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domingo, 6 de julio de 2025

La predicción de la guerra civil

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Antes a estas noticias se les llamaba "serpientes de verano", en relación a una noticia que mantuvo agitado un aburrido verano. La expresión quedó como la noticia de dudosa realidad, pero que sirve para rellenar los huecos de interés en un país que se paralizaba cuando llegaba el verano. ¡Qué tiempos! Hoy las olas de calor que nos dejan tirados son incapaces de frenar la avalancha de noticias, las explosiones de informaciones capaces de provocar sus propios "golpes de calor" noticiosos.

Por si lo nuestro fuera poco, en 20minutos nos lanzan, recogido de los Estados Unidos, el siguiente titular "Un profesor universitario predice el año en el que Estados Unidos vivirá otra guerra civil". Allí se nos explica la "predicción" del docente y sus motivaciones: 

Las tensiones en Estados Unidos, ya desde el primer mandato de Donald Trump, están al rojo vivo. Hace unas semanas hubo violentas protestas en Los Ángeles y son muchas las voces que alertan de que un gran conflicto civil está más cerca de lo que parece.

El profesor Benjamin Cohen, de la Universidad de California-Santa Bárbara, advierte de que la posibilidad de que la polarización política alcance un punto de ruptura violenta en todo Estados Unidos es "sustancialmente mayor que cero".

En un artículo publicado por el Daily Mail, el economista político y autor de 20 libros dice que California declararía su independencia de Estados Unidos en 2035, en medio de una creciente fricción con el gobierno federal, lo que impulsaría al próximo presidente a tomar medidas drásticas.

"El vicepresidente Vance ha amenazado con una toma militar del gobierno estatal en Sacramento, respaldada por tropas de la Guardia Nacional de los estados republicanos cercanos. Un conflicto armado parece cada vez más probable", escribe Cohen en un boletín informativo ficticio sobre su escenario hipotético.*


Lo peor de todo es que no se trata de una "serpiente de verano", de sensacionalismo, si no de una probabilidad creciente, eso que el profesor autor del artículo define como "sustancialmente mayor que cero". Su rigor académico le impide dar una cifra precisa de la probabilidad de que ocurra, aunque sí da un plazo, diez años, una cantidad redonda.

No sé si hay alguna forma "precisa" de establecer las probabilidades de una "guerra civil", algún método infalible de cálculo, dada la complejidad del asunto debido a la gran cantidad de variables, pero lo cierto es que ya hemos tratado esto en varias ocasiones, lo que no lo hace más probable, pero sí nos indica que existe una creciente preocupación por esto. Y si existe una preocupación es porque está siendo pensado por mucha gente. Y si está en la mente de mucha gente puede acabar ocurriendo.

Quizá el principal factor que anima esta idea sea la creencia del trumpismo (y lo que hay detrás) en la inevitabilidad de sus objetivos, en plantearlos como un destino, como un mandato divino. Por eso la amenaza de Vance, que es real, contiene mucha información sobre lo posible.

Las derivas autoritarias del trumpismo parten de esa idea de destino, una línea muy marcada en el pensamiento retrógrado estadounidense del que el trumpismo es una mezcla. Por ejemplo: el atentado contra la oreja de Trump se percibió como una "señal"; no fue la suerte, fue un "ángel" que salvó la vida del candidato a presidente porque el destino le "necesitaba". Si creemos que se nos ha salvado la vida por orden divina, inevitablemente todo lo que hagamos después se justifica, sea lo que sea.

Lo que hace Benjamin Cohen es hacer un cálculo sobre "lo inevitable" precisamente para evitarlo. Pero los humanos tenemos una larga tradición de hacer poco caso de las advertencias o, lo que es peor, verlas como un camino abierto para explorar posibilidades.

No es el único que lo hace. El historiador Timothy Snyder escribe este pasado 12 de junio en su página un texto titulado "Trump's civil war / And our new birth of freedom"** en el que comenta una reciente mención a la guerra en un discurso en una base militar:

Earlier this week Donald Trump called for a second civil war at a US military base. This scenario can be resisted and prevented, if we have the courage to listen, interpret, and act. And this Saturday we will have the occasion to act.

