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miércoles, 31 de enero de 2024

El futuro del ruso en Lituania

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

En su recogida internacional de noticias, RTVE.es no trae una desde Lituania. La noticia se refiere a lo que ocurre en el pueblo de Vilnius, donde se está produciendo un desplazamiento en los idiomas que los estudiantes aprenden en la escuela. No es el único caso, ya que desde hace tiempo el idioma ruso se percibe como una amenaza, un elemento de penetración que allana el paso de otro tipo de acciones más contundentes.

En el medio lituano LRT se toma el caso del pueblo de Vilnius:

El Ayuntamiento de Vilnius tiene previsto dejar de ofrecer ruso como segunda lengua extranjera a los futuros alumnos de sexto curso a partir del nuevo año académico. A cambio, se ampliará la oferta de clases de español.

Según el teniente de alcalde de Vilnius, Arūnas Šileris, el ayuntamiento se ha comprometido a aumentar la disponibilidad de las lenguas de la UE en las escuelas de la ciudad.

Los futuros alumnos de sexto podrán elegir clases de francés, alemán y español. El español como segunda lengua se imparte actualmente a 22 alumnos en Vilna.

Según Šileris, el ayuntamiento está consultando con representantes de embajadas extranjeras los posibles intercambios para satisfacer la demanda de profesores de estas lenguas.

En Lituania, el ruso sigue siendo la segunda lengua extranjera más popular, elegida por más del 60% de los estudiantes. Sin embargo, en medio de la invasión rusa a gran escala de Ucrania, el interés por las clases de ruso ha ido disminuyendo, mientras que un número cada vez mayor de estudiantes eligen ahora el francés o el alemán como segunda lengua extranjera.*


Uno aprende otro idioma con varias ideas en mente. La primera la de aumentar la cultura por ese lado, pero puede que sean las dos causas siguientes las que más pesen: la de comunicarse con otros y las posibilidades de traslado a otro país para tener más campo en la ofertas de trabajo.

Son esos mismos motivos, sin embargo, los que alejan a los jóvenes lituanos de la lengua rusa. No es la lengua en sí, sino lo que representa en este momento. Putin ha creado una imagen de Rusia que no es la más favorable a esos proyectos de futuro. Donde él quiere crear "grandeza", solo queda temor y desprecio, ira y rechazo.

El "fundamentalismo ruso", como el islamista, es un avance hacia el pasado. Solo se recuerdan los "grandes momentos" de otros tiempos de la Historia, los que favorecen unas formas supremacistas. A lo largo del tiempo, son estos mensajes grandilocuentes los que seducen a los pueblos que se niegan a ver que en esto lo que cuenta es la opresión, que se ampara en esos delirios que apenas cambiaron de la "santa Rusia" a la "Rusia comunista". Hoy toca una versión mixta, con las bendiciones del Patriarca de Moscú por conquistar un "pueblo degradado", el ucraniano, y los planes territoriales expansivos de la antigua Unión Soviética. Todo ello se mezcla y da lugar a este neoimperialismo desfasado.

Las peticiones de acogida en la OTAN por parte de países que siempre habían querido vivir en la neutralidad es la demostración más clara del fracaso de la política del miedo y la imposición de la Rusia de Putin.

Hoy los jóvenes lituanos del pueblo de Vilnius eligen lenguas lejanas y no cercanas, porque en esa cercanía está el peligro inminente de la "rusofonía", el arma que Putin ha estado usando en este tiempo. Allí donde se habla "ruso" es "Rusia". Es la misma táctica que usó Hitler con el idioma alemán, lo que le permitió comenzar por aquellos lugares que, como Austria, compartían lengua.

El acto de aprender un segundo idioma en Vilnius es toda una declaración de intenciones. Los caminos hacia Rusia están cerrados. No desean comunicarse con ellos ni desean ir a trabajar a Rusia. El ejemplo ucraniano es elocuente. Los datos de Ucrania mostraban el acceso al mercado ruso, para el que la lengua era esencial. La "rusificación" ha sido la consecuencia y con ella la invasión de unos territorios fronterizos. Pese a ello, se nos dice que un 60% de los estudiantes siguen con el ruso. La cifra va decreciendo.


Aprendiendo inglés, alemán y español, los jóvenes del pueblo amplían su mundo de posibilidades frente al ruso, un destino que hoy les parece muy negativo, algo que no desean. Las lenguas son algo más que hablarlas; suponen unas posibilidades de destino. Las nuevas lenguas son una forma de pensarse en otros lugares en los que poder vivir en paz o, simplemente, comunicarse.

