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sábado, 27 de agosto de 2022

El turista que lo pilló todo

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La prensa de hace unos días nos hablaba del caso de un italiano venido unos días a España y al que al regreso a Italia le detectaron "Viruela del mono", COVID y VIH. Lamentando mucho el caso, ya es aprovechar el tiempo. Lo cierto es que el historial anterior del contagiado italiano era un compendio médico, en el que aparecía de todo. Pero esto no está al alcance de cualquiera, desde luego.

El caso se ha recogido por los medios de todo el mundo y hay que diferenciar con claridad los aspectos clínicos de los aspectos sociales del asunto. En el diario Público se nos explica lo ocurrido:

El primer caso de infección simultánea de covid-19, viruela del mono y VIH ha sido detectado en Italia. Así lo anuncia la revista Journal of infection, que informa de que el paciente es un hombre de 36 años.

Entre el 16 y el 20 de junio estuvo en España, donde mantuvo relaciones sexuales con otros hombres sin protección, según especifica la publicación médica. A su vuelta a Italia, comenzó a mostrar fiebre, llegando hasta los 39º, junto a otros síntomas como el dolor de garganta, de cabeza, la fatiga y la inflamación en los ganglios. El 2 de julio dio positivo en coronavirus. "En la tarde del mismo día comenzó a desarrollarse una erupción en su brazo izquierdo", acompañada de vesículas dolorosas en torso, piernas, cara y glúteos.

El 5 de julio, acudió a Urgencias del Policlínico G. Rodolico - San Marco del Hospital Universitario de Catania y en dicho centro se le hizo la prueba de la viruela del mono: positivo.  

Allí mismo se le practicó la prueba del VIH, para la cual dio también positivo. Los investigadores aseguran que "se puede asumir que la infección fue relativamente reciente".

En Journal of infection apuntan que "este caso destaca cómo la viruela del mono y los síntomas de covid-19 pueden superponerse, y corrobora cómo en caso de coinfección, la exploración clínica y los hábitos sexuales son cruciales para realizar el diagnóstico correcto", en concreto en pacientes que hayan estado en zonas con brotes activos de viruela del mono. 

Asimismo, especifican que este caso es una nueva muestra de que la vía sexual es la principal forma de contagio de la viruela del mono, si bien aclaran que no está considerada como una enfermedad de transmisión sexual.* 

Esta última distinción es interesante porque nos muestra la diferencia entre enfocar las cosas de una manera o de otra, según interese. Evidentemente la viruela del mono se puede contagiar con otro tipo de contactos que no sean sexuales, pero los datos dicen lo que dicen.

Con la viruela del mono está brotando otra epidemia, la homófoba, como ya se puede apreciar desgraciadamente en los comentarios a las noticias en las que se da cuenta de las relaciones sexuales implicadas en el contagio. Tal como ocurrió en su momento con el VIH, significó el aprovechamiento de la intransigencia para volcar sus odios y prejuicios, consideran la enfermedad como una "castigo divino" u otra variante de castigo. Tuvieron que empezar a aparecer casos que no eran de transmisión sexual para que la cuestión se relajara un poco.

Con los casos de viruela del mono está ocurriendo algo similar. Cuando el VIH estaba en plena efervescencia no teníamos los medios de intoxicación mediática que hoy tenemos en las redes sociales y que se practican con profusión por parte de determinados grupos de activistas. Del comentario en las redes a los memes, se aprovechan las enfermedades para hacer moralina y sembrar odios. "¿Cuánto dinero nos cuestan las veleidades de los grupos LGTBI?", se preguntaba un anónimo comentarista en un diario madrileño ante esta noticia hace unos días. Es una forma relativamente sutil de atacar, un modelo tomado de esas obras de mercadotecnia que nos enseñan a "convencer" a los demás apelando a diversas formas, en este caso, al bolsillo.




Por otro lado, la queja de los grupos por no querer ser estigmatizados responsabilizándolos de la transmisión de las enfermedades tiene su lógica, pero tampoco se puede ocultar lo que los datos muestran en la mayoría de los casos, la trasmisión sexual. Que hayamos vuelto a este punto significa que se hace poca pedagogía, que el ego de algunos los hace considerarse indestructibles o cualquier otra circunstancias que lleve a contagiarse.

Lo preocupante es que la viruela del mono tenga en España el alcance que se nos está diciendo que tenemos desde hace tiempo. Y es aquí donde entra la segunda parte, como en toda enfermedad de transmisión: la social. Contagiarse de COVID, de Viruela del Mono y de VIH en apenas unos días en España nos manda un mensaje. Es el mismo que nos mandaba la sauna madrileña junto al cartel "seguro" o el foco de contagios del centro de tatuajes de hace unas semanas. Se baja demasiado la guardia cuando se da por hecho que no es preocupante una situación que sí lo es.

Las enfermedades se transmiten por la ausencia de cuidado en quienes deben tenerlo, sea un turista, el compañero de una sauna o un tatuador. Pero, como ocurre con el ahorro del aire acondicionado, las patronales se quejan de que pierden clientela si cambian las condiciones de las temperaturas. Valga la comparación para señalar que, en el fondo, saunas, tatuajes o centros turísticos, todos son formas de negocio y nadie quiere perder clientela, aunque la salud esté por medio. Al final te tienen que acabar cerrando el negocio porque has antepuesto tus ganancias a las exigencias de seguridad que hagan menos peligrosa la actividad que se desarrolla en él.

En el horizonte nuevas enfermedades amenazantes, como la "gripe del tomate", llegada de India o las sospechas sobre esta Viruela del Mono de la que algunos (nos dice The New York Times) empiezan a recelar.

El turista italiano que lo pilló en España está claro que aprovechó bien sus pocos días en España. Si lo pillo todo es que lo tenemos todo. Le deseamos una pronta recuperación. Oficialmente, nos dice el gobierno, estamos estupendamente. Todo vuelve a algún tipo de normalidad, sea eso lo que sea.

 

* "Detectada en Italia la primera infección simultánea de covid, viruela del mono y VIH" Público 25/08/2022 https://www.publico.es/sociedad/detectada-italia-primera-infeccion-simultanea-covid-viruela-mono-vih.html

El País

The New York Times

26/08/2022

sábado, 30 de julio de 2022

Lo esencial y lo accesorio en la viruela del mono

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

A vueltas de nuevo con la Viruela del Mono, de la que seguimos en cabeza mundial, otro triste récord que apuntarnos. No vamos a insistir demasiado en que en toda enfermedad de transmisión, lo importante es establecer las prácticas, escenarios, situaciones, etc. en las que se transmite, es decir, se producen los contagios.

