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sábado, 11 de octubre de 2025

El heroico embajador contra el diccionario

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

En estos tiempos las guerras que se libran en estos tiempos son muchas y muy diversas, pero la que ha emprendido el embajador sueco en España es muy especial. El embajador se convierte así en un héroe trágico, es decir, en un héroe que no ganará su batalla, lo que da ese tinte a su acción inútil. Y es que el embajador sueco ha emprendido una batalla falsa contra un enemigo equivocado, el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, contra el DRAE.

En RTVE.es podemos leer lo siguiente tras el titular

"Fingir que no se entiende o no se sabe para evitar responsabilidad o compromiso", esa es la definición, según la RAE, de la expresión "hacerse el sueco". Una frase popular que, ahora, la embajada de Suecia en Madrid ha pedido cambiar su significado a través de un comunicado, dirigido a los españoles: "¿No tendría más sentido que el significado de esa expresión fuera para algo más sueco? Quizás para llamárselo a las personas que cuidan y se preocupan por el planeta", se pregunta el embajador de Suecia en España, Per-Arne Hjelmborn.

Hjelmborn ha impulsado la campaña #haztelsueco. Un movimiento que consiste en fomentar el cambio de la expresión popular hacia una tendencia positiva. Esta iniciativa se ampara en las actitudes que tiene, por norma general, la población sueca a favor del cuidado del medioambiente, por ejemplo.*

 


Además de responsables y cuidadosos, como señala el embajador, parece ser que los suecos también creen el poder de las instituciones, lo que se deduce de su ingenua creencia de que es el diccionario el que determina qué significa una palabra o expresión y no al contrario, es decir, que se limita a recoger el sentido que se le da en un momento y adquiere estabilidad. De hecho, los suecos no podrían reclamar el cambio si no estuviera en el diccionario.

En estos tiempos de "guerras" reales y mediáticas, que el embajador sueco lance a la comunidad sueca en España en contra del diccionario y de los que están detrás (no los académicos, sino el pueblo español, que es quien usa esa expresión) me parece un error peligroso pues es poner un conflicto donde realmente no lo hay. Creer que se va a redefinir como "sueco" no a los que no entienden sino a los que cuidan mucho el planeta es de nuevo un chiste solo concebible por parte de alguien demasiado ingenuo para ser real. Quizá lo que consiga el embajador sea un nuevo sentido añadido, el de "aquel que se suma a causas inútiles", que sería más acorde con lo planteado.

Nunca he visto nada "insultante" en la expresión "hacerse el sueco", que no afecta a los suecos sino a los españoles. Pese a los orígenes que se nos dan, lo cierto es que esto proviene del contacto turístico, donde fueron muchos suecos los primeros en asentarse en España, en formas sus colonias en las urbanizaciones en zonas turísticas. El "mí no entender", algo real, se convirtió por extensión en una forma de ampararse en el desconocimiento de la lengua. No se trata de lo que hace el sueco, sino de lo que hace el españolito. No es una crítica al que no sabe la lengua, sino al que finge no entenderla, es decir, el español. El embajador ha actuado con un exceso de celo y una ampliación del diccionario hacia sentidos que no tiene. No hay críticas al sueco, estando la clave en el "hacerse".



Pero hacer creer a la comunidad sueca en España, incluso a los suecos de Suecia, que se les insulta o infravalora es peligroso y tiene sus riesgos. Podemos percibir un cierto "aviso" a navegantes sobre el peso de la colonia sueca en España, que es grande. ¿Qué busca realmente el señor embajador, darse a conocer, medallas, una carrera política...?

En el final del artículo se señala:


De momento, parte de la población sueca que habita en nuestro país se ha sumado a esta iniciativa para cambiar el significado de una frase hecha relacionada con conceptos como la irresponsabilidad y la imprudencia, términos con los que los propios suecos no se sienten identificados: "Nosotros somos lo contario. Educamos aquí, en el colegio, sobre la responsabilidad", indica la directora del centro educativo escandinavo de Madrid, Jeny Dettman. "No escurrimos el bulto. A los suecos, [la frase] no nos representa nada", señala la contable del lugar, Pia Rymer-Ryhten.

Tras el comunicado, la embajada de Suecia en España está a la espera de la respuesta de la RAE y la Fundéu para ver si, a través de la campaña #haztelsueco, pueden conseguir ese cambio que tanto desean.*


¿Alguien ha identifica la expresión con "la irresponsabilidad y la imprudencia"? ¿Alguien está manipulando a los suecos para hacerles creer lo que nunca se ha asociado con ellos? ¿Controla el embajador sueco la lengua y usos del español o está mal informado y asesorado?

Lo que podría ser solo una anécdota divertida ¿se puede convertir realmente en una manipulación que lleve a un conflicto de algún tipo entre ambas comunidades? El caso despierta ciertas resonancias con los manejos de los medios británicos, otra amplia colonia de residentes, jubilados principalmente, en nuestro país, para presentar aspectos negativos sobre la sociedad española. ¿Pretender reducir el tamaño de la colonia mediante la creación de una ambiente de antipatía?



No creo que esta idea sea demasiado "conspiranoica" ya que la hemos visto practicada por algunos países que ven que las salidas de capitales hacia donde residen sus jubilados —con lo que supone de gasto, compras de vivienda, sanidad, etc.— exceden lo trivial. ¿Busca convertir España en un país antipático para los suecos? La noticia se produjo a comienzo del verano, en junio, un buen momento.

En cualquier caso, la ingenuidad peligrosa del embajador queda ahí como creación de un "malestar" de fondo para la colonia sueca en España, justo lo contrario de lo que debería ser la función diplomática de un embajador. Podemos considerar que es malintencionada o que simplemente es una ingenuidad por su parte, ya que creer que la gente mira el diccionario para usar las llamadas frases hechas, solo puede considerarse un absurdo. Toda lengua tiene esas expresiones coloquiales que no suponen mucho más allá del uso que se da. Habría que mirar el sueco coloquial, por si acaso hay algo sobre los españoles.

No sé cómo habrá afectado esta campaña pre veraniega a la llegada a España de ciudadanos suecos. Desde luego no creo que haya traído más, si acaso lo contrario. Si su idea es cambiar el lenguaje coloquial, no creo que tenga mucho éxito. En otros campos, puede ser que tenga más éxito. 