En un mundo de comunicaciones globales, las lenguas habladas son las que determinan los grupos de amistades. Hablando una lengua, puede comunicarte con otras personas con las que compartes cosas, emociones, ideas, llantos. La perspectiva del ruso es muy distinta; es una imagen imperialista que te convierte en posible invadido.

Sería bueno que se fomentara algún tipo de acción —webs, chats, envío de libros... —destinada a apoyar a esos jóvenes lituanos que quieren aprender español, algo para que percibieran que se están relacionando con un mundo que quiere la paz, un mundo en el que pueden desarrollarse sin miedo y así durante al menos el tiempo de la conexión vivir de otra manera, con otras ideas en la cabeza, aparcar los temores. 

Ahora el futuro del ruso está en otros países, en aquellos que establecen alianzas con el régimen de Putin y que fomentan su lengua como una forma de conexión y sintonía. Es un buen indicador de las políticas que se siguen. La lengua de Pushkin, de Lermontov, de Dostoievski y Tolstoi, de Bulgakov y Pasternak, de tantos escritores... es hoy la lengua de Putin.


* Una mirada Europea "Las escuelas de Vilna sustituirán las clases de ruso por las de español" RTVE.es / LRT.lt  29/01/2023 https://www.rtve.es/noticias/

sábado, 3 de junio de 2023

Acentos e identidades

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Hemos estado trabajando estas últimas semanas la cuestión de las "identidades" en nuestro seminario de doctorado. Las identidades se han convertido en foco de interés porque abarcan desde las personas a las culturas, de los grupos a los países, que han de definirse frente a ellos mismos y ante los otros bajo un sistema de "diferencias" que, a la vez, agrupan y separan. De esta forma se teje un complejo sistema en el que nos identificamos y nos distinguimos de otros en diferentes niveles. Igualmente es interesante el juego de identificar a los demás, muchas veces un juego de estereotipos con el que clasificamos de forma opresiva a los otros, que se han de ajustar a nuestra propia visión de lo que deben ser.

Me llama la atención hoy un interesante artículo firmado por Cristina G. Lucio en el diario El Mundo, que lleva por título "Síndrome del acento extranjero: cuando una lesión cerebral roba parte de tu identidad". En el texto se nos da explicación de diversos casos en los que algún tipo de accidente, de un golpe a un ictus, puede provocar la pérdida del acento de nuestra habla y hacernos parecer ante los que nos escuchan "extranjeros". El artículo comienza presentándonos un caso:

El 6 de septiembre de 1941, en plena Segunda Guerra Mundial, la ciudad de Oslo, ocupada por los alemanes, fue bombardeada. El ataque alcanzó entre otros a Astrid, una mujer noruega de unos 30 años que no pudo llegar a ningún refugio. Sobrevivió, pero las graves heridas que sufrió en su cerebro paralizaron la parte derecha de su cuerpo y, durante meses, le impidieron poder hablar.

Cuando por fin recuperó esa capacidad, algo había cambiado en su pronunciación. Sonaba diferente, con un acento que muchos asociaron con el alemán. De repente, Astrid hablaba como aquellos hombres que desde 1940 habían ocupado el país, con el característico deje que tenían cuando empleaban el noruego. Astrid nunca había salido de Noruega ni había tenido nunca ningún tipo de relación con Alemania pero a partir de entonces fue tomada por oriunda de ese país, lo que le complicó mucho la vida. Desde ser tomada por espía a que nadie quisiera atenderla en las tiendas: la animadversión al país ocupante recaía una y otra vez sobre esta mujer, que no podía evitar aquel acento extranjero en su forma de hablar.*


El texto nos ofrece otros ejemplos —como un norteamericano que empezó a tener acento irlandés— de cómo ese tipo de accidentes nos resultan muy extraños. El acento es un rasgo identitario que se disuelve en el grupo (todos hablan con un mismo acento), pero que nos distingue cuando salimos de él o, peor, cuando lo perdemos, como en el caso de los ictus o de algún otro incidente.

El artículo explica perfectamente el problema neurológico, pero deja en el aire el social identitario. En el caso anterior, lo que nos resulta chocante es ese "lo que le complicó mucho la vida" a una noruega que de repente empieza a hablar con algo que los que le rodean identifican como "alemán". En este caso, a la pobre Astrid, el destino le jugó una mala pasada. Quizá el acento podía haber sido de cualquier otro lugar del mundo, pero la fatalidad hizo que sonara alemán, el acento del enemigo, lo que la convertía, nos dicen, en una aparente espía.

