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domingo, 17 de diciembre de 2023

La pared horrenda

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

En RTVE.es nos dan cuenta de unas detenciones de personas pertenecientes a ideología nazi. Los nazis de hoy no son como los de antes; si algo tienen estas ideologías totalitarias es su adaptación al odio y a las frustraciones de cada momento. De esta forma buscan las reacciones de los que siente esa ira informe modelándola sobre sus propuestas, las que sirven para rellenar esas carencias. Estos grupos buscan atraer a aquellos que no son capaces de ver el mundo más que desde unas planas explicaciones, eliminando cualquier complejidad y sustituyendo el ser racional por una pseudo racionalidad pasional que ve en el odio su motor de la existencia. Sí, estos grupos "odian", deshumanizan a los que convierten en objetivos de su odio para poder dar rienda suelta a esos instintos violentos que necesitan de coartada, escondiéndose en principios sagrados que ellos salvarán con su entrega incondicional. Es una suerte de misticismo del extremo. La virtud ya no reside en el centro, como proclamaba el antiguo principio latino, sino en los extremos, allí donde el baile de ideas esperpénticas y radicales se disfraza de "ideal" justificador de la acción violenta, del desprecio y la infamia.

La Guardia Civil ha desmantelado una organización paramilitar de ideología nazi con la detención de once de sus líderes y la investigación de otros once miembros en 16 provincias: Almería, Alicante, Bizkaia, Castellón, Jaén, La Rioja, Madrid, Málaga, Teruel, Navarra, Pontevedra, Segovia, Sevilla, Toledo, Valencia y Zaragoza.

Están acusados de asociación ilícita, injurias a las instituciones del Estado, atentado, tenencia ilícita de armas y fomento, promoción e incitación al odio, la discriminación y la violencia hacia diversos colectivos, según ha explicado la Guardia Civil en un comunicado. 

En Málaga y Roquetas de Mar (Almería), se han hecho ocho registros en los que se han incautado diez armas de fuego, más de 9.000 cartuchos, precursores de explosivos, 34 botellas de ácido sulfúrico, y numerosas armas prohibidas como puños americanos, kubotanes, navajas automáticas, y espráis de defensa, entre otros. Los agentes también han encontrado numerosos efectos propagandísticos de ideología neonazi.* 

Algunos podrán pensar que estos números son bajos, pero lo cierto es que ya no se parece a un grupito de desahogo de fin de semana. La tenencia de esas armas y estructura demuestran un deseo de usarlas, es un paso importante más allá de la palabra.

Cada vez asistimos a más reyertas, a peleas a navajazos y agresiones en barrios y centros escolares. ¿No debemos considerar estos como un paso más allá en esta escalada violenta?

A los ataques pornográficos a los menores en redes sociales, de los que se nos informa cada día en los medios, de los que se desconoce la mayoría de las veces la autoría, tenemos ahora que sumar las organizaciones de corte nazi que tratan de organizar, de atraer a través del odio, a personas —muchas de ellas jóvenes— con las que seguir creciendo.

El material que se nos dice que ha sido requisado va de las armas de fuego al ácido, de las navajas a los espráis. No es broma; es un ejemplo más de cómo nuestra sociedad se va radicalizando desde abajo a ejemplo de lo que ve por arriba. Esa verticalidad descendente es un aliciente más para la radicalización. Lo que es muchas veces juego promocional de los partidos para lograr sus votos, acaba produciendo unas excrecencias a derecha e izquierda que deciden formar sus propias organizaciones considerando que los políticos solo hablan y hablan. Ellos, por el contrario, abogan por la acción, por cortar los problemas desde la base. Y eso tiene atractivo para cierto tipo de mentalidades, provoca una sensación enfermiza de "poder" que se puede manifestar de diversas maneras, pero que siempre apuesta por la acción.

