No deja de ser una paradoja que, con tan poca fiabilidad, los medios deberían poner en su primera página aquello de "inspirado en hechos reales", que es a lo que nos vamos acercando.



En RTVE.es se nos desvela que ella es otra ella, que no sabemos cómo es, que la foto que se etiquetaba como procedente de redes sociales es de una persona distinta, que no ha matado a nadie, que sepamos. No se nos dice que sea "falso", solo "engañoso" que es una categoría que hará la delicia de los epistemólogos.

Nos dicen en VerificaRTVE:

Esta fotografía no muestra a la presunta autora del tiroteo en una escuela de Wisconsin. La persona que aparece en la imagen es una actriz estadounidense sin relación con este ataque. En VerificaRTVE hemos realizado una búsqueda inversa y constatamos que la fotografía original se publicó en el perfil de Instagram y de X de una actriz estadounidense el 5 de julio. La propietaria de estas cuentas y que aparece en la fotografía es Dasha Nekrasova, conocida por su actuación en series de televisión como Succession o la película The Scary of Sixty-First. Además, Nekrasova mostró actividad en su perfil de X en las horas posteriores al tiroteo. ***

Y también se señala como cierre:

Este tiroteo ha sido objeto de otros contenidos desinformativos. El verificador estadounidense Politifact ha desmentido publicaciones que afirman que Natalie Rupnow era una mujer trans. En VerificaRTVE ya te explicamos que en redes sociales tratan de desacreditar a la comunidad LGTBI a través de publicaciones que atribuyen la autoría de tiroteos a personas trans. ***


Sí, volvemos a la "rareza", que es de lo que se trataba. Parece que es ya no es suficiente fiarse de los medios fiables. Esto supone que deben dedicar tiempo y esfuerzo a saber si lo que creen que es cierto es cierto, lo que puede generar todo un sistema que colapse.  La sociedad de la información es un espacio donde la verdad, siempre apreciada, se esta convirtiendo en algo cada vez más difícil de establecer. Los que salen beneficiados son los escépticos, claro, y todos aquellos interesados en colarnos cosas, como se nos dice al final del texto.

*** Sara Marco / Javier Menasalvas "Esta fotografía no muestra a la presunta autora del tiroteo en una escuela de Wisconsin" Verifica RETVE  18/12/2024 | 17:14 horas https://www.rtve.es/noticias/20241218/fotografia-no-muestra-a-presunta-autora-tiroteo-escuela-wisconsin/16378062.shtml

domingo, 18 de septiembre de 2022

La matanza de Izium y las Zetas barcelonesas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La incapacidad de Putin para controlar el discurso internacional hace depender su suerte de poder controlar los discursos interiores. Una guerra entre vecinos solo se puede saldar por un golpe en la retaguardia. Invadir es colocar al enemigo dentro, en la retaguardia. La invasión solo puede sostenerse en el exterminio y no están los tiempos para esto y menos una súper potencia que no solo no ha ascendido sino que se ha condenado ella misma al marginarse de la comunidad internacional. Putin solo logra aliados comprometidos allí donde hay dictadura, autoritarismo y control mediático. Lo dem.as es pleno rechazo en cada acción.

El descubrimiento en la ciudad de Izium de más de 400 cadáveres con signos de tortura es una muestra descarnada de lo que le supone de desgaste a Rusia el ocupar poblaciones. En más de una ocasión hemos calificado la guerra que Rusia ha montado como un absurdo, como algo cuyas opciones son todas negativas para Putin. Una vez movido el ejército ruso, no les queda otra opción que arrasar y masacrar porque quedan rodeados de ucranianos, es decir, quedas envuelto por tu propio enemigo. Las torturas  a los civiles son algo más que sadismo; son una consecuencia del absurdo del movimiento realizado.

Durante siglos, Rusia (no solo ella) impuso su imperio devastando lo conquistado, desplazando las poblaciones ocupadas hasta los confines de su imperio y reemplazando a los exiliados por campesinos rusos, que quedaban así constituidos como nuevas poblaciones rusas. Pero los tiempos no están para este tipo de operaciones mediante las que, por ejemplo, se convierte al prusiano Kant en filósofo ruso cambiando Könisberg por Kaliningrado, tal como hizo Rusia anexionándose el territorio en 1945. Hoy es una evidencia histórica y geográfica de una forma anticuada de proceder.

Pero Ucrania es un poco más grande que Könisberg y ya no están los tiempos para estas prácticas rusas para hacerse con enclaves estratégicos. Pese a ello, lo hizo con Crimea hace unos años y todavía padecemos las consecuencias de esta visión del ejercicio violento del poder.

Izium es la muestra más clara de que Putin no puede ganar esta guerra. Esas 440 tumbas encontradas hasta el momento son la muestra evidente de que los ucranianos ni se rinden ni se van a rendir. A Rusia solo le queda la opción de matarlos a todos, de torturarlos y mandarlos a la tumba, si quiere ganar esta guerra.