Hace unas semanas, una profesora china de una universidad española participó en un tribunal de tesis. Comenzó dando una explicación sobre su acento: hablaba perfectamente español, pero con acento andaluz. No había sido un ictus, desde luego, sino una estancia de más de veinte años en diversas universidades andaluzas. Además del acento, había recogido también un buen sentido del humor que todos pudimos compartir. ¿Qué acento se suponía que debía ser el "normal" al hablar en español? Lógicamente el que ha escuchado.

Un magnífico documental sobre la actriz británica Joan Collins, visto esta misma mañana, nos contaba los problemas de los británicos llegados a Hollywood, donde debían desprenderse de su acento británico para poder ser aceptados por el público norteamericano, según nos explicaban.

Uno de los temas recurrentes en el mundo cinematográfico de los Estados Unidos es el "acento" de la hispano-cubana Ana de Armas, que ha sabido derrumbar todas las barreras del acento y ser "aceptada" por el público norteamericano. Al igual que nuestra profesora que debía explicar por qué hablaba español con acento andaluz, Ana de Armas debe explicar en buen inglés con acento norteamericano cómo se desprendió tan rápido de su acento español. Ella se divierte también, por ejemplo, hablando portugués con acento brasileño, que a los norteamericanos les suena muy "sensual". ¿No deben tener actores y actrices un buen oído? Parte de su entrenamiento es precisamente el automatizar los acentos para que el resultado sea natural y fluido. Más de una vez hemos escuchado ese "falso andaluz" que hace rechinar los oídos por lo artificial. Si a Ana de Armas, estando en los Estados Unidos y trabajando en su cine, se les escapan esos "you know" que le critican, es normal. Hace unos días ella y otros actores han representado un sketch en español en Saturday Night Live, lo que es un hecho importante en un país que se dedica a levantar muros al sur y a cazar inmigrantes en la frontera. Todo lo que sea mostrar la naturalidad de las fusiones es mejor que levantar barreras en contra de la convivencia. No deja de ser significativo que se le critique desde un lado para comprender el papel identitario y reivindicativo que algunos le dan a los acentos.

Como nunca estamos contentos, del acento de Ana de Armas se ha pasado a criticarle su "olvido de España" en el monólogo de SNL. Nunca llueve a gusto de todos; en este caso sería mejor decir que nunca llueve a gusto de nadie. De repente, la cuestión se convierte en "nacional" y todo se enreda. Se empieza por el "acento" y se acaba por la ofensa nacional.

Parece que han entendido muy poco en las redes sociales lo que significa la inmersión en otra lengua los que la han atacado por parecer "demasiado gringa" cuando le pusieron un micrófono delante en la ceremonia de los Oscar. Mucha gente piensa que esto es como un pañuelo de quita y pon. 

También demuestra cómo el acento es un rasgo fuertemente presente. Probablemente cuando hablaba antes de su éxito en el cine norteamericano, el acento les parecía a algunos poco o muy cubano, según las críticas. ¡Vaya usted a saber cómo mantener a la gente contenta en estos tiempos globales y multiculturales!

Leo que al expresidente José María Aznar se le criticaba porque volvía hablando inglés con acento tejano cuando se entrevistaba con George Bush en su rancho. No sé si es un poco exagerado. Lo que sí es cierto es que se le pegó la costumbre de poner los pies encima de la mesa, una forma de "acento" gestual, que sin embargo los otros presidentes europeos presentes no copiaron.

En un excelente documental sobre la actriz Joan Collins se nos cuenta sobre los problemas de los británicos que regresaban a casa con acento norteamericano, algo que les daba cierto glamur a los oídos de los espectadores británicos, también un mundo dividido de acentos diversos con grandes diferencias. 

Los actores británicos tenían que perder su acento si querían ser aceptados en Hollywood y luego debían olvidarlo al volver al cine nacional donde los espectadores, acostumbrados a escucharlos en sus "versiones originales" no llevaban bien sus cambios a la americana. Si los acentos británicos son variados, los norteamericanos se multiplican según las zonas del país, según los estados y pueden ser diferenciados.

Muchos recordaremos My Fair Lady, la película basada en el Pigmalión de George Bernard Shaw. El profesor Higgins (Rex Harrison) es capaz de distinguir por el acento la procedencia de la gente, incluyendo barrio y calle. El acento se convierte en una marca identitaria. Los británicos han creado un acento educativo, lo que les identifica con una forma de hablar según las universidades. Las maneras que distinguen incluyen las hablas afectadas de las universidades de prestigio, la verdadera identidad. Las series británicas del tipo "Arriba y abajo" permitían distinguir la gama de acentos que ligaban a las personas a sus clases sociales y lugares de procedencia. Los actores británicos son perfectamente conscientes de lo que suponen los acentos para sus personajes, que no solo se identifican por cómo visten o lo que hacen, sino por cómo hablan, algo que se considera importante, esencial para la credibilidad del personaje.

