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martes, 22 de noviembre de 2022

La foto de Infantino

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

El Mundial de Qatar no ha hecho más que empezar y ya tenemos controversias de todos los niveles y tamaños. Una más es el revuelo creado por una inoportuna fotografía que le han sacado al presidente de la FIFA, Infantini junto a uno de los personajes más siniestros de la zona, el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed Bin Salman.

Las relaciones entre Arabia Saudí y Qatar son complejas, como lo es todo en la zona. Al igual que Egipto, Arabia Saudí ha estado enfrentada a Qatar, a la que consideraban lugar de reunión de los Hermanos Musulmanes. Pero hace poco tiempo, tras el verano, se realizó un operación de limado de las relaciones, me imagino que era parte del plan que el Mundial debía ayudar a reconstruir dada la crisis mundial y el avance de algunos enemigos comunes.

Islamistas de los Hermanos, repartidos con sede en Qatar y en Turquía, se oponen a la corriente wahabita que los saudíes exportan a los países a los que controlan. Es una lucha de integrismos con luchas por el poder en el área. En mitad de esta lucha, el saque del Mundial queda a la vista como un mensaje claro de recomposición, de la misma forma que Egipto llegó a acuerdos para destensar lo que se había convertir en conflicto tras el derrocamiento del islamista Morsi por el golpe de estado militar que ha llevado a Al-Sisi al poder. Con el país completamente controlado, el presidente egipcio se dispone a ampliar sus relaciones internacionales y asegurarse así que no se alienta desde allí a los enemigos.

En mitad de todo esto, la foto de Gianni Infantino junto a Mohamed Bin Salman hace saltar chispas, tal como nos lo cuenta La Vanguardia:

El Mundial de Qatar inauguró sus puertas el domingo en una ceremonia no exenta de polémica, como gran parte de lo que rodea la celebración del campeonato internacional de fútbol en el emirato árabe y que han motivado boicots en Alemania o Dinamarca. La composición del palco de las autoridades del estadio Al Bait durante la ceremonia inaugural dejó una instantánea que ha levantado ampollas en las redes sociales.

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se sentó al lado del príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed bin Salman, considerado el instigador del brutal asesinato del periodista Jamal Khashoggi en el consulado de Estambul en 2018. Las cámaras que enfocaban al emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al Thani, dando su discurso inmortalizaron el momento.

La cercanía de Bin Salman, que fue nombrado el pasado septiembre primer ministro de un país que castiga con la muerte la disidencia, a Infantino fue vista con recelo en Twitter. Algunos usuarios recordaron que Arabia Saudí planea presentarse como candidata a organizar el Mundial del 2030, según han apuntado algunos medios, aunque Riad no lo ha confirmado. El Times de Londres publicó en septiembre que el reino podría presentar una oferta conjunta con Egipto y Grecia.*


 No sé si el presidente de la FIFA, tal como se "identificaba" el otro día, sintiéndose qatarí, gay y no sé cuántas cosas más, mientras renegaba y se avergonzaba de "Europa" por su hipocresía es consciente de la manipulación. Quizá está llevando demasiado lejos sus identificaciones.

¿Es consciente de la operación de "lavado" de imagen, de blanqueo político, para la que está siendo utilizada la foto? Lo que se nos cuenta en el tercer párrafo del texto de La Vanguardia es relevante. ¿Están preparando un nuevo asalto a los repartos de sedes para los mundiales de 2030? ¿No hay bastante conflicto?

También en La Vanguardia, John Carlin y Charlie Castaldi ironizan desde el título de su artículo: "Futuras sedes del Mundial: ¿Corea del Norte? ¿Tibet? ¿Groenlandia?". No es para menos. Los medios se enfrentan a la disyuntiva de boicotear un Mundial que es el pan de cada día para ellos, una fuente de ingresos en mitad de la crisis. 

Sabedores los dirigentes de los países autoritarios que todo se relaja con una pelota por medio, van a usar (ya están usando) el dinero como atracción para "normalizar" sus gobiernos y evitar reticencias. Lo que une un estadio no lo separan los Derechos Humanos.

Que Gianni Infantino se siente como si tal cosa junto a alguien que es señalado como quien ordenó el asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi, nos muestra el poder del dinero y de las relaciones públicas. Atrás quedan muchas cosas que son silenciadas por el griterío de los estadios. 

No es solo la FIFA, es cierto. La intervención de Morgan Freeman en un acto inaugural que rechazaron muchos artistas es también un indicador negativo. Irónicamente, se señala su papel interpretando a Nelson Mandela. Las federaciones tratan de neutralizar las diferentes acciones reivindicativas, solidarias, etc. con las que los jugadores tratan de sentirse mejor frente a lo que significa correr sobre un césped que ha dejado miles de muertos con la construcción de los estadios, como sabemos. No es fácil quedarse parado, mostrarse insensible, ante esto.

Pero Infantino lo ha conseguido rizando el rizo de lo tragable. 

* "La foto de Infantino sentado junto a Bin Salman en el Mundial de Qatar levanta ampollas" La Vanguardia 21/11/2022

https://www.lavanguardia.com/internacional/20221121/8615533/foto-infantino-sentado-bin-salman-mundial-qatar-futbol-2022.html

domingo, 17 de julio de 2022

Puños

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La visita de Joe Biden a Oriente Medio le está saliendo cara. Por decirlo directamente: se ha encontrado con los viejos amigos de Donald Trump a los que había prometido  ajustar las cuentas y se ha tenido que tragar todas sus intenciones de campaña presidencial. En política no hay nada más fácil que ser candidato opositor; el problema es que si ganas te piden cuentas por tus promesas, esas que llevaron a la gente a confiar en ti. Los votantes descubren con horror que su voto, con el que pensaban cambiar el mundo confiando en los locuaces aspirantes al poder, no cambia apenas nadas en muchos campos en los que se había prometido demasiado.

La prensa nos ha presentado un ejemplo que roza el ridículo. Se ha fijado en que Biden estrechó la mano del viejo rey, mientras que solo chocó los puños con el Príncipe Heredero Mohamed Bin Salman. ¿Es una broma? No, solo un imaginativo gesto diplomático que mostrar una diferencia sin que cambie nada.