La motivación ucraniana está clara, defiende su tierra, su futuro. La rusa es una ficción nacida del Kremlin: van a liberar a dos provincias rusófonas (ya sabemos por qué) de "las garras del fascismo". Esto habría funcionado si la guerra hubiera terminado en un par de días y hubieran regresado sonrientes y entre aplausos, con el público agitando banderitas. Pero cuanto más tiempo pasa, menos creíble es y, por ello, más se resquebraja la mentira del Kremlin.

Por todo esto las voces de disenso se amplían por toda Rusia. Con este panorama, a Putin se le abren tres frentes: el ucraniano, el internacional y, finalmente, el ruso, el de la disidencia, el de los que no se creen nada y empiezan a pagar las consecuencias de las acciones de Putin. Por eso las sanciones han ido mayoritariamente hacia el entorno de Putin, a los que le apoya de forma decidida. Se trata de someterlos a la decisión difícil de elegir entre el patrón y el patrimonio, entre Putin y las fortunas que han acumulado a su sombra. La caída de disidentes por las ventanas, los muertos por envenenamiento, etc. son el resultado de la discrepancia. Esta ha ido descendiendo hacia capas más amplias que las de los oligarcas. Ya tenemos firmas de concejales rusos pidiendo su dimisión y la declaración de traidor, como hemos visto días pasados.

 

Cada población que se recupera por los ucranianos no es solo una victoria. Es también una acusación histórica contra Putin, la forma en la que pasará a la Historia. Su intento de volver al imperio se basa en el miedo y en la conquista en un mundo que se había globalizado y quería crearse sobre el comercio.

Rusia se ha cerrado sola las puertas del futuro. Los países occidentales han de medir muy bien los pasos y estar atentos a los movimientos internos del país. Toda la firmeza frente a Putin no debe dar a los rusos la sensación de que Putin les "defiende", sino que él es el obstáculo. Pero a la política errática de los Estados Unidos no le va a resultar fácil contenerse, pues está necesitada de "triunfos" tras los desastres causados en Afganistán y otros puntos en Oriente Medio, que han permitido regresiones apoyada, precisamente, por Rusia en varios casos.

Casi todo lo que nos llega permite contemplar que esto se le está escapando a Putin de las manos. Los sectores más radicales piden destruir Ucrania, arrasarla y hasta fusilar a los generales que fracasan en el frente, que no logran vencer a los ucranianos. Todo ello calienta a Rusia. Habrá un punto crítico en el que la situación de Putin pase a ser defensiva.

Por lo pronto, ninguno de sus objetivos se ha cumplido, tampoco sus justificaciones. Lo que ha hecho es acelerar la defensa de Europa en zonas que antes abogaban por distanciamiento o neutralidad. Ahora buscan el amparo de la OTAN y de la Unión Europea. No creo que esta fuera la previsión de Putin.

Las noticias de estos días no hablaban de pintadas prorrusas en zonas de Barcelona, de esas Zetas con las que se pintaban los tanques rusos y que parecían reproducirse en las victorias. Su aparición en diversos espacios de Barcelona es raro. Es cierto que algunos independentismos han hecho buenas migas con Putin, siempre atento a todo lo que desuna y debilite a Europa, pero tampoco hay que sobrepasar los límites del ridículo en exceso. No sé quiénes son los autores de dichas pintadas, pero no se hacen ningún favor ni podrán crear ningún tipo favorable de clima a lo que en estos momentos es pura barbarie en Europa. ¿Quizá los que añoran el rico turismo ruso? ¿Amigos imperiales? No es fácil ponerse en la mente de quien se dedique a ello.

Quizá sean rusos que, en la distancia, echan de menos el imperio, pero no se atreven a volver. Rusia les habría supuesto un elevado riesgo si el signo hubiera sido contrario. Es fácil ser prorruso lejos de Rusia, supongo que una multa de los Mossos por hacer pintadas; no lo es tanto ser anti Putin en Rusia o simplemente estar en contra de la invasión y la tortura, signos por los que su presidente pasará a la Historia. Ni su torso desnudo ni la caza de osos ni sus llaves de judo con adversarios benevolentes, etc., solo por sus crímenes. Quizá sus asistentes le acerquen en el desayuno las fotos de cómo en Barcelona se valoran las acciones rusas. Quizá levante un ceja y esboce algo parecido a una sonrisa. Que no se engañe.


lunes, 6 de junio de 2022

El odio escénico y las armas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Cualquier dato que se dé sobre las matanzas en los Estados Unidos son escalofriantes, un escándalo. Son también los límites de la democracia, ya que, según se afirma siempre, finalmente todo se traduce en un problema entre demócratas y republicanos y la Segunda Enmienda.

