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domingo, 10 de noviembre de 2019

Dos caras de Egipto o según nos va

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El liderazgo a la egipcia es complicado. Es una construcción, una fabricación del culto a la persona en la que se depositan los anhelos de un pueblo al que se le ha acostumbrado a que el poder tiene algo que ver con lo divino. Quizá esa sea la herencia recordada inconscientemente por las pirámides que tienen enfrente de El Cairo y los múltiples monumentos que salpican su geografía, la mayoría de ellos templos a la egolatría de los gobernantes. Esta forma de liderazgo casa mal con la falibilidad humana de la democracia, en donde las personas no tienen que estar tocadas por el rayo divino y los síntomas de la perfección.
Lo primero que hubo que hacer para un desconocido para el público oscuro ministro de Defensa, Abdel Fatah al-Sisi, salido de un golpe militar, fue crearle el mito. Se le llamó "sisimanía" e incluía todo tipo de objetos, convertidos en fetiches (de tartas a ropa interior con su imagen) sobre los que descargar las emociones de un pueblo controlado a través de ellas,  y de hechos milagrosos, como el sueño en el que se le apareció el piadoso Sadat ordenándole que se hiciera cargo de un país del que había afirmado no tener interés en hacerse con el poder ni que sería gobernado por un militar. Les dio una matanza de cerca de mil personas que los fieles vieron como un signo de su poder. Él, afirmaría después varias veces, que hizo lo que el pueblo le pidió. 


Se reformó una constitución que los islamistas habían hecho suya. Posteriormente la enmendó para poder seguir en el poder y el pueblo, con cierto aburrimiento de muchos, la bendijo en las urnas, como no podía ser de otra manera. La historia egipcia moderna empieza queriendo ser distinta y acaba como siempre. Si Mubarak se pasó 30 años en el poder prorrogando la Ley de Excepción, al-Sisi sigue renovando los periodos cada seis meses para tener las manos libres y se ha asegurado con las reformas dominio para la próxima década completa. Desde 2014, por hacer número redondos, hasta 2030, en el mejor de los casos. Eso si no ocurre nada que lo saque del poder o algo que lo perpetúe más de esos años. Todo es posible en un país que es a la vez imprevisible y previsible.
La publicación Mada Masr nos trae lo que ocurre cuando a un diputado del parlamento se le ocurre cuestionar esto:

When Member of Parliament Ahmed Tantawi presented a political reform initiative centered on President Abdel Fattah al-Sisi leaving office by 2022 on November 3, Parliament was quick to take action against him.
Ninety-five members of the House of Representatives submitted a request on Tuesday to Parliamentary Speaker Ali Abdel Aal to refer Tantawi to the Ethics Committee saying his initiative undermines the Egyptian state and its institutions. Abdel Aal announced that he referred the request to Parliament’s bureau in preparation for taking the appropriate legal measures.
Last Sunday, Tantawi posted a video on YouTube in which he proposed a “reformist initiative” that calls for early presidential elections in 2022 in which Sisi would not run, rather than waiting until 2024, the end of the two-year extension to his current term granted by this year’s constitutional amendments.
Tantawi, a member of the 25-30 Alliance, an independent leftist parliamentary bloc, told Mada Masr that his initiative seeks to clear his conscience as an Egyptian citizen and member of parliament from what he feels is an imminent danger to the country in the president’s continued infringement upon Egypt’s authorities. He added that, in the eyes of Sisi’s supporters, his departure at the end of his original four-year term is the best way to guarantee political, economic and social reform in the country.
He explained that his initiative demands that the president uphold the promise he made not to stay in power for longer than eight years— a promise that Sisi repeated more than once — “because the people elected him for two presidential terms, each of which is four years, not six.”
Sisi was first elected in June 2014 and re-elected in May 2018 to a second four-year term. The constitutional amendments passed in April extend presidential term length to six years for a maximum of two terms but included a special amendment that retroactively allowed Sisi to extend his current term until 2024 and run for another six-year term.*



Pero no es fácil tener "conciencia" cuando las cosas tienen ese tinte de prolongación del mandato, de la estancia en el poder. Alguien que gobierna de por vida no es un presidente, sino un monarca camuflado. No otra cosa pretendía Hosni Mubarak cuando trató de que su lugar lo ocupara algún día su hijo, Gamal. Los Assad lo han hecho en Siria y los hijos de Gadafi luchaban por la herencia descaradamente mientras se repartían el país.
La propuesta del vilipendiado diputado Tantawi suena como una blasfemia en la corte egipcia, en donde ser rivaliza en las demostraciones de lealtad, como es frecuente en estos casos.
Las reacciones al vídeo de YouTube (convertido en un medio de polémicas) no se han hecho esperar y son furibundas:

During the plenary session, MP Mahmoud Badr said that Tantawi’s initiative represents an outright violation of the constitution, tramples on the will of the millions of Egyptians who voted for the constitutional amendments and for Sisi, and tramples on Egypt’s democracy.
He was interrupted by Abdel Aal, who said: “I do not have any initiatives. Whoever wants to announce should do so in the newspapers. I do not have initiatives. I do not pay attention to this sort of talk”.
Abdel Aal added: “Citizens voted in front of the entire world, and organizations, associations and foreign officials observed the referendum [on the Constitutional Amendments]. Whoever questions their legitimacy or negatively addresses the nation and its leadership has no place in Egypt in general, they should go to another country. We are charged with protecting this nation and its people. There are red lines, including the nation, political leadership and Egypt’s military and police Insulting them is not permitted.”*

El gusto dramático de los políticos egipcios no necesita ser resaltado, pues es sobradamente conocido. La "voluntad pisoteada" de millones de egipcio es la menor de las figuras retóricas empleadas para reflejar lo que les merece la propuesta, que no es otra que la que el propio al-Sisi propuso inicialmente. Bien es cierto que hizo muchas otras que incumplió, pero todas fueron por una buena causa y así lo entendieron sus seguidores. Nunca habrá suficientes retratos en las calles o en los edificios para pagarle al presidente el gran honor de estar bajo su mando.


