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jueves, 27 de agosto de 2026

El acuerdo sobre la adicción a las redes

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)

Entre guerras y terremotos, entre riadas y tornados, el mundo recibe otra sacudida: el acuerdo alcanzado por META ante las denuncias en tribunales de 29 estados en USA por la adicción programada en sus redes sociales.

La noticia se abre paso entre otras muchas, pero corre el riesgo de quedar marginada y que no se entienda lo que supone y su alcance posterior, así como la eficacia de las propuestas.

En RTVE.es nos lo explican así en el inicio de la noticia: 

El gigante tecnológico Meta ha aceptado el pago de 16.700 millones de dólares para acabar con las demandas de 29 estados de EE.UU. que le acusaban de crear adicción en menores con sus redes sociales. Además, la compañía también adoptará medidas adicionales para proteger a niños y adolescentes de sus servicios.

La empresa que preside Mark Zuckerberg ha alcanzado este acuerdo con 52 fiscales generales de todo Estados Unidos. El pacto se ha cerrado en la segunda semana del juicio en el tribunal federal de Oakland (California) que analiza los efectos de la navegación sin límite por publicaciones, el envío de notificaciones o las recomendaciones de contenido en el bienestar de niños y adolescentes.

 

 

En primer lugar, está el hecho de la aceptación, es decir, ceder y pactar para evitar males mayores, como podría ser en su forma extrema el cierre si se declara legalmente su peligro. Muy mal lo deben haber visto en META para pagar esa friolera de 16.700 millones de dólares. También nos da cuenta de las cifras que se mueven en este negocio. Está también el daño reputacional de META que podría afectar a muchos usuarios, actuales y futuros.

Una condena supondría también un distanciamiento institucional, Las redes no están solo la vida de los usuarios, sino en muchas instituciones que se comunican con el exterior.

Pero otra cuestión es si es reparable una forma de comunicación asentada por las redes, es decir, si es posible vivir sin la adicción que generan. Esto no se trata solo de una cuestión de número de usuarios, sino de la forma de comunicación y sus efectos moldeadores de la costumbre, de los hábitos culturales.

La sociedad digital es una versión propia de la Sociedad de la Información. Determina formas específicas de pensar, interactuar y construir el mundo que nos rodea. Que los medios moldean la mente no es una novedad; ha ocurrido desde las formas orales hasta hoy pasando por todas las etapa intermedias. En la medida en que nos comunicamos nos formamos a nosotros mismos y nuestras relaciones con los demás.

La adicción debe ser pensada como una forma simultánea de aislamiento y agrupamiento. Nos envuelve en un flujo informativo que nos une a otros de forma distante. Las redes general soledad y gregarismo de forma simultánea.

Lo dice la gente que se distancia de ellas, gente que las abandona al percibir cómo le cambian la vida, se les expone a una destructiva mirada ajena y se les limitan los horizontes.

Las redes han crecido a gran velocidad, con enormes intereses económicos detrás, con enormes intereses políticos (no es casual que los que estás detrás de las grandes tecnológicas hayan buscado la sombra de Trump para cobijarse). Las redes han permitido dar forma final a la sociedad del espectáculo, con lo que modifican nuestra mirada y la percepción de cualquier acontecimiento, que debe transformarse para ser vivido. Esto vale para una visita papal o un mundial de Fútbol, un terremoto o una concentración de incendios. Los medios producen y las redes, centros de adicción, concentran las miradas. Son miradas que producen dinero.

Las polémicas estos días de los "influencers" sustituyendo a los periodistas no es más que otro indicador del cambio. Ya no interesa la noticia, sino que esta es valorada en función de las audiencias que pueda atraer. Las páginas caóticas de los medios en busca de la atención, de los más serios a los más triviales, son un claro ejemplo.

La atención exige romper con otras formas de transmisión cultural. Las rupturas generacionales son más profundas por la dificultad de comunicarse, pues se han transformado en "target groups", término del marketing, nueva disciplina reina. Hoy las dificultades de comunicación se producen en el fondo (contenidos intergeneracionales, cultura común), como en la forma (jergas generacionales). De esta forma se hace más fácil llegar a ellos y fijarlos agrupados.

El acuerdo de META con los fiscales no significa que vaya a haber una transformación real del problema. Lo hemos llamado en ocasiones como "el problema de la segunda generación". Basta con pasear un poco para comprobar que esto no es un "problema infantil", que afecta ya a familias enteras que han normalizado el teléfono móvil en sus vidas.

"Toy Story 5" no es solo una historia de dibujos animados, sino la traducción a relato de los problemas de la imaginación y de las relaciones familiares y sociales en un mundo que gira alrededor de las pantallas, un mundo cuya mirada siempre pasa a través de ellas.

La estrategia infantil empleada por los juristas contra las redes sociales entra allí por donde la sociedad es más débil. Pero esto no es solo un problema infantil, sino un problema que comienza ya desde una infancia más temprana y que tiene efectos de muchos tipos por la configuración de la mente y de las relaciones sociales.