El problema según unos está en las armas y según los otros en los que las usan, pero pocos se centran en las víctimas, para cuyas familias solo que lágrimas y palabras, poco más. No se ha terminado de enterrar a las víctimas cuando, en cualquier punto del país, se está iniciando otro tiroteo. Nada detiene a los locos, nadie convence a los defensores. Es un drama específicamente norteamericano.

En el editorial de The Washington Post aparecido el día 4 de junio, con el titular "Yes, we can do something about gun violence", como tantas otras veces, se levantan las voces, pero no surgen las ideas convincentes, los argumentos definitivos para cortar esta locura constante. Allí se señala la dimensión de esta tragedia persistente:

The fatalism is misplaced: Of course it does not have to be this way. No other high-income country has the level of gun violence that has become commonplace in the United States. An average of more than 40,000 Americans die each year in gun homicides, suicides or accidental shootings. That is more than 110 people each day. Before the gunman opened fire Thursday at St. Francis Hospital in Tulsa, there had already been 232 mass shootings, according to the Gun Violence Archive, which defines a mass shooting as one in which four or more people, not including the shooter, are injured or killed.*

No creo, pese al esfuerzo realizado por los que quieran acabar con este mal, que el fatalismo esté "fuera de lugar". El obstáculo no son las armas, sino el propio pensamiento norteamericano tradicional y sus propias raíces, la forma que conciben el gobierno y sus relaciones con la ciudadanía. De todo ello se ha hecho bandera y negocio; los políticos lo usan para ganar votos, los fabricantes para ganar dinero.

La violencia está en la raíz misma del individualismo norteamericano, la idea de que es la norma del mundo y que sin armas te pueden arrastrar y destruir. La mentalidad conquistadora hace que el norteamericano se vea en pie de guerra para defender lo suyo de forma permanente.

Pero los crímenes tienen algo de regreso, de venganza, de ajuste de cuentas. Salvo algunas excepciones, la gran mayoría de las matanzas se producen como cierre de un proceso que se desencadenó en la infancia o adolescencia y que se resuelve ahora con un reguero de muertes.

El hecho de que sean escuelas e institutos los lugares preferidos por los agresores no es casualidad. Son los escenarios de mayor sufrimiento, donde pasaron infancias desgraciadas sufriendo la violencia grupal e institucional. Ningún país mantiene este nivel en la relación de violencia con las escuelas e institutos, lugares convertido es escenario de dramas diarios que a los que se vuelve para devolver el mal que se hizo. Lo pagan inocentes.

Ha habido matanzas de corte racista en los que los asesinos se desplazaban cientos de kilómetros para realizar sus matanzas. Han sido crímenes de odio, generalmente racistas, animados desde fuera por discursos irresponsables. Pero lo que ocurre en los colegios e institutos tiene un perfil distinto. Son personas que sufrieron acoso, que fueron insultados, agredidos, se burlaron de ellos; lo hicieron en la mayoría de los casos los compañeros que ya no están. A los asesinos les da igual, su odio es escénico. Matan a los que se encuentran allí; no es personal, es espacial. El debate sobre las armas esconde el debate necesario sobre el acoso, sobre la violencia previa existente en las aulas. Ese es el caso del asesino de Uvalde, como señala la propia prensa norteamericana al describirle.

Si no se puede acabar con las armas, debería tratar de encontrarse alguna solución para este acoso terrorífico al que nadie parece poder poner fin. Los crímenes surgen de las armas, pero el mal que aprieta los gatillos entra antes en las mentes y no sale de ellas hasta que explota. Entonces ya es irremediable.

Puede que no haya fuerza política suficiente para frenar la posesión y la compra de armas. Pero seguro que, en vez de armar a los profesores, como proponen los republicanos con Trump y los suyos al frente, es posible dotarlos de medidas de prevención para evitar que se creen muchas de esas situaciones de odio.

En una sociedad armada, las armas son la respuesta. Pero la violencia está en las instituciones, en un círculo vicioso, en el día a día de muchas vidas insoportables. Pero ese debate se elude entre los que claman contra los "locos" y los que claman contra las "armas". Pero los que producen ambas cosas son los mismos.

 

* Editorial Board "Opinion / Yes, we can do something about gun violence"  The Washington Post 4/06/2022 https://www.washingtonpost.com/opinions/2022/06/04/yes-we-can-do-something-about-gun-violence/

viernes, 27 de mayo de 2022

Armas y mercado

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La cruel matanza ocurrida en días pasados en una escuela de Texas ha vuelto a producir el mismo fenómeno de mercado que en otras matanzas anteriores: subida de las cotizaciones en bolsa de los fabricantes de armas y subida de las compras de armas. Lejos de repudiarse, el fenómeno es el contrario.

Cuando una compañía aérea tiene un accidente, las acciones de esa y las demás compañías del sector suelen experimentar una fuerte caída. La explicación psicológica es que un accidente hace retraerse a los viajeros, que durante unos días se vuelven reacios a viajar usando este medio de transporte. Posponen sus viajes o cambian de medio.

