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lunes, 24 de octubre de 2022

Causa buena, activista tonto

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

De nuevo una pareja de activistas en contra del cambio climático lanzan puré de patata o similar contra un cuadro, esta vez de Monet, tras una acción similar hace unos días contra otro de van Gogh.

Que la causa sea un problema real —el cambio climático— no convierte cualquier medida en "buena"; no solo no arregla nada, sino que es una muestra de insensibilidad de los que realizan la acción y, mucho me temo, va a provocar pocas reacciones entre las autoridades, que tendrán que gastar más dinero en la protección de las piezas de los museos y menos en prevenir el cambio climático. No hay justificación alguna para un acto de este tipo.

En RTVE.es les dan voz a los activistas del puré de patata: 

"La gente se muere de hambre, la gente se congela. Estamos en una catástrofe climática y lo único que os da miedo es la sopa de tomate o el puré de patatas en un cuadro. ¿Sabéis a qué le tengo miedo yo? Tengo miedo porque la ciencia nos dice que no podremos alimentar a nuestras familias en 2050", ha gritado una de las activistas, que se ha pegado la mano a la pared.

"¿Se necesita puré de patatas en un cuadro para que escuchéis? Este cuadro no va a valer nada si tenemos que pelearnos por la comida. ¿Cuándo finalmente comenzaréis a escuchar?", ha sentenciado. La organización ha exigido, además, en un comunicado la clase política tomar medidas efectivas para limitar el cambio climático.* 


Muy preocupada está por el hambre quien desperdicia así el puré que podría quitar a alguien el hambre que tanto dice preocuparla. Pero supongo que será un sacrificio que, agradecidos, todas las personas con hambre valorarán positivamente.

Hubo un tiempo en el que cuando alguien quería llamar la atención se "quemaba a lo bonzo", pero mucho me temo que estos activistas arrojan tomates o puré no están por la labor. Tendrían, además de la simpatía por la causa, el cariño de todos aquellos que valorarían su sacrificio. Pero no es lo que esté ocurriendo con estos agresores de cuadros famosos. Todo por la foto.

¿Llaman la atención? ¡Por supuesto! Pero como la llaman otros delitos con un plus de tontería. La bondad de la causa no lava la estupidez del hecho. Lo que han dicho y ha sido recogido en el artículo no garantiza nada respecto al cambio climático y sí nos muestra una engañosa lucha entre "civilización" destructora, representada por el cuadro, y un cierto naturalismo bárbaro. Es como si con destruir las obras de arte, perfectamente humanas, se intentara "salvar" la naturaleza, como si el arte fuera su enemigo.

Sin embargo, la realidad es más bien al contrario. Fueron los artistas, desde el Romanticismo en adelante, los que reivindicaron la Naturaleza (con mayúsculas) y les dio por recorrer bosques y campos, por dedicarle sus obras maestras en forma de paisajes y de poemas. Nada enseña a amar la Naturaleza y a conservarla como los poemas de Wordsworth o los cuadros de C. D. Friedrich, por poner solo dos casos. Leamos al gran poeta de la Naturaleza, William Wordsworth: 

I wandered lonely as a cloud

         That floats on high o’er vales and hills,

         When all at once I saw a crowd,

         A host, of golden daffodils;

         Beside the lake, beneath the trees,

         Fluttering and dancing in the breeze.

(I wandered lonely as a cloud, W. Wordsworth) 

Estos activistas son hijos de su tiempo, no del de los poetas y pintores que pasean por los campos que las fábricas y ciudades se iban ya comiendo. Estamos en los tiempos en los que se trata sobre todo de llamar la atención, el bien más preciado, después de la Naturaleza. Pero hay muchas formas de llamar la atención sobre el cambio climático y la destrucción de la Naturaleza a manos de los explotadores o de los simplemente inconscientes.

¿Son incompatibles el Arte y la Naturaleza? Hubiera entendido que se encadenaran en las puertas de una empresa petrolera y gritaran o cualquier otra acción de denuncia, pero ¿qué culpa tienen Vincent Van Gogh o Claude Monet, qué culpa tienen sus obras? Es más ¿por qué no usar la poesía, la pintura, etc. para sensibilizar sobre el problema de la Naturaleza? Quizá porque existen bárbaros insensibles al arte los hay para otras muchas cosas.

