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martes, 25 de agosto de 2026

Enemigos y traidores, el odio en el Fútbol

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

La Liga acaba de comenzar y ya tenemos problemas. La conversión del Fútbol en el súper espectáculo tiene estas consecuencias; a mayor visibilidad, mayor riesgo pues el espectáculo se utiliza para llegar más lejos y a más personas, a más medios que se ocuparan de ello. Esto es inevitable en la Sociedad del Espectáculo, pues el espectáculo se ha convertido en el objetivo para alcanzar la visibilidad máxima.

Esta pasada jornada nos ha dejado algunos incidentes que, es de suponer, irán a más, pues han conseguido sus fines.

Del primero nos da cuenta el titular de RTVE.es —en TDPplay — son las palabras de respuesta del seleccionador nacional Luis de a Fuente: "De la Fuente siente "mucha pena" por los pitos en San Mamés a los campeones del mundo con la selección""*

El técnico ha lamentado la reacción de una parte de la afición del Athletic Club ante el homenaje que se hizo en el estadio de San Mamés antes del partido de Liga del equipo bilbaíno a los jugadores que formaron parte de la selección española y que se proclamaron campeones.*


Se trata, no lo olvidemos, de los propios jugadores del club en su propio estadio, ante su afición. No se les perdona haber participado con la selección española. Ya tratamos de este asunto cuando concluyó en Mundial y señalamos que había lugares en España donde la victoria de la selección española se había llevado peor que en Argentina. El Fútbol, el estadio, sirve para dar salida al antiespañolismo. Lo pagan los jugadores; ellos "pertenecen" a un club y es club a una idea, a una tierra. No hay término medio ni compatibilidad.

El otro caso que nos ha dejado la jornada tiene también que ver con el nacionalismo local, aunque con un matiz muy diferente. Se ha dado en el campo del Elche, donde jugaba el FC Barcelona, Esta vez el incidente se ha dado al requisar la Policía las "esteladas", las banderas nacionalistas catalanas entre el público. El titular de RTVE.es: "El Barça condena el uso "desproporcionado" de la fuerza policial en el partido contra el Elche"**. El fútbol sirve una vez más de escenario, más allá de la actuación policial y su desproporción. El comunicado del club tampoco ayuda a evitar futuros enfrentamientos y trata de congraciarse con una fuerza que difícilmente controlará en su propio territorio:

Desde el FC Barcelona han manifestado que el procedimiento de detención "fue desproporcionado y careció de la necesaria congruencia y oportunidad en el uso de la fuerza" y han lamentado que las autoridades requisaran las banderas. "La estelada es un símbolo legal y su exhibición constituye una manifestación legítima de la libertad de expresión y no puede ser considerada, por sí misma, una incitación al odio o a la violencia", han expresado desde el club.

El equipo azulgrana se ha puesto a disposición del detenido y sus familiares. Además, se ha reservado el derecho de emprender actuaciones ya sea en el Camp Nou o en estadios de equipos rivales para defender la integridad, los derechos y la libertad de sus aficionados.**


Saben que la exhibición de "esteladas" en el Nou Camp es incontrolable, pero lo preocupante son los conflictos que se llevará a las gradas en otros campos de juego de España, donde puede que se vean como una provocación. El espectáculo futbolístico, una vez más, convertido en escenarios para otros conflictos más allá del rectángulo de juego. Veremos que ocurre en las próximas jornadas.

Pero tenemos un tercer caso, el del jugador Julián Álvarez.

El odio mostrado por parte del público hacia el jugador del Atlético de Madrid tras anunciar su deseo de cambiar de equipo, de dejar el actual club y fichar por el Barcelona nos muestra que aquello del espíritu "noble" del deporte no pasaba de ser retórica. Aquí no hay un "nacionalismo" militante, sino la conversión del club en una "patria" de la que no se puede huir ni "traicionar". Lo que es una profesión para el futbolista, es la pertenencia a un lugar sagrado, mítico, del que huir es un imposible pues eres como la pertenencia de unas siglas que pasan a ser un ADN irrenunciable. El fanatismo se extiende del club a los jugadores, que pasan a ser considerados infames traidores si lo abandonan.

El Fútbol, convertido en intenso espectáculo, ha pasado a ser escuela de malas costumbres, de racismo, de bullying, de odio hacia los demás, ya sean clubes, regiones, ciudades, barrios o países. Genera violencia y hasta muerte, como hemos visto en algún partido internacional, con destrozos y enfrentamientos graves.

Lo malo de esto es que no solo no se considera "negativo", sino que pasa a ser considerado (aunque no se diga) un factor necesario para asegurarse la asistencia, el compromiso violento y apasionado.

Los de los otros bandos son enemigos natos, objetos de odio por su propia naturaleza. A estos hay que añadir los "traidores", como lo son a los ojos de sus aficiones los que han participado en la selección nacional o los que han deseado cambiar de equipo. Enemigos y traidores recogen el odio en forma de pitos e insultos. 

Habría que reflexionar mucho sobre este fenómeno que se ve intensificado por un denso sistema globalizado y mediático. El odio se genera y fermenta con el apoyo de muchos interesados y otros tantos irresponsables. La consecuencia es que los deportes masivos se han convertido en semilleros de violencia, en forma de desahogo muchas veces de la represión en otros ámbitos. El odio engancha, da sentido a lo que no lo tiene. Como en las redes, el deporte masivo ofrece el anonimato tras el que se disfraza un deseo de destrucción, una profunda violencia. Y esto se traduce en ese espectáculo al que asistimos y que, desgraciadamente, no ha hecho más que empezar.

Las batallas se están preparando en los cuarteles.  Me temo que esta temporada va a ser para recordar.


* "De la Fuente siente "mucha pena" por los pitos en San Mamés a los campeones del mundo con la selección" RTVE.es / tdpplay 24/08/2026 https://www.rtve.es/play/videos/teledeporte/luis-fuente-entrevista-campeones-mundo/17200706/

 

** "El Barça condena el uso "desproporcionado" de la fuerza policial en el partido contra el Elche" RTVE.es 24/08/2026 https://www.rtve.es/deportes/20260824/barca-condena-uso-desproporcionado-fuerza-policial-partido-contra-elche/17199983.shtml

domingo, 16 de marzo de 2025

Make Canada Great Again o su propia medicina

Joaquín Mª Aguirre (UCM)

¡Lo ha conseguido! ¡Trump lo ha conseguido! Ha logrado despertar el nacionalismo canadiense en todo su esplendor gracias a sus ínfulas coloniales e imperialistas. Ha conseguido que los canadienses acepten los sacrificios previsibles con tal de darle en las narices al presidente estadounidense.