La reacción del jurista Abdel Aal, presidente de la cámara y artífice de la constitución, no deja de ser notable: quien duda del presidente no merece estar en Egipto, pisar la misma arena ni beber el mismo agua. Cuestionar la ampliación de los mandatos presidenciales —algo que todo el mundo hace fuera de Egipto— es una "línea roja" y por lo tanto el infractor debe marchar lejos, a países que se merezcan semejante detritus humano.
Por supuesto, lo que ha hecho Tantawi no es algo que se deba debatir en el parlamento o poner sobre la mesa en cualquier foro político o de otro tipo. Es directamente traición al pueblo, pues todo lo que se diga del presidente, se dice del pueblo egipcio. Recordemos que uno de los "cargos" contra los militares que intentaron presentarse en las elecciones presidenciales fue el de "intentar separar al pueblo y al Ejército". La figura del presidente es como un agujero negro que todo lo absorbe: el pueblo, el Ejército y poder. Todo en una sola figura, que es lo que define el liderazgo egipcio. De esta forma, cualquier perspectiva de un sistema democrático en el que sea posible la existencia de oposición y una alternancia real se hace imposible. Tuvieron que inventarse un candidato para que la reelección presidencial no fuera una farsa completa.


Coincide esta información sobre el diputado Tantawi con un sentido artículo en Ahram Online en el que la bien intencionada copta Laila Takla, profesora de Derecho, intenta convencer al pueblo egipcio que la situación de los derechos humanos, pese a las recientes y continuas denuncias internacionales, es buena. El artículo se cierra con una declaración de intenciones:

My purpose, here, was not to defend Egypt or to reply to the EU Parliament. It was to tell the Egyptian people the truth about their country’s commitment to human rights so that they do not fall for the falsehoods and misinformation spread by agencies with certain agendas of their own. I am convinced the Egyptian people are aware of this, and seek only to confirm their realisation. Egypt has  an honourable history in the advocacy and defence of human rights. What is Europe’s past in this regard? What is the state of human rights in those countries that always lead the attacks against Egypt?**


No dudo de su buena fe. Sin embargo, el mundo no debería estar tan equivocado todo el tiempo. El diputado Tantawi ha pedido, por su conciencia, lo que en cualquier país democrático es normalidad. Sin embargo se le acusa de "traidor" cuando tiene la osadía de no gustarle lo que en cualquier país del mundo se considera un rasgo de dictadura, la prolongación de los mandatos presidenciales enmendando la constitución desde el poder y limitando a la oposición.
No hay excepcionalidad egipcia, es decir, se le da el mismo trato que se les da a los países que hace lo mismo: dar un golpe, crear un régimen, nombrar un presidente y convertirlo en eterno en el poder. Incluso en la "poesía" de los hechos, no hay originalidad alguna. Es lo que hacen todos que se quieren perpetuar en el poder, convertirse en "imprescindibles", en "enviados". Sin ellos el mundo se hundirá.
La retorica del poder en Egipto es igual que en todos los países que tiene regímenes autocráticos. Por mucho que el régimen se vista con vistosos ropajes, las denuncias internacionales dicen lo que ven, no solo lo que les cuentan. La teoría de que el mundo está contra ellos porque les envidian es solo otra bonita historia que trata de esconder la dura realidad de la discrepancia.


Ahmed Tantawi y Leila Takla (Premio Nilo en 2016, el antiguo Premio Mubarak en Ciencias Sociales) representan dos caras de Egipto, cada una con una visión de la realidad muy diferentes. Uno, un diputado, se tiene que refugiar en YouTube para poder decir lo que su conciencia le pide decir; la otra desde un diario estatal explica a los egipcios —aprovechando su destacado papel cultural— que deben estar tranquilos y contentos con lo que tienen. 
Hay otras muchas caras, por supuesto. Pero lo preocupante es que la oficial cada vez se parece menos a la realidad. La construcción de un Egipto sin democracia, autoritario, puede funcionar mejor o peor, pero tendrá un lastre que todo el amor del mundo por el que gobierna no podrá compensar. Condenará a vivir siempre vigilados, tutelados, que es el fondo lo que las élites dirigentes han querido siempre. La revolución les enseñó lo que podía ocurrir y lo solucionaron rápido.


