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viernes, 19 de septiembre de 2025

Transfobia

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Una de las obsesiones de la ultraderecha mundial es la transfobia, de la que ha hecho bandera, Decimos "mundial" porque actúa coordinada y en todas partes repite el mismo modelo sin apenas variantes locales.

Hemos visto en estos días pasados como el "santo súbito· norteamericano, Medalla de la Libertad concedida por Trump entre otro honores, daba por supuesto que una parte importante de los tiroteos era realizado por personas trans, que para ellos es una forma de comportamiento y de ser criminal. Quien le mató no era trans, desde luego, lo que causó cierta decepción a los ultraderechistas del planeta que hubieran sido felices de haberse conformado sus teorías de que las conspiraciones empiezan en los genes y en la negación de la voluntad divina.

En RTVE.es podemos leer una nueva forma de ataque: la afirmación de que las esposas de los mandatarios mundiales que no pertenecen a la ultraderecha han sido hombres en su nacimiento. Se da así una nueva forma de ataque a los que no les siguen sus directrices. En este caso, la noticia se refiere a la esposa del presidente francés. Emmanuel Macron. Pese a la simpleza del asunto, les debe funcionar entre sus propios seguidores que ven así reafirmadas sus creencias conspiranoicas. No dicen en RTVE.es lo siguiente;

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, y su esposa, Brigitte Macron, llevarán pruebas fotográficas y científicas ante un tribunal estadounidense para demostrar que es una mujer biológica, según ha contado a la BBC el abogado de ambos, Tom Clare. La pareja presentará la documentación en una demanda por difamación interpuesta contra la autora y comentarista Candace Owens, quien difundió que Brigitte Macron nació siendo hombre.

El abogado de los Macron ha señalado que se emitirá un testimonio pericial de carácter científico y que la pareja está dispuesta hacer lo que sea necesario para "aclarar las cosas”. Según ha indicado Tom Clare, se presentarían ante el tribunal fotografías de Brigitte Macron embarazada y criando a sus hijos.

Los bulos que aseguran que Brigitte Macron es una mujer trans

Brigitte Macron ha sido víctima de una narrativa desinformativa recurrente en Internet que presenta a las esposas de líderes políticos como mujeres transgénero. En la red social X difundieron una imagen en la que a la izquierda aparece ella y, a la derecha, una instantánea de una persona con rasgos masculinos. La comparativa circuló junto a mensajes que aseguraban que “Brigitte Macron es hombre”. Es falso. En VerificaRTVE ya te explicamos que esa foto no es real y que hay indicios de que la instantánea está editada con herramientas de inteligencia artificial. *

Uno se pregunta hasta dónde pueden llegar estos energúmenos a los que constantemente se les dan herramientas tecnológicas y comunicativas para hacer llegar a todos los rincones sus estúpidas maldades.

Algo falla en esta sociedad de la (des)información para que tengas que presentar pruebas ante un juzgado de quién eres frente a este tipo de bulos. Evidentemente el hecho de que esto sea un gigantesco negocio y que esté asentado en los Estados Unidos de Trump ya nos dice algo. Hacen falta muchas cosas y sobran otras tantas para que esto funcione tal como se planteó en los inicios de Internet, algo hoy completamente naif cuando vemos a qué hemos llegado, a la sociedad polarizada que hemos construid en la que una gran mayoría ve esto como aceptable, como parte del juego político normalizado.

El ideario y el método de la ultraderecha (y no solo de ella) son muy claros. Su parte ideológica es el "anti" —anti feminismo, anti diversidad sexual, anti igualdad...— y radicalismo en la tenencia de armas (USA), dogmático religioso, un mal entendido sentido de la familia, racismo y xenofobia y las variantes locales (anti europeísmo, por ejemplo).

Pero lo del odio a lo trans e identificar a las esposas de los dirigentes a los que tienen en el punto de mira es algo relativamente novedoso, al menos poco difundido hasta que ha salido la noticia de la necesidad de presentar pruebas de la condición biológica, como ocurre con la esposa de Macron.

Es un "mix" de odios concretados en una persona. ¿Servirá de algo que presenten las "pruebas"? Puede que logren demandar a algunas personas que buscando notoriedad se expusieron públicamente atacando a los Macron, pero lo peor de este sistema es que siempre tendrán una excusa, una justificación para poder seguir difundiendo las falsedades por la sencilla razón que es lo que muchos quieren creer.

Esto no hay quien lo pare porque hay demasiados intereses detrás. La ultraderecha crece no porque tenga razón, sino porque las razones importan cada vez menos en la sociedad polarizada, una sociedad cada vez con más prejuicios y que, complaciente, le importa poco tenerlos.

No es fácil vivir en este mundo rodeado de este tipo de noticias falsas y biliosas, pero se trata precisamente de eso, de ponértelo difícil. 

 

* Lara Huwyler (RTVE)- VerificaRTVE" Los Macron presentarán pruebas científicas para demostrar que Brigitte es mujer: claves de un bulo recurrente" RTVE.es 18/09/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250918/macron-presentaran-pruebas-cientificas-demostrar-brigitte-no-mujer-trans/16734570.shtml

sábado, 5 de julio de 2025

Prevenir y curar o la ola reaccionaria

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Quizá hay demasiadas cosas que no nos acabamos de creer, que pensamos que son circunstanciales, que pasarán pronto. Las relativizamos y evitamos hablar mucho de ellas. A veces se esconden bajo una etiqueta particular que evita que veamos sus verdaderas dimensiones —¿existe trumpismo más allá de Trump?—.

Hay que analizar bien lo que está pasando en los Estados Unidos y, en especial, lo que nos está llegando desde los Estados Unidos, dos fenómenos distintos. Del primero nos distanciamos pensando que es algo que les pasa a otros; el segundo resulta molesto, pero no nos va a hacer cambiar.

Hace algún tiempo que muchos grupos sociales que han luchado por derechos para todos se empiezan a dar cuenta y denunciar los retrocesos que perciben. Los cambios que se dan allí tienen su reflejo aquí de una u otra forma. Este es un cambio diferente a otros. Cuando en los Estados Unidos había un cambio progresista, se les copiaba, se empezaba como moda y se acababa con cambios sociales profundos. Hoy lo que nos llega de los Estados Unidos es lo contrario, una ola reaccionaria. Pero los tiempos han cambiado y los Estados Unidos, pese a las quejas de Trump, tiene herramientas de todo tipo —amenazas, chantajes, retiradas, aislamientos...— para imponer por las buenas o las malas un punto de vista, unas condiciones que afectan a la vida de todos y a la percepción de la persona y la sociedad, que afectan a la educación, al empleo público, a la inversiones, al medio ambiente, a la visión de la Ciencia...

