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jueves, 9 de julio de 2020

¡Con lo que tenemos aquí! o el mensaje sin sutilezas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Se me quedó grabada la frase: "¡con lo que tenemos aquí!". Era una voz más, la final, en una pequeña pieza del telediario de la 1 de Televisión Española. Durante el breve tiempo que duró pieza en el noticiario hablando sobre los rebrotes en Lleida, las palabras decían unas cosas, pero las imágenes mostraban otras, hasta que llegaba la frase de marras, "¡con lo que tenemos aquí!". Y lo que mostraban las imágenes, una tras otra, era la presencia de africanos o de mujeres con ropas características y pañuelos en la cabeza por las calles. Caminando, sentados en el suelo, consultando su teléfono, etc. pero la gran mayoría eran claramente extranjeros, ya fueran temporeros o residentes, algo que no se nota.


Los medios desarrollaron —ya lo comentamos aquí— una cierta fijación con los orientales con mascarillas o sin ellas para hablar de la pandemia. Nos mostraban, es un ejemplo real, imágenes de "jóvenes valencianas" y lo que veíamos eran mujeres asiáticas con mascarilla. Nos mostraban Londres y, ¡qué casualidad! también paseaban por sus calles, luciendo mascarillas, jóvenes asiáticas. Es una forma de marcado social, de fijación de objetivos que estamos viendo con demasiada frecuencia. Esta vez le toca a los temporeros e inmigrantes africanos, tanto subsaharianos como  norteafricanos, a los que se señalada en un mensaje paralelo visual, que se cierra con ese concluyente "¡con lo que tenemos aquí!" Y lo que "tenemos" se nos ha mostrado ya. Sutil sin sutilezas.


Frente a los mensajes neutrales sobre los brotes ocasionados por funerales y cumpleaños, fiestas y residencias, bares y terrazas, se están marcando visualmente los que llegan desde fuera a trabajar, a recoger la fruta que no queremos recoger nosotros, a los que se muestra como peligrosos contaminantes. Esta vez el objetivo del mensaje visual son los africanos. Me molesté en contar los planos y prácticamente en casi todos ellos había algún extranjero identificable. Por supuesto, esto no afecta a los extranjeros turistas, sino solo a los que están trabajando o circulan por las ciudades. Ayer se entrevistaba a un marroquí que decía llevar varios meses por España sin trabajo, que estaba "sin papeles". ¿Qué sentido tenía ese testimonio? Las lecturas se hacen siempre en conjunto, sumando dos más dos. No hace falta decir resultados, basta con que el espectador perspicaz sume las piezas.
En La vanguardia podemos leer:

La UGT FICA de Catalunya ha denunciado este miércoles que algunos ayuntamientos del Segrià tienen un “trato discriminatorio” hacia los trabajadores temporeros de la campaña de la fruta.
Concretamente, el sindicato pone como ejemplo el comunicado vecinal de la localidad de Aitona, en el cual se pide a estos trabajadores que “limiten” su actividad en espacios públicos y privados y que, una vez finalizada la jornada laboral, “permanezcan en sus casas y únicamente salgan a la calle cuando sea estrictamente necesario”.
Ante este comunicado, UGT considera que es “básico” no estigmatizar al colectivo que, a su vez, “no es culpable de la situación de precariedad laboral” que padecen.
En este sentido, aseguran que la crisis sanitaria del coronavirus ha puesto de manifiesto una precariedad laboral que hace años que denuncian y que, en algunos casos, se traduce en jornadas de hasta 12 horas diarias, aunque les pagan solo 40 horas semanales.
Por otra parte, UGT señala directamente a las grandes empresas que, según su criterio, han hecho un llamamiento a estos trabajadores, pero “no han querido asumir la responsabilidad de acogerlos en condiciones”.*



Recordemos lo ocurrido en los Estados Unidos con grupos de inmigrantes, encerrados para trabajar en condiciones de segunda categoría respecto a las distancias sociales de protección, que se reservan para los ciudadanos de "primera categoría". Lo hemos visto en Alemania, en los rebrotes de las empresas cárnicas, de donde se filtraron las imágenes de las condiciones de los comedores, auténtica garantía de contagio por el hacinamiento de los trabajadores.
Nuestros empresarios del sector, en declaraciones televisivas, se han defendido diciendo que no es el trabajo donde se contagian, sino después. El "después" incluye evidentemente las situaciones en las que se encuentran. El plan perfecto sería, claro, que trabajaran, que si se contagian solo se relacionen con sus compañeros y que sean después devueltos todos a la frontera en trasporte rápido.
Tiene razón UGT al quejarse de una situación sobre la que se ha mirado tradicionalmente a otra parte, pero que ahora a la luz de la pandemia adquiere su dimensión trágica para ellos. Ya no se trata de hacinarlos y decir que "están mejor que en sus países" en explicación infame.
"Acogerlos en condiciones", como se exige, significa más gasto, encarecer el producto, cuando lo que se quiere es aumentar los márgenes. Al tener cerradas las fronteras sur, los temporeros surgen de los irregulares circulantes de los que hay que aprovecharse pero no responsabilizarse. La responsabilidad ahora es imprescindible.