A la actriz británica Emily Blunt se le pregunta en las entrevistas sobre los acentos en su casa, con sus hijos. Su marido es norteamericano y los niños se ven entre dos fuego Con evidente sentido del humor, ella expresa las luchas que tiene con sus hijos sobre la forma de pronunciar "water" por unos y otros. El simple hecho de que los acentos de sus hijos sea cuestión de interés informativo ya nos dice algo.

Muchas películas norteamericanas ponen a disposición de los actores "entrenadores de acento" debido a la enorme variedad y a la detección automática del público sobre si el acento es creíble o no. Hace unos días me sorprendió enormemente escuchar a una actriz en dos películas, con dos acentos absolutamente distintos. Parecían dos personas distintas, pero lo distinto eran sus personajes, pasar de una reina a una chica normal de la calle. No pueden hablar de la misma manera. Los acentos, el léxico, etc. son diferentes en cada uno de nosotros y reflejan nuestra procedencia, nuestra formación, etc. Hablan de nosotros cuando hablamos.

El acento, sin duda, es un rasgo identitario que puede afectar en diferentes niveles y consecuencias. El caso de la noruega con acento "alemán" es un caso claro. El acento se percibe como una diferencia y esta como una amenaza. El acento se vuelve invisible dentro del grupo en el que se comparte, pero es un elemento que puede causar problemas si el entorno se vuelve agresivo y el acento nos identifica como un peligro de algún tipo.

En España es posible escuchar todo tipo de acentos en la actualidad. Es una muestra de diversidad en un país en el que tenemos mucha gente de procedencias diferentes. Se acabó aquello del acento de "Valladolid" frente a otros "marcados". El de "Valladolid" o similar es tan marcado como cualquier otro, pero es el poder lingüístico el que decide la "normalidad" y la "rareza" en cada caso. Muchas veces, el marcar como "oficial" o "estándar" un acento determinado es una prueba de poder, de establecer diferencias y, con ello, exclusiones.

En el artículo referido del diario El Mundo se nos señala:

«Asimilamos algunas modulaciones del lenguaje a una determinada lengua o idioma, pero es algo muy subjetivo. Diferentes personas pueden identificar distintos acentos cuando escuchan a otro», señala Tejero, que a lo largo de 25 años de carrera ha atendido a dos pacientes con síndrome del acento extranjero. El primero de ellos, un hombre aragonés, desarrolló tras un problema neurológico un acento que al equipo médico le recordó al asturiano. El segundo, recuerda, también un varón nacido y criado en España, comenzó a hablar tras un daño cerebral con un acento que él asociaba con el este de Europa,

«Estos cambios muchas veces resultan muy duros para los afectados», subraya Tejero. «No lo pueden controlar y de repente ven que son percibidos como extranjeros o que su entorno piensa que están inventándose una manera nueva de hablar. No se reconocen, por lo que puede llevarles al aislamiento social o a la depresión», subraya el especialista.*

Que no se sienta nadie marginado por su acento, salvo aquel que busque diferenciarse ya sea por esnobismo o por alguna forma de xenofobia. Lo esencial de las lenguas, por encima de sus usos instrumentales de poder, es poder entendernos y todo lo que lo favorezca debe ser bienvenido.

No deja de ser interesante que en el mundo de la ficción cinematográfica y televisiva haya que estar inventado acentos y hasta dialectos para justificar la diferencia de mundos imaginarios que la ficción nos ofrece. Se trata de no vincular con ningún origen determinado esos espacios inventados, esos reinos de fantasía. Se crean entonces acentos que representen grandes sensaciones —seductores, agresivos, clásicos, etc. — con los que construir la personalidad de reinos y personajes que no existen. Es labor de los actores, de los guionistas, etc. establecer esa nueva normalidad del acento con la que se mueven por los mundos fantásticos de la ficción.

La obsesión con los acentos, ya sea por eliminarlos o por convertirlos en cuestión de identidad ostentosa, debería relativizarse y no forzarse hasta la intransigencia, como algunos casos que hemos mencionado.

No dejaría de ser argumento para una fábula satírica el caso del xenófobo que persigue acentos distintos al suyo y que amaneciera un día con el acento cambiado tras un ictus.  Quizá así entendería mejor (y con él los lectores o, mejor, espectadores, si se hace de ella un filme) lo absurdo que es elevar estas diferencias al rango que se hace en ocasiones, convirtiéndolo en marca infamante o en distinción de superioridad, según los casos..


