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miércoles, 17 de junio de 2026

El miedo a los otros

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Los partidos políticos españoles juegan con la paciencia del respetable. ¿Cuánto tiempo se puede asistir a este triste espectáculo que parece no terminar nunca? ¿Cuáles son sus efectos en el conjunto del sistema? ¿Cómo afecta a sus seguidores; cómo afecta al resto?

Es ingenuo pensar que esto no tiene un efecto sobre el conjunto de la ciudadanía. Al no exigir mínimos de votos, el sistema permite ganar elecciones con un solo voto. Todo lo que sea abstención, abandono de la ciudadanía no hace sino distorsionar la forma en que se reparte el poder.

Ya tenemos una distorsión con lo que los grupos pequeños sacan de rentabilidad con arañar unos votos a los grandes o que se deje de votar mientras sus votos no decrecen en la misma proporción. Los pactos a los que asistimos con lo que supone de desvío de la intención real de voto son un efecto distorsionante que hace que grupos con pocos votos consigan acceder al poder y a las instituciones mediante pactos. Dejar caer a los gobiernos en los que se han incrustado, a derecha e izquierda, no es una opción viable pues pierden lo que han logrado.

En 20minutos vemos uno de estos casos por la izquierda:

El ministro de Cultura y portavoz de Sumar, Ernest Urtasun, ha descartado este martes la salida de su espacio político del Gobierno de coalición por los casos de presunta corrupción que cercan al PSOE, como el de Leire Díez o la imputación del expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

"Si el señor Feijóo espera que salgamos del Gobierno para que entren ellos, lamentablemente eso no va a pasar", ha asegurado en una entrevista en La Hora de La 1, en la que ha resaltado también que Sumar está en el Ejecutivo para "transformar la realidad de la gente".

Urtasun ha criticado que el líder de PP "diga que la solución a los problemas de corrupción es que vuelva el partido de la Gürtel". "Es un poco ridículo", ha incidido para después asegurar que no van a aceptar "lecciones" precisamente de una formación que es por ahora la única que ha sido condenada por corrupción en España. *


El argumento dado es una forma de justificación burda, que se encubre con la posible llegada de la oposición en unas próximas elecciones un mal absoluto. Esto supone una conversión en absoluto el mal que representa la llegada de los otros, frente a otro menor que sería el mantenimiento de un gobierno y, por supuesto, su participación en el mando y al frente de instituciones. En resumidas cuentas, dejar de ser ministro.

Por el lado de la derecha ocurre una justificación. La extrema derecha es mala hasta que sus votos son necesarios para alcanzar o conservar el poder en autonomías o ayuntamientos. El procedimiento es el mismo, mirar hacia otro lado, plantear que es peor no aceptar estos trueques y, por ello, justificar la adopción de medidas que pueden ir directamente contra los principios programáticos de los partidos y sus compromisos con los votantes.

Da igual que se esgriman principios mesiánicos o salvíficos, como hace el ministro de Cultura de Sumar. El hecho es similar: lo importante es estar arriba, en el poder. El principio de "ocupación" espacial es donde estoy yo no está otro.

Hoy no sabemos qué son los principios políticos; solo hay uno: estar en el poder para que no estén otros. Por este principio todo lo demás se relega, pasa a ser secundario. No importa lo que defienda tu socio de gobierno, no importa lo que pueda hacer, lo autoritario o corrupto que pueda ser. Se aplica ese principio de que los demás son el mal absoluto y que todo es mejor que su llegada.

Curiosamente este es un principio trumpista que el presidente norteamericano aplica a menudo. Él es la opción divina; los demás, la infernal. Como en otros supuestos, el mal sobre los principios democráticos está hecho.



El sistema español está cogido con alfileres; nadie es lo suficientemente fuerte como para poder gobernar en solitario, que se ha considerado una forma autoritaria, algo que ocurrió con la criminalización sistemática del bipartidismo, un principio convertido en doctrina de los grupos pequeños para evitar algo que había sido frecuente, el llamado "voto útil", es decir, no votar a los "tuyos" sino a aquellos que eviten que salgan los otros. Evidentemente, en Europa hay países absolutamente democráticos con bipartidismo.

De la misma formas se destruyó la posibilidad de los llamados "partidos bisagra", es decir, partidos de centro, moderados a los que podían recurrir unos y otros para tener gobiernos estables. Su función precisamente era llegar a lo que hemos llegado, a la radicalización, a un sistema polarizado y donde se azuza el miedo a los otros para poder gobernar. España se ha ido cargado sucesivamente sus partidos centristas, como el CDS o Ciudadanos, y se han potenciado los grupos más radicales por la derecha y la izquierda, con lo que se vive de esta tensión constante, con este hacer que el ciudadano viva en el miedo a los otros.

Esto no es bueno y tiene dos efectos: apatía, indiferencia, por un lado, y polarización y radicalización, por otro. Es ya demasiado tiempo de crisis, como vemos en el titular inferior de hace un año. Hemos ido a peor y sus efectos de futuro son imprevisibles.


Expansión, 19 de junio de 2025

 

* "Sumar descarta salir del Gobierno por la presunta corrupción del PSOE: "Estamos para transformar la realidad de la gente"" RTVE.es 16/06/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260616/sumar-descarta-salir-gobierno-presunta-corrupcion-psoe-estamos-transformar-realidad-gente/17117029.shtml



lunes, 8 de junio de 2026

La lucha por el control de la verdad

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

De un político se espera que no pierda los nervios en una entrevista, pero Donald Trump no es exactamente un político o lo es de una clase muy especial. La creencia en que se puede controlar todo y que los demás van a aceptarlo es propia de Trump, acostumbrado a ejercer el control y que se admita como realidad cualquier cosa que diga. Esta vez no le han salido las cosas como quería y ha estallado en la entrevista.

Gran parte del poder de Donald Trump reside en la aceptación incuestionada de los demás, que se ven obligados a seguir sus afirmaciones en silencio. Parece que ese momento de "fuerza" está empezando a volverse contra él.

Nos cuentan en 20minutos lo ocurrido en una entrevista televisiva. Tras señalar la resistencia de la entrevistadora desde el principio:

El enfrentamiento verbal escaló cuando Welker le ha recordado que no existían pruebas de tales acusaciones. Ante esto, Trump ha reiterado que las elecciones presidenciales de 2020 -en las que perdió contra el demócrata Joe Biden- fueron "amañadas" y ha asegurado, sin aportar evidencias, que actualmente se está produciendo un "fraude" en el recuento de votos de las primarias de California. 

