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viernes, 12 de mayo de 2023

Las agresiones en la Sanidad

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

De nuevo noticias de agresiones al personal sanitario de los hospitales y centros de salud. De nuevo, la comunidad valenciana aparece en el foco del problema, aunque los casos se reparte pon toda España con mayor o menor frecuencia y gravedad.

La pregunta siempre queda en el aire: ¿por qué se agrede a las personas de las que depende tu salud, los que están para atenderte? También son cada vez más frecuentes los casos de errores médicos que saltan a los medios de comunicación por diagnósticos errados o tardanzas en la atención. ¿Está conectados de alguna forma estas dos situaciones? ¿Va la gente condicionada por la información sobre los errores y tiene un efecto de intensificación de la crispación?

En RTVE.es se ocupan del problema de las agresiones en la Comunidad Valenciana y la petición de protección por parte de la comunidad sanitaria, que se ve expuestas a ellas.

El presidente de la ADSCV, Carlos Fornes, ha recordado que las agresiones al personal sanitario en la Comunitat Valenciana "siguen aumentando año tras año sin que la Administración haya puesto las medidas educativas y legislativas necesarias para frenarlas". En 2022, ha lamentado, solo las agresiones a médicos que acabaron en denuncia aumentaron con 25 en la provincia de Valencia, 12 en Castellón y 19 en Alicante.

Fornes ha asegurado que "si se sumaran los casos no denunciados y las amenazas, coacciones y el trato vejatorio que recibe el personal sanitario a diario, las cifras reales se multiplicarían por diez".* 

El aumento de las agresiones, vejaciones, amenazas, etc. parece ser resultado del tiempo de espera o, al menos, eso se deduce cuando se señala, en un enlace a otro artículo anterior, que los médicos de atención primaria pueden llegar a atender a 65 pacientes en un día. Dividan la duración de la jornada laboral por el número de pacientes y saldrá una atención más que precaria para el paciente y abusiva para los profesionales que les atienden. El problema se puede afrontar como exceso de pacientes o como carencia de médicos y demás personal sanitario. O, también, como las dos cosas juntas.

El envejecimiento de la población se lleva recursos, pero también son los efectos del sistema laboral que produce un mayor desgaste y muchas veces la necesidad de la baja. Esto se ve en la propia respuesta de los médicos:

Según ha afirmado, los profesionales del centro de salud llevan a cabo su labor en un contexto “insoportable” debido a las continuas amenazas, intimidaciones e insultos, lo que ha llevado a numerosas bajas de personal, “con ansiedad y un ambiente de tensión constante”.*

Si los propios médicos piden bajas ante la situación estresante y peligrosa que vive, ¿ocurre lo mismo con los que llegan a los servicios de atención solicitando sus bajas ante lo que padecen en sus propios trabajos? ¿Aumentan las bajas cuando empeoran las condiciones de trabajo? Probablemente sí; en cambio, es poco probable —alguno puede pensar lo contrario— que trabajar en malas condiciones y exceso de horas sea bueno para la salud. El agotamiento, el estrés, etc. son un buen caldo de cultivo de accidentes y enfermedades.


Lo que me ha llamado la atención es el párrafo final del artículo en el que el presidente de la ADSCV, Carlos Fornes —quien presenta los datos de la Comunidad Valenciana—  hace una petición:

Por esta razón, ha reiterado la necesidad de implantar la Educación en Salud en el ámbito escolar para "poner en valor" la Sanidad y a los profesionales sanitarios; aumentar los recursos preventivos para garantizar la seguridad de los profesionales y pacientes, y endurecer las penas recogidas en el Código Penal para disminuir las agresiones físicas y verbales que padecen los profesionales sanitarios.* 

 Que se pida que en el sistema educativo se incorpore una asignatura en la que se enseñe que no hay que agredir, insultar, amenazar, etc. al personal sanitario me parece un tanto extraño por su especificidad. Creo que la Educación en Salud no es lo mismo que educación en las situaciones sanitarias. Una cosa es enseñar a tener una vida sana y otra tener que decir que está feo agredir a los médicos y demás personal.

¿Cree alguien que no se sabe? La queja forma parte del mismo problema general de educación cívica, por un lado, y de estado social alterado en el que vivimos por causas que habría que empezar a poner sobre la mesa con realismo y honestidad.

Vivimos en la época del reproche mutuo ante la incapacidad de resolver los problemas reales. El problema no es el sistema sanitario, que los tiene propios, sino un problema social que se manifiesta a través de estos síntomas. Vivimos en un clima de alteración y tensión continuas, acelerados y sobrecargados, lo que convierte cualquier interacción en un problema de relación que se traduce en agresividad, en conflicto.

Hay un aumento de la violencia. Hay un aumento en la violencia de género, igualmente en las escuelas, ¿por qué no en centros de salud, hospitales, ambulatorios...? Si las condiciones negativas se multiplican por todo el espectro social, ¿qué de extraño tiene que los puntos de mayor tensión se conviertan en "explosivos", en altamente conflictivos?