* "MP referred to ethics committee over reform initiative calling for Sisi’s early departure from office" Mada Masr 9/11/2019 https://madamasr.com/en/2019/11/09/feature/politics/mp-referred-to-ethics-committee-for-proposing-reform-initiative-calling-for-sisis-early-departure-from-office/
** Laila Takla "Human rights in Egypt" Ahram Online 9/11/2019 http://english.ahram.org.eg/NewsContentP/4/355378/Opinion/Human-rights-in-Egypt.aspx









domingo, 28 de abril de 2019

El equilibrista

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Se votaron las enmiendas constitucionales propuestas al pueblo egipcio. Los que votaron, como era de esperar, votaron mayoritariamente "sí", aquí no hay sorpresas a lo David Cameron. Aquí se acierta. 
Ya tuvieron una experiencia electoral de la que todavía se está recuperando el régimen. Renovando el periodo de emergencia por otros seis meses, todo está más tranquilo y, como se ha votado la misma semana en que aprobaron las enmiendas, tampoco ha dado mucho tiempo a que se debatiera. Mejor así, menos líos.
Los datos que nos ofrecen son los siguientes:

More than 23.4 million voters voted in favor of the amendments, constituting 88.83 percent of the valid votes, Ibrahim said during a press conference last night.
According to NEA statistics, 27,193,593 Egyptians casted their votes out of about 61 million Egyptian eligible voters, representing 44.33 percent of eligible voters.
The valid votes are more than 26.36 million, while the invalid votes are 831,172, Ibrahim said, adding that more than 2.94 million voted against the constitutional amendments, representing 11.17 percent of the valid votes.*


Lo que el régimen presenta como un gran logro, solo tiene una cifra esperada, la abstención, que es el 65,66%, lo que no está mal en un país en el que técnicamente la mitad de la población parece no existir. Ni las elecciones presidenciales  —incluso bajo amenazas de sancionar a los que no votaran y añadiendo un día más para votar— han logrado rebasar al cincuenta por ciento de los votantes. Si a esto le añadimos los casi tres millones de votos en contra de las enmiendas, el panorama es más bien un decorado teatral para la representación de esta ópera que es la vida política egipcia.
Ni las capitales de ciencia-ficción, con las torres más altas de África, o las escuelas japonesas, ni las inútiles ampliaciones del Canal, logran animar a la gente a subir el listón de la división. El arte de Egipto es estar dividido por su eje sin que lo parezca. La política es como esa pasta que su usa para tapar las grietas y luego darle una capa de pintura.
El ministro que ha dado los datos ha insistido mucho en la democracia, en que es el pueblo el que habla en las urnas, etc. Pero aquí todo el mundo da por descontado que el presidente "ganará" hasta el fin de los tiempos. Y una democracia en la que siempre gana el mismo es como una ruleta en la que siempre sale el 22.
Por supuesto —como comprobamos cada cierto tiempo— solo a efectos domésticos se habla de una democracia porque fuera no pasa de ser considerado una cacicada, un montaje para aparentar que hay una democracia. Los candidatos encerrados en las presidenciales o que fueron forzados a retirarse podrían decir algo al respecto, pero no merece la pena arriesgarse.
La revista Mada Masr introduce el factor de la desinformación entre las irregularidades cometidas. No basta con votar, hay que saber qué se vota y ahí no parece que se haya explicado mucho. La velocidad del proceso ha hecho mucho, evitando una campaña explicativa sobre los efectos y consecuencias de las enmiendas:

The extensive amendments include articles related to the powers of the executive, the judiciary, the Armed Forces, reintroducing a second legislative chamber, and more. Yet the actual text was not available to voters at polling stations in Egypt or abroad. The ballots presented voters with one choice: to accept or reject all the amendments. The NEA made no attempt to inform voters about what the amendments mean.
According to several judges who spoke to Mada Masr on condition of anonymity, not including the text of the articles on the ballot violated both the law and the Constitution.
The dearth of information was compounded by the sheer speed of the electoral process. Parliament approved the amendments in a single session in mid April and sent the finalized draft to the president the same day. The next day the amendments were sent to the NEA, which announced that the referendum would begin two days later for Egyptians living abroad, and three days later inside Egypt. This left little time for voters to fully understand or discuss the final version.
Debate between supporters and opponents of the changes rarely delved into the specifics. The prevailing sense was that the vote was essentially a referendum on Sisi. “What difference does it make what [voters] know or don’t know?” says one parliamentary source. “Whoever is with the president will support it and whoever is against him will reject it.”**


En fin, que todo ha sido un ejercicio de transparencia, como suele ser habitual en estos casos egipcios. Una vez más, todo se centra en la figura, como se señala, de al-Sisi. En estos momentos, Egipto es un país equilibrista que hace malabarismos apoyado en un solo punto, la figura del presidente. Todo el empeño del régimen es la personalización, antes que la institucionalización. Ese es un camino que cuadra bien con la mentalidad nacional, acostumbrada a seguir un liderazgo bajo la figura del caudillaje. Todo debe estar bajo la sombra y la invocación del presidente. En Egipto, el poder debe ser visible, personalizado. Esto ha sido favorecido por un sistema político centralizado que diluía el poder de los partidos, dejándolos en meras molestias.
Esto no tiene nada que ver con el presidencialismo que tienen otros países. En una forma más psicológica que institucional: no es "la presidencia" es "el presidente". De la misma forma, el estado necesita representarse de forma fuerte, como el Ejército. El presidente, de esta forma, representa el "estado protector", el jefe fuerte que les librará de los males venideros. El paso de lo personal a lo institucional, de la fuerza a la ley, es lo que marca las diferencias.


