Mostrando entradas con la etiqueta revoluciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta revoluciones. Mostrar todas las entradas

lunes, 30 de diciembre de 2019

Memoria de casi una década

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La llegada de una nueva década, los años 20 del siglo XXI, hacen que las tradicionales reflexiones y repasos sobre lo ocurrido, típicas de final de año, se extiendan, con una perspectiva más amplia de los hechos y de sus consecuencias.
Este blog nació en 2011 como consecuencia de lo que después se llamaría la Primavera Árabe. Empezó para dar cuenta y visibilidad a lo que le pasaba a unos compañeros y amigos egipcios con los que entonces compartía trabajo, ideas y alumnos. A algunos la revuelta del 25 de enero de 2011 les pilló por tierras españolas; a otros allí, con un corte de comunicaciones que les aislaba del mundo.
En la CNN, Tamara Qiblawi, hace un ejercicio de memoria con el artículo titulado "A decade of protests has reshaped the Arab world -- and more change is on the way" y recoge testimonios e interpretaciones:

"It (the 2011 protest movement) was a combination of a rejection of stasis ... and unemployment challenges, especially youth unemployment," said Timothy Kaldas, a Cairo-based political analyst and non-resident fellow at the Tahrir Institute for Middle East Policy (TIMEP).
"That cocktail is toxic and infuriating. And once Tunisians broke that barrier of fear and demonstrated that popular uprisings can actually effect change, you saw that have a domino effect," he told CNN.
For a while after the 2011 uprisings, it seemed that Arab countries might share a unified fate. But after toppling their leaders, Libya, Yemen, Egypt and Tunisia went down vastly different political paths.
Libya and Yemen have descended into civil war. Failed uprisings in Bahrain and eastern Saudi Arabia were followed by years-long crackdowns. In Syria, President Bashar al-Assad laid waste to huge swathes of the country as he fought an armed opposition and has managed to hold on to power. And in Egypt, the popular movements that deposed former President Hosni Mubarak have had to reckon with another equally repressive regime, led by President Abdel Fattah el-Sisi.*



Es una sencilla descripción de los inicios, pero hay muchas más cosas. Quedarse en lo que se ha dicho hasta el momento en cuanto a la frustración por el desempleo, los jóvenes, etc. es quedarse muy corto. Si no se da sentido a todo esto, se queda en tópicos, como suele ocurrir a menudo.
La idea de que la sublevación se produjo por el desempleo y factores económicos es uno de los enormes malentendidos que se han buscado. Eso significa que todo irá bien sin la economía va bien, un principio pragmático que no siempre funciona, sobre todo si se combina con la fuerza represiva. Ese parece ser el modelo: autoritarismo y mejora económica. Pero la triste realidad es que el autoritarismo no logra controlar la corrupción endémica , por lo que la pobreza se mantiene. Y lo hace básicamente por dos aspectos: apenas se combate y no hay interés en recortarla pues es la mejor perspectiva de mantener el sistema de dependencia de un pueblo empobrecido que mira a los poderosos para una salida de sus situación. Esa salida es tener acceso a la subsistencia y a una porción del pastel que se reparte desde el poder.


Es cierto que fue una revolución iniciada por los "jóvenes", pero también es cierto que esos jóvenes lo que rechazaban era un paternalismo que les obligaba a la obediencia bajo un supuesto claramente patriarcal: el pueblo es una gran familia que se pone bajo la batuta de aquel que está ahí por voluntad divina y busca lo mejor para ellos. Hasta los más laicos de los dictadores, han usado a Dios o su voluntad como forma de vencer la resistencia. Eso ha llevado siempre la lucha a la deslegitimación, a la erosión y distorsión de las figuras del poder y, como contrapartida, al ejercicio abusivo de la propaganda de los estados.

¿"Guerra civil"? No sé si el término es adecuado desde dentro. Pensemos en Siria, en lo que ha ocurrido y sigue ocurriendo. En unos casos se ha planteado como una "guerra religiosa" entre creyentes y radicales, donde el radical es el otro. Hay otra variante: entre creyentes y ateos, donde tampoco se plantea como una "guerra civil", sino como una amenaza exterior. A veces se combinan las dos.
Esta dimensión religiosa, fuentes de conflictos, se suele ignorar por los medios de información, que tienden a etiquetar de forma sencilla a los contendientes. Pero se trata de un mundo increíblemente complejo, en donde una cosa es lo que se es, otra lo que se dice ser y una tercera cómo los otros quieren que seas percibido. Adentrarse en Oriente Medio es moverse en un mundo de discursos grandilocuentes en entornos miserables y discursos miserables en entornos de lujo sonrojante; un mundo de medios controlados, donde la independencia se paga con la vida y las mentiras a precio de oro.
Esto afecta incluso a la percepción del propio Occidente. Un mismo gobierno puede estar alentando a su pueblo acusando a Occidente (un término confuso, pero eficaz y siempre negativo) para firmar contratos o recibir ayudas pocas horas después. Se puede jugar al antioccidentalismo callejero y al pro occidentalismo gubernamental simultáneamente dentro de unas formas políticas que solo sienten que tienen una obligación: conservar el poder a todo trance.


Lo hemos visto en todos los dictadores. La triste realidad es que en casi todos los lugares a los que miremos nos encontramos con un tipo de dictadura u otro. No hay, ni se dejará, una experiencia democrática verdadera. Túnez es lo más aproximado que se tiene y está en constante equilibrio inestable. Han sido las mujeres las más fervientes activistas, las que han entendido qué es dejarse llevar, ceder ante los grupos islamistas a los que controlan en el poder.
El de las mujeres es el único discurso real, con un sentido liberador propio ya que desafía la cuestión primera que toda democracia debe responder, la igualdad entre hombres y mujeres. Para muchos es una ofensa intolerable.
Sin experiencia democrática es difícil que esta prospere en ningún espacio. Lo ocurrido con Jamal Khashoggi, su asesinato por orden de las autoridades de Arabia Saudí, es solo un escándalo relativo. Es un episodio más de cómo los que mantienen el poder no admiten que se les cuestione en modo alguno, recurriendo a las prácticas más infames para hacerlo. Nadie renuncia a tener a Dios detrás o delante, pero siempre a su lado. El conflicto, de cara a un pueblo al que se ha manipulado por siglos, es mostrarse más piadoso que los demás. Eso garantiza años por delante de más conflictos y terrores. Nadie puede pactar, todo lo más fingir que lo hace y esperar un nuevo asalto.


