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miércoles, 15 de mayo de 2024

Problemas del futuro, ya en el presente

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Hace un par de meses pude ver una película japonesa, "Plan 75" (2022), la ópera prima de Chie Hayakawa, merecedora de diversos premios, pero sobre todo de la atención que apenas se le ha dado por ser una película incómoda quizá. La "incomodidad" del filme —como suele ocurrir— viene dado por la proximidad del tema, por más que nos muestra un mundo relativamente lejano.

Plan 75 parte de la realidad para proyectarla en un futuro tan próximo que casi puede tocarse con los dedos de la sensibilidad. Nos cuenta cómo, en un futuro próximo que apenas de diferencia del presente, Japón desarrolla un plan de asistencia al suicidio al llegar a los 75 años ante la imposibilidad de sostener la población mayor de esa edad. Japón se ha llenado de ancianos y apenas nacen niños (¿les suena?). El gobierno asegura la vida tranquila de los mayores si estos entran en un plan que incluye el suicidio a esa edad, los 75. Los ancianos viven en soledad y tiene asegurados 15 minutos diarios de conversación telefónica para tratar de aliviarles el día a día, hasta que llegue la muerte liberadora, que es para el estado una liberación económica.

Pero la realidad puede dejar a las fantasías cortas. Leemos en RTVE.es el siguiente titular "Japón, entrar en prisión para sobrevivir: 5.000 jubilados roban para ir a prisión y asegurarse comida, techo y atención médica", en un artículo firmado por Fátima Hernández Rodríguez, en el que leemos en su inicio:

En Japón cinco de cada diez hurtos cometidos en tiendas son perpetrados por ancianos, el doble que hace una década. La mayoría nunca había cometido un delito.

Acudir al robo de manera reiterada ha sido la solución que han encontrado estos ancianos japoneses a la precariedad en la que viven. Cometen pequeños robos en tiendas para conseguir ir a la cárcel y así asegurarse, al menos durante el tiempo que dura la condena, un techo, comida, atención medica... y no estar solos.

En Japón, por un hurto de un poco de kimchi (col fermentada) cuyo valor no llega a dos euros (algo más de 300 yenes) se puede condenar a una persona hasta con dos años de prisión, o cinco si se es reincidente.*

 

Ya nos permite acercarnos al problema que "Plan 75" planteaba, la creación de una sociedades envejecidas en las que los ancianos no tienen sitio. La frontera laboral pasa a ser en muchos casos la frontera de la vida digna o, incluso, simplemente de la vida. Esto se va agravar en este futuro que nos ha alcanzado. Y es que no salen las cuentas cuando es la codicia la que se ha erigido en fuerza dominante.

Las diferencias entre lo que nos muestra el filme "Plan 75" y lo que nos cuenta el artículo son muchas... pero no tantas. El problema, en cambio, es exactamente el mismo: ¿qué hacer con los ancianos?

Con los ancianos ocurre algo parecido a lo que sucede con los niños: olvidamos que lo hemos sido en el pasado e ignoramos que seremos ancianos en el futuro. Es un problema del lenguaje: palabras distintas, conceptos distintos ¿seres distintos?

Cuando pensamos en los "ancianos" es que no lo somos todavía y todo parece un problema de otros, un problema del futuro. Pero seremos todos parte del problema cuando nos toque.

Algunas culturas, como ocurre en China, tiene instituido en el ADN que los hijos tienen la obligación de cuidar a sus padres, algo que Confucio dejó claro. Pero las familias de ahora ya no son las de antes, que estaban muy localizadas. Ahora están dispersas por medio mundo, ya no residen en un "hogar familiar" que va pasando de unos a otros y los miembros pueden estar repartidos por varios continentes y pasar años sin verse.

La precariedad que se ha creado para los jóvenes tampoco les permite elegir mucho. Tienen que emigrar, vivir en las pequeñas casas que sus bajos sueldos les permiten o ambas cosas a la vez. En un titular de ayer, con información de RTVE.es y Agencias so nos dice que "El porcentaje de jóvenes con vivienda en propiedad se desploma 37 puntos desde 2011"**

Bajos sueldos, altos alquileres, empleos precarios, emigración... eso es lo que nuestra economía produce con resultados previsibles y peligrosos para el futuro. Para los ancianos hemos desarrollado la "Silver Economy" que es la forma de intentar sacarles los ahorros y bienes a los que hayan podido ahorrar algo en tiempos en los que esto era posible. Pero las crisis de las últimas décadas no han permitido hacerlo, solo a algunos ricos ser más ricos y hacer más pobres a los pobres, además de desmantelar el estado para que ese dinero ahorrado fluya hacia las empresas privadas, algo que va del ocio a las residencias pasando por la medicina y la prolongación de la vida.

Los ancianos que roban en Japón lo hacen acuciados por la necesidad y por la soledad, dos males que intentan paliar entrando en las cárceles. Dicen que ninguno de ellos lo había hecho con anterioridad. No, no son delincuentes. Son personas que han quedad fuera del sistema, tanto laboral, como familiar y social. Del laboral por la edad; del familiar porque apenas tienen hijos o están muy lejos y sin poder sostenerles; del social porque empiezan a ser considerados parias que solo son comprendidos por sus iguales, es decir, los que viven como ellos entre rejas.