Una presidencia sobre la que recae todo el peso es un enorme riesgo. El primero de ellos es evidentemente los propios fallos. La pérdida de la confianza se convierte en un drama de orfandad, como ocurrió con Nasser, hasta la llegada de otro hombre fuerte. A esto le sumamos el carácter providencial de su llegada y entonces se cierra el círculo perenne, es decir, cualquier que asuma la presidencia de Egipto solo sale de ella muerto o por un golpe de estado, que es lo ocurrido en su historia: Nasser y Sadat muertos; Mubarak y Morsi desalojados del poder.
El artículo de Mada Masr recoge múltiples irregularidades en un referéndum realizado tres días después de que se aprobaran las enmiendas. El resultado probablemente no habría sido muy diferente con algo más de tiempo. Las cifras de apoyo son ciegas, no necesitan muchas explicaciones; siguen lo que se les pide. La auténtica campaña se ha hecho centrándose en la confianza en que el presidente es un enviado a proteger a Egipto del caos y de sus enemigos, que votar contra él es votar contra el país y contra Dios.
Para confirmar que Egipto avanzada decidido hacia la democracia, el diario estatl Ahram Online nos trae el "alentador" titular "Egypt MPs back Al-Azhar's new initiative to fight spread of atheism". Un síntoma más de cómo florecen las libertades. La prórroga de la situación de emergencia y la licencia para cazar ateos confirma a Egipto como democracia divina, un nivel superior a la humana. 
Lo que sea para quitarse obstáculos y seguir reforzando la idea de la obediencia y del enviado divino a salvar al país. Si no eres creyente, ¿cómo va creer que tu jefe es un enviado divino? Con esto se refuerza la idea de otro falsa equidistancia, la existente entre ateos e islamistas. La virtud, clarola tienen ellos en ese centro mal calculado en un espectro que calculan entre el que no cree y el fanático. Ellos son la moderación, la virtud, el orden y la paz. 
Y no te atrevas a llevarles la contraria.


* Egypt Independent "88% of Egyptian voters favored constitutional amendments" 24/04/2019 https://www.egyptindependent.com/88-of-egyptian-voters-favored-constitutional-amendments/
** "Voting in the dark: Ramming the constitutional amendments through" Mada Masr 24/04/2019 https://madamasr.com/en/2019/04/24/feature/politics/voting-in-the-dark-ramming-the-constitutional-amendments-through/


jueves, 14 de febrero de 2019

El futuro es mío

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El titular en pantalla de los informativos de la CNN se reproduce en su página web: "Egypt debates bills that could see Sisi serve as president until 2034". Es cierto en la fecha, pero no lo es tanto al afirmar que es "Egipto" quien debate, ya que se trata en este caso de algo más que el juego retórico de tomar la parte por el todo. En realidad, en los sistemas autoritarios, la retórica se hace literal y el apropiarse de la voluntad general deja de ser un juego para convertirse en una triste realidad, en la constatación de que otros hablan por ti.
Pero no nos engañemos. Lo que la CNN plantea como una noticia, que al-Sisi siga en el poder hasta 2034 al reformar la constitución, es algo sabido desde antes de que entrara en el palacio presidencial. De la presidencia en Egipto solo se sale renunciando, destituido o asesinado. Desde 1952, año en que se creara la República, no se ha producido esa alternancia esencial en cualquier democracia que vaya más allá de la retórica. Nasser murió en el cargo, Sadat fue asesinado y Mubarak y Morsi derrocados por algo llamado irónicamente "revolución" y "rectificación de la revolución". Al-Sisi solo saldrá del cargo por alguna de estas tres vías, la muerte en la cama, la muerte fuera de ella o el derrocamiento. Las demás opciones son estadísticamente irrelevantes. Al-Sisi es la cuarta pirámide, mientras no se demuestre lo contrario.


Hay algo en la mentalidad egipcia que les hace disfrutar profundamente en el autoengaño colectivo. Las ficciones, los "cuentos", que diría nuestro poeta León Felipe, con los que son "mecidos" son aduladoras e infinitas. Basta leer el preámbulo de la Constitución que hoy se quiere enmendar para entender los sueños de su dormir profundo. Estar despierto es doloroso (y peligroso); vivir en sueños tiene al menos la gratificación de vivir dentro de esa burbuja creada por todo un aparato retórico y adulador.
Escriben en el artículo de la CNN:

Supporters of the changes say they will bring stability to Egypt's economy, which is struggling to recover from the political turmoil of recent years, along with bolstering security amid an ongoing deadly Islamist insurgency.
But opponents of the proposals described them as a further step toward authoritarianism.
The 26-page draft proposal of 22 constitutional amendments will need to go to committee then be voted on by the full parliament before a national referendum can take place, Egyptian state media Ahram Online reported.
The draft proposal, according to Ahram Online, argues that the amendments were "one of the demands of the 2013 revolution, which erupted to save the country from an unprecedented constitutional and political crisis."*


