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martes, 15 de octubre de 2019

La muerte de Mahmud El-Banna

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La prensa egipcia, al menos parte de ella, se hace eco de la muerte del joven Mahmud El-Banna. Es otra muerte que conecta los peligros y debilidades de una sociedad que está en cambio. Mahmud El-Banna ha muerto por defender a una joven del acoso sexual de unos compañeros. El hecho ha sacudido a parte de la sociedad egipcia, a la que es consciente de la brutalidad del crimen, su profunda injusticia y reclama soluciones a un mal endémico en Egipto, el acoso sexual.
La explicación más detallada de lo ocurrido nos la da el diario estatal Ahram Online:

A Menoufiya criminal court has set 20 October to start the trial of three teenagers accused of murdering another teen who defended a girl from sexual harassment in a crime that has caused outrage across the country.
The crime took place last week in the city of Tala in Menoufiya governorate, when the victim, 18-year-old high school student Mahmoud El-Banna, intervened to stop a group of boys from beating and sexually harassing a teenage girl in the street, according to Al-Ahram Arabic news website, which cited security sources.
Following the incident, El-Banna later posted a comment on social media reportedly directed at the main perpetrator of the harassment – who has been identified as 17-year-old M. Rageh – saying, "It is not manly to beat a girl in the street."
Later that night, Rageh – armed with a blade – and two accomplices reportedly ambushed and attacked El-Banna in the street. According to eyewitnesses, the suspects stabbed El-Banna three times before fleeing the scene.
The suspects also reportedly sprayed passersby with a chemical substance after they attempted to intervene to stop the attack.*


No es la primera vez que ocurre algo así, que una persona que defiende a una mujer del acoso de un grupo es asesinada. Los propios medios citan otro caso ocurrido a principios de este año 2019. Pero no es fácil encontrar la frialdad y premeditación de este crimen perpetrado por los tres jóvenes asesinos.
¿Qué castigaban con el asesinato del joven El-Banna?
Esa es la pregunta clave, la que se necesita responder en memoria del propio asesinado y para que Egipto despierte finalmente a los males de los que no logra desprenderse.
Mahmud El-Banna hizo lo que tenía que hacer, evitar que golpearan a una mujer y la acosaran sexualmente. ¿A cuento de qué viene su castigo? ¿Quizá por expresar públicamente que "no es de hombres golpear a una mujer"?
En la mente de los asesinos, la hombría se define como el poder de doblegar mujeres, como una forma de violencia sobre ellas que está siempre justificada. El mundo se divide entre las mujeres de su familia, a las que vigilan celosamente y castigan en nombre de su honor si es necesario, y las otras mujeres, las que por el hecho de pisar la calle las hace pertenecer al amplio grupo de las acosables. Es simple, pero es así. Es lo que muestran los hechos cada vez que se produce este tipo de hechos.
Las cifras del acoso en Egipto son tan apabullantes que solo se pueden explicar desde una forma más compleja de comportamiento social. No es solo una identidad sexual mal definida, construida sobre el dominio y la violencia. Es algo más, convertida en cimiento de la sociedad.
No hace mucho, un alto funcionario de la embajada egipcia en Madrid fue sacado fulminantemente del país a instancias del gobierno español por golpear públicamente a su esposa en un centro comercial de los alrededores de Madrid. El incidente tuvo amplia repercusión en la prensa española y absoluto silencio en la egipcia. Los funcionarios egipcios consiguieron que la mujer retirara la denuncia. La Policía actuó reteniéndolo hasta que se aclaró su condición de diplomático.

La violencia egipcia contra las mujeres no es una cuestión de zonas atrasadas o de personas sin educación, sino un hecho que vertebra la sociedad y da forma a las relaciones. No es casual que Egipto tenga una de las tasas de divorcio más altas. El caso ha sido tratado aquí varias veces, porque las soluciones es tratar de evitar que se produzca el divorcio y no adentrarse en sus causas.
Me viene distintos casos a la memoria, como el trato dado a "la mujer del Mall", acosada y abofeteada al resistirse. De poco sirvieron las imágenes, absolutamente claras. Fue blanco de periodistas, como la infame Riham Saeed, que hizo que le quitaran el móvil para ver sus fotografías y sacarlas en pantalla mientras la entrevistaba.
El escándalo de este verano ha sido la polémica con el jugador de fútbol de la selección egipcia, Amr Warda, expulsado primero por las denuncias por acoso y readmitido después de que interviniera la doctrina de la "segunda oportunidad" (promovida por el ídolo futbolístico Mohammed Salah) o la de la generosidad del "perdón islámico" (a cargo de las autoridades religiosas). El futbolista, según sus palabras, había expresado a sus víctimas que "a él nadie le decía que no", probablemente por creerse alguien muy especial ante quien deben rendirse las mujeres que tienen la suerte de ser elegidas por él. Warda había sido expulsado de un equipo portugués que le había fichado ¡el primer día! por insinuarse a las esposas de sus compañeros. No le querían con ellos. Warda, igualmente, tenía que demostrar que era especial.


Todos los casos de condescendencia, social u oficial, del acoso nos dirigen a este nuevo caso. De alguna forma es la culminación de un proceso de resistencia al cambio de la violencia. Los que quitaban importancia a todos estos y otros muchos casos tienen sobre sus cabezas la responsabilidad del asesinato.
El acoso sexual callejero ha sido usado como una herramienta deliberada para sacar a las mujeres de las calles. Ya lo hicieron los militares en la época de la Revolución y las protestas, en 2011. En Tahrir se crearon grupos de voluntarios para proteger a las mujeres de los acosadores partidarios, del régimen. Los médicos militares hicieron inspecciones vaginales para, en el colmo del cinismo, asegurar a los padres la integridad de sus hijas.
Los islamistas y salafistas, igualmente, han procurado retirar a las mujeres de las calles. Se ha llegado a hablar en Egipto de "terrorismo sexual", pues muchas de estas acciones han sido programadas para evitar que las mujeres tuvieran vida propia.


