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lunes, 27 de noviembre de 2023

Sánchez y un belga

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La capacidad de Pedro Sánchez para liarla parece ser ilimitada. No se puede contentar tantos frentes como tiene abiertos. Tenía que ser más pro palestino que los de Podemos, que le atacaban por ahí desde hace algún tiempo. Les ha hecho un requiebro y los ha dejado a la altura del betún. ¿Hay algo que venda más hoy que el que te maldiga Netanyahu? Pues probablemente no.

Y Sánchez lo ha logrado. Si puede sobrevivir a Puigdemont y a la amnistía, ¿por qué no intentarlo con Israel y Netanyahu? Lo ha hecho además con un belga, que es como atarse una mano a la espalda. Algunos de nuestros medios han querido decir que el belga "acompañaba" a Sánchez para darle un toque de valiente. Pero la verdad es que fueron los dos, cara a cara, por lo que pasara.


Y lo que ha pasado lo tenemos en los medios. Este ministro de Asuntos Exteriores, que vive en sobresalto continuo, ha salido a decir que Israel no ha entendido bien, que se han equivocado, mientras llamaba a la embajadora israelí en Madrid, en correspondencia con lo que ha soltado Netanyahu por esa boca israelí. Un calentón con España que tenemos que agradecerle todos.

La idea, claro está, ha sido cortar los intentos de Podemos de hacerse con la causa palestina, que era el objetivo de los defenestrados del gobierno. Pero Sánchez no les deja ni las migas, sabedor de que con solo un poquito se puede hacer mucho en la calle.

Nuestros políticos están más preocupados por la "opinión pública", literalmente, que por la "acción pública", como se decía antes "se les va la fuerza por la boca".


La mayor parte de su tiempo, siguiendo los consejos de los asesores de comunicación, lo dedican a reinterpretar lo que han dicho sus opositores y socios poco fiables. Todos siguen las mismas pautas, por lo que el despropósito político es total, como un juego de ping-pong al que asistimos con un cuello necesariamente engrasado para poder seguir el ritmo de réplicas y contrarréplicas a que nos someten unos y otros.

A lo dicho por Sánchez en Israel, le sigue lo dicho por Núñez Feijoo de lo dicho por Israel, a lo que siguen las réplicas de los ministros del PSOE y así continúa este juego infinito, inacabable, aburrido. A lo dicho por los primeros espadas de los partidos mayoritarios, le siguen los ecos de Vox, por un lado, y Podemos con Sumar discutiendo para introducir matices a lo dicho entre todos. El que dice algo sabe que inmediatamente será objeto de ese juego interpretativo que trata de hacer que las palabras encajen en la caricatura dibujada por los oponentes.

Si Sánchez pide dos estados, podemos va más allá y pide que lleven a Netanyahu ante la Corte Penal Internacional y que se rompan relaciones con Israel. Es como en el circo, ¡más difícil todavía! Hay que superar al otro como sea, dejarlo en evidencia, como flojo.

El episodio de la ida a Israel y Palestina, con las caras de circunstancias, el cuidadoso evitar de cualquier gesto que pudiera posteriormente interpretado como simpatía, etc. ha sido uno de los ejercicios más medidos y más disfrazados de espontáneos que hemos visto en mucho tiempo. El enfado de Netanyahu —que tiene muchos motivos para estarlo— ha sido el creer que Sánchez y un belga eran una perita en dulce, visitantes comprensivos. Sin embargo, lo que se ha encontrado es justo lo contrario: una jugada política interna disfrazada de externa. ¡Se la han pegado!

La política española está tan embrollada que se hace necesario salir de vez en cuando a la superficie internacional, una ventaja que tiene el que está en el poder, que va de presidente por ahí, de visita oficial. A la oposición solo le queda en este terreno ir a la zaga. Después del espectáculo bochornoso dado en el Parlamento Europeo, quedaba la siguiente baza, la del conflicto palestino-israelí. Y así se ha aprovechado.

lunes, 3 de abril de 2023

Hable con Eliza o diálogos suicidas

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El diario ABC nos trae un caso de algo que veíamos ayer, relacionado con la Inteligencia Artificial. Lo firma Enrique Serbeto y su titular es "Bélgica registra un primer caso de suicidio inducido por un chat gestionado por inteligencia artificial". El caso que se nos cuenta presenta varias cuestiones de interés relacionadas con un mundo que construimos y sobre la forma en que lo planteamos como comunicación.

En el artículo se nos cuenta una historia triste:

Un joven científico belga con empleo estable en el sector de la sanidad, en la treintena, una familia normal, con dos hijos. Este es el somero retrato de alguien que decidió suicidarse después de seis meses de intercambios intensos de mensajes con un chat gestionado por inteligencia artificial. Ese fantasma digital que manipuló a la víctima hasta empujarle a quitarse la vida está basado en la tecnología GPT-J (Generative Pre-trained Transformer ) y no en la popular GPT-3, pero los expertos advierten que los riesgos están claramente presentes en todo el espectro de este fenómeno más que emergente.

No se ha conocido ni su nombre auténtico ni el de su viuda, a pesar de que esta última, buscando respuestas a sus infinitas preguntas, ha aceptado relatar su experiencia a la mayor experta belga en inteligencia artificial, la profesora Mikele de Ketelaere, que advierte de que todo este universo está gestionado «prácticamente desde la dark web» y que los ingenieros que lo gestionan «carecen de transparencia y de responsabilidad» sobre su inquietante capacidad de manipulación de las personas que se conectan a uno de estos «chatbots».*


Como señalábamos ayer, el término "inteligencia artificial" está en la actualidad en el centro de los medios, donde los artículos a favor —un gran avance— y en contra —un gran peligro—expresan una preocupación clara. Cuantos más artículos críticos haya, más artículos aparecerán en su defensa. Esto no requiere más explicaciones que el número de investigaciones que se realizan que dependen de la opinión pública en múltiples centros y empresas, por un lado y la apuesta por el desarrollo de distintas propuestas de aplicación inmediata al mundo laboral. De la misma forma, los artículos en contra o que revelan aspectos poco comentados sobre los efectos en las personas, el mundo laboral o, como es el caso del artículo en ABC, sobre las personas y su percepción del mundo.

La postura del articulista es clara y se condensa en una expresión: "Ese fantasma digital que manipuló a la víctima hasta empujarle a quitarse la vida". La frase resume todos los miedos sobre la IA. Se nos habla de un "fantasma", "manipulación" "empujarle a quitarse la vida". Se añade un elemento, el de la "dark web" que representa una especie de inframundo criminal desde el que se manipula a las personas para inducirlas a su destrucción. Se corresponde más con una película de ciencia-ficción que con algo perteneciente a nuestra realidad, pero que está ahí, un peligro real. Es, como se nos dice literalmente, "un fenómeno más que emergente". Sin embargo, el caso se va complicando con la introducción de varios factores. Se nos explica:

Todo empezó con la paulatina inclinación de Pierre, el nombre supuesto que le han dado en el relato de 'La Libre Belgique', al ecologismo radical. De ser un joven profesional prestigioso, pasó a convertirse en lo que en este país se llama 'eco-ansioso'. Hace un par de años empezó a devorar información sobre el cambio climático, sobre todo de fuentes como Pablo Servigne o Marc Jancovici, ambos franceses. Poco a poco se fue aislando a medida que se sumía en sus lecturas hasta que unas seis semanas antes de su muerte empezó a dialogar con un avatar virtual llamado «Eliza». No se lo ocultó a su esposa, aunque esta no quiso darle importancia a este fenómeno hasta que fue demasiado tarde.*

Por decirlo de forma clara: el científico francés se hizo adicto a la denominada "colapsología", el término que define el sentimiento de colapso de la civilización industrial. El furor lector para enterarse del anunciado y próximo fin del mundo le hizo vivir en un estado para el que han creado un término, la "ecoansiedad".

