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domingo, 23 de julio de 2023

El túnel conspiranoico

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Los votos lo transforman todo, nos cambian la forma de ver el mundo, especialmente, si puedes ganar o perder el poder. Leo con sorpresa la noticia del tren detenido en la línea Valencia-Madrid. Ya el titular en El Mundo, que a las 11:30 nos decía con angustia "Suspendida la circulación de trenes entre Valencia y Madrid por una incidencia "muy grave" en un túnel". A lo que añadía con detalle: "Hay seis trenes detenidos en Valencia (cuatro), Madrid y Cuenca desde primera hora de esta mañana".

Tras una descripción del caos en las estaciones, se va entrando en materia. Algunos iban en ese tren para votar y volver; otros, iban a Madrid a coger un vuelo hacia otros destinos.

El caso de los votantes bloqueados pasa a primer término del artículo. Atrás queda el incendio, los bomberos, el agua que sale del túnel... Solo queda el voto:

Cientos de viajeros se agolpan en la estación. Es el caso de Ana María Pérez y su marido, que están de vacaciones en Gandía y decidieron viajar en tren a Madrid para votar este 23-J.

"Cuando el presidente convocó las elecciones, tenemos casa en Gandía y no nos fiábamos de votar por correo así que dijimos vamos a coger un billete de ave para irnos en tren. Llevamos desde las 8 esperando el tren que salía a las 10", cuenta ella enfadada. Su plan alternativo es ir en coche, pero asegura que la carretera también está congestionada. "Íbamos a volver mañana después de votar, íbamos exclusivamente a votar porque no nos fiábamos de correos, pero ahora ya no nos fiamos ni de la Renfe. No nos podemos creer esto", cuenta ella.* 

Estas elecciones han creado la desconfianza en todo y en todos. A la tradicional desconfianza hacia los políticos, estos han respondido con su desconfianza de todo lo que tienen por delante, trasladándola a los votantes. Especialmente lo han hecho contra Correos de forma poco ética. Cualquiera que haya estado en una sucursal de Correos en este tiempo habrá visto el desbordamiento del trabajo que han padecido. Para algunos, los carteros formaban parte de una conspiración.

Estamos copiando lo peor del trumpismo entre unos y otros. Todo es conspiración, todo es echar insinuaciones sobre conspiraciones desde los lugares del "estado profundo" para impedir la victoria cantada antes de cazar el oso. Nunca se había echado tanta sospecha sobre tanta gente. Insisto es la táctica trumpista para "justificar" ineptitudes, desvaríos y meteduras de pata.

Y ahora le toca a la RENFE, claro. En ABC leemos el titular: "El PP exige una actuación «inmediata» ante la suspensión de trenes entre Valencia y Madrid en la jornada electoral". A este titular se le añaden las dudas expresadas por el político de turno: 

El secretario general del PP en Madrid, Alfonso Serrano, ha criticado «que los trenes repletos de madrileños no puedan salir de Valencia por un problema en un túnel» justo en el día de las elecciones y ha exigido una actuación «urgente e inmediata».

«Que casualidad ¿no?», ha expresado Serrano a través de su cuenta de Twitter. Además, ha puntualizado que «nadie» les dice «nada» y ha afeado que Adif que no plantee alternativas en buses. «¿Pretende alguien que se den la vuelta?», ha sugerido.

Sin embargo, fuentes de Adif aseguran que se está haciendo todo lo posible y con la mayor celeridad para poder dar solución al incidente.**

La diferencia entre un país serio, con una democracia consolidada, y un chiringuito playero con los políticos tomando el sol y un granizado son estas cosas. Creo que en estas elecciones se han perdido las perspectivas del país en el que estamos, de las instituciones con las que nos regimos y movemos. Se ha perdido el respeto al propio país negando su consistencia, quizá por la mala conciencia de los propios políticos, muy por debajo en todas las tribus del pueblo español al que aspiran a gobernar. Sembrar dudas sobre las instituciones, de Correos a los trenes, es lo peor que puedes hacer porque habrá gente que, mareada por todas estas cosas, las pase a creer.