No hemos visto datos al respecto. La cifra aclaradora sería esa llegada mayor o menor a España de esos ciudadanos suecos enfadados. Es sorprendente también la titulación de algunos medios en este caso, dando por des contado que habrá que dejar de usar la expresión por la acción del embajador sueco o que deje de usarse si se cambia en el diccionario. Incluso pensar que se puede aceptar la nueva acepción propuesta por el embajador es algo más que ingenuo. 

No voy a dar pistas, pero habría otras expresiones que quizá fueran estereotipos más peligrosos y negativos que "hacerse el sueco".

No conozco a nadie que haya aplicado a un ciudadano sueco la expresión "hacerse el sueco", lo que sería llevarla al absurdo, algo que ha hecho el heroico embajador.

 

ABC 9/06/2025

 

* ""Hacerse el sueco", la frase hecha que quiere resignificar la embajada del país nórdico" RTVE.es 6/06/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250606/embajada-suecia-pide-cambiar-significado-expresion-hacerse-sueco/16614367.shtml

sábado, 3 de febrero de 2024

Una noticia sueca que debería preocuparnos a todos

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La noticia es tan breve como un simple párrafo. Viene de Suecia y su titular es tan claro como su texto, apenas unas líneas. Pero en esas breves líneas se encierra uno de los problemas contemporáneos más difíciles de asimilar en décadas y, especialmente, un desafío para el futuro que nos espera a la vuelta de la esquina. El titular dice "Los jóvenes creen menos en la democracia, según un informe" y el texto de la noticia se reduce a lo siguiente: 

El informe de la nueva generación del Barómetro Sueco de la Juventud muestra que el compromiso político de los jóvenes está disminuyendo. Entre otras cosas, uno de cada cinco chicos rechaza la afirmación de que la democracia es siempre la mejor forma de gobernar una sociedad. "Nuestra generación lo tiene cada vez más difícil, así que entiendo que la gente esté perdiendo la fe en la política", dice Albin Norman, de 21 años, que lleva mucho tiempo implicado políticamente.* 

Si la democracia es un punto medio entre el caos de la anarquía y el férreo orden de las dictaduras habría que intentar ver cuál es la opción que los jóvenes consideran más prometedoras para su futuro. En la política es muy fácil vivir en un régimen democrático y predicar otras posibilidades. Lo que no es nada fácil es lo contrario, por ejemplo que en una dictadura de pida democracia. Entre la dirección hacia la acracia o la línea que nos lleve a una dictadura es más fácil la tentación totalitaria en la que siempre se ve al soñador como la voz visionaria que tiene claro cómo se han de comportar el mundo y los demás.

Es un hecho histórico el crecimiento del autoritarismo, que había sido hundido primero tras la derrota de los totalitarismos en la II Guerra Mundial; después habría que esperar a la caída del Muro de Berlín para que se desmoronara la Unión Soviética. Desgraciadamente muchos rusos echaban de menos a los dictadores y prefieren a los que les prometen dominar el mundo que a los que les dejan libertad.

Pero la prácticamente nula experiencia rusa con las libertades no es la de una Suecia que sí tiene esa experiencia y que ha sido en muchos sentidos ejemplo de moderación y respeto para muchos países.

El comentario que el joven sueco hace sobre "tenerlo difícil" y "perder la fe en la política" nos lleva a los dos aspectos complementarios de la desilusión: la falta de respuesta y la falta de esperanza. Lo que se nos dice de Suecia es lo que se nos dice en muchos otros países, incluido España: la política está fallando en las respuestas a los ciudadanos.

Aquí no dejamos de repetirlo: el objetivo de la política no es el poder; es dar respuestas a las necesidades sociales mediante acuerdos globales, los que satisfagan los deseos justos de las mayorías más amplias posibles. La gente no quiere la luna; trata de mantener una vida tranquila en la que no tenga que preguntarse qué sucederá mañana. Quiere unos niveles decentes de empleo, de salud, de educación. Eso es lo que desea una gran mayoría. Sin embargo, la política actual se está construyendo sobre la idea de "conflicto". En esto hay que ser claros: todos los grupos buscan la polarización dentro de un sistema comunicativo que requiere de la máxima atención. Esto es lo que acaba produciendo un protagonismo de los políticos que acaba generando la polémica que se necesita para hacer funcionar un sistema personalista.

Cuando se produce el caos conflictivo es cuando empiezan a aparecer las figuras mesiánicas que ofrecen soluciones para las que apuntan a culpables. El ejemplo más claro es Donald Trump, que lucha cada día por evitar la despolarización de la política norteamericana porque esta le favorece, máxime presentado como un "outsider", alguien que "no es político". El resultado es claro y tiene su culminación en el asalto armado al Capitolio. Trump consiguió (lo sigue haciendo) convencer a sus seguidores que le habían "robado" las elecciones. No necesitó ni una prueba; les dijo lo que querían escuchar. De esta forma se consiguió la perversión de la democracia norteamericana. El hecho de que Trump siga con un enorme apoyo es suficientemente significativo del estado del proceso degenerativo hacia el autoritarismo.

También es España estamos viendo indicadores de este tipo en las encuestas. El descrédito de la política y de los políticos como personas capaces de solucionar los problemas, de ofrecer alternativas factibles, se va acumulando. ¿Es posible separar los políticos y sus actuaciones de la política misma? El poeta Yeats decía que no se puede separar al danzarín de la danza. ¿Ocurre lo mismo? En España hemos tenido intentos de respuestas ante el abandono de ciertas zonas, como ocurrió desde la aparición de "Teruel existe", un intento de hacer lo que los que deberían hacerlo no hacen. Se trataba así de prescindir de unos intermediarios, por decirlo así, y ponerse en marcha desde la ciudadanía. Pero lo que acaba ocurriendo en muchos de estos casos es que esos movimientos acaba profesionalizándose y repitiendo los mismos comportamientos.

El desapego por algo importante como es la política en lo que significa para el conjunto es preocupante, especialmente si se dirige a reacciones autoritarias, cuando no violentas. Es difícil aceptar que —como tratamos ayer aquí— se acepte como inevitable un modelo de trabajo que echa a la calle tras cada festividades porque solo contrata parcial y brevemente. Es difícil. sí, entender porqué no se habla con los socialmente implicados, que han aprendido también que la polarización es rentable, que la idea de comunidad, de bien común, no es más que una fantasía para tapar los egoísmos insolidarios de todos.