No hace falta recurrir a la ciencia-ficción para imaginar este futuro crudo, insensible. La codicia hace que cada vez más solo se considere el lucro como el motor social. Son los efectos de la revolución neoliberal de los 80, del thatcherismo y el reaganismo, de un mundo en el que el único derecho es enriquecerse sin límites, sin necesidad de pensar en los efectos de las distorsiones sociales que se puedan producir.

La pandemia nos ha enseñado lo que hay detrás de las residencias de ancianos, lo que valen sus vidas mientras las pueden pagar. Cada vez automatizamos más y destruimos empleo... y a nadie le parece mal porque nadie se puede imponer entre el deseo de ganar y la posibilidad de hacerlo. Solo se mide la "eficiencia", que es el resultado de invertir lo menos posible con el máximo beneficio. Nadie se atreve a limitar el beneficio porque, gracias a la globalización, puede "deslocalizar" las empresas y crear un paro más alto. Las empresas, por su parte, procuran que lo que hacían dos lo haga uno, firman contratos día tras día para aprovechar las ventajas de contratar y despedir, despedir y contratar. Invierten en aquellas áreas que les permiten mayor control y menos empleo, como ocurre con las automatizaciones y la Inteligencia Artificial. Ya la máquina posibilitó en la revolución industrial al proletariado como mera prolongación de ellas. Ahora tenemos un empleo virtual y un paro real.

Se cierra el artículo así: 

Según el jurista Tatsuya Ota, "el problema de qué hacer con las personas mayores que han cometido delitos es ahora bastante grave, y la sociedad japonesa no los acepta". Por eso, explica, actualmente se están promoviendo medidas destinadas a crear un lugar para esos delincuentes de edad avanzada en Japón.* 

Convertirse en pequeño delincuente —dos años de cárcel por robar un poco de col, como se nos dice— es traspasar una barrera. Es necesario hacerlo para poder disfrutar de la comida en la cárcel y de la compañía de los demás presos. No roban mucho; lo suficiente para estas condenas que les caen cada vez que lo necesitan.

No, no hace falta la ciencia-ficción. En 1973 se estrenó el filme "Soylent Green. Cuando el destino nos alcance", dirigido por Richard Fleischer. Estaba ambientado en 2022, hace un par de años. El destino era descubrir que la población sobrante —que era mucha— se "reconvertía" en alimento para los demás. Así imaginaban entonces el mundo cincuenta años después, en nuestro tiempo. El destino sí nos ha alcanzado ya y lo que ocurre se parece cada vez más a lo que se nos muestra en las pantallas.

Mirarse en Japón es necesario. Tenemos que empezar a pensar en soluciones que no estén movidas por el lucro, que solo busquen el enriquecimiento con los problemas y no sus soluciones. Esto nos afectará a todos. De vez en cuando saltan las alarmas, se nos dan datos y avisos, pero estamos demasiado ocupados en divertirnos unos y en sobrevivir otros. 

* Fátima Hernández Rodríguez "Japón, entrar en prisión para sobrevivir: 5.000 jubilados roban para ir a prisión y asegurarse comida, techo y atención médica" RTVE.es 15/05/2024 https://www.rtve.es/noticias/20240515/japon-entrar-prision-para-sobrevivir-5000-jubilados-roban-para-ir-a-prision-asegurarse-comida-techo-atencion-medica/2462957.shtml

** "El porcentaje de jóvenes con vivienda en propiedad se desploma 37 puntos desde 2011" RTVE.es / Agencias 14/05/2024 https://www.rtve.es/noticias/20240514/jovenes-vivienda-propiedad-desploma-37-puntos-2011/16103568.shtml

miércoles, 31 de agosto de 2022

Japón quiere que los jóvenes beban más alcohol

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Creo que hay pocos ejemplos más claros de cómo funciona el "sistema" con aquello que primero se considera "peligroso" y se suben los impuestos y después "se fomenta" para poder recaudar más por parte del estado.

La noticia la vi primero en Euronews y me causó algo de confusión porque no podía acabar de creer que pudiera ser cierto lo que se nos contaba; algo de exageración habría, me imaginé.

El titular de EPE nos da información detallada "Japón quiere que sus jóvenes beban más alcohol: el consumo medio en bares y restaurantes es de 65 euros al año". El artículo corrobora lo dicho en la primera noticia y no deja de producir asombro ante la "naturalidad" con la que se aborda el problema en Japón: 

La Agencia Tributaria de Japón ha abierto un concurso para recabar ideas de negocio destinadas a promover que los jóvenes beban más alcohol, ante el descenso de su consumo a raíz de la pandemia y la consiguiente caída de la recaudación fiscal.

La campaña, bautizada 'Sake viva!' (un juego de palabras que emplea el término japonés para bebidas alcohólicas y el vocablo castellano), invita a enviar propuestas destinadas a "revitalizar la industria de las bebidas alcohólicas y solucionar sus problemas", según consta en su página web.

El objetivo de la misma es "incrementar el conocimiento entre la población sobre el sector de las bebidas alcohólicas, que está atravesando dificultades debido al covid y a la baja tasa de natalidad, que conlleva que haya menos consumidores", según explicó a Efe un portavoz de la Agencia Tributaria nipona.

Este organismo también trabaja para apoyar a la industria alcohólica nacional promoviendo la exportación de productos como el sake (licor de arroz), "que son una parte importante de la cultura y la tradición de Japón", según la misma fuente.

