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viernes, 18 de septiembre de 2026

La guerra mediática sobre Palestina

 Joaquín Mª Aguirre

Los conflictos permiten ver las herramientas del poder. Ya sea en estados democráticos, autoritarios o en claras dictaduras, estos conflictos permiten ver los procesos y distinguir con qué métodos actúa cada uno de ellos. En estas situaciones ha adquirido cada vez más peso el control mediático, que ha pasado a ser esencial en los conflictos.

La aparición de las redes sociales en el universo mediático ha cambiado totalmente el equilibrio del poder. Al poder vertical del aparato de los estados, a la capacidad de censurar los medios locales, le ha sucedido una situación compleja: la posibilidad de difundir una contra información alternativa, la globalización de la información (con la posibilidad de emitir desde el exterior y la expansión de la información horizontalmente. Estos tres factores cambian completamente el panorama del poder, que tiene que convertirse en más agresivo, tanto en lo informativo como en lo represivo. El miedo, la intimidación, etc. pasan al centro.

El conflicto de Oriente Medio, con la situación de una Palestina en la que se actúa violentamente sobre el terreno, obliga al poder, en este caso de  Israel, a tomar decisiones represivas y también mediáticas para tratar de frenar la circulación de la información y, sobre todo, de centrarse en el sentido de los discursos. Es una guerra moderna cuyos frentes son múltiples.

Los medios de todo el mundo se centraban estos días en los conflictos generados alrededor del cantante Ed Sheeran, que ha permitido salir a la superficie los intereses pro israelíes censurando a través del corte de financiación a aquellos que apoyan a Palestina, lo que ha desatado boicots a sus conciertos.

El uso de personas populares para las causas en conflicto sirve para llamar la atención sobre los problemas y desencadena las respuestas en sentido contrario. Es un conflicto que se produce a través del peso mediático de sus participantes y se desarrolla con la intención de arrastrar a la opinión pública en una dirección o, por el contrario, intentar silenciarla.

La "opinión pública", un término clave que habría que redefinir debido a las características del nuevo escenario mediático. Es ahora un escenario de lucha constante, analizada al milímetro, con acciones y réplicas. Con direcciones inesperadas y anticipaciones necesarias para evitar que se vuelva incontrolable.

Tenemos en los medios una de esas ocasiones. En la medida en que crece la oposición en el interior de Israel ante lo que se ve injustificable, el poder toma medidas para tratar de frenar la tendencia contra el radicalismo sionista en el gobierno. Leemos en RTVE.es sobre este asunto: 

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ha anunciado este miércoles una ley para revocar la nacionalidad a quienes "difamen" a los soldados del país tras la polémica por el documental Naza, galardonado con el Premio Especial del Jurado del Festival de Venecia y que muestra la matanza masiva y deliberada de civiles palestinos en la Franja de Gaza. De hecho, su ministro de Cultura y Deportes, Miki Zohar, ha pedido al servicio de Inteligencia interna israelí, el Shin Bet, abrir una investigación contra los directores de la película, Yuval Abraham y Rachel Szor, para avanzar en el proceso para retirarles la ciudadanía.

En un vídeo de un minuto publicado en X, el jefe del Gobierno de Israel ha afirmado que el país ha quedado "expuesto" por tres casos que han causado "un daño enorme" tanto al Estado como a las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), entre los que cita el filme, que "ha presentado a los oficiales y soldados de las FDI como criminales de guerra".

"Ha llegado el momento de encargarse de esto, y voy a presentar dos leyes ahora mismo, leyes del Gobierno: la primera, revocar la ciudadanía a cualquiera que difame a los soldados de las FDI. La segunda, golpear sus bolsillos y aumentar 20 veces el monto de la indemnización por difamación que se les puede demandar", ha precisado Netanyahu.

"Golpearlos tanto en el bolsillo como en la ciudadanía, porque su lugar no está con nosotros", ha resumido el gobernante israelí, quien ha instado a los partidos que integran su Gobierno a que respalden estas dos leyes.*


El uso de la expresión "difamar al ejército" es propia de este tipo de situaciones en los que se trata de acallar las críticas y tratar de restablecer la imagen de los militares israelíes, con poco eficacia ante lo que hacen o consienten. El recurso a considerar enemigos de la patria a los que se oponen es la otra cara de la moneda, la de considerarse los únicos patriotas.

El "encargarse de esto" de Netanyahu es una forma clara de expresarlo, un lenguaje propio del poder y del abuso, que viene a decir que las leyes están a su servicio y al de sus objetivos. Es este sentimiento de poder definir los límites, de poder definir el bien y el mal a través de este tipo de acciones el que define está modernidad mediática y global, esta lucha.

El hecho de que sea una película la que ha desatado esta crisis es significativo porque no se puede frenar en el exterior, lo que aumenta el peso del filme en sí y de sus críticas al sistema.

Hay otro caso desde el efecto del cine, el de La voz de Hind (Kaouther Ben Hania 2025), receptora de premios y que puede coronarse con el Oscar. Los filmes actúan sobre la opinión pública y los medios directamente. No es fácil frenarlos y la censura en el interior fomenta la visión creciente en el exterior.

Al Israel de Netanyahu y el sionismo le hacen daño estas visiones incontrolables de lo que ocurre en Palestina, de la brutalidad y el genocidio. Los casos señalados, de Ed Sheeran o de los dos filmes, se vuelven contra los que intentan frenarlos. De ahí que los regímenes autoritarios traten de silenciar los movimientos de actores, directores, artistas comprometidos ante lo que ven.

Uno de los principales objetivos de gobierno y del ejército israelí han sido los periodistas para tratar de evitar que salieran imágenes e historias de Palestina. Cada muerte de uno de ellos ha multiplicado las respuestas críticas. Hay cosas que no se pueden silenciar.  Y sabían que tenían que contarlo, fotografiarlo para romper el silencio y que el mundo reaccionara.