A diferencia del anterior "club de los dictadores", la situación hoy se ha modificado con alianzas alrededor de Arabia Saudí y de Qatar, cabeza del grupo de las simpatías islamistas, con intervenciones de Rusia, Irán y Turquía en la zona. Hoy es más que nunca un polvorín, con una Libia recalentada. La política suicida norteamericana de la administración Trump anticipa nuevos conflictos, cuando Rusia especialmente se haga con el control de una parte significativa de la zona.
Tras casi diez años, los que se mantienen en el poder siguen haciendo lo mismo o peor, como se decía en la CNN. Ellos sí han aprendido a estar prevenidos. Es muy difícil que pueda haber democracia en la zona por dos aspectos, porque no haya suficiente gente que la quiera (no es fácil cuando se identifica con el caos y la pérdida de seguridad y, en segundo lugar, se necesita un "modelo" democrático en la zona, un modelo que permita la libertad en todos los planos (especialmente la religiosa) y que funciones como tolerancia y eficacia. Mientras no se cumplan estos dos importantes condicionantes, la inestabilidad estará garantizada por mucho tiempo.
¿Ha sido una década perdida? No lo creo, pese a todo. Al menos ha permitido ver las dimensiones de los problemas reales y a manifestarse a los agentes que forman parte de un conflicto múltiple. Ya se sabe hasta dónde llegarán algunos y de dónde no pasarán otros, quiénes son los comprometidos y quienes desaparecen.

  
* Tamara Qiblawi "A decade of protests has reshaped the Arab world -- and more change is on the way" CNN 30/12/2019 https://edition.cnn.com/2019/12/30/middleeast/middle-east-decade-in-review-intl/index.html







sábado, 1 de julio de 2017

Otro aniversario del 30 de junio

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Ayer se celebró en Egipto el cuarto aniversario del "no coup", es decir, el  derrocamiento de Mohamed Morsi por el Ejército, la toma del poder por los militares y el consiguiente proceso que llevó al poder al entonces ministro de Defensa, Abdel Fatah al-Sisi, incluyendo la reforma de la Constitución elaborada por los Hermanos y los salafistas, que tenían un amplia mayoría en el parlamento disuelto, la convocatoria de elecciones presidenciales y muy posteriormente las elecciones que volverían a traer actividad al parlamento. Tras el anuncio de la detención de Mohamed Morsi, se suceden momentos de violenta resistencia que acaban con cerca de mil muertos.
El año de Morsi fue un año nefasto para Egipto, de prepotencia islamista, con una constitución sectaria y la "brotherización" del Estado que se ve asaltado en todas sus escalas para controlarlo. Solo el Ejército queda al margen dentro de un juego de décadas de relaciones oscuras, pues los islamistas siempre han estado presentes en la vida egipcia con una etiqueta u otra.
Comenzaron diciendo que ellos "no eran un partido" e hicieron uno con exigencia de voto para todos sus afiliados (lo que les valió un choque con sus propias juventudes); después dijeron que no aspiraban al poder ni presentarían candidato presidencial y acabaron colocando a Mohamed Morsi en la presidencia, donde dijo que gobernaría para todos y solo lo hizo para los islamistas. Fue esta impaciencia en alcanzar sus objetivos, lo que le llevó a cometer el error esperado: ir demasiado deprisa en sus aspiraciones, lo que provocó la indignación general y las protestas, sectoriales y masivas, que fueron usadas como excusa para dar un decretazo que equivalía a más poder que el que al autócrata Mubarak había tenido en sus treinta años de mandato bajo una ley de Excepción. La comunidad internacional, incluida Merkel en representación de Europa, advirtió a Mohamed Morsi sobre el recorte de libertades y los ataques a las minorías, a los coptos, y la reducción de derechos de las mujeres. Pero Morsi hizo poco o ningún caso; dijo que eran "asuntos internos" y siguió queriendo controlarlo todo.
La responsabilidad de que las fuerzas liberales y las surgidas de la revolución de 2011 no pudieran articularse en un frente democrático unido para hacer frente a los islamistas es en gran medida del régimen anterior y especialmente del Ejército, que había evitado la formación de un partido fuerte para poder seguir controlando el país con el partido creado al efecto como apoyo para los gobiernos, presididos siempre por militares. 


Al Ejército —dueño real del país y enunciador de sus discursos oficiales—  nunca la ha interesado un partido democrático, sino uno que velara por los intereses forjados a lo largo de las décadas. Por eso, ya con El-Sisi, se crea una ley debilitadora del parlamento, para que los partidos apenas puedan crecer y no tener protagonismo alguno en la política. Como sabemos, el parlamento es un coro del gobierno con algunas voces discrepantes que son acusadas de traición si denuncian las situaciones y actuaciones, como ocurrió con el diputado Anwar el-Sadat y la situación de los Derechos Humanos.
La prensa egipcia no ha realizado demasiada exhibición en la conmemoración del 30 de junio. Los problemas semántico políticos se acumulan. La versión oficial del régimen es que no se trató de un "golpe de estado" (solo los islamista y traidores lo llaman así), de ahí la ironía del "no coup". Cómo llamarlo hizo gastar mucha energía a los egipcios, pues encontraron otro nuevo motivo de discordia.
Después vino la cuestión oficial: había que considerarlo una "revolución" popular. El Ejército había hecho lo que el "pueblo" le pedía. Pero lo que se pedía inicialmente eran disolución del gobierno y parlamento y la realización de nuevas elecciones, una vez que muchos consideraban que habían sido engañados por los islamistas.
Gran parte de los votos —aunque no se pueda estimar cuántos— se los dio la perversa estrategia del Ejército que convirtió mediante un candidato militar, Shafiq, las elecciones en una lucha entre "sistema viejo" y "sistema nuevo". Mucha gente se abstuvo por no votar a militares ni a islamistas; otros muchos consideraron absurdo hacer una revolución para luego votar a aquellos contra los que se había ido, los militares, y votaron por Morsi sin ser islamistas. Conozco a personas que se vieron en esta tesitura moral y política de tener que elegir lo peor a sabiendas de que corrían el riesgo de perder las libertades por los islamistas o por los militares. Y el Ejército calculó muy mal, para variar.
Todavía era necesario un paso más: hacer que fuera el pueblo quien quedara comprometido. Tras las grandes concentraciones patrióticas, el Ejercito se consideró "legitimado" (era lo que les habían pedido, legitimidad) para el uso de la violencia contra los focos de resistencia de los islamistas. En aquellas batallas murieron cerca de mil personas.
Más allá de las muertes, aquella violencia produjo más violencia en formas de penas de muerte, encarcelamientos, detenciones, y, sobre todo, una brecha en la sociedad egipcia. Considerar a los islamistas como una fuerza exterior es absurdo porque los islamistas son egipcios. Egipto es donde se fundan los Hermanos Musulmanes, que se extenderán por los países musulmanes con distintas etiquetas y matices, pero siguiendo la inspiración de El-Banna. Otra cosa es que sus planes transciendan las fronteras y sean una auténtica internacional.
Para mantener la idea del 30 de junio entre el pueblo egipcio,  se fijan dos mitos: el revolucionario del 30 de junio, considerado como una "rectificación" de los errores producidos en la revolución de 2011 y el del carácter no egipcio de las fuerzas discrepantes. Eso afecta incluso a los liberales y demócratas, que son convertidos en parte de conspiraciones internacionales contra Egipto. "No coup" y "no egipcios" son las dos ideas que legitiman las acciones, el levantamiento y la persecución. Las dos refuerzan el papel del Ejército en el poder, que debe defender al país de sus enemigos interiores y exteriores.
Tras lo expuesto, creo que es más fácil entender el sentido del discurso conmemorativo del presidente El-Sisi tal como es recogido por el diario estatal Ahram Online:

President Abdel-Fatah El-Sisi hailed the Egyptian people on the fourth anniversary of the mass protests on 30 June 2013, saying they should be proud of what has been achieved so far, but that there is still a long way to go.
Sisi said in a televised speech that the government has achieved much since 2013, specifically in "fighting terrorism, confronting foreign powers that support terrorism and economic development".
Friday marks four years since millions of Egyptians took to the streets to protest the rule of Islamist president Mohamed Morsi, who had been elected one year earlier.
Morsi, who was removed from office on 3 July 2013 and tried on various charges, has been incarcerated ever since.
“30 June is a unique example of popular revolution, as the people demanded change and the institutions responded,” the Egyptian president said, adding that Egyptians also took a stance against terrorism in their protest.
“Four years on, we see a lot of sacrifices from security forces... and we continue to fight terrorists until victory,” El-Sisi said.
Hundreds of Egyptian security personnel have been killed in attacks by Islamist militants on army and police forces – mostly in northern Sinai – in the last four years, while the military has killed hundreds of insurgents as part of its ongoing campaign to end the insurgency in North Sinai.*


Dos de los tres objetivos son defensivos, es decir, militares. Y el tercero casi lo es dada la presencia del Ejército en la economía egipcia. El poco énfasis en que el poder surge de las urnas y su continuo retroceso a la "voluntad popular" y la "popular revolution" implica que el presidente desea ser considerado más como la cabeza del Ejército salvador que como el resultado de una elección. Es bastante revelador, especialmente si consideramos la crítica situación económica, el fracaso de los proyectos emprendidos que no han tenido los resultados prometidos y la inseguridad creciente, especialmente para los coptos, que se han visto convertidos en objetivos ante la ineficacia del gobierno para ampararlos frente a la violencia sectaria.
Es sorprendente que tras cuatro años, los "objetivos" del pueblo egipcio sean "combatir al terrorismo", "combatir a los poderes extranjeros" y el "desarrollo económico". Este último es una forma de justificar las duras decisiones tomadas con los recortes a subsidios. Con una libra cuyo cambio pasó de 8 por dólar a más de 20 en ocasiones y ahora alrededor de 18; con recortes continuos de las subvenciones a las que se acogen decenas de millones de egipcios que no podrían recurrir sin un Ejercito al que se ve como proveedor de todo... el discurso económico es muy difícil de sostener. Esta semana han tocado los recortes en subsidios con la consiguiente subida del precio de la gasolina.
Toda la retórica sobre el papel de los militares, su sacrificio, asume un mundo maniqueo del que no se ve una auténtica salida. La posibilidad de una democracia real en Egipto está más lejana que nunca precisamente porque se evita que sean fuerzas democráticas las que puedan decidir. Ni el Ejército ni los islamistas lo son, como se ha demostrado sobradamente. Son formas autoritarias que se recubren de ropajes vistosos cuando es necesaria y que viven, sobre todo, de la credulidad. Eso ha producido un abandono progresivo de la vida política oficial y un dedicarse a la sociedad civil, algo que tampoco es bien visto por el régimen que quiere ser el único fondo del que se abastezcan los egipcios para asegurarse su perpetuidad. Es triste ver que es el germen de la intransigencia el que anida e impide un desarrollo democrático. De ahí la tristeza que provoca considerar el "no coup", la constatación de un fracaso de convivencia, como un día glorioso.
La segunda parte de la noticia de Ahram Online incide en los motivos de satisfacción:

El-Sisi said in his speech that after 30 June, “Egypt regained its leading international role, standing against countries that support terrorism and standing by countries rebuilding their institutions."*

Es difícil mantener un engaño mayor. Egipto no lidera nada, falacia con la que se adula su ego. Solo existe el "fantastic guy" del personaje más desprestigiado del mundo, Donald Trump, como acaba de mostrar una encuesta internacional: solo Rusia e Israel piensan que con él el mundo puede ir mejor. Lo hemos visto hace unos días en la encuesta del Pew Research Center.


El propio comité del senado norteamericano que maneja los fondos consideró por boca de su presidente, el republicano Lindsay Graham, tras escuchar los informes de los expertos, que la situación egipcia era desastrosa y arrastraba a los propios Estados Unidos. La revista Foreign Policy recogía las actitudes de los políticos norteamericanos ante lo que oyeron:

Some key lawmakers seem to be getting tired of Egypt, which has in the six years since the start of the Arab Spring struggled to achieve a stable economy or deliver many of the idealistic visions that animated protesters in Tahrir Square. Graham said just because Egypt has historically been stable does not mean it will always be. “We need to reshape the relationship in a way that’s sustainable,” he said, adding that the military cannot be the strongest player in the economy.
Sen. Jerry Moran (R-Kan.) received assurances that Egyptian-Israeli relations would not deteriorate in the absence of U.S. support, a line of questioning that seemed to suggest the United States could reconstruct its relationship toward Egypt without awakening the wrath of Israel’s staunch supporters.
Trump’s no-questions embrace of Sisi doesn’t just color U.S.-Egyptian relations, Malinowski said: The rest of the world has noticed, and comes up when the United States tries to discuss human rights. (Just a few days ago, video emerged of extrajudicial killings by members of the military in North Sinai.)
“The whole world sees the spectacle” of Sisi welcomed in the White House without a mention of human rights, said Malinowski, saying he was saddened by the spectacle.**