Ante las críticas que está recibiendo la campaña en las redes sociales por promover hábitos poco saludables, el portavoz señaló que la Agencia Tributaria "no busca que haya un consumo excesivo de alcohol y también trabaja para educar a los jóvenes para un consumo moderado".* 

El principio de la Economía en que se basa esto es que los únicos que no pueden "sufrir" son los llamados "sectores empresariales" ni, por supuesto, las arcas niponas, que deben recibir sus porcentajes para no decaer.

Lo que se busca es muy claro. Lo interesante son los mecanismos retóricos con los que se explica la forma de satisfacer los objetivos que no son otros que la obtención de mayores ingresos para la hacienda japonesa.

Las explicaciones de que no quieren que la gente se emborrache (o enferme), sino que el consumo sea moderado es realmente un ejercicio retórico, que de no ser Japón, pensaríamos que es hipócrita. Pero lo que libra de la hipocresía es precisamente la claridad.

Hipocresía, en cambio, es lo nuestro, que buscamos obtener más ingresos subiendo los precios del alcohol y el tabaco, poniendo normas que aparentan virtud, cuando no son más que mecanismos para incentivar el consumo.

Lo vemos en todas estas celebraciones continuas de fiestas que acaban con la consabida borrachera. Lo vemos con las denuncias contra el llamado "turismo de borrachera", que molesta a unos, que consideran que meten mucho ruido para lo poco que gastan, mientras que hace ricos (no sé si felices) a los propietarios de los "barrios húmedos" de las ciudades, de las zonas de copas, etc.

La apelación japonesa a la "cultura" del sake es igualmente una justificación porque en muchas partes del mundo se reduce la importación de las bebidas alcohólicas gravándolas y así evitar la competencia con los productos propios. La solución es, claro, aumentar el consumo rebajando la edad de la bebida.

España es un país con un grave problema de bebida entre los jóvenes. Ha sido patético ver cómo los propietarios de zonas de bebidas se reivindicaban durante la pandemia diciendo que ello sí cumplían las normas frente a los incontrolados botellones, para lo que reclamaban más liberalidad en las normas. El "botellón" era "competencia desleal, aseguraban.

En Madrid, a la presidenta Díaz Ayuso se la conoce como la "reina de los bares". Su política "aperturística" (nunca mejor dicho) le ha granjeado votos y simpatías. Lo primero es lo primero.

Las celebraciones de fiestas estos días acaban en grescas a las que el alcohol no es ajeno. El descenso de la edad no solo afecta a la bebida (ya se saben las cifras de cuándo se empieza a beber).

Según datos del Ministerio de Sanidad,

El tipo de bebida más consumida entre los estudiantes de 14 a 18 años fueron los combinados (29%). En ambos sexos son el tipo de bebida más frecuente, pero se observó un mayor consumo en las chicas. Además, es el tipo de bebida más consumida tanto por chicos como chicas que se han emborrachado, han hecho binge drinking o han hecho botellón.

El 94,9% de los estudiantes de 14 a 18 años no tuvo ninguna dificultad para conseguir bebidas alcohólicas, tanto si eran mayores como menores de edad. El 37,7% de las personas menores de edad accedieron directamente al alcohol, por ellos mismos (29,2%) o a través de otros menores (8,5%).

Las personas menores de 18 años adquirieron las bebidas en bares o pubs (52,5%), supermercados (52,4%), tiendas de barrio, quioscos o bodegas (50,8%) o discotecas (42%) y el 21,4% en la propia casa. Las consumieron donde las adquirieron (bares o pubs, 53,2% o discotecas, 46,4%) pero también en calles, plazas, parques, playas o espacios públicos abiertos (51,6%) o en las casas de otras personas (43,6%) y, con menos frecuencia, en la casa donde viven (23,9%).

La percepción que tienen los estudiantes del riesgo de consumir alcohol es muy baja, aunque sus consecuencias no son nada despreciables. Así, el 2,7% condujo un vehículo de motor bajo los efectos del alcohol en los últimos 12 meses, siendo más elevado en el grupo masculino que en el femenino (4,0% frente al 1,5% respectivamente). El 18,9% declaró haber viajado como pasajero en un vehículo conducido por alguien bajo los efectos del alcohol (el 20,5% de las chicas y el 17,2% de los chicos). Por otro lado, de los que se emborracharon el último mes, el 16,9% reconoció haberse visto implicado en una pelea o agresión y el 30,6% haber tenido relaciones sexuales sin preservativo. (p.7) ** 

Evidentemente, con estos datos no es necesario estimular nada, simplemente mirar más a otro lado. Está muy bien realizar estudios como este del Ministerio, del Observatorio de la Drogadicción, pero luego tener que enfrentarse a las patronales del sector, tanto productivas como del consumo. De vez en cuando aparecen algunas tímidas insinuaciones de que un "copita" en las comidas "es beneficioso para la salud", que ayuda para prevenir no sé qué, etc. No llegamos tan descaradamente a solicitarlo como los japoneses, pero las administraciones no controlan realmente el consumo. He visto antes muchas discusiones en los supermercados sobre la venta; dejaron de producirse y los viernes y sábados, se llenan de compradores juveniles que salen cargados para hacer sus "combinados".