Ayer escuchábamos a Biden en rueda de prensa comentando que le había dicho al príncipe saudí que sí creía que él era el responsable del secuestro, tortura, descuartizamiento y desaparición de Jamal Khashoggi, el periodista saudí que dejó de ser visto tras ser citado por segunda vez en un consulado saudí en Turquía al que había acudido para recoger unos papeles y poder casarse.

En RTVE.es se nos muestra cómo la novia de Khashoggi se despacha bien con el presidente Biden:

Hatice Cengiz, la prometida del periodista saudí Jamal Khashoggi, asesinado en 2018 en el consulado de su país en Estambul, ha expresado en su cuenta de Twitter que el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, tiene "la sangre de las víctimas" del régimen saudí en sus manos tras el encuentro del mandatario estadounidense con el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed bin Salman.

"Hola, POTUS, ¿es esta la rendición de cuentas que habías prometido por mi asesinato? La sangre de la siguiente víctima de MBS está en tus manos", ha tuiteado ilustrándolo con la cuenta del fallecido Khashoggi con el título: "Lo que Jamal Khashoggi hubiera tuiteado hoy".

Y en una conversación telefónica, Cengiz ha señalado que se siente "triste y decepcionada" tras ver la reunión de Biden con Bin Salman, al que la inteligencia estadounidense responsabiliza de su muerte. Ha añadido que pensaba que el inquilino de la Casa Blanca tomaría otro camino diferente y no se encontraría con Bin Salman, "pero no ha ocurrido así". "Pero ya veremos lo que pasará en el futuro. Lucharemos hasta que la justicia prevalezca", ha concluido.* 

Hatice Cengiz tiene al menos el consuelo de no haber votado a Joe Biden. ¿Pero qué ocurre con los que sí lo han hecho? Los datos de los sondeos han hablado en días recientes de "hundimiento" de la popularidad de Joe Biden. Este tipo de acciones serán muy pragmáticas, pero son destructivas para la credibilidad del sistema y de los propios participantes.

No estamos hablando de cualquier "infeliz", sino del Presidente de los Estados Unidos, el POTUS, como señala Hatice Cengiz, que parece no querer mancharse la boca con su nombre.

Tenemos la excusa "Putin" o, si se prefiere, las excusas combinadas "guerra", "energía" (petróleo), "inflación creciente", "crisis económica", "protección de Israel", etc. Si hasta Vladimir Putin, que no es un demócrata, ha tenido que poner excusas para invadir otro país, bombardearlo, amenazar con cortar el gas a Europa, etc., ¿qué no tendrá que hacer alguien que tiene que estar pendiente de los votos?

Puede que esto suene cínico, pero es la realidad con la que nos encontramos. Los políticos nos demuestran cada día el valor de lo inevitable cuando llegan al poder, lo contrario de lo que hacen en campaña, en las que todo se puede cambiar. Esto es interesante, porque es lo que suelen intentar arreglar con sus discursos sobre lo inevitable, aquello que no tenían intención de hacer cuando no tenían la obligación del poder. 

Los medios de comunicación han convertido ya en un ejercicio rutinario repasar las contradicciones de los políticos en cuanto a lo que van a hacer, que se queda en apenas nada en este mundo complejo, interconectado y en donde una cosa es que te salga bien la reunión de la OTAN y otra pintar algo en los destinos del mundo. ¡Felices los de Podemos, que han encontrado la solución de gobernar y ser oposición simultáneamente!

¡Ten cuidado con lo que prometes, con a quién llamas tu enemigo, etc. porque mañana te encontrarás en la misma cama, bajo el mismo edredón!

En la BBC leemos sobre la esperada foto del encuentro:

It was a striking photograph. The US president and the man he'd called a pariah, bumping fists in the gilded splendour of Jeddah's royal palace.

Saudi Arabia was always going to be the controversial stop on Joe Biden's first trip to the Middle East as US president.

Just four weeks earlier, Mr Biden had said he wouldn't meet Crown Prince Mohammed bin Salman on his visit here.

As he settled into the White House during his first few weeks in the job, he refused to even speak to Saudi Arabia's de-facto ruler.

Mr Biden made the "pariah" comment on the US election campaign trail back in 2019.

It came after the CIA concluded the crown prince had approved the brutal killing of the journalist Jamal Khashoggi inside the Istanbul consulate.

Relations were frosty. Then came the announcement of the president's visit.**

 

Lo del choquecito de puños de Bin Salman y Joe Biden es un logro diplomático para poder evitar lo que se debía haber evitado, ese encuentro. Pero no eres grande o pequeño, poderoso o débil, por el tamaño sino por lo que estás obligado a hacer. Si los Estados Unidos han reculado con Bin Salman, se encuentran de nuevo a partir un piñón con la Venezuela del chavista Nicolás Maduro.

¿El petróleo lo justifica todo? Parece ser que sí. Da la impresión que si tienes petróleo (o cualquier cosa que los demás necesiten desesperadamente) y eres capaz de aumentar la producción para evitar que suban los precios, se te perdona todo lo que hagas por malo que sea. Hay, pues, una política para los malos tiempos y otra para los buenos. Si el petróleo está caro, sonríes a los saudíes y chocas el puño con el que autorizó el asesinato, según te cuentan tus propios servicios de Inteligencia.

Antes para estas cosas se enviaba a otro, es decir, a un ministro, un príncipe. Pero el problema es que Biden, en horas bajas, tiene que mostrar que está activo en esta crisis mundial abierta. La BBC cierra su artículo señalando:

Critics say that the first leg of Mr Biden's Middle East trip - to Israel and the occupied West Bank - didn't deliver any significant achievements.

If he can persuade some of the world's largest oil-producing countries to pump more of it and help lower the price, that will be seen as a victory by US voters back home.

But so far, there's little sign he'll leave with the prize that so many people say he came here for.**

¿Todo por nada? ¿Quién sabe? Los saudíes se enfrentan a su propio deseo de ser más poderosos de lo que son. Cuanto más sumiso sea Estados Unidos, más control y poder tendrán en la zona, donde ya dictan lo que hay que hacer y donde Rusia despliega su peones.

A los detalles dados por Biden sobre el asesinato de Khashoggi, bin Salman le ha contestado con detalles de las prisiones y torturas de Irak y con la muerte de una periodista de Al-Jazeera. De esta forma los saudíes se han quedado contentos. Ellos saben que estas cosas pasan y que ellos las están investigando para encontrar a los culpables. En todas partes, han venido a decir, hay gente que no obedece y hace quedar mal a sus gobiernos. Y se han quedado tan contentos, todos menos la pobre novia de Jamal Khashoggi que se ha quedado sin nada. 

