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martes, 15 de noviembre de 2022

De Callao a Cibeles, la prueba de la política madrileña

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Me llama la atención un titular del diario El Mundo relacionado con la propuesta de la ex ministra Reyes Maroto para las elecciones a la alcaldía madrileña. El titular en cuestión es el siguiente: «El socialismo madrileño duda de Reyes Maroto: "Andas con ella de Callao a Cibeles y no la para nadie"». Esta teoría del reconocimiento público supongo que se basa en experimentos científicos, como por ejemplo recorrer los puntos mencionados (variables en cada ciudad) acompañado de dos controladores, uno con un cronómetro y un contabilizador del número de personas que te reconocen, pudiéndose establecer un índice de reconocimiento callejero con el que evaluar a los candidatos. Por supuesto, los candidatos no deben saber cuándo se realiza el experimento para evitar que se dediquen a inaugurar, dar ruedas de prensa o ir a partidos de deportes populares en los días previos. Todo muy científico.

En el diario se nos explica:

En el PSOE cierran filas en torno a la designación de Reyes Maroto como candidata oficial al Ayuntamiento de Madrid. «No es un sapo que nos tengamos que tragar», resume de forma gráfica un cargo público del partido dando a entender que al menos se ha atendido la petición que los socialistas madrileños habían trasladado a Ferraz: no querían más «estrellitas» ni «experimentos» como el del ex seleccionador de baloncesto Pepu Hernández, que en 2019 cosechó el peor resultado del partido en una plaza que se les resiste desde hace más de tres décadas.

La elegida es ministra de Industria desde 2018 y antes fue diputada de la Asamblea de Madrid durante tres años y medio, por lo que a su experiencia como gestora se suma el plus de que la política local no le resulta ajena. «El problema es que es prácticamente una desconocida. Tú ahora mismo vas con ella de Callao hasta Cibeles y seguramente no la para nadie por la calle», subraya un dirigente poniendo voz a una preocupación extendida internamente.* 


Seguramente "el dirigente" prefiera permanecer en el anonimato por aquello de que no le paren "de Callao a Cibeles".

La teoría del reconocimiento callejero tiene muchas posibilidades, pero hay que definir bien qué significa eso de ser reconocido. Que te reconozcan no significa que te voten y, mucho menos, que te amen, que es el ideal del político, que podría renombrarse como el "pop-lítico".

Habría políticos reconocidos para bien... y para mal. ¿Qué es preferible: que te reconozcan y te tiren piedras o te persigan con un palo o que no te reconozcan pero consideren que has hecho un buen trabajo aunque no sepan que es tuyo? Lo dejo sobre la mesa porque la respuesta de los políticos puede ser confusa.

En estas últimas décadas, la política se ha convertido en mediática y populachera. Tenemos los políticos "peones" y tenemos los políticos "reyes de la pista". La teoría de la comunicación política se centra en la promoción del líder, que debe ser empático, atractivo, con quien puedan identificarse, que sepa poner cara de atención a los problemas y de prometer con convicción. Es el político que sabe echar las culpas de lo que ocurre a los demás y siempre tiene una buena excusa. A eso le sumamos cierta fotogenia y respuesta improvisada ingeniosa y ya tenemos un líder sólido, es decir, que pueda pasear de Callao a Cibeles (y viceversa) con garantías de aplauso, sonrisas y apretones de manos o palmaditas en la espalda. No todos los líderes pueden hacer eso, desde luego.

La opción de un seleccionador de baloncesto para unas elecciones —al que llama "estrellita" ese "garganta profunda" del partido— no deja muchas dudas sobre los criterios empleado para encontrar la persona adecuada para dirigir una ciudad como Madrid. Por mucho éxito que hayas tenido en tu etapa de seleccionador, por muy bien que muevas el banquillo y gestiones tus tiempos muertos, no parece que eso sea garantía de nada. Pero, sin embargo, se ha realizado.


Mucho me temo que con estas teorías sobre el funcionamiento de la popularidad en la política no vamos a tener unos gobiernos presentables. Si la aspiración de nuestros políticos es poder recorrer el tramo señalado mientras la gente mira, apunta con el dedo y cuchichea, creo que no estamos seleccionando bien.

Reyes Maroto, se nos dice, ha sido diputada en la Asamblea de Madrid, una buena oportunidad para que los madrileños la conocieran, no por paseos, sino por sus iniciativas en favor de la ciudad y sus habitantes. No es momento de paseos, sino de hemeroteca, de conocer lo que hizo en ese tiempo y mostrarlo. Sin embargo, el final del artículo nos dice: "Hasta ahora su momento más mediático fue cuando posó con la foto navaja ensangrentada que recibió de una persona con problemas mentales en las madrileñas de 2021."* Todo un prometedor programa político.