Pero con las armas ocurre lo contrario en los Estados Unidos. Cualquier tiroteo en lugares públicos, con muertos como es el caso, dispara las ventas y hace subir la cotización. En Infobae nos explican el fenómeno:

Las acciones de las principales empresas fabricantes de armas en Estados Unidos subían este miércoles, un día después del tiroteo en una escuela de Texas que dejó 19 niños y dos maestras muertas, ya que los inversores prevén un aumento de la demanda ante el temor a posibles restricciones a la venta de armamento.

A las 10.27 hora local (14.27 GMT) las acciones de Smith & Wesson Brands -mayor fabricante de armas de fuego cortas de Estados Unidos- subían un 9 %, las de Vista Outdoor sumaban un 6,74 % y las de Sturm Ruger & Company un 3,46 %.

Esta subida suele presentarse cuando se registra un tiroteo con muchos muertos, ya que los inversores esperan un aumento de la compra de armas ante posibles restricciones.*

Es algo parecido, para hacernos una idea, a lo ocurrido con las compras de papel higiénico a causa de los confinamientos durante la pandemia. El fenómeno es el mismo: la gente teme que los estantes quedan vacíos, lo que hace que efectivamente se agoten. Pero en este caso, son las posibles restricciones las que llevan a comprar algo que queda y sobra en los hogares americanos híper armados. El papel se agota, las armas no. Lo que se forma es un arsenal, construido a golpe de miedo, permanente, que crece y crece en función de la importancia de la masacre producida.

Pero comprar armas porque se puede restringir la compra solo es la traducción económica, como suele ocurrir, de un fenómeno psicológico y social. La violencia genera miedo y este se traduce en la compra de armas, de la misma manera que los robos del barrio se traducen en cámaras de vigilancia y alarmas instaladas en las casas.

Dado que estos tiroteos y asesinatos se producen diariamente (solo las que tienen gran número de muertes logran protagonismo) y teniendo en cuenta que los pueblos tranquilos son igualmente candidatos a estos estallidos de ira y violencia, el miedo se extiende por todas partes en un país lanzado a una espiral en la que nunca se tienen bastantes armas porque los fenómenos se siguen produciendo. Es más, crecen las matanzas en vez de decrecer por el aumento de los arsenales de armas acumuladas.

En una reciente matanza, los padres habían regalado el arma al joven por su cumpleaños. Deseoso de probarla, acabó con las vidas de los que pudo. Hay otras matanzas recientes en las que es el odio el que ha estado presente: gente que ha recorrido varios cientos de kilómetros hasta llegar a la frontera para matar hispanos —los "bad hombres" de Trump— o se han dirigido a barrios de negros para disparar contra la gente en un supermercado, como ha ocurrido hace unos pocos días. La venganza por el acoso sufrido en las escuelas, como en este caso, introduce un móvil frecuente y da cuenta de la violencia que se vive como parte del acoso en escuelas e institutos. Gran parte de estas muertes se producen precisamente por ese germen violento que crece en los primeros años. Marca para toda la vida y muchos esperan al momento de tener las armas para regresar y saldar cuentas con el lugar del terror de su infancia.

Ya sea por miedo, por odio o por venganza, lo cierto es que el acopio de armas va más allá de la mera defensa o, si se prefiere, no hay límites en la inseguridad que la violencia despierta en las personas. En el texto de Infobae se señala: «Las ventas de armas aumentaron en todo el país durante la pandemia, ya que algunos temían que el brote pudiera provocar alborotos civiles.»* Es una muestra más de que es una espiral de miedo causada por cualquier circunstancia. 

Lo que se demuestra es una división mental en el país en el que cada persona, un vecino, puede llegar a convertirse en una amenaza para cualquier otro. No saber de qué armamento dispone ya supone miedo para el obsesivo, el que vive a la espera de diferentes formas de violencia.

Por supuesto, la fabricación de armas no es un negocio solo norteamericano, pero sí es prácticamente norteamericana la venta interior y sin restricciones apenas; sí son norteamericanas las matanzas como las de Texas y nadie alcanza el número de muertos o las cifras de armas almacenadas como los Estados Unidos.

Los políticos se dividen con las armas. Los conservadores siempre alientan el miedo como fuerza de acción. Si las armas son formas defensivas, ellos provocan que todo el mundo sienta miedo a algo para así asegurarse los votos de los que temen que se les deje indefensos. La política del miedo tiene, por supuesto, sus terribles consecuencias, pero al que sale elegido le da igual. Cada masacre le sirve para confirmar que hay que estar armados. La idea de armar a las escuelas, a los maestros, se repite cada vez que hay algún acontecimiento de este tipo.