Los que se contagian porque se tienen que ganar la vida cada día son muy diferentes de los que se han contagiado por ir a una fiesta en un bar o en una casa privada, como está ocurriendo; muy diferentes de los que se agolpan a celebrar que su equipo ha ganado a un rival o se han llevado la Liga.
Las imágenes de Alemania y de Estados Unidos en las fábricas cárnicas eran reveladoras del problema. Las condiciones de hacinamiento forman parte del proceso de producción. Cuando no había enfermedad, no importaba. Ahora, cuando el hacinamiento tiene consecuencias, sí importa porque los rebrotes afectan a los ciudadanos que se pueden permitir el lujo de salir a la calle sin mascarillas a hacer deporte y quieren tomarse después un buen zumo de frutas. Cómo haya llegado la fruta hasta ellos no es algo que les preocupe o afecte.
Pero volvamos al papel de los medios. ¿Qué están haciendo algunos de ellos? ¿Qué quieren conseguir poniendo una diana clasista xenófoba en la espalda de los inmigrantes, de los trabajadores temporeros que llegan de otros países? "Africanos" y "rumanos" se nos decía en otra pieza televisiva. El racismo se nos está colando en las casas.


Hay que buscar culpables para asimilar que el optimismo que se ha generado para el verano es falso. El virus sigue ahí y no se ha ganado ninguna batalla. El aumento de la movilidad produce nuevos casos, porque el coronavirus sigue ahí y se planta tozudamente entre nosotros. La gente irresponsable y despreocupada son más de los que se pensaba. Las multas con las que se amenaza en Cataluña a todo el que no lleve mascarilla contrasta con la creencia generalizada en que las multas puestas durante la pandemia no se van a cobrar nunca.
Al trasladar la responsabilidad a las Comunidades Autónomas, estamos asistiendo a un curioso juego de responsabilidades y acusaciones. El "paciente cero" en el País Vasco venía, nos dicen, de Lleida. En Lleida les llega de los temporeros. Todos son paraísos contaminados por perversos agentes exteriores dispuestos a romper la paz y el progreso. Al final, siempre se acaba echando la culpa al que viene de fuera, siempre y cuando no se le invite a llegar como turista, dispuesto a pagar por paz, sol y sonrisas. Fueron los madrileños y algunos casi colocan minas alrededor de sus pueblos. Han sido chinos y asiáticos en general porque no ibas a pedirles el pasaporte. Ahora tocan los temporeros extranjeros o cualquier persona que nos sea útil para hacer lo que no queremos hacer y lo hacen más barato. Te quejas de que la fruta se pudre en los árboles, pero no te importa que la gente se hacine en barracones y campamentos infames.
Ya lo decía aquella señora en la televisión "¡con lo que tenemos aquí!" Ni "mejores" ni más "fuertes". Salimos más "egoístas", más "interesados" más "hipócritas" de esta pandemia; no se crea lo contrario, aunque se lo repitan cada día. Trabaja barato, muere rápido y no me infectes. Es el mensaje de la explotación aquí y allá de los inmigrantes. Y deben dar las gracias.
Se necesita a esos temporeros, pero los queremos invisibles, silenciosos, aislado. No los queremos ver en nuestras calles ni alojar en nuestros hoteles ni cuidar. Pero muchos, como ocurre en parte de Europa y de América, no tienen bastante con eso. Es una forma de mantener el conflicto azuzando a la gente. Se buscan los peores sentimientos para sacarles el mejor provecho.
Una sociedad es mejor cuando hace cosas mejores. Las cifras no muestran la decadencia moral.



* "UGT denuncia el “trato discriminatorio” de algunos ayuntamientos a los temporeros del Segrià" La Vanguardia / EFE 8/07/2020 https://www.lavanguardia.com/vida/20200708/482191398816/ugt-denuncia-trato-discriminatorio-ayuntamientos-temporeros-segria-coronavirus.html



jueves, 21 de mayo de 2015

Los jueces, los doctores, el porno y el perro o por dónde empezamos a arreglar las cosas si es que tienen arreglo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Todavía está caliente el asiento que dejó libre el ex ministro de Justicia cuyo sentido del ídem le llevó decir que no estaba bien que los hijos de los basureros llegaran a ser jueces. Él le veía ciertos problemillas a estas cosas del ascenso social.
Cuando nos quejamos y nos sentimos responsables de la pobreza y desgracia de muchos lugares del mundo —el psicoanálisis se inventó en el imperio austrohúngaro— se nos olvida que no a todo el mundo le parece que eso de acabar con la pobreza sea un asunto claro ni un buen negocio. A los nobles siempre les ha gustado pasearse junto a gente humilde, incluso deforme, porque así resplandecían más. Les recomiendo un magnífico libro de mi amigo y colega el historiador Fernando Bouza, "Locos, enanos y hombres de placer en la corte de los Austrias", para que se hagan una idea precisa.