Se podrían citar muchos ejemplos. Pero la idea central es que el machismo abundante oscila entre la chulería del matón del Mall o del irresistible jugador de fútbol y la campaña orquestada para evitar que los hombres, como Dios en su infinita sabiduría ha establecido, dejen de mandar sobre los cuerpos y almas de las mujeres egipcias.
En Egyptian Streets se recoge un tuit que lleva las fotografías de la víctima y de uno de los asesinos. Difícilmente podemos encontrar dos imágenes que hablen con más claridad, de dos actitudes. La risa alegre de El-Banna contrasta con la vanidad presuntuosa que se desprende del asesino. A él tampoco "le dice nadie que no".


El diario termina su artículo señalando:

Egypt has been recently taking measures to fight sexual harassment, as a new law issued in 2014 punishes sexual harassment with at least six months in jail or fines of at least 3,000 Egyptian pounds.
In November 2018, for the first time in Egypt, a coalition of partners including the Ministry of Investment and International Cooperation, the European Union in Egypt, media entities and celebrities have united to launch an awareness raising campaign to combat sexual harassment in Egypt.
Its main promotional video features Egyptian actor and musician Hany Adel as well as actress Menna Shalabi encouraging men to support women and to fight back against harassers.**


Es fácil promulgar leyes que luego no cuentan con apoyo social suficiente o, peor, que la práctica desdice. Esto requiere de soluciones más profundas porque hablamos de un asesinato por haber interferido en un acoso, un mensaje mucho más claro que cualquier campaña en vallas o spots televisivos. Mohamed El-Banna es un mártir más de un Egipto que quiere convertirse en un país más igualitario y moderno. Es el Egipto que surgió como un grito joven durante la revolución de 2011. La situación de la Revolución y de sus ideas está bien expresada en el artículo en Mada Masr que lleva por título "Alaa Abd El Fattah and his lawyer recount humiliation and beatings in maximum-security prison", dando cuenta del destino actual del que fuera una activista principal entonces y hoy preso cuando apetece al poder. En el artículo se nos cuenta los golpes y humillaciones recibidos por el detenido sin saber por qué:

[...] an officer told Alaa that he hates the revolution and hates him and that prison is made to ‘teach people like you a lesson’ and that he “will be in prison for the rest of his life.”***



Ahora lo sabemos, por si había dudas. Eso es lo que queda de la Revolución que quería hacer de un país viejo un país joven.
Uno de los asesinos ya tenía su propia fama como acosador. El vídeo grabado nos muestra sus maniobras para rodear a la muchacha, como actúan en conjunto para evitar que nadie, a pleno día, les malogra su operación acosadora. Todo a la luz. Solo el joven El-Banna se atrevió a sacarla de allí y a criticar a los acosadores.


La muerte de Mahmud El-Banna produce tristeza e indignación. Hace comprender la profundidad de la perversión de quienes decidieron cobardemente matarle. El joven solo hizo dos cosas: defender a una mujer atacada y decir que maltratar a las mujeres no es digno de hombres. Era joven y sano de mente. Los otros eran también jóvenes, pero ya llevaban el germen perverso del machismo santificado. Son viejos por dentro, parte de un modelo que no desaparece.
El futuro de Egipto solo puede estar en los que como Mahmud El-Banna tienen el valor y la generosidad de arriesgarse por los demás. Los cobardes acosadores y asesinos no deberían tener ya espacio. Pero hay muchas cosas que todavía les sostienen. 



* "Murder suspects face trial as Egypt mourns the teenage 'Martyr of Chivalry'" Ahram Online 15/10/2019 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/352820/Egypt/Politics-/Murder-suspects-face-trial-as-Egypt-mourns-the-tee.aspx
** "The Story of the 18-Year Old Boy Stabbed For Defending A Girl From Harassment" Egyptian Streets 13/10/2019 https://egyptianstreets.com/2019/10/13/the-story-of-the-18-year-old-boy-stabbed-for-defending-a-girl-from-harassment/
*** "Alaa Abd El Fattah and his lawyer recount humiliation and beatings in maximum-security prison" Mada Masr 10/10/2019 https://madamasr.com/en/2019/10/10/news/u/alaa-abd-el-fattah-and-his-lawyer-recount-humiliation-and-beatings-in-maximum-security-prison/

lunes, 30 de septiembre de 2019

La represión aumenta

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La prensa de medio mundo, incluida la española, ha levantado la voz ante la desaparición en Egipto del que se considera uno de los activistas icónicos del movimiento que fue la Primavera Árabe, Alaa Abdelfattah. Hay que decir "desaparecido" porque ya estaba bajo vigilancia, regresando a dormir a la comisaría, tal como le habían estipulado en su régimen carcelario. Esta vez entró a dormir, pero no salió como atestigua su madre que le esperaba en la puerta.
Desaparecer en Egipto es algo muy frecuente. La respuesta siempre es un encogimiento de hombros con lo que estos piadosos gobernantes vienen a querer indicar que está en las manos de Dios que aparezca lo que antes estuvo en manos de los hombres. ¡Vaya usted a saber!, dicen con un gesto, ¡como si dispusiéramos de nuestras vidas! Y es que la vida vive muy poco en el Egipto de al-Sisi, el piadoso, el hombre que es uno con el pueblo, el ejército y no llega más lejos porque no le perdonarían la blasfemia.