Vivimos en un universo mediático y donde el cielo se mide por "likes" y por "retuits". Eso lleva a que los gobiernos tengan sus miembros correosos, que luchan por hacerse populares de rueda de prensa en rueda de prensa, de debates a tertulias y de estas a declaraciones duras explicando los errores del contrario. Estos rodean al líder promocionado, el que mide su eficacia por sus intervenciones y paseos.

Nuestros líderes son probablemente los que más kilómetros hacen en el día, ahora que no está Boris Johnson. Visitan y visitan. Todo un entrenamiento para esa prueba de fuego que consiste en caminar de Callao a Cibeles, que te reconozcan y sobrevivir.

Así nos va. 

* Marta Bellver "El socialismo madrileño duda de Reyes Maroto: "Andas con ella de Callao a Cibeles y no la para nadie"" El Mundo 14/11/2022 https://www.elmundo.es/madrid/2022/11/14/63728f2efdddff04838b45a8.html

miércoles, 5 de mayo de 2021

Madrid y lo que hay

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



Más sorprendentes que los análisis preelectorales suelen ser los postelectorales. Es como intentar ajustar todas las piezas de dos puzles en uno. Uno de los puzles es lo que hay; el otro, lo que queremos ver. No es fácil interpretar unas elecciones cuando hay tantos intereses en presentarlas como la vida de unos y la muerte de otros fuera del propio momento electoral. 

Y lo que hay es muy simple: el aumento de unos y el descenso de otros en un momento determinado. Hay momentos en que el voto se produce "en circunstancias normales", como se decía del comportamiento de los gases. En otros momentos, es como intentar dibujar líneas rectas en un barco en plena tormenta. Hay que asumir que las turbulencias afectan al dibujo y que interpretar este tiene una dificultad proporcional al movimiento del barco. La "tormenta" se llama hoy "pandemia" y eso lo saben todos. Los que quieran interpretarlo en términos ideológicos, que lo hagan. Al fin y al cabo ese es el color del cebo lanzado al agua. Pero es el hambre del pez el que le lleva al anzuelo.



Creo que el método Díaz Ayuso —si podemos llamarlo así— está pragmáticamente vinculado a la pandemia y la campaña se la han hecho los demás al denunciar su relajación de medidas, las llegadas de franceses a las juergas madrileñas y a negar la mayor responsabilizando al gobierno de las medidas, llamándolo "dictador" y ofreciéndose como "libertad", lema simple pero que en la mente de la gente que se siente desde hace más de un año "encarcelada" funciona. Con Casado en La Moncloa, esto no habría pasado; pero esto no es más que un absurdo juego mental. La política juega con muchos posibles, pero al final está la realidad y lo que hay es lo que hay

A Juan Tezanos se le ha criticado el artículo publicado un día antes hablando de "tabernas", pero mucho me temo que haya sido el momento de máxima sinceridad sociológica en su vida. ¿No llevamos más de un año bombardeando a todos, desde todos los ángulos, con la importancia de las "terracitas", del "cafelito", del "ocio nocturno", de las salidas playeras, los puentes y fines de semana, etc.? ¿Qué tiene de extraño que sea todo eso lo determinante ante un espectáculo cambiante y poco convincente de los políticos intentando parecer coherentes mientras cambian cada día de criterio?



La campaña de Díaz Ayuso ha sido, en este concierto del "complejo carcelario", simplemente "libertad" y ha dejado que la mente de cada uno llenara el hueco con aquello que le iba mal o de lo que carecía, lo que echaba en falta, responsabilizando al gobierno central —como hace siempre— de todos los males. Lo suyo, más que "libertad" es "laissez faire", es decir, intervenir lo menos posible y que cada uno se busque la vida.

Todos han planteado sus ejercicios de estrategia política. Pero lo que ha dado finalmente el poder es lo básico, lo que la gente quiere oír. En otras circunstancias, la abstención habría penalizado a todos los políticos por convocar anticipadamente sin causa justificada. Pero la estrategia solo ha beneficiado a Díaz Ayuso —quien las convocó— frente a la caída de todos. El resultado ahora es que la izquierda está más fraccionada (con el ascenso de Más Madrid) mientras que en la derecha y el centro se ha producido el efecto contrario, se ha reducido con la desaparición de Ciudadanos —otro objetivo de Díaz Ayuso y de la sombra de Aznar— tras su intención política de alianza con unos u otros, justo lo contrario de lo que quería escuchar el electorado, sordo a razones.