Difícilmente puede esto considerarse un "liderazgo internacional". Se cuestionan incluso, si es necesario apoyar a Egipto por cubrir a Israel.
Los gobiernos occidentales que reciben a El-Sisi lo más que llegan es a una fría recepción dado lo delicado de la situación en la zona. Hay un respaldo a la lucha contra el terrorismo, pero no una justificación de la situación muy negativa de los derechos humanos. La excusa del terrorismo busca acabar con la resistencia democrática. Los cortes a los medios de comunicación, los bloqueos y censuras no son justificados por nadie. La retórica del liderazgo internacional es completamente injustificada, falsa y dedicada al cultivo interior de la imagen del Ejército y las Fuerzas de Seguridad. Casos como los de Shaimaa al-Sabbagh o del italiano Giulio Regeni demuestran que el concepto de terrorismo o de peligro es muy fino en Egipto.
El diario estatal continúa con la celebración de los logros del 30 de junio: «El-Sisi also said that electing a new parliament in 2015 was a political success for Egypt.»* El parlamento es la institución más desprestigiada en Egipto. No tiene la cobertura nacionalista del Ejército y se exhibe en su propia mediocridad, a través de sus absurdas y retrógradas propuestas. Desde el principio, nació disminuido. Algunos, llevados por la sisimanía y la tradicional adulación del poder, se preguntaban para qué era necesario un parlamento con un presidente tan eficaz. Su diseño fue realizado como un trabajo de encargo: hacía falta un parlamento muy fraccionado, con poco peso de los partidos y con una gran fuerza que apoyara al presidente que entrara por otras vías. Y es lo que se tuvo. Sus propuestas y debates hacen sonrojarse a los propios egipcios: desde la exigencia de exámenes de virginidad para entrar en las universidades, a la prohibición de nombres occidentales para los niños y niñas, pasando por la aceptación de la ablación en nombre de la patria o mutas a los que no obedezcan a sus mayores. Hace poco más de un mes, Egyptian Street recogía en uno de sus artículos las más extravagantes propuestas llevadas al parlamento y explicaba:

Apart from the clashes and quarrels inside the parliament that are common in several countries, Egypt’s parliamentarians have repeatedly proved that they don’t have much to bring to the table. Every now and then, a member decides to come up with a new controversial draft law that makes people question whether these MPs are actually familiar with people’s needs and demands or not.***


Hacer elecciones es un éxito que no se acaba en la fecha sino en la calidad de la vida parlamentaria lograda. En este caso es nulo. El caso de las islas de Tiran y Sanafir va a acabar de hundir el prestigio que pudiera tener el parlamento en el momento en que sancionen la entrega siguiendo el mandato presidencial y frente a otras instituciones y, sobre todo, la calle, que no entiende la entrega en un episodio absurdo.
Cuando tiene que sacar a relucir el aspecto económico en el discurso, Ahram Online señala:

On the economic front, El-Sisi said that the government has "launched mega development projects across Egypt... We also implemented an economic programme that is changing the reality of Egypt and resolving the economic crisis."
In mid-2014, Egypt launched a plan to introduce fiscal reforms, including levying new taxes and fuel subsidy cuts – the latest of which were announced on Thursday – to ease a growing budget deficit – currently estimated at 12.2 percent of GDP – as well as floating the Egyptian pound in November 2016.
The first increase of fuel prices came in November, shortly after the pound flotation, raising prices up to 78 percent.
“Changing the status quo requires a long time, but we are already seeing improvement in economic indicators and in the atmosphere of investment and economic growth,” he said.
“I salute the people for bearing the hard measures that we had to take... I am confident in the future,” El-Sisi concluded.*

La elasticidad de la confianza tiene un límite. Las promesas tienen fecha de caducidad y los egipcios no ven ese futuro dorado que ansían y no llega. Tampoco se percibe en el horizonte. La situación de la zona, tras la llegada de Trump, está mucho más complicada de lo que estaba, aunque parecía difícil lograrlo. El lío qatarí tiene consecuencias y ha unido en apoyo a Qatar a Turquía y a Irán. Eso no es bueno para nadie y menos para la solución futura de esta enorme y cruel sangría del pueblo sirio. Los ataques a Qatar, que vienen de lejos, y los conflictos con Aljazeera forman parte del panorama egipcio, pero no van a solucionar ningunos de sus problemas.


La economía no va a mejorar en la zona. Más bien la idea de Trump es mejorar la economía norteamericana aumentando el gasto en material militar e ir vendiéndolo a los amigos, cosa que ha hecho con Arabia Saudí. Lo de Qatar es más bien un ajuste de cuentas por disidentes y seguir su política al margen. Egipto está obligado a seguir la política saudí por su dependencia económica. Los saudíes dieron un portazo a Egipto, dejando de invertir y suspendiendo la venta de petróleo. Le bastó con esos gestos para que el gobierno dejara de discutir sobre las islas y ordenara a los demás lo mismo. Pero no es tan fácil cultivar el nacionalismo y luego entregar islas a cambio de ayuda económica.
Hay dos artículos en la prensa sobre el 30 de junio. El primero es de Egypt Independent y recoge una manifestación de apoyo en Alejandría:

Dozens of Alexandria residents rallied on Friday after Friday prayers at Qa’ed Ibrahim Mosque to celebrate the 4th anniversary of the June 30 revolution amid tight security.
They held photos for President Abdel Fattah al-Sisi, Egyptian flags and photos for late President Gamal Abdel Nasser that read “Egypt Will Never Kneel Down!”
The crowd raised banners that expressed support for the June 30 revolution.
They chanted “We Are with You All The Way, Sisi!” and “May God Protect Egypt!”, and “We Don’t Mind a Church Beside a Mosque!”
Alexandria security authorities deployed forces at the area of the rally in anticipation of riots. They announced a state of emergency in all the governorate’s executive bodies on Friday.****


No parece mucha gente celebrando el acto y las fotos no permiten apreciar más que unos pequeños grupos. Si hubiera más gente seguramente se verían en las fotos. Pero no se trata de mucho o poco más que a efectos del apoyo a la presidencia.
Los cierres y bloqueos de medios egipcios, más de cien ya, solo reflejan el intento de silenciar las voces del descontento y dejar la propaganda funcionar a través de una visión unilateral.
El artículo firmado por Doaa El-Bey en el estatal Al-Ahram Weekly y titulado "Perpetual motion", traza un panorama de las relaciones internacionales que es una mezcla de medias verdades de las que lo importante es la fotografía, un Sisi sonriente ante Trump, Putin, Merkel y Hollande. Las opiniones vienen de Rakha Hassan, miembro del Comité de Asuntos Exteriores egipcios, es decir, una visión oficial que traza un panorama idílico de las relaciones internacionales. Los viejos problemas se solucionan y Egipto lidera la lucha contra el terrorismo en el mundo con el apoyo de todos.
Egipto tiene el apoyo y solidaridad frente al terrorismo, pero hay muchos matices y condenas en muchas otras cosas. Las sonrisas que se nos muestran en los dirigentes son de cortesía y no de apoyo en muchas cosas que se critican, en especial en materia de derechos humanos y recortes de libertades.
El cierre del artículo, por ejemplo, es el apartado dedicado a las relaciones con Europa:

EGYPT-EUROPE: The EU, and especially Germany, was critical of Mohamed Morsi’s ouster. The position, though, began to shift when Cyprus, Greece and Italy showed support for the new Egyptian regime.
Following his election Al-Sisi paid two important visits — one to Italy and the Vatican and the other to France. The visits boosted political, military, cultural and economic relations between Egypt and several European states.
Improved relations with Germany culminated in Al-Sisi’s visit to Germany earlier this month to participate in the African summit held in Berlin. He met with German Chancellor Angela Merkel and senior German officials to discuss bilateral relations and pressing regional issues. The trip came three months after Merkel visited Egypt to inaugurate the first phase of a Siemens megaproject in Egypt.*****


La visión de las relaciones apenas reflejan los problemas existentes que se refieren básicamente a los derechos humanos. Es un insulto a la inteligencia considerar a una Italia que sigue reclamando la verdad sobre el secuestro, tortura y asesinato de Giulio Regeni como un aliado de Egipto. Tampoco creo que Alemania se vea reflejada en el retrato hecho por Al-Ahram Weekly. Pero la función de esto no es que Alemania o Italia se vean reflejadas en el artículo, sino enaltecer al régimen egipcio y a su presidente en horas bajas de popularidad interior y rechazo de la evolución egipcia en materia de derechos humanos.
La crisis económica es mucho más difícil de camuflar. Es la que padecen todos los egipcios y de la que quejarse conlleva el riesgo de ser considerado traidor o terrorista, como ocurrió en el famoso caso del conductor del tuk-tuk al que azar para unos y la conspiración para otros le puso una cámara y un micrófono ante la boca. Era demasiada tentación.


Hoy, pasado este tiempo, el panorama no es demasiado bueno ni en lo político ni en lo económico formándose una interacción peligrosa. Son las crisis económicas las que más teme el Ejército egipcio, acostumbrado a crearse una imagen de madre nutricia. Hay demasiada pobreza acumulada en un país que crece en millones cada año. Hay demasiadas contradicciones y muy pocas salidas para un país que tiene agotados a sus agentes políticos, militares, islámicos y religiosos institucionales, cuyos fines ya no son admisibles por una población que aspira a un futuro mejor que su pasado. Dado el pasado, no debería ser una cuestión muy complicada, pero los retrocesos constantes en aquello que debería desarrollarse es grande.
Ayer fue una pobre celebración del 30 de junio, una fecha que no es de un éxito sino del enorme fracaso político de unas instituciones que no supieron ni gestionar ni respetar el deseo de libertades y de un futuro mejor de los egipcios. Los deseos de una democracia egipcia fueron a parar siempre a quienes no la han respetado y a quienes la consideran solo un medio para sus fines.
Es difícil así avanzar hacia el futuro y resolver los otros problemas existentes que Egipto necesita afrontar: la educación, la sanidad, la economía, etc. El terrorismo no se acabará. La guerra de Siria tardará en resolverse y no lo hará con paz sino con una transformación de la violencia que repercutirá sobre todos los intervinientes y vecinos.


El 30 de junio no debe ser cantado como un gran logro. Que se tuviera que llegar a él implica el fracaso de las esperanzas depositadas el 25 de enero de 2011 por una generación que reclamaba futuro y libertades. No logró consolidarse porque ninguna de las fuerzas reales deseaban una democracia. Luchaban por el poder no por el pueblo y sus deseos. La sociedad egipcia era el resultado de 30 años de desidia, abandono y corrupción. El régimen de Mubarak dejó que todo se degradara y eliminó la contestación. El año de Morsi no trajo libertades sino nuevos amos deseosos de imponer sus nueva reglas. Y esto fue aprovechado para la involución; el régimen fue retomando el poder. Los egipcios que pedían secularidad y libertad, han recibido restricciones y sermones, con luchas entre el poder civil y el religioso por la negativa a liberalizar el discurso religioso adaptándolo a los nuevos tiempos.
Algún día los debates deberían ser sobre el futuro y no sobre la violencia. Pero son muchos años, décadas, del discurso de la violencia y de la agresión para cambiar a otro más productivo e ilusionante. Egipto se merece algo mejor.


* "Four years after 30 June, Egyptians should be proud, but long road ahead: Sisi" Ahram Online 30/06/2017 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/271785/Egypt/Politics-/Four-years-after--June,-Egyptians-should-be-proud,.aspx
** "Time to Rethink the U.S.-Egypt Relationship, Experts Tell Senate" Foreign Policy 25/04/2017 http://foreignpolicy.com/2017/04/25/time-to-rethink-the-u-s-egypt-relationship-experts-tell-senate/
*** "https://egyptianstreets.com/2017/05/26/from-ripped-jeans-ban-to-virginity-tests-egypts-parliament-most-bizarre-bills/" Egyptian Street 26/05/217 https://egyptianstreets.com/2017/05/26/from-ripped-jeans-ban-to-virginity-tests-egypts-parliament-most-bizarre-bills/
**** "Dozens rally to celebrate June 30 in Alexandria" Egypt Independent 30/06/2017 http://www.egyptindependent.com/dozens-rally-celebrate-june-30-alexandria/
***** "Perpetual motion"" Al-Ahram Weekly nº 1350 22 junio-5 julio http://weekly.ahram.org.eg/News/20816.aspx

jueves, 26 de enero de 2017

Si te fallan los sueños

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
De nuevo la misma narrativa de la revolución. En su sexto aniversario, el presidente al-Sisi continúa repitiendo la imposible historia de la Historia, tratar de convertir el hiato en continuación. La celebración de los aniversarios desde el poder se convierte en farsas lógicas, en arabescos decorativos que llegan en un punto al absurdo. Mientras todos ses proclaman su hijos desde el poder, todos proceden a enterrar sus sueños y aspiraciones mediante dosis de autoritarismo y violencia. La cantan ante los micrófonos de discursos y entrevistas, pero la reprimen en las calles molestos porque se les recuerde a unos y a otros. La sombras de lo ocurrido desde la caída de Mubarak cubren la visión de 2011. Lo ocurrido antes y después de Morsi no trajo luz sino otras formas de retórica encubridora. Daily News Egypt nos cuenta:

President Abdel Fattah Al-Sisi said on Wednesday that the 25 January Revolution was a turning point in Egypt’s history, as it gave hope to Egyptians at first, but was also followed by disappointments after personal interests took over.
In a speech he delivered on the sixth anniversary of the revolution, Al-Sisi said that the revolution was renewed in June 2013, when Egyptians decided to take back their revolution to rectify its path and take control of their decisions to combat terrorist groups.
The president added that he is full of confidence that the Egyptian generation who decided to start the revolution will always be remembered. Also, they will be remembered for what they endured over the past few years as they insisted on reforming the fluctuating economic situation.*



