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miércoles, 31 de julio de 2024

El despido

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Los Juegos Olímpicos pueden ser noticia por muchos motivos. Uno de los negativos es el despido de un comentarista de la cadena Eurosport por realizar unos comentarios que se han considerado (y lo son) machistas. La noticia, en la medida en que afecta a los propios medios, ha sido recogida ampliamente.

"¡Ya saben cómo son las mujeres!" fue el comentario causa del despido. Se dijo en el contexto de las pruebas de natación femenina y le valió el despido fulminante. Él ha tratado de disculparse diciendo que "es muy fan del deporte femenino". En realidad, esto no significa nada. Podía ser muy "fan" de muchos fenómenos femeninos sin dejar de ser machista.

La cuestión no es sencilla y la reacción de Eurosport puede parecerles excesiva ante una trivialidad. La clave, además del estereotipo, creo yo está en a quién se estaba dirigiendo: ¿quiénes eran esos que "ya saben"? Indudablemente, los hombres. La frase es machista porque es un comentario masculino a un público masculino. ¡Pero si también lo escuchaban las mujeres! Sí, pero eso no significa que él las contemplara como parte del público. Estaban allí, sí, pero no se las tenía en cuenta en sus palabras. El "publico" no es solo el que escucha, sino con el que nos comunicamos. La frase dejó al descubierto la diferencia. ¡Misterios de la comunicación!

A mis alumnos de semiótica les pongo un ejemplo de sexualización comunicativa, es decir, de imposición de un punto de vista marcado como machista, El ejemplo es gráfico y viene de la forma de marcar los baños. En vez de recurrir a los signos tradicionales  (o no) para indicar la distinción de los baños, los responsables del local ha decidido marcarlos en la puerta de la siguiente manera: "Bla" unos y "Blablablabla" los otros.

Creo que es bastante evidente que consagran un estereotipo cultural, el de la "mujer habladora" y de la trivialidad de su hablar. Los que eligieron esta forma de decoración de las puertas —pueden haber sido mujeres— consagraban así, bajo una fórmula pretendidamente humorística, una forma despectiva y de infravaloración de las mujeres en su conjunto. El estereotipo no va contra ninguna en particular, lo hace contra todas aplicándoles los dos puntos señalados.

Lo cierto es que se detecta en ocasiones este tipo de expresiones cuyo efecto es crear un grupo superior (el que juzga, masculino) y otro inferior (el juzgado, el femenino). De esta forma el estereotipo se expande a través del medio más peligroso, el de comunicación, El efecto será chirriante para unos e inadvertido para aquellos de los que forme parte de su "normalidad".

Eurosport, consciente de la trascendencia del medio y del momento, no ha querido dar tiempo a la polémica contra la cadena y ha hecho directamente responsable al autor de la expresión machista. No han querido arriesgarse al desgaste que supondría ignorar lo ocurrido o, peor, tratar de defenderlo y separar la persona del hecho en sí, dejarlo "arreglado" mediante una disculpa. Pero hoy esto ya no es fácil con las redes sociales. Un boicot a la cadena puede ser un desastre de audiencias y económico. Demasiado riesgo.

El peligro del "coloquialismo" en las transmisiones puede significar la salida de este tipo de  estereotipos que cada vez se escapan más. En el directo no hay forma de pararlos una vez dichos.

No entro a valorar lo que es la sanción en sí, si es más o menos justa o ajustada. Solo señalo que se deben evitar este tipo de expresiones en medios que los expanden. No es fácil dirigirse a una audiencia variada sin imponer estereotipos sociales que reproduzcan valores caducos pero activos.

Habría que sensibilizar sobre esto a las personas que se dirigen al público.

 

jueves, 22 de agosto de 2019

Cerebro, género y sexismo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La BBC no ofrece un vídeo con una pregunta muy pertinente: "Does your brain have a gender?". La pregunta se contesta en la entrevista realizada la Dra. Gina Rippon, neurocientífica, experta en el campo de interpretación de imágenes del cerebro y autora de la obra "The Gendered Brain", aparecido en febrero de 2019. En él, la doctora Rippon se enfrenta a los estereotipos establecidos sobre las diferencias cerebrales entre hombres y mujeres. Lo hace desde su constatación profesional a lo largo de los años de que pesan mucho más las diferencias culturales, asignadas como roles de género, que las que establecen la biología.
Le toca a la doctora Rippon enfrentarse a los estereotipos y a las resistencias dentro del propio campo: «I think the most common myth that I've come across is that neuroscience has 'proved', in inverted commas, that there are clear-cut differences between the brains of men and the brains of women, and that just isn't the case".» Se refiere a lo que llama "neurociencia basura" en desde la que se trata de mantener la discriminación en función de una supuesta naturaleza distinta y, obviamente, inferior. Según sus investigaciones no existe un cerebro "masculino" diferente del "femenino", categorías esencialistas, sino que existen "cerebros", cada uno el suyo y con diferencias más allá de la diferencia sexual.


En el blog "Mujeres con Ciencia", la profesora de Biología Vegetal de la Universidad de Lleida, se hizo eco en 2018, de las críticas de Rippon (que comenzaron en 2010) a la "neurotrash", sus causas y efectos:

Ciertamente, como experta en el estudio de las imágenes obtenidas mediante resonancia magnética, Gina Rippon ha llegado a ser muy crítica con determinados trabajos. Así por ejemplo, denuncia ante Llewellyn que «ciertos autores se han visto secuestrados por lo que yo llamo “industria neurobasura”, afirmando que las imágenes pueden literalmente usarse para leer la mente. En base a esta errónea especulación, han escrito docenas de libros donde explican con supuesto rigor científico las razones por las que «los hombres no lloran o las mujeres no saben leer los mapas». Se atreven a sostener, continúa Rippon, que «la diferencia entre los hombres y las mujeres se debe a la biología, pues nuestro cerebro es un órgano decisivo que nos hace ser quienes somos. Sobre esto no podemos hacer nada».
La científica confiesa a Julia Llewellyn su malestar frente a ese constante uso inadecuado de las nuevas tecnologías: «Pretenden defender estereotipos que han existido siempre. La “brigada de la neurobasura” está usando técnicas científicas para conseguir que los argumentos misóginos y antiguos sean más creíbles […]. Extrapolan de forma extrema y usan caprichosamente los datos de experimentos realizados con aves o con peces para sacar conclusiones sobre los humanos, tergiversando los resultados».
Siguiendo este argumento, Rippon critica con énfasis que «es una dicotomía extremadamente simplista defender por ejemplo que “el cerebro de las mujeres está dominado por el hemisferio izquierdo, “emocional”, y el de los hombres por el hemisferio derecho, “más lógico”. El error se evidencia sobre todo cuando los datos demuestran que no todas mujeres tienen la parte izquierda del cerebro más desarrollada, y que además, algunos hombres también tienen esa zona de mayor tamaño».**