Entre tanto cine puramente comercial, el genocidio en Palestina ha conseguido poner al mundo en los medios, circulante, reactivo. Puede que no tengan la fuerza, pero tienen la fuerza del relato y de las imágenes. Les será muy difícil silenciarlo.

 

* Susana Samhan "Netanyahu anuncia una ley para revocar la nacionalidad a quienes difamen al Ejército en Israel tras el documental 'Naza'" RTVE.es 17/09/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260916/ministro-netanyahu-pide-inteligencia-investigar-directores-naza-retirarles-nacionalidad/17227660.shtml

miércoles, 24 de junio de 2026

La muerte de niños palestinos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La palabra "genocidio" vuelve a nuestras portadas y pantallas. Por mucho que le moleste a Israel, vuelve a ser señalado por el dedo acusar de la Comisión de Naciones Unidas, esta vez con un tipo de víctima más claro y terrible por lo que supone, los niños.

Hasta el momento, se ha hablado de "civiles", de "sanitarios", de "periodistas", de cascos azules entre otros grupos. Podemos entender la intencionalidad cruel de poner en el punto de mira a los informadores y a otros grupos, pero el informe emitido ayer nos lleva más lejos de lo habitual, a unos terrenos de los que le será difícil salir al Israel de Netanyahu.

Nos explican el sentido del nuevo informa independiente: 

La Comisión Internacional Independiente de Investigación de las Naciones Unidas sobre los Territorios Palestinos Ocupados ha vuelto a acusar a Israel de "genocidio", "crímenes contra la humanidad" y "crímenes de guerra" en Gaza, en esta ocasión en un informe específico sobre la situación de los niños.

El informe [disponible aquí en inglés] describe el asesinato "deliberado" de menores palestinos a manos de las fuerzas israelíes, con al menos 20.179 menores muertos desde el 7 de octubre de 2023, y otros 44.143 heridos, a lo que se añade el "grave daño físico y psicológico" causado a la infancia palestina. "La esencia de la infancia ha sido destruida", afirma el documento.

La Comisión también advierte de un "agudo incremento" de la violencia perpetrada por los colonos israelíes en Cisjordania y Jerusalén Este contra menores.

"Basado en la evidencia revisada, y de manera coherente con informes previos, la Comisión encuentra razonable afirmar que las fuerzas de seguridad israelíes han seguido cometiendo el crimen de genocidio, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra en la Franja de Gaza y crímenes de guerra en Cisjordania, incluyendo Jerusalén Este", zanja el informe.* 


Es demoledor por lo que supone de perversión de la guerra. Si ya es dura por sí misma, el considerar "deliberado", como se señala, el crimen contra los niños se convierte en una situación con la que no es posible la indiferencia.

Durante mucho tiempo Israel se ha escudado en su historia propia apropiándose del concepto de genocidio. Solo existe genocidio cuando se ataca al pueblo judío. La mala conciencia de muchos países occidentales respecto al antisemitismo histórico ha techo mantenerse en silencio ante lo que el ejército, los colonos y las autoridades han ido creando y haciendo.

Hoy ya no es posible mantener el silencio, bajo pena de ser cómplices de este genocidio denunciado, y un genocidio que excede su propia consideración infamante. La estrategia de matar niños tiene un fin claro: evitar la expansión palestina. Matando niños no hay futuro, tiene un doble carácter, el simbólico y el reproductivo. Se trata de reducir la población palestina, quitarles tierra y descendencia. Nada es más doloroso que la muerte de los hijos. Los palestinos está sometidos al doble robo cruel: la tierra y los hijos que la heredarían. No hay tierra, no hay herencia, no hay futuro.

Que el comité de la ONU considere que estas matanzas de niños son buscadas, que el ejército israelí está matando deliberadamente niños palestinos, nos da ya una configuración de la catadura moral de quien la realiza.

Hemos sido (somos) incapaces de frenar esta barbarie sádica, cruel. Nuestra mala conciencia nos lo ha impedido. También el racismo y el anti islamismo que nos hace ver a Israel como una isla occidental en Oriente Medio. Nuestros estrategas son culpables, cómplices de algo que ya sobrepasa la noción de conflicto bélico y entra en esa dimensión del genocidio.

Leemos en el artículo de RTVE.es: 

El informe documenta igualmente el uso de la tortura y tratos inhumanos y degradantes, incluyendo violencia sexual y de género, contra niños palestinos, en particular durante las detenciones masivas. Israel también ha atacado infraestructuras esenciales para la infancia, como instalaciones sanitarias o maternidades, con consecuencias como un descenso en la natalidad y un empeoramiento en la salud de los neonatos. También han sido atacados escuelas y orfanatos. 

Autoridades israelíes califican a los niños como "terroristas"

La Comisión reproduce declaraciones de autoridades o políticos israelíes que explícitamente han calificado a los niños palestinos como "terroristas", y han justificado sus muertes.

El 16 de octubre de 2023, poco después de los ataques de Hamás, el diputado Merav Ben-Ari aseguró que los niños palestinos no podían ser considerados "en igualdad" con los israelíes. Nissim Vaturi, diputado y vice presidente del Parlamento, dijo el 30 de enero de 2025 que Gaza "está llena de terroristas y cada niño nacido es ya un terrorista, desde el momento de su nacimiento".* 

Poco más se puede decir ante la acumulación de testimonios de que no se trata de una casualidad, sino de crímenes buscados, justificación de lo injustificable. Son ya años asumiendo el relato israelí, No se puede seguir aceptando.

La guerra de Irán ha servido para dejar más clara la forma de actuar del Israel de Netanyahu. Se han quedado solos. Pero sobreviven las circunstancias y acciones de crueldad ilimitada. Israel está cometiendo lo mismos crímenes de los que se ha quejado a lo largo de la historia. Cuando se le recrimina acude al viejo recurso del antisemitismo y no tiene mucho más. Empieza a fallar por los abusos cometidos. Si Occidente deja de mirar Oriente Medio como lo hace, se podría desarrollar una verdadera política de paz y no este boicoteo constante para hacerse con territorios asesinando y matando niños.