¿Qué estabilidad trajeron a Egipto los treinta años de gobierno de Hosni Mubarak con la Ley de Emergencia tras el asesinato de Sadat? La de la represión y la corrupción. A eso no se le puede llamar "estabilidad", pero es el periodo que se ha idealizado con la estrategia de hacer caer la responsabilidad de la "revolución" que lo destituyó de todo lo que ocurrió después.
Es importante entender lo que ocurrió después. El régimen egipcio ha generado su propia narrativa de la salvación nacional, como se puede apreciar en las líneas finales del segundo párrafo citado. Ocurra lo que ocurra, pase lo que pase, los militares egipcios han de estar en el centro. Ellos son los que hacen triunfar la revolución del pueblo y son ellos los llamados a "rectificar" la revolución para evitar el desastre. Los militares siempre han estado ahí y quieren seguir estándolo. Estabilidad es, literalmente, que haya un militar en el poder. Después puede ocurrir cualquier cosa.
El régimen de al-Sisi, según todos los informes, está siendo mucho más represivo que el de Mubarak, que ya era malo. El problema de al-Sisi es que, al igual que Muamar el Gadafi, necesita "ser amado"; necesita de la mitomanía a la que es tan proclive la mentalidad egipcia, tan necesitada de héroes en todos los terrenos, del cine y la canción a los campos de batalla. Necesita llorar y reír, besar las imágenes de los que les cantan o torturan, de los que les divierten y les amargan la vida. ¿Una especie de "síndrome de Estocolmo" nacional?


Convencidos por aquellos que les protegen y vigilan que son el objetivo de oscuras maquinaciones que les impiden ser los líderes naturales del mundo desde el origen de los tiempos, el egipcio se ha acostumbrado a aceptar las situaciones y a cambiar de ser revolucionario a pedir el regreso de la dictadura entre cánticos y festejos.
Desde que al-Sisi dio su golpe de estado, el "no-coup" habló, como ya había hecho Sadat respecto a los nasseristas, de "rectificar la revolución". "Rectificar" es otra de las palabras esenciales para entender los movimientos egipcios de eterno retorno hacia los que les oprimen. Con la esperanza de que nunca les tocará a ellos si no se meten en líos, las dictaduras se llevan con cierta fatalidad alegre, como una alternativa patriótica al caos que se les asegura que traerá dejar que los acontecimientos sucedan por su discurrir.
En lo profundo, está la idea de que si las cosas simplemente discurren, el final será el caos, la destrucción, por lo que el deseo de figuras fuertes, dotadas de la adecuada retórica patriótica —una mezcla de nacionalismo, un futuro semejante al paraíso en su estadio final, y de miedo hacia las fuerzas oscuras del pasado y del presente—. Para evitarlo, Dios, el destino lo la Academia Militar —los tres a la vez— les manda unos personajes que les guían en su travesía nacional.
Al-Sisi ha ido más lejos y ha aprendido de todos aquellos que le precedido en el palacio presidencial. Alimenta de sueños y miedos por igual. Le falla el mundo exterior, que no acaba de entender sus métodos o que cuente que cumple órdenes del más allá llegadas en sueños visionarios, que él simplemente obedece.


La reforma constitucional es, como otras tantas cosas, un simple maquillaje interno para perpetuarse en el poder. La promesa es que Egipto necesita "estabilidad" para que se produzca la llegada de la riqueza en forma de inversores y turistas. Pero eso es otro mito. Lo que hoy se quiere enmendar hoy es lo que se aplaudió en su momento porque se hizo en nombre de la democracia y la alternancia política. Los Hermanos había sacado en solitario una constitución para islamizar el estado y perpetuarse. Urgía entonces enmendarla para que garantizara que no se volvería a dar otro caso Mubarak, el querer perpetuarse en el poder. Pero la diferencia es que lo que hizo entonces Mubarak con el mantenimiento de una ley de circunstancias especiales, hoy lo quiere consagrar al-Sisi en la constitución. Es una especie de absurdo lavado de imagen con barro. El régimen es cada vez más monolítico y, por ello, necesitará de más represión cada vez. Si se trata de que al-Sisi siga en el poder, ¿qué ocurre con las próximas convocatorias de elecciones presidenciales? Se vuelven inútiles y, lo que es peor, peligrosas porque dejan en evidencia al régimen y su autoritarismo.



* "Egypt debates bills that could see Sisi serve as president until 2034" CNN 13/02/2019 https://edition.cnn.com/2019/02/13/africa/egypt-presidential-term-amendments-sisi-intl/index.html



lunes, 11 de febrero de 2019

La batalla de las enmiendas

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El enterramiento de la constitución egipcia de 2014 está empezando a provocar reacciones sociales y políticas. Ya hemos comentado anteriormente algunos de los principales aspectos, que se centran en la perpetuación de al-Sisi en el poder, la concentración del poder sobre los medios de comunicación y la recuperación del consejo de la Shura, lo que supone de facto un mayor reparto de poder. Incluso, una de las enmiendas propuestas hace que el propio parlamento recorte su capacidad de control del ejecutivo, que se vuelve más que presidencialista, absolutista.
Mada Masr nos da cuenta de las reuniones de la oposición para tratar de denunciar estas maniobras del poder para realizar una "dictadura vistosa", que es a lo que se aspira. Un rasgo del régimen de al-Sisi es su obsesión por legitimarse a la fuerza, es decir, por hacer olvidar al mundo que su origen está en un golpe de estado y en un baño de sangre. La retórica indecente de que fue el pueblo quien le pidió a los militares que mataran a más de ochocientas personas, que defender al estado es encarcelar al que cuenta un chiste o reproduce un meme, etc. necesita de esos mecanismos artificiales a falta del natural.