Si hay que tratar de salvar el planeta será con inteligencia y no con barbarie, que es lo que suponen las acciones mencionadas, un mal entendido sentido de lo "natural" y un sentido peor todavía de lo que es la civilización.

Caspar David Friedrich

No es casual que la poesía de la Naturaleza surja precisamente en los países más industrializados del momento, Reino Unido y Alemania; no es casual que H.D. Thoreau quiera vivir refugiado en sus amados bosques norteamericanos. Ya entonces una parte importante entendió que el arte era lo más natural del ser humano, lo que le hacía sensible y capaz de ver los propios problemas, muchos de ellos derivados precisamente de su alejamiento de la Naturaleza. No conozco a nadie que tras leer a Wordsworth, a Hölderlin se haya decantado por la destrucción de la naturaleza. Sí, en cambio, muchos casos contrarios.

Toda mi simpatía por aquellos que dedican su inteligencia a tratar de salvar la tierra; pero ninguna simpatía a los que se dedican a tirar sopa de tomate o puré de patata, que lo único que hacen es dar argumentos a los enemigos del ecologismo, ridiculizándolo como "cosa de locos".

Afortunadamente, los cuadros no han resultado dañados. Pero puede que en cualquier momento puedan serlo en un mal cálculo. Puede que ellos estén muy orgullosos de lo que han hecho, pero desde luego no han convencido a una sola persona sensata, por mucho que hayan llamado la atención. 

* "Dos activistas climáticos lanzan puré de patata a un cuadro de Monet en Alemania" RTVE.es/Agencias 23/10/2022 https://www.rtve.es/noticias/20221023/dos-activistas-climaticos-lanzan-pure-patata-cuadro-monet-alemania/2406789.shtml

viernes, 19 de junio de 2020

Sarah Hegazy, un sangrante agujero negro en el alma

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La pandemia del COVID-19 no ha conseguido taponar las reacciones contra la violencia racista, que han estallado socialmente por todo el mundo. No toda es racista, existe también la de la brutalidad de las instituciones que, como un cáncer, se extienden por la sociedades que bajan la guardia o se intensifica en aquellas en las que nunca se ha convivido armónicamente, sino que siempre han estado afectadas por el virus de la intransigencia, de la estigmatización del otro, del dogmatismo, de la soberbia de la perfección.
Hace unos días recogíamos aquí un caso triste: el suicidio en Canadá de Sarah Hegazi, una mujer egipcia de 30 años, que llevaba ya dos exilio tras haber sido encarcelada y torturada en las cárceles y juzgados egipcios. Su delito fue ser homosexual y participar en 2017 en un concierto de un grupo libanés, durante el cual se enarbolaron las banderas irisadas en reivindicación de la comunidad LGTBI.
La publicación egipcia Mada Masr reproduce en inglés la carta de Hegazi que publicó en 2018 cuando decidió partir al exilio. La carta tiene dos partes diferenciadas: en la primera se hace una descripción analítica de la sociedad egipcia que la ha llevado a prisión y al exilio; en la segunda parte da cuenta detallada del proceso de destrucción y humillación, de los interrogatorios a las torturas y humillaciones a las que fue sometida, realizando una radiografía de la mentalidad del sistema, del régimen en el poder. Estas dos partes permiten un claro conocimiento del estado actual del régimen egipcio, de la farsa liberal y de contención del extremismo, ya que lo que ha hecho es precisamente convertirse en la mano ejecutora de las peores intransigencias, aquellas que decía combatir.


En este sentido, los primeros párrafos del artículo son coincidentes con algo que hemos manifestado aquí desde que se vio la cariz que el régimen fue tomando al deshacerse de los grupos y personalidades, de los principios liberales con los que se presentó el golpe contra el gobierno islamista, que ya había dado muestras en menos de un año de lo que podía esperarse de él, autoritarismo y dogma, recortes de libertades, algo casi inverosímil si tenemos en cuenta que Egipto venía de treinta años de represión bajo un "estado de excepción" proclamado por el gobierno de Hosni Mubarak. Pero, como hemos se ha señalado por parte de muchos, el régimen de al-Sisi ha dejado al de Mubarak como "liberal".
Escribe Sarah Hegazi al inicio de su artículo, titulado "A year after the rainbow flag controversy":