Lo que llaman ideología nazi en el reportaje se parece demasiado a lo que otros grupos manifiestan, en especial, el ultraderechismo hispano importado de los Estados Unidos, como hemos señalado en varias ocasiones. Se nos dice en el artículo: 

Las investigaciones comenzaron en noviembre de 2021, cuando la Guardia Civil detectó cómo uno de los líderes difundía numerosos vídeos "online" en los que se denigraba gravemente y propagaba odio hacia diferentes colectivos, especialmente hacia los migrantes, las mujeres o el colectivo LGTBI.

Su administrador contaba en estos grupos virtuales con 2.800 seguidores, a los que manifestaba la necesidad de crear un “ejército” para “acabar con el régimen establecido” e implantar su ideario, alentándoles a acogerse al mismo e invitándoles a armarse.

En ese punto, varios de los seguidores crearon una autodenominada “orden militar” de marcado carácter supremacista, cuyos líderes se autodefinían como “capitán general” y “comandante”, contando con “capitanes territoriales” a nivel provincial.* 

Esto ya no tiene nada de "utópico". Es una llamada a la organización previa a la acción. Es cuestión de tiempo su crecimiento y, cuando este llegue al punto adecuado, se dará el salto del hablar al hacer, algo que servirá para atraer más reclutas a este "ejército" en formación. El gran error que cometemos la mayoría de las veces es no ser capaces de valorar los riesgos... hasta que es demasiado tarde.

La fragmentación de las noticias en los medios, su categorización en secciones, nos da una impresión de distancia entre lo que nos cuentan o muestran. Es un error de percepción. Esas distinciones apenas existen en la realidad donde los fenómenos están conectados de diversas formas. Hay muchas manifestaciones de la violencia que aflora por diversos puntos. Es como unir los puntos para que resulte un dibujo o forma que puede ser difícil de percibir que está ahí, debajo de todo.

Lo que me llamó la atención de la noticia fue la gran foto con la que se ilustra. Es un muestrario amplio de formas por las que se puede navegar contemplando cómo es el odio, la violencia lo que las une. Forman en su conjunto una horrible muestra, esa "pared horrenda" en la que se refleja el "alma" o la falta de ella, de estos grupos.

En la fotografía del artículo se reproducen distintos carteles y pasquines que muestran eslóganes y siglas. Entre las que es posible identificar tenemos: "La juventud es el futuro y el futuro no se toca", "Our city our rules", "No fascism, no party", "no surrender (Real Madrid)", "White Guetto family", "White Guetto Fascist Family", "Juventud Nacional", "Refugges not Welcome", "Españoles en acción", "España 2000. Los españoles primero", "España 2000 respeto" "The White Race", "Vándalos Madrid", "Todos los paletos fuera de Madrid", "Ultras Sur", "Auxilio Social - Falange Española de la JONS", "Alcalá Hooligans", "True Love (con la cara de Adolf Hitler", "Juventudes Canillejas", "Adolf Hitler tenía razón (con foto)", "Cruzadas Meco", "Not Welcome", "Ultras RSDA 1989", "Bases Autónomas", "Ultras Real Madrid Club de Fútbol", "Vándalos Madrid"...

La mezcla de elementos es más preocupante que la posibilidad de una forma unificada. Esto significa, entre otras cosas, que existen múltiples reclamos para la recluta que van del fútbol al racismo y la xenofobia; que hay una mezcla de ideologías localistas y nazis junto a otras de ideológicas que buscan la "pureza" en un sentido racial, pero también con el foco en la inmigración, que es el objetivo para la recluta de miembros. Tienen así ideas que pueden llevar a la práctica, de la violencia en un partido a la paliza en un barrio. Todo esto debe verse desde la perspectiva de la estructura organizativa que se va creando.

Llama la atención la existencia de viejos panfletos, que nos lleva a pensar en la existencia de grupos de edad, los viejos organizadores y los nuevos reclutas, lo que da una estructura relacional peligrosa si son los adultos los que dan la señal de acción  a la vez que transmiten la ideología central. No se da información sobre los detenidos, pero es probable que refleje esa división de papeles.

