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domingo, 4 de agosto de 2024

Simone Biles se la devuelve a Trump

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Lo mejor para hundir a Donald Trump es dejarle hablar a su aire. Hará las delicias de sus fans, pero espantará a un número mayor de personas que saldrán de cualquier duda que puedan tener sobre el voto. A Trump hay que darle cancha, dejarle que siga su propio hilo. Como no retrocederá, llevara hasta el final cualquier cosa que se le pase por la cabeza.

Para combatir las acusaciones de racista, a alguien se le ocurrió enviarle al centro de las polémicas. Esto sucede tras un hecho importante por lo revelador y por sus posibles consecuencias: señalar que Kamala Harris "ahora quiere ser negra". Antes "era india" y "ahora quiere ser negra" ha repetido con la simpleza del que ha encontrado una vía para la destrucción de su contrario.

En Independent en Español se nos explica la línea del candidato republicano a la presidencia:

Trump ya había sido criticado en Internet por su frase “empleos de negros”, pero volvió a utilizarla durante su desastrosa participación en la NABJ esta semana.

Hablando en el escenario, el expresidente exclamó a una sala llena de periodistas negros que los inmigrantes están tomando los “empleos de negros”.

Cuando se le pidió que definiera lo que constituye un empleo de negro, afirmó: “Un empleo de negro es cualquiera que tenga un empleo. Eso es lo que es”.

También hizo comentarios mordaces sobre Harris, la primera vicepresidenta negra y asiática-estadounidense, con el terrible y falso argumento de que “casualmente se hizo negra” hace poco.

“No sabía que era negra hasta hace unos años, cuando se volvió negra por casualidad y ahora quiere ser reconocida como negra”, largó, antes de preguntar: “Así que no sé: ¿es india? ¿O es negra?”.

Trump se ha enfrentado a una avalancha de reacciones de demócratas, expertos y el público en general por sus comentarios racistas.

Tras su participación en el acto, el hashtag #WhenIturnedBlack (que en español sería #CuandoMeVolvíNegro) comenzó a ser tendencia en X, y los usuarios de las redes sociales se unieron para burlarse de sus desquiciados comentarios.*


El que recomendó que fuera a la Asamblea Nacional de Periodistas Negros (NABJ) no pensaba lo que un Trump suelto, a su aire, podía armar. Y lo cierto es que la armó. Está a la altura de aquello de "inyectarse lejía" para acabar con el virus COVID-19.

La propia personalidad de Trump le impide la compresión de cuándo está metiéndose solo en la boca del lobo. Es lo que tiene la combinación de narcisismo e ignorancia que le caracteriza. De lo que no puede huir Trump es de sí mismo. Y se crece cuando cree que saldrá victorioso, es decir, siempre.

Hablar de "empleos de negros" es parte de su visión racista de los Estados Unidos, algo que Trump lleva metido en su cabeza desde niño. El padre ya navegaba por esos mares y Donald no le desoyó. El intentar convencer a un nutrido grupo de periodistas negros que los inmigrantes van a quitarles sus "empleos de negros" solo se le puede haber ocurrido a Trump. Es una ofensa en toda regla, una ofensa racista. Es decirles que los inmigrantes vienen a quitaros vuestros empleos porque son los más bajos y los puede ejercer cualquiera, no tienen valor.

Trump, como suele ocurrir con él, da las líneas de ataque con cada una de sus intervenciones. La multiplicación de los hashtags, como se nos dice en el texto, es imparable.

El artículo de Independent en Español está dedicado a los éxitos en los Juegos Olímpicos de la gimnasta Simone Biles, y lleva por título "Con sexta medalla de oro olímpica, Simone Biles se burla de Trump: “Me encanta mi trabajo de negra”", se señala:

Simone Biles se burló de Donald Trump declarando que le encanta su “trabajo de negra” después de arrasar esta semana en los Juegos Olímpicos de París.

La estrella de 27 años ya se había ganado el título de gimnasta más condecorada de todos los tiempos del equipo de Estados Unidos antes de aterrizar en Francia. Y esta semana, pasó a la historia al ganar su sexta medalla de oro olímpica y la segunda en los Juegos de este año.

Tras colgarse la medalla de oro en la competición por equipos el jueves, se convirtió en la tercera mujer de más edad en conseguir dos veces la medalla más alta. Entonces, Biles se burló de Trump en las redes sociales, después de los escandalosos comentarios del expresidente sobre la ascendencia racial de Kamala Harris en la conferencia de la Asociación Nacional de Periodistas Negros (NABJ).

