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miércoles, 2 de noviembre de 2022

Un error de cálculo

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Es sorprendente que un artículo de tan calado enorme calado no aparezca formado, que quede su autor en la sobre bajo un oscuro "Redacción". Me refiero al artículo aparecido en la BBC Mundo —la sección en español— con el título "El "error de cálculo" del Brexit y su enorme influencia en la turbulencia política que vive Reino Unido", aparecido el 27 de octubre en su web.

El artículo es uno de los mejores análisis sobre la crisis británica, una crisis que viene de largo y de la los últimos relevos no son más que causas que siguen coleando, problemas que se arrastran de atrás y que muchos prefieren ignorar.

El articulista bajo la protección de "Redacción" realiza un análisis histórico de lo que llevó al Brexit y sus consecuencias: 

¿Qué ocurre en Westminster? Algunos analistas apuntan a las profundas divisiones dentro del Partido Conservador, que, seis años después del Brexit, la salida de Reino Unido de la Unión Europea, no ha logrado encontrar la dirección que debe seguir este país.

"Ciertamente para explicar la inestabilidad del Partido Conservador y de la política británica en general tenemos que regresar a 2016, cuando se votó para dejar la Unión Europea", dice Tim Bale, profesor de Política de la Universidad Queen Mary de Londres y autor del libro The Conservative Party after Brexit: Turmoil and Transformation ("El Partido Conservador después del Brexit: turbulencia y transformación").

"Desde entonces realmente no hemos tenido un período largo de estabilidad", agrega. "Quizás no habíamos visto tanto caos como el que hemos tenido en las últimas semanas, pero desde (2016) hemos vivido una situación inherentemente volátil", le dice el experto a la BBC.*

Hace unos días tratábamos aquí precisamente del problema del liderazgo y de cómo muchos países, más allá de la Unión Europea, se encontraban en esa tensión en la que los líderes se encuentran cuando ven que no saben muy bien qué línea se debe seguir.

Son los problemas derivados de las luchas internas de los partidos los que acaban aflorando y enredándose con los problemas generales.

Se señala en el artículo: 

"La decisión de Cameron para comprometerse al voto no fue porque la población del país estuviera reclamando votar, sino porque una minoría significativa de sus propios parlamentarios le estaban exigiendo que lo hiciera", señala el profesor Bale.

Algunos de estos parlamentarios conservadores se sentían amenazados con el ascenso del UKIP, un partido populista y antieuropeo que estaba ganando cada vez más simpatizantes. Otros eran los eternos conservadores antieuropeos que estaban aprovechando esos temores para favorecer su causa.

Cameron, que apoyaba la permanencia en la UE, esperaba que el referendo pusiera fin a esa "guerra civil" dentro de su partido y mantuviera a los conservadores en el poder. Y también pensaba que podía ganar.

Pero fue un error de cálculo de enormes proporciones. 

Efectivamente, la inseguridad ante un emergente y populista, ruidoso y demagógico UKIP, con un líder muy próximo a Donald Trump (al que visitó en la Torre Trump y apoyo en campaña con su inconfundible sonrisa) y a Putin, fue lo que llevó a Cameron a comprometer si victoria por la realización de la consulta popular que finalmente perdió.

La idea de que el desastre del Brexit se debió a la falta de liderazgo interno de David Cameron no es nueva, pero puede quedar como parte de la historia oficial, dado el desastre que el Brexit ha tenido y cómo parte de sus efectos —a los que se suman otros en cadena— han seguido acabando con los líderes conservadores y, peor, con el sistema político británico y sus centenarias raíces bipartidistas.

La última para del largo artículo se centra e identifica la crisis británica como una crisis de partidos y del sistema bipartidista a la vista de su lamentable estado. ¿Es una pescadilla que se muerde la cola, condenándose a repetir el mismo error que lleva a más debilidad y así continuar?

Como señala el profesor Matthew Flinders de la Universidad de Sheffield, el momento en que ocurre esta turbulencia política en Reino Unido está definido por la volatilidad y la incertidumbre alrededor del mundo, marcadas principalmente por las consecuencias de la pandemia de covid y la guerra de Vladimir Putin en Ucrania.

Pero también, dice, hay un problema "sistémico y estructural" en el sistema de gobierno británico -un sistema parlamentario que favorece el bipartidismo- que "no está alineado con las necesidades de una población cada vez más diversa y progresista".

¿Podrán los políticos británicos, en este contexto, renovarse y restaurar la credibilidad global y la confianza de sus ciudadanos?

"Esperaría la renovación y el surgimiento de una nueva generación de políticos que fueran más hábiles para trabajar en un contexto digital y que entendieran la necesidad de forjar nuevas conexiones con el público", le dice el experto a BBC Mundo.

"El gran problema es que el sistema electoral (británico) mantiene un estilo de política muy inmaduro, pero ninguno de los dos partidos principales tiene intención de cambiarlo. Esta es la gran 'trampa' de la que nadie habla realmente. ¿Podría este enorme caos centrar la atención en una reforma electoral? Lo dudo".*

Un ejemplo de que esto no tiene por qué funcionar lo tenemos claramente en España. La muerte del bipartidismo, tantas veces deseada, no ha traído más que inestabilidad a los gobiernos y la necesidad de apoyarse en grupos populistas y radicales.

Quizá la solución no está en reformar el sistema, sino a los participantes. El problema no está en el bipartidismo sino en el abandono de unas formas de actuación dentro de los partidos que obligó a la disidencia a irse fuera y formar nuevos grupos discordantes y agresivos. Lo peor es que estos grupos, que no tienen una amplia representación, tienen la suficiente como para condicionar la política de un gobierno, que depende de ellos para su mantenimiento en el poder y la toma de decisiones.

Reino Unido se desestabilizó con la llegada de partidos que buscaban la desunión entre ellos y sobre todo la desunión de la Unión Europea. Esto beneficiaba a sus amigos, de un lado y de otro —de USA a Rusia— pero dejó en la estacada a Reino Unido —que como bien se dice —y a Europa sin una parte importante de su propia Historia, el Reino Unido.

"Después de pasar años presionando por el Brexit o tratando de evitarlo, la élite política británica no tiene una visión del futuro de Reino Unido después de abandonar la UE o de cómo lograr un papel significativo en el mundo", señala el profesor Matthew Flinders, profesor de Política de la Universidad de Sheffield, Inglaterra.* 

Los políticos están tan preocupados en cómo conservar el poder que muchos han perdido el sentido del poder mismo. Lo que le ocurre a Reino Unido —no sabe dónde va— pasa en muchos lugares. Solo los populistas tienen bien definidas líneas, que son el cambio de modelo de estado para ajustarlo a un punto de no retorno.

Pero volvamos a la pregunta inicial, ¿por qué no sabemos quién firma este artículo? Quizá lo que nos dice explica más que un nombre. Quizá haya que ocultar la sensatez en estos tiempos narcisistas de neón.