* Cristina G. Lucio "Síndrome del acento extranjero: cuando una lesión cerebral roba parte de tu identidad" El Mundo 3/06/2023 https://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/salud/2023/06/03/64737bec21efa0e40a8b45b1.html

 


martes, 24 de enero de 2017

El apagón español

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La noticia que destaca nuestra prensa sobre Donald Trump, más allá de los tratados internacionales que se carga, son las reacciones ante el cierre de la versión española de la página de la Casa Blanca. Su visión de lo español o de lo hispánico es la del que no tiene la más mínima idea del papel que han jugado en la formación de los Estados Unidos. Repase nombres de estados y ciudades, incluida El Alamo. Pero es demasiado trabajo intelectual para un hombre que ha dedicado su vida a exhibir su ignorancia suplida por el dinero. En una visita a una librería esta misma tarde, una mesa mostraba más libros sobre Donald Trump que los que él mismo ha leído en toda su vida.
Como escribían en USA TODAY los autores de la obra "The Story of Spanish", Jean-Benoit Nadeau y Julie Barlow, "This nation isn't becoming Hispanic. It always has been"* Insistían los autores en que era imposible entender los Estados Unidos sin su herencia hispánica, que —señalaban— le había dado forma. Pero eso va contra la idea de los "padres fundadores" a los que les fue entregado un mundo para crear una "nueva Jerusalén". Es una interpretación visionaria  y excluyente de los puritanos en su llegada a Nueva Inglaterra que ha marcado desarrollos como el de la "supremacía blanca" y la América anglosajona. Pero ¿a quién le interesa la Historia cuando se vive en una fantasía permanente que alienta la estigmatización de los otros, su reducción a parásitos sociales? El artículo, escrito con motivo de la anterior campaña electoral, la de Obama frente a Romney, ya se centraba en el tema de los inmigrantes y la herencia hispana en USA, con lo que se muestra que Trump ha recogido un debate existente y lo manejado sin pudor. Las campañas contra el idioma no son nuevas y aquí ya las tratamos hace años.


En la prensa americana, he localizado la cuestión del apagón español en la Casa Blanca en Los Angeles Times, en donde aparece con el titular "The White House website is no longer available in Spanish"*. Los republicanos hispanos se enfrentan ahora a un problema; poco a poco Trump irá comprometiendo a todos. En la escueta noticia, podemos leer:

President Trump, who chided his opponents during the campaign for speaking Spanish, has made a tangible change to the White House website to eliminate bilingual access.
The site, which the Trump administration took over on Friday, no longer includes an option for translation into Spanish or another that gives information about access for disabled users that had existed under President Obama.
Spokesman Sean Spicer suggested the translation option may return but made no specific commitment on timing when asked about it Monday. He spoke generally about the high volume of work facing the technology team during the changeover.
“We are continuing to build out the website...," Spicer said. "We’ve got the IT folks working overtime on that now.”
During a Republican primary debate, Trump lashed out at former Florida Gov. Jeb Bush when he spoke Spanish. "This is a country where we speak English," Trump said.**


La prensa española, en cambio, no concede que los "chicos de la IT" estén trabajando duro en este aspecto concreto que es la fobia de Trump a lo que llegue del otro lado de la frontera y le hable en una lengua que no entienda, incluido el cocinero José Andrés que ha tenido el mérito de ser una de las primeras personas que le dijeron lo que pensaban sin la esperanza de que pudiera entenderlo, como un acto generoso.
Ese ministro nuestro de Asuntos Exteriores, que pedía más de lo que los norteamericanos le han dado, es decir, el beneficio de la duda, se habrá quedado más tranquilo al confirmar que el señor Trump es lo que parece. Normalmente, a los políticos cuando llegan al poder se les da de beneficio los primeros cien días. En el caso Trump, diez minutos han bastado para despejar las dudas y saber que va a cumplir lo que ha dicho sin excesivas garantías de que lo haya pensado antes.
El titular del diario El Mundo muestra el malestar de nuestro gobierno por la supresión del español. "El Gobierno lamenta la retirada del español en la web de la Casa Blanca: "No nos parece una buena idea"". En esa frase se resume la actitud del gobierno ante un presidente que todavía no ha tenido una idea buena, incluida la campaña electoral. El diario recoge el fuego de artillería retórico de nuestros ministros afectados por el apagón español:

El Gobierno de España ha reaccionado a través del secretario de Estado de Cultura, Fernando Benzo, el cual cree que lo "lógico" sería que Estados Unidos reconociera la existencia de la "comunidad hispanohablante"."En Estados Unidos hay una comunidad hispanohablante tan amplia que lo lógico es que las instituciones reconocieran su existencia y su importancia en la sociedad americana", ha dicho Benzo. Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, ha lamentado la decisión."No nos parece una buena idea. Creemos que, siendo un país con 52 millones de personas que hablan el castellano o el español, no es una gran idea renunciar a un instrumento de comunicación", ha dicho en rueda de prensa durante el II Foro Regional de la Unión por el Mediterráneo (UpM). Preguntado por si el Gobierno tomará algún tipo de medida ante la decisión de la administración Trump, el ministro lo ha descartado y ha añadido que retirar el español de la web es una "cuestión interna" de la Casa Blanca. La decisión de retirar la información en español "no es una buena noticia" pero "no detendrá ni pondrá en peligro la difusión imparable" del idioma, ha asegurado el ministro de Educación, Cultura y Deporte y portavoz del Gobierno, Íñigo Méndez de Vigo. Mientras tanto, el ministro de Justicia, Rafael Catalá, ha señalado que la comunidad iberoamericana tiene actualmente "desafíos trascendentes relevantes y complejos" y ha destacado la defensa del idioma como una de las "grandes herramientas" para hacer frente a esos retos. Los hispanohablantes están "obligados a defender y potenciar todas sus capacidades", en relación con el idioma, ha insistido.***


No entiendo muy bien el sentido de la frase del ministro Rafael Catalá, pero me imagino que le habrán pillado de nuevas y le salen esas frases.
Tampoco creo que sea esas las respuestas más adecuadas, porque no dejan de ser reacciones políticas a una cuestión que es más amplia que es la idea de "América" que el señor Trump y sus votantes y admiradores tienen. Su idea, por decirlo así, es la de la colonia emancipada de la Gran Bretaña. En el fondo, cuando los norteamericanos y los británicos se llevan bien, como ocurre, es porque unos y otros vuelven a sus raíces coloniales y se vuelven contra sus vecinos: Reino Unido contra Europa y Estados Unidos contra el resto de América, sobre la que se considerar superior.
"América First!" es una estupidez demagógica e ignorante que oculta lo esencial, que solo es "América" y "americano" un determinado tipo de personas e ignora al resto. Es una especie de grito de "América soy yo y lo mío", aunque sea un advenedizo cuyo abuelo se escapó de Alemania para huir del compromiso militar al grito de "¡Alemania lo último!", desembarcado en los Estados Unidos de aquella época para dedicarse al único negocio que se le debía dar bien, los prostíbulos. Su nieto ha heredado las mismas habilidades.
Por un extraño motivo, el diario El Mundo me ofrece como noticia relacionada "número 1", la que hay tras el titular "El circo Ringling baja el telón por la ausencia de elefantes". Finalmente, todo encaja. Otros tienen visiones, ¡qué se le va a hacer!
El diario El País por su parte titula dando protagonismo a la sociedad civil "La Academia y los partidos piden que el español siga en la web de la Casa Blanca"*** y dejan lo de la "buena idea", obra del Ministro de Asuntos Exteriores, para un segundo término. Dice el diario:

La desaparición causó una catarata de reacciones antes de que el equipo de Trump se pronunciase y no diese por definitiva la eliminación. El portavoz del Grupo Socialista, Ignacio Sánchez Amor, presentó dos preguntas en el Congreso en las que pide al Gobierno su valoración sobre esta decisión e interroga por las gestiones que ha realizado o va a realizar al respecto. El PSOE aboga por una iniciativa diplomática conjunta con los países hispanohablantes ante la Casa Blanca. La presidenta andaluza, Susana Díaz, a través de Twitter, calificó la supresión de la versión en español de la web como “desprecio a la comunidad hispana y ataque intolerable a la segunda lengua en EE UU”.****



Tengo mis dudas sobre estas posibles actuaciones, incluidas las del PSOE, que son las típicas de las viejas y de las nuevas políticas, es decir, aprovechar cualquier circunstancia para meter el dedo en el ojo.
A Trump estas cosas le divierten y no perderá ocasión de usarlas para seguir generando polémicas, que es lo suyo. La única forma es hacer lo que han hecho las mujeres con sus marchas: dejarle en evidencia numérica y haciendo el ridículo en cadena con sus explicaciones. Eso de que "es cuestión interna" de unos y de "qué medidas se van a tomar" de los otros es lo de siempre, la misma rutina aburrida. Que con la que está cayendo, nuestra preocupación oficial ante todo lo que vemos se manifieste por el apagón de la página, no deja de ser un por "fuerte". Pero así parece que funcionamos, a golpe de agravio personalizado. Nunca ha habido reacciones tan furibundas y unánimes, tanto ministro preocupado. ¡No sé qué haremos cuando empiece a deportar!
Me pregunto qué será de aquella super fan colombiana que Trump exhibió en uno de sus mítines (todo espontáneo, claro), que le declaraba su amor incondicional y pedía el voto latino para él. ¿Se resentirá su amor?