Así nos lo dice ya desde el titular Anna Bosch en la página de RTVE.es: "Donald Trump despierta el nacionalismo en Canadá: unidad nacional y boicot a los EE.UU."* ¿Se podía esperar otra cosa? Solo una mente recalentada y pasada de vueltas como la de Donald Trump podía ignorar esta reacción en contra que, por cierto, no es exclusiva de Canadá, sino que irá creciendo conforme se intensifique en los Estados Unidos la idea de que el mundo es una especia de almorrana que les ha crecido por falta de cuidado.

Cualquier momento, como nos cuenta Anna Bosch, es bueno para manifestar al imperialista vecino que tiene mucho que aprender:

"Lo nunca visto", "piel de gallina", "se me saltan las lágrimas", son algunas de las expresiones que inundaron los medios de comunicación y redes sociales canadienses el pasado 15 de febrero. ¿El motivo? El espectáculo de ver un palacio de deportes abarrotado de aficionados uniformados de blanco y rojo, los colores de la bandera de Canadá, cantando a todo pulmón "Oh, Canadá", el himno nacional, con un fervor, según las crónicas, que no recordaban. Menos, teniendo en cuenta el lugar, la ciudad de Montreal, en el Quebec, la provincia francófona con un fuerte sentimiento independentista, aunque esté electoralmente a la baja. ¿La ocasión? Un partido de hockey sobre hielo, el deporte nacional, frente a...los Estados Unidos. Tan o más noticia que el momento del himno propio fue que previamente ese mismo coro de aficionados abucheó el himno del equipo visitante, EE.UU., a pesar de que la organización acababa de pedir por megafonía respeto a los himnos.

Los canadienses perdieron ese partido, pero acabaron ganando el torneo, las 4 naciones, y el orgullo nacional se desató. "No podéis quitarnos nuestro país, y no podéis quitarnos nuestro deporte", tuiteó en francés (lengua cooficial junto al mayoritario inglés) el primer ministro Justin Trudeau, en una clara alusión a la pretensión del presidente Donald Trump de que Canadá se integre en los Estados Unidos. También trascendió de lo deportivo a lo nacional el seleccionador, Jon Cooper: "Canadá necesitaba esta victoria, los jugadores eran conscientes de esa responsabilidad y se la han tomado muy en serio. Esta vez era diferente, no es una victoria para ellos, es una victoria para más de 40 millones de personas".

El presidente Trump ha puesto en estado de ebullición a su vecino del norte, "su mayor socio y el más amable", como recuerdan los canadienses, con la imposición de aranceles comerciales y su repetida pretensión de anexionarse el país. Al principio se tomaron la ambición territorial a broma, pero ya no.*


Solo un prepotente ignorante puede ignorar que el resultado de sus maniobras intimidadoras, despectivas y anexionistas acabaría siendo este. ¿Se dan cuenta en los Estados Unidos el monstruo que han creado y al que han dado la presidencia del país, tomándose este la presidencia planetaria sin preguntar?

Una y otra vez, las preguntas acaban en el suelo estadounidense, que es donde se inician las acciones y palabras que causan la indignación por todo el globo. Nadie como Trump ha desencadenado una ola de anti norteamericanismo de este calibre y eso que el mundo las ha visto con anterioridad de grueso calibre. Pero esto es nuevo.

Trump arrastra en su locura a millones de norteamericanos que se dejan seducir por esas ideas peregrinas, cuya tesis central es que Estados Unidos ha sido tan "castigado" que paradójicamente ha llegado a ser la superpotencia controladora del planeta. Tan mal no le ha ido, digo yo; algo habrán tenido que ver todos esos "parásitos" que ahora ve el presidente Trump.

Creo que el error de Trump parte de unos conceptos erróneos de lo que es la política, el poder, las relaciones internacionales y, finalmente, la Historia. Sí, Trump está muy equivocado, por no decir totalmente equivocado.

Para Trump, el poder no es más que la capacidad de no tener que contar con los demás. Si eres fuerte, ¿para qué demonios necesitas negociar, pactar, convivir? ¿Si no, de qué te sirve? Como no es "político", no lo entiende. Pertenece a esa especie de políticos que creen que ser el más poderoso te da derecho a ser un dictador internacional. Como él tampoco respetó el dictamen de las urnas dentro — ¿nos hemos olvidado del asalto armado al Capitolio para evitar que Biden accediese a la presidencia?—, tampoco respeta las relaciones internacionales, que son simplemente el cumplimiento de la voluntad del más poderoso.

Trump cree que se puede anexionar Canadá, como puede hacerlo con Groenlandia, Panamá o lo que le pille cerca y le venga en gana. Evidentemente, nadie quiere formar parte de esos imperialistas Estados Unidos que expulsa inmigrantes y se anexiona países, se queda con "tierras raras" o con lo que le venga en gana.

Por contra, lo que Trump, sus acólitos y sus pretensiones despiertan es un profundo rechazo a sus políticas prepotentes, dejando en casi nada los movimientos en contra anteriores.

Los efectos van a ir más allá de la economía, de la incertidumbre de los mercados, etc. Si Trump está creando algo es la certidumbre de no querer el liderazgo norteamericano en ningún terreno. El "MAGA" se transforma en el grito multiplicado de todos los países, que, como Canadá, están en el punto de mira trumpista. Hemos perdido la "inocencia" de las alianzas, a desconfiar de los que se dicen "aliados" con derecho a propiedad.

¿Un gran movimiento anti USA? Sin duda. Ya está comenzando y será más fácil de promover en cuanto que se detecte que apenas hay reacción en los Estados Unidos ante el arrastre de Trump y los suyos. Los norteamericanos irán comprendiendo que no son una superpotencia por su esfuerzo solitario, sino que los demás también han tenido algo que ver, que no solo existe ese efecto "parasitario" con el que Trump identifica las relaciones internacionales.

Las reacciones que nos cuentan de Canadá, el intenso nacionalismo despertado, se irán produciendo en cada lugar que se sienta atacado o ninguneado por los Estados Unidos de Trump. La cuestión está en cuánto puede durar esta reacción, si con lo que dure Trump o si, por contra, establece una relación de recelo hacia el país provocando el distanciamiento y la tendencia a la autodefensa.

Estados Unidos se ha creído sus propias películas, la visión unilateral e idealizada de sí mismo. Pero creo que se ha acabado el tiempo de las palomitas y comienza el de empezar a consumir otras visiones de la realidad e incluso, más allá, otra realidad más acorde con otras visiones que han sido ignoradas. Europa, por ejemplo, debe ser redefinida de forma propia ante esa visión parasitaria formulada por el propio Trump. No, Europa no fue creada para molestar a los Estados Unidos, como ha señalado poseído por su ignorancia prepotente.

