Joaquín
Mª Aguirre (UCM)
No
acabamos de entender a los políticos ¡y mira que ellos se empeñan! Llevamos
varios días alterados por las noticias de la violencia machista y otros casos
colaterales, con resultados de muerte o de intentos de asesinato. Las noticias
que nos llegan no son muy alentadoras sobre las ideas que tienen algunos sobre
cómo parar las muertes de mujeres, incluso de hijos a manos de parejas y ex-parejas
o de otras personas, como ocurre en violaciones, donde puede no haber una
relación más que circunstancial con la víctima.
Leo con
cierto escepticismo las declaraciones de la ministra Pilar Llop sobre el uso de
pulseras telemáticas impuestas a los probables agresores en los casos en que
haya orden de alejamiento.
Como
sabemos, desgraciadamente, la inexistencia de denuncias en muchos casos dentro
de las parejas o de ex parejas es una de las causas que se señalan en los casos que se producen. Por lo
tanto, la medida de las pulseras queda reducida a una menor cantidad de casos.
El otro aspecto que se señala es el de la advertencia a las mujeres sobre sus
parejas, señalando si han tenido denuncias anteriores por maltrato. Esto tiene
muchos problemas de orden jurídico, muy evidentes, pues supone la intromisión
en la vida de ambas personas y presuponer el maltrato antes de que
ocurra. Se podría incluso crear un cierto tipo de víctimas ante la
situación creada por las advertencias sobre la vida anterior.
Las
declaraciones de la ministra Llop las recoge RTVE.es han sido las siguientes:
La ministra de Justicia, Pilar
Llop, ha pedido a las administraciones de Justicia y a la
Fiscalía que fomenten el uso de pulseras telemáticas para
los casos de violencia de género en que
se dicte una orden de alejamiento puesto que son "altamente
eficaces": "Desde que se implantaron en 2009, ninguna
mujer portadora de estos dispositivos ha sido asesinada".
Pero ha advertido a las mujeres de que solo la denuncia contra su
agresor "garantiza" que se pueda interponer una
orden de alejamiento, que es la herramienta que puede
“romper el primer eslabón de la cadena de maltrato”. Por eso es “tan
importante” que las mujeres “confíen” en la Justicia, ha añadido. Mientras, Interior
trabaja en un sistema para alertar a nuevas parejas de agresores "persistentes".
La ministra se ha pronunciado así
ante el repunte de asesinatos machistas, con al menos
11 mujeres que han perdido la vida este mes (y se
investiga la muerte de otra como posible violencia de género). La mitad de
estas mujeres había denunciado a su agresor.*
No se
nos dice cuántas mujeres lo llevan y en qué casos se hace, ya que quien lleva
la pulsera para el alejamiento es el varón y no la mujer. Con los datos que se
nos han dado estos días sobre el número de agentes policiales con la
responsabilidad de vigilar los alejamientos, parece complicado que la medida
sirva para mucho más y que, por contra, si se amplían las situaciones, empiecen
a aparecer las agresiones.
Ya lo
han señalado en los medios: de poco sirve avisar si luego no se puede vigilar
los cumplimientos de las órdenes.
En un
artículo en El Periódico de España (EPE), de mayo de 2022, firmado por Violeta Molina Gallardo, se nos hablaba de la
ausencia de las pulseras, pero se nos daba alguna información útil sobre las pulseras:
Las pulseras de control telemático son una herramienta eficaz para impedir
que los maltratadores quebranten las órdenes de alejamiento y se acerquen a las
víctimas de violencia de género. En la actualidad hay más de 2.600 agresores
controlados por estos dispositivos de geolocalización, pero no pueden
utilizarse en casos de violencia sexual fuera del ámbito de la pareja, lo que
da lugar a "disfunciones" y deja a algunas mujeres en una grave
situación de riesgo.
El Código Penal permite a la
justicia decretar el uso de los brazaletes telemáticos para controlar la medida de alejamiento cuando sea necesario; sin
embargo, un protocolo de 2013 restringe
su implantación a los casos de violencia de género, como la define la ley
de 2004: la ejercida por la pareja o la expareja de una mujer. La ley del sólo
sí es sí está llamada a solucionar este problema.
Ha sido la Asociación de Mujeres
Juezas de España (AMJE) la que ha llamado la atención sobre cómo "se viene
limitando el uso de estos brazaletes localizadores a los casos estrictos de
violencia de género regulados por la ley orgánica 1/2004 y negándose de manera
absolutamente injusta a las víctimas de violencia sexual, algunas de las cuales
corren exactamente el mismo peligro que
cualquier víctima de violencia de género".