Si no evitamos esta forma de actuar, si se consiente en nombre de no se sabe muy bien qué principios, no se acabará nunca pues el triunfo israelí solo puede llegar por el extermino, de mano del genocidio.

Hay que perderle el miedo a la denuncia: hay que sobreponerse al pasado ante los crímenes infames del presente.  

* "La comisión de la ONU vuelve a acusar a Israel de genocidio en Gaza por sus ataques "deliberados" contra niños palestinos" RTVE.es 23/06/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260623/onu-israel-genocidio-gaza-palestina-menores-ninos/17127421.shtml

viernes, 3 de abril de 2026

Una guerra tapa a otra o la realidad se esconde tras las noticias

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Una cosa es lo que ocurre y otras las "noticias", es decir, lo que se nos cuenta bajo el concepto de "actualidad". La idea de "actualidad" es subjetiva y variable. Es la interpretación de alguien cobre lo que "pueda interesar" a los que la van a recibir. Bajo la idea de "actualidad" se decide qué y cómo se van a presentar los acontecimientos.

No es descubrir nada la subjetividad de las selecciones y de las de la forma de representación. La idea de variedad de fuentes es la respuesta que se nos da ante la aparición de visiones unipartidistas que supondrían que no se puede contrastar lo que se nos dice. No hay más. Llegamos a los acontecimientos a través de una versión única.

Todo esto podemos comprobarlo cada día. Las muertes de periodistas en Gaza no es más que la señal de todo esto, de que solo debe existir una versión de los hechos, la de quien tiene el poder. Así aceptamos las "causas" y las "intenciones" de los que participan en esta guerra. Se nos dice quiénes son "terroristas" y quienes empiezan una guerra que debe ser vista como "operación militar" y justificada como "derecho existencial" o "acción preventiva", tal como se la calificó por nuestros medios.

Hoy nos enfrentamos a los retos de lo que supone la "actualidad", el "centro" o "foco" de las noticias. La atención se dirige hacia la guerra de Irán y nos olvidamos de lo que costó calificar como "genocidio" en Gaza, cuya población sigue sometida a las mismas violencias que antes de que estallara la guerra contra Irán.

En RTVE.es encontramos entre el resto de las noticias un intento de no perder el foco en Gaza. Su titular es "La sombra de la guerra en Irán asfixia a Gaza: precios triplicados y una crisis humanitaria que el mundo deja de mirar"*. El resumen que se nos da de la información en formato audiovisual es:

La escalada bélica en Irán ha desviado el foco informativo de la Franja de Gaza, agravando una situación ya desesperada para la población debido a una inflación asfixiante. Pese al alto el fuego, la continuidad de los ataques israelíes impide la entrada de ayuda humanitaria y mantiene el hacinamiento de los gazatíes, en lo que la UNRWA califica como una situación crítica. En este escenario, las "colas del hambre" se han convertido en el día a día para muchos, como es el caso de Lamis, una joven que relata cómo el conflicto en Irán ha triplicado el precio de los productos básicos. Ante la imposibilidad de comprar alimentos, Lamis y miles de personas más se ven obligadas a recurrir a comedores solidarios para intentar conseguir algo de comida en medio de una crisis que parece no tener fin.*

En un mundo competitivo, también parece que las guerras compiten por atraer la atención. Algunos incluso se aprovechan del cambio de foco informativo para intensificar sus campañas a sabiendas de que la opinión pública estará menos atenta a lo que hagan, tal como ocurre con la guerra de Ucrania por parte de Rusia. Debemos rastrear entre las informaciones para encontrar información sobre su situación antes de pasar rápidamente a otro conflicto de mayor "importancia".

Hemos pasado de preocuparnos por un gravísimo genocidio en Palestina a preocuparnos por si los petroleros pasan por el Estrecho de Ormuz y cómo afecta esto a los mercados. Evidentemente todo esto es también importante, pero el problema existe cuando el peligro es el olvido, como recuerda el texto de RTVE.es, cuando un titular eclipsa a otros por la sencilla razón de que nuestra atención es guiada hacia unos puntos en detrimento de otros.

Si a esto le añadimos que un porcentaje cada vez más elevado de la información es pura trivialidad, algo que me resisto a llamar "noticias", algo con lo que alimentamos la estupidez colectiva de forma barata, el panorama de la información se complica en sus fines y funciones.

Una guerra tapa a otra, esto lo saben los manipuladores de la realidad y su representación noticiosa en función de la atención disponible. A la guerra real, se le suma la guerra por los titulares, por el espacio informativo disponible. El gran maestro es, por supuesto, Donald Trump, el hombre con más poder sobre la realidad (puede ordenar guerras, detenciones, invasiones...) y sobre los titulares (cuenten cuántos tiene cada días). Trump ha comprendido bien la relación entre unos y otros, usando los primeros para lograr los segundos como nadie se había atrevido a hacer antes. Nunca se había concentrado tanto poder, pero tampoco había habido tanta irresponsabilidad concentrada.

Por muchos países y medios se multiplican mensajes que como este tratan de recuperar a Gaza en nuestra atención. No nos resignamos a eso que llaman "agenda" y que hace olvidar la realidad, que muchas veces es olvido intencionado, manipulación.

Gaza se merece más atención de la que se le está prestando. Lo merece el sufrimiento, las muertes, los desplazamientos, la destrucción masiva, el genocidio... Dicen a veces que la falta de noticias es buena noticia. ¡Falso! ¡No olvidemos Gaza, como no debemos olvidar a las mujeres afganas o tantos problemas que no pasan a ser menores por la falta de noticias!