The listening is important. The speech was given at the base now known again as Ft. Bragg. The fort was named for a confederate general. It was renamed Ft. Liberty. Under this administration, it was renamed Fort Bragg, now ostensibly to honor another American serviceman, not the confederate general. It is a dishonest pretense that dishonors everyone. The fort is now named again after a confederate general, as Trump made clear. The tradition that is now in fact being honored, that of oathbreakers and traitors.

In Trump's speech, the existence of the United States is placed in doubt. We are not a country but a divided society in which some of us deserve punishment by others. He made no mention of the world today, nor of any common American interest that might necessitate national defense. There was no concern about threats from China or Russia. Middle Eastern dictatorships, the only countries that Trump singled out, garnered great praise because their leaders gave Trump money. There was no mention of any wars that are actually underway, such as the Russian invasion of Ukraine.** 

[ Trad. Google. A principios de esta semana, Donald Trump instó a una segunda guerra civil en una base militar estadounidense. Este escenario se puede resistir y prevenir si tenemos la valentía de escuchar, interpretar y actuar. Y este sábado tendremos la oportunidad de actuar.

Escuchar es importante. El discurso se pronunció en la base que ahora se conoce de nuevo como Fuerte Bragg. El fuerte recibió su nombre en honor a un general confederado. Pasó a llamarse Fuerte Libertad. Bajo esta administración, se le cambió el nombre a Fuerte Bragg, aparentemente para honrar a otro militar estadounidense, no al general confederado. Es una farsa deshonrosa que deshonra a todos. El fuerte ahora vuelve a llevar el nombre de un general confederado, como Trump dejó claro. La tradición que ahora se honra, la de los que rompen juramentos y los traidores.

En el discurso de Trump, se pone en duda la existencia de Estados Unidos. No somos un país, sino una sociedad dividida en la que algunos merecemos el castigo de otros. No mencionó el mundo actual ni ningún interés común estadounidense que pudiera requerir la defensa nacional. No le preocupaban las amenazas de China ni de Rusia. Las dictaduras de Oriente Medio, los únicos países que Trump mencionó, recibieron grandes elogios porque sus líderes le dieron dinero. No mencionó ninguna guerra en curso, como la invasión rusa de Ucrania. ]**


La forma irresponsable (no inintencionada) de manifestarse a cargo del presidente de los Estados Unidos es algo que debe ser escuchado, como señala Snyder. El manejo de guardia nacional y marines para intervenir en California con el fin de controlar las respuestas a sus políticas anti inmigratorias deja bastante claro que él es el "rey" y los estados son sus "súbditos" en esta nueva forma de autocracia que los Estados Unidos están viviendo. Saltarse la independencia de los estados es precisamente lo que se teme para el inicio de la violenta represión de su autonomía en el momento en el que elijan una vía distinta a la marcada.

Hay muchas formas de "guerra civil", pero Trump está precisando ese amplio espectro en una dirección determinada. No olvidemos lo que ocurrió en el Capitolio un 6 de enero. No es una fantasía; es una posibilidad. 

* "Un profesor universitario predice el año en el que Estados Unidos vivirá otra guerra civil" 20minutos 05/07/2025 https://www.20minutos.es/internacional/profesor-universitario-predice-ano-estados-unidos-vivira-otra-guerra-civil-5728742/

** Timothy Snyder "Trump's civil war / And our new birth of freedom" 12/06/2025 https://snyder.substack.com/p/trumps-civil-war

martes, 25 de junio de 2024

Macron y la guerra civil

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Cada vez escuchamos la expresión "guerra civil" en sociedades en las que parecería insólito escucharlo. Empezamos en los Estados Unidos donde se menciona la posibilidad desde hace tiempo por el regreso de Trump a la Casa Blanca y le sigue con la idea Macron en Francia tras la convocatoria de elecciones por los malos resultados en las europeas.

El titular de RTVE.es es "Macron alerta del riesgo de "guerra civil" en Francia si gobiernan los extremos"* ¿Es esto real o es parte de una estrategia alarmista con la que se trata de dirigir el voto? ¿Es real o se trata de una "moda"?

El presidente francés, Emmanuel Macron, ha alertado del riesgo de que se desate una "guerra civil" en Francia si, tras las elecciones legislativas del 30 de junio y el 7 de julio, le toca gobernar en cohabitación con la ultraderecha lepenista o el frente de izquierdas.