La idea de "poder" tiene que ser recontextualizada de forma constante ya que no es lo que eres, sino lo que puedes lo que acaba decidiendo. ¿Qué significa hoy ser poderoso si te tienes que tragar tus propias palabras cada vez que te encuentras limitado? ¡Malos tiempos para los principios!

Al que se le ocurrió la idea de hacer que un príncipe acusado de criminal por los servicios de su propio país  chocara los nudillos con el presidente de los Estados Unidos que le había llamado de todo. No sabemos si acertó; nadie sabe realmente qué puede ocurrir con el petróleo. 

Biden, todo un veterano político, está descubriendo muchas cosas. El poder ya no es lo que era en este mundo tan complejo y repartido. Si a Biden no les sale bien la jugada y no hay todo el petróleo que él esperaba encontrar en los saudíes, los demócratas pueden despedirse de renovar porque se les queda fuera el arma del "compromiso" idealista. Trump se burlará de ellos y acabará diciendo que si dan más petróleo es por los "viejos tiempos", quién sabe si no se da una vueltecita por Oriente Medio a dar abrazos.

Desde el punto de vista comunicativo y diplomático, el choque de puños ha quedado marcado como algo entre gente que no se lleva bien y no quiere darse la mano. Habrá que apuntarlo, no sea que alguien meta la pata en el futuro. 

Hoy es la foto del día. Las interpretaciones varían, pero la imagen queda.


* "La prometida de Khashoggi dice que Biden tiene las manos "manchadas de sangre" de las víctimas del régimen saudí" RTVE.es /EFE 15/07/2022 https://www.rtve.es/noticias/20220715/prometida-khashoggi-dice-biden-tiene-manos-manchadas-sangre-victimas-regimen-saudi/2389004.shtml

** Anna Foster  "Saudi Arabia: The significance of Biden's fist bump with crown prince" BBC 16/07/2022 https://www.bbc.com/news/world-middle-east-62189543

martes, 12 de abril de 2022

Las guerras de la desinformación

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Nuestra conversión en una Sociedad de la Información, es decir, un espacio mediatizado surcado por múltiples y diversos flujos de informaciones, con una explosión de emisores interactivos y la externalización de las memorias, como elementos principales, aunque no los únicos, ha dejado al descubierto una debilidad específica, la desinformación tendenciosa. Entre la ignorancia, un mal claro, y la sobre información está la cuestión de la calidad de la información. Sirve de muy poco tener mucha información si esta no tiene la calidad y veracidad necesarias para que esta sea realmente beneficiosa.

La información beneficiosa es la que nos permite decidir con el máximo grado de libertad e independencia. Pero esto es un desiderátum, algo que apenas se cumple porque en la realidad la información crea un espacio conflictivo, un espacio de lucha de informaciones con el objetivo de seducirnos, de convencernos de su bondad. La bondad de la información es presentarse como "veraz", "desinteresada" y "objetiva". Sin embargo, las informaciones tienen siempre un "sesgo", la marca de quien las selecciona, filtra, modela y envía, y buscan un determinado resultado que se traducirá en determinadas acciones y decisiones por parte de que la recibe.

El elemento con el que se ha resuelto —en parte— este problema es la libertad de prensa, la posibilidad de que existan diversos medios que puedan recoger las diferentes formas de pensar, de mirar el mundo e interpretarlo. La solución es imperfecta, pero mejor que la que determinados espacios políticos asumen, la visión única, la propaganda convertida, por única, en verdad oficial. En determinados especias culturales, la "verdad" es una potestad del poder: el poder no dice la verdad, sino que es verdad aquello que se dice desde el poder. Ese poder puede provenir de la verdad de un libro divino o de un partido único que se identifica con el pueblo de forma paternalista. El resultado es el mismo: una verdad oficial y la condena de todos aquellos que la critican o niegan.

La desinformación es una forma de sembrar el desconcierto, la duda sobre lo que se escucha, ve o lee. Vivimos en sociedades mediáticas, es decir, en aquellas en las que los individuos poseen un conocimiento adquirido desde los medios y un menor conocimiento basado en la propia experiencia. Es decir, gran parte de lo que "sabemos" nos viene a través de la confianza en los otros, en experiencias ajenas.

El País 19/11/2027

La desinformación es consciente, interesada, planificada. Frente a las naturales limitaciones del conocimiento —la imposibilidad del conocimiento absoluto— nos manda un mensaje que nos hace dudar, que intenta hacer que perdamos la seguridad en nuestras fuentes oficiales. Se mueve en los límites de lo creíble para poder penetrar con más facilidad en las mentes.

La facilidad que nuestra sociedad tecnológica y mediática tiene para recibir y enviar información hace que la desinformación prolifere en intensidad y precisión. Es una auténtica guerra de informaciones, como la que estamos viendo hoy en el caso de la invasión rusa. Rusia ha estado utilizando mecanismos de desinformación internos y externos. Los primeros son los que se producen en los regímenes autoritarios y con poder de clausura informativa. El régimen de Putin ha cerrado las vías de acceso a la información, que han quedado restringidas a las oficiales, las que establecen aquello que es "verdad" y penalizan y silencian cualquier otra opción informativa. De esta forma, solo existe la verdad gubernamental. Los que salen a la calle tratando de hacer que sus conciudadanos sepan lo que ocurre, son detenidos. El caso de la periodista rusa que sale con una pancarta de denuncia en un noticiario oficial de máxima audiencia nos muestra el grado de represión al que se puede llegar. "Os mienten" es un mensaje lo suficientemente claro.

Las escandalosas cifras de ciudadanos rusos que apoyan la invasión de Ucrania creyendo que están liberándola de nazis, gais y corruptos son el resultado de esta forma interna en la que la propaganda se convierte en desinformación.