En RTVE.es nos hablan de uno de esos elementos que llegan desde los Estados Unidos y que se traduce en actos peligrosos, El artículo lo firma Sofía Soler y lleva por titular "Las empresas reducen sus campañas del Orgullo LGTBIQ+: la ola reaccionaria de EE.UU. se siente también en Europa". En él se nos dice: 

Dos de cada cinco empresas en Estados Unidos han reducido sus campañas por el Orgullo LGTBIQ+ este año. Así lo concluye la consultora Gravity Research, especializada en riesgos corporativos y problemas de reputación tras encuestar sobre sus intenciones a directivos de las principales compañías del mundo. La premisa de "sigue el dinero" para identificar corrientes profundas se cumple en esta ocasión y también en el hecho de que ninguna de las empresas encuestadas quiera aumentar su compromiso con los derechos de gays, lesbianas, bisexuales, transexuales, intersexuales y queers.

El dinero es la prueba, pero las causas no son (solo) económicas: el 61% de las empresas citan la presión desde la nueva administración de Donald Trump como la principal razón para cambiar su estrategia este Orgullo, de acuerdo con el estudio publicado en abril. Le siguen la amenaza de una reacción de los consumidores y activistas conservadores (39%) y de los legisladores del Partido Republicano (20%). Son menores las exigencias percibidas desde los propios consejos de administración y las plantillas (9%), mientras el temor a una respuesta de activistas y consumidores de izquierdas se reduce al 7%.

En su primera semana al mando, el presidente de Estados Unidos firmó una orden para acabar en la administración federal con todas las políticas y los programas de "diversidad, equidad e inclusión", conocidos bajo las siglas DEI. La decisión suponía cortar la financiación de esas políticas, que Trump considera "discriminatorias" y contrarias a la meritocracia, pero, ¿cuánto ha llegado a España de esa ola reaccionaria?* 

El trumpismo es una etiqueta simplificadora de lo que hay detrás. Es una fórmula que en la comunicación política personaliza la ideología para concentrar en una figura todo un movimiento más amplio e intenso. La gente, piensan, ya no se maneja por ideas sino por figuras en las que se personalizan sus filias y fobias. Es la muerte de la ideología como etiqueta y el ascenso de una forma de personalismo empatizante que detecta gracias a las herramientas obtenidas desde el mercado las conexiones con el líder. Han descubierto el cesarismo mediático, que la gente se adhiere emocionalmente y luego, si es necesario, lo racionaliza. 

Se trata de dirigir la ira y los miedos, las insatisfacciones, contra una serie de grupos que van desde los migrantes a los LGTBIQ+ pasando por la misma Ciencia, especialmente contra vacunas, cambio climático, etc.

La creación de mentes simplistas se traduce en líneas de acción de diverso tipo —económicas, ataques y persecuciones, prohibiciones...— alentadas desde las redes sociales, que es la herramienta que permite canalizar el odio anónimo, la ira desahogada de la oscuridad del anonimato o de pseudónimo. Es lo que acaba convirtiéndose en discursos de odio y especialmente, como nos cuenta el artículo, en el miedo a ser puesto en el punto de mira de los grupos o del poder, como ocurre ya en los Estados Unidos, con una administración que desmonta las ayudas y persigue a los que se les oponen.

Enzarzados en sus disputas locales, nuestros partidos no parecen darse cuenta de a lo que se enfrentan. Prefieren usarlo como argumento general, endosárselo a otros como acusación en este peloteo inacabable en que nos hemos convertido.

Todo esto lo aprovecha una ultraderecha que aprende de lo que se hace en los Estados Unidos y que lo aplica allí donde puede, como vemos con Vox. La debilidad crítica de la política española hace que quedemos en manos de grupos que ven aumentado su poder respecto a lo que sacan en las urnas por las políticas de pactos. 

Los estudios sobre la situación española detectan un incremento de la ultraderecha y, como nos decían ayer después de una encuesta, el aumento importante de jóvenes que creen ya en que un gobierno autoritario es mejor que uno democrático. Esto está producido en gran parte por la proliferación de los discursos de odio, pero de una forma más importante por el "mal ejemplo" dado por los partidos mayoritarios, que se suponen democráticos. Esta guerra absurda en la que llevan más de una década metidos es el principal alimento para que crezca el extremismo, en especial el de la ultraderecha que sí tiene un plan internacional coordinado y de apoyo mutuo.

El miedo a participar en algo que lleve la etiqueta "diversidad" o cualquier otra que rompa con los estándares de la ultraderecha y sus pilares "divinos" y "naturales" es creciente. Hemos tratado aquí hace unos días el caso de los anuncios en el Metro de Madrid en favor de las "familias numerosas", pero también una forma de ir contra los que no hagan esa apuesta. Es una variable de lo que supuso en la campaña electoral norteamericana el ataque contra las poseedoras de gatos (las cat ladies) que no tenían hijos, considerándolas anti norteamericanas y poniendo a Kamala Harris como objetivo.

La ultraderecha usa estas líneas como primarias en su política, lo que le permite atacar, prohibir, etc. todo lo que se oponga, por ejemplo, a tener hijos.

Lo ocurrido en la Hungría de Viktor Orbán con la prohibición del Desfile del Orgullo se justificaba en la "defensa de la infancia" y el "mal ejemplo" que los gais suponían. Solo la presencia en el desfile de políticos de toda Europa evitó la intervención oficial y que la confluencia con otras dos contramanifestaciones ultraderechistas, esas sí autorizadas, acabara en una tragedia.

La estrategia común es clara. Lo que va llegando de los Estados Unidos en su versión más reaccionaria, ante la práctica desaparición del partido demócrata que no se ha recuperado de su debacle, se nos cuela en Europa por nuestras rendijas y debilidades. Se nos cuela mediante diversos tipos de negacionismos: de género, de diversidad, de la ciencia, del cambio climático... Sí, un mundo de oscurantismo, dogmatismo y represión.