Con estas enmiendas constitucionales se pretende salvar la cara ante el mundo y ante los propios egipcios Pero el efecto es el contrario, la demostración de la falsedad creada, del engaño institucional y de la absorción del estado al que se dice defender. Todo ello esconde el ejercicio retórico de absorción del estado mismo, identificándolo con los intereses del propio grupo que desea mantenerse en el poder. La posibilidad de que tras las enmiendas, el presidente al-Sisi estuviera otros dos mandatos, esta vez de seis años cada uno, se percibe como una demoledora realidad. Y no hay garantías de que acabe allí. El poder no se abandona, debería ser el único artículo.
Tras la reunión de los partidos opositores, Mada Masr nos traslada sus conclusiones:

In its statement, members of the Union to Defend the Constitution said that the group’s political forces met on Monday at the Conservative Party headquarters in Cairo to discuss their position regarding the amendments, which they considered to be “a crime, and an attempt to tamper with the Constitution and the state, destroy the foundation of the current societal balance, as well as disrupt the path toward building a modern secular democratic state based on the peaceful transfer of power, the separation of powers and a respect for the Constitution and the law.”
The meeting was attended by a number of political parties, including the Socialist Popular Alliance Party, the Egyptian Social Democratic Party, the Dostour Party, the Reform and Development Party, the Freedom Egypt Party, the Egyptian Socialist Party, the National Conciliation Party and the Conservative Party, along with the Karama Party. MPs who are part of the 25-30 Alliance and other public figures — including Sabbahi, Abdel Gelil Mostafa, George Ishaq and Ahmed al-Borai — also attended, according to Medhat al-Zahed, the acting head of the Socialist Popular Alliance Party.*


Hace mucho tiempo ya que se destruyó el camino hacia una democracia moderna y se emprendió el de una dictadura disfrazada de patriotismo de estado. La única realidad es que lo que se empezó considerando una "rectificación" para controlar el desvío que la revolución popular había tomado con la llegada de los islamistas al poder gracias, una vez más, a los propios errores de los militares que seguían empeñados en la conservación del poder colocando su candidato, que fracasó estrepitosamente.
La amplitud de la plataforma no debe engañarnos sobre el poder real. El propio poder se ha encargado de atomizar el escenario de los partidos para así garantizarse su espacio dominante. El poder siempre ha sabido repartir prebendas y los que querían medrar ya sabían de qué lado debían estar siempre.
La astucia de al-Sisi conseguir que fueran antes las elecciones presidenciales que las legislativas. De esa forma accedió al poder inmediatamente y le hicieron unas leyes electorales a su medida, es decir, para obtener un parlamento favorable. Después el parlamento elegido le devolvió el favor ratificando todas sus decisiones anteriores. Se trataba de no dejar cabos sueltos. El cabo suelto que quedó fue la constitución rápidamente enmendada para distanciarse de la elaborada por los islamistas. Como necesitó del apoyo de todos, la constitución garantizaba la alternancia y evitaba la perpetuación en el poder, el mal de todas las dictaduras de la zona. La concepción mesiánica de los dictadores y los grandes tinglados de intereses que se crean a su alrededor hacen que la alternancia se vea como algo que hay que evitar a toda costa.


La oposición reunida anuncia un plan de tres puntos para tratar de evitar que se consume la enmienda de la constitución:
[Medhat al-] Zahed told Mada Masr that the union would challenge the proposed constitutional amendments on three fronts. The first consists of a popular campaign to collect signatures against the amendments, through which the union will also work to raise awareness about the dangers of these amendments through the grassroots reach of the political parties involved. The union will also seek to create its own media platform, in light of what it describes as the “ongoing restrictions” imposed on both state-owned and private media platforms.
The third phase is judicial in nature, according to Zahed, in which constitutional jurists who are members of the campaign — such as Mostafa, Essam al-Islambouli and Mahmoud Nour Farahat — will study the viable routes available to challenging the amendments legally.*

Empieza, pues, una guerra en esos tres frentes —la calle, los medios y los juzgados— en los que deberán prepararse, pues el régimen —ya lo demostró en las presidenciales— no se anda con contemplaciones. Previsiblemente, el régimen tratará de cortar estas iniciativas a través de la creación de problemas a los más activos, el descrédito y la propaganda desde los medios oficiales y los más afines, el boicoteo en las redes y la desestimación legal de sus propuestas. Y si tiene que ir más allá, lo hará.
Tras señalar que es Mahmoud al-Sisi, el hijo del presidente, quien está llevando desde los Servicios de Seguridad la cuestión de la enmiendas, Mada Masr cierra su artículo con la llegada de las amenazas: «Security sources had conveyed to a senior political party leader, who spoke to Mada Masr at the time, that the security apparatus would not tolerate dissent on any scale regarding the amendments.» Siempre claros.
Es el Egipto de eterno retorno, en el que nada cambia más que aparentemente.