Rusia no es, evidentemente, el único país que hace esto. Hay ejemplos múltiples en los que las restricciones informativas y la imposición de un programa oficial de reinterpretación de la realidad sirven como apoyo del poder y herramienta para perpetuarse. Es estas páginas virtuales hemos dado cuenta de la progresiva reducción de la información en Egipto tras la Primavera Árabe y, poco después, con el cierre informativo que ha supuesto el mandato del general Abdel Fattah Al-Sisi, autor del "no-coup". La desaparición de periodistas críticos, el cierre y la compra de medios críticos han servido para crear un clima cerrado en el país. En unos pocos años, no existen en el país más voces que las que el gobierno acepta. Se ha equiparado la información en las redes sociales con las restricciones a los medios, por lo que un comentario en una página de una red social se considera como la publicación de un artículo en un diario. La excusa era la proliferación de los grupos terroristas, pero la práctica se ha extendido a cualquier opinión crítica con la presidencia, que es intocable. Se ha tipificado como delito el intentar "separar al pueblo del Ejército", rizando el rizo de la manipulación para poder presentar como enemigo a cualquiera que disienta. Los periodistas críticos se han exiliado a diversos países desde los que pueden escribir desde perspectivas muy distintas, aunque esto supone un riesgo y una amenaza para ellos y sus familias, que son puestas bajo vigilancia y a las que se les puede complicar la vida.

Ser periodista crítico puede suponer que te ocurra como al saudí Jamal Khashoggi, torturado, asesinado, desmembrado y hecho desaparecer desde la trampa que le tendieron en el consulado saudí en Turquía, al que había ido para sacar una licencia matrimonial. Los servicios secretos lo detectaron y le dieron cita para unos días después. Una vez que entró, nunca más se supo. ¿Su delito? Escribir para The Washington Post reclamando más democracia en su país y criticando al Príncipe Heredero, del que se supone que salió la orden de eliminarlo.

Son varios los periodistas rusos hechos desaparecer por sus escritos críticos. La guerra en Ucrania ha dado ya varios ejemplos de muertes de periodistas rusos eliminados mediante bombardeo selectivo al detectarlos por sus emisiones desde lugares del frente de combate. Puede decirse que estos se han convertido en una preocupación importante de Putin dadas las posibilidades de acercarse a las audiencias rusas-

La otra forma es fomentar la duda informativa es la exterior a través de múltiples fuentes que aprovechan la libertad de los medios y de grupos para difundir las desinformaciones. Mientras otros regímenes autoritarios tratan de mantener si círculo protector cerrado, el caso de Rusia es diferente ya que su posición expansionista y sus relaciones exteriores para la formación de un "bloque" requiere de una política más "activa" en cuanto a la desinformación. Rusia busca sembrar el desconcierto a través de mecanismos bien planificados de confusión. Esto no ha ocurrido con la invasión de Ucrania, sino que es algo que se lleva denunciando desde hace años como una forma organizada. Rusia ha creado toda una serie de dispositivos organizativos para expandir todo tipo de desinformaciones tratando con ello de desestabilizar países creando corrientes de opinión que le sirvan de parapeto a posibles actos de sanción o sencillamente minando la confianza en los gobiernos y creando grupos que reciben apoyos para ser oposición.


La necesidad de establecer leyes de protección ante los ataques desinformativos en la proximidad de procesos electorales fue una necesidad en Europa, que veía cómo en cada elección llegaban desinformaciones intentando actuar sobre los resultados electorales.

En mayo de 2019, podíamos leer en la edición conjunta del diario argentino Clarín y The New York Times International Weekly la siguiente información:

LONDRES — Unos días antes de las cruciales elecciones para el Parlamento europeo, una constelación de sitios en Internet y cuentas de redes sociales vinculadas con Rusia o con grupos de extrema derecha está difundiendo desinformación, fomentando la discordia y ampliando la desconfianza hacia los partidos centristas que han gobernado durante décadas.

Por ejemplo, sitios marginales de comentarios políticos en Italia ostentan las mismas firmas electrónicas que websites pro-Kremlin, mientras que un par de grupos políticos alemanes comparten servidores usados por los hackers rusos que atacaron al Comité Nacional Demócrata en Estados Unidos.

La actividad ofrece nueva evidencia de que Rusia sigue resuelta en su campaña por ampliar las divisiones políticas y debilitar a las instituciones occidentales. Pese a los esfuerzos de vigilancia online, sigue siendo mucho más fácil propagar información falsa que detenerla.

Rusia se mantiene como una fuerza motriz, pero los investigadores también descubrieron imitadores, en particular en la extrema derecha. Esos grupos a menudo hacen eco de los puntos de conversación del Kremlin, lo que vuelve difícil discernir las líneas entre propaganda rusa, desinformación de extrema derecha y debate político auténtico.

Los investigadores creen que redes de perfiles de Facebook, cuentas de Twitter, grupos de WhatsApp y sitios en Internet difunden historias falsas y divisivas sobre la Unión Europea, la OTAN, los inmigrantes y otros asuntos.

“El objetivo aquí es más grande que cualquier elección en sí”, dijo Daniel Jones, cuya organización sin fines de lucro, Advance Democracy, recientemente señaló como sospechosos varios websites y cuentas de redes sociales ante las autoridades judiciales. “Es dividir constantemente, aumentar la desconfianza y socavar nuestra fe en las instituciones y en la democracia misma. Están trabajando para destruir todo lo que se construyó después de la Segunda Guerra Mundial”.*


Los casos se intensifican allí donde se producen fenómenos electorales, apoyando la radicalización y, en muchas ocasiones, como sabemos del partido de Marine Le Pen, financiada desde los bancos rusos. A Rusia, igualmente, acudían con frecuencia los partidarios del Brexit, que le hicieron el favor de dividir a Europa.

La desinformación no es exclusiva de Rusia, pero sí es quien tiene unos planes más amplios de actuación. Se trata de subvertir las democracias aprovechando lo que Putin y otros autócratas consideran su punto "débil", la información. Esta es utilizada como un arma capaz de debilitar, crear el caos y especialmente la sensación de hartazgo que finalmente favorece a los grupos más radicales, con los que finalmente el Kremlin establece buenas amistades en términos económicos y militares. Otros están copiando sus métodos en clave interna porque les resulta un arma barata y eficaz en un mundo de redes sociales en las que todos están colgados de teléfonos y pantallas de ordenadores.

Las denuncias de las intromisiones desinformativas de Rusia han sido constantes, especialmente en Europa y Latinoamérica, donde ha encontrado diversos aliados que la imitan. El grado de impacto es diferente, pero está claro que en la lucha entre las reglas y la ausencia de reglas habrá un ganador si no se pone remedio.

La necesidad de defenderse ante la desinformación es cada vez más clara. En Antena 3, Patricia Escalona entrevista al Director de Medios del Parlamento Europeo, Jesús Carmona, bajo el titular "Así combate la desinformación el Parlamento Europeo: aprendizaje y retos para 2024": 

El organismo actúa con una libertad de mandato. El director de Medios del Parlamento Europeo deja claras diferentes líneas de actuación.