El alcoholismo es un problema social y más en la juventud, cuando los efectos pueden crear problemas en el desarrollo y además crear futuras adicciones. La prensa se llena de campañas de pueblos para tratar de frenar el consumo de alcohol, principalmente de los jóvenes, durante sus fiestas. No sirve de mucho, visto lo visto. 

La política japonesa incita al consumo y rebaja la edad. El concurso que se ha convocado para crear una campaña de incitación al consumo entre los jóvenes es algo que no acabamos de entender conforme a las políticas estándar, pero "economía" no hay más que una y esa es la que vale. El gobierno nipón ha visto una oportunidad y no la desaprovecha. 

Parece que a las Haciendas no les preocupa mucho la salud, solo que aumenten los ingresos. Los que beben no se oponen, los que venden están contentos y los que recaudan satisfechos. Hay demasiados intereses alrededor del consumo y los mensajes son contrapuestos, los que avisan de los peligros y los que, por el contrario, te invitan a sumergirte en ellos.

¡Todo sea por Hacienda! 


* "Japón quiere que sus jóvenes beban más alcohol: el consumo medio en bares y restaurantes es de 65 euros al año" El Periódico de España (EPE) 18/08/2022 https://www.epe.es/es/internacional/20220818/japon-quiere-jovenes-beban-alcohol-14303520

** "Alcohol 20-21 Consumo y consecuencias". Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones. Monografía alcohol 2021. Consumo y consecuencias. Madrid: Ministerio de Sanidad. Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, 2021.   https://pnsd.sanidad.gob.es/profesionales/publicaciones/catalogo/catalogoPNSD/publicaciones/pdf/2021_Monografia_Alcohol_consumos_y_consecuencias.pdf



viernes, 24 de septiembre de 2021

La cuadrilla

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Nada ha cambiado o quizá va a peor. La política exterior de Trump enfilaba a China y la de Biden, con otras palabras, hace lo mismo.  La sombra del siniestro Mike Pompeo sigue manteniendo su diseño. La creación de la alianza AUKUS (Australia, Reino Unido y Estados Unidos) es solo el esqueleto de lo que Norteamérica está montando en el mundo trasladando el conflicto hacia Asia. Las tres piezas marcan la vigilancia de Europa desde un Reino Unido separado de la Unión y de Asia desde el frente del sur. De esta forma, USA se sitúa en el centro teniendo al Oeste el frente asiático, reforzado por Australia, y al Este el frente europeo, con el centro en Reino Unido.

Eso es solo la base; después se convocan una serie de países intermedios. En Europa, Estados Unidos está degradando su unidad reforzando sus lazos con países periféricos, los que se encuentran en los límites de Rusia y la perciben como una amenaza. Eso obliga a ponerse en manos americanas, comprar armamento. En Oriente Medio, esto se lleva haciendo desde hace mucho con la amenaza de Irán, que ha servido para crear dependencias con países que se sienten amenazados por el desarrollo militar y nuclear iraní. Los grandes negocios de ventas de armas por todo Oriente Medio y el Norte de África ha sido uno de los "éxitos" de la época Trump, liberando material bélico que no lo había sido hasta el momento. De la misma forma, se le dará a Australia un poder estratégico mayor con el acceso a los submarinos nucleares, que serán los que sustituirán a los franceses, que se quedaron por el camino.

Cada vez se repite con más fuerza que Biden está manteniendo y ampliando la política de Trump. La decadencia del liderazgo norteamericano se compensa con un aumento del peligro de conflictos en las zonas que se han extendido ya por todos los frentes del planeta. El objetivo, declarado por la propia Casa Blanca, es "frenar a China".



En la CNN, leemos el análisis de Ben Westcott con el titular "US-China policy: Biden is bringing together Japan, Australia and India to stare down China".

 

Forget France, AUKUS and nuclear-powered submarines -- one of the most important moments for the future of US influence in Asia is due to take place on Friday in Washington.

US President Joe Biden is holding the first in-person meeting of the Quadrilateral Security Dialogue, better known as "the Quad," an informal strategic forum of the United States, Australia, Japan and India -- all democratic countries with a vested interest in countering China's rise in Asia.

Biden will be joined in Washington by Japanese Prime Minister Yoshihide Suga, Indian leader Narendra Modi and Australian Prime Minister Scott Morrison to discuss "promoting a free and open Indo-Pacific," according to the White House.

The meeting comes at a time of great change for US policy in Asia. As the Biden administration moves to strengthen its diplomatic partnerships in the region, Japan is taking an increasingly hawkish view of China's military buildup. At the same time, Australia's AUKUS defense pact with the US and the United Kingdom has solidified Washington's commitment to Asia while making some important Southeast Asian partners uneasy.

At this critical point, what the Quad chooses to do next is more important than ever. Australian Strategic Policy Institute senior analyst Malcolm Davis said compared to its early roots under the George W. Bush administration, the Quad had evolved from a "low key political and economic dialogue" to a very significant player in the Asia Pacific region.

"The Quad is not an Asian NATO ... but at the same time it is clearly moving in the direction of a cooperative security approach," Davis said.*


Uno de los principios básicos en la psicología y, por extensión, de la política, que no deja de ser una actividad humana, es que lo que esperamos de alguien acabará determinando su comportamiento. Si yo trato a alguien como un criminal, acabará respondiendo de esa forma. Los "enemigos" pueden nacer antes en la imaginación que en la realidad.

