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miércoles, 5 de noviembre de 2025

Trump y la batalla perdida en Nueva York

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

No le han sentado nada bien a Donald Trump los resultados de este martes electoral en Estado Unidos. Si las encuestas mostraban su momento de popularidad más bajo, los resultados de las urnas han ido en el mismo sentido. 

En RTVE.es nos dan en lugar preferente la noticia de la gran batalla por Nueva York, un lugar en el que el enfrentamiento adquiría tintes especiales ya que los demócratas habían presentado a un joven musulmán y representante de una versión más "de izquierdas" de los demócratas.

El titular de RTVE.es anuncia que "El demócrata Zohran Mamdani gana las elecciones a la alcaldía de Nueva York", dejando para el interior las otras importantes victorias que se han producido en otros puntos del país. La atención estaba en Nueva York, pero los demócratas se han hecho con cargos importantes en diferentes lugares 

El demócrata Zohran Mamdani ha ganado las elecciones a la alcaldía de Nueva York y ha hecho historia al convertirse en el primer musulmán y socialista al frente de la mayor ciudad de Estados Unidos. A sus 34 años será el edil más joven en gobernar la Gran Manzana desde 1892.

Este firme opositor de Donald Trump, ha pasado de ser un legislador prácticamente desconocido para la mayoría de la ciudad a convertirse en una de las figuras más visibles dentro de su partido. Este martes ha culminado su despegue tras derrotar con el 50% de los votos al republicano Curtis Silwa y al exgobernador Andrew Cuomo, antes demócrata, ahora candidato independiente para el que Donald Trump había pedido el voto.

[...] Durante su campaña, Mamdani defendió con firmeza la congelación de los alquileres, en una ciudad donde compartir piso puede costar más de 1.000 dólares al mes. Conquistó a los neoyorquinos prometiendo transporte y cuidados infantiles gratuitos, viviendas asequibles y una red de tiendas municipales con precios bajos para aliviar el alto coste de la vida en la Gran Manzana.*


Lo que los demócratas consideraban el "ala socialista" del partido, Trump lo ha extremado considerando a Mamdani como "comunista". Esto forma parte de la estrategia de mostrar al rival como un enemigo de la democracia, un infiltrado extranjero y anti americano. Por supuesto, el futuro alcalde de Nueva York tenía todo aquello que Trump creía poder utilizar en su contra: musulmán y comunista. ¿Se puede pedir más a un contrincante? Sin embargo, no les ha funcionado, lo que hace la derrota en la batalla de Nueva York doblemente dolorosa.

Más allá de la importante victoria, un desafío directo a Trump porque así se lo tomó él mismo por sus vínculos obvios con la ciudad —allí se encuentra la Trump Tower—, ha habido otras victorias que harán sacudirse el ego y mirar más el conjunto, la deriva del voto. El autobombo de Trump es una cosa y el estado general del país es otra. El texto nos explica:

Este martes, los demócratas suman nuevas victorias. En Virginia, la demócrata Abigail Spanberger ha sido elegida gobernadora y se convertirá en la primera mujer en dirigir el estado tras superar por más de un 10% a su principal contrincante. En Nueva Jersey, la victoria ha sido similar porque Mikie Sherrill también se ha hecho con la gobernación del estado. Más al sur, los californianos han aprobado una medida de redistribución de distritos electorales, que otorgaría cinco escaños adicionales a los demócratas.*

Si Trump lo ve desde su ego, los estrategas republicanos contemplarán el problema desde otra perspectiva, la de las elecciones de mitad de mandato que se celebrarán en 2026. Ahí ya puede ser donde se produzca un giro en la situación política, con cambios importantes en las cámaras.

CNN

La estrategia de Trump es personalista; los estrategas republicanos lo son mientras les funcione Trump. Pero en el momento en el que la desconfianza en Trump se apodere de sus análisis, veremos qué ocurre.

Trump no es un hombre de partido, mientras que los republicanos en la sombra están obligados a satisfacer los intereses económicos y de orden ideológico (religiosos, negacionistas...) tras el partido. El control de Trump sobre el partido está en función de sus resultados. ¿Pueden asumir una debacle electoral inducida por la caída libre en la confianza en el presidente?

Trump ha entrevisto rápidamente esta posibilidad y ha dado su propia interpretación:

Tras conocerse los resultados electorales, Trump ha reconocido que su Partido Republicano ha perdido todas contiendas clave de esta jornada, pero ha considerado que la razón fue porque su nombre no estaba en las papeletas. No le falta razón, porque a lo largo de su trayectoria política, el magnate ha demostrado una capacidad limitada para transferir su popularidad a otros candidatos republicanos.*

Creo que la estrategia de Trump se plantea de forma un tanto simple. En realidad, creo que esta "capacidad limitada", tal como se dice en el texto, forma parte de la estrategia personalista de Trump. Se trata de ver que "él puede", tiene apoyo mayoritario, mientras que los demás sufren para intentar ganar el apoyo en las urnas. ¿No es esto "puro" Trump? Alguien que tiene esa idea mesiánica de sí mismo no se compromete apoyando a otros que podrían perder. Trump no es persona de partido; es persona de sí mismo. Por eso en estos años, ganando los republicanos, Trump se apunta él mismo las victorias mientras que apunta a los demás sus derrotas.

A Trump, como hemos podido ver anteriormente, nadie le puede ganar si no es con fraudes, según su propia versión. Es lo que le sirvió para justificar el asalto al Senado y tratar de impedir la toma de posesión de Joe Biden. Eso es lo que hace temer a los norteamericanos en su insistencia en un tercer mandato o, como señalamos el otro día, mi preocupación que pudiera pensar "un segundo mandato ampliado" alegando algún tipo de fraude o causa de fuerza mayor.