Trump ha disparado el sentimiento nacionalista de autoafirmación recibiendo dosis de su propia medicina. Lo mismo que ha ocurrido en Canadá empezará a tomar forma en otros países, que marcarán las líneas rojas. 

Habrá que tener cuidado con quiénes asumen el liderazgo atractivo del nuevo nacionalismo, no sea que lo aprovechen quienes no deben y nos puedan arrastrar por peligrosos caminos. Necesitamos de una autodefinición inteligente, constructiva y asociativa para frenar los peligros posibles. 

 

* Anna Bosch "Donald Trump despierta el nacionalismo en Canadá: unidad nacional y boicot a los EE.UU." RTVE.es 15/03/2025 https://www.rtve.es/noticias/20250315/donald-trump-nacionalismo-canada-unidad-boicot-eeuu-estados-unidos-justin-trudeau-mark-carney-patriotismo/16487982.shtml

sábado, 10 de junio de 2023

El rechazo egipcio

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Lo que ocurre con Egipto es cada vez más incomprensible para el resto del universo. Al contrario de lo que predica el régimen sobre su influencia, el narcisismo egipcio está empezando a tomar proporciones pasmosas y cuyas reacciones resultan extrañas, por decirlo de una manera suave y abierta a la interpretación de cada uno.

Por resumirlo, Egipto tiene la pretensión de controlar e imponer  una imagen exterior. Por definición, esta es incontrolable ya que queda fuera. Lo que el régimen egipcio hace en el interior no puede imponerlo a los demás. Por ejemplo, a la cantante Sherine se la condenó por "ofender al río Nilo". La "ofensa" fue una respuesta rápida a alguien del público. Hay una canción emotiva que dice que quien bebe las aguas del Nilo siempre regresará.

Así nos lo contaban en 2018, cuando ocurrió el incidente, en Egyptian Streets:

In February 2018, Egyptian singer Sherine Abdel Wahab was sentenced to six months in jail after a fan asked her to perform her popular song “Haven’t You Ever Drunk from the Nile?” (Mashrebtesh Men Nilha), to which she responded, “No, you’d get Schistosomiasis. Drink Evian instead.” This flippant comment was ruled a serious offense to the river to such an extent that Egyptian officials determined it warranted an arrest.

Schistosomiasis, a water-borne disease, has a very long history in Egypt, infecting a high percentage of the ancient Egyptian population up to 5,000 years ago. More recently, the Egyptian cultural icon, Abd al-Halim Hafiz, died from the disease in 1977.

Although Egypt has combatted Schistosomiasis for decades, the Nile parasite continues to afflict the nation-state. Shortly after the Egyptian government called for Sherine’s arrest, the performer profusely apologized and insisted her comment was nothing more than a “silly joke.” However, in a country where the Nile serves as the primary source of drinking water and irrigation, was Sherine’s comment not simply an honest raising of awareness in the Egyptian public’s best interest? Furthermore, did Sherine, as a popular public figure whose lyrics encourage drinking from the Nile, do a disservice to people who may take those lyrics literally by relegating her comment to a joke?*

El absurdo es que en un país se llegue a este extremo. Escribo "país" con cierta reticencia. Los sucesos de esta clase en Egipto son una extraña mezcla de movimientos gubernamentales y populares. Hay veces que se puede llamar "oficial"; pero, en otras ocasiones, el movimiento es "social", desatándose reacciones variadas e intensas. La opinión egipcia se mueve al son de estas circunstancias que se convierten en terremotos y tsunamis, en ira contra los que atentan contra alguna cosa suya.

Es lo que ha ocurrido ahora con el "incidente" de la Cleopatra "negra" de Netflix. De repente los enormes problemas egipcios (inflación, depreciación de la moneda, desempleo...) desaparecen y el único problema resulta ser una "Cleopatra negra" que sacude los "milenarios" cimientos del país. Los gritos pidiendo la prohibición de Netflix en todo el territorio se elevan airados. Ahora vamos un paso más allá, lloviendo sobre mojado.

En Egyptian Streets nos explican el nuevo caso:

Egypt’s officials have banished a team of Dutch archaeologists from working in the country following a controversial ‘Kemet’ exhibition likening ancient Egyptian figures to modern American artists.

The focus of the exhibition ‘Kemet. Egypt in hip-hop, jazz, soul & funk’ is on ancient Egypt influencing primarily black musicians such as Nas, Beyoncé and Rihanna.

The ban, which was reported by Dutch News and the BBC, posits that the National Museum of Antiquities in Leiden found its team banned from excavating in Egypt due to the content of the exhibition ‘falsifying’ history.

According to the BBC, the museum stated that a senior Egyptian antiquities official communicated in an email that it was to discontinue excavating in the site of Saqqara after almost 50 years.

“The influence of ancient Egypt and Nubia is evident in the works of a multitude of musicians of African descent, including icons of jazz such as Miles Davis and Sun Ra and contemporary artists such as Beyoncé and Rihanna,” the museum’s description of the exhibition reads.

“[…] Many artists of African descent are keen to stress the recognition of ancient Egypt as an African culture. Through their music, lyrics and visual representations, they convey their connection to the millennia-long history of the region along the Nile River, and claim this history as part of their past, present and future identity, as exemplified by the cultural phenomenon of Afrofuturism,” it continues.

Nonetheless, the exhibition’s focus sparked backlash on social media, to which the museum previously responded to in a statement, that it has taken great care in curating the exhibition to highlight the depiction of ancient Egypt and the messages in music by black artists. It has also stated that it has received racist and offensive comments regarding the exhibition, which runs from April to September 2023.**

 

Como puede apreciarse en el texto anterior, no se trata ya del "color" de Cleopatra, sino del hecho de que sean artistas afroamericanos los que reivindiquen su conexión con el antiguo Egipto. A veces, los nombres nos juegan malas pasadas esencialistas. La coincidencia del nombre "Egipto" entre aquella cultura y la actual, que tiene poco que ver con aquella, hace ver al gobierno egipcio que pueden —de nuevo— definirse como "propietarios" no solo de la tierra sino de la Historia. Es como si España reclamara a los músicos norteamericanos que dejarán de usar el "flamenco" como inspiración en sus composiciones porque son nuestras.

Que los músicos afroamericanos reivindiquen su inspiración en la cultura egipcia revela el fondo del asunto: la africanidad o, si se prefiere, más precisamente la negritud. La pretensión de las autoridades egipcias de controlar, de adjudicar y de gestionar la imagen del pasado es ridícula y contraproducente porque solo perjudica a Egipto.