Algo se está moviendo por arriba, decían el otro día. Sí, algo se está moviendo por las reacciones exageradas de un régimen que lo controla todo, que tiene a todos dentro y fuera del país bajo vigilancia.
El diario El Mundo recoge la detención:

El régimen egipcio continúa su campaña de represión contra cualquier ejercicio de disidencia. Seis meses después de ser puesto en libertad, las autoridades han vuelto a detener a primera hora de este domingo a Alaa Abdelfatah, uno de los jóvenes que fueron icono de las revueltas que precipitaron el ocaso de Hosni Mubarak en 2011.
Desde su excarcelación, Alaa cumplía cincos años de vigilancia policial. Como otros tantos activistas, tenía que acudir cada tarde a una comisaría y pasar la noche en sus calabozos, junto a otros detenidos. "Oficiales de la Seguridad del Estado han arrestado a Alaa esta mañana en su celda de la comisaría de Dokki [un céntrico barrio de El Cairo]", ha informado su familia en un comunicado.
"La detención de Alaa se produce en mitad de la mayor campaña de arrestos desde que el presidente Abdelfatah al Sisi tomara formalmente el poder en 2014. Más de 2.200 personas han sido detenidas desde las protestas contra Al Sisi el 20 de septiembre, incluidos prominentes activistas, periodistas, profesores universitarios y abogados como Mahienur al Masri", indica la nota.*



Ayer incluíamos al final del texto, el titular del arresto de otra personalidad icónica en la lucha por los derechos humanos en Egipto y otra visitante habitual de sus cárceles, Mahienour al-Massry, abogada y activista, que es citada al final del texto.
La garra militar del régimen es cada vez más fuerte aplicándola a los distintos grupos que cree que pueden complicarle la vida y dejar en evidencia al régimen. Lo más ingenuo del gobierno egipcio —lo hemos comentado decenas de veces en estos años— es la pretensión de poder controlar la imagen en un mundo abierto. La rabia le ha entrado cuando desde un simple canal de YouTube es posible sacudirle la alfombra bajo los pies y dejarle en evidencia internacional. Como comentamos ayer, la elección de la fecha —poco antes de la aparición en la ONU— ha estado bien medida porque el foco está puesto en su asistencia. Al-Sisi ha comprendido que quedaba en entredicho si se quedaba y que quedaba expuesto internacionalmente si salía. Finalmente, el mensaje de "tranquilidad" se deshacía con un regreso vengativo, de represalias contra todos los que le hacen frente.

Es importante no confundir los frentes. En Egipto hay un grupo de importante de resistentes demócratas. Son disidentes de la dictadura encubierta, con un parlamento al servicio del presidente y los candidatos a la presidencia encarcelados por el mismo hecho de presentarse. Todo es un simulacro para tratar de seguir recibiendo de los Estados Unidos ese dinero que tan bien le viene a su ejército, la mayor industria del país. Luego está el otro frente, fuera y dentro, los islamistas de distinto pelaje que tratan de crear discordia social y aprovechar los errores del régimen, provocando violencia si es necesario. La Hermandad tiene sus apoyos exteriores, pues trabaja como una "internacional" reaccionaria y dogmática, pero tremendamente ávida de negocios fáciles, como se demostró en el breve periodo de Morsi en el poder y los rápidos negocios con los "amigos" turcos.

El diario Egypt Today, que ayer lanzaba los cantos al cielo por las manifestaciones en favor de al-Sisi, le ha visto hoy las orejas al lobo cuando se han publicado las multas y penas que amenazan a los medios y a los que son considerados como ellos a efectos de represión:

CAIRO - 29 September 2019: The Supreme Council for Media Regulation set on Sept. 29 a penalty of LE 250,000 for journalists and media workers who violate the code of media honor.
Article 23 of the Executive Regulation stipulates that violating the Code of Professional Press and Media Honor or the standards approved by the Supreme Council for Media Regulation or inciting the commitment of a criminal offense requires the imposition of one of the following penalties: Drawing attention, warning, a fine not exceeding LE 250,500or the equivalent in foreign currency.
The penalties included banning publishing or broadcasting the infringing material for a specified period, blocking the website for a specified period or permanently, and blocking the personal website if followed by more than 5,000 followers.
Egypt has proposed various practical measures and anti-cybercrime laws aiming to curb premeditated fake information and face the widespread fake news that threatens national security and the interests of the state.**



Si tenemos en cuenta que solo es "verdad" lo que se dice oficialmente, cualquier medio está en manos del poder. Si se repite una noticia exterior, estás contribuyendo a la expansión de mentiras. Es decir, más de lo mismo. Ni George Orwell hubiera concebido un régimen tan reaccionario y represivo.
Cualquier discrepancia, por la subida del precio de algo, por ejemplo, será considerada como una amenaza terrorista. De esta forma, la traducción a delito de cualquier cosa está asegurada para mantener callado a todo el mundo. Una protesta y ya eres "terrorista" o simpatizante o intentas separar al pueblo del ejército o... cualquier cosa.
Es indudable que Egipto tiene un problema con los grupos terroristas. Pero también es indudable que se usa esa excusa para deshacerse de la disidencia democrática e imponer un régimen férreo que además trata de contentar a los "piadosos". Ese aspecto de persecución de los que no quieren ser encuadrados dentro del control de las religiones se mueve poco en los medios porque no se acaba de entender, pero es esencial para comprender el conjunto y el uso de la religión para tratar de conseguir el apoyo de las instituciones religiosas, que apoyan al régimen pero se cobran su cuota de poder.