Las diferencias reales se soslayan en beneficio de las diferencias teóricas, que son el resultado de la configuración de cada cultura. Cada persona ha ido "haciendo" modelando en gran medida su cerebro en función de lo que ha recibido desde su infancia. En esa carga van los roles de género, cómo debe reaccionar ante lo que tiene delante, ante las situaciones que vive, etc.
Podría resultarnos sorprendente, pero hay demasiados ejemplos de cómo, desde antiguo, la división (occidental) entre masculino y femenino se ha centrado en la concepción masculino-racionalista frente a la descripción sentimental-irracionalista de la mujer. En esas investigaciones se encuentra lo que se quiere reafirmar socialmente: al varón como sujeto racional  frente a la condición sentimental femenina, que conlleva una falta de control, falta de objetividad, inestabilidad, etc. Todos estos elementos se concretan en un momento dado estableciendo una separación canónica de los sexos que ahora, a través de la "neurotrash" encuentra su justificación, tal como unos años antes la encontró en la "Sociobiología" para los roles de género.
En otras culturas, el género se basa en otros factores que establecen la "inferioridad" o las "limitaciones" del género femenino, definido como "incompleto". Pueden ser explicaciones religiosas, filosóficas o científicas, como hemos visto por parte de la "neurotrash".


La idea de Rippon —vía neurociencias— es que el género se hace culturalmente y que las diferencias cerebrales no justifican el "esencialismo" de un cerebro masculino frente a un cerebro femenino, dadas las diferencias existentes entre todo tipo de sujetos, masculinos y femeninos, incluso en tamaño.
El 5 de marzo pasado, el diario The Guardian declaró de The Gendered Brain como libro del día en Ciencias y Naturaleza. En la reseña realizada por Rachel Cooke se recogían las principales tesis del libro y se señalaba:

Our determination to look for differences between male and female brains may be traced to the 18th century: another way of proving that female biology was essentially deficient and fragile. In the 19th century, doctors and scientists developed a mania for measuring and weighing brains, tasks they performed by various means, including the pouring of bird seed into empty skulls (the amount required to fill it was then weighed). When this approach proved inconclusive, declarations of inferiority gave way to an insistence that the differences between men and women were “complementary”; that women, though they might not be suited to education or politics, had “compensating gifts” in the form of intuition.
What is fascinating is that even after the development of new brain‑imaging technologies at the end of the 20th century – technologies that, in essence, reveal how similar the brains of men and women are – the idea of the “male” and “female” brain has persisted both in science and the media.**



Las dos observaciones de Cooke son pertinentes y motivo de reflexión profunda. En la primera podemos apreciar el interés de estudio del periodo de las "Luces", es decir, un periodo con énfasis en la razón, que sirvió para convertirla en elemento distintivo asignando a la mujer un papel inferior del que se derivaron consecuencias. El siglo XVIII es el siglo de las clasificaciones naturales, comenzando por botánica y fauna. De ahí se deriva un nuevo árbol clasificatorio de la naturaleza en el que se insertó el prejuicio de género, creando limitaciones que se daban por hechas y cuyas consecuencias no eran más que una creación de unos géneros en los que la desigualdad se achacaba a la naturaleza misma o a la obra divina. Ya fuera porque Dios lo quería o porque la Naturaleza es sabia, lo cierto es que todas las vías llevaban a la infravaloración de la mujer, ser sujeto al hombre. A partir de ahí se va construyendo (o reafirmando), esta vez confirmado por las legiones de médicos, científicos, etc.  que dan sentido a sus prejuicios machistas.
De ahí que la pregunta sobre el papel y uso actuales de las Neurociencias sea un elemento esencial. Usar lo que sabemos para confirmar lo que creemos puede ser una trampa que haga que, bajo la apariencia de Ciencia y progreso, se está reafirmando los más retrógrados prejuicios.


Hemos mencionado antes el campo de la Sociobiología y cómo ha sido utilizado para trasladar esquemas de la naturaleza para, en un viaje de ida y vuelta, reforzar estereotipos y prejuicios. Somos introducidos rápidamente en un mundo "sexuado" en donde se da forma a nuestros plásticos cerebros que acaban mostrando lo que se les introduce.
Hoy volvemos a vivir una era retrógrada porque la resistencia —pese a todo— se encuentra en muchos puntos. No se trata de la igualdad de derechos sino de otra cuestión: la profunda marca que nuestra educación (en un sentido amplio) deja en nosotros. Vivimos dentro de burbujas culturales y nos vemos coartados en muchos comportamientos por las restricciones que nos dan en cada cultura sobre lo que se puede hacer, decir o pensar, incluso comer. Hemos sexuado la vida y la conducimos por carriles estrechos.
La profesora Martínez Pulido resalta las consecuencias de lo advertido por Rippon:

En un excelente artículo, publicado en 2016 en la revista The Psycologist, Rippon escribe que los avances conseguidos gracias a los escáneres cerebrales «deberían permitir una mayor comprensión de la verdadera naturaleza de los vínculos entre el cerebro y el comportamiento, y contribuir a disipar muchos mitos. Sin embargo, la difusión pública de los hallazgos conseguidos con tales técnicas no siempre es rigurosa». La prensa populista muestra representaciones a veces recargadas o engañosas, a las que la científica incluye dentro de «la abundante neurobasura existente». Una visión que sería «capaz de afirmar que “las diferencias entre los géneros son tan profundas que los hombres y las mujeres casi podrían pertenecer a especies distintas”».
A lo ya expuesto, Gina Rippon suma las peligrosas implicaciones políticas que tiene el exacerbar esas diferencias. En su entrevista con Julia Llewellyn, explicita: «La neurobasura puede usarse como “ingeniería sexual” para reforzar los papeles y el estatus de las mujeres y de los hombres. Eres lo que tu cerebro es capaz de hacer, y si tu cerebro no puede hacer cosas complicadas como dirigir un país, diseñar un puente, iniciar una guerra, no debes intentarlo y, además, la sociedad debe impedírtelo». Irritada ante argumentos tan precarios, la neurocientífica denuncia: «Retrocedemos directamente a la época victoriana, cuando se afirmaba que las chicas no pueden recibir una educación superior porque interferiría sobre su capacidad reproductora».
En The Psycologist, Rippon insiste en que los medios populistas difunden ampliamente aquellos resultados de investigación que enfatizan alegatos biológicos deterministas, anticuados y caducos. De esta manera, consiguen alimentar la noción de que la brecha de género surge de factores cerebrales fijos que, por tanto, no podemos cambiar.**

La interacción de los científicos con los prejuicios es la misma que la de cualquier otra persona dentro del sistema cultural. Una visión ingenua no definiría como "neutral" y "objetivo" su trabajo. Sin embargo no es así. El conocimiento logra avanzar cuando es capaz de desprenderse de la carga que supone el propio conocimiento. Es la base crítica necesaria.