La gimnasta compartió una publicación con dos fotos de sí misma mostrando su brillante medalla de oro sonriente y mandando un beso con su chamarra de equipo llena de diamantes después de anotar un impresionante 59,131, con el que superó a la brasileña Rebeca Andrad por más de un punto.

“Me encanta mi trabajo de negra”, publicó junto a un corazón negro en la madrugada del viernes.* 

Van a ser este tipo de reacciones, ante los excesos trumpistas, los que llevarán a Kamala Harris a la Casa Blanca. Una parte importante de la población norteamericana no puede menos que horrorizarse ante lo que sale por la boca de Trump.

Dada la notoriedad de las personas y la conjunción de la campaña electoral y los JJ.OO., la prensa de todo el mundo se ha hecho eco de la respuesta de Biles.

Lo reconozca Trump o no, el cambio de Harris ha modificado también su posición. Con Biden lo tenía todo a su favor, no tenía más que dejar que el presidente se equivocara, que se le viera débil. Ante esa situación, Trump solo tenía que esperar que sus seguidores siguieran fieles y los de Biden su fueran hacia la abstención. 

Ahora todo ha cambiado y queda poco tiempo para crear una estrategia factible, por lo que estas afirmaciones trumpistas salen del fondo de reserva, de la necesidad de ganar protagonismo ante la figura emergente de Harris. A Trump solo le han quedado los ataques personales a la candidata demócrata, cada vez más segura. Le queda esperar un debate decisivo en septiembre en que Harris solo tiene que esperar a que Trump sea lo más auténtico posible.

Es difícil que Trump consiga nuevos votos con estas tácticas que solo refirman a los extremistas que ya tiene. Sí, en cambio, es más fácil para Kamala Harris ofrecer lo que está haciendo, mostrar las debilidades del expresidente, que se encuentra teniendo que usar este tipo de recursos porque no tiene otros.

Las palabras de burla de Simone Biles son las que hacen suyas muchos millones de afroamericanos que se han visto ofendidos por Trump y que ahora le restriegan sus palabras insultantes por la cara. No está mal tener a Simone Biles, la gran estrella norteamericana de las JJ.OO., a tu lado, dando una bofetada en pleno rostro a tu contrincate. Si no logran contener a Trump (algo un poco complicado) es capaz de atacar a Biles, lo que sería un error grave.


Cuanto más atacado se sienta Trump, mayores serán sus despropósitos y, con ellos, mayor la pérdida de votos, y aumentarán los de Kamala Harris. El oscuro panorama con Biden, la rápida aceptación de Harris por las instancias demócratas, la enorme cuantía de las donaciones para la campaña, son indicadores de que ha habido un cambio mayor que el esperado, algo para lo que Trump y los republicanos no estaban preparados.

Con todo, el verdadero drama es el deterioro de la democracia norteamericana, ya no dividida entre dos opciones democráticas, sino entre una autoritaria, racista y xenófoba, populista,  y otra que sigue defendiendo un sistema de igualdad y libertades. El triunfo de Harris es absolutamente necesario. La duda es saber si el "trumpismo" sobrevive a Trump. Donald Trump es la cima visible de un iceberg social que esconde las tendencias autoritarias norteamericanas, las fundamentalistas, que esperaban la llegada de un "mesías" para salir a la superficie tras dos mandatos de Barack Obama, algo que no podían soportar. La reacción fue llevar a la Casa Blanca a un personaje como Donald Trump, que se presentaba como el freno a una Norteamérica que proponía entonces una candidata a la presidencia, a Hillary Clinton.

¿Podrá ahora una candidata como Kamala Harris vencer a ese amasijo de estereotipos y prejuicios e intereses que es Donald Trump? Esperemos que sí, porque lo que ocurre en Estados Unidos nos afecta a todos.

* James Liddell "Con sexta medalla de oro olímpica, Simone Biles se burla de Trump: “Me encanta mi trabajo de negra”" Independent en español, 2/08/2024 https://www.independentespanol.com/politica/ee-uu/simone-biles-olimpiadas-donald-trump-trabajos-negros-b2590367.html



martes, 3 de agosto de 2021

"Mamá, ¡gana!" o la motivación

Joaquín Mª Aguirre (UCM)



Las olimpiadas dan para mucho, de lo bueno y de lo malo. Empeñados en sumar en los medalleros para mayor gloria patria, no siempre percibimos de forma clara lo que hay tras cada participación. Hoy actúa de nuevo Simone Biles, liberada de presión. El caso, del que hemos hablado mucho, sirvió, por ejemplo, para que se nos mostrara un ratón angustiado en un cajón de experimentos, gracias a ese extraño sentido didáctico que a veces lleva a los medios a descubrir el Mediterráneo.

