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viernes, 4 de febrero de 2022

Más allá de los números

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Estaba hablando por teléfono con un amigo y tenía quitado el sonido al televisor. Veía imágenes de asombro; veía abrazarse a unos y a otros alternativamente. Me extrañó que todos aplaudieran en insólita unanimidad. No entendía nada hasta que un letrero me lo aclaró. "¿Has visto?, la Reforma Laboral se ha aprobado con solo un voto de uno que se ha equivocado". Mi amigo me dijo que lo vería a las once en no sé qué canal, donde había un programa que le gustaba.

Como soy muy despistado para las fechas, en muchas ocasiones creo que estoy en el Día de los Santos Inocentes, que lo que me muestran en pantalla es algún tipo de inocentada que intentan colarme, que lo que me muestran es obra del ingenio de algunos redactores. Pero no, aunque bien hubiera podido serlo. El hecho de que estuviera en todos los canales termino de convencerme de que aquello era ya parte de la historia, terminara como terminara.

Dediqué la media hora siguiente a intentar atar los cabos de aquella insólita situación. Me imaginé cómo se ofrecería en las televisiones de países como Turquía, Serbia, México, Alemania... tal como nosotros damos espacio en nuestros canales a esas noticias en las que parlamentarios se enzarzan en peleas, grescas, trifulcas, insultos... y todo ese repertorio que nos sirve para sentirnos superiores. Pero mucho me temo que las personas de esos países, de mayor o menor tradición democrática, no logren alcanzar la comprensión de lo ocurrido y que queden en las caras, en el paso de la estupefacción a la satisfacción, de la incredulidad a una mayor incredulidad.


Los expertos en sistemas complejos tendrían posibilidad de explicar cómo lo que ocurre en cada pueblito, en cada ciudad, en cada capital de provincia y de Autonomía; cómo lo que ocurre en cada despacho, en cada aparcamiento, en cada sede de partido, incluso cómo el daltonismo puede llegar a determinar el destino de un país. Sí, pese a lo que dijo Einstein, a Dios le gusta jugar a los dados, trucados, por supuesto, pero dados a los ojos de los mortales, que somos nosotros.

Solo en este sentido puedo llegar a comprender la frase con la que me quedo en este embrollo cósmicómico (como diría el genial Italo Calvino), dicha por el presidente del gobierno, el señor Pedro Sánchez: "...más allá de los números..." Sánchez nos hace ver que los renglones de Dios no solo son torcidos, sino "retorcidos" como sacacorchos, como cable de auriculares tras varios días en un bolsillo.

He escuchado explicaciones sobre qué es la "disciplina de voto" a cargo de personas que la rompieron; he escuchado nuevas definiciones de lo que es un "error informático" en un sistema que nos dicen que "no falla nunca"; he escuchado definiciones de lo que es un "pacto de investidura" y cuáles son sus límites de resistencia... y muchas otras cosas mientras me pellizcaba.

Nada hay peor para una democracia que creer en el destino unos y en el fraude otros. Para unos te han quitado dos (UPN) con los que contabas y te han regalado uno (el del PP) inesperadamente. Unos y otros están bajo sospecha, de traición o de estupidez. La Historia decidirá quién traicionó a quién, quién se equivocó de botón. Estas cuestiones hacen tambalearse nuestras concepciones de los "momentos estelares de la Humanidad", a lo Zweig, y tener una concepción incalculable del valor de las pifias en nuestro futuro. En una pifia entran cosas como "no encontrar aparcamiento y no llegar a tiempo a una votación", el citado "daltonismo ante los botones de votación", un golpe de tos al apretar un botón o cualquier otra nimiedad que adquiere dimensiones olímpicas, dignas de una gran tragedia, ante las consecuencias. Esto es como lo del efecto mariposa, pero concentrado.