La incapacidad de los Estados Unidos para aceptar el crecimiento y desarrollo de China está acorde con su propia pérdida de liderazgo por sus propias acciones. Lo ocurrido en Afganistán recientemente es solo una muestra. El líder arrastra a los países a una guerra de 20 años, que acaba teniendo consecuencias en sus propios territorios, para dar después un portazo dejando colgado a un país y a los aliados, que se siente como marionetas en un juego que depende de quién esté en la Casa Blanca. Lo ocurrido en Afganistán es continuación de lo ocurrido en Siria y podrían citarse varios casos más. Estados Unidos pasó del líder que pide aliados, al que los desprecia mediante la apelación a ese elemento oscuro llamado los "intereses norteamericanos" que nadie sabe muy bien qué significan más allá de su propio mantenimiento como potencia. Para ello ha debilitado a Europa fomentando el Brexit (recordemos las palabras de Trump al respecto, en primer término, y frente a Rusia. Pero la jugada del Brexit ha sido lesiva para Reino Unido cuya independencia le ha hecho depender ahora de las políticas de Washington.

Esa "no-OTAN" que han creado es un cerco físico, llevado a las mismísimas fronteras de China con el riesgo que se está creando. La cuestión es crucial para las próximas décadas en todo el mundo, ya que el conflicto que se puede estar creando es enormemente peligroso.



El objetivo expreso es ahogar económicamente a China, cortar los lazos de producción que se han creado por las propias empresas norteamericanas y europeas mediante sanciones y aranceles, como hizo Trump, pero con la excusa de un peligro bélico que se basaría en algo que no ha ocurrido: invasiones a Japón, Taiwán y la India. Todo esto se alienta desde una movilización mediática que crea un cinturón de recelo frente a China.

Trump lo tenía muy claro. Lo intentó con sanciones a las empresas norteamericanas que siguieran produciendo fuera, tanto en China como en México. Pero las empresas norteamericanas se van a China o México por algo. En el caso chino, la cuestión va mucho más allá de una producción más barata. China tiene su propia tecnología puntera y eso es lo que decidió los ataques, cuyos puntos más significativos fueron el caso Huawei y la cuestión del 5G. Estados Unidos no puede dejar pasar el control de las comunicaciones en todo el mundo, un punto que no solo tiene que ver con la "vigilancia y control", sino con los "negocios de la información", es decir, el doble uso de los datos recabados a través de todos los dispositivos conectados en el planeta. El sueño americano es poder disponer de ellos. Para esto se ha espiado a los países europeos —reciente caso con la ayuda de Dinamarca—, cuya independencia de los Estados Unidos se teme, especialmente si se establecen lazos fuertes con China.


Europa se ha resistido a toda esta dialéctica del enfrentamiento porque no hay una base y, especialmente, porque se construyen lazos en la producción y el desarrollo. Hay muchas cosas que hay que cambiar en las relaciones con China, indudablemente, pero está claro que es más fácil hacerlo desde las negociaciones que desde una perspectiva de aislamiento. Hay que equilibrar muchas cosas, pero The Quad no tiene como objetivo arreglar nada, sino establecer un cordón alrededor de un país hasta sus mismas fronteras. Señala el artículo de Westcott en la CNN:

 

The Quad was initially proposed in 2007, but was put on hold for a decade until it was revived under former US President Donald Trump amid China's rise as an economic and military superpower.

The diplomatic environment in Asia has changed markedly since that 2017 revival -- and the Quad has taken on a greater significance.

In April 2020, relations between Australia and China took a major downturn after Australia's Morrison called for an independent investigation into the origins of Covid-19. Beijing retaliated by imposing punitive restrictions on Australian goods and the relationship is yet to recover.

Meanwhile, ties between Washington and Beijing that deteriorated under Trump have faltered further under Biden as the US solidifies its diplomatic partnerships in Asia with a view to containing China.

The new American outreach was enthusiastically welcomed in Australia and earlier this month the two governments joined the UK to announce AUKUS, an agreement by which the three nations would exchange military information and technology to form a closer defense partnership in Asia.

Japan has also welcomed greater US involvement in the region. After attempting to pursue a warmer China policy in the early years of Chinese President Xi Jinping's time as leader, Japan has grown increasingly wary of Beijing over the past year.

In an unusually blunt interview with CNN in September, Japanese Defense Minister Nobuo Kishi said Japan would "resolutely defend" its territory in the East China Sea "against Chinese action."*

 

Como se puede apreciar, la política de Trump sigue a través de los trumpistas anteriores; tanto Johnson como Morrison hicieron muy buenas migas con el ex presidente. Pero Biden las ha intensificado. Es más fácil unirse con la idea de crear una situación de peligro (en este caso con muchos focos) que justifica el liderazgo y la inversión militar, que luego se vende.

Todo esto, además, lo que está haciendo es crear un fuerte sentimiento nacionalista que está reforzando el liderazgo de Xi Jinping y justificando la inversión en un ejército más poderoso ante la presión en la zona, que llega hasta sus mismas fronteras. Pero esto es algo que los Estados Unidos utilizan en una espiral para justificar más presión, vigilancia y sanciones: más presión sobre China implica más armamento y más armamento implica más presión sobre China.