La mera sospecha causa una respuesta violenta porque no sabes si el otro puede ir armado, lo que eleva el riesgo del mero encuentro. Esto es lo que ocurrió en la muerte del muchacho muerto por la mera sospecha de un vigilante, la que dio lugar al llamado "movimiento de las capuchas" en solidaridad con quien recibió disparos solo por ir con la capucha puesta, algo que le debió parecer sumamente peligroso al que disparo. El muchacho solo iba a hacer un encargo a la tienda del barrio, pero tuvo la mala suerte de cruzarse con un miedoso armado. "Dispara primero y pregunta después" es la ley del miedo que vemos una y otra vez repetirse.

En la matanza de niños ocurrida en Texas se levantan ya voces sobre la falta de acción de la Policía. En muchas ocasiones, son los primeros en disparar, como se ha podido comprobar; en otras, cuando la situación es adversa y existe riesgo, como en este caso, todo son reservas, mientras el asesino se complace en ir ejecutando niños uno a uno.

Cada vez que se produce un caso de este tipo, las quejas y lamentos saltan y suben las ventas y las acciones. Cada muerte siembra el miedo de la gente y aumenta las ganancias de los que se lucran fabricando y vendiendo armas. La peculiar psicología de los Estados Unidos está detrás de este fenómeno y marca muchos de sus comportamientos y forma de ver el mundo y la vida. Armas y miedo son mala combinación. Si además generan negocios, lucro y votos, peor. 

* "Las acciones de los fabricantes de armas en EEUU subieron tras la masacre en Texas"  Infobae 25/05/2022 https://www.infobae.com/america/eeuu/2022/05/25/las-acciones-de-los-fabricantes-de-armas-en-eeuu-subieron-tras-la-masacre-en-texas/


lunes, 4 de abril de 2022

El negacionismo ruso

Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Las imágenes terribles de Bucha plantean un nuevo desafío al negacionismo ruso. Ante las evidencias, al gobierno ruso solo le queda para protegerse de las reacciones la negación. La pregunta, entonces, es ¿cuánto tiempo pueden mantenerse las mentiras tras el muro de contención de la negación absoluta de lo que está ocurriendo?

Ayer pude leer los ataques contra la enviada especial de RTVE a Ucrania, Almudena Ariza. Eran mensajes intimidatorios a través de Twitter claramente orquestados desde varias cuentas en los que se la acusaba de tergiversar las traducciones de las personas entrevistadas, las personas encontradas en los lugares castigados por los ataques rusos. Los ataques contra los periodistas, testigos de lo que cuentan, es un síntoma más de esta guerra que Putin ha desencadenado en diversos niveles.

Son varios los periodistas y fotoperiodistas muertos en esta guerra, rondan ya la decena. Hay la sospecha de que a algunos periodistas se les ha geolocalizado a través de sus teléfonos móviles y se les ha bombardeado con gran precisión. Es el caso de la periodista Oksana Baulina, cuyo vehículo fue impactado directamente durante una transmisión. Oksana Baulina era de origen ruso, pero trabajaba para medios de otros países, en este momento para The Insider. Era conocida por su oposición al régimen de Putin y su cercanía a los disidentes. Su muerte tiene todas las trazas de una ejecución a distancia. Los periodistas son fácilmente localizables porque su trabajo es precisamente hacerse visibles en los espacios desde los que retransmiten. Oksana Baulina ha sido la séptima víctima periodista en este guerra, ni la primera ni la última.

El gran enemigo de Putin es la información, encarnada en los periodistas e informadores de todo tipo que dan cuenta de lo que ocurre en Ucrania, en sus rincones. Esta situación confirma que los planes estratégicos de Vladimir Putin eran una "guerra rápida" que se pudiera vender al mundo —y especialmente a la propia Rusia— como una "liberación". Pero la enorme resistencia ucraniana, el éxodo de más de 4 millones de personas hacia el oeste, saliendo por Hungría y Polonia, junto a otros países vecinos, ha hecho que la realidad sea imposible de contener en los límites de la propaganda.

Los dictadores se vuelven excesivamente confiados y Putin ha caído en la creencia de su propia capacidad de contención informativa. Se ha equivocado, ya sea porque le informan mal o porque desea modelar la realidad mediante el aparato represivo conjunto, el paquete de medidas judiciales, policiales e informativas mediante el que se sostiene. Los errores de cálculo se han ido acumulando.

La "verdad de Putin" es insostenible, sospechosa, una demostración de los mecanismos más arcaicos de la propaganda. Es una Rusia vieja y avejentada por su propio aislamiento y modelo expansivo: invasión y gobierno títere represor. Es el retroceso al "gran hermano" orwelliano que tenía su modelo precisamente en la Rusia de Stalin, la de la manipulación de la verdad retorciéndola hasta hacerla irreconocible pero omnipresente.

Las imágenes de las matanzas en la ciudad de Bucha muestran una voluntad de destrucción, una rabia por enfrentarse a lo que es la retirada de las tropas. El paseo triunfal que se preveía está siendo una retirada con el rabo entre las piernas, algo que no entraba en los cálculos iniciales y para lo que parece no estaban preparados. Solo queda el recurso criminal de las matanzas de civiles, de la retirada dejando sembrado de cadáveres carreteras, edificios, calles y pozos.