¿Cómo alegrarse seriamente por ese "gol en propia meta", por una distracción del enemigo? Los agentes sociales, empresarios y sindicatos, lograron ponerse de acuerdo y desde ese minutos empezaron a salirle problemas y pegas por parte de los políticos, nacionales y autonómicos, de populistas de derechas e izquierdas, que querían su propio protagonismo en un espacio de debilidad gubernamental, de la que se puede sacar lo que se quiera con un poquito de habilidad. Ese es el fondo. No les importa realmente la reforma pactada, sino que no haya sido objeto de trueque, que no hayan podido sacar tajada y mérito ante los suyos.


Esa frase del presidente, "más allá de los números", debería esculpirse en la entrada de nuestros parlamentos autonómicos, de nuestros ayuntamientos, en todo lugar donde haya que votar algo. Solo esos finales felices a los que las comedias de Hollywood nos acostumbraron, solo ese extremo giro de guión, permite, explicar que el gran lío de las "desalianzas", las alianzas y las anti alianzas políticas. Pero donde unos reían mejor por ser los últimos, están los que lloran con su versión de la historia, que promete continuar. Más llena al fuego político español.

Los socios no querían ser socios; los que no eran socios quisieron serlo; los que eran nuevos socios tampoco querían serlo entre ellos y los que se unían para oponerse lo hacían de malísima gana. Les (nos) está bien empleado.

¿Hemos llegado al pico de la ola? Podemos teorizar sobre la política, sobre la naturaleza humana, sobre el destino, sobre la ironía de los dioses... sobre muchas cosas, pero al final somos el pollo dentro de la olla que se queja de que el agua está caliente y un poco salada.

Nuestro idioma permite que la palabra "número" se refiera a las cifras y también a lo que se hace en la pista de un circo. La frase del presidente —más allá de los números— me hace ahora dudar. 

martes, 28 de diciembre de 2021

Debilidad

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Al ejecutivo de Pedro Sánchez le ha tocado de todo: pandemias y volcanes, subidas de la energía, elevación desconocida de la inflación, crisis internas en el PSOE... pero especialmente hay dos reseñables, dos de tirar la toalla: las puñaladas por la espalda de sus socios (que se apuntan lo bueno y acusan al PSOE de todo lo malo), incluidas las campañas de autopromoción de figuras políticas con perspectivas caníbales y sucesorias, y, en segundo lugar, tener los peores socios del mundo para poder mantenerse. Me refiero en este último caso, evidentemente,  a los constantes chantajes realizados por los "socios" nacionalistas e independentistas para sacarle todo lo que puedan y luego dejarle tirado. Esto se realiza ya con descaro y chulería, probablemente con risas en privado y señales de complacencia.

Lo ocurrido estos días con la Reforma Laboral, sacada adelante contra viento y marea, es un indicador de la debilidad gubernamental, no solo de su dependencia de los nacionalistas, sino del grado de dependencia que tiene en cada paso que intenta dar. Toda la prensa se hace eco de las pretensiones nacionalistas y de los avisos dados por la patronal: 

Otra de las incertidumbres que acechan al presidente del Gobierno es la de los respaldos parlamentarios que requiere para avalar sus decretos, tanto el de la obligatoriedad de las mascarillas en el exterior como el de la nueva reforma laboral. Los habituales aliados de legislatura y de presupuestos del Ejecutivo, singularmente ERC, el PNV o EH Bildu, ya advierten de sus recelos ante esta reforma laboral pactada con la patronal y los sindicatos, sobre todo por la prevalencia de los convenios estatales sobre los autonómicos, lo que pondría en riesgo el refrendo del Congreso al decreto ley que el Ejecutivo prevé aprobar hoy. La dirección del PSOE, por boca de su portavoz, Felipe Sicilia, apeló ayer a que los grupos parlamentarios preserven y respeten “lo máximo posible” el difícil acuerdo fraguado entre el Gobierno y los agentes sociales.* 


No sé en qué tipo de figura retórica encuadrar el término "habituales aliados", se me hace realmente difícil. El hecho es que entre todos esos "habituales aliados" mandan más sus propios intereses que cualquier política que aspire a ser "nacional".