¿Es ya una utopía el cambio? ¿Tendremos un mundo de redes ocultas, nuevos negocios de falsificación de edades para participar, aparatos trucados para no detectar el tiempo de uso, etc.)?

Hemos hecho muy poderosos a los que controlan las redes y con ellas a nosotros, cada día más dependientes. Es una dulce manipulación, cuyo primer problema es el placer que genera y su comodidad.

La información ya no informa, simplemente se consume y da forma. El consumo genera dinero y poder en muchas formas. Se ha construido todo un sistema económico y político alrededor. Veremos cómo aceptan las limitaciones los que han hecho de las redes su negocio centrados en la adicción. 

¿Resuelve el acuerdo algo? Está claro que evitar perder los posibles juicios, pero más allá no está nada claro. Puede que el mal ya esté hecho.

* "Meta pagará 16.700 millones de dólares para resolver su frente judicial en EE.UU. por crear adicción en menores" RTVE.es 26/08/2026 https://www.rtve.es/noticias/20260826/meta-pagara-millones-resolver-frente-judicial-estados-unidos-crear-adiccion-menores/17202704.shtml

martes, 30 de noviembre de 2021

La injusticia sudafricana

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Hubo que esperar hasta la quinta noticia para escuchar algo positivo. Todo "se dispara": los contagios, la inflación, las cancelaciones... "Dispararse" parece ser la respuesta de estos tiempos a los cambios rápidos, explosivos por la amplificación de la información instantánea. "Las malas noticias vuelan rápido" solía decirse y es probablemente una de esas ideas que siguen siendo válida. Lo negativo corre más deprisa que lo positivo.

En un mundo interconectado, global y vertiginoso, cualquier noticia puede acelerar procesos. La velocidad de Sudáfrica al notificar la variante Ómicron se vuelve contra ella, según su propia queja. Los sudafricanos tienen razón: haber sido tan rápidos ha hecho que las reacciones mundiales hayan sido muy rápida, aislándolos del mundo en apenas unas horas.


En RTVE.es se señalan las grandes diferencias entre continentes y cómo África es el que tiene las cifras globales más bajas, el 7% de su población. Dentro del continente, la que tiene el nivel de vacunación más elevado, sobre el 24%, es la propia Sudáfrica donde se detectó el brote de Ómicron. 

La paradoja es que Sudáfrica, cuya capacidad investigadora para secuenciar el genoma del virus ha permitido detectar esta variante ómicron, se ve ahora señalada y aislada por el resto de países, afirma Ignacio López-Goñi, microbiólogo de la Universidad de Navarra, en declaraciones en Las mañanas de RNE.

Según el análisis de las pocas muestras disponibles, añade, "no es que esta variante haya explotado en Sudáfrica, sino que probablemente se viene moviendo por el planeta desde hace bastante tiempo". Sin embargo, los sistemas de vigilancia no la detectan hasta que no hay un brote, ha explicado el experto, que considera que no tiene sentido cerrar las fronteras con los países del sur de África y castigar al país que ha hecho su trabajo y ha sido transparente con el resto del mundo.

 


La rápida detección de casos de Ómicron por casi toda Europa y Asia, parte de África, parece dar la razón a López-Goñi. Es cierto que la mayor parte de los casos están vinculados a Sudáfrica. Los afectados tienen algún vínculo de viajes con ella: de los jugadores de golf que fueron a jugar a los equipos deportivos o personas que iban a realizar turismo o negocios. Desde Sudáfrica, los contagios se ven de otra manera; pero el hecho de que la gran mayoría tengan un vínculo sudafricano de contacto directo (viajes) o indirecto (en segundo o tercer grado) ha hecho que las alertas se hayan dirigido al país y a los movimientos de idas y venidas.


Sudáfrica, por boca de sus autoridades, se queja de que la aíslen, de que sea una medida drástica e injusta. Pero esto no tiene casi nada que ver con la "justicia" sino con movimiento de pánico y de supervivencia. Los gobiernos tienden a ser rápido en estas medidas y mucho más lentos en las medidas internas, mucho más impopulares y con resistencia en grado diverso.

A la pregunta de si es justo le sigue otra importante: ¿es útil? Desgraciadamente es nuestra movilidad la que lleva los virus de un lado a otro, por lo que las limitaciones son productivas, aunque esta forma quizá no lo sea tanto si a lo que lleva es a mayor movilidad interna. Con el virus circulando socialmente a través de nuestra relaciones y contactos, con el beneplácito de los sectores afectados, es evidente que el problema se plantea con una nueva variante cuyos efectos se desconocen y, lo más importante, no sabemos hasta qué punto la protección de las vacunas actuales le frena. Ante estos problemas, la respuesta del bloqueo se ha vuelto vertiginosa. Primero se cierra y después ya se verá si tenía sentido.