Ahora bien, ¿es "solo" una cuestión de "educación"? Si lo es... malo, porque el sector más conflictivo es hoy el educativo. Si a quienes se les reclama que "eduquen" en saludo, está sometidos a los mismos problemas, será difícil que haya arreglo de alguno de ellos.

Hemos llegado, creo, a un punto crítico en el que la violencia se vuelve contra las propias instituciones (educativas, sanitarias, políticas...). Eso es lo que percibimos cada día a través de los medios y de las instituciones que vigilan ciertos parámetros sociales. Cuando se nos avisa del crecimiento de la violencia escolar o del acoso en el trabajo, cuando se nos dice que aumentan las tendencias suicidas, que empeora la salud mental, etc. ¿a qué creemos que se refieren? ¿Creemos que una misma persona se comporta de forma diferente en un lugar u otro? ¿Es pacífico el acosador en otros ámbitos? ¿Dónde estalla el que se siente explotado en su trabajo? El que llega a un Centro de Salud, ¿en qué estado llega? Los médicos y demás personal, saturados como están, ¿cómo se recibe a los que llegan? Estamos demasiado preocupados por nuestras propias cifras sin tener en cuenta que todos formamos parte de algo más grande, que es la sociedad, donde se entremezclan los problemas, donde lo que te pasa en un lugar lo llevas a otro.

No creo que sea necesario explicar en un aula que no hay que agredir a los médicos. El hecho de que haya que explicarlo es lo inquietante, lo que hay que indagar por qué se produce... junto a todos los demás aumentos de la violencia, en las aulas, en los patios, en los fines de semana, en las fiestas, en el tráfico, en las violaciones en grupo... La separación de las cifras por sectores nos engaña, nos hacen percibir un fraccionamiento de la sociedad en compartimientos estancos, algo que no existe. Todo está relacionado, todo es interacción, todo es acumulable. 

Necesitamos menos "expertos" y más personas capaces de ver problemas en su conjunto, cómo son manifestaciones de principios, de situaciones generales. Pensar que hay que enseñar en la escuela que es malo agredir a los médicos

Mientras no se profundice en las causas, no se logrará (si es posible) arreglar algo. El recurso a la violencia para todo es un problema de valores que se traslada por todas partes. Si vemos y sufrimos violencia, respondemos con violencia. Hay muchas formas de violencia más allá de la agresión. Finalmente estallará en esa violencia que consideramos causa, pero que es también efecto. Hay violencia directa, como una agresión; pero también hay mucha violencia de otro tipo, acumulada, que acaba estallando contra uno mismo (aumento de suicidios) o contra otros (agresiones, violaciones...). No es cuestión de un tema en nuestro libro escolar diciendo que está feo agredir. El problema es que haya que decirlo, que se haya llegado a ese punto.

 

* "Cierran un centro de salud en Valencia por la baja laboral de sus profesionales tras sufrir amenazas y agresiones" RTVE.es / Agencias 11/05/2023    https://www.rtve.es/noticias/20230511/cierran-centro-salud-valencia-baja-laboral-agresiones/2445445.shtml


sábado, 11 de marzo de 2023

Atención a la atención médica

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Las noticias  sobre la atención médica se suceden en los medios. De seguir así constituirán una sección específica, los "sucesos médicos", es decir, la recolección de hechos violentos, disfuncionales, etc. que se relacionan con la atención médica.

Aquí hemos tratado en varias ocasiones este fenómeno que ocupa cada vez más espacio mediático, por un lado, y en nuestras conversaciones cotidianas, donde se expresan las experiencias del día a día.

Me vienen a la memoria algunos largos viajes en tren —hace décadas— en los que la gente compartía sus experiencias. "¿Y para qué han ido ustedes a Madrid?" —se preguntaban para ir matando el tiempo. "Nos han mandado a ver al especialista" — comentaban los interpelados. En pocos minutos se contaba la enfermedad causa del viaje, a lo que respondían otros con sus experiencias médicas en una especie de competición sobre cuál era la enfermedad más grave, rara o larga en su tratamiento. El hecho de que no existan aquellos trenes, con sus compartimentos de ocho personas hizo pasar a la historia estas conversaciones médicas de viaje. Hoy todos vivimos en internet y salimos un rato a la realidad para comer e ir al baño.

Las agresiones a médicos y demás personal sanitario se están convirtiendo en una situación cada día más habitual. Le echamos la culpa de la pandemia a todo, pero mucho me temo que los aplausos que se dedicaba a los sanitarios cada día, a las siete de la tarde, han pasado a la historia sustituidos por las agresiones sin horario específico.

En RTVE.es titulan con un preocupante "Las agresiones a los médicos baten récord en 2022: las mujeres y la atención primaria, principales víctimas". Nos explican: 

En la mayoría de los casos, los médicos tienen que sufrir amenazas e insultos. Concretamente, en el 84% son este tipo de vejaciones, y mayoritariamente las mujeres son las que las sufren.

Además, durante el pasado 2022 las lesiones a los médicos aumentaron un 3% y estas agresiones ya representan el 16% de las sufridas por parte de los profesionales del sector.  Según los datos del informe anual, de las 843 agresiones comunicadas, el 10% acabó en baja laboral. 