Recomiendo la lectura del artículo, aunque sea después de seis años del Brexit. Siempre hay algún momento en el que no nos podemos morder la lengua. Lo que comenzó con un "error de cálculo" ha seguido con una enorme lista de despropósitos y errores de enorme trascendencia para el Reino Unido y el mundo. Como se nos dice, el Reino Unido perdió un imperio, después perdió a Europa y ahora se ha perdido a sí mismo, errático, sin fin.

* Redacción "El "error de cálculo" del Brexit y su enorme influencia en la turbulencia política que vive Reino Unido" BBC News Mundo 27/10/2022 https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-63399075

domingo, 21 de noviembre de 2021

El problema británico es también nuestro

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Nuestro problema con el turismo sigue abierto y conforme empeora la situación europea y se fuerzan las medidas restrictivas, nos encontramos más afectados. Los problemas con los turistas se siguen produciendo.

Teníamos estos días pasados un ejemplo con lo ocurrido con turistas holandeses por Extremadura. Con uno de ellos enfermo, se les detectó a todos COVID, incluido el conductor del microbús alquilado para recorrer los pueblos. Han escapado de la cuarentena y todavía los están buscando. Solo quedó el conductor. No es el primer caso en el que se da este comportamiento.


La CNN publicó hace una semana un demoledor artículo sobre la situación y las expectativas de Reino Unido. Lo hace con ese modelo de doble titulación, un título en portada —"UK tourism is crashing. Here's why— y otro en el reportaje interior, "How the UK became the sick man of European tourism", firmado por Julia Buckley.

El artículo comienza con un tono irónico que nos introduce en el problema: 

It's a country that has just endured national fuel shortages, isolated food shortages, and its government voted this fall to dump untreated sewage onto its famous coastlines. Oh -- and it has the second highest number of Covid-19 cases in the world.

So who would want to go on vacation in the UK at the moment?

Not many, the figures show.*

 


Si en España miramos a los aeropuertos para ver qué nos traen para nuestros campos turísticos, Reino Unido se muestra en un estado similar, ya que su vida fue derivando a vender lo que tenían, la lengua, un gran negocio y las compras. Son dos importantes variantes del turismo, el educativo, y el de shopping, que dejan cada año enormes beneficios. Ambos se encuentran profundamente afectados.

Ningún partidario del Brexit pudo llegar a anticipar lo que sería aparición de la pandemia, por lo que ahora, como se indica en el inicio del reportaje, se le suman todo tipo de problemas. ¡Cómo pudo prosperar un engaño tan burdo como el Brexit! ¡Cómo pudieron hundir el futuro los viejos populistas del Reino Unido! Ni una sola de sus promesas se ha podido cumplir y el país se encuentra, además, amenazado de ruptura por el constante deseo de Escocia de salir de la unión del Reino.


El largo reportaje de Julia Buckley va diseccionando todos los problemas acumulados por las estupideces de una clase política durante una década y que ahora se revelan en toda su gloria sobre el fondo de la pandemia.

 

Industry insiders describe the UK's situation as a perfect storm: rocketing Covid rates while European neighbors were stabilizing; inconsistent travel rules; and the effects of Brexit, which are finally being felt, both within the UK and by those wishing to travel there.

Add in relatively low government spending on a tourism recovery plan, as other countries go all out to court visitors, and you're left with plummeting numbers.

"The problems facing the UK are multiple, and not just to do with Covid," says Tom Jenkins, CEO of the ETOA -- the trade association for inbound tourism to Europe.

Kurt Janson, director of the UK's Tourism Alliance, knows who he thinks is to blame. "Some of the problems are government-inflicted as well as Covid-inflicted," he says.*

 

La talla de los gobiernos se mide con problemas que se reducen; otros, en cambio, pasan a la historia por los problemas que producen. Lo del Reino Unido supera casi cualquier otro caso, con la excepción de lo sucedido con Trump y Bolsonaro, en países desarrollados.

A la locura del Brexit se le suma ahora esa especie de "¡somos británicos!", que se ha transmitido por la cultura, en el que nada puede acabar con ellos. Sin embargo, ellos son su principal enemigo, más que el virus en sí, como muestran todos los indicadores. Reino Unido está en esta situación tan grave por tratar de mantener esa flema característica, especialmente en Inglaterra, como nos indican. Los escoceses llevan mascarillas, nos cuentan, pero los ingleses apenas la usan.

BBC

Desde la perspectiva del turismo hacia Reino Unido, que es básicamente la de la CNN, el panorama no es nada bueno y sin perspectivas. Pero que la gente no quiera ir allí es un problema de ellos. En cambio, desde nuestra perspectiva, la española, el que los británicos no vengan nos complica mucho las cosas. Las cifras de contagios del Reino Unido son de las más altas de Europa, que son ahora de las más altas del mundo. Nosotros, en cambio, tenemos de las más bajas, aunque ascienden rápidamente.

Nos enfrentaremos una vez más a la cuestión de tener que elegir entre "británicos sí, británicos no". De nuevo viviremos la presión política y social de las patronales de los sectores afectados para que se rebajen las condiciones y los británicos puedan venir a nuestras costas y beber sus buenas cervezas. ¿Podemos hacer esto si son los propios británicos los que no toman medidas protectoras?


El argumento general del artículo de la CNN, como se ha señalado, es que es el gobierno con su falta de medidas el auténtico responsable de la expansión del virus allí. ¿Debemos aceptar la excepcionalidad británica, es decir, que puedan hacer lo que quieran donde quieran simplemente porque son "británicos"?

Leemos en el artículo: 

Patricia Yates, deputy CEO of Visit Britain, admits that the UK needs to improve its pandemic optics.

"The government handed back control to the people and said that we don't want to be an authoritarian government, it's up to personal choice. I think that's more in the British tradition, but I appreciate it's different to other countries," she says.

 

BBC

¡Es asombroso que la cuestión se siga planteando a estas alturas como una cuestión de "autoritarismo" o "libertad! ¿Qué significa "devolver el control a la gente" en este contexto? ¿Qué elijan morirse o contagiar a otros? No es más que una muestra de cómo tratar de evitar el desgaste político que las restricciones producen y presentarse como defensores de las libertades. Tenemos alguna de este tipo en España, donde todo se reduce a "libertad". En el fondo, no se devuelve nada, sino que no se asume la responsabilidad de estar en los gobiernos. Desde los gobiernos hay que tomar muchas veces medidas impopulares pero necesarias. En eso consiste gobernar, en hacer lo mejor para todos y no lo más popular.

El "problema británico" se acaba convirtiendo en un "problema español" por nuestra dependencia turística. Si sigue así, como es previsible, el crecimiento de nuestros contagios y el Reino Unido sigue sin tomar medidas, el problema se seguirá ampliando y complicando.