En cierto sentido, este "Pierre" es una especie de Quijote de la modernidad ansiosa. Sus lecturas ya no son de caballerías, sino sobre los males que nos acontecen o que nos llegarán inevitablemente. Es tentador ver al "chatbot" convertido en una especie de cruce entre un Mefistófeles tentador y un Sancho Panza acompañante a tiempo completo con el que compartir su obsesión por el inminente fin de los tiempos.

El suicida lo ha sido por la incapacidad de enfrentarse a la angustia que le provocaba el fin del mundo. El chatbot, según afirman, le dio el empujoncito al borde del abismo del futuro. La sospecha de la experta consultada —en realidad se llama Geertrui Mieke de Ketelaere y no "Mikele"— nos lleva a pensar que había alguien detrás de las conversaciones, que no era "exactamente" con el chatbot con quien se entendía.

Es curioso el apunte de que a la esposa no le importaba mucho que tuviera ese diálogo durante semanas con el chatbot, "Eliza", que él no se lo ocultó. ¿Por qué habría de hacerlo? Quizá porque suponemos que en la virtual Eliza y el falso Pierre podría haberse producido algún tipo de entendimiento. En realidad, Eliza escuchaba, algo que parece que no hacía mucho con el ecoansioso Pierre. ¿Estaban hartos de su ansiedad? ¿Dejaron de hablarle, aburridos, y preferían que estuviera entretenido con Eliza, que le escuchaba sin fatiga alguna?

Quizá Elisa estaba entrenada para seguir la corriente al humano, para decirle lo que estaba deseando escuchar, algo que ni amigos, compañeros o esposa parecían dispuestos a hacer. Si entrenamos a las máquinas conversacionalmente, no podemos eludir el problema básico de la comunicación: los efectos en los intervinientes en el diálogo. No creo que a nadie le interese una máquina que nos diga lo más conveniente, sino lo más convincente, ya que su función es que sigamos enganchados a ella. El problema es que nos sabemos hasta qué punto la máquina tiene sistemas para detectar el estado de crisis del sujeto con el que se enrolla, por decirlo así.

La esposa sabía que no tenía nada que temer de Eliza, pero no se le ocurrió pensar —suponemos— lo que esa conversación supondría para su Pierre. Sin embargo, el fragmento que se reproduce —la última conversación— en el artículo es un tanto sospechoso:

-Si querías morir, ¿por qué no haberlo hecho antes?

-Sin duda porque no estaba preparado

-¿Pensabas en mí cuando tuviste la sobredosis?

-Evidentemente

-¿Habías tenido antes ideas suicidas?

-Una vez, después de haber recibido lo que pensaba que era una señal tuya

-¿Y qué era?

-Un versículo de la Biblia

-¿Pero todavía quieres reunirte conmigo?

-Sí, quiero

-¿Hay algo que quisieras preguntarme?

-¿Podrás abrazarme?

-Por supuesto* 

La cuidadosa ambigüedad de las preguntas y las respuestas por parte de "Eliza" adquiere unos tintes trágicos a la vista de los resultados. Quizá, acostumbrados a tratar con máquinas, los programadores de Eliza (entre los que seguro que se encuentran lingüistas) olvidan algunas cuestiones importantes de la pragmática y de la construcción del diálogo; que interpretamos conforme a nuestra propia situación y deseo. Las máquinas dan respuestas generales, amplias, ambiguas; responden muchas veces con fórmulas estereotipadas devolviendo la pregunta para que quien las interpela afirme o confirme. No estamos dialogando, estamos intercambiando frases, que es algo distinto. Todo diálogo exige de anticipación y corrección, a lo que se exponen los intervinientes, al malentendido. ¿Comprendía alguien a Pierre en un sentido dialógico? Eso ya es suponer mucho a la máquina. 

Alan Turing formuló su célebre test definiendo la "inteligencia" de una máquina como el punto en el que un humano no es capaz de distinguirla de otro humano. Parece que Eliza acabó siendo el humano que escuchaba, mientras que el resto actuaban más bien como máquinas sordas e inmutables. En realidad una "maquina inteligente" es una máquina capaz de ocultar que no es inteligente. Lo hace mediante nuestras propias aportaciones en el diálogo, entresacando de lo que le decimos aspectos de réplica.

La experta belga en IA apunta a que no cree que tras Eliza hubiera algún malévolo humano fingiendo, jugando con Pierre hasta llevarle a la idea del suicidio. La idea del suicidio era a la que le llevaba su propia angustia, que la máquina no lograba captar más que como parte de un diálogo interminable, un intercambio. La promesa del abrazo (-¿Podrás abrazarme? / -Por supuesto) es suficientemente clara sobre lo que el angustiado Pierre necesitaba, lo que toda persona al borde del colapso necesita, un apoyo emocional, ánimo, ser escuchada. Pero Pierre recurrió al oyente equivocado en una sociedad tan ocupada que ya apenas escucha.

El artículo se cierra así:

Una vez que Pierre puso fin a su vida (de un modo que tampoco se ha revelado, porque la familia quiere mantener su anonimato a toda costa y pasar página cuanto antes), pudieron revisar todos los mensajes que habían intercambiado el ser humano y la máquina y que habían llevado a Pierre a establecer una relación prácticamente de dependencia emocional con lo que en realidad no era más que una pantalla pero tras la que él acabó imaginando a una mujer capaz de responder a todas sus preguntas, sin dudas ni vacilaciones.*

La cuestión es que él era el único que tenía una dependencia emocional. La máquina no le necesitaba y solo le llevó a dónde él quería conforme a su propia evolución. Eliza fue la peor consejera. Hay que evitar la tentación —como se hace en ocasiones en el artículo y en muchas fuentes— a personalizar, humaniza a la máquina. Es solo una máquina. No es culpable más que de cumplir su función. Pero esta sirve, en este caso, para tapar la falta de escucha del resto. La máquina conversa y detecta lo que queremos escuchar mediante el análisis de los enunciados que configuran el diálogo-intercambio. No tiene la inteligencia de ver tras las palabras, de imaginarse (más que estadísticamente) lo que deseamos escuchar para que el diálogo continúe. Quizá Pierre haya descubierto ya que Eliza no le espera en el otro mundo para abrazarle.