Las quejas de grupos sociales porque dicen que "se les estigmatiza" son realmente absurdas si eso es lo que dicen los datos. Con ellos en la mano, que cada uno asuma los riesgos que quiera porque está informado.

La última identificación de escenario y prácticas había sido en una sauna madrileña, en la que un cartel en la entrada confirmaba la "seguridad" del lugar. Fue cerrada, como no podía ser de otra forma. La última la hemos tenido hace unos días, cuando se han identificado más de diez contagios en un local de tatuajes en Cádiz. El Diario de Cádiz se pregunta en titulares "Viruela del mono en Cádiz: ¿Por qué ha habido un brote en un local de tatuajes de San Fernando?" y nos cuenta: 

El brote de viruela del mono en San Fernando con 12 contagios, de momento, ha activado todas las alarmas en este municipio isleño. El foco de las infecciones está situado en un negocio de tatuajes, que ya ha sido cerrado por la Consejería de Salud. 

De momento, no se han confirmado más contagiados y las autoridades esperan que no vaya a más. Ahora, se están abriendo investigaciones para esclarecer la causa de este brote en el local de tatuajes.

A la espera de conocer la explicación oficial de las instituciones, sí que hay una serie de consejos y recomendaciones por parte de profesionales sanitarios para evitar contraer esta enfermedad. 

¿Cómo se contagia la viruela del mono?

Esta enfermedad infecciosa que ya suma en España un total de 3.125 positivos, el país europeo con más, se propaga por el contacto estrecho. En el caso del local de tatuajes, alguna persona infectada propagó esta enfermedad y se fue transmitiendo entre clientes.

Una persona con viruela del mono puede infectar mientras tenga síntomas y entre la semana dos y cuatro, según la OMS. Esta enfermedad puede contraerse a través del contacto físico, algo casi obligado en un local de tatuajes, con las erupciones y costras que aparecen en el cuerpo y con fluidos corporales como pus, sangre o saliva. 

Y no solo con el contacto físico, también a través de objetos. La ropa o los utensilios usados por una persona infectada pueden servir para hacer caer a otra. Por lo que en caso de convivir con un positivo, si no es posible abandonar el hogar, es necesario esterilizar todo lo que toque el contagiado.* 


Pese a llevar ya unos años sumergidos en una crisis sanitaria, la manera de informar apenas ha cambiado, induciendo a polémicas inútiles y absurdas como forma de atracción del público. Se confunden en la mayoría de los casos los efectos con las causas, creando falsas seguridades sobre los cambios de escenarios. Se supone que si uno hace lo mismo en otro sitio, no pasará nada, lo que no es cierto.

Cada día descubrimos un lugar o actividad nueva en la que se producen los contagios. En este caso ha sido un local de tatuajes, ya que es una práctica de contacto de elevado riesgo ya que implica la manipulación de la piel con una serie de instrumentos que pueden no estar correctamente desinfectados. Pero podría ser perfectamente en muchos otros espacios y actividades diferentes.

En toda enfermedad que tiene incidencia por la transmisión social, la prevención a través del sentido común es esencial. Si creo que solo en saunas y locales de tatuaje me contagio, estoy preparando el terreno para contagiarme en el nuevo espacio que descubriremos mañana. Es cuestión de tiempo.

Es necesario separar lo circunstancial de lo esencial para percibir dónde está el foco real del contagio y extrapolarlo a las actividades que podamos realizar. Sin embargo, pese a todo, los medios se dedican a fijarse en lo circunstancial antes que en lo esencial.


La explicación es clara: lo circunstancia es lo que se percibe y lo que se puede recoger y transmitir. Los medios tienden a favorecer lo excepcional frente a lo normal; es parte de su naturaleza. Di la misma forma, la noticia está en el salto de la sauna al tatuaje, aunque los contagios respondan a la misma lógica.

En el COVID da igual que el que se contagie sea Boris Johnson que Donald Trump o que un ciudadano común que viaja en el metro. Nos puede afectar en lo social, impactarnos más o menos por el revuelo mediático, pero lo cierto es que el mecanismo biológico es absolutamente el mismo. Uno se contagiará en el transporte público por no mantener las distancias, el otro por dar la mano a un jefe de estado; al coronavirus le da exactamente igual. La larga mesa de Vladimir Putin no es la de Charles Foster Kane en Xanadú. Es poder, sí, pero sobre todo distancia por seguridad.


El temor a causar estropicios económicos (que no vaya nadie a las saunas, que no se haga nadie tatuajes, que haya estigmatización de las personas, etc.) es un elemento circunstancial. Son las administraciones y nosotros mismos los que debemos exigir la seguridad o, sencillamente, no realizar la actividad si vemos que allí no se dan las circunstancias. No se trata de tener miedo a todo, sino de ser siempre vigilantes. Si no lo hacemos nosotros, ocurrirá siempre algo si se dan las circunstancias que lo posibiliten.

Si usted piensa que como no frecuenta saunas o no se hace tatuajes está libre de peligros, se equivoca. Lo importante no es eso, sino el contacto, que puede ser de muchos tipos evidentemente. Higiene y distancia, vigilancia de lo que hace; controle los tiempos y contactos más allá de cualquier otra circunstancia.

No empeñamos en que nos pongan una etiqueta en la entrada de cualquier sitio que diga "es seguro", pero poner el cartel, como ocurrió con la sauna madrileña (con un "Madrid es seguro"), no sirvió de mucho. Más bien al contrario. Nos gusta más confiar en los demás que vigilar nosotros mismos. Así nos va. Ayer se notificó la primer víctima mortal en España y, como señalamos, vamos a la cabeza de contagios. 


* "Viruela del mono en Cádiz: ¿Por qué ha habido un brote en un local de tatuajes de San Fernando?" Diario de Cádiz 26/07/2022 https://www.diariodecadiz.es/vivir_en_cadiz/Viruela-mono-cadiz-San-Fernando-brote-local-tatuajes_0_1705330153.html

domingo, 24 de julio de 2022

España lidera los contagios de la Viruela del Mono

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Por si no teníamos bastante, ahora somos el país puntero en "Viruela del Mono". La OMS la acaba de declarar "emergencia sanitaria internacional", lo que es un nivel preocupante. Pero más allá de la emergencia, nos debería preocupar que seamos el centro, nos guste o no, de los contagios, lo que debería llevar a preguntarnos qué extraña fatalidad es la que hace que estas cosas ocurran, es decir, nos ocurran a nosotros, aquí.