La represión parece que solo acaba de comenzar. Es esencial que la comunidad internacional esté vigilante para evitar que los disidentes comiencen a desaparecer de las cárceles como represalia, como es de temer. No puede ocurrir, con la experiencia del caso del doctorando italiano Giulio Regeni, secuestrado, torturado y asesinado sin que nadie dé cuenta de ello.
El régimen egipcio no puede seguir amparándose en la situación del entorno para seguir manteniendo el control autoritario sobre las personas que desaparecen y reaparecen en una cuneta cuando les parece bien.
Lo malo es el envilecimiento que esto produce en los pueblos, los que aplauden que este tipo de actos se hagan en su nombre, como veíamos ayer que busca al-Sisi mediante lo que llama un "mandato" popular. Por mucho que "te manden", un asesinato es un asesinato. La violación de los derechos humanos (que el presidente dice que no van con Egipto) es un crimen y el régimen los acumula, como denuncian todas las instituciones internacionales.


* "Egipto arresta a un icono de las revueltas de 2011, en una nueva campaña de represión" El Mundo 29/09/2019 https://www.elmundo.es/internacional/2019/09/29/5d9095f621efa066308b4604.html
** "LE 250K penalty for violating code of media honor" Egypt Today 29/09/2019 https://www.egypttoday.com/Article/2/75357/LE-250K-penalty-for-violating-code-of-media-honor

lunes, 25 de enero de 2016

25 de enero: Las narrativas de la revolución

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Es complicado loar a la revolución del 25 de enero de 2011 mientras se encarcela a sus partidarios; es complicado hablar de los muertos de entonces cuando en el aniversario del año pasado se mató a sangre fría a quien llevaba una corona de flores en su memoria. Es muy complicado hablar de la democracia cuando tienes las cárceles llenas, más llenas que bajo el régimen que la revolución trató de derribar.
Sin embargo, el presidente Abdel Fattah El-Sisi, el militar que se hizo con el poder y al que dieron su apoyo inicial muchas de las fuerzas moderadas del país, lo hace. Pero es complicado hacerlo cuando se te han ido todos aquellos que creyeron inicialmente que no volvería a haber un militar al frente de Egipto porque les prometió que no tenían él ni la institución militar ningún interés en acceder al poder. Pero Egipto es el país de la contradicción permanente, del decir y el hacer distintos, cada uno por su camino. Eso se simboliza —Egipto es un país de símbolos— en que el 25 de enero se celebra el aniversario de la revolución y simultáneamente el Día de la Policía, la misma que la reprimió y en la que nada ha cambiado. Bueno, sí, algo ha cambiado: antes los egipcios no se sentían en la obligación patriótica de amarla. Ahora sí.


El discurso del presidente El-Sisi que los medios reproducen contiene esa contradicción permanente con la misma naturalidad de siempre. Es el "orden de los discursos" foucaultiano. Los discursos constituyen la superficie de la realidad dando lugar a la Historia, que no es lo que ocurrió, sino lo que se cuenta en un régimen del decir lleno de retórica que dibuja la nueva realidad que emerge de ellos.
Dice el presidente El-Sisi en palabras en el estatal Ahram Online:

"The people who revolted for their freedom and dignity [on 25 January] corrected the path and vision on 30 June [2013]," El-Sisi said.
Although he didn’t mention the now-banned Muslim Brotherhood directly, the president criticised the group’s rule of the country, saying that since they were ousted from power, “Egypt has turned from a country that belongs to one group to a country for all.”
"The fair and objective assessment of what Egypt has accomplished in less than two years is that it turned from having an authority that was hostile to the people and the rest of state’s facilities, to an authority that now respects people's choices and aspirations," El-Sisi said.
He addressed the youth, describing them as the main element for the development of the country.
"If the Egyptian people are the weapon of the country to face challenges, you [the youth] are its ammunition," El-Sisi stated.*


Habrá seguidores fieles que se emocionen con estas palabras, pero para aquellos que mantengan un mínimo de sentido de la realidad habrán sido sorprendidos por ellas. Se sigue usando eufemísticamente el verbo "corregir" para llamar al golpe de estado que derrocó a Morsi y a los islamistas. Hay que insistir en que lo que la gente reclamó entonces fue la dimisión de Morsi y la convocatoria de elecciones. Lo que se le dio, en cambio, fue la creación de una fisura histórica y una situación de violencia constante, tanto por parte de los islamistas como por el Estado, que se consideró legitimado para ejercer una brutal represión.  A diferencia de la violencia mantenida durante el régimen de Hosni Mubarak, la ejercida por el régimen de El-Sisi busca la legitimación pervirtiendo el principio mismo de una democracia posible.
La metáfora elegida, la del arma, es terriblemente reveladora de la mentalidad que hay tras ella: la violencia. ¿Es el pueblo egipcio un "arma", son los jóvenes la "munición"? ¿Contra quién? Y, sobre todo, ¿quién sostiene el arma, quién apunta y quién aprieta el gatillo? Pocas veces es una metáfora tan reveladora de una mentalidad existente.


La campaña de propaganda oficial trata de cantar los logros de un régimen que tiene muy poco argumentos a su favor. Por eso es necesario recurrir a mostrar el desastre de los países que rodean a Egipto, presentarlos como destruidos por la falta de unidad, las luchas civiles, el terrorismo, etc. Así se valora la "mano firme" que gobierna el país y por la que todos los egipcios deberían dar las gracias ya que se trata de un enviado, como sancionan las instituciones religiosas al servicio del Estado y que consiguen su cuota de poder social.
El régimen de El-Sisi no es una democracia y así lo consideran todos las instituciones internacionales que un informe tras otro condenan las prácticas realizadas, las detenciones, desapariciones, retenciones sin juicio, censura creciente, ataques a la prensa,  la violencia desmedida, leyes represivas, etc.