Va siendo hora de que nos demos cuenta de qué futuro queremos tener y no solo enterarnos por las encuestas de cómo los derechos, las libertades, la diversidad, el progreso científico, el medio ambiente, etc. van retrocediendo ante una visión simplista y autoritaria de la vida social. Tenemos ejemplos en la Historia de cómo estas regresiones no son fáciles de controlar una vez pasada cierta línea.

La "ola reaccionaria", como bien la califica Sofía Soler en el artículo, puede barrer nuestras costas democráticas por la indiferencia que mostramos en muchas ocasiones. Es una ola que crece y que se va llevando por delante derechos que han tardado mucho en construirse para beneficio de todos. Pero las visiones autoritarias no gustan de la diversidad. Más vale prevenir, es decir, hacerles frente antes de que sea tarde. Hay que demostrar cada día que esta mundo es mejor que el que proponen.

Para bien o para mal, está en nuestras manos... por ahora. 

* Sofía Soler "Las empresas reducen sus campañas del Orgullo LGTBIQ+: la ola reaccionaria de EE.UU. se siente también en Europa" RTVE.es 04/07/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250704/empresas-retirada-campanas-orgullo-lgbtiq/16638267.shtml

miércoles, 2 de abril de 2025

Avisos polacos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El grado de preocupación por el destino de Europa ante una amenaza rusa depende mucho de la experiencia de cada país. La proximidad, mayor o menor, ha creado experiencias históricas y políticas muy diversas, por lo que la respuesta es también diferente en cada caso.

En esto difieren las élites, que se tienen que ver en Europa, con las bases de cada país, que observan con distinto grado de preocupación y conocimiento lo que ocurre lejos. Hay países que no pueden evitar ser interrogados o interrogar sobre los futuros posibles. Otros —como el nuestro— siguen viviendo como si no hubiera riesgo alguno y jugando con las palabras, especialmente en las cuestiones de defensa. Los juegos de diferencias entre "defensa" y "rearme", por ejemplo, están  a la orden del día reflejando la lucha política constante en vez de entender que la "seguridad" es una cuestión común, algo que nos afecta a todos, un objetivo común.

En RTVE.es se nos ofrece una entrevista con el ministro polaco de Asuntos Exteriores, Radoslaw Sikorski, al que se le pregunta sobre los conflictos y las relaciones con Rusia: 

PREGUNTA: Polonia es país con una larga tradición de desencuentros con Rusia, unos políticos y otros militares. ¿Perciben ustedes realmente a Rusia como una amenaza en estos momentos?

RESPUESTA: Rusia nos ha invadido muchas veces durante los últimos 400 años, así que, cuando nos amenazan, tenemos que tomarlo en serio. Fuimos una colonia rusa durante el siglo XIX. Y este país está intentando reconstruir su imperio y dominar otras naciones.

P: ¿No tiene usted la impresión de que en esta parte de Europa no nos acabamos de creer esa amenaza?

R: Sí. A ustedes nunca les ha ocupado Rusia y probablemente nunca será así, pero también les llega la desinformación rusa. Rusia también está intentando manipular la situación interna y fomentar diferentes divisiones en España. Sabemos que está intentando llevar a cabo una guerra hibrida en Europa.* 

Son muchas las cuestiones que se abren en estas breves respuestas. La primera de ellas es la tradición imperialista rusa. No hace falta imaginarla, está ahí, en la historia y en la experiencia. Nos olvidamos, por ejemplo, que hubo que comprarles Alaska a los rusos, que podían haber "bajado" por América hasta no se sabe dónde. La experiencia europea la tenemos más clara. Rusia se tragó media Europa llegando hasta la mitad de Alemania, quedándose todo lo que había en medio. Si la hubieran dejado habría llegado a la costa francesa. Los países que quedaban bajo su yugo eran invadidos inmediatamente si osaban intentar distanciarse o rebelarse contra el poder soviético, la máscara política que Rusia adoptó tras su revolución. Rusia abrazó el comunismo porque era lo más cercano a su propia visión totalitaria. Se deshizo de los zares, pero no del imperialismo ni de su mesianismo visionario. Rusia seguía siendo "santa", pero de otra manera. Su misión transformar el mundo, que en sus términos era hacerlo "ruso".

Todo eso no se lo tienen que contar al ministro polaco porque lo han vivido en sus carnes. Tampoco muchos de los países que fueron ocupados en diversas ocasiones y sobre los que Putin ha fijado su mirada codiciosa.

El presidente ruso comparte muchas cosas con los Estados Unidos de Trump. Uno de los más preocupantes es su fijación con Europa, contemplarla como un obstáculo en sus planes de expansión y dominio. Una Europa fuerte y unida es una pieza molesta para ambos, que juegan en ella —y con ella— como si fuera un tablero ajedrecístico.

La ilusión de una Europa próspera y en paz se aleja cada vez más si el entorno se va convirtiendo, como lo ha hecho, en zona de guerra. Que Europa no lo desee no significa que no tenga que enfrentarse a ello, tratar de garantizar su seguridad mediante el fortalecimiento de su defensa.

No se trata, como pretenden algunos, de volvernos belicistas, sino de lo contrario, que vean que no somos una pieza fácil, entregada, que se puede invadir con una "guerra relámpago" en su momento con la Alemania de Hitler.

Pero es el segundo aspecto, el que afecta a España, el que debe ser considerado y traerse a primer plano para que sepamos a qué nos estamos arriesgando. La mención a la desunión española y el ejercicio de una "guerra híbrida" no es nuevo y está bien que el experimentado ministro polaco nos lo recuerde.

La idea de "guerra híbrida" supone que podemos estar inmersos en ella sin saberlo si quiera. Hay zonas, como Ucrania, en que la guerra es tradicional, un choque armado, mientras que en otras se maneja otro tipo de recursos, como son la información, la economía, etc.

El ministro polaco cita algo conocido: la financiación y apoyo a la ultraderecha, al separatismo y demás grupos. No es casual, como vimos ayer, que Putin, Trump, Viktor Orbán, nuestro Abascal, etc. se duelan de la condena de la francesa ultraderechista Marine Le Pen. No es casual porque la ultraderecha europea ha pasado por Moscú a recoger apoyos, consejos y fondos. Tampoco es casual que Nigel Farage, el padre del Brexit, que sacó a Reino Unido de la Unión Europea, contará con las bendiciones de Putin y Trump. En España se ha hablado de la financiación de varios separatismos desde Moscú.