Trump se ha rodeado en esta legislatura de halcones republicanos. Ha preferido tenerlos cerca, bajo control y que se maten entre ellos por la sucesión... sea esta cuando sea. Una vez fuera del poder, no creo que a Trump le interese el resultado. Es más probable que se dedique a que le den el Nobel de la Paz (si no se lo han dado) o a ver esculpido su rostro en el Monte Rushmore, que son las cosas que le interesan realmente.

 

 

* Uxía Pérez "El demócrata Zohran Mamdani gana las elecciones a la alcaldía de Nueva York" RTVE.es 4/11/2025 https://www.rtve.es/noticias/20251104/elecciones-nueva-york-zohran-mamdani-estados-unidos-trump/16801176.shtml

viernes, 12 de septiembre de 2025

La últimas palabras de Charlie Kirk

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El asesinato de Charlie Kirk durante un mitin por un disparo a 130 metros de distancia es un episodio "gravitacional" más en la América de Donald Trump. La polarización crece y con ella la violencia. La primera página digital de The New York Times está llena de artículos tratando de explicar el origen el líder, el papel de su organización Turning Point en la llegada de Trump al poder, sus opiniones radicales y su forma de actuación, lo que le llevó a primera línea de la política norteamericana.

La polarización de la sociedad norteamericana ha llevado a que unos consideren el asesinato como terrible mientras que otros ven la "lógica" del acontecimiento en las propias opiniones del caído como parte de la causa, Kirk era, como buen radical conservador, partidario de las armas y consideraba las muertes anuales causadas como una especie de "impuesto" que había que mantener para ser "libres". Desgraciadamente, su muerte no le va a hacer cambiar de opinión ni responder a la pregunta de si se considera parte de ese impuesto necesario.

Esto ha desatado la inevitable versión irónica del suceso. En Independent en español podemos leer lo que estaba sucediendo cuando le dispararon desde un tejado distante:

“¿Sabes cuántas personas transgénero en Estados Unidos han sido autores de tiroteos masivos en los últimos 10 años?”, preguntó uno de los asistentes.

“Demasiados”, respondió Kirk entre los aplausos del público.

El asistente le dijo que el total era cinco y agregó: “¿Sabes cuántos tiradores masivos ha habido en Estados Unidos en los últimos 10 años?”.

Kirk contestó: “¿Con o sin contar la violencia de pandillas?”. Segundos después, una bala lo alcanzó. Cayó de su silla. La multitud se dispersó en medio del pánico. Aunque el detalle resulta amargamente irónico, es poco probable que el hecho de que Kirk hablara sobre ese tema en sus últimos momentos signifique algo más que una coincidencia. Los investigadores ya indicaron que se cree que el disparo mortal provino de un tejado cercano, lo que sugiere que el tirador se encontraba demasiado lejos como para haber escuchado el comentario del orador.*


A veces la ironía de los acontecimientos es demasiado fuerte como para mantenerse alejada de los acontecimientos y su interpretación. En el fondo, la mayoría cree en ciertas formas de destino cuando se dan las circunstancias.

En el campo de las interpretaciones irónicas, se ha producido otro caso insólito, la amenaza de expulsión a los extranjeros que, residiendo en los Estados Unidos, manifiesten el hecho mismo de la ironía o celebren de alguna forma el asesinato. Suponemos que en esto se incluyen fórmulas que van desde "es la voluntad de Dios" —de la que, por cierto, Kirk era un ferviente creyente— a fórmulas laicas sobre el destino, los méritos o, incluso, darle la razón en lo del impuesto.

En RTVE.es leemos el detalle de esta forma de censura y captura empleada por la administración Trump en su empeño de "limpiar" la América Grande: 

El Departamento de Estado de EE.UU. ha advertido que podría revocar los visados a los extranjeros residentes en el país y que "glorifiquen" el asesinato de Kirk. "Ante el horrible asesinato de ayer de una figura política destacada, quiero recalcar que los extranjeros que glorifican la violencia y el odio no son bienvenidos en nuestro país", ha escrito el vicesecretario de Estado, Christopher Landau, en la red social X.

Landau, quien se autodenomina "el quitavisas", ha expresado su indignación tras observar en redes sociales a "algunos elogiando, justificando o minimizando el suceso" y, por ello, ha instruido a los funcionarios consulares a "tomar las medidas pertinentes".

Además, ha instado a sus seguidores en X a informarle sobre cualquier comentario de ese tipo realizado por ciudadanos extranjeros, con el fin de que el Departamento de Estado pueda "proteger al pueblo estadounidense".**

Podemos considerarlo como una reacción inmediata de enfado o como una manifestación más del autoritarismo en el que se están moviendo los Estados Unidos de Trump. No recordamos en estos años algo similar, quizá porque el ambiente era otro, pero ahora todo es posible. La reacción del autodenominado "quitavisas" es una más.

La notoriedad del caso nos ha permitido aprender mucho del funcionamiento de este nuevo conservadurismo radical, algo a lo que habitualmente no tenemos acceso informativo, llevado todo el protagonismo mediático por el presidente Trump. La muerte de Charlie Kirk ha tenido ese efecto, el de abrirnos puertas y ver cómo los "fontaneros" se trabajan las bases para que Trump llegue a todas partes. Dicen algunos medios que Trump se lo ha tomado como una muerte en la familia.

Ha salido a la luz cómo se trabaja en esos niveles o sectores y se resalta el poder comunicativo de Kirk, su proximidad a los jóvenes, un contacto perfectamente establecido, directo, de tú a tú, con esa provocación del "¡Demuéstrame que estoy equivocado!" que incitaba a enfrentarse a él desde las ideas contrarias. El momento antes del fatal disparo es una muestra de esta forma de actuar.