Islamists and the state compete in extremism, ignorance and hate, just as they do in violence and harm. Islamists punish those who differ from them with death, and the ruling regime punishes those who differ from it with prison.
This could be described as a race for religiosity. I am speaking of religion not just as a set of practices, but as pride and a sense of superiority that comes simply from belonging to a certain religion or for carrying out certain rituals.
The regime uses its tools — such as the media, and mosques — to tell Egyptian society, which is understood to be “religious by nature”: We too protect religion and social morality, so there is no need for Islamists to compete with us!
The state, and the ruling regime in particular, is puritanical. As I was being arrested from my home, in front of my family, an officer asked me about my religion, about why I had taken off the veil, and whether or not I was a virgin.*


Coincidimos plenamente con esta visión, que es la que hemos tratado de transmitir en este tiempo desde las evidencias del comportamiento del régimen y la creación de un sistema de "virtudes" y "vigilancia" social, las dos fuerzas que dan forma a la sociedad.
El hecho parte de un principio: los islamistas y los salafistas coparon el 70% del primer parlamento elegido en Egipto tras la caída de Hosni Mubarak. Los militares, los que tenían el poder real, la fuerza, cometieron el error de querer volver al poder mediante un candidato "propio", militar. Fue un fracaso absoluto porque muchos votaron a los islamistas engañados por sus promesas de que "no querían el poder" y de que querían compartirlo con todos para salir del militarismo social y político. Otro les votaron con tal de no votar a los militares o a sus candidatos. Hicieron de tripas corazón. Conozco personas que —no sé hoy si eran sinceras o no— votaron entonces a los islamistas diciendo que no les quedaba más remedio. Los militares, como siempre hacen, habían creado un caos que permitiera añorar el orden de las "manos firmes" y eso les produjera votos. Luego sacarían provecho de la agitación —hay muchas sospechas sobre la infiltración en movimientos contra los islamistas—.


El caos llama al orden. Pero esta vez el orden iba a tener unas características propias. Son las señaladas con claridad por Sarah Hegazi en su texto: el gobierno, convencido de las nuevas armas que debía usar para evitar el conflicto que los islamistas y salafistas han creado siempre acusando a los liberales de ser "ateos", "impíos" o cualquier otro aspecto que gire sobre la religión, ha convertido a esta en el espejo ejemplar del régimen. Para esto se ha servido de un nuevo frente desde el ministerio de Asuntos Religiosos ante las dudas que le suscitaban la contaminada Universidad de Al-Azhar, que se ha resistido a ser una mera herramienta del gobierno. Aquí hemos comentado muchas veces en estos años los enfados de al-Sisi cuando no ve satisfechas sus peticiones de "reformas" del discurso religioso.
Frente a la línea de la convivencia y la libertad religiosa, el gobierno de al-Sisi decidió que era más eficaz la instrumentación de la religión para sus propios fines, algo que explica su populismo nacionalista-religioso en una frase que se manifiesta también el artículo de Hegazy: "los egipcios son religiosos por naturaleza". Tamaña aberración intelectual es la justificación para acusar de "ateos", el peor crimen a los ojos de la sociedad.
Por eso las dos preguntas que Sarah Hegazy dice que le hicieron era sobre su religión y sobre su virginidad, lo que nos traza un cuadro bastante claro de la mentalidad del régimen, su carácter retrógrado.
La vía religiosa tradicionalista le servía para alejar a sus dos enemigos: a los islamistas por acusarles de ser un "islam" extremista mientras reclamaba la centralidad de su discurso religioso; frente a la oposición democrática y liberal, acusándolos de "ateos", "homosexuales", "feministas", etc. Por eso las campañas contra los grupos que le sirven al gobierno para mostrarse ante el pueblo como "paladines de la virtud".