Usar los nuevos conocimientos para consolidar los roles sociales tradicionales es un juego arriesgado en un mundo en el que muchas mujeres padecen esta estrechez de los estereotipos creados; un mundo en el que muchas mueren intentando ser de otra forma, demostrar lo que pueden hacer, etc. 
Nada está suelto en la cultura, todo está tejido sobre finos o gruesos hilos, según el caso. La desigualdad, los estereotipos, las limitaciones, etc. son difíciles de vencer porque son el hilo del collar cultural. De esta diferencia surgen todas las demás diferencias que se van extendiendo. Pero el núcleo es la diferencia sexual.
Además de vencer desde la Ciencia la resistencia de la Naturaleza para ser comprendida, hay que vencer también la resistencia al cambio cultural. Es más difícil de remover un estereotipo y un prejuicio que una montaña entera. Por eso es importante y necesario que se difundan los cambios y evitar los retrocesos o el inmovilismo. Por eso hay que cuidar los mensajes que se hacen llegar. Si no se hace así, estaremos condenados a repetir los errores que condicionan la vida de las personas, provocando sufrimiento y cercenando sus posibilidades de ser lo que pueden llegar a ser, que es la aventura de la vida.


* "Does your brain have a gender?" BBC 21/08/2019 https://www.bbc.com/reel/video/p07l2bx3/does-your-brain-have-a-gender-
** Carolina Martínez Pulido "La extraordinaria plasticidad del cerebro humano: el enfoque de Gina Rippon" Mujeres con Ciencia 5/06/2018 https://mujeresconciencia.com/2018/06/05/la-extraordinaria-plasticidad-del-cerebro-humano-el-enfoque-de-gina-rippon/
*** Rachel Cooke "The Gendered Brain by Gina Rippon review – demolition of a sexist myth" The Guardian 5/03/2019 https://www.theguardian.com/books/2019/mar/05/the-gendered-brain-gina-rippon-review

martes, 3 de abril de 2018

Un mal chiste


Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Un chiste es un chiste; un insulto es un insulto. Un chiste puede ser insultante, igual que un insulto puede ser gracioso sin dejar por ello de ser un insulto. De lo que estoy seguro es que el concepto "libertad de expresión" no tiene nada que ver con los insultos, sino con el respeto. Se hizo para las ideas, no para faltar a nadie. Pero queda muy "legal" y hasta da un tono distinguido forzar el concepto para convertirlo en una especie de refugio de la mala educación. Y España está siendo cada día un espejo de defectos, en especial, de perversión de los conceptos sanos y respetables para hacer parecer la mala educación un ejercicio de libertad. De verdad, creo que la libertad está para otras cosas y que hay diferencias entre un hermoso poema y un eructo. Los dos expresan al que lo hace, sí, pero dejan a cada uno a su altura.
Todo esto viene por la maldita manía de los chistes regionales y locales, cuna de estereotipos manidos y perversos y el enésimo caso en el que alguien tiene que pedir disculpas por ser chistoso. Me refiero al caso, contado por El País, titulado "Un chiste sobre andaluces de un guionista de ‘Allí abajo’ revoluciona Twitter". Confieso que no entiendo el sentido que se le da en el titular al verbo "revolucionar", quizá sea por darle un poco de épica al asunto. El caso es este:

"La primera vez que escuché la Salve Rociera pensé que el estribillo decía: 'Leo leo leo leo leo', pero luego caí en que era una canción andaluza y eso no podía ser". El viernes 30, Sergio V. Santesteban tuiteó este chiste con la etiqueta #ViernesSanto y desató la polémica. Santesteban es guionista de la serie de Antena 3 Allí abajo, en la que los tópicos sobre andaluces y vascos es uno de sus principales elementos de humor. Sin embargo, el mensaje generó una lluvia de reacciones por parte de numerosos usuarios que pedían explicaciones tanto a él como a la cadena y la productora por el chiste, incluso llegando a pedir su despido.
La reacción de la productora Plano a Plano fue desvincularse del comentario, destacando que se trataba de un comentario personal y un "chiste desafortunado". Otros compañeros de la serie como el actor y también guionista Óscar Terol o el actor Jon Plazaola afearon al autor del tuit su mensaje. Ambos han borrado sus tuits (Terol incluso ha borrado su cuenta de Twitter), que, junto al mensaje de la productora, provocaron una reacción de apoyo al guionista por lo que muchos otros tuiteros consideraban un simple chiste que no debería haber tenido mayor repercusión.*


Ni me indigno ni lo aplaudo. Solo lamento que el "humor" se haya quedado en esto y, sobre todo, que se apele a la libertad de expresión por parte de algunos. Evidentemente, el ingenioso guionista puede seguir haciendo chistes de este cariz o de otro, pero con no reír las gracias es suficiente. Lo malo es que ahora ya no vivimos de hacer reír, sino de causar escándalos, controversias e irritación con los chistes.
Ha habido en estos años más de uno que se llama a sí mismo "humorista" que ha alcanzado notoriedad por hacer este tipos de chistes insultantes. El autor del chiste ha pedido disculpas relativas,  en otro rebuscado ejercicio de ingenio, no se sabe muy bien si por haberlo pensado o por haberlo enviado con esos dedos inquietos a lo Trump.
El tuit, como le gustaba decir a Breton de la escritura, puede ser más rápido que el pensamiento. Por eso acuñó el concepto de escritura automática tratando de burlar la censora razón. A veces da la impresión que algunos hacen lo mismo, primero lo mandan y luego lo piensan.