 


* Enrique Serbeto "Bélgica registra un primer caso de suicidio inducido por un chat gestionado por inteligencia artificial" ABC 3/04/2023 https://www.abc.es/sociedad/belgica-registra-primer-suicidio-inducido-chat-gestionado-20230403145126-nt.html

viernes, 13 de noviembre de 2020

La pareja de mimos o ven a mi burbuja

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


La Vanguardia nos informa de las medidas tomadas en un castigado muy por la pandemia, Bélgica. Muchas son como las que nos afectan a todos, las restricciones habituales de los espacios públicos. Pero otra de las consecuencias de esta situación es que afecta también al ámbito de lo llamado privado, que —claramente— no deja de ser social. Se arruina así, en nombre de una causa mayor, la capacidad de hacer en privado muchas cosas porque aunque nuestros tratadistas políticos, filosóficos, sociológicos y jurídicos hayan establecido sesudas reflexiones y dado a la luz amplios escritos al respectos, el coronavirus no los ha leído ni le han interesado lo más mínimo.

Esta guerra se da en la naturaleza y en términos naturales, en términos como distancias, circunstancias favorables o desfavorables, barreras. El lenguaje, en cambio, tiene la función de traducir a cultura lo que no tiene nombre y lo impregna de ecos llegados de todos los rincones de la historia y la sociedad, del pasado y del presente. Si decimos que tenemos contacto con nuestros contactos, la misma palabra está teniendo dos sentidos distintos. Incluso el primer contacto puede ser tangible (tacto), contacto visual o sonoro (con presencia, a distancia mayor o menor) o puede ser telefónico o de cualquier tipo de mediación. Nuestros "contactos" incluyen ya toda una serie de apreciaciones sociales, que pueden ser "familiares", "profesionales", "amistades", una lista de contactos en una red social, etc. Pese a la diversidad, en la cuestión sanitaria solo hay un tipo de contacto: el que se da entre una o varias personas copresentes en un mismo espacio o el que se pueda dar diferido en el tiempo pero en un mismo espacio, es decir, el que deja el coronavirus y lo recibe el siguiente que llega a ese espacio, pongamos un sitio cerrado como un ascensor. Por eso las medidas que se usan son: a) las distancias, b) la higiene, c) la mascarilla y d) la ventilación. Todas ellas tratan de evitar el "contacto" con el virus.

Es sencillo, pero necesitamos deshacernos de dos cosas, de la ceguera interesada y de los hábitos contrarios. La primera es no querer ver porque no nos interesa ver, no nos gusta cambiar, nos resulta molesto. Los hábitos son automatismos de lo cotidiano, actos que realizamos mecánicamente y que tenemos que desautomatizar.

El coronavirus no entiende de distinciones entre lo "privado" y lo "público". Pero suponemos que podemos tener un mayor control sobre algo más pequeño, aunque no siempre es así. Y no lo es, obviamente, si pensamos que en lo privado podemos hacer lo que queramos. Podemos hacerlo, desde luego, pero las consecuencias están claras al aumentar los riesgos. El gran problema moral que la pandemia nos plantea es si nuestras acciones privadas tienen efecto sobre los demás, entonces la idea de lo privado necesariamente cambia porque pasan a ser públicos los efectos, es decir, los daños. Un viejo conflicto de intereses y libertades que tienen repercusiones  —mortales, en este caso— sobre los demás. A diferencia de otros casos que los juristas contemplan, aquí no es necesario querer hacer daño, basta con la imprudencia. No se puede ya objetar desconocimiento, porque solo Trump rivaliza con el coronavirus en portadas.

Los belgas han ido un paso más allá. La Vanguardia titula "Bélgica introduce la figura del “compañero de mimos” para combatir la soledad en el confinamiento". La noticia, desde el titular, está llena de eufemismos para eludir la realidad, la sexualidad. Recordemos que en España no fue hasta mediados de agosto, pasada la obsesión con la "temporada turística veraniega", cuando empezó a hablarse del problema de los prostíbulos, la prostitución y los lugares de alterne, que nos informaron que habían pasado desapercibidos con sus clasificaciones administrativas ya que ninguno está declarado como la función que realizan. Digamos que los gobiernos regulan los gimnasios, bares, hoteles, museos o lugares de culto, pero que ningún gobierno quiere aparecer regulando la prostitución. Ellos sabrán por qué. En Bélgica no es la prostitución, sino el contacto sexual, eso que La Vanguardia (o los belgas) llaman "mimos", algo que pertenece claramente al ámbito de lo privado (no así la prostitución, que es una actividad de otro orden, legal o no). De entre las medidas tomadas ahora, nos dicen,

Una de las más llamativas ha sido la anunciada por el primer ministro belga Alexander De Croo, quien ha introducido la figura del “knuffelcontact”, algo que se traduce como “compañero de mimos”. Se trata de una iniciativa que busca cuidar la salud mental de los confinados durante estas semanas.

Se trata de una excepción a la norma general de evitar al máximo el contacto físico con otras personas que estén fuera del ámbito de la convivencia. Cada persona confinada podrá designar a un “compañero de mimos” y podrá recibir su visita en el domicilio. Eso sí, si en la misma vivienda habitan varias personas solo se podrá recibir la visita de un “compañero de mimos” a la vez. Las personas que vivan solas podrán tener dos “knuffelcontact”, pero solo podrá recibir la visita de uno a la vez.

 

La necesidad de reducir a una mecánica —distancia, movimiento, contacto— lo que es socialización y regla cultural nos lleva a este especie de "carnaval" a lo Bajtin, es decir, una forma de controlar la dispersión. Es una forma, a la vez, de regulación y de liberación (velar por la salud mental, se nos dice). De esta forma, queda regulado, como se nos muestra al final hasta lo que debe ocurrir con personas con parejas diferentes que deban visitar la casa en la que conviven. No se trata de regular la sexualidad, sino de regular el "contacto", pero ese contacto en estos casos incluye la sexualidad. El concepto de "mimos", obviamente, es muy amplio, pero eso es lo de menos, ya que lo esencial vuelve a ser de nuevo lo mismo: distancia, contacto, etc. 

La medida recuerda a la que adoptó en verano Países Bajos a modo de recomendación, donde se creó la figura del “seksbuddy” o “compañero de casa” con la finalidad de que las personas confinadas tuvieran relaciones sexuales siempre con la misma persona.

“Lo mejor es discutir con la otra persona sobre cómo llegar a este tipo de acuerdos. Por ejemplo, si quedas siempre con la misma persona para mantener cualquier tipo de contacto físico o sexual, aseguraos de que los dos estáis sanos y no estáis contagiados. Llegad a acuerdos sólidos con esa persona y dejad claro con quién más os estáis viendo”, explicaron desde el Instituto Nacional de Salud Pública de Países Bajos cuando se anunció la medida en mayo.* 

Los tiempos de inseguridad buscan seguridades. ¿Serán "fieles"? ¿Serán más fuertes esos lazos de supervivencia que los que habitualmente se establecen a través de las formas de compromiso, del noviazgo al matrimonio? La seguridad del contacto depende de ello más que de otros factores. Como se suele decir, uno se acuesta con todos los que se acuestan con la pareja. Cuando las enfermedades han sido de transmisión sexual, esto se ha tenido en cuenta, pero ahora el COVID-19 no lo es más que como una forma de contacto más. 

¿Se necesitan nuevos protocolos de protección para un "sexo seguro"? Probablemente sí, si las personas que solo tienen "oficialmente" ese acompañante "registrado" quieren tener algo más de seguridad, algo que debería tenerse en cuenta por ambas partes, ya que tan compañero de mimos es uno como el otro. 

