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lunes, 14 de marzo de 2022

La visión desde China

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El papel de la información es crucial. En una democracia, esa información puede ser contrastada y crítica, mientras que en una autocracia, como es Rusia, la información es una forma de control y auto sostenimiento. Esto se está revelando como un factor esencial, pues es la "interpretación" que se use es la que puede servir de presión desde la opinión pública o, por el contrario, hacer vivir a la población en una burbuja informativa.

Este elemento informativo se muestra decisivo ya que en las autocracias puede ser manipulado hasta el extremo. En RTVE.es, Anna Bosch escribe sobre el encuentro " 'War&Peace in the 21st Century'* (Guerra y Paz en el siglo XXI), que organiza anualmente el Cidob -el centro de análisis internacionales de Barcelona-", con diversos analistas. Las intervenciones de miembros de países occidentales ven una serie de problemas que no siempre se perciben de la misma manera en otros espacios. Anna Bosch escribe en su artículo: 

Con la intervención del historiador y analista chino Lanxin Xiang ha llegado el momento de mayor controversia, encendida en algunos momentos en la mesa. Ha sido la única voz con una visión no occidental y toda su intervención lo ha puesto en evidencia. Estos son los titulares que he destacado: Se ha dicho escandalizado porque nadie haya mencionado la expansión de la OTAN como el origen de esta guerra, ha denunciado la hipocresía occidental al olvidar que antes de la invasión de Ucrania ya hubo la de Vietnam y la de Irak, y ha afirmado que en Ucrania no ha habido una invasión, sino “una crisis humanitaria mal gestionada”. “China y Rusia nunca se han fiado la una de la otra, pero ahora se entienden como no lo hacían desde Catalina la Grande”, afirma,

Asimismo, ha defendido que Rusia es una democracia porque el presidente Putin ganó unas elecciones, y que no se puede comparar el caso de Ucrania con el de Taiwan, pues China tiene un sistema tradicional. En este sentido ha pedido que dejemos de hablar de valores universales. “Ni siquiera tenemos traducción en chino para ese término, lo de valores universales es un concepto teológico, católico”, opina.

A esa larga exposición le ha contestado la estadounidense Leslie Vinjamuri, sentada a su lado: “Sí, hay hipocresía en Occidente, pero dentro de esos países se denuncia, hay contestación. Hay libertad para hacerlo. Compare”, le ha respondido.

A modo de conclusión sobre esta confrontación de valores, destacamos tres reflexiones de los ponentes estadounidensesJeremy Shapiro afirma que "el sistema de valores occidentales no es el que domina en las potencias mundiales de hoy", China, Rusia, Brasil o India. Leslie Vinjamuri destaca por su parte que "sólo el 20% de la población mundial vive en países libres”. Para G. John Ikenberry, “las democracias liberales tienen que demostrar que a la larga son un sistema mejor que las autocracias".*



Son cuatro motivos —uno chino y tres norteamericanos— para reflexionar, evidentemente, pues de eso se trataba. Considerar a Putin, como hace Lanxin Xian, un demócrata porque ha pasado por una elecciones es tener un concepto muy pobre de lo que significa una democracia.

Nos sorprende la versión china sobre lo que ocurre y coincide peligrosamente con lo que resaltan hoy los titulares de varios medios: la posible ayuda militar (la económica ya existe) de China a Rusia en esta guerra invasora. No sabemos hasta qué punto lo que opina Lanxin Xiang se acerca a la visión oficial china, pero probablemente no esté muy lejos, incluso puede que haya sido más reveladora que lo que China puede decir oficialmente.



No se entiende muy bien por qué Ucrania debe pagar por guerras anteriores, como la de Vietnam o Irak, cuando en época de la primera estaba bajo el manto soviético, pero tampoco hay que pretender que Xiang esté al tanto de todo.

Lo que sí es cierto —y  aquí hemos tratado en varias ocasiones— es que la presión anterior no ya sobre Rusia, sino sobre China se ha mostrado como inútil y contraproducente, haciendo que Rusia aproveche estas circunstancias para tragarse a Ucrania. A China se la ha rodeado de conflictos en sus fronteras internas y externas, como es el caso de India y se ha creado un ambiente conflictivo con los países fronterizos, como Corea del Sur y Japón, mucho antes de que estallara la ofensiva contra Ucrania. Rusia, a diferencia de China, está volviendo a tragarse los países que formaban parte de la órbita soviética.