En una entrevista concedida al programa de podcasts Génération Do It Yourself, Macron ha transmitido este mensaje guerracivilista a la ciudadanía francesa mientras los sondeos sitúan a la formación de extrema derecha Agrupación Nacional (RN) de Marine Le Pen como clara favorita, seguida por la coalición de izquierda Nuevo Frente Popular, y con el macronismo en tercer lugar.

"La respuesta de la extrema derecha divide y lleva a una guerra civil, porque enfrenta a las personas dependiendo de su religión o de su origen", ha manifestado Macron, quien ha sido criticado en el programa por entrar en campaña cuando debería mantener cierta neutralidad como garante de las instituciones.*


¿Se le ha perdido el miedo a la expresión "guerra civil"? Eso parece a la vista de la alegría con la que se usa. Su introducción en los discursos y estrategias electorales es la consecuencia de propuestas cada vez más enfrentadas, diferentes y radicales en su expresión.

Cada vez se hace más evidente en casi todos los países con procesos democráticos electorales que la estrategia no lleva en la dirección convergente de los acuerdos, sino a puntos en los que ya no se negocia, puntos de no retorno, que son presentado a la sociedad como límites, como líneas rojas. Las propuestas electorales se llevan a extremos del todo o nada, hacia zonas en las que el otro es visto desde una perspectiva apocalíptica que suponen la destrucción del modelo existente, un modelo a la deriva, bajo riesgo de desaparición.

Es necesario que se reflexione sobre esta fórmula porque se está extendiendo de forma imparable, corrompiendo los sistemas y agravando las tensiones sociales llevándolas al límite. Sobre el terreno supone el debilitamiento de la moderación, de los partidos de centro, en beneficio de otra forma de entender la política.

El cambio de percepción tiene una serie de etapas, la primera de las cuales es convencer que el sistema no atiende las necesidades generales, lo esencial. Por eso lo primero es declararse "anti sistema", como hizo el propio Donald Trump para alcanzar la presidencia norteamericana. La idea de que el sistema no soluciona los problemas sino que es "el problema" es básica para poder presentar las propuestas y alternativas, que apunta ahora a cambios radicales, a cosas que afectan al sistema profundamente.

Es evidente que solo se pueden proponer cambios radicales si la gente percibe que tiene un "problema grave" y que este no tiene solución por los caminos habituales. De esta forma, se produce un cambio de los márgenes del sistema al centro. El cambio hacia partidos populistas de extrema derecha, por ejemplo, tiende a poner a Europa como productora de problemas y no como solucionadora. Si su objetivo es hacer retroceder la Unión deberá presentar a esta como el origen y no como la solución. Esto solo funciona si realmente se es capaz de presentar los problemas con la vestimenta adecuada. En el artículo se señala que el presidente "ha reconocido que tanto RN como LFI son una respuesta del electorado a "verdaderos problemas, verdaderas angustias". "Algunos dicen que no hay respuesta al problema de la inseguridad, o 'no me reconocen ni me protegen por el hecho de ser musulmán'", ha comentado Macron."

La estrategia, pues, es definir los problemas, definirlos como "irresolubles" con las condiciones actuales y proclamarse solución radical. De esta forma, toda la estrategia gira sobre imposibilidad del sistema y radicalidad de las soluciones.

Quizá la idea de "guerra civil" puede sonar exagerada, un intento de meter miedo a los votantes. Lo es menos si se ve el crecimiento de la violencia en las relaciones sociales, especialmente en aquellas sociedades que tienen divisiones claras, ya sea de tipo étnico y religioso, las más fáciles de manipular y enfrentar en un momento dado.

Una sociedad se puede dividir conforme a muchos criterios; algunos son repartidos y otros, en cambio, son nítidos. Será sobre estos últimos sobre los que se haga girar la incompatibilidad y el enfrentamiento.

El tópico de la "inseguridad", por ejemplo, se liga con la etnicidad de la inmigración. De nuevo Trump marcó el camino con su "muro" y declarando "violadores y narcotraficantes" a todos los inmigrantes que venían del sur o agentes contaminantes a los que llegaban de China trayendo el "virus chino". Si se logra convencer a la gente de que "sus problemas" llegan "de fuera", que tienen rostros distintos, religiones distintas, etc. las soluciones llegan por su lógica interna.

