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miércoles, 13 de septiembre de 2023

Las paradojas del niqab y la abaya

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Resulta curioso ver la coincidencia en este comienzo de curso de una noticia que se da en dos escenarios distintos con formas similares. Me refiero a la noticia de la prohibición del niqab o velo integral, el que cubre el rostro en Egipto y en Francia de la abaya en las escuelas al considerarlo una prenda religiosa y definir las escuelas como un espacio de laicidad en el que no se debe identificar la religión, ya que se considera "proselitismo".

Que esto se torne problemático en estos dos países nos puede ayudar a entender cómo un mismo hecho, sin embargo, se percibe de forma diferente aunque con las mismas consecuencias.

No hace muchos días recibíamos la noticia de la prohibición en las escuelas francesas, algo que había causado cierta controversia y rechazo en la comunidad musulmana en Francia, que se estima en un 10% de la población. En el diario El Mundo se recoge una noticia con el siguiente titular: "Francia prohíbe la abaya islámica en las escuelas: "No es el lugar para hacer proselitismo religioso"". Allí se explica:

Francia arranca el curso escolar con polémica. El Gobierno va a prohibir las abayas (túnicas amplias que cubren el cuerpo de las mujeres propias de los países musulmanes) en las escuelas públicas. El Gobierno considera que estas prendas que ocultan el cuerpo de la mujer de la cabeza a los pies son, como el burka o el velo islámico, un vestido de identificación religioso y por eso no las permitirá en los centros escolares, al considerar que violan el principio de laicidad del Estado galo. 

Es una de las primeras medidas anunciadas por el nuevo ministro de Educación, Gabriel Attal, que asumió el cargo en julio tras la remodelación del Gobierno que hizo el presidente, Emmanuel Macron. En el último año ha crecido el uso de este tipo de prenda, que el Consejo Musulmán de Francia no considera como religiosa. 

Francia se rige por el principio de la laicidad, pero un país con una gran diversidad religiosa. Según cifras del Insee, el instituto de estadística galo, el 10% de la población es musulmana. El uso de prendas religiosas por parte de los alumnos en los centros educativos siempre ha sido muy polémico.*

 

La ONU condenó en 2018 la prohibición francesa del uso de velos que cubrieran la cara en espacios públicos. Consideró que se atentaba contra la libertad de religión. Los franceses consideran el "laicismo" como un valor propio y cualquier tipo de vestimenta que identifique la pertenencia a un grupo religioso se considera una forma de propaganda religiosa que atenta contra ese valor. La ocultación del rostro se consideraba precisamente una forma religiosa, además del problema de la identificación pública de las personas.

En la propia web de Naciones Unidas se recogía esta recriminación a Francia por, se decía, no estar clara esa identificación que se daba por supuesta entre vestimenta y religión. Allí se señalaba lo siguiente: 

El Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas ha determinado este martes en dos resoluciones  que Francia violó las garantías fundamentales de dos mujeres al multarlas por llevar el niqab, el velo islámico que cubre el cuerpo entero y sólo deja al descubierto los ojos. 

En 2012 dos mujeres francesas fueron procesadas y condenadas por vestir “prendas destinadas a ocultar sus rostros en público” en virtud de una ley adoptada en el país en 2010.

Según un comunicado emitido por la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, la ley francesa señala que "nadie puede usar” una prenda de vestir destinada a ocultar la cara en un espacio público.

La norma busca prohibir el uso público del velo islámico completo, que cubre toda la cara, dejando sólo una abertura estrecha para los ojos.  

El Comité considera que la prohibición de llevar el niqab en público “menoscababa desproporcionadamente el derecho de los peticionarios a manifestar sus creencias religiosas”, y que Francia no ha explicado adecuadamente por qué es necesario prohibir esa vestimenta.

En concreto, al Comité no le convence la aseveración francesa de que” la prohibición de cubrirse la cara es necesaria y proporcionada desde el punto de vista de la seguridad, o con el objetivo de "vivir juntos en sociedad”.

Sin embargo, los expertos del Comité reconocen que los Estados pueden exigir que las personas muestren sus rostros en circunstancias específicas con fines de identificación. Lo que ocurre es que una prohibición general del niqab era demasiado amplia para este fin.

Asimismo, concluyen que la prohibición podría tener el efecto contrario: confinar a las mujeres en sus hogares, impedirles el acceso a los servicios públicos y marginarlas, en lugar de protegerlas.**

 

La diferencia entre la identificación y la ocultación del rostro es evidente por más que nos lleven ambas a una fórmula religiosa. El argumento de que la prohibición de que la mujer tape su rostro en público puede tener como consecuencia su encierro evitando que salga a la calle descubierta no es desdeñable, pero sí problemático. Se prohíbe que la mujer oculte su rostro, pero no se ve la forma de prohibir que sean encerradas y no puedan salir a la calle. ¿No es paradójico esto? ¿Prohibiendo el rostro cubierto se responsabiliza a la mujer por ello, pero parece que esta especie de secuestro que la condena a no salir tiene menos gravedad, algo que evidentemente no es cierto.

Esta vez no se trata del rostro cubierto sino del mero hecho de ir con una prenda que el gobierno francés considera "religiosa", mientras que la comunidad musulmana lo considera como "no religiosa". La cuestión es compleja, como ya se vio con algo más evidente como es el velo integral.

Ya sea por ocultar el rostro o sea por mostrar la vestimenta musulmana o árabe, por distinguir lo religioso de lo social, en algo que las fuerzas islámicas se empeñan en hacer indistinguible. Como hemos visto en otras ocasiones, el empeño es señalar la "naturalidad" de lo religioso buscando que en unas ocasiones se considere "cultural" y en otras "religioso" porque no existe distinción real desde el momento en que se fuerza lo religioso y se identifica con una cultura obligada.

Por eso es interesante que sea ahora Egipto el que prohíba los velos integrales, el niqab, en los espacios públicos, cuando precisamente las Naciones Unidas condenaron a Francia en 2018 por lo mismo, como hemos visto.

La noticia la leemos hoy mismo (12 de septiembre) en Egyptian Streets, con el titular "Egyptian Ministry of Education Bans Niqabs in Schools": 

Students will no longer be allowed to wear the niqab at school in Egypt, according to a new prohibition put in place by the Egyptian Ministry of Education on 11 September.

Head coverings in schools will also become optional. While they may be worn at the discretion of the student, their choice of covering may not obscure their face.

Regardless of their choice, the students’ guardian must be aware of and consent to the hair covering.

As such, students wearing the niqab or any other article of clothing that violates the new prohibitions will not be allowed to enter the school.

Egypt has a decades-long history with regard to allowing the niqab in educational institutions, especially in universities. While it has been a topic of controversy in the past, the recent prohibition has not caused as much uproar at this time.

These decisions regarding the niqab and hair coverings were reported by several local media publications as part of a list of prohibitions for the coming school year, scheduled to begin on 30 September. The rules apply to both public and private schools in the country.

Other reported preparations taken in advance of the 2023/2024 academic year include: banning smoking in schools, prohibiting kindergarteners from being assigned homework, and banning camera phones for students and teachers.*** 

Es evidente que el mismo hecho tienen unas connotaciones distintas en Francia y en Egipto, que su función es diferente, aunque el hecho sea similar, la prohibición del niqab o de la abaya. Lo que es búsqueda de la laicidad en Francia, en Egipto tiene un sentido diferente. El régimen de Al-Sisi no busca una forma más laica y probablemente sean motivos de seguridad o de frenar le probablemente crecimiento en las escuelas del movimiento islamista en cualquiera de sus vertiente. De esta forma, la mujer pasa a estar en el centro del conflicto entre unos y otros. Esta guerra es de gestos, como lo ha sido en muchas otras ocasiones. Quizá la difícil situación económica está impulsando de nuevo el crecimiento islamista, algo que al gobierno de al-Sisi no le gusta nada.

En cualquier caso, la situación, desde un punto de vista comparado, es interesante y sería bueno vigilar su evolución por lo que pueda significar en cada uno de los escenarios. Francia apunta hacia la imposición del uniforme, que sería la forma de igualar a todos y evitar la manifestación de lo religioso en el aula. Todo empieza en el aula; allí se siembran las semillas en diversos sentidos. Lo cierto es que hay una guerra que continúa en lo simbólico... o quizá empieza.

* Raquel Villaécija (París) "Francia prohíbe la abaya islámica en las escuelas: "No es el lugar para hacer proselitismo religioso"" El Mundo 28/08/2023 https://www.elmundo.es/internacional/2023/08/28/64ec4d74e9cf4ac3758b4581.html

** "La prohibición de vestir el velo integral en Francia viola la libertad de religión" Naciones Unidas - Noticias ONU 23/10/2018 https://news.un.org/es/story/2018/10/1444152

*** Heidi Aref "Egyptian Ministry of Education Bans Niqabs in Schools" Egyptian Streets 12/09/2023  https://egyptianstreets.com/2023/09/12/egyptian-ministry-of-education-bans-niqabs-in-schools/

martes, 14 de septiembre de 2021

La batalla del color

Joaquín Mª Aguirre (UCM)


La imagen con la que abríamos el artículo de ayer sobre la educación de las mujeres en Afganistán —de una tenebrosa negrura— era un intento más de los talibanes de hacer propaganda a su manera. A diferencia de lo ocurrido anteriormente, los talibanes están realizando una campaña de propaganda hacia el exterior. Ya no les basta cubrir el panorama afgano con sus cantos de victoria, sino que tienen una necesidad de extender sus mensajes hacia el mundo exterior. La hipótesis de porqué esto ocurre creo que es sencilla de plantear: los talibanes saben que una cosa es hacerse con el control del país y otra muy distinta hacer que funciones. Para que esto ocurra tienen que revertir toda su propaganda anterior, claramente antioccidental, y mostrarse como el "verdadero pueblo afgano", como víctimas de una situación que les permita dos cosas: recibir ayudas y normalizar su situación internacionalmente, es decir, el reconocimiento del régimen. Ninguna de las dos cosas son fáciles para ellos porque la sensibilidad mundial hacia el régimen es muy alta.

Como suele ocurrir a los dogmáticos narcisistas, que es en el fondo lo que es el movimiento de los talibanes, no les va a resultar fácil que el mundo los perciba como víctimas (el reportaje "guiado" que ayer nos ofrecía Euronews trataba de mostrar la cárcel norteamericana en Afganistán como un nuevo Guantánamo), por un lado, y mostrarse como la verdadera cara del pueblo afgano, en segundo lugar, lo que supone algo que hasta el momento ha sucedido más bien poco, que estos se manifiesten como de acuerdo con lo que hacen.

Como hasta el momento lo que han hecho ha sido pasearse armados por las calles y apalear o disparar a los que se manifestaban en su contra, no les ha resultado fácil. Hay que señalar que los talibanes no son "un producto" fácil de promover, de sacar al exterior.



Las imágenes de las mujeres encerradas en su negrura contrastando con el blanco de las banderas talibanes no era, desde luego, la mejor de las propagandas, pero sí eran propaganda, aunque se haya vuelto en su contra.

A esas imágenes horrendas para aquel que no es talibán, nos cuenta la CNN, se oponen las que muchas mujeres afganas en el exilio, lejos de ellos, han decidido mostrar, explosiones de color o de simple normalidad diferente a esa normalidad que los extremistas religiosos quieren imponer y consideran la perfección de la mujer, su desaparición como persona, como ser diferenciado en beneficio de esa mancha de oscuridad y silencio a lo que queda reducida.

La clave del asunto nos la da una de las mujeres que han comenzado la batalla del color:

 

Shekiba Teimori, an Afghan singer and activist who fled Kabul last month, told CNN that the "hijab existed before Kabul's fall. We could see Hijabi women, but this was based on family decisions and not the government."

She said that before the Taliban came to Afghanistan, her ancestors were "wearing the same colorful Afghan dresses you see in my pictures."*

 


Esta guerra de imágenes es importante porque permite comprender los diferentes sentidos de la Historia que coexisten. Para los talibanes, el mundo está cerrado en una forma que ellos dan a la religión y que consideran inamovible, por encima de las personas y que debe ser acatada so pena de castigo y muerte. Los gobiernos son normativos y entran en todas las dimensiones de la vida social y personal. Eso implica un recorrido por todos los recovecos y la disolución de la autonomía personal. Las leyes lo regulan todo basándose en la interpretación estricta de la Sharia. Lo que no está escrito se interpreta desde sus principios y esa interpretación de lo que da poder a los talibanes, a los que controlan lo que se puede y no se puede hacer. Estos "eruditos" son los que tienen el verdadero poder.

Frente a esto, se encuentra la idea de la decisión propia o relativamente propia (la decisión familiar, que se señala, no es tampoco autonomía). Es la imposición por la fuerza, por encima de decisiones familiares y personales lo que lleva al rechazo y a vestir esos colores que representan otra visión de la vida.