La "virtud" islámica es un reflejo de la verdad coránica, de la aceptación plena de la palabra divina. Ir contra ella es ir contra Dios, por lo que el régimen virtuoso es el régimen verdadero e incuestionable. Por eso el régimen de al-Sisi (no solo él) se ha opuesto a que el "Estado Islámico" (Estado Islámico de Siria e Irak) se identifique con su propia designación buscando otros nombres, ya que no querían perder la condición de "estados islámicos", que era la forma de mantener contentos a sus pueblos.
Por eso, el régimen de al-Sisi ha atacado frontalmente a todos aquellos grupos o personas de corte no dogmático, liberales, que abogan por la libertad de conciencia y no por la obligatoriedad de la religión, que es algo mucho más penetrante, ya que afecta a la regulación misma de la sociedad, a través de los códigos de conducta. La libertad religiosa es un concepto que produce profunda repugnancia en sociedades en las que la verdad es solo una. Por ello, el ateísmo es el mal que lleva a todos los otros males.
El problema colateral, visible en el propio Egipto de al-Sisi, es que se señala que todos estos males vienen de un enemigo exterior, el ateísmo occidental, Occidente mismo. Por eso existen dobles discursos, unos de consumo interno (antioccidentales) y otros hacia el exterior que permiten mantener los contactos y vender "moderación" para recibir apoyos económicos y, sobre todo, militares. Egipto es el país que más fondos militares recibe de Estados Unidos después de Israel, lo que no deja de ser significativo.


Al-Sisi necesita hacerse fotos (fotos poco deseadas) con los mandatarios extranjeros que aceptan mirar para otro lado ante la situación de represión interior y hacen como que no escuchan las formas en que se alienta contra occidente. En estos discursos, coinciden también con los islamistas que hace también un doble juego: se acercan "moderadamente" a los gobiernos occidentales para hacer ver que al-Sisi no merece su apoyo, que ellos son "buenos", "democráticos", etc., mientras que despiertan intensos odios contra los países occidentales haciendo ver que son los que mueven los hilos tras un al-Sisi que presentan como un títere.
En estos juegos cruzados, la religión —como bien señala Hegazy— se convierte en esa "race for religiosity" en la que se trata de convencer de la virtud propia, a la vez que se alienta contra todo lo que no les cuadra en sus esquemas cada vez más estrecho.
La propia Sarah Hegazy es una víctima de ello. Describirá las torturas eléctricas y humillaciones, la brutalidad. Pero es en los interrogatorios donde el régimen se revela en su dimensión interna, en su forma de ver el mundo:

The interrogation that took place at State Security Prosecution was a demonstration in ignorance. My interrogator asked me to provide evidence that the World Health Organization does not consider homosexuality to be a disease. My lawyer Mohamed Fouad actually did contact the WHO, who produced a memo stating that homosexuality is not a disease. My lawyer Hoda Nasrallah contacted the United Nations, who also produced a memo stating that respect for sexual preference is considered a human right.
Ahmed Alaa and I discussed all of this at the State Security Prosecution.
My interrogator’s questions were naive — he asked me whether communism was the same as homosexuality. He asked me, sarcastically, what was keeping homosexuals from having sex with children and animals.
He did not know that sex with children is a crime, and that sex with animals is also a crime.
It is not surprising that his thinking is so limited. He probably considers Mohamed Shaarawy a great sheikh, Mostafa Mahmoud a fine legal scholar. He probably thinks the world is conspiring against Egypt, and that homosexuality is a religion we invite people to. He has no sources of thought, other than his family, religious men, school and media.*

Todo, absolutamente todo se deriva a términos de "religiosidad-ateísmo". El pensamiento del interrogador nos muestra el grado de simpleza al que ha llegado el régimen. Ser homosexual es ser comunista, pedófilo y zoófilo. Todo parte del ateísmo. Nadie que pueda creer en la verdadera religión pude considerar aceptable esa deriva aberrante en la que se deja de creer en Dios y se acaba perdiendo la "humanidad" con aberraciones crecientes, de la mente a la propia bestialidad de la sexualidad con los animales. El ateo ha perdido su dimensión humana. Es el principio del fascismo que declara al otro inhumano y luego lo destruye. La destrucción del otro anulado pasa a ser un servicio a Dios y a la sociedad, que se ve protegida del mal que representan, del peligro que encarnan para la estabilidad.