La prensa egipcia nos trae ya el nuevo nombramiento de ministro de Justicia. El cambio ha sido notable: mientras el saliente negaba que los pobres pudieran llegar a jueces, el nuevo afirma que solo pueden llegar a jueces los hijos de los jueces. Como puede apreciarse, es una situación completamente egipcia: todo se cambia y no cambia nada. El agravante es que el nuevo ministro es el presidente del Club de los Jueces, que es como una especie de sindicato donde hay gente a la que solo le gusta mancharse sus delicadas manos con sangre.
Ahram Online nos hace un recorrido por el historial del ministro sustituto en un artículo titulado diplomáticamente "Mixed reactions on Egypt's new justice minister El-Zend". En él se recoge el largo listado de declaraciones del juez partidario de que la judicatura se lleve en la sangre y se quede en casa:

On Wednesday, the head of Egypt’s Judges Club, Ahmed El-Zend, was appointed to replace Mafhouz Saber, who resigned after making remarks deemed provocative about the social status of potential judges.
"A judge should come from a social class suited to the job, with all due respect to garbage collectors," he said during a television interview, as if to hint the son of a garbage collector shouldn't ever be appointed a judge.
A day later Saber submitted his resignation amid a wave of public outrage.
Minister of Transitional Justice Ibrahim El-Heneidy then took charge of the ministry until El-Zend's appointment Wednesday.
But hours after the news of the cabinet reshuffle, criticism of El-Zend's appointment had already surfaced.
El-Zend, who won two consecutive rounds of elections to head the unofficial but powerful Judges Club since 2009, has been associated with contentious stances and comments himself.
In March 2012, he was quoted as saying that "Whoever asks for cleansing the judiciary should go cleanse himself."
During an event at the Judges Club, El-Zend tackled an issue at the time when workers in courts held a strike to object to the employment of the sons of judges in place of other more qualified candidates, shutting down some courtrooms with chains.
"Those who criticise the sons of judges are haters whose appointment was rejected," El-Zend was quoted as saying. "The hiring of sons of judges will continue year after year and no power in Egypt will stop this holy crawl."
In January 2014, he said that judges "are masters on this land (Egypt) and everyone else are slaves," during a phone interview with the private television channel El-Faraeen.*


El problema de fichar a un tipo así de ministro, con todas estas declaraciones a sus espaldas, es que ya tiene poco que decir para que le cesen. Vienen con todo dicho. A menos —¿quién sabe?— que se le despida por decir algo inesperadamente sensato, aunque es poco probable.
Cuando el ministro de Asuntos Exteriores pide respeto al mundo para las decisiones de los jueces y los asuntos internos, deberían rogarles silencio para mantener las dudas. Las barbaridades de un ministro y las de su sucesor no son más que muestras escandalosas de la baja catadura moral de un régimen que consagra el clasismo más anquilosado y la injusticia como grandes principios. Ya lo decíamos hace unos días: la palabras clasistas del ministro no eran una "opinión personal", una salida a deshoras. Eran el reflejo de una casta judicial cuya elocuencia resulta molesta al nuevo régimen que se dice heredero de los principios "sociales" pero que solo encuentra a sus cabezas en ciertas parcelas de la sociedad. Pero en eso consiste la hipocresía: piensa como un rico, habla como un pobre. O te callas.
Si las palabras no fueran recogidas por un medio como Ahram Online, podríamos pensar que proceden de una campaña de desprestigio, un movimiento difamatorio que trata de hacernos ver que las cabezas al frente de la Justicia egipcia son tarados sin remedio. Pero el hecho de que sean esas palabras las que les llevan hasta los puestos más elevados del Estado hace ver que, efectivamente, una parte de la sociedad egipcia va a la contra del planeta, de la Historia. Nos muestra claramente qué poco queda del nasserismo socialista inicial de la revolución del 52 y cómo lo que llegó después no fue más una sociedad que sacraliza las diferencias sociales para resplandecer más y sentir que la mano de Dios les ha elegido de entre todos los apestosos mortales. ¡Pobre Egipto!