Otra de las noticias que se nos ha dado en estos días son los testimonios desde otros países vecinos de las llegadas de rusos. Es un indicador también del resquebrajamiento del muro de contención de Putin en el interior. La llegada de los rusos es vista con cierto recelo, nos dicen, por temor a que se estén infiltrando en países limítrofes que pudieran ser invadidos por Rusia. Todo es posible, pero es más probable que se esté produciendo la salida por desacuerdo. Lo que sí queda claro es el recelo que provocan al llegar por el temor a un país que ha hecho de la invasión y la guerra su marca identificadora. Nadie ve a Rusia como un liberador de nada sino, al contrario, como un peligroso vecino del que hay que tener muchos cuidad, un vecino de agresividad sin límite capaz de decirte dónde puedes estar o con quién.

Las guerras se dan cada vez más en las pantallas y en las planas de los periódicos. Pero mientras Ucrania alberga a miles de periodistas de otros países, Rusia los expulsa, bloquea o encierra. Las imágenes que salen desde Rusia son imágenes propagandísticas de apoyo al gobierno y cada vez son más limitadas y evidentes, como las que veíamos ayer mismo de viejos ex soldados con sus uniformes y portando banderas.

Cada día salen a la luz historias de familias ucranianas y rusas que se rompen porque las rusas no aceptan lo que les cuentan sobre lo que está ocurriendo. Rusia ha sido siempre un pueblo manipulado, lo ha sido desde el tiempo de los zares hasta la Rusia de Putin. No ha habido periodos de libertades y la opresión ha sido constante pese a los cambios de régimen. De los zares a Putin se ha aprovechado el condicionamiento creado anteriormente, la idea de la sumisión al poder, al "padrecito" del que se han acostumbrado a depender. El ejemplo más claro en este caso lo hemos tenido en el apoyo dado a la invasión por el patriarca de la Iglesia Ortodoxa de Moscú a la invasión de Ucrania. Se trataba de "salvar" a los ucranianos de la plaga de la homosexualidad, de un "lobby gay", según el patriarca de Moscú; había que evitar que se produjeran desfiles del "orgullo". Frente a este desfile, el patriarca ruso bendice los "desfiles" militares que invaden y matan. Todo sea por una "buena causa".

El ejemplo de la jerarquía de la Iglesia rusa deja en evidencia la burbuja envolvente que el pueblo ruso, siempre guiado, pastoreado, ha tenido en su historia. Los mecanismos de justificación siempre suponen el mantenimiento del poder y su sentido imperialista. Durante varios siglos, Rusia era para sus habitantes un vigilante que salvaba al mundo de la barbarie sin alma oriental, la salvaguarda del mundo cristiano. A esta idea contribuían ideólogos que forjaron la idea de la "santa Rusia", fortaleciendo el poder de sus autoridades que habían aprendido, como Putin hizo después, a retratarse con un cirio encendido en las manos mostrando así su "lado religioso". Bendecir las tropas que ahora asesinan en Ucrania, que destruyen pueblos enteros sin misericordia alguna, pasará factura cuando caiga el muro de contención de la verdad.

Los miles de periodistas que cubren la información en Ucrania o en los países vecinos, los que recogen a los que huyen del horror, son garantía en su conjunto de lo que vemos. Cerrar el grifo de la información es fácil en una dictadura y bastante difícil en una democracia.

El muro que Putin ha construido alrededor de Rusia la asfixia en muchos sentidos, más allá de lo informativo. La Rusia de Putin será pronto un aliado incómodo para muchos países que difícilmente podrán soportar el desgaste de la amistad con el dictador. Cada masacre separa a Rusia del resto. Solo le queda el club de los dictadores, pero tampoco será fácil ponerse incondicionalmente de su lado por temor a ser arrastrados a la inestabilidad que puede suponer ponerse abiertamente de su lado.

Conforme intensifica la guerra y la hace más cruenta, Putin separa más a Rusia del resto. Se habla de "rusofobia", lo que no deja de ser una broma. Las críticas a Rusia lo son a Putin y a los que apoyan sus versiones de lo que ocurre ya sea por amor o por estupidez o una mezcla de ambos. No debe ser fácil, en cualquier caso, asimilar que tu "padrecito" es un criminal frío y mentiroso, que te ha estado engañando y ha despertado el recelo mundial hacia tu país. Nos ofrecen la noticia de que los autobuses de San Petersburgo forman una "z" en apoyo al ejército ruso. La "z" será pronto la marca de la ignominia, defendida por aquellos que morirán en la creencia de que todo es mentira, que su ejército fue a Ucrania para desnazificarla, deshomosexualizarla, etc., "liberarla" finalmente.