No creo que haya que darle mucha más importancia al caso en sí, pero sí algo más complicado en estos tiempos de gatillo fácil, reflexionar un poco, que nunca viene mal. Los insultos disfrazados de chistes no son muestras de creatividad real, solo camuflaje para el tópico y la mala leche, que es el punto de sazonado del humor español.
Hace mucho que huyo de las comedias españolas porque recurren en abundancia a este tipo de humor en donde se combinan sexo, regionalismo, política y religión en distintas proporciones. Sencillamente, no entro en este humor. En vez de aprender de Lubitsch, lo han hecho de resacones y despedidas de soltero. No le veo la gracia a Torrentes y similares desde hace mucho. Y han creado escuela. Me resulta incomprensible ver a personas desternillarse con ciertas cosas. Quizá sea un problema de educación, mía o de los otros. 
En vez de dejar claro que es un error, es muy español "sostenerla y no enmendarla". Se trata por ello de construir un gigantesco conflicto, recurriendo a la perversión de la mayor, que es la libertad de expresión. Así lo ha hecho el sindicato de guionistas:

El sindicato de guionistas ALMA también salió en defensa del escritor: "En ALMA defendemos y creemos en la libertad de expresión dentro y fuera de las series, películas y programas que escribimos. Un chiste jamás debería ser razón para penas de prisión o para que nadie pierda su trabajo. Esperamos que productoras y cadenas estén a la altura y protejan de la hoguera de Twitter a los trabajadores que escriben cada semana sus éxitos".*


Esto sí que es un buen chiste, un poco desproporcionado, pero chiste. No se entiende bien a qué viene ese tremendismo. No sé qué tipo de "pena de prisión" se me ocurre para un chiste así. Tampoco que tenga que perder su trabajo por hacer chistes malos, aunque por eso sí se despide a la gente. El chiste era malo, sin más. Pero, cuidado, no vaya a ser que algunos hagan chistes malos para evitar que les despidan y hacer que otros les defiendan. El ingenio da para mucho.

Los chistes basados en estereotipos sexistas, racistas, xenófobos, etc. son peligrosos y no tienen gracia, aunque sí hacen gracia a los sexistas, racistas, xenófobos, etc. Eso es parte del problema. He pasado mucho tiempo con personas de diferentes países y culturas. En vez de reírme de ellos, procuro aprender. Me han enseñado muchas cosas y algo muy importante: a respetar.
En Estados Unidos son muy dados a hacer chistes sobre "canadienses" (vecinos del norte) "mejicanos" (vecinos del sur), "polacos", "judíos", "chinos", "italianos" e "irlandeses". Demasiados clubes de la comedia que llenar.
Hace poco volví a ver una película de los años ochenta sobre cómicos. Son dos comediantes interpretados por Sally Field y un juvenil Tom Hanks. A ella le venden chistes sobre polacos para sus actuaciones. Él se dedica a hacer imitaciones de taxistas chinos dando explicaciones sobre sus recorridos por Nueva York. En Saturday Night Live le dedicaron el otro día un sketch a los irlandeses; era para celebrar el día de San Patricio, decían. A los norteamericanos, como a los británicos, les gusta reírse de las familias grandes y de los matrimonios llenos de hijos, como los católicos. Es uno de sus temas favoritos, como buenos protestantes. Quizá los irlandeses están muy ocupados con sus familias y no tienen tiempo de ir a los clubes a escuchar chistes sobre nacimientos, familias numerosas y bodas. Igualmente los ciudadanos chinos están trabajando duro para sus familias y nunca los verán sentados en clubes de la comedia donde se les insulta.


Es un gran defecto convertir el hecho de nacer en un sitio u otro en motivo de escarnio. Los prejuicios son los padres de los estereotipos. Ambos nos impiden viajar más allá de la zafiedad acumulada. En España tiene además peligros añadidos porque parece que nos sienta mal vivir juntos sin levantar barreras de desprecio y superioridad.
Hacer chistes sobre otros implica presuponer una superioridad sobre ellos. Cuanta más violencia o insultos transmite el chiste, más desprecio se acumula. Lo malo del chiste es que está hecho para que otros se rían, es decir, para que asuman nuestros puntos de vista. Y ahí es donde se produce la tensión. Los malos chistes, como las malas hierbas, donde caen salen sin remedio. Sembrar machismo o racismo despreciando a grupos humanos por el solo hecho de serlo es un mal camino. Como los boomerangs, siempre vuelven y nos dan en el cogote con fuerza proporcional a nuestra estupidez.


El País incluye un vídeo que han titulado así: "VÍDEO: Entrevista con el experto en Derecho Laboral, Daniel Cifuentes, sobre las consecuencias jurídicas para el trabajador". No sé si forma parte del mismo chiste o es otro nuevo.
No hace falta mandar a nadie a la cárcel, amenazarle, insultarle, etc. Pero por favor, no usen el argumento de la libertad de expresión, que es algo por lo que mucha gente muere cada día en el mundo, para justificar una metedura de pata o un mal chiste. Y el que lo ha hecho, que aprenda y procure evitarlo refinando su humor. Insistir en algo que no tiene gracia es condenarse a tener un público que le jaleará, sí, pero no por su ingenio sino porque es incapaz de entender algo más allá. Algunos buscan ese público porque es el más fácil de satisfacer.
Por el tuit que ha hecho público el autor, me temo que no ha entendido o no ha querido entender dónde está el problema. Ha elegido el camino del orgullo ingenioso. Allá él.



"Un chiste sobre andaluces de un guionista de ‘Allí abajo’ revoluciona Twitter" El País 2/04/2018 https://elpais.com/cultura/2018/04/02/television/1522666201_972953.html



viernes, 12 de junio de 2015

Ciencia y lágrimas

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Los caminos de la Ciencia, como los del Arte, son inexorables. Uno se podría preguntar como el Salieri de Amadeus, cómo es posible que la Verdad o la Belleza habiten en una mente tan simple. Y no hay respuesta, solo el misterio de por qué florecen en sitios tan raros.
Esto es lo que nos podemos preguntar —entre otras cosas— después de leer la noticia que el diario El País nos trae en su sección de Ciencia, "Materia", con el titular "Un ‘nobel’ de Medicina dimite por comentarios machistas". Los motivos para la dimisión son estos:

El bioquímico Tim Hunt, galardonado con el Nobel de Medicina en 2001, ha dimitido de su puesto en el University College de Londres tras hacer comentarios machistas durante una charla en Corea del Sur. “Déjenme que les cuente mi problema con las chicas. Pasan tres cosas cuando están en el laboratorio: te enamoras de ellas, ellas se enamoran de ti y, cuando las criticas, lloran", afirmó el martes Hunt en la Conferencia mundial de periodistas científicos en Seúl. El nobel llegó a proponer que hombres y mujeres investigaran en laboratorios segregados.
Hunt se disculpó el miércoles en declaraciones a la BBC, pero a la vez confirmó sus comentarios machistas. "Yo me he enamorado en el laboratorio y otra gente en el laboratorio se ha enamorado de mí y eso perjudica a la ciencia porque es tremendamente importante que en el laboratorio todos estén en igualdad de condiciones", afirmó a la cadena británica. "[También] es terriblemente importante que uno pueda criticar las ideas de otras personas sin criticarlas a ellas. Y si estallan en lágrimas uno se puede refrenar y no llegar a la verdad absoluta".*


Creo que la estupidez es una de las cosas más difíciles de medir con precisión, aunque sea manifiesta. Los psicólogos han tardado décadas en comprender que existen diferentes tipos de "inteligencia". Existen diferentes pruebas o "test", con diferentes grados de acuerdo, para medir las diferencias entre las clases de inteligencia.El señor Hunt daría elevadas puntuaciones en algunas de ellas. Como Salieri, también nos preguntamos ¿por qué diablos se le concedió a este señor tan simple el don de la inteligencia especializada que le llevó a la gloria del Premio Nobel? ¡Tan listo para unas cosas y tan tonto para otras!