Mientras Egipto no resuelva esa imposible conjunción, sus problemas seguirán haciendo chirriar los engranajes de la realidad. Cualquier invocación unificada de enero de 2011 con junio de 2013 es una falsificación. El eje obviamente de este problema irresoluble es el año de Morsi.  La idea de la "rectificación" de la revolución es una fantasía justificadora del retorno de un tipo de represión que sustituyo otro tipo de represión. La libertad nunca pasó de demanda. Ni la SCAF —la Junta militar que sustituye a Mubarak al mando—, ni el gobierno islamista surgido de las urnas, pero que acaba perdiendo legitimidad con cada acción represiva y sectaria, ni el régimen salido de la violencia, esta vez militar, que da el "no-golpe". Ni unos ni otros dan una oportunidad a la paz y la convivencia, a las libertades. Solo cambia el tipo de represión.
Nótese la diferencia entre el discurso oficial del presidente, un discurso de autolegitimación, y el retrato desolador que nos trae Egypt Independent mediante el artículo de Ola Noureldin:

Six years after the January 2011 uprising that overthrew Egypt's longtime ruler Hosni Mubarak, Egyptians who had participated in protests back then are now either facing clampdowns on freedoms or grappling with despair.
"It's unbelievable how reluctant I've become, from a person who used to beg friends and relatives to join me in Tahrir, to someone who just wants to leave the country," Mayada Ibrahim, 37, said as she passed by Tahrir Square with her three-year-old son on Wednesday.
Ibrahim said that all she yearns for right now is to raise her son in a country where he'll grow up to believe that change exists.
"There is no such thing as change in this country," she said.
Millions of Egyptians protested in the square for 18 days, setting up tents and makeshift hospitals, and demanding an end to Mubarak's 30-year rule.
"I don't even feel nostalgic anymore, I mean we used to spend days and nights right here, I should be feeling any sense of euphoria remembering, but what I really feel is like I've wasted so much time and effort believing in nonsense," Ibrahim said.**


¿Puede haber mayor distancia, mayor diferencia en las interpretaciones que las existentes entre el discurso oficial y la voz de los que vivieron en sus carnes el  proceso? Me imagino que lo más doloroso, mucho más que los golpes y heridas es el secuestro de los discursos, escuchar en boca de los que estaban de otro lado la definición de tus anhelos. No creo que haya mayor derrota, ninguna más deprimente que esta. Es sufrimiento infinito escuchar todo esto en el día en el que recuerdas a los muertos después de negarlos todo el año, de convertirlos en agentes de la CIA, en traidores financiados por potencias extranjeras que querían la destrucción del país.
Entonces llegan a tu mente, como destellos, la violencia, las ignominias padecidas en aquellos 18 día en los que se sufrió estoicamente, en los que unos velaban el sueño de los otros en una vigilia de hermanamiento, en los que las mujeres sufrían acoso y violaciones por parte de los que querían hacerlas desaparecer de las calles para sufrir después las humillaciones a manos de los médicos militares los exámenes de virginidad para que los padres supieran los riesgos de dejar a sus hijas salir a las calles a protestar. Eran días en los que los manifestantes protegían y bendecían a los periodistas extranjeros que arriesgaban su vida para contar al mundo la realidad de lo que ocurría en la Plaza de Tahrir y en otros lugares que los egipcios se negaban a abandonar hasta que aquel presidente, que había acumulado miles de chistes y tres décadas en el poder, lo abandonara y dejara crecer la democracia.
De nuevo la distancia:

Aspiring to become a photojournalist in January 2011, Amira Samy, started taking photos during the revolution, hoping to convey a transparent image to the world on what was happening in Egypt at a time when mainstream media had failed to do so. Nowadays, however, Samy faces hurdles while doing her job as the police tightens its grip on media personel.
"I am hoping my photos can have an impact, change perceptions, and tell the stories of Egyptians through my captures -- but this is becoming increasingly tough nowadays," she said.**


Desde los tiempos de Nasser, los egipcios viven en un mundo doble, un mundo de discursos que describen mundos inexistentes, glorioso éxitos imaginarios que les sacan a las calles a besar las manos que les reprimen, a festejar a las personas que les desprecian, a corear los nombres de quienes les roban. Los regímenes sucesivos, más preocupados del poder, les han olvidado en casi todo y solo les recuerdan que han  de dar gracias por lo que les deben.
Tras escuchar lo que les dicen desde el poder, miran a su alrededor y lo que ven poco tiene que ver con lo que les han contado. Es entonces cuando se desatan las iras, las denuncias de conspiración; es cuando se escucha la voz airada de un conductor de tuk-tuk, denunciado que no le llega lo que gana, que así no puede vivir. Esa voz irritada molesta en la fantasía cotidiana, en la burbuja que sueña con capitales futuristas cuando se le están hundiendo los edificios, cuando no hay para construir escuelas ni para pagar malos maestros.
Egypt Independent recoge otra voz discordante:

Ryad Abdelhamid, 42, echoed the sentiment regarding Egypt's deteriorating economic circumstances.
"Two revolutions took place but we are going backwards, not forward. The economic situation is unbearable, even to the middle-class. I don’t know how long people can stand living like this," Abdelhamid said, as he sipped on some sugarcane juice near Tahrir on the sixth anniversary of the January 25 Revolution.
Egyptians have been facing shortages of basic goods such as medicine and sugar in past few months -- a dire situation which is compounded by prices spiralling upwards after the government floated the currency and cut fuel subsidies in November.
Those measures were part of economic reforms to meet the conditions for a US$12 billion loan from the International Monetary Fund, which was approved later that same month.
"If the poor can't afford to live anymore, they will steal one day, and they won't be blamed. I don't want to sound pessimistic, but the government won't be able to control the situation anymore," Abdelhamid, who works as a banker in Cairo's downtown, added.**

Pese a esta triste realidad, la dura de las cifras que reflejan las carencias en los campos más elementales, el hundimiento de la libra, la inflación estratosférica,  el egipcio debe dar por buenos los discursos desde el poder. Es su obligación. De no hacerlo se le acusará de traidor y de tratar de hundir y difamar al régimen. Este régimen es consecuencia del deseo divino de premiar los esfuerzos del pueblo, que recibe como premio a otro militar, iluminado, que les es enviado para confirmar que Egipto es la madre del mundo, el corazón del islam, el alma del mundo árabe. Nosotros, les dicen, somos especiales. El mundo necesita lo que hacemos y nos envidian por hacerlo, porque Dios no se lo pidió a ellos sino a nosotros. Y ellos lo creen firmemente o dicen hacerlo.