La retórica en el texto citado es realmente pedestre. Por mucho que se trate de hacer ver que es una especie de "agencia de la democracia" frente a las amenazas del mundo, la triste realidad es que no es más que un intento de control para evitar perder el liderato. La mala suerte de Biden es que Trump no tenía pelos en la lengua, mientras que él carga con su visión buenista y liberadora de demócrata. Pero los intereses, no perder el liderazgo, quedaron claros con Trump. Lo que se está haciendo al dividir Europa para mantener el control es también muy claro, como han descubierto los franceses ante los australianos. Es un indicador de por dónde van las cosas.

Al buscar aliados entre los países (Japón e India) que tienen conflictos territoriales con China, Estados Unidos está tomando partido en esos conflictos. Eso dará fuerza y osadía a cualquier gobierno que se sienta respaldado por los Estados Unidos y demás apoyos militares. Y etso hace aumentar el peligro de choques.

El gran peligro es un desliz, un error o una fricción deliberada que cree un conflicto reducido, pero que justifique sanciones e impida mantener las relaciones con China cortando su desarrollo. Un ejemplo interno lo tenemos en el caso de Hong-Kong en donde se fomentan las fricciones. Las propias empresas mundiales, especialmente las norteamericanas, están interesadas en el mercado chino, por lo que asistimos a muchas paradojas. China tiene así el poder de sus propias sanciones en las ventas, ante lo que protesta airado de nuevo el sistema productivo norteamericano, que tiene problemas para vender ya sea por sanciones o por boicots. ¿Pretenden los dirigentes norteamericanos que los ciudadanos chinos compren sus productos después de lo que están aguantando?



 Al comenzar el año 2017, la BBC hablaba de descalabro mundial si se tensaba la economía mediante un conflicto con China: 

Contrariando la política oficial estadounidense desde el reconocimiento de China en los 70, Trump dialogó telefónicamente con la presidenta de Taiwan Tsai Ing-Wen, provocando una dura respuesta china que el presidente electo estadounidense contestó con un Twitter desafiante:

"¿Acaso nos preguntó China si estaba bien que devaluaran su moneda con lo que afectan la competitividad de nuestras compañías, subir los impuestos en nuestros productos o tener un fuerte complejo militar en el Mar Chino?", escribió Trump.

El llamado telefónico y el Tweet apuntan a un unilateralismo a ultranza estadounidense: no la mejor receta para un escenario internacional moderadamente armónico.**




El tiempo le ha dado la razón. Los malos modos de Trump han sido transformados en las arengas democráticas y defensivas de Joe Biden. La excusa de la "defensa" está entremezclando los móviles económicos de Estados Unidos con otros de orden diferentes, como son los de India y Japón con China. Recordemos que esta zona iba a crear su espacio de coordinación económica hasta que Estados Unidos intervino creando conflictos que impidieran el avance de la economía china. La mayor parte de los países de la zona quieren una convivencia armónica con China y aprovechar sus mercados, además de estar absorbiendo una parte de la producción china.

Todo esto se fue al traste con Trump y sigue con Biden. Las predicciones que muchos hacen son sombrías.

 


* Ben Westcott "US-China policy: Biden is bringing together Japan, Australia and India to stare down China" CNN 24/09/2021 https://edition.cnn.com/2021/09/23/asia/us-china-india-australia-japan-quad-intl-hnk/index.html

** Marcelo Justo "Trump, Brexit, elecciones europeas y otros enigmas de la economía para 2017" BBC 3/01/2017 https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-38402763

jueves, 1 de abril de 2021

La guerra que vendrá

Joaquín Mª Aguirre (UCM)



Quizá los lectores de La Vanguardia se asustaran un poco al leer el titular que el diario les ofrecía: "Las fuerzas armadas francesas se preparan para una guerra de alta intensidad". El titular podría parecer exagerado, pero se ciñe a la realidad: Francia está cambiando su estrategia en la misma medida en que lo están haciendo otros. Puede decirse que esta dinámica —uno empieza y otros le siguen— es característica de un sector en el que la preparación lo es todo.

El artículo publicado reproduce el aparecido en The Economist y tiene un indudable interés en un mundo que se debate —como España— en si se puede ir de vacaciones, si la mascarilla nos dejará marca si nos la ponemos en la playa, si Iglesias seguirá mandando desde la sombra o si Ayuso le quitará el asiento a Casado, todos ellos asuntos trascendentales de los que no podemos apartar nuestra mirada, excepto para seguir La Isla de las tentaciones o similares.


Tras contarnos los distintos movimientos de renovación del Ejército francés, las maniobras militares que están realizando para su entrenamiento, el artículo nos explica los cambios y su sentido:

 

Hace treinta años se dedicaban básicamente a operaciones de mantenimiento de la paz. En la última década, se centraron en la lucha contra la insurgencia y el terrorismo, bien en el extranjero (Operación Barján en el Sahel) o en territorio nacional (Operación Centinela). Sin embargo, en su visión estratégica para 2030 publicada el año pasado, el general Thierry Burkhard, jefe del ejército francés, subrayó la necesidad de prepararse para un conflicto de alta intensidad, interestatal. 