"Hay pruebas tremendas, no hay más que pruebas. Las elecciones fueron amañadas", ha insistido el exmandatario ante las réplicas de la periodista, añadiendo sobre la situación en California que "solo hace falta mirar". Ante la insistencia de Welker por obtener datos verificables, Trump ha comenzado a descalificar directamente a la entrevistadora y a los medios de comunicación. 

"Son corruptos, igual que tú eres corrupta. Tu prensa es corrupta y 'Meet the Press' es corrupta", ha apuntado el mandatario. Finalmente, tras acusar a la cadena de ser un "canal sesgado y corrupto", Trump ha decidido dar por terminado el encuentro de manera unilateral: "Vamos a dejarlo aquí porque ya he tenido suficiente". * 

Trump vive su propia versión de la historia y los demás deben aceptarla. Es su forma de entender el poder, que es la capacidad de imponer un discurso y un contenido. Desde el principio Trump se ha movido entre la imposición y la descalificación, la amenaza y el insulto personal. Llevarle la contraria en lo que él quiere imponer como "verdadero" es arriesgado por los poderes que mueve tras las cámaras o en la prensa.

Una prensa libre es una prensa independiente con la fuerza necesaria como para preguntar, para pedir explicaciones sobre lo que se pretende que transmita. Imponer o no dar explicaciones es lo característico de las dictaduras. ¿Están preparados los Estados Unidos para aceptar que han colocado en la Casa Blanca un presidente autoritario, un presidente con el que hay que escribir "T*r*u*m*p"?

No sé bien la respuesta a esta pregunta. Solo sabemos  que son cada vez mayores las presiones y censuras o las respuestas insultantes y airadas, como la que se nos describen en el artículo citado.

En el modelo político que tiene en la cabeza el presidente no cabe la duda o plantar una versión de la realidad diferente a la suya... y eso tiene un nombre. Fueron los cómicos los que marcaron el camino, los que plantearon las discordancias entre la realidad y su versión trumpista. Es lo carnavalesco lo que canaliza la crítica al poder. Por ello fueron presionadas sus empresas y despedidos, sacados de sus programas, mientras eran señalados también como "corruptos" desde la Casa Blanca. Tampoco es casual que la mayor parte de sus pérdidas de control sea con mujeres. Al narcisismo se le añade el machismo.

Y este modelo autoritario ha seguido creciendo conforme aumentaban las críticas a la sinrazón presidencial. Trump no admite la divergencia porque tiene que hacer ver su poder, algo esencial para él, algo por encima de instituciones, equilibrios de poder, etc. No se trata de aceptar dos caras de lo que ocurre; se trata de imponer la suya y sin pruebas, como le reclamaba la periodista Kristin Welker. Lo que dice debe ser aceptado en su integridad y pedir pruebas es un desafío. El poder no necesita pruebas en la versión trumpista. El poder es la prueba. Un poder que necesita justificarse no es poder.

Esta idea está en Trump desde el principio, desde antes de llegar a la Casa Blanca. Por eso poníamos ayer el principal acento en la afirmación de Peter Hegseth, su Secretario de Guerra, sobre que "la fuerza es la paz". Es la base peligrosa del trumpismo y lo vemos en las aplicaciones de la política norteamericana. Se siente como el más poderoso y los demás deben doblegarse a su fuerza y a la que hay tras los discursos, algo esencial en su forma de sentirse.

La mayoría de esas acciones que nos parecen extravagantes, sin fundamento, son la forma de demostrar su poder. La mayor irracionalidad de lo que hace es una forma de consolidarse como más poderoso. Todo lo demás no es más que corrupción. El narcisismo de Trump le lleva a la imposibilidad de haber sido derrotado en las urnas; es superior a su sentido de la realidad, que debe ser modificada. Nunca reconocerá que fue ganado limpiamente. El asalto al Capitolio fue la aceptación por parte de sus seguidores radicalizados por su afirmación de que "le robaron" las elecciones. Volvemos al mismo punto.

Agradecemos y aplaudimos a la periodista Kristin Welker su pregunta y no haber cedido ante las afirmaciones sin pruebas. Es la forma arriesgada de demostrar la importancia del buen Periodismo. Esperemos que su intervención sirva para despejar algunos males que se han instalado en la sociedad norteamericana, que se aleja progresivamente de sus ideales de libertad y respeto democrático. En algún momento se producirá la reacción de defensa de los principios democráticos. Hasta el momento son episodios aislados del valor de actores y actrices, de periodistas, etc. que se atreven a llevar la contraria a esa falsa realidad que trata de imponerse en los discursos del trumpismo. La lucha por el control de la "verdad" es dura y es esencial para el presidente y los que le siguen. Es la base sobre la que justifican sus actos.


* "Trump abandona cabreado y entre gritos una entrevista con la NBC e insulta a la periodista: "Eres una corrupta"" 20minutos / EFE 7/06/2026 https://www.20minutos.es/internacional/trump-abandona-cabreado-entre-gritos-una-entrevista-con-nbc-insulta-periodista-eres-una-corrupta_6980317_0.html



lunes, 1 de septiembre de 2025

Trump, patología del poder

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Lentamente, Estados Unidos va reaccionando ante las acciones de Donald Trump. Lo hace en las calles, mediante manifestaciones, y lo hace también desde las instituciones y los tribunales. Los norteamericanos, muy divididos entre el apoyo y el rechazo a lo que se considera un abuso de poder, una extralimitación en sus capacidades.

Trump tiene una visión personalista e ilimitada del poder. Él es el poder y el poder no tiene límites para conseguir sus objetivos, se ajuste o no a la ley. Por eso Trump necesita de la excepción. El mecanismo de actuación es claro y forma un patrón: primero establece la gravedad de una situación; después recurre a las leyes excepcionales que le permiten tomar soluciones ajustadas a esa gravedad.

Si se establece, por ejemplo, que todos los inmigrantes son "criminales", se puede invocar leyes que los traten como tales. Si señala que una ciudad, como ha hecho, está desbordada por la criminalidad, que es insegura, una amenaza, inmediatamente se manda a la Guardia Nacional y a los marines, quitándosela de las manos a sus gestores.