Estas han sido las elecciones menos políticas en la vida madrileña. O quizá todo es ya político y el nuevo arte sea transformar cualquier cosa en política. Las grandes palabras se transforman en cosas pequeñas y las cosas pequeñas adquieren un insólito aire transcendente. "Bebo, luego existo", "Yo soy yo y mis colegas", "No preguntes qué puede hacer la economía por ti, sino tú por la economía"...

Los que quieren extrapolar las cifras de Díaz Ayuso fuera de Madrid y a la política nacional, tienen que ser conscientes que tendrán que convertirse en ella, algo que no está al alcance de cualquiera. Tendrán que simplificar al máximo, reducir el discurso a un maniqueísmo agresivo. Tendrán que ser populistas pragmáticos, de verbo contundente y creyentes en que cada cual se busque la vida.

Los votos dan el poder, no la razón. Hartos de pandemia y de sus gurús, cualquier acto se convierte en reivindicativo. Hartos de pasar de la variante británica a la sudafricana, de esta a la brasileña y ahora a la india, el ciudadano desconecta y se pasa al negacionismo relativista e interesado de facto, fórmula larga pero descriptiva del fenómeno: el que más me deje hacer. Es pura psicología; se va disolviendo lo que nos afecta y se va aceptando lo que deseamos. 

El mapa electoral de Madrid está teñido de azul y solo en su esquina superior derecha, El Atazar, un pueblo en el que han votado 62 personas ha ganado el Partido Socialista, una mota roja simbólica. Es la "aldea de la Galia" madrileña, la resistencia al imperio de Díaz Ayuso.



Se puede hablar de todo, de "cambio de ciclo", de "principio del fin", etc. Sin embargo, me temo que los mayores efectos se produzcan en el interior de los partidos, como cambio de fuerzas y de algunas caras. La reducción de Ciudadanos, el centro oficial, era un objetivo para despejar la derecha y el centro. ¿Resistirá? ¿Qué pasará en el Partido Socialista? ¿Tendrá que tener cada partido su Díaz Ayuso?

Los intentos de sacar la política de la pandemia y la pandemia de la política se han demostrado inútiles. Saber cabalgar la ola, ajustarse a lo que venga y llevarlo a tu terreno es el futuro, según los resultados. Pero en algún momento, el barco dejará de moverse y no valdrán excusas ni acusaciones. La esperanza de un mar tranquilo ya solo anida en unos cuantos espíritus sensibles. Ahora se lleva el surf extremo.

Hay voto por ideas y voto práctico. Se puede votar con la cabeza, con el corazón o con el bolsillo. En algunos casos, las tres cosas coinciden; en otros se debaten agónicos. No hay que darle muchas más vueltas. Sin embargo, se las daremos. 

Para mí, es la primera y última.


miércoles, 28 de abril de 2021

El riesgo del loco

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



En estos tiempos de emails, hay algunos que le siguen encontrando la gracias al sobre. Parece que aumenta la moda de la "carta amenaza" sólida frente a los insultos en las redes sociales, que es la tónica general.

Todo parece indicar una vieja escuela fetichista de la bala o la navaja, algo debe satisfacer el ego de algunos sobremanera. En los últimos tiempos, los políticos han exhibido todo tipo de objetos arrojadizos o peligrosos, de partes de adoquín (¡pobre calles esquilmadas!) a balas de CETME que no sé si son objetos fáciles de rastrear pero que todavía conservan un valor simbólico para aquellos que se desahogan así.

Desde luego, estos envíos son totalmente condenables, se los hagan a quien se los hagan y del calibre que sean las balas. Pero deberían hacer todos ellos un examen de conciencia para tratar de comprender la crispación general a la que han conducido al conjunto de la sociedad.

Pese a que desde todos los medios prácticamente se les está diciendo cada día —que no  pueden seguir haciendo política de esta manera bronca—, se desoyen los consejos y se sigue nada más que la ruta electora, la visible y la invisible. Con la primera me refiero a la oficial, la que se convoca; la invisible es la permanente, la inacabable, la del día a día de los sondeos a ver si has hundido la imagen de tu/s oponente/s y qué tal han sentado en el electorado tus últimos exabruptos ingeniosos.

Esto de la amenaza continua no ocurre solo aquí (pero a mí me fastidia más), lo estamos viendo en muchos países porque todos deben haber leído el mismo libro y seguido al mismo gurú, el de la mala educación, la alteración de la vida y la espuma en la boca.