Podemos optar por creernos las fakes news que hablan de conspiraciones farmacéuticas para vender vacunas, lo que es poco recomendable. Es preferible, en cambio, tratar de identificar cuál es nuestro perfil, el que resulta tan atractivo, no para los virus, sino para los portadores, pues de eso se trata.

Cualquier enfermedad que se contagie depende de las variables sociales de cada espacio específico. Pensemos un ejemplo sencillo, un país en el que no fuera costumbre estrecharse las manos (Japón, por ejemplo) o que la distancia de conversación fuera mayor que la de países en los que tenemos la costumbre de abrazarnos y tocarnos mientras hablábamos. Es evidente que aquellos que están más tiempo en contacto y este es más próximo, tienen más posibilidades de pasárselo de unos a otros. Son simplemente números: distancias de proximidad, de intensidad de los roces o contactos, de tamaño del espacio, de la frecuencia de contactos, etc.

Mientras pasaba la calurosa tarde de ayer sentado en una mesa de cafetería escribiendo con mi ordenador, pude apreciar un reencuentro vacacional entre dos amigos. Por supuesto, los dos iban sin mascarilla. Rápidamente se abrazaron y pese a la incomodidad de uno de ellos, el otro le pasó el brazo por el cuello y traducía sus efusiones en restregar la mano suelta por el pecho del otro. El tono de la voz era alto, como corresponde a dos escandalosos españoles, que hablan para los que se encuentran en un radio de diez metros, que sería la distancia a la que yo estaba. El encuentro duró unos tres o cuatro minutos, en el que se intercambiaron todo tipo de abrazos, toques y palabras. Después, cada uno se fue por su lado. En otros países del mundo esto habría sido de una manera diferente, pues depende de las costumbres sociales, del sentido de la intimidad, de las distancias, etc.

Sea por lo que sea, lo cierto es que estamos en el centro de la "Viruela del Mono"; somos el espacio donde más casos se han detectado, según nos confirma RTVE.es: 

En Europa se han detectado 8.697 casos confirmados de viruela del mono desde el inicio del brote, según el último informe del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (ECDC). España es el país que más positivos ha notificado (3.125), seguido de Alemania (2.191) y Francia (912).

Algo por detrás han quedado Países Bajos (712), Portugal (515), Italia (374), Bélgica (312), mientras el resto no llega al centenar. Son  Austria (91), Suecia (77), Irlanda (69), Dinamarca (48), Noruega (46), Polonia (40), Hungría (32), Eslovenia (27), Grecia (20), Rumanía (19), Malta (17), Chequia (14), Luxemburgo (14), Finlandia (13), Islandia (9), Croacia (7), Estonia (4), Bulgaria (3), Letonia (3) y Eslovaquia (3).*

 

Sorprende grandemente la desaparición en el listado del país que más casos tenía, por delante de España, del Reino Unido. Inicialmente estábamos en un listado encabezado por Reino Unido, seguíamos nosotros en la segunda plaza y los terceros eran los portugueses. El uso de "Europa" si se quiere decir "Unión Europea· puede ser la fuente de la exclusión. No acabamos de acostumbrarnos a una Unión sin Reino Unido, pero menos todavía a una "Europa", en la que evidentemente sí se encuentra. Lo cierto es que no se puede prescindir de los datos de Reino Unido porque son determinantes.

El 10 de junio, el mismo medio nos decía:

Reino Unido es el país europeo con más casos de viruela del mono, donde se han detectado 302 personas positivas. Le siguen España, con 253 contagios confirmados, y Portugal, con 191.

En nuestro país, la mayoría de los afectados se han localizado en Madrid, aunque también se han registrado casos en Canarias, Cataluña, Andalucía, País Vasco, Aragón, Galicia, Comunidad Valenciana y Navarra. ** 

En The Washington Post también se recogía ayer, 23 de julio, información sobre los números de contagios y esta vez sí se incluye a los británicos, sin que por ello perdamos el triste liderazgo: 

Spain leads the world in confirmed cases, with more than 3,100 infections, according to tracking by the U.S. Centers for Disease Control and Prevention. The United States has the second-highest tally, at nearly 2,900 cases, with Germany and Britain each reporting more than 2,200 infections.***

 

El hecho de que "desaparezcan" los ingleses de la lista puede ser un descuido o un intento de "calmar" las presiones del sector turístico, que siempre dice sentirse afectado por todo lo que sea poner "límites" a los británicos. Tras las olas de coronavirus, que no decaen, la manera de informar sobre salud necesita de un cierto repaso. Hace unos días en un noticiario televisivo se decía que había "buenas noticias" sobre la pandemia, que se reducían los contagios y los ingresos, que, eso sí, había aumentado el número de muertes. Ante esta forma de explicar las cosas y de valorarlas uno no sabe bien cómo reaccionar, aunque se va pasando de la sorpresa al enfado progresivamente. Puede que la "buena noticia" de las muertes sea fruto de un perverso sentido del humor que estamos desarrollando por tantos casos.

En el caso de la "viruela del mono", The Washington Post incide en dos elementos han señalado desde las instituciones sanitarias: 

“With monkeypox cases continuing to rise and spread to more countries, we now face a dual challenge: an endemic disease in Africa that has been neglected for decades, and a novel outbreak affecting marginalized communities,” Josie Golding, head of epidemics and epidemiology at the global health organization Wellcome, said in a statement. “Governments must take this more seriously and work together internationally to bring this outbreak under control.”


 

Lo que anteriormente se ha dejado como algo "africano", poco preocupante, se convierte en gran preocupación cuando sale de allí y se esparce por el mundo. Que los tres países más afectados sean España, Estados Unidos y Reino Unido, debería ser estudiado desde una perspectiva social, tratando de establecer cuáles son las líneas de transmisión. Sin embargo, la mezcla con los elementos referidos a las prácticas sexuales o íntimas, que parece ser el origen de muchos de los contagios, como se pudo ver en la sauna clausurada en Madrid, tienden a oscurecer el asunto. Las protestas de las comunidades estigmatizadas son claras, pero tampoco se debe obstaculizar el conocimiento de las formas de transmisión, sean estas las que sean. Pero el crecimiento de algo que se ha advertido ya sobre cómo se transmite y que se han establecido claramente espacios en los que se han producido los contagios, debería aportar información de seguridad para los posibles afectados y limitar los contagios. Sin embargo no es eso lo que está ocurriendo.

El caso es distinto al del COVID-19, un virus desconocido para el que ha habido que crear todo porque no sabíamos nada. La viruela del mono, por el contrario, es una vieja conocida en determinados países que nuestros hábitos sociales y viajeros están desperdigando por lugares en que antes no se manifestaban. Hay vacunas y se están aprobando vacunas de la viruela a las que se ha ampliado el espectro defensivo para hacerlas más eficaces. Pese a todo, los cuidados deben ser extremos, algo que parece no tenerse en cuenta.