 

* "La sombra de la guerra en Irán asfixia a Gaza: precios triplicados y una crisis humanitaria que el mundo deja de mirar" RTVE.es 2/04/2026 https://www.rtve.es/play/videos/la-tarde-en-24h/sombra-guerra-iran-asfixia-gaza-precios-triplicados-crisis-humanitaria-mundo-deja-mirar/17008375/

 

viernes, 30 de enero de 2026

Todas las batallas necesitan un himno

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Si ayer hablábamos de la manipulación y de los silencios que ocultan, de la forma en que se intentaban romper, las noticias nos ofrecen de nuevo ejemplos con los que romper los intentos de ocultación.

El primero de ellos nos llega desde los Estados Unidos y de lo ocurrido con la inmigración junto a las muertes de dos ciudadanos estadounidenses en Mineápolis, sucesos que han despertado la contestación por todo el país. La situación ya tiene letra y música en la voz de Bruce Springsteen, el "Boss":

El cantante Bruce Springsteen ha lanzado la canción "Streets of Minneapolis" en protesta por la violencia de agentes federales de inmigración en la ciudad, que durante este mes de enero ha provocado la muerte de dos ciudadanos estadounidenses Alex Pretti y Renee Good.

Springsteen ha explicado en redes sociales que escribió la canción el sábado, la grabó el martes y la lanzó el miércoles como respuesta al "terror estatal" que se vive en Mineápolis.

La obra está dedicada a los vecinos inmigrantes de la ciudad, así como a la memoria de Pretti y Good, mientras la ciudad persiste bajo tensión por los operativos de agentes migratorios y las exigencias de justicia por las muertes.

En el tema, la voz rasposa de Springsteen transmite indignación mientras critica al "rey Trump" y a sus "matones federales", relatando los hechos que condujeron a la muerte de Good y Pretti y cuestionando la versión oficial de los agentes.*


El hecho desborda lo que se llamó hace tiempo "canción protesta", que iba más en la línea de conflicto generacional y se concretaba en hacia actos como la guerra de Vietnam por parte de cantantes y grupos musicales. Aquí la protesta tiene un sentido nítido, muy claro en sus objetivos y señalamientos: la presencia en la calle de ese cuerpo policial federal encapuchado que asesina alevosamente.

Canciones como la de Springsteen tienen la función de unificación de las voces para tratar de vencer al gran enemigo tras el silencio. Hoy más que nunca las guerras de la opinión son decisivas por su alcance al disponer de esas redes, esas "autopistas" de la información, capaces de inundar el espacio comunicativo.

Nos hablaban también ayer de artistas que apoyaban a Trump y sus políticas, pero mucho me temo que han hundido sus propias carreras con las pérdidas de audiencias. No sé si Trump las invitará a fotografiarse con él en la Casa Blanca, pero no tienen comparación con lo que representa el "boss".

Todas las batallas necesitan un himno y en esta es Springsteen quien lo ha compuesto y nos propone cantarlo, hacerlo nuestro.

En las múltiples situaciones de conflicto, la presencia de los cantantes es decisiva. Los actores se han sumado a las protestas, pero no nos invitan a cantar juntos, a sentir las emociones. El canto es un compromiso, un sentimiento compartido, una sensación de fuerza y unidad.

En España, los medios han celebrado la presencia de Rosalía en un concierto por Palestina. Su presencia atrae la atención, pero Rosalía no ha creado un himno, como Springsteen. Ha sumado su presencia a otro fin loable, pero que cesará con el cierre del concierto.

En 20minutos se nos dan algunas claves de lo que ha ocurrido. Tras hablarnos del éxito de su presencia y de que ella consideraba un honor estar allí, el medio nos recuerda:

Hace unos meses, la artista fue duramente criticada por no pronunciarse públicamente sobre la guerra en Gaza. Precisamente, el diseñador Miguel Adrover, rechazó vestirla porque no se había posicionado en el conflicto entre Israel y Palestina. 

Esta situación le dolió mucho, tal y como reveló en una entrevista a El País Semanal: "Respeto mucho el activismo, el real. Pero si un artista está haciendo un disco no puede estar también haciendo un activismo con sentido y, entonces, soltar un story en redes no sé hasta qué punto es frivolizar [...] Me siento mucho más cómoda cuando tengo una conversación de tú a tú con una persona y hablo largo y tendido de algo que cuando hago un story", alegó. **


 

Nadie tiene la obligación obviamente de ese "activismo", pero sí se valoran ciertos actos en determinados momentos. No vamos a interpretar el sentido de lo ocurrido o del cambio, sí valoramos en cambio su presencia activa, más que activista, en ese concierto, su aparición por sorpresa y el aplauso del público.

Lo que vive Estados Unidos es una doble guerra institucional y callejera que exige una toma clara de postura pues las acciones se sustentan en lo ocurrido en las urnas justificando lo que ocurre después, las acciones emprendidas desde arriba. Puede que algunos ya se arrepientan de lo que sus votos han conseguido. Otros estarán muy satisfechos y piden más.

Es triste que las decisiones políticas se basen cada vez más en los movimientos de rechazo o apoyo en las redes sociales, tomadas como reflejo del país. Parece que la presidencia está preocupada por las reacciones populares ante la brutalidad criminal del ICE, que se vuelve incontrolable tras sus máscaras y las versiones oficiales delirantes que les respaldan.

Esto es en gran medida por la incapacidad de controlar las reacciones, ya sean del tipo del himno de Bruce Springsteen o esos conciertos pro Palestina que se producen en diversas partes del mundo o al cómic solidario del que hablábamos ayer para recaudar fondos y tratar de paliar hambre y enfermedades causas por la represión genocida.

A lo que estamos asistiendo y que llaman "nuevo orden mundial" se compone de fuerza bruta y control de las comunicaciones. Esta segunda batalla la están perdiendo claramente, lo que les hace enfrentarse a cómo gestionan la primera, la del uso de la fuerza. 