La respuesta china es claramente prorrusa. Es el resultado de las políticas de Trump de aislar a China y de establecer un cerco de conflictos, es decir, convertir en fronteras conflictivas todo lo que le rodea. La estrategia asiática ha sido un fracaso, sin duda. Lo que había detrás es el deseo norteamericano de aislarla para frenar su desarrollo económico al culparla de beneficiarse de la globalización. Esto es lo que llevó a Trump a sancionar las importaciones desde China de las propias empresas norteamericanas que fabricaban en China, incluida la Harley Davidson. Esto no solo fue contra China, sino también contra México, al que acusaba de tener fábricas baratas y quitar los puestos de trabajo a los norteamericanos.

Hemos criticado aquí en estos años la política de Trump de crear primero los conflictos y luego acudir a "solucionarlos", generalmente vendiendo armas a los implicados. Esto no es de ahora y puede revisarse en muchos post de  años anteriores. ¿Estamos pagando en Europa las malas políticas anteriores de Trump y las agresiones de Putin al ver que puede tragarse los países por la fuerza? Una de las cosas que se advirtieron inmediatamente de la llegada al poder de Joe Biden fue que lo que no cambiaba era su política anti China. En las consignas políticas así lo sugieren. Joe Biden se retrata ante un eslogan: "The Future will be MADE IN AMERICA".Es de enorme claridad el mensaje que se transmite, el mismo que con Trump: un intento de desandar el camino emprendido por los propios Estados Unidos al trasladar sus fábricas a China. Los empresarios norteamericanos son los que emigraron a China, a México, a cualquier país que les permitiera ganar más. Pero ese dinero fue a sus cuentas y a paraísos fiscales, no al pueblo norteamericano. La deslocalización ha hecho crecer las diferencias sociales y ha aumentado la pobreza excepto en los países pobres inicialmente que acometieron el trabajo que les llegaba convirtiéndose en la fábrica del mundo. Eso es válido para los Estados Unidos y, de igual medida, para Europa, cuyas empresas se trasladaron allí donde producir era barato.



Pasado el tiempo, China es un país puntero en investigación y la primera economía mundial, quedándole todavía mucho margen de desarrollo. Todo ello bajo el férreo control del Partido Comunista Chino.

Las afirmaciones sobre la "falta de universalidad" de los "valores" que Occidente cree "universales" muestra una serie divergencia, lo que elimina muchas posibilidades de acuerdo. Lo que está defendiendo Lanxin Xiang es el uso de la violencia como una fórmula a mano del que la quiera y pueda utilizar, el control oficial de los medios y su uso como propaganda, la ausencia de crítica a cualquier política gubernamental, etc. Eso son cosas occidentales, objetos de lujo que no funcionan allí donde el poder omnipresente de los gobiernos son las marcas de identidad.



Está bien escuchar en boca de Lanxin Xiang las cosas que los gobiernos no dicen pero piensan. El oficialismo chino no habría dejado salir a otro que opinara de forma diferente, eso está claro.

La cuestión de fondo, con el dolor de Ucrania y la violenta indecencia rusa de la invasión, es el debate que se ha puesto sobre la mesa entre el autoritarismo de diverso signo, derecha o izquierda, y las sociedades democráticas, críticas y libres. Es sobre eso sobre lo que se está debatiendo en este caso y, mucho me temo, otros que vendrán en el futuro. Es lo que está en el fondo.

Este mundo lo hemos creado entre todos, por lo que  lo que ocurre hoy se ha venido gestando, no ha salido de la nada. Hay que mirar hacia atrás para ver los errores cometidos, que son muchos indudablemente. Putin ha actuado cuando ha creído que se daban las condiciones idóneas para hacerlo. Y le ha funcionado hasta el momento. Muchas de las estrategias previas se han mostrado equivocadas, pues la realidad es el resultado. Hoy pagamos los errores e incoherencias del pasado, demasiadas frivolidades. Putin ha recogido una gran parte de esos errores repartidos por todo el mundo y ahora los usa.



Parte de la responsabilidad reside en el mal uso que hemos hecho alimentando bestias que luego morderán fieramente a sus antiguos socios. Hemos hecho demasiadas veces la vista gorda con los tiranos del mundo creyendo que comerían siempre en nuestra mano. Eso que aquí hemos criticado muchas veces en estos años, la idea de "intereses" frente a los "principios", se muestra ahora en todo su peligro. Y los dictadores del mundo lo celebran con nuevas muestras de orgullo. Sienten que los lazos y compromisos económicos con los países democráticos les aseguran una llave de control. No hay otra cosa tras el gas, el trigo o el girasol. Es más fácil hacer guerras cuando tu enemigo es también tu cliente.


