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viernes, 19 de septiembre de 2025

Transfobia

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Una de las obsesiones de la ultraderecha mundial es la transfobia, de la que ha hecho bandera, Decimos "mundial" porque actúa coordinada y en todas partes repite el mismo modelo sin apenas variantes locales.

Hemos visto en estos días pasados como el "santo súbito· norteamericano, Medalla de la Libertad concedida por Trump entre otro honores, daba por supuesto que una parte importante de los tiroteos era realizado por personas trans, que para ellos es una forma de comportamiento y de ser criminal. Quien le mató no era trans, desde luego, lo que causó cierta decepción a los ultraderechistas del planeta que hubieran sido felices de haberse conformado sus teorías de que las conspiraciones empiezan en los genes y en la negación de la voluntad divina.

En RTVE.es podemos leer una nueva forma de ataque: la afirmación de que las esposas de los mandatarios mundiales que no pertenecen a la ultraderecha han sido hombres en su nacimiento. Se da así una nueva forma de ataque a los que no les siguen sus directrices. En este caso, la noticia se refiere a la esposa del presidente francés. Emmanuel Macron. Pese a la simpleza del asunto, les debe funcionar entre sus propios seguidores que ven así reafirmadas sus creencias conspiranoicas. No dicen en RTVE.es lo siguiente;

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, y su esposa, Brigitte Macron, llevarán pruebas fotográficas y científicas ante un tribunal estadounidense para demostrar que es una mujer biológica, según ha contado a la BBC el abogado de ambos, Tom Clare. La pareja presentará la documentación en una demanda por difamación interpuesta contra la autora y comentarista Candace Owens, quien difundió que Brigitte Macron nació siendo hombre.

El abogado de los Macron ha señalado que se emitirá un testimonio pericial de carácter científico y que la pareja está dispuesta hacer lo que sea necesario para "aclarar las cosas”. Según ha indicado Tom Clare, se presentarían ante el tribunal fotografías de Brigitte Macron embarazada y criando a sus hijos.

Los bulos que aseguran que Brigitte Macron es una mujer trans

Brigitte Macron ha sido víctima de una narrativa desinformativa recurrente en Internet que presenta a las esposas de líderes políticos como mujeres transgénero. En la red social X difundieron una imagen en la que a la izquierda aparece ella y, a la derecha, una instantánea de una persona con rasgos masculinos. La comparativa circuló junto a mensajes que aseguraban que “Brigitte Macron es hombre”. Es falso. En VerificaRTVE ya te explicamos que esa foto no es real y que hay indicios de que la instantánea está editada con herramientas de inteligencia artificial. *

Uno se pregunta hasta dónde pueden llegar estos energúmenos a los que constantemente se les dan herramientas tecnológicas y comunicativas para hacer llegar a todos los rincones sus estúpidas maldades.

Algo falla en esta sociedad de la (des)información para que tengas que presentar pruebas ante un juzgado de quién eres frente a este tipo de bulos. Evidentemente el hecho de que esto sea un gigantesco negocio y que esté asentado en los Estados Unidos de Trump ya nos dice algo. Hacen falta muchas cosas y sobran otras tantas para que esto funcione tal como se planteó en los inicios de Internet, algo hoy completamente naif cuando vemos a qué hemos llegado, a la sociedad polarizada que hemos construid en la que una gran mayoría ve esto como aceptable, como parte del juego político normalizado.

El ideario y el método de la ultraderecha (y no solo de ella) son muy claros. Su parte ideológica es el "anti" —anti feminismo, anti diversidad sexual, anti igualdad...— y radicalismo en la tenencia de armas (USA), dogmático religioso, un mal entendido sentido de la familia, racismo y xenofobia y las variantes locales (anti europeísmo, por ejemplo).

Pero lo del odio a lo trans e identificar a las esposas de los dirigentes a los que tienen en el punto de mira es algo relativamente novedoso, al menos poco difundido hasta que ha salido la noticia de la necesidad de presentar pruebas de la condición biológica, como ocurre con la esposa de Macron.

Es un "mix" de odios concretados en una persona. ¿Servirá de algo que presenten las "pruebas"? Puede que logren demandar a algunas personas que buscando notoriedad se expusieron públicamente atacando a los Macron, pero lo peor de este sistema es que siempre tendrán una excusa, una justificación para poder seguir difundiendo las falsedades por la sencilla razón que es lo que muchos quieren creer.

Esto no hay quien lo pare porque hay demasiados intereses detrás. La ultraderecha crece no porque tenga razón, sino porque las razones importan cada vez menos en la sociedad polarizada, una sociedad cada vez con más prejuicios y que, complaciente, le importa poco tenerlos.

No es fácil vivir en este mundo rodeado de este tipo de noticias falsas y biliosas, pero se trata precisamente de eso, de ponértelo difícil. 

 

* Lara Huwyler (RTVE)- VerificaRTVE" Los Macron presentarán pruebas científicas para demostrar que Brigitte es mujer: claves de un bulo recurrente" RTVE.es 18/09/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250918/macron-presentaran-pruebas-cientificas-demostrar-brigitte-no-mujer-trans/16734570.shtml

martes, 19 de agosto de 2025

El narcisismo de Trump

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Por mucho que hablemos del narcisismo de Donald Trump nunca deja de sorprendernos. No nos damos cuenta de la forma de verse a sí mismo, a los demás y la forma en la que cree que los demás le ven. Todo ello es esencial para entender su comportamiento pasado presente y futuro. De ser el presidente de un país pequeño, probablemente sería tratado de una forma muy distinta, pero evidentemente los Estados Unidos que maneja como un rey absoluto, no es un país pequeño sino un arma de enorme potencia y que causa trastornos en todo el mundo con el más pequeño de sus estornudos.