Como veíamos ayer, tratan de encontrar huecos y tapaderas, silencios que encubran sus acciones. Por eso hay que aumentar la visibilidad de las protestas, como bien saben los habitantes de Mineápolis. Los palestinos no pueden manifestarse, pero para eso está el resto del mundo, para evitar que la brutalidad se camufle o se haga invisible.

Canciones y conciertos, cómics, películas, documentales, camisetas... todo es bueno para hacer que no se olvide. Es la única forma de frenar esta brutalidad.  Springsteen nos ha dado una forma de defensa componiendo y cantando, permitiendo unir voces por todo el mundo.

 

* "Bruce Springsteen lanza una canción contra los agentes de inmigración del ICE por las muertes en Mineápolis" RTVE.es/Agencias 29/01/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260129/bruce-springsteen-lanza-cancion-contra-muertes-mineapolis-por-agentes-inmigracion/16914627.shtml

** "Rosalía actúa por sorpresa en el concierto por Palestina en Barcelona: "Es un honor subirse a este escenario"" 20minutos/Agencias 29/01/2026 https://www.20minutos.es/musica/rosalia-actua-por-sorpresa-concierto-por-palestina-barcelona-es-un-honor-subirse-este-escenario_6927674_0.html?autoplay

miércoles, 8 de octubre de 2025

Se recoge lo que se siembra

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

No deja de ser sorprendente la noticia que nos traen en 20minutos con el titular "La ACOM denuncia a varios clubes españoles por "complicidad con el odio a los judíos" en sus estadios"*. Quizá forme parte de esa inversión millonaria de lavado de imagen mundial que el gobierno de Netanyahu.

¿Sigue el gobierno israelí pensando que la prácticamente unánime crítica a su actuación en Gaza es "antisemitismo"? El "antisemitismo" es el odio a lo judío por ser judío, pero ahora los ataques, acusaciones, críticas, etc. se las han ganado a pulso y se las deben a Netanyahu y sus sionistas de turno. ¿De verdad piensan que pueden hacer lo que quieran y llamar "antisemitismo" al resultado?

Creo que el Israel de Netanyahu ha hecho méritos suficientes como para entender que es la brutalidad de lo que ha hecho y sigue haciendo lo que le ha granjeado la crítica mundial y los aplausos de Javier Milei en sus conciertos roqueros.

En la noticia señalada podemos leer: 

Athletic, FC Barcelona, Rayo Vallecano, Osasuna, Sevilla, Real Sociedad, Celta, Deportivo Alavés y el Club Esportiu Europa han sido denunciados ante Antiviolencia por la asociación Acción y Comunicación sobre Oriente Medio (ACOM), que entiende que hay "complicidad con el odio a los judíos" por parte de todos ellos al permitir "símbolos, pancartas y mensajes políticos de carácter antisemita" en sus estadios.

"ACOM ha presentado una denuncia formal ante la Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte, solicitando la investigación y sanción de diversos clubes de fútbol españoles de LaLiga, por la exhibición reiterada de símbolos, pancartas y mensajes políticos vinculados al conflicto de Oriente Medio, muchos de ellos de carácter antisemita y de discriminación violenta contra israelíes, algo inconstitucional en España, durante competiciones nacionales e internacionales", señala en un comunicado la organización.

La asociación sionista ha documentado en su denuncia varios incidentes ocurridos entre el 16 de septiembre y el 6 de octubre en estadios de Bilbao, Madrid, Pamplona, Sevilla, San Sebastián, Vigo, Vitoria y Barcelona: "Se toleraron pancartas y banderas palestinas junto a mensajes de odio y de incitación que afectaban a espectadores y ciudadanos israelíes, e incluso expresiones directas de violencia como el lema 'Israel suntsitu' ('Destruye Israel'), exhibido en el estadio de Osasuna". *

No deja de tener su gracia lo del "inconstitucional en España", ¡como si no lo fuera la política brutal, del hambre al bombardeo, seguida por el gobierno israelí! Siguen pensado en lo de la "defensa" con más de 20.000 niños muertos según el cálculo estimado, con más de 67.000 fallecidos en total. ¿Piensa el gobierno israelí que eso es aceptable, que el mundo debe aceptar sus "razones" para borrar a los palestinos de la faz de la Tierra? ¿Lo piensa realmente?

Israel ha perdido las simpatías iniciales por el brutal ataque de los terroristas de Hamás. Cuando se violan todas las normas humanitarias habidas y por haber y todos hablan de "genocidio" menos ellos, que se salen con tecnicismos, es que algo falla en el conjunto.

Los datos de la pérdida de apoyo a Israel aparecen ya en las estadísticas norteamericanas, algo que le habrán advertido a Trump, por lo que ha dado ese golpe de timón en su camino hacia el Nobel de la Paz, solicitado por Israel. ¡Ironías de la vida!


La brutalidad de lo visto no se va a cortar por muchas inversiones que haga el gobierno israelí en YouTube, TikTok o cualquier otra red social, como nos están advirtiendo. Si se pretende acabar con las protestas en los estadios del mundo, mucho me temo que no va a funcionarles.

Es el Israel de Netanyahu y sus ministros radicales sionistas, aquellos que hablan del exterminio de los palestinos porque lo quiere Dios, el que está fomentando el verdadero antisemitismo. Nadie ha hecho tanto como el gobierno israelí actual por granjearse las antipatías y críticas del mundo.

Ha hecho felices a Hamás, que le importa poco el pueblo palestino y se está aprovechando de su sufrimiento para intentar liderar esa nueva actitud anti israelí. Insisto: el antisemitismo es el odio al judío solo por ser judío; aquí la cosa es muy distinta y mucho me temo que duradera. No creo que esa paz poco probable que se trata de negociar funcione porque hay demasiado dolor, demasiado muerte inútil, demasiados cálculos y estrategias.

Los familiares de los rehenes no le van a perdonar a Netanyahu su manipulación y los familiares de las decenas de miles de muertos palestinos tampoco. Netanyahu ha convertido a los terroristas en sus mejores aliados y viceversa, Los que sufren son siempre los mismos.

