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viernes, 30 de agosto de 2013

Amarga despedida o el error americano

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Durante las manifestaciones en Egypto comenzaron a aparecer carteles con la inscripción "Hayzaboon - Go Home". A la inscripción solía acompañarle un rostro, el de la embajadora estadounidense, Anne Patterson. "Hayzaboon" (حيزبون) es el nombre que se da en los cuentos infantiles a la vieja bruja. En el reparto de papeles del cuento egipcio, a Patterson le tocó ser la mala de la historia. Cuando los habitualmente discretos diplomáticos eligen el protagonismo, corren estos riesgos, acabar en los peores papeles. Como "Hayzaboon", como la bruja del cuento, con justicia o sin ella, será recordada por los egipcios.
No sé si la embajadora Patterson se marcha ilusionada de Egipto hacia unas nuevas y elevadas tareas —se habla de ella como próxima Vice Secretaria de Estado, aunque puede ser una ironía egipcia— o desilusionada por lo que deja atrás. Patterson comenzó su carrera diplomática en Arabia Saudí, pasó de embajadora a El Salvador, de allí a Colombia —en donde sufrió un atentado—, actividades en Naciones Unidas, y de ahí a Pakistán, su último destino antes de llegar a Egipto. La administración Obama la trasladó allí en junio de 2011, tras la Primavera árabe, como embajadora de los Estados Unidos. Ha vivido, por tanto, todo el periodo de la complicada transición —más bien inconclusa travesía del desierto—  de Egipto.


El sentimiento de reproche con el que muchos egipcios la despiden extraoficial y semioficialmente tendrá que pesar en ella, en su ánimo. La función de un diplomático, pensará ella, no es que te despidan con lágrimas en los ojos, sino servir los intereses de tu país. En eso, probablemente, los egipcios le den todos la razón. La Historia, si es que se acuerda de los peones, verificará si veló adecuadamente por esos intereses.

El artículo publicado en el diario Al-Ahram, de titularidad pública, criticando abiertamente su labor al frente de la legación norteamericana ha hecho mella en Anne Patterson, que decidió contestar por escrito, algo que no es frecuente en los diplomáticos. El diario Egypt Independent resumía así el lance:

On Wednesday, Patterson sent a letter to state-run Al-Ahram’s chief editor Abdel Nasser Salama denying what she described as a “outrageous, fictitious, and thoroughly unprofessional” headline which appeared in the Tuesday paper. The paper alleged Patterson’s involvement in a “conspiracy” to divide and destabalise Egypt, accusations Patterson described in her letter as “absolutely absurd and dangerous”.
Patterson criticised Al-Ahram for publishing what she described as “false” news without double-checking their facts first with the US embassy in Cairo. She stated that such “misguiding” news is a real threat to Egypt’s democratic transition.
“I am particularly disturbed to think that Al Ahram, as the flagship state-run paper in Egypt, is regarded as a representative of the government’s viewpoint,” Patterson said in her letter, calling on the Egyptian government to protest the publishing of the article.*


Evidentemente, la reacción de Patterson es comprensible, más dolorosa, según parece, que ver a miles de egipcios con la fotografía de su rostro tachado con pintura roja y pidiendo a Obama que se la llevara de allí, en términos no demasiado corteses. Como diplomática, Patterson sabe distinguir lo que ocurre en la calle de lo que el periódico oficial egipcio, por mano de su Editor Jefe escriba sobre su actuación. La carta de Patterson está colgada en la página del gabinete de prensa de la Embajada americana.** En ella se muestra, de forma escueta reacia —además de dolida— a asumir lo que de su actuación al frente de la legación se piensa.