Puede que el efecto de los confinamientos anteriores nos esté jugando una mala pasada y que el ansia reprimida de viajes, encuentros, etc. nos está haciendo bajar la guardia más de lo prudente. Lo cierto es que, como se señala en TWP, es la velocidad con la que se transmite lo que preocupa. Quizá los negocios perdidos de los viajes han hecho buenas ofertas y los centros de encuentro se presentan más poblados y activos que de costumbre. Sea por lo que sea, hacen falta sociólogos y estadísticos que rastreen y expliquen estos itinerarios que acaban trayendo a nuestro país la viruela del mono. como un espacio de convergencia de los contagios. Aunque puede que a algunos no les guste.

Como nos enseña la experiencia, la gente no va a los lugares más seguros, sino a aquellos en los que les dejan hacer lo que quieran. 

* "La EMA recomienda el uso de la vacuna tradicional de la viruela contra el virus del mono y se incluirá en el prospecto" RTVE.es 22/07/2022 https://www.rtve.es/noticias/20220722/ema-viruela-mono-vacuna/2390632.shtml 

** "Mapa de la viruela del mono en el mundo: Reino Unido, España y Portugal son los países con más casos" RTVE.es 10/06/2022 https://www.rtve.es/noticias/20220610/viruela-mono-casos-mundo-espana/2350582.shtml

*** Fenit Nirappil "WHO declares monkeypox a global health emergency as **infections soar" The Washington Post 23/07/2022 https://www.washingtonpost.com/health/2022/07/23/monkeypox-who-global-emergency/



domingo, 5 de junio de 2022

El peligroso juego mediático del alarmismo

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Los lectores y espectadores son movidos hoy por una serie de recursos retóricos, algunos nuevos y otros más viejos, que tratan de captar su atención mediante alguna forma ingeniosa o llamativa. Las más usadas son la "forma interrogante", que hace que el lector tenga que entrar en la noticia para descubrir realmente de qué se trata, con lo que se consigue una "visita" más, un clic con función publicitaria y contable, por más que luego la "noticia" se que en nada; y la otra es el sensacionalismo, una vieja fórmula que sigue funcionando.

En la web de Antena 3 Noticias leemos el titular "La viruela del mono, ¿ataque bioterrorista?" que combina las dos, sensacionalismo e interrogante. Lo hace acompañado de una retórica visual redundante, una imagen de cuatro casos reunidos en los que se ven los efectos de la viruela del mono sobre la piel. En el interior, comprobamos que esa fotografía forma parte de un vídeo.

Un titular como "La viruela del mono, ¿ataque bioterrorista?" atrae lo suficiente la atención, que es lo que se busca, pero ¿de dónde sale para llegar a la página principal y ser destacado por su tamaño y posición, un tercer factor retórico? La cuestión importante es si la pregunta responde a algún fundamento, si tiene un origen en quien se la puede hacer o es simplemente un preguntarse retórico. En el texto leemos:

Primero la pandemia mundial de Covid-19, luego un brote de una extraña hepatitis aguda en niños cuyo origen todavía se desconoce y el último virus en aparecer, la viruela del mono o "monkeypox", que hasta ahora era una enfermedad endémica de África que solo se transmitía de animales a humanos. La irrupción de estas nuevas enfermedades extendidas por todo el mundo genera muchos interrogantes. Aprovechando que se celebra el XXV Congreso Nacional de la SEIMC (la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica) que reúne en Granada a los mayores expertos de este campo, les preguntamos las siguientes dudas.

VIRUELA DEL MONO: ¿Podría estar relacionada con un ataque bioterrorista?

El portavoz de la SEIMC, Javier Membrillo de Novales, reconoce que es lógica la preocupación que puede haber habido "al oír hablar de la reemergencia de la viruela cuando la viruela clásica es una enfermedad cuya reaparición solo podría ser posible en el contexto de un ataque bioterrorista. Pero estamos hablando de otra enfermedad". Sobre el riesgo real que existe de amenazas bioterroristas en nuestra sociedad asegura que "es muy bajo pero muy bajo no es cero y como sociedad tenemos que estar preparados para todo". De hecho, ya hemos visto cómo situaciones que no concebíamos han ocurrido. "El riesgo de que un país invada al país de al lado era muy bajo. El riesgo de que apareciese una pandemia por una enfermedad inectocontagiosa en lo que parecía unos casos localizados en una ciudad de China era muy bajo. Frente a todo eso, tranquilidad pero además preparación a nivel gubernamental, científico y de respuesta de todas las capas de nuestra sociedad y Administración", añade Membrillo.*

En los primeros párrafos se introducen tres recursos retóricos para hacer aumentar los recelos de los lectores. El primero es la secuencia: se hace una enumeración de las tres enfermedades —a la que se podrían haber sumado alguna otra—; por el simple hecho de enumerarlas pasan a constituir una unidad, una entidad conectada, donde lo que la frase une también lo conecta la realidad. La frase crea un efecto de conexión entre ellas. El segundo elemento es el desconocimiento y la inquietud: "extraña hepatitis", "todavía se desconoce", "hasta ahora", "interrogantes", "dudas" (solo en el primer párrafo). Todo esto lleva a la propia pregunta realizada, "VIRUELA DEL MONO: ¿Podría estar relacionada con un ataque bioterrorista?". Las dudas no surgen de los expertos, sino del periodista, es decir, están basadas en las suposiciones que este se ha fabricado anteriormente.

En todo el tiempo que llevamos con esta enfermedad circulando no he escuchado a ningún especialista hablar de "bioterrorismo". A nadie. Es una vieja enfermedad que, sencillamente, no nos había llegado y contra la que la gente que no está vacunada puede contagiarse. Es precisamente su localización la que había hecho que no desapareciera, sino que quede como un elemento endémico. Hay brotes importantes en diferentes países africanos, así que era cuestión de tiempo. Pero eso no interesa a quien "se hace las preguntas" y a quien luego las traslada al especialista.

De nuevo se aplica la retórica ambigua que crea el ambiente deseado de inquietud. Se comienza con un "podría" y se sigue con "lógica preocupación" aumentando la inquietud del receptor.