Los efectos de su personalidad los comentamos a menudo. Creo que Trump es el único ex presidente que ha tenido un protagonismo constante entre sus dos mandatos. La necesidad de ser el centro de atención marca muchas de sus acciones y palabras,

La noticia que nos llega a través de RTVE.es / Agencias no nos deja mucho margen interpretativo en el sentido comentado anteriormente: 

Un micrófono abierto ha captado este lunes al presidente estadounidense, Donald Trump, diciendo que es por él por lo que su homólogo ruso, Vladímir Putin, quiere alcanzar un acuerdo sobre Ucrania.

El comentario se lo hizo Trump al presidente francés, Emmanuel Macron, antes del inicio de una reunión en la que participaron ambos líderes junto al mandatario ucraniano, Volodímir Zelenski, y otros altos funcionarios europeos.

"Creo que quiere llegar a un acuerdo. Creo que quiere llegar a un acuerdo por mí, ¿entiendes? Por muy descabellado que suene", le susurró Trump a Macron en la Sala Este de la Casa Blanca antes de indicar al mandatario francés que tomara asiento para comenzar la reunión.*


Cuando leo esto me vienen a la mente unas imágenes de la primera reunión de uno de los grupos "G" a los que asistió. Entonces Trump era visto por la comunidad internacional como una especie de "accidente", una anomalía que llegaba desde los Estados Unidos. Recuerdo a Trump dando codazos para avanzar hasta la primera línea de líderes.

Recientemente no hubo forma de sacarle de la foto del Mundial de Clubes al que asistía para la entrega de medallas, se quedó con la original.


Que ahora le haya revelado a Emmanuel Macron que cree que Putin quiere llegar a un acuerdo de paz en Ucrania "por él" no debería extrañar a nadie y permitirnos comprender mejor hasta qué punto el presidente ruso le tiene tomada la medida.

Putin ha comprendido a Trump. Probablemente sea la persona en el mundo de la política internacional que mejor le ha entendido, que conoce el fondo de su personalidad. Sabe bien qué resortes debe tocar para controlar a Trump.; sabe bien que Trump creerá como "normal" todos los halagos que se le dirijan. Comentamos hace unos días como Vladimir Putin hacía suya la teoría de Trump: esta era la guerra de Biden y si Trump hubiera estado en el poder no se habría producido. Que Putin haga esto es muy significativo y un indicador de que no va a ceder nada.


OKDiario

En la mejor tradición orwelliana. "La paz es la guerra". La realidad es que tras los halagos al ego de Trump, Putin no cede un milímetro. La "paz" significa para él quedarse con la parte de Ucrania ocupada, consolidarla internacionalmente como frontera reconocida y, en el futuro, ya veremos si se para ahí.

Que Donald Trump piense que esto es un "trato" pensando en él, como un acto de devoción al "mejor presidente" de los Estados Unidos, un líder mundial al que se le debe conceder el Premio Nobel de la Paz, etc., no deja de ser una broma macabra y de mal gusto. Que no se preocupe Trump, que la Historia le pondrá en su lugar.

Hemos insistido en los efectos devastadores de Trump sobre la democracia norteamericana, su uso de las fuerzas de marines y Guardia Nacional para atacar a los feudos de sus rivales; en el hundimiento de la confianza internacional en los Estados Unidos como aliados. Ahora, las palabras de Trump pensando que Putin accederá a un acuerdo (ya sabemos cuál) "pensando en él", son un aviso más de peligro. El narcisismo de Trump necesita mostrarlo como el centro de la "paz", de un mundo que siga sus deseos porque todos le aman, un mundo en el que todo se hace por él.

Los que mejor lo han entendido son Putin y Netanyahu, amantes de la paz, como todos sabemos.

 

 

* "Trump, a Macron sobre Putin: "Creo que quiere llegar a un acuerdo por mí. Aunque suene descabellado"" RTVE.es /Agencias 19/08/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250819/trump-macron-putin-acuerdo-ucrania/16700373.shtml 

martes, 7 de enero de 2025

El riesgo Musk

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Se veía venir. 

El "MAGA" tiene consecuencias para Europa porque toda "grandeza" es "relativa", es decir, la "gloria" de unos es la "caída" de otros. Por si Estados Unidos no tuviera problemas suficientes, va a dedicarse a exportarlos. Quizá lo que ha llegado a la cima del poder en Norteamérica sea una variante que ya empieza a sembrar controversia y para la que habrá que irse preparando, habrá que ir decidiendo qué actitud habrá que mantener ante ella.

En lugar destacado de la página de RTVE.es leemos el elocuente titular "Varios líderes europeos advierten de que Musk es un peligro para la democracia"*. En el artículo se indican loa motivos y reacciones: 

Varios líderes europeos han cargado este lunes contra el magnate estadounidense Elon Musk y han advertido de que el dueño de X supone un peligro para la democracia al inmiscuirse en la política de países como Alemania.

Musk, que también es asesor del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, ha mostrado su apoyo a la candidata a canciller del partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), Alice Weidel, para las próximas elecciones en este país.

El multimillonario, que formará parte de la Administración de Trump, ha llamado "tonto" al canciller alemán, Olaf Scholz, y "tirano antidemocrático" al presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, entre otros excesos verbales contra políticos europeos.

La Comisión Europea (CE) ha insistido este lunes en que Musk tiene derecho a la libertad de expresión, pero ha advertido de que analizará cualquier riesgo para la democracia ante las próximas elecciones en Alemania en virtud de la Ley de Servicios Digitales comunitaria.