El poder siempre les exige cumplir esa misión, respetar sus deberes. Recogen en Daily News Egypt:

“We are still countering terrorism, in order to diminish it from its roots. However, it won’t distract us from combating corruption that is as dangerous as terrorism. We are doing all of this whilst constructing gigantic projects and improving environment for investments.
“Our efforts over the past six years are not futile, but it produced a new reality. We need your sincere efforts now to develop this state, because countries like Egypt don’t develop over night,” Al-Sisi concluded.
Al-Sisi issued on Tuesday a presidential decree ordering the release of prisoners on the occasion of the 25 January Revolution commemoration and National Police Day. On Wednesday, a total of 1,280 prisoners were released.*

¿Una "nueva realidad"? No hay mucho cambio, solo la frustración de los que mantienen ese sentimiento nacido de la oportunidad escamoteada en una campa electoral fulera, con los islamistas y los militares como alternativas, cuando lo que Tahrir representaba estaba lejos de de unos y otros. Pero parece que el destino de los egipcios es ahorcarse con las cuerdas de sus propias cometas.
El discurso gubernamental ha elegido su propia palabra-fetiche: "contraterrorismo". En ella se encierra todo el potencial que explica la tercera fase del camino frustrado, la que surge en junio de 2013 cuando de nuevo los sueños quedan en amargo despertar. Cada vez que el pueblo egipcio cree tener el poder en sus manos, le es arrebatado con una promesa de futuro. Pero esas promesas se convierten en descalabro porque comprenden rápido que tras ellas existe la misma mala voluntad que en todas. Como decía Habdelhamid en el texto: "Two revolutions took place but we are going backwards, not forward".
En Mada Masr ofrecen hoy un enfoque distinto, pero también unido inseparablemente de la frustración de las oportunidades escamoteadas. Lo titulan "The politics of the personal: January 25 through the lens of depression". Son los efectos sobre la salud mental y la salud a secas de seis años de escamoteo:

“It’s like you died, and God said ‘I will show you heaven’ and then as soon as you put one foot in, he grabs you by the scruff of your neck and takes you to hell. We really saw heaven during the 18 days, and then we went to a terrible reality, worse than where we were before.”
Omar, a leftist involved in politics for nine years and who was dealing with depression, anxiety and hypochondria for about a year and half before the 2011 revolution, was in Tahrir during the 18 days.
He found out about Hosni Mubarak stepping down a couple of hours beforehand and called his therapist asking if it was possible to die from too much happiness.
The enthusiasm stayed for a while after the revolution but with waves of violence, this “broke.”
“Maspero, with army APCS running people over, broke the state of euphoria and feeling of strength and freedom,” Omar recalls. “And then with Mohamed Mahmoud — and the scene of throwing dead bodies into the rubbish — and then the Cabinet clashes.”
In December 2011, there was something else that was “fatal” for Omar. A woman was beaten and her chest stomped on by soldiers during the Cabinet clashes, revealing her blue underwear beneath her abaya. Here what broke him was less the incident than the social reaction: instead of condemning the perpetrators, the more common refrain was, “what made her go there” and of course a fascination with the woman’s blue bra.***


Esa sensación de haber rozado la gloria y encontrarse arrojados en el infierno, refleja de forma muy expresiva lo que muchos sintieron, una sensación que no olvidan. Que los 18 durísimos días de Tahrir se recuerden como "gloria" dice mucho sobre lo ocurrido después, sobre el desengaño.
Las frustraciones se acumulan sobre aquellos que han  tenido esperanzas o que sencillamente no han querido o no han podido asimilar los discursos oficiales. No han querido o sabido aceptar la falsificación orwelliana de la felicidad social. La disociación entre la descripción de la realidad y la realidad misma, entre lo que te cuentan y lo que ves y padeces acaba produciendo esos efectos, Comienzan a padecerse síntomas de la enfermedad de la irreal.
La evocación de los sucesos de represión brutal de Maspero o la imagen traumática del episodio de "la mujer del sujetador azul" no es casual. Son traumas compartidos por las personas que no se han dejado arrastrar por el delirio. Esos episodios pasan a ser cronotopos bajtinianos, momentos epifánicos de negatividad explosiva. Son clavos ardientes cuyo dolor no se mitiga, sino que se intensifica por el papel que se ha representado en ese tiempo, el sentido de indefensión ente la Historia trucada.


El final de las voces frustradas que recoge Egypt Independent habla de ese sentimiento frustrado:

On the anniversary of the 2011 uprising, there are no signs of celebration to mark the uprising against Mubarak in Tahrir Square; instead police tighten security measures forbidding anyone to stay around the square. Additionally, the Saddat metro station leading to the square was closed on Wednesday.
"Of course I feel hopeless and defeated, and it's okay to feel that because our expectations were betrayed. But what is not okay is the detachment we feel, it takes away from the significance of the revolution; its days shook us to our cores and influenced an entire generation," Aziza Taha, political science student at Cairo University said.**

El cierre de la estación Sadat es el indicador de la vida política callejera. Es el único acto que queda para recordar la revolución que allí hubo una revolución. Los islamistas trataron de hacerse con el espacio simbólico de la plaza convirtiéndolo en escenario de sus protestas cuando también fue escenario de sus actos de represión cuando estuvieron en el poder. Pero Tahrir permanecerá siempre como esa imagen de un sacrificio real en beneficio de un sueño. Puedes desalojar a las personas pero no puedes desalojar sus sueños.


Como cada año por estas fechas, muchos egipcios luchan para que los recuerdos de lo vivido no sean sustituidos por los discursos oficiales. Es la batalla más cruenta. En una de estas batallas murió Shaimaa al-Sabbagh tratando de mantener viva la memoria de los muertos con un ramo de flores. Murió de un tiro en la cabeza, a pocos metros. Murió por no aceptar que le administraran sus sueños. Porque, si te fallan los sueños... Y pasó a ser una imagen traumática más en la cadena de frustraciones, pero también nuevos sueños y esperanza, demostración viva. Son esas imágenes las que mantienen a raya el olvido. Descanse en paz y larga vida a su recuerdo. Como la revolución y los que soñaron con ella.


* "25 January Revolution was turning point in Egypt’s history: Al-Sisi" Daily News Egypt 25/'1/2017 http://www.dailynewsegypt.com/2017/01/25/25-january-revolution-turning-point-egypts-history-al-sisi/
** "January 25 turns six: Despair overwhelms in Cairo streets, no signs of celebration" Egypt Independent 25/01/2017 http://www.egyptindependent.com//news/january-25-turns-six-despair-overwhelms-cairo-streets-no-signs-celebration

*** "The politics of the personal: January 25 through the lens of depression" Mada Masr 25/01/2017 http://www.madamasr.com/en/2017/01/25/feature/society/the-politics-of-the-personal-january-25-through-the-lens-of-depression/







miércoles, 30 de noviembre de 2016

Si supieran qué hacer con ellos

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
The Economist publica hoy un artículo titulado "Another Arab awakening is looming, warns a UN report" del que me interesa resaltar la ´frase que lo cierra: "If only their rulers knew what to do with them." La frase, que se refiere a los jóvenes, creo que es lo suficiente clara sobre la forma en que ese despertar citado se percibe. 
La publicación se hace eco del informe de Naciones Unidas presentado el 29, ayer, sobre lo que es posible esperar en este tiempo que viene de una región, los países árabes, en la que queda poco margen para un futuro que pueda ser planteado como motivo de esperanza.
El presente se hace más o menos duro en función de las expectativas de futuro que se puedan plantear en cada momento. Es la esperanza la que nos permite soportar el presente y la desesperanza la que nos lanza contra lo que percibimos como obstáculo, encierro o limitación. El informe no deja mucho lugar a la esperanza. Recoge The Economist:

As states fail, youth identify more with their religion, sect or tribe than their country. In 2002, five Arab states were mired in conflict. Today 11 are. By 2020, predicts the report, almost three out of four Arabs could be “living in countries vulnerable to conflict”.
Horrifyingly, although home to only 5% of the world’s population, in 2014 the Arab world accounted for 45% of the world’s terrorism, 68% of its battle-related deaths, 47% of its internally displaced and 58% of its refugees. War not only kills and maims, but destroys vital infrastructure accelerating the disintegration.*

Es difícil tener esperanza cuando esa es la tendencia y esas son las expectativas. Las cifras espantan por su claridad. Si los actos de terrorismo que padecemos nos preocupan, es preciso hacer un gran esfuerzo para imaginar ese 45% que padece una población. Por mucho que nos indignen y horroricen los atentados que padecemos, son poca cosa en comparación con la tensión, la angustia que tiene que ser vivir en zonas donde un día tras otro actos tan simples como ir al mercado, asistir a una boda, etc. suponen una elevada posibilidad de muerte y sufrimiento. No es la estadística de los muertos lo peor, sino la convivencia mental con la muerte, con el miedo como forma de "normalidad" maldita que es necesario dominar para que esos pequeños actos cotidianos no se conviertan en momentos de una crueldad infinita.


La mentalidad del árabe es un gran misterio. Las visiones más claras de su situación, de la causa de sus males, le son expuestas por sus mentes más preclaras, pero las rechaza con aire ofendido. Pocos pueblos han despreciado más a las personas que les hablaban honestamente de las causas de sus fracasos, los que han denunciado sus males crónicos. Hay una larga lista de perseguidos, silenciados, condenados, repudiados... por intentar ayudarles a llegar a una luz que no se quiere ver.
Por el contrario, pocos pueblos han seguido a más farsantes, bendecido a sus propios dictadores, torturadores, opresores, aclamándolos y besando sus manos, creyendo sus promesas. Han creado estados represivos que han pisoteado sus esperanzas sin que haya sido obstáculo para que muchos besaran las imágenes de aquellos que les explotaban creando mares de corrupción e ignorancia en su beneficio. Han sido expertos en manejar el hambre y los favores, la ignorancia y el desprecio de sus pueblos; pese a ello muchos han sido tan amados como odiados. 
Han logrado además que les crean en sus mentiras, liberando sus responsabilidades en otros. Es difíicl evitar crecer en el odio si constantemente te están señalando que tus males proceden de fuera, que son los otros los responsables de tu miseria y abandono.
Escriben en The Economist con los datos del informe de Naciones Unidas:

Yet governance remains firmly the domain of an often hereditary elite. “Young people are gripped by an inherent sense of discrimination and exclusion,” says the report, highlighting a “weakening [of] their commitment to preserving government institutions.” Many of those in charge do little more than pay lip-service, lumping youth issues in with toothless ministries for sports. “We’re in a much worse shape than before the Arab Spring,” says Ahmed al-Hendawi, a 32-year-old Jordanian and the UN’s envoy for youth.*


Es la juventud la que pierde la ilusión por mejorar sus pueblos, sabedora de que de poco servirá. La experiencia de la Primavera Árabe ha sido demoledora para los que albergaban alguna esperanza de reforma en muchos de estos estados. Es terrible que países en los que hay tanto por hacer, los jóvenes sean desplazados, ignorados y enviados a buscarse el futuro personal renunciando al colectivo.
La explicación es muy compleja, necesitada de un debate que se le niega: es el bloqueo del pensamiento, la incapacidad de evolucionar por eliminación de todo aquello que pudiera suponer cambio. Se prefiere vivir en un círculo en el que no se avanza, como si de un caballo de noria se tratara, antes que plantearse una evolución que saque de la miseria, de la violencia y la ignorancia.
La estrategia es siempre el engaño de la juventud, el frenar a las mujeres. Nada debe cambiar para que las mentalidades más caducas se mantengan en el poder y respaldándolo para poder reproducirlo en las parcelas que cada uno controla. El sistema les permite la violencia, la justifica. La violencia contra el joven en el nombre del padre, contra la mujer en el nombre del padre o marido, hermano o hijo. 


No tiene nada de particular que aumente el peso de la religión. Pero no es la del diálogo o el amor sino la que permite sentirse por encima de otros, de paganos y herejes, de mujeres. Es la que sirve para dar salida a la frustración que el sistema produce.
Y toca ya. Dice el informe:

Though less likely to vote than the global average, young Arabs are much more inclined to protest. The UN report notes that Arab protest movements tend to come in five-year cycles. North Africa’s unrest spiked in 2001, 2006 and 2011, each time more turbulent than the last. Another bout seems due. Young Arabs, the report says, “may prefer more direct, more violent means, especially if they are convinced that existing mechanisms for participation and accountability are useless.”
The new generation, it says, is “the largest, the most well educated and the most highly urbanised in the history of the Arab region”. Thanks to social media, they are more in tune with the world than ever. If only their rulers knew what to do with them.*

Sería irónico que esa pauta de los cinco años se cumpliera como un destino del que no se puede escapar. Sin esperanza, solo queda la rebelión inútil, cíclica, una rueda sin apoyo que gira en el aire.
La lectura del informe de Naciones Unidas es deprimente. No puedes dejar de pensar, tras cada línea, en las experiencias frustrantes y frustradas de Libia, de Siria, las malogradas de Egipto. Túnez se salva de momento porque se han defendido con uñas y dientes, sobre todos las mujeres, sabedoras de ser las primeras víctimas de la barbarie retrógrada. La vergüenza del caso sirio en donde se percibe el empecinamiento feroz en la destrucción entre islamistas y el régimen. Han preferido ver destruido, desolado un país entero antes que poder crearle un futuro habitable. Pero es del futuro de lo que se huye. Es la parálisis mental, social, la aniquilación del movimiento. ¿Es recuperable Siria para la vida o es ya un desierto? ¿A qué se le puede llamar victoria sin que salgan los colores?
"If only their rulers knew what to do with them..." ¡Terrible frase! ¡Verdad terrible! 




* "Another Arab awakening is looming, warns a UN report" The Economist 29/11/2016 http://www.economist.com/news/middle-east-and-africa/21710934-arabs-make-up-just-5-worlds-population-they-account-about-half