"Tenemos que prepararnos para un mundo más peligroso", declaró recientemente el general Burkhard a The Economist. Eso exige lo que denomina un "endurecimiento" del ejército de tierra. En la actualidad, Francia mantiene 5.100 soldados en el Sahel como parte de Barján. Las operaciones futuras "podrían involucrar varias brigadas o una división", es decir, entre 8.000 y 25.000 soldados. La necesidad de cambiar de escala en la próxima década, dice el general, hace necesaria una combinación de reformas: un reclutamiento más exigente, inversión en equipos modernos, estructuras organizativas más sencillas para que el ejército sea más ágil y un entrenamiento más duro para un conflicto mayor. "Se nos pondrá a prueba de forma cada vez más brutal", afirma. "Tenemos que asumirlo."*

 


Lo expresado en los dos párrafos anteriores es preocupante. El mundo se ha encogido y se han trazado lazos múltiples, unos positivos y otros negativos. En estos días hemos comentado los peligros de crear conflictos cuyo alcance es imprevisible si se desencadena, para lo que una sola chispa puede ser suficiente. ¿De qué naturaleza sería "la chispa"? Eso es lo que hay que tratar de resolver para evitarla a menos que el pensamiento o los intereses nos arrastren hacia conflictos que acaban siendo bélicos.

El paso del "mantenimiento de la paz" a "lucha contra la insurgencia y el terrorismo" ya es un indicador de la evolución que nos trae al momento presente.

Todo el aparato de seguridad que se creó tras la segunda Guerra Mundial estaba destinado a evitar guerras como las que nos dejó el S. XX, la primera, llamada "Gran Guerra" o "Guerra Europea" y la segunda extendida por todo el globo y, sin discusión, "Mundial". Los grandes conflictos se frenaron tras la transformación en Guerra Fría con toda una serie de puntos calientes como fueron las guerras de descolonización y los puntos como Corea y Vietnam, que duró hasta mediados de los 70. Otras tomaron el relevo, como los conflictos de los Balcanes o Afganistán.

El 11/S marcó un cambio en la situación mundial y el terrorismo se transformó en guerra abierta con la invasión de Irak. El salto sirvió para generar más terrorismo y sus consecuencias fueron la conversión de todo el norte de África y Oriente Medio, además de otros puntos en el Golfo, en un conflicto permanente que todavía está por resolver. La invasión rusa de Ucrania y la anexión de Crimea trasladaron a las fronteras europeas internas lo que ya estaba en las externas con la aparición del Estado Islámico, con el que se fusionaron los escenarios de guerra con los del terrorismo, una combinación que convertía el planeta en un imprevisible campo de batalla. Atentados y conquista de territorio fue el salto que supuso el paso de Al Qaeda al Estado Islámico, de socializar el dolor a la ocupación de ciudades y territorios, de la bomba al bombardeo, del grupo terrorista al ejército de conquista.




Hace tiempo que el terrorismo se ha modificado según el patrón de los "lobos solitarios" o de grupos residentes descontentos con su situación e ideologizados en lugares que van de cárceles y mezquitas a escuelas. Los atentados están muchas veces sujetos al azar de con quiénes se encuentran y acuchillan, otra modalidad.

Las noticias más terribles llegan del interior de África, recorrida por ejércitos de asesinos ideologizados y siembran el terror mediante asesinatos masivos de poblaciones, secuestros de niñas en las escuelas y otras modalidades desgraciadamente frecuentes en nuestros medios. África es un caos peligroso, con zonas de pobreza, hambrunas y muerte, que está siendo abandonada provocando flujos migratorios que huyen de mafias, asesinos y gobiernos corruptos para encontrarse con mafias, violadores y traficantes de mano de obra cautiva entre otros muchos males. Pero todo parece mejor que lo que dejan atrás, aquello de lo que huyen los que tienen el valor de hacerlo o no les queda más remedio. Si nos trasladamos a Centroamérica, otros panoramas de violencia se nos ofrecen hasta llegar al tapón de la frontera mexicana donde les está esperando más violencia.




Pero no es a todo esto a lo que le teme el Ejército francés, no es aquello por lo que se prepara. El artículo nos ilustra sobre el problema:

 

Los generales franceses consideran que tienen más o menos una década para adaptarse. Los grupos lo abarcan todo, desde la escasez de municiones hasta la resiliencia de la sociedad, incluido el hecho de si los ciudadanos están "preparados para aceptar un nivel de bajas que nunca hemos visto desde la segunda guerra mundial", dice uno de los participantes. El espectro de la guerra de alto nivel está ya tan extendido en el pensamiento militar francés que el escenario tiene su propio acrónimo: HEM, o "hipótesis de enfrentamiento mayor". Los presuntos adversarios no se identifican, pero los analistas no sólo apuntan a Rusia, sino también a Turquía o a un país del norte de África.*

 

Ponerle el nombre a la cosas o ideas es un primer paso para que estas circulen y sean desarrolladas y finalmente aceptadas como parte de la realidad. Supongo que es obligación de los militares franceses o de cualquier otro país prepararse para lo peor, pero también es cierto que es tarea de muchos otros tratar de evitar que lo peor ocurra.

Desgraciadamente, el mundo crece en tensión sin que quienes tienen la tarea de rebajarlas o evitar que se produzcan lo hagan, lo que a su vez realimenta el sentimiento de que hay que armarse para defenderse de lo que "inevitablemente ocurrirá".



El fenómeno de rearme es un hecho. Son muchas las noticias que tenemos sobre el aumento del poder nuclear británico, las inyecciones estadounidenses, los misiles de Irán o Corea, el crecimiento de la Armada china, etc. etc. Las armas llaman a las armas y estás se acaban utilizando.