Esta imagen de la política como jungla se traslada al conjunto de la sociedad a través de bonitas palabras, como "competencia", que sirven para dar carta de libertad a la individualidad. La conjunción de una modelo neoliberal desde los años 80 y un modelo comunicativo una década después ha creado este sistema que ha acabado minando, aburriendo, devaluando el modelo democrático y permitiendo crecer los populismos de corte autoritario que lo hacen sembrando negatividad sobre sus fobias, desde la igualdad de género a la xenofobia y al racismo, puntos hacia los que dirigen la atención responsabilizándolos de todos los males. Hoy es más fácil manipular la opinión, lo que hace que los grupos más radicales vayan minando la idea democrática y propugnando "soluciones" basadas en la fuerza.

La breve noticia de la radio sueca recogida por RTVE.es no debe confundirnos con su brevedad. Aquí la tenemos en nuestra variable hispánica. Es un síntoma más de un cierto proceso de degeneración del sistema por el que deberíamos preocuparnos todos. No somos los únicos, así lo avisan encuestas más amplias que deberíamos escuchar con atención.  ¿Seremos capaces de hacerlo? La noticia llega de Suecia, sí, pero es un eco de muchas otras iguales que se están produciendo por todas partes.


* Maria Bornhöft "Los jóvenes creen menos en la democracia, según un informe" RTVE.es / SVERIGESRADIO 1/02/2024 https://sverigesradio.se/artikel/ny-rapport-unga-tror-mindre-pa-demokrati

 


miércoles, 2 de agosto de 2023

La quema de coranes en Suecia

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Lo que nos temíamos que ocurriría con la quema de los coranes en Suecia está ya empezando a ocurrir. El falso conflicto entre la "libertad de expresión" y este tipo de actos hacen ver que, efectivamente, como señalamos, los suecos tienen un acomplejado concepto de lo que es la libertad y la democracia. Es algo que está hecho para ciudadanos suecos respetuosos y conscientes, pero que no es entendido por una parte de exiliados que eligen otro país para desahogar su ira.

El mal ejemplo empezó en los Estados Unidos por parte de un pastor que decidió quemar coranes para mostrar al mundo (sin preguntarle antes) su "valor" infinito quemando coranes. Es sencillo de hacer, pero las consecuencias las pagaron miles de personas que se vieron en peligro antes los radicales. Hay muchos occidentales repartidos por el mundo musulmán y el radical no pregunta porque le da igual matar a unos que a otros, poner la bomba en una iglesia o en una embajada. El pastor pirómano en nombre de la libertad estaba tranquilo y seguro, pero no así las personas inocentes a las que puso en peligro, las que acabaron muertas en las diferentes represalias.

Esto no es una discusión teórica sobre la libertad de expresión o sobre la democracia. La quema de libros de otras religiones no es un acto de libertad; es un acto de odio. ¿Tenemos derecho a expresar nuestro odio de esta forma? Como todo este tipo de dilemas no se puede evitar el mal que causan. ¿Se es "libre" de causar previsiblemente el mal a otros, causar su muerte, ponerlos en peligro con nuestras "libres acciones"?

En RTVE.es se nos cuentan estas primeras consecuencias:

Un trabajador turco del consulado honorario de Suecia en la ciudad de Izmir, en el oeste de Turquía, ha recibido un disparo y ha resultado gravemente herido frente al edificio del consulado, algo que ha aumentado la tensión ya existente por las quemas de ejemplares del Corán que han provocado protestas en todo el mundo y que ha obligado al Gobierno sueco a reforzar los controles fronterizos.

La medida de Suecia, que será aprobada este jueves, permitirá a la Policía sueca inspeccionar vehículos, practicar cacheos y realizar diversas acciones para aumentar el control de identidad, según ha explicado el primer ministro del país, Ulf Kristersson, en una rueda de prensa junto al ministro de Justicia, Gunnar Strömer.

En cuanto al incidente en el consulado de Suecia en Izmir, el Ministerio sueco ha informado de que el sospechoso ha sido detenido y que la Policía turca está investigando lo sucedido.*


Las medidas tomadas por Suecia siguen siendo para evitar que les entren allí terroristas, pero no para evitar que se puedan quemar coranes, que parece que siguen considerando un ejercicio de libertad. ¡Qué sencillo! ¡No tener que argumentar, que debatir, que criticar! ¡Solo un cerilla...!

Sigo pensando que la gran beneficiada de todo esto es Rusia. En primer lugar, permite crecer el odio anti occidental por los países musulmanes; en segundo lugar, permite a los islamistas agitar las bases sociales que controlan a través de redes y mezquitas. Eso sirve, en tercer lugar, para poner en un compromiso las alianzas y lazos que puedan existir entre los gobiernos de algunos países musulmanes y Occidente. Finalmente, permite que Rusia siga tomando posiciones en Oriente Medio ante el rechazo de Occidente por parte de la sociedad.

Quemar libros no es un acto de libertad sino de represión y así ha sido toda la vida. Las sociedades autoritarias queman libros. Intentar convertirlo en un acto de libertad es fruto de una sociedad que no sabe comprender la libertad ni su responsabilidad. Una vez descubierta esta falla, se aprovecharán de ella.

La primera consecuencia ya la estamos viendo, pero la segunda será el rechazo de los refugiados e inmigrantes considerándolos como los responsables del peligro a que todos se ven expuestos. Esto es ponérselo en bandeja a la ultraderecha fundamentalista existente en nuestras sociedades y en continuo crecimiento.

Una libertad acomplejada es el sistema más débil y favorecedor a medio y largo plazo del autoritarismo. Al final, serán los regímenes islámicos los que se verán favorecidos en mayor proporción: las sociedades libres tenderán a no querer, a rechazar a los refugiados y exiliados políticos y podrán cerrarles más puertas, además de convertirles en parte de esa "agenda extranjera" anti islámica que venden.

Conozco muchos musulmanes tranquilos que rechazan la violencia; es a los que hay que apoyar y no ofender innecesariamente. Su postura pasa a ser más comprometida si tienen que justificarse cada día ante los que quieren posiciones violentas, extremistas. La quema solo trae autoritarismo y más violencia. Complica la vida a los de dentro y a los de fuera, que es lo que los extremistas busca para seguir su cruzada interna deshaciéndose de los reacios a secundarles. Beneficia a la extrema derecha ultranacionalista al crean un ambiente contra la emigración. Algunas quemas son fruto de la extrema derecha y no de refugiados. Atraen la atención dentro como únicos defensores de "lo nacional" frente a la "invasión", al "gran reemplazo", la política que implanta la ultraderecha norteamericana ante la llegada de la inmigración del sur.