La persona, convertida en parásito, es estigmatizada socialmente. Eso afecta a su propia familia y amistades, que deberán mostrar públicamente su distanciamiento para no verse contaminados. Me viene a la memoria el caso de la hermana que pedía a los jueces egipcios una condena de retirada de la nacionalidad contra su hermano, residente en Londres,  cuyo delito era haberse casado con una mujer israelí. "Lógico" —me explicaron mis amigos egipcios—. "Querrá casarse y nadie querrá emparentar con ellos si no reniegan antes del hermano traidor". Nadie quiera mantener contacto ellos, por lo que la vigilancia se intensifica, a la vez que todo el mundo quiere mostrar sus credenciales de pureza, de religiosidad impecable. Eso hace a una sociedad hipócrita, tartufesca, preocupada constantemente por la opinión de tus vecinos, de tus parientes, todos con derecho a entrar en tu vida y juzgarla, de denunciarte si consideran que tu actitud les perjudica.
¿Los efectos de todo esto? Terribles socialmente y destructivos en lo personal. Escribe Sarah Hegazy:

I was struck with severe depression and post-traumatic stress disorder, and I developed severe anxiety and panic attacks. These were treated with ECT, which caused memory problems. Then I had to leave the country for fear of being arrested once again. While in exile, I lost my mother.
Then came another round of ECT treatment, this time in Toronto, and two attempts at suicide. I stuttered when I spoke — I was in terror. I was unable to leave my room. My memory deteriorated further. I avoided speaking about jail, avoided gatherings, avoided appearing in the media, because I would easily lose focus and feel lost, overcome by a desire for silence. This was all alongside a loss of hope in treatment, a loss of hope that I would heal.
This was the violence done to me by the state, with the blessing of an “intrinsically religious” society.*

Terribles palabras en una joven llena de vida a la que el dogmatismo, la "virtud" y la "verdad" han destruido en cuerpo y alma. Lo malo del régimen egipcio es que no se limita a sus fronteras. Es dueño de ti, de lo tuyo y de los tuyos. Todos son responsables, así que no sufre uno solo, sino por los demás, por todos los que han estado en contacto contigo, por cualquier persona que haya estado a tu lado. Por eso, en el escrito, Hegazy pide perdón a sus abogados, a los que la han defendido y se han arriesgado por ella. Sabe que están también en peligro, marcados por el régimen, estigmatizados por la sociedad.


No hemos comprendido los efectos de la Primavera Árabe, lo que supuso y lo que ha significado su fracaso. Los medios occidentales no acaban de comprender los efectos profundos, enredados en los hechos y en la idea de seguridad. Se perdió una gran ocasión de dar un salto profundo y se han amparado a los regímenes totalitarios, dejando en la estacada a las muchas personas que tuvieron que salir tras las involuciones, mucho más peligrosas que los estados anteriores. Los que reivindicaron derechos y libertades están muertos, desaparecidos o en el exilio. Son perseguidos por los regímenes e insultados por las sociedades.
En Egipto se ha vendido la narrativa de que la Revolución del 25 de enero de 2011 fue una conspiración occidental-islamista contra el estado egipcio y la religiosidad natural del pueblo. Son ateos y traidores, comunistas y homosexuales, un peligro para las familias y los niños. Traen el caos y la destrucción de la sociedad.

Sarah Hegazy es una víctima de todo esto. Hay muchas más. Unas calladas por el bien de sus amigos y familias y otras enterradas en vida o en mitad del desierto.
El artículo de Sarah Hegazy era ya un terrible testimonio. Hoy, dos años después, con ella muerta como causa de los daños que le causaron, de los terribles efectos de la destrucción plena y consciente de un ser humano, el artículo vuelve a ser algo más que actualidad. Es una lúcida reflexión de quien ha visto de cerca lo que las sonrisas del presidente no puede ocultar:

I have not forgotten the injustice which dug a black hole into the soul and left it bleeding — a hole which the doctors have not yet been able to heal.*

"Fly free, angel", le ha escrito en un tuit la actriz y activista norteamericana Rose McGowan. Estamos a su lado en el recuerdo de su vida y palabras, en su triste muerte solitaria. Ahora está libre de sufrimientos.   