¿Medidas? Los que la imaginación y los fondos permitan. Seguro que hay un montón de artistas hispanos dispuestos a recitar versos, leer el Quijote o a recitar a Neruda o a representar a Lorca en calles, institutos, plazas, parques... Hay que empezar a crear "eventos". Es el momento de regalar diccionarios en los centros públicos, publicar cursos de español en la prensa. Y es el momento de bailarle La Macarena (¡aaaommm!) a Trump, como hicieron los demócratas hace 20 años en su histórica convención de 1996 para sorpresa del mundo, y convertirla en Himno de Batalla de la República en cada manifestación. ¡La marcha del millón de golpes de caderas! La pena es que el "borriquito como tú", de Peret, no llegara a subirse a la ola internacional y adquirir la misma notoriedad. ¡Vendría que ni pintado!


* Jean-Benoit Nadeau y Julie Barlow "Hispanic heritage runs deep in the USA" USA TODAY 11/10/2012 http://www.usatoday.com/story/opinion/2012/10/11/hispanic-heritage-immigration-america/1627823/
** "The White House website is no longer available in Spanish" Los Angeles Times 23/01/2017 http://www.latimes.com/nation/politics/trailguide/la-na-trailguide-updates-white-house-website-is-no-longer-1485199463-htmlstory.html
*** "El Gobierno lamenta la retirada del español en la web de la Casa Blanca: "No nos parece una buena idea"" El Mundo 23/01/2017 http://www.elmundo.es/cultura/2017/01/23/5885efeaca4741ae7b8b45a3.html

**** "La Academia y los partidos piden que el español siga en la web de la Casa Blanca" El País  23/01/2017 http://ccaa.elpais.com/ccaa/2017/01/23/catalunya/1485186513_206564.html


miércoles, 5 de marzo de 2014

El futuro de las lenguas

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
En su estudio del fenómeno de las culturas desde la perspectiva de la explicación evolucionista, Mark Pagel, profesor de Biología Evolutiva de la Universidad de Reading, nos habla de las perspectivas de desarrollo futuro de las lenguas en el mundo Señala Pagel: "Algunas estimaciones aseguran que apenas van a llegar a finales de siglo un puñado de lenguas" (392). Tras soltarnos esta inquietante perspectiva, se suscita la cuestión evidente de qué lenguas serán las que lograrán sobrevivir en ese plazo u otros más distantes. El autor señala que las lenguas que tienen un mayor número de hablantes son el mandarín (1.200 millones), muy distanciado del resto, y el español y el inglés, con unas cifras similares de unos 400 millones de hablantes.
Las lenguas tienen un punto de origen pero después se esparcen por el mundo mediante el recurso a la fuerza o mediante la extensión del conocimiento. No es lo mismo la lengua que se impone en una invasión colonial, que la que se expande gracias al conocimiento que transporta o los casos de fronteras, en las que los hablantes hablan las dos o se adentra una de ellas en "territorio" de la otra. China posee un gran número de hablantes, pero no hay muchos hablantes que lo tengan como segunda lengua por el mundo. Sin embargo, el inglés, que cuenta con un menor número de personas, posee casi el dominio total de las opciones como segunda lengua. No basta con contabilizar los hablantes nacionales, sino que la existencia —y aquí el evolucionismo se queda corto y tiene que introducir variables más complejas— de lenguas superpuestas es un hecho tanto como las hibridaciones. No solo es la cantidad de hablantes lo que decide el futuro de una lengua, sino la cantidad y calidad del conocimiento que aporta.


La motivación para aprender chino era muy reducida hasta el momento por una salida relativamente pequeña de su cultura al exterior, aunque no siempre fue así, existiendo épocas de mayor contacto con Occidente. China se está abriendo a las relaciones comerciales y se transforma también en potencia investigadora receptora de aquellos que buscan mejores oportunidades fuera de sus países. Los que mantengan relaciones comerciales con China o deseen ir allí a trabajar aprenderán mandarín, ya tienen una motivación. Eso servirá también para dar salida a su propia cultura y aumentará su interés y aliciente para los demás. Basta con ver la proliferación de cursos, de academias o de Institutos Confucio en distintos países, incluido el nuestro.