Llama la atención de diferentes eslóganes en inglés, lo que puede significar emulación de grupos foráneos o de admiración de la ideología racista transmitida. Al inicio de la información hemos leído que sus objetivos son "migrantes", "mujeres" y "grupos LGTBI", lo que nos lleva a esa internacional del rechazo de de cualquier elemento relacionado con las diferencias culturales, de género o de identidades sexuales. Es el mismo programa negacionistas que vemos en las distintas ultra derechas populistas que están proliferando en distintos lugares de Europa y América y que creando sus redes de apoyo al negacionismo.

Creo que se avanza por una senda peligrosa, que se están viendo diversas manifestaciones o síntomas de ese peligro. Las detenciones sucesivas nos muestran que aunque no se dé mucho protagonismo, hay una preocupación por la seguridad. A los demás nos toca la lucha en el frente discursivo, que no se puede abandonar, detectar los focos y cuestionarlos, señalar su peligro y falsedad para evitar que incautos o deseosos de notoriedad y violencia sigan adelante y se extiendan, mucho menos que se organicen, ya que lo que buscan es previsible. En RTVE.es se  destaca que "Crearon una “orden militar” de carácter supremacista, se reunían periódicamente y algunos tenían licencia de armas". El aviso está dado. 

 

* "Detenidos en varias provincias once líderes de un grupo paramilitar de ideología nazi" RTVE.es / EFE 15/12/2023 Rhttps://www.rtve.es/noticias/20231216/guardia-civil-detiene-once-lideres-grupo-paramilitar-ideologia-nazi/2467546.shtml

sábado, 10 de abril de 2021

La Teoría del Reemplazo y el supremacismo blanco en USA

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



La era postrump es la era de Trump por otros medios o, si se prefiere, con otras voces. La retirada momentánea y relativa de Trump ha hecho que muchos tengan que dar pasos arriesgados para alcanzar el protagonismo que buscan. El faro que suponía Trump en la Casa Blanca permitía a los demás mantenerse en segundo plano o dedicarse a reproducir lo que se pregonaba desde la presidencia. Era estar a la sombra del poder.

Con Trump fuera de la presidencia, los movimientos son más arriesgados, al descubierto, por lo que lo que se dice puede tener consecuencias mayores al estar en minoría. Con Trump más silencioso, a la espera de su oportunidad, otros intentan ganar protagonismo. Pero ya no es tan sencillo.

La prensa norteamericana se ha concentrado en un siniestro personaje de la Fox News, su presentador más valorado por su audiencia, Tucker Carlson, el hombre del ceño fruncido y los ojos pequeños. La cuestión que ha atraído la atención crítica de la prensa es una de sus cuestiones estrella, la defensa del supremacismo blanco a través de la llamada "teoría del reemplazo", de corte conspirativo y de consecuencias por su uso en determinados estados para diluir el voto demócrata.

En la CNN se nos explican las afirmaciones difundidas desde su programa:

 

Appearing with his friend Mark Steyn, who was filling in at 7 p.m. ET, Carlson invoked "white replacement theory," a racist conspiracy theory that imagines White people are being intentionally replaced by immigrants.

"No, no, no," Carlson said, insisting that he wasn't parroting the theory.

But then he said "this is a voting rights question. I have less political power because they're importing a brand new electorate. Why should I sit back and take that? The power that I have as an American guaranteed at birth is one man, one vote, and they're diluting it. No, they are not allowed to do that. Why are we putting up with this?"

His remarks came in the context of a conversation about how the government treats migrants who cross the southern border -- one of the most frequent topics on Fox.

Moments earlier, Carlson seemed to predict that he would spark outrage: "Now," he said, "I know that the left and all the little gatekeepers on Twitter become literally hysterical if you use the term 'replacement,' if you suggest that the Democratic Party is trying to replace the current electorate, the voters now casting ballots, with new people, more obedient voters from the Third World. But they become hysterical because that's what's happening actually. Let's just say it: That's true."*

 


El titular de la noticia "ADL calls on Fox News to fire Tucker Carlson over racist comments about 'replacement' theory" y su inicio nos informan sobre la petición de que se despida a Carlson, aunque con pocas esperanzas de que esto ocurra.