Donde los artistas afroamericanos ven inspiración, el estado egipcio actual ve "propiedad". Es propietario de los ciudadanos, que son "suyos" dentro o fuera del país, da igual que tengan otro pasaporte; y es propietario de una historia reescrita interesadamente para cultiva precisamente el fenómeno del nacionalismo que les separa del "arabismo", como un movimiento transnacional, y del "confesionalismo", que borra las barreras nacionales en favor de la religión.

Sin embargo, el nacionalismo actual busca el protagonismo absoluto de Egipto como líder sin preguntar a los demás si desean ser liderados. El ataque en respuesta a artistas afronorteamericanos del hip-hop o de cualquier otra tendencia es ridículo y contraproducente, repetimos. Quizá hasta podía pensarse que la cruzada es contra el propio hip-hop y el rapeo, que está en el punto de mira del gobierno egipcio porque de allí salen demasiadas letras críticas. La verdad es que hay tantas prohibiciones absurdas en Egipto (como señaló Orwell, el verdadero poder absoluto es irracional, incomprensible), que se hace difícil entender todo aquello que se prohíbe.


Entrampado en sus propios controles, el gobierno egipcio teme ser acusado por los que actúan en la sombra de no cuidar lo suficiente la "sagrada imagen" de Egipto. Esto es una especie de movimiento pendular en el que el nacionalismo escénico del régimen se ve comprometido ante la misma opinión pública que responde a ese primer movimiento. Cuanto más se sacralice el pasado egipcio, más sensible será a cualquier acto que lo mencione o lo roce.

Eso se traduce en este disparate de prohibir las excavaciones al grupo de arqueólogos holandeses, perjudicados por mostrar la conexión de artistas afronorteamericanos. Parece que la conexión africana, la del África negra, molesta al actual gobierno egipcio o, quizá sea más amplio, algo que se nos escapa.

En circunstancias normales, deberían agradecer a Beyoncé, a Rihanna y demás que hagan fijarse la mirada en Egipto. Eso del "afrocentrismo" es una excusa absurda. El Egipto de al-Sisi se cierra sobre sí mismo. Es un serio problema para ellos, tanto por el concepto estrecho identitario como desde las relaciones internacionales. 

Los artistas que han querido rendir un homenaje al Egipto antiguo se ven rechazados por el Egipto moderno. ¡Paradojas!

 

* Tara Joshi "The Sherine Incident: A Tale of Two Niles" Egyptian Streets 2/11/2018  https://egyptianstreets.com/2018/11/02/the-sherine-incident-a-tale-of-two-niles/

** "Egypt Allegedly Bans Dutch Archaeologists Over Kemet Exhibition" Egyptian Streets 8/06/2023 https://egyptianstreets.com/2023/06/08/egypt-allegedly-bans-dutch-archaeologists-over-kemet-exhibition/

domingo, 14 de mayo de 2023

La piel de Cleopatra

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Releía ayer para nuestro seminario doctoral la introducción al clásico de Walter Lippmann, "La opinión pública", un libro que sigue siendo de enorme interés. La idea central de Lippmann es que: "Supondremos que lo que hace cada hombre no se basa en el conocimiento directo y seguro, sino en las imágenes hechas por él mismo o que le han sido dadas." Es decir, entre nosotros y la realidad se interponen todas nuestras ficciones, lo que Lippmann llama en "pseudo ambiente". Vivimos en un ambiente (lo que nos rodea físicamente, pero también en pseudo ambiente, lo que nos rodea simbólicamente y lo que llevamos dentro, la cultura de la que nos alimentamos.

Me acordé cuando, repasando la prensa egipcia, me enteré de una polémica suscitada hace una semanas y que todavía dura, algo que había creado una enorme controversia desde una "provocación" televisiva, un capítulo de una serie de Netflix en la que aparece "Cleopatra". Cuando "Cleopatra" era Elizabeth Taylor, con todo la parafernalia hollywoodense, su lujoso cartón piedra y glorioso Technicolor, no había problema. Pero esta vez han tenido una osadía imperdonable: Cleopatra es "negra". No sé si a los de Netflix se les ocurrió pensar en el Egipto de hoy; se supone que lo hicieron en el de ayer, al menos, para sacer adelante su serie. No sé si pensaron en la "Opinión Pública" (Lippman diferencia con las mayúsculas la general de la particular).

He recogido dos textos interesantes en este debate (sé si es la palabra que mejor lo define, dados los efectos). Uno de ellos aparece en el Ahram Online, un periódico estatal, en donde se recogen las versiones oficiales, las protestas indignadas de las distintas instituciones públicas al respecto.  Así podemos leer sobre la indignación causada: 

Ahram Online spoke to a number of prominent Egyptian archeologists and historians about the ongoing controversy surrounding Queen Cleopatra’s ethnicity and race that erupted following the release of a trailer for the upcoming Netflix docuseries.

The trailer released on 12 April features claims that Cleopatra had black skin with curly hair, with one historian saying “I remember my grandmother saying to me ‘I don't care what they tell you in school, Cleopatra was black.’”

In response, many Egyptians slammed the trailer, claiming that the historical records show that Cleopatra, who was born in 69 BC, was Macedonian-Greek. An Egyptian lawyer has even filed a case with Egypt’s Prosecutor-General demanding they block Netflix in Egypt.

Meanwhile, former Minister of Antiquities Zahi Hawass condemned the appearance of Queen Cleopatra in the documentary and described it as “completely fake.”

According to Hawass, Cleopatra was Greek, meaning that she was light-skinned, not black. 

“Statues of Queen Cleopatra uncovered in Taposiris Magna in west Alexandria are the best evidence of her true features and her Macedonian origins,” he added.

“The ancient Egyptian civilization is not a black civilization. Scenes engraved on ancient Egyptian temples and tombs depict the pharaoh striking the enemies and in front of him are people from Africa, Libya and Asia, and we will not find any similarities between the pharaoh and the neighbouring people,” Hawass said.

“Netflix is trying to provoke confusion by spreading false and deceptive facts that the origin of the Egyptian civilization is black,” he added.

“I am not against black people at all, but I found it my duty as an archaeologist to clarify the facts and declare that Cleopatra was not black,” Hawass asserted.* 

Recordemos —solo un ejemplo— que el gobierno egipcio la emprendió hace algunos años contra un centro turístico chino en la provincia de Hebei porque reproducían la esfinge (junto con otras reproducciones de monumentos mundiales, como la torre Eiffel o el coliseo romano). Ocurrió en 2014. Es una muestra de lo celoso que es el gobierno egipcio ante cualquier reproducción que pudiera quitarles algo de turismo. Pero ahora la cuestión va por otros caminos. La cuestión es el color de la piel, el origen de esa Cleopatra de un color inesperado y... sujeto a ciertos conflictos dentro del propio Egipto, que cuenta con una población nubia al sur no siempre tratada como debe.