La rapidez ha servido para determinar con claridad los contagiados y sus motivos de desplazamiento, ocio y negocio. Mientras el sistema para fomentar los viajes sea fingir que todo "es seguro" seguiremos teniendo un gran peligro. No se ha cambiado la mentalidad porque esto supondría merma de las ofertas. Gran parte del negocio mundial consiste en llevarnos de un sitio a otro. Todos estos viajes y actividades, estancias, etc. son foco de peligro si no se toman las medidas adecuadas y es de ellas de las que se huyen. Los franceses e ingleses, los alemanes y holandeses han estado viniendo a España porque aquí se les dejaba hacer lo que no podían hacer en su casa. Lo decían ellos mismos cuando se les preguntaba. No van a los lugares más seguros, sino a los más flexibles y permisivos. Por eso los lugares turísticos o de gran movimiento han estado teniendo cifras de contagios diferentes en muchos casos.

Es duro tener que estar siempre sin bajar la guardia, vivir en la prevención. Pero esto es una cuestión de mentalizaciones. Mientras en los telediarios los científicos y expertos nos dictan unas normas, los anuncios de las pausas nos incitan a lo contrario. Las imágenes de la "nostalgia" de besos y abrazos, de viajes, cenas, de intercambiar regalos, etc. nos impactan en la libido después de que las noticias nos hundieran con sus cifras e imágenes realistas. Tras imágenes de pinchazos, exploraciones nasales, camas de UCI ocupadas, etc. nos llegan las alegrías publicitarias, con risas, con playas soleadas, con mesas y velitas junto al mar.

Lo mejor que podemos hacer para compensar la injusticia sudafricana es enviarles millones de vacunas, mandarlas a los países que les rodean y que padecen los mismos brotes. Para ellos el aislamiento es también una forma de muerte injusta porque dependen igualmente del turismo en tiempos poco turísticos.

La mejor forma sigue siendo organizar un mundo más seguro y no seguir la táctica del avestruz, negando el peligro y jugando a una especie de "ruleta rusa", que suele ser el método habitual en todas partes.

 


* "La alerta por ómicron destapa la desigualdad en el reparto de vacunas: África solo ha vacunado al 7%" RTVE.es 29/11/2021  https://www.rtve.es/noticias/20211129/alerta-omicron-destapa-desigualdad-reparto-vacunas-africa-solo-vacunado-7/2234669.shtml

domingo, 21 de noviembre de 2021

El problema británico es también nuestro

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


Nuestro problema con el turismo sigue abierto y conforme empeora la situación europea y se fuerzan las medidas restrictivas, nos encontramos más afectados. Los problemas con los turistas se siguen produciendo.

Teníamos estos días pasados un ejemplo con lo ocurrido con turistas holandeses por Extremadura. Con uno de ellos enfermo, se les detectó a todos COVID, incluido el conductor del microbús alquilado para recorrer los pueblos. Han escapado de la cuarentena y todavía los están buscando. Solo quedó el conductor. No es el primer caso en el que se da este comportamiento.


La CNN publicó hace una semana un demoledor artículo sobre la situación y las expectativas de Reino Unido. Lo hace con ese modelo de doble titulación, un título en portada —"UK tourism is crashing. Here's why— y otro en el reportaje interior, "How the UK became the sick man of European tourism", firmado por Julia Buckley.

El artículo comienza con un tono irónico que nos introduce en el problema: 

It's a country that has just endured national fuel shortages, isolated food shortages, and its government voted this fall to dump untreated sewage onto its famous coastlines. Oh -- and it has the second highest number of Covid-19 cases in the world.

So who would want to go on vacation in the UK at the moment?

Not many, the figures show.*

 


Si en España miramos a los aeropuertos para ver qué nos traen para nuestros campos turísticos, Reino Unido se muestra en un estado similar, ya que su vida fue derivando a vender lo que tenían, la lengua, un gran negocio y las compras. Son dos importantes variantes del turismo, el educativo, y el de shopping, que dejan cada año enormes beneficios. Ambos se encuentran profundamente afectados.

Ningún partidario del Brexit pudo llegar a anticipar lo que sería aparición de la pandemia, por lo que ahora, como se indica en el inicio del reportaje, se le suman todo tipo de problemas. ¡Cómo pudo prosperar un engaño tan burdo como el Brexit! ¡Cómo pudieron hundir el futuro los viejos populistas del Reino Unido! Ni una sola de sus promesas se ha podido cumplir y el país se encuentra, además, amenazado de ruptura por el constante deseo de Escocia de salir de la unión del Reino.


El largo reportaje de Julia Buckley va diseccionando todos los problemas acumulados por las estupideces de una clase política durante una década y que ahora se revelan en toda su gloria sobre el fondo de la pandemia.

 

Industry insiders describe the UK's situation as a perfect storm: rocketing Covid rates while European neighbors were stabilizing; inconsistent travel rules; and the effects of Brexit, which are finally being felt, both within the UK and by those wishing to travel there.