Es lo que pretende hacer con la ciudad de Chicago, siempre con ciudades regidas por los demócratas. El titular de 20minutos de ayer, "El alcalde de Chicago desafía a Trump y ordena a sus funcionarios oponerse a la posible militarización de la ciudad", con texto de Europa Press, describía esta situación ante lo que se espera de Trump: 

El alcalde de Chicago, Brandon Johnson, ha firmado este sábado una orden ejecutiva en la que decreta a los distintos departamentos de la administración de la ciudad que no colaboren con las fuerzas federales en caso de su posible despliegue en las calles de Chicago, desde los servicios jurídicos hasta la Policía local.

"La razón por la que esta orden ejecutiva es tan crucial es porque sabemos que este presidente se está comportando fuera de los límites de la Constitución", ha asegurado el regidor ante los medios tras la firma.

Tras el operativo implementado en la capital estadounidense, Washington DC, bajo el pretexto de combatir la criminalidad poniendo en sus calles a la Guardia Nacional —finalizado con más 700 detenciones—, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quiere replicar estas medidas en más ciudades estadounidenses, entre ellas Chicago. "Chicago es un desastre", mencionó en una declaración en el Despacho Oval. 


Las decisiones primeras tomaron por sorpresa a los políticos al frente de las instituciones. Ahora ya saben hasta dónde puede llegar Trump y el partido Republicano detrás.

En otros momentos ya hemos tratado aquí la sensación de "guerra civil" ante la situación en Estados Unidos, algo que sus medios van desarrollando en editoriales y artículos. El sistema norteamericano precisamente se enfrenta a una crisis sin precedentes. Es una crisis social, de hasta dónde se puede llegar, y una crisis institucional, de hasta dónde se puede resistir.

Trump no quiere o no puede ver más allá de sus deseos —esa gorra propagandística con el lema "Trump was right about of everything"—, que se deben hacer realidad de cualquier manera. Y lo que le permite actuar es esa declaración de la gravedad de las situaciones, lo que le permite "soluciones" rápidas y hacerse con el poder parcial. Necesita proclamar el caos, las situaciones de peligro, para poder presentarse como "salvador", como productor de orden y seguridad.

La declaración del alcalde de Chicago se anticipa a lo que ya ha hecho en Washington DC, como se señala en el texto de EFE, y lo que se ha producido en el estado de California, otro bastión demócrata. La estrategia general es muy rudimentaria pero eficaz hasta el momento: los estados y ciudades controladas por los demócratas son un peligro para la propia ciudadanía. Por eso la alerta dada por el alcalde de Chicago es una advertencia doble, a las instituciones de la ciudad para evitar la "ocupación" y al propio Trump sobre lo que puede ocurrir.

Otra noticia importante es la declaración de ilegalidad sobre los aranceles aplicados a los países, que de igual forma se ha hecho invocando el "peligro" para los Estados Unidos. En RTVE.es nos explican así el fundamento legal: 

La decisión confirma que Trump "se extralimitó" en su autoridad al usar una ley de 1977, conocida como Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA), para imponer sus impuestos aduaneros. La ley fue creada para ser usada únicamente en casos de emergencia, según el argumento del fallo.

El fallo involucra los aranceles que Trump había aplicado bajo la ley citada y que incluyen los más polémicos y duros aplicados contra China, Canadá y México. Además, también las tasas que el presidente autorizó para otros países como India este mes.** 


El patrón es el mismo, la declaración de "emergencia" para poder usar poderes extra que se le conceden a la presidencia de manera excepcional, pero que Trump ha convertido en "normalidad" con sus actuaciones, De ahí sus valoraciones extremas de cualquier situación; es lo que le permite usar las medidas.

Que Donald Trump posee un sentido enfermo de lo que es el poder lo sabemos desde hace tiempo. Estamos hablando de un presidente que instigo el asalto armado al Capitolio cuando debía ser relevado en el poder. La mayoría del pueblo norteamericano respaldo esta acción antidemocrática llevándolo de nuevo a la Casa Blanca, creando una situación que no sabemos cómo puede acabar. En su primer mandato, Trump fue rodeado por "asesores" que trataban de controlar sus excesos y sus actitudes antidemocráticas, que forman parte de su narcisismo. Las dimisiones se sucedían en su equipo. Pero Trump aprendió y en su vuelta a la presidencia se ha rodeado de radicales poco democráticos y ambiciosos. Ha creado escuela y compiten por sucederle llegado el momento.


La distancia entre los republicanos y los demócratas ya no es solo de votos y presentantes. Es algo mental, una distancia enorme en la apreciación de la realidad y sobre cómo se debe responder desde las instituciones. El ejemplo (el mal ejemplo) de Trump ha llevado a la creencia antidemocrática del cumplimiento de un "destino", "dios lo ha querido", y los rivales no lo pueden evitar.

Que esto esté ocurriendo en un país democrático, de amplia tradición democrática, es grave y debería servir de aviso. Lo malo es la seria fractura de la vida en Estados Unidos, donde puedes ser declarado como "antiamericano" por oponerte a sus deseos y forma de ver el mundo. Igualmente, los efectos fuera, apoyando a dictadores de diversos modelos, son negativos para el mundo.

La asociación norteamericana de psicólogos prohibió los análisis de la personalidad de Trump señalando que no había una exploración real. La Historia y la Política no serán tan delicados. Es necesario comprender bien su patología y lo que supone de perversión de la democracia.

Trump ha dejado de ser una curiosidad producida por los Estados Unidos. Las advertencias del alcalde de Chicago no serán las únicas. Veremos cómo acepta Trump el desafío, qué ocurre finalmente con la ilegalización de los aranceles. 