Daily News Egypt titula "Public figures demand release of activists arrested ahead of 5th anniversary of 25 January Revolution". En el artículo se recogen las peticiones de intelectuales, nada sospechosos de islamismo, que confirman la triste realidad, el régimen no ha profundizado en la democracia, como el presidente sostiene, sino que ha creado un simulacro paródico. Nos cuenta el diario:

Twenty Seven public figures signed on Saturday a statement that demanded the state to release activists arrested within the last two weeks on accusations of planning mass protests and to cease the stringent security measures the state has implemented ahead of the anniversary of the 25 January Revolution.
Notable signees to the statement include TV anchor Bassem Youssef, lawyer Khaled El-Balashy, politicians Alaa Al-Aswany and Osama Ghazly Harb, and National Council for Human Rights member George Ishak. The statement came two days before the fifth anniversary of the revolution.
The joint statement condemned the state’s actions as inducing a state of fear and panic and emphasised the public’s political right to protest, as guaranteed by the Egyptian Constitution. It further contended that the arrests will not deter people from expressing their political will; to the contrary, the state’s efforts to stifle political agency will only further abet dissatisfaction.
The public figures noted an upwelling of revolutionary nostalgia as dozens of people expressed their pride in participating in the revolution on social media pages.**


Lo doloroso para el régimen de El-Sisi es que los firmantes fueron personas que apoyaron la salida de los islamistas del poder. Por mucha campaña de desprestigio que los periódicos pro régimen quieran lanzar contra ellos, todo sonará absurdo. El manifiesto de los intelectuales desmorona el "Egipto idílico" que El-Sisi pretende inventar a través de sus discursos desconectados de la realidad, más bien su negativo fotográfico.
Los discursos de El-Sisi tienen la virtud de mostrar lo contrario de lo que ocurre, por lo que funcionan como indicadores de las acciones y de las carencias. Su discurso sobre la necesidad de reformas religiosas se traduce en el aumento de los detenidos por "difamar la religión islámica"; sus discursos sobre el positivo estado económico del país indican la inflación galopante, la depreciación de la libra, el aumento del desempleo, la caída del tráfico en el canal, etc. El canto a la democracia egipcia es la confirmación de la dictadura existente; el canto a la libertad, el indicador de la represión; los cantos a la revolución con la ocupación militar del perímetro de Tahrir para evitar que se produzca la manifestación de los que quieren recordarla.
La obsesión porque no se lleven adelante celebraciones de la revolución que no puedan ser camufladas como actos islamistas, como ocurrió el año anterior con la muerte, de un disparo a bocajarro, de la activista socialista Shaimaa al-Sabbagh, ha llevado a actuaciones tan absurdas como las de la Universidad de Al-Azhar declarando contra el islam la celebración de la revolución, algo que deja a la institución en evidencia.
Los titulares de Ahram Online dejan otra huella: la petición de los salafistas de Al-Nour de que no se manifieste nadie. Los salafistas son los restos testimoniales del islamismo posible que el régimen mantiene vivos para asegurarse interlocutores en las bases del islamismo. No les ha servido de mucho, como se ha podido apreciar en las elecciones; el electorado islamista no vota a "traidores", dentro de las peculiares interpretaciones que todos hacen unos de otros.

The ultra-conservative Nour Party urged Egyptians on Sunday not to heed the calls of protests on Monday, which marks the fifth anniversary of the 25 January uprising that toppled long-time autocrat president Hosni Mubarak.
No established political groups or movements have endorsed calls for protests on 25 January.
However, police, aided by army personnel, have upped security in Cairo and nationwide in anticipation of possible protests.
"Protests, at a time like this, will be used to cause havoc in the country, and will cause clashes leading to bloodshed, deaths and injuries," the party's statement read.
Such protests, according to Nour Party, will cause societal division and more damage and destruction.
Nour is the only Islamist party that supported the 30 June 2013 protests and the ouster of the Muslim Brotherhood president Mohamed Morsi.***


Son las paradojas de Egipto. Los que han quedado dentro del sistema no van a reconocer que existe fuera otra realidad diferente a la que ellos cuentan. Fuera están esas indefinidas fuerzas del mal, capaces de derruir el orden, la undécima plaga.
El peligro de manifestarse ha hecho que cada medio elija una forma de conmemorar el aniversario de la revolución. Los medios lo han hecho de forma escalonada en estos días. La gente lo ha hecho a través de la iniciativa de la que dimos cuenta aquí: recordar con fotografías e historias en las redes sociales lo que parecía que no había tenido lugar. Muchos periódicos dieron cuenta de ello reproduciendo los tuits y las entradas de Facebook. Han sido testimonios que quieren reescribir la Historia al margen de la escritura oficial.