Financial Times 8/12/2021

El titular superior de Finacial Times, de primeros de diciembre de 2021, bastante antes de la invasión, nos daba ya unas pistas para el futuro. Se suele aceptar que tras la guerra suele estar la economía. En este caso, estamos más preocupados por las consecuencias que por los orígenes. Deberíamos revisar ambos para evitar caer en los mismos errores y aceptar lo que muchos nos dicen, que el mundo ya no es el mismo que era hace dos semanas.

¡Solidaridad con el pueblo ucraniano!


* Anna Bosch "La guerra de Putin y el nuevo orden mundial: un seísmo similar al del fin de la IIGM y la caída del Muro de Berlín" RTVE.es 13/03/2021  https://www.rtve.es/noticias/20220313/guerra-putin-nuevo-orden-mundial-seismo-similar-del-fin-iigm-caida-del-muro-berlin/2309621.shtml

lunes, 7 de junio de 2021

A vueltas con el racismo y la xenofobia anti asiática

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



La CNN le dedica en estos momentos su lugar de preferencia en la web al "sentimiento antiasiático". Lo hace con una página interactiva de cuidado diseño a la que se accede desde el titular "Rejected by customers, harassed by colleagues", en la que nos reciben unas palabras clarificadoras, "It's not in the streets / and it's not just in America" a la que sigue una conclusión: "Asians around the world are coming forward saying racial discrimination in the workplace is a problem, too". Conforme avanzamos, la representación del planeta va girando para mostrarnos distintos lugares del mundo en los que se ha destapado el sentimiento "antiasiático".

Hace unos días comentábamos aquí mismo que una de las consecuencias de los ataques a China de Trump. primero, y posteriormente de Biden, cuya política exterior no ha cambiado en este sentido, tenía como consecuencia el crecimiento del odio contra los ciudadanos chinos en particular y contra los asiáticos en general ya que el "odio racista" no suele ser demasiado fino a la hora de establecer diferencias ni sutilezas. La propia CNN ha aumentado el número de noticias sobre China de forma espectacular en este tiempo y casi siempre son malas, noticias negativas de cualquier especie. Por eso sorprende, hasta cierto punto, este ejercicio de denuncia que ahora practica. El hecho constante de poner el foco negativo sobre China tiene esta consecuencia.



El hecho de que republicanos y demócratas estén de acuerdo en que el mayor rival económico de los Estados Unidos sea China implica que los medios alineados políticamente con unos y otros se mantengan en la misma línea de acoso constante y se seguirán produciendo ataques a las personas más cercanas que ninguna culpa o responsabilidad tienen en todo aquello que aparece en los medios.

Mientras no seamos capaces de distinguir entre "gobiernos", "personas" y "culturas", haciendo a todos responsables de lo que hacen desde arriba o de lo que se hizo hace cientos o miles de años, estos problemas de odio se seguirán produciendo. Por eso es esencial que los medios sean conscientes de los daños que pueden causar con sus actitudes y enfoques. El gran problema al que nos enfrentamos precisamente es que hoy los medios se basan en las audiencias para el tratamiento de la información. Se trata de seguir la ola de la opinión y deslizarse sobre ella. La adición de comentarios es otro factor que contribuye a la expresión y concentración del odio en los propios medios.



Que la CNN haga periódicamente un lavado de imagen a través de informaciones de denuncia del racismo anti asiático es solo una parte de la cuestión. La traducción de estos ejercicios informativos que llegan desde el campo de la política en un círculo vicioso difícil de parar entre políticos, medios y opinión pública, es la violencia contra las personas que reciben injustamente las iras. Un artículo racista, un titular xenófobo, una interpretación segada... se traducen en un ataque en mitad de la calle, en el incendio de un comercio o en cualquier otra manifestación de la cual los medios dan cuenta como si fueran hechos que se producen debido a la radicalidad de la gente.

En España es posible identificar con total claridad los medios que publican ataques anti China por cuestiones ideológicas. He leído en algún medio —lo hemos señalado aquí— artículos dignos de los peores momentos de la "guerra fría". Han sido artículos cuya incitación al odio no se enmascaraba. Ha sido odio ideológico (anti comunismo) que se traducía en odio racista. Poca información y mucha bilis en titulares y en el texto.