La tontería del señor Hunt se manifiesta con claridad en que las disculpas son peores que los motivos para pedirlas, que ya eran malos. Podríamos pensar al escucharle en sus declaraciones primeras que el suyo es un problema de inmadurez, que no ha pasado de la adolecente torpeza emocional, pese a sus setenta y dos años, de creer que todas se enamoran de él y que él se enamora de ellas. Igualmente tonto e inmaduro es su comentario sobre el llanto. Puede que, en su afán científico de probar esas verdades a las que ha llegado, haya decidido verificarlas en sus laboratorios. 

Lo peor del caso es que el señor Hunt se considera demasiado bueno y no puede ver a una mujer llorar. Y eso tiene consecuencias terribles para la Humanidad, puesto que hacen apartarse de la "verdad absoluta" a los científicos incapaces de resistirse a un llanto femenino. 
No sé si realmente el señor Hunt ha vivido estas situaciones o solo las ha soñado, si ha tenido que abandonar verdades probadas ante el llanto estratégico de una mujer que le desarmaba en sus argumentos. Las viejas creencias: el hombre es la razón, la mujer el sentimiento; el hombre es bondadoso y débil y la mujer astuta. 
¿Dónde habríamos llegado si se hubiera conseguido controlar el llanto de las mujeres, elaborar una vacuna para no ceder? Es inimaginable, debe pensar el señor Hunt, que se ve como un Moisés separando mares de lágrimas para que pasen entre ellas los exiliados de la Verdad. Es un Ulises de la Ciencia, encadenado al palo mayor para no ceder ante las llantinas que que llevarían al desastre.
La BBC nos cuenta las reacciones de las científicas —como era previsible— ante las palabras de Sir Richard Timothy "Tim" Hunt:

Female scientists have been sharing "distractingly sexy" photos of themselves after a feminist website encouraged them to respond to comments by a Nobel laureate.
Nobel Prize winner Tim Hunt was roundly criticised when he detailed his thoughts about the "trouble with girls" at a conference of science journalists. "Three things happen when they are in the lab," he said, "you fall in love with them, they fall in love with you, and when you criticise them they cry."
He said his comments were meant to be "light-hearted, ironic comment", but whatever the intention, it went over like a heavy metallic dirigible in a field with some widely acknowledged gender issues. Hunt has now resigned from his position at University College London.
On Thursday the hashtag #DistractinglySexy began taking off, with more than 10,000 tweets in a matter of hours. The trend was prompted by a shout-out by the feminist online magazine Vagenda which urged female scientists to share pictures of themselves at work. WARNING: the photos below are not graphic in the slightest.**


Las fotos que siguen a la información son las de científicas en sus muy poco sexy ropas de trabajo que es para lo que van a los laboratorios y no para lo que el inmaduro Premio Nobel piensa, a tentarle las hormonas juveniles. El sentido del humor de ellas, desde luego, es mucho más sano que el usado por Hunt en las conferencias sobre periodismo científico. ¡Hay que tener poco seso y mal repartido!
En estos tiempos en que los políticos nos fallan estrepitosamente, los científicos deberían quedarnos como refugio, pero mucho me temo que es una vana ilusión. En lo suyo, Hunt debe ser muy bueno y por eso le dieron el Nobel y la reina le premió haciéndole Sir, como a Paul McCartney o a Elton John. Pero resulta evidente que falla estrepitosamente en lo que uno esperaría de los otros tipos de inteligencia posibles.
Alguien que pide "laboratorios segregados" porque tiene incontinencia emocional, debería ser segregarse él mismo distanciándose de las personas a las que les repugne su sentido del humor —si era broma— o su sentido del ridículo —si era en serio—. Esta vez las mujeres no han llorado, sino que se han reído en sus barbas, respuesta más inteligente que las suyas.
Es triste que alguien que podría pasar por la vida siendo recordado por sus innegables aportaciones a la Ciencia y al bienestar humano en su lucha contra el cáncer pueda serlo por tonterías retrógradas de este calibre. Forma parte del misterio de la inteligencia.



* "Un ‘nobel’ de Medicina dimite por comentarios machistas" Materia - EL País 11/06/2015 http://elpais.com/elpais/2015/06/11/ciencia/1434018142_097443.html

** "Female scientists post 'distractingly sexy' photos" BBC Trending 11/06/2015 http://www.bbc.com/news/blogs-trending-33099289


miércoles, 5 de febrero de 2014

La terrorista desechable

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Quizá algunos de los hipotéticos lectores de este rincón recuerden una vieja historia, antes del derrocamiento del presidente Mohamed Morsi, en la que recogíamos la noticia de un divorcio solicitado por una mujer egipcia por las violentas reacciones de un marido funcionario ante los jocosos comentarios que suscitaban sus apariciones en la televisión. La división respecto a las actuaciones del gobierno islamista llegaba a los hogares. La mujer no podía contener sus comentarios mordaces ante las manifestaciones del presidente ahora encarcelado lo que provocaba la ira violenta del marido. Ante tal disparidad de opiniones entre el funcionario oficialista y su crítica  esposa, ella decidió solicitar el divorcio. [ver entrada El divorcio egipcio o ella dijo ¡basta!]. Evidentemente no nos interesaba aquel caso por la "crónica social", sino porque reflejaba simbólicamente, a mi entender, un divorcio real, en los mismos hogares, en la sociedad egipcia, como después se ha podido comprobar sobradamente.
Leo en el diario Egypt Independent una nueva historia que me recuerda aquella, aunque con cambios ilustrativos. Son los comentarios y reacciones de distinto orden que han suscitado las palabras de Mazhar Shahin, imam de la mezquita de Omar Makram, cuando ha señalado que aquellos maridos cuyas esposas pertenezcan a la Hermandad Musulmana y practiquen el terrorismo deberían divorciarse de ellas.  «“I do not care what others say,” he said. “Those women threaten society.”»*


Dar al-Ifta, la importante institución islámica que trata de poner orden jurídico en las declaraciones constantes, que interpretan la religión desde perspectivas muy diferentes, para que los musulmanes sepan qué es acorde con la ortodoxia y qué es mera opinión personal, se ha apresurado a orientar en este asunto:

When it comes to fatwas on divorce Dr. Magdy Ashour, the Academic Advisor to the Grand Mufti of Egypt and Fatwa Trustee at Dar al-Ifta al-Misriyyah asserted that this type of fatwas are given special attention due to the sacred marital bond between spouses and because they affect the most important component of the society, the family, which Islam seeks to preserve.
Dr. Ashour stated that the opinion allowing a man to divorce his wife due to her political affiliation is personal and not a legal verdict. This is because the divorce in such a case is not prompted by any of the reasons discussed in books of jurisprudence.
Dr. Ashour warned against such fatwas that cause discord and disunity. He added that fatwas on matters that require scrutiny are only to be sought from experts who practice fatwa issuance and its particulars.**


Las palabras del imam Mazhar Shahin dejan al descubierto las complejidades de un mundo en el que todo se encuentra vinculado, lo público y lo privado, lo civil y lo religioso, lo político y lo familiar. En este caso, todo converge en la familia, centro de la sociedad, en el que se refleja la totalidad del pensamiento, todos sus niveles de discusión. Lo dicho por el imam Shahin ("he insists that husbands of women who belong to the Muslim Brotherhood and practice terrorism should divorce their wives"*) permite apreciar esa forma integral de pensamiento que incide en la esfera de lo privado a través de lo público, en este caso, político.
La clave del planteamiento, como se puede percibir, está en la palabra "practice". No sabemos si el ser de la Hermandad es motivo suficiente de divorcio o si se requieren las dos cosas, que sea de la Hermandad y además "practique" el terrorismo; o, incluso, que practique el terrorismo sin pertenecer a la Hermandad, que sería una tercera posibilidad de causa de divorcio aunque no se explicite aquí.

La declaración oficial de la Hermandad Musulmana como entidad terrorista convierte a sus miembros en "terroristas" mediante la lógica aristotélica del silogismo que dice que si la Hermandad es un grupo terrorista, todos los miembros de la Hermandad lo son. Eso afecta igualmente a las mujeres casadas: Los miembros de la Hermandad son terroristas / mi esposa es miembro de la Hermandad/ luego mi esposa es terrorista.
Pero de todas las reacciones expresadas, quizá la más reveladora sea una manifestación de apoyo, la de la conocida doctora Soad Saleh, profesora de Jurisprudencia Comparada en la Universidad de Al-Azhar:

Meanwhile, Azhar University Professor of Comparative Jurisprudence Soad Saleh said, “Women of the Muslim Brotherhood are now more dangerous than Jewish women. They approve violence and murder.”
“Muslim men should not marry Muslim Brotherhood woman,” she said in talk show on Sunday adding that her opinion is an edict with evidence. She explained that Islam allowed engagement for cordiality between the couple. “Brotherhood now approves violence and terrorism and hence they are the most dangerous against society.”
 “Islam allowed marriage of Jewish and Christian women as they do not incite killing of Muslims like the Muslim Brotherhood women do,” she added.*

Creo que pocas palabras pueden revelar mejor la complejidad de una forma de pensamiento en el que se ven involucrados tanto elementos del imaginario islámico, tantas reglas, como ocurre en este caso. La doctora Saleh, que es conocida por una mezcla de opiniones "liberales" (es favorable a la reconstrucción del himen o está en contra de que el velo oculte la cara, por ejemplo) y otras más "conservadoras", señala que los musulmanes no deberían casarse con mujeres de la Hermandad. Los argumentos son una mezcla de defensa de la concordia en la pareja y de ataque a la discordia social. Sin embargo, si se sigue el argumento, la concordia estaría garantizada si el hombre formara parte de la Hermandad, en cuyo caso no se daría el primer problema —la discordia familiar—, pero se mantendría la condena a ambos por ser "terroristas". Pero no afectaría al matrimonio.

Resulta interesante ver la gradación establecida sobre la "peligrosidad" de las mujeres, en la que ahora las mujeres de la Hermandad son más "peligrosas" que las "judías" y las "cristianas", porque "ahora" incitan a matar a otros musulmanes mediante actos terroristas. Como puede apreciarse, las piezas se van reorganizando para ajustarse a las nuevas realidades del momento. En una sociedad que pregona que está a favor de no discriminar por la religión, según la nueva constitución enmendada, el matrimonio de musulmanes con judías y cristianas se percibe como un valor de integración social, mientras que se condenada el extremismo islámico, que queda estigmatizado.
Avisar, como se hace, de que un musulmán (un "buen musulmán", se entiende) no debe casarse con una mujer de la Hermandad es levantar una barrera social de una intensidad inusitada, poco comprensible desde fuera. Por eso la llamada a la tranquilidad, en sus propios términos, de la institución jurídico-religiosa Dar al-Ifta. En el mundo musulmán surgen constantemente tipo de opiniones, de llamadas y avisos en muchas direcciones, que buscan el amparo del sustrato religioso —no hay otro posible, pues de ahí deriva toda su jurisprudencia— en sus argumentaciones. Hay que considerarlo desde su propia lógica interna. La política matrimonial es también (y especialmente) política, forma parte de la familia y la familia de la comunidad. Por eso la comparación con los matrimonios con cristianas y judías, que pudieran llegar a crear un conflicto de intereses o una mala influencia.


Puede que algún lector se haya hecho ya la pregunta: ¿debe divorciarse una mujer de un esposo de la Hermandad Musulmana porque es un "terrorista"? En realidad se da por supuesto que la esposa debe secundar al marido, por eso no se plantea el caso de que el hombre sea de la Hermandad. Es motivo para divorciarse, en cambio, si ella es miembro de la Hermandad y él no lo es. De esta forma indirecta, la Hermandad se convierte en un poder externo capaz de sembrar la discordia entre los esposos y hacer que la mujer no siga a su marido. Así se contraviene la ley externa (por pertenecer a un grupo proscrito) y se viola lo sagrado del matrimonio al desobedecer al esposo, dejándose guiar por una fuerza exterior a la pareja, la Hermandad. que es quien realmente la controla.
Por eso, que yo sepa, no se ha lanzado ningún tipo de petición para que las esposas abandonen a sus maridos divorciándose si son de la Hermandad. El peligro es solo, según parece, que los tentáculos de los Hermanos entren en el ámbito matrimonial a través de la mujer. El argumento profundo es, pues, la mujer de la Hermandad no sigue a su esposo sino al Líder Supremo de la organización.