La dependencia turística es un serio problema si no se toman medidas de protección similares por toda Europa. El Brexit no es más que una parte del problema. Quizá las medidas que haya que tomar tendrán que tener en cuenta esta actitudes de diversos países ante el COVID. De no ser así, seguiremos en conflicto por los desniveles. Aumentar la vacunación para que los que vengan de fuera se sientan más tranquilos sirve de muy poco si los que llegan vienen con estas actitudes negativas que no se controlan en sus propios países.

Me siento intranquilo cuando escucho a las  patronales hablando de las perspectivas positivas cuando los indicadores van en sentido contrario.

 


* Julia Buckley "How the UK became the sick man of European tourism" CNN 13/11/2021 https://edition.cnn.com/travel/article/uk-tourism-decline-restrictions-cmd/index.html

martes, 5 de octubre de 2021

No nos falta de nada

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Todo iba a ser gloria bendita. Reino Unido caminaba, por fin, libre de las garras europeas. Les vendieron que iban a tener las mejores pensiones y la mejor sanidad con lo que se iban a ahorrar lejos del perverso continente al otro lado del Canal.

Los doscientos militares que van a tener que ponerse a repartir gasolina para que los británicos dejen de discutir y pelearse en las colas son pocos. Creo que es más bien una forma indirecta de tratar de minimizar el impacto de este desastre llamado Brexit, Parece que se echa de menos a los camioneros contratados en países "baratos" de Europa. Pero la codicia rompe el saco.

Quizá se debería utilizar para el reparto aquel maravilloso autobús con el que recorrieron las carreteras y pueblos en el que se prometían pensiones increíbles. Sería una bonita imagen; mejor que la de los soldados británicos repartiendo gasolina.



¿Es ya el momento de decir "te lo advertí"? ¿O hay que esperar todavía un poco más? ¡Y pueden dar gracias a que hubo gente decidió quedarse!

Ningún engaño ha sido tan descarado como el del Brexit. Aquí hablamos cuando tocaba de sus muchas aristas y de la enorme equivocación que era, del monumental error histórico cometido.

Todavía vemos imágenes en las que se jalea al líder británico, Boris Johnson, agitando banderas azules con estrellas, las que conservan muchos británicos, especialmente los jóvenes, que fueron los más perjudicados. Pero el Reino Unido "anciano" fue seducido por las promesas de algo que nunca habían tenido y que querían tener. Los jóvenes, por el contrario, querían "futuro", oportunidades repartidas por Europa. Querían salir de Erasmus y llegar a otros países, poder trabajar en ellos. Pero los viejos eran más y les caía bien Nigel Farage, uno de los caraduras más chistosos de Reino Unido, el hombre de la sonrisa demoledora, literalmente. 

Farage era el amigo de Trump —¡llamadme Mr. Brexit!— y le dedicaba una de esas sonrisas. Se le fotografiaba en el ascensor de la Torre Trump. No había mucha gente en el mundo interesada en Trump y el pintoresco Farage le animaba porque Trump tenía claro que el crecimiento de USA pasaba por el hundimiento de la Unión Europea, por su fraccionamiento para hacerla más dependiente de Estados Unidos, para poder vender "defensa", "protección" y para que se sintieran intimidados por la presencia de Putin, otro amigo que gusta de echar favores.


En Antena 3 se da cuenta de la puesta en marcha de esos voluntariosos 200 militares que deben sacarle las castañas del fuego al bueno de Boris.

 

Para afrontar el déficit de unos 100.000 camioneros, el Ejecutivo concederá 5.000 visados temporales a extranjeros.

El primer ministro, Boris Johnson subrayó el domingo que no recurrirá a "la inmigración descontrolada" para subsanar la falta de mano de obra, que se extiende a otros sectores, como el agrícola y la hostelería.

 


Por mucha confianza que tengan en ellos mismos, no se acaba de ver cómo esos 200 superhombres británicos van a poder compensar la falta de 100.000 camioneros, pero así son ellos o, al menos, así se ven ellos mismos. Nos recuerdan a los 300 espartanos, que tanto juego dieron en las Termópilas. 

Antena 3 ha sustituido las fotos por la caricatura. No está bien burlarse del mal ajeno, pero sí de la obcecación en negar la realidad. Esto pondrá a prueba el famoso humor británico, que habrá que ver en qué queda. Creo que el mejor chiste británico en estos momentos nos lo da la BBC, en cuya página web no hay una sola referencia a la escasez ni a los medios para paliarla. ¿Flema británica?

¡Pero si solo fuera la gasolina! Las colas de las gasolineras, las peleas que se dan entre usuarios de las filas, no son nada en comparación con la soledad de los estantes de mercados y supermercados. Poco y caro es lo que queda en este Reino Unido que quiere volver a recuperar el orgullo del imperio.


Boris Johnson trata de hacer creer que aquí no ha pasado nada, ni pasará, por supuesto, y ha dicho que esta situación puede durar hasta navidades, pero les ha convencido que las navidades serán de órdago, que no les faltará de nada a los británicos en su mesa. Por su parte, el ministro de Finanzas, según nos cuentan en RTVE hoy mismo, ha dicho en su convención conservadora que "esto es pasajero" y que Reino Unido se convertirá en "el lugar más excitante del planeta", una predicción en la que va su futuro.

Las promesas navideñas de Johnson podrán rivalizar pronto con las promesas de Pedro Sánchez sobre la factura de la luz al llegar nuestras Navidades cargaditas de problemas. Y es que el que no tiene problemas se los acaba creando, que por prometer soluciones que no quede. ¿Quién se va a enfadar en navidad? ¡Por favor!


* Alfredo Boto-Hervás "El desabastecimiento que sufre Reino Unido, en la viñeta gráfica de Alfredo Boto-Hervás" Antena3 4/10/2021 https://www.antena3.com/noticias/mundo/escasez-suministros-vineta-grafica-alfredo-botohervas_20211004615ae9c2f64dc50001d8640c.html

viernes, 1 de enero de 2021

A la contra de la contra, no se deje intimidar

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)




Lo que tenemos por delante es duro y produce, además de años físicos, psicológicos y económicos (a veces todos juntos o por pares) es duro y necesitará más que de buenos deseos. Sobre todo, valentía y decisión, ponerse el mundo por montera y hacer lo que otros no hacen.

La Vanguardia nos trae dos ejemplos de este enfrentarse sin miedo a las consecuencias, de firmeza ante los contratiempos, generales o específicos.  Son dos manifestaciones de la fuerza de la voluntad, del convencimiento de lo que se quiere, distinguiendo con claridad en estos tiempos confusos y brumosos.