Gracias a la debilidad del gobierno, a los grupos que presionan ya sea de corte independentista o más a su izquierda les resulta muy rentable sus votos, los más poderosos del arco parlamentario. Con muy poquito puedes presionar mucho, sobre todo si no tienes segura tu propia espalda, es decir, tus socios. Distinguir entre "socios" y "aliados" puede parecer una sutileza, pero el problema se agrava cuando tampoco los puedes distinguir muy bien de la "oposición". Creo que en algunos casos habría que habla de "oposición" y de la "otra oposición" para describir mejor la situación actual, fruto de esa debilidad manifiesta y visiblemente empeorable.


Es muy significativo que sea en la Reforma Laboral donde se ha producido el problema o amenaza. Lo es porque nos muestra dónde no quieren perder poder los independentistas, que es en el territorio donde tienen sus propios sindicatos y controlan más o menos a las patronales, especialmente en el País Vasco y Cataluña.

El presidente de la Patronal española lo ha dicho bien claro: 

El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, ha avisado de que la patronal se saldrá del pacto alcanzado con Gobierno y sindicatos sobre la reforma laboral si el texto acordado sufre modificaciones parlamentarias en su tramitación en el Congreso. "Lo pactado no se toca", ha insistido, para señalar que "el derecho laboral es muy técnico y muy complejo" y "cada coma es un mundo". "Llevamos nueve meses negociando, muchos días 14 horas", ha afirmado, para dejar claro que la CEOE no va a admitir cambio alguno.

Así lo ha asegurado Garamendi en Las Mañanas de RNE cuatro días después de que se alcanzara un acuerdo entre el Gobierno y los agentes sociales sobre la reforma laboral.

Garamendi ha dicho que hay "un acuerdo", que el texto "se está trabajando" y que los textos "siempre pasan por un control normativo de calidad", pero "en principio siempre reflejan" lo acordado y que le sorprendería "mucho" que no fuera así.**

 

La debilidad gubernamental se traduce en avances por parte de los grupos que buscan tensar la cuerda, especialmente en aquellos casos en los que se juegan mucho, como es el control laboral, que es una fuente de poder local. Que existan unos acuerdos que ellos "tengan" que aceptar, venidos de  por encima, sencillamente no les gusta. No lo ven en términos de "acuerdos", sino de pérdida de decisión y por ello de poder. Puede quien decide y decide quien puede.

El "lo pactado no se toca" de Garamendi es una prueba que le puede costar caro a un gobierno débil, dando una muestra más ello y dejando las grandes manifestaciones triunfales que tanto gustan a Sánchez en un celebración precipitada.

El temor a las 17 normativas que tengan preferencia sobre la nacional es sencillamente la de hundirla porque dará poder especialmente a aquellos sindicatos o patronales territoriales que no quieren verse bajo el "yugo" del Estado.

Tampoco se entiende bien que la oposición estándar no acepte el acuerdo de patronal y sindicatos, porque con ello solo hace reforzar el valor de los pocos votos. Con esta oposición dada por hecha, las otras oposiciones, la de los aliados circunstanciales, salen ganando siempre. Pero está claro que es preferible decir "Sánchez nos ha vendido por los apoyos independentistas" que hacer algo sensato para frenar el disparate. 

No hay nada peor que ser esclavo de uno mismo. Y así nos va a todos. Lo peor es que cuando se acaben los regalos y complacencias, saldrán los dientes afilados. Entonces solo se recordará la debilidad.


* Juan Carlos Merino  "Sánchez asume nuevas incertidumbres tras el pacto laboral y de presupuestos" La Vanguardia 28/12/2021 https://www.lavanguardia.com/politica/20211228/7956354/sanchez-asume-nuevas-incertidumbres-pacto-laboral-presupuestos.html

** "Garamendi avisa que se saldrá del pacto de la reforma laboral si hay modificaciones: "Lo pactado no se toca"" RTVE.es 27/2021 https://www.rtve.es/noticias/20211227/garamendi-avisa-saldra-del-pacto-reforma-laboral-si-hay-modificaciones/2244200.shtml