Add in relatively low government spending on a tourism recovery plan, as other countries go all out to court visitors, and you're left with plummeting numbers.

"The problems facing the UK are multiple, and not just to do with Covid," says Tom Jenkins, CEO of the ETOA -- the trade association for inbound tourism to Europe.

Kurt Janson, director of the UK's Tourism Alliance, knows who he thinks is to blame. "Some of the problems are government-inflicted as well as Covid-inflicted," he says.*

 

La talla de los gobiernos se mide con problemas que se reducen; otros, en cambio, pasan a la historia por los problemas que producen. Lo del Reino Unido supera casi cualquier otro caso, con la excepción de lo sucedido con Trump y Bolsonaro, en países desarrollados.

A la locura del Brexit se le suma ahora esa especie de "¡somos británicos!", que se ha transmitido por la cultura, en el que nada puede acabar con ellos. Sin embargo, ellos son su principal enemigo, más que el virus en sí, como muestran todos los indicadores. Reino Unido está en esta situación tan grave por tratar de mantener esa flema característica, especialmente en Inglaterra, como nos indican. Los escoceses llevan mascarillas, nos cuentan, pero los ingleses apenas la usan.

BBC

Desde la perspectiva del turismo hacia Reino Unido, que es básicamente la de la CNN, el panorama no es nada bueno y sin perspectivas. Pero que la gente no quiera ir allí es un problema de ellos. En cambio, desde nuestra perspectiva, la española, el que los británicos no vengan nos complica mucho las cosas. Las cifras de contagios del Reino Unido son de las más altas de Europa, que son ahora de las más altas del mundo. Nosotros, en cambio, tenemos de las más bajas, aunque ascienden rápidamente.

Nos enfrentaremos una vez más a la cuestión de tener que elegir entre "británicos sí, británicos no". De nuevo viviremos la presión política y social de las patronales de los sectores afectados para que se rebajen las condiciones y los británicos puedan venir a nuestras costas y beber sus buenas cervezas. ¿Podemos hacer esto si son los propios británicos los que no toman medidas protectoras?


El argumento general del artículo de la CNN, como se ha señalado, es que es el gobierno con su falta de medidas el auténtico responsable de la expansión del virus allí. ¿Debemos aceptar la excepcionalidad británica, es decir, que puedan hacer lo que quieran donde quieran simplemente porque son "británicos"?

Leemos en el artículo: 

Patricia Yates, deputy CEO of Visit Britain, admits that the UK needs to improve its pandemic optics.

"The government handed back control to the people and said that we don't want to be an authoritarian government, it's up to personal choice. I think that's more in the British tradition, but I appreciate it's different to other countries," she says.

 

BBC

¡Es asombroso que la cuestión se siga planteando a estas alturas como una cuestión de "autoritarismo" o "libertad! ¿Qué significa "devolver el control a la gente" en este contexto? ¿Qué elijan morirse o contagiar a otros? No es más que una muestra de cómo tratar de evitar el desgaste político que las restricciones producen y presentarse como defensores de las libertades. Tenemos alguna de este tipo en España, donde todo se reduce a "libertad". En el fondo, no se devuelve nada, sino que no se asume la responsabilidad de estar en los gobiernos. Desde los gobiernos hay que tomar muchas veces medidas impopulares pero necesarias. En eso consiste gobernar, en hacer lo mejor para todos y no lo más popular.

El "problema británico" se acaba convirtiendo en un "problema español" por nuestra dependencia turística. Si sigue así, como es previsible, el crecimiento de nuestros contagios y el Reino Unido sigue sin tomar medidas, el problema se seguirá ampliando y complicando.


La dependencia turística es un serio problema si no se toman medidas de protección similares por toda Europa. El Brexit no es más que una parte del problema. Quizá las medidas que haya que tomar tendrán que tener en cuenta esta actitudes de diversos países ante el COVID. De no ser así, seguiremos en conflicto por los desniveles. Aumentar la vacunación para que los que vengan de fuera se sientan más tranquilos sirve de muy poco si los que llegan vienen con estas actitudes negativas que no se controlan en sus propios países.

Me siento intranquilo cuando escucho a las  patronales hablando de las perspectivas positivas cuando los indicadores van en sentido contrario.

 


* Julia Buckley "How the UK became the sick man of European tourism" CNN 13/11/2021 https://edition.cnn.com/travel/article/uk-tourism-decline-restrictions-cmd/index.html

jueves, 18 de noviembre de 2021

Temores y profecías

Joaquín Mª Aguirre (UCM)



Nos tienen asustados a todos. Entre el súper apagón y el coronavirus somos como la rodaja de mortadela entre dos trozos de pan. Esta cosa angustiosa de si llega la sexta ola y de si lo viviremos a oscuras nos tiene acongojados y está produciendo extraños efectos.