La falacia de la teoría supremacista tiene dos niveles. El primero y más evidentemente absurdo es que nadie está conspirando para meter inmigrantes para diluir el poder de los "blancos" (¿no afectaría a todos?). Pero es el segundo, el que afecta al fondo, el más peligroso porque se construye sobre un principio perverso: si hay nuevos votantes, el peso de su voto "se diluye". Gracias a ese argumento, por ejemplo, se podría limitar el número de hijos de los inmigrantes porque en su día tendrían más votos.

La teoría es perversa y, podríamos decir de "orden creacionista": hay un estado inicial perfecto, el de los padres fundadores blancos; posteriormente, todo es degradación pues van llegando oleadas sucesivas de personas diferentes que "diluyen" el voto blanco inicial. Negros, hispanos... ¡hasta católicos! hacen que el voto de esos primeros elegidos por Dios pierdan sus derechos sobre la Nueva Jerusalén blanca.



La teoría del reemplazo es la que se aplicó para negar los derechos civiles a millones de estadounidense que a los que se les negaba su capacidad de decidir con su voto el destino de su país. El país era de los colonos llegados de determinados lugares, de los sitios privilegiadas; los esclavos e inmigrantes no eran "colonos", solo una propiedad o una mano de obra a su servicio. Esta ha sido la idea que ha estado en el poder o en la sombra y que el supremacismo sostiene.

Lo que Tucker Carlson sostiene es que él tiene derechos por su nacimiento y procedencia, que él es un auténtico norteamericano, por encima de otros millones de personas a los que se les debería negar el voto por no serlo.

Si esto fuera solo una cuestión del presentador sería reprobable, pero la cuestión es que determinados estados lo están llevando a cabo mediante leyes restrictivas del voto para personas que tienen sus derechos como ciudadanos pero a los que se pretende evitar que voten, es decir, que su voto reemplace al de los auténticos, genuinos norteamericanos. Una doctrina de este tipo, muy vieja, era la que hacía que se obstaculizara a los ciudadanos negros el acceso a las oficinas de registro de electores. Simplemente, unos cuantos genuinos norteamericanos como Tucker Carlson se sentaban en las puertas de las oficinas, muchas veces acompañados de los policías locales y en ocasiones estos acompañados de perros. El que intentara entrar se jugaba la vida o la cárcel por provocar altercados callejeros.



Esto forma parte de la historia norteamericana y está de nuevo presente. Ha estado siempre, pero la llegada de Trump a la Casa Blanca hizo salir el odio reprimido contra un "presidente de reemplazo", Barack Obama, que —recordemos— tuvo que pasarse su mandato defendiéndose de la acusación de "no ser norteamericano". Trump usó también ese argumento, propio de la ultraderecha supremacista que le eligió como candidato y a los que él devolvía constantemente los favores para cultivar su apoyo con esmero.

La idea del supremacismo blanco y de la amenaza del reemplazo ha ido ganando adeptos de forma directa o indirecta. La astucia de presentar este tipo de argumentos está en la base ahora de los populismos nacionalistas que se conectan en una gran internacional supremacista.



Una de sus astucias es haber sabido crear un sistema jerárquico para el racismo. Esto supone un ejercicio relativista donde unos grupos se siente superiores a otros en función de determinados criterios (tamaño de la población, tiempo de llegada, creencias religiosas, etc.) en donde solo hay un puesto fijo, el superior: el del blanco, anglosajón y protestante, el representado por el conocido acrónimo "wasp" (white, anglo-saxo, protestant). Desde ahí, desde la cúspide, el racismo es relativo y descendente. Recordemos el caso del abogado judío neoyorquino que creó un escándalo en un restaurante de la ciudad cuando escuchó a las camareras hablar en español o el reciente caso del afronorteamericano pateando en plena calle a una mujer coreana al grito de "¡tú no perteneces a este lugar!" ante la indiferencia de los porteros de la casa frente a la que se produjo el incidente, que, por cierto, fueron despedidos poco después por su comportamiento.