La AMJE ha solicitado que la ley
orgánica de garantía integral de la libertad sexual, que actualmente se tramita
en el Congreso de los Diputados, supere "esta práctica incomprensible e
injustificada" que deja coja la
protección real de estas víctimas.
Esta asociación de juezas alertó
ante la Comisión de Igualdad de la Cámara Baja de que el Protocolo de actuación
del sistema de seguimiento por medios telemáticos del cumplimiento de las
medidas y penas de alejamiento en materia de violencia de género, que regula la
implantación de estas pulseras, se traduce en la "imposibilidad de facto" de establecer seguimiento a
través de estos positivos de las penas y medidas cautelares de alejamiento en
casos de violencia sexual.**
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| EPE 5/05/2022 |
Creo
que las opiniones fundamentadas de las juezas deja bastante claro el problema.
Las pulseras solo son posibles en ciertos casos. Lo son además, en casos con
precedentes y dentro de la pareja. ¿Pero qué ocurre con la diversidad de casos
que no entran en la delimitación que la ley crea?
Como
sabemos ahora, la consecuencia de la salida de la "Ley del solo el sí es
sí" no ha sido la que se esperaba. Por muy buen voluntad que tuviera, lo
cierto es que ha reducido las condenas, con lo que pronto tendremos en la calle
a maltratadores anteriores, de los que no sabemos cómo se van a comportar. ¿Hay
posibilidades de "cambio"?
Por
muchas pulseras que se pretenda poner (algo que no está tan claro), si no
aumentan los servicios de protección, de poco servirán para tratar de evitar lo
esencial, las muertes y ataques de parejas y exparejas.
Como
bien decía una entrevistada en un canal televisivo, "de muy poco sirve
pedir a las mujeres que denuncien si luego no hay nada ni nadie para
protegerlas". Es algo muy evidente. La denuncia hace cambiar la situación,
pero no protege. Solo sirve para avisar de una posibilidad de que algo ocurra
basándose en lo ocurrido anteriormente. Pero si ha sido un hecho grave, estará
encarcelado; y de no ser así solo está valorando una "posibilidad",
ni más ni menos. Lo mismo que cuando se le dice a una mujer que su actual
pareja tiene antecedentes de maltrato. ¿Qué debe hacer, "alejarse",
"romper", "solicitar medidas de protección"...?
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| 4/11/2017 |
Los
problemas se van acumulando, pues hacer leyes que después son inaplicables ya
sea porque vulneran derechos o sencillamente porque no hay recursos para
ponerlas en marcha, no es el camino más adecuado.
En el
texto de RTVE.es se da entrada a otras voces importantes, como es la del
Ministro del Interior:
El jueves, Marlaska avanzó que
Interior trabaja en un sistema para avisar a las nuevas parejas de
agresores "persistentes" que tengan antecedentes
de que podrían estar en riesgo. En este sentido, Llop ha dicho que esperarán al
criterio de la Fiscalía, pues podrían vulnerarse otros derechos fundamentales
con un sistema así.*
Está claro que esas vulneraciones se producirán en esa vía y
que será complicado de aplicar, por no decir otra cosa.
En realidad, nos estamos enfrentando a dos problemas
superpuestos: a) la violencia contra las mujeres, y b) la violencia en la
familia. Es importante entender las diferencias y los espacios sociales de los
que estamos hablando en cada caso.
La violencia de las "manadas", acosando, violando,
golpeando a las mujeres que se encuentran en una fiesta, calle, etc. no es una
violencia familiar, no hay nadie a quien avisar,
por decirlo así. Suele ser imprevisible, en el sentido de a qué personas les
puede afectar. Puede existir cierta efectividad por el aumento de la vigilancia
en espacios precisos y en momentos determinados (fiestas, fines de semana,
etc.), pero es difícil obtener recursos para cubrirlos. Es muchas veces esa
aparente distancia la que hace que no se evalúen correctamente las situaciones
y de eso se aprovechan este especie de "cazadores" en manada. Se
mueven de un territorio a otro jugando con la fuerza física, el grupo y ese
carácter de "celebración" obscena que exhiben a través de las redes
sociales.

La violencia dentro de la unidad familiar, actual o previa, en
pareja o con hijos, funciona de otra manera,
y es difícil de detectar por diversas causas. Es mucha la distancia que
va de la fiesta del fin de semana de las manadas o lobos solitarios a la violencia dentro de una familia, de
personas que han convivido y han generado lazos negativos en el tiempo. La
mentalidad es otra y los resultados también: el asesinato y muchas veces el
suicidio del agresor. Lo que sí es evidente es que un agresor de manada no será
un "compañero fácil" en su vida familiar, que quien ha salido a
violar tiene un sentido de sí mismo y de las mujeres muy especial, por decirlo así.