Las amenazas se pueden enfrentar de muchas maneras. La amenaza test es la que se exhibe para ver si la condenan los demás, ya que a algunos se cortan las cuerdas  vocales antes que decir una palabra de condena, que a veces llega a ser tan general suena a que pide disculpas por lo de la manzana comida del árbol de la Ciencia.

Cuando te pillan en una de estas es un compromiso, porque ya se encuentra uno en situación comprometida. Parece que quien mandó la navaja no está demasiado bien y la cosa se ha frenado. Yo, por el contrario, lo considero un mal síntoma porque siempre habrá más personas un poco más peligrosas, de fronteras poco claras entre lo real y lo fantástico que vayan más allá del sobre. ¡Cuidado con eso!

En Estados Unidos, sabemos que el mayor incitador a este tipo de amenazas ha sido el ex presidente Trump, que poseía (y posee) el arte de insinuar que te corten el cuello y salir de rositas. Valgan las amenazas contra los demócratas y los "republicanos cobardes" durante el asalto al Capitolio el 6 de enero. Trump alentó las amenazas contra todos aquellos que cedieran a votar con los demócratas en el último impeachment, haciendo que los políticos amenazados manifestaran su miedo por ellos y sus familias.



The Washington Post nos trae ya las excusas que los que han sido detenidos por proferir amenazas en este último periodo. Lo hace con el titular "Trump supporter argues alleged death threats against leading Democrats were fueled by pandemic boredom", lo que nos deja unas curiosas reflexiones sobre el asunto:

 

Hunt was arrested Jan. 19 after a tipster called the FBI about one of his videos. He faces up to a decade in prison if convicted of making threats to assault and murder a United States official.

The 37-year-old Fordham University graduate, a onetime actor and amateur documentarian, said he was “lonely” and “isolated in my apartment” during quarantine and turned to frequent marijuana and alcohol use. Hunt, who had an administrative job in the New York state court system before his arrest, had been mostly working from home, according to his testimony.

Hunt said he was obsessively following news reports and “masking that frustration with a lot of drinking and smoking” when he demanded in a video that “patriots . . . put some bullets” in the heads of members of Congress, according to testimony.

Hunt described himself as a performer on social media forums — not someone who was actually trying to encourage violence. “I’m sort of a YouTube guy who makes controversial content and clickbait videos,” Hunt said under questioning by his attorney Jan Rostal.

In a video posted two days after the riot titled “KILL YOUR SENATORS: Slaughter them all,” he called for a revolt against members of Congress on Jan. 20, the day of President Biden’s inauguration. He encouraged his social media followers to “get your guns, show up to D.C. and literally just spray these [expletive],” he said in the clip.

In an earlier posting entered into evidence at the trial, he called specifically for the execution of then-Senate Minority Leader Charles E. Schumer (D-N.Y.), House Speaker Nancy Pelosi (D-Calif.) and Rep. Alexandria Ocasio-Cortez (D-N.Y.).

Hunt said his comments were “outlandish . . . precisely because I didn’t want people to take me seriously in that respect.” He said that he was “playing along with this sort of rhetoric going on at the time” and that “there wasn’t any intent on my part to sort of galvanize a militia.”*

  


Los argumentos de Hunt se pueden agrupar en a) me aburro y b) no me tomen en serio. Y es que el mundo se ve muy tranquilo sentado ante a tu ordenador, pero cuando llaman a la puerta de tu casa y es el FBI, la cosa cambia. Entonces todo se convierte en malentendido y broma, en síndrome del encierro y efectos de la bebida y lo que te fumas. Ya lo decían los clásicos, el ocio es la madre de todos los vicios.

Justificar la violencia —no hablemos ya de reclamarla— es un enorme retroceso en cualquier democracia, especialmente cuando se tiene poca tradición. Nuestra democracia, por mucho que la insulten de un lado y otro, es muy valiosa, pero no es inmune a los continuos virus que la rodean, más allá de la pandemia.

El hecho que no se puedan celebrar debates ante las cámaras por el espectáculo sonrojante que algunos crean, debería preocuparnos a todos y darnos cuenta que todo este humos que unos y otros levantan cubre tantas cosas que deberíamos ver con serenidad y nitidez para poder solucionarlas. Este sistema de "pistoletazos en conciertos", por citar la expresión stendhaliana, de llamar la atención como sea, de crear un clima violento, a la defensiva, para evitar que se te escapen los votos, tiene enormes riesgos.