Donde hay que ejercer la crítica directamente es sobre los continuos casos de violaciones de los derechos humanos, de los derechos de las mujeres, de los laicos o ateos. Quemando coranes no se soluciona nada y, por contra, se complican muchas cosas y a muchas personas que lo acabarán pagando.

El carácter vergonzante de las medidas tomadas no hace sino complicar las cosas. Señalan en el artículo citado anteriormente: 

Tanto el Gobierno sueco como el de Dinamarca, donde también se han producido quemas del Corán, anunciaron hace unos días que estudian la posibilidad de restringir esos actos o prohibir los que se convoquen ante embajadas extranjeras, una propuesta que ha recibido críticas de la oposición política en ambos países.

"No se trata de limitar la libertad de expresión, sino de ampliar el control de los permisos para las reuniones públicas", ha explicado Kristersson.* 

Las reacciones de la "oposición política" hacen ver la falta de criterio sobre estos casos y cómo se aprovechan para las disputas internas.

Los grandes beneficiados; los propios islamistas, que ven aumentar su fuerza y liderazgo, y Rusia, que recibe con alegría la orientación antioccidental creciente. 


* "La tensión crece por las quemas del Corán: Suecia reforzará sus fronteras por el aumento de las amenazas" RTVE.es 1/08/2023 https://www.rtve.es/noticias/20230801/tension-crece-quemas-coran-suecia/2453256.shtml

jueves, 20 de julio de 2023

El efecto mariposa sueco

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Algo que comienza en Estocolmo puede acabar produciendo diversos efectos conectados con el origen. La quema de unas páginas del Corán frente a la embajada de Iraq en la capital sueca por parte de un exiliado iraquí provoca la quema de la embajada sueca.

Suecia ha preferido asumir los riesgos derivados de la quema antes que renunciar a algo llamado la "libertad de expresión", según dictaminaron los tribunales suecos. Como toda libertad, la de expresión requiere vigilancia y cuidado; también responsabilidad,  especialmente cuando la pagan terceros en sus carnes. Parece que no se aprendió suficiente de los casos anteriores, especialmente el de aquel pastor que decidió quemar un Corán en Estados Unidos. Las muertes de personas que no tenían nada que ver con la quema se produjo por todo el mundo.

Entiendo que hay muchas formas de expresar la libertad que uno siente, pero seguro que unas son mejores que otras, especialmente cuando no se plantea ningún deseo de diálogo o de crítica, que ambas formas se pueden dar dentro de la libertad de expresión. Quemar no es ni crítica ni diálogo, sino todo lo contrario. Es una forma de expresión que lo expresa todo por el acto mismo. No hay palabra, solo un acto destructivo. Los jueces se expresan con sus sentencias y le habrán dado vueltas al asunto, me imagino. Habrán hecho abstracción mental del espacio, Suecia, país tranquilo y democrático, desligándolo de los efectos posibles en lugares menos tranquilos y nada democráticos. Entiendo que lo mismo ha hecho el autor de la quema, que en vez de dar una conferencia criticando al régimen, ha optado por la quema de páginas del Corán, que es más rápido y no tienes problemas de idiomas.

Las autoridades suecas, según se informa, hacen responsables a las iraquís de la seguridad de las embajadas, en este caso, la suya. Pero una cosa es la realidad en Suecia y otra cosa la realidad y la ley en Iraq, algo que sabe perfectamente el exiliado que ha quemado el Corán y por eso se fue a Suecia a hacerlo. No solo es importante la libertad de expresión, sino saber dónde la aplicas por lo que pueda pasar. El exiliado no ha querido correr riesgos. No parece estar muy agradecido a Suecia por acogerle, por lo que se ve.

Pero los efectos son varios. Por ejemplo, y no creemos que sea casual, el caso, mezclado con sus propios exiliados, le está sirviendo a Erdogan para poner obstáculos al ingreso de Suecia en la OTAN en momentos en los que esto beneficia directamente a Rusia por la guerra de Ucrania. Erdogan pone así todos los obstáculos que puede, aunque tenga que ceder en algún momento. Pero el mal ya está hecho en un tiempo en que la rapidez cuenta.

La beneficiada de todo esto es Rusia, sin duda. Las diferentes embajadas de países islámicos (Arabia Saudí, por ejemplo), han llamado a sus embajadores como protesta o han citado a los de Suecia para leerles la cartilla diplomática.

Supongo que los suecos han pensado al menos un poco en lo que hacen. Como es habitual, los que mueven la sociedad a través de redes y mezquitas han aprovechado para hacer ver cómo Occidente odia al islam. Una frase que se repite en los medios de diferentes países por parte de los manifestantes: "We are mobilised today to denounce the burning of the Koran, which is all about love and faith."*


Estos lujos de libertad no producen ningún elemento positivo y sí, en cambio, muchos negativos. Dan la posibilidad de manejar a millones de personas en todo el mundo islámico además de ser un poderoso argumento para producir nuevos ataques, algo que al disidente pirómano le trae al fresco. Le dan a Rusia argumentos para acercarse a nuevos apoyos en su lucha contra occidente, penetrando más en el mundo islámico. Hacen que algunos países se lo piensen mejor antes de dar asilo a los activistas que utilizan su territorio y les crean complicaciones. Finalmente, es un argumento contra la propia democracia, ya que los activistas del fundamentalismo harán ver la falta de capacidad crítica de los que solo saben quemar y no dar argumentos. Cuando las personas que desean democracia en los países musulmanes más radicales tratan de argumentar en su favor, lo que sale a relucir es esto, la quema de coranes. Lo demás desaparece.

Todo muy irónico e impredecible.

* "Iraqi protesters torch Swedish embassy in Baghdad" Ahram Online, / AFP 20/07/2023 https://english.ahram.org.eg/NewsContent/2/8/505110/World/Region/Iraqi-protesters-torch-Swedish-embassy-in-Baghdad.aspx

domingo, 25 de septiembre de 2022

Populismo y pedagogía

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Hoy se celebran las elecciones en Italia. Las encuestas predicen que será la ultraderecha la que se haga con el gobierno dentro de una coalición de partidos. Los Hermanos de Italia, con Giorgia Meloni al frente, será el partido favorito de los italianos con el 25% de la intención de voto. Hace apenas unos minutos, la televisión nos la mostraba repitiendo sus consignas: no a la inmigración masiva, sí a la familia, etc. Son mensajes sencillos y directos, calculados perfectamente para ser entendidos sin demasiados problemas. Nos dicen también que zonas que eran consideradas de "izquierda" se han pasado a la "ultraderecha", un movimiento que parecería extraño de no ser por lo frecuente que está resultando.