Pero el auténtico juego de prestidigitación se hace cuando el especialista señala" la viruela clásica es una enfermedad cuya reaparición solo podría ser posible en el contexto de un ataque bioterrorista." Aquí la negrita entra en contradicción con lo dicho por el especialista: se resalta precisamente lo que el especialista niega. Si fuera un brote de viruela clásica, este tendría que haber salido de algún laboratorio puesto que está erradicado. De nada sirve que añada "Pero estamos hablando de otra enfermedad". Ya se ha creado la ilusión que permite pasar de la inquietud a la pregunta y de la pregunta al interrogante directo en el titular.

Lo que el especialista entrevistado apunta es la necesidad de estar prevenidos ante la emergencia frecuente de casos improbables. Se habla de la probabilidad de "ataques bioterroristas", no de la probabilidad de que el brote de viruela del mono sea resultado de un ataque bioterrorista. La diferencia es enorme, pero es a esa identidad confusa a la que se quiere llevar al lector.

Como resultado, las palabras "De hecho, ya hemos visto cómo situaciones que no concebíamos han ocurrido. "El riesgo de que un país invada al país de al lado era muy bajo. El riesgo de que apareciese una pandemia por una enfermedad inectocontagiosa [sic] en lo que parecía unos casos localizados en una ciudad de China era muy bajo", suenan más como una conformación que otra cosa. Si todo lo anterior era improbable, pero sucedió ¿por qué no un ataque terrorista? La manipulación de las palabras nos sigue llevando a lo que se había sembrado en el primer párrafo y desde el titular mismo. El especialista interrogado entra en un bucle contradictorio en el que cuanto más afirma que eso no es más parece sugerir que lo es. No es su culpa; el que escribía colocaba sus palabras en el lugar adecuado.

Volvemos a sembrar miedo y desconfianza; podemos erradicar una enfermedad pero ¿cómo erradicamos a los terroristas? Si detrás de cada epidemia hay un grupo terrorista, un país hostil, etc., no va a ser fácil vivir con ello. Se volverán a desencadenar ataques xenófobos, como ocurrió al inicio. De nuevo se vuelve a los "orígenes", al mercado de Wuhan, a levantar sospechas sobre una forma estúpida de terrorismo que consistiría en empezar en tu propio territorio, en atacar a tus propios ciudadanos.

Este tipo de juegos periodísticos son muy peligrosos. Una tontería como esta puede desencadenar efectos diversos sembrando desconcierto y manipulando a las audiencias en un sentido u otro. El texto evidencia lo que viene a ser una práctica de muchos otros medios: especular con lo que no se sabe orientando hacia lo posible, formulado como interrogante. De esta forma parece diluirse la responsabilidad del medio o del profesional que realiza los textos. También se siembra indignación entre los profesionales, una queja habitual de que son manipuladas sus palabras, que se juega con ellas, como hemos podido apreciar en el caso. El especialista ve cómo su petición de que se invierta en prevención se transforma en otra cosa muy distinta y alarmista.

Desgraciadamente, los criterios periodísticos van cambiando hacia las guerras de competencia entre medios y dentro de los propios medios, rivalizando para atraer más la atención de los lectores o espectadores. Esto no es inicuo, tiene consecuencias. En la medida en que los propios medios faltan al rigor, buscan el sensacionalismo o, en estos tiempos, el alarmismo como reclamo, se perjudican ellos mismos. Como consecuencia, las noticias más vistas en los medios muestran una enorme falta de interés por la actualidad relevante y una atención desmedida a la trivialidad o a noticias fabricadas para simplemente atraer. 

La metamorfosis de los medios se produce cuando su función ya no es informarnos sobre lo que ocurre en el mundo, sino llenar unos espacios con textos atrayentes. La noticia trivial suele ser barata de producir, las más de las veces porque tiene un carácter incluso promocional. Pero cuando se juega con noticas como las relacionadas con la salud pública y, en este caso, con las posibilidades de terrorismo se están cruzando algunas líneas con las especulaciones sin fundamento. La utilización de especialista entrevistado no es más que la coartada para crear un titular inquietante que atraiga lectores. No es más que un señuelo, pero puede tener consecuencias entre lectores carentes de sentido crítico, fácilmente influenciables o, sencillamente, que desean creer lo que se les cuenta por motivos diversos.

Estamos asistiendo en estas últimas semanas a reportajes sobre cómo sobrevivir en caso de ataque nuclear, cómo purificar el agua contaminada, cómo almacenar alimentos, etc. que se han convertido en un fondo informativo de alarma. Detrás hay sensacionalismo y muchas veces especulaciones económicas. 

En unos momentos interesa vender la "calma" a efectos turísticos, mientras que en otros se nos habla de peligros nucleares, conspiraciones, desabastecimientos, encierros, etc. para comprar sin medida, agotando stocks y subiendo precios. Es un juego peligroso. El miedo vende armas en los Estados Unidos; puede que aquí venda muchas otras cosas.

El uso de la palabra "bioterrorismo" en un titular, aunque sea en forma interrogativa y en contra de lo que se ha contestado a la pregunta, es una forma peligrosa de actuar desde los medios. Ahora más que nunca es necesario informar bien y llevar conocimiento a la gente, no miedos. Hacen falta rigor y medida de los efectos de la información. 

* "La viruela del mono, ¿ataque bioterrorista?" Antena 3 Noticias 4/06/2022 https://www.antena3.com/noticias/salud/viruela-mono-ataque-bioterrorista_20220604629b420ed7b96e0001fccf6d.html

domingo, 22 de mayo de 2022

Hechos, datos y lo políticamente correcto

Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Los hechos dicen que casi todos los casos dados en España de la Viruela del Mono han sido hombres. Hay un caso en estudio de una mujer en Extremadura. Algunos de los focos de contagio de los hombres han sido fiestas gais y una sauna gay. Los expertos nos dicen que no es una enfermedad de transmisión sexual y mucho menos una enfermedad de "homosexuales".

Los hechos son los que son y los casos son los que son. El hecho es que se trata de una enfermedad que se transmite por contactos personales intensos, no circunstanciales, y que los brotes han tenido lugar en determinados espacios y eventos a los que rápidamente se ha identificado.

En RTVE.es, con el titular, "Siete comunidades estudian casos del viruela del mono: "La transmisión ha sido más alta de lo esperado"", los vínculos entre la enfermedad

Esta es la primera vez que se notifican cadenas de transmisión en Europa sin vínculos epidemiológicos conocidos con África occidental o central y que la mayoría de casos que han ido detectándose estos días en España y otros países se ha dado en hombres que han mantenido relaciones de riesgo con otros hombres.

Sin embargo, y "a tenor de la información disponible en estos momentos, se hace patente la importancia de prestar una especial atención a la población afectada sin descartar la posibilidad de aparición de nuevos casos en otros grupos de población", asume el órgano técnico del Ministerio de Sanidad y las comunidades, que apela a "abordar el estudio de estos casos evitando cualquier estigmatización del colectivo LGTBI+".

