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jueves, 26 de marzo de 2020

Trump, la investigadora retirada y la desinformación

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
No deja de ser curioso que en estos días haya algunos que parezcan lamentar que China esté saliendo de la crisis del COVID-19. Desde que empezaron a salir al exterior imágenes en los que se mostraban los signos de satisfacción ciudadana, alguna forma de normalidad —como algunos niños en los parques, detalles de organización o sanitarios aplaudiendo y siendo aplaudidos— se ha producido en algunos países una especie de temor a que el "modelo comunista chino" aparezca como triunfador en esta gresca internacional.
La etapa de las críticas feroces ha comenzado de nuevo. Y ha comenzado de forma curiosamente sincrónica, ya sea por el factor mimético o de proximidad que algunos medios mantienen, ya sea en horizontal (medios nacionales) o a distancia (políticas editoriales comunes entre determinados medios internacionales).
Los primeros síntomas en España de este enfado los dio el diario ABC con un artículo en el que su corresponsal en China trataba de desacreditar todo lo que llegaba de China con el principio general de que nadie se puede fiar de lo que dicen los chinos. Posteriormente, comenzaron a aparecer algunos artículos dignos de la Guerra Fría. No eran fiables porque eran "comunistas", una aberración política frente al "mundo libre".
Los argumentos en contra de China se manifestaron  de forma constante, obviamente, en los medios norteamericanos y británicos (sobre todo por Hong Kong)  desde el principio.
A la batalla del COVID-19 se le añade la batalla informativa. Cuando China transmite sus logros contra la epidemia o envía materiales y médicos, se trata de un acto de propaganda comunista para ejercer su "poder blando" y ganar presencia e influencia en Occidente. Pero lo que hemos observado anteriormente, incluido el uso del término "virus chino" —que ha sido denunciado por Naciones Unidas o la Organización Mundial de la Salud como xenófobo— han sido los actos de propaganda contra China. La narrativa inicial asociaba "enfermedad" con los signos oficiales de China —"bandera", ejército desfilando, retratos de Mao, etc.— en algo que creo que se puede calificar como "propaganda" sin llegar a ofender la inteligencia de nadie.


Cuando solo China estaba enferma, los dedos de la superioridad moral apuntaban hacia ella. Lo que había causado el brote era el atraso de los mercados de animales vivos, lo que lo había silenciado era la corrupción del partido y se había dado la voz de alarma cuando ya no había más remedio, muy tarde. Las sanciones a los funcionarios ineficientes de Wuhan, por otro lado, eran una muestra más del autoritarismo del Partido, que hacía purgas en la mejor tradición comunista. La pandemia, además, iba a causar un movimiento generalizado contra el presidente Xi, cuya popularidad caería en picado al quedar desbordado por los hechos y por la natural incompetencia de un sistema corrupto y anquilosado, una reliquia histórica frente a la victoria del "mundo libre". Todo eso se decía y repetía día tras día.
Sin embargo, lo que vemos es lo contrario. China ha vencido la enfermedad en sus fases más graves. Cuando se habla de la disciplina del pueblo para obedecer las instrucciones sanitarias, se muestra no como un rasgo de sentido común y civilidad, sino como un ejemplo de alienación comunista y autoritarismo. Da la impresión que molesta el que los chinos se queden en casa cuando se les dice y, en cambio, no molesta que en muchos de nuestros países se vayan a la playa o de vacaciones aprovechando los vuelos baratos. El presidente Xi, por su parte, no solo no ha caído, sino que parece que ha salido reforzado y tener más apoyo porque ha creado confianza y ha funcionado. Ha ayudado mucho, claro, los ataques de Occidente contra ellos, despertando el lógico sentido nacionalista.
¿Por qué esta campaña asegurándose que no se valora el esfuerzo supremo del pueblo chino para vencer una terrible epidemia, con enormes sacrificios? La propaganda no tiene lógica, solo intenciones; si la propaganda fuera verdad, no sería propaganda, pienso. Por eso, parte de la contra propaganda trata de hacer dudar de los resultados chinos. ¿Cómo nos vamos a fiar de los comunistas? Bueno, depende de cómo se vea. ¿Se fía alguien de Trump?
El principal argumento de los Estados Unidos de Trump sigue haciendo al "virus chino" responsable de todo. En las primeras etapas, el virus era cosa de ellos, un ejemplo del mal funcionamiento del sistema. Había entonces la seguridad de la distancia y de la superioridad ideológica. Los toros, por usar el tópico, se veían muy bien desde la barrera.
Cuando se está viendo que los Estados Unidos, bajo el mando de Trump, se encuentran en busca de rumbo, con propuestas tan disparatadas como las que salen de Texas pidiendo que se deje morir a los viejos para no frenar la economía norteamericana, que ellos se sacrificarán por sus nietos al grito poco más o menos de "Remember The Alamo!"; o cuando Boris Johnson tiene que retroceder en su plan darwinista social de dejar que la población se infecte y que sobreviva el que pueda, etc., etc., entonces comienzan a entrar temores ideológicos de que parte de la población de fuera de China, sumida en el miedo, comience a pensar que lo que ha hecho China es mejor que lo que no funciona también en nuestro perfecto sistema de mercado y de búscate la vida.