El "riesgo del loco", aquel que cree a pies juntillas lo que el líder o la lideresa proclama a los cuatro vientos, es que un día se encuentre al loco adecuado y lo paguemos todos. Durante décadas España estuvo amenazada desde fuera por el terrorismo; eso fomentaba la unidad interna y las discrepancias se aparcaban. Había "mesas" especiales para combatir los grandes problemas y no utilizarlos unos contra otros, algo nada rentable. La rentabilidad actual solo es electoral. No supone ningún bien para el sistema democrático ni para el conjunto de los españoles. Solo sirve para consolidar a unas "castas ampliadas" que tapan sus vergüenzas con gritos y maniobras.

Debemos asumirlo: la llegada de la "nueva política" no ha supuesto ningún beneficio para el conjunto, sino más confusión, más agitación y una subida del tono. Todo ello tiene la finalidad de desestabilizar a aquellos con los que compites por el mismo electorado mostrando que tú eres más contundente con los súpervillanos que esperan al otro lado de la galaxia.

Como este sistema solo puede crecer en ruido y agitación, el peligro de un error, de un mal cálculo, de una mala interpretación aumenta. Si no fomentamos la moderación, el diálogo, la atención a los problemas reales, el respeto... no veremos pronto en un complicado escenario de irresponsabilidad, como el que se está produciendo con la pandemia donde la incapacidad de ponerse de acuerdo ha hecho que cada día nos despertemos en un escenario distinto por una causa u otra.




La gente necesita ejemplaridad, un comportamiento que les lleve a ser responsables. Y no es lo que tenemos, desde luego. Hacer política destructiva, agresiva, solo lleva a gestionar cada vez más ruinas,  económicas y morales.

No sé quién envía las cartas con balas dentro. Solo sé que jugar con fuego acaba trayendo incendios. La "broma" del Capitolio costó 5 muertos y el deterioro de la imagen de los Estados Unidos por todo el mundo. También nuestras cartas nos sitúan ante los ojos del mundo, una vez pasados por los nuestros. En vez de enfrentarnos al problema real, salimos por la tangente: quién condena a quién con qué argumentos.

Hay que exigir cordura y moderación. ¡Basta de tremendismo y apocalipsis! Las víctimas de esto somos todos. He votado siempre. Por favor, dejadme alguna opción de la que no me tenga que avergonzar.


 

* Shayna Jacobs "Trump supporter argues alleged death threats against leading Democrats were fueled by pandemic boredom" The Washington Post 28/04/2021 https://www.washingtonpost.com/national-security/brendan-hunt-trial-death-threats-democrats/2021/04/27/3ba7bf94-a441-11eb-a774-7b47ceb36ee8_story.html

domingo, 25 de abril de 2021

El librazo

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



Mientras el resto de los mortales trataban de tener un Día del Libro liberador y constructivo, Antena3 cometió la ingenuidad (¿genialidad, maldad?), de preguntar a los candidatos al Madrid apocalíptico sobre los libros que regalarían a sus compañeros de disputa.

En este tiempo se regalan libros a los amigos para poder compartir. El libro no es solo un regalo, es el inicio de una conversación. Regalar un libro que te ha gustado es una invitación al diálogo. "¡Ya verás, te va a gustar! Cuando lo leas, hablamos", solemos decir cuando regalas un libro.

Hay gente hipócrita que regala libros que no ha leído, pero quiere aparentar que sí lo ha hecho. Habrá quienes regalen la "Metafísica de las costumbres" o cualquier otro de este tipo sin haber pasado de la solapa y gracias. Algunos lo reconocen: "No lo he leído todavía, pero me han dicho que está muy bien". Un libro es un retrato de quien lo regala y muchas veces sobre la percepción que tenemos del regalado, que se puede sentir ofendido si considera que no se ha teniendo en cuenta su intelecto a la hora de seleccionar el título. "¿Lo tienes ya?", preguntará el regalador al ver la cara de su receptor. "Si quieres, lo devuelvo", dice intentando arreglarlo.




De todas las historias de libros en estos días, la más deprimente, sin duda, es la de los políticos madrileños. La información de Antena 3 deja claro que no está el momento para lecturas. No hay candidato que haya convertido el gesto en algo amigable, e una forma de rebajar tensiones, sino más bien en una puya, una indirecta, en un libro arrojadizo.

Estas son sus selecciones para sus compañeros de batalla:

 

Hoy, 23 de abril, se celebra el Día del Libro y Antena 3 Noticias ha preguntado a los candidatos a las elecciones de Madrid qué ejemplar recomendarían a algún rival de cara a las urnas.