Hace unos días la prensa prácticamente ignoró las nuevas declaraciones del Secretario General de la OTAN sobre establecer acuerdos de defensa con la India. Las declaraciones son una muestra más del clima anti chino. Sabemos que incluir, aunque sea como invitado, a un país bastante alejado de Europa o, si se prefiere, del Atlántico Norte, supone un pacto de intervención conjunta en su defensa. Esto, en un clima de tensión por los choques fronterizos con China, es crear una zona de altísimo riesgo en donde cualquier incidente se pueda transformar en un detonante que arrastre a un conflicto de envergadura difícil de calcular.

Pero se va más allá. Se pretende crear una OTAN asiática cuya finalidad única es crear ese frente anti chino al que Europa, lógicamente, se resiste. La idea de Trump no parece que sea mal acogida por la administración Biden, empeñada en jugar con fuego desde sus inicios. ¿Admitirá China que la cerquen desde la India hasta Corea del Sur? Eso sin contar el frente que tiene en el Oeste con los problemas islamistas.



The Japan Times especulaba hace unos días sobre qué actitud debería tomar Japón si China atacara Taiwán para anexionarlo. El artículo iba señalando las distintas posibilidades, dado que Japón tiene limitado su ejército constitucionalmente. Otros periódicos de la zona se dedicaban a especular igualmente sobre esas posibilidades.

Por todas partes estamos viendo que el armamento pasa a ser una prioridad. Lo hemos visto en Oriente Medio con las compras de armas por parte Egipto, Emiratos, Arabia Saudí, Israel. La aceptación de Israel por parte de algunos países árabes se hizo mediante la "compra" de armamento sofisticado a los Estados Unidos de Trump, además de lo comprando a Francia y a Italia para comprar silencios y evitarse problemas de sanciones.



Las acciones de Trump consistieron en unir a todos contra Irán, haciendo romper los acuerdos y pactos sobre desarrollo nuclear, y vender armas a todos los países de la zona, elevando el riesgo en la zona. Irán, a su vez, establece acuerdos con países a los que Estados Unidos se enfrenta por el control económico, como es el caso de China. Las enemistades norteamericanas obligan a juntarse con el fin de fortalecerse y disuadir.

Por lo que vemos, aquí nadie se disuade sino que se persuade. Si los militares tienen la obligación de velar por la seguridad, los políticos y los ciudadanos tiene la obligación de hacer un mundo más seguro para todos.

Destapar todos los posibles escenarios de conflictos en Europa (Ucrania), Oriente Medio (de Turquía a Libia) en Asia (China, India, Taiwán, Corea del Norte), África (múltiples focos)... sumados a los que ya está abiertos es una perspectiva terrorífica. Lo es más si pensamos que están creciendo y que los agentes implicados, con Estados Unidos en el centro o en un lateral, son cada vez más fuertes dado el aumento armamentístico en todas las zonas.

Es todo tan insólito que The Japan Times consideraba "inimaginable" hasta hace poco la perspectiva de que las tropas norteamericanas pudieran asentarse en Taiwán, reproduciendo a la inversa una nueva "crisis a la cubana". pero siendo ahora China quien deba responder. Este escenario puede convertirse en un problema gigantesco si se produce.



El artículo reproducido en La Vanguardia se cierra con una reflexión sobre el panorama de Francia muy poco tranquilizadora:


Además de Europa oriental, Francia está cada vez más preocupada por el sur. En el Mediterráneo oriental, Francia y Turquía se han enfrentado por Libia, Siria y Chipre, con el envío por parte de Macron de dos aviones de guerra y una fragata a aguas griegas en agosto pasado. Además, Francia está muy involucrada en el Indo-Pacífico, región en la que sus territorios de ultramar cuentan con 1,6 millones de ciudadanos franceses y 7.000 soldados. Francia ha mantenido una presencia naval constante en la zona.

El problema es que la armada sólo dispone de 15 buques de superficie importantes para ocuparse de todos esos asuntos, señala el almirante Pierre Vandier, jefe del Estado Mayor de la Armada francesa. "Todos los europeos nos encontramos sobre hielo fino. Nuestras fuerzas tienen que esforzarse por hacerlo bien en el Atlántico, hacerlo bien en el Mediterráneo, hacerlo bien en el Golfo y hacerlo bien en el Indo-Pacífico". Priorizar entre esos escenarios ya no compete a las fuerzas armadas, dice, sino que es "una decisión política" de Macron o su sucesor. "Tendremos que elegir, eso seguro."*

 

¿Qué es lo que ha cambiado en muy poco tiempo para que pasemos de un escenario de comercio internacional global a un de temores a conflictos HEM, por usar el tecnicismo de The Economist? Eso es lo que habrá que empezar a plantearse entre todos antes que sea demasiado tarde y cualquier chispa nos haga llegar a las manos. Tanta preparación para la guerra que vendrá no deja de ser inquietante.  Lo es más que no se oigan voces pidiendo calma.

 


* "Las fuerzas armadas francesas se preparan para una guerra de alta intensidad" La Vanguardia / The Economist https://www.lavanguardia.com/internacional/20210330/6616738/fuerzas-armadas-francesas-preparan-guerra-alta-intensidad.html