Hemos visto el prodigioso momento en el que la corredora holandesa Sifan Hassan cae en las semifinales del 1.500 y tiene la fuerza de voluntad de levantarse e ir pasando, una a una, a todas sus rivales para entrar en primer lugar ante los ojos sorprendidos de un estado vacío y media humanidad viéndolo en sus casas. ¡Ojala todos pudiéramos tener esa capacidad! Hace falta mucha capacidad... ¡de todo! para hacerlo. La corredora confirmó su excepcionalidad llevándose de calle la final, aunque la verdadera batalla la dio anteriormente en la semifinal, cuyas imágenes deberían servir de motivación en todas las escuelas del mundo.



La motivación lo es casi todo en la vida. Sin ella, por mucha capacidad que tengamos, poco se puede hacer. La búsqueda de motivación es una búsqueda en  uno mismo, localizar un resorte que sea capaz de sacudirnos para hacer algo, sencillo o complicado, pero que nos ofrece un reto fuerte.

En esa búsqueda que nos traiga el impulso, la energía y la resistencia no hay muchas recetas generales y sí mucha historia personal. La motivación de otros no es válida en la mayoría de los casos. Ese talismán interior tiene que surgir de uno mismo.

Teniendo en cuenta esto, la edad pasa a ser esencial. Nuestra primera medalla olímpica dejó a todos con poca capacidad de explicación, rendidos ante los hechos. Una joven de 17 años, Adriana Cerezo, sorprendía a todos, en su primera participación se iba deshaciendo de sus oponentes hasta llegar a la final. Pero si lo conseguido era mucho, lo que se mostraba del carácter y decisión de esta joven lo era mucho más. La fuerza interior que hay que tener para alcanzar lo conseguido es enorme, pero hacerlo con la actitud demostrada lo es mucho más. Parece que Adriana Cerezo es así en la vida —en su corta vida—, que sus éxitos en los estudios avalan que posee esa determinación insólita. El mérito de una persona tan joven es enorme en un nivel deportivo donde la experiencia y el control de las emociones son esenciales.



Hay casos de personas muy jóvenes que alcanzan precozmente niveles importantes en ciertas especialidades, como la gimnasia, por ejemplo. Pero no es el Taekwondo una disciplina del mismo orden. ¡Ojala mantenga siempre esa alegría y motivación, ese entusiasmo y ese sentido de la normalidad aunque su vida sea única y diferente!

Mucha juventud y motivación la hemos visto en la competición de Skateboarding, con el podio más joven de la historia.  Allí podíamos ver compitiendo a participantes de 13 años. Era la edad de las medallistas de oro y plata; la de bronce tenía 16. Como en el caso de Adriana Cerezo, se veía una enorme motivación y un espíritu de conjunto, como el representado, por ejemplo, por la representante de Filipinas, que estaba disfrutando de la final junto a sus compañeras. Entre toda estas participantes, la norteamericana tenía 31 años, arquitecta. Indudablemente, su motivación debía ser diferente a la de sus jóvenes competidoras. ¡Enorme fuerza de voluntad! No se llega a una Olimpiadas por cualquier camino. Seguro que los suyos merecen contarse.



He visto muy preocupados por la edad a los comentaristas de las olimpiadas. Parece que en algunas ocasiones hay una especie de sorpresa por el rendimiento de personas a las que dan por acabadas antes de tiempo.  Es indudable que según las especialidades, la vida deportiva es muy diferente, tanto por su duración como por los resortes motivacionales.

Hace unos días escuchábamos a nuestro medallista en Ciclismo Cross Country, David Valero, que sorprendió a todos con un bronce. "¡Acuérdate de tu hijo!", se le escuchó a su entrenador cuando pasaba. Palabras mágicas. La motivación le hizo resistir y seguir y seguir en una disciplina de enorme desgaste, donde no solo compites contra los otros, sino contra la dificultad el suelo. David Valero encontró en la imagen de su hijo, hábilmente espoleado por su entrenador (un entrenador debe saber cuál es la motivación y usarla en el momento adecuado).