Desde hace años, los movimientos radicales han ido desplazando a los llamados "partidos tradicionales", una forma de trazar el esquema del pensamiento social en distintas agrupaciones normalmente bien definidas. Por lo pronto, la autodefinición como "partido" incluía una "P" en sus siglas —en España, PP, PSOE, PCE—. Esa "p" se ha perdido en lo que es parte del populismo creciente, el "partido anti partido". De la misma forma que el millonario por herencia Donald Trump podía autodenominarse "anti sistema" de partidos presentándose como una "figura del pueblo", los partidos políticos han excluido de sus siglas "la palabra con p", "partido". En España, de nuevo "Podemos", "Ciudadanos", VOX, "Más Madrid", incluso ese en ciernes "Sumar". En Italia, los partidos desaparecieron de igual forma, haciendo desparecer las referencias ideológicas tradicionales, "Forza Italia", "Fratelli de Italia" y el que cambió el panorama, el "Movimiento 5 estrellas", fundado por un cómico.

No es el único caso, el mismísimo Trump se había dedicado a promocionarse en medios, tanto como presentador de un concurso, El aprendiz (con su frase "¡Estás despedido!", You're fired!") o como organizador de concursos mundiales de mises (lo que le trajo posteriormente algún  problema en forma de escándalo).

La eliminación del concepto de "partido" no es una casualidad. La palabra arrastra el desprestigio, la idea de una burocracia distante, etc. Además limita los movimientos estratégicos que implican una posición fija en lo que se llamaba antes el "espectro político", una franja que iba de la extrema izquierda a la extrema derecha con posiciones intermedias auto definidas: conservadurismo, liberalismo y centrismo, socialismo, comunismo. Desde que se produjo el fenómeno del llamado "Eurocomunismo", en España, Francia e Italia, el comunismo pasó a abandonar su dependencia de la entonces Unión Soviética, e integrarse como partido democrático en Europa, aceptando las reglas de juego.

Hoy los "no partidos" se presentan como "movimientos" sociales, con puntos que no establecen programas, sino objetivos concretos con los que se dirigen a la gente. La aplicación del marketing político es básica. Los partidos tenían los límites de la ideología; estos "movimientos", en cambio, funcionan sobre selecciones de "problemas" que son ofrecidos a los electores a través de "soluciones" que desean escuchar. De esta forma, la radicalidad de ambos lados del espectro político es coincidente en los problemas y gran parte de las veces en sus soluciones simplistas.

El partido ha sido sustituido por el líder fuerte, carismático, sobre el que se concentra la comunicación. Esto significa que viven del enaltecimiento constante de su figura, que han de vivir en una constante campaña para contrarrestar los ataques de los rivales, que aplican la misma táctica. Hoy las encuestas son diarias para saber la posición del líder, la respuesta ciudadana a sus palabras, los movimientos de votos. Los partidos son hoy empresas de comunicación, organizaciones que elaboran mensajes y construyen y reparan las figuras de los líderes en cada nivel.

Durante un tiempo, los no-partidos radicales eran meros comparsas en el juego del poder. Conseguían pocos votos, pero ahora todo ha cambiado. Se nos dice que los Hermanos de Italia tenían poco más del 5% de votos en las últimas elecciones; se nos dice hoy que las encuestas les dan el primer lugar con el 25%. ¿Qué ha cambiado?

Podemos especular sobre esta cuestión señalando que quizá los partidos tradicionales se han visto sorprendidos por esta forma de actuar que les quitaba el protagonismo al atraer la atención sobre los "problemas", es decir, al cargar todo el proceso comunicativo sobre una serie de puntos sensibles en detrimento de todo lo demás.

En Italia, la ultraderecha se ha vuelto sensible a dos temas: la "invasión" de los inmigrantes y el retroceso de la cultura propia por esta amenaza, por un lado, y a la "defensa de la familia" frente a la ideología "LGTBI", que se considera destructora de la familia. Es interesante observar, cómo este factor es usado por actores tan distintos como Putin, Trump o por los Islamistas y el Estado Islámico. Estos últimos, meten dentro al "feminismo", un elemento que consideran "corruptor" de los valores familiares y una invasión de "Occidente" para destruirlos. Como no tienen el problema de la inmigración porque tradicionalmente son fuente de emigración, tanto por motivos económicos como políticos, la agresión viene de ese genérico "occidente", fuente de todos sus males. El gobierno de Irán, por ejemplo, justifica las revueltas por la muerte de la joven Masha Amin por llevar mal colocado el velo como una injerencia de Occidente, que intenta destruir el orden perfecto iraní.

El radicalismo populista que estamos viviendo en sociedades democráticas es peligroso porque tiene una definición apocalíptica de los problemas. Los simplifica para poder convencer a la gente de que solo hay una solución, la suya.

En RTVE.es, Álvaro Caballero realiza un análisis con el claro titular "Cómo la ultraderecha ha fagocitado a la derecha en Italia: "Berlusconi los legitimó, y de esos polvos estos lodos"", en el que se señala: 

A diferencia de otros países europeos, no existe en Italia nada parecido a un cordón sanitario frente a la ultraderecha, algo que se debe en gran parte al mismo Berlusconi, apuntan los expertos. "La extrema derecha en Italia está normalizada hace tiempo, una diferencia notable respecto a España. Desde el 1994 hay fuerzas de esta ideología en el gobierno", explica a RTVE.es Steven Forti, profesor de la Universitat Autònoma de Barcelona especializado en el estudio de la derecha radical y autor de Extrema derecha 2.0.

Aquel año es el "nudo gordiano" para explicar cómo Italia ha llegado a este punto. Poco antes había estallado el escándalo de Tangentopoli, que reveló una corrupción generalizada en los grandes partidos que habían dominado el país desde la posguerra. El sistema colapsó y Berlusconi entró en política con un nuevo partido y una misión, "ocupar la centralidad del tablero político que tenía la Democracia Cristina", señala Daniel Vicente Guisado, politólogo y coautor de Salvini & Meloni, Hijos de la misma rabia.