* Sarah Hegazy (sept. 2018) "A year after the rainbow flag controversy" Mada Masr 15/06/2020 https://madamasr.com/en/2020/06/15/opinion/u/a-year-after-the-rainbow-flag-controversy/ 

lunes, 15 de junio de 2020

Sarah Hegazy, otra triste muerte egipcia

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Ayer hablábamos del caso de Giulio Regeni en Egipto. Hoy nos llega otro triste caso por sus circunstancias y por sus efectos, la muerte por suicidio de la activista LGTBI, Sarah Hegazy. Otra triste muerte egipcia.
Egipto trata con crueldad todo lo que no entra en sus cada vez más estrechas miras, con un puritanismo competitivo atroz en el que se trata de dar una imagen tartufesca de virtud pública y privada.
La represión del régimen ha conseguido contentar al juez, jurado y ejecutor que muchos llevan dentro, lapidando a golpe de tuit, de condena en Instagram o Facebook todo aquello que no encaja en sus estrechas mentalidades. Sarah Hegazy no ha aguantado más tristeza en su corazón egipcio, dolorido por las secuelas de los ataques sin piedad.
Egyptian Streets reproduce el texto que ha dejado manuscrito antes de morir:

“To my siblings – I tried to find redemption and failed, forgive me. To my friends – the experience [journey] was harsh and I am too weak to resist it, forgive me. To the world – you were cruel to a great extent, but I forgive.”*

Perdón y perdonadme, algo que no existe en la sociedad egipcia para todo lo que es diferente, con todo aquello que no encaja. El "perdón" no existe en una sociedad cada día más soberbia y engreída, más pagada de su propia "virtud" mal entendida, poseedora de una verdad con la que se enfrenta al mundo recriminando que siempre es malinterpretada, que siempre es envidiada, que fracasa por conspiraciones y no por su propia soberbia.


El régimen de al-Sisi es un ejercicio de soberbia nacional. Desde su presunta llamada nocturna por el fantasma del piadoso Sadat al presidente, que no se podía conformar con ser otro vulgar golpista militar, sino que tenía que ser un "elegido" por Dios para la gloria propia y nacional. Tenía que trasladar sus virtudes, convertidas en ejemplo, como su nevera con agua cuando había hambre en el país. ¡De qué os quejáis, sobreviví con agua en la nevera! El presidente al que no había que dejar salir al extranjero porque los pueblos del mundo, ¡envidiosos ellos! no le dejarían regresar, sí, un ser excepcional para un país excepcional, la suma de todas las virtudes humanas.
El régimen egipcio es un calco de su presidente, la sonrisa y la frialdad, la dureza y la intransigencia que hace desaparecer todo aquello que critica o no se ajusta a las loas que se le dedican.


Puede que los lectores de este blog recuerden el llamado "caso de la bandera arcoíris", ocurrido hace unos años durante un concierto en Egipto de un grupo libanés, Mashru' Leila, cuyo cantante es un activista de los derechos de los homosexuales. Durante el concierto se enarbolaron unas banderas irisadas. Y aquello fue más de lo que el régimen y la sociedad que lo aplaude podían resistir. ¡Qué ofensa tan terrible en sobre el suelo de la patria sagrada! Se sucedieron los arrestos y uno de ellos fue Sarah Hegazy.


Recordemos que eran los momentos de las retransmisiones en directo de las redadas gay en los baños de El Cairo a cargo de Mona Iraqi, una de esas vergüenzas del Periodismo tan celebradas y con gancho en Egipto, las que saben dar las dosis de infamia suficiente. Como justo reconocimiento, los jueces egipcios —siempre tan justos e independientes—, la liberaron de cualquier culpa. Egyptian Streets nos lo explicaba en su momento, en 2016:

An appeals court declared that the work of Egyptian journalist Mona Iraqi, who had reported “a gay bathhouse orgy” to the police in late 2014, is “journalistic work that serves public interest.”
In the reasoning released by the Cairo misdemeanour appeals court on Wednesday, the reason behind Iraqi’s acquittal of charges of defamation and “publishing false information” is that the intention to “defame” did not exist in her case.
Instead, the court’s reasoning went on, Iraqi intended to raise awareness regarding the causes of AIDS or HIV virus and reveal the reasons behind its spread in Egypt, through her TV show “Al-Mestakhabi” (The Hidden), to commemorate World AIDS Day, which the court views as a matter of public interest.
The court had reversed on Jan. 19 a six-month prison sentence previously handed to Iraqi in the case dubbed by Egyptian media as the “bab al-bahr bath house” or “Ramses bath house” case.
Twenty-six persons had filed a defamation lawsuit against Iraqi for filming a raid by Anti-vice police on a men’s bath house after she had tipped off the police about the “practice of homosexuality” inside the bath house.
In the wake of Iraqi’s show, the prosecution arrested the 26 men over holding a “gay bath house orgy.” The owner and four other persons were accused of running the place to “practice, facilitate and incite debauchery.” The 21 other men were accused of “debauchery” and violating public decency.
They were all acquitted in January 2015.**