El primero es el de Claudia Alivernini, una enfermera del hospital Spallanzani de enfermedades contagiosas de Roma que se puso la primera vacuna en su país. Expuesta al máximo riesgo por su tarea, Alivernini fue la primera en recibir el pinchazo con una sonrisa, nos dice el diario, de oreja a oreja. A continuación señala:

 

La sonrisa se le ha borrado después de que algunos de los antivacunas más radicales en Italia la hayan atacado desde entonces en las redes sociales. Sabedora de la repercusión que tendría su imagen, Alivernini bloqueó sus perfiles un día antes de la primera jornada de vacunación en Europa, pero igualmente alguien ha creado perfiles falsos con su nombre. La enfermera ha tenido que leer amenazas como “ahora veremos cuando te mueres” y los insultos han proliferado bajo perfiles institucionales que han difundido la noticia de su vacunación, en artículos de medios de comunicación y en varios otros grupos de redes sociales. La joven, muy preocupada, está estudiando si denunciar, aunque ha asegurado que volvería a ponerse la inyección mil veces. “He visto a demasiada gente morir”, ha dicho.*

 


Por mucho que uno pueda imaginarse esto, no deja de ser inquietante. Hemos hablado aquí en varias ocasiones de los antivacunas, su crecimiento y, sobre todo, su osadía agresiva. Ya no es gente que reclame su "libertad" o su "derecho" a no ser pinchado. El movimiento ha dado un giro hacia un activismo agresivo, que llega como vemos hasta la intimidación de quienes se vacunan, como es el caso.

¿Cómo es posible esto, qué proceso se ha puesto en marcha para que esta panda de ignorantes peligrosos se haya envalentonado? Creo que hay explicación en la acción conjunta de la desinformación que nos llega por el Este y el Oeste. Está claro que se trata de sembrar confusión y conflictos por toda Europa. Esta estrategia nos debilita, erosiona el sistema político y dificulta la convivencia. Llevamos ya una década así. Los movimientos ciudadanos que nacieron contra la crisis económica se convirtieron algunos de ellos en centros de agitación callejera, un fenómeno que ha ocurrido por todo el mundo. La extensión de las redes sociales al planeta ha reforzado el contagio y la unidad de acción. Lo que llega especialmente de los Estados Unidos se convierte en moda en Europa y vienen a hacer su evangelización sectaria, que acaba prendiendo en sectores de la sociedad, que los convierten en forma de vida. Posteriormente basta con moverlos financiándolos cuando es necesario.




Junto a los antivacunas, están los negacionistas y los conspiracionistas. Todo es, de nuevo, el modelo norteamericano, un país con una parte importante de su población convencida de que los extraterrestres llegaron pero los gobiernos se niegan a reconocerlo, que nunca se llegó a la Luna y que a John F. Kennedy se lo cargó la CIA, entre otras muchas cosas. Progreso e ignorancia de la mano. La llegada de Trump ha servido para revitalizar muchos de estos movimientos que invocan las libertades del anarquismo libertario de derechas mientras acumulan armas en los sótanos de sus casas, convertidas en búnkeres.

El de los antivacunas ha crecido precisamente con la llegada de la vacuna. Las amenazas en Italia a la enfermera son un síntoma de los movimientos crecidos a la sombra de estos fenómenos internacionales que se contagian con la misma fuerza del coronavirus, saltando de idiota en idiota.




La segunda de las noticias en la que alguien se pone el mundo por montera es que el padre de Boris John quiere ser francés. Es decir, él se considera "francés" porque su madre lo era, pero lo manifiesta con el Brexit culminado gracias, especialmente, a las tonterías de su hijo Boris. El hecho de que Boris se llame "Boris" me imagino que ya nos deja algo sobre lo que meditar. Quizá la explicación de la gestación de Brexit esté en un chico británico cuyo padre quería ser francés y al que le pusieron ese exótico nombre, nada británico. Así nos lo cuentan en La Vanguardia:

El padre del primer ministro británico, Boris Johnson, ha explicado hoy que está en proceso de solicitar un pasaporte francés para mantener sus vínculos con la Unión Europea tras el Brexit.

 

Stanley Johnson, un exmiembro del Parlamento Europeo que votó por seguir en la UE en el referéndum británico de 2016, dijo a la radio RTL que quería convertirse en ciudadano francés debido a los fuertes vínculos familiares con Francia.

"Si lo entiendo bien, soy francés. Mi madre nació en Francia, su madre era totalmente francesa al igual que su abuelo. Entonces para mí se trata de recuperar lo que ya tengo. Y eso me hace muy feliz", dijo Johnson, de 80 años, en francés.

"Siempre seré europeo, eso es seguro. No se le puede decir a los británicos: no son europeos. Tener un vínculo con la Unión Europea es importante", añadió.

Su hijo Boris fue el rostro público de la campaña Leave en el referéndum de 2016 y argumenta que Gran Bretaña puede "prosperar poderosamente" como una nación totalmente soberana fuera de lo que él ve como una UE excesivamente burocrática.**

 


Es un caso de "padre rebelde" de "hijo rebelde", según parece a simple vista. Habrá que tener más cuidado con las infancias de los dirigentes porque entre Trump, Johnson y algún otro por ahí suelto, nos están haciendo pagar a todos sus desavenencias familiares y sus infancias difíciles.

Leído desde esa perspectiva, "Leave" tiene un sentido emancipatorio diferente. Lo que no sabe Boris es que, por mucho que se aleje de la sombra paterna, el vínculo siempre queda aunque sea para discutir. La Unión y el reino Unido tienen mucho que discutir, incluso antes de que se vean los efectos reales sobre Reino Unido y Europa. Confieso que no acabo de entender lo que se ha negociado con las dos fronteras "blandas" de Irlanda y Gibraltar y me parece que pronto vamos a tener algún que otro disgusto ante el seguro aumento de "tráfico" en ambos puntos. Ya veremos la letra pequeña y los hechos grandes.

Lo que nos queda claro, como ejemplo de espíritus combativos e independientes, es que tanto la italiana Claudia Alivernini como el pronto ex británico, siempre europeo y dentro de poco oficialmente francés Stanley Johnson es que ni el coronavirus ni el corona-hijo les van a hacer ceder en aquello en lo que creen. El padre de Boris (el hijo de Stanley) ha demostrado que bajo un mismo pelo rebelde pueden anidar ideas muy distintas; fue uno de los primero funcionarios británico en la Unión y sabe de lo que habla. Alivernini tampoco se arruga ante las amenazas de los que confían en la suerte, el destino, la providencia o en amigos ignorantes y desconfían de la Ciencia.




Algo importante es defender las causas en su momento antes que los problemas crezcan. Si los defensores de la Unión Europea se hubieran planteado el problema del Brexit cuando debían, quizá el resultado hubiera sido otro. Por eso los gestos en defensa de las vacunaciones deben ser claros y nítido, antes que los problemas crezcan. Hay que agradecerle a Claudia Alivernini su valentía, no por el pinchazo en sí, sino por ser consciente de que ese pinchazo la convertiría en objeto de amenazas e insultos y, pese a ello, seguir adelante.

La causa de las vacunas es importante y tiene camino por delante enfrentándose a estos antivacunas, a los negacionistas y los conspiracionistas. Lo del Brexit es más complicado, pues no interviene la "naturaleza", que siempre es más fácil de explicar que la estupidez humana.