Estamos
de acuerdo con lo dicho con la ministra Llop, aunque le falte claridad:
La ministra ha incidido en que la
violencia que se da en el ámbito de la pareja o la expareja debe tener un
tratamiento especial, diferente incluso a otras violencias machistas, porque es
una violencia muy "específica". En este sentido, ha advertido de
que hay factores de riesgo en momentos como cuando
una mujer anuncia una separación, cuando queda embarazada o cuando tiene niños
pequeños.*
Y añade:
Los agresores “no actúan contra la
inteligencia” de la mujer sino contra sus sentimientos: “Por eso cualquiera
de nosotras puede ser víctima”. No hay "un perfil" de
agresores y víctimas, ha sentenciado.*
Sin embargo, esta última observación plantea problemas. Da
igual si vas contra la inteligencia o los sentimientos: lo importante es que
golpeas, matas a una persona. Si no existen "perfiles",
como señala la ministra, hay poco que hacer en la prevención porque siempre habrá que distinguir los casos.
Creo que sí hay perfiles y es ahí donde
hay que investigar, porque es necesario comprender las pautas. No por ello se
van a evitar muchos crímenes, pero sí es importante hacer comprender las
situaciones a las víctimas que puedan rehacer sus vidas lejos de sus agresores
desmontando miedos y vergüenzas, sentidos de culpa. La violencia no es
racional, pero sí sistemática; va de la explosión a la obsesión duradera, a la
idea fija. También hay que trabajar sobre ella porque es la que permitirá hacer
mejores evaluaciones del riesgo que sufre la mujer.
Y, de nuevo, tenemos que preguntarnos desde múltiples ángulos
de la sociedad sobre las causas de este crecimiento de la violencia machista,
sobre la proliferación de las "manadas", violaciones en grupos, sobre
la aceptación del maltrato como inevitable, sobre el crecimiento del
"negacionismo" de la violencia sobre las mujeres, sobre la
teorización positiva de la jerarquía
familiar frente a la igualdad de sus miembros. Todo esto se absorbe en las
familias, se transmite a través de la híper sexualización mediática, no se
corrige en el sistema educativo, donde comienza como bullying; se transmite a través de los refuerzos de los grupos en
las redes sociales. Nadie le pone freno en ninguno de esos estadios o momentos.
El problema se va pasando hasta que llega a un final dramático en el que con la
muerte, con la violencia, se trata de acabar con las propias carencias
acumuladas en el camino.
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| Hipertextual |
Nos debería quedar claro que esto no se combate con
dispositivos o convirtiendo la sociedad en un sistema automatizado de vigilancia,
en un panóptico de género. Hay violencia porque somos una sociedad en la que la
violencia crece bajo nuestra mirada distraída, cómplice o indiferente. Son otros los métodos que se deben privilegiar, sin descartar ninguno que sirva para salvar una vida. Pero si no se atienden los dos extremos, el social y el caso individual, difícilmente se frenará esta
Coincido plenamente con las palabras de la ministra Llop al
referirse a los pactos anteriores de estado: "...ha recordado que dicho
pacto fue acordado en 2017 con el apoyo de todas las formaciones, pero se
revalidó después sin Vox, que se mantuvo al margen. Por ello, ha alertado
contra el “negacionismo”: “Negar que existe la violencia de género (...)
contribuye a que no se luche eficazmente contra esta lacra”.
Pero los pactos no deben ser solo "treguas" en la
lucha política, sino abrirse a las iniciativas sociales, científicas,
académicas, etc. Para mitigar los efectos de esta lacra hay que actuar sobre
las mentes, pero también sobre el cuerpo social. Hace falta refuerzo en todos
niveles, más claridad y manifestaciones que no se conviertan en rutinas. Está
bien la repulsa, pero hace falta acción.
El tema es enormemente complejo y preocupante. Son defectos que acumulamos como sociedad y disfunciones de las instituciones en todos los órdenes. Esto no es una cuestión de tecnología, sino de salud social.
* "Llop pide
fomentar las pulseras electrónicas para la violencia de género: "Ninguna
mujer portadora ha sido asesinada"" RTVE.es 30/12/2022
https://www.rtve.es/noticias/20221230/justicia-reforzara-pulseras-electronicas-violencia-genero/2413261.shtml
** Violeta Molina
Gallardo "Sin pulseras telemáticas
para controlar a los agresores sexuales" El Periódico de España (EPE)
5/05/2022
https://www.epe.es/es/igualdad/20220505/pulseras-control-telematico-agresores-sexuales-13603238