La primera, la agenda activa. El papel del Parlamento es "no parar de informar. Informando sobre lo que hace el organismo también contraatacamos las posibles falsedades", señala.

La segunda, seminarios; como al que ha asistido Antena 3 Noticias estos días en Estrasburgo, y campañas de información sobre la actividad del Parlamento.

Otra parte relevante es dar el apoyo máximo a periodistas y fact checkers de toda la Unión Europea: "Apoyo muy amplio, no solo en términos de desinformación. Vamos a lanzar un programa de formación para periodistas en temas de la UE, becas para jóvenes periodistas... Queremos fomentar el periodismo serio. Todavía tenemos mucho que hacer, estamos en ello".**


La sencillez del programa es clara: no dejar de informar es básico, pues los vacíos se cubren pronto por la desinformación que tiene a expandirse con velocidad; la formación de periodistas es esencial, potenciando los valores de la honestidad, el rigor de las fuentes y la defensa ante la manipulación a la que están sometidos de forma permanente.

Desde que aumentó la desinformación, los medios más profesionales han destinado una parte de recursos a los "fact check" que, no lo olvidemos tuvieron como objetivo preferente inicial las mentiras y desinformaciones del ex presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. La necesidad de informar a la opinión pública sobre las malas prácticas de un presidente en un país democrático han marcado el camino para aplicar la misma receta a lo que nos llega de Rusia y de otras partes del mundo.


 Los "fact checks" suponen la pérdida de la inocencia informativa, la constatación de que el mundo se ha reorganizado informativamente y que la desinformación ya es una herramienta mucho más potente y sofisticada, muchas veces crucial para desestabilizar a las opiniones públicas.

La propaganda es la versión hacia el público interno controlado; la desinformación es el arma allí donde la opinión pública está diversificada y donde, como se señalaba en Clarín/TNYTIW, la división es una forma de destrucción del sistema convirtiéndolo en confusión y enfrentamiento.

No solo hay que mantener la libertad de los medios que realmente están al servicio de la libertad de prensa, fomentar su profesionalismo y su autonomía de otro tipo de fuerzas que pudieran buscar su propio provecho; hay que defenderse también de aquellas formas de información que son armas camufladas, que no representan realmente la libertad sino su perversión para acabar con ella. 


* Matt Apuzzo y Adam Satariano "Los hackers rusos siembran desinformación en Europa" Clarín y The New York Times International Weekly  17/05/2029 https://www.clarin.com/new-york-times-international-weekly/hackers-rusos-siembran-desinformacion-europa_0_W0yMZfhsm.html

** Patricia Escalona "Así combate la desinformación el Parlamento Europeo: aprendizaje y retos para 2024" Antena 3 Noticias 9/04/2022 https://www.antena3.com/noticias/mundo/asi-combate-desinformacion-parlamento-europeo-aprendizaje-retos-2024_2022040962510694b5d74200019e6ead.html

domingo, 28 de febrero de 2021

El regreso de Jamal Khashoggi o Biden se queda corto

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



El presidente Biden tiene que marcar distancias con lo que ha sido la era Trump. No es excesivamente complicado debido a las posturas extremas, personales y muchas veces poco irracionales de su predecesor. Simplemente las vacunaciones ya han marcado una enorme diferencia, como nos mostraban las curvas de estadísticas en algunos noticiarios norteamericanos.

Conforme se va alejando la era Trump, se pueden ver con más claridad algunos de los aspectos que él oscureció por su intereses personales o al servicio de aquellos que le colocaron allí.

En estos días hay abierta una crisis por un caso escandaloso que aquí hemos tratado con frecuencia y que no siempre se ha tratado igualmente en los medios o, peor, por la clase política de los diferentes países occidentales. Me estoy refiriendo al secuestro, tortura, asesinato y borrado del rastro del periodistas saudí disidente, Jamal Khashoggi, del que se responsabilizo al príncipe heredero, Mohamed Bin Salman, el auténtico hombre fuerte del régimen teocrático saudí.

Los saudíes han gozado de una especie de patente de corso mediante el recurso más habitual, la compra de los silencios favoreciendo los buenos negocios con los "buenos amigos", que —no hay ni que decirlo— son aquellos que miran para otro lado cuando salen a la luz asuntos que pueden suscitar el rechazo de la opinión pública.



Desgraciadamente, la política internacional es cada vez más un intento de cubrir lo negativo para evitar que los negocios se conviertan en conflictivos mediante las acusaciones de los activistas de Derechos Humanos. Los gobiernos tratan de mantener en la sombra sus relaciones comerciales y militares con ciertos regímenes que han aprendido pronto cuáles son las "prioridades", economía y defensa. Ya se trate de venderles un AVE a La Meca o que te compren aviones, fragatas o cualquier arma para el control del orden público, unas veces se airean la coincidencia de  "intereses" y otras el monto económico de las ventas, máxime en época de crisis en la que las industrias aprietan las clavijas a los políticos para que superen sus "escrúpulos". Si alguien ha mantenido esta idea como línea rectora ha sido Donald Trump, elevado a la presidencia —entre otros grupos— por la industria armamentística norteamericana.

La CNN evalúa a través de varios artículos la incidencia de la liberación por parte de la nueva administración del presidente Biden de los informes que dejan poca duda sobre la implicación directa, de Mohamed Bin Salman, el hombre que controla el presente y el futuro de Arabia Saudí, el que ha logrado deshacerse de sus rivales para asegurarse el poder futuro. Pero el caso de Jamal Khashoggi le puede complicar bastante su aceptación internacional pues es difícil que allá donde vaya no sea tratado como un "asesino". Uno se acostumbra a casi todo, pero un estigma de este tipo puede debilitar su ascenso y ser cuestionado.

Las primeras versiones se fueron diluyendo inmediatamente, dejando en ridículo a los países que, como Egipto, salieron a rasgarse las vestiduras al espacio internacional clamando por la inocencia de "MBS". Khashoggi se había volatilizado y nadie se sentía responsable porque hubiera hecho de Houdini en la embajada saudí en la que se le vio entrar, pero nunca salir.