No se puede dejar pasar el creciente clima antivacuna. Cuanto más acorralados se siente por las evidencias más crece su osadía y su agresividad. Los tiene usted cerca. Son esos amigos y amigas que le llaman y le sueltan discurso conspiratorio, "nada es verdad" y ellos lo saben y se sienten en la obligación que usted lo sepa. Frénelo. Es la única forma de controlar ese desastre. Ponga la foto de su vacunación, que vean que no ha servido de nada, que ha sido firme. Lleve su mascarilla, mantenga la distancia, vigile la higiene... y cuando le toque vacúnese. No deje que le coman la moral. La ignorancia siempre ha sido descarada y ahora lo es más.


* Anna Buj "La primera enfermera vacunada en Italia, amenazada en las redes sociales" La Vanguardia 31/12/2020 https://www.lavanguardia.com/internacional/20201231/6158943/primera-enfermera-vacunada-italia-amenazada-redes-sociales.html

** "El padre de Boris Johnson solicita la ciudadanía francesa" La Vanguardia 31/12/2020 https://www.lavanguardia.com/internacional/20201231/6159562/brexit-padre-boris-johnson-soclicita-ciudadania-francesa.html

domingo, 27 de diciembre de 2020

Brexit, Escocia, Erasmus y otras incertidumbres

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



Por muchos acuerdos que se puedan alcanzar, el Brexit abre un estado de incertidumbre. Intentar estipular todo lo que puede ocurrir en cada ocasión es prácticamente imposible porque no hay inteligencia capaz de abarcar los efectos que se pueden producir, las situaciones que se pueden presentar. Cuando se quitan restricciones se abre el campo de posibilidades y el tiempo depura los problemas cuya resolución está en manos de los afectados que usan esa capacidad que les da la propia apertura para auto regularse. Negocian con buena voluntad.

Por el contrario, el camino del cierre es un constante ir y venir tratando de establecer con enorme precisión lo que se puede y no se puede. Habría que tener varias vidas largas para sentarse solo a plantear los problemas posibles en esta situación de cierre. Para abrir todo es buena voluntad; para cerrar todo es letra pequeña y recelo.




La fanfarronería (por no decir otra cosa) de Boris Johnson es infinita. El Brexit es su bandera y como tal debe venderse a los británicos como ondeando ante una rendida Unión Europea a la que, no lo olvidemos, comparó con la Alemania Nazi vendiendo las negociaciones como la Batalla de Inglaterra. Ni el COVID-19 ni la tradicional residencia del 10 de Downing Street le han conferido algo se sabiduría responsable a Johnson que sigue haciendo populismo a lo Trump pero en una situación de muy inferior condición al juguete que son los Estados Unidos para el presidente saliente, al que ya no saben qué hacer para que se esté quieto ni los propios republicanos.

La responsabilidad del Partido Republicano en Estados Unidos es bastante parecida, a la de los tories británicos. También Johnson ha jugado la baza del "Make Great Britain Again". Las colas de camiones a ambos lados del canal han hecho ver que la cuestión populista es muy distinta allí y aquí en Europa. El acopio de todo tipo de productos por parte de los británicos en estos días por temor a quedarse con neveras y armarios vacíos indica que el Brexit y la recuperación de la soberanía ultrajada por la Unión dejan una situación cuanto menos compleja.




Todos los analistas coinciden en la aritmética esencial: 1 contra 27. Será el Reino Unido quien se lleve la peor parte, lo que tiene algo de justicia. Después será, en lo económico, España la segunda gran perjudicada por sus lazos británicos de turismo y residentes fijos, muchos de los cuales han preferido cambiar de nacionalidad, jubilarse como británicos y morirse como españoles. Y es que el sol tira mucho. La verdad sea dicha, languidecer en la brumosa Gran Bretaña, pudiendo hacerlo en los pueblos de la Costa del Sol, Canarias y Baleares, cuesta. Británicos por dentro, bronceados por fuera.

No fue por mucho los que ganaron el Brexit y con alguna que otra argucia en cuanto a las fechas, alejando a los jóvenes de las urnas. Ellos eran los que estaban más comprometidos con Europa. Hace unos días se anunciaba que se cerraba el Programa Erasmus, una forma de construir Europa conjuntamente. Quizá por eso ha sido de las primeras cabezas cortadas. Ahora —ya lo hace Johnson— se trata de justificar lo hecho haciendo anti europeísmo y sacando todos los días la banderita a pasear en cada acto público.




El Reino Unido tiene  un problema añadido que no se ha resuelto, Escocia. La primera ministra de Escocia lleva advirtiendo de la convocatoria de un referéndum de independencia en cuanto que tenga ocasión porque se sienten más "europeos" que cerca de la colonial Inglaterra, es decir, salirse de la Unión y regresar a la Unión Europea de la que se sienten parte. Indudablemente la geografía y la historia juegan en su contra, pero hay también otros motivos por los que la cuestión no es sencilla. La explicación en cambio sí lo es: abrir la caja de los separatismos en una cuestión muy problemática. Escocia es una golosina envenenada. En estos tiempos de apoyo al caos, de la desinformación y del apoyo a terceros para producir confusión, alentar el separatismo escocés es correr el riesgo (en España lo sabemos bien) de que los nacionalismos se animen más de lo que están.

La primera ministra escocesa ha publicado en la página oficial un carta a los europeos en donde se refleja el sentir escocés y se da garantías a los europeos residentes allí:


I would like to thank you for all you have done during this time as we have faced, and continue to face, this challenge together. You are of course our friends, family and neighbours in a year when the importance of these relationships cannot be overstated. 

I believe that EU citizens in Scotland should not need to apply to protect the rights you already have to live, work and study here, but nevertheless there is a requirement, however unwelcome, to apply to the UK Government’s EU Settlement Scheme. 

Thankfully, many of you have now applied to the EU Settlement Scheme and secured your status. Yet many of you are still to secure your status, and I must sadly reiterate that it remains critical that everyone who wishes to stay in Scotland must complete an application by the 30th June 2021. Any EU citizen who is resident in Scotland before the 31st December 2020 is eligible to apply, and I encourage you to do so.  

The Scottish Government’s Stay in Scotland campaign provides practical guidance and support to help you protect your rights and complete your application to the UK EU Settlement Scheme.*




Como se puede apreciar, una estrategia y actitud muy diferente a la practicada por Boris Johnson y los suyos respecto a Europa. Strugeon cumple lo estipulado, pero manifiesta su distanciamiento de lo que considera una imposición inglesa y sobre todo aporta su simpatía hacia Europa, hacia sus ciudadanos y les anima a quedarse. Muy lejos de la antipatía británica de Johnson y los suyos, que han jugado a la eurofobia. La primera página del sitio oficial está engalanada con banderas europea y ya en su primer párrafo se recuerda que en el referéndeum de 2016, Escocia eligió quedarse y que ese sigue siendo su sentimiento.