Le quedan muchos años por delante de ver manifestaciones contra la política de Israel por todo el mundo.  Da igual lo mucho que se invierta en propaganda. Se recoge lo que se siembra.

* "La ACOM denuncia a varios clubes españoles por "complicidad con el odio a los judíos" en sus estadios" 20minutos  https://www.20minutos.es/deportes/futbol/acom-denuncia-varios-clubes-espanoles-complicidad-odio-judios-estadios_6513216_0.html

domingo, 21 de septiembre de 2025

La fantasía espartana de Netanyahu

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Cada vez se reducen más las opciones de futuro para Israel. El único que no parece darse cuenta de esto es el propio Netanyahu que sigue sin querer entender el final de lo que ha causado. El final del proyecto israelí de Netanyahu es cuestión de tiempo, cifrado en lo que le dure el apoyo norteamericano, es decir, lo que duren en la Casa Blanca Trump y los suyos, en lo que duren sus posibilidades de control de la respuesta de los países árabes, que lo aceptan como freno a Hamás. No se puede pretender que lo que Netanyahu está haciendo se convierta en una realidad duradera, que aquí no ha pasado nada.

Es tal la barbarie genocida creada por Netanyahu que es difícil que se pueda sostener en el tiempo, que no genere una mayor presión en los diferentes países para frenar al gobierno israelí. Netanyahu no está construyendo una "paz", sino una animadversión eterna hacia el estado de Israel construido sobre la sangre de decenas de miles de inocentes, contraviniendo las normas más elementales, no ya de estado de derecho, sino de la Historia y su recorrido hacia un humanitarismo necesario para no caer en la barbarie que hoy vemos cotidiana y normalizada.

Netanyahu necesitará de una protección eterna para poder mantenerse en el poder y que ese poder llegue al grado de impunidad alcanzado. Solo le mantiene el fanatismo interno de los que se consideran el "pueblo elegido" y por ello por encima de los demás, cumpliendo un designio divino que todo lo justifica y el conglomerado de intereses económicos que Israel ha sabido construir, de la defensa a la tecnología, pasando por todo tipo de intereses asentados en países por todo el mundo.

Hemos pasado del derecho de Israel a tener un estado al fracaso por rechazo de la fórmula de los dos estados y, finalmente, al colonialismo genocida del exterminio de un pueblo cuya presencia incomoda y molesta en su expansión.

En 20minutos se recogen las declaraciones del propio Netanyahu anunciando un futuro "autártico" para Israel. El país debe redefinirse, señala, y comprender que va a ser el centro de ataques y recortes de todo tipo, lo que le obliga a ser autosuficiente, especialmente en lo que respecta a su propia defensa con la industria armamentística. En el diario se titula "Así es 'Súper Esparta', la idea de Netanyahu para convertir Israel en una autarquía si el embargo comercial se extiende por el mundo", En el texto, obra de Chema Lizarralde, se trata de explicar por boca de Netanyahu lo que dijo unos días antes: 

Como la palabra autarquía pesa mucho y la imagen de una súper Esparta, también, el primer ministro tuvo que salir a aclarar sus comentarios del lunes. Según él, sus palabras fueron "malinterpretadas" por los medios, pero que "los mercados sí entendieron lo que decía".

"En esencia, la bolsa —los mercados— entienden lo que dije sobre la fortaleza de la economía israelí y la rentabilidad de invertir en Israel. Y esto es muy importante para asegurar nuestro futuro", aseguró en una conferencia de prensa en la noche del martes. Netanyahu afirmó que el shekel (moneda de Israel) estaba más fuerte que antes de la guerra, que la bolsa se estaba comportando a niveles récord, que el desempleo estaba en un mínimo histórico y que recientemente se había producido una gran afluencia de inversión extranjera en Israel.

Pero no todos los actores económicos hacen piña con el optimismo del actual Gobierno. El Foro Empresarial de Israel declaró que "no somos Esparta". Según esta organización que representa a los trabajadores de 200 de las empresas más grandes de Israel, las políticas de Netanyahu estaban llevando al país "hacia un abismo político, económico y social que pondrá en peligro nuestra existencia en Israel»".

Al tiempo, el presidente de la federación sindical Histadrut, Arnon Bar-David, también discrepó del primer ministro: "No quiero ser Esparta... Merecemos la paz. La sociedad israelí está agotada y nuestra posición en el mundo es muy mala". 

También la oposición al actual Gobierno ha saltado como un resorte al escuchar hablar de una autarquía que podría durar años. "Ustedes son la principal causa del aislamiento diplomático", acusó el líder de la oposición, Yair Lapid. Y citó el silencio de Netanyahu cuando Israel enfrentó críticas de la prensa internacional después de que ministros de extrema derecha hicieran comentarios que sugerían el lanzamiento de una bomba atómica sobre Gaza y que podría estar justificado matar de hambre a los residentes de la Franja.*


Empresarios, sindicatos y oposición no comparten la idea de Netanyahu; es decir, no ha convencido a nadie que no estuviera ya convencido, la ultraderecha religiosa en la que se apoya.

Los apoyos a Netanyahu se debilitan y las críticas se radicalizan. Lo de La Vuelta o Eurovisión no son más que pequeños detalles llamativos, efectistas y, desgraciadamente, algo que obliga —dada la polarización— a los rivales políticos a hacer encaje de bolillos ante la opinión pública. Hoy la política real se maneja desde la sombra; el griterío de las calles afecta relativamente; son muchas veces poco eficaces y, en ocasiones, hasta contraproducentes.

Es dentro del propio Israel donde se tiene que decidir si realmente quieren un Israel separado del mundo —eso implica limitaciones en comprar y vender—, objeto de boicot constante y objetivo de todos los que quieran hacerse visibles aprovechando la ocasión.