Para ello, sigue, se apoyó en dos formaciones "que ya existían, estaban enraizadas en la sociedad y tenían cuadros y dinero público": la entonces llamada Liga Norte, en las regiones septentrionales, y el MSI, refundado como Alianza Nacional, con mayor implantación en el sur. Aquella alianza "lo que hizo fue también fue normalizar ciertos valores que representaban estas formaciones, como la xenofobia o el autoritarismo", añade Guisado. O, como expone Forti, "lo que hace Berlusconi es legitimar esas fuerzas políticas y de esos polvos estos lodos".* 


El hecho de que los partidos tradicionales hayan desaparecido del mapa, con todo lo que eso implica de claridad del mapa político, de límites y de posibles soluciones, tiene que ver con su propia elección de camino ante la amenaza de ser desbordados por los radicales. Ellos mismos se han contagiado del personalismo característico del populismo porque son hijos del cambio de las comunicaciones que han ido configurándose a través de la entrada de nuevos medios, que han cambiado las reglas del juego comunicativo.

El poder comunicativo de los grandes partidos se ha visto diluido cuando las comunicaciones se convirtieron en algo asequible. Había que invertir entonces no en medios, sino en estrategas, personas capaces de establecer las líneas y mensajes que había que hacer circular. El caso de Steve Bannon con Trump y la ultraderecha europea es muy claro en este sentido.

05/05/2019

Las alianzas internacionales de la ultraderecha populista se hacen evidentes también en este caso. Al igual que hay objetivos locales, también estos se redirigen hacia las instituciones internacionales, a las que se les responsabilizada. Lo que es "occidente" para los islamistas es la Unión Europea en nuestro continente. El populismo en el Brexit fue evidente y el objetivo claro. Todos los males venían de Europa, con la que había que cortar. Hoy el Reino Unido está en una crisis profunda, donde ningún problema se ha solucionado y sí han surgido muchos otros con los que se tiene que enfrentar.

Como se han señalado a lo largo de estos pasados años, los intereses en la desunión de Europa son muchos que son hoy cada vez más claros, de un Donald Trump ("¡Llamadme Mr Brexit!") a la Rusia de Vladimir Putin. El hecho de que toda la ultraderecha populista europea haya pasado por el Kremlin, de Marine LePen a Salvini pasando por el anti europeo Nigel Farage es una muestra clara. El mismo Boris Johnson usó los mecanismos populistas para llegar al poder, siendo el que jugó con una política antieuropea para evitar que se beneficiaran otros. Populismo contra populismo con el consiguiente problema para el partido. 

Comparemos con lo ocurrido con los republicanos norteamericanos, hoy en manos de Donald Trump, quien les ha arrastrado en sus ideas populistas. Algunos conservadores se han resistido, pero la mayoría son rehenes de Trump y le siguen en sus consignas populistas, incluida la de los enemigos de América que le robaron las elecciones, las invasiones de los inmigrantes hispanos (los "bad hombres"), etc.

Hoy es Italia la que preocupa, pero no es el único lugar europeo sometido a esta tensión populista que puede causar un daño irreparable en la Unión. El caso de Suecia es una nueva preocupación. Un país tradicionalmente de acogida se ha vuelto furiosamente xenófobo: 

"Han tenido mucho éxito haciendo esa conexión: más inmigración, más violencia", explica Jan Torell, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Estocolmo. "No está demostrado que sea así. Hay factores a tener en cuenta: las bandas de narcotraficantes, la facilidad para conseguir armas en el mercado negro, la baja proporción de policías por habitante o que solo se resuelven el 20% de los delitos por armas de fuego y hay mucha impunidad", matiza.

Con ese mensaje populista -inmigrante igual a criminal-, los Demócratas de Suecia se han convertido en la segunda fuerza política del país, con un 20.5% de los votos. El partido tiene raíces neonazis y, aunque sus líderes intentan alejarse de este sello, de vez en cuando algún miembro recuerda públicamente de dónde vienen.

Sin embargo, en Suecia no es fácil encontrar a alguien que les defina como ultraderecha. Su líder, Jimmie Akkison, elige con precisión sus mensajes. Prima la eficacia. El tradicional ataque al colectivo LGTBI que siempre usan los extremistas en Europa, en Suecia no funcionaría y, por tanto, no lo usan.

“Va a ser interesante saber qué tipo de partido quieren ser los Demócratas Suecos ahora que van a tener poder”, se pregunta Jakob Lewander, investigador del Instituto Sueco de Estudios de Políticas Europeas. Añade que han convencido a muchos suecos con mensajes muy básicos y fáciles pero sin aportar soluciones a un problema muy complejo y que ahora ha llegado el momento de demostrar su verdadera cara.**

Más allá de su raíz, podemos fijarnos en la incógnita que suponen. Este hecho es importante porque implica que se denuncian problemas, pero se esconden las soluciones que serán desarrolladas una vez en el poder. Este mecanismo político de silenciamiento es una forma de evitar que se puedan rechazar las soluciones por una parte de los votantes. El enunciado solo del problema, por contra, puede atraer muchos más votantes de diferentes ideologías. Por eso es cada vez más frecuente que los partidos políticos, da igual el signo, cada vez dediquen más tiempo de sus discursos a hablar de los rivales problematizándolos que de ellos mismos. Se trata de hacer ver que los otros son el problema.

No es fácil saber cómo va a acabar este panorama creciente de populismo accediendo al poder o compartiéndolo. En España, el acceso de Vox al poder compartido ha servido para que se produzcan algunas "imprudencias" desvelando lo que "se debe hacer", como ha ocurrido en casos como el del vicepresidente de Castilla-León y sus lecciones sobre los problemas de demografía, coincidentes con las "teorías de la sustitución" del populismo norteamericano, para el rechazo de la inmigración.

El Diario 14/08/2022

Habrá un momento en el que las redes queden a la vista, donde encontraremos algo más que coincidencias. Nos dicen que la Italia derechista-populista, en la que se supone que Berlusconi (un pre Trump a la italiana) es el "centro", donde ya ha manifestado su amor por Putin, del que es amigo personal justificándolo. Evidentemente, cada uno elige los amigos que más le van.

Berlusconi, se nos ha dicho antes, fue el que dio entrada a la ultraderecha en su gobierno. Meloni es hija del partido del fascismo, algo que intenta camuflar en palabras, pero no en hechos. Ahora son amantes de la familia, que siempre queda muy bonito, mañana veremos cómo se traducen eso amores en hechos. En países como Rusia ya lo hemos visto.