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya ha advertido sobre la posibilidad de que la viruela del mono se extienda entre humanos con la llegada del verano, fiestas y eventos multitudinarios que se celebran aprovechando el buen tiempo. * 

Las cifras que se daban hace dos días están muy por debajo de las últimas que se nos dan. Las primeras voces explicando lo poco probable de su extensión son desmentidas por los casos, que siguen creciendo. Los expertos, además, explican que la estigmatización puede hacer que los casos tiendan a no declararse y se agrave la situación extendiéndose el número de contagios.

La inclusión del término "relaciones de riesgo" en la información, no es muy afortunada, venga de donde venga. Ya que el riesgo es otra cosa para el que mantiene relaciones, especialmente si son relaciones sexuales. No hay relación más intensa que la relación con contacto físico. Por lo que entiendo, el contagio de la viruela podría darse igualmente en un combate de lucha grecorromana. Es el contacto, no el sentimiento lo que contagia, haciendo pasar de uno a otro. Evidentemente, cuanto más intenso sea el contacto y con más personas, las posibilidades de contagiarse y contagiar son mayores. 


Es lo mismo que se ha hecho con el COVID cuando se ha hablado de "grupos burbuja" o se hablaba de "convivientes", personas con los contactos reducidos al mismo grupo, pareja, aula, etc. Las enfermedades contagiosas siempre tienen en el aislamiento o en los contactos reducidos un factor favorable, mientras que con la diversidad y multiplicidad se favorece lo contrario.

En La Vanguardia leemos:

La viruela de los monos puede afectar tanto a hombres como a mujeres independientemente de su orientación sexual, han informado esta semana especialistas en enfermedades infecciosas y salud pública. Puede transmitirse por gotas respiratorias relativamente grandes que tienden a caer al suelo a poca distancia, por lo que el contagio requiere un contacto estrecho. Ni está demostrado ni se descarta que pueda transmitirse por vía sexual, ha informado la OMS, dado que una relación sexual requiere un contacto estrecho que puede permitir la transmisión respiratoria.

El motivo por el que el episodio actual en Europa afecta sobre todo a hombres que tienen sexo con hombres es que en este colectivo se han producido episodios de contagio múltiple.

“Una proporción notable de los casos recientes en el Reino Unido y Europa se han detectado en hombres homosexuales y bisexuales, por lo que los animamos especialmente a que estén atentos a los síntomas y busquen ayuda si están preocupados”, ha declarado en un comunicado Susan Hopkins, directora médica de la agencia UKHSA.** 

No hay maldición. La naturaleza se ha limitado a aprovechar lo que la cultura, en este caso, en forma de celebraciones o saunas ha favorecido de forma circunstancial. Los que piensan que es solo una enfermedad de "hombres" y más específicamente de "hombres gais" se equivocan porque eso es solo el inicio de los brotes. Lógicamente, en este tipo de contagio próximo, los contagiados son los que tenemos más cerca. 

La coexistencia física y mental de esta forma de viruela con el coronavirus no nos hace demasiado favor, pues tendemos a interpretar una, la viruela, en claves de la otra, el coronavirus. En la COPE se recoge un debate entre el doctor César Carballo y el bioquímico Marcos Gallego, que opina en sentido contrario sobre las similitudes: 

Carballo ha asegurado que de momento es muy pronto para dictar sentencia sobre la gravedad de la enfermedad, ya que la cepa del virus que está circulando por España, Portugal y Reino Unido aún no ha sido secuenciada. El doctor Carballo concluía asegurando que la situación es muy parecida a la que se vivió al comienzo de la pandemia, cuando políticos, expertos y muchos medios de comunicación quitaban importancia a los casos y aseguraban que la situación estaba comprobada.

“Nos recuerda a lo que nos pasó por el COVID al principio, en marzo de 2020”, ha admitido el médico, quien ha lamentado: “No tenemos información, nadie nos ha dicho nada, no sabemos cuál es el caso sospechoso, tienes que ir a la prensa, a evidencias”. 

Ante esta tesitura, Marcos Gallego ha respondido de manera cortante: “El virus de la viruela del mono no tiene nada que ver con el del covid”. Afirma además cuatro razones distintas por las que no tiene ningún punto de comparación con la devastadora experiencia del COVID 19: “1. No es nuevo. 2. Hay vacuna. Es la vacuna normal de la viruela. 3. Es un virus ADN. No ARN. Casi no muta. 4. Es mucho menos transmisible que el covid. 5. Normalmente no se da transmisión asintomática”, ha enumerado.*** 

Los cinco factores apuntados por Marcos Gallego son claros y distintos respecto a lo que supone el COVID-19 y sus variantes respecto a este de la Viruela del Mono. Uno importante y decisivo es el que va en primer lugar: no es nuevo.

Una enfermedad nueva, con un virus que cambia constantemente en función de su extensión, es un desafío y, sobre todo, un desconcierto. Lo hemos comprobado. La Ciencia ha trabajado como nunca para encontrar soluciones en un tiempo récord ante algo que se desconocía. Cada paciente era un paso hacia la comprensión desde un mínimo. Pese a los más de seis millones de muertos y los más de quinientos sesenta millones de contagiados, cifras actuales, hemos conseguido frenar su gravedad con vacunas. No hemos conseguido todavía una vacuna contra la inconsciencia de algunos ni contra la irresponsabilidad o el egoísmo, pero sí contra el COVID-19. Ahora los efectos están en nuestras manos con la mejor vacuna, la prudencia, que es convertir lo que sabemos en acciones sensatas.

El hecho de tener una vacuna contra la viruela es importante porque esa lucha se hizo hace tiempo y se ganó en lo que se pensaba como la última batalla. Pero está claro que todo vuelve porque el mundo es inabarcable y mal repartido, quedando siempre huecos olvidados en los que se mantienen los peligros al acecho. Nuestra forma de vivir, nuestras concentraciones y viajes ponen las cosas más fáciles a este tipo de enfermedades viajeras. Habrá otros factores, pero está claro que el principal son nuestros movimientos esparciendo rápidamente lo que pasa de ser local a mundial en muy poco tiempo. Cuando nos queremos dar cuenta, tenemos focos repartidos por medio mundo.

Que se necesite mayor intensidad del contacto para contagiarse que con el COVID también es una señal de que es poco probable contagiarse estando en espacios en los que no se produzcan esos contactos porque no es el espacio lo que contagia, sino lo que se hace en ellos. De ahí la queja del dueño de la sauna Paraíso, la clausurada en Madrid: "lo harán en otro lado".