En esas fechas, el régimen estaba decidido a mostrarse "piadoso y virtuoso". Al-Sisi había decidido la estrategia, un islamismo sin islamistas. El mismo espíritu doctrinal impuesto a toque de marcialidad, con el cuartel como ejemplo, pero portador de un puritanismo que convertía a Hosni Mubarak en un liberal añorado por muchos.
La dictadura de al-Sisi es sobre todo la imposición de un modelo que insiste en la excepcionalidad del egipcio y trata de convencer que basta con sentirse orgullosos a falta de justicia, riqueza o libertades. Y "ser egipcio" implica que hay que bendecir el modelo puritano, el que los islamistas habían hecho suyo y que al-Sisi les suministra militarmente. Estado, Pueblo y Ejército son uno bajo la bendición de Dios y con el presidente como ejemplo que seguir. Su imagen omnipresente les recuerda a los egipcios dónde está el norte.
Mona Iraqi grabando con su móvil la redada homosexual
 Y en ese Egipto solo cabe lo que está homologado por el régimen. Eso afecta de las noticias, filtradas para evitar toda crítica, a la vida sexual de las personas, el trabajo o las redes sociales. Egipto es un gigantesco sistema de vigilancia, en el que un simple comentario en Facebook puede dar con tus huesos en la cárcel, como le ha ocurrido al estudiante egipcio que regresó de Italia. Le estaban esperando según llegó.


  
Los egipcios son propiedad del estado. No tienen escapatoria y pueden padecer ellos o sus familias cualquier exceso en el extranjero, como les advirtió la ministra del ramo a los expatriados con el expresivo gesto de segar el cuello. ¡No se tolera la crítica! ¡Cualquiera que hable mal de Egipto es un traidor y será castigado por ello! Eso es ley y las embajadas son el mecanismo de control de los que salen fuera, ya sean trabajadores o estudiantes, que reciben advertencias sobre su regreso.
Sarah Hegazy no aguantó más. Estaba lejos, pero las relaciones de los egipcios con su patria son muy ambiguas, una relación de amor odio o, si se prefiere, de amor tristeza, pues es eso lo que provoca cada día en los muchos que vieron frustradas sus esperanzas tras el hundimiento de la Primavera Árabe, hoy estigmatizada, considerados sus participantes como miembros vendidos a potencias extranjeras para destruir Egipto.
La nota de despedida dejada por Sarah Hegazy
Todo en Egipto es reinterpretado como una conspiración milenaria para destruir a los fabricantes de la civilización de las pirámides, "donde todo empezó". Una feminista será acusada de querer destruir el orden familiar e ir contra la religión; lo mismo les ocurre a los homosexuales, contra los que la homofobia es galopante y fomentada desde los medios, verdaderos altavoces del régimen. Los que tienen algo que decir se han ido. Muchos guardan silencio por miedo al regreso, por sus familias, a que el largo brazo de los Servicios de Inteligencia les pueda silenciar, como hizo Arabia Saudí con Jamal Khashoggi. No es casual que Egipto fuera orgullosamente el primer país en ponerse incondicionalmente del lado saudí tras el asesinato del periodista en Turquía.

Son muestras de cómo los vicios del régimen, la vigilancia absoluta sobre cualquiera que discrepe, las presiones sobre las familias, las amenazas, la idea de intromisión constante, de que estás vigilado, etc. se han convertido en una marca de serie. Todo en nombre de Egipto, de su virtud, de ser el pueblo elegido, único. Al-Sisi ha sabido construirse el caparazón que le blinda, que le protege convirtiendo las bromas, los chistes o caricaturas, no hablemos ya de las críticas, en alta traición. Criticarle a él es criticar a Egipto y criticar a Egipto es criticar a Dios. Egipto es la verdad y no hay otra. El mundo se debe poner firme cuando los burócratas serviles les dicen cómo deben escribir sus artículos, cuáles son las verdades oficiales. Al-Sisi ya lo advirtió: "¡escuchadme solo a mí!" Y Egipto lo hizo y el régimen cortó cualquier otra voz.
La voz de Sarah Hegazy se ha quebrado por su propia mano. Pero el estado anímico que le ha llevado a hacerlo ha sido fabricado, promovido por el régimen y la sociedad represiva. La tristeza se vuelve crónica en los egipcios, que ven cómo su país se vuelve cada día más oscuro, intransigente y siniestro.