2017

* "El alcalde de Chicago desafía a Trump y ordena a sus funcionarios oponerse a la posible militarización de la ciudad" 20minutos 31/08/2025 https://www.20minutos.es/internacional/alcalde-chicago-desafia-trump-ordena-funcionarios-oponerse-posible-militarizacion-ciudad_6240500_0.html

** "Un tribunal federal considera ilegales los aranceles de Trump pero los deja vigentes a la espera de una posible apelación" RTVE.es /Agencias 30/08/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250830/tribunal-federal-considera-ilegales-aranceles-trump-pero-deja-vigentes-a-espera-posible-apelacion/16711531.shtml

domingo, 17 de agosto de 2025

La nuevas reglas del poder

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Estos últimos años nos están trayendo una revisión absoluta de lo que significa el "poder" dentro y fuera de los países, además de su efecto en las relaciones internacionales. Se ha modificado el sentido de ser poderoso, es decir, los límites y formas de actuación y, esto es importante, que ha sido tanto en las democracias y en las dictaduras. Ahora, ser poderoso es otra cosa porque son otras las formas de demostración, sus signos y maneras. En esta nueva era mediática, ser poderoso significa también parecerlo, manifestarlo a través de una expansión de sus límites.

La confluencia en el tiempo de líderes como Donald Trump y Vladimir Putin está marcando esta época de anómalos liderazgos. La tradición democrática estadounidense se ve pisoteada por un presidente que derriba las barreras a golpe de "acciones ejecutivas" en el interior y aranceles en el exterior, que actúan como "sanciones" contra aquellos que simplemente no le gustan, como ocurre con Brasil, en donde "castigan" a su amigo golpista Bolsonaro.

En este nuevo mundo de los poderosos, estos no ocultan sus filias y fobias, no tratan de usar la "justicia" como excusa, sino que pueden manifestar sin rubor alguno sus arbitrariedades. Es una forma de manifestar ese poder: lo hacen porque pueden. No hay teoría del poder más allá de esta afirmación, que convierte a George Orwell en profeta de este mundo. El poder no razona, impone. Razonar es de débiles y cuanto mayor sea la arbitrariedad, mayor poder se percibe.

La reunión de Putin y Trump en Alaska ha sido un gesto para la galería. Trump está empeñado en ser Premio Nobel de la Paz, tal como le propuso otro aprendiz de dictador, Benjamín Netanyahu, un discípulo aventajado. La forma de congraciarse con el poderoso es apoyarlo en estas ridículas propuestas. Solo la vanidad le mueve al encuentro del que todos han advertido que el único beneficiario es Vladimir Putin, que le ha tomado la medida a la vanidad de Trump.

Putin, cuyos opositores tienen la mala costumbre de caer de puentes y ventanas, envenenarse con polonio y otras sustancias del mismo mortífero poder, se ha reunido con Trump en Alaska, todo un símbolo. ¿Quién estaba en "casa"?

Si Trump esperaba avanzar hacia el Nobel sacando algo de la reunión, se equivocaba. La "propuesta de paz" es sencilla y clara. En 20minutos nos la explican:

El presidente de Rusia, Vladimir Putin,  habría exigido que Ucrania ceda las regiones de Donetsk y Lugansk en su reunión con Donald Trump en Alaska. Eso es lo que aseguran cuatro fuentes con contacto directo con las conversaciones entre los dos países al diario inglés Financial Times. Según este medio, el líder ruso habría exigido, así, que Ucrania se retirase de esas dos regiones a cambio de frenar sus ataques y de no llevar a cabo nuevas ofensivas. 

Según el medio británico, además, Trump habría comunicado lo exigido por Putin al propio Zelenski, así como a otros líderes europeos a través de varias llamadas. En ellas, asimismo, Trump les instaba a abandonar sus esfuerzos para asegurar un alto el fuego desde Moscú. 

De lograrse, esta medida le daría a Moscú el control total de un territorio que ha ocupado de forma parcial desde hace más de una década y donde sus tropas han ido avanzando más rápido desde el pasado mes de noviembre en el contexto de la guerra contra Ucrania. * 


Es decir, la "paz" para Putin es quedarse con lo conquistado, no retroceder un metro, y estar preparado para el próximo asalto. No hay más. Putin se ha hecho la foto y ha vuelto a Moscú a contarles a todos que Rusia sigue firme con él al frente. Se lo ha dicho, de tú a tú, al presidente norteamericano.

Putin le tomó la medida a Trump hace mucho tiempo; comprendió bien su narcisismo absoluto y su manejo de la imagen que el presidente norteamericano necesitaba. Los argumentos de Trump necesitan concluir que el mundo le necesita para ir bien y que todo lo que va mal se debe a otros. Lo repite una y otra vez: la guerra de Ucrania no se habría producido con él en el poder; es la guerra de Biden. A él solo le cabe la paz. El propio Putin le ha comprado el mensaje adulando el ego de Trump. A Putin le interesa un Trump en la Casa Blanca.

El manejo de este tipo de recursos de interpretación favorable del pasado posible es una de las características de Donald Trump. Es su destino histórico lo que le convierte en la solución a cualquier problema existente. Increíblemente, le funciona; la gente lo cree.

La toma de California por los marines y ahora la de Washington DC sustituyendo a los responsables de seguridad ante los "peligros" de una "delincuencia desbocada" es una forma insólita de ejercer el poder, esta vez en el interior.

Trump en este caso extrapola el presente al futuro. Gracias a estas acciones, esas ciudades invadidas por militares no se convertirán en infiernos de delincuencia, según su pronóstico. La rebelión contra esta forma de actuar no ha tardado en producirse:

Este lunes Trump declaró una "Emergencia de Seguridad Pública" y tomó el control de la Policía de Washington D.C. También el presidente republicano confirmó la activación de unas 800 tropas de la Guardia Nacional dentro de sus esfuerzos por "restablecer el orden público", basado en una cláusula de la Home Rule Act.

Para el mandatario estadounidense, estas acciones son necesarias debido a la "ola de delitos" que sufre la ciudad. Sin embargo, las autoridades locales insisten en que las cifras actuales de los crímenes han bajado desde el repunte de 2023.

Trump ya había nombrado el lunes a Cole para hacerse cargo del Departamento de Policía Metropolitana. El miércoles, el presidente de EE.UU. expresó que buscará extender el control federal sobre las fuerzas del orden en la capital tras considerar que los 30 días estipulados en la ley "no son suficientes" para "combatir el crimen".** 

El uso de cualquier estratagema de este tipo se basa solo en su palabra en la valoración de las situaciones presentes y un futuro aterrador del que sus intervenciones libran. Se trata, por supuesto, de castigar las zonas de voto demócrata y hacer ver que él es la solución por sus decisiones extremas. Trump convierte las decisiones excepcionales en acciones estratégicas contra sus rivales. De esta forma, el poder se reconfigura y es usado de forma agresiva contra los demócratas o cualquiera que se le oponga.