Ayer hablábamos de la crisis del "autoritarismo". Es la fase en la que se encuentran aquellos cuyas sociedades están bajo el puño férreo de sus dictadores. En Europa esto se traduce en un "regreso" de las viejas ideologías totalitarias camufladas hoy como "movimientos". La democracia moderna se basaba en el sistema de partidos. Hoy este está en crisis. Lo percibimos en los continuos fraccionamientos personalistas por encima de las ideologías. Han descubierto que no es necesario grandes partidos para alcanzar el poder, que basta con tener la cuota suficiente que impida a otros gobernar sin contar contigo. Lo vemos en España con Vox y Podemos, a derecha e izquierda. Con pocos votos, tienen suficiente como para crear la necesidad de su presencia. Lo que ocurre lo vemos en los sufrimientos de los partidos grandes que se someten a todo tipo de puñaladas para debilitarlos desde el poder apuntándose sus propios objetivos y responsabilizando al otro de sus carencias. En esto la mecánica es la misma.

Italia y Suecia son dos piezas importantes de Europa. Veremos en qué se traducen en la desunión de Europa en los próximos meses, en plena guerra de sanciones con la Rusia de Putin, con la que los lazos son evidentes en algún caso, pero ocultos en otros.

Si no se analiza con cuidado la situación política y se dejan arrastrar por las mismas fórmulas es difícil que algo se modifique. El éxito de las fórmulas populistas en esta sociedad mediática y personalista, de eslóganes, de fijación de "enemigos", etc. hace que otros se apunten a ellas. Los efectos son trágicos para la convivencia interna y para un cierto orden internacional, del que se beneficiarán los que manejan los hilos ayudando a los grupos pequeños a organizarse dentro y fuera del país.

Algunos tienen desplegados los mapas del mundo sobre sus mesas y mueven sobre ellos sus fichas como si fuera un tablero de ajedrez. La idea común que se usa es el miedo a la inmigración, creada por las propias crisis que somos incapaces de resolver, quizá porque no interese a muchos resolverlas, sino mantenerlas ahí como una amenaza que movilice el miedo.  A él van ligados otros miedos.

El Diario 6/12/20221

Si los partidos políticos de la moderación y la democracia son incapaces de salvar las palabras de las que se están apropiando los populistas ("patria", "familia", "orden", etc.) vamos a ser incapaces de frenar estos brotes que acaban siendo autoritarios, anti igualitarios y defensores de los valores que suponen una reducción del espacio político. Hace falta recuperar el espacio que se han dejado ganar por un sentido erróneo de lo político, lo social y lo cultural. El personalismo ha dado buen resultado a los populistas, pero un resultado nefasto para el poder eficaz de las buenas ideas, sustituidas por eslóganes huecos y demagógicos. 

Por increíble que parezca hay que empezar a hacer pedagogía de los valores de la sociedad democrática frente a los de la fuerza de la sangre y el patrioterismo xenófobo, que ya llevaron a Europa al desastre. Desgraciadamente, no es lo que vemos. Los efectos los notamos en cómo, día tras día, avanzan con sus mensajes cerrados, con los dedos señalando culpables y con sus oscuras soluciones. Recordemos los brotes de violencia racista cuando Trump salió elegido. Las fuerzas tras él no esperaron demasiado para mostrar sus cara real.

Público 25/09/2022

 * "Cómo la ultraderecha ha fagocitado a la derecha en Italia: "Berlusconi los legitimó, y de esos polvos estos lodos"" RTVE.es 25/09/2022 https://www.rtve.es/noticias/20220925/italia-extrema-derecha-fagocitado-derecha-tradicional/2402816.shtml

** "Suecia y la ultraderecha: "Veremos si han votado solo un cambio de gobierno o también un cambio de sociedad"" RTVE.es 24/09/2022 https://www.rtve.es/noticias/20220924/suecia-elecciones-ultraderecha/2403484.shtml

 

martes, 21 de febrero de 2017

La pasada noche en Suecia

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Que los norteamericanos se pregunten qué ocurrió la pasada noche en Suecia, que el mundo entero se pregunte qué ocurrió la pasada noche en Suecia, puede ocurrir. Pero que los suecos se pregunten qué diablos pasó esa noche en Suecia nos provoca cierta inquietud. Más todavía: nos inquieta profundamente que los suecos pregunten al presidente de los Estados Unidos qué diantres ocurrió en su país la noche a la que se refiere el presidente norteamericano porque a ellos no les consta que pasara nada. Los presidentes norteamericanos suelen estar bien informados.
Las cadenas televisivas norteamericanas, los medios en general, debaten durante horas en sus programas sobre qué es lo que haya podido ocurrir en Suecia. Las interpretaciones son múltiples y las aclaraciones de la Casa Blanca no aclaran nada. Habrá que esperar al próximo Saturday Night Live para saber qué ocurrió realmente esa noche en Suecia. ¡Triste destino el de Donald Trump, ser comprendido solo por los humoristas!
The Independent británico nos muestra lo que repiten las televisiones como momento estelar de su mitin en Melbourne, Florida:

The former real-estate mogul focused on migration in Europe and linked it to terror attacks in Brussels, Nice and Paris - before adding Sweden to the list.
“We've got to keep our country safe. You look at what's happening in Germany, you look at what's happening last night in Sweden,” he told supporters in Melbourne.
“Who would believe this? Sweden! They took in large numbers, they’re having problems like they never thought possible.”
It came as a 2016 report found immigration had helped fuel Sweden's biggest economic boom in five years.*


No importa que el mundo se pregunte qué diablos sucedió en Suecia, que pronto será un clásico, una contribución presidencial a la jerga urbana, un sinónimo de absurdo—. Al "Fake News!", le seguirá el "Fake Sweden!" como un espacio imaginario en el que ocurre lo que nunca ocurre, una realidad paralela, una burbuja en el multiverso.
La respuesta sobre lo que ha sucedido tiempo atrás en Suecia —no esa noche— es la violencia de los neonazis contra los centros de acogida de inmigrantes y refugiados. Las cifras globales tampoco aclaran mucho lo que haya podido querer decir, que es evidente: crear un ambiento hostil contra la inmigración. Trump evocaba Suecia para reforzar el miedo a lo que él ha creado, a los inmigrantes que quiere expulsar y a los que no quiere dejar entrar.
No se trata de crear seguridad, sino por el contrario de hacer sentir sensación de inseguridad, de miedo. No es otra su burda intención. Para el miedoso votante de Trump, América está bajo ataque, como lo está una Europa entregada por Merkel y los suyos al terrorismo. Ese el mensaje: todos incumplen, todos fallan en la defensa del país.
Cuando nos decían los investigadores que el mapa de los votantes coincidía con el de ciertas series de televisión, que son las que encajan en las mentalidades diferentes en que se han divido los Estados Unidos, una de ellas eran las series —como Mentes criminales— en las que se nos muestra un mundo poblado de psicópatas asesinos, de secuestradores, torturadores, sádicos, etc. Ese mundo de horror y crimen era consumido preferentemente por personas que tienden a percibir el mundo como un espacio peligroso. ¿Por qué no imaginarse una Suecia, una Alemania, una Francia, etc. rodeadas de peligros, de personas incontroladas que llegan de fuera y acechan en las sombras? Como decía alguien ayer en la prensa, ha habido más delitos en la zona de Florida donde el presidente Trump dio su mitin que en toda Suecia. Y es probable.