La actual presidenta de la Comunidad de Madrid y candidata del PP a renovar su mandato, Isabel Díaz Ayuso, recomienda 'Desertores', de Pedro Corral, "a todos por igual, pero sobre todo a Pablo Iglesias". El líder de Podemos por su parte, recomienda 'Fratelli Tutti', la tercera encíclica del Papa Francisco, a la presidenta madrileña.

El candidato del PSOE en las elecciones a la Asamblea de Madrid, Ángel Gabilondo, también elige a Isabel Díaz Ayuso a la hora de recomendar un libro, en este caso 'Las uvas de la ira', de Steinbeck, a la presidenta de Madrid.

Mónica García, candidata de Más Madrid, es más contundente y elige '¿A quién vamos a dejar morir?', de Javier Padilla, para recomendárselo a Isabel Díaz Ayuso. Rocío Monasterio, de Vox, recomienda 'Sumisión', de Michel Houellebecq.

Edmundo Bal, el candidato de Ciudadanos a las elecciones en Madrid, recomienda a Pablo Iglesias 'Sangre y Fuego', de Chaves Nogales.

La campaña electoral avanza y las relaciones entre los candidatos se deterioran tras lo ocurrido en el último debate. Pablo Iglesias ha decidido abandonar después de que Rocío Monasterio pusiera en duda la veracidad de lo contado por el líder de Podemos sobre las cartas amenazantes recibidas.*

 


¡Menos mal que no enviaron los libros! Les llega a cada uno el paquete, lo abren, se encuentran con el libro ¡y se arma!. 

Hay que agradecer a Antena 3 que no les preguntara por la dedicatoria, lo que podría haber endurecido todavía más una campaña en la que no les falta de nada. Afortunadamente, todo se quedó en un suponer.

No sé quién ganará en la Comunidad de Madrid, quién logrará sobrevivir a este espectáculo deprimente, pero, lo haga quien lo haga, el espectáculo de la asamblea va a ser de circo romano o de circo a secas.

Si la gente se regalara libros con buenas intenciones, en vez de regalarse adoquines y balas de CETME, seguro que nos iba mejor a todos. 

 


* Bernabé Sánchez-Minguet y Juan Muñoz Rubio "¿Qué libro se recomienda cada uno de los candidatos a las elecciones en Madrid?" Antena 3 23/04/2021 https://www.antena3.com/noticias/espana/que-libros-recomiendan-cada-uno-candidatos-elecciones-madrid_2021042360831e87998f540001c9669f.html

viernes, 23 de abril de 2021

Mentiras y venenos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



De nuevo, otra acción judicial poco comprensible para cualquier persona normal. Si hace unos días un juzgado consideraba "normal" la grabación y distribución en una web porno de las imágenes grabadas de mujeres orinando en un callejón porque eran tomadas en la vía pública, hoy sus señorías nos vuelven a sorprender con una nueva aportación a la perversa normalidad española. Me refiero a lo que tampoco entenderán muchos, al cartel usado por Vox en la campaña electoral madrileña en el que se nos muestran, antagónicas, las imágenes de una adorable yaya, una de esas que echamos de menos abrazar durante la pandemia, frente a un agresivo "mena", con capucha y pañuelo tapando su cara, pero no lo suficiente como para no sentirnos atemorizados. En los Estados Unidos de Trump, este joven habría durado poco, ya fuera por confusión del táser con un arma de fuego o bajo la atenta mirada de un buen ciudadano que lo habría eliminado por la claridad de sus malas intenciones.

Sobre Vox se ha dicho de todo, especialmente sobre sus continuadas mentiras sin importarles la realidad, una molestia irrelevante, sobre su machismo nacionalista —¡y a mucha honra!— y su intolerancia al extranjero, como otro las tienen a la lactosa. El problema es que les funciona, que han conseguido ya establecer su cuota de descontento explicativo, que es la forma de recoger frustración y hacer proselitismo.

Como en el caso del trumpismo populista, del que son fruto calcado, viven de consigna e intereses ocultos, de alentar el odio amplificado con discursos que promueven el enfrentamiento. ¡Ojo, no son los únicos! Pero sí lo son en esto del racismo, algo que en ellos va del "¡maldito virus chino!" al que oponen los "anticuerpos españoles" del cuerpo serrano de Ortega Smith, al cartel contra los menores acogidos de cualquier lugar del mundo.