Esto tiene su equivalente en la política arancelaria exterior, que ha quedado directamente en sus manos y sirve para definir amigos y enemigos. Trump da peregrinas explicaciones sobre estas decisiones, como que la Unión Europea fue creada para "fastidiar" a los Estados Unidos.


Trump tiene "explicaciones" que muestran al mundo que actúa por el bien de los Estados Unidos. Sin él, sin sus acciones justicieras, el mundo se abalanzaría hacia el caos. Pese a que se declara como Príncipe de la Paz, la dura realidad es la contraria. Las guerras llaman a las guerras porque una distrae de otras y hoy la mayor o menor visibilidad es determinante. Comenzar una guerra con una visita a la Casa Blanca asegura que los Estados Unidos de Trump la verán con buenos ojos, no hablemos ya si, como alguno ha hecho, se solicita el Nobel para Trump. También se ve con buenos ojos si se crean cárceles para los deportados, convirtiendo a los países en prisiones en las que no se pregunta y espacio fotográfico para los visitantes líderes republicanos.

Lo de Rusia era una tradición dictatorial de toda su historia, dictaduras sostenidas por nobleza, popes y comisarios políticos. Pero lo de Estados Unidos es bastante novedoso y abre unos peligrosos caminos para muchos otros países que se apuntan a este tipo de liderazgos en los que vale todo, en los que el poder es el eje de actuación.

La reducción de los valores democráticos atacando en el interior aprovechando el presidencialismo personalista de Trump y apoyando dictaduras en el exterior tiene consecuencias graves hoy y en el futuro. Trump ha subvertido el concepto de "aliados" en torno a principios democráticos compartidos y lo ha convertido en el de "cómplices".


La mera invocación de peligros imaginarios desata decisiones impresentables para un país que se decía democrático. Trump ha arrastrado —y se ha dejado arrastrar— al Partido Republicano, convirtiéndolo en una herramienta autoritaria a su servicio. Han salido a la luz sus capas más integristas en una sociedad cada vez más manipulada en torno al "líder supremo".

Los Estados Unidos hoy chantajean a los países con aranceles o con defensa, obligando a comprar y vender lo que es su propio interés. Ya no se colabora; se impone. Todos los recursos de fuerza son válidos para esto. Se penaliza a los que no aceptan sus condiciones. Eso vale para la venta de armas a Ucrania y quedarse con sus recursos minerales o para castigar a las empresas norteamericanas que produzcan fuera. Todo pasa por el Despacho Oval.

La forma de afrontar el poder desde Moscú y Washington va perdiendo diferencias en un mundo cada vez más manipulado y violento. 

 

* "Putin propone a Trump quedarse con el este de Ucrania a cambio de congelar la guerra" 20minutos / Agencias 17/08/2025 https://www.20minutos.es/internacional/putin-propone-trump-quedarse-ucrania-cambio-congelar-guerra_6236758_0.html

** "El Gobierno de EE.UU. retrocede sobre el control absoluto de la Policía de Washington D.C." RTVE.es / Agencias 15/08/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250815/autoridades-washington-demandan-gobierno-trump-toma-hostil-policia/16698157.shtml

 

sábado, 2 de agosto de 2025

El agresivo presidencialismo de Trump

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Al mundo no le es fácil sustraerse a los actos y palabras de Donald Trump, que es algo más que presidente de los Estados Unidos. La variedad de titulares y frentes nos hacen ser plenamente consciente que su presidencia establece nuevos límites y funciones que anteriormente no habían sido explorados.

Lo primero que el noticiario de RTVE.es nos contaba era el envío de dos submarinos nucleares hacia Rusia y la amenaza sobre el fin de la guerra en Ucrania, sobre cuyo desarrollo no ha dejado de actuar en una dirección u otra según soplaran los vientos del momento.

Como reconocen muchos, el problema con Trump no es solo lo que hace o puede hacer sino la enorme incertidumbre que genera. En un mundo que se ha convertido en "mercado", la incertidumbre es el mal que temen las corrientes de intereses que lo recorren.

Nos quedamos en lo anecdótico, como que se quede con una medalla deportiva o decir que no le molestaría ser "papa", pero lo malo está tanto en lo que hace como en lo que los demás piensan que pueda hacer. Ese es el rasgo más daño hace y por el que le temen. Nada parece que pueda fijarle límites y él se mueve en todas direcciones. El problema es que lo hace fuera del marco de su país y sus efectos llegan hasta los confines del planeta en todos los órdenes.

Me llama la atención un párrafo de Marshall McLuhan, profeta de tantas cosas, sobre lo característico de la presidencia norteamericana en su "Comprender los medios de comunicación. Las extensiones del ser humano" (1964). En el inicio de la obra, señala que

Aparte de la monarquía, la Revolución Norteamericana no tenía ninguna institución legal medieval que descartar o erradicar. Por otra parte, muchos han sostenido que la presidencia estadounidense se ha vuelto mucho más personal y monárquica de lo que pudo ser nunca ningún monarca europeo.* 

El problema con Trump no es solo que sea "más personal y monárquica", sino que a esa idea de poder "absoluto" se añade la imprevisión, por no utilizar otras expresiones más duras que pongan en cuestión su forma de funcionar. Siempre hemos sabido del "personalismo" de la figura presidencial norteamericana, pero Trump le ha dado un peligroso sentido nuevo cuando puede amenazar desde su propia percepción distorsionada del poder.

Antes de que llegara por segunda vez al poder, nos llamó la atención una respuesta que dio en 2002 a preguntas sobre su película favorita, Ciudadano Kane. Quién seleccionó a Trump para hablar de Kane sabía lo que hacía. Trump no entendía, según contestó, para qué servía el poder si no se divorciaba; el poder es precisamente lo que te permite tener lo que quieres.

Me pareció en su momento que la respuesta dejaba al descubierto la mentalidad de Trump: ¿de qué te sirve ser presidente de los Estados Unido, el país más poderoso del mundo, si no puedes conseguir lo que quieres? Y ese "lo que quieres" no tiene límites ni matices.