Pero su sentido de la moralidad no se agota ahí. Otro juez, cargado de razones patrióticas, morales y religiosas, aunque todo sea lo mismo cuando funcionan como deben, ha dictaminado que el Estado debe velar por la moral de los egipcios y debe tratar de cortar todo acceso a páginas porno en internet.
Nos los cuenta esta vez Mada Masr:

In a recurring call from the judiciary, the State Council Administrative Court has ruled that cabinet must block all access to pornographic websites through Egypt.
On Wednesday the chief justice of the Administrative Court, Judge Yehia Dakroury, issued a ruling obliging Prime Minister Ibrahim Mehleb and his government to take the necessary measures in order to block porn websites across the country.
“Finally… Administrative Court rules to block pornography sites,” reads a headline on the website of the state-owned Al-Ahram on Wednesday.
Citing the court’s finding, the state-owned Al-Akhbar news portal reported that this ruling was based on the principles of Islamic Sharia.
According to Al-Akhbar, the court had found that access to “porn websites does not fall within the realm of freedom of expression, as such sites detriment the higher interests of the state, as well as national security and societal security.”**


Muchos ciudadanos habían entendido que la expulsión de Morsi y los Hermanos Musulmanes mediante el "no-golpe-de-Estado" se había producido por una reivindicación de una mayor libertad que suponía, entre otras muchas cosas, que ni el estado ni los jueces ni los clérigos se les iban a meter en casa a fisgonearles qué comen, beben o ven en la tele y el ordenador. ¡Terrible error! Deseosos de probar que son más virtuosos que nadie, aunque sea a golpe de pelotón, ahora los jueces —los mismos que firma alegremente condenas de muerte, persiguen ateos y homosexuales, liberales y contestatarios de diverso pelaje— quieren realizar una moralización general acabando con la red. Lo mismito que Erdogan.
Nos añade la publicación:

In light of this court verdict and the rise of Islamists to power in November 2012, then-Prosecutor General Abdel Maguid Mahmoud ordered state authorities "to take necessary measures to block any corrupting pornographic imagery that is inconsistent with the values ​​and traditions of the Egyptian people and the higher interests of the state."**

Todo por tu bien. Ningún gobierno se preocupa tanto de sus ciudadanos, de que piensen bien, de forma correcta. Está bien que nos lo aclaren porque da igual quién tenga el poder, ya que todos hacen lo mismo. Esa preocupación por los "valores y tradiciones" conmueve y asegura estar en el camino correcto. Es la verdadera hoja de ruta; la otra da igual. ¡Para qué quieres "elecciones" si todo se transmite mejor por la sangre, de padres a hijos; hijos de jueces, hijos de Mubarak o de quien sea. ¡La familia es lo importante!
El drama egipcio es que esté quien esté  en el gobierno no se preocupa del bienestar de sus ciudadanos, de mejorar la educación, de que haya prosperidad para todos, de que se sientan más libres y responsables, que haya más igualdad... ¡Todo eso son figuraciones absurdas de los occidentales y sionistas! Los gobiernos egipcios parecen tener una única preocupación: la prohibición. El día que haya un gobierno que no les prohíba nada —no creo que llegue ese día— no sabrán qué hacer.
Y la sociedad se ha hecho a la imagen del poder o el poder a la imagen de la sociedad, que ya no sé dónde van los bueyes y dónde van los carros, especialmente si la sociedad no avanza sino que retrocede atraída por su propio absurdo.


Menos mal que a Egipto todavía le quedan algunos osados que les ponen delante el espejo del ridículo y de la incongruencia entre lo que dicen y lo que hacen que les recuerda sus palabras y sus hechos.
Eso hace en Egypt Independent Khaled Montasser, con un artículo titulado, en clara alusión a la cuestión de los basureros y sus hijos, "A Christian also has the right to become a gynecologist". Montasser comienza citando la polémica con el ministro y se queja de la hipocresía de una sociedad abismal, con unas separaciones inmensas entre pobres que no pueden dejar de serlo y ricos que no quieren dejar de serlos, un mundo de chabolas y de lujosos apartamento de mármol. Pero el autor quiere ir más allá de la cuestión que ha desatado el debate:

This is a society that does nothing but talk. We will not believe that you denounce class discrimination unless you renounce sectarianism.
You know that it is a customary collective decision of all professors of gynecology not to appoint a Christian doctor in that department so as to spite the internationally renowned Dr. Naguib Mahfouz Pasha, the founder of this branch in Egypt? He was a Christian doctor who sent students of medicine to study abroad and gain more experience, regardless of whether they were Christians or Muslims.
Christian doctors specializing in this field know they have no chance. Some of them had to change their specialization, while others left the country to work abroad. Even the grandson of Dr. Naguib Mahfouz Pasha himself was denied appointment on the basis that it is haram (prohibited by Islam) for a Muslim woman to be examined by a Christian doctor.
There are other similar cases that my generation knows of, such as the case of Dr. Karim, the wonderful doctor with whom I had worked in the Department of Ophthalmology. He was appointed only when Pope Shenouda intervened personally. But he was still forbidden to perform surgery and subsequently left the branch altogether.
And there was the genius Dr. Mikhail who had to change branches and specialize in parasitology when the head of the dermatology department said he would be appointed over his dead body. He was my professor. He always had this sad look in his eyes.
Be honest and admit that you are racist, sectarian and snobbish to the core. Do not believe that you have suddenly changed and started to like garbage collectors and take selfies with them. Take off the mask and look in the mirror.***


Palabras muy duras, pero probablemente ciertas. Me vienen a la mente otras cuestiones, como las declaraciones del presidente del colegio de médicos en la época de Mubarak, un islamista, que insistía en que no se podían realizar transfusiones de sangre entre musulmanes y cristianos, no fueran —me imagino— a hacerte algún análisis al llegar al paraíso y te dejaran fuera. Lo mismo para los trasplantes. No se admiten cuerpos ecuménicos, ¡prohibidos!
Podríamos pensar que no es cosa de Egipto, sino de los países musulmanes. Nos equivocamos de medio a medio. La cuestión es puramente egipcia y objeto de estudio desde distintos campos. En el artículo publicado en 201 por la revista internacional de Antropología, Droit & Cultures, la investigadora Sherine Hamdy publicó un artículo titulado "The Organ Transplant Debate in Egypt: a Social Anthropological Analysis. Le débat sur les greffes d’organe en Égypte: analyse anthropologique" en cuya presentación se señala:

In this paper, I take the heated debate about the ethics of organ transplantation in Egypt, to ask why Egypt is the only Muslim country in the world that has, for the past three decades, been unable to pass legislation for a national organ transplant program. Why is it that patients and even physicians articulate their antipathy to organ transplantation in terms of “Islam” when most Muslim scholars of Islamic law have argued that the donation of organs is permissible?****


Los casos que señala Khaled Montasser son parte del ambiente de la profesión médica y se dan por buenos socialmente. No es el mejor camino el que se sigue desde luego. Mucha preocupación por la "moral", pero esta moral hay que cogerla con pinzas. No es un problema de tradiciones, sino de falta de sentido de la convivencia y muestran un desprecio real por encima de las palabras oficiales. Sí, no siempre es agradable quitarse la máscara y mirarse al espejo, como señala Montasser.
Se entiende algo mejor ahora el rechazo al aire fresco que simbolizaba la revolución de 2011 y la profunda reversión de la del 30 de junio, una unión imposible en un movimiento pendular. Es una pena que Egipto no pudiera tener un candidato electoral que representara algunos valores nuevos, de generaciones que salieran de este ciclo de tradicionalismos clasistas y beatos que dicen oponerse, pero que no cambian nada, que recurren a los mismos usos y formas coercitivas. Una mentalidades que tiran de prohibiciones y celdas, de justicia clasista y violencia sobre todo aquello que se les opone. ¡Qué difícil es que cambie algo en Egipto si sus hijos más preclaros, esos destinados a ministerios, cátedras, capitanías y juzgados, representan lo más rancio de la sociedad!


Ahram Online tenía como noticia más leída de ayer la historia de una perra callejera de Alejandría, Cleo, a la que algún energúmeno virtuoso y cumplido, mató a golpes la camada de seis perritos recién paridos. Las fotos emocionaron a los egipcios que convirtieron la noticia en viral, con miles de mensajes. Nos contaba el periódico cómo Cleo había estado recibiendo visitas cariñosas en la casa en que la recogieron personas conmovidas por su destino cruel. Le habían regalado, incluso, un muñeco con la inscripción "la mejor madre del mundo" para que jugara y descargara su amor reprimido por la muerte de sus perritos. Ahram daba la noticia de que la perra había partido a su nuevo hogar de adopción en los Estados Unidos. Algún alma caritativa la había reclamado para darle una vida mejor.
Cada uno que lo entienda como quiera.