Los chinos, en cambio, se diversifican porque se reparten por todo el mundo, allí donde los lleven los intereses comerciales, universitarios, etc. Mis alumnos chinos han aprendido español en sus universidades —estudiando Filología Española—, en sedes del Instituto Cervantes o mediante estancias en países como Cuba, que se ha especializado en ellos ofreciéndoles programas acordes con sus necesidades de aprendizaje. Ya hay universidades españolas que les ofrecen esa formación en la lengua, que les permite no solo estar entre nosotros sino extenderse posteriormente por los países de Hispanoamérica como destino laboral. Vemos cómo una lengua hasta hace poco sin atractivo exterior, ha adquirido, por la importancia que China tiene en estos momentos en diversos sectores, interés como segunda o tercera lengua en muchos países.
Estos contactos lingüísticos se desarrollan hoy, en un mundo interconectado, más allá de lo físico. En la actualidad existen personas por todo el mundo que aprenden lenguas y se mantienen en diálogo a través de los nuevos medios que nos han abierto grandes posibilidades, más allá de las migraciones o situaciones coloniales.


La cuestión de las lenguas supone siempre una tensión entre sus controladores —las instituciones artificiales que las regulan— y los mecanismos "naturales" de su evolución en los que se combinan los aspectos puramente pragmáticos de la comunicación, su verdadero objetivo. En este sentido, Mark Pagel recuerda:

Quienes se han erigido en guardianes de la lengua —los gramáticos reaccionarios y los ortógrafos reglamentistas, o quienes [...] se empeñan en excluir determinadas palabras y expresiones— podrán acabar por dominar el ritmo de cambio de sus idiomas; pero al hacerlo los pondrán a la cola de la comunicación internacional. Algo así podría estar sucediendo ya con el francés y el alemán. La otra opción frente a este sometimiento estricto no es el libertinaje que podrían tener algunos: si la comunicación es importante, las lenguas no cambiarán nunca a un ritmo que puedan poner en peligro la razón misma por la que existen. (392)*


La idea expuesta anteriormente de que las lenguas que podrían quedar a final de siglo serían unas pocas, es quizá demasiado aventurada porque la existencia de mecanismos y factores superpuestos, de índole cultural, podrían retrasar esa fusión de lenguas que los expertos auguran. Hay factores que podemos evaluar, pero desconocemos el alcance que algunos de ellos pueden representar en un entorno cambiante en el que las tecnologías se centran en las comunicaciones y las posibilidades de interacción. Lo que parece evidente es que la extensión de las comunicaciones potenciará las lenguas que sirvan de puente entre otras lenguas, como forma de contacto, como ocurre actualmente con el inglés.
El chino mandarín tiene sus numerosos hablantes y crecerá como opción de segunda lengua por el peso de China en economía, política y cultura; el inglés, crecerá como lengua de contacto, por el consumo de su cultura, exportada gracias a su peso y potencial económico, y vehículo de transmisión del conocimiento dado su poder investigador. Queda por ver cuál es el papel del español, que se beneficia de una población que lo habla por todo el continente americano y en nuestro país, que es su origen, pero no su fuerza actualmente. Hay que ser muchos o producir conocimiento y no es eso lo que percibo. Nuestros atractivos parecen centrarse en otros aspectos.


No debe olvidarse en una perspectiva tan restrictiva, evolucionista. como la planteada por Mark Pagel, el papel identitario de las lenguas. Sobre ellas se construyó y se sigue construyendo el nacionalismo en todas las partes del mundo. La lengua es un poderoso vehículo emocional para suscitar ese elemento de identidad que se ve reforzado por la poesía y demás artes de la palabra. Las nuevas tecnologías también favorecen su permanencia a través del diálogo de los hablantes y de la creación de una memoria virtual colectiva.
Veremos qué nos depara el futuro y cuál es la estrategia más adecuada para la "supervivencia". Lo que parece cierto es que esa evolución depende de una conjunción de factores en los que el número de hablantes es solo una parte, que también se debe tener en cuenta el "atractivo" que las lenguas tienen. Ese factor es complejo y depende de muchas circunstancias: su potencial de conocimiento, su cultura, su organización educativa, etc. 
Con su conversión en una auténtica industria, las lenguas compiten por ganarse un espacio en las mentes ajenas. Pero su atractivo principal, como en una conversación, radica en su capacidad de tener algo que decir, nuevo o acumulado.



* Mark Pagel (2013). Conectados por la cultura. Historia natural de la civilización. RBA, Barcelona.