2014

En el texto se pasa de la "piel negra" a la "civilización negra", como se desprende de las palabras de Hawass. ¿Son diferencias reales de su tiempo o son fruto de nuestra percepción (la percepción egipcia)? En términos de Lippmann, ¿nos permite el bosque del pseudo ambiente ver alguna realidad compartible? "Raza", "cultura", "civilización", términos que utilizamos, son realmente recientes y puede que no se tenga en mente lo mismo.

Las alegaciones a las estatuas y demás no son necesariamente concluyentes. Representan también una forma de ver el mundo y de dejarlo plasmado, como también lo era la monumental película de Joseph L. Mankiewicz con Elizabeth Taylor al frente. 

Pero es curioso que una película como esa, considerada entonces la más cara de la historia, contara con otras opciones de reparto, es decir, de ponerle la cara de actrices tan diferentes como Joan Collins, Joanne Woodward, Suzy Parker, Susan Hayward, Audrey Hepburn, Sophia Loren y Gina Lollobrigida. Pero me llama la atención, a la vista de lo ocurrido, que fuera tanteada para el papel Doroty Dandridge, a la magnífica actriz y cantante afroamericana que interpretaría "Carmen Jones" (1954) o "Porgy and Bess" (1959), la segunda afronorteamericana en ser propuesta al Oscar. La respuesta de Dandridge cuando se lo dijeron fue "You won't have the guts to go through with this... They are going to talk you out of it." (Wikipedia) (Robinson, Louie (March 1966). "Dorothy Dandridge: Hollywood's Tragic Enigma". Ebony. p. 76. ISSN 0012-9011. Retrieved January 11, 2022 – via Google Books.)

¿Qué hubiera ocurrido entonces si Dorothy Dandridge hubiera asentado en el "pseudo ambiente", el mundo de las ficciones que se interponen entre nosotros y la realidad (conocida o desconocida)? ¿Qué hubiera pensado el Egipto institucional, la calle egipcia si una actriz afronorteamericana hubiera interpretado "su" Cleopatra? El cine (en concreto, el de Hollywood) es la gran maquinaria de establecer "ficciones" manejables, de crear ilusiones de realidad.

Egipto es un país repleto de imágenes, propias y ajenas; un país con una alta definición de sí mismo, con muchos elementos en conflicto: están las definiciones panárabes, las definiciones nacionalistas y las religiosas. 

La recopilación de imágenes de todo tipo no garantiza mucho. ¿Tenemos un sentido fotográfico de las imágenes antiguas? ¿Pensamos que son "realistas", que reflejan realmente a las personas? ¿Vieron realmente a  Cleopatra todos los que hicieron imágenes de ellas? ¿Posó para todos? Al final, son unos pocos rasgos los que indican ese "identidad", entre ellos, evidentemente, el color de la piel. Sobre eso se debate.

En Egyptian Streets, en cambio, el tono es muy otro y pone el acento en la cultura más que en la cuestión de la raza. Su titular nos va directamente al centro del problema identitario: 

Adele James, a black actress portraying Cleopatra, the last active queen of ancient Egypt whose father was Ptolemaic, in the Queen Cleopatra episode of Netflix’s new docu-series, African Queens, sparked a worldwide debate. The issue naturally hit Egyptian society closer to home than others, which led to James’ portrayal of Cleopatra to be formally addressed on the official level and informally on social media and in everyday conversations.

Egypt’s Response

There were several responses from the Egyptian side, which garnered widespread support, to what is largely considered historical inaccuracy. The Egyptian Supreme Council of Antiquities issued a statement clarifying that historians described Cleopatra as light skinned with Hellenistic traits and stated that portraying her otherwise is a “forgery of history”. In addition, the newly-launched channel, Al-Watha’eqeya, has announced the production of its own documentary on Cleopatra.

Another method of pushing back, this time on social media, garnered mass engagement. The ‘Egypt for Egyptians’ campaign – expressed through the hashtag in English and Arabic – has Egyptians taking pictures of themselves and placing them next to busts of ancient Egyptians. It is intended to show the similarities in appearance between some Egyptians and their ancient counterparts.

The social media campaign has succeeded in raising awareness of the issue. However, it must be treated with nuance and care, so as to not make segments of the population feel excluded or erased from the idea of what makes an Egyptian. There are problematic aspects of ‘Egypt for Egyptians’ in its current iteration that must be addressed.** 

La petición de que se prohíba Netflix en Egipto nos da cuenta de la dimensión del problema y de la extrema preocupación de los egipcios por la exactitud de la Historia, lo que no deja de ser una ironía en un país donde se han cerrado medios y solo el oficialismo dice qué es verdad y qué no lo es. La idea de que los egipcios pongan sus fotos actuales junto a las imágenes antiguas como "prueba" de los antiguos eran como ellos y viceversa no deja de ser una broma histórica, pero también una prueba de lo fácil que es jugar con la "Opinión Pública" y con los sentimientos de pertenencia a una unidad creada desde el pensamiento nacionalista. La campaña "Egipto para los egipcios" es un sinsentido ya que, como bien señala el articulista, en la superficie solo aparecen los rasgos físicos, no la cultura en sí. Esto es especialmente relevante en un mundo, como el antiguo, de mezclas de todo tipo cuyas huellas otros periodos más preocupados por la identidad se encargaron de borrar. Lo que se reproduce no es tan lo que había, como la imagen que se quería preservar. Si solo son egipcios los que se parecen a las viejas imágenes, ¿qué ocurre con los que no se parecen a nadie?

Más allá de la certeza de la piel de la reina Cleopatra, lo que tenemos es un debate subyacente sobre los límites de lo que aceptamos y permitimos, sobre lo que nos pueda representar y definir. Es una forma de crear barreras y exclusiones, las que surgen automáticamente al crear la identidad. Es un proceso que une y separa; me une con los iguales, me separa de los que no son como yo.

Foreign Policy 14/05/2023

¿Qué hubiera ocurrido si hubieran tenido "la agallas" para que la actriz afroamericana Dorothy Dandridge hubiera interpretado a Cleopatra? Pero los mediadores, los constructores de la opinión pública de la época no habrían dejado probablemente pasar una Cleopatra, como el estereotipo de la belleza, con piel oscura.