Queda una cuestión: ¿quién es Mazhar Shahin? Hemos dicho que es el imam de la mezquita de Omar Makram. Añadimos ahora que es la mezquita situada en la Plaza de Tahrir y que a él se le conoció y conoce popularmente como "el imam de la revolución". El imam Shahin fue depurado por el gobierno islamista de Mohamed Mursi, concretamente por el ministro Talaa't Afify, de quien dependían las mezquitas, en abril de 2013, acusado de "dividir" a los egipcios con sus sermones "políticos", es decir, las críticas a su actuación gubernamental. Shahin fue sustituido por otro imam partidario de la Hermandad.
Las palabras del imam Sahin —dichas en televisión— desencadenantes de toda esta discusión fueron la siguientes:

“One could marry woman and then discover that she belongs to a terrorist cell. If my personal interest did not conform with country’s interests, then the country’s interest should be above anything. If my wife’s interest did not conform to the national interest then my country comes first. This is the so-called jurisprudence of priorities.”*

Como vemos, él también elabora su propio silogismo desde esa "jurisprudencia de prioridades". Pero sigue sin resolverse la cuestión qué debe hacer una mujer si descubre que su marido es un "terrorista". ¿Es un asunto más delicado? ¿Entra en un orden distinto?

* "Shahin: I insist on divorcing Brotherhood wives" Egypt Independent4/02/2014 http://www.egyptindependent.com//news/shahin-i-insist-divorcing-brotherhood-wives-0
** Dar Al-Ifta Al Miissriyyah "Issuing fatwas on divorce needs special care to preserve families" http://eng.dar-alifta.org/foriegn/ViewArticle.aspx?ID=450&CategoryID=1
*** "" Egypt Independent http://www.dailynewsegypt.com/2013/04/10/mazhar-shahin-suspended/#sthash.TKmhYD19.dpuf



Caricatura de Doaa Eladl sobre la Constitución islamista de 2012
 

domingo, 8 de diciembre de 2013

¡Todos a la caverna! o el sexismo sonriente

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Con cierta periodicidad, nos vuelven a contar lo de las diferencias entre el cerebro "femenino" y el cerebro "masculino", y otra vez con la pretensión de confirmar si los estereotipos sociales sobre "hombres" y "mujeres" se confirman, es decir, si el catálogo de dichos populares son verificados por los descubrimientos científicos. Que los cerebros son diferentes es de una obviedad insultante, ya que ese "homo sapiens" que hemos dibujado no es más que una abstracción con barba, como lo es el "homo economicus", que también tiene barba, casualmente; como también la tiene Dios, por cierto. Demasiadas barbas.
Realmente no sé muy bien si son siempre los mismos estudios los que se citan o que ya solo se financian estudios de este tipo porque van a ser posteriormente citados por los medios de comunicación, uno de los grandes alicientes para la financiación.


En cualquier caso, lo más preocupante es la forma de interpretar y de manejar conceptos entrelazados, unos provenientes de la "cultura popular" y otros llegados de los campos científicos en cuestión. Parece que la idea final es confirmar los estereotipos, una práctica que satisface a los lectores que se ven así ratificados en lo que ellos habían supuesto toda la vida porque lo vieron ellos mismos o porque se lo contaron sus abuelas, por ejemplo. Se saca la conclusión así que somos todos muy listos, que las cosas son como son y no pueden ser de otra manera, porque lo que antes se pensaba que "era así" ahora la Ciencia lo demuestra.
En el artículo del diario El Mundo se hace repaso de diversas investigaciones realizadas a lo largo del planeta que parecen confirmar todas lo que ya sabemos. Podemos leer, por ejemplo:

Neurocientíficos estadounidenses investigaron el año pasado por qué los hombres parecían tener más facilidad para procesar información abstracta que las mujeres, por ejemplo, a la hora de leer mapas. Para ello, pidieron a grupos de ambos sexos que analizaran un complejo diagrama y dibujaran cómo quedaría si le dieran la vuelta. El resultado fue que los hombres lo hicieron más rápido que las mujeres. Más tarde, bajo el escáner, se comprobó que los varones desplegaban una mayor actividad en cuatro áreas del cerebro asociadas a la toma de decisiones, el enfoque en una sola tarea, y la visualización. Según Richard J. Haier, neurólogo pediátrico, los hombres son mejores que las mujeres en determinadas habilidades de visualización espacial. Esta podría ser la causa de que el número de damas en la ciencia, que es de un 50% de media, sobre todo en ciencias de la vida, se reduzca al 95% en ingeniería, matemáticas o física, tal y como explica el neurólogo español David Pérez. En cualquier caso, la ventaja que tienen los varones para leer mapas podría desvanecerse si tuvieran que hacer algo más al mismo tiempo. El mayor número de conexiones en el cerebro femenino permite a las mujeres afrontar más desafíos a la vez. Hay estudios que señalan que ellos tienen la misma capacidad pero simplemente se ponen de peor humor enfrentados a la situación.*


En el párrafo recogido —titulado "El gran conductor", sin que se especifique si se trata de coches, de masas o de corriente eléctrica— se puede comprobar esa habitual mezcla extraña de datos y conclusiones. Siempre parecen sancionar el orden existente que sería el mejor de los mundos posibles. En ese afán explicativo más allá de los datos, se incurren muchas veces en interpretaciones dudosas que tienden a marcarnos las líneas de la eficiencia social dentro de esa aspiración a la perfección del diseño de nuestra vida. Cada uno a lo que mejor le va, parece ser el mensaje que se transmite.
Lo que los experimentos nos transmiten es que hemos hecho un mundo diferenciado y que esas diferencias han sido consideradas determinantes dentro de un círculo vicioso. El ejemplo de la lectura de "mapas" es uno de los más citados siempre porque la gente entiende eso de que "las mujeres se pierden más" y que los hombres llegan antes a los sitios porque son capaces de imaginar recorridos con más facilidad. Se invoca aquello de que ellas se quedaban en la cueva al cuidado de los churumbeles mientras que ellos partían a la caza del bisonte seguros de regresar con las presas que servirían para alimentar a las familias. Es una explicación sencilla y a ver quién dice que no.


De ser cierto, no quedaría excusa alguna a que —por ejemplo— el plano del Metro de Madrid se haya vuelto más abstracto de lo que era, eliminando las referencias al espacio real, lo que permitía calcular las distancias entre estaciones y los lugares más próximos a tu destino. Las líneas ya no se corresponden con los recorridos; solo son la distancia entre dos marcas, no entre dos lugares. Con los mapas actuales, es más difícil realizar este tipo de cálculos: ¿están desarrollados por hombres "abstractos"? ¿Perjudican a las mujeres "concretas"? ¿Diseñan los hombres mapas discriminatorios?
En general, el mundo cavernícola sigue siendo la referencia detrás de nuestros datos y estudios: tras la ingeniería actual, la fabricación de flechas de piedra; tras nuestros modernos GPS, la orientación del cazador. Da cierto miedo sacar consecuencias paralelas al mundo actual por temor a ser acusados de sexistas, algo que efectivamente suelen reafirmar las conclusiones de algunos en la larga cadena que va del experimento al salón de la casa donde el hombre abstracto reposa su día de caza.