Hoy hemos tenido un caso parecido y con una edad parecida. La medalla de plata conseguida por la piragüista Teresa Portela, en su sexta participación olímpica. Gran parte de los comentarios se han centrado, de nuevo, en la cuestión de la edad. Sin embargo, Teresa Portela lleva dentro la motivación más fuerte, la ilusión de su hija, que la despidió con un "¡Mamá, gana!" que tiene un enorme valor para ella y lo ha escuchado en cada paletada. Si Valero sentía que su hijo le estaba mirando, a Portela era la mirada de su hija la que le daba fuerzas. Ella, que lo dejó para ser madre, encontraba para el regreso la motivación en esa imagen de su hija.



Los más jóvenes la sacan de la ilusión de lo nuevo; los más maduros, sacan la fuerza de aquello que les rodea en su entorno, básicamente familiar. Hemos escuchado también la motivación del recuerdo, del compromiso ante las personas fallecidas, que ellos han sentido que les espoleaba. "Los que ya no están" lo están, sin embargo, en el recuerdo y a ellos se les dedica ese esfuerzo al que han contribuido desde ese extraño compromiso que los humanos hacemos con ellos, más fuerte en ocasiones que los que tenemos con los vivos.


Nos llega la noticia reciente de que Simone Biles finalmente ha participado y ha ganado una medalla de Bronce en la especialidad que menos le gustaba. La motivación de Biles ha sido encontrar la respuesta a la pregunta que se hizo: ¿por qué sufro con lo que tenía que disfrutar? ¿Dónde está lo que me han robado? Biles ha encontrado la respuesta satisfactoria. Han sido las muestras de cariño las que le han devuelto la ilusión por competir, sentir que importaba a alguien más allá de lo que consiguiera. Esa frase donde dice que el apoyo recibido de miles de personas  "me hace darme cuenta que soy más que mis logros" es la gran barrera que encierra en la angustia. Si solo me quieren por mis logros, significa que si fallo me odiarán o dejarán de quererme. Biles ha conseguido darse cuenta que, en efecto, es una persona y no solo una máquina de conseguir medallas, una máquina desechable cuando deje de hacerlo. Una mujer que ha conseguido todo en su campo es fácil que sienta que cada nueva competición es una amenaza. Por eso, la reacción popular ha sido muy importante. Con ello, Simone Biles tuvo que buscar la motivación contraria, la de no competir, probablemente la decisión más difícil y valiente de su vida. Pero ha ganado y se ha recuperado a sí misma.

Adriana Cerezo, Teresa Portela, David Valero, Sifan Hassan, Simone Biles... todos son ejemplos de motivación. Cada uno la ha encontrado en el fondo de sí mismo, propia, convertida en energía y fe. Da igual la medalla o su ausencia. Han encontrado algo importante en sus vidas, algo que vale más que las medallas, que el triunfo mismo, algo fuera del deporte que les transmite energía y les levanta cuando caen.

Creo que todos saldríamos ganando con la ejemplaridad del deporte, con lo que tiene ganarse a uno mismo ante que ganar a otros, batir récords o conseguir medallas. El foco se pone en esto último, pero el ejemplo está en otro lado.


jueves, 29 de julio de 2021

El gran servicio de Simone Biles, rehumanizar el deporte

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



Los apoyos cosechados por Simone Biles tras su retirada de la competición han sido muchos. Lo que comenzó con Naomi Osaka y ahora aparece frontalmente con la gimnasta más laureada de los historia nos muestra que han tocado un punto necesario. Comienzan a salir en la prensa los casos anteriores con los que no solo no hubo apoyos sino que convirtieron en un infierno la vida de los deportistas.

La CNN retoma la historia y realiza entrevista a Paula Radcliffe, la corredora británica de maratón, que se retiró en plena carrera, en 2004 —en las Olimpiadas de Atenas por  una mezcla de factores físicos y psíquicos:

 

 She was no longer the medal hopeful. Instead, she was called a "quitter" and accused of letting her country down -- just as Simone Biles has been this week after withdrawing from individual all-around competition at the Tokyo Olympics on Tuesday. *

 


El aspecto metafórico del deporte, el lugar que ocupa en la mente de muchos como un elemento de poder, de fuerza, beligerante, de humillación, etc. hace que se reinterprete en términos de "heroísmo" y "traición". "Fallar", "retirarse", "decepcionar", etc. son términos que se manejan en los medios habitualmente. Nos hemos acostumbrado demasiado a ese tono "pseudo épico" mediante el que se canaliza la violencia social y personal. El deporte visto (es diferente al deporte practicado) sirve como forma de descarga de lo reprimido, esencialmente, la agresividad acumulada. Tenemos ejemplos todos los días en deportes en los que se fomenta la rivalidad ya sea local o internacional. El lenguaje usado tienen connotaciones bélicas que se fomentan ya sea para resaltar aspectos nacionales. Ahora que se ha puesto de moda ponerle "nombres de guerra" a las selecciones nacionales de los distintos deportes (la "guerreras", los "hispanos", etc.) esto contribuye a estimular los mecanismos de identificación.