El COVID-19 no es cosa de ideologías. Ha contagiado al Príncipe de Gales y al de Mónaco, a presidentes de grandes clubes, ministros, diputados, actores, deportistas... al igual que al personal sanitario, al personal militar y de Policía, a barrenderos y conductores, a simples oficinistas. No hay ideología, estado social, económico o cualquier otra distinción; solo parece cebarse con ciertos grupos de edad, los mayores con patologías, ante los que encuentra menos resistencia o el campo abonado de la mala salud. Lo ha hecho por medio mundo y hoy nos dicen que un tercio de la población mundial está confinada en mayor o menor grado.
Aunque se pueda recriminar al gobierno chino en los inicios, cuando no se sabía nada, queda ampliamente superado por los que no han hecho nada cuando sí se sabía, algo en lo que todavía siguen dudando. Sabiendo mucho, Trump ha seguido considerando que Estados Unidos estaba a salvo hasta que han estallado los casos y las muertes, hasta que le llega el clamor popular. Sigue contradiciendo lo que dicen y quieren hacer los expertos, alentado sobre medicamentos que no han sido probados y que los científicos dejan en evidencia, hablando de vacunas todavía inexistentes..
Esta guerra por el prestigio y el dominio político y económico se produce en un momento muy delicado. Hay que anteponer lo humano, el sufrimiento, dejando de lado muchas otras circunstancias.


Los que ven en la enfermedad ocasión para una pugna Estados Unidos-China, son muy libres de hacerlo, pero teniendo en cuenta que es ya la segunda parte, que la primera se dio anteriormente con la guerra comercial y con los intentos de Trump de evitar que China pudiera establecer acuerdos europeos para las redes 5G, presionando a cualquier país que hiciera negocios con ellos. Ya entonces, como para el corresponsal de ABC, nadie se podía fiar de ellos, todos son espías y roban la inteligencia occidental parasitando a todos. Esa era la versión norteamericana para una Europa un tanto tibia.
La CNN norteamericana tiene el siguiente titular en estos mismos momentos "US push to include 'Wuhan virus' language in G7 joint statement fractures alliance".* En el artículo se explican los intentos de Trump de arrastrar a todos hacia esa visión anti China:

A push by the US State Department to include the phrase "Wuhan virus" in a joint statement with other Group of Seven members following a meeting of foreign ministers on coronavirus on Wednesday was rejected, resulting in separate statements and division in the group.
"What the State Department has suggested is a red line," a European diplomat said. "You cannot agree with this branding of this virus and trying to communicate this."
The proposed draft statement by the United States also blamed China for the pandemic's spread, the diplomat told CNN.
Although the World Health Organization officially has dubbed the illness Covid-19 or coronavirus, a 12-paragraph draft statement circulated by the US among the G7 ministers referred to it as the "Wuhan virus." Because the US holds the presidency for the international coalition -- which also includes the United Kingdom, France, Germany, Italy, Japan and Canada -- it was responsible for penning the draft joint statement.
As a result, several of the member nations released their own statements following the foreign ministers' meeting, which was held virtually due to the coronavirus pandemic.*



Los propios medios norteamericanos están empezando a darse cuenta de que la administración Trump trata de imponerles una agenda informativa que evite responsabilizarse de lo que ocurre y de la amplia expansión incontrolada de la enfermedad en los Estados Unidos. Trump trata de imponer una narrativa, como se manifiesta en querer que los acuerdos salga con una condena de China a través del uso del término "Coronavirus de Wuhan", por un lado, y la aceptación general de la tesis que Pompeo ha convertido en una orden para todo el aparato sobre la falta de información de China en el inicio.
En el mismo artículo de la CNN, podemos leer la constatación de esto:

In public remarks, Secretary of State Mike Pompeo has consistently targeted China for an alleged lack of transparency at the outset of the pandemic. CNN has learned that the administration has implemented a coordinated messaging campaign, which includes talking points sent out by the National Security Council pushing US officials to highlight China's alleged "coverup" and subsequent disinformation campaign.
Der Spiegel was first to report on the inclusion of the phrase in the draft. Asked about the German outlet's report on Wednesday, Pompeo did not deny it.
"With respect to the statement, I always think about these meetings the right answer is to make sure we have the same message coming out of it," he said during a press availability at the State Department.
Pompeo said that the pandemic was "the most pressing agenda item" at Wednesday's meeting.*

La "desinformación" de China hay que contrarrestarla con la acción machacona de repetir la tesis norteamericana: China no informó, es culpable. Su función es estigmatizar a China y evitar que alguien considere que es más eficaz que Estados Unidos —es tan simple como esto— en una competición que se inició en los propios Estados Unidos con la obsesión de Trump por "hacer grande a América otra vez".


Una información de la que no he visto mucho reflejo es la que nos ofrecía el diario norteamericano Vox, cuyo titular es bastante claro "Trump says China “should have told us” about coronavirus. He removed the official meant to do that". La administración Trump retiró a una investigadora en China, precisamente en el centro dedicado a este tipo de investigaciones.

The Trump administration told the United States’ embed at the Chinese Center for Disease Control and Prevention (CDC) that the position would be defunded, causing her to leave her post in July 2019, according to a report from Reuters’s Marisa Taylor. The embed helped train Chinese public health experts and served in part as a liaison between Chinese officials and their counterparts in the US.
With the administration planning to discontinue the role, the embed return to the US about five months before China began to see its first Covid-19 cases. Under normal circumstances, the embed likely would have passed information about the novel virus to US officials. Instead, Chinese officials were able for weeks to conceal the virus and the threat it posed, leading to a delay in the world’s response to what was then a matter of great concern and is now a pandemic.**



Estados Unidos podría haber tenido información directa probablemente antes, de no ser por la retirada de la investigadora en plena guerra de Trump contra China. La intención evidentemente era un paso más en el aislamiento de China (¿qué hace una investigadora norteamericana en China?). Los imprevisibles acontecimientos ocurridos después quedaron sin persona con acceso directo al escenario de la epidemia en sus inicios, algo que podría haber tenido. Lo que era antes una fructífera plataforma de investigación conjunta, se convertía en un gasto superfluo en tierra enemiga:

As Redfield mentioned, the US and China have long collaborated on matters of public health. As part of that collaboration, China has allowed the US to embed a public health official in its CDC.
Until July 2019, that embed was Dr. Linda Quick, an epidemiologist. Quick led a program that trained Chinese epidemiologists in methods for discovering, tracking, researching, and containing diseases — like Covid-19.
She reportedly came back to the US after being told her position would be discontinued in September 2019 in part due to the ongoing trade war between the US and China, and chose to return early, in July.
Once she came back to the US, she was not replaced by the US or any other foreign government, leading to a series of events that Bao-Ping Zhu, who held Quick’s position during the Obama administration, told Reuters was “heartbreaking to watch.”
“If someone had been there, public health officials and governments across the world could have moved much faster,” Zhu said.**

No he visto esta cuestión en aquellos medios o plumas (incluso en España) que se han sumado a la narrativa norteamericana impuesta por Pompeo, como ha señalado la propia CNN. Todos ellos dan por buena la idea que China, como país comunista, es corrupto y lento. Ese es el mensaje; pero la realidad es tozuda cuando los datos son claros. La colaboración en investigación epidemiológica entre Estados Unidos y China llevaba 30 años muy eficaces en la formación de personal para tratar con coronavirus como el actual, como se señala en el artículo. Pero Trump y su administración seguían cortando lazos, ayudas y colaboraciones que se había demostrado anteriormente fructíferas. Es el problema cuando la ideología o los intereses dominan el discurso y manejan los recortes en este tipo de campos (otro de los factores alegados para la retirada de la investigadora).
La cuestión del retraso en informar se ha convertido en clave de la narrativa norteamericana. Es el segundo eje sobre el que se asienta, además de la "nacionalidad" del "virus chino". Pero el retraso también plantea muchas dudas sobre la versión oficial de la administración y la que da del propio Trump:

When the Trump administration first realized the coronavirus would be a serious problem has been an open question. Redfield has said the CDC learned of the threat it posed on December 31; Health and Human Services Secretary Alex Azar said he learned January 3; Trump has said he was told sometime in late January or early February — a claim officials told the Washington Post is very much at odds with reality.**

Demasiada diferencia, creo. El tiempo para Donald Trump parece correr correr en unas ocasiones más rápido y en otras más lento, según convenga. La problemática relación del presidente con los hechos corre el riesgo de dejar en evidencia sus posturas. Por eso es tan importante conseguir que lo que llama contrarrestar la "desinformación" de China, es decir, eliminar cualquier mérito a China. Y eso es injusto porque —más allá del régimen en sí— el sacrificio lo he hecho el pueblo chino, las personas, las familias, algo que estamos aprendiendo a valorar ahora, en piel propia.


En este contexto de lucha por las vidas humanas, muchos norteamericanos están empezando a comprender que al presidente le importa más su pellejo y reelección fundamentada en una situación de la economía ya desvanecida, que la salud general. Trump sigue intentando por todos los medios evitar que la economía se detenga, que las bolsas se hundan. Eso estaría muy bien si estuviera compensado con medidas que no aparecen y que los gobernadores comienzan ya a exigirle. Por eso los demócratas frenaron su plan en el Senado, por pensar en las empresas y no dedicar nada a la salud.
El deseo de que todo se ponga en marcha tras para Pascua ha hecho levantar las cejas de medio país. ¿De dónde se saca esa fecha si no se sabe todavía el tamaño de lo que tiene entre manos? Probablemente salga de la misma chistera que las suposiciones sobre ciertos medicamentos de los que dice tener la seguridad de que frenan el coronavirus o la pronta llegada de una vacuna, otra de sus afirmaciones visionarias.


Trump sigue pensando que esto es una cuestión de los índices bursátiles. Nada más lejos de la realidad. Por eso irritan profundamente las imágenes que llegan de China mostrando que la gente sale de la epidemia con medidas que él mismo niega.
El cierre del artículo en el Vox expresa honestamente que no podemos conocer lo que hubiera pasado sin la Dra. Quick hubiera estado trabajando en los laboratorios chinos, pero sí que alguna probabilidad más habrían tenido de estar informados antes:

It is, of course, impossible to definitively say that Quick’s position not being eliminated would have allowed us to avoid deaths or social distancing or a grim economic outlook. The coronavirus pandemic is a dynamic situation, with many, many factors affecting how we’ve ended up where we are. But it certainly seems that had Quick been in place as she was meant to be, the impact the virus has had might have been lessened.**

Efectivamente esto es así. Pero teniendo en cuenta la cantidad de especulaciones y falsedades que Donald Trump está lanzando sobre la opinión pública, tiene bastante más fundamento pensar que hubiera sido más probable tener información antes. Al margen de esto, lo que es realmente es un signo de esa guerra que había comenzado antes de que el primer coronavirus diera el salto a los humanos iniciando la andadura en su nuevo escenario biológico.
Pero si pensamos que solo es China el blanco de las campañas de Trump y Pompeo, nos equivocamos mucho. Nosotros, los europeos, somos su segundo blanco favorito y, por supuesto, responsable de llevarlo a tierras norteamericanas. China lo produjo y nosotros, parásitos europeos, se lo llevamos a casa. Al menos, los culpables no son los mexicanos. Por ahora, claro.
Con el titular de hoy en ABC, con información desde Washington a cargo de David Alandete, podemos leer "Trump acusa a Europa de aprovecharse de EE.UU. durante la pandemia de coronavirus"***. El corresponsal nos informa de las últimas fobias de Trump:

Donald Trump ha acusado a los países de la Unión Europea de aprovecharse de Estados Unidos en materia de comercio incluso durante la pandemia de coronavirus que está afectando a todo el mundo y abocando a la economía a una gran recesión de consecuencias aun inciertas.
«Fabricamos el mejor material médico en el mundo y hay alguna gente, como la UE, que no lo adquieren porque tienen regulaciones que no permiten que entre nuestro material, porque se diseña de otra forma, aunque sea una forma mejor. Todos están jugando en nuestra contra. Lo llevan haciendo años, y ningún presidente ha hecho nada al respecto», ha dicho el presidente.
Mientras EE.UU. cierra fronteras tras un periodo de reducción de la ayuda al desarrollo, ante una catástrofe económica, China ha enviado mascarillas y otro material médico útil en esta crisis a los países más afectados en Europa, incluidas Italia y España.
En su rueda de prensa diaria en la Casa Blanca, Trump ha acusado a la UE de «aprovecharse de EE.UU. durante años, y ningún presidente hasta ahora ha hecho nada al respecto». «Sus directrices están diseñadas específicamente para que nuestro material no pueda ser enviado a sus países», añadió el presidente.
A pesar de que hay una escasez de mascarillas tanto en EE.UU. como en Europa, Trump ha afirmado que no envía material de ese tipo al otro lado del Atlántico por las restricciones regulatorias de Bruselas. «Quienes más se aprovechan de nosotros son nuestros aliados, aunque parezca mentira», ha añadido.***



Las manipulaciones de Trump para encubrir su inoperancia le llevan —como siempre— a estar buscando culpables de lo que es ya responsabilidad suya. Hace mucho tiempo que ya expresamos aquí su estrategia de obligar a la compra de productos norteamericanos y a evitar que se compre a otros países. Es su forma de entender el sistema económico: la mano invisible es la suya. A sus votantes les gusta pensar que su presidente es tan decidido que puede obligar al mundo a comprar lo que fabrican bajo amenazas de todo tipo, especialmente con la estrategia de creación de conflictos. La economía norteamericana retrocede y Trump tiene que echar la culpa primero a China por no informarlos de su "virus nacional" y después a Europa por no querer comprar lo que ellos fabrican, ya sean aviones, misiles o medicamentos para estimular sus exportaciones.
Hasta donde sabemos, Estados Unidos no ha hecho un solo gesto solidario con nadie, solo ir cerrando los accesos a un país tras otro según la epidemia se iba extendiendo pensando que nunca llegaría allí. Llego a presumir sobre que había cerrado el mundo a los chinos. Ahora somos culpables de no comprarles a ellos los materiales que necesitamos. Bueno, y también todos los presidentes anteriores de los Estados Unidos por no solucionarlo antes.
La tercera fase de la narrativa impuesta por Trump es considerar que cualquier envío de materiales o personas que nos hagan desde China es una campaña propagandística, un acto de "soft power", relaciones públicas. ¿Qué debemos hacer, rechazarlo y comprárselo a Estados Unidos?


Las medidas de Trump son recientes. Era una gripe decía todavía cuando media Europa estaba ya aislada. Su narcisismo le hizo creer que él podía con todo. Ha desacreditado a los medios porque la epidemia era un invento de los demócratas y de sus lacayos mediáticos. Y hora no sabe por dónde salir. Como el toro herido, se levanta y arremete contra todo lo que tiene delante en busca de la salvación de su reelección. Con él apuestan todos los lobbies, que no quieren perder los privilegios que con Trump han tenido y quieren mantener. Él era su apuesta, la que ha arrastrado a los republicanos a una dependencia suicida, como se pudo ver en el "impeachment".
Trump no se va a salvar con esta epidemias, solo queda por ver a cuántos arrastra tras de sí. Hará con lo que los expertos le digan lo mismo que ha hecho otras veces y el destino de los científicos a su lado será el de los miembros de su staff, irse y tratar de explicar al mundo porqué se fueron, como ocurrió con John Bolton y otros que tiraron la toalla.


* "US push to include 'Wuhan virus' language in G7 joint statement fractures alliance" CNN 26/03/2020 https://edition.cnn.com/2020/03/25/politics/g7-coronavirus-statement/index.html
** Sean Collins "Trump says China “should have told us” about coronavirus. He removed the official meant to do that." Vox 23/03/2020 https://www.vox.com/policy-and-politics/2020/3/23/21190713/coronavirus-trump-china-cdc-embed-quick
*** David Alandete "Trump acusa a Europa de aprovecharse de EE.UU. durante la pandemia de coronavirus" ABC 26/03/2020 https://www.abc.es/internacional/abci-trump-acusa-europa-aprovecharse-eeuu-durante-pandemia-coronavirus-202003260023_noticia.html

lunes, 13 de enero de 2020

Los guerreros de Trump

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El artículo titulado, sin ambigüedad alguna, "Killing of Soleimani reflects an aggressive national security team not inclined to curb Trump" muestra el proceso interior de la administración Trump y el progresivo aumento del riesgo. Cuando Trump llegó a la Casa Blanca, muchas voces dijeron que los equipos serían determinantes en hacer entrar en razón a una persona que carecía y carece de experiencia internacional. Se creía que la presidencia se iría corrigiendo ante las malas perspectivas que se tenía por parte de los observadores.
Sin embargo, el tiempo ha ido mostrando otra cosa. La primera de ellas la erosión constante a la que se somete a un equipo en el que hay que estar discutiendo hasta el agotamiento para evitar desastres, Probablemente no haya habido tantos cambios en una presidencia de los Estados Unidos. Esto la convierte en confusa, por un lado, pero por otro se van perfilando líneas, que es lo que The Washington Post sostiene sobre el aumento de la agresividad de la política exterior norteamericana. El texto —firmado por Paul Sonne, Greg Jaffe y Josh Dawsey— analiza la evolución de los consejeros presidenciales, la marcha de los más sensatos, los que conseguían "calmar" a Trump y evitar decisiones precipitadas, y la llegada de los más belicistas contra Irán.
La conclusión a la que a la que llegan es clara al respecto:

The president’s decision to act now was a response to increased Iranian aggression in the Middle East and an “imminent threat” that the administration has struggled to consistently describe. But the attack also reflects Trump’s growing comfort in his job and the presence of a new group of top national security advisers who are more hawkish on Iran, more willing to provide him with aggressive options and less inclined to check his instincts.*



Se insiste en el análisis, pues, de no centrar solamente en Trump las decisiones y sus consecuencias, sino en analizar las causas y presiones llegadas y reforzadas con los miembros del equipo actual.
Junto al poderoso Mike Pompeo —miembro del Tea Party—, han ido llegando una serie de asesores que no solo no frenan a Trump, sino que lo alientan a estas aventuras en las que arrastra a todos. Ya no se trata de "convencerle", como han intentado muchos anteriormente, sino de mostrarle el camino como propio. Es un proceso dentro del grupo que va desequilibrándolo en favor de lo que el presidente quiere escuchar.

Trump is also surrounded by a group of advisers who appear more unified, especially in their view of Iran. The result is “less introspection, less debate and faster action,” said a second former senior Pentagon official. “It’s a smaller team, more like-minded, capable of coming to agreement quicker.”
The longest-serving and most influential member of the group is Pompeo, who long has pushed for a more hawkish posture toward Iran.
Esper closely coordinates with Pompeo, his former West Point classmate, and regularly talks to the president but came into the job with more of a defense industry background and “without his own agenda,” a senior Defense official said.
The Soleimani strike reflected Trump’s preference for quick strikes designed to dissuade adversaries over longer and costlier deployments, such as the U.S. troop presence in Syria.*

Pero en este juego de objetivos rápidos puede estallar la sorpresa en cualquier momento, como ha ocurrido con el caso del avión ucraniano derribado en Irán por error y fuente de una crisis interna y externa.
Como hemos estado viendo estos días, lo imprevisto ha traído unas consecuencias inesperadas en ambos lados. Trump trata de combatir los efectos en casa lanzando amenazas contra los dirigentes iraquís si tratan de reprimir con el uso de la fuerza las manifestaciones que se siguen produciendo en su contra por las mentiras sobre el derribo. De esta forma, Trump parece intentar apuntarse un tanto haciendo creer que es defensor del pueblo iraquí.


Lo interesante del caso del lado norteamericano es que el incidente del atentado contra Qasem Soleimane está sirviendo para sacar a la luz las líneas de influencia sobre Trump de manera explícita y la forma en que este es dirigido.
El ego de Trump no va a admitir fácilmente que "sus decisiones" han sido tomadas ya por otros previamente y se le ha tomado la medida para convencerle de que las ideas se le han ocurrido a él y son por ello las mejores.
El artículo se cierra con temores ante esta escalada hacia Irán y las consecuencias que pueda tener:

Those who support a hawkish Iran policy have cheered the new group of advisers around the president along with Trump’s more aggressive posture toward Tehran. Democratic lawmakers, however, have expressed fear that the president could inadvertently stumble into a larger war with Iran.
“The revolving door in the national security cabinet is a real danger. There is no consistency of communication with any of our allies,” said Sen. Chris Murphy (D-Conn.) in an interview.
“For all of Mattis’s reputation as an Iran hawk, he ended up being one of the most sober-minded people in the Cabinet,” Murphy said, noting that few people on Trump’s current national security team “have any real diplomatic experience.”*

La política de Trump en Oriente Medio ha sido y es nefasta. Pero hay algo más: es provocativa. La decisión de trasladar la embajada norteamericana de Tel-Aviv a Jerusalén ya mostraba una provocación clara en la que se quedó solo prácticamente, con tres o cuatro excepciones mundiales. Prácticamente todo el mundo se manifestó en contra y señalando que era un conflicto innecesario. Lo mismo ocurrió con la cuestión de dar el visto bueno a la política expansiva de Israel en los asentamientos. Finalmente, la denuncia del acuerdo nuclear con Irán y las posteriores sanciones, que sigue aumentando, tampoco pueden considerarse política de buena voluntad. 


El calentamiento político de la zona ha traído nuevos focos de tensión y ha llegado al límite de la agresión violenta entre los dos países y una petición de muchos, entre ellos Iraq, de que Estados Unidos abandones sus bases o de que las tropas de países aliados quieran salir de lo que ven como un conflicto buscado por Estados Unidos. Esto se hace manifiesto cuando surgen las informaciones antiguas sobre el deseo de eliminar a Qasem Soleimane. Se buscaba, según parece una excusa adecuada y la muerte del contratista se consideró suficiente. Es lo que denuncian los demócratas y temen que pueda ir a más, hacia una guerra buscada dentro de una política bélica que se sustrae a sus representantes. De ahí el recorte de las posibilidades militares de Trump esta semana pasada.
El régimen iraní es deleznable y mantiene una política agresiva hacia muchos países, en los que está actuando de diversas maneras. Pero la forma de enfrentarse a esta situación admite múltiples fórmulas, unas más inteligentes que otras.



* Paul Sonne, Greg Jaffe y Josh Dawsey "Killing of Soleimani reflects an aggressive national security team not inclined to curb Trump" CNN 13/01/2020 https://www.washingtonpost.com/world/national-security/killing-of-soleimani-reflects-an-aggressive-national-security-team-not-inclined-to-curb-trump/2020/01/12/a83f5346-333c-11ea-898f-eb846b7e9feb_story.html



domingo, 12 de enero de 2020

El coste de los engaños

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El atentado norteamericano con el general Qasem Soleimani sigue produciendo sus efectos inesperados y mostrándonos cómo la ilusión del control sigue siendo una de las más peligrosas. Como hemos podido apreciar estos días, la cadena de efectos sigue un camino constantemente inesperado en ambos lados. Irán y los Estados Unidos.
La contestación iraní lanzando oleadas de misiles sobre las bases norteamericanas en Iraq ha quedado en el olvido ante los acontecimientos siguientes. Si los norteamericanos hubieran atacado produciendo más de 50 muertos, tendríamos ahora una probable guerra abierta. Sin embargo, son los muertos que se han producido en el entierro de Soleimani por una avalancha. Mientras se exigía y juraba venganza, el mayor castigo llegaría de su propia mano.


En este contexto emocional, se produce el segundo incidente inesperado, el derribo por error del avión ucraniano que ha salido de Teherán, cargado con un pasaje de otros ochenta ciudadanos iranís. Más muertes por mano propia, además de las muertes de inocentes canadienses, afganos, ucranianos, etc. que iban en el avión. Las autoridades iranís niegan cualquier intervención en el derribo, pero pronto las evidencias empiezan a surgir en diferentes horizontes: el avión, según denuncian, ha sido derribado por los propios iranís por error. Pero la mentira, aunque no ha durado mucho, ha sido lanzada.


La BBC nos ofrece información, con el titular "Iran plane crash: Protesters condemn 'lies' on downed jet", sobre lo que está ocurriendo en Irán en estos momentos:

Hundreds of protesters have taken to the streets in Iran's capital, Tehran, to vent anger at officials, calling them liars for having denied shooting down a Ukrainian passenger plane.
Protests took place outside at least two universities, with tear gas reportedly fired.
US President Donald Trump tweeted support for the "inspiring" protests.
Iran on Saturday admitted downing the jet "unintentionally", three days after the crash that killed 176 people.*


La situación que han creado las mentiras sobre la autoría es muy negativa para el régimen de Teherán. Lo es más que en su contrincante, pues una de las desventajas de un régimen teocrático es que estas cosas se llevan peor. Tanto dar muestras de virtud, para que luego te pillen en una mentira con 80 muertos de los tuyos y casi cien inocentes más.
Oficialmente, el régimen les ha mentido. Por muchas disculpas que se pida y se entonen oraciones, habrá que buscar un cabeza de turco que permita seguir con el menor lastre y desperfectos posibles.
En la información, la solitaria línea del tuit de Trump resalta patéticamente. Siempre intenta sacar alguna tajada o apropiarse de algún mérito. Es capaz de hacerse responsable, como hace el régimen iraní, con tal de sacar algún provecho. Pero luego hablaremos del lado norteamericano.
La BBC añade datos sobre las manifestaciones de estudiantes:

The students called for those responsible for the downing the plane, and those they said had covered up the action, to be prosecuted.
Chants included "commander-in-chief resign", referring to Supreme Leader Ali Khamenei, and "death to liars".
Fars said police had "dispersed" the protesters, who were blocking roads. Social media footage appeared to show tear gas being fired.
Social media users also vented anger at the government's actions.
One wrote on Twitter: "I will never forgive the authorities in my country, the people who were on the scene and lying."
The protests were, however, far smaller than the mass demonstrations across Iran in support of Soleimani after he was killed.

Lógicamente, las protestas siempre será menores hasta el día en que dejen de serlo, que también será imprevisible, como ocurrió en las manifestaciones de la Primavera Árabe. Lo importante es que se ha roto la confianza en el régimen. Al error del derribo hay que sumar el otro error, el de negar la autoría tratando de ocultar responsabilidad directa en la muerte. También es importante la brecha de seguridad que deja al descubierto. No es lo mismo apoyar a tu gobierno creyendo que es poderoso y no comete errores y otra darse cuenta que no distinguen un misil de un avión de pasajeros volando por la zona. ¿Y si ocurriera al contrario, si se pensara que eran aviones de pasajeros lo que eran misiles? Uno va a la guerra pensando en victorias, no en chapuzas.


Pero no perdamos de vista lo que ocurre en Washington, en el lado norteamericano donde también hay problemas de credibilidad. Ayer ya anticipábamos que la posición de Pompeo ha quedado tocada, al igual que la de Trump. A este último, los demócratas han conseguido limitar sus poderes bélicos, precisamente por la muerte de Soleimani y su justificación. En la CNN se preguntan desde los titulares "Why Trump's changing Iran story is costing him support in Congress":

President Donald Trump's decision to kill a top Iranian general and risk a war without consulting lawmakers has prompted Republican griping, with even close Trump allies going on the record to rein in the President's power to escalate things further.
That's in part because, a full week after the airstrike that killed Gen. Qasem Soleimani, the White House has yet to offer a clear, consistent articulation of what "imminent" attack the US was trying to avoid -- and, in fact, top administration officials are offering conflicting justifications, raising key constitutional questions.
While Republicans have largely fallen in line on the question of whether Trump should be allowed to pressure a foreign country -- Ukraine -- to undermine his political rival, they are exerting a few flashes of independence from the White House when it comes to attacking Iran.
The President has made specific allegations about the necessity of killing Soleimani. His top aides have remained much more oblique, making it seem as if they are trying to cloud the record without contradicting their boss.
Of course, ignoring Congress and fighting over policy and funding with lawmakers has been a constant of Trump's presidency, even during his first two years, when Republicans controlled both the House and the Senate.**



Ya era difícil que se creara un problema de "mentiras" con lo que es el día a día en los Estados Unidos, pero los norteamericanos saben que el atentado contra Qasem Soleimani es un acto serio y comprometedor. La falta de consistencia en las respuestas a la petición de explicaciones sobre los "objetivos" que Soleimani tenía previsto alcanzar de "forma inmediata" está dejando en evidencia a todo el equipo de Trump y al propio presidente, cuyas respuestas ya nos llamaron la atención.
El movimiento interno para hacer responsable de todo a Mike Pompeo, presentando a Soleimani como una vieja obsesión suya, como se ha hecho, puede crear (si no lo ha hecho ya) un movimiento de conflicto interior que puede hacer salir a Pompeo o a sus adversarios. Independientemente de cualquier otra circunstancia, Trump a) no tolerará que nadie se lleve el mérito y b) Trump no tolerará que nadie le haga parecer como culpable si todo se tuerce. Trump intentaba capitalizar el éxito de la operación. Pero no se puede asumir como éxito el derribo de un avión de pasajeros, aunque sea iraní, máxime cuando han muerto más de treinta ciudadanos canadienses y otros de países que no tienen que ver con el enfrentamiento.


Trump se enfrenta ahora al riesgo de que se produzca un atentado mayor, con una respuesta sangrienta al que ha acabado con la vida de Soleimani. No es fácil controlar una situación de este tipo, un creciente peligro de entrar en una guerra directa entre los dos países que, hasta el momento, han elegido el castigado Iraq como escenario. La petición aprobada por el parlamento iraquí para que se retiren las tropas norteamericanas tiene todo el sentido. Lo mismo que la retirada de los países aliados que, presentando a sus ciudadanos como una misión de paz la permanencia en suelo iraquí, se encuentran en riesgo de guerra.
Al rey de la negociación parecen estarle fallando los cálculos. Como él, por su propia naturaleza divina, no puede equivocarse, es a los otros a los que acabará responsabilizando. Las dudas que muestra son las del que ha quedado falto de información o no se fía de la que le han dado. Conforme se acerca el periodo electoral, Trump se ve más comprometido. Tiene que buscar trofeos que no se vuelvan contra él, algo que no es fácil. Especialmente después de haber ganado el de "Mentira del año 2019".


Parece que el mundo —algunos— no aprendieron nada con las mentiras de la anterior guerra de Iraq, con el embuste de las "armas de destrucción masiva". Primero inventas la historia y después vas a confirmarla, a ver si hay suerte. Hoy ya no se puede funcionar de esta manera, con unos tiempos mucho más cortos y con una guerra de información mucho más amplia. Pero se sigue creyendo en la ilusión del control.
Como dicen en la CNN, al menos ya sabe que es "rey". Esa es su pieza en el ajedrez electoral que ha salido a la venta para jugar la batalla de republicanos contra demócratas. Algo es algo.



* "Iran plane crash: Protesters condemn 'lies' on downed jet" BBC 11/01/2020 https://www.bbc.com/news/world-middle-east-51079965
** "Why Trump's changing Iran story is costing him support in Congress" CNN 11/01/2020 https://edition.cnn.com/2020/01/11/politics/shifting-justifications-iran-trump-administration/index.html





sábado, 11 de enero de 2020

Mike Pompeo en el punto de mira

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Ayer hablábamos aquí de la irrupción del error, de lo imprevisible, de lo no programado, etc. en la realidad. Al asumir Irán, según nos dice la prensa desde la madrugada, el error en el derribo del avión de las líneas aéreas de Ucrania, el campo de discusión se modifica. Ya sabemos cuál ha sido el error o al menos, la versión oficial iraní.
Esta versión debe tener una serie de respuestas ante sus propios interrogantes y satisfacer lo suficiente las preguntas que desde fuera llegan. La actitud de Justin Trudeau, como ya decíamos ayer era firme, pero "comprensiva", entendiendo por esto último lo que considerábamos más probable: que Irán no había derribado el vuelo con más de 80 viajeros de su propio país. Para pensar lo contrario habría que suponer que Irán podría realizar esta jugada en su propio territorio (fuera, por ejemplo, en Iraq, hubieran sido otros los responsables y otras las discusiones) o que derribaron el avión en su territorio porque les interesará eliminar a algún viajero específico (una teoría conspiratoria del tipo a la que muchos empiezan a ser aficionados). Por eso decíamos ayer que, en función del número de muertos, a los primeros que había que contentar era a los propios iranís y especialmente a las familias. Después están Canadá y demás países con sus muertos.


Irán, en este sentido, ha hecho lo más adecuado para sus intereses dentro de lo que ha quedado en evidencia: la guerra absurda y la falta de control sobre los medios a sus órdenes. Por eso, Irán deberán sancionar rápidamente a los responsables. De no hacerlo, se acrecentará el conflicto interno en el país mostrando que algunos están por encima de los demás. Eso no les interesa, sino dar una imagen más "positiva" dentro y fuera.
En el diario El País se nos dan algunas pistas sobre las incertidumbres despejadas y las nuevas que se abren con el reconocimiento:

Irán ha reconocido que derribó "involuntariamente" el avión ucranio siniestrado el pasado miércoles tras despegar del aeropuerto de Teherán y en el que murieron todos sus ocupantes, 176 personas, según ha confirmado el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas iraníes en la televisión estatal del país de Oriente Próximo. El presidente de Irán, Hassan Rouhani, calificó el derribo como una "gran tragedia y un error imperdonable". Hasta ahora, las autoridades iraníes afirmaban que se había producido un fallo mecánico y habían negado tajantemente la posibilidad de que sus misiles alcanzaran el aparato, pese a que países como Canadá o Estados Unidos aseguraran era "altamente probable" que la aeronave fuese derribada por un cohete tierra-aire.
Los responsables del "error" serán remitidos a un departamento judicial dentro de las Fuerzas Armadas de Irán y rendirán cuentas, según el comunicado del Ejército iraní difundido a primera hora de este sábado. "El accidente del avión ucranio a principios de esta semana fue causado por un error humano y por el atrevimiento de Estados Unidos", escribió el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Mohammad Javad Zarif, en su cuenta de Twitter. Después de días de tensión y de gran presión internacional para que Irán realizase una investigación transparente y asumiese responsabilidades, su admisión de culpabilidad sobre el siniestro del vuelo PS752 de Ukraine International Airlines que cubría la ruta Teherán-Kiev es un cambio que ha llegado por sorpresa.*


Todo es coherente para evitar conflictos añadidos. Queda por explicar el concepto de "atrevimiento" norteamericano, que bien puede ser una coletilla que responsabilice a Estados Unidos como raíz inicial de los males. Como en otros tantos casos de este tipo, es esencial en comienzo de la historia, su situación en el pasado. Por ejemplo, a Irán le interesa que este relato comience con la muerte en atentado de Qasem Soleimani; a Estados Unidos, por el contrario, le interesa que el primer capítulo sea el de la muerte del contratista, que es la que justificó los ataques. Son principios determinados por los intereses. Sin embargo, los principios son mucho más antiguas y unas cosas lleva a otras. Aunque nos guste dividir en episodios, la influencias vienen de lejos.
En este sentido, hay un interesante texto de la CNN que hace responsable de la muerte de Qasem Soleimani a Mike Pompeo. El texto periodístico tiene como titular "How Pompeo convinced Trump to kill Soleimani and fulfilled a decade-long goal" y es un sorprendente cambio en la narrativa actual de la presidencia norteamericana. En él podemos leer:

Secretary of State Mike Pompeo was a driving force behind President Donald Trump's decision to kill a top Iranian general, sources inside and around the administration tell CNN, a high-stakes move that demonstrates Pompeo's status as the most influential national security official in the Trump administration.
Taking Iranian Gen. Qasem Soleimani "off the battlefield" has been a goal for the top US diplomat for a decade, several sources told CNN.
Targeting Iran's second most powerful official -- the leader of the Revolutionary Guard Corps' Quds Force, the politically and economically powerful military group with regional clout -- was Pompeo's idea, according to a source from his inner circle. That source said the secretary brought the suggestion to Trump. Pompeo "was the one who made the case to take out Soleimani, it was him absolutely," this source said.
According to multiple sources close to Pompeo, the secretary of state has believed throughout his career that Iran is at the root of all the Middle East's problems and has focused on Soleimani, Iran's "shadow commander," as the mastermind behind the country's state sponsored terrorism throughout the region.
"We took a bad guy off the battlefield," Pompeo told CNN on January 5. "We made the right decision." The same day, Pompeo told ABC that killing Soleimani was important "because this was a fella who was the glue, who was conducting active plotting against the United States of America, putting American lives at risk."**


Es llamativo por varias cuestiones cuyo origen sería necesario establecer: 1) Hasta el momento, Trump ha asumido el protagonismo de este tipo de decisiones;  2) es poner una diana en la espalda de Pompeo al considerarlo como el responsable absoluto y convertir el atentado en una especie de venganza (y obsesión por ella), según se señala en el artículo; y 3) se considera que Pompeo es quien convenció a Trump de la necesidad de acabar con Soleiman.
Las tres cuestiones tienen lecturas diferentes y con combinaciones. ¿Por qué de repente es a Pompeo a quien se pone como responsable? No parece una maniobra demócrata o próxima, ya que les interesa invertir en atacar a la pieza mayor. En cuanto a la segunda cuestión, es la primera vez que yo recuerde que se ponen tanto énfasis en la responsabilidad directa de una persona para un atentado. Esto además, dejaría en evidencia a Trump, que aseguró que el atentado se había producido ante la inminencia de un ataque a objetivos norteamericanos, que posteriormente Trump concretó en la propia embajada en Bagdad. ¿Puede ser un intento de Trump de echar la responsabilidad sobre Pompeo? Esto último implicaría que Trump dejaría de usar a Soleimani como trofeo que pasear.
Ayer veíamos las dudas de Trump por la cuestión del avión ucraniano derribado en Irán. No es fácil salir indemne para nadie. Ni el reconocimiento del error libera a los iranís, ni tampoco se les puede responsabilizar más allá del error, que habría sido inducido (es lo que hacen en su mensaje último) por la presión norteamericana, por el temor a ser atacados tras el bombardeo de la bases en Iraq.


La claridad y rotundidad con la que se responsabiliza a Pompeo es sorprendente. Puede que en el interior de las secretarías, agencias y cuerpos militares estén empezando a recelar de tanto poder. Soleimani ha sido eliminado porque era un peligro para los norteamericanos, pero los iranís han demostrado que aprietan el botón (aunque sea por error) de los misiles ante el temor de un ataque. Por paradójico que parezca, el derribo del avión puede dejar en evidencia la locura a la que la política de Pompeo lleva.
Cabe la posibilidad de que Mike Pompeo, en su afán, no haya explicado convenientemente a Trump las consecuencias y a dónde le llevaba acabar con el "bad guy", con Qasem Soleimani.
Este es el retrato que hacen de Pompeo las fuentes que la CNN maneja:

Long known as a "Trump whisperer" for the relationship he's cultivated with the President, Pompeo's ability to sell such an aggressive Iran strategy to Trump -- a conflict-averse President -- is testament to his unparalleled sway.
Now, with Pompeo's recent declaration that he will not run for a US Senate seat in Kansas, the former three-term House lawmaker and CIA director appears set to continue wielding his influence in the Trump administration.
"He's the one leading the way," according to the source in Pompeo's inner circle, discussing the face off with Iran. "It's the President's policy, but Pompeo has been the leading voice in helping the President craft this policy. There is no doubt Mike is the one leading it in the Cabinet."
One former Republican national security official, who is a Trump critic but supported the strike on Soleimani, told CNN that Pompeo is so influential, he is like the "secretary of state, secretary of defense and director of the CIA" combined.

Demasiado poder en el gabinete de un presidente narcisista. Con tanta gente ya fuera en esos tres campos —Estado, Defensa y CIA— es fácil que muchos estuvieran esperando el momento del error de Pompeo, una caída dejando en evidencia al influyente ante aquel que pierde protagonismo. Trump no es fácil que se deje tapar, pero quizá le esté viendo el problema a la respuesta de Estados Unidos a la muerte del contratista.
Veremos en estos próximos días cómo evoluciona esta crisis. Puede que Trump vea la ocasión de oro de rebajar la violencia, como le reclaman desde medio mundo y desde los propios Estados Unidos, en donde salvo unos pocos, no quieren ver un conflicto abierto y en plena campaña electoral menos todavía.


* "Irán admite que derribó por error el avión ucranio en el que fallecieron 176 personas" El País 11/01/2020 https://elpais.com/internacional/2020/01/11/actualidad/1578715778_895790.html
** "How Pompeo convinced Trump to kill Soleimani and fulfilled a decade-long goal" CNN 9/01/2020 https://edition.cnn.com/2020/01/09/politics/pompeo-trump-iran-soleimani/index.html