Lo que gana Rusia, como bien señala el ministro polaco es debilitar a Europa, hacerla enfrentarse en calles y parlamentos. Frente a esto, en Rusia, los opositores caen por puentes y ventanas, mueren encarcelados. Pero nadie le hace ascos a las financiaciones y al poder que permiten.

Por nuestra parte no se trata solo de militarismo. Fortalecer las defensas es fundamental, pero no lo es todo. Es más importante dar una sensación real de unidad, que es lo que transmite fortaleza. El problema es que estamos más desunidos que nunca, lo que favorece esa debilidad ante los problemas reales. Y Rusia es un problema real. 

* Óscar Mijallo "Entrevista en directo con Sikorski, ministro de Exteriores de Polonia: "Rusia intenta fomentar la división en España, es una guerra híbrida"" RTVE.es 1/04/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250401/radoslaw-sikorski-ministro-exteriores-polonia-no-se-pueden-cambiar-fronteras-fuerza/16516835.shtml

sábado, 8 de febrero de 2025

No renunciemos al patriotismo

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Una de las cuestiones más peliagudas en el mundo del populismo ultraderechista es la apropiación de palabras con las que gustan definirse. Mientras los demás les llaman "ultraderechistas", "radicales" y otras similares con unas connotaciones claramente negativas, ellos en cambio se autodefinen como "patriotas".

El patriotismo, pese a la apropiación y a lo que quieren hacer creer, no es un privilegio suyo, sino algo que puede adjudicarse a cualquier otro que quiera lo mejor para su país, es decir, para los que viven dentro. El patriotismo es siempre acción sobre el presenta y hacia un futuro mejor, no esas añoranzas idealizadas, muchas de ellas verdaderas ficciones estandarizadas.

La apropiación del "patriotismo" y su asimilación o aceptación por parte de los medios y de otras fuerzas políticas, es parte de una mecánica del intento de presentarse ante la opinión pública de una forma específica y, lo peor, excluyente. De esta forma, junto a la palabra, se apropian del concepto, que no es lo mismo, de los símbolos comunes que lo representan e impiden que puedan ser de otros. Ellos son la "patria", conocedores por ciencia infusa o revelación de su destino; todos los demás son los enemigos de esa patria sacrosanta que ellos definen a su gusto, rasgándose las vestiduras cuando alguien discrepa de su forma de definirla y representarla.

Esto es parte de una lucha por los símbolos y su interpretación sesgada, que la consideran propia y única. Ese carácter rotundo es el que se aplica, conforma aumenta su fuerza, a hacer desaparecer a todos aquellos enemigos de la patria, que son construidos igualmente de forma discursiva a través de su definición como "peligros", algo capaz, si no se remedia, de evitar que se alcance un destino glorioso.

Es lo que vemos con claridad en el discurso trumpista una vez que se ha conseguido el poder. Una vez conseguido el poder se ponen en marcha los mecanismos de destrucción de obstáculos, de todos aquellos que han sido definidos previamente como "peligros", como ocurre con los "extranjeros", concepto que se aplica a los procedentes de los países que han sido estigmatizados. 

Respecto a España, hemos comentado hace un par de días la agresión racista al grito de "¡moros de m...!", presentada por los que la perpetraron y por los que la aplauden como una "acción patriótica". Son las consecuencias de un discurso de la ultraderecha que se camufla bajo el concepto de la "patria" y crea el de "enemigos de la patria", a los que señala como peligrosos, responsabilizándolos, sin necesidad de más razones o inventándolas, como hace el trumpismo, para justificar sus acciones. Para esta forma viciada de "patriotismo", todo lo que no es definido como "patriótico" es eliminable, una forma de defensa frente a la agresión que supone ser distinto o tener otra procedencia.

En efecto, ser "antipatriótico" se extiende más allá del "racismo" y la "xenofobia". Empiezan a ser "antipatrióticas" la igualdad de género o cualquier tipo de diversidad sexual o social. Esta forma de "patriotismo" aprende pronto a camuflarse y extender sus intenciones autoritarias; el mundo se debe ajustar a sus intenciones y fobias.

El texto señala como "anti europeístas" a esta tercera fuerza del Parlamento Europeo. En los años que llevamos escribiendo en este espacio, hemos visto este deseo de la destrucción de la Unión Europea bajo diversas acusaciones, que van del "burocratismo" a la "pérdida de identidad". El tipo de activismo que plantean para estos ataques les ha resultado eficaz hasta hacerles llega a algunos gobiernos europeos, que actúan obstaculizando lo que pueden el desarrollo de la Europa unida.

Lo que se reúne hoy en Madrid es precisamente la escenificación de ese poder que consideran que ahora está ya a ambos lados del Atlántico. Su grupo parlamentario es el de los "Patriots" (sí, como los misiles), a los que curiosamente no les importa unirse para destruir Europa, pero sí les molesta reunirse para construirla.

El titular del artículo de Sara Gómez Armas en RTVE.es dice que "La sombra de Trump planea en la cita de Patriotas en Madrid: "Vox es el puente entre la ultraderecha de Europa y América"". En el texto nos cuentan sobre la reunión:

Los principales líderes de la ultraderecha europea se dan cita este viernes y sábado en Madrid, en un cónclave de Patriotas por Europa y con Vox como anfitrión, que busca mostrar unidad y trazar la estrategia del grupo. Con menos de un año de vida, aspira a imponer su agenda en la escena internacional más allá del continente europeo, bajo la sombra del triunfo de Donald Trump.

"Este encuentro es una clara demostración de fuerza del grupo", considera el historiador especializado en extrema derecha Steven Forti, autor del libro Democracias en extinción. Se trata de la primera cumbre de la formación europea de extrema derecha Patriotas, la tercera fuerza en la Eurocámara, que se constituyó en verano tras las elecciones europeas y que el pasado noviembre eligió al líder de Vox, Santiago Abascal, como presidente del partido.

El objetivo de la cita es, según Forti, por un lado, mostrarse fuertes respecto a otros partidos de la familia de la extrema derecha europea, como Conservadores y Reformistas, pero, también, posicionarse como una "organización sólida en el panorama político internacional, con excelentes relaciones no solo entre ellos, sino también al otro lado del Atlántico, especialmente con el entorno Trump".