La carencia de la figura del asintomático es decisiva. El hecho de que todo contagiado sea "visible" y esté "afectado" es esencial desde el punto de vista social. Ya no tendremos la figura del irresponsable que, al no tener síntomas, sigue su vida contagiando a otros. No es políticamente correcto decirlo, pero es una realidad. Tampoco han ayudado mucho las medidas últimas que, confiando en la menor gravedad con las vacunas, han eliminado prácticamente cualquier restricción, animando a considerar el COVID como una "gripe". Pero con la Viruela del Mono es distinto. Los síntomas aparecen rápido y son visibles, muy visibles. Eso reduce los riesgos de la fase invisible de la enfermedad.

Con lo que estamos viviendo estos últimos dos o tres años, con avisos anteriores, deberíamos tener algo claro: si no nos anticipamos a las causas, esto va a ser una epidemia o pandemia detrás de otra. Tiene que realizarse una labor pedagógica importante sobre estos cambios que hemos introducido con nuestra movilidad y los efectos que el cambio climático está produciendo en el mundo de los virus. Ya no se habla tanto del estrés animal por la reducción de su medio ambientes y cómo esto favoreces las transmisiones entre animales y humanos, como se vio con los murciélagos de los que nadie se acuerda ya en los inicios del coronavirus.

La investigadora Margarita del Val lo señala en Antena 3:

La investigadora del CSIC Margarita del Val ha apuntado esta semana que, aunque la incidencia informativa sobre el coronavirus haya disminuido, no quiere decir que la pandemia ya no exista y tengamos que relajarnos del todo. En su opinión, "atravesamos un momento muy difícil debido a la falta de datos". "Tenemos que aprender y no olvidar que igual que con el cólera se evitaron muchas muertes al potabilizar el agua, ahora tenemos que pasar a limpiar el aire, porque así bajará la transmisión del SARS-CoV-2 y de otras enfermedades respiratorias, vamos a lograr menos bajas laborales y más concentración", comenta Del Val.

Margarita del Val asegura que la próxima pandemia podría venir por el aire, por lo que es muy importante su limpieza "como han hecho en los colegios y universidades con medidores de CO₂". "Queremos que se pongan unas normas para saber cuándo el aire está muy respirado por otras personas y, por lo tanto, es probable que me contagie de cualquier cosa", ha señalado en la primera Cumbre Internacional sobre Gestión de Pandemias celebrada en Valencia.

Esta falta de datos genera un desconocimiento sobre lo que está por venir, la investigadora del CSIC asegura que "cuando vengan las navidades, con nuestro comportamiento habitual, nos contagiaremos de otras enfermedades respiratorias y de Covid".**** 

La petición es muy sensata y es hora de invertir en prevención, ya sea de limpieza del aire como de la desinfección de espacios y la creación de protocolos para las concentraciones de personas, como exigencias de ventilación, purificadores de aire, límites de aforos, etc.

Hay que invertir en ciencia, que es la que nos protege, incluso de nosotros mismos. Y hay que ser más conscientes, menos relajados para no perjudicar los negocios de algunos. Hay que normalizar la prevención para evitar estos procesos que parece que se encadenan unos con otros. Muchos lo llevan advirtiendo desde hace mucho, pero es preferible no escuchar. Es lo peor que podemos hacer.

Más inversión en investigación, más inversión en medidas, más didáctica nueva sobre la prevención y más mentalización a que es nuestra vigilancia la que puede evitar el próximo caso o, al menos, responder antes y mejor. 

 

* "Siete comunidades estudian casos del viruela del mono: "La transmisión ha sido más alta de lo esperado"" RTVE.es 21/05/2022 https://www.rtve.es/noticias/20220521/siete-comunidades-detectan-ya-casos-sospechosos-viruela-mono/2350644.shtml

** J. Corbella & C. López "La OMS pide que no se estigmatice a nadie por la viruela de los monos" La Vanguardia 22/05/2022 https://www.lavanguardia.com/vida/20220522/8283906/oms-pide-estigmatice-nadie-viruela-monos.html

*** "Un bioquímico responde tajante al doctor Carballo tras sus palabras sobre la viruela del mono: "Nada que ver"" COPE 21705/2022 https://www.cope.es/actualidad/sociedad/noticias/bioquimico-responde-tajante-doctor-carballo-tras-sus-palabras-sobre-viruela-del-mono-nada-que-ver-20220521_2096192

**** "La alerta de la investigadora Margarita del Val tras el coronavirus: "Tenemos que pasar a limpiar el aire"" Antena 3 21/05/2022  https://www.antena3.com/noticias/salud/alerta-investigadora-margarita-val-coronavirus-tenemos-que-pasar-limpiar-aire_202205216288da83cd15240001034ac7.html

sábado, 21 de mayo de 2022

La viruela del mono en España o más de lo mismo

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Otro triste récord para España. Según afirma el titular de RTVE.es, "España, el país europeo con más casos de viruela del mono". Hemos dicho "triste récord", pero a lo mejor habría que decir "feliz", porque es una consecuencia más de nuestra cultura y negocio de la "fiesta", es decir, de la atracción y concentración de gente de todas partes del mundo. Estas concentraciones festivas hacen que se produzcan estas interacciones que facilitan contagios de todo tipo.

Nos movemos por el mundo gracias a las facilidades que nuestra época tiene para hacer lo que antes podía costar años. En apenas unas horas podemos dar la vuelta al mundo. Nos olvidamos de las largas listas de vacunas que se pedían para poder ir de un país a otro. Su sentido es claro, lo que se ha convertido en "normal" en un país, al otro lado del mundo es una novedad para la que no hay defensa. Los dos primeros casos en España del coronavirus fueron dos turistas, uno en Baleares, el otro en Canarias. ¿Recuerdan los iniciales confinamientos de los hoteles? Nuestro gusto por viajar, el gran negocio que hay montado alrededor, hace que estas cosas se propaguen a gran velocidad.

El titular actual de la portada del diario El País es mucho más concreto y afirma "Una fiesta multitudinaria en Gran Canaria, el segundo gran foco en España de la viruela del mono", señalando a continuación "Las autoridades investigan si varios de los diagnosticados se infectaron en el evento celebrado del 5 al 15 de mayo". Pronto saldrán los empresarios del ocio nocturno diciendo que se les estigmatiza y que se podían haber infectado en cualquier otro sitio. Evidentemente, cualquier buen abogado liberaría de la responsabilidad al espacio, incluso a la música de fondo, en la que se ha producido el contagio.