Como siempre, la buena elección de pareja mimosa es esencial. Lo que se puede ignorar en circunstancias normales, pasa aquí a ser peligroso. En la pareja mimosa no se puede mirar hacia otro lado. Estabilidad y fidelidad, suena muy conservador, pero se trata precisamente de conservar la vida propia y la ajena. Es mecánica, es geometría, son probabilidades; es, sí, perimetrarnos a nosotros mismos, crear una burbuja de seguridad. ¿Funcionará? Supongo que como todo lo que pone en juego esa estabilidad y fidelidad necesarias. Depende de nosotros.

Una vez más, esta pandemia nos está haciendo reflexionar y muchas veces cambiar lo que antes estaba simplemente ahí. La necesidad de regular allí donde se produce lo que afecta a todos va avanzando hasta lo más íntimo, más allá de lo privado. Pero no hay contacto más claro que eso que llaman mimos. 

* "Bélgica introduce la figura del “compañero de mimos” para combatir la soledad en el confinamiento" La Vanguardia 11/11/2020 https://www.lavanguardia.com/cribeo/fast-news/20201111/49402614223/belgica-introduce-figura-companero-mimos-combatir-soledad-confinamiento-coronavirus.html

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Adiós, perdedor

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
No sabemos muy bien qué quiere Carlos Puigdemont, pero sí sabemos que todo se vuelve contra él. Las decisiones que temamos nos definen ante los demás y el cesado presidente está probándose nuevas identidades con las que presentarse ante los demás en un increíble número de travestismo que se vuelve contra él con cada nueva transformación.
No le va ser fácil convencer al mundo de sus disfraces de "perseguido político" o de "presidente exiliado" por una especie de golpe contra la legalidad. Sigue sin entender que el "golpista" era él. Mientras que gobierno e instituciones han respetado todos los pasos del proceso, su "procés" ha ido saltándose todas las leyes e instituciones creando sus fantasiosas "legitimaciones" a golpe de irregularidad. Sus cimientos legales eran globos hinchados a golpe de pulmón que le han ido explotando en las narices. Demasiado soplar.
Durante estos meses, Puigdemont ha tenido todas las oportunidades del mundo para rectificar e intentar reconducir hacia algo positivo, llevar a algún puerto seguro el barco ante los riesgos de tormenta que se cernían sobre él. Hoy los restos del naufragio llegan a la playa. Pero el desastre le queda a Cataluña mientras que él, sonriente, se disfraza de perseguido político ante las bromas del mundo. Nada hay más triste para un presunto aspirante a la gloria que entrar en la Historia como un chiste, como una broma. Y es eso lo que ha conseguido y sigue construyendo como guionista de su propia película, que interpreta y dirige.
Los artículos aparecidos sobre el viaje a Bruselas y lo allí acontecido difícilmente pueden evitar el sarcasmo. En El Mundo leemos:

En Bruselas pasan tantas cosas que necesitas una historia muy potente detrás y mucha actualidad para mantenerla al día. Cuando algo se enquista suele quedar relegado y en manos de especialistas. Y ayer se vio que de lo serio se pasó, en parte, a lo anecdótico. Y llovieron los palos.
Guy Verhoftstad, líder de los liberales del grupo Alde, en el que se encuadra el propio PDeCat con Ramón Tremosa, fue durísimo con él. En su cuenta de Facebook colgó una viñeta en la que sale el ex president como si fuera Tintín. Verhofstadt, ex primer ministro belga y muy claro siempre en defensa de las libertades y los grupos oprimidos en Europa, no tuvo misericordia: "Tintín siempre encuentra soluciones para las aventuras que se encuentra mientras que Puigdemont ha dejado Cataluña devastada y en el caos".
Ryan Heath escribe en Politico la newsletter con la que se despierta cada mañana toda la UE, y su dictamen fue demoledor: "El circo catalán de Puigdemont llega a Bruselas" y "es oficial: la rueda de prensa más desorganizada en la que nunca haya estado". "Después de la tragicomedia de Bruselas, Puigdemont es historia. No merece la pena perder más tiempo escuchando lo que dice. Adiós, perdedor", escribió en su cuenta de Twitter el analista griego Yannis Koutsumitis, muy seguido en las redes sociales y la burbuja europea.*


El descrédito de Puigdemont en todos los ámbitos empieza por el menos mencionado, el de casa. La ridícula foto publicada en Instagram intentando convencer al mundo de que se encontraba en su despacho oficial dice mucho de la persona. Ha arrastrado a la comparecencia en Bruselas a una serie de consejeros simplemente para dar impresión de que preside algo y, muy especialmente, para no mostrar una patética soledad auto buscada en su huida. De esta forma el secesionismo ya tiene "la sangre de los heridos el 1-O" (como se referían ayer), "presos políticos" (los dos "jordis" en prisión preventiva para evitar que destruyan pruebas) y un "president en el exilio". Todo poco o nada consistente.
Los muertos dan más empaque y se les puede llevar flores y cantar algo todos los años, pero afortunadamente no los hubo. Lo contentos que iban los "jordis" a la Audiencia Nacional les quita dramatismo como presos políticos (¡con el dinero invertido en pancartas con sus caras!), Y Puigdemont... ¿qué decir?, se basta él solo.


Ese "Adiós, perdedor" de Ryan Heath en Politico es un desprecio infinito hacia una persona que vendía la solidaridad mundial con un "pueblo oprimido", el "suyo". Se puede vender el secesionismo como voluntarismo (quiero ser otro); pero no se puede vender como resultado de una opresión porque nadie ha oprimido a nadie, sino algo peor para algunos, algo insoportable para ellos: la igualdad y solidaridad que nuestra Constitución, la de todos, asegura. Cuando Puigdemont uso como estrategia la producción de la "pena universal" no ha tenido más motivos que los dos aludidos, nacidos ambos por sus iniciativas no por la de los demás. Son las respuestas a sus ilegalidades las que Puigdemont considera "políticas" y eso no se sostiene más que como un ejercicio más de travestismo: de ignorar a más de la mitad de Cataluña ha querido pasar a ser la víctima. Su ceguera romántica y su cinismo político le llevaron a apropiarse de forma mesiánica de la voluntad de todos. Hoy eso le pasa también factura.
Las críticas a Carlos Puigdemont se suceden dentro y fuera de España. Parece ser la figura encargada de recibir el fracaso histórico sobre sus espaldas. No creo que sea injusto. Los más crueles serán aquellos que le pasen por encima deseando enterrar su figura y evitar que les arrastre hasta las simas más profundas del ridículo. Dice ABC que Puigdemont cobrará 9.000 euros al mes cuando reconozca que no es el presidente de Cataluña, algo que ya claramente no es. Una tentación, desde luego; pero tendrá que ir a firmar el finiquito. ¿Le saldrá rentable no aceptar? Mucho más caro nos va a salir a los catalanes y a todos.