"Hay ciertos límites, especialmente cuando una plataforma se utiliza o se abusa de ella en ese contexto", ha indicado el portavoz comunitario, Thomas Regnier.

El magnate ha anunciado en su red social para el próximo jueves una entrevista en directo con Weidel, a cuya formación considera la única capaz de "salvar a Alemania".*


Mucho me temo que los peores temores europeos con la llegada de Trump a la Casa Blanca se están haciendo realidad y habrá que ampliarlos. En su primer mandato, Donald Trump se vio pronto rodeado de una serie de asesores que trataban de limitar sus excesos y los efectos sobre el panorama internacional. Algunos, no todos, trataban de evitar las consecuencias de los excesos. Algunos de ellos se han despachado a gusto tras la salida del poder. Trump parece haber aprendido la lección, aunque en un sentido contrario, por lo que se rodea de asesores más radicales que él. De esta forma si hay conflictos, siempre podrá tirar de ceses cuando aumente la presión. Se está rodeando de tiburones, como Musk y demás, que atraen la atención y que acabarán dejando a Trump como una especie de Gandhi a este paso.

La cuestión no está tanto en el "inmiscuirse", sino en el sesgo que está manifestando la "intervención". Está claro que esto sobrepasa los límites de la política norteamericana, como no podía ser de otra forma con la reelección de Trump para la presidencia. ¿Qué ha ocurrido para que esta se produzca? ¿Qué ha sucedido en la mentalidad norteamericana?

Solemos contestar estas preguntas de compleja respuesta con alusiones a "tendencias", a cambios en el panorama internacional, etc. Sin embargo, el juego de Trump y los suyos es mucho más evidente que eso: ellos tratan de crear la tendencia. El tipo de narcisistas que Trump está poniendo bajo su sombra no cree que el mundo lleve una dirección, son ellos los que la marcan. Por ello no es bueno considerar que lo suyo es una "opinión sobre lo que sucede", sino la voluntad firma de que suceda.

En el mismo artículo se nos citan algunas consideraciones desde Europa del cambio americano: 

[...] el presidente francés, Emmanuel Macron, ha acusado a Musk de "apoyar una nueva internacional reaccionaria" y de interferir en las elecciones de otros países, como Alemania.

Macron ha avisado de que hay "una internacional de reaccionarios" que representa a "grandes intereses financieros privados", que aprovecha que "nuestras democracias liberales no han sido suficientemente eficaces" en la protección de la clase media.* 

Hace unos días ya hablábamos aquí de la conexión ultraderechista de Musk, algo más que ideología. Ayer hablábamos de la corrupción que supuso la financiación de la Libia de Gadafi de la campaña electoral de Nicolas Sarkozy, hoy nos encontramos con otro tipo de problema: el que sea desde una democracia —no ya desde una dictadura, como con Sarkozy y Gadafi— desde donde se esté apoyando a grupos autoritarios de ultraderecha.

Europa pasa a tener un problema serio, un problema "nuevo": cómo reorganizar sus relaciones con una superpotencia hasta el momento "amiga" que decide, siguiendo la línea tantas veces comentada aquí de ejercicio del poder, imponer sus opiniones y voluntad. Es indudable que Musk está ahí por lo que dice y lo dice porque está ahí. No podemos seguir partiendo de la teoría de que están "locos" y hemos de cambiar pronto a una línea de defensa eficaz. Es el orden el que está cambiando.

La perspectiva de que la Unión Europea sea chantajeada entre Trump y Putin para ser debilitada por diversos medios, incluido el desmembramiento, no es nueva y cada vez más trágicamente real.  Los primeros pasos ya se están dando y Trump todavía no está en la Casa Blanca. Habrá que prepararse para lo que viene.

Y lo que viene es un grupo de personas con un nulo sentido democrático, mesiánicos y centrados en el poder del dinero. Es este sentido del "éxito" es el que ha calado en la mentalidad norteamericana: ellos anuncian unos problemas y se muestran como los únicos capaces de solventarlos. Problemas propios o ajenos, como señala el apoyo de Musk a la ultraderecha alemana. Desde Estados Unidos están definiendo quién debe estar en el poder en Europa y quién no. Desde aquí, empezarán a proliferar los "candidatos" de Musk y Trump por toda Europa y el resto del mundo, como es el caso de Milei en Argentina. Son los miembros de esa ultraderecha que se refleja en unos y otros como "solución", que vende "eficacia" y no democracia.

Si Macron está en lo cierto, esa "internacional reaccionaria" está consolidando sus apoyos, preparando "sus" candidatos, financiándolos, promocionándolos. La presión para que los partidos y candidatos antieuropeos salgan adelante y formen parte de gobiernos de coalición es cada vez más frecuente. Para ello se fragmenta el panorama con partidos múltiples, restando poder a los grandes. No hay que ir muy lejos para ver cómo ha cundido esta estrategia.

El siguiente paso, con Trump ya en la Casa Blanca, será la guerra arancelaria, ya anunciada. Con ella, Estados Unidos obligará a comprar para poder acceder a sus mercados... y defensa. La guerra anunciada por el Canal de Panamá será otra prueba de esa transformación autoritaria. Todo esto en medio de una creciente tendencia a las guerras sanguinarias, como lo que estamos viendo en Israel, un firme aliado armado y financiado que no le frenará.

Quizá habíamos pensado ingenuamente que la democracia era una forma de ver la vida y el ejercicio del poder. Ahora Trump y compañía nos van a demostrar lo contrario. El discurso de "MAGA" solo funciona en Estados Unidos; fuera adquiere otros tintes, los del imperialismo autoritario, los de la prepotencia.