La construcción de una identidad "árabe" egipcia elimina a otros, creando problemas por la piel, la religión o cualquier otro factor que tomemos como relevante. El artículo de Egyptian Streets se cierra con dos párrafos que me parecen relevantes sobre qué significa ser egipcio:

Some Nubians or other people from the south of Egypt may post a picture of the black actress who played Cleopatra which sparked outrage and point out that they have more resemblance to her than to historical Cleopatra. Such a person would not do so because it is historically inaccurate, but are Nubians not Egyptians, too? What about Bedouins from Sinai? Or the children of immigrants that came from Sudan, for example, decades ago and mixed with Egyptians? Too soon? What about their great grandchildren?

This is why it is important to recognize that Egypt is for all Egyptians, and as we protect the accuracy of Cleopatra’s depiction, we should also depict the accuracy of Egypt’s diverse racial landscape.** 

Vivimos épocas de exaltación de la opinión pública mediante mecanismo populista, uno de los señalados es precisamente esta forma de nacionalismo excluyente. "Ser" egipcio o de cualquier otro lado es ya más una cuestión do convivencia por encima de colores que otra cosa. Es más compartir ideas y sentimientos que compartir colores epidérmicos y rasgos. Pero siempre hay intereses que tratan de establecer viejas barreras que les benefician es sus manipulaciones.

Que haya un documental en el que se muestre a una Cleopatra negra no debería suscitar este tipo de reacciones. ¿Se equivocan? De acuerdo. Pero los efectos de la reafirmación de la identidad pueden ser contraproducentes por excluyente.

13/11/2012
Me vienen a la memoria las actuaciones de ciertos fundamentalistas radicales egipcios que pedían la destrucción de los monumentos faraónicos, de las pirámides a la esfinge, por ser de otra cultura o religión. ¿Eran poco o nada egipcios los monumentos, si ser egipcio implica ser de una sola religión? Para ellos lo que definía lo egipcio no era la piel, sino la fe. Por eso, lo mejor era destruir el pasado visible, los monumentos. Una forma radical de entenderlo. 

La controversia creada, los intentos de prohibir Netflix en Egipto, la elaboración de nuevos documentales para "reafirmar" el color blanco de la piel de Cleopatra, la campaña de comparación fotográfica, etc. parecen demasiadas polémicas en un país donde no escasean precisamente los problemas de todo tipo, donde los egipcios se ven con muchas dificultades.  

Por todo el mundo, los egipcios han llenado los medios con sus ideas sobre lo que representa ser egipcio y, a la vez, sobre cómo lo egipcio debe ser representado. No es tanto una lucha por una verdad difícil de encontrar, sino por una forma de construir ese pseudo entorno, la cultura, del que hablaba Walter Lippmann. Lo malo es hasta dónde somos capaces de llegar para hacerlo.


* Nevine El-Aref "Egyptian experts weigh in on controversy over Cleopatra’s race ignited by upcoming Netflix docuseries" Ahram Online /04/2023 https://english.ahram.org.eg/NewsContent/9/41/498583/Antiquities/GrecoRoman/Egyptian-experts-weigh-in-on-controversy-over-Cleo.aspx

** Omar Auf "‘Egypt for Egyptians’ Raised Awareness, Now it Must Encourage Inclusion" 4/05/2023 https://egyptianstreets.com/2023/05/04/egypt-for-egyptians-raised-awareness-now-it-must-encourage-inclusion/


miércoles, 21 de septiembre de 2022

Putin y el juego de la desunión

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

A lo largo de estos pasados años hemos tenido ocasión de seguir las andanzas de Putin. Hemos podido ver cómo se pasó de aquellos relevos "presidente-primer ministro" con Medvedev a esa figura construida a golpe de cincel que Putin ha hecho de sí mismo.

Pero más allá del narcisismo del personaje, de sus fantasías de súper héroe ruso a través de cacerías, natación, hípica y todo aquello que le ha servido para construir su imagen hay un elemento esencial para poder entender la situación actual en Europa. Las relaciones de Putin con los marginales europeos, ya sean de ultraderecha o de ultraizquierda.

La política ha cambiado y se ha hecho más emocional, más de búsqueda de raíces, de objetivos que se convierten en centrales llegando desde la periferia. Putin ha gobernado Rusia, pero también ha sembrado por toda Europa, África y América. En Asia, China ha sabido crear un muro de contención a través de la sintonía con Xi Jinping, que comprendió que era mejor hacerle ver que su espacio era intocable, pero que no necesitaría de sus manejos extraños para estar tranquilo.

28/072021

Y esto debido a una causa muy sencilla: en China Putin no encuentra una oposición a la que respaldar en su ascenso inquietante del poder. En Europa, en cambio, ha podido atender solícitos a los que le llegaban de diferentes partes y que buscaban un empujoncito para rivalizar, inquietar, molestar al poder existente en los diferentes países.

Putin, que es astuto, sabe que el mejor sistema para debilitar a su enemigo es favorecer a sus opositores, prometer apoyos, darlos en ocasiones. Es la mejor inversión cuando se trata de ascender, debilitar a los otros.

En El Confidencial del 10 de abril de 2022, Javier Brandoli -desde Roma- se hacía algunas preguntas en el inicio de su lúcido artículo titulado "Un popurrí ideológico extremista de derecha e izquierda europea apoya a Putin y Rusia":

¿Cómo ha conseguido la Rusia de Vladímir Putin que un miliciano italiano, Edy Ongaro, de ideología comunista, haya muerto luchando contra los ucranianos en el Donbás y, a la vez, los principales líderes conservadores y populistas de Italia hayan sido estos años declarados fans del presidente ruso? Extrema derecha y extrema izquierda, por razones distintas, han apoyado en Occidente al presidente o al país rusos. Un respaldo que tiene razones diversas. Una parte de la ultraizquierda apoya a Rusia por nostalgia de la URSS y rechazo a EEUU y una parte de la ultraderecha apoya a Putin por similitud ideológica.* 

El artículo va ilustrado con la fotografía de un muro propagandístico venezolano en el que los rostros de Hugo Chávez y Putin proclaman juntos "¡Venceremos!".

Por simples que puedan parecer los motivos, no dejan de ser verdaderos. Habría que añadir otros factores con los que Putin ha jugado en estos años. La mente de Putin es astuta, pero no inescrutable. En la medida en que sus objetivos están claros, sus manejos se hacen más evidentes. El hecho mismo de que apoye a unos y a otros nos debe hacer ver qué consigue con ello.

La guerra en Ucrania nos lo ha mostrado con claridad: romper la unidad europea, algo en lo que coincide con los diversos tipos de ultras. La Unión Europea, su unidad, molesta a la idea de una Rusia fuerte frente a la debilidad democrática que Putin le presupone.