El titular del diario El mundo pone su foco en el centro de contagios en Madrid, una sauna: «Hastío en la sauna Paraíso, clausurada por la viruela del mono: "Aunque cerremos nosotros, la gente puede ir a otro sitio"». No le falta razón. Pero así pensamos, echándole la culpa al espacio en el que se producen los encuentros y no a los encuentros en sí, que es donde se produce el contagio.

Otra preocupación lógica es que no ocurra como con el SIDA, que se convierta en una enfermedad homosexual y sirva para fomentar el estigma otras décadas. No hace mucho, quizá como una premonición, salía una entrevista con una persona con SIDA afirmando que no decía qué enfermedad tenía por miedo.

También se trata de evitar que se considere una enfermedad de transmisión sexual, para lo que se utiliza un viejo eufemismo para lo mismo, "intercambio de fluidos". Evidentemente, tal como se vio también con el SIDA, las relaciones sexuales no eran la única vía de contagio. No solo se producía el contagio en las relaciones homosexuales, también en las heterosexuales y por caminos no sexuales.

Nos dice que los vacunados contra la viruela están protegidos un 85%, una extraña fórmula que no dice nada si te toca. ¡Mala suerte!, como decía el experto sobre el uso de las mascarillas en los ascensores y comentamos aquí.

España, de nuevo, puntera. Los hoteleros ya se lamentan. No solo se les matan los idiotas haciendo balconing ("mala prensa ", lo llaman), sino que ahora también se les contagian en las fiestas públicas y privadas.


No vamos a hablar de turismo, sino del negocio de la concentración, que vale para una discoteca, las procesiones de Semana Santa, los Sanfermines, una final futbolera de copa, las fiestas de tu pueblo o una sauna madrileña. Es un amplio abanico de situaciones en las que se entremezclan la pasión religiosa, la deportiva, mover el esqueleto o el gusto por el vapor, lo que prefieran. El caso es que estamos todos juntos por una buena causa, sea esta la que sea. Recuerden que algunos de los primeros contagios del coronavirus en España se producían en la celebración de funerales.

Ya sea porque volvamos de África después de haber leído a Isak Dinesen o visto la peli con Merryl Streep y Robert Redford, ya sea porque algunos acaban el recorrido africano en España o porque tienen un amigo de un amigo de un amigo que ha estado en África recientemente, lo cierto es que los titulares no engañan: España a la cabeza de los contagios en Europa. Las manos africanas con las que los medios nos muestran los estragos de la viruela del mono pronto podrán ser manos locales, madrileñas, catalanas, canarias o de cualquier lugar donde no se tenga la prevención necesaria.

Cuando vemos la televisión nos encontramos con mensajes en los que se nos dice que ya está bien de recogimiento, de estar en casa, de llevar mascarilla, etc. y nos piden encarecidamente que nos lancemos a recuperar el tiempo perdido. Los expertos están ya en el otoño de su influencia aunque pidan prevención y repitan que "el virus sigue ahí" "¡Que le den al virus!", replica nuestro festivo inconsciente colectivo.

Llevamos tiempo avisando de esta circunstancia. La evidencia más clara es que nuestras "olas" están sincronizadas con festividades de distinto tipo, con el agravante de que somos un país cada vez más dependiente de nuestras fiestas y de nuestra capacidad de "atracción festiva". De la misma forma que el turismo de excesos es una atracción para el mismo exceso formándose un círculo, la viruela del mono parece querer anidar en España porque es donde mejores condiciones encuentra para su transmisión.


La pregunta es cuántas enfermedades de transmisión por proximidad, contacto estrecho, etc. vamos a seguir manteniendo con nuestra "atracción fatal". Por tratar de decirlo de otra manera: ¿por qué la gente se tira de los balcones en ciertos sitios y no de otros? Cuando los expertos nos dicen que es por "efecto del alcohol" (¡vaya descubrimiento!) podemos preguntarnos si no se bebe en otros lugares del mundo y por qué solo aquí les da por lanzarse desde el balcón. Podemos llamarlo retroalimentación.

Puede que cojan la enfermedad en otros sitios, pero finalmente coinciden en una fiesta en Baleares o en una sauna en Madrid, como nos cuentan hoy los medios. Vienen de muchos sitios, pero se concentran aquí. Da igual que sean españoles, nórdicos o pecosos británicos. Nos movemos mucho y nos juntamos; viajamos y nos reunimos a celebrarlo. Es muy divertido, es productivo... pero tiene consecuencias. Ignorar los avisos, reducir la percepción del riesgo, etc. forma ya parte del negocio. ¡Callad a los agoreros! ¡Eliminad restricciones, vacunas, distancias... todo lo que haga aflojar el negocio!

Telemadrid 2/02/2021
Durante la pandemia vimos cómo llegaban a Madrid miles de jóvenes franceses que —lo decían ellos mismos ante el micrófono— venían a hacer lo que no les dejaban hacer en su país. A lo mejor no tiene gracia tirarse de un balcón en Escocia, pero algunos se la encuentran en Baleares. Hay un sitio para cada cosa. Nosotros nos hemos creado un perfil, aunque no sea el que no nos gusta, como se quejan los hoteleros baleares y su Consejera. La foto de la discreta sauna Paraíso, que ha sido cerrada por suponerla foco de los contagios madrileños, tiene una inscripción en su fachada: "Madrid es seguro". ¡Triste ironía! ¡Fracaso publicitario!

Hay muchas cosas sobre las que reflexionar en esta sucesión de récords negativos con las enfermedades contagiosas. Esta vez es la viruela del mono. Cuando vemos los datos europeos, comprobamos nuestra diferencia. El ranking lo encabezan España (30), Portugal (23) y Reino Unido (20). Después pasamos a Bélgica, Canadá y Australia (2), otros 5 países han tenido un caso por el momento. Ya nos dice bastante.

 Nos cuentan los medios que ya estamos comprando vacunas contra la viruela y que las acciones de la única compañía que la fabrica han disparado su cotización en bolsa. Otros se ofrecen a fabricarla aquí, en España.

Como siempre, algunos salen mejor parados que otros. No hay mal que por bien no venga, dice el refrán. No hay mal que no produzca beneficios, en versión económica. Lo llaman "oportunidades".

No hay que hablar solo de la salud pública, que es un tema esencial, sino de algo más preocupante, de mentalidad pública, de a dónde vamos con este modelo social y económico. Desgraciadamente, el problema se va a seguir ampliando con cada nueva enfermedad que salga a la luz. Podemos echarle la culpa a quienes queramos, pero los datos están ahí.