Es fácil que se traspase el umbral de lo real para entrar en un mundo de vivencias peligroso en donde el fanatismo está presente y aumentan sus niveles. Cuando no se distinguen los límites y se vive una experiencia en términos de otra, el sistema comienza a fallar o a producir resultados no deseados. Es entonces cuando nos damos cuenta del "monstruo" creado.

Anoche en el programa de Don Lemon, el periodista de la CNN, se ocupaban de las mofas del canal Fox News (al que se calificaba como "right wing") sobre la gimnasta Simone Biles. La actitud era de precisamente la de la "floja", la "traidora" al país, "responsable" de la pérdida de la medalla que ha ido a otro país, etc.

El caso me trajo a la memoria unas palabras del lingüista George Lakoff en una de sus obras dedicadas a las diferencias del lenguaje entre demócratas y republicanos, señalando que viven en dos mundos diferentes, regidos por valores dispares. Lakoff contaba en esas primera páginas cómo había preguntado a un colega y amigo en dónde pensaba él que residía la diferencia entre ambos grupos. El amigo le puso un ejemplo: cuando en una familia se escucha llorar a un bebé en la noche, hay dos respuestas, la de levantarse y cogerlo hasta que se vuelva a dormir, por un lado, mientras que por otro la respuesta es "deja que llore, tiene que aprender". Le he dado vueltas a esa metáfora tan cotidiana y lo visto estos años, especialmente en los Estados Unidos de Trump, me hace ver que tiene mucho de verdad.



Las críticas de la derecha informativa a Simone Biles han ido en ese sentido: eres una blanda, no mereces respeto. Tu mente ha llorado y te has levantado a consolarla, podríamos decir.

La dureza y la burla forman parte de esa forma de ver el mundo en donde la debilidad no se perdona, ya sea moral, física o mental. Trump manejaba de continuo el insulto "perdedores". Todo el que no obtenía la victoria estaba incluido en la categoría.

Respecto a lo que ocurrió con Paula Radcliffe, se nos describe la reacción de la prensa en 2004, cuando se retiró de la maratón:

 

The British press hounded Radcliffe relentlessly in the aftermath of the Athens Olympics, scrutinizing her every move. Reporters were hiding in bushes to watch her train and tried to trick her doctor into disclosing her private medical records. It got so bad that she and her husband and coach Gary Lough eventually left the country and went to Arizona to focus on training.*

 


La prensa británica es famosa por lo que es. En 2004, como ocurre hoy, se puede descuartizar a alguien en cualquiera de esos periódicos convertidos en paradigma del sensacionalismo, que es una forma de desconexión de la ética en beneficio exclusivo de la rentabilidad, alimentando lo peor en los lectores, convirtiendo todo en morbo.

Que Paula Radcliffe tuviera que abandonar su hogar en Gran Bretaña para poder refugiarse en Arizona es bastante revelador de la situación destructiva a la que la prensa podía llevarte.

Pero en estos tiempos la situación ha cambiado a peor:

 

For Biles and her generation of elite athletes, however, escaping is nearly impossible because of social media.

"It can be so cruel and so heartless and harmful and particularly in this current situation where the athletes are kind of in a bubble, removed from the real world ... then they start to think those comments are real and they hurt a lot more than if you were protected by all of your family and friends around you," Radcliffe said, referring to an Olympics held during the Covid-19 pandemic.

She also suggested that tougher regulations on social media should be put into place. "You couldn't print something in a newspaper or online that people get away with putting there and yet the people that it hurts still see it."

Several high-profile Olympians have spoken up about deleting their social media apps and accounts. Australian swimmer Ariarne Titmus, who has won two Olympic gold medals, said she has deleted every social media app on her phone to avoid "external pressure." And Dutch cyclist Annemiek van Vleuten said she went off social media to preserve her mental state after her heartbreaking silver medal in the road race on Sunday.*

 

Si lo ocurrido con Radcliffe, Osaka y Biles (más todos los que lo han sufrido en silencio) sirve para que se comprenda las dimensiones que está alcanzando esta forma de juicio permanente sobre las personas que suponen las redes, una presión continua de enorme crueldad, insaciable, algo habremos ganado. Pero dudo mucho que pueda.