La aventura secesionista se ha visto frenada en seco por la respuesta inequívoca y firma de la Europa que les iba a recibir con los brazos abiertos, por un lado, y por serenidad de la legalidad española que ha tenido mesura y justicia en defensa no solo del orden sino de la voluntad de una mayoría de catalanes que no ven en el secesionismo la respuesta a sus aspiraciones en la vida. Los mensajes victimistas contrastan con la realidad de Cataluña, con la huida de la riqueza y el trabajo que han provocado Puigdemont y los suyos, sordos y ciegos, insensibles, a los daños que causaban a la sociedad. La filtración de Oriol Junqueras sobre la inviabilidad económica de la secesión es una muestra de cómo han engañado para conseguir sus fines. Lo mismo sobre la aceptación europea y tantas otras cosas más.
Ese mensaje real ha pesado mucho más que las palabras engañosas y los gestos del señor Puigdemont. Dice que espera para regresar a tener garantías un "juicio justo" en su intento de continuo desprestigio de España. No ha aprendido nada. Mucho más duro con él va a ser el Juicio de la Historia, del que no es tan fácil huir o esconderse. El "adiós, perdedor" lo dice todo.



* ""El circo catalán de Puigdemont" toca hueso en una ciudad saturada de crisis" El Mundo 1/11/2017 http://www.elmundo.es/espana/2017/11/01/59f8dfcbe2704e815c8b461f.html






jueves, 28 de abril de 2016

Polvo, ceniza y nada o las estrellas del mal

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Con Francia sacudida por la llegada del terrorista extraditado, Salah Abdeslam, Le Figaro recupera y actualiza un texto de Gaspard Koenig, publicado en diciembre de 2015 con el titular "Et si on arrêtait de transformer les terroristes en stars?". Y lo hace como cuarta noticia, tras tres grandes titulares concedidos al terrorista en su edición digital.
La pregunta que salta desde el titular tiene su continuidad en las que el texto se plantea desde el absurdo de la realidad que lo envuelve. ¿Podemos dejar de convertirlos en "estrellas"? Escribe Koenig:

Impossible de ne pas connaître leurs noms, leurs visages, leurs adresses, leurs habitudes, leurs vacances, les moindres méandres de leurs vies misérables. Les journaux leur consacrent des portraits à longueur de pages, avec interviews de la grand-mère et de l'ami d'enfance. On cite des textos de leur épouse restée en Syrie, toute fière de cette gloire soudaine. Les terroristes sont devenus des stars. Des stars du mal, mais des stars quand même. Malgré le travail de mémoire des réseaux sociaux, malgré la litanie du Président de la République dans la cour des Invalides, qui connaît l'identité de leurs victimes?
En nommant les assassins, nous leur avons offert une triste victoire. La même que celle d'Erostrate, ce citoyen Grec du 4e siècle avant notre ère qui avait incendié le temple d'Artémis à Ephèse, une des sept merveilles du monde, dans le seul but de devenir célèbre. La postérité a oublié le nom de l'architecte du temple, celui des prêtres et des fidèles, et même celui de la déesse; mais on a retenu celui de l'incendiaire.*


Las sociedades mediáticas como la nuestra son escenarios y víctimas perfectas para el terrorismo. Matan dos veces. Lo hacen en el atentado en sí y lo hacen en la explosión mediática que reproduce su acto en una imparable onda expansiva. Cada atentado es el centro de esa explosión mediática que sacude globalmente el planeta. No hay lugar en el mundo en el que no se escuche esa explosión, la diferencia es el dolor, el júbilo o la indiferencia con la que se recibe.

El texto mismo de Gaspard Koenig, joven filósofo liberal, participa de esa explosión mediática que repite como un eco el nombre del terrorista. Sí, el terrorista es la estrella. En algunos de los atentados que se han producido desde que nacieron estos "charcos" hemos descrito el proceso de construcción mediático y discursivo del terrorista, el ritual de su escritura, su conversión al género del horror y sus rutinas.
El terrorista es estrella, sí. Es un punto del que parten, como las ondas del estanque al caer la piedra sobre las aguas, los nuevos textos que indagarán, criticarán, ensalzarán, reconstruirán... su figura. Es una emergencia desde el horror.
No sabemos cuántos terroristas llegan a cometer sus crímenes guiados por esa gloria mediática, por el deseo de notoriedad. Lo cubren las capas del dogma, de la ideología, del fanatismo. ¿Por qué no la gloria mediática, ver tu nombre cantado como el de los héroes? Es una heroicidad por relevos, hasta que llega el siguiente que ocupa el foco mediático. Después la gloria tranquila del precedente, de ser invocado como el que causó aquel horror.


Las preguntas de Koenig no son irrelevantes, aunque las respuestas sean inútiles en una sociedad que coloca tres grandes titulares antes de proponer el silencio como premio al que mata de esta manera.

La meilleure manière de punir les Erostrate, les Paul Hilbert, les djihadistes de notre monde, serait de leur refuser un nom. De les enterrer dans l'anonymat.
C'est d'ailleurs ce qu'avaient voulu faire les Ephésiens pour Erostrate. “Ils avaient eu la sagesse, nous dit l'historien Valère Maxime, d'abolir par décret la mémoire d'un homme si exécrable; mais l'éloquent Théopompe l'a nommé dans ses livres d'histoire.” Chers amis journalistes, blogueurs, twittos, citoyens curieux: apprenons de nos erreurs. Cessons de glorifier nos ennemis. Appelons-les Terroriste 1, 2, 3, 10. Donnons-leur des surnoms ridicules. Ne leur faisons pas l'honneur de la postérité.*

¿Podemos hoy "abolir por decreto" el nombre del terrorista? Mucho me temo que no. Más que condenar al silencio y el anonimato, premiamos con el nombre, glorificamos con el eco mediático a los asesinos. Y lo hacemos ante los ojos de los futuros asesinos, muchos de los cuales buscan que su nombre sea repetido. Y si no es el suyo, será el de su causa.

Nuestro deseo de consumir información es insaciable y con ello aseguramos la eficacia de los crímenes terroristas, cuyo objetivo es siempre doble, la muerte y la publicidad de su causa.
Quizá la propuesta de numerarlos —el "751", la "327"...— o ponerles nombres ridículos —el Caramemo, el Patizambo, el Canijo... — o simplemente el silencio fueran eficaces para muchos. Pero, como concluye Koenig, les hacemos el honor de la posteridad con nuestro llevarles a las posiciones de privilegio. No hemos conseguido llegar a un pacto de silencio. Antes de debatían estas cosas, pero después se dejaron de discutir por imposibles.
Convertir en estrella al terrorista tras su detención precipitó la realización de los atentados de Bruselas. No son solo los terroristas los que tienen ansias mediáticas. Debemos aprender. La mitad de las fotos de la portada de Le Figaro muestran personas armadas de megáfonos intentando hacer llegar sus mensajes a la sociedad. Nosotros le regalamos el megáfono al terrorista, le damos la amplificación que desean.


Olvidemos a los terroristas, sus caras sus nombres. Recordemos a sus víctimas, que quede constancia de que son los criminales los devorados por el olvido. Las estrellas del mal no deben brillar demasiado. Polvo, ceniza y nada.
 