A la Rusia de Putin le han fallado los planes, sin duda. Fracasó en su intento de que los refugiados fueran por los corredores "humanitarios" abiertos por ellos mismos hacia Rusia, en un intento de hacerse con decenas de miles de rehenes. Ha secuestrado cientos de alcaldes de poblaciones que habían de ser sustituidos por prorrusos. La resistencia ha sido mayor de lo esperado, no un desfile victorioso, entre aclamaciones.

Hay que ser firmes con Putin y tener la esperanza de que el pueblo ruso despierte y no se encierre en un mayor nacionalismo reductivo y ensimismado. Hay rusos de la "Z", pero también muchos que no merecen ser estigmatizados, aunque en esto es difícil mantener distancias. Lo que Putin hace mancha a muchos y les crea problemas.

Hay millones de rusos que han ido abandonando Rusia en estos tiempos. Merecen apoyo porque tuvieron el valor de hacer lo que no siempre pueden. Los miles detenidos en Rusia por manifestarse contra la guerra son también rusos y arriesgan sus vidas por tratar de que se conozca la verdad, aunque sea sacando una pancarta denunciando en un programa de televisión. Rusia, como país tradicionalmente autoritario, ha tenido su primera víctima en su pueblo. Eso no hay que olvidarlo y tratar de hilar fino, que no siempre es fácil.

Los que quieran vivir en el negacionismo, luciendo la Z y defendiendo que Rusia es la reserva espiritual de la humanidad, que sus guerras son "santas", lo van a seguir haciendo, pero aquellos críticos, rebeldes, que siempre ha tenido, merecen algo más, tanto por lo que arriesgan como porque representan una alternativa, aunque sea lejana, de futuro. Al menos hay que imaginarlo así.

sábado, 10 de agosto de 2019

Conocer el auténtico El Paso

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
"Me gustaría que el asesino hubiera conocido el auténtico El Paso"*, destaca la BBC en su vídeo reportaje. Son palabras de un joven que ha perdido en la masacre a un amigo. Tiene ahora estampada su fotografía en la camiseta que luce entre orgulloso y entristecido. Es un acto simbólico que le ayudará a soportar la pérdida durante algún tiempo. Sobre la fotografía de la camiseta, la fecha del nacimiento del amigo muerto, el 11 de noviembre de 2003, un quinceañero.
La pregunta es ¿es posible "ver" ese auténtico El paso que ayudaría a una mejor convivencia? Probablemente es posible, pero poco probable. Todo está en contra, empezando por los estereotipos creados expresamente para cubrirlos, para hacer que esa imagen correcta o asumible no aparezca en la superficie.
Si hay un "auténtico" El Paso significa que hay un "falso" El Paso. Es El Paso distorsionado por los mecanismos de lectura (prejuicios, estereotipos, malas interpretaciones, distorsiones, etc.) que acaban fabricando una versión en la mente del asesino y, como él, en las mentes de millones de personas. Cada una de esas "representaciones" son El Paso "propio", aquel que los individuos aceptan como verdaderos, con unos rasgos agrandados y otros disminuidos, con aspectos inventados unos y escuchados otros  en los medios de comunicación o de los conocidos. El Paso del asesino es profundamente negativo, nocivos, una cueva de criminales. El Paso de Román, el niño que homenajea a su amigo asesinado en la matanza de hispanos, no es ni parecido al que el asesino tiene en mente. Sus filtros mentales lo han creado desde sus ideas y miedos. Ve lo que quiere ver.


Cuando las autoridades municipales de la ciudad se enfadaron con la descripción dada por el presidente Trump de la situación de la ciudad, tenían un conocimiento directo de la población. Trump solo tenía unas cifras que usó de forma negativa y caricaturesca. Dijo lo que le interesaba y estableció las conexiones. El asesino le creyó y deseoso de subirse a la corriente que salía de su "comandante en jefe", recogió sus armas y condujo nueve horas hasta llegar a su destino y "matar mejicanos", como acaba de confesar. Él mismo no se ve como un asesino, sino como un patriota, igual que un terrorista del Estado Islámico se ve como un mártir siguiendo los amorosos mandatos de Dios.
Nueve horas de viaje dan para mucho. Se puede cambiar de idea en cualquier momento. No es un simple impulso, un arrebato. Es una decisión sólida en alguien que, con veintiún años, tiene la vida absolutamente clara, nítida, sin temores ni matices.



Más allá del terrible caso, es necesario ver cómo se producen esas imágenes distorsionadas y conflictivas porque no es un fenómeno exclusivo de los Estados Unidos, si bien allí es donde parecen tener más intensidad por su propia potencia mediática.
La sociedad norteamericana lleva un siglo intentando desmontar sus propias imágenes distorsionadas de aparato cultural, especialmente el cine y la televisión que se han visto sacudidas por las reacciones de los afectados desde los años sesenta hasta hoy mismo cuando los distintos grupos que constituyen su identidad se han levantado para exigir la rectificación de las imágenes públicas con las que son representados.