Han tenido que sacarse los audios de la tortura para que nadie tenga dudas de su destino, aunque siga sin saberse nada de su paradero. Sus restos siguen sin aparecer. La justicia saudí, cuando no tuvo más remedio, realizó una farsa de juicio, condenando a los que les cayó el marrón. Pero se trataba de dejar fuera al príncipe heredero, algo que finalmente, tras la publicación del informe, no va a ser ya posible.



La jugada de Biden es doble: se reivindica como defensor de los Derechos Humanos y crítico de los regímenes que tanto gustaban a Trump, familia y seguidores, por un lado; por el otro, manda una carga de profundidad a la nave de Donald Trump, que queda en evidencia como un encubridor de un criminal. El artículo en la página de la CNN se cierra con estas consideraciones: 

 

According to journalist Bob Woodward's book "Rage," Trump doubled down on protecting MBS and said, "I saved his ass. I was able to get Congress to leave him alone."

Trump rationalized his inaction when he told CBS 60 Minutes that "we'd be punishing ourselves" by canceling American arms sales to Saudi Arabia, deals that he frequently trumpeted as amounting to more than $110 billion, even though that figure was wildly inflated.

Trump's defense of MBS was of a piece with his repeated defenses of other tyrants, such as Russian President Vladimir Putin in his efforts to swing the 2016 American presidential election against Hillary Clinton and the North Korean dictator Kim Jong Un, who Trump has praised lavishly.

Having enjoyed a very close relationship with the Trump administration, the Saudis are now getting just a taste of what could be a recalibrated relationship with the Biden administration. Biden will almost certainly not be looking to cause permanent damage to the US-Saudi relationship, but MBS will no longer have a free pass to murder his opponents outside of the kingdom, which is saying something.

The release of Friday's report should leave no doubt that the US government, from President Biden to the intelligence community, holds him personally responsible for Khashoggi's death.*

 


La gravedad del caso Khashoggi no puede ser ignorada, pues señala directamente a un futuro líder que ya hace sus salidas al extranjero como un criminal, creando un problema más allá de una cuestión diplomática. Si cada vez que un dirigente occidental estrecha la mano de MBS salen titulares recordando el secuestro, tortura y asesinato del periodista saudí, la cuestión se convierte en un problema. "¡Si se tratara solo de un dictador...!", suspirarán algunos laxos. Pero es algo más, sí. Los dictadores suelen tener su discreción en estas cosas y delegan, delegan mucho, precisamente para asegurarse la distancia y poder encogerse de hombros. Pero la impunidad siempre es mala consejera cuando sales de tu feudo.

El caso complementario de lo que supone perder la perspectiva es el caso del italiano Giulio Regeni, secuestrado, torturado, asesinado y abandonado en una cuneta en mitad del desierto de noche. El gobierno egipcio sigue jugando con la "protección" a sus servidores porque sabe que en ello le va la duración. Un gobierno represivo tiene que asegurar la protección de sus sicarios para evitar que estos puedan tomar decisiones comprometedoras a la hora de explicar lo que hicieron.

Básicamente, los dos casos nos muestran el poco avance democrático existente en esa zona y cómo los dictadores se apoyan unos a otros, prometiéndose la "no intervención" en sus suciedades propias ni dar acogida a los huidos para salvar el cuello.



Ni Khashoggi ni Regeni tuvieron ocasión de decidir. Lo del primero fue una eliminación de un obstáculo molesto; lo del italiano, un fatal error que dejó al descubierto las chapuzas incontables de la Seguridad egipcia, acostumbrada a campar por sus respetos, sin que nadie la contradiga. El asesinato del saudí fue fuera de su país, una osadía; el Regeni, el de un extranjero, otra osadía. En ninguno de los dos casos se va a parar la justicia internacional, por muchos aviones, barcos o tanquetas que compren.

En el contexto de los Estados Unidos, Biden tiene una baza: desenmascarar a un cómplice claro. La expresión recogida por Bob Woodward en su libro, "haberle salvado el culo" con respecto a MBS deja bastante claro el asunto. Si Trump, como presumía, interfirió en la recogida o publicación del informe que ahora sale, también tendrá algún tipo de consecuencias, pues pondrá a los republicanos trumpistas contra la pared, dando margen a los que tiene que darle la batalla en las próximas elecciones parciales.

El argumento de los miles de millones ganados por "salvar el culo" a Mohamed Bin Salman no es algo que se pueda poner encima de la mesa, pues llevaría a terrenos complicados y podría sacar a la luz más porquería.

Tampoco lo tendrá fácil Biden con el caso, que le creará problemas internos con los que se benefician del tráfico con Arabia Saudí. Biden no debería descartar algún "contratiempo", dada la oscuridad de la zona. Algunos han aprendido la forma de hacerse necesarios.

Me parece excesivamente optimista la idea final, "MBS will no longer have a free pass to murder his opponents outside of the kingdom", que se señala como resultado. ¿Nadie pondrá problemas a los crímenes interiores, solo a los que se cometan en el extranjero? Pero esto es como pedirle al verdugo que se lave las manos antes de coger la espada.



Esto se hace obvio para aquellos que consideran que no se hace lo suficiente con MBS, que en realidad es solo un getso que tampoco le va a quitar el sueño mientras no le afecte en lo esencial, su acceso al poder, para el que se está abriendo camino.

En este sentido, el artículo de Nicholas Kristof  en The New York Times, titulado "President Biden Lets a Saudi Murderer Walk"** es bastante directo y no deja margen a Biden para colocarse medalla alguna por la salida del documento. Su artículo sobre la muerte del que denomina "su amigo", Jamal Khashoggi,  se cierra así:

Perhaps I’m biased because I knew Jamal. Some may think: It’s too bad about the murder, but other leaders have killed people, too. True, but M.B.S. poisons everything he touches. He kidnapped Lebanon’s prime minister. He oversaw a feud with Qatar. He caused the world’s worst humanitarian catastrophe in Yemen. He imprisoned women’s rights activists. He has tarnished his country’s reputation far more effectively than Iran ever could.

So, Mr. Biden, it’s not a human rights “gesture” to sanction M.B.S. Jamal was a practical man who didn’t believe in mushy gestures — but he did dream of a more democratic Arab world that would benefit Arabs and Americans alike. And by letting a murderer walk, you betray that vision.**




Es difícil satisfacer a todos, pero nada retrata mejor que el comportamiento ante los tiranos. Trump envió a su yerno a hacer buenas migas con MBS para su fracasado "acuerdo del siglo". Biden saca a la luz ahora las implicaciones del príncipe, pero no remata la faena, en un gesto que algunos consideran de cara a la  galería y que otros muchos consideran que se queda corto. Y quizá haya quienes no se lo perdonen a Biden.