Hay que entender este elemento esencial porque se conecta con muchos otros. Putin es la encarnación del principio del poder en una sola mano, el desprecio profundo por todo aquello que le parece "débil". En esto sintonizaba muy bien con Trump: el poder está para usarlo. Es algo que no reside en el "pueblo", sino que es propio de los audaces, de los que son capaces de tomarlo sin restricciones... y usarlo. Putin, como Trump, cree que el liderazgo es fuerza y que esa fuerza es necesario demostrarla.

Putin lo hace de muchas maneras. Unas son personales, como su exhibicionismo narcisista o su valoración del silencio y la acción frente a un posible diálogo. La negociación -como en Trump- se hace desde la fuerza. Otras provienen del juego con la historia: la nostalgia del poder de los pueblos, que anhelan sentirse poderosos sobre otros.

El desprecio a los valores del diálogo, la convivencia, la democracia, etc. se traducen en una concepción brutal de la política, cuya prueba más evidente es la desaparición de los opositores, de cualquiera que discrepe o manifieste crítica. Desaparece o aparece muerto arrojado por una ventana. Putin controlaba el aparato de inteligencia heredado de la Rusia soviética y ese era un excelente campo de entrenamiento.

Desde hace tiempo, desde comienzo del año con más intensidad, los medios se han llenado de noticias sobre las conexiones, denunciadas en el mismísimo Parlamento Europeo, con los grupos extremistas, populistas, independentistas, etc. Toda una serie de grupos cuyo objetivo ha sido la desestabilización, por lo que han conseguido el apoyo de Putin, ya sea de palabra o mediante financiación, promesas de futuros reconocimientos. En España son varios los grupos señalados. La aparición de las "Z" prorrusas en Barcelona, noticia de hace un par de días, no es una casualidad, sino algo previsto.

Putin apoyó directamente a los que iniciaron el movimiento del Brexit, con Nigel Farage al frente. Crear una enemistad entre Reino Unido y el resto de Europa le salió bien porque los estrategas siempre trabajan sobre debilidades, fomentando las divisiones y responsabilizando de los errores a los contrarios, en este caso, a los europeos continentales. Carlos III se tendrá que enfrentarse de nuevo a los intentos escoceses de salir de Reino Unido e integrarse en la Unión Europea.

Pero no es solo Reino Unido, Putin ha mantenido lazos con la ultraderechista Marine LePen, como lo ha hecho con todos los movimientos que sembraban conflictos en las instituciones europeas. El cambio de estrategia llevó a trasladar el frente a las propias instituciones, entrar en ellas y dinamitarlas con su obstruccionismo y parálisis.

El caso de Hungría está al borde la ruptura con la Unión. Víktor Orbán es un claro ejemplo de putinismo en el poder. La reducción de las libertades, el control de las instituciones para que no hay cambio posible, etc. son la realidad de lo que esta mezcla de nacionalismo romántico y conservadurismo retrógrado busca. 

A muchos sorprende que sea capaz de reunir grupos tan diferentes. No lo son desde su perspectiva, pues el fondo sobre el que trabajan es precisamente la ruptura del orden internacional y la vuelta a momentos previos a la globalización. La vuelta a los nacionalismos sentimentales y radicales responsabilizando a las unidades de mayor tamaño (como la propia Unión) permite que se hayan generado híbridos de clase y de nación, otros van por la familia y la religión, frente a los feminismos o la "ideología de género" o los movimientos de derechos LGTBI, por poner aquellos elementos que le sirven para articular las contestaciones sociales.

26/02/2022

Que un responsable de crímenes como Putin pueda seducir a través de su "cristianismo" no deja de ser una burla para los cristianos; que un imperialista seduzca a los nacionalistas que ven en él una referencia es absurdo porque se acabará tragando los orgullosos fragmentos europeos.

No, Putin no sorprende. Es el punto en el que las contradicciones se resuelven para hacer ganar sus intereses.  Por ello, la denuncia de los grupos y sus conexiones rusas es muy necesaria ahora. El momento en que las tensiones por Ucrania alcanzan la máxima resistencia, Putin se pone nervioso y ve que se producen fenómenos con los que no contaba, por eso intensifica el apoyo a los movimientos desestabilizadores en distintos lugares. Necesita apostarlo todo a esa estrategia porque ya no está tan claro que manipular en Europa le sirva para evitar la creciente contestación interior. Los mensajes son alarmantes y hablan ya de una ley marcial, que sería la forma de contener cualquier disidencia o protesta.

Hay que estar vigilantes en estos momentos porque la guerra no solo se da en Ucrania, sino bajo nuestros mismos pies. No va como Putin quiere y eso aumenta el riesgo para todos.

* Javier Brandoli "Un popurrí ideológico extremista de derecha e izquierda europea apoya a Putin y Rusia" El Confidencial 10/04/2022 https://www.elconfidencial.com/mundo/2022-04-10/popurri-ideologico-extremista-europa-apoya-putin_3406194/

lunes, 5 de septiembre de 2022

Peligrosos mesias

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

¿Qué puede hacer un mundo sensato cuando percibimos que desde dos grandes potencias se refuerzan los mitos que funden la sangre con la historia y el territorio? Todo ello barnizado en cada caso con sus peculiaridades religiosas que sirven de fundamento para justificar que Dios está de tu lado, que lo ha estado siempre y que siempre lo estará, ¿qué hacer?

En esta semana se ha hablado en algunos medios de la muerte de la hija del ideólogo ruso Aleksander Dugin. Se ha especulado sobre que el atentado estaría realmente dirigido contra el padre, pero que esos extraños giros del destino habría producido cambios de última hora que llevaron a la muerte de Daria Dugina. Los medios rusos encontraron rápidamente la forma de adjudicarlo a Ucrania, presentando la persona, incluso.

Pero la muerte de Daria Dugina no es más que un pequeño episodio en algo más amplio y profundo, el regreso de los nacionalismos y de su mano el imperialismo en unos niveles de misticismo que no se han visto más allá de los radicales y fanáticos islámicos, guiados siempre por la mano de Dios.

Hoy en día se especula con la vuelta al poder de Donald Trump a la Casa Blanca. Se ha iniciado un guerra política como contestación a su impugnación histórica de las urnas, por un lado, pero también por una visión subyacente de "destino manifiesto" que se encarnaría no solo en el país, los Estados Unidos, como es tradicional, sino en una fusión de su persona con la "nación", no ya con el "estado", que en la ideología a la que se ha subido Trump no tiene un sentido positivo, sino que se identifica con los "robos" al pueblo de una clase política de naturaleza burocrática y voraz.