Kirk era una muestra clara de los valores magnificados, elevados a principios absolutos, de esta Norteamérica ultra conservadora, radical. Ya hemos mencionado el eje en las armas y la ironía que supone. Pero están también las otras líneas axiales, la del anti igualitarismo de género (la mujer debe seguir al hombre y someterse), los hijos como forma de frenar la "gran sustitución" con la que ven a los inmigrante y el consiguiente racismo. Esto le llevaba a la equiparación, señalada por muchos medios, del aborto con el holocausto de los nazis para con los judíos. La "teoría de la Gran Sustitución" parte de un plan conspiratorio por parte de los inmigrantes para hacerse con el poder teniendo más hijos que los "blancos"; esto sirve para condenar los abortos y el trabajo de las mujeres fuera de casa, lo que les impide tener hijos.

Por lo que vemos, Charlie Kirk no era ningún innovador político, sino un fiel dogmático y comunicador de los valores con los que se adorna este conservadurismo norteamericano que funciona sobre estas tres o cuatro líneas principales sobre las que se elabora el resto. Kirk retaba a que le demostraran que estaba equivocado. Su muerte puede que haya sido una forma de demostración.

Algo ha fallado en la súper potencia para que en lo que suponíamos el país más avanzado, anclado en la ciencia y en la idea de progreso, se haya producido un retroceso tan brutal con voces como las de Trump y sus discípulos. Es un camino blindado hacia el oscurantismo donde se pueden defender las armas (esto siempre ha existido), el racismo, la censura, etc.

Las últimas palabras de Kirk no fueron muy distintas a las primeras, a las que decía en cada foro al que acudía para extender las ideas dogmáticas. Puede que hubiera variaciones en la forma, pero poco en el fondo, siempre las mismas y simples ideas. Las muertes en tiroteos son un precio justo que pagar por la libertad. Descanse en paz.

Queda todo por saber en este asesinato. Los republicanos y el presidente ya han hecho el retrato robot del asesino, pero puede que haya sorpresas. En una América tan rara, todo es posible.

 

* "Últimas palabras de Charlie Kirk antes de ser asesinado en el escenario" Independent en español 11/09/2025 https://www.independentespanol.com/politica/ee-uu/charlie-kirk-asesinato-tiroteo-ultimas-palabras-b2824883.html

** "El FBI identifica al asesino de Charlie Kirk, recupera el rifle y analiza más pistas mientras continúa su búsqueda" RTVE.es / Agencias 11/09/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250911/fbi-confirma-haber-identificado-asesino-acabo-con-vida-charlie-kirk-mientras-continua-su-busqueda/16725432.shtml

viernes, 8 de noviembre de 2024

Trump y el plan divino

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

En las democracias uno gana porque le votan. Atrás quedan los designios divinos, los derechos de cuna y cualquier otro método de sustracción del derecho a decir quién te gobierna.

Ha sido un tópico durante mucho tiempo decir que "Hitler fue elegido democráticamente". Con esto se hacía referencia a que la democracia es algo más que lo que pasa en las urnas el día de votación, que las cosas se pueden torcer, que puede llegar, como decíamos el otro día, el "gran demagogo" que los clásicos temían, el seductor masivo que nos convenza de que las cosas no son como las vemos o, incluso, pedirnos que dejemos de ver.

Leo en RTVE.es  las declaraciones de un Trump eufórico:

"Dios me salvó la vida por una razón. Esa razón era salvar a nuestro país y devolverle la grandeza a Estados Unidos. Ahora vamos a cumplir esa misión juntos", ha dicho en referencia al disparo que recibió en julio en un acto de campaña.*

Esto es mesianismo en estado puro, volver a la "voluntad divina", con una falta de pudor obscena. Desde el punto de vista político, es un retroceso de siglos. Algunos podrán pensar que todo es "retórica", pero el problema con Trump es que lo cree sinceramente. Quizá sea el único aspecto divino en el que cree, aunque venda biblias si lo cree conveniente para sus fines.

El problema —una vez más— es la eficacia del discurso, el hecho de que nos haga ver las pulgas del circo (véase ayer), es decir, el problema son los que viven realmente la fantasía del "destino manifiesto", por un lado, y de la "elección divina" de Trump como salvador iluminado. Así pueblo y mesías se complementar en un mismo destino que el resto del mundo ve asombrado porque sabe que le afectará directa o indirectamente.

Mientras algunos echan las culpas a los demócratas y a la tardanza de Biden en dejar paso a Kamala Harris —algo de cierto hay—, otros ponen el foco en el retroceso social y cultural de la democracia, algo que apunta más allá de los Estados Unidos, pero que puede que tenga su foco allí por motivos obvios. No es fácil influir en un país tan cerrado a otras culturas como son los Estados Unidos. Es más fácil para ellos influir que ser influidos. La cobertura a la extrema derecha populista en un hecho.

Lo que era considerado una "nación de naciones" ha dado el salto del "país de las oportunidades" a declarar el inmigración como una epidemia dañina de criminales. Al proteccionismo extremo se le añade una segunda consideración mesiánica: los Estados Unidos reinan. De nuevo la pregunta de Trump: ¿de qué sirve el poder si no se utiliza?

La época anterior de Trump fue la del deshacer de alianzas internacionales. Se consideraban como trampas limitadoras de un poder americano. ¿Por qué dejar que otros puedan decidir lo que se puede o no hacer cuando tú puedes imponer a los otros tu poderosa voluntad? Este ha sido uno de los mensajes que han calado hondo. Es lo que significa realmente "hacer grande a América otra vez", sacudirse el yugo de los débiles.

Parte de eso es lo que Europa teme. Las declaraciones ayer mismo de Macron sobre que Europa tiene que defenderse por ella misma y no depender de los Estados Unidos va por ese camino. Ya lo vivimos y no queremos volverlo a vivir. Europa no puede depender de una charla entre Trump y Putin.

Pero la selección divina de Trump tiene muchos más problemas. Los tiene para la democracia misma en Norteamérica. Es un retroceso. Trump no es un político al uso, es sobre todo un ideólogo antidemocrático, subversivo en su intención. Alguien que dice que "no puede perder" o que "Dios le salvó para salvar a América" no transmite los valores de la democracia sino del mesianismo autoritario.