Creo que podríamos empezar a acuñar el término "chusma digital" para este tipo de fenómeno de las redes a través del cual la gente saca lo peor de sí mismo o, más simplemente, donde las malas personas explotan el anonimato para insultar, acosar, agredir.

Lo ocurrido nos demuestra que los que piensan ser reyes o héroes porque son alabados, aplaudidos, impulsados en una dirección, descubren un día que son realmente esclavos pues carecen de libertad para decidir y son derribados cuando no satisfacen las expectativas.

No debe dejar de reseñarse que la mayor parte de los casos sacados a la luz, junto con los dos últimos —Osaka y Biles—, han sido protagonizado por mujeres. ¿Esta forma de posesión se ve incentivada por ser mujeres; es una forma más de violencia patriarcal que queda en evidencia a las primeras de cambio? ¿Se vuelcan más contra las mujeres cuando se retiran o no cumplen los objetivos deseados desde el exterior?

Vemos que en esto se entremezclan muchas cosas, desde la perspectiva política hasta el machismo. Pero lo fenómenos reales son así, se entremezclan los motivos y no todo el mundo actúa de la misma forma. Lo peligroso es que ahora muchos tienen una poderosa y destructiva herramienta en el anonimato de las redes sociales y en los medios que las utilizan para interactuar con ellas en alguna dirección o con alguna intención.



Considerar a Simone Biles una "traidora" y una "floja" es un auténtico despropósito. Estamos haciendo una sociedad cada vez más egoísta e indiferente al dolor, con una jerarquía de valores anómala y poco humanitaria. Trasladamos las frustraciones y su consiguiente ira hacia esas personas que constituyen la escena pública.

Hay que dejar de usar en los medios términos como "decepción", "derrota", "humillación", "aspirar", "esperanzas", etc. porque crean en las audiencias unas expectativas que se vuelven contra los deportistas, personas a las que, en muchos campos, se les pide que renuncien casi a todo para que obtengan ese rendimiento que se les pide o exige. 

Es una prueba más de esa deshumanización de la que hablábamos ayer y que crece. Las vidas vacías reclaman ídolos a los que no les perdonan la frustración que les puedan causar. No es casual que sea la misma cadena trumpista, la que pedía "¡Hacer una América más grande!" se revuelva contra la persona a la que todo el mundo admira menos los que se sienten "traicionados", los que dejan a los Estados Unidos en peor lugar. No sé si Trump se ha manifestado al respecto, pero no es demasiado especular sobre lo pueda decir al respecto. Sus apoyos habituales lo están haciendo ya.


Lo más positivo es que la reacción de apoyo a una persona que ha dado toda su vida por la gimnasia y ha cosechado grandes triunfos para el medallero de su país, ha sido defendida por mucha gente.

No es cuestión de ídolos; es cuestión de humanidad, de comprender que las personas tienen una vida más allá del deporte, un cuerpo y una mente humanos. También unos valores. Es lo que ha hecho Simone Biles en su mejor victoria, la de vencer sus miedos, la presión terrible y atreverse a decir no. Se preguntó si ella era algo más que sus medallas, algo más que sus éxitos, quién era fuera del deporte. Quería recuperarse a sí misma y puede que haya ayudado a recuperarse a muchos otros en su misma situación. El ejemplo es nuestra máxima arma. 



Llama la atención ese reconocimiento de muchos deportistas de haberse alejado de las redes sociales, fuente de desequilibrio, desde donde llega una energía negativa y destructiva para la mente de muchos atletas. 

Hay que rehumanizar los valores del deporte, especialmente, los que siempre fueron su centro, los del olimpismo, destruidos entre negocios, nacionalismos y sensacionalismo. El ejemplo de Simone Biles debe cundir. Hay que comprender que el deporte es algo más que espectáculo. Ella no se ha escondido, ha dado la cara en todo momento. Lo ha hecho junto a sus compañeras, a las que apoyó con lo que podía dar.

 


*  Ivana Kottasová "How I fought back against 'quitter' label: Long-distance running legend on Simone Biles" CNN 28/07/2021 https://edition.cnn.com/2021/07/28/sport/olympic-athletes-mental-health-paula-radcliffe-spt-cmd-intl/index.html