* "‘Union to Defend the Constitution’ brings opposition forces together to reject constitutional amendments" Mada Masr 7/02/2019 https://madamasr.com/en/2019/02/07/feature/u/union-to-defend-the-constitution-brings-opposition-forces-together-to-reject-constitutional-amendments/



domingo, 3 de febrero de 2019

Cambios para que todo siga igual

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Si hay algo que el régimen egipcio procura camuflar es su carácter "eterno". Solo pueden entenderse desde esa contradicción inicial y definitiva: todo funciona para que nada cambie. Hay que aparentar que cambia, claro. Pero en realidad todo sigue igual. Es como el que corre sobre una cinta fija, por mucho que corra está siempre en el mismo sitio. Es lo que el poder enseña en Egipto desde el comienzo de los tiempos, que el mundo cambia, pero el poder no. Y el poder son los militares y el universo que han construido para mantenerse en el poder bajo cualquier circunstancia.
Andan muy preocupados los miembros del parlamento, perfectamente diseñado desde el poder para servirle, porque la constitución les parece circunstancial y necesita plegarse a lo que necesitan, que no es más que justificar la presencia del presidente Abdel Fattah al-Sisi en el sillón presidencial más tiempo del previsto o del anunciado, que sería más ajustado a la realidad.
Recordemos que la constitución de 2014 es la que contaba con lo que no había tenido la elaborada por los Hermanos y los salafistas, vencedores de las elecciones, el consenso de todas las demás fuerzas políticas. Como era lógico en Egipto y está en todas las constituciones democráticas, se fija la duración y el número de los mandatos presidenciales. En el caso egipcio, como en tantos otros, dos mandatos de cuatro años. Esto era la primera prevención en un país en el que el presidente Mubarak había estado treinta años en el poder gobernando con una ley de excepción y con un partido nacional.
La constitución de 2014 se hizo con consenso y desmontando todo lo que los Hermanos Musulmanes, en el poder, habían hecho para asegurarse el control. Por ello fueron advertidos por la Unión Europea, por boca de Angela Merkel, entre otros. Como siempre: nadie tiene que decirles lo que deben hacer. Fueron las ganas de poder de los Hermanos y las zancadillas militares las que precipitaron a Egipto de nuevo en el abismo del que es difícil que salga.
Ahram Online no vuelve a contar la "necesidad" de cambiar la constitución para ajustarla a las necesidades del presidente, es decir, del propio régimen. Este tema ha estado sobre la mesa desde hace mucho tiempo. Primero como un temor lejano, como una sospecha. Cuando se inició el segundo mandato, comenzó la cuenta atrás para asegurarse que el poder no cambia de manos.


La cuestión tiene más calado que la mera perpetuación pues supone la constatación de la incapacidad del régimen de afrontar relevos, la base de una democracia. Cuando el presidente al-Sisi esgrime a la defensiva que las circunstancias de Egipto son excepcionales se olvida decir que esa excepcionalidad envuelve a la incapacidad de generar relevos más allá de los de tipo dinástico, como intentó Mubarak tras treinta años, es decir, dejar heredero a su hijo Gamal. Puede que ese fuera el factor decisivo de su caída de mano de sus propios compañeros, saber que el viejo autócrata no aceptaba más relevo que la familia, lo que suponía ignorar a la otra familia, la militar.
Ahram Online advierte que se espera para hoy domingo que se mande al presidente de la cámara la petición de enmendar y la lista de las enmiendas. No creo que coja a nadie por sorpresa. Lo único interesante es saber qué excusas son las que dan en el interesado parlamento para seguir sus mandatos a la sombra del presidente. Estas son algunas de las razones dadas por los serviciales parlamentarios:

Meanwhile, MPs were keen to issue statements on the constitution, arguing that it was drafted in a hurry and at a time Egypt was facing international pressure, particularly after the removal of the Muslim Brotherhood regime from office.
MP Mahmoud Badr tweeted today that "I, with a group of my colleagues in parliament (representing a fifth of MPs) have just signed a petition, asking that some constitutional amendments be submitted to the parliament speaker tomorrow (Sunday) in order to prepare for the necessary measures in this respect."
President El-Sisi was elected in March 2018 for a second term of four years. He was elected for the first time in May 2014.
Ismail Nasreddin, a MP from Cairo's south district of Helwan, told Ahram Online that "the four-year term is too short for any elected president, and that it should be extended to six years so that he can implement and complete his election programme.”
MP Rashad Shoukri, a member of the tourism committee, also told Ahram Online that "the constitution is not a Quran or a Bible and Egypt needs constitutional amendments to make the country more stable in the coming period."
"The current constitution was drafted in very exceptional circumstances, and under tremendous pressure to serve an interim period, but it is now the right time that some of the articles of this constitution be reconsidered, and at the end it is up to the Egyptian people to vote in favour of these amendments or reject them," said Shoukry.
MPs also ask that the amendments include a new article recreating the old Shura Council, which was dissolved in 2013. They say this council should be reinstated, and that its name be changed to "the Senate", and it should have both legislative and supervisory powers.
MPs also said they want to change Article 147, which states that the president can dismiss the government or introduce a minor cabinet reshuffle only after getting the approval of the majority of MPs. They want the Article to be amended to give the president greater flexibility in making cabinet changes.*