Saldré a votar en unos minutos, cuando termine este artículo. Pero lo haré con la conciencia de que muchos, independientemente de sus ideas, no respetan la propia dignidad democrática de los votantes. Minar la confianza en todo es trumpismo puro. Dejar la duda, gane que gane, pierda quien pierda, es indigno de una democracia como la española.

Las jornadas electorales no están exentas de incidentes y accidentes. Creer que es una conspiración es algo que se repetirá poniendo en duda todo. Un país así de manipulable necesita de más respeto democrático por parte de quienes la gobiernen y de aquellos que la describen en los medios.

Espero que de aquí a los quinientos metros que me separa de las urnas no me quede encerrado en el ascensor, no me secuestre nadie, no me caiga un rayo, no me atropellen y me encuentren en el censo. Cualquiera de estas posibilidades me hará dudar de su resultado. 

Creo que en esta campaña se han superado demasiadas líneas de sensatez. No podemos seguir trasladando los conflictos porque alguien acabará dejándose llevar y estallando. Se impone, creo, un periodo de seria reflexión tras la elecciones, gane quien gane.

 

* Noelia Marín "Suspendida la circulación de trenes entre Valencia y Madrid por una incidencia "muy grave" en un túnel" El Mundo 23/07/2023 https://www.elmundo.es/economia/2023/07/23/64bcddd3e85ecea51a8b4592.html

** "El PP exige una actuación «inmediata» ante la suspensión de trenes entre Valencia y Madrid en la jornada electoral" ABC / Europa Press 23/07/2023 https://www.abc.es/espana/madrid/pp-exige-actuacion-inmediata-ante-suspension-trenes-20230723113829-nt.html

miércoles, 20 de abril de 2016

Sospechas y simplificaciones

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
The Washington Post publicó ayer un artículo titulado "I used to be a flight attendant. Dealing with passengers’ racism is part of the job"*, firmado por Gillian Brockell, que, como se señala, vivió durante un tiempo una experiencia laboral como auxiliar de vuelo antes de dedicarse a los medios. Ahora es editora de vídeo en el periódico y ha aprovechado su antiguo trabajo, que le permitió ver mundo y salir de su ciudad mormona, para escribir este artículo en relación con la noticia circulante estos días de la expulsión de un avión de un joven árabe, estudiante en una universidad californiana, al que se le escuchó hablando árabe por teléfono. El "Inshallah", tradicional inserción en la conversación, puso muy nerviosa a la persona que lo escuchó y corrió a denunciar sus "sospechas" a los miembros de la tripulación.
Brockell se remite a su experiencia como asistente para señalar que aunque los pasajeros puedan sospechar de alguien (un tipo de problema inevitable), los profesionales que van en el vuelo tienen que reaccionar de otra manera (un segundo tipo de problema que sí puede ser evitado). Cuando escribe en el título "racism is part of the job" se refiere precisamente a eso. El papel del profesional es precisamente que los prejuicios, miedos, etc. que una persona pueda tener afecten a los demás pasajeros (especialmente al señalado con el dedo). Si el profesional se deja llevar por los prejuicios o miedos del que señala a otros como posibles terroristas, no cumple su función, que es una mezcla de psicología, investigación y mediación. Por eso Gillian Brockell advierte ya desde el título: «Our training taught us to take safety concerns seriously. It did not teach us to think Arabic is suspicious.»*
El diario Clarín —que titula "Lo expulsan de un avión por hablar en árabe"— lo cuenta así:

Según el estudiante, la mujer que estaba sentada frente a él en el avión comenzó a mirarlo fijamente. "En ese momento me dije `oh, espero que no diga nada de mí''', afirmó Makhzoomi.
El estudiante afirmó que un empleado de la aerolínea que hablaba árabe se presentó ante él, le pidió que bajara del avión y le preguntó por qué estuvo hablando en árabe.
Makhzoomi señaló que le dijo al empleado ``esto es lo que la islamofobia ha traído a este país''. Makhzoomi señaló que la respuesta disgustó al hombre y fue cuando se le indicó que no podría regresar al avión.
El FBI en Los Ángeles dijo en un comunicado que investigó la situación debido a una solicitud y determinó que no era necesario tomar más medidas.**


El joven estudiante se limitaba a hablar con su tío contándole lo emocionado que estaba por haber escuchado un discurso del secretario general de la ONU, pero eso no es lo que escuchaba o veía la señora que tenía enfrente, cuya mente se encontraba inmersa en un proceso de máxima alerta por el miedo. Antes la gente simplemente tenía miedo a los aviones; ahora se le suma el con quién se vuela. Hubo una época en que el lenguaje sospechoso era el español, especialmente si era con acento cubano, ya que hubo diversos secuestros aéreos —comenzaron en 1958— que ordenaban dirigirse hacia Cuba. ¿Cubanofobia?