Hoy Trump tiene el poder absoluto y, con él, posee la "verdad" absoluta, algo que se produce cada vez que nos explica el funcionamiento del mundo que controla. El mundo según Trump es sencillo: lo bueno es obra suya; lo malo de los demás.

Dos noticias superpuestas en el diario El País nos muestran dos caras de Trump: "EE UU envía dos submarinos nucleares a zonas cercanas a Rusia" y "Trump despide a su responsable de Estadísticas Laborales por los malos datos de empleo en julio". La primera, se nos dice, responde a las palabras despectiva que el expresidente ruso, Dimitri Medvédev, le ha dedicado. Trump, que no deja de insultar a media humanidad, responde enviando submarinos nucleares con el riesgo que supone de adentrarse en un conflicto. El despido de la responsable de las estadísticas del paro norteamericano, señala, forma parte de una conspiración política que supone aportar datos negativos. No es la primera vez que aplica estos argumentos conspirativos para tapar los efectos negativos que puedan producir sus acciones.

Ambas noticias forman parte de esa mentalidad absolutista, arbitraria y sin límite que le caracteriza y que McLuhan anticipaba como posibilidad. Al no tener esos modelos autoritarios, el sistema presidencialista norteamericano se muestra en toda su crudeza y arbitrariedad.

Una de las clásicas críticas al modelo democrático hacía hincapié en el peligro de "elegir mal", de que el "pueblo" fuera víctima de los demagogos. Trump se enfrenta diariamente a los poderes de equilibrio, de la prensa a los jueces, pasando por los que se le oponen en ambos partidos, contra los que arremete a la más mínima. Lo preocupante son los "apoyos" populares que cosecha y le siguen como a un iluminado, 

Los grandes poderes económicos tienen claro qué buscan y encuentran, aunque cada vez sea más difícil tener planes con tanta variabilidad e incertidumbre. Pero ¿qué saca el pueblo? Eso es lo que está poco claro y cuando las cifras del desempleo aumentan, según Trump, es una conspiración.

Trump no ve límites a sus actuaciones. El mundo es su escenario. Presiona, amenaza, cambia de opinión constantemente. Eso no es bueno para nadie. Es lo que McLuhan supo ver como problema de la institución presidencial, que podía traer un "presidente absoluto". Había que esperar a que apareciera el peor presidente para comprobarlo.

jueves, 28 de diciembre de 2023

Poder

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Estamos metidos en un callejón sin salida. ¿Es posible satisfacer a los múltiples grupos que integran los grupos minoritarios que apoyan al grupo mayoritario en el poder? Puede parecer una pregunta rara en muchas partes del mundo, pero no en España, país fraccionado en grupos y subgrupos, escisiones, acuerdos cambiantes, etc.

De algo así nos habla el artículo de Álvaro Carvajal en El Mundo, con su título "Los socios de Díaz en Sumar empiezan a revolverse: "Actúa igual que Podemos"". La expresión "los socios de Díaz" ya debería ponernos sobre aviso. Implica que hay un gobierno dividido (PSOE y Sumar) una de cuyas divisiones (Sumar) se vuelve a dividir en otras muchas. Lo que pueda haber más allá es ya fruto de la individualidad inquieta que lleva a hacer rentable la separación. La tendencia descendente de la política española se mantiene y eso, claro, trae problemas ascendentes, es decir, con los de arriba. Son problemas que de abajo le llegan a Susana Díaz y de ellas hasta el PSOE, que con quien discuten.

Con la oposición se polemiza, pero con los socios se discute, algo mucho más doméstico y personal. Uno debate con la oposición, que está para eso; pero se discute por detalles del poder con aquellos que se han hecho con el ministerio o el puesto institucional para el que tenías programado a uno de los tuyos y que ahora se ha quedado sin él (y está enfadado, claro). Ese enfado por incumplimiento suele acabar mal, pues lo acaba pagando de puertas para dentro.

Puede que los políticos luchen por sus principios, pero se pelean por los cargos. Este aspecto es esencial para poder crear las alianzas necesarias para colocar al personal político en los cargos públicos.  El altruismo es algo que queda muy bonito, pero es necesario tomar con cierta prevención. Las noticias de las fuertes subidas de sueldo en estas fechas suele indicar el grado de solidaridad con el resto de la población, que les mira con recelo, pues algunas cifras rondan el 18%, que es mucho subir.

De ahí que, una vez constatado esto, la "nueva política" se haya llenado de jóvenes hartos de ser explotados y con pocas perspectivas de mejora. No hay mucho donde elegir y la política no es mala decisión de futuro en este sentido. Nunca se bajan el sueldo y puedes tener cuerda para rato.

En el artículo citado, las gentes del sub-Sumar, los partidos pequeños, se quejan de que no son tenidos en cuenta. Se han cogido sus votos y representantes, pero no sacan lo que esperaban, por lo que se produce el choque:

Fuentes de uno de esos partidos molestos expresan sin tapujos la «decepción» que sienten ante «la versión 2.0» de lo que había antes cuando mandaba Podemos. «Se está haciendo lo mismo que hacía Podemos», critican, y se está perdiendo la oportunidad de cambiar e instaurar una «nueva cultura política».

En este sentido, denuncian que todo lo que ha ido decidiéndose desde el mes de julio a esta parte se ha tomado «fuera» del órgano de coordinación de la coalición y tan sólo por personas próximas a Díaz. Hablamos, entre otras cosas, del reparto de las portavocías del Congreso y los puestos en la Mesa de la Cámara. Ése es un órgano fantasma.*


Pues está claro. Los cargos no llegan y se producen los primero tanteos molestos. Se exige la parte que toca del poder en términos "ocupacionales". ¡Tanta campaña para esto! ¡Tanto pedir el voto y ahora...! Los partidos pequeños tienen que elegir entre la presión al poder que no les compensa o desaparecer. Un partido que no satisface las ansias de sus militantes acaba condenado a desparecer.

Pero estos males solo lo son mientras no hay perspectivas. En otra noticia del mismo diario se nos cuenta lo rápido que han solucionado sus disputas allí donde aumentan las posibilidades. El titular nos lo indica: "Sumar y Podemos pactan presentarse juntos a las elecciones de Galicia tres semanas después de romper en el Congreso". ¡Pues no se ha tardado en superar la ruptura! Unas veces se presenta la "ruptura" como una cuestión de principios y otras veces se presenta la "reconciliación" como una cuestión de principios. Por principios que no quede. Lo importante es que quede claro quién ocupa qué.