Esto está empezando. La esperanza porque vaya por otro camino es pobre. Estados Unidos está dando la peor versión de sí mismo.

* "Varios líderes europeos advierten de que Musk es un peligro para la democracia" RTVE.es/AGENCIAS 7/01/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250107/varios-lideres-europeos-advierten-musk-peligro-para-democracia/16396526.shtml

martes, 25 de junio de 2024

Macron y la guerra civil

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Cada vez escuchamos la expresión "guerra civil" en sociedades en las que parecería insólito escucharlo. Empezamos en los Estados Unidos donde se menciona la posibilidad desde hace tiempo por el regreso de Trump a la Casa Blanca y le sigue con la idea Macron en Francia tras la convocatoria de elecciones por los malos resultados en las europeas.

El titular de RTVE.es es "Macron alerta del riesgo de "guerra civil" en Francia si gobiernan los extremos"* ¿Es esto real o es parte de una estrategia alarmista con la que se trata de dirigir el voto? ¿Es real o se trata de una "moda"?

El presidente francés, Emmanuel Macron, ha alertado del riesgo de que se desate una "guerra civil" en Francia si, tras las elecciones legislativas del 30 de junio y el 7 de julio, le toca gobernar en cohabitación con la ultraderecha lepenista o el frente de izquierdas.

En una entrevista concedida al programa de podcasts Génération Do It Yourself, Macron ha transmitido este mensaje guerracivilista a la ciudadanía francesa mientras los sondeos sitúan a la formación de extrema derecha Agrupación Nacional (RN) de Marine Le Pen como clara favorita, seguida por la coalición de izquierda Nuevo Frente Popular, y con el macronismo en tercer lugar.

"La respuesta de la extrema derecha divide y lleva a una guerra civil, porque enfrenta a las personas dependiendo de su religión o de su origen", ha manifestado Macron, quien ha sido criticado en el programa por entrar en campaña cuando debería mantener cierta neutralidad como garante de las instituciones.*


¿Se le ha perdido el miedo a la expresión "guerra civil"? Eso parece a la vista de la alegría con la que se usa. Su introducción en los discursos y estrategias electorales es la consecuencia de propuestas cada vez más enfrentadas, diferentes y radicales en su expresión.

Cada vez se hace más evidente en casi todos los países con procesos democráticos electorales que la estrategia no lleva en la dirección convergente de los acuerdos, sino a puntos en los que ya no se negocia, puntos de no retorno, que son presentado a la sociedad como límites, como líneas rojas. Las propuestas electorales se llevan a extremos del todo o nada, hacia zonas en las que el otro es visto desde una perspectiva apocalíptica que suponen la destrucción del modelo existente, un modelo a la deriva, bajo riesgo de desaparición.

Es necesario que se reflexione sobre esta fórmula porque se está extendiendo de forma imparable, corrompiendo los sistemas y agravando las tensiones sociales llevándolas al límite. Sobre el terreno supone el debilitamiento de la moderación, de los partidos de centro, en beneficio de otra forma de entender la política.

El cambio de percepción tiene una serie de etapas, la primera de las cuales es convencer que el sistema no atiende las necesidades generales, lo esencial. Por eso lo primero es declararse "anti sistema", como hizo el propio Donald Trump para alcanzar la presidencia norteamericana. La idea de que el sistema no soluciona los problemas sino que es "el problema" es básica para poder presentar las propuestas y alternativas, que apunta ahora a cambios radicales, a cosas que afectan al sistema profundamente.

Es evidente que solo se pueden proponer cambios radicales si la gente percibe que tiene un "problema grave" y que este no tiene solución por los caminos habituales. De esta forma, se produce un cambio de los márgenes del sistema al centro. El cambio hacia partidos populistas de extrema derecha, por ejemplo, tiende a poner a Europa como productora de problemas y no como solucionadora. Si su objetivo es hacer retroceder la Unión deberá presentar a esta como el origen y no como la solución. Esto solo funciona si realmente se es capaz de presentar los problemas con la vestimenta adecuada. En el artículo se señala que el presidente "ha reconocido que tanto RN como LFI son una respuesta del electorado a "verdaderos problemas, verdaderas angustias". "Algunos dicen que no hay respuesta al problema de la inseguridad, o 'no me reconocen ni me protegen por el hecho de ser musulmán'", ha comentado Macron."

La estrategia, pues, es definir los problemas, definirlos como "irresolubles" con las condiciones actuales y proclamarse solución radical. De esta forma, toda la estrategia gira sobre imposibilidad del sistema y radicalidad de las soluciones.

Quizá la idea de "guerra civil" puede sonar exagerada, un intento de meter miedo a los votantes. Lo es menos si se ve el crecimiento de la violencia en las relaciones sociales, especialmente en aquellas sociedades que tienen divisiones claras, ya sea de tipo étnico y religioso, las más fáciles de manipular y enfrentar en un momento dado.

Una sociedad se puede dividir conforme a muchos criterios; algunos son repartidos y otros, en cambio, son nítidos. Será sobre estos últimos sobre los que se haga girar la incompatibilidad y el enfrentamiento.

El tópico de la "inseguridad", por ejemplo, se liga con la etnicidad de la inmigración. De nuevo Trump marcó el camino con su "muro" y declarando "violadores y narcotraficantes" a todos los inmigrantes que venían del sur o agentes contaminantes a los que llegaban de China trayendo el "virus chino". Si se logra convencer a la gente de que "sus problemas" llegan "de fuera", que tienen rostros distintos, religiones distintas, etc. las soluciones llegan por su lógica interna.