El caso sorprende a la ex auxiliar de vuelo porque señala que el personal está entrenado para no realizar evaluaciones rápidas y cometer errores de este tipo. Escribe Gillian Brockell:

Flight attendants are trained extensively in evaluating suspicious behavior with videos, checklists, quizzes and drills. (And drills and drills and drills.) The training infuses you with an automatic paranoid vigilance that follows you forever and insists you take all threats seriously, as the cost of being wrong is too high. But nowhere does it recommend you accept a passenger’s assessment of a situation, and nowhere does it teach that speaking Arabic is cause for suspicion.*


Lo malo es que los libros y manuales tratan de introducir escenarios racionales, someten todo a protocolos y guías, mientras que la mente no se rige por la razón (¡gran invento!) más que de forma muy circunstancial. Lo hace mucho más por el interés (justificando lo que deseamos), por el miedo (atacando lo que puede producirnos daño), por la envidia (queremos lo de otros) o por el autoengaño (cuando lo verdadero no nos gusta). Lo peligroso es que estos impulsos no se nos hacen evidentes desde dentro y, por ejemplo, el miedo siempre nos parece justificado mientras estamos controlados por sus poderosas garras. Lo mismo ocurre con la envidia, que se disfraza de injusticia, etc. Cuando estamos fuera del efecto, todo nos parece ridículo o absurdo. Pero hasta entonces...

La profesionalidad de las personas encargadas es esencial. Brockell señala que los simulacros y entrenamientos son constantes. Ella describe situaciones en las que tuvo que enfrentarse a las sospechas de unos pasajeros respecto a otros y cómo lo primero que hizo fue observar y hablar con ellos para detectar reacciones que pudieran darle alguna pista sobre las intenciones reales del que ha sido señalado. En ocasiones las sospechas vienen del color de la piel simplemente; otras de una lengua o vestimenta desconocidas o de un paquete sospechoso. 
El racismo no necesita de la excusa del terrorismo pues se practica igualmente en tiempos más tranquilos. Es importante evaluar cada caso en sus términos porque, si no, se entremezclan, confunden y llevan a falsas soluciones, poco eficaces. No hay "asiento de atrás" en los aviones, por usar la analogía tradicional de los autobuses segregacionistas, donde sí representaban una muestra del racismo. Forma parte del trabajo diario del personal aéreo tratar con él para evitar que se produzca en los vuelos. Pero la sospecha se mete en el equipaje mental.

Hay un interesante texto taoísta, perteneciente al Lie Zi o Libro de la perfecta vacuidad, atribuido a Lie Yukou. Se titula La sospecha y es este:

Un hombre perdió su hacha; y sospechó del hijo de su vecino. Observó la manera de caminar del muchacho –exactamente como un ladrón. Observó la expresión del joven –idéntica a la de un ladrón. Observó su forma de hablar –igual a la de un ladrón. En fin, todos sus gestos y acciones lo denunciaban culpable de hurto.
Pero más tarde, encontró su hacha en un valle. Y después, cuando volvió a ver al hijo de su vecino, todos los gestos y acciones del muchacho le parecían muy diferentes de los de un ladrón.