La escalera descendente "gobierno", "familia" y "persona" es muy clarificadora de lo que es el poder en aquellos países (no solo musulmanes) de corte tradicional. La relación en esas tres instancias marca la situación de las libertades. Hay países en los que las decisiones gubernamentales, por decirlo así, apoyan a las personas, las libertades individuales, frente al peso del control familiar.  Las familias pueden, por contra, ser el centro de la cultura social y los gobiernos respaldar sus decisiones y control. Así ocurre en algunos otros países donde es la familia el poder central, quien decide por los miembros. Se producen así, por ejemplo, los llamados "crímenes de honor" en donde la libertad de la personas, sus acciones, son percibidas como agresiones a la propia familia. En estos casos se niega la libertad de la persona, que no podrá hacer determinadas cosas que la familia considera negativas. En algunos países, los gobiernos o legislaciones dan por buenos estos castigos o miran para otro lado, mientras que en otros son percibidos como delitos.



Es difícil dar los saltos de unos estados a otros, del estado "familiar" al "individual" o salir del "totalitario", que es lo que han hecho los talibanes. En Afganistán, existe el orden familiar y el orden gubernamental. Pueden coincidir ambos o no, incluso pueden los dos actuar contra la individualidad negando el derecho de la persona a la libertad de decisión.

Esto se vuelve más intenso y complicado si hablamos de las mujeres, donde la obediencia es la norma. Como hija, esposa o hermana, se supone que debe obedecer a las "autoridades familiares"; las familias, como unidades, deben obedecer al nuevo gobierno.

Una vez más, debemos resaltar que no hay un "estado", mucho menos un "estado de derecho". El concepto de "ciudadano", como persona cuyos derechos son respetados, no existe. Es un concepto del que se van alejando para reconstruir los lazos de dependencia.

Cuando Shekiba Teimori dice que el hijab siempre ha estado ahí, pero que era una cuestión de las familias y no de los gobiernos está reconociendo esa estructura y trata de ampararse en ella para aquellas familias que, por su forma de pensar, viven en una "modernidad" diferente al retroceso que suponen los talibanes.

Aquellas familias que dieron el paso de permitir libertades en su seno, se ven ahora presionadas —negadas— por una fuerza externa, que es lo que denominan "gobierno". Teimori sabe que presentarlo solo como una reivindicación de la mujer no va a ninguna parte con los talibanes, pero que sí puede plantearse como una cuestión "familiar" donde se puedan enfrentar un gobierno patriarcal a una familia con sus patriarcas opinando de forma distinta.



No sé si esto servirá de mucho. El hecho mismo que esto se diga desde el exilio ya significa algo. Pero el exilio se va a convertir en una fuerza esencial para frenar la propaganda patética de los talibanes en su intento de normalizarse exteriormente, algo que es muy difícil, por no decir imposible; por otro lado, el exilio tiene que ofrecer al mundo un recordatorio constante de la situación afgana, no dejarlo caer ni en la rutina ni el olvido.

La batalla del color es una buena iniciativa. Es visible y empaquetable a través de los nuevos medios. Basta ver la diferencia entre la alegría del color y la desaparición de la persona tras ese muro oscuro en que se la entierra en vida. Es importante que el exilio se organice y se vaya estructurando en grupos diferentes, que los que han salido por disparidad ideológica o cultural se organice frente a los que han salido por meros motivos pragmáticos. No todos los afganos que han salido lo han hecho por los mismos motivos. Tampoco los que se han quedado lo han hecho por lo mismo. La batalla interna será muy difícil y sobrevivir debe ser el principal motivo. Por eso es tan importante que sepan que no están olvidados, que se les recuerde que fuera hay mucha gente que apoya las causas justas de su deseo de ser libres sin que unos y otros les diseñan la vida.

La generación joven ha crecido en un mundo distinto en gran medida a lo que ahora les ofrecen, eso va desde las fachadas de las tiendas, lo que pueden ver, escuchar o leer, hasta cómo deben vestir o dónde pueden estar. Va a ser muy difícil para ellos sobrellevar esta nueva situación, en especial a las mujeres, cuya vida ha cambiado desde el primer minuto de su llegada. Hay que visibilizar su resistencia porque si no, todo esperanza acabará desapareciendo.

 


* Masoud Popalzai and Celine Alkhaldi "Afghan women are sharing photos of dresses to protest the Taliban's black hijab mandate " CNN 13/10/2021  https://edition.cnn.com/2021/09/13/asia/afghan-women-protest-hijab-mandate-intl/index.html