* "Mixed reactions on Egypt's new justice minister El-Zend" Ahram Online 20/05/2015 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/130772/Egypt/Politics-/Mixed-reactions-on-Egypts-new-justice-minister-ElZ.aspx
** "Administrative Court rules to ban access to porn websites again" Mada Masr 20/05/2015 http://www.madamasr.com/news/administrative-court-rules-ban-access-porn-websites-again
*** "A Christian also has the right to become a gynecologist" Egypt Independent 18/05/2015 http://www.egyptindependent.com//opinion/christian-also-has-right-become-gynecologist
**** Sherine Hamdy, "The Organ Transplant Debate in Egypt: a Social Anthropological Analysis. Le débat sur les greffes d’organe en Égypte : analyse anthropologique" Droit & Cultures. Revue Internationale Interdsiciplinaire nº 59 2010 p. 357-365 http://droitcultures.revues.org/2184




martes, 12 de mayo de 2015

El ministro snob y los hijos de los basureros

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Cuando vi el titular de Egypt Independent hace unos minutos creía que estaba leyendo mal. El titular decía "Egypt's justice minister resigns after comments criticised as snobbish". Ha habido ministros en Egipto —presidentes incluso— que han sido inmunes a las críticas feroces, y ¿ahora dimitía uno porque le llamaban "snob"? Parecía un poco extraño, pero ¡qué no lo es ya en Egipto! Mientras regresaba a casa en el tren había leído otro durísimo artículo sobre la situación Egipcia, más noticias sobre la congelación de las cuentas bancarias de Abu Trika —el célebre futbolista— por "financiación del terrorismo" debido a su afiliación a los Hermanos Musulmanes, un artículo anunciando la reaparición del estado policial y ahora, ya en casa, me encontraba con la renuncia del Ministro de Justicia por "snob" en las portadas de toda la prensa. ¿Qué había pasado?
Fue esto lo que leí en Egypt Independent:

Egypt's justice minister resigned on Monday, the prime minister said in a statement, after being criticised for suggesting that the son of a garbage collector would be unworthy to serve as a judge.
The statement quoted Mahfouz Saber as saying his remarks in a televised interview a day earlier had been "a slip of the tongue". It was not immediately clear who would replace him.
Saber, who was appointed last June, said a judge "should have been brought up in a respectable financial and moral environment", while the son of a garbage collector would find "a suitable job".
Social inequality was one of the core grievances of the 2011 uprising that toppled veteran autocrat Hosni Mubarak and ultimately brought former army chief Abdel Fattah al-Sisi to the presidency.*


Hay que reconocer que Egipto no tiene mucha suerte con sus políticos. Tras el patinazo del ministro de Cultura en su visita a Alejandría insultando a una funcionaria llamándola "gorda" y recomendando a su jefe que le haga cada día subir y bajar escaleras como respuesta a su pregunta sobre la tramitación de su aumento de sueldo, ahora le llega el turno al exquisito Ministro de Justicia. Parece que no es posible encontrar personas eficaces y que mantengan la boca callada para evitar estos deslices. Siempre es un drama para un país que sus élites están configuradas por bocazas. Parece que no han aprendido todavía que se aguanta más a un inepto silencioso que a un parlanchín ministro dispuesto a teorizar sobre el puesto de cada uno en la vida en función de su origen social. No sabemos cuál será el del ex ministro, pero desde luego no parece el más adecuado para la Justicia alguien con esas ideas preconcebidas sobre quién debe ser juez y cuál es el destino del hijo de un basurero.
La metedura de pata del ministro tiene muchas lecturas y ninguna es buena. Quizá la más sencilla sea la del "esnobismo", pero desde luego no es la única. Los "zabbaleen" son los célebres recogedores y recicladores de basura de El Cairo que, ¡vaya por dios! da la casualidad de que son cristianos coptos. Son los mayores recicladores del planeta y transitan, contra viento, marea y empresas españolas, las calles de El Cairo con sus burros recogiendo la basura, trabajo innoble que ellos hacen noble con su esfuerzo. Los "zabbaleen" reciclan la parte orgánica a base de cerdo, animal poco popular en esa zona del planeta. Los "zabbaleen" se llevan la basura a casa y allí la separan para reciclar hasta un 85% de los residuos, que ya es reciclar.


El diario El Mundo contaba hace 10 años su historia hablando de su barrio, la "ciudad de la basura":

Allí, 50.000 personas viven de, para y por los desperdicios ajenos. Y no sólo porque proceden del resto de los 15 millones de habitantes de la capital egipcia, sino porque, al contrario de las otras ciudades basura del mundo -donde la gente se va a vivir a pie de los basureros-, han llevado el vertedero a sus propias casas. Les llaman los zabbaleen, se dedican a esto desde hace más de un siglo, y ellos mismos, los hombres, se encargan de recoger la basura en sus carros tirados por burros o en sus furgonetas por toda la ciudad a cambio de una irrisoria cantidad de dinero.
Una vez puesta a buen recaudo, son las mujeres de la casa -niñas incluidas- las encargadas de separarla, clasificarla y empaquetarla en sacos para su posterior procesamiento en las pequeñas máquinas que tienen en los bajos de sus viviendas. Dentro del barrio, hay calles especializadas en plásticos, en latas, en papel, en vidrios, zapatos, juguetes rotos y hasta chatarra. Los detritos orgánicos se dejan para dar de comer a los cerdos, presentes en todos los edificios, y una de las causas por la que son discriminados por el resto de la población.
Porque los zabbaleen son cristianos coptos en su inmensa mayoría -religión que profesa el 10% de los egipcios- y nunca han dejado de convivir con estos animales demonizados por el Islam. Por ellos fueron expulsados del barrio donde vivían, Imbaba, hace 30 años entre chabolas y la misma basura.**