La degradación del estado democrático es manifiesta. Estados Unidos, cuyas doctrinas sobre su carácter de "pueblo elegido", con teorías sobre la inspiración divina de su constitución, etc. no necesitaba para agravar esto unas dosis mayores de "profetismo" como las que supone Trump. El reelegido presidente es "solo" la cumbre de una pirámide construida con ideas retrógradas desde su base, ideas expansivas y que han transformado la forma de pensar creando los cimientos de la aceptación de lo que Trump verbaliza y representa.

The New York Times

Trump habla de salvar al pueblo, que es algo que va mas allá de "salvar la economía" u otras fórmulas habituales en la política. Habla de "salvar al pueblo". Lo salvará de los inmigrantes, de la dependencia parasitaria de otros países, del crecimiento industrial y tecnológico de China, etc. por lo que sus medidas serán vistas como parte de ese destino que Dios les ha marcado.

Los datos de esta década pasada alertaban de un retroceso de la Ciencia y un avance de los mitos religiosos. Es un mundo de "elegidos", de "designios divinos", de "resistencias a los planes de Dios", etc. El retroceso ha pillado a los demócratas a siglos de los republicanos, en una América en retroceso acelerado. Trump no avanza hacia una modernidad, sino a un especio mental de prejuicios, donde el paraíso intuido se enfrenta a ese infierno agresivo que hace peligrar su estado. "Hacer grande a América" es retomar es extraño paraíso dibujado por seres grotescos como Elon Musk o el antivacunas Kennedy, que será puesto al frente de la Sanidad, según nos dicen.

Durante el primer mandato, ya hubo dimisiones continuas de asesores que intentaban evitar los destrozos de Trump. Esta vez el plan es otro y nos dicen que el futuro presidente se está rodeando de un núcleo más duro, dispuesto a "arreglar" el país, a "sanarlo".

La euforia de Trump es un peligro para el mundo y, en especial, para los propios Estados Unidos que pierde su referencia democrática y se adentra en un peligroso misticismo personalista. El pueblo elegido y su mesías están en marcha. 

Ya hay otro fundamentalismo sobre el planeta. 

* Laura Gómez Díaz "Trump promete "sanar al país" y celebra su victoria con sus partidarios: "¡Mirad lo que hemos hecho!"" RTVE.es 6/11/2024 https://www.rtve.es/noticias/20241106/trump-celebra-victoria-elecciones-eeuu-estados-unidos/16318068.shtml

viernes, 9 de agosto de 2024

Alarmas republicanas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM) 

Cada vez está más claro. Trump se sentía ganador frente a Joe Biden. El cambio por Kamala Harris como rival ha desmoronado su forma de ver las cosas y, lo que es más grave, ya empiezan a alzarse voces críticas en el sector republicano. El titular en el Independent es español no deja muchas dudas sobre el cambio producido, "Alarma en el Partido Republicano: ¿está Donald Trump al borde de una crisis nerviosa?"*

El eufemismo "crisis nerviosa" encubre algo que saben no podrán contener: al propio Trump. Están entendiendo con claridad la diferencia entre un Trump que se siente navegando con el viento a favor y un Trump con el viento en contra. Hemos pasado de los tiempos de bonanza con Biden a las tormentas que pasar a ser huracanes tropicales de Kamala Harris. Entonces sale el peor Trump a la luz o, como dirán algunos, simplemente Trump sin disfraces.

A los republicanos les preocupa que el líder del partido, Donald Trump, esté sufriendo una “crisis nerviosa en público” después de que protagonizara una serie de exabruptos ofensivos sobre la vicepresidenta Kamala Harris, quien empieza a superarlo en las encuestas.

El expresidente ha proferido una serie de insultantes ataques personales contra su rival demócrata desde que esta pasó a encabezar la candidatura. La semana pasada, Trump cuestionó la identidad racial de Harris en la conferencia de la Asociación Nacional de Periodistas Negros. Y luego el fin de semana, acusó a Harris de tener un “bajo coeficiente intelectual”.

Las nuevas encuestas indican que Trump se está quedando atrás de la vicepresidenta en el voto popular y las contiendas se están volviendo más reñidas en los estados disputados.

“Esto es lo que se llamaría una crisis nerviosa en público”, afirmó Matthew Bartlett, un estratega republicano y exnombrado del Departamento de Estado de Trump, a Político.

“Es un tipo que atravesó las primarias republicanas como pez en el agua. Es un tipo que aniquiló a un presidente semiinconsciente en un debate y literalmente lo sacó de la campaña. Y ahora es un tipo que no puede enfrentarse a una contienda presidencial competitiva que exigiría disciplina y mensajes eficaces”, continuó Bartlett. “Y estamos viendo cómo un candidato y una campaña se desmoronan por completo”.


El Trump de la "crisis nerviosa en público" es sencillamente el Trump en su salsa, el Trump más Trump de todos. De lo felices que se las prometían los republicanos estamos pasando al miedo de no poder controlar a su aclamado candidato, el hombre que les llevaría de nuevo al poder. Ha bastado el cambio por Harris para que comprendan que no todo era color de rosa.

Ahora tendremos que ver si Trump es capaz de "remontar" o si cada nueva ocasión se convierte en una nueva pifia o, por usar su propio término en la manifestación de una crisis nerviosa en público.

Hasta el momento, Trump no ha tenido que vérselas directamente con Kamala Harris, pero la ausencia de debate asusta a los propios republicanos que le reían las gracias contra Biden. Sin embargo, cambia la situación con Harris, que deja a Trump hundirse solo con sus ataques que dejan al descubierto la escasez de recursos del candidato republicano, centrado en aspectos personales.

Por contra, en el bando demócrata se han ido consolidando los apoyos a Harris, a la que ven cada día como la persona ideal para enfrentarse a Trump, tanto por lo que puede hacer como por lo que provoca en él, es decir, el racismo y el machismo descarados.