Por extraño que parezca, Trump consiguió presentarse como "antisistema" ante docenas de millones de votantes que creen en él como una especie de mesías que los sacará de los problemas y los llevará a la supremacía mundial, alejando a los Estados Unidos de un papel bondadoso y sacrificado (son siempre el 7º de Caballería que va al salvamento del mundo, especialmente de Europa en cada guerra que creamos) y convirtiéndolo en un depredador cuyo poder se cimenta en la tecnología militar, que se debe usar para imponerse sobre los demás. El orden americano se debe notar; debe ser un orden real.

elDiario.es  7/02/2019

Hemos analizado estos días el caso ruso y el caso de China, muy diferentes entre sí, pero que la política norteamericana se empeña en que se unan y sean considerados iguales, algo que no es cierto.

Los que sí tienen un enorme paralelismo, cada vez mayor, es la política nacionalista de ambos países, para lo que están construyendo lo que siempre ha hecho el nacionalismo, los mitos fundacionales. Si solo fuera eso, no habría demasiado problema, pero todo mito fundacional es una puerta al futuro. Cuando idealizas tu "nación" y le das un "sentido pasado", la estás dando también un "sentido futuro", una razón de actuación que une lo pasado reinterpretado y el futuro idealizado, deseado.

Los "sueños" norteamericano y ruso están convergiendo peligrosamente para todos los demás, pues se plantean el dominio de los territorios que acaban tomando dimensiones planetarias.

En Euronews se recogía esta semana el perfil de Alexander Dugin, considerado la inspiración de Putin. Leemos allí:

Aleksandr Dugin is a prominent ultranationalist philosopher and writer who advocates a vast new Russian empire and is a vehement supporter of the country's war in Ukraine.

According to some commentators, the 60-year-old has been a major influence on Vladimir Putin, although he has no official ties to the Kremlin.

His writings also eerily foretell Russia's turbulent relations with the West: a 1997 book set out a game plan whereby Moscow would sow division, while at the same time luring Europe into increasing economic dependence on its eastern neighbour.

[...]"A broader understanding is needed of Dugin’s deadly ideas. Russia has been running his playbook for the past 20 years, and it has brought us here, to the brink of another world war," Washington Post columnist David Von Drehle wrote in an opinion piece in May, describing him as "a fascist prophet of maximal Russian empire".* 

Vladimir Putin es persona de pocas palabras, pero Dugin es un torrente. Putin deja que las palabras corran en paralelo, movilizando las mentes, que se ven sometidas a toda esa retórica nacionalista que promete un futuro más grande y amplio, el dominio total de la "madre Rusia", de la "gran Rusia", de la "Santa Rusia".

Dugin no es un fenómeno nuevo en Rusia. En la Rusia dieciochesca y decimonónica era frecuente que los popes encabezaran revueltas contra la modernización, es decir, las tendencias ilustradas de algunos de sus dirigentes. Rusia no tuvo Renacimiento ni Revolución. Pasó de un autoritarismo a otro con la creación de la Unión Soviética, una forma imperialista de seguir ampliando su inmenso territorio. Dios quería que así fuera y los campesinos, los mujiks, seguían a los popes con fe ciega y obediencia. Ellos eran los que tenían las visiones del papel de Rusia, el lugar del espíritu verdadero de la cristiandad frente al racionalista occidente y la descreencia asiática.

La doctrina del "destino manifiesto" se amplía al mundo: del país de este a oeste se pasa a la doctrina continental de Monroe y de esta a la del dominio planetario. Del modelo liberal de exportación de comercio y democracia, se pasa al dominio militar y al control económico, del que Trump es el exponente más claro, pero no el único.

La novedad no es el imperialismo, sino la vuelta del misticismo nacionalista, a envolver con populismo, religión y poder de la sangre. El problema es que las guerras que nacionalismo e imperialismo causaron en su momento es una menudencia en comparación con el poderío militar y, especialmente, el peligro nuclear con el que se juega.

Trump y Putin tuvieron buena sintonía porque comparten más de lo que muestran. Ambos desprecian las formas "débiles" de gobierno, la democracia. Esta afirmación no podría sostenerse de no existir el asalta al Capitolio del 6 de enero, un intento real de golpe de estado negando los resultados de las elecciones sin prueba alguna.

Si la situación ahora es ya crítica, la posibilidad de que Trump regrese a la Casa Blanca tiene unas implicaciones que son difíciles de imaginar. Ya vemos cómo en los Estados Unidos hay un clima político de enorme agresividad y cómo (lo vimos aquí) muchos medios hablan de enfrentamiento civil.

Ese clima no se vive en Rusia, donde el control autoritario de la sociedad, de los medios, de la economía, etc. pueden convertir el dolor en propaganda y el pasado oscuro en futuro luminoso... y peligroso. La tradición del pensamiento ruso es autoritaria. Así lo ha sido durante siglos. Los intelectuales liberales, occidentalistas, tuvieron que salir de allí y encontrar su tradicional refugio en París, donde daban suelta a su arte y pensamiento. Putin ha hecho que todo eso vuelva de la mano de esos influyentes ideólogos.

La influencia, además, no es solo en Rusia. El populismo nacionalista tiene curiosos contactos, como señalan con frecuencia los medios y muchos no acaban de entender. Se trata de dinamitar el orden europeo y después hacerse fácilmente con los pedazos. La Unión Europea está en sus objetivos, del Brexit a Ucrania pasando por los ascensos nacionalistas de ultraderecha o de ultra izquierda. El problema es qué quedará si logran deshacerse de la Unión: un puñado de naciones beligerantes dispuestas a ser tragadas por el nuevo imperio, el de la Eurasia proclamada como nuevo espacio. No hay muchas alternativas.

No creo que Putin se deje influir por nadie. Busca conectar, como hace Trump, sus ambiciones con las corrientes existentes o las que puede revitalizar para mostrarse como líder de la Historia. Sus visiones son, hoy por hoy, muy peligrosas para todos. Evidentemente, el peligro ante nosotros está en Rusia, que es la que juega con Europa en el terreno. Pero podemos encontrarnos con una situación incontrolable con Trump en el gobierno. Recordemos cómo respiraron los líderes de medio mundo, especialmente en Europa, con la salida de Trump. Ahora, con esta situación, las perspectivas son muy malas. Cada vez hay más gente que se deja arrastrar hacia ese misticismo beligerante en todas partes. Es un retroceso de dos siglos que muestra un futuro previsible.

*  Alasdair Sandford " Aleksandr Dugin: Who is 'Putin's brain' and what is his view of Russia's war in Ukraine? Access to the comments" Euronews (& AP, Reuters ) 22/08/2022 https://www.euronews.com/2022/08/22/aleksandr-dugin-who-is-putins-brain-and-what-is-his-view-of-russias-war-in-ukraine