Sin embargo, no era el primer aviso a la embajadora. A mediados de julio, Al-Sayed Amin Shalabi, miembros del Consejo Egipcio de Asuntos Exteriores —institución consultiva integrada por diplomáticos, hombres de negocios y académicos— firmaba también en Al-Ahram un artículo con escueto y expresivo título de "Goodbye Patterson". En el artículo explicaba que por dos veces, en los dos últimos años, los embajadores de los Estados Unidos se habían equivocado en una labor importante, la evaluación de las situaciones para informar a sus gobiernos. Para el autor, los dos embajadores había evaluado mal las situaciones, primero con Mubarak y después con Morsi. Habían sido incapaces de ver la fuerza que el pueblo podía desarrollar para acabar con ellos y arrastrarlos en su ira. En descargo al menos del primero, habría que decir que se equivocó como la mayor parte de los analistas y políticos egipcios y del exterior. El propio régimen se burlaba de la incapacidad de los egipcios para ponerse de acuerdo y rebelarse, según recoge Alaa Al-Aswani en uno de sus artículos, describiendo las conversaciones en una cena de postín, previa a la revolución.


Al-Sayed Amin Shalabi señala que entonces se falló en la evaluación, se informó mal y se siguió apoyando a Mubarak. La historia se repitió con Anne Patterson, que no solo fue incapaz de ver lo que tenía delante, sino que cometió el imperdonable error de decirle a los egipcios que su obligación era aguantarse con Morsi. Será por ese error por el que será recordada en Egipto durante mucho tiempo. Al-Sayed Amin Shalabi señalaba en su artículo:

Patterson had served earlier in countries experiencing political disturbances, including Pakistan. And as she watched the 30 June Revolution unfold, she imagined that Egypt was another Pakistan. She assumed that the rise of the Islamists was unstoppable and that her main job was to help the Islamists find a middle ground, while encouraging them to forge links with American interests — including the promotion of Israel’s security.
Patterson held talks with Muslim Brotherhood leaders, including the supreme guide and his deputy, Khairat Al-Shater, ahead of the 30 June Revolution. She also met representatives of liberal groups, and basically advised them to quit supporting the 30 June Revolution.
Following a meeting with Al-Shater, the US diplomat made statements that were reassuring to the Muslim Brotherhood and dismissive of the 30 June Revolution.
Her remarks not only made the opposition turn against her, but shocked the entire nation, especially the millions who stood firmly behind the Tamarod campaign.***

Pocas veces se habrá dado una explicación tan detallada y concisa del error americano, el de Patterson y el de los que la escucharon. La realidad es tozuda y empeñarse en no verla tiene sus consecuencias, muchas veces trágicas. No quiero pensar que Anne Patterson quería algún mal para Egipto. Me contento con pensar que el Egipto que ella tenía en mente no era el que tenían en mente los egipcios.


Hemos señalado en distintas ocasiones que la idea de que el Medio Oriente "debe estar gobernado" por islamistas políticos para mayor seguridad de los Estados Unidos y de sus aliados, no cuenta con quienes tienen que aguantar sus gobiernos y sus posturas reaccionarias e integristas. El fracaso en Túnez y Egipto —por ahora— hace ver algo obvio: no han hecho revoluciones islamistas ni quieren estados islámicos, que es el único objetivo que tienen los partidos generados desde la matriz de los Hermanos Musulmanes. La gente se levantó contra los dictadores para poder ser más libres. Los que quieran aprovechar esto para recortar libertades, hoy por hoy se equivocan. Los islamistas en el poder lo emplean para dirigir la sociedad por las vías de sus únicas y anacrónicas ideas, que comienzan desde abajo y desde arriba, presión social y presión legislativa, para asegurarse perdurar en el poder y la transformación social en su línea.


Estados Unidos —y su diplomacia al frente— sigue cometiendo el error de pensar que entre sus obligaciones está la de diseñar el mundo en el que viven otros. Eso no ha funcionado, pero es una de las formas más seguras de generar el sentimiento anti estadounidense. Los casos del espionaje masivo y la explicación de que se espía a los amigos porque forma parte de sus obligaciones para defender a sus ciudadanos choca con la lógica resistencia a compartir ese punto de vista cuando eres el espiado. Todos somos peligros potenciales, según parece.
La situación en que nos encontramos en estos momentos tiene que ver mucho con el fracaso de esa visión estática y parcial del mundo. El revés recibido ayer en el Parlamento británico con el rechazo a la intervención inmediata en Siria debería servir para sacar alguna consecuencia sobre las actuaciones y el funcionamiento del mundo. Y eso que  Londres suele ser un aliado animoso, a veces, incluso, demasiado. Los egipcios también han señalado que rechazan a Basar Al-Asad y sus crueles acciones, pero que también lo hacen con una intervención militar.