El racismo se sostiene sobre la representación cultural constante, continuada, incontestable. Comentamos aquí en su momento aquella escena de la película de Spike Lee en la que los miembros de Ku Klux Klan se ríen divertidos viendo la escenas de linchamientos y persecuciones de afroamericanos en el filme que durante mucho tiempo encabezó la lista de las películas más importantes de la historia del cine, El nacimiento de una nación, de D.W. Griffith, el padre del lenguaje cinematográfico. Lee nos muestra una sesión privada en la que los racistas disfrutan viendo el filme de Griffith. "Infiltrado en el KKKlan" (2018) nos ofrece ese momento de forma inteligente, dejando al descubierto el mecanismo de la representación social, de la forma en que el "otro" es mostrado y asimilado.


CNN

Ha costado décadas en el mundo audiovisual (es la forma masiva de cultura) sacudirse sus propios estereotipos internos. No se aceptó de buena manera; ha sido una larga lucha desde que se comprendió el papel que las ficciones juegan en la construcción social.
El norteamericano consume toda una serie de ficciones (literarias, periodísticas, audiovisuales, etc.) en las que se ve al "blanco" convertido en normalidad frente al resto, convertidos es exótica excepción o barbarie peligrosa. De esta forma el "norteamericano blanco" se ha autoproclamado rey de la creación. Así se lo aseguran sus historias, del cómic a la película, de la comedia televisiva a los videojuegos. Es una "verdad" incontestable". Al menos lo es pera personas como el asesino de El Paso.
Cada vez que asistimos a una película norteamericana tardamos poco descubrir en los criminales un sospechoso acento extranjero, un diferente color de piel, creencias extrañas. Ha tenido que pasar mucho hasta que las princesas Disney han podido tomar colores diferentes a los considerados "americanos", incluida Pocahontas.
¿Hay un El Paso "auténtico"? Puede que no haya una verdad final, pero sí, desde luego, hay muchas diferencias entre las de unos y otros. El problema es cuando una de ellos es el de un irresponsable presidente de los Estados Unidos y se aleja demasiado de la realidad próxima, además de cubrirla de un repugnante maniqueísmo basado en la diferencias de procedencia.


El asesino iba a matar "mejicanos". Es tan sencillo como esto. Sus "mejicanos" son los que ha visto en series, películas, noticias... y cuyas descripciones ha escuchado al presidente, considerándoles criminales y asesinos, violadores o narcotraficantes. Lo ha visto en cientos de representaciones.
Ciertos medios están tratando de abrir el lado humano de aquellos que han sido "deshumanizados" por el presidente y demás supremacistas blancos. De monstruos criminales pasan a ser familias trabajadoras, muchos están regularizados desde hace mucho tiempo y, con ellos, sus familias, que han nacido allí.
El supremacismo blanco es algo más que racismo. Es el deseo de una "América blanca", es un provincianismo inculto y profundamente desconocedor de los propios ideales fundacionales de los Estados Unidos, de cuya constitución solo se saben la enmienda sobre la tenencia de armas.
Durante décadas, ese sentimiento se ha mostrado y reforzado a través de los medios, del entretenimiento. Ha servido para mofarse o para mostrar la sumisión. Tras casi cincuenta años de intentar reducir los estereotipos negativos con los que ven al resto del mundo (siempre seres "extraños" para su "normalidad"), algunos claman contra la "corrección" como si fuera un mal tonto y pueril. No lo es. Hay que evitar los excesos que puede producir, corregirlos con la crítica, pero el verdadero mal es el que muestra como bárbaros a todos con la excepción propia. Es lo que te lleva a conducir nueve horas para matar "mejicanos".



Es una pena que el viaje para matar no se hubiera producido antes solo para ver el "auténtico" El Paso, el de las familias trabajadoras ahora castigadas por la violencia. Hoy El Paso es llanto, dolor. Pero el deseo del niño es una invitación para todos, para comprender que hay otras realidades más allá. Hay que cambiar las imágenes predominantes. Los medios tienden a centrarse en los aspectos negativos de determinadas zonas o ciudades. La acumulación de elementos negativos hace creer que esa es la única realidad. Se acaba viviendo de estereotipos negativos. Por eso es importante comprender el valor y los efectos de las informaciones, la necesidad de informar de otra manera más abierta, sobre todo más amplia, menos mono temática. Hay muchas cosas más allá de los "bad hombres" de Trump.
Tratemos de conocer El Paso. Y muchos otros lugares bajo amenaza de descripción única, negativa, prejuciosa. Lo único positivo de esta tragedia es que está enseñando que la ciudad y sus ciudadanos son algo más que lo que les habían contado. 



* Vídeo "I wish the killer had known the real El Paso" BBC 10/08/2019 https://www.bbc.com/