Desconozco si las declaraciones del ministro han sido solo snob y clasistas o también racistas y discriminatorias para la minoría de los coptos, que ven cortada su posible carrera judicial porque al ministro no le parece bien que lleguen tan alto. El hecho es que le complican más la vida al presidente al-Sisi, que no puede salir a Moscú ni un rato sin que se monte alguna.
La noticia, tal como la dio inicialmente Ahram Online, ya incluía la lógica protesta de los recolectores de basura, cuyo futuro el ministro ponía en tela de juicio considerándolos poco adecuados, faltos de sensibilidad social, para desarrollar un sentido de la justicia como el que Egipto necesita. Lo señalaban así:

Egypt's Justice Minister Mahfouz Saber has stirred wide criticism, after he told a TV host on Sunday that "sons of garbage collectors" should not be judges.
Commentators slammed what they described as "classist comments", with some even calling for the minister's dismissal.
"A judge should come from a social class suited to the job, with all due respect to garbage collectors,” the minister said during a live interview on TV channel Ten on Sunday night, after he was asked if, in his opinion, the "son of a garbage collector" should be appointed as a judge.
"A judge should come from a social class that is neither too high nor too low", he added.
The minister said he appreciated any garbage collector who had raised a son to graduate with a law degree, but said that he believed that if his son became a judge he would "become depressed" and wouldn't be able to continue in the position.
Egyptians responded with anger to the statements on social media.
Tweeps launched the hashtag“ #dismiss_the_justice_minister”, which was in the top trending hashtags in Egypt on Monday.
“I invite the president to revise the articles in the Egyptian constitution that stipulate that every citizen has the right to get a job, regardless of religion or social class,” Shehata Meqaddes, head of the Independent Union for Garbage Collectors, told the Ahram Arabic news website on Monday.***


La añeja teoría del ex ministro sobre quién debe ser o no juez es digna de recogerse en la antologías del disparate, aunque no está tan claro que muchos lo vean con malos ojos en este extraño Egipto post revolucionario en el que la gente clamaba por las calles reclamando "justicia, pan y libertad".
En 2014 se produjo otro incidente en este sentido, sin declaraciones ministeriales en los platós de televisión, sino con hechos. Se trataba de la medida oficial de restringir el acceso a las fiscalías a aquellos cuyos padres no fueran universitarios, un bien escaso en Egipto:

Tens of law school graduates whose parents do not hold university degrees have denounced a ruling by the Supreme Council of the Judiciary (SCJ) that limits applicants for jobs at the general-prosecution to the offspring of higher education recipients. They held their second press conference at the Journalists Syndicate on Saturday, which they say will not be their last protest against the ruling.
The issue stems from June 2013, when over 600 law school graduates were officially appointed as prosecutors by the SCJ, the highest judicial regulatory body in Egypt.
However, in September of that year, the council added new criteria to the appointments of prosecutors stipulating that parents of candidates to the job must be university graduates – thereby retroactively excluding 138 of those originally appointed in June 2013.
'Not fair to the poor, not legal'
Abdel-Karim Abu Al-Hassan, a 2011 law graduate who was one of the 138 rejected, said the ruling was discriminatory and "unconstitutional", and also against the ideals of the 2011 uprising, which was "fuelled by the poor".****


La eliminación de los candidatos por los estudios de los padres es otro hecho insólito, pero que como vemos en Egipto nos muestra cierta sensibilidad —digámoslo así— para que los pobres y sus hijos, por mucho que hayan estudiado, no lleguen más lejos. Ni jueces ni fiscales, les vienen a decir.
A la teoría del ex ministro sobre que un juez no debería ser de una clase muy alta o muy baja se añade la exclusión de la fiscalía de aquellos cuyos padres no sean universitarios, invalidando a una generación el acceso a la administración de Justicia.