Indudablemente a los amantes del Brexit —como a los Estados Unidos de Trump y como igualmente a Rusia— les interesa una Europa inestable, conflictiva, de difíciles acuerdos en cualquier cosa, con la que sea posible establecer relaciones en condiciones favorables. Es lo que Rusia ha conseguido por el Este, con los países llegados a Europa y que mantienen lazos oscuros. Estos países, como Polonia y Hungría, juegan las bazas anti europeas y del nacionalismo populista. Las amenazas a las prácticas nada democráticas de los grupos en el poder hacen que se resienta la unidad europea, que debe ser sobre todo de principios, de valores, de cultura.

Un tema sensible es precisamente el Programa Erasmus de intercambio de estudiantes europeos, uno de los mayores logros unitarios de efectos, más allá de los estudios, sobre el sentido identitario europeo.

La BBC nos dice:

Prime Minister Boris Johnson has announced that the UK will not continue to participate in it and will be replacing it with a new scheme named after the mathematician Alan Turing.

He said leaving Erasmus had been a "tough decision" but that under the new scheme, students would "have the opportunity... not just to go to European universities, but to go to the best universities in the world".

The EU's Brexit negotiator Michel Barnier said he regretted the decision.

Students at universities in Northern Ireland will continue to participate in Erasmus, as part of an arrangement with the Irish government.

The UK government has already introduced a new immigration regime for students.**

 


Esperemos que los estudiantes no sean tan maltratados como lo fue el pobre Alan Turing, llevado al suicidio por la intransigencia social e institucional hacia su homosexualidad. No sé si la idea de mandar a los estudiantes británicos por el mundo es precisamente lo que ellos esperaban. De un programa sobre la identidad y el conocimiento mutuo europeo, Johnson creará un programa turístico a base de acuerdos bilaterales. No será, indudablemente, lo mismo.

De la misma forma que Reino Unido rechaza el acuerdo del Programa Erasmus de intercambio de estudiantes, en unos países en los que se presenta también a Europa como una invasora, una destructora burocrática, la aparición del sentimiento anti europeo es cuestión de tiempo. Se trata de crear condiciones de imposibilidad a través del enrarecimiento de la situación, de la presentación negativa del otro y de redirigir la frustración hacia la Unión Europea. Es lo que han hecho los Farage, LePen o Salvini de turno y en España la huestes de Vox, que han calcado esas maneras viejas de nacionalismo a la contra con las que demostrar su amor ferviente a patrias y raíces sacrosantas. Es lo que hacen en Polonia y Hungría, lo que hace la ultraderecha alemana o de cualquier otro país.




Europa no debe caer ni en la trampa del enfrentamiento ni en la de la pasividad que dé aliento a lo que crece en muchos de sus rincones, alentados por unos y otros desde el exterior. La actuación europea en la vacunación, nos dicen algunos, será decisiva para demostrar que Europa funciona, que lo hace equitativamente y de forma solidaria.

Es importante que dejemos de hablar de Europa de una forma retórica y hueca y lo hagamos como un elemento identitario importante. Tenemos mucho sobre lo que construir por encima de muchos otros factores. Pero hay que elegir los cimientos adecuados y construir con solidez, no sea que el edificio se resienta ante lo que queda por llegar.

 


* "First Minister’s letter to EU citizens in Scotland: December 2020" Scottish Government 18/12/2020 https://www.gov.scot/publications/first-ministers-letter-to-eu-citizens-in-scotland-december-2020/

** Anthony Reuben Erasmus: What could happen to the scheme after Brexit? BBC 26/12/2020 https://www.bbc.com/news/education-47293927



sábado, 26 de diciembre de 2020

Los riesgos del populismo nacionalista

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



En los aspectos sociales en ocasiones no es fácil distinguir entre efectos y causas.  Pero lo esencial es detectar los fenómenos y sus interacciones, cómo se refuerzan, llaman y atraen. En los últimos años, la presencia de Donald Trump en el poder ha permitido la aparición de fenómenos ligados a la ultraderecha populista por todo el mundo. Ya sea llegando a los gobiernos, en oposiciones fuertes o apareciendo en parlamentos en los que nunca había estado, hay dos hechos claros: el efecto de refuerzo de unos respecto a otros y el semillero de la crisis de la que salen.

En cuanto al primer factor, las conexiones entre ellos son cada vez más claras, pero el fenómeno se queda corto si es esta la explicación. En un mundo global, no siempre es necesario ganar; a veces basta con desestabilizar y dejar que se produzca el caos. Creo que esta estrategia del caos no solo debilita a aquellos a los que se ataca, sino que se enlaza con el factor segundo, el semillero. Se está comprobando en diversos escenarios cómo diversas crisis son los elementos que hacen proliferar estos grupos que provocan nuevos caos hasta que llegan al poder. Lo hacen mediante su activismo, pero también se ven favorecidos por la apatía que las crisis constantes están causando en la consideración política.



La desventaja de la democracia es clara. Las dictaduras se ahorran esta forma del desencanto ya que tienen la capacidad de negar los problemas por más que estén presentes y la manipulación de la propaganda. Por eso causa gran sorpresa el ataque populista a la democracia precisamente aprovechando las ventajas que esta supone. Hacerse con el poder implica un abandono de muchos, desmotivados por el deprimente espectáculo al que nos enfrentamos entre corrupciones, demagogias y falta de soluciones a los problemas a que nos enfrentamos. Hay un factor de riesgo importante: la radicalización de las formas políticas, de las maneras, copia a las técnicas populistas porque las ve eficaces. La primera de ellas es la radicalización de los electorados a través de problemas específicos que permiten convertir el discurso político en casi bélico. Ese discurso va abriendo zanjas entre el electorado, aburriendo a unos y radicalizando a otros. Es un hecho demostrado que la abstención ha permitido conseguir logros importantes a estos partidos, que por el contrario mantienen la fidelidad y activismo de sus seguidores a los que realimentan y enardecen contantemente con sus diatribas contra gobiernos y partidos, jugando siempre al apocalipsis histórico, a la advertencia contra los desastres provocados por la maldad de aquellos que tienen el poder. Cuando llegan a hacerse con el poder, tenemos ejemplos de lo que ocurre en diversos países. Van de la rabia de Trump a los mecanismos para perpetuarse en el poder, pasando el desmantelamiento de las instituciones (como ocurre en Polonia y Hungría).

En Euronews con el titular "How a far-right party came from nowhere to stun Romania in Sunday's election", Stephen McGrath nos hablaba hace un par de semanas de lo ocurrido en las elecciones en Rumanía con el ascenso de un partido nacional populista y ultraconservador:

 

Few had heard of the far-right populist party the Alliance for Romanian Unity (AUR) until Sunday evening when it stunned Romania at the ballot box in parliamentary elections.