Hace unos días, la televisión nos regalaba ya con la celebración navideña en un pueblo y nos explicaba que eran los primeros del año en hacerlo, seguido a pocas horas por otro pueblo decidido a hacer lo mismo. Hay un componente de acelerar el consumo para dar salida a muchas cosas que se pueden quedar en los cajones, pero sobre todo hay un cierto temor a quedarse sin navidad con esto de las subidas de los indicadores, que ayer ya sobrepasaba los 90. Subimos ya de diez en diez y pronto lo haremos de veinte en veinte si sigue estos así.

Y el caso es que no acabo de entenderlo bien. Cuando vi a todas aquellas gentes reunidas en la plaza del pueblo para celebrar el encendido con una gran fiesta no pude dejar de hacerme una pregunta: ¿cuántos están adelantando además de la navidad el contagio? No sé si entendemos bien  las cosas. No es la Navidad lo que trae los contagios, sino las reuniones. Da igual que sean el 25 de enero, el 7 de julio o el 1 de mayo. No son las fechas, sino las reuniones. Son las medidas que se toman lo realmente eficaz, no los momentos. Es cierto, que una mayor expansión del virus aumenta las probabilidades en las reuniones, pero también lo es que con más reuniones aumenta la probabilidad de expansión del coronavirus.


En el diario ABC de hoy encontramos el siguiente titular "El miedo a las restricciones desata la fiebre por celebrar la Navidad en noviembre". Obsérvese que el "miedo" es a las "restricciones", no a los contagios. Hemos cambiado de enemigo: no percibimos un mal en el coronavirus sino en la forma de evitarlo. Esto supone un enorme retroceso, que —no lo niego— puede tener su lógica en el aburrimiento, en nuestra economía de la celebración y en la pérdida de confianza. Pero todo esto, que puede ser cierto, no sirve para evitar los contagios, sino para más bien lo contrario. Tras hace un repaso de cómo se anulan festejos en diversas partes del mundo, nos dicen en el diario:

Lo cierto es que las previsiones de no hace muchas semanas de que este año se recuperarían sin problemas las fiestas navideñas en todo el planeta se diluyen ahora en lugares donde se ha encajado la sexta ola. Así ocurre en gran parte de Europa, por ejemplo, mientras España lo observa desde el alero. Eso sí, el miedo a quedarse sin esa Navidad añorada de 2019, como ocurrió en la de 2020, ha cundido. En nuestro país, a pesar de que la incidencia acumulada y la situación hospitalaria no hacen presagiar una intensa oleada de coronavirus, algunas comunidades han empezado a ponerse serias en la exigencia del pase Covid para los locales. Y con ello sí se podrían ver de nuevo afectadas (o con nuevas limitaciones, precisa José Luis Yzuel, presidente de la Federación de Hostelería de España) los encuentros de estas fechas. Por eso se han adelantado al mes de noviembre, ratifican los hosteleros.

«No son solo comidas y cenas de empresa, son reuniones con amigos y encuentros con compañeros de trabajo, quedadas porque queremos recuperar ‘ese verse y ese tocarse’», añade el empresario maño. Estas fechas se han marcado con números rojos en el calendario para despedir 2021. «Será un buen final de año –remacha Yzuel–, con un buen nivel de reservas. Así la hostelería cicatrizará parte de las heridas de la pandemia; con medidas que nos abocaron a la ruina».*

 


Me parece muy loable que la hostelería intente salir de la ruina, pero hay muchos que intentan salir de las UCI y otros que ya no pueden salir de ningún lado. Adelantar y fomentar festejos no es la perspectiva adecuada para lo que es el problema principal, la salud de millones de personas por todo el mundo.

Por algún extraño y perverso motivo, los representantes patronales no han dejado de tener un micrófono delante para quejarse de lo suyo. Y "lo suyo" no es otra cosa que el reunir el mayor número de personas y que consuman, una descripción somera pero ajustada. Este fomento de la añoranza del abrazo, del tocarse, tiene algo de impúdico cuando lo que se está pidiendo es que se mantengan distancias de seguridad. Incluso ese incluyente "nosotros" en el que el empresario y el consumidor se funden en un abrazo verbal.


Acelerar estas situaciones antes de que lleguen las restricciones es hablar de estas como si fueran los "monzones" y nos fueran a pillar fuera de casa. Les importa un bledo la navidad y les importa un bledo la enfermedad de unos u otros. Se ofrecieron como alternativa "sana" al botellón aunque les importara poco la salud y más la competencia sin restricciones por ser ilegal.

Las restricciones tienen un sentido. No son las enemigas. El miedo a que en un ambiente social caldeado por la propia crisis no encontremos el "desahogo" de las múltiples variantes del ocio que tenemos en este país (de la cabalgata al chiringuito, del prostíbulo a la cena de empresa, etc.) parece pesar.