El activista largo tiempo encarcelado Alaa Abd El Fattah publicó ayer en Mada Masr una interesante visión de lo ocurrido estos cinco años y de lo que llama la "batalla de la narrativa" de la revolución, que es lo que hemos estado señalando:

After the fall of Mubarak, the battle over narrative grew in importance. The state was forced to compromise with the revolution while trying to contain it by appropriating its story. We articulated why we continued to protest and indeed why we ever protested at all. Are the kids who threw stones at the police revolutionaries or saboteurs? Should the prisoners who died in prison riots be counted among the martyrs of the revolution or not? What’s the role of the military in the Mubarak regime? Should education continue to be free in public universities? Do we need a new constitution? If so, who should write it? And so on. I wrote and wrote and wrote, mostly in Arabic, mostly on social media but sometimes for a national daily. I was mostly talking to fellow revolutionaries and my voice became increasingly cautionary: how fragile the revolutionary moment was and how precarious our situation was were my main themes. And yet I couldn’t shake off the sheer sense of hope and possibility — despite setbacks, our dreams continued to soar.****


El primer intento de escritura de esa narrativa de la revolución fue el preámbulo de la Constitución de los islamistas. El canto glorioso que se entonaba allí en nombre de la revolución, ya lo escribimos entonces, era su sentencia de muerte. Militares e islamistas han estado en contra de la revolución del 25 de enero por razones distintas pero confluyentes. Para los militares era abandonar el poder; para los islamistas, el triunfo del laicismo, de los derechos humanos que representan la libertad de conciencia. La revolución quería convivencia y tolerancia, un Egipto para todos, sin sectarismos.
Las preguntas que se hace Alaa Abd El Fattah son las que dan respuestas al etiquetado de la realidad, que se nos presenta como hechos y a los que asignamos sentidos para construir esa narrativa cuya última versión es la distorsionada del régimen de El-Sisi. Su escrito o el manifiesto de los intelectuales reclamando la liberación de los detenidos son escrituras paralelas a la oficial, que pretende ser la única e imponer su voluntad de verdad. Para ello la refuerzan Al-Azhar a los salafistas con sus apoyos y reconocimientos.

El escrito de Alaa Abd El Fattah después del repaso de cómo se han ido tergiversando, año tras años, los recuerdos de la revolución y del espíritu que la animó, concluye:

But one thing I do remember, one thing I know, is that the sense of possibility was real. It may have been naive to believe our dream could come true, but it was not foolish to believe that another world was possible. It really was. Or at least that’s how I remember it.****

La fuerza necesaria para mantener la memoria no es poca. Contra ella actúa un pasado constantemente reescrito. Es necesaria una gran fuerza para no sucumbir a la presión constante de una reescritura triunfal que trata de encubrir una realidad defectuosa. Los objetivos de la revolución, conseguir una democracia moderna, no se consiguieron. La narrativa oficial afirma, por el contrario, que el régimen actual es el heredero de aquellos momentos, de aquellas ilusiones. Pero es falso; es solo un intento burdo de falsificar la historia. Las palabras de El-Sisi, que en estos momentos "gobierna el pueblo egipcio", son tan ciertas ahora como lo eran en la época de Hosni Mubarak. Los hechos, cada día, dicen lo contrario.


Los que han denostado estos días en el parlamento la memoria de la revolución calificándola de conspiración norteamericana contra Egipto, aún en su falsedad, son más sinceros que lo es aquellos que dicen hablar en su nombre.
Alaa Abd El Fattah la ha llamado "sueño" y quizá lo fue, pero sueño de esperanza en un mejor Egipto. Hoy no es eso lo que se percibe, por más que muchos lo quieran creer. La revolución sigue viva como sueño, luchando porque no la tergiversen los que se encargaron de que se perdiera.
Los festejos quedan para los que quiere hacer ver que se ha cumplido aquel sueño. Pero en su interior, muchos egipcios siguen pensando que esta realidad se parece demasiado a la que había antes de la revolución.


* "Egypt's President Sisi praises 25 January revolution ahead of 5th anniversary" Ahram Online 24/01/2016 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/185795/Egypt/Politics-/Egypts-President-Sisi-praises--January-revolution-.aspx
** "Public figures demand release of activists arrested ahead of 5th anniversary of 25 January Revolution" Daily News Egypt 24/01/2016 http://www.dailynewsegypt.com/2016/01/24/public-figures-demand-release-of-activists-arrested-ahead-of-5th-anniversary-of-25-january-revolution/
*** "Salafist Nour Party urges Egyptians not to protest on revolution anniversary" Ahram Online 24/01/2016 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/185814/Egypt/Politics-/Salafist-Nour-Party-urges-Egyptians-not-to-protest.aspx

**** "Jan 25, 5 years on: The only words I can write are about losing my words" Mada Masr 24/01/2016 http://www.madamasr.com/opinion/politics/jan-25-5-years-only-words-i-can-write-are-about-losing-my-words


sábado, 22 de agosto de 2015

Un editorial sobre Egipto y una entrevista a Alaa Abdel Fattah, activista egipcio encarcelado

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
El diario El País publica hoy un durísimo editorial contra el gobierno egipcio por la aprobación por decreto de la ley antiterrorista y sus consecuencias posibles. En Egipto todas las leyes "anti" son polémicas, lo ha sido la antiprotesta y lo es la antiterrorista. Y es que la mentalidad "anti" no acaba con los problemas, solo los encarcela. La ley antiprotesta ya ha dado en la cárcel con una gran cantidad de demócratas egipcios que pudieron salir contra Mubarak, pero que lo tienen más difícil ahora con la nueva "democracia" egipcia. Sin embargo, el editorial incurre en algunos errores (constatables) y defectos (opinables) que podrían evitarse o mejorarse.
Este es el editorial íntegro, con el título "Un Egipto más autoritario":