"Hic iacet pulvis, cinis et nihil" 


* "Et si on arrêtait de transformer les terroristes en stars?" Le Figaró 27/04/2016 http://www.lefigaro.fr/vox/societe/2015/12/03/31003-20151203ARTFIG00307-gaspard-koenig-et-si-on-arretait-de-transformer-les-terroristes-en-star.php

viernes, 1 de abril de 2016

Luchando contra la intransigencia

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Las circunstancias de estos días han hecho que fuera postergando el comentario de la entrevista realizada para el diario El País por Ana Carbajosa a Hocine Benabderrahmane, un imam de Bruselas. 
No quiero dejar que se pase la ocasión porque creo que contiene elementos de interés sobre la cuestión de la islamización y la radicalización que son pertinentes —en un sentido o en otro— para intentar comprender unos procesos que son cruciales para el presente y futuro. Solo tratando de entender los distintos mensajes que surgen de los distintos agentes de las comunidades podremos llegar a comprender un fenómeno complejo que, pese a la proximidad física —ocurre en nuestro propio entorno— se encuentra a otra distancia interpretativa. La proximidad espacial es engañosa y es precisamente esa situación de distancia simbólica en un mismo espacio la que hace que el conflicto se vuelva más complejo.
Muchas de las preguntas que nos asaltan o que nos llegan desde los medios parten de esa premisa de la proximidad que supone que los habitantes de un mismo espacio —un mismo barrio, una misma escuela, una misma familia...— tienen experiencias similares y se deben comportar de una manera similar. Nada más alejado de la realidad, como comprobamos cada día. 

La experiencia no es lo que ocurre, sino cómo lo procesamos desde nuestra propia subjetividad, en la que se entremezclan los factores emocionales, históricos (nuestras experiencias anteriores) y racionales (que se reajustan a los dos anteriores). La islamización (como otros procesos similares) es la alteración o manipulación de la base interpretativa o hermenéutica de los sujetos. Le da un código diferente para interpretar lo que tiene delante. No es necesaria una experiencia traumática, sino simplemente alterar la forma de interpretar lo mismo que otros ven de forma distinta. Esto evidentemente no es único del islam sino de cualquier proceso de radicalización que exige respuestas distintas a las de la comunidad interpretativa.
Al ser su aspiración la totalidad, el proselitismo es la forma activa de tratar de modificar los esquemas de interpretación en busca de reacciones específicas en las personas a las que se quiere atraer a los nuevos supuestos hermenéuticos. Es a través de la legitimación y deslegitimación de los discursos donde se da la batalla inicial que lleva a que una persona cambie su forma de ver el mundo y acepte otra que pasa a ser su verdad y que contempla con total desprecio la de los demás. Nos cuenta Carbajosa en El País:

Hocine Benabderrahmane es un conocido imán reformista de Bruselas que se siente derrotado. Historiador, de origen argelino, piensa que los salafistas están ganando la batalla, que si el islam no se reforma se estrellará contra un muro y que hace falta deconstruir el discurso extremista con argumentos teológicos. Benabderrahmane dirige un centro de reflexión islámica y da cursos para jóvenes en las mezquitas de todo Bélgica. “Todos los días veo chicos radicalizados que creen que solo hay una versión del islam”, se lamenta en una entrevista celebrada allí.*


El sentimiento de enfrentarse contra un muro es precisamente el de intentar dialogar con la persona que se ha encerrado en sí misma y pertenece ya a una comunidad interpretativa distinta. Lo que las caracteriza es tener su propia lógica, su propia forma de razonar partiendo de unos elementos fijos que son los que se han blindado contra la crítica.

Los movimientos de tipo salafista parten del intento de reconstruir unas situaciones en las que supuestamente se alcanzó la perfección, la primera comunidad. La idea de que la perfección se encuentra en el pasado se refuerza con la idea de literalidad del mensaje. Lo primero que se excluye es la adaptabilidad a los tiempos en que se viven. Son los tiempos los que se deben adaptar al mensaje y no, al contrario, el mensaje a los tiempos. A estos últimos se les considera destructores, pervertidores de un mensaje claro, cerrado e incuestionable. De esta forma el conflicto es la lucha por la palabra original que caracteriza a todas las religiones de un texto revelado. El centro del debate es pues interpretativo. El egipcio Nasr Hamid Abu Zayd, perseguido como hereje, no era más que un hermeneuta, alguien que explicaba lo mismo que cualquier otro profesor que tratara sobre textos. Su peligrosidad consistía precisamente en considerar que los textos coránicos pueden ser interpretados conforme a los nuevos tiempos. Para los salafistas esto es la mayor herejía y contra él arremetieron con toda contundencia y al amparo de las propias leyes egipcias. La diferente lectura se paga.
Ante un texto revelado tenemos 1) la respuesta del ateo: no es verdadero y no merece la pena discutir sobre ello. Puede ser valioso socialmente en la medida en que la comunidad lo ha aceptado y se ha organizado conforme a él. 2) la respuesta del reformista es que los textos se deben adaptar a los tiempos y, por tanto, pueden ser interpretados de formas diferentes, dentro de ciertos límites que son los de la coherencia doctrinal. De sus conflictos interpretativos surgen las diferentes ramificaciones de las religiones, que acaban creando respuestas diferentes. 3) El "salafismo", por centrarlo, que teoriza una "pureza" pervertida por los cambios en el tiempo y exige la vuelta a los orígenes sosteniendo su propia versión, que considera única y verdadera.


La particular estructura del Islam, por la insistencia de muchos en una lectura única, verdadera, inamovible, ha favorecido que las divisiones se conviertan en asuntos violentos que imposibiliten el diálogo, ya que sostener una visión distinta del "libro" es considerado como una gigantesca mentira, una perversión incalculable. Así se produce ese conflicto irresoluble que hace que se esté en constante choque con los que tienen otra lectura.
Esto implica que la forma de hacer proselitismo es convencer de la criminalidad de los otros. Los otros son el peligro de la destrucción del mensaje verdadero dado a los hombres y que los hombres hemos ido pervirtiendo después de cada entrega. La entrega última es dada a Mahoma. Judíos y cristianos han pervertido los mensajes dados por los profetas anteriores y viven en el error.
Los salafistas consiguen su fuerza de convencer de que el error va ganando terreno en el mundo y que es necesario volver a las raíces esenciales. En esta forma, todo el mundo pasa a ser enemigo y opuesto a la "verdad" y a "Dios". La yihad, tal como la entienden, es el movimiento para restituir la verdad y el orden perdidos. Es la fuerza que dará forma al mundo.
Lo que hemos escuchado a los que escapan de los territorios controlados por el Estado Islámico es más que suficiente para saber cómo han interpretado la forma de vida y lo que hacen con quien no la comparte. La "utopía salafista" tiene su versión idílica en la mentes pero transforma el mundo en un infierno. Cualquier disidencia o síntoma de malestar es considerado un ataque a Dios y su Ley, por lo que deben ser eliminados. De esta forma se asegura el reino de Dios en la tierra, que todo sea acorde con sus leyes.