Aquí no habla nadie de fábricas o empresas. Es el "ocio" el que plantea los problemas. La "neoliberal" Madrid, centro de las patronales, ha decidido que mejor que restricciones (que les debe parecer muy autoritario) es hacer "cribados masivos", es decir, facilitar a la gente la reunión creando el sentido de que estás libre. Es más fácil decirlo que hacerlo, especialmente cuando la gente se dirige allí donde hay menos restricciones, no donde hay más cribados. Tal como ha ocurrido ya antes en la ciudad se generará un flujo de turismo de riesgo en el que todos aquellos que quieran y puedan podrán venir a la ciudad a hacer lo que no pueden hacer en sus países. Algunos lo llaman "liberalismo" y una "libertad".

El otro miedo, el del apagón, fomentado desde distintos medios, como comentamos hace unos días, también empuja a comprar y celebrar antes del fin del mundo y acelerar las compras y rebajas. Es una especie de "milenarismo" que presiona para gastar y disfrutar antes de ese temido apocalipsis cuya reacción emocional es lanzarse a las calles tras el paso por el supermercado.


Hay un tercero, el de la cadena de suministros. Además de restricciones y apagones, corremos el riesgo de llegar a la tienda y que no haya juguetes o papel higiénico, que nos llegue el whisky británico porque no hay relevo generacional en los camioneros o por cualquier otra cosa, que la falta de papel impida encontrar el libro que pensábamos regalar... Y así hasta agotar el muestrario de crónicas de muertes anunciadas cada día. Todas estas noticias provocan la escasez por temor a quedarse sin algo y, no lo olvidemos, el alza de los precios y la inflación galopante. Lo escaso, real o imaginario, vale más.

Veremos los resultados. Es una pena que el simple anuncio de que puede haber medidas de control suscite estas reacciones contrarias que no hacen sino que se cumpla la profecía. Hicimos bien en celebrar la Nochevieja en noviembre, dirán algunos ante unas Navidades con cifras disparadas. No acaban de entender que serán esas celebraciones las que aumenten los contagios. Tendremos papel higiénico para varios años... si es que el mundo aguanta.


 * Érika Montañés "El miedo a las restricciones desata la fiebre por celebrar la Navidad en noviembre" ABC 18/11/2021 https://www.abc.es/sociedad/abci-miedo-restricciones-desata-fiebre-celebrar-navidad-noviembre-202111172046_noticia.html

lunes, 10 de mayo de 2021

¿Qué celebramos?

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



Los medios se dedican a mostrarnos "fiestas". Lo hacen también los medios internacionales, como la CNN, que da cuenta de lo sucedido en las plazas y calles de Madrid o en las playas de Barcelona: "Many people could be seen without a mask, not respecting social distancing, and gathering in groups much larger than six -- all in violation of coronavirus restrictions that remain in place."* En los medios españoles también se recoge en su fase más visual: las fiestas y los abrazos. Por las televisiones, además de las fiestas, los viajes: media España sale de casa "a ver a la familia", recorriendo media España para abrazarse.

Pero, ¿qué es lo que se "celebra"? Una vez más nuestro mal explicado sentido del "estado de alarma" nos hace celebrar su fin, como si fuera un castigo impuesto que se nos levantara de golpe, como si hubiéramos estado castigados en un rincón y se nos dejara salir al recreo. Todo esto hará que nos llegue otro "estado de alarma" si, como es previsible tras lo visto, se vuelven a disparar los contagios.



Ver el estado de alarma como un "castigo" es un enorme error de percepción y uno previo de comunicación.  Demuestra la simpleza del pensamiento colectivo, alentado hacia una nostalgia del encuentro desde el dramatismo mediático —no te pierdas un abrazo, que no se te pase una lágrima—, pero también nos muestra la lucha política que se ha mantenido todo este tiempo.

La portada digital del ABC se centra en el jolgorio de las calles con un rotundo titular: "El caos llega a la noche tras la negativa del Gobierno a alargar el estado de alarma" (ABC 10/05/2021). La estrategia política de ofrecerse como espacio de "libertad" de Díaz Ayuso se acompaña siempre por echar las responsabilidades negativas sobre el gobierno. Se aprovecha así la restricción cuando interesa y se critica al gobierno por las consecuencias. De la misma forma de ha estado atrayendo a Madrid al "turismo extranjero de exceso" mientras se quejaban de su entrada por Barajas. Esta hipocresía le ha dado un éxito a Díaz Ayuso, convertida en paladín de las libertades, que queda muy bien reflejada en el artículo publicado en El País, firmado por Manuel Jabois y titulado "Por qué voté a Ayuso", en el que una serie de personas explican su voto, mostrando cómo la izquierda cambió su voto tradicional y el centro se pulverizó pasándose al PP:

 

En Usera, donde el PP fue el partido más votado (lo fue el PSOE en 2019), Teresa toma un refresco con su hijo y apunta, con su cambio de voto, una ruta reconocible entre otros nuevos votantes del PP de este distrito: “La pandemia nos agotó, nos dejó cansados, deprimidos. Tantas restricciones, tantos encierros, tantas muertes. Y esta mujer hizo una campaña de alegría, abrió los negocios, llenó las calles… La gente quiere un poco de felicidad”, dice esta anciana que en las anteriores elecciones autonómicas votó a la izquierda.**

 


Esas "alegrías" serían las que se vieron en Madrid, del sábado al domingo, y por las que  ABC responsabiliza al gobierno llamándolo "caos". ¿Con qué argumento se va a frenar la presencia masiva en las calles si antes se ha llamado a esto "libertad"?