De las combinaciones de etnia, educación, estatus económico y religión, fundamentalmente, sale un mapa complejo donde solo hay una cosa cierta: la "pureza" de los "wasp", los "propietarios" de los Estados Unidos, por la gracia de Dios. La vuelta del KKK, de los "proud boys", neonazis, etc. al primer plano es el resultado de las crisis económicas y morales vividas en el siglo XX, herencia enferma de sus inicios, y que siguen hasta hoy, como podemos apreciar, en un mundo global e interconectado. 

Lo dicho por Carlson no es, pues, nuevo. Ni tan siquiera es nuevo en la Fox News, donde se repiten este tipo de ideas de forma más o menos clara. Pero el presentador estrella parece dispuesto a subir el listón de la permisividad. Los ataques de Trump a la inmigración fueron constantes y el "muro" quedará como una muestra de su actitud y la de quienes lo coreaban en sus mítines.



Este tema se repite por igual allí donde el populismo nacionalista busca adeptos. Señala Brian Stelter, el autor del artículo de la CNN:


His remarks came in the context of a conversation about how the government treats migrants who cross the southern border -- one of the most frequent topics on Fox.

Moments earlier, Carlson seemed to predict that he would spark outrage: "Now," he said, "I know that the left and all the little gatekeepers on Twitter become literally hysterical if you use the term 'replacement,' if you suggest that the Democratic Party is trying to replace the current electorate, the voters now casting ballots, with new people, more obedient voters from the Third World. But they become hysterical because that's what's happening actually. Let's just say it: That's true."

No one is being "replaced." Existing voters are not being exchanged for the "more obedient" migrants Carlson imagines.

But Carlson has raised this notion repeatedly on his own 8 p.m. program. In Friday's letter to Fox, Greenblatt said "at ADL, we believe in dialogue and giving people a chance to redeem themselves, but Carlson's full-on embrace of the white supremacist replacement theory on yesterday's show and his repeated allusions to racist themes in past segments are a bridge too far."   *

 

La mezcla de racismo, populismo y medios de comunicación es explosiva. Los más de 70 millones de votos logrados por Donald Trump, las constantes afirmaciones sobre habérsele "robado" la presidencia en otra conspiración, etc. se conectan directamente con la "teoría del reemplazo", que se traduce en actitudes antidemocráticas desde los estados republicanos, maniobras legales para impedir el voto y demás argucias cuya justificación se encuentra en la teoría falsa.

El argumento de que "su voto vale menos" es el que permitió la existencia del colegio electoral que llevó a la presidencia a Trump pese a haber conseguido dos millones de votos menos que su rival, H. Clinton. Los estados más esclavistas, con campos de cultivo, tenían menos población blanca, por lo que consiguieron una sobre representación. Eso explica que consiguieran sacar a Trump. Pero las tornas se han vuelto precisamente en esos estados, que es donde han perdido la presidencia. Esto explica que esos estados traten de endurecer la legislación para votar y restringir el voto por correo, que ha sido su gran batalla.




La teoría del reemplazo o sustitución es falaz, racista y antidemocrática. Según ella nadie debería llegar a los estados, que siempre deberían tener el mismo número de electores. Sus orígenes están en el vínculo anglosajón entre voto y tierra, es decir, entre el derecho del propietario a decidir con su voto, mientras se le niega al trabajador, al inmigrante, a los que se considera meros comparsas. Todo esto se entremezcla con una doctrina religiosa que te bendice y considera que Dios te entregó una tierra a ti y no a otros, un regalo justificado en esos principios señalados, siempre excluyentes.



El peligro del supremacismo blanco lo hemos visto más allá de sus fronteras. Si supone racismo en el interior, supone desprecio hacia el exterior, algo que se ha podido apreciar en la forma de afrontar la política internacional norteamericana, basada precisamente en una forma se supremacismo basado en la fuerza militar y económica, en el desprecio de las relaciones internacionales o cualquier foro en el que plantear acuerdos. El supremacismo solo quiere obediencia porque no entienden en modo alguno la existencia de iguales. Son la cima de la pirámide.