Sumar y Podemos han llegado a un acuerdo para presentarse en coalición a las elecciones de Galicia del próximo 18 de febrero apenas tres semanas después de romper en el Congreso, donde los morados dieron un portazo unilateral a la alianza de las generales para marcharse al Grupo Mixto.

Ahora las dos fuerzas políticas hacen de la necesidad virtud y han alcanzado un nuevo pacto que, a falta de una ratificación formal por cada una de las partes, unirá otra vez sus destinos en unas elecciones. En este caso, las gallegas. Esta alianza contará como tercer gran actor político con Esquerda Unida (EU), la marca gallega de IU, la federación a la que pertenecía la líder de Sumar, Yolanda Díaz, hasta 2019. A estos tres partidos se sumarán otros más pequeños como Equo o Alianza Verde.

Esta conjunción de fuerzas no tiene otro objetivo que volver a entrar en el Parlamento de Galicia, donde el espacio de la izquierda alternativa al PSOE desapareció después de las elecciones de 2020 después de un estrepitoso resultado que les dejó sin ningún escaño. Para conseguir ese regreso, Díaz lanza como candidata a la gallegas a Marta Lois, una persona de su absoluta confianza y a la que nombró en agosto portavoz del Grupo Parlamentario de Sumar en el Congreso. Sin apenas tiempo para asentarse regresa políticamente a Galicia, donde ya ejerció como concejal en Santiago.**


Esto de las "marcas" de unos y otros está "marcando", perdón por el juego de palabras, la política española, que se vuelve confusa, contradictoria y, lo peor de todo, demasiado personalizada. Es alrededor de la persona, de sus filias y fobias, como se construye el partido mínimo que participará en algo más amplio que, a su vez, formará parte de algo más amplio, con posibilidades de llegar a un gobierno en algún nivel.

Esto contribuye a que se hayan creado dos mundos paralelos, el de los políticos y el resto, que les mira tomando notas para saber quiénes son, dónde están, qué quieren, etc.

Hemos pasado de un bipartidismo por muerte calculada del centro político, a un espacio confuso y polimorfo; gritón porque necesita atraer la atención mediática y social. Este último factor pasa a ser decisivo, pues hay que arañar esos votos que permitan que te necesiten para llegar al gobierno.

Enfados con los socios, apaños con los rivales... Las variantes son más interesantes que ese diálogo para besugos que es la política de los grandes bloques, la que les sirve para la escenificación de la necesidad de su propia existencia. La consecuencia es el "populismo" político, que se extiende por todo el mapa tremendista.

Los líos por la derecha no son menos con sus pactos, pero se quedan en un escalón escalones y no en tres, lo que simplifica mucho las cosas, aunque cueste algún que otro disgusto. 

En las primeras elecciones española, ¡ya ha pasado tiempo!, participaron más de 500 partidos políticos. La debacle fue total y en la siguiente solo sobrevivieron los que tuvieron la capacidad de aliarse, refundirse, disolverse, etc. Pero este tipo de encuentros y desencuentros actuales es otra cosa. Otra forma de ver el poder. Este conseguir mediante la presión dentro de grupos y coaliciones, cada uno remando hacia un lado para no perder protagonismo, es nuevo. Todos intentan apuntarse los tantos que les permitan mejorar en las siguientes debilitando a sus socios, lo que hace todo más complicado. Ahora las luchas son dobles, con el que está dentro y con el que ha quedado fuera. Así no es fácil nada.

 

* Álvaro Carvajal "Los socios de Díaz en Sumar empiezan a revolverse: "Actúa igual que Podemos"" El Mundo 29/12/2023 https://www.elmundo.es/espana/2023/12/28/658c6444fc6c83d52f8b45c5.html

** Álvaro Carvajal "Sumar y Podemos pactan presentarse juntos a las elecciones de Galicia tres semanas después de romper en el Congreso" El Mundo 27/12/2023 https://www.elmundo.es/espana/2023/12/27/658c67f6e85ece2b2b8b4597.html

miércoles, 9 de agosto de 2023

Los nuevos libros de texto rusos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La Historia es una disciplina muy compleja en muchos sentidos. Quizá la cita más célebre sobre la Historia es aquella que apuntaba a que la escriben los vencedores. Como tal, surge en el siglo XIX como un auténtico soporte de los nacionalismos que se disgregan de la unidad de los imperios, sometidos a dinastías que creaban sus propios discursos, sus versiones oficiales. El mundo se tiene que justificar y refundar porque ya no es aceptable la estructura preexistente. La Historia cuenta y la Historia explica, justifica.

La crisis de la "gran Historia" es la del propio mundo y su capacidad de entenderse a sí mismo. Cuando los fundamentos son sometidos a revisión crítica, el concepto estalla y de los pedazos surgen "historias" más modestas en sus pretensiones que se alejan cuanto pueden del poder y suelen ser críticos con él en muchas ocasiones. Otros, en cambio, siguen a su sombra. La historia se vuelve plural y quebradiza, con múltiples versiones alternativas, en constante reescritura y discusión.

Donde antes algunos se atrevían a pensar en un movimiento prescrito para la "Humanidad", ahora saltan pequeñas e interesantes disciplinas, que van de la Historia de las Mujeres a la de la vida cotidiana, pasando por una historia oral que había sido considerada poco fiable. Todos quieren instaurar su historia porque es lo que da entidad; es el discurso, el signo, quien da la forma. Precisamente porque esa Historia absoluta salta por los aires es posible hacer historias parciales de casi todo, lo que permite muchas perspectivas.

Hemos visto en estos días pasados, por ejemplo, el problema que se la plantea al "histórico" Egipto cuando tiene que conciliar su pasado faraónico con otras "historias" más "africanas" y se le plantea el problema de cómo ven unos y otros ese pasado desde un presente más abierto. Cada uno usa la historia en su beneficio y para crear un discurso que vertebre el conjunto, el sentido de todo, que imponga un orden determinado. Un discurso oficial histórico puede entrar en conflicto con el discurso popular de un programa de televisión en donde se muestra a una Cleopatra "negra". Eso les resulta "intolerable" a muchos, incluidas las autoridades egipcias.