Los argumentos, como se puede apreciar, son 1) fue hecha apresuradamente y bajo presión internacional; 2) cuatro años son pocos para un presidente egipcio; 3) mayor estabilidad para el país; 4) volver a implantar el Consejo de la Shura bajo forma de Senado; y 5) dar más poderes al presidente y quitárselo al parlamento (¡sí!).
Cualquier persona sensata se estará preguntando porque a los egipcios les gusta hacer lo contrario de lo que suelen hacer los demás. Es una buena pregunta y no es fácil de contestar, pero que se explica por la propia realidad en que se dan. Las constitución de 2014 era un intento de enmendar con espíritu democrático y de acuerdo lo que los islamistas habían montando desde su mayoría absoluta, un soberbio rodillo basado en el engaño de todos al asegurar que gobernarían de forma abierta, lo que les permitió conseguir muchos votos. Pero los islamistas se sienten legitimados para mentir si con ello consiguen sus santos objetivos, que no es otro que la reislamización del estado y el control social.
Desde que el mundo se ha hecho global y mediático, no es tan fácil mantener una dictadura y salir a dar la cara por las instituciones. Cuando al-Sisi va a la asamblea general de Naciones Unidas tiene que aguantar de todo. Cuando le entrevistan fuera de los sumisos periodistas egipcios de los que se rodea, le ocurre como ha sucedido en la entrevista de la cadena norteamericana CBS, en el programa 60 minutes, que le entra la risa floja cuando le dicen que la gente le considera un dictador y le preguntan qué opina. Las viejas dictaduras militares se quieren dar un aire democrático y gastan mucho en imagen exterior, invirtiendo en publicidad en los medios o con amigos multimillonarios que compran medios de los que desaparece el país (como Euronews, comprado por el negociante en telefonía con Corea del Norte Naguib Sawiris).


En cuanto a los argumentos expresados, el primero es insulso. La constitución se hizo con una serie de enmiendas para corregir la islamista, dogmática y restrictiva. Por lo tanto lo que se hizo fue tratar de compensar democráticamente lo que los Hermanos y Salafistas habían forzado. Lo de la presión internacional es realmente gracioso, sino fuese por el carácter trágico final. La comunidad internacional ha intentado, como hemos señalado, evitar que los Hermanos maltrataran a los sectores más débiles —cristianos y mujeres— en lo que habían hecho. Fueron los egipcios de todos los grupos los que quisieron cambiar la herencia islamista para desmontar el régimen. Lo hicieron con el acuerdo de todos, pero luego el régimen empezó a cambiar. La presión internacional fueron las advertencias sobre matanzas en el "nombre del pueblo", como le gusta decir a al-Sisi. Por mucho que se quieran justificar, exteriormente no se perciben. No es por simpatía a los islamistas, como les gusta decir. Es simplemente, mire usted, que las matanzas no gustan a nadie.


Los siguientes argumentos también tienen su punto de ironía porque el argumento de que no termina su programa alguien cuyo programa era precisamente la "hoja de ruta hacia la democracia", lo único que ha dicho que ya se ha terminado. Para ser una persona que no tenía aspiraciones de poder ni interés en que los militares accedieran al poder, resulta demasiado obvio todo. El argumento de que la historia, Sadat y el pueblo le piden que siga tampoco es muy convincente fuera de las fronteras egipcias. Pero el mundo es muy reacio a estas cosas de perpetuarse en el poder, que tanto gustan a los que llegan a él por cualquier vía en la zona.
Hay que tener también cuidado con la interpretación del concepto de "estabilidad", no sea que se estabilice todo demasiado y haya que dinamizarlo un poco. Hasta el momento la idea de "estabilidad" ha servido para una mayor represión del conjunto de la sociedad, sometida a una ley antiprotestas estricta. En estos días se ven obligados a revisar la ley de las ONG, que les ha creado múltiples conflictos exteriores.


La obsesión del control ha hecho cortar las subvenciones exteriores. Recibir dinero del exterior para cualquier proyecto no revisado y autorizado por el gobierno te convierte en un traidor a sueldo de los intereses extranjeros. Es la forma en la que las ONG quedan dependiendo del gobierno y sumisas, incapaces de críticas. Las que critican se quedan sin dinero exterior o financiación oficial. Eso ha sumido muchos sectores en crisis por falta de financiación. Pero el gobierno es insensible a estos problemas. El único problema es controlarlo todo.
Volver a crear un senado en un país con un parlamento que no funciona para lo que debe sino que se limita a servir al poder y colocar piezas por el país repartiendo puestos es otro despropósito. En especial lo es con el último argumento: el parlamento renuncia al control de los nombramientos de los miembros del gabinete, dejando las manos libres al presidente.
Todo esto no lleva a más democracia, libertades o derechos, sino a dar más autoridad a un presidente que ha hecho ya bueno, según los criterios internacionales, al anterior, contra el que la gente se levantó. El régimen se blinda, pero lo hace a través de una mayor autoridad presidencial, es decir, militar. Se cierran así las posibilidades de que en Egipto pueda haber un régimen abierto, que respete los derechos de los ciudadanos y pueda ser equiparable a cualquier democracia moderna. El camino, por el contrario, es hacia un autoritarismo blindado por reformas constitucionales, que desmantela lo poco que quedaba del efímero periodo en el que todos remaban hacia adelante, apenas una ilusión. A lo mejor algunos egipcios piensan que esto es suficiente pues lo único que quieren es que les guarden las espaldas, pero esto siempre acaba mal.
En resumen, el presidente puede estar más años y con más poderes. Cuando llegue al nuevo límite de los mandatos—siempre se llega al final—, se les ocurrirá algo. 


* "Egypt's MPs call for constitution to be amended" Ahram Online 2/02/2019 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/324897/Egypt/Politics-/Egypts-MPs-call-for-constitution-to-be-amended-.aspx