Trump se ha ido, pero no sus ideas, que son repetidas por personajes siniestros como este presentador y otros de su cadena, interesados en envenenar el país, en dar alas a las tendencias que más daño han hecho a los propios Estados Unidos, dentro y fuera.



La Liga Anti Difamación le denuncia, pero no parece que Fox News vaya a hacer mucho. Necesitan mantener las audiencias y el radicalismo suele ser fiel mientras se le refuerzan sus malsanos principios.

Son muchos los analistas políticos que manifiestan su preocupación por la invasión del partido republicano por todas estas teorías enfermizas y peligrosas. La forma de hacer política y de entenderla ha cambiado. Hay una interfaz radical que asegura el seguimiento. El mundo se nos ha hecho plano, básico, elemental y movido por instintos protectores y agresivos contra otros. La invasión de estas teorías es también la de los grupos que las sostienen, cada vez mejor organizados y con herramientas que van de la Fox News a las redes sociales formando un entramado informativo que crece en complejidad de las relaciones, por un lado, pero también en simplicidad de los mensajes, por otro. El crecimiento del odio es su signo más claro. Y es eso lo que se busca, canalizar el odio al diferente, convertirlo en el objetivo al que hay que eliminar.

Afortunadamente, hay muchos implicados en frenar estas ideas peligrosas. Es la canalización del odio y del miedo, que es lo que más une a quienes ven una amenaza en las diferencias, por un lado, y en la igualdad, por otro. Las mismas viejas ideas de siempre siguen haciendo daño.

The Washington Post nos trae una noticia resaltable en estas circunstancias, la de una mujer, descendiente de esclavos vendidos en 1838, que ahora representa una obra de teatro sobre ellos en el mismo lugar donde realizaron la venta. Es un hermoso signo del cambio de los tiempos, aunque haya quienes se resistan; es una señal que el pasado no se puede cambiar, pero sí superar.

 


* Brian Stelter "ADL calls on Fox News to fire Tucker Carlson over racist comments about 'replacement' theory" CNN 9/04/2021 https://edition.cnn.com/2021/04/09/media/adl-letter-fox-news-tucker-carlson/index.html





sábado, 9 de enero de 2021

Problemas del "primermundismo "

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)




Está bien hacerse preguntas. Está muy bien encontrar respuestas. Puede que estas sean erróneas o que sean inadecuadas, pero, sin respuestas, hacerse preguntas es un ejercicio inútil, un gasto de energía. Los filósofos se pueden pasar la vida haciéndose preguntas; los políticos, no. Los electores tampoco.

Las preguntas que se acumulan sobre Trump se mantienen en fila esperando ser contestadas por unos y otros: ¿qué hacer con él?, ¿cómo hacerlo?, ¿qué repercusiones tendrían las acciones que se tomen?, ¿qué hará él?, ¿qué harán los demás?... Y así hasta el infinito, un infinito paralizante que detiene todo menos el paso del tiempo, un tiempo que se agota y que elimina por sí mismo preguntas que dejan de ser necesarias, que se vuelven obsoletas.

Los Estados Unidos están llenos de preguntas y de muchas posibles respuestas que suscitan nuevas preguntas. Tiene su explicación: no se trata de actuar sobre cualquiera, sino sobre la persona que ha sido elegida para actuar, el presidente. Es tan paradójica la situación que las soluciones son todas extraordinarias, excéntricas, únicas... Puede que haya precedentes, pero nunca una conjunción tan extraordinaria o si se prefiere, tan excéntrica en un momento y persona.




Esto, por ejemplo, no es una "crisis de liderazgo", sino más bien un "exceso"; esto no es una "revuelta contra el gobierno", sino el gobernante revolviéndose contra el sistema; esto es un gobernante aprovechándose de todas las prevenciones que se han elevado para protegerse de los "burócratas políticos"; no hay conspiración de los medios, sino un presidente que se ha convertido en un medio conspiratorio en sí mismo... Todo esto y mucho más en la misma persona, el mismo cuerpo tostado y teñido, en Donald Trump.