No deja de ser sorprendente —o quizá es lo natural— que el país que tiene más armas en las casas, que tiene más matanzas en escuelas e institutos, sea el que percibe la violencia como llegada de fuera. La visión de la "América Paraíso" se mantiene entre muchos, un paraíso perturbado por todos aquellos que les molestan por el "color" o la "procedencia". Ese "paraíso" es descrito por Trump como un "infierno" creado por la inmigración, por oleadas de narcotraficantes y violadores que pasan por millares por las fronteras. Las cifras reales no importan; se trata de aumentar la sensación de miedo y de ofrecer sus medidas como solución. Se crea, por decirlo así, la "demanda" de seguridad para que se acepte la "oferta".
Como la Casa Blanca siempre tiene razón, las explicaciones —una vez comprobado que es noche no pasó nada en Suecia— se han intentado ir por otros derroteros más globales. Pero se han repasado todas las cifras sobre aumento de la criminalidad o el intento de vincularlo con los refugiados acogidos y tampoco sale nada. Lo que sí se ha identificado es la fuente de Trump, una pieza de la Fox News de un tal Ami Horowitz, que actuaba como respaldo de las campañas de Trump sobre la seguridad. La Fox está empeñada en que Trump tenga razón, por lo que se forma una especie de círculo vicioso en el que la Fox asume la visión de Trump y este posteriormente las recoge como fuente informativa de cualquier manera. Una vez más es víctima de lo que siembra.
El diario sueco The Local hace un repaso de su situación y señala cómo han ido llegando esas noticias hasta Donald Trump:

Meanwhile, there is an ongoing domestic debate, where many do argue that Sweden has long been too willing to accept new arrivals. It received 163,000 asylum applications in 2015, but after tightening its rules and borders, the number dropped to fewer than 30,000 in 2016. The debate is widely thought to have boosted anti-immigration party the Sweden Democrats, currently polling at around 18 percent.
"You should also remember that there are Swedish groups who market this image. There are Swedes who write for Breitbart," says Wästberg about the self-described alt-right platform of which Trump adviser Steve Bannon is a former executive.
But let's take a step back from politics and look at the facts.
As Horowitz states in the interview on Fox News, Sweden's national statistics on crime are publicly available, presented by the National Council on Crime Prevention (Brå) online.
According to these statistics around 28 percent of all cases of deadly violence were linked to gun crime in the 2010-2015 period, compared to 20 percent in the previous five years. There were 112 cases of deadly violence in Sweden in 2015, compared to 83 in 2005 (with a 111 peak in 2007). Since 1990, deadly violence has decreased, according to Brå.
Reported rapes rose by 13 percent in 2016. However, the number dipped by 12 percent in 2015, the year of the refugee crisis. Some stats: In 2016 there were 67 reported rape incidents per 100,000 people, 60 in 2015, 69 in 2014, 63 in 2013, 66 in 2012, 69 in 2011, 64 in 2010 and 2009, 59 in 2008 and 52 in 2007.**


Las cifras suecas las firmaría cualquier población de los Estados Unidos. La percepción de la "violencia" tiene mucho de psicológico y de relativo. Lo primero porque está en función del miedo que sienta, de la sensación de inseguridad que tenga o se me cree; lo segundo porque no es igual evidentemente en cada país. Lo que es evidente es que aunque los suecos se pudieran sentir más "inseguros", los norteamericanos no los pueden invocar como ejemplo de "país que padece la violencia". ¡Ya quisieran ellos tener las cifras suecas! Por eso algunos comentaban, como señalamos, que había más delitos en la zona del mitin de Florida que en toda Suecia. La imagen que algunos norteamericanos tienen ahora de Suecia es como si fuera el caos más absoluto.
Los grupos de antiinmigración suecos, los que participan en Breitbart, publican noticias a su manera. La Fox y cadenas de pensamiento afín las reelaboran y finalmente el presidente las ve en la Casa Blanca dándolas por ciertas porque le interesa que lo sean. ¿"Fake News"?
El periódico sueco concluye:

It is hard to see when in the past few years this "absolute surge" took place. In fact, deadly violence in Sweden is still around 1 per 100,000 people, compared to 5 per 100,000 in the US, according to an FBI cited by the TT newswire.
But as history shows, once a lie sticks, it is hard to get it unstuck. In the 1960s, Dwight D Eisenhower claimed in a speech that Sweden's welfare policies had contributed to a high rate of suicide, thus starting a still oft-quoted myth that Sweden has the highest suicide rate in the world (it doesn't).
"60 years later, that's still around, which shows how these things survive," says Wästberg.**

Eso es lo que se busca por parte de Trump. Que desde este momento, los norteamericanos no dejen de pensar que hay que evitar que en los Estados Unidos ocurran cosas como las que ocurrieron la noche pasada.
El sentido del ridículo de muchos norteamericanos está siendo puesto a prueba. Los británicos siguen debatiendo si se debe recibir o no a Trump en los Comunes o si la reina debe hacerlo. Los suecos ahora se sienten perjudicados por otra tontería. El tono mundial ante Donald Trump está afectando a los propios Estados Unidos, cuya imagen está deteriorando hasta unos niveles insostenibles. Solo ha pasado un mes, que él mismo ha calificado como prodigioso.



* "Donald Trump is right, there was a recent attack in Sweden. By neo-Nazis on a refugee centre" The Independent 20/02/2017 http://www.independent.co.uk/news/world/europe/donald-trump-terror-attack-claim-sweden-neo-nazis-refugee-centre-florida-rally-a7588516.html

** "Analysis: Why Trump's false claims are bad news for Sweden" The Local 20/02/2017 http://www.thelocal.se/20170220/analysis-why-trumps-false-claims-are-bad-news-for-sweden