Lo sorprendente de la noticia de octubre de 2014 es el increíble paralelismo con lo que hoy le ha costado el puesto al ministro de Justicia:

Saturday's press conference comes shortly after controversial statements from Judge Ahmed Abdel-Rahman, a former member of the same judicial council, who said on TV earlier this month that sons of garbage collectors can't be prosecutors.
''We have nothing against the job of garbage collectors, but their sons belong in other fields than the judiciary, because it's a sensitive job,'' the judge said to host Magdy El-Gallad on private satellite channel CBC. 
The head of the Independent Union for Garbage Collectors, Shehata Meqaddes, attended Saturday's press conference to call out for "social justice", in solidarity with the young graduates.
''There must be a chance for the sons of farmers and workers to improve their living standards and to join higher classes," Meqaddes told Ahram Online, adding that he doesn't know any of the law graduates personally, but that he supports the cause for the interest of the "whole generation and the ones to come".
Meqaddes said that such discriminatory measures will lead to a "revolution of the hungry", and he called onto President Abdel-Fattah El-Sisi to interfere in the matter – "otherwise it will backfire" at society, he insists.
Checks on a person's social background are not limited to prosecution candidates. Background checks are also a requirement of those applying for diplomatic jobs along with police and military colleges.
However, sometimes the highest jobs in the country are exempt. For example, the parents of three Egyptian presidents – Gamal Abdel-Nasser, Anwar Sadat and El-Sisi – didn't go to university.****


La insistencia en hasta dónde pueden llegar los hijos de los recolectores de basura en Egipto debe estar marcado en alguna parte de estos cerebros elitistas que han ido convirtiendo la judicatura en escándalo a base de partidismo y condenas de muerte. Quizá no se puede ser hijo de basurero para poder absolver de los cargos de corrupción y responsabilidad en las muertes de manifestantes al presidente Mubarak y familia poniéndolos en la calle; quizá los hijos de los basureros tampoco sean sensibles al pisoteo de los derechos humanos en manifestaciones reprimidas violentamente o en los fallecimientos en las comisarías, constantemente denunciadas por los grupos defensores de las libertades. Quizá para todo eso la sensibilidad de un hijo de basurero no es suficiente y la Justicia deba quedar en las manos de los hijos de quienes durante décadas han servido con fidelidad absoluta a sus dictadores. Pero, como bien se señala en Ahram Online, para ser dictador no te piden el pedigrí universitario de tus padres y bastan los méritos propios para ascender hasta ese codiciado puesto.


Las declaraciones del ex ministro son calcadas a las del juez Ahmed Abdel-Rahman y obligan de nuevo al presidente del sindicato de recogedores de basura a intervenir recordándoles lo que es la "justicia social" y apoyando a los jóvenes a los que se excluye de una futura carrera judicial, como vemos ahora. Ya se señaló en 2014 que la exclusión de los opositores a las plazas de fiscales implicaba apartarles en el futuro de ser jueces. Ahora el ministro snob demuestra que no es solo una cuestión de un desliz. Hay algo más, desgraciadamente: es el elitismo que impide a Egipto consolidarse como una sociedad moderna, manteniendo los privilegios de unas élites a las que no les ha importado demasiado el desmoronamiento del régimen por abandono y desidia.
Me ha resultado muy interesante el final con el que Egypt Independent, el primer medio consultado, cierra la breve noticia de la renuncia del ministro exquisito, al que le molesta que los hijos de los pobres lleguen a la judicatura:

Sisi, who promised widespread reforms and accountability after removing the Muslim Brotherhood from power in 2013 following mass protests, is still popular. But signs of discontent are slowly emerging.
Critics on social media condemned Saber's views as snobbish, racist and unconstitutional. "Yet another proof that justice in Egypt is just a farce," a Cairo blogger tweeted.
Egypt's judiciary has come under scrutiny in the past year over a series of cases including the sentencing to death of hundreds of alleged Muslim Brotherhood supporters and the trial of three Al Jazeera journalists.*

Signos de descontento. Promesas rotas. No se da cuenta el ex ministro de que el gran éxito social de Egipto, de cualquiera de sus revoluciones, sería conseguir que cualquier hijo de basurero llegara a ser juez, un buen juez que administrara justicia con un mejor sentido que el de muchos de los que llevan décadas de tradición familiar. Son los que han llevado a Egipto a la situación en que se encuentra, que cada uno califique como quiera.
Y la pregunta es ¿dónde va Egipto con esta gente?



* "Egypt's justice minister resigns after comments criticised as snobbish" Egypt Independent 11/05/2015 http://www.egyptindependent.com//news/egypt-s-justice-minister-resigns-after-comments-criticised-snobbish
** "La mina de basura que perdió España" Crónica nº 531 - El Mundo 10/12/2015 http://www.elmundo.es/suplementos/cronica/2005/531/1134860405.html
*** "Justice Minister in hot water for saying garbage collectors cannot be judges" 11/05/2015 http://english.ahram.org.eg/News/129966.aspx

**** "Egyptian law graduates denounce class-based job discrimination" Ahram Online 20/10/2014 http://english.ahram.org.eg/NewsContentPrint/1/0/113461/Egypt/0/Egyptian-law-graduates-denounce-classbased-job-dis.aspx