El arte de los políticos es parecerse un día a unos y no parecerse a otros en los restantes. Trump es el político que se presenta contra los "políticos"; el "patriota" que destruye las instituciones; es el que hunde los Estados Unidos mientras lleva la gorra MAGA (Make America Great Again). Es una contradicción andante. Pero le funciona, quizá por los tiempos son contradictorios y se pueden asaltar un comercio al grito de "¡libertad!" y llevarse una moto, como ocurrió no hace mucho en España.

La conversión de la política en deseo y no en racionalidad, hace estas incongruencias pasen como "normalidad". Si se convierte en el arte de azuzar los instintos y sembrar el caos en vez de la forma de establecer la armonía social, de establecer intereses comunes, de apostar por la convivencia, estamos perdidos porque vivimos en una jungla tecnológica en la que se alienta a la vez la individualidad egoísta y la comunión cobarde y violenta. Ego y manada. El que sabe crear esta extraña conjunción se hace con el control.




Un articulista introdujo el término "tercermundismo" en su artículo. ¡Tremendo error! Esto es nuevo, aunque parezca nuevo. Esto es un fracaso del "primer mundo", por eso ha empezado en la democracia más consolidada, en la primera potencia mundial. A Karl Marx también le fallaron los cálculos y el comunismo no se formó en las sociedades obreristas e industrializadas como esperaba, sino por el contrario en dos países con algo en común, una tradición de obediencia (al zar, al pope, al emperador, al señor feudal) y una base agraria, países llenos de campesinos con un feudalismo latente y no resuelto.

Esto no es tercermundismo; es, por contra, la fase decrépita de la democracia cuando se deja controlar por el autoritarismo y este se contagia a millones de personas que consolidan la barbarie primermundista con sus votos. Como ocurrió en la "revolución cultural" de Mao, es el poder el que lanza a la calle a sus nuevos guardias rojos, a sus paletos tecnificados disfrazados de bisontes, disfrazados de patriotas reivindicativos.  No se quiere abandonar el poder, un fin absoluto, al servicio solo de los intereses propios. La patología narcisista de Trump se junta con el despotismo del poder, la falta de escrúpulos políticos, la mentira sistemática.




Hay un intento de justificación que intenta explicar lo ocurrido: la ira de los olvidados. Son los que han quedado al margen de la globalización, víctimas de una confabulación mundial por arruinarles, condenarlos a una nueva depresión, al desempleo. Lo que olvida esta justificación es que el gran responsable de la globalización fueron los propios Estados Unidos, que los grandes globalistas que se han beneficiado de la deslocalización han sido aquellos que ahora les incitan, como Trump, a asaltar el Capitolio, a ver en otros países, de México a China, lo que solo ha sido posible con la desinversión en busca del beneficio, de que la basura, la polución, la explotación, etc. se sufriera más allá de sus fronteras.

Trump no es el remedio, es parte de la causa. No pertenece a los marginados precisamente, sino a la élite del capitalismo que ha crecido marginando, segregando, explotando, engañando, con negocios que salen cada día en diversas partes del mundo, incluida China, que elude sus impuestos y que representa simplemente los sectores más favorecidos haciendo creer que sostiene grandes causas. Trump solo ha cogido la "causa" que le llevara más rápido a la Casa Blanca. Ha canalizado la ira hacia sus oponentes solo para asegurarse que sus fanáticos le iban a hacer ese favor. Y ellos le han creído, títeres estúpidos de causas ocultas, del poder ciego, del enriquecimiento a cualquier coste.