La política irresponsable de ciertos medios se acaba traduciendo en esos ataques que la CNN dice que se producen "no solo en América". No sé si esto les sirve de consuelo.

La postura europea en su conjunto es mucho más moderada que la norteamericana al respecto, lo que no quita que en el plano mediático tenga sus episodios agresivos en la prensa más ideologizada, un fenómeno conectado con la propia crisis mediática. La forma de asegurarse lectores es radicalizarse y la cuestión de China tiene todos los ingredientes que necesitan: ideología, racismo y una envidia nada sana al innegable ascenso asiático, que se convierte en la fuente de todos los males. Si en Asia se crece, eso implica que aquí se decrece; si allí se produce, aquí se crea paro. Es una propuesta sencilla que la gente entiende con su lógica de andar por casa y les permite dar salida a las frustraciones que nuestro propio sistema produce por incapacidad de enfrentarse a los problemas.



El que tiene un chiringuito en la playa acabará estableciendo la cadena de culpas hasta llegar a la conclusión que sus males comenzaron en China. ¿Por qué no? Es lo que hizo Donald Trump con gran eficacia y que le proporcionó votos y simpatías. Los enemigos de fuera siempre son rentables y, especialmente, sirven para desviar la mirada de los verdaderos responsables de las situaciones, la mayoría de las veces demasiado próximos a nosotros.

Se nos olvida, por ejemplo, la importancia que ha tenido para el sector comercial español la presencia del turismo chino, sobre todo un turismo de "compras" y cultural, muy diferente al de playa y ocio nocturno. Eso ha llevado a que grandes almacenes dedicaran especial atención al turismo llegado de China, que pusieran traductores y carteles en chino en sus plantas e incluso los mensajes de la megafonía. Su gasto en compras es muy superior al de este turismo que celebramos tanto ahora.



No he visto un solo reportaje en los medios españoles sobre lo que supone el turismo chino en España, sobre sus características. En una tesis que se defendió hace tres años estudiamos en uno de sus capítulos precisamente este fenómeno y lo que suponía económicamente. Pero, me imagino, al no afectar al "ocio nocturno" (no es turismo de esa clase) nadie se ha molestado en investigarlo.

Hoy en día es muy difícil hacer buena información y muy fácil producir desinformación; producir información radicalizada sirve para asegurarse fieles e iracundos lectores. Cualquier cantamañanas radical logra más seguidores que cualquier persona sensata que no busque dar la nota con algo llamativo. Lo hemos visto en los Estados Unidos y lo vemos aquí. Es la economía informativa de la atención y la tensión, algo necesario para mantener enganchados a los lectores o espectadores.



El profundo desconocimiento de China en todos los niveles hace que sea fácil manejar una caricatura que acaban pagando los ciudadanos asiáticos repartidos por todo el mundo, como inmigrantes, como turistas o como residentes.

Los artículos de la CNN dejan al descubierto una parte de la situación que contribuyen a crear con el resto del material publicado. Por eso resulta tan poco creíble, sin dudar de la buena intención de los firmantes. Mostrar que los ataques no solo ocurren en "América", como se señala, tiene cierto tufillo exculpatorio porque en modo alguno se analiza porqué es allí donde se está produciendo el epicentro xenófobo y racista antiasiático. Las sutilezas periodísticas o políticas no logran frenar esa gran etiqueta, "asiáticos" en la que se engloban ahora todos los males que padecemos en todas las partes del globo.




Lo repetimos de nuevo: no se deben confundir gobiernos, culturas y personas. Entremezclar todo solo lleva a la confusión y a crear víctimas que nada tienen que ver con lo que ocurre. ¡Hemos visto tantos casos injustos de ataques a personas inocentes! Da igual que tengan pasaporte norteamericano, chino, coreano, japonés o de cualquier otro lugar. No podemos pagar en personas que son inocentes nuestras fantasías y fobias. Los lamentos por los ataques a los "asian americans" deberían ser los mismos que por los asiáticos, de cualquier país, de visita en terceros países. Todo lo demás es una enorme hipocresía.

Me sorprende de nuevo que los artículos contra la xenofobia y el racismo anti asiáticos se incluyan en la sección "Business" en la CNN, algo más que un lapsus. No sé cuál es la forma de clasificar el "racismo", pero parece claro no quiere ser etiquetado bajo la etiqueta "política". Es extraño, sí.