¿Sacarán los saudíes la consecuencia que se trata solo de "discreción" lo que se les pide? Veremos en qué quedan las cosas. Pero el asesinato de Jaml Khashoggi todavía puede dar problemas a más de uno.



* Peter Bergen "Biden is walking a tightrope on Saudi Arabia" CNN 27/02/2021 https://edition.cnn.com/2021/02/27/opinions/biden-saudi-arabia-mbs-khashoggi-report-bergen/index.html

** Nicholas Kristof "President Biden Lets a Saudi Murderer Walk" The New York Times 26/02/2021 https://www.nytimes.com/2021/02/26/opinion/sunday/saudi-arabia-biden-khashoggi.html

miércoles, 2 de diciembre de 2020

Nueva vergüenza en el caso Giulio Regeni

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


De nuevo el gobierno egipcio se lanza a la estrategia de la manipulación y el aburrimiento. Tras cuatro años del secuestro, tortura y asesinato del estudiante italiano Giulio Regeni, ocurrido precisamente en el aniversario de la Revolución de 2011, el gobierno vuelve a mentir, vuelve a manipular y vuelve a traer una oleada de indignación ante un proceder que repite una y otra vez: la negación, la hipocresía y la manipulación informativa del propio pueblo egipcio, al que trata de convencer de ser un punto mundial de referencia en cualquier asunto que se tercie. La realidad es realmente otra y las acusaciones externas contra lo que el gobierno egipcio realiza son constantes, algo que les sirve para lastimeras e hipócritas quejas sobre las conspiraciones existentes contra el país (ya no es contra el gobierno, para fomentar la indignación popular), siempre creadas por la prensa y los gobiernos de otros países, siempre injustos y siempre manipulados y al servicio de la Hermandad. Ellos, nos repiten, son la moderación, la salvaguarda del mundo frente al fanatismo, la paz frente a la violencia, etc. Sin embargo, la realidad es muy diferente: detenciones, desapariciones, control de los medios, propaganda constante, estado policial, etc.

La noticia saltó hace dos días con la información de las discrepancias en el caso de Regeni, una piedra en el zapato del gobierno egipcio. Mientras todo el mundo tiene clara la responsabilidad de los servicios de seguridad del estado y el gobierno egipcio quedó en evidencia inventando una tras otras mentiras que eran desmontadas por los hechos y por la propia sucesión de mentiras precipitadas con las que se intentaba frenar las investigaciones. Pero el gobierno egipcio no puede pretender, como hace en sus fronteras, tener el monopolio de la verdad ni condenar al silencio a los que manifiestan discrepancias. Lo que hacen sin problemas con los ciudadanos egipcios, que deben aceptar lo dicho oficialmente o atenerse a las consecuencias tanto físicas como legales, no funciona cuando se trata del asesinato de un ciudadano de un país como Italia, con prensa libre, jueces independientes y un gobierno presionado por la oposición y por la opinión pública. De todo esto, Egipto carece. La verdad es todo lo que sale de un portavoz oficial y los jueces rara vez se enfrentar a los políticos, convirtiendo el régimen en un mundo burocrático de obediencia plena y loa constante al poder, representado en un militar que ha tejido su propio mito personal con su llamada al poder, desde el otro mundo, por parte de Sadat en un sueño. Desde ahí, todo es loa y canto a la bota que les pisa, por seguir la metáfora de Orwell sobre el poder. La detención en la frontera de un estudiante que llevaba en su mochila el libro de G. Orwell, 1984, sirvió para que se viera en él tendencias conspiratorias, por lo que se convirtió en emblema de unos y condena de otros. Es solo una muestra de la irracionalidad política en Egipto.


El caso Regeni es —junto con el olvidado de Shaimaa al-Sabbagh, la mártir de las rosas, asesinada otro 25 de junio por llevar flores a los caídos en 2011 por su aniversario— es un modelo del funcionamiento del gobierno y del sistema egipcio: la negación y el olvido. Su teoría es siempre la misma: el aburrimiento consigue casi todo. Han aburrido a los investigadores oficiales italianos, a los llamados por la familia, a las instituciones internacionales que les han condenado... a todos. Pero no han conseguido que el caso del estudiante de doctorado se olvide. Creen que el desprecio que manifiestan hacia las personas, el desprecio por sus vidas, es compartido por los demás y en eso se equivocan, pero en eso consiste su necedad.

La noticia que aparece en el diario estatal Ahram Online está escrita desde una perspectiva hipócrita que trata de resaltar que existe un acuerdo entre ambos países, entre los investigadores de sus fiscalías, que ha llevado a un comunicado conjunto. El comunicado lo que revela precisamente es el profundo desacuerdo ante los continuados intentos de alejar la acusación de los miembros de los servicios de Seguridad egipcios, que han tenido siempre carta blanca en secuestros, desapariciones, detenciones y torturas, como atestiguan los casos como el de Regeni y el de miles de personas que se encuentran en las cárceles o enterradas en lugares desconocidos.


La impunidad de la violencia represiva es la garantía de que el estado se mantendrá. Si los que secuestran, torturan y hacen desaparecer fueran llevados ante la justicia, el sistema se desmoronaría. Es la garantía de la protección la que hace que estas armas sucias funcionen. Pero esta crueldad sistemática e indiferente no se puede entender fuera y entra en contradicción con el carácter "simpático" y "eficiente" que el régimen pretende mostrar hacia el exterior. Lo necesita por dos factores, el turismo y las ayudas que recibe de países en donde estos escándalos no son bien vistos ni por legisladores ni por la opinión pública. Con Trump fuera de la Casa Blanca, la permisibilidad de los Estados Unidos, el principal suministrador de apoyos junto a Arabia Saudí, se verá reducida y al-Sisi tendrá ocasión pronto de ver cómo las ayudas se vuelven más exigentes de lo que han sido hasta ahora.



La vergüenza está de nuevo en los medios oficiales y afectos al régimen que dan una interpretación sesgada y malintencionada de lo que ha ocurrido en realidad. Los italianos se han desentendido y rechazan las falsas historias que pretenden convertir en verdad oficial con la que cerrar el caso, urgencia constante para evitar el deterioro de la percepción internacional.