El elemento que más daño hace a Trump —si contar al propio Trump— son las donaciones para la campaña. En un Trump que se vende a sí mismo como "un hombre de éxito" este se mide por el "éxito económico", por eso el hecho de que haya más gente que da su dinero para que Harris sea presidenta le desespera. Y eso ahonda la "crisis nerviosa".

Se ponen frente a frente dos modelos: el de Trump, criado en el dinero, siempre arriba, mediático, machista y narcisista; y el modelo opuesto de Kamala Harris, profesional, ascendente, política, discreta, mujer.

La cuestión esencial desde el punto de vista electoral es ¿lograrán controlar los republicanos los ataques de Trump en público
o, por el contrario, estos aumentarán conforme se vayan conociendo los notables avances de Kamala Harris y el retroceso de Trump? ¿Clamará que es una "nueva conspiración" para evitar que se cumpla en "plan divino" de volver a la Casa Blanca?

Lo más probable es que la primera respuesta sea "no" y la segunda "sí". Harris debe seguir so propio plan y dejar que la naturaleza de Trump siga el suyo. Todos esperan los tres debates de septiembre a los que Trump llegará con toda probabilidad por detrás. Como es poco probable que haga caso a los que le indican en el artículo ("disciplina" y "mensajes eficaces"), la mejor estrategia es dejar que Trump se deje llevar y mostrar ella las virtudes de las que el expresidente carece. Trump no está hecho mentalmente para ir por detrás, lo que le convierte en un peligro para sí mismo, algo que están empezando a comprender los republicanos que hasta hace muy poco aplaudían a rabiar con un candidato que sin duda les llevaría a la Casa Blanca.

Frente al histrionismo de Trump, Kamala Harris tiene una sonrisa lo suficientemente inteligente, un discurso ajustado y eficaz y un control de situaciones que deben jugar a su favor. Nada irritará más a Trump que esa seguridad contenida que demuestra en sí misma frente a los excesos nerviosos del rival. Los demócratas deben seguir la línea que confía en Harris. Ha funcionado y ha logrado cambiar el orden, ahora es Trump el que juega a la contra, por lo que será más Trump que nunca. Y eso es bueno para Harris... y para el mundo. 

ElDiario.es 12/02/2024

* "Alarma en el Partido Republicano: ¿está Donald Trump al borde de una crisis nerviosa?" Independent en Español 6/08/2024 https://www.independentespanol.com/politica/ee-uu/trump-crisis-nerviosa-republicanos-harris-b2592890.html

miércoles, 20 de diciembre de 2023

Trump nunca leyó a Adolf, pero...

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La explosión noticiosa de Trump continúa. Si hace unos días se produjeron sus declaraciones racistas sobre cómo los inmigrantes "envenenaban la sangre de los Estados Unidos", hoy se abre una nueva línea de informaciones desde titulares como el de RTVE.es "Un tribunal de Colorado expulsa a Trump de sus primarias al considerarle "inelegible" por su rol en el asalto al Capitolio"* Podemos ver la decisión en los titulares de la prensa norteamericana que lo sitúa en sus cabeceras, en los lugares preferentes. No es para menos.

Los medios resaltan lo histórico de la medida, el que sea el primer ex presidente norteamericano en ser considerado "inelegible" para presentarse al cargo. Pese a que quedan las apelaciones, Trump atesora ya otro acontecimiento insólito. La carrera de Trump es un río de novedades, de situaciones nuevas acordes con el personaje.

Están todos los demás presidentes de los Estados Unidos, por un lado, con sus pequeñas diferencias, y está Trump en el otro lado. Cuando los niños, en un futuro, tengan que estudiar los presidentes norteamericanos, tendrán que tener a Trump en capítulo aparte.

La decisión del tribunal de Colorado es importante, pero no sabemos todavía si trascendente; a Trump le queda la apelación. Si Trump gana el recurso ante la Corte Suprema, lo presentará como la victoria más grande desde la II Guerra Mundial; si pierde, como la mayor traición a las libertades americanas, a cuyo pueblo se le sustrae el derecho de elegirle, el mayor bien posible para los Estados Unidos.

En RTVE.es se nos explica el sentido de la sentencia:

El Tribunal Supremo de Colorado ha expulsado este martes al expresidente estadounidense Donald Trump (2017-2021), precandidato a los comicios de 2024 en las primarias republicanas de ese estado, por su rol en el asalto al Capitolio el 6 de enero de 2021. El fallo convierte a Trump en el primer candidato presidencial en la historia de EE.UU. en ser considerado "inelegible" para la Casa Blanca en virtud la Enmienda 14 de la Constitución, que prohíbe a personas que han participado en una insurrección ocupar un cargo de elección popular.

Trump ha respondido al fallo acusando al presidente Joe Biden de ser "una amenaza para la democracia". "No es de extrañar que el corrupto Joe Biden y los lunáticos de extrema izquierda estén desesperados por detenernos por cualquier medio necesario", ha afirmado el expresidente durante un acto de campaña en Waterloo, Iowa. "Están dispuestos -ha añadido- a violar la Constitución estadounidense a niveles nunca antes vistos para ganar estas elecciones. Joe Biden es una amenaza para la democracia, es una amenaza", ha recalcado.

Colorado celebrará sus primarias presidenciales el próximo 5 de marzo, el conocido como supermartes, una fecha clave en la que votarán 16 estados y que puede dejar definida la contienda. El fallo se aplica únicamente a las primarias republicanas de ese estado, pero su conclusión probablemente afectaría también al estatus de Trump para las elecciones generales del 5 de noviembre. Los jueces han tomado esta decisión con cuatro votos a favor y tres en contra, pero el fallo quedará en suspenso al estar pendiente de la apelación, que tendrá lugar el 4 de enero.* 

Como se señala en la información, a Trump se le impide participar en las primarias de Colorado, lo que no deja de ser un inicio que se puede ir ampliando a otros estados. Pero el hecho de que un tribunal haya considerado que incitó al asalto al Capitolio significa ya mucho. Aunque no todos lo interpretarán de la misma manera. Lo "orgullosos patriotas" que cogieron las armas e invadieron el Capitolio han sido presentados como héroes por los seguidores de Trump, como los que intentaban defender América de los traidores.