El régimen egipcio ha dado un nuevo y preocupante paso en su deriva autoritaria con la aprobación de una ley antiterrorista que blinda legalmente a las fuerzas de seguridad, crea tribunales especiales e impone severos límites a la libertad de prensa. Una legislación que, con la excusa de perseguir la amenaza terrorista del fundamentalismo islámico que ya actúa en el país, puede servir para barrer cualquier tipo de oposición y libertad de expresión. Baste como ejemplo que la información relativa a actividades del Ejército puede ser sancionada hasta con 22.000 euros de multa. La crítica de las organizaciones defensoras de los derechos humanos a la ley impulsada por Abdelfatá al Sisi está plenamente justificada.
El balance de dos años de gobierno del militar golpista convertido en presidente, tras unas polémicas elecciones, ciertamente queda cada vez más lejos de las aspiraciones con las que decenas de miles de egipcios forzaron en 2011 la salida de Hosni Mubarak tras 40 años de dictadura. Además, el establecimiento de una legislación draconiana se ha demostrado absolutamente ineficaz para frenar el verdadero desafío al que se enfrenta cualquier egipcio: el terrorismo. Desde el golpe de Estado de 2013 contra el único presidente elegido democráticamente en la historia del país, Mohamed Morsi, la actividad terrorista se ha multiplicado, experimentando un incremento sin precedentes del 60% en el último medio año. Por si fuera poco, en grandes porciones de la estratégica península del Sinaí la presencia del Estado egipcio es inexistente, y la zona se ha convertido en feudo de organizaciones como Al Qaeda.
Al Sisi debería entender que la legítima lucha de Egipto contra el terrorismo no puede enmascarar una persecución sistemática de toda oposición a un régimen envenenado desde el comienzo, y cuyas sucesivas medidas antidemocráticas no hacen sino ratificar falta de legitimidad.*


El editorial muestra la lógica preocupación por la situación egipcia y la reacción internacional y de diversas personalidades e instituciones, como el Sindicato de Periodistas. Sin embargo creo que adolece de varias debilidades interpretativas.
Vamos a pasar por alto el error de sumarle diez años más de "dictadura" a Hosni Mubarak, colgándole "40 años", cuando "solo" estuvo 30. Mubarak se hace con la presidencia tras la muerte de Sadat, en octubre de 1981. Eso son treinta años, por más que a algunos les parecieran tres siglos.
El epíteto aplicado al expresidente Morsi de ser "el único presidente elegido democráticamente en la historia del país", una especie de imitación de "Aquiles, el de los pies ligeros" o similares, está convirtiendo mediáticamente a Mohamed Morsi en un demócrata, algo que no fue ni por lo que pensaba ni por lo que hizo.


La loa a los islamistas como "demócratas" es un error interpretativo que tiene sus consecuencias. Criticarlos no debe hacer bajar la guardia frente al régimen autoritario existente en Egipto en estos momentos. Morsi asumió mediante decreto más poderes que los que había tenido Hosni Mubarak. Los Hermanos Musulmanes fueron engañando en todos los pasos del proceso político y electoral desde el inicio mismo, cuando señalaron que no tenían intención de presentar candidato. Cuando finalmente lo presentaron, las estrategias para hacerse con el poder llevaron al engaño haciendo promesas de forma de actuar que luego no cumplieron, sublevando a una parte importante de la sociedad egipcia que les había votado ante la alternativa de un nuevo "militar", defensor del régimen anterior, Shafiq. Cuando llegaron al poder, comenzaron a recortar libertades, sin ampliar ninguna. La propia Unión Europea, por boca de Merkel, se lo tuvo que advertir cuando estaban en proceso de redacción de la constitución, en la que los islamistas —Hermanos Musulmanes y salafistas— tenían la mayoría e ignoraron a todos. No escucharon a nadie ni respetaron a nadie: ni por ideología, ni por religión ni por sexo. Aplicaron censura y tribunales a periodistas y a todo el que llevara ideas diferentes. No son demócratas y hay que decirlo claramente: Morsi llegó al poder también con muchas irregularidades de control de votos de las organizaciones islamistas, que se habían adueñado de la vida social ante la desidia gubernamental. No han sido demócratas ni antes, ni durante ni después. Es una organización totalitaria a la que se le rebeló parte de sus propios militantes jóvenes después de la revolución de 2011 porque no compartían los planteamientos autoritarios de la vieja guardia. Ellos exigían obediencia absoluta y los jóvenes querían algo más acorde a los tiempos y menos obediencia el líder supremo.


Se puede criticar al gobierno egipcio sin necesidad de ponderar a los islamistas como demócratas, porque no lo son. Es importante identificar a los demócratas y apoyarlos, algo que no se hace habitualmente. Los demócratas egipcios, muchos de ellos en la cárcel por seguir manteniendo la aspiración de libertades, se enfrentan al ostracismo porque se les responsabiliza de haber traído la "inestabilidad" y la "ruina" al país, algo completamente falso e injusto. Esto es otra gran mentira que el propio régimen actual usa para descalificar la revolución y estimular el deseo de "seguridad" que el gobierno proclama y que busca mantener a través de las dos "leyes anti", la antiprotestas y la antiterrorismo. Con una sociedad civil prácticamente desarticulada, débil, los partidarios de otro tipo de sistema basado en libertades, se enfrentan a muchos desafíos, entre ellos los de la ignorancia occidental.


Y es en ese apoyo necesario donde me deja un sabor agridulce el titular de El País "Un bloguero laico que lideró Tahrir habla desde la cárcel egipcia"**, un día después de la salida del editorial sobre Egipto. Ese "un bloguero laico" es una forma de invisibilidad genérica que no debería ser admisible como información. Las personas son quienes son y el nombre permite seguir su trayectoria, algo que esa forma genérica de titular impide. Es necesario poner caras a la resistencia que está encarcelada porque es la forma de que se avance en la comprensión del fenómeno histórico y en sus consecuencias. Si El País no ha puesto el nombre es porque pensaba que no iba a decir nada a nadie, algo de lo que es responsable el propio diario con este tipo de titulares.
No ha hecho lo mismo, en cambio, The Huffington Post, que ha titulado «Entrevista a Alaa Abdel Fattah: "Hemos fabricado a Daesh con nuestras propias manos"»**, traduciendo la entrevista del Huffington Post Arabi***, que titulaban que Alaa Abdel Fattah habla desde la cárcel en Egipto sobre la revolución y los islamistas.