La Historia se hace con las Academias y por los académicos, con las revistas científicas, pero también con las series televisivas, con películas y novelas. El salto de la leyenda a la historia es hoy el regreso a la cultura popular que crea sus propios mitos y desarrollos, reescribe conforme a los gustos de públicos y gobiernos. No he visto, por ejemplo, artículos académicos sobre el nuevo cine histórico chino hacia el exterior, con sus películas heroicas de enorme presupuesto para fortalecer el "orgullo patriótico chino", tal como Estados Unidos usó el cine para crear su imagen bélica durante y después de la II Guerra Mundial. 

En el diario Albawaba leemos una noticia que nos recuerda todo esto. Su titular es "Russia glorifies war in Ukraine through school history books" y nos lleva al problema de la Historia en la Educación. Hemos hablando de medios, de cine, de académicos, etc. pero ningún elemento es más sensible que la educación a la Historia. Si su finalidad es crear el sentimiento de grupo y de trascendencia a través de la idea de "nación" y de "destino histórico" o cualquier otra fórmula que explique el devenir, el sistema educativo es allí donde aprendemos lo que somos y a dónde pertenecemos. La explicación se hace básica en este sentido. El "libro de Historia" define límites y explica causas, nos identifica, nos une y nos distancia de otros.

En el texto de Albawaba se nos dice: 

ALBAWABA- As the new school year approaches, Moscow has introduced a series of history textbooks that present a revised version of Russia's invasion of Ukraine, aiming to shape the narrative for the younger generation.

This move is part of a broader effort by the Kremlin, under the leadership of Vladimir Putin, to exert tighter control over historical accounts taught in schools.

The trend of influencing historical narratives within educational institutions has gained significant momentum since Putin's decision to initiate a full-scale war on Ukraine in 2022.

This campaign has resulted in a renewed emphasis on presenting the invasion as a "special military operation" undertaken as part of Moscow's perceived historical mission.

The targeted audience for this narrative shift is young Russians, with the new history book tailored for 11th-grade students, typically around 17 years of age.*

El día en que Putin salga del Kremlin (en cualquier forma o estado), se llevara el fantasma de un Rusia que escribió y describió a su gusto. Desaparecerán con él esos libros de texto que los niños rusos habrán aceptado.

Recuerdo el caso de una joven deportista que llegó a otro país. Su sorpresa fue mayúscula porque lo que veía cada día no se parecía en nada a lo que le habían contado durante años sobre el país en el que se encontraba. Había conservado su mirada crítica y lo que esperaba ver cada día no aparecía nunca. Decidió desertar y no regresó a su país.

El nuevo libro de texto para el inicio del curso cambia el mundo para que siga siendo igual. Los rusos deberán amar y dar gracias por tener la suerte de vivir bajo un gobernante que todo lo hace bien y que quiere lo mejor para ellos y la Santa Rusia. Rezarán cada día, con las bendiciones del Patriarca de Moscú, otro gran aliado de la Historia, porque Putin siga allí.

El libro de Historia no puede estar equivocado porque sería un contrasentido. Está escrito y lo escrito es verdadero, no puede ser un engaño. La verdad se oficializa en las escuelas, donde se va a aprender verdades. Cuando los niños escuchen algo en casa que contradice lo que pone en sus libros, se lo recriminará a los mentirosos. ¡Está en mi libro!

Albawaba


Se nos dice que los niños y jóvenes aprenderán conceptos como "desmilitarización" y, uno esencial, "desnacificación", mediante el cual comprenderán el generoso esfuerzo de la patria con Putin al frente para mejorar a sus queridos vecinos.

En el texto se recoge destacado un tuit sobre el asunto:

A new Russian history textbook for schools exposes long-term plans of Russia. Next Russian generation will know that Ukraine is a “nazi state”, that bolsheviks granted independence to Finland, that the West has stolen all Russian assets and many other interesting things.

    pic.twitter.com/9qw4KlqzrQ

    — Olena Snigyr (@olena_snigyr) August 7, 2023 

Estos fenómenos se dan allí donde el poder no tiene apenas resistencia o donde la desvergüenza puede sorprende a todos con sus desafíos. La tentación de escribir / reescribir la historia para mantenerse en el poder es grande. Hoy lo hacen efímeramente los gabinetes de comunicación llegando a manipular a sus lectores convenciéndoles de casi cualquier cosa.

En mis zappings diarios paso por el llamado Canal Historia y siempre están hablando de extraterrestres por llegar y de aquellos otros que llegaron y construyeron pirámides o cualquier otro tipo de obra que nos sorprenda. Me intriga que se dedique tanto trabajo e inversión a contarnos estas cosas una y otra vez. Una sociedad ignorante es la mejor víctima para la manipulación. Ese es un principio universal que vemos todos los días en muchos puntos del globo.

Lo malo es cuando las democracias comienzan a compartir técnicas con las dictaduras. Podemos entender que un dictador nos engañe para mantenerse en el poder. Pero si las mentiras se convierten también en Historia oficial en las democracias solo queda el aislamiento mental, el refugiarse en un mundo cerrado en el que no se deje entrar todo esto que nos ofende la inteligencia.

Hace apenas unos días comentábamos aquí otro "género", el de los discursos golpistas del poder en Níger. Es el comienzo del mismo proceso: crear una realidad a través de los textos. El poder necesita decirnos todo, hasta los mínimos detales para poder controlar el mundo. Solo los cientos de miles de retratos de al-Sisi en Egipto y una Cleopatra blanca; es un victoria épica en una batalla; es un golpe de Estado que dice que no le decían la verdad al pueblo de Níger, pero que ahora sí. Son los libros escolares de Putin. Todo son variantes del mismo proceso de control por los discursos.

Cuando Putin salga, pasará como Con las salidas de Stalin o Hitler. Los libros desaparecerán, los planes de estudios cambiarán y los niños —muchas familias lo lamentarán— no podrán reaprovechar los libros de Historia rusa de sus hermanos mayores. "¿Pero ha cambiado tanto?", preguntarán algunos padres. 

* "Russia glorifies war in Ukraine through school history books" Albawaba 8/08/2023 https://www.albawaba.com/editors-choice/russia-introduces-new-history-textbooks-commending-military-actions-ukraine-1529701