El encuentro, en el hotel Marriott Auditorium de Madrid, acoge a las principales figuras de la ultraderecha europea como el primer ministro de Hungría, Viktor Orbán —artífice de la creación de Patriotas por Europa—, la líder del partido ultra francés Reagrupamiento Nacional, Marine Le Pen, —partido que suma más eurodiputados a Patriotas—, el holandés Geert Wilders, el italiano Matteo Salvini, el polaco Krzysztof Bosak o el checo Andrej Babiš.

"El mensaje es claro: somos muchos y más fuertes", apunta Forti sobre el cónclave de Patriotas. El partido aglutina a formaciones de la ultraderecha euroescéptica de catorce países, que obtuvieron más de 19 millones de votos en las últimas elecciones al Parlamento Europeo, y cuyo grupo parlamentario homónimo, encabezado por el francés Jordan Bardella, acaparó 86 eurodiputados.*

La mayor parte de los partidos políticos europeos se muestran muy poco capaces de contener esta deriva hacia el autoritarismo visionario cuyas consecuencias ya se han visto anteriormente en la historia. Los intentos de construir una identidad nacional, emocional y autoritaria, suele acabar mal. 

La creación de una Europa del presente es uno de los grandes logros políticos y culturales, un ejemplo de convivencia, frente al sangriento historial de enfrentamientos del pasado. Si estos "patriotas" se quedaran solos, si acabarán con el europeísmo, pronto aflorarían los mismos males que antaño. No saben ver que esa forma de extremo nacionalismo no se satisface nunca, que pronto tendríamos que la jauría rivaliza entre ellos y se reproducen los viejos problemas que llevaron a la creación de la propia Unión.

Que se consideren con los mismos intereses que Trump y él los considere aliados debería hacerles reflexionar, pero no es fácil salir de los dogmas. Lo ocurrido con el Brexit debería iluminar a más de uno que quiere recorrer el mismo camino.

Es importante no abandonar la batalla de los símbolos y palabras. "Patriotas" y "patriotismo" no pueden quedar en manos de ellos; el amor a tu país, a los tuyos, no significa solo lo que ellos quieren que signifique. Hay que empezar a reivindicarlo.

Los partidos europeos no deberían desatender el avance de la ultraderecha perdiendo, como en España, el tiempo en disputas estériles sobre el poder que va debilitándose poco a poco por el avance de estas fuerzas retrógradas a las que empiezan a recurrir con pactos para salvar sus propios intereses. Lo ocurrido en Alemania con Alternativa para Alemania, con Elon Musk de fondo, debería alertar a los partidos tradicionales, europeístas de cualquier color. Se repite en otros países como Austria o en España.


Putin y Trump, por si alguien no se ha dado cuenta, ven en Europa una fortaleza que no desean. Pero, pasados los años, seguimos siendo incapaces de transmitir una imagen identitaria de Europa, una imagen compatible con ese patriotismo que desea lo mejor para todos.

No se debe dejar la palabra ni los signos en manos de aquellos que tienen una visión tan parcial de lo que significa el amor a tu país y los que lo integran. Frente a visiones parciales y violentas debemos construir otra forma que no renuncie, que no sea incompatible con la de una Europa creciente, desarrollada, solidaria y que busca la unidad a través de lo más positivo que ha producido en su historia, que es mucho.

No renunciemos al patriotismo, español ni al europeo; que no sea un patriotismo contra nadie, sino el del orgullo de trabajo bien hecho, de las manos abiertas, de la mejora de la vida, de una sociedad más justa, más culta, que Europa sea algo más que un "mercado" o un campo de batalla.

Está en nuestras manos hacerlo. 

La Vanguardia

* Sara Gómez Armas "La sombra de Trump planea en la cita de Patriotas en Madrid: "Vox es el puente entre la ultraderecha de Europa y América"" 7/02/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250207/patriotas-europa-ultraderecha-madrid-vox/16438154.shtml

lunes, 1 de julio de 2024

Maldito acuerdo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)

¡Nos lo temíamos! Todo regresa a su senda y los dos partidos mayoritarios vuelven a entonar los cantos de guerra tras la extraña foto —¿una ilusión óptica?— en la que ambos se agarraban las manos bajo la mirada irónica de Europa.

No sabemos si alegrarnos porque todo vuelve a estar como siempre o sentirnos nostálgicos por ese momento efímero, fáustico, en el que pedimos al tiempo que se detenga, "¡detente, eres tan hermoso!". Pero por aquí no hay mucho leído en la política y cuando te quieres dar cuenta el tiempo no solo no se ha detenido, sino que ya arrastran tu alma a las nuevas elecciones.

La ministra Alegría señala: "Una se pregunta: o no sabe lo que dice o no entiendo lo que ha firmado hace escasas horas su propio partido". Así que del Fausto pasamos a Hamlet, de la belleza del instante a las oscuras dudas hamletianas.

En la "síntesis" imposible de lo que ocurre, en RTVE.es lo intentan con un texto en el vacío:

'Populares' y socialistas mantienen las distancias tras el acuerdo para renovar el CGPJ. Alberto Núñez Feijóo dice que no se fía de Pedro Sánchez, y no garantiza que vaya a apoyar futuros pactos. Desde el PSOE se reivindican como el partido de los acuerdos. Subrayan que hay legislatura a medio y largo plazo.*


¿Se entiende algo? Quizá todos están hablando de otra cosa que se nos escapa, quizá en esto todos van varias decenas de jugadas por delante. Nuestra alegría en un pozo. Pensamos que un acuerdo era un indicio de racionalidad, pero era solo como una gripe momentánea que nos llegó de Europa, una presión extrema que ellos resolvieron con un apretón de manos más falso que un duro de seis pesetas.

Una vez salvado ese momento de acuerdo inducido, todo vuelve a la anormalidad relativa, a nuestra agitada burbuja.

A lo mejor, tan centrados en sus propios ombligos, los políticos españoles no se dan cuenta lo que está pasando al otro lado de los Pirineos. La victoria de la extrema derecha francesa en la primera vuelta, el hundimiento de Macron, la formación de un "frente popular" a la espera de lo que pueda ocurrir en la segunda vuelta. Todo esto con la ultraderechista Meloni en Italia y el ascenso de las fuerzas ultraderechistas en Alemania. Esto nos coloca con los tres países básicos de la Unión en peligro de ser tomados por un nuevo "eje" de la ultraderecha.