La negativa del gobierno a prorrogarlo es sobre todo cálculo político, el cálculo del enorme desgaste cuando tus oponentes, en vez de remar en la dirección de la salud dicen remar hacia una "libertad" que puede llenar las UCI de nuevo.

El socialista Emiliano García Page, presidente de Castilla-La Mancha, era crítico con la decisión de dejar a las Autonomías sin referencia común: si tras el cese del estado de alarma se disparan los contagios alguien tendrá que asumir la responsabilidad.



Pero la estrategia desde La Moncloa no ha sido, una vez más, demasiado inteligente. Ahora ha dejado en bandeja la responsabilidad: si las cosas empeoran, el responsable será el gobierno central por no haber creado un instrumento para "frenar" el caos, como casi todos llaman a lo ocurrido la otra noche, anticipo de lo que seguirá ocurriendo ante la locura de que cada Autonomía tenga sus propias normas.

Una vez más, es lamentable que se entienda el "estado de alarma" como un castigo de un gobierno a los ciudadanos, tal como se sigue haciendo. Hay demasiada política en esto, cuando debería haber más sentido común y más responsabilidad individual, algo a lo que ahora apelan algunos ante el más que probable empeoramiento de las cifras, que —no lo olvidemos— representan personas. Pero la ilógica de la enfermedad —de los asintomáticos a los que se reinfectan tras las vacunas— hace esperar poco de la responsabilidad de cada uno si una parte se deja de comportar con precaución e identifica el final del estado de alarma con el fin de la prevención.



En el artículo de la CNN dedicado a las "fiestas" españolas por el cese del estado de alarma una de las entrevistadas señala:

 

"I am a bit worried, although the most vulnerable people are already vaccinated, I think we should still be careful of the cases increasing again," Natalia Pardo Lorente, a biomedical researcher at the Centre for Genomic Regulation in Barcelona, told CNN Sunday. "Even while the curfew was still active Friday, I saw large groups of people drinking in the Ciutadella and it was after 10 at night.

"Is there really a need to be gathering in groups of 100 people or more in parks? Why is it not enough to meet your close friends and that's it?" she added.*

 


Es la mirada y la pregunta de una persona responsable, que entiende que finalizar el estado de alarma no es reunirse cien (o miles) de personas para celebrar ¿qué? Lo que parece una obviedad es que de los cientos de miles de encuentros de estos días, de los viajes por toda España no va a salir una reducción de casos, sino lo contrario. El efecto explosivo del fin del estado de alarma se notará inmediatamente, en los cinco o seis días siguientes.

La suma de irresponsabilidad política de unos y otros jugando con la pandemia y los estados de alarma, la demagogia que provoca cambios de actitud y acusaciones de cara a la galería, sumado a esa parte importante de sectores que se creen inmunes o, peor, inmortales puede ser explosivo.



La retirada del estado de alarma significa que la responsabilidad pasa ahora a las Autonomías, que baja un peldaño. Ahora los políticos locales ya no podrán excusarse en que es el gobierno central quien les impone lo que ellos no quieren. Simplemente, como hemos visto, se acusará al gobierno por no haber dado herramientas para el combate.

Mal momento para un país cuando los votos se cruzan con las UCI, las libertades con las muertes. El discurso confuso sobre unos y otros siempre traerá malos resultados. Decir a la gente lo que quiere escuchar es siempre fácil y rentable, pero es ahí donde se demuestra la talla de los políticos. La demagogia está en manos de cualquiera. ¿Hay algo que celebrar con el fin del estado de alarma? No que yo sepa. Y celebrarlo con aquello que nos llevó a tener que declararlo es todavía más irracional. Pero ¿quién va encontrar algo de racionalidad en todo esto a estas alturas?

Deberíamos dejar alguna celebración para cuando desaparezca el coronavirus.

 

 

* Al Goodman y Duarte Mendonça "Hundreds party in Spain as coronavirus curfew ends in most of the country" CNN 9/05/2021 https://edition.cnn.com/2021/05/09/europe/spain-covid-curfew-party-intl-scli/index.html

** Manuel Jabois "Por qué voté a Ayuso" El País 9/05/2021 https://elpais.com/espana/elecciones-madrid/2021-05-09/por-que-vote-a-ayuso.html





lunes, 29 de marzo de 2021

Palabras mayores

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



De nuevo, el auge de la fiesta nos pone en nuestro sitio, en la necesidad del ocio como motor del desarrollo. Con la llegada del "puente" de San José y la llegada de la Semana Santa no encontramos de nuevo en el escenario repetitivo, al más de lo mismo informativo solo que cambiando la numeración. ¡Vamos a por la "cuarta ola"! Y a nadie le extraña... y luego vendrán la "quinta", la "sexta"... y las que hagan falta.