Nadie se ha atrevido a secundar el cartel de Vox, todo lo han criticado. Menos su señorías, claro, dando de nuevo lugar a un descoloque mental sobre nuestro sentido de lo que debe ser la justicia. ¡Muy mal debemos estar los españoles en cuestiones de Derecho y Justicia, para no acabar de entender que uno pueda soltar mentiras (los datos son falsos) y venenos (la actitud es de clara incitación contra un sector protegido) sin que haya nada que decir. Asociamos desgraciadamente las mentiras con los políticos, pero el odio se está haciendo cada vez más patente como parte de su juego. Cuando un político sube el tono, obliga a que el que está junto a él le supere, Los grandes partidos se han visto arrastrados por esta energía negativa que hace que se sancione la moderación —¡aburrida tibieza!— y se ponderen las actitudes negativas que llevan a la falta de diálogo y a los enfrentamientos duros, que son rápidamente "normalizados". Las elecciones no hacen sino intensificar este tipo de comportamientos del que es difícil librarse.



Por definición, se oye más al que más grita. Este sencillo principio es el que guía una acción política centralizada en el día a día de las encuestas, un efecto distorsionador sobre la vida política. Pero muchos viven de estos sondeos, de estas informaciones que nos dan cada media hora un retrato general, que creo es contraproducente. Lo es porque obliga a una política efectista, carente de ideas y basada en este tipo de provocaciones que atraen la atención sobre personas o grupos. Hoy, cuando las elecciones se resuelven en el "photo finish", esto golpes de efecto te pueden atraer los votos necesarios para acabar ganado en la recta final, pero el coste para la vida social, para la convivencia es muy alto; lo es también para cierto sentido de la dignidad que la democracia debería entender como valores humanos, que se ven pisoteados por este tipo de manifestaciones falaces y que buscan sacar lo peor de las personas.

En el diario El País, se cierra la información con las palabras desafiantes de Abascal:

 

(...) el líder de Vox, Santiago Abascal, ha asegurado que seguirá denunciando el supuesto coste de los menores extranjeros sin familia para las arcas públicas. “Que la Fiscalía haga lo que quiera, que nosotros vamos a acudir a los tribunales y no nos vamos a dejar arrebatar nuestra libertad de expresión”, ha declarado a Servimedia. Si el cartel se retira, ha advertido, el partido ultra repetirá el mismo mensaje en cuñas de radio o tribunas públicas. “Van a tener que amordazarnos y lo tienen muy difícil”, ha concluido.*

 


De nuevo, conceptos hermosos y dignos, como es "libertad de expresión" son contaminados con algo que lo excede. El principio básico se confunde con la posibilidad de mentir impunemente, tal como se le ha recriminado a Rocío Monasterio en sus intervenciones por las televisiones en las que se ha presentado. Mentir no es libertad de expresión. Pero a ellos —y a otros— les da igual, si consiguen lo que quieren.

Los políticos sin principios hacen política sin principios. Cada vez es más difícil respirar el aire que se contamina con tanta perversión de las ideas y de las palabras. Si no te dejas arrastrar por este impulso constante hacia lo negativo, solo que el distanciamiento, que tampoco es bueno. Pero es grande el desgaste melancólico que produce el día a día de la política. Es frustrante ver cómo algo que tanto costó a muchos, la convivencia y los proyectos comunes, se han dilapidado.

Se está llegando a límites, como los que muestra el cartel, incomprensibles desde una racionalidad que hay que tratar de preservar. Dejarse arrastrar por las emociones primarias —el miedo, el odio...— es lo que lleva al hundimiento de los proyectos comunes y España debería poder serlo.



No se trata aquí de un "todos contra uno", sino de la responsabilidad de todos en la creación de un espacio de convivencia. Pero la radicalización y la desaparición continua de los proyectos moderados del panorama político no ayudan a crearlo. La polarización española nos radicaliza porque se vota no en lo que cree sino para evitar que los fantasmas de tus enemigos lleguen al poder.