Mientras esto ocurre, en España nos gozamos con deportes, fallas y sanfermines, con ferias y festejos, con playas y cervecitas, riéndonos de olas de calor y tormentas, de extremismos y secesionismos en todos los niveles, de los separatistas leoneses y las monjas cismáticas preconciliares.

La semana pasada, durante un zapping, se iban acumulando quejas ciudadanas contra los políticos y la política. Diversos invitados en diferentes cadenas televisivas revelaban lo mismo: su hartazgo y repulsa ante un sistema que se despreocupa de lo que ocurre, de los problemas reales de la ciudadanía, para recrearse en esa melé continua y disparatada que es la política española.

¿Son conscientes nuestros parlanchines políticos de que ese es el principio de la atracción populista? ¿No se dan cuenta todavía que la ultraderecha vive y crece de la ineficacia de los grandes partidos, de su lucha continua y sin fruto?

La primera parte la tienen ya: el fraccionamiento. Empezó reivindicándose como "indignación", declarándose "antisistema" porque, decía, el "sistema" no funciona. Consiguieron hacerse un hueco cada vez mayor ante la pérdida de votos, que no es sino la traducción de la pérdida de confianza. Ya tenemos ultraderecha de la ultraderecha, como nos ha mostrado en las europeas algo que se ha hecho llamar "¡Se acabó la fiesta!" y que ha conseguido colocar tres picas en el Flandes europeo. Pero esto tampoco ha servido de aviso. Que un "no partido" logre esos resultados debería preocupar y cambiar ciertas tendencias. No lo ha hecho.

Debería preocupar cómo los ultras se hacen con el voto joven, el más visceral, el menos informado y analítico. Pero el voto joven se acaba haciendo mayor con cada elección, va sumando y llegando así a números preocupantes. A las fuerzas ultras les basta con mantener su radicalidad, su negación continua del sistema y dejar que se escuche el espectáculo bochornoso de las fuerzas históricas, de las que han tenido un papel esencial en la configuración de la Unión Europea, que se ven acorraladas por su propia estupidez, por su incapacidad de salir de su propia desidia repetitiva.

¿Llegará el momento en que se den cuenta que es más lo que comparten que lo que les separa, que tienen intereses en la estabilidad del sistema y no en su voladura? Que los dos grandes partidos se pongan de acuerdo en un sistema para mantener independiente el poder judicial no solo es básico sino que debería ser normal. Sin embargo, ha sido una pieza del juego político ante la imposibilidad doble, metafísica y genética, de ponerse de acuerdo ante el temor, como ha sucedido, de ser acusados —a derecha e izquierda por los ultras— de débiles y de ser poco fiables, de ser traidores a sus votantes.

La estrategia presionante es sencilla, previsible y aburrida. Es sencilla de romper si se enfrentan a sus propios fantasmas. Ver los efectos que ha tenido y tiene en Europa debería ayudar.

* "PP y PSOE mantienen las distancias tras el acuerdo para reformar el CGPJ" RTVE Play 30/06/2024 https://www.rtve.es/play/videos/telediario-fin-de-semana/pp-psoe-mantienen-distancias-tras-acuerdo-para-reformar-cgpj/16168796/


sábado, 15 de junio de 2024

El culebrón francés, Putin y la ultraderecha

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Como nos temíamos hace unos días, el culebrón francés continúa. El intento del presidente de Los Republicanos franceses, el partido de De Gaulle, de Chirac y de Sarkozy, de acercarse a la extrema derecha de LePen sigue adelante dada la invalidación de los Tribunales franceses de su destitución y expulsión del Partido.

En RTVE.es. con información de EFE, se nos informa de la nueva situación creada por la decisión judicial que el propio Ciotti maneja y explica a su manera:

"El Tribunal Judicial de París ha suspendido mi expulsión de Los Republicanos, por lo que conservo mis funciones como presidente del mismo", ha dicho Ciotti en la red social X. "Ahora toca hacer campaña con la alianza de derechas para ganar a la extrema izquierda", ha añadido en unas declaraciones a la cadena de televisión BFMTV.

El dictamen de este viernes es, sin embargo, provisional y urge a la defensa del todavía presidente a que presente las alegaciones pertinentes "de fondo" en un plazo de ocho días. Si no lo hace, esa suspensión quedará sin efecto.

Ciotti fue excluido "por unanimidad" el pasado miércoles tras proponer una alianza con la extrema derecha de Marine Le Pen de cara a las legislativas. El buró político de Los Republicanos colocó entonces al mando a la diputada Annie Genevard y al eurodiputado François-Xavier Bellamy.* 

Vemos difícil que Ciotti pueda salir adelante con sus pretensiones si tiene en contra al partido. Los jueces pueden dictaminar sobre su expulsión, pero entiendo que poco más sobre su derrocamiento como presidente del Partido, algo sobre lo que los jueces tiene poco que decir. El mismo hecho de que Ciotti quisiera impedir la reunión del órgano que iba a destituirle rechazando su plan de alianza con la ultraderecha ya nos dice algo. Obligar a su readmisión como militante, entiendo, no es restituirle como presidente si un órgano colegiado —al igual que lo eligió— le retira la confianza.

Con esta acción, Eric Ciotti muestra y demuestra que lo suyo es el "poder" por encima de las decisiones del partido en las alianzas futuras. Que los jueces hayan paralizado provisionalmente su "expulsión" no significa que pueda evitar estar sometido a las decisiones políticas en Los Republicanos, un partido con sus órganos con plena capacidad de decisión sobre la estrategia de alianzas políticas.

El problema de fondo va más allá de la cuestión de un personaje tragicómico como se está manifestando Eric Ciotti y su deseo de permanecer en el poder, tanto en el partido como en el salto posterior de las alianzas en el caso de que esa "alianza", calificada como contra natura, ganara las elecciones.

La ultraderecha francesa de los LePen no es una recién llegada, por mucho que presente caras nuevas. Tiene una historia dentro y fuera de Francia, En estos años hemos podido ver sus alianzas con Rusia como parte de la campaña de Putin para debilitar a Europa en su unidad.

La multiplicidad diversa de Europa hace más fácil desestabilizarla. La estrategia de Putin ha sido desde hace años favorecer a todos aquellos antieuropeístas que iban surgiendo en cada uno de los países miembros. Con esta táctica ha ido llegando a determinados países, logrando alcanzar algunos gobiernos, ya sea ganando las elecciones o mediante pactos para entrar en ellos.