La conclusión final del párrafo de la que las mujeres pueden hacer varias cosas a la vez —¿una ventaja o una maldición?— y que existen estudios que demuestran que los hombres poseen la misma capacidad pero que "se ponen de mal humor" si tienen que hacerlo es el típico ejemplo de estas cosas. ¿Han preguntado a las mujeres de qué humor están cuando tienen que hacer varias cosas a la vez? ¿Se ha preguntado alguien si la división de tareas no supone que el hombre realizaba "un" oficio y la mujer se ocupaba de "todo" o casi todo lo demás? Probablemente no. Es un ejemplo típico de la mezcla que suele hacerse en estos textos.
Gran parte de nuestras habilidades cerebrales se deben a nuestro entrenamiento diario y este está fijado por la costumbre, que es lo que decide qué hacemos y qué no hacemos, con el visto bueno o la reprobación social. Se nos permiten hacer ciertas cosas, otras se nos prohíben mediante la costumbre: eso no se hace. La sociedad refuerza ciertas acciones, que quedan marcadas como masculinas o femeninas, de ahí el empeño de la educación no sexista, de no repetir los estereotipos para poder salir de ese "destino social" que tiene poco de cerebral.


Pero donde se suelen reunir todos los tópicos confirmados es en el terreno emocional. La larga tradición de que el hombre es la "razón" y la mujer la "emoción", que el hombre es la "idea" y la mujer la "naturaleza" se lleva al extremo en estos estudios. Nos cuentan en la síntesis del diario:

Más complicado que interpretar mapas puede resultar para un hombre entender las emociones de quienes le rodean, incluso de sus propios hijos. Investigadores italianos han certificado científicamente otro de los estereotipos entorno a los hombres, más concretamente en relación al subgrupo de padres primerizos. Los mismos a los que muchas madres achacan falta de reacción ante las necesidades de sus retoños. Para establecer si esta poca reactividad es pura dejadez o responde a factores neuronales, escanearon los cerebros de hombres y mujeres que oían el llanto de un niño hambriento. Y descubrieron que cuando llegaba a oídos de la mujer, la actividad en dos zonas del cerebro se reducía inmediatamente; concretamente en las áreas donde divagamos, donde dejamos el pensamiento a la deriva, y hacemos planes o soñamos despiertos. De esta manera se desactivan las partes que pueden distraer la mente, lo que permite a la madre pasar a la acción inmediatamente. En los hombres, sin embargo, como anunciaba el estereotipo, no se daba dicha desactivación. Aun así, hay una manera de hacerse perdonar esta incapacidad por parte de las mujeres: haciéndolas reír. Las féminas son capaces de olvidar todo si un hombre les ofrece una de las cualidades que más aprecian, el sentido del humor. La Universidad de Medicina de Stanford, California, ha detectado que la risa provoca en las damas una mayor actividad en las regiones del cerebro en las que se registran sensaciones como el aprecio a otra persona.*


¿Hay mejor abogado defensor que los genes? Por fin queda "certificado científicamente", señala el artículo, que no es "dejadez" escurrir el bulto, que no levantarte si el niño llora es simplemente que "no se te desactiva" tu capacidad soñadora. ¡Qué bonito! ¿Y lo de la sonrisa? "Las féminas son capaces de olvidar todo" si un hombre —¿por qué no una mujer?— las hace reír. A los hombres les gustan las medallas y honores; a las mujeres que las hagan reír. Eso explica porqué el voto femenino suele ser más fiel que el masculino, supongo.

Habrá quien sostenga que la Ciencia es la Ciencia y que sus resultados son los que son y que no tienen porque gustarnos nada. Pero no deja de ser curioso que siempre que se dan estos datos se dan como un destino inevitable, como algo que no tiene arreglo y que mejor no perder tiempo y dinero en intentar corregirlo. Eso va de la segregación educativa a la discriminación laboral, metas poco respetables que para algunos "naturalistas sociales" son el fin de sus acciones.

«Hombres y mujeres han pasado 100.000, 200.000 años, desempeñando roles y funciones diferentes en las diferentes sociedades que han existido, que básicamente han sido las mismas hasta hace 30 o 40 años: el hombre salía a cazar fuera del poblado, y la mujer se quedaba en él con el resto de mujeres y niños», explica el neurólogo David Pérez, presidente de la Fundación Cerebro. «Esto ha hecho que el hombre sea más agresivo y menos convivial, y la mujer más apta para socializar y estar rodeada de personas».


Esto sirve para explicar, por ejemplo, los ultras futbolísticos y los harenes, las patrullas de vigilantes y los conventos de clausura, los verdugos y las enfermeras. Mandar el mensaje de que hasta hace treinta o cuarenta años el mundo era "natural" y que ahora no se siguen esas pautas, es reducir el mundo a la máxima simpleza, un mensaje tópico y peligroso que se enmascara bajo el barniz de lo científico y que muchos interpretan como una confirmación del status quo. ¿Para qué cambiar la naturaleza, lo que es así? ¡Todos a la caverna!
El mensaje de lo "complementario" es el final del proceso de adoctrinamiento científico. Cada uno tiene sus funciones específicas en el orden natural y no hay que deshacer el equilibrio. «[...] las diferencias entre el cerebro de hombre y mujer resultan tan sorprendentes como lo bien que se complementan, explican los científicos.» Que se lo expliquen a los millones de mujeres maltratadas, violadas, acosadas repartidas por todo el mundo, que se lo cuenten a ellas; que les expliquen que los hombres son así —¡qué se le va a hacer!—, violentos, insensibles emocionales, abstractos e imaginativos, mientras que a ellas les ha tocado el complemento armónico: víctimas, exceso emocional, apego a lo concreto, sean pañales o cazuelas.



Mientras no asumamos que nuestra evolución nos ha llevado a ser seres culturales, y que esto implica precisamente nuestra capacidad para modificarnos a través de nuevas formas de convivencia, de voluntad y de conciencia de libertad, que nos alejamos de nuestros destinos violentos, de mera reproducción y supervivencia, mediante el Derecho, el Arte, la Ética, la Cocina, la Medicina, etc., de todo aquello mediante lo que podemos convertirnos en seres de cultura, estaremos tirando piedras a nuestro propio tejado. Lo que aprendemos de nosotros mismos debe servir para corregirnos y mejorarnos, no para condenarnos a una vida cerrada que nuestra propia evolución nos abre.
No, pese a lo que afirma con rotundidad  el titular del artículo, "Hombre/Mujer somos dos mundos aparte" (algo que cualquier talibán aceptaría sin problemas), vivimos en el mismo mundo. Y cuanto más hagamos por comprenderlo, mejor.



* "Hombre/Mujer somos dos mundos aparte" El Mundo 8/12/2013 http://www.elmundo.es/cronica/2013/12/08/52a3332961fd3dbc0a8b456a.html