Creo que el texto se acerca más a la verdad del comportamiento real que el de los protocolos y el de los discursos habituales. Cuando se vive en un clima general de desconfianza o miedo, todo pasa a ser sospechoso. Esta sospecha (y sus efectos) se ha agravado con la forma en que el yihadismo recluta a sus miembros dentro de los países a los que ataca. La sensación de que el peligro está alejado no despierta las defensas de la misma manera que cuando se percibe próximo. Esto es obvio y no requiere demasiada explicación. Lo que sí requiere es alguna forma de plantearse que los miedos y recelos no son racionales, sino altamente irracionales, por lo que los medios para combatirlos no son los que habitualmente se utilizan. Y eso afecta al terrorismo o al ébola, por ejemplo, que convierte en sospechosas a personas que han viajado a países afectados y de los que incluso los amigos pueden sentir cierta prevención antes de pasar al saludo. Somos así y si lo pensamientos son libres, como se dice, los miedos lo son más.
Hoy existe un clima de desconfianza y recelo generalizados. No es solo la cuestión de la "islamofobia" que a muchos les viene muy bien como concepto separador y de radicalización. Hay muchas otras formas de recelo respecto a otro tipo de cuestiones, empezando por los propios países árabes, que tienen también las suyas. Recuerdo el caso del periodista francés que se encontraba conversando de política en un café en El Cairo con unos estudiantes y que fue detenido por la denuncia de una señora que estaba en la mesa de al lado. La creencia en que todo son conspiraciones contra Egipto, alentada desde el gobierno y los políticos, acaba calando y uno ve conspiradores en cualquiera que venga de fuera.


El problema es que cuando la sospecha se generaliza y el miedo se apodera de nosotros los incidentes de este tipo se multiplican. Deja de verse lo que se tiene delante y se funciona desde los estereotipos más negativos, que son los que nos condicionan en nuestra interpretación de la realidad.
Tampoco es buena la forma en que muchos medios lo expresan que, además de buscar su lado espectacular, crean una simplificación de los fenómenos. Nunca se insistirá bastante en que el Periodismo se aleja de su función cuando renuncia a explicar y distorsiona los acontecimientos, etc. El titular de Clarín — "Lo expulsan de un avión por hablar en árabe"—, no es bueno. Expresado de esa forma (que se contradice con lo que después se explica) es simplista, que es lo contrario de lo que necesitamos. El periódico explica:

Makhzoomi señaló que le dijo al empleado ``esto es lo que la islamofobia ha traído a este país''. Makhzoomi señaló que la respuesta disgustó al hombre y fue cuando se le indicó que no podría regresar al avión.*

No se le "expulsó", entonces, por hablar árabe, como dice el titular. Eso fue lo que inició la sospecha de la otra pasajera. Por eso le extrañaba a Brockell y señalaba "It did not teach us to think Arabic is suspicious.* Si se transmite esa idea, se está creando una falsa sensación, que puede que a algunos interese, pero que no debe ser el que encabece una información periodística. Sin embargo, cada vez se ve más esta simplificación escandalosa sin pensar en los efectos que tiene.

Hay una creencia de que los hechos se explican por sí solos y eso un gran error. Los hechos son los que son, pero nosotros los engarzamos formando cadenas y series de acontecimientos, Puede que los haya desconectados, pero los que forman parte de situaciones complejas —como es el caso del avión— deben ser además de contados, explicados o interpretados en sus términos. No es hacer mejor periodismo cuando se renuncia a las explicaciones si dejamos que los errores los comentan otros con lo que les damos. Así solo se contribuye a la confusión.
En estos tiempos mediáticos es esencial comprender la naturaleza de los fenómenos para poder explicarlos. Los que se empeñan en construir un periodismo irresponsable no hacen sino contribuir con sus malas prácticas a la confusión general, con la que ya muchos cuentan como arma estratégica. La información construye nuestra visión del mundo y sobre ella se analizan las siguientes experiencias.
Como dice el texto taoísta del Libro de la perfecta vacuidad, la sospecha dirige la mente hacia el error y la confunde. Vemos lo que esperamos ver y bajo ese prisma lo interpretamos. Si la tensión crece, se cometerán más errores. Por eso es importante que los profesionales —de la aviación, de la información, de la seguridad...— sean capaces de no dejarse arrastrar al error por bien de todos.




* "I used to be a flight attendant. Dealing with passengers’ racism is part of the job" The Washington Post 19/04/2016 https://www.washingtonpost.com/posteverything/wp/2016/04/19/i-used-to-be-a-flight-attendant-dealing-with-passengers-racism-is-part-of-the-job/?hpid=hp_hp-cards_hp-card-posteverything%3Ahomepage%2Fcard
** "Lo expulsan de un avión por hablar en árabe" Clarín 18/04/2016 http://www.clarin.com/mundo/expulsan-avion-hablar-arabe_0_1561044090.html