El País 25/08/2022

5/03/2022

Es una estrategia eficaz y relativamente barata ya que financiar estos grupos le sale rentable, especialmente después de haber montado una guerra en el este de Europa. Ha creado una franja protectora de dictaduras a su alrededor y trata de debilitar y fraccionar aquellos países que se le resisten, como hace con Ucrania.

El apoyo a países cuyos gobiernos son alcanzados por grupos simpatizantes de la Rusia de Putin tiene sus ventajas posteriormente, como son los obstáculos a las ayudas a Ucrania. Los próximos actúan como barreras y puntos de apoyo y asalto, mientras que los más lejanos se convierten en frenos a las políticas unitarias.

La Sexta 27/02/2023

El ascenso constante de la ultraderecha en los gobiernos europeos es una fuerza que no saben cómo frenar y que en Francia ha provocado todo el conflicto señalado. Es interesante observar el cambio de sentido de la política rusa con la llegada de Putin, del apoyo a los grupos de izquierda durante la época soviética a los apoyos a la ultraderecha en estos tiempos. Lo que se inició en Europa con el movimiento "eurocomunista", con tres poderosos partidos comunistas —el francés, el italiano y el español— rompiendo con la Unión Soviética, haciéndose independientes, se ha convertido en una dependencia nacionalista, antieuropeísta y pro rusa.

Paradojas como que Putin apoye la elección de Donald Trump o que el "Brexit" fuera aplaudido a la vez desde Moscú y Washington —por motivos distintos, pero coincidentes en sus efectos— nos muestran la complejidad de la política internacional después de la llamada "Guerra Fría".

15/07/2021

La entrada de la extrema derecha en el gobierno de Francia no es solo una cuestión de reparto de ministerios. Supone una serie de peligrosas posibilidades, tanto dentro como en la política internacional, especialmente en los pesos pesados de Europa. Ya tenemos dentro a Italia y si Francia se lanza a estas políticas el resto de Europa verá las consecuencias. El crecimiento de Iniciativa por Alemania, la extrema derecha alemana acabaría de completar un cuadro que llevaría a la desintegración del modelo actual europeo. Putin podría realizar todas sus estrategias expansivas, como restituir la dependencia energética europea de Rusia.

Rusia no necesita invadirnos; le basta con sentar en el poder a grupos afines o simplemente financiados y llevados al poder. En Francia (o en España), los vínculos de la extrema derecha con la Rusia de Putin están detectados desde hace tiempo. Que los Republicanos no quieran ser quienes les den entrada en el gobierno es razonable.

Lo que habría que preguntarse es qué hacer para evitar el crecimiento de la ultraderecha y su papel determinante para la formación de gobiernos. Está cada vez más claro que el fraccionamiento de los electorados favorece la entrada de grupos ultra y populistas, que aprovechan la pérdida de votos de los grandes partidos. Es esencial que los grandes partidos, con vocación de diálogo, democráticos y tendentes a solucionar los grandes desajustes dejen de hacer el juego a los ultras, que viven de sus errores y de su incapacidad de solucionar los problemas.

4/04/2024

La política es muy sencilla: si ofreces soluciones reales a los problemas reales, la gente confía en ti y te vota. Por contra, si se produce una manifiesta ineficacia en la resolución de problemas y solo hay griterío, clientelismo y se percibe que se sirve a otros intereses que los de la ciudadanía, los votos se van a los que están en los extremos.

La debilitación de la democracia se produce porque es fácil convencer a la gente de que esta no funciona si no resuelve los problemas reales, que suelen ser fáciles de detectar si se quiere mirar la realidad y no fabricar una amable ficción.

La extrema derecha se encuentra en bandeja los problemas que no resuelven los grandes partidos. Luego es sencillo dinamitar desde dentro el sistema de libertades, extender los diversos negacionismos en los que se apuntala, del cambio climático al género, a los que echa la culpa de lo malo que ocurre.

Esperemos que el paréntesis legal que la justicia francesa ha dado a Eric Ciotti le permita presentar sus alegaciones y ser expulsado con todas las de la ley. 

* "La justicia anula la expulsión del líder de los conservadores de Francia que propuso una coalición con Le Pen" RTVE.es /EFE 14/06/2024 https://www.rtve.es/noticias/20240614/justicia-anula-expulsion-ciotti-presidencia-del-partido-conservador-francia/16148582.shtml

domingo, 3 de marzo de 2024

Los espías rusos en Alemania

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Las noticias nos hablan de la preocupación en Alemania por el espionaje ruso. Son diversos los casos que han salido a la luz y con ellos las polémicas sobre la eficacia de las medidas anti espionaje en el país. Nos dicen en el artículo del BR24 alemán, disponible traducido en la web de RTVE.es, que el responsable y sujeto a críticas es el Servicio de contrainteligencia Militar, el "MAD". El artículo nos da cuenta de los juicios por espionaje (bien pagado) que se están celebrando ahora, y se nos habla hasta del intento de compra de un diputado por parte de los agentes rusos. El MAD, por su parte, se defiende hablando los 57.000 controles realizados al personal más sensible para intentar detectar posibles focos de información para los rusos.

El texto del artículo se cierra con el siguiente párrafo:

Sin embargo, los expertos dudan de que un control sea suficiente para detectar espionaje. Al fin y al cabo, el empleado del BND y ex soldado Carsten L. también fue sometido a un control de seguridad, según la Fiscalía Federal. Les preocupa la cercanía de ciertos círculos políticos a Rusia. Esto estaba muy extendido entre los partidarios de AfD, por ejemplo, dice Schmidt-Eenboom.*

Recordamos que "AfD" es el partido político de la extrema derecha alemana, Alternativa por Alemania, neonazis contra la inmigración y el europeísmo, entre otras cosas.

La metáfora espacial de la "cercanía de ciertos círculos políticos a Rusia" no logra ocultar la raíz del problema. La pregunta que hay que hacerse es "¿cuánto tiempo llevamos en la nueva guerra fría son saberlo"? Es una pregunta incómoda y comprometida, pero necesaria. No lograremos entender nada si no resolvemos todo aquello que nos afecta. Y Rusia nos afecta.