Inmediatamente esas cuestiones se sitúan en el centro de fricción de los debates, se hace girar sobre ellos definiendo a la vez "problemas" y "soluciones". Esto sirve para definir las posiciones: los que "se oponen" a las soluciones y los que "las apoyan". La división ya está hecha.

¿Hay riesgo real de guerra civil? Los tristes ejemplos que la historia nos ha dejado no nos resultan fácilmente imaginables. Lo que sí es cierto que crece la sensación de violencia, que aumenta la intransigencia,  que se abandona el diálogo y el sentido de comunidad. No es buen camino para las sociedades democráticas emular a las dictaduras.

 

* "Macron alerta del riesgo de "guerra civil" en Francia si gobiernan los extremos" RTVE.es / Agencias 24/06/2024 https://www.rtve.es/noticias/20240624/macron-alerta-riesgo-guerra-civil-francia-si-gobiernan-extremos/16160805.shtml

lunes, 20 de diciembre de 2021

En zona de riesgo

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Puede sorprender el titular que la CNN le ha puesto al vídeo de una de sus noticias: "How close is the US to civil war? Closer than you think, study says"* Su resumen es el siguiente: «CNN's Michael Holmes talks with Professor Barbara Walter of the University of California San Diego about her work on a task force that tries to predict where outside the US a civil war is likely to break out. Walter says the two best predictors of whether violence is likely to occur currently exist in the US and have emerged at a "surprisingly fast rate."»

De las guerras se está hablando todos los días, de Ucrania a los posibles conflictos de China con Taiwán, India o Japón. Forman parte del análisis tradicional de las relaciones exteriores y de los conflictos históricos no resueltos o que se reavivan pasado el tiempo. Luego se producen una sí y otras no.


De las guerras civiles, en cambio, se habla mucho menos, especialmente en los países democráticos como es el caso de los Estados Unidos. Pero precisamente uno de los parámetros que se evalúan en el diagnóstico es la pérdida de los valores democráticos, como se señala por la profesora Walter en la entrevista. Lo que han hecho con el estudio es aplicar a los Estados Unidos el mismo tipo de análisis que se aplica a otros países y entonces es cuando han saltado la sorpresa y las alarmas.

¿Es un mero ejercicio académico? Desde fuera nos resulta difícil pensar en una guerra civil norteamericana. Pero la forma en que están viviendo su propia realidad puede ser muy distinta. Los rótulos de la cadena hablan la entrada en un "territorio político peligroso", que es una forma metafórica de expresar los movimientos que se están produciendo.


El deterioro de la vida norteamericana lleva su propio ritmo. El asalto del 6 de enero al Capitolio no es un episodio folclórico. Implica un enorme salto dentro de ese territorio peligroso. Es un episodio en una serie en la que el racismo se ha incrementado dando lugar al movimiento "Black Lives Matter!" y donde los jueces acaban de absolver a un joven que fue "a defender la democracia" matando a varios manifestantes. Es decir, se puede matar por libre a personas que se manifiestan. El asunto lo vimos aquí hace unos días y cómo al joven héroe le llueven los elogios y ofertas de trabajo por  el espectro republicano del país. El nuevo héroe es un "vigilante", alguien que mata para evitar que los "otros", los "enemigos de América", la deterioren. En estos años hemos asistido a este tipo de episodios, casos de absolución vergonzosa de personas que mataban a ciudadanos indefensos por el hecho de pasear por la calle y ser "percibidos" como amenazas. No fue otro el caso que dio lugar al "Movimiento de las Capuchas" tras el asesinato de un joven afroamericano cuyo mayor delito fue ser enviado por su madre a comprar. El asesinato de George Floyd pisándole el cuello hasta su muerte indignó a la mitad del país. Hemos visto llorar hace un par de días a la agente de Policía que mató a otra persona por confundir su "táser" con la pistola reglamentaria. Por muy sentido que sea su llanto, son mucho más sentidos los de los familiares y amigos.