Inmediatamente esas cuestiones se sitúan en el centro de fricción de los debates, se hace girar sobre ellos definiendo a la vez "problemas" y "soluciones". Esto sirve para definir las posiciones: los que "se oponen" a las soluciones y los que "las apoyan". La división ya está hecha.

¿Hay riesgo real de guerra civil? Los tristes ejemplos que la historia nos ha dejado no nos resultan fácilmente imaginables. Lo que sí es cierto que crece la sensación de violencia, que aumenta la intransigencia,  que se abandona el diálogo y el sentido de comunidad. No es buen camino para las sociedades democráticas emular a las dictaduras.

 

* "Macron alerta del riesgo de "guerra civil" en Francia si gobiernan los extremos" RTVE.es / Agencias 24/06/2024 https://www.rtve.es/noticias/20240624/macron-alerta-riesgo-guerra-civil-francia-si-gobiernan-extremos/16160805.shtml

jueves, 30 de mayo de 2024

Los (re)celos franceses

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Las reacciones negativas que ha producido el reconocimiento conjunto de un estado palestino por parte de España, Irlanda y Noruega nos dan cuenta de su valor, aunque solo sea en su capacidad de irritar. Ya hemos visto que ha irritado obviamente a Israel y en el terreno local, a Vox que ha ido corriendo a hacerse una foto chocando las manos con Netanyahu, y al Partido Popular, al que le han caído por todos lados. Vox le acusa de no seguirles, el PSOE les acusa precisamente de lo contrario, junto con el resto de las fuerzas de apoyo gubernamental, que acusan al PSOE de no dejarles salir en la foto y reivindican ir más allá, es decir, romper relaciones con Israel, embargarle, etc.

Es lo malo de vivir en un estado electoral permanente. Cada uno lo vive y aprovecha o niega a su manera.

En este contexto de fuego cruzado que lo incendia todo, nos llega un titular en 20minutos:

El ministro de Exteriores de Francia, Stéphane Séjourné, ha acusado este miércoles a los países europeos que recientemente han reconocido a Palestina como Estado (España, Irlanda y Noruega) de querer sacar provecho político de esta decisión como parte de la campaña electoral de cara a las elecciones europeas. 

"La cuestión que se nos presenta, y se lo he dicho de manera muy clara a mis homólogos españoles e irlandeses, es cuál será el día de mañana tras la cuestión del reconocimiento. ¿Cuál es la utilidad diplomática?", se ha preguntado el ministro en el Senado francés. 

En este sentido, ha asegurado que "Francia no adopta un posicionamiento político", sino que "busca soluciones diplomáticas a la crisis". "Decidme exactamente qué ha cambiado el reconocimiento español en la situación de Gaza al día siguiente. Nada", ha sentenciado frente a los senadores. *


¡Y teníamos poco lío!

La política del "día después", que predica el gobierno francés a través de su ministro, hay que entenderla en lo mismo que critica. Si otros hacen algo, parece que ellos no hacen nada. Esto, evidentemente, lleva a un galimatías diplomático, a un lío colosal en el que nadie quiere ser acusado de "no hacer" ante el desastre humanitario, ante este genocidio programado que vemos cada día y cuya reacción ciudadana preocupa a los políticos en todas partes.

La pregunta que se están haciendo muchos políticos por el mundo no es "¿qué hacemos para parar esto?", sino "qué hacemos para que no parezca que no hacemos nada". En este sentido lo que han hecho los tres países que han reconocido oficialmente al estado palestino es más que el simple "acto de habla" de "haremos algo cuando llegue el momento", una promesa que se puede puede prolongar hasta el fin de los tiempos o, más probablemente, hasta el fin del pueblo palestino, que entre bombardeos directos, "lamentable errores" y "cosas de la guerra", ve cómo disminuye su total cada día.


La postura francesa es valiente, pero todavía no ha dado un solo paso al que no se le puede realizar su misma pregunta: "¿en qué ha cambiado la vida de los palestinos el día siguiente?"

Hay que ser claros: mientras que los Estados Unidos siga respaldando a Israel en sus acciones brutales y solo haga algún que otro gesto para la galería internacional, mientras siga diciendo que su apoyo a lo que hace Netanyahu es ilimitado; mientras siga reduciendo el genocidio a "derechos" defensivos sin límite, etc. el gobierno israelí no solo seguirá haciendo lo que hace, sino que se seguirá permitiendo el lujo de llamar "criminales de guerra" a los que le critican, lanzar amenazas directas, etc. como vemos cada día.

RTVE.es

El estado de Israel, con Netanyahu al frente, no tiene pudor ni límites. Cree que puede seguir así hasta el fin de los tiempos. Es el "pueblo elegido" y eso da mucho caché... y derechos, según parece y algunos le reconocen.

Netanyahu pasará a la historia, haga ya lo que haga, como un genocida. En eso no hay vuelta de hoja. Otros querrán usar el caso para darse ciertos aires ante sus electores; otros, como Francia, quieren esperar a que sea el momento, algo que nunca llegará, pues el "momento" se crea, se construye, se fabrica. No hay azar alguno en todo esto; solo impunidad y barbarie.

Las declaraciones del ministro francés son para consumo interno, para que la amplia colonia árabe residente en Francia no sienta que el gobierno de Macron no hace nada. De este caso de genocidio se puede aprender mucho. Se puede aprender sobre cuál es el valor de las instituciones (útiles o inútiles) creadas para garantizar la paz y el orden internacionales; se puede aprender sobre si la justicia internacional es igual (o no) para todos; se puede aprender sobre si la diplomacia vale para algo (o son solo gestos para la galería).