En diciembre de 2011, Patterson acompañó al entonces senador John Kerry en su visita a la sede del partido político de los Hermanos Musulmanes, en donde fueron recibidos por Mohamed Morsi. Al-Ahram señalaba entonces como resultado de la reunión:

Morsi further assured his interlocutors that – in light of Egypt’s ‎central role in the Arab, Islamic and international arena – it would ‎respect all international treaties to which it was signatory, adding ‎that the US could play an important role in achieving political ‎stability and economic recovery for several nations of the ‎region. ‎**


Las afirmaciones de entonces de Morsi suenan hoy como otra risotada irónica del Espíritu de la Historia: Mohamed Morsi ha sido derrocado y nos encontramos en el inicio de un oscuro camino en el que los Estados Unidos han conseguido granjearse la enemistad de amigos, poner a muchos de sus aliados en apuros, y reforzar su enemistad con sus enemigos de siempre. Al caos político de la zona puede seguir, en unas horas, el caos militar. Ni Kerry, ni Patterson ni Morsi, por distintos motivos, pudieron cumplir sus funciones, sueños y promesas. Veremos qué ocurre con lo demás.
Hoy el mundo es un poco más complicado y está también más angustiado. La embajadora Patterson no ha dejado muchos amigos en El Cairo. Ella cumplió con su deber, pero eso era parte del problema. En una escueto comunicado, una sola línea, la Embajada norteamericana contestaba así a la portada del Al-Ahram: "The story published on the front page of Al Ahram newspaper today, July 22, is totally fabricated and completely untrue." Después de su exitosa carrera diplomática, la embajadora Patterson debería saber ya que el mundo no se mueve por la verdad, sino por lo que la gente piensa. Y que no todos piensan lo mismo.


* "Patterson’s term in Egypt officially ends" Daily News Egypt 29/08/2013 http://www.dailynewsegypt.com/2013/08/29/pattersons-term-in-egypt-officially-ends/
** Ambassador Patterson's August 28 letter to Al Ahram newspaper. Embassy of the United Estates.PRESS RELEASES 2013. Cairo, August 28, 2013 https://egypt.cms.getusinfo.com/pr-082913.html
*** Al-Sayed Amin Shalabi: "Goodbye Patterson" Al-Ahram Weekly 16/07/2013 http://weekly.ahram.org.eg/News/3375/21/Goodbye-Patterson.aspx
**** "US senator John Kerry visits Muslim Brotherhood’s FJP headquarters" Al-Aram Online 11/12/2011 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/29012/Egypt/Politics-/US-senator-John-Kerry-visits-Muslim-Brotherhood%E2%80%99s-.aspx










viernes, 21 de junio de 2013

Egipto y el escepticismo de la embajadora

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Toda declaración política tiene tres planos relevantes: el quién lo dice, qué se dice y, a veces más importante, el cuándo se produce, que le da la relevancia final.
La oposición egipcia ha criticado por inoportunas las declaraciones de la embajadora norteamericana, Anne Patterson, realizadas durante una conferencia el martes pasado: «Some say that street action will produce better results than elections. To be honest, my government and I are deeply skeptical.» *
La frase tiene sentido —mejor las urnas que la calle— y la repiten en estos momentos muchos políticos en el poder. Pero realizadas en este momento, cuando los egipcios preparan una gran demostración ciudadana de su descontento y desacuerdo con la forma de llevar el país por parte de un gobierno con el que no de identifican muchos ya y su oposición a medidas que consideran que invaden sus derechos esenciales, son claramente desafortunadas. 
Han sido entendidas como una forma de apoyo a un régimen que ha generado el mayor descontento en muy poco tiempo por medidas que van desde el ataque a los medios y profesionales que se les oponen, la censura en las artes, el cierre de las comunicaciones, la ocupación de todos los sectores estratégicos (educación, cultura, judicatura, comunicación...) y el sectarismo autoritario de sus decisiones.