The little-known AUR, an ultranationalist party that proclaims to stand for 'family, nation, faith, and freedom,’ rose from obscurity to take almost 9% of the overall vote.

This saw the party, which was formed in autumn last year, pass the 5% threshold allowing it to enter parliament.

 


Los cuatro principios se han convertido en un ideario extendido por el mundo con el fin de garantizar la conexión emocional, pues de ese tipo de lazo estamos hablando. Con estos principios  "familia, nación, fe y libertad" se juega con la emoción, se retuercen los conceptos (que en sí no tienen por qué ser problemáticos). Con "familia y nación" se establece un vínculo entre la "sangre" y la idea romántica de "nación". Nación y familia son equivalentes en el nivel particular y el plano simbólico que se percibe como literal, es decir, los que pertenecen a una misma nación pertenecen a una misma familia. A diferencia de otros grupos, la "familia" es un hecho "físico", con unas consecuencias genéticas e históricas. Un "partido", por ejemplo, es lo contrario, ya que se construye sobre "ideas", "abstracciones", sobre algo no "natural". La insistencia en lo natural no es casual: uno no puede dejar de pertenecer a una familia, son "lazos de sangre", mientras que uno puede darse de baja de un partido, cambiar de ideas e irse a otro. En términos de "familia" y "nación" es una "traición" contra natura. Es el más reprobable de los crímenes pues supone renegar de ti mismo y de los "tuyos".

En el artículo se produce la reafirmación de ese principio básico y la conexión trumpista:

 

“We are part of the Coalition for Family, and we defended the family, and we promoted the family, and we plan to do this in parliament,” he said, going on to add that AUR is the only [Romanian] party to support Donald Trump. Indeed, there are echoes in the party of Trump's media distrust and even claims of ballot-rigging.

But these are facts that didn’t deter hundreds of thousands of voters from casting their support for the party.

 

"Fe" y "libertad" son dos componentes de orden distinto. La fe sustituye a las ideas (ideologías clásicas) y aporta el elemento espiritual que es compartido por el conjunto de la nación. Al igual que no se puede renegar de familia y nación, la fe entraña una dimensión distinta, ya que liga a la comunidad con el otro mundo, con lo revelado, con el orden divino, con una verdad que tampoco puede ser cuestionada por su propia naturaleza divina. Ir contra la fe es ir contra Dios, que es el padre de la gran familia nacional, quien quiso sacarlos de la oscuridad. El integrismo es el resultado.



Aquí hemos tratado en ocasiones la manipulación del gobierno egipcio que juega igualmente con la idea de familia, la idea nacionalista y la religión unificadas. Las declaraciones —que citamos aquí— de una autoridad religiosa diciendo que "los egipcios eran religiosos por naturaleza" ejemplifica ese carácter inevitable del seguimiento de normas y, por supuesto, autoridades religiosas. Putin ha jugado con el carácter religioso de los rusos y ha salido a desfilar con iconos, junto a los jerarcas de la iglesia ortodoxa. Pudimos ver, por ejemplo, como los ucranianos se separaron de la iglesia rusa porque sentían que quien hablaba por la boca del patriarca de Moscú era el mismo Vladimir Putin.

La familia está unida, pues, por los lazos de sangre nacionales y los lazos espirituales, que es lo que Dios ha querido. Para ello se refuerzan los lugares "santos" locales, escenarios de apariciones, milagros, etc. Se crea así un "destino", una "promesa" de futura, en donde los problemas son pruebas que Dios nos manda y los logros bendiciones que confirman la bondad. Por regresar al gobierno egipcio, el presidente al-Sisi que había prometido varias veces después del "no-coup" no presentarse a las elecciones presidenciales, lo hizo tras comunicar que el fallecido presidente Anwar el-Sadat se le había aparecido en un sueño para pedirle que se presentara. Él, como obediente, acepto convertirse en el nuevo padre de la gran familia egipcia. No se le presentó, por ejemplo, Nasser (mal visto por los religiosos), sino el piadoso Sadat, con más predicamento entre los tradicionalistas.



¿Y la "libertad"? Queda como una palabra retórica una metáfora quejumbrosa de todo aquello que no se les permite hacer o que los demás hacen y ellos entienden que va contra la familia, la nación y la fe. Solo es "libre" el tradicionalista, nacionalista y religioso fundamentalista. Por el contrario, son enemigos de la "libertad" los feminismos igualatorios, los grupos LGTB, los globalistas, los partidarios de los derechos de la inmigración, etc. Todos ellos pueden ser definidos negativamente una vez que se ha retorcido el concepto de libertad: todos pasan a ser enemigos de familia, patria y religión, que ellos defienden.

El populismo sabe adaptarse a las negaciones necesarias en cada momento para aprovechar el descontento y reafirmar sus principios. Leemos en el reportaje sobre el partido rumano: 

 

“[AUR] played the anti-medicine, anti-vaccination, and anti-restrictions card to a population that is not truly educated in health issues,” said Tufis. “Their message is of building something for Romania. Nationalistic, Romania-first style, make Romania better. This kind of discourse has the potential to attract large numbers of people.”

[...]AUR has a strong connection to Romania’s powerful Orthodox Church, which it has supported in holding religious ceremonies during the pandemic.

The party opposes same-sex marriage, has held anti-mask-wearing rallies and calls for unification with the Republic of Moldova.*

  

La adaptación a estas situaciones nuevas son claras y no exclusivas de Rumanía. Lo hemos visto en los Estados Unidos, laboratorio privilegiado de este peligroso populismo. Desde el "Jesús es mi vacuna" (con predicadores y pastores muertos por ello, si bien silenciados convenientemente) hasta las teorías de la conspiración ha negado lo evidente pese a las pruebas. Estas formas de negación tienen el carácter de "lazos" para la comunidad y crean además un persistente hábito de negación. El negacionismo es una forma mental que se adapta a múltiples situaciones, se conecta y reconecta en cada situación, como ha ocurrido con el COVID-19.



Nuestra sociedad occidental padece la enfermedad mediocre, la de la impersonalidad, por ello necesita de reafirmaciones de cualquier orden que permitan salir de esa nueva masa digital en la que vivimos. Ir contracorriente es una forma de destacar, de sentirse por encima de los demás, a los que se considera "ignorantes" y "conformistas". Esta forma de oposición a la corriente genera sus propias corrientes y van de los antivacunas a la persona que te dice que solo escucha un canal marginal de noticias porque son los únicos que dicen la "verdad".

El paralelismo de AUR con el fenómeno de Trump en los Estados Unidos no es casual. Ese  estilo "Rumania First!", como se le denomina en el texto, tiene el mismo mensaje de superación de agravios, de justificación de las crisis por la pérdida de valores y alejamiento del destino triunfal que les espera en el horizonte. 

 

 “It is clear that the political class needs a reset,” said 32-year-old AUR voter Constantin Rares. “Most of the population, especially young people, are disgusted by everything that the old political class [represent].”