La Vanguardia

Las dos guerras abiertas, la de Ucrania y la de Gaza, son pruebas sobre lo que vale todo aquello de lo que estamos tan orgullosos y sobre lo que es real o solo una convención que puedes saltarte si tienes poder. En el fondo, las muertes, las declaraciones, las osadías y cobardías que vemos es de lo que nos están hablando, del poder y que es la fuerza la que lo sostiene el mundo y no la razón o la justicia.

No hay razón ni justicia tras el exterminio; todo es desproporcionado. No las hubo en el holocausto judío y no las hay en el nuevo holocausto firmado por Benjamín Netanyahu, por más que le "molesten" las comparaciones. Reconocer al Palestina como estado es útil en la medida en que el día después ha sido más molesto para el gobierno de Israel. Puede que no sirva para mucho más ahora, pero es una línea en la Historia. Puede que eso sea lo que molesta a los ministros de Macron. 

* "El ministro de Exteriores francés acusa a Sánchez de buscar "rédito político" con el reconocimiento de Palestina" 20minutos 30/05/2024 https://www.20minutos.es/noticia/5356255/0/ministro-exteriores-francia-acusa-pedro-sanchez-buscar-redito-politico-reconocimiento-palestina/

sábado, 1 de julio de 2023

Violencia francesa

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La violencia que se está viviendo en Francia a raíz de la muerte del joven Nahel a manos de un policía busca algún tipo de explicación. Podríamos entenderlo de una forma mecánica, como efecto-causa, pero eso se nos queda a todos un poco corto. Para algunos que se hacen la pregunta, la violencia no es una respuesta a una situación, sino que está esperando la ocasión. Habría, en este sentido, una violencia acumulada que estallaría cuando se dieran las circunstancias adecuadas.

Es frecuente que, en casi todas partes del mundo, a las protestas por cualquier hecho o situación le siga una respuesta violenta. Es raro, de hecho, que cierto tipo de manifestaciones acaben de forma pacífica. Francia lleva cierto tiempo en que esto ocurre mostrándose unas peculiares relaciones entre el poder, la opinión pública y lo que llamaremos la calle.

Hay muchas formas de interpretar esta situación que no es trivial. Francia tiene su propia historia de protestas, su propia especificidad. Es el lugar marcado por sucesivas revoluciones, desde la grande de 1789 —referencia para bien y para mal de otras— hasta las Comunas o Mayo del 68.

En RTVE.es nos hacen el siguiente resumen de lo que piensa el presidente Macron de lo que está ocurriendo: 

En una reunión de emergencia del gobierno para tratar los disturbios que asolan Francia desde hace tres días consecutivos, el presidente Emmanuel Macron ha culpado a las redes sociales y a los videojuegos como parcialmente responsables de estos disturbios. Macron expresó que las redes sociales como Snapchat o TikTok tuvieron un “papel considerable” en fomentar los actos violentos.
También añadió que a veces, da la sensación de que los jóvenes creen estar “viviendo en las calles de los videojuegos que los han intoxicado”.

Ha anunciado que en las próximas horas se tomarán varias medidas, entre ellas, eliminar el contenido sensible de las redes y organizar una colaboración entre el gobierno y las plataformas con el objetivo de crear una “respuesta eficaz”.

Desde la muerte del joven de 17 años a manos de la policía este martes, el país galo vive una oleada de disturbios que este jueves se ha saldado, según el Ministerio del Interior, con 875 personas detenidas y 249 policías y gendarmes heridos. Interior también ha confirmado que los manifestantes atacaron 492 edificios públicos, en gran medida pasto de las llamas al igual que 2.000 vehículos incendiados.


No digo que no haya gente que no viva la vida como un video juego, de la misma manera que Don Quijote la vivía como una novela y otros lo han hecho con películas. No sé si le ha llegado el turno a los videojuegos y a las plataformas. Por más que pueda haberlos (creo que sí hay personas que viven su propio videojuego), lo cierto es que la respuesta de Macron se nos queda muy corta para analizar un fenómeno mucho más amplio y que no tiene porqué ser idéntico en todos los casos. Que veamos a la gente hacer lo mismo no significa necesariamente que todos lo hagan por lo mismo.

La respuesta más sencilla es que lo hacen "indignados" por algo que ha ocurrido. Creo que no le hemos dado las suficientes vueltas al concepto de "indignación" o que, quizá, le hemos dado demasiadas.

Creo que no se deben confundir las causas con los vehículos (las redes), si bien el medio es parte del mensaje. ¿Hay una violencia inherente a "Snapchat" o a "TikTok" como quiere creer Macron? Creo que las redes en sí no son las causantes de la violencia. Lo que añora Macron es un tiempo en el que el poder controlaba o vigilaba la opinión. La comunicación horizontal, la no jerárquica, es prácticamente imposible de controlar en un país democrático y controlado por el mundo empresarial de la comunicación sin contenidos, es decir, el de la distribución, el de las redes, el mundo que vive de la circulación de información más que de su contenido.

Si Emmanuel Macron cree que censurando las redes va a controlar la violencia, creo que se equivoca. Lo que Macron hace es simplemente desviar la atención del problema real: ¿por qué un agente de Policía mata a un joven? El problema no es solo de Francia, claro. Lo tenemos cada poco tiempo en los Estados Unidos y ningún país está libre de él.

Quizá el problema no esté solo en esas redes sociales o los videojuegos. Si todos los que participan en la violencia fuera a causa de los videojuegos tendríamos un gravísimo problema. Por eso no creo que sirva de mucho lo que propone, más allá de las dificultades de hacerlo cumplir.