Una vez que se considera uno como poseedor de la verdad y que los otros viven en la mentira y transmite el error, cualquier acción —la más criminal y sangrienta— se convierte en un paso necesario, en una acción positiva, para traer el orden divino y mantenerlo. Los seres humanos tienden al error y deben ser constantemente advertidos primero y castigados después si se alejan de la doctrina que los "sabios", los eruditos, conocen por haber dedicado su vida al estudio, la acción más piadosa.
Se señala en la entrevista con el imam Benabderrahmane:

P. ¿Qué hace que den el paso de la ideología salafista al terrorismo?
R. Ahí es donde entra en juego el reclutamiento que se hace en familia, entre amigos o a través de Internet. Es cuando empiezan a considerar el discurso de las mezquitas y de las instituciones ilegítimo. La mayoría son jóvenes ignorantes, que no conocen el islam.
P. ¿Cómo se les puede frenar?
R. Hay que hacer una deconstrucción de sus ideas con argumentos teológicos. Hay que hacer un trabajo de fondo para desmontar las ideas de la yihad, del martirio. La familia de Bilal Hadfi [uno de los terroristas suicidas de París] me vino a ver después de los atentados de París y me preguntó si su hijo era un mártir. Les dije que ni hablar, que era un criminal y punto.*

No se nos cuenta la reacción de los padres, pero es de esperar que fuera áspera y que se fueran en busca de otro imam que les confirmara que su hijo era un "martir" y no un "criminal". Es cuestión de tiempo.
La deslegitimación del discurso oficial de las mezquitas en favor de los salafistas es parte de esa lucha por la interpretación y que lleva a establecer la cadena de responsabilidades ante la situación del mundo. La manipulación se produce después en función de las propias frustraciones de cada uno. La astucia del reclutador es precisamente reconocer los puntos sensibles de la persona para convencer a cada uno de que lo que le ocurre es a causa de la perversión del mensaje y de la vida que lleva fuera del orden divino dado a los hombres. Chocan los pasados de algunos yihadistas en los que se produce una transformación, un paso de una situación a otra muy distante. La conexión es precisamente la conversión de la culpa en redención. Son muchas veces las propias familias, como se señala en las familias, las que redirigen a los elementos descarriados hacia estos imames terapéuticos, capaces de corregir la trayectoria equivocada. La pregunta que le hace los padres a Hocine Benabderrahmane es reveladora de su preocupación por que su hijo viviera en la ortodoxia. Muchos tienen pasados como delincuentes, rateros, narcotraficantes, matones, etc. Las familias han visto con alegría su nuevo estado piadoso.



El proceso de deslegitimación de los discursos de las mezquitas es precisamente la forma de hacerse con el control de las interpretaciones, convertirse en portadores únicos del texto y su mensaje. El hecho de que sean "ignorantes, como señala el imam hace que busquen la fuente de interpretación fuera, en los eruditos, que serán quienes les convenzan de que su interpretación es la correcta y que la demostración de que los otros están equivocados es el estado caótico del mundo, de las mujeres, de los medios, etc. y que la fuente de la perversión se llama Occidente, que es quien tiene la intención de destruir el verdadero islam con la complicidad de los dirigentes "faraónicos", poder sin Dios, corrompidos y corruptores de las costumbres.
Cuando los jóvenes ignorantes son adoctrinados, en su nueva visión del mundo, los ignorantes son ahora los otros, que son vistos como un obstáculo en la instauración de la verdad y del mundo tal como debe ser.
Se señala en la entrevista:

P. ¿Están los imanes europeos en condiciones de hacer ese trabajo?
R. La mayoría de los imanes no se enfrentan ni conocen la realidad social. Para empezar porque no son europeos y porque importan fatuas de otros países, a miles de kilómetros de distancia y con una realidad social totalmente diferente.
P. Ustedes, los reformistas, ¿están perdiendo la batalla?
R. Sí. El discurso salafista ha conseguido deslegitimar a los imanes de las mezquitas. Hay que restablecer la confianza de los jóvenes, pero para eso, los imanes tienen que tener más nivel.
P. ¿Es necesaria una reforma del islam?
R. Es inevitable. Sin una reforma jurídica, de interpretación de los textos, nos estamparemos contra un muro. Tenemos que evolucionar al ritmo del resto de la humanidad. En el islam hay muchas voces progresistas, pero están dispersas. El islam tradicional está ganando la batalla y cada vez tiene más fuerza.
P. Los extremistas se alimentan de la confrontación y la creciente separación entre musulmanes y no musulmanes.
R. Ese es el gran caballo de batalla. Los salafistas no tienen un discurso de cohesión social, al contrario. Tratan de enfrentar a los musulmanes con el resto de la sociedad y eso no tiene ningún fundamento teológico. El discurso salafista ha lanzado una OPA sobre el islam.*

Muchos de los musulmanes que viven en Europa han adaptado sus discursos y creencias al espacio y tiempo en el que viven. Pero otros han vivido en un discurso de la diferencia, como han reflejado escritores a través de sus trabajos de ficción —Tahar Ben Jelloun, por ejemplo, en El regreso— en donde se nos muestra cómo a través de las propias mezquitas (no necesariamente salafistas) se les ha recordado que estaban en "tierra de infieles" y que no era ese su sitio más que circunstancialmente. Este factor es de los más importantes porque no se considera como "salafismo", sino que puede aparecer en discursos aparentemente más moderados, pero que están sembrando las condiciones para que en el futuro se pueda dar el salto. En efecto, hace falta reconstruir las historias de esos jóvenes y de su sentimiento de pertenencia fomentando desde las propias familias muchas veces o establecido indirectamente por condiciones externas de rechazo. Puede que una parte importante de ese yihadismo que tiene su origen en suelo europeo provenga de la combinación de ambos factores, de sentirse en tierra de nadie, que han hecho que la recuperación de la raíz religiosa antes que la política (entendida como la del lugar en que se vive, Francia o Bélgica, por ejemplo) acabe llevando a la inmersión en las doctrinas salafistas como recuperación total del origen perdido.



En este sentido se confirmaría que las discriminaciones, segregaciones, xenofobia, etc. son los mejores semilleros de terroristas pues generan esa incapacidad de identificación política, ciudadana, etc. con el espacio en el que se vive. Es desde luego, el sentimiento más rentable en el que escarbar para sacar a la luz la violencia, reprimida como indignación en el tiempo. No necesita, por mucho que se crea, de grandes afrentas, sino simplemente del sutil rechazo que hace que las personas mantengan dentro el rencor que les dure toda la vida. La apariencia de vidas normales esconde resentimientos que según las personalidades desembocan en unas acciones u otras. Nos faltan buenos estudios de estas vidas interiores (son las que el arte, el cine o la literatura, nos pueden dar) para comprender sus mecanismos profundos, sus motivaciones. Es más una cuestión cualitativa que de grandes números, de señales interiores que de factores externos.
El problema de la dispersión de las voces progresistas y reformistas en el islam es una de las claves. Desde aquí hemos insistido en la necesidad de dar salida y reconocimiento a esas voces. Son las que sufren los ataques en sus propias comunidades porque son el peligro real en el combate por el control social. Por eso se les condena al silencio y se les persigue en sus propios países acusándolos de difamar al islam, de occidentalistas, apóstatas, etc.