Rares says that the widely reported nationalistic elements of the party do not concern him.

“I believe that each state must have its own identity and must be represented by patriots who, apart from economic, social, and cultural interests, represent interests and when it comes to the position of the family clearly defined by constitution, religion and other rights,” he says.

 

¿Nos suena lo de la "nueva política", lo de la "casta"? Hay un populismo de diverso signo ideológico, pero el método puede ser el mismo y las estrategias para el ascenso parten siempre del principio de traición o del principio de incompetencia. La idea de la "renovación" del poder para permitir llegar una nueva oleada, crecida ya en las técnicas del mundo virtual, en el manejo de la mediación comunicativa por encima de otras consideraciones, está presente en casi todos los países, señal de que funciona.



Las luchas internas en muchos partidos políticos han pasado a ser generacionales, en gran medida porque las grandes víctimas de la crisis económica que arrastramos desde hace más de una década en todos los países han sido los jóvenes. Precarios y mal pagados, los jóvenes son receptivos a estos mensajes, curiosamente guiados en ocasiones por personas como Trump, con más de 70 años. El fenómeno no es único y se repite en otros países. Se busca el apoyo del más desencantado para reafirmar nuevas líneas de acción.

Es característico de la nueva política mantener un mensaje central y diversificar las formas de comunicarlo, que tienden a ser horizontales aprovechando los nuevos canales. Los populistas saben que su fuerza está en el mensaje y en la práctica retórica que asegure su eficacia comunicativa, todo es bueno para conseguir los fines de adhesión en un caso y de caos en otros.

La guerra política se ha trasladado a las redes sociales y los medios tradicionales se limitan a seguirlo. Es una batalla de mensajes a favor y en contra, de mentiras interesadas y de medias verdades. Todo por la eficacia comunicativa. Los populistas saben cómo desmenuzar los mensajes para que lleguen a sus objetivos con eficacia. Por eso, lo tradicional de sus mensajes no debe hacernos suponer lo anticuado de sus métodos. Por el contrario saben cómo manejar las últimas técnicas de estudio del comportamiento, las emociones y darle la forma adecuada de un mensaje para un público muy concreto. Es lo que salió a la luz con el escándalo de la manipulación rusa con Cambridge Analytica, la empresa que usaba test en Facebook para obtener datos de los usuarios y formular los mensajes más adecuados.



Hoy, toda la red se ha convertido en una gigantesca recolección de datos a través de las entradas en nuestros ordenadores. Esos famosos "socios" que aparecen en los mensajes sobre las cookies no sabemos quiénes son, si son compañías que tratan nuestros datos para detectar nuestras preferencias, tendencias políticas, sociales, culturales, etc. Esos datos se pueden comprar y revender y suministran informaciones para adecuar los mensajes políticos a destinatarios precisos, que es lo que ocurrió con la empresa británica con Rusia detrás.

Rusia no está al margen de lo que está ocurriendo en Rumanía, como era de esperar: 


“After each era of close collaboration with the West, we see that there has been a movement to deny modernisation or at least to dilute it,” Fota explained today in a Facebook post. “Romanians who perceive the modernisation of the country as a danger have gathered willingly under the same flag.”

Romanian MEP Siegfried Muresan, told Euronews: “[AUR] are anti-EU, pro-Russia, and reflect a small minority of the population.”

“It is very important to note they will not have a say or influence in policymaking,” he said.*

 

Esa bandera anti occidentalista es la que está llevando a los grupos bajo la sombra del Kremlin. El objetivo de la confusión se vuelve más concreto en aquellos países que, como Rumanía, estuvieron bajo el control de la Unión Soviética. La Rusia de hoy los considera como una propiedad natural y trata de separarlos de la Unión Europea. Juegan al desencanto. Las promesas de bonanza económica con la que se les llevó a la Unión no siempre han funcionado, en gran medida por la propia corrupción, restos de los partidos pro soviéticos que se formaron tras la caída del muro. Es fácil convertir la frustración en un discurso anti europeo y anti democrático. Está ocurriendo incluso en la Alemania actual, con el ascenso de la ultraderecha nacionalista. Se ha invertido el signo político, pero es por el propio cambio ruso, que se ha producido también en forma de nacionalismo religioso o, si se prefiere, de manipulación religiosa del nacionalismo. El fenómeno no es privativo de países cristianos y lo estamos viendo en países como Turquía, donde la mezcla de nacionalismo y religión ha hecho mantenerse en el poder a Erdogan. El caso Egipcio es bastante parecido.



La Unión Europea es especialmente sensible por varios motivos. Lo primero es un espacio democrático, por lo que los que juegan con trampas y mentiras tienen más ventajas dado el aumento de la credulidad y la confusión de mentiras con libertad de expresión. La crisis económica ha pasado factura y ahora lo hace la crisis sanitaria que empeorará la situación. En tercer lugar, la influencia rusa es importante y no le interesa una Europa fuerte y prevenida, sino desunida y con focos prorrusos. Tampoco ha que olvidar que la era Trump ha sido anti europea, que apoyo otro ejemplo de dinámica populista como ha sido el Brexit, del que los británicos se va a arrepentir muy pronto. Muchos lo han hecho ya y más lo harán en el futuro.



Si los países no cambian sus formas de dirimir en la política, el fenómeno populista seguirá creciendo, fraccionando Europa, como ya hemos visto en el Parlamento Europeo con sus acciones destructivos, obstruccionistas. El panorama actual no es demasiado optimista, pero es necesario saber a qué nos enfrentamos y las consecuencias. La reacción masiva del electorado norteamericano en la elecciones ha sido la única forma de frenar la labor destructiva de Trump. Todavía faltan días de angustia con un Trump dispuesto a destruir lo que le dejen, En Europa donde han ganado se ha notado, ya sea en elecciones o como grupos entrando por la puerta trasera, como en Reino Unido.

Tenemos muchos avisos. La cuestión es si queremos verlos y si los consideramos un peligro. El problema está ahí. Se aprovechan de fallos y carencias. Si no se solucionan tendremos pronto los resultados negativos.

El gran problema lo tenemos en Europa, víctima de los dos lados, de la presión rusa y de la norteamericana trumpista, empeñados ambos en debilitarnos. Si a esto le sumamos la presión en puertas de los conflictos de África y Oriente Medio, gasolina populista, el panorama es bastante inquietante y ese mapa de crecimiento de la ultraderecha populista (y la ultra izquierda allí donde actúa de la misma manera divisiva) va en detrimento de la democracia, de la unión europea y es foco de futuros conflictos, más próximos de lo que suponemos, con algunos en marcha.

 


* Stephen McGrath "How a far-right party came from nowhere to stun Romania in Sunday's election" Euronews 8/12/2020 https://www.euronews.com/2020/12/08/how-a-far-right-party-came-from-nowhere-to-stun-romania-in-sunday-s-election