Hace muchos meses ya que señalamos que la causa no tiene futuro porque no hay solución por este camino. Lo que Netanyahu llama "solución", la destrucción del pueblo palestino, ya que no hay "estado" que destruir, no es solución sino un grave problema. Compararse o tener como objetivo ser como Esparta, fuerte y autosuficiente, no es más que un ingenuo sueño imperialista. Y no está en el lugar adecuado ni en el tiempo propicio. Puede intentarlo, pero no prosperará más allá de un punto. El fututo es un nuevo "éxodo", una nueva huida fuera de Israel. No es fortaleza lo que espera, es más debilidad.

En cuanto comiencen los boicots, oficiales o populares, a las empresas que apoyan o negocian con Israel, la prosperidad que "hoy ve" Netanyahu irá desapareciendo. Cuando los gobiernos calculen cuántos votos les cuesta su apoyo o abstención con Israel, empezarán a retroceder o a buscar otras vías.

La idea autártica no es más que una ficción. En realidad, Israel se está beneficiando de lo contrario: del temor de los países árabes a que prosperen organizaciones como Hamás que intenten cambiar dogmáticamente sus cómodos reinos. El silencio de los países árabes depende precisamente de ese temor. Y ahora se les ha ido de las manos, con un Netanyahu autártico en conjunción con el apoyo de Trump. Resulta irónico, por no decir otra cosa, el que algunos se refieran al Estado de Israel como la "única democracia de la zona". ¿Dónde está ahora la "democracia", ese privilegio de unos pocos frente al destino cruel de todo un pueblo al que se le niega hasta el alimento? Creo que la democracia es otra cosa, unos valores de los que ahora carecen. Fundamentar la "defensa" en el exterminio no es democracia.

Netanyahu no tiene un futuro que lo cambie todo como él cree en las manos. Es una cruel fantasía que solo se sostiene por la fuerza y los intereses, que se basa en la extinción de un pueblo. Pero ni uno ni otro son eternos. Es un oscuro y sangriento futuro por delante. 

 

* Chema Lizarralde "Así es 'Súper Esparta', la idea de Netanyahu para convertir Israel en una autarquía si el embargo comercial se extiende por el mundo" 20mintos 20/09/2025 https://www.20minutos.es/internacional/asi-es-super-esparta-idea-netanyahu-para-convertir-israel-una-autarquia-si-embargo-comercial-se-extiende-por-mundo_6327249_0.html

jueves, 18 de septiembre de 2025

Genocidio y eufemismo

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Parece que la nueva vara de medir es la palabra "genocidio". A algunos les cuesta emplearla mientras que a otros se les llena la boca. Son los dos extremos, los claros y directos y los ambiguos, los que lejos de emplearla se decantan por eufemismos. La RAE define "eufemismo" de la siguiente manera: "Manifestación suave o decorosa de ideas cuya recta y franca expresión sería dura o malsonante". Usar eufemismos para nombrar lo que ocurre con el pueblo palestino empieza a ser un deporte verbal con el que se trata de disimular la tibieza o, sencillamente, la incapacidad de llamar a las cosas por su nombre. Y el nombre de esto es "genocidio" desde hace mucho tiempo; no hay suavidad ni decoro posibles para lo que nos muestran las imágenes que nos llegan y escuchamos en las palabras dichas para describirlo p justificarlo. Hace tiempo que se sobrepasó el límite y eso quedará en la conciencia de los que la tengan todavía en pie.

No, no caben ya eufemismos.

Que hayamos llegado a un nivel en el que la realidad y el sufrimiento importan poco, donde todo se convierte en propaganda, en realidad paralela, nos pasará factura en el futuro y las generaciones que vengan se sentirán horrorizadas por los hechos y por los juegos de palabras con los que se disfrazan.

La gran vergüenza añadida es que todos estos juegos de palabras no hacen otra cosa que cubrir que por delante del dolor y el sufrimiento están nuestras miserables luchas internas, nuestros oscuros intereses económicos y más cosas que salen a la luz cada día. Unos son con el deporte otro con los festivales y mañana puede ser cualquier negocio, como la venta de armas o de tecnología.

En RTVE.es se entrevista a Luis Moreno, ex fiscal de la CPI, que habla claro:

El ex primer fiscal de la Corte Penal Internacional Luis Moreno Ocampo ha asegurado en RNE que los políticos no mencionan la palabra "genocidio" para hablar de la masacre en Gaza porque "tienen la obligación de actuar y no quieren". El martes una comisión independiente nombrada por la ONU concluyó que Israel ha cometido genocidio en el enclave palestino y que altos mandatarios israelíes, incluyendo su primer ministro, Benjamín Netanyahu, han incitado estos actos.

"Lo que me asombra es que hace más de un año la Corte Internacional de Justicia [...] también dijo que había riesgo de genocidio. Eso es suficiente para que se active el deber del Estado de prevenir genocidio", explica Moreno Ocampo, que recuerda que la Corte Penal Internacional también procesó a Netanyahu y a su exministro de Defensa, Yoav Gallant, por crímenes de guerra y de lesa humanidad.

Los Estados, lamenta el abogado argentino "no reaccionan". Los políticos añade, "hablan de crisis humanitaria", pero "no es una crisis humanitaria; no es un huracán que destruye Gaza. Es una acción ordenada por dirigentes políticos", sostiene y añade que no hay que esperar a una condena judicial para reaccionar, sino que hay que detener lo que está ocurriendo en el enclave palestino asediado por Israel. "No me importa que en diez años Netanyahu tenga que estar ante los jueces. Lo importante es detener lo que está ocurriendo", ha dicho.*


Lo que se señala de los tibios no es solo cuestión de palabras, sino de hechos que se ven afectados por la falta de acción, la falta de decisión para parar esta masacre diaria en la que todo vale, de matar civiles a crear hambrunas como arma letal.

Pocos pensaban que Netanyahu llegaría tan lejos en su horror. Los intentos de financiar campañas millonarias de publicidad para blanquear el horror solo confirman la maldad. Los que apoyan esto con su silencio o sus eufemismos desvergonzados deberán pasar por el cacheo de la Historia.