Creo que las diferencias entre el titular de El País y el Huffintong Post español son claras, y ambas mejorables, una por exceso y otra por defecto, dado el desconocimiento que el público tiene de las personas.
Centrar en el "Estado Islámico" el titular, como hace el Huffington Post, tampoco ayuda demasiado. En primer lugar, es confuso al no especificar a quién o como y, sobre todo, lo aleja de lo que tiene interés en la entrevista: su percepción de la revolución y de su futuro en Egipto. La frase del titular, como tal, no aparece en la entrevista.
Esta es la pregunta (la única) que se le hace sobre el Estado Islámico:

La Primavera Árabe murió y Daesh está prosperando… ¿De quién es la culpa?
No lo sé, tal vez de la historia. Cuando acciones de diferentes movimientos en diferentes lugares desembocan en un mismo resultado, es como si hubiera un determinismo que impulsara a estas fuerzas, como sobre los raíles de una vía, así que no nos queda más que describir quién tuvo qué papel en la historia.
Es algo comparable a la ascensión del nazismo en los años 30 del siglo pasado en Europa: muchos factores alimentaron esa corriente de pensamiento años antes de que saliera a la luz como una amenaza inminente para todos. Es el caso también de Daesh, un monstruo que nuestras sociedades llevan formando y alimentando desde hace mucho tiempo.**


Creo que se saca una consecuencia distinta a la lectura del titular. Mada Masr, que reproduce en Egipto la entrevista publicada por el Huffington Post Arabi, coincide con la misma interpretación: "The IS is also a monster that our societies have been breeding and nourishing for a long time." La frase, en cambio, introduce una variación que puede pasar desapercibida: el cambio de "Daesh" por "Estado Islámico". The Huffington Post Arabi usa el término "Daesh" en la pregunta, si bien al principio de la entrevista usa el término "Estado Islámico (Daesh)".
El empeño de los gobiernos árabes (en especial el egipcio) en que no se llame "Estado Islámico" a lo que es el autoproclamado "Estado Islámico", encubre una reserva "religiosa" que no debe perderse de vista. Con ello se trata de fundamentar el absurdo de hacer creer que los yihadistas (tampoco se "puede" usar este término porque tiene un sentido positivo en el Corán) no tienen nada que ver con el "islam". Entiendo que no es casual que Mada Masr haya usado en su traducción inglesa el término "IS" por los mismos motivos. Los que viven en el interior comprenden perfectamente la diferencia y la estrategia autoexculpatoria, que es precisamente la que Alaa Abdel Fattah denuncia en su respuesta sobre engendrar el monstruo del fanatismo.


La prensa internacional, que buscó pronto rostros para poner a la Primavera árabe, ha perdido la continuidad y ahora ya no importan los nombres o las personas, se valora como un extraño todo simplificado. De algunas forma se ha contagiado del reduccionismo de la "sisimanía" y la "morsimanía", fenómenos paralelos, centrados en esos dos rostros y olvidando o ignorando las múltiples caras de la realidad y la necesidad absoluta de distinguirla. Aquí los matices lo son todo.
El País hace un resumen deslavazado, casi con desgana, de la entrevista. No señala, por ejemplo, que la "entrevista" ha sido realizada por su propia madre, oralmente, ante la imposibilidad de acceder a él de cualquier medio de información. La madre ha transcrito lo que Alaa Abdel Fattah le ha dicho respondiendo a las preguntas del Huffington Post Arabi y esa es la entrevista. Esto es algo relevante porque da cuenta del estado de aislamiento al que está sometido. No se le deja tener libros o material de escritura para evitar la comunicación y, según señala él mismo, así aislarle intelectualmente. Una parte importante de la entrevista está dedicada a las penosas condiciones de unos y otros en las cárceles egipcias.

Cada día es más obvio que necesitamos una mejor comprensión de los fenómenos en el origen y lo primero es identificar a los agentes sociales que pueden tener algo que decir sobre las situaciones. Polarizar entre los islamistas y el Ejército el futuro de Egipto no es ayudar a entender lo que ocurre y en qué nos puede afectar.


Aunque un "editorial" no es un tratado histórico o político, sí hay ciertas aclaraciones que se deberían hacer. Sobre todo cuando el régimen egipcio está usando estos argumentos para alejar a los ciudadanos de la prensa internacional. Cometer errores históricos sencillos, como los "cuarenta años", o llamar indirectamente "demócratas" a los Hermanos Musulmanes porque Morsi salió de las urnas e ignorar lo que hizo después es permitirle fáciles descréditos al gobierno egipcio respecto a los medios internacionales. Algo que hace todos los días.
Los egipcios tienen que saber que se les conoce y nosotros debemos tener mejor información para saber lo que pasa.


* Editorial "Un Egipto más autoritario" El País 22/08/2015 http://elpais.com/elpais/2015/08/21/opinion/1440177869_380397.html
** "Un bloguero laico que lideró Tahrir habla desde la cárcel egipcia" El País 21/08/2015 http://internacional.elpais.com/internacional/2015/08/21/actualidad/1440177331_157780.html
** "Entrevista a Alaa Abdel Fattah: "Hemos fabricado a Daesh con nuestras propias manos"" The Huffington Post 21/08/2015 http://www.huffingtonpost.es/2015/08/21/estado-islamico-egipto-al_n_8019786.html?utm_hp_ref=spain