La versión egipcia sigue insistiendo en su última variante: una banda de delincuentes, muertos por la Policía, eran los que tenían los documentos de Regeni. La versión es tan absurda que no ha sido aceptada por nadie excepto por los que la han fabricado. Recordemos que ha habido versiones anteriores más pintorescas, como que Regeni era homosexual y fue muerto por algún viril egipcio que se sintió ofendido. Este es un "clásico" (lo hemos comentado en algún otro caso), en donde se presiona a la familia del muerto en comisaría para que acepte la versión del suicidio si no quiere que se haga oficial una supuesta homosexualidad, algo que dada la situación actual de puritanismo añade la vergüenza al dolor por la pérdida. Mejor un suicida que un homosexual.

La versión de Ahram Online sigue insistiendo en la "cooperación" cuando precisamente los italianos se han negado a aceptar las propuestas egipcias, que han decidido dejar de investigar. La decisión de los italianos, por el contrario, es la denuncia de los cinco miembros de los Servicios de Seguridad de los que consideran que tienen pruebas suficientes como para considerar responsables del crimen. Por supuesto, el gobierno egipcio ha tratado en este tiempo de obstaculizar la investigación mediante diversas tácticas, desde mandar miles de documentos inútiles hasta lo contrario, la negativa a facilitar datos sobre ciertos números telefónicos que podrían ser rastreados en el área donde desapareció Regeni.


En Egypt Independent se publica la noticia, pero su grado de obediencia tiene un límite, a pesar de ser un diario al que se amenazó tras un titular que no gustó al gobierno y que se cobró la cabeza de su director. Incapaces de manipular la noticia como los diarios estatales, leemos el historial de versiones policiales y después un acto osado: la transcripción de la nota emitida:

 

Initially, Egyptian police officials suggested Regeni died in a road accident. However, an Italian autopsy showed that Regeni’s body was covered with cuts, and his bones were broken, indicating that he had been beaten with “fists, batons and hammers.”

Egypt has emphatically denied that its police were involved in Regeni’s abduction, torture, or death.

The Regeni case has strained ties between Egypt and Italy, which previously recalled its ambassador in Cairo over the case. Relations were restored in August 2017, when Rome said it would return its ambassador and continue the search for Regeni’s killers.

Given the circumstances, Egypt Independent has translated the full statement:

Within the framework of mutual and continuous judicial cooperation between the Egyptian Public Prosecution office and the Republic General Prosecution office in Rome over the past years, and after many meetings between the two sides, the most recent of which between the two investigation teams from the two prosecutions on October 28 in Cairo and November 5 in Rome, where each team presented to the other each its information and the results of the investigations into the incident, after the two parties exchanged views headed by the Egyptian Public Prosecutor and the Republic General Prosecution of Rome; they reached the following results:

First: The Republic General Prosecution of Rome announces its intention to conclude investigations into the incident by trying in court five individuals belonging to security services for their individual actions, without connection to any Egyptian governmental bodies or institutions, and submitting their case in accordance with Italian judicial procedures to the  investigating judge in Rome for evaluation.

The Egyptian Public Prosecution, despite its appreciation of Italian legal procedures, nevertheless completely rejects this suspicion and does not support it; considering that there is a lack of firm evidence. The prosecution asserts its understanding of the independent decisions that will be taken by The Republic General Prosecution of Rome.

Second: The Egyptian Public Prosecution announces that it has found firm evidence that gang members committed the robbery against the victim, as his belongings were found at the residence of one of the gang members, and the testimonies of some witnesses supported this.

The investigations also revealed that the gang committed similar crimes in which the victims were foreigners; among which there is another Italian citizen, and that in committing their crimes, they used forged documents that falsely affiliated them with an Egyptian security agency.

Third: The Egyptian Public Prosecution affirms that the perpetrator of the incident of killing the victim student is still unknown, and that it will temporarily close the investigation, while instructing the search and investigation authorities to take all necessary measures to reach the perpetrator of the crime, and The Republic General Prosecution of Rome understands the decision of the Egyptian Public Prosecution.*

 


Queda claro que los italianos se desentienden de las versiones egipcias que han ido convirtiéndose en cada vez más absurdas tratando de atar cabos, algo que en circunstancia nacionales no tiene porqué hacer, ya que incluso la más burda no se suele contestar. Lo que se dice oficialmente es la verdad y decir lo contrario es difundir noticias falsa o tratar de desprestigiar a Egipto, ambos casos considerados como delitos.

El caso Regeni ha pasado de fase. Lo hace, además, en un momento en que el "gran amigo americano", Trump, al que le gusta abrazar dictadores, sale de la Casa Blanca. Las investigaciones italianas empezará a salir en ese juicio que se hará sin el acuerdo egipcio, que protestará y volverá a hablar de conspiraciones, falta de evidencias, etc. Es su perorata particular ante lo que le va a llegar. Italia y el mundo no aceptan sus cuentos. Recordemos que Egipto fue el primer país en respaldar la versión oficial de Arabia Saudí negando el crimen de Jamal Khashoggi, el periodista saudí asesinado por los servicios de seguridad en la embajada en Turquía. Luego el gobierno saudí se tuvo que desmentir aceptando, ante la presión internacional, la participación de sus agentes. Pero Egipto quedó en evidencia. La negación y el encubrimiento es moneda habitual en la zona. El caso Khashoggi, al igual que con Regeni, ha tenido amplio respaldo internacional para que se llegara al final en sus crímenes. Pero Egipto no tiene ningún interés porque es un mecanismo habitual del control social y del mantenimiento del poder.

Nos quedamos con ese "dadas las circunstancias" que señala Egypt Independent cuando traduce el comunicado literalmente para que pueda leerse y no circules solo la versión oficial de que todo el mundo se pliega ante la verdad egipcia. Esta fantasía es una constante en el periodo de al-Sisi, antiguo controlador de los Sistemas de Información, de la época de Mubarak y Ministro de Defensa del derrocado islamista Morsi. Su obsesión con la guerra de la información no consigue cosechar su objetivo, crear una imagen exterior que anule los hechos internos.

 

* "Egypt, Italy prosecutions issue conflicting statements over Giulio Regeni’s murder" Egypt Independent 1/12/2020 https://www.egyptindependent.com/egypt-italy-prosecutions-issue-conflicting-statements-over-giulio-regenis-murder/