Cada vez son más los egipcios que consideran que los Estados Unidos están jugando con el gobierno de la Hermandad Musulmana de Morsi el mismo papel que interpretó con el de Mubarak. Para los egipcios, el hecho de que Estados Unidos vea en ellos un aliado estratégico en la zona no es más que un problema. El antiamericanismo crece entre los partidarios de las revoluciones porque entienden que los apoyos a los gobiernos que han salido de ellas perjudican a los pueblos que las realizaron. Les da igual, parece, quien esté en el gobierno; lo importante es mantener el equilibrio y la influencia. Lo que ocurra con los que están bajo los gobiernos no es relevante.

La paradoja de la Primavera árabe es que iniciada por aquellos que querían la modernización de sus sociedades han sido aprovechadas por los que las están arrastrando hacía posturas retrógradas que los hunden en nuevas formas de servidumbre. Las dictaduras pragmáticas han sido sustituidas por la pseudodemocracias ideológicas. Los mismos que fueron apaleados por ser demócratas por las dictaduras ahora lo son por ser laicos o liberales.
Las declaraciones de la embajadora Patterson llegan en el peor momento. Los movimientos sociales, discrepantes con las acciones de un gobierno que se ha introducido en los ámbitos privados más lejos que la dictadura, se resisten para no verse enterrados por un fundamentalismo sin retorno. 
Aquí no se está hablando de "recortes sociales", como ocurre en otros países del mundo; se está hablando de un modelo de vida, de algo que afecta al día a día, en cada una de sus horas. Se está hablando de cómo te dejan vivir. Es, por establecer una analogía, lo que los Estados Unidos llamarían su "american way of life", que es algo que es aceptado por todos y pertenece al ámbito de la persona, por encima de lo que se considera "juego político". El islamismo fundamentalista, por el contrario, es una desposesión de la persona de sí misma, su programación previa a cualquier juego aparentemente democrático posterior. Primeo te transforman y luego te dejan votar, si hace falta o no hay más remedio.


Los egipcios no protestan porque no les "guste" el gobierno; lo hacen porque la intención del gobierno islamista es decirles cómo tienen que vivir, lo que tienen que pensar, lo qué está bien o está mal. Y junto a eso, la incapacidad manifiesta de un gobierno lleno de prejuicios e incapaz de solucionar uno solo de los problemas con los que el pueblo egipcio tiene que vivir. Le preocupan más las blasfemias que el hambre, cerrar periódicos que abrir fábricas, censurar películas y ballets que abrir las mentes. Se lo están diciendo desde todas las instancias.
Ayer me preguntaban por enésima vez qué creía que iba a pasar el día 30 de junio, cuando el pueblo egipcio le ponga delante de la cara al presidente Morsi los millones de firmas que el movimiento Tamarod ha recogido para superar sus votos de hace un año y mostrarle que la Revolución se hizo para traer libertad, justicia y prosperidad para todos. Es la inquietud que todos los egipcios tienen en su interior.
Creo que la respuesta es que, por encima de lo que haga el gobierno —que es incapaz de rectificar nada— o suceda en las calles, lo que quedará sin duda es la unión del pueblo y su manifestación decidida de no prestarse a su propio secuestro. Eso es históricamente mucho. Los gobiernos autoritarios han presumido en ocasiones de poder manejar al pueblo egipcio y mantenerlo adormecido. Eso se ha terminado porque las aspiraciones de la Revolución siguen vivas. Se consiga o no adelantar las elecciones, se habrá demostrado que no se prestan a los designios semidivinos de la Hermandad.