Pero no se trata solo de un problema de conciencia. Es un problema real de futuro porque quienes consienten con su silencio no son un futuro deseable para los países en los que se encuentran. Quedarán marcados por su cobardía, un anticipo de causas propias y su respuesta.

La política no es nada sin la solidaridad con el que sufre, con el que padece. Y queda pulverizada cuando es incapaz de reconocerlo. Si se niega esto hoy, ¿qué no se negará mañana? 

Radio Universidad de Chile

 * Las mañanas de RNE "Luis Moreno Ocampo, ex primer fiscal de la CPI: "No hablan de genocidio porque tienen la obligación de actuar y no quieren"" RTVE,es / RNE 17/09/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250917/moreno-ocampo-ex-primer-fiscal-cpi-no-genocidio-actuar-no-quieren/16732334.shtml

lunes, 15 de septiembre de 2025

La Vuelta

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Si ayer decíamos que ser asesinado no convertía a Charlie Kirk en mejor persona, por el mismo razonamiento debemos decir que el hecho de que sea para condenar el genocidio israelí en Gaza no justifica la violencia desatada ayer en Madrid.

Mucho me temo que nos estamos equivocando en algún punto, que las bases sobre las que se construye este enfrentamiento diario gobierno-oposición son poco comprensibles y fuera de cualquier sentido de la realidad. No sé muy bien por dónde empiezan, pero sí sé cómo acaban, con una pérdida de sentido común.

Lo que ha ocurrido en Madrid no es una manifestación de libertad, es simplemente una manifestación incontrolada que acaba como solo saben acabarlas, de mala manera.

Nada tiene sentido desde el principio, pese a los avisos de que era así como iba a terminar. Nadie ha sabido o querido pararlo y estaba muy claro desde hacía ya algún tiempo. Pero nadie quiso dar el paso lógico, el punto en el que se podía tomar una decisión juiciosa.

De las declaraciones "nucleares" de Sánchez que no se sabe a cuento de qué venían, a la respuesta del gobierno israelí, pasando por las manifestaciones de Núñez Feijoo y el Partido Popular.

No se ha avanzado nada en los que verdaderamente está sufriendo, los palestinos. Se escoge finalmente lo que menos sentido tiene, convertir la ciudad de Madrid en un espacio de enfrentamiento. Pero lo insólito ha sido la forma de presentarlo desde el gobierno de España, con presidente y gobierno celebrando la forma de actuar. Todo parece un acto, premeditado o no, de celebración de la locura que, insisto, no reporta nada al pueblo palestino.

Si España quería ser ejemplo de Europa, mucho me temo que será un ejemplo negativo. Las palabras de Pedro Sánchez no son las de un gobernante, sino las de alguien que no entiende qué significa gobernar, las de alguien que se pierde en el barullo y grita enfebrecido.

No creo que esto sea ejemplar en Europa, que se entienda como un pueblo que se levanta contra la injusticia. No, no hemos enseñado nada a Europa, solo que Pedro Sánchez no es capaz de conseguir lo que buscaba, un liderazgo europeo. Es difícil encontrar un precedente de este comportamiento y de los resultados.

La Vuelta debería haberlo previsto y tomado una decisión sobre la participación del equipo de Israel, un plan claramente buscado por Netanyahu, un nuevo desafío para poder presentarse como una víctima del "antisemitismo" español, en este caso. Lo ocurrido le permite ahondar en la cuestión y presentarlo como una realidad.

Se equivoca el gobierno si piensa que los gobiernos europeos van a valorar lo ocurrido de forma positiva, como una manifestación del sentir popular frente a la inacción de la fría "burocracia" de la Unión. Se equivoca completamente.

Sánchez, por su parte, convierte la violencia en causa noble y se la lanza a la ciudad de Madrid, a sabiendas de que sus dirigentes, el alcalde y la Comunidad, tendrán que actuar y salir en defensa del orden público. Cree que eso apretará al PP en Madrid, en la Comunidad y en toda España.

La cuestión real es si van a aceptar la "lectura" que hacen desde el PSOE y los partidos a su izquierda, que tratarán de apropiarse del "resultado" callejero. Pero la lectura final es una lucha entre "solidaridad" y "desorden", los dos polos del acto. La violencia acabará destacándose pues es difícil de camuflar su origen con "buenas intenciones". La violencia es lo que es, violencia.

Hay muchas maneras de manifestar el apoyo al pueblo palestino, de organizar envíos de comida o medicamentos a hacerle hueco en nuestras actividades diarias. La resistencia de la Vuelta en no resolver el problema (¿para no ser acusados de "antisemitas?) inicialmente, las malas decisiones intermedias y el desastre final, que nadie quería ver y solo lo celebra el gobierno, por absurdo que parezca, es el panorama que queda.

Por mucho orgullo nacional que le queramos echar a la Vuelta, es un negocio al que nadie ha querido renunciar.

Pero ahora se abre otro melón, el del Festival de Eurovisión. Está claro que Israel no se retira de nada; busca que le echen y cuanto más escándalo mejor para su propaganda y el cultivo del interior.

No creo que nadie entienda lo que ha ocurrido y las reacciones posteriores. Solo en esta imposible España se ve esto. No creo que Europa lo valore como piensa Sánchez. Otro punto más de fricción, pero con consecuencias que tendremos que ver dentro y fuera.

Nuestro apoyo al pueblo palestino; nuestra condena de la violencia que se ejerce contra él. Nuestra condena al terrorismo de Hamás, cuya víctima constante es el propio pueblo palestino, manipulado y usado. Que se suelte a los secuestrados por los terroristas. Y que la paz se busque con la paz, pacíficamente. Condenamos a los que no quieren la paz porque viven de los enfrentamientos.

La violencia en las calles de Madrid no se puede achacar al sufrimiento palestino. Es un monumental error pensarlo así.