La retórica de humo que Trump sabe crear para decir y, a la vez, no querer aparecer como responsable de lo que dice es un arte que no todos saben practicar con la misma maestría. Trump lleva décadas haciendo del insulto y de la insinuación, de ese decir entre líneas, un arte propio. Es un rasgo de su maldad, probablemente practicado durante toda su vida.

Cuando ha sido acusado por sus declaraciones racistas de hace unos días, con titulares en medio mundo, de presentar ecos de Hitler y del Mein Kampf, Trump se defiende alegando que "no ha leído ese libro" ("...he's never read Mein Kampf", según se recoge The New York Times).

En el artículo de la CNN, titulado "Unprecedented Colorado ruling puts courts at the center of Trump’s fate next year", Jeremy Herb nos habla del clima creado por los acontecimientos y por las propias palabras de Trump: 

It’s perhaps the final exclamation point to cap off a year of unprecedented events encircling Trump, posing new and potentially grave challenges to American democracy heading into a tumultuous election year from a former president who embraces political chaos.

Outside of the courtroom, Trump has increasingly embraced inflammatory rhetoric, musing about being a dictator should he retake power next year and launching attacks against his opponents reminiscent of Nazi propaganda. Trump repeated his incendiary comments about immigrants at an event in Iowa Tuesday evening, pushing back against criticism from the Biden campaign and others that he was echoing Adolf Hitler.

“It’s crazy what’s going on. They’re ruining our country. And it’s true, they’re destroying the blood of our country. That’s what they’re doing. They’re destroying our country. They don’t like it when I said that,” Trump said. “And I’ve never read ‘Mein Kampf.’”** 

"Sin precedentes" suele estar asociado con Donald Trump. Es ese carácter insólito lo que llama la atención como un recurso renovable en el que se muestra que la verdad suele ser una y la mentira múltiple en sus caras cuando se pierde el sentido de la "normalidad" (mayoritario, quizá) de la vergüenza. 

Cuando se escuchan las palabras de Trump, lo primero es recuperarse del efecto que nos causan. Luego llega la perplejidad. Finalmente el asombro por la respuesta que consigue. Uno cree en la inteligencia popular porque es la única forma de defender un sentido de la democracia. Pero cuando el resultado de la voluntad popular recae no en personas que piensan de otra manera (eso es la democracia), sino que piensan de la manera que piensan, que se burlan de la democracia misma y sus principios, que usan todo tipo de mañas y que son capaces de organizar un asalto para evitar que el otro —el que le venció en las urnas— sea proclamado, entonces creo es que obligado hacerse preguntas. No es pues que Trump piense de otra manera; es que no tiene límite en sus embustes, manipulaciones y perversión de las instituciones. Aceptar que los otros tengan otra opinión es un ejercicio democrático saludable; pero la otredad de Trump es tóxica para aquello en lo que se ampara. Es su fin.

Lo que se juega Estados Unidos, como señalan en The New York Times, es mucho, pero también es mucho lo que nos jugamos todos. La democracia en muchos lugares se ha convertido en un espacio en el que "vale todo", en una lucha sin piedad por el poder, que pasa a ser lo único que importa. El poder alcanzado se usa entonces para seguir en él. Declararlo "inelegible" es prevención, prudencia, supervivencia, sentido de futuro.

Me quedo con ese momento en el que una parte mayoritaria del pueblo norteamericano usó su voluntad y votos para desprenderse de Trump, un gobernante indigno o impresentable, como prefieran.

Su defensa ante las acusaciones de racismo por no haber leído el Mein Kampf es típica de Trump. Veremos las alegaciones que se presenta por haber instado al asalto al Capitolio, uno de los episodios más graves en la democracia norteamericana. Tendrán que mejorar los ya dados en su momento. Su defensa diciendo no haber leído a Hitler ha suscitado, como ya es normal, toda una corriente jocosa, que es una de las formas más frecuentes de defenderse ante las argucias trumpistas. El humor y la sátira son barreras defensivas ante sus ataques en el terreno que él y los que están detrás usan con más frecuencia, las redes sociales. A los chistes de la prensa se añaden miles de respuestas sociales.

Habrá que ver qué ocurre si se confirma que es inelegible y queda excluido de varios estados, en cuyo caso los votos que sumaría serían menos en las primarias serían menos. Los otros aspirantes ya cargan contra él. 

Seguro que utilizará todo esto como una conspiración contra la única democracia posible, la que él presida, aquella en la que reine y mande. Todo lo demás es traición, según su parecer. Me temo que vamos a tener muchos titulares con Trump.

 

* "Un tribunal de Colorado expulsa a Trump de sus primarias al considerarle "inelegible" por su rol en el asalto al Capitolio" RTVE.es / Agencias 20/12/2023 https://www.rtve.es/noticias/20231220/eeuu-tribunal-colorado-expulsa-trump-primarias/2468398.shtml

** Jeremy Herb "Unprecedented Colorado ruling puts courts at the center of Trump’s fate next year" CNN 20/12/2023 https://edition.cnn.com/2023/12/20/politics/colorado-trump-ruling-analysis/index.html



2018


jueves, 5 de enero de 2023

La minoría barata que sale cara

Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Son los números. Por paradójico que pueda parecer a primera vista, es lo que ocurre cada vez más y en todas partes: las políticas de desunión favorecen a los que tienen menos votantes. La incapacidad para obtener distancias amplias (mayorías claras) entre unos y otros da como resultado el poder de los menos representativos.

Esto lo podemos ver en España cuando tenemos las presiones de aquellos que se saben con pocos votos pero con los justos como para poder hacer que otros formen gobierno o para impedirlo. Hoy es más rentable —más barato, más manejable— ser un sector minoritario necesario para poder gobernar que tener que vérselas con grupos grandes, más lentos y costosos.