Todavía es posible escuchar a irresponsables en los programas informativos decir cosas como que "no hay evidencia de conexión entre los contagios y los lugares de ocio" y similares., una cantinela negacionista y estúpida, aunque sea una redundancia.

De nuevo los medios nos dan la de cal y la de arena, nos hablan del repunte de los contagios mientras nos muestran imágenes idílicas de paraísos playeros en los que nadie se contagia porque, como respondía hoy un señor, "te contagias pero no sabes dónde". ¡Claro que lo sabes! Pero a nadie le gusta que le llamen tonto cuando lo cuente.

La televisión esta misma mañana, la televisión nos contaba que aunque tú no sepas dónde lo has cogido, lo cierto es que sí sabes dónde lo has llevado: a tu casa, contagiando a la familia porque en casa solo se está seguro y los que viven allí se han molestado en tomar precauciones fuera.  Lo que no se previene fuera, se transmite después a los de dentro.



Creo que, por primera vez, la nueva ministra de Sanidad se refirió a las Navidades pasadas hablando de un "error". Es un gran avance, desde luego. Hasta el momento, todos habían hecho lo "correcto", aunque los efectos fueran catastróficos. El "¡salvemos las navidades!" ha sido catastrófico, no hay la más mínima duda. Al menos ha servido para que se reconozca que este modelo nos condena a esta cosa tan rara que tenemos hoy: el confinamiento autonómico perimetral y las llegadas de turismo internacional a ciertas zonas.

Hace algunas semanas decíamos que la gente estaba preguntándose por esto y no lo entendía. Sin embargo, con el plan en marcha se nos muestra su lógica profunda, el plan de base. A diferencia de otras ocasiones, esta vez hubo un cierto consenso, con Madrid como pieza discordante, en las actitudes de las Autonomías. Esta vez había acuerdo en las restricciones y en el cierre perimetral.

Los casos van de nuevo al alza, si bien a otro ritmo. El esfuerzo de control realizado en el periodo post navideño dio un efímero buen resultado y marcó las pautas para este. La idea es que cada uno mantenga su población dentro y se organice internamente, de ahí el cierre perimetral, dejando al turismo exterior las zonas que están diseñadas para ello, en especial las insulares. Se trata de evitar contagios, sí, pero sobre todo de evitar la fuga de la zona propia realizando el gasto salvador en la ajena. Por este motivo, los canales televisivos autonómicos aumentan la información sobre las posibilidades del turismo local. Todo queda en casa, los virus y el dinero, que reactiva la economía local. 

Pero —de nuevo— es más fácil diseñar el mundo sobre el papel que controlar la realidad y esta es tozuda porque saltarse las medidas de seguridad parece ser el nuevo aliciente contra el aburrimiento pandémico.



Es indudable que si se siguieran estrictamente las reglas, muchos negocios se mantendrían funcionando con regularidad. Los mismos sectores que se quejan, tienen muchos miembros que incumplen las reglas, para desesperación de los que las cumplen. Los bares intentaron aplicar las normas inicialmente, pero se enfrentaban a las disputas con los clientes incumplidores —el cliente siempre tiene razón— y, lo que es peor, estos se iban a la competencia laxa, es decir, allí donde les dejaban hacer lo que les daba la gana. 

Es demasiado tiempo para muchas cosas. Hemos ido evolucionando desde aquellos primeros días de balcones y aplausos. No son muchas las cosas que se han solucionado desde entonces. La esperanza de aguantar un poco más y que llegaría la vacuna liberadora se mostró errónea entonces (por desconocimiento) y ahora (por conocimiento). La pena es no aprovechar este desastre para cambiar lo que estaba mal, no quitarnos de encima este modelo dependiente y débil que es pan para hoy y hambre para mañana. En vez reajustar y equilibrar nuestro sistema laboral y económico, seguimos con más de lo mismo y además lo reivindicamos como "nuestra cultura". Por favor, ¡poesía no!

Apenas va dinero a la Ciencia, a la Educación, al sector industrial... Todo se lo va a tragar un modelo que sigue pensando que el mundo nos va a enviar cada año 80 millones de turistas a tostarse a las playas masivas o a las calas selectas, que van a llenar nuestros chiringuitos, bares y restaurantes, comprar suvenires y demás. El mundo ha cambiado y exige nuevos horizontes, pero cuesta cambiar los viejos modelos, a los que se sigue incorporando a los jóvenes porque no hay muchos más. Esto o la emigración, que es lo que hacen los mejor preparados, de la sanidad a la ingeniería.

Es una lástima no aprender de los errores y quedarnos en el lugar que nos obligