Mostrando entradas con la etiqueta policía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta policía. Mostrar todas las entradas

sábado, 9 de noviembre de 2024

El poderoso caballero en un mundo tramposo

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Ya saben aquello de "poderoso caballero es Don Dinero". No es nuevo. Lo que como ciudadanos nos sorprende cada día la facilidad con la que algunos se hacen millonarios desde la sombra. Mis respetos a los que son capaces de hacer fortuna de forma honesta; mayor admiración el que gasta e invierte en favor de los demás, con cierto sentido social o con vocación solidaria en un mundo cada día más  desigual y ostentoso.

Esto viene a cuenta de la noticia de la detención de un alto cargo policial que se nos cuenta en RTVE.es:

Agentes de la Unidad de Asuntos Internos de la Policía Nacional han detenido este viernes al jefe de la Sección de Delitos Económicos de la Brigada provincial de Policía Judicial de la Jefatura Superior de Madrid en el marco de una operación dirigida por la Audiencia Nacional contra el narcotráfico, el blanqueo de capitales y el cohecho.

Fuentes policiales han confirmado a RTVE la detención del mando policial después de hallar en su casa 20 millones de euros emparedados, supuestamente vinculados a negocios relacionados con el narcotráfico, ha podido saber Europa Press. Su pareja, también agente, ha sido igualmente arrestada.

Durante esta semana, los agentes han efectuado registros en el despacho de este mando policial, donde se encontró también una considerable suma en efectivo, cercano al millón de euros.*


Por muy pesimista que sea nuestra idea de la naturaleza humana, hay ciertas cosas que nos desbordan, que no acaban de entrarnos en la cabeza. Su pareja, también agente de Policía, nos dicen, también ha sido detenida. Al menos era una pareja unida en algo.

¿Cómo debe pensar el ciudadano que ve que la persona que debe vigilar los delitos económicos es pillado con un millón en el despacho y otros veinte repartido por las paredes de su casa?

Las reacciones, claro, serán variadas. Las habrá de condena total y las de "¡cómo se lo ha montado, el tío!", que es la forma de manifestar entre envidia y admiración con un cierto tonillo admirativo. España es el país de la "picaresca" y lo que pensábamos que ya era un tópico y que habíamos salido de lo que nuestros clásicos no mostraron, resulta estar más vivo que nunca, con ejemplos diarios.

Aquí vamos de los "koldos" a los "errejones" y de paso damos un paso por la fauna pícara que ya no es la de los "pobres" que sobreviven, sino la fauna de los ricos que quieren ser más ricos, de los poderosos que quieren tener más sexo, de los policías que son una especie de Jeckyll y Hyde, por poner ejemplos de casos recientes.

Podemos comprobar que casi todos estos casos apuntan a la cumbre, política, empresarial o policial, que alguna gente aprovecha sus posiciones privilegiadas para tratar de conseguir cierta impunidad. Los juzgados están llenos de ex ministros, de ex presidentes autonómicos, de alcaldes, de jefes de servicios, etc.

Esto apunta en varías direcciones. La primera es, obviamente, la cuestión de la vocación, de la motivación real para llegar alto. ¿Se trata de ascender para tener mejores accesos a los botines, a la rapiña, a estar mejor cubierto? Indudablemente, algo de esto ahí. De no ser así tendríamos que recurrir a una teoría del ascenso corruptor: yo empecé siendo bueno y cada vez que me ascendían me volvía un poco más malo. Es la vieja idea de que "el poder corrompe". Es una posibilidad. Pero tenemos la más sencilla de que hay gente que busca ascender para tener mejores opciones de rapiña. Por mucho que respetemos la presunción de inocencia, veinte millones emparedados en tu casa no dejan mucho margen de explicación. Y era el "jefe de la Sección de Delitos Económicos de la Brigada provincial de Policía Judicial de la Jefatura Superior de Madrid", que se dice pronto.

Pero la otra cuestión está en los mecanismos de selección y ascenso. No creo en medios de acabar con los "defectos" de la naturaleza humana. Entrecomillo ·defectos" porque parte del problema es que muchos empiezan a considerarlos "virtudes". Pero sí creo que las instituciones pueden y deben ser mejoradas con mecanismos de vigilancia y control. El hecho mismo de que estemos hablando de personas detenidas o denunciadas es ya algo positivo, pero ¿cuántos se habrán ido de rositas?

Es esencial para la ciudadanía sentir que hay justicia, pero deberían ahorrarnos ver cómo llega a los cargos cierta gente, cómo se saltan los filtros que deberían vigilar por nosotros. Cada vez que alguien de este tipo —político, empresario, ministro, policía, juez, etc.— es llevado ante un tribunal y da con sus huesos en la cárcel o equivalente se produce un duro golpe en la ciudadanía, en su forma de percibir el mundo que construimos entre todos. Algunos reaccionarán pensando que los próximos en tratar de exprimir la situación, que por veinte millones de euros merece la pena arriesgarse; que vale la pena ser un "koldo", que no se vive mal así; que no está mal que te paguen un chalet en la costa o cosas por el estilo.

¿Es el viejo problema del "carro y los bueyes", de qué es antes ser corrupto o poderoso? Como ciudadanos nos debería dar igual siempre que el corrupto acabe en la cárcel. Por eso "amnistías", "rebajas" y cualquier otro acto que reduzca penas es mal vista. No es buen ejemplo, el que ha emparedado en su casa 20 millones de euros debería tener claro su destino, una habitación más sencilla por una larga temporada.

En estos casos, la responsabilidad se extiende a los que los colocaron en esos puestos desde los que pudieron dar rienda suelta a su codicia. Aunque seamos nosotros mismos los que los hemos colocado allí con nuestros votos y aplausos. Tendría que haber mejores, más eficaces mecanismos de detección, internos y externos. Casos como el de algunos políticos recientemente son un duro golpe para quienes creyeron en ellos, en su honestidad, Por eso los ataques que se producen en ocasiones a los (las) que denuncian son muy contraproducentes, pues ampara la corrupción, la violencia y el sentimiento de impunidad del poderoso.

El corrupto corrompe. Trata de extender e implicar, de asegurarse que los otros pierden si él pierde. Corrompe con su mal ejemplo cuando son hechos públicos sus actos. Hay que ser ejemplares ante este mundo tramposo que se extiende ante nosotros. Instituciones sólidas y vigilantes son necesarias. También mucha ejemplaridad positiva.

En estos tiempos de heroicidades populares también hay sinvergüenzas poco ejemplares que aprovechan para quedarse con dinero de mascarillas o de ayudas, que aprovechan sus cargos para robar o dejarse sobornar, sus cargos para abusar y agredir. Unos van por el dinero, otros por la bragueta. Pero todos por el mal camino, protegidos por la sombra del poder.

 

* "Detenido el jefe de delitos económicos de la Policía Nacional en Madrid tras hallar 20 millones escondidos en su casa" RTVE.es 8/11/2024 https://www.rtve.es/noticias/20241108/detenido-jefe-delitos-economicos-policia-nacional-madrid/16322679.shtml

viernes, 21 de abril de 2023

La España que no llega a tiempo

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Me llama la atención el titular de 20minutos: "El suceso traumático que cambio a Óscar P., el policía condecorado y abatido por otros agentes: "La terapia no le llegó a tiempo""* y se añade antes de desarrollar el texto "Sufría episodios de terror de forma habitual, ansiedad, trastorno de estrés postraumático y depresión".

Me temo que los españoles estemos empezando a desarrollar un cierto sentido de la fatalidad, una especie de mirada lanzada al cielo con la esperanza que las cosas lleguen antes de que ya no sean necesarias o nos sirvan ya para nada. Me imagino que cada día se tachan nombres en las listas de todo tipo de servicios para los que ya nos son necesarios, de lista de espera para intervenciones quirúrgicas o terapia, para juicios o para cualquier otra actividad que requiera de ser atendidos.

La noticia les habrá llamado la atención por su crudeza, por lo que significa que un policía robe una pistola de un compañero en un armero después de que le retiraran la suya, se diera a la huida y fuera abatido a tiros por sus compañeros.

“Era una persona amable, un buen compañero, pero hace tiempo que necesitaba un ingreso por sus problemas psiquiátricos, la terapia no le llegó a tiempo”, cuenta una de las últimas personas que habló con él poco antes de que se produjeran los hechos que le costaron la vida, según recoge La Voz de Galicia.*

Es una historia triste, un suceso dramático, pero sobre todo es una muestra más del abandono en el que nos encontramos en muchos ámbitos. Puede ser una terapia, pero pueden ser muchas otras cosas que no nos llegan a tiempo. Padecemos una epidemia me "minimismo", es decir, de trabajar bajo mínimos en todo. Es un efecto de la mentalidad gerencial, la del costo mínimo y la explotación máxima. Creo que cada uno la padecemos en nuestros ámbitos particulares. La reducción de servicios recortando personal es un hecho por donde vayas. Eso reduce costes y deja a la suerte muchos casos que se perderán porque abandonas o, como en este caso, se producen hechos dramáticos.

Hay profesiones en las que las situaciones de estrés hacen mella por una cosa u otra, por el simple pasare de los días. En estos últimos años ha sido el sector de la Sanidad sometido al estrés de la pandemia. ¿Cuántas personas fallecen porque no les llega la operación, la terapia o cualquier otra cosa necesaria? Hemos colocado en muchos sectores a estos draconianos de la inversión, de la gestión, que nos aprietan el cinturón tan fuerte que muchas veces nos estrangulan.

Muchos procesos, especialmente los de tipo burocrático, tienen una función disuasiva. Saben que aumentando los pasos en los proceso, aumentando las exigencias de papeles, de documentos, muchas personas se aburren, se hartan y abandonan. Eso se puede lograr reduciendo el personal (doble ahorro) ya que eso baja el ritmo de atención, reduciendo los lugares y alejando los centros unos de otros, etc. En la Universidad (creo que en todas ellas) la queja sobre los "papeleos" es común. Mucha gente desespera ante la reducción del personal y el aumento de los trámites. La pérdida de tiempo aumenta porque al reducirse el personal las labores burocráticas recaen sobre docentes e investigadores, el tres por uno.

En el caso del policía al que no le llegó nunca la terapia se añade otro elemento fruto de sucesivas chapuzas. En otro artículo sobre el caso, se centran en la posibilidad de que se hiciera con un arma de un compañero:

El agente de la Policía Nacional abatido este miércoles en una gasolinera de Burgos tras robar la pistola reglamentaria de un compañero ha puesto de manifiesto la fragilidad de las medidas de seguridad en las comisarías españolas a la hora de custodiar el armamento.

En la mayoría de casos, una simple taquilla de chapa metálica cerrada con un candado, como si fuera el vestuario de cualquier gimnasio, sirve para guardar las armas de fuego de los agentes, pistolas PK Star 28 o HK USP Compact, de calibre 9 mm Parabellum.

"A día de hoy no tenemos ningún lugar seguro y custodiado donde depositarlas. Llevamos tiempo reclamando que en todas las comisarías se instalen armeros videovigilados las 24 horas para guardar las armas de dotación individual porque ahora la tienes que dejar en una taquilla que, aunque está cerrada bajo llave, es fácilmente vulnerable por una tercera persona que la quiera forzar", denuncia Jacobo Rodríguez, portavoz del Sindicato Unificado de Policía (SUP).**


 

Podríamos decir que "el armero no llegó a tiempo", que es simplemente un eslabón más en una larga cadena de fallos, de incompetencias y de retrasos interesados. Cuando las cosas se piden siempre "se está en ello" o "estamos pendientes de que llegue" o cualquier otra respuesta convencional que escuchamos para cada cosa que se solicita, sea una cita médica o un armero para guardar las armas antes de que un agente de policía al que la terapia no le llegó a tiempo se ponga a disparar a sus compañeros y tengan que abatirlo.

Pero este trágico suceso será relevado de los focos de interés en los próximos titulares que se centrarán en Shakira y Piqué, en el nuevo novio de la madre de no sé quién o en lo que ha dicho un cantante sobre Rafa Nadal. Los políticos seguirán más pendientes de lo que se dicen entre ellos y de lo que las encuestas les auguran. Lo suyo son las promesas o crear sin recursos, sobre el papel. Todo está en camino.

Mientras tanto los bosques arden porque no se llega a tiempo a limpiarlos y Doñana corre el riesgo de morir porque el agua no les llega a los regantes más interesados en la extinción de sus negocios que en la de la naturaleza, por comentar solo cuestiones sobre la mesa que, año tras año, no llegan a tiempo o, simplemente, no llegan nunca.


Estamos en el estado menguante, un estado que gasta mucho en cosas superfluas y rentables electoralmente, pero que no invierte en muchas cosas urgentes, como es el aumento de las enfermedades mentales, muchas causadas por estados de estrés, de ansiedad, derivadas de la inseguridad y la precariedad galopantes.

El caso del agente abatido tiene algo de simbólico de esta España a la que nunca llegan las cosas cuando deben. Es una cadena de carencias, de la terapia al armero, pasando por la carencia de personal, que nos hace cuestionarnos, aunque sea a unos pocos, este mundo que creamos cada día, lleno de huecos, más parecido a un queso que a otra cosa.

En las viejas películas del Oeste, se producía la llegada en el último momento del 7º de Caballería. En España, cuando llega (si llega), el desastre se ha producido en forma de muertes, robos, desastres o cualquier otro tipo de consecuencia nefasta. 

Pero están en ello. 

* "El suceso traumático que cambio a Óscar P., el policía condecorado y abatido por otros agentes: "La terapia no le llegó a tiempo"" 20minutos 20/04/2023 https://www.20minutos.es/noticia/5120801/0/el-suceso-traumatico-que-cambio-a-oscar-p-el-policia-condecorado-y-abatido-por-otros-agentes-la-terapia-no-le-llego-a-tiempo/

* "Los policías reclaman armeros videovigilados para guardar sus armas: "A día de hoy no tenemos ningún lugar seguro para dejarlas"" 20minutos 212/04/2023 https://www.20minutos.es/noticia/5120555/0/policias-reclaman-armeros-videovigilados-guardar-pistolas-dia-hoy-no-tenemos-lugar-seguro-dejarlas/

martes, 12 de febrero de 2019

Lo que nunca pasa en una comisaría egipcia

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La noticia pretende tener un sentido positivo y de justicia, por eso suena ridícula. El presidente Abdel Fattah al-Sisi se indigna cuando le mencionan las torturas en las comisarías y cárceles egipcias. ¿De dónde saca la información?, suele responder con una sonrisa sarcástica cuando le preguntan por estas cosas. Habría que decirle, "señor presidente, lea usted la prensa oficial". Sí, no hay que esforzarse en ir más lejos. No tiene que leer los farragosos, interminables dosieres elaborados por las ONG de Derechos Humanos; no tiene que aburrirse con las quejumbrosas denuncias de los abogados respecto al trato dado a sus defendidos, ni a las interesadas informaciones dadas por las siempre parciales familias. No, basta con que le Ahram Online, el periódico estatal para enterarse de lo que le hablan.
La información viene precedida por el siguiente titular, "3 policemen sentenced to 3 years for beating man to death in Upper Egypt police station" y nos cuenta que

An Egyptian criminal court has sentenced three police officers to three years in prison for beating to death a citizen inside a police station in Upper Egypt's Sohag governorate in 2016.
The court sentenced the head of the Tahta police station's investigations unit, the unit's deputy and the chief of the inspection unit of northern Sohag.
The court also sentenced a Sohag Health Department employee to one year in prison and relieved him of duty for two years for forging the medical report of the victim.
The verdict is subject to appeal.
The case dates back to 2016, when the defendants were referred to criminal court over charges of beating the victim to death in an attempt to coerce a confession in a murder case.*



¡Qué barato sale matar cuando llevas uniforme! ¡Más barato todavía si eres quien lleva los galones en la comisaría! Quizá si hubiera sido un mero agente le habría caído algo más, pero la práctica de la tortura se reserva para los que llegan más arriba fruto de sus patrióticos esfuerzos por mantener la seguridad.
Tres años por un crimen cobarde, por un exceso de celo, por un trabajo concienzudo pero realizado con demasiado entusiasmo. No es mucho si se piensa bien. Incluso es probable que ya estén en la calle si eso fue en 2016 y que les hayan sacado por la misma puerta por la que entraron, si es que no llegaron directamente desde su casa en la que estuvieran tranquilamente aguardando la llegada, tres años después del juicio. ¡Qué bonita coincidencia, que suizos pueden ser los egipcios cuando se trata de una buena causa!
¡Ah, no pasemos por alto al médico que falsificó el documento de defunción! Para él ha caído un año. ¡No se puede ser servicial! Llega la Policía con un cuerpo machacado y te piden que digas que ha muerto de un resfriado o cualquier otra enfermedad peligrosa y no va dudar de lo que te dicen. Se empieza por dudar de la versión judicial y no se sabe cómo se puede terminar.
Y es que en Egipto las instituciones funcionan. Tiene razón el presidente cuando dice que es esencial el mantenimiento del Estado, que nadie lo debe atacar o dudar de su integridad. Esto lo podemos corroborar a través del mismo diario estatal que nos ofrece como complemento a la primera noticia otra alentadora, con el titular "Cairo criminal court acquits two police officers of torturing lawyer to death". El texto nos cuenta lo ocurrido de forma más escueta que el anterior:

A Cairo criminal court has acquitted on Sunday two police officers in a retrial for the torturing to death of a lawyer at a Cairo police station in 2015.
In December 2015, the two policemen, a lieutenant-colonel and a major in the country's National Security Agency, were convicted in the case and sentenced to five years in prison.
Lawyer Karim Hamdy, 27, was detained for interrogation at a police station in Matariya district in east Cairo on violence-related crimes and belonging to the outlawed Muslim Brotherhood group.
According to the forensic report, Hamdy had suffered rib fractures and a brain haemorrhage.
The sentence was later overturned by an appeals court, which ordered a retrial.
Today’s verdict can still be appealed.**


Los jueces también funcionan en Egipto, por si alguien lo dudaba. De nuevo distinguidos oficiales se toman su trabajo de forma encomiable. Fruto de su dedicación, más muerte. Y el proceso es el mismo: primera condena para aplacar los ánimos, petición de repetición de juicio... y a la calle.
Fue lo mismo que ocurrió con el ejemplar oficial que disparó a Shaimaa al-Sabbagh, la mártir de las flores. Un aniversario del 25 de enero, para unos Día Nacional de la Policía y para otros el día en que el pueblo se sublevó contra lo que ella defendía y representaba, recibió un tiro de otro valeroso servidor de la Ley. Cuando no pudieron cargar su muerte a nadie —acusaron inicialmente del crimen a sus compañeros, en la mejor tradición del régimen— porque las fotos y vídeos eran claros y abrumadores, le juzgaron y condenaron; se volvió a repetir el juicio un año después... y a la calle.
Cuando quiera información, señor presidente, lea la prensa estatal.


Hay una teoría que dice que lo hacen así porque no saben hacer otra cosa, que es lo que han hecho siempre y que solo cambian las víctimas con sus motivos. La explicación de esta teoría la encontramos en un artículo de Reuters del año de gobierno de Mohamed Morsi. Su titular es "Insight: Egypt's revolution fails to bring police reform" y traza un panorama general de la Policía y su función represiva desde los años 50.
Es momento en el que está los islamistas en el poder y la situación apenas ha cambiado. Así comienza el artículo de Reuters:

One day at dawn last summer, police stormed into the central Cairo slum of Ramlet Bulaq, broke open the doors of its mud-brick houses, beat women and children, stole money and phones and arrested many working age men.
“They didn’t leave anything,” said Karima Ahmed, a mother of six whose husband was shot in the leg by a police officer a few days before the raid. Police detained their 14-year-old son and broke his teeth at a local station, she said.
A protest over Egypt’s ineffective and heavy-handed police force two years ago started the uprising that toppled President Hosni Mubarak and inspired revolts throughout the Arab world.
But reformers say President Mohamed Mursi, and the Islamist Muslim Brotherhood movement that helped propel him to power in June, have not changed the way Egypt’s security forces are governed and legislated. The police may even have got more aggressive, they say.***


Esto refleja bastante bien el drama egipcio, la incapacidad o la falta de voluntad de parar sus propios vicios. La llegada al poder no significa rectificar nada, sino aprovechar lo existente. Esto acaba creando un estado monstruoso que sigue haciendo lo mismo porque no sabe hacer otra cosa. Los procedimientos de selección y formación son los mismos. El blindaje que Ejército y Policía tienen hace que estos sean una maquinaria que actúa de forma fija. Son "eficaces" en su tarea represora precisamente porque saben que la impunidad es un hecho. De otro modo se lo pensaría o podrían tener algún remilgo. Lo que sale a la luz es porque se les ha ido la mano, pero  ¿todo lo demás?
Lo que nos cuentan en el inicio del artículo de Reuters no es una intervención policial, es la actuación de una horda impune que se alimenta del miedo y de la rapiña, que vive del abuso continuo y de la corrupción.

Poor Egyptians, who suffer the brunt of police brutality, have begun to lose hope that the Interior Ministry, the institution in charge of the police, will be reformed.
This puts the Brotherhood in a quandary: a movement long oppressed by the police itself, the Islamist group now stands accused of acquiescence in abuses that provide ammunition to critics challenging Mursi’s legitimacy.
The Interior Ministry says it has reformed and that it is being blamed for a crisis created by politicians.
Incidents like the one in Ramlet Bulaq - which witnesses and activists said started after security forces cracked down on protests over the shooting death of a local man by a police officer - have played out across the country over the last two years, Ennarah said.
Late last year police burned cars and fired random shots in a neighborhood in the southern city of Minya after an officer was killed in a crossfire between feuding families, Ennarah said. A few months earlier, police tortured a man to death inside a station in the Nile Delta town of Mit Ghamr, and then fired on a crowd that came to protest the death, killing another person.
In February, television cameras caught police dragging and beating a half-naked man during protests outside the presidential palace. The footage was broadcast live.*

       
Sí, a estas alturas la esperanza de muchos egipcios se ha diluido. Cuando se le recriminó recientemente al presidente el uso desproporcionado de la fuerza por parte de la Seguridad del Estado, el presidente volvió a poner cara de ¿no se habrá equivocado de país? Pero no, no se equivoca nadie.
La conclusión que se saca en el artículo —escrito en 2013, recordamos— es que la Hermandad no tenía ningún interés en la reforma de la Policía, a la que aprovechó desde el poder para hacer lo que siempre había hecho: mantener a raya a la población mediante la represión. El artículo manifiesta además la sospecha de que la Policía misma estaba infiltrada por la propia Hermandad durante décadas. A los efectos, daba igual.
La historia de la Policía en Egipto no es otra que la de la represión. Su objetivo no ha sido proteger a la población sino controlarla, vigilarla. Los egipcios que entraron en 2011 en los centro policiales descubrieron los millones de documentos que recogían sus vidas y conversaciones. El Estado los tenía registrados. Por eso lo quemaron, le prendieron fuego a las comisarías.
El panorama no solo no ha cambiado, sin que según todos los indicadores, ha empeorado. Las muertes y desapariciones no existen oficialmente. Es solo un bulo que recogen los periodistas extranjeros parea molestar al presidente en sus apariciones triunfales en el extranjero.
Sin embargo, es lo que se nos muestra en estos episodios que de vez en cuando saltan a la prensa. Luego está lo otro, lo que hay que imaginar en aquellas zonas que se "cierran" para tener las manos libres.


A la brutalidad le sigue la impunidad. Mientras salga tan barato torturar hasta la muerte, mientras sientas que nadie te ve como un asesino sino como un concienzudo profesional al servicio de quien mande, que eso es lo de menos.
Por otro lado, está bien que haya muertes de vez en cuando porque avisa a los que se resisten a las torturas que la cosa va en serio. También que ellos saldrán en unos meses, mientras que el que se resiste o se pudre en una cárcel o lo hace definitivamente en la tumba.
La entrevista del presidente al-Sisi negándolo, por increíble que parezca, se está estudiando como modelo de los errores comunicativos que un dirigente (político, empresarial) no debe cometer nunca. "¿Torturas, qué torturas?", no es una forma de enfrentarse a una realidad que tus propios medios estatales están planteando. Si la tortura y los crímenes cometidos en las comisarías y cárceles se castigaran, el mensaje sería claro. Pero al igual que han hecho todos los dirigentes egipcios, han aprovechado el sistema ciego para extender el miedo. Este es un mecanismo que les ha funcionado bien. El problema es que al-Sisi sigue queriendo que el mundo admire lo que hace. Y por este camino le va a costar mucho.
En 2007, un artículo en una publicación médica, trataba la cuestión de la tortura como un problema de salud pública en Egipto. Afortunadamente, el régimen actual ha logrado erradicar la tortura que, simplemente, ha dejado existir. Al menos a sus ojos.



* "3 policemen sentenced to 3 years for beating man to death in Upper Egypt police station"  Ahram Online 11/02/2019 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/325405/Egypt/Politics-/-policemen-sentenced-to--years-for-beating-man-to-.aspx
** "Cairo criminal court acquits two police officers of torturing lawyer to death" Ahram Online 13/05/2018 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/0/299380/Egypt/0/Cairo-criminal-court-acquits-two-police-officers-o.aspx
*** "Insight: Egypt's revolution fails to bring police reform" Reuters 20/03/2013 https://www.reuters.com/article/us-egypt-police-insight/insight-egypts-revolution-fails-to-bring-police-reform-idUSBRE92J0NI20130320





miércoles, 4 de julio de 2018

El regreso de las barbas


Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Se habla muchas veces del velo de las mujeres musulmanas, pero mucho menos de las barbas de los hombres. Es cierto que en el primer caso se cuestiona la imposición a aquellas que no lo desean, mientras que por el contrario, la barba solo la puede dejar uno mismo. Por eso mientras muchas mujeres deciden que no son mejores o peores por llevas el velo —pese a lo que les digan—, son las barbas las que plantean el problema contrario allí donde tienen prohibida su existencia.
Ahora que la barba de una semana está de moda —es el verdadero uniforme—, sigue siendo un problema allí donde realmente significa una distinción religiosa. La cuestión se vuelve a plantear en Egipto, allí donde ya se manifestó con la llegada de los islamistas de Morsi al poder en 2012.
El tema lo trae Egypt Independent entre sus noticias con el titular "Egypt’s Administrative Court supports presence of bearded police officers". La sentencia favorable a las barbas nos muestra de nuevo la misma tensión que se produjo cuando en una Policía y Ejército como los de Mubarak empezaron a plantearse la reclamación de las barbas.
Puede que muchas mujeres sean obligadas a usar las variantes del velo para esconderse a las miradas, pero lo cierto es que con las barbas ocurre lo contrario. Lo que se impone es el afeitado. La barba —ciertos tipos de barba— es un signo claro de tendencia religiosa prioritaria. Incluso, es una forma de identidad para distinguir a un salafista de un islamista o de otro que no es ninguna de las dos cosas.


El igualitarismo, en este caso, es el afeitado, que elimina todas las distinciones. Afeitados o con bigote, elemento informante. Hace unos días recogíamos aquí la descripción del héroe propuesto desde las series pro estatistas del Ramadán y se nos hablaba de héroes bigotudos —"muscled, mustachioed men"**— y no barbudos. Los barbudos, como se les suele llamar directamente, son los islamistas.
La noticia ahora es la siguiente:

Vice-President of Egypt’s Supreme Administrative Court, Mohamed Maher Abu al-Enein, recently issued a verdict supporting a number of police officers fired from duty for having beards.
According to Akhabr Al-Youm newspaper, the court verdict suspends a previous decree issued from Egypt’s Ministry of Interior, which states that officers are to be fired if they keep their beards.
The court’s verdict follows after a bearded colonel fired from his post filed an appeal against the decision. In 2013, the same court issued a verdict defending the rights of a bearded officer had to return to work, with the reasoning that his presence in the police service represented no threat.
The court also overturned the Interior Ministry’s appeals against the return of bearded officers to their jobs, refusing to retire them. The court rejected the minister’s justifications about the transfer of officers to the reserves, stressing that these rulings were not permissible.
The Interior Ministry appealed against the court however, leading to a long and difficult legal battle.*


La noticia lo es por una cuestión de derechos personales. Eso sucedería si la barba fuera una cuestión personal, un ejercicio de libertad. Pero, por extraño que parezca, el que se deja barba no es por una cuestión de libertad, sino como una obligación, como un "mandato divino".
Desde el punto de vista semiótico, la barba no es una expresión propia sino una forma de aceptación de la sumisión islámica, valga la redundancia. El problema, al igual que con los velos femeninos en todas sus variantes, no es que sea una cuestión de libertad ponérselo, sino que se considera impíos a quienes no lo hacen. No se deja uno barba para ser uno mismo, sino para diferenciarse de los otros, pecadores, incumplidores de la ley de Dios, los que no siguen al profeta.
De la misma forma, el velo no es el problema. Sí lo es, en cambio, si el hecho de ponerlo me convierte en una "mujer decente" y, por el mismo acto, convierte a las demás en indecentes.

2013
La sentencia de los jueces en favor de las barbas es un indicador de la situación extraña de Egipto, que dice combatir a los islamistas pero reproduce sus mismos esquemas de virtud, por decirlo así. Durante el gobierno de Sisi, que derrocó a los islamistas, ha habido más represión religiosa (contra los ateos y reformistas), artística (contra novelistas, músicos...) y sexual (contra el grupo LGTB en su conjunto) que en la época anterior de Hosni Mubarak. Bajo la idea de combatir al islamismo se ha practicado su mismo radicalismo en lo que hemos llamado muchas veces un "gobierno virtuoso".
La barba no es una "moda"; es un indicador. Dentro de Policía y Ejército es un indicador de peligro. Que los jueces hayan quitado la razón por el despido del coronel referido, señalando que no es una "amenaza" no deja de ser chocante.
Con los islamistas en el poder, muchos oficiales y agentes comenzaron a dejarse barba. Querían manifestar ante sus jefes que ellos eran "distintos", parte del grupo, simpatizantes. Salían a la luz. Que vuelva a plantearse esto tiene algún un sentido que iremos descubriendo.


* "Egypt’s Administrative Court supports presence of bearded police officers" Egypt Independent 3/07/2018 http://www.egyptindependent.com/egypts-administrative-court-supports-presence-of-bearded-police-officers/
** ** "A season of morality and police uniforms" Mada Masr 24/06/2018 https://www.madamasr.com/en/2018/06/24/feature/culture/a-season-of-morality-and-police-uniforms/

lunes, 22 de febrero de 2016

La responsabilidad descendente

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La sesión que el presidente El-Sisi le pidió al parlamento egipcio para resolver el malestar general por los acontecimientos policiales y protestas sociales consecuentes se produjo ayer. Ahram Online titula su información "Egypt parliament divided over police reforms" y no es mucho más lo que han logrado más allá de manifestar la división imperante.
Los que Ahram Online llama los "liberales" han denunciado las actuaciones de la Policía y han pedido la dimisión del ministro del Interior, al que consideran responsable de lo que hacen las personas bajo su mando. Es fácil de entender y es lo que se suele hacer. El diputado Anwar El-Sadat, tras pedir la dimisión del ministro Abdel-Ghaffar, ha aprovechado para hacer extensiva la petición a cualquier ministro según ese principio de responsabilidad. Los diputados liberales han expuesto la necesidad de afrontar la situación respecto a los abusos.
Dentro de lo previsible del debate, sin embargo, han aparecido algunas novedades:

Samir Ghattas, a political researcher and ‎MP for Cairo's Nasr City district, said ‎that low-ranking policemen who were ‎dismissed from the interior ministry after ‎the 25 January revolution, and were ‎allowed to re-join the ranks of the ministry, have formed a coalition entitled the “Police ‎Ultras.”
"This coalition has become a big ‎danger to the Egyptian state, because its ‎members have gone out of control in the ‎recent two years, giving themselves a free ‎hand to perpetrate all kinds of abuses ‎such as imposing fees on citizens and ‎trading in banned goods without facing any ‎kind of accountability," said Ghattas.
"In 2015 alone, it was reported ‎that low-ranking policemen opened fire on ‎citizens seven times. Shootings have ‎become a phenomenon and we all should ‎stand up to it," he added.
'Unruly group'
Ghattas stressed that the interior ministry ‎move quickly to bring this "unruly" group of ‎‎"Police Ultras" under control before ‎they impose their say on the Egyptian ‎state.
"They now aim to score political ‎gains by compelling the state to turn a ‎blind eye to their abuses all the time," said ‎Ghattas.‎
He said that after the June 2013 mass protests– ‎which put an end to the Muslim ‎Brotherhood rule– citizens demanded ‎that the interior ministry be back in full ‎force to impose the rule of law on streets.
‎‎"But now we see that some members of ‎the security apparatus have acquired huge ‎powers and that they are using them to ‎violate the law and abuse the rights of ‎citizens," said Ghattas.‎*


Evidentemente no tenemos motivos para no creer en lo que dice el señor Ghattas, pero resulta demasiado sencillo para explicar la totalidad de los abusos y la naturaleza de los incidentes producidos. Estos deben ser contemplados en las diferencias de objetivos que muestran. Por más que todos estén reflejando una falta de control de la Policía, una buena parte de ellos está al servicio del Estado. Hay una violencia callejera de la Policía, por decirlo así, un abuso personalizado y en grupo, que va de la intimidación al asesinato en una discusión y otra, en cambio, que surge al servicio del propio Estado y que busca la desaparición de los opositores. Hay una espontánea y personal, mientras que existe otra institucional y premeditada. También existe una mezcla de ambas cuando en un contexto represivo, alguien puede tomar decisiones personales y apretar un gatillo, como ocurrió en la muerte de Shaimaa al-Sabbagh, la activista muerta a sangre fría en una manifestación.


La existencia de un grupo de "Ultras" policiales tiene mucho de separación forzada de la violencia creando una institución "fantasma" a la que responsabilizar de lo que ocurre. Es una respuesta muy "egipcia", pero es muy insuficiente y requiere muchas más aclaraciones que las dadas por el diputado Ghattas. Por más que existiera ese grupo, estaría por ver qué responsabilidad real tiene en los casos concretos, que se reparten por el país y que muchos de ellos han sido de carácter espontáneo.
La observación de Ghattas sobre la demanda social de violencia contra los Hermanos Musulmanes en 2013 ("citizens demanded ‎that the interior ministry be back in full ‎force to impose the rule of law on streets"), tras el golpe de estado, tiene diferentes lecturas posibles. Una de ellas es moral: cuando se exige la violencia "selectiva" esta se vuelve "indiscriminada". O no es tan fácil liberarse de los monstruos una vez creados, podríamos decir.

El régimen de El-Sisi recibe su bautismo de sangre con las brutales disoluciones de las sentadas islamistas de protesta, con cerca de mil muertos. Unos días antes, El-Sisi pidió una gran manifestación que actuara como plebiscito para mostrar al mundo que tenía el apoyo social para acabar con las sentadas. Es difícil que un régimen pueda construirse en la normalidad tras ese nacimiento en un baño de sangre. Se creó en ese momento un monstruo con el que habría que convivir y al que se aplaudía por su eficacia. Era la misma eficacia que había demostrado anteriormente contra los revolucionarios que actuaban contra el régimen de Hosni Mubarak. Nadie les hizo responsables de las muertes contra los activistas como nadie le haría responsables de las muertes en la sentada. Tampoco les hizo nadie responsables de las muertes de la época anterior. El mensaje es claro: sea quien sea el que esté al mando del Estado, necesita de un cuerpo que resuelva sin escrúpulos la resistencia. La Policía egipcia ha cumplido fielmente su labor de sostén del régimen fuera quien fuera. Ha habido ministros del Interior que sirvieron con la misma eficacia en la época de Mubarak, con los Hermanos Musulmanes y contra ellos, con El-Sisi. Los militares se encargaron de que las carteras de Interior y Defensa quedaran bajo su control, lo que le costó a Morsi que su Ministro de Defensa, Abdel Fattah El-Sisi, fuera quien le derrocara tras ignorar las peticiones que se le hicieron.


El único conflicto que recuerdo que se planteara con la Policía en todos estos años, hasta el momento, fue el que se produjo por la petición de numerosos agentes para que se les permitiera dejarse barba, algo que estaba prohibido en la época de Mubarak. Los islamistas dentro de la Policía querían salir del armario y manifestarse como tales. 
El otro bando, el oficial, usa dos tipos de argumentos: a) tratan de hundir al estado con sus críticas a la Policía; y b) los Estados Unidos lo hacen. Ninguno de los dos argumentos es novedad y se usan con frecuencia. Pero haya algunas consideraciones que deben ser tenidas en cuenta.
Señalan en Ahram Online:

"We see that the majority of police ‎officers respect the law, but the problem ‎lies with this limited sector of low-ranking ‎personnel who serve as assistants to ‎police officers," said businessman ‎Mahmoud Khamis.‎
Khamis defended the interior ministry ‎strongly, arguing that it played a pivotal ‎role in countering the waves of terrorism ‎that swept Egypt after the removal of ‎‎ former Islamist president Mohamed Morsi ‎from office.
"Official statistics show that ‎only eight low-ranking police personnel – ‎out of a total 400,000 – opened fire on ‎citizens in 2015, this is not a ‎phenomenon," said Khamis, adding that "in ‎America dozens of policemen were ‎convicted of gunning down citizens in the ‎streets."‎
Outspoken independent MP ‎Mortada Mansour said that "those who ‎call for reforming the interior ministry are in ‎fact trying their best to undermine the ‎Egyptian state."*

El millonario Khamis tiene una visión "ejecutiva" del problema: no son los directivos los que fallan (los oficiales), sino los trabajadores (los policías "low-ranking"). Es interesante este punto de vista de los empresarios del régimen porque se ve claramente su orientación y su perspectiva de los problema. Mansour es otro partidario del régimen y acérrimo atacante de los activistas de la revolución. Ya hemos hablado aquí varias veces de él, siempre mal, como es preceptivo según sus palabras y actuaciones. Mansour es uno de esos personajes nefastos que ha conseguido el protagonismo juntando dinero, fútbol y política, un cóctel populista de difícil digestión. Que se convierta en defensor de las actuaciones policiales y considere que quienes piden reformas son enemigos del Estado es un síntoma que confirma el diagnóstico de la enfermedad; una parte de la sociedad egipcia aprecia la violencia que le favorece.
Pero lo que se desprende de casi todas las intervenciones en algo también asentado en la sociedad: el puro clasismo. Como toda sociedad con amplias diferencias sociales y con un carácter autoritario, el Ejército y la Policía reserva sus mandos a los que provienen de las clases sociales más favorecidas. Los mandos policiales y militares son parte del "sistema" porque ambas instituciones, esenciales para el control del poder, necesitan a su frente personal de confianza. Aquí, las academias son esenciales en su papel de filtro social.
Esto no es nuevo y recordarán la polémica que le costó el Ministerio de Justicia a su anterior inquilino por sus declaraciones: los pobres no deben llegara jueces. Le sustituyó alguien peor, el actual ministro que había declarado que "solo los hijos de los jueces deben llegar a la judicatura". La polémica se tradujo en las denuncias de los opositores a la judicatura, que se sintieron engañados por el sistema que solo dejaba pasar a los hijos de los jueces. Esto —impensable reconocerlo en casi cualquier país— forma parte del mismo mecanismo de control del poder. Jueces, militares y policías forman parte esencial del aparato represivo del poder. Es esencial que se controle su acceso porque unos respaldan a otros. Por eso las liberaciones de policías tras las condenas son frecuentes.


Por abajo, en lo que llaman "low-ranking", tenemos a personas de muy baja formación que son utilizados por las instituciones como arma directa a las órdenes de estos oficiales. Para ellos, entrar en la Policía es una forma de trabajo y de prestigio directo en las zonas en las que están destinadas. El sistema les permite es poder de las corruptelas, los sobornos y los abusos que sirven para mantener el Estado dentro de un orden dado. Es lo que reflejó Youssef Chahine en su película "¿El caos?", en la que retrataba al policía de barrio, un suboficial, cuyo poder real sobre las personas le hace convertirse en un déspota local, un personaje corrupto y autoritario que actúa con la impunidad que le da saber que las quejas contra él serán siempre ignoradas porque sus superiores están a otra cosa. Y porque ese control que se basa en el miedo extendido es eficaz para el sistema.