El 2 de febrero de 2011, en pleno levantamiento egipcio, la BBC Arabic titulaba "Organización egipcia de derechos humanos se niega a defender a los homosexuales"***. El patriarcado corre parejo con la homofobia, que no se ha reducido; al contrario, se ha fomentado para hacer ver la virtud egipcia, para verla brillar frente a la degeneración del mundo, ellos son los que mantienen los valores auténticos. Es uno de los aspectos que al-Sisi ha dejado correr porque sabe que al egipcio le gusta mostrarse desde esa superioridad del juicio sumarísimo, del dedo acusador. La presión sobre las personas, sobre sus familias les llega de todas partes, sin menguar, infinita, obsesiva, cruel.
No es de extrañar que la tristeza de Sarah Hegazy se haya hecho insoportable. Sin embargo, en la nota que ha dejado hay una ejemplaridad, una belleza del perdón que está en las antípodas de la soberbia nacional. Hegazy pide perdón a los que hará daño con su muerte y perdona. "¿Perdonarme a mí? ¡Qué atrevimiento!", pensará el egipcio desde la verdad y la superioridad. Es lo que nunca entenderán, que en la debilidad de Sarah Hegazy estaba su humanidad frente a la soberbia monstruosa de quienes la han lapidado en vida y lo siguen haciendo tras su muerte.


He visto los comentarios a su muerte en algunas cuentas de redes sociales. Son infamias de una crueldad infinita, la imagen exacta de la soberbia nacional, del engreimiento y del juicio sumarísimo. Dan gracias a Dios por llevarse a la "gente sucia".  Habrá quienes lo lamenten, pero los que manifiestan su odio gozoso son muchos jóvenes, los cachorros de al-Sisi, los que garantizan un futuro negro para Egipto. Son los favorecidos por el régimen, los virtuosos, los orgullos, los que levantan la cabeza y cantan himnos entre la hipocresía social y la mentira mediática. Es sorprendente cuánto odio puede destilar una sociedad cada día más alejada de la realidad, viviendo su fantasía heroica y virtuosa.
Sarah Hegazy ha muerto de tristeza y su mano ha sido guiada por el odio, el desprecio y los insultos de muchos. Ella participó de la campaña "No Hate Egypt", pero el odio en Egipto es cada día más frecuente y hay que tener cuidado con que no te apunten. ¡Líbranos de los virtuosos!
Egipto es tierra de mártires, casi todos ellos lo son de los vicios considerados virtudes nacionales. Mártires han sido los que cayeron en 2011 y los que lo hicieron después por llevarles flores; mártires los que se han ido porque no podían tener un show de humor; mártires los que no podían escribir como pensaban o no creían en lo que les obligaban a escribir; mártires los que levantaron, como Sarah Hegazy, una bandera irisada en la alegría de un concierto.
Demasiados mártires para un país perfecto. Descanse en paz.


* "Egyptian LGBTQI+ Activist Sara Hegazy Dies Aged 30 in Canada" Egyptian Streets https://egyptianstreets.com/2020/06/14/egyptian-lgbtqi-activist-sara-hegazy-dies-aged-30-in-canada/
** "Egypt Court Declares Filming of ‘Gay Cairo Bathhouse Raid’ as ‘Serving Public Interest" Egyptian Streets 10/92/2016 https://egyptianstreets.com/2016/02/10/egypt-court-declares-filming-of-gay-cairo-bathhouse-raid-as-serving-public-interest/
*** "منظمة حقوق الإنسان المصرية ترفض الدفاع عن المثليين جنسيا""Organización egipcia de derechos humanos se niega a defender a los homosexuales" BBC Arabic 02/02/2011 http://news.bbc.co.uk/hi/arabic/news/newsid_1814000/1814501.stm