La diplomacia americana habla, pero con sus palabras, en este caso, no se ha hecho ningún favor, pues lo que ha hecho no es sino avivar los recelos históricos de Oriente Medio de que se puede ser dictador impunemente si se siguen los intereses estratégicos estadounidenses. La embajadora ha señalado:

“Our policy remains what it always has been: the government of the United States of America supports Egypt, its people, and its government,” she said.
Patterson added that the US wants Egypt to succeed and enjoy the benefits of a democratic society because the US supports universal rights and freedoms.
“But America’s self-interest as a nation also is a key consideration,” Patterson said, adding that stable democracies that “respect civil liberties and host a vibrant opposition make the best allies.”*


No se plantea la embajadora la mera posibilidad de que "gobierno" y "pueblo" no sean la misma cosa y que ambos no coincidan en ese concepto de "Egipto". Es tan peculiar el proceso de la transición egipcia, que se produce por una revolución cuyo proceso político es dirigido por aquellos contra los que se producía (las fuerzas armadas) y cuyos beneficiarios finales (los islamistas) eran los que menos participaron, que el hecho de que las acciones derivadas no hayan cumplido las expectativas iniciales de liberación y justicia es esencial para interpretarlo. La Revolución, que trata de ser enterrada por una Constitución que afirma en su preámbulo que se hizo por la combinación de la fuerza del pueblo y el Ejército, y que fue pergeñada por las fuerzas islamistas con el rechazo de la oposición, no ha cesado en su movimiento histórico profundo. El estado convulso y las manifestaciones son la forma de manifestarse esa incompletitud del proceso, de lo inacabado de sus aspiraciones históricas de modernización democrática. Lo que el islamismo en el poder ha traído, en cambio, es intransigencia y división. La oposición política tiene también su propia responsabilidad por su falta de visión de futuro en los momentos en que era necesario.


Pero ahora es la calle la que está en movimiento, no los partidos. Tamarod no es violenta, se limita a recoger las firmas; pero sí en cambio han sufrido ataques de los que sienten que una vez llegados a los despachos no habrá quien les saque de allí. Ese es el temor de todos, que los cambios islamistas, que afectan a sus vidas, sean irreversibles y por eso quieren frenarlos.

Tiene la embajadora la sinceridad de decir que Estados Unidos tiene sus propios intereses y que apoyará en cada caso los que más le beneficien, que es una forma de apoyar a los que los apoyan, es decir, al gobierno actual, que juega sus bazas para asegurarse no tener un rechazo excesivo en el plano internacional, como ya lo ha tenido en Europa. La estrategia de Morsi es la misma de Mubarak. Eso obliga al resto a volverse "antiamericanos", que es la reacción que están provocando con un pragmatismo que no es aceptado por aquellos a los que les va la vida en ello. Y de ese antiamericanismo se vuelven a beneficiar el gobierno de la Hermandad. Es un mecanismo circular de refuerzo.
La embajadora ha dado un consejo muy propio de país en el que democracia está consolidada y forma parte de su manera de vida:

Patterson meanwhile had warned that more violence on the streets would only add to the lists of victims. “I recommend Egyptians get organized. Join or start a political party that reflects your values and aspirations,” she said. “Progress will be slow and you often will feel frustrated.  But there is no other way.”*


Me imagino que es la aspiración de muchos egipcios, poder retirarse de las calles, dejar de manifestar su desacuerdo permanente con que les digan cómo tienen que vivir y poder delegar en sus representantes sus deseos y aspiraciones. No le falta razón a la embajadora, pero una razón siempre descontextualizada. No comprende que aquí no hay "progreso", ni lento ni rápido, sino "regreso". No sé si sus consejos escépticos se han producido cuando fueron detenidos, enjuiciados y condenados los representantes de las ONG, muchos norteamericanas, como el Centro Carter, en Egipto no hace más que nos meses.


Es muy fácil hablar de "velocidades" cuando se está en una sociedad en la que puedes elegir tu camino. El temor de muchos egipcios es quedarse sin caminos que elegir.


* "Opposition criticises US Ambassador’s statements" Daily News Egypt 20/06/2013 http://www.dailynewsegypt.com/2013/06/20/opposition-criticises-us-ambassadors-statements/