Son demasiados casos; son demasiadas tropelías avaladas por el sistema en la mayoría de los casos, que aplauden estas acciones y corren a repetirlas en un país armado hasta los dientes, en donde cada caso acelera e intensifica la compra de más armas. El asesinato hace unos días de varios alumnos en la escuela a cargo de un adolescente al que los padres habían regalado una pistola todavía está caliente.

Todo esto dibuja un escenario, pero es solo la parte social. La parte política es mucho peor, con una polarización social que no se recuerda. La llegada de Trump al poder tras los dos mandatos de Barack Obama ha sido un intensificador del odio y el enfrentamiento. Que el país más poderoso de la Tierra esté en manos de un psicópata es una gran desgracia y un riesgo para la totalidad del planeta, pero es solo una parte en comparación para el daño que hizo a su propio país. Sus más de 70 millones de votantes, gente que le conocía y por eso le votó, son el signo más claro de lo ocurrido. Hemos hablado mucho estos años de Trump. No podía ser de otra forma dado el efecto dañino y distorsionador de la política que desarrolló en los cuatro años de mandatos. Trump ha subvertido la confianza en las instituciones. Su personalismo egocéntrico y narcisista le ha llevado a pisotear los principios de la democracia y abandonarse a una especie de cesarismo patológico que ha arrastrado a fanáticos de todo el país.


¿Existen posibilidades de un enfrentamiento civil en los Estados Unidos? Lo que dice el estudio es que aplicando al país lo mismo que se aplica a otros para determinar el riego de confrontación civil, los indicadores son muy altos, que se encuentra en zona de riego.

No tiene sentido especular sobre si está bien o mal, si es posible o no. Lo que importa es que hay ese sentimiento más allá de los indicadores. "Zona de riesgo" es una especie de eufemismo pero que oculta la gravedad de la situación.

Durante muchos años, los países han mirado hacia los Estados Unidos como una referencia democrática. Me temo que esto se ha invertido y que ahora debemos contemplar lo que allí ocurre con intranquilidad y viendo lo que hay que evitar. Estados Unidos no solo es una "referencia", sino también una "influencia", para bien y para mal.

El modelo de política que siguen muchos países ahora, basado en un enfrentamiento radical y en una polarización social lograda a base de manipulación informativa, tiene su origen en los Estados Unidos. De allí están saliendo grupos y personas dedicados a expandir la peste del populismo, encontrando respaldo, teórico y práctico, para sus manipulaciones.


Podemos decir —muchos teóricos de diversas tendencias lo hacenؙ— que existe una crisis democrática, una preocupante falta de entusiasmo. La cuestión está en saber si esa crisis se produce por sus propias condiciones o si, por contra, existen intereses en derribarla y convertirla en una posibilidad desechada de convivencia en favor de modelos autoritarios. El ascenso del autoritarismo en todo el mundo es un hecho. Cada vez hay más personas que no están dispuestas a convivir, sino a dominar. Para ello, el nuevo sistema de redes permite difundir los mensajes y articular los modelos. La llamada reciente de nuestro populista oficial clamando por la "unión de los patriotas" del mundo parece avisarnos de que la democracia está cuestionada en el nombre de principios con los que buscan arrasar las condiciones globales. Lo que evitan señalar es que la retirada propugnada por Trump y los suyos hacia sus propios confines va acompañada de una forma de dominación imperialista donde es la fuerza la que determina la posición jerárquica alcanzada.

Hay que repasar el tiempo Trump para comprobar cómo ese nacionalismo conllevaba el cierre de los organismos globales de supervisión (militar o climática) para desarrollar un unilateralismo amenazante, basado en el cobro de servicios e imposición de condiciones.

Parte de este tiempo ha estado dedicado a remover los cimientos democráticos, la confianza en las instituciones y en socavar los mecanismos de relevo político. Los efectos sobre la democracia han sido nefastos y el hecho que los indicadores muestren que están en "zona de riesgo" ya es suficientemente preocupante. Y esto nos afecta a todos.

Podemos creer que se trata de un simple ejercicio académico de evaluación, pero el hecho mismo de que se haya hecho ya es relevante y, por supuesto, preocupante. 


* "How close is the US to civil war? Closer than you think, study says" CNN  20/12/2021 https://edition.cnn.com/videos/politics/2021/12/20/us-civil-war-study-barbara-walter-intvu-intl-ovn-vpx.cnn