Para poder tener este tipo de situación privilegiada es precisa la radicalización dentro del área. Hay que tener un grupo de votantes fiel que asegure su voto. La fragmentación o el descenso de los votantes hacen aumentar el poder de esos grupos ya que nunca se alcanza ya una mayoría. En España lo estamos viviendo a la derecha (con Vox) y a la izquierda (con Podemos y ahora un posible "Sumar"), pero lo hemos visto especialmente con los grupos nacionalistas en el plano autonómico y también en el nacional disfrazando su poder, pero obteniendo apoyos cambiados por privilegios (ahora lo podemos apreciar en las leyes que se pretenden aprobar por el apoyo del gobierno central).

Pero tenemos ejemplos fuera, cada uno con sus variantes. Es significativo lo que está ocurriendo para conseguir la presidencia de la Cámara de Representantes, controlada por los republicanos, pero donde un ala radical, un grupo pequeño, tiene los votos suficientes como para impedir la elección de cualquier miembro del partido sin su aceptación. Llevan ya, nos dicen los medios, seis votaciones tumbando al candidato de su partido. La CNN titula ahora mismo "Six votes. Two days. No Speaker" en el lugar privilegiado de sus informaciones.


¿Quiénes son, qué quieren? En el diario El Mundo, Pablo Pardo nos los explica con claridad, con el artículo titulado "McCarthy pierde la sexta votación para convertirse en presidente de la Cámara de Representantes pese al apoyo de Trump":

Son congresistas que se oponen a la ayuda militar a Ucrania, a la introducción de mínimas limitaciones en la tenencia de armas de fuego, y que exigen el refuerzo de la lucha contra la inmigración ilegal, el desmantelamiento de parte de la legislación de protección del medio ambiente, y la reducción del tamaño del Estado del Bienestar de Estados Unidos. Para ello, exigen que el futuro presidente de la Cámara tenga pocas atribuciones, y sea fácil echarlo. También reclaman que los temas se debatan uno a uno, y no en las llamadas leyes ómnibus, en las que cabe desde la ayuda a Ucrania hasta el Presupuesto del Departamento de Defensa, la regulación del precio de los medicamentos o los tipos de armas de fuego que se pueden poner a la venta. Para ellos, eso es democracia. Para sus rivales, una manera de eternizar los debates que hará imposible legislar.

Siempre han estado ahí, congregados en el llamado caucus de la Libertad (un caucus es como un club político, cuya influencia se mide más por su capacidad de ejercer influencia que por acciones formales), que nació con la revolución del Tea Party tras la victoria de Barack Obama en 2008. Y siempre han estado votando contra sus correligionarios republicanos, o haciéndolo a favor, pero a regañadientes.

La gran diferencia es que la mayoría republicana en la Cámara de Representantes es tan exigua esta vez que ese grupo tiene una minoría de bloqueo suficiente para dejar a McCarthy a las puertas de la tierra prometida -el sillón de speaker- pero no dentro de ella. * 

Las seis votaciones nos dan muestra de su poder, dado el poco margen de maniobra que tienen por su corta mayoría. Necesitan a todos y cada uno de sus representantes. Cuanto más exigua sea la mayoría, más rentabilidad le sacan a los suyos, cuya supervivencia se produce si se mantienen firmes. Saben que mientras lo hagan tienen posibilidades de que sean aceptadas cosas que son habitualmente rechazadas.

Esto tiene una causa: la incapacidad de los partidos de todo el mundo para llegar a acuerdos en puntos relevantes. El modelo impuesto de política de enfrentamiento diario provoca dos cosas: 1) la desaparición de partidos bisagra (en nuestro caso, primero con el CDS y ahora con Ciudadanos; los liberales en Reino Unido, etc.); y 2) la disputa de votos entre grupos desgajados y afines. Ambos modelos buscan la radicalización de su electorado para evitar las fugas y trasvases. A esto se le llama "fidelización", que es asegurarse por cualquier medio la fidelidad del votante, tal como se hace en el comercio con la compra de productos. Pero la política no es un mercado o, al menos, no debería serlo.

La política deja de entenderse como una forma de pacificación social mediante los acuerdos entre grandes grupos que se dirigen hacia un centro imaginario, convergente y dialogante, que es lo que permitió la creación del llamado "estado de bienestar", tratando de asegurar políticas sociales que beneficiaran a la mayoría, respetadas por los grandes grupos. Pero la política del desacuerdo, de la confrontación constante, de la agresión y el insulto, va en dirección contraria. Aumenta la distancia y la agresividad pero esto se traduce en fraccionamiento, en una mezcla de apatía electoral (los que se desentienden) y en lo contrario, un movimiento de radicalismo fiel que se auto estimula con la política. Los partidos se vuelven irreconciliables y sus discursos son de negación de lo que el otro pone sobre la mesa.

Es indudable que esta forma de hacer política es peligrosa y crea un problema democrático: los partidos se ven obligados, para poder sacar adelante sus propios programas, a aceptar propuestas más radicales que no son suyas. En ocasiones, esto crea conflictos dentro del partido, que acaba produciendo escisiones. Muchos piensan, con razón, que la forma de sacar adelante sus propuestas no es estar dentro del partido, sino chantajearlo desde fuera.

Los partidos políticos, en España claramente, han ido perdiendo en discusión constructiva interna. Los congresos con debates sobre propuestas eran reales. Hoy son otra cosa muy distinta; se hacen básicamente como actos promocionales y no de fundamentación de sus principios y respuestas. Incluso las formas de ponerse nombres son metafóricas y menos históricas, lo que les permite borrar pasados y "abrirse generosamente" a posturas camaleónicas. Alguien decidió que las "viejas etiquetas" de identificación política eran una carga y decidió abrirse a la poesía y a la sugerencia. "Podemos", "Vox", "Sumar", "Ciudadanos", los italianos "Movimiento 5 estrellas" y "Forza Italia!"... son ejemplos de esta forma poética y vaga de autodenominación. Demasiada mercadotecnia y poca definición, lo que les permite redefinirse y dar bandazos según el momento. 