Quizá hemos estado mucho tiempo congratulándonos de los negocios con Rusia y ahora descubrimos, por decirlo así, la letra pequeña. Quizá nos hemos alegrado mucho de que los oligarcas rusos compraran enormes y discretas villas en nuestra Costa del Sol, que atracaran sus súper yates (que luego les requisamos), etc., por tratar solo el caso español, sin tener en cuenta  muchos factores añadidos, algunos en la sombra.

Hace unos días planteábamos aquí el problema de la dependencia energética de Rusia, cómo países pueden caer con que se les cierre el grifo del gas. Esto no es nuevo, pero sí una labor de años trabajándose los contactos con esos países y colocando sus piezas.

Creo que hoy está medianamente claro cómo ese trabajo detallado tenía como fin la presión sobre Europa cuando comenzara la "reconquista rusa", cuyo primer movimiento ya fue hace años con Crimea. Y Europa siguió haciendo "buenos negocios".

Hoy salen a la luz en múltiples puntos (incluido España) las conexiones rusas con la extrema derecha. El crecimiento de estos movimientos en Europa es el resultado de una extraña conexión. Están los que están orientados desde los movimientos fundamentalistas religiosos y políticos de Estados Unidos, por un lado; y están también los que deben su crecimiento al apoyo del Kremlin, que los ha fomentado y apuntalado. Ambos tienen en común su ataque a la idea de una Europa fuerte y unida en torno a valores de libertad.

Es una extraña confluencia y quizá el caso más claro sea el del Brexit, cuyo desaparecido líder visitaba Moscú con frecuencia y con el entonces presidente Trump pidiendo que se le llamara "Mr. Brexit". Cada uno quiere una Europa débil por distintos motivos. Coinciden en las estrategias para hacerlo con el apoyo a las extremas derechas. Estas son antieuropeístas, como han tenido ocasiones de expresar de continuo.

El populismo creciente tiene en Europa su objetivo y por eso es fomentado distribuyendo un mensaje sentimental sobre el "nacionalismo" de cualquier calado y tamaño.

El temor expresado en la noticia alemana es a estar vendiendo información sensible a Rusia. Una parte de ella es utilizada para tener detalle de los movimientos, pero otra, como ha ocurrido, es utilizada para establecer la debilidad alemana, es decir, sembrar discordia y confusión. El actual objetivo ruso en la mayoría de los países europeos (incluido España) es mantener un estado interno de conflicto, que es azuzado a través de la provocación de crisis continuas.

El ejemplo más claro lo tenemos en el señalamiento del grano ucraniano como un obstáculo para el desarrollo agrícola, como ocurre directamente en Polonia, país fronterizo con Ucrania. El objetivo de cerco a Ucrania, de limitar sus posibilidades en la maltrecha situación en que se encuentra, cumple el recorte de sus pocos recursos y a la vez empuja a los prorrusos, que tienen la prueba del desinterés de Europa en este rechazo. Rusia les espera con los brazos abiertos; su objetivo es "salvar a los hermanos" de la codicia europea. 

En la DW podíamos leer sobre este asunto en septiembre de 2009:

Los países del este de la Unión Europea, con excepción de Hungría, han sido hasta ahora los que han dado el respaldo más vehemente a Ucrania tras la invasión rusa. Pero ahora se tambalea la solidaridad. Más aún: hay gran disgusto en Ucrania con algunos de esos países.

El motivo: Polonia, Eslovaquia y Hungría rechazan el levantamiento de las restricciones comerciales impuestas transitoriamente por la UE al trigo y oleaginosas de Ucrania. Quieren mantenerlas en vigor, pese a que con ello contravendrían el derecho comunitario. Por eso, Ucrania se propone demandarlos.

Ucrania es uno de los mayores productores de grano del mundo. Sus exportaciones se han dirigido tradicionalmente, sobre todo, a regiones fuera de la UE. Debido al bloqueo ruso del Mar Negro, ha tenido que buscar vías alternativas para transportar la mercancía, por ejemplo, por tierra, a través de Polonia, Eslovaquia, Hungría y Rumania.

Y esto ha ocasionado problemas, principalmente en Polonia. Una parte del grano en tránsito ha ido a parar al mercado local, presionando los precios a la baja, o ha bloqueado los depósitos polacos, en lugar de salir del país. Tras protestas campesinas, Polonia y Hungría prohibieron a mediados de abril de 2023 el ingreso de transportes ucranianos de cereales. Y forzaron una prohibición temporal de importación por parte de la UE, vigente hasta el 15 de septiembre pasado. Ahora que expiró, se ha convertido en un asunto de política interna en esos países y en motivo de pugnas con Bruselas.**

Es obvio que este enfrentamiento con Ucrania es favorecedor de la  estrategia rusa. Hasta qué punto está actuando directamente o a través de esos contactos en las instituciones y agrupaciones europeas es algo que tendrán que esclarecer en algún momento.

La Rusia de Vladimir Putin juega con blancas desde hace mucho tiempo. Si nos alejamos un poco para mirar el lienzo europeo en su conjunto podemos ver la figura con más claridad. Es lógico que exista preocupación en Alemania sobre la penetración rusa en la seguridad y en las instituciones. Me imagino que en el momento en que se aprieten los controles, como le reclaman al Servicio de Contrainteligencia Militar, irán apareciendo más casos.

Hay que vigilar más estrechamente a los grupos sospechosos de relaciones con el Kremlin en aquellos países donde están sirviendo a su juego, lo sepan o no. Esta es una guerra desigual y lo que el Kremlin hace no lo suelen hacer los países democráticos. Por eso es importante determinar en qué momento estamos, cuáles son las piezas reales sobre el tablero europeo en algo que no es casual ni trivial. 

Es fundamental entender que la guerra de la Rusia de Putin no es solo con Ucrania, que nos lleva ventaja, como acaban de descubrir los alemanes. Tener en Europa un foco de conflictos crecientes es preocupante y no tiene trazas de ir a menos. 

* Joseph Röhmel "Alemania, en el punto de mira de los espías rusos" RTVE.es / BR24 28/02/2024 https://www.rtve.es/noticias/

* Jacek Lepiarz | Bernd Riegert | Robert Schwartz | Keno Verseck "Polonia, Eslovaquia y Hungría: bloqueo al grano ucraniano" DW 19/09/2023 https://www.dw.com/es/por-qu%C3%A9-polonia-eslovaquia-y-hungr%C3%ADa-bloquean-el-grano-ucraniano/a-66868874