Quizá el problema está precisamente en esa ignorancia de una violencia que existe en la sociedad, con diversos grados y causas, y que va creciendo hasta que estalla en cuanto que encuentra la excusa adecuada. Violencia es, sin duda, el asesinato del joven Nahel; violencia es, sin duda, la respuesta.

La lucha está ahora en la interpretación. Macron le echa la culpa a los videojuegos y a las redes sociales. No creo que llegue muy lejos por ese camino. Las medidas que tome en esa dirección resultarán absolutamente improductivas.

Algunas ciudades francesas, ante los conflictos callejeros, han prohibido el uso del transporte público a partir de ciertas horas. Alguno quedaría satisfecho echándole la culpa a los autobuses.

Me ha llamado la atención de las imágenes que nos suministran, las de un joven encapuchado sobre un coche blanco. Salta y lo patea con una singular forma de rabia. No se enfrenta a la Policía, como hacen los compañeros que están alrededor. Simplemente tiene una lucha con el vehículo que está debajo de él, sobre el que desahoga ¿su rabia, sed de venganza, inconformismo, impotencia? Es un deseo rabioso de destruir que se manifiesta en esos instantes sobre ese coche.

Quizá estamos acumulando demasiadas tensiones, demasiada rabia, demasiada indignación en un sistema demasiado frágil e inconsistente, completamente volcado sobre la imagen y no sobre las cosas que valen como reales.

La violencia es humana; responde a causas que unas veces nos sirven de explicación, de justificación y otras las vemos irracionales. Es un indicador de algo, ya sea en lo personal o en lo social. Hay otras muchas formas de violencia que nos rodean más allá de la causada en esas noches tras un asesinato. No vivimos en una sociedad en paz. 

Quedarse en el caso de Nahel es no pasar de las consecuencias y tomarlas como el origen de todo. Creo que es un doloroso episodio de una larga serie de formas violentas. No se trata de dar la "razón" a nadie porque la violencia es irracional, es deseo reprimido que estalla.

El titular de RTVE.es "Llamamiento a todos los padres". Macron se equivoca. No va a solucionar nada con esas medidas y menos intentado fijar el problema en esas raíces, con ese tono. Si hay algo peor que una medida ineficaz es una interpretación errónea de las causas. No tiene, además, la edad para ser de Gaulle, aunque sí las ganas de serlo.

Nuestra sociedad está interiorizando la violencia que la rodea. Esa violencia es amplia, de lo económico a lo ético. Los estallidos de violencia son respuestas a esa violencia que llamamos normalizada, un continuo acumular de flecos. La violencia es un sistema de traducción que va reconvirtiendo los discursos o hechos iniciales a cada circunstancia. Hay que leerla por encima del contexto; hay que leer su fondo. 

* "Llamamiento a todos los padres" RTVE.es Play 30/06/2023  https://www.rtve.es/play/videos/modo-digital/francia-macron-cupla-redes-sociales-videojuegos-violencia/6925688/ 

lunes, 11 de abril de 2022

El peligro francés

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


La noticia en Francia es doble: la suma por parte de la ultraderecha de un 30% del electorado, por un lado, y el hundimiento de los dos partidos tradicionales, el republicano y el socialista. Si bien el respaldo a Macron parece sobrado por lo manifestado hasta el momento por los participantes contrarios a instalar a Marine Le Pen en el Palacio del Elíseo, las preguntas que deben ser planteadas y resueltas son las que se refieren a las raíces del mapa político, al cambio de un modelo casi bipartidista a estos modelos fragmentarios en los que prácticamente desaparecen partidos que antes eran mayoritarios.

Quedan en el aire francés dos cuestiones: el peso de la abstención habida y su reparto posterior en la segunda vuelta y el grado de obediencia de aquellos que han votado para llevar sus votos a ambos candidatos, Macron y Le Pen. ¿Los que se han abstenido en la primera vuelta, lo harán en la segunda? ¿Los que han participado en la primera, lo seguirán haciendo en la segunda y, además, en el sentido que les han recomendado? Estas dos preguntas son la clave del destino francés, aunque uno tiene más posibilidades que la otra, pero nada es seguro.

El sistema de partidos ha sido históricamente construido por una combinación entre ideología y aparato, es decir, es una organización específica cuyo objetivo es reunir a los votantes en torno a un ideario determinado. Los partidos políticos han ido relativizando el peso ideológico y se han hecho más pragmáticos, lo que hace que su imagen se diluya en beneficio de la unidad personalizada, el candidato. Parafraseando a McLuhan, el candidato es el mensaje. Y esto ocurre en dos sentidos, el del apoyo y el de la negación. Estás dispuesto a votar a un candidato y no tienes la más mínima intención de votar a otros. Ahí reside en gran parte el peligro en Francia.

En RTVE.es se dedica al análisis del futuro de los votos de Jean-Luc Mélechon (21,95%), el tercer candidato más votado tras Macron (27,6%) y Le Pen (23,41%):

Más de una cuarta parte de las personas que afirmaban que iban a votar por Mélenchon en la primera vuelta anticiparon que se decantarían por Le Pen en caso de un duelo entre ella y Macron en la segunda vuelta, según las encuestas de las últimas semanas.