En un año marcado por la continua elevada presión asistencial de la atención primaria, dos de cada diez agresiones no estuvieron relacionadas con la atención médica o cuestiones asistenciales. Dentro de este ámbito, destaca que la mayoría fueron por el tiempo en ser atendidos (64,3%), seguido de un mal funcionamiento del centro médico (24,9%) y de todo lo relacionado con los protocolos COVID-19 (11,7%). *


 

Este tipo de situaciones es característico del primer escalón, es decir, agresiones a aquellos que están en primera línea, los que tienen que dar la cara ante los pacientes. Esto establece ya una primera división entre los que toman decisiones alejados de los problemas y aquellos que padecen sus consecuencias en sus propias carnes. La mayor parte de los problemas que crean situaciones de conflicto son debidas a las políticas y decisiones tomadas en despachos, no en consultorios, lo que lleva a una guerra doble: con los de arriba, los decisores —las autoridades políticas y sanitarias— y con los de abajo, con aquellos a los que hay que atender de mala manera o los que padecen los errores provocados por la situación laboral en la mayoría de los casos. En este sentido, ese 64,3% debido a la tardanza en ser atendidos es bastante claro.


Una serie de problemas de la Sanidad tienen que ver con cómo se concibe esta. La lucha en defensa de la Sanidad Pública es un ejemplo claro. La destrucción, devaluación, o reducción de un modelo público eficaz está en el frente de batalla. Lo que sí está claro es que el modelo sanitario está encima de la mesa, que es un debate permanente porque los conflictos —las agresiones y demás— cobran cada vez más importancia. Los temas debatidos van desde el número de pacientes atendidos a la desaparición de los centros en los pueblos, pasando por la teleasistencia y sus problemas.

Lo hemos dicho en muchas ocasiones: los dos grandes pilares de una sociedad moderna son la educación y la sanidad. Tenemos graves problemas en ambos y debería haber grandes pactos que garantizaran que no son campos de batalla política, de especulación o de abandono en cualquiera de sus vertientes, de la financiación al personal, de la investigación médica y farmacológica al desarrollo tecnológico aplicado.

Cada día aparecen cifras negativas en muchos sectores que, sencillamente, se ignoran. Esto vale para el suicidio infantil y juvenil, la salud mental o las agresiones médicas, como en este caso. Los datos de agresiones son muy claros: 

Las agresiones a los profesionales de la medicina batieron récords en el año 2022, con las mujeres y los médicos de atención primaria como principales víctimas, según datos del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos. 

En total, durante el año pasado, los médicos comunicaron 843 acciones violentas, lo que supone un aumento del 38% respecto al año anterior.  De todas las agresiones sufridas, el 61% corresponde a las mujeres, un dato que consolida la tendencia de los últimos años, en los que se reflejaban que las mujeres acaparan la mayor parte de las agresiones. Además, la mayoría se concentran entre los colegiados más jóvenes.*


Que sean las mujeres y los más jóvenes no es una casualidad. Se trata de que se desplazan a los que tienen menos "argumentos" a los puestos que empiezan a ser peligrosos. Es decir: a los últimos en llegar se les manda allí donde existe riesgo: son los que no pueden decir que no. Las agresiones implican una falta de respeto, pero también de respaldo a los que las sufren. Las consecuencias son muchas veces las bajas, producidas por los efectos de su propia ansiedad. Si uno acude cada día a trabajar con el miedo a ser atacado, insultado, agredido, etc. la salud se resiente.

Los políticos han conseguido elegir las peleas en las que participan y dejar de lado otras, las más importantes. Son ellos los que marcan la agenda de debates o discusiones. Los ciudadanos tienen otras preocupaciones importantes que, sin embargo, quedan muchas veces de lado. Las cifras de agresiones en el sector nos están indicando algo, un estado social, una irritación que se acumula y estalla ante la falta de soluciones en cosas importantes, como es la salud.

Redacción Médica

En una España que envejece, estresada, la salud es esencial, un sector en crisis que solo se enfoca desde la rentabilidad, como ha ocurrido con las residencias de mayores, cuyo desastre la pandemia ha dejado en evidencia con decenas de miles de muertes sobre las que se trata de pasar de puntillas. Somos el país de mayor consumo de ansiolíticos, cuyo reverso son esos estados de ansiedad que acaban estallando en las consultas, en los centros de salud, en la atención primaria o en cualquier otro lugar del sector.

Mal pagados, estresados, con largas y agotadoras jornadas de trabajo, ahora maltratados también el sector sanitario se merece un mejor trato, algo que repercutirá en nuestra propia salud. Cuidando el sector nos cuidamos a nosotros mismos. Es nuestra salud lo que realmente nos estamos jugando.

 

ABC

* "Las agresiones a los médicos baten récord en 2022: las mujeres y la atención primaria, principales víctimas" RTVE.es 9/03/2023 https://www.rtve.es/noticias/20230309/agresiones-medicos-baten-record-2022-mujeres-atencion-primaria-principales-victimas/2430731.shtml

- Informe agresiones 2021

- Informe agresiones 2017-2018