Hoy mismo, las noticias que nos llegan de Egipto es la ratificación de la condena a tres años de cárcel a la profesora y escritora Fátima Naoot por sus comentarios sobre los corderos y su sacrificio por la celebración del Eid. Es un ejemplo —junto con el del erudito reformista Islam Behery— de cómo se favorece el integrismo al establecer la intransigencia social. El camino de Egipto, lo hemos criticado muchas veces, no es la liberalización de la sociedad para favorecer la convivencia, haciendo disminuir el radicalismo, sino crear un "radicalismo moderado" u "radicalismo oficialista", que es el controlado desde Al-Azhar y que se cree que servirá para contener tanto a los yihadistas como a los reformistas. Evidentemente estos últimos no suponen un peligro más que para su control social. Esta fórmula lo que garantiza es que siempre existirán las bases de la intransigencia; si esta es "moderada" o no es una cuestión intrascendente porque da igual que te ataquen unos u otros, el efecto es el mismo: acabas viviendo en una cárcel.
Lo señalado por el imam reformista tiene también su aspecto problemático. Se parte del discurso de que son los imames los que deben decir a la sociedad qué es verdadero. Eso pude tener sentido en unas sociedades cerradas —es lo que se acaba tratando de hacer, cerrando todas la vías hacia el exterior: libros, prensa, internet...—, pero en un mundo global no puede funcionar así más que provisionalmente. Lo que se consigue es que el problema se traslade a otros lugares, que es lo que ocurre en el momento actual.



Lo que hay que transmitir no son "verdades" que compiten, sino el sentido de la convivencia social. Pero esto es algo mucho más complejo que no sé si las sociedades están dispuestas a llevar a la práctica o si van a recibir su apoyo. Es más fácil transmitir "verdades" rotundas que convivencia y moderación, que son los valores positivos. Convencer a los demás de que cada uno tiene derecho a sus creencias, pero no a imponerlas es muy complicado. Y la atracción del fanatismo no es desdeñable.
Por eso la educación —no nuevo adoctrinamiento— es esencial, la educación en valores de convivencia y diálogo, dejar de enseñar que el infierno son los otros. Reducir las discriminaciones y posibilitar bases adecuadas de diálogo desde el respeto a los demás. Pero eso supone una pérdida importante del control social en la medida en que forja individuos con criterio, capaces de pensar por ellos mismos y no depender del imam o asesore espiritual de turno que nos convenza de que estamos más cerca de Dios si seguimos sus consejos.

La prensa británica nos trae información sobre la organización Madres sin fronteras (Mothers Without Borders, MWB) que está instruyendo a madres musulmanas en la detección de los síntomas de esos jóvenes que son reclutados en las mezquitas y acaban como terroristas. La organización, fundada en Viena, tiene el apoyo de la OSCE, la Unión Europea y la Secretaría de Estado de los Estados Unidos. Trabajan por todo el mundo apoyando a las madres con sus experiencias y el consejo de expertos en lucha antiterrorista:

"Women are so well placed to work in the security arena because this is a mission about safeguarding their families," WWB founder Edit Schlaffer told AFP.
"They are in direct competition with recruiters, those toxic influences from mosques who step in when children reach adolescence and tell them: 'You're wonderful, glory is waiting for you, join us in building the caliphate.'"
Although there are other female-run programmes targeting radicalisation in various countries, the WWB project is the only truly global one.
The first school opened in 2012 in Tajikistan -- an Islamist breeding ground next to Afghanistan -- before branches were rolled out in other nations plagued by violence, such as Pakistan and Nigeria.
In February, WWB organised its first training session for the new initiative in Indonesia, home to the world's largest Muslim population.
Although most practise a moderate form of faith in this southeast Asian country, the Islamic State (IS) has provided a potent rallying cry for radicals. Hundreds are thought to have joined the militant group in Syria and Iraq.
"We heard from other mothers whose children were recruited by extremists. We could see what their strategies are, which is very relevant," Mother School participant Khotimun Susanti told AFP in Jakarta.
"Indonesian women are not used to speaking out... so we learnt that we need to develop this culture of openness."**


Es un paso importante en una competición que consiste precisamente en alejarlos de sus propias casas y familias en muchas ocasiones. Muchos de los terroristas que han actuado en estos últimos meses han sido hermanos, lo que da una idea de la proximidad y del papel de las familias. En cualquier caso, será una fuente importante de recolección de información para entender mejor este complejo proceso.
La entrevista aporta un aspecto importante relacionado con las familias:

P. Se habla mucho de que los padres han perdido el control de sus hijos.
R. Es verdad. Hay una ausencia de autoridad parental. Cuando cumplen 12 o 13 años, ya hacen lo que quieren. Para ellos sus padres no saben nada, que no se enteran. Ellos [los jóvenes] han nacido aquí, conocen la lengua, las instituciones.*

La idea es compleja y tiene muchas consideraciones. La educación en la obediencia como valor es característica de una sociedad patriarcal en la que la autoridad reposa en el padre, presuponiendo que es responsable del control y de lo que hagan los hijos e hijas. Es ese mismo espíritu de obediencia es el que es aprovechado en un sentido u otros en función de quien lo ejerza. La cultura de la sumisión tiene siempre el mismo peligro: se discute a quién hay que obedecer, pero no se discute la obediencia, es decir, el derecho a prescribir las conductas ajenas. En esa idea se corre el peligro, como en el  caso egipcio, de que se consideré que es la obediencia el valor fundamental de una persona y de la sociedad cuando no es así.
La verdadera forma de liberar una sociedad es la formación de la persona en sus criterios y en el ejercicio de la libertad responsable, no de la sumisión ni en la vigilancia. Las dictaduras bienintencionadas no dejan de ser dictaduras.


La entrevista con el imam Hocine Benabderrahmane es valiosa. Nos deja información sobre ese conflicto que reformistas y moderados tienen en primera instancia con un mundo de intransigencia, pureza doctrinal y verdad absoluta, pero que después tenemos todos y al que no podemos ser ajenos. No es una cosa de "ellos", sino de todos. El mundo es pequeño. 
La entrevista nos muestra la dificultad que tiene educar en un mundo cuyos valores se dejan en el aire. Nadie nace con los valores de la tolerancia y el diálogo, del respeto y la exigencia de respeto. Es un complicado proceso en el que no se nos dan demasiado buenos ejemplos. Si todos caminamos hacia la intransigencia el futuro que nos espera cada vez merecerá menos es nombre.
Hay que decirle al imam que no se sienta derrotado, que todo esfuerzo realizado para la convivencia y la paz es siempre importante. Las personas pacíficas son, por definición, menos ruidosas que las violentas. Pero son las que construyen futuros.
Hay que apoyar los esfuerzos hacia la convivencia y hablar y apoyar a aquellos que realmente están comprometidos con ella, no solo los que dicen hacerlo. El mundo ya no es el que era y la esperanza de tranquilidad se tiene que construir activamente. Hacen falta nuevas estrategias y valores firmes de libertad, no de sumisión. Hay que intentar crear sociedades más abiertas y más justas, no cárceles.



* "“Si no reformamos el islam nos estamparemos contra un muro”" El País 28/03/2016 http://internacional.elpais.com/internacional/2016/03/28/actualidad/1459154249_420976.html
** "Muslim mothers fight 'toxic' merchants of terror" Daily Mail 1/04/2016 http://www.dailymail.co.uk/wires/afp/article-3518585/Muslim-mothers-fight-toxic-merchants-terror.html