El líder de Francia Insumisa ha afirmado que entiende el "enfado" de sus seguidores tras los resultados de la primera vuelta de los comicios, pero ha insistido en que eso no debe conducir a "cometer errores que serían irreparables".*


Que el 25% de los votantes de un partido de izquierda estén dispuestos a votar a una candidata de la extrema derecha solo puede significar que son anti Macron como parte de esa ideología personificada. Su deseo real es sacarlo del Elíseo, aunque para ello tengan que "cometer errores irreparables", por usar la expresión de Mélenchon. El mismo artículo de RTVE.es señala que Mélenchon ha dicho que no cometan errores, pero no ha dicho expresamente que voten a Macron´, algo que sí han hecho otros. ¿Lo hará en los próximos días o está invirtiendo en su candidatura para la siguiente elección? Demasiada incertidumbre ante un futuro complicado.

En las últimas décadas, el pragmatismo de los partidos ha ido centrando en los líderes el foco de interés, dejando progresivamente el peso ideológico. Esto ha fomentado el crecimiento de partidos, muchas veces como escisiones de grandes partidos, a la vez que su debilitamiento. En ocasiones, algunos políticos han creado partidos personales, con la maquinaria necesaria para poder conseguir su escaño y poco más. En otras, el peso personal ha apostado por objetivos mayores aprovechando el tirón personal, como Berlusconi en Italia, por ejemplo. También Italia ha vivido la desfiguración del mapa político y la creación de un mapa personalizado.

La tendencia a la fragmentación tiene un límite, llegado al cual se produce el movimiento contrario, agrupaciones de múltiples partidos que eligen entre ellos a los líderes que deben ser "mostrados" y utilizados como banderín de enganche. Tenemos ejemplos claros de esto en España.


Lo que sí parece claro es la crisis del modelo de partido, los cambios en su funcionamiento interno respecto al pasado y la forma de proyectarse hacia la opinión pública.

Los partidos políticos son ahora un claro ejemplo de organizaciones que funcionan mediante el análisis de las respuestas de la opinión pública. Los constantes sondeos sobre cómo reacciona la opinión ante cada paso dado permite evaluar las decisiones inmediatas. Ya no se trata de saber "qué quiere la gente", sino de saber "qué quiere la gente cada día", para lo que se dispone de bien organizados estrategas con acceso continuo a las fuentes de datos sobre las intenciones de voto. Se trata de crear después el mensaje que confirme lo que la gente espera tratando de mantener una perspectiva acorde con las expectativas creadas.

Las grandes oscilaciones que ha producido la guerra de Ucrania en las intenciones de voto en Francia nos muestra la alta variabilidad de los electorados, que pueden girar en un momento dado ante una noticia determinada.

Francia, entre otros países europeos, desarrolló leyes para prevenir las entradas de hackers —rusos, esencialmente— cuya función era alterar los resultados electorales con este tipo de informaciones a las que son especialmente sensibles. Este tipo de reacción protectora nos da cuenta de lo fácil que resulta actuar sobre el cuerpo electoral planificando momentos clave en los que incidir. Un atentado, por ejemplo, puede dar un giro electoral y llevarte a perder una elección cuyas encuestas te daban ganador unas pocas horas antes.

La situación francesa es preocupante. Es una de las grandes democracias europeas y un pilar esencial de la Unión. La llegada de un partido de extrema derecha al Elíseo, de un partido con sólidos contactos con la Rusia de Putin, que lo ha financiado (le deben ocho millones de euros a los bancos rusos), es preocupante en un momento en que Europa está amenazada directamente por la guerra y sus efectos en cadena.

Los imprevisibles vaivenes en el tablero de juego de la política hacen que cada elección europea sea mirada con temor a un giro que pueda dar al traste con lo que ha costado tanto crear. El ejemplo claro en es Brexit, en donde la ligereza de los dirigentes de la derecha británica sacó al país de Europa. Las consecuencias las vemos todos los días. Una Europa débil ante las amenazas en sus puertas es el peor escenario y el que todos temen.

Que la suma de las dos ultraderechas francesas supere el 30% de los votos, que haya una fuerte abstención en las presidenciales no son buenos augurios porque marcan un línea peligrosa. Los triunfos en países como Hungría o Polonia de grupos populistas de corte nacionalista hacen ver que el modelo se está deteriorando y que lo seguirá haciendo si no se ponen las medidas necesarias. Estas han de llegar de la inspiración realmente democrática de los partidos. Hasta el momento, la respuesta ha sido intentar absorber las demandas que los populistas predican, lo que no es un buen camino. Por primera vez en España, el ultraderechista Vox ha entrado en un gobierno regional. Lo ha hecho sustituyendo la combinación anterior con un partido centrista al que han ido desmigando entre la derecha y la ultraderecha.


El mapa francés no es demasiado bueno para el futuro y es peligroso para todos, Europa incluida. La Unión es un equilibrio demasiado fino como para resistir muchos de estos ataques a sus cimientos. Lo que vemos ya en algunos países, que acaban siendo sancionados por la Unión, es cada día más desafiante. Las sanciones que se les imponen son compensadas muchas veces por el trato de favor que reciben de Rusia por su apoyo.

Queda una segunda vuelta en Francia. Es la oportunidad de evitar que ese porcentaje de Marine LePen aumente y que la idea francesa de Europa no cambie. Los tiempos están muy complicados para añadirle más aventuras peligrosas.

El voto de ese 25% de la izquierda de Mélenchon que se muestra proclive a apoyar a Marine Le Pen parece una aventura excesiva ante los márgenes que la democracia francesa se puede permitir. También dice mucho sobre el extraño sistema político que hemos creado y sus consecuencias. Cada vez queda más claro a quién favorece la excesiva fragmentación del marco de los partidos políticos. 

* "Mélenchon aglutina el voto de izquierda con más del 21% y su electorado será clave en la segunda vuelta" RTVE.es 11/04/2022 https://www.rtve.es/noticias/20220411/elecciones-francia-melenchon-voto-izquierda/2330122.shtml