Mubarak llenó el país de estos policías. Tenía sus cuerpos de élite para la represión política, que se dejaba a los expertos. Pero dejaba la corrupción en esos bajos estamentos policiales como forma de sobresueldo y mantenimiento del clima. Era también una forma de integrar cientos de miles de personas dentro del aparato del Estado, comprometiéndolos con el mantenimiento del sistema.
Lo dicho por el diputado Samir Ghattas sobre el grupo Ultra de policías —parece sacado de una película de Costa Gravas— no explica gran parte de los fenómenos ocurridos. Tampoco quiénes fueron aquellos a los que se despidió —¿cuándo?— y quién y por qué fueron admitidos después. Pero lo cierto que este grupo o la totalidad de policías en la base se convierte en una excusa buena para disculpar a los mandos policiales, los que dirigen las operaciones.
No creo que a los 400.000 policías de los que habla Khamis le haga mucha gracia que se les considere como los responsables de muchos casos, excluyendo a sus mandos. Muchos de ellos sabrán de dónde han salido las órdenes recibidas. El problema no son esas ocho muertes a tribuidas a los agentes "low-ranking", como quiere hacer creer el diputado Khamis en su defensa del ministerio. El problema son los miles de desaparecidos, las torturas sistemáticas en las dependencias policiales y en las cárceles. Las diferencias son básicas y obvias, pero no son fáciles de reconocer cuando se ha cometido el pecado social de aprobar la violencia policial llevada al extremo más sangriento. Una vez que consientes y miras para otro lado, eres cómplice.


El teniente Yassin Salah Eddin, el oficial que mató a sangre fría, en plena calle, a Shaimaa al-Sabbagh, cuya sentencia a quince años de prisión ha sido revocada hace unos días, no era un policía "low-ranking". A sus veinticinco años era un cachorro del sistema enviado a sembrar el pánico y evitar que se manifestaran en Tahrir. Tras calmar a la opinión pública con una condena, unos meses después se le levanta. Se trata de cubrir la apariencia. Pero si el régimen castiga por matar, ¿quién matara entonces?
Los casos van más allá de la muerte del taxista, la que ha causado el debate en el parlamento. Daily New Egypt nos cuenta:

The Court of Appeal approved an old sentence issued from the Criminal Court to put policeman Mohamed Mahmoud in prison for two years after refusing his appeal.
Mahmoud served inside Haddaq El-Qoba police station and faces accusations of causing a state of panic by threatening citizens in what was considered an act of terrorism. He was immediately transferred to prison after approving the sentence and the refusal of his appeal.
The Court of Appeal then approved the old sentence issued from Criminal Court to put Mohamed in prison for two years. The sentence Sunday comes amid a slew of cases of alleged police torture that have caught the public’s attention.
In December 2015, four police officers and five policemen were referred to Criminal Court for killing and torturing a citizen in Luxor police station. The case dates back to Nov 2015 when Talaat Shabib, 47, was arrested for the possession of Tramadol, a drug usually used recreationally by many Egyptians.**


El caso que se menciona en primer lugar es el típico de matonismo, de hacer de sus zona un feudo en donde se emplea la amenaza y la violencia. El otro caso es de orden distinto e involucra a oficiales y agentes. La violencia que ha llevado a los médicos a la huelga y la protesta es otro nivel diferente, con la exigencia de "partes" falsos y la detención de quien no cumpla con las exigencias. Todas son formas diferentes de un fenómeno difícil de parar y menos si no se tiene mucho interés en ellos. Egipto no ha purgado su Policía; es la misma de la época de Mubarak porque se encargaron de que este pilar del sistema no se modificara. Forma parte del "estado profundo".
El ministro del Interior niega repetidamente que las torturas y las muertes no sean ocasionales. La tortura es esporádica, dice. Ninguna tortura lo es. Es una respuesta a la creciente protesta, por un lado, y un automatismo que se desarrolla para reforzar el propio sistema, que es violento desde su origen. Es una forma de extender el miedo. No es un invento nuevo.


Al final, las dos posturas ante la violencia existente se centran en los dos extremos: los que responsabilizan al ministro y los que los hacen con los agentes de la base. Pero entre el político y el agente callejero hay otras opciones. Son los que ignoran lo que les llega de arriba y los que ordenan a los de abajo. La cuestión es si realmente alguien controla lo que hace la Policía en Egipto o si, como algunos señalan, se encuentra fuera de control. Las respuestas no tienen porqué ser excluyentes.


Para lo que no debe servir el triste y claro caso de la muerte del taxista a manos de un policía prepotente es para convertirse en modelo para interpretar otros casos o taparlos. Me refiero al que más complicaciones le está causando al régimen egipcio: el secuestro, tortura y asesinato de Giulio Regeni. Es importante tener esto en cuenta porque el envío al parlamento ignora este grave caso —oficialmente no existe caso— que no podrá ser manipulado sin consecuencias internacionales. Aquí no hay discusión callejera por un transporte y sí un intento continuo de cubrir con historias rocambolescas el destino del joven italiano.
En el caso de Regeni, no hay "culpa descendente", solo silencio. Quien ordenara su detención tenía capacidad para hacerlo después de una vigilancia organizada de la que el propio joven se dio cuenta, pues temía por sus seguridad. Que desde la perspectiva policial se tratara de un "error", no es excusa sino demostración de cómo funcionan las cosas. Si se hablaba de "error" en la muerte del taxista, muerto delante de decenas de personas que vieron darle un tiro directo a la cabeza, en el caso de Regeni se trataba de un "accidende de tráfico". El error policial es la concreción del error político: convertir la tortura, la desaparición y la muerte en formas habituales. Lo de Regeni, pensará alguno, son "daños colaterales".
Egipto era un estado policial con Hosni Mubarak y nunca ha dejado de serlo. La prueba de ello la tenemos todos los días. Ya se piense que el responsable es el ministro, el grupo Ultra o los policías "low-ranking" o todos ellos juntos, sería bueno que alguien intentara pararlo si todavía es tiempo o si se quiere hacer. Esto último no está muy claro. Pero mantener este sistema no logrará estabilizar la sociedad egipcia, solo ahondar más en sus heridas entrando en una espiral continua de represión.




* "Egypt parliament divided over police reforms" Ahram Online 21/02/2016 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/188177/Egypt/Politics-/Egypt-parliament-divided-over-police-reforms-.aspx

** "Policeman in jail for 2 years over bullying accusations" Daily News Egypt 21/02/2016 http://www.dailynewsegypt.com/2016/02/21/policeman-in-jail-for-2-years-over-bullying-accusations/