BBC Mundo 5/01/2023

* Pablo Pardo "McCarthy pierde la sexta votación para convertirse en presidente de la Cámara de Representantes pese al apoyo de Trump" El Mundo 4/01/2023 https://www.elmundo.es/internacional/2023/01/04/63b5936621efa0b1508b45d5.html

martes, 21 de junio de 2022

Donald Trump y la Texas alternativa

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Conforme se estrecha y aclara el cerco investigador del Congreso sobre Donald Trump y el asalto al Capitolio del 6 de enero para tratar de impedir el nombramiento de Joe Biden, lo que ha sido calificado como un intento de golpe de estado, las respuestas del ex presidente y su entorno siguen incidiendo en lo que es un desastre para la democracia norteamericana.

La CNN, en el programa de Don Lemmon, de esta madrugada un "Alert" señalando en sus titulares sobre un grave acontecimiento, la proclamación de los republicanos tejanos de que Biden llegó a la Casa Blanca tras un fraude electoral, es decir, dando un carácter "oficial" a las tesis enloquecidas de Trump. Las caras de los analistas que expresaban su opinión al respecto eran claras al reflejar un estado de ánimo entre el asombro y el pesimismo. Mientras las pruebas que salen cada día son abrumadoras no solo sobre las mentiras sino sobre el conocimiento de que lo eran por parte de asesores, incluso de la familia, los republicanos tejanos aceptan la línea dura. En The Washington Post, su columnista político Dana Milbank titula su columna de hoy "Texas Republicans want to secede? Good riddance". Usar el término "secesión" en los Estados Unidos tiene una serie de connotaciones históricas que a un columnista político no se le deberían escapar. El término ya refleja el extremo de gravedad que el caso sigue manteniendo y, sobre todo, los efectos sobre la política norteamericana. El "¡pues buen viaje!" del título tiene unos ecos sombríos.

En la CNN el titular es "Texas Republicans just proved (again) that this is Donald Trump's party" señalando el perverso lazo que Trump ha establecido con el partido al que controla precisamente a través del elevado número de seguidores que asumen sus tesis del fraude y que son capaces de dejar fuera de la política a los que no las asuman. El chantaje de Trump condiciona las elecciones y reelecciones republicanas. Los que no incluyen sus reivindicaciones en sus programas electorales dejan de recibir los votos de los fervientes seguidores de Trump, una sólida estructura basada en una serie articulada de grupos muy activos, los que le llevaron a la Casa Blanca mediante una alianza que va de la Asociación del Rifle a los grupos religiosos que lo ven como "enviado", pasando por los racistas que buscaron una alianza tras el triunfo de dos legislatura de Barack Obama, algo que desencadenó su furia y les llevó a actuar conjuntamente.

La presión de Trump es clara. De ello se hace eco The New York Times cuando advierte la tensión política que vive el ex vicepresidente Mike Pence, que podría ser candidato republicano a las próximas elecciones: "In a speech, former Vice President Mike Pence sounded like a future presidential candidate, but not like someone interested in discussing Jan. 6."* Discutir o no discutir lo ocurrido es un estado hamletiano muy peligroso en una política donde callar es otorgar. Ignorar lo ocurrido es el segundo gran pecado republicano, como advirtió ya la republicana Liz Cheney que, armada de valor, es una de los dos republicanos que han tenido el valor de llamar a las cosas por su nombre y enfrentarse tanto a las iras de Trump como al aislamiento de su propio partido.

Hemos tratado esta cuestión en varias ocasiones y el hecho de que, pasado el tiempo, vuelvan a ser una realidad, más que mera actualidad, supone que lejos de llegar a una asimilación de lo sucedido, los republicanos y una parte importante del pueblo norteamericano acepta las mentiras narcisistas de una persona incapaz de asumir la posibilidad de una derrota electoral, algo para lo que está mentalmente incapacitado.

La mente de Trump no es democrática; es incapaz de asumir la realidad y sigue viviendo en una burbuja creyendo sus propias mentiras. El perfil psicológico de Trump se ha trazado innumerables veces y no es cuestión de repetirlo, pero más sorprendente es su transferencia a una parte importante —millones de personas— del pueblo norteamericano, totalmente abducido —más que seducido— por su personalidad autoritaria y egocéntrica. Trump, el multimillonario anti sistema, el hombre que iba a cambiar la política ha cumplido su promesa desde fuera del poder, desde donde su efecto es más perverso.

La conversión de Texas en un "paraíso" de las mentiras trumpistas, un mundo donde se puede vivir oficialmente otra realidad, una realidad alternativa, es enormemente dañino para el sistema democrático norteamericano y debilita su posición mundial ante la reivindicación de Vladimir Putin (un buen amigo de Trump, admiradores mutuos) de un nuevo liderazgo ruso del mundo frente a la decadencia norteamericana.

Los términos en que se pueda medir la decadencia son complejos. Pero la única certeza es que lo que se vio de Trump en el poder está siendo superado por un Trump fuera de la Casa Blanca donde ya es incontrolable, tal como lo son los efectos.

Conforme aumenta la presión investigadora, Trump aumenta el tamaño e intensidad de su rabieta y su inmersión en esa fantasía colectiva que ha creado. Nadie va a cambiar a Trump, un objetivo imposible. Pero lo preocupante es cómo está deteriorando los fundamentos democráticos de la sociedad norteamericana, cuya concreción en las medidas aprobadas por los republicanos de Texas es un signo evidente del proceso. ¿Hasta dónde puede llegar?

* "Pence Navigates Possible White House Run and Fraught Political Moment" The New York Times 20/06/2022 https://www.nytimes.com/2022/06/20/us/politics/pence-trump-jan6-hearings.html