Lo ocurrido en el Capitolio no es "tercermundista"; sería un grave error considerarlo de tal forma. Este un punto en el que se desmonta la democracia, las instituciones que lo amparan y buscan justicia, dejándolas en manos de desalmados que viven del negocio de la guerra y de la muerte, capaces de arruinar el planeta solo porque obstruye sus negocios. Eso es lo que representa Trump, esos son los que han manipulado en la sombra para llevarle a la presidencia y desde allí desmantelar el orden existente basado en acuerdos e instituciones; se trata de desmontar la protección del medio ambiente,  dejar que mueran cientos de miles de personas engañadas por el negacionismo, haciendo creer en conspiraciones absurdas o en la eficacia de la protección divina. Al final, ellos son la conspiración, ellos el contagio con el que buscan preservar sus negocios... y lo llaman "libertad".

Comprendo la rabia de muchos norteamericanos al ver pisoteados los símbolos sagrados de la democracia. Pero Trump ha pisoteado antes muchos otros símbolos de respeto internacional. Entiendo que les moleste el supremacismo blanco; pero no se han quejado tanto cuando esas mismas personas han practicado el supremacismo norteamericano sobre regiones del mundo, cuando se ha respaldado a dictadores y se ha abrazado a tiranos compradores de fragatas, de aviones, de materiales con los que doblegar a sus pueblos o vecinos. 

Ese era el momento de mostrar su indignación con claridad, algo que no ha ocurrido. Por eso, la imagen norteamericana en el mundo se ha deteriorado antes del asalto al Capitolio, que no es más que una consecuencia de no haber sabido ordenar su propio desorden. Joe Biden ha dicho que "eso no es América". Tremendo error porque va a tener que sobrevivir a muchos millones de personas que opinan lo contrario, que ellos son "América", los patriotas, los justicieros, la mano de Dios.




Lo que hunde a los Estados Unidos no es el asalto en sí, sino los millones, más de 70, que han respaldado a Trump a sabiendas de quién era, de cuáles eran sus formas e intenciones, su talante. Enviar a la cárcel a unos cuantos chiflados es solo un parche necesario, no un remedio al mal de fondo. Este sigue intocado e intocable, a la espera de un nuevo Trump o del mismo, si le dejan, ya que es esa su intención. Los problemas de una gran súper potencia son problemas del mundo al completo y más si se responsabiliza al mundo del propio deterioro. ¿En dónde está escrito que el papel de los Estados Unidos es doblegar al mundo? ¿En la doctrina del "Destino Manifiesto", quizá? El reinado de Trump, sus iniciativas, lo anulan incluso como árbitro mundial, ya que se ha mostrado terriblemente parcial, manejando sin pudor todo los escenarios, saliéndose de toda organización, de todo foro mundial que le limitara el poder. Estamos en un mundo en el que todos quieren tener el control de sus destinos y, de paso el de los demás. ¿Qué otro sueño es el del Brexit si no? En el fondo, es querer quedar con las manos libres, sin responsabilidades morales. Es el poder que el poderoso desea, velar solo por lo suyo. Ese ha sido parte del mensaje de Trump, eso es hacer "grande de nuevo". ¿De qué sirve ser "grande" si no te temen? Eso resume la ideología trumpista, cuya versión previa es de qué sirve ser rico si no puedes hacer lo que quieres. No hacen falta más ideas.



La prensa norteamericana señala con ironía cómo algunos políticos republicanos que han apoyado a Trump en sus locuras, ahora intentan distanciarse de él, es decir, no ser arrastrado por el desprestigio y la desvergüenza. El impresentable Ted Cruz es uno de ellos, pero hay muchos más interesados en volverse a poner la piel de cordero. Intentan salvar los papeles, pero los que han seguido apoyando a Trump en sus reivindicaciones y falsedades tienen otros fines, subirse al nuevo carro de Trump, la nueva maquinaria para asaltar el poder. Allí donde lo consigan, habrá que echarse a temblar. Contará de nuevo con el apoyo del dinero tras las armas, tras los negocios turbios, los medios indecentes, etc.

Comprendo la ira de unos y otros. Pero si no se entiende que la solución a los problemas norteamericanos debe incorporar el "problema norteamericano" en el mundo, la pérdida de su rumbo como potencia en beneficio de algo llamado "intereses americanos", de dudosa explicación y peor justificación, no habrá cambiando nada. Trump es la marca; el producto sigue siendo deficiente.