Javier Salas nos trae la base de este estilo de hacer política en el artículo "La demonización del rival en política", en cuyo inicio se señala:

 

Los humanos tienen una predisposición psicológica hacia lo negativo: en igualdad de condiciones, lo malo les condiciona más que lo bueno. Y este fenómeno no es ajeno a la creciente personalización de la política, en la que importa más el personaje, quién sea la candidata, la imagen de los líderes. Es lo que han comprobado dos investigadores al analizar más de un centenar de elecciones en 14 democracias europeas durante las últimas seis décadas: el peso de la demonización del dirigente rival determina cada vez más el sentido del voto. Partidos, campañas, medios y activistas fortalecen este fenómeno al centrar el mensaje en lo indeseable que es el oponente, lo que genera además un clima que perjudica la gobernabilidad y el funcionamiento de las instituciones.**

 


Se trata de crear un mundo negativo para después dirigir las iras hacia un responsable. La política se personaliza intensamente porque hay que ponerle rostro al enemigo. Esta vez, el peligro está representado en un cartel, en forma de menor extranjero, que debe ser mostrado como el causante directo del hecho de la miseria de las pensiones de las adorables abuelitas. El odio se dirige contra ellos, depredadores, parásitos de los esforzados cuerpos españoles. Finalmente, el dedo señala a los que gobiernan, responsables de tamaña afrenta, de consentir esta injusticia.

Estos mensajes negativos se forman en aquellos que los aceptan. Es una clara incitación al odio, por más que los criterios de los juristas no estén a la altura de la sutileza de los manejos del marketing político y las ciencias de la conducta.

Nos explica Javier Salas los efectos de estas prácticas (mundiales) de manipulación en nuestro país. De las investigaciones realizadas, se señala:

 

España es un caso muy destacado en sus datos: el impacto que tienen en la elección del voto las actitudes negativas hacia los líderes es mucho más fuerte que en el resto de países. Al realizar un análisis adicional a petición de EL PAÍS, los investigadores descubrieron que España obtiene la puntuación más alta entre los 14 países en términos de personalización negativa durante las últimas dos décadas, pero también positiva. “Básicamente”, resume Garzia, “descubrimos que los líderes importan mucho en España: importan más que en el resto de países tanto en términos positivos como negativos”.

Este comportamiento tiene consecuencias negativas, advierte. “Ya era discutible si la decisión basada en actitudes hacia los líderes era compatible con nuestros estándares democráticos, pero estas preocupaciones son aún más justificadas si los ciudadanos votan principalmente en contra de un candidato determinado”, señala. Para la politóloga Berta Barbet, de la Universitat Autònoma de Barcelona, esta dinámica es peligrosa para el funcionamiento institucional: “Dedicarse a generar antipatías es útil electoralmente, pero perjudica a la gobernabilidad”.**

 


Está suficientemente claro. Pero esto no significa nada porque ellos, los que nos llevan a esta situación, lo saben sobradamente. Lo saben y lo buscan. El poder es lo que se busca confiando en que después todo estará controlado, pero no es así. Lo que te queda es un escenario fraccionado, lleno de gestos hacia la galería, donde cualquier movimiento de acuerdo es inmediatamente resaltado como traición o debilidad.

¿Hasta dónde nos puede llevar esto? Depende de muchas cosas, todo se suma al descontento: una crisis económica, una pandemia inesperada, la inestabilidad del empleo, la falta de acceso a la vivienda... todo contribuye a un escenario de conflicto y sobre todo a una frustración interior que busca alguien en quien descargarse, un destinatario de la ira acumulada.



Lo que es indudable es que a Vox le ha salido muy bien la jugada. El cartel sobre una cuestión que, además de falsa, es de nula incidencia en Madrid ha conseguido acaparar la atención. Sus líderes, cuyo eslogan es "protege Madrid" (¿cabe mayor delirio?) , exhiben orgullosos el que se ha convertido en principal motivo electoral. Cuanto más se les critique, su "verdad" aumenta, convencidos que el rechazo es prestigio. La forma de conseguir la foto es sencilla, levantar el cartel, ante el delirio de sus seguidores.

Esperemos que esta nueva incitación al odio no tenga consecuencias directas. Me viene a la memoria el caso de una profesora sancionada después de estallar en clase contra un alumno extranjero. La madre de la profesora había fallecido días antes y los políticos habían estado haciendo campaña explicando que los inmigrantes colapsaban las urgencias impidiendo que se atendiera a los nacionales. No fue en España, pero el mensaje es el mismo.

Este tipo de política tiene que acabarse. No es cuestión de un juez, sino de la clase política y de la clase de política que realizan.



 * Miguel González "El juez rechaza retirar el cartel de Vox contra los menores inmigrantes, como pedía la Fiscalía" El País 22/04/2021 https://elpais.com/espana/elecciones-madrid/2021-04-22/el-juez-rechaza-retirar-el-cartel-de-vox-como-pedia-la-fiscalia.html

** Javier Salas "La demonización del rival en política" El País 23/04/2021 https://elpais.com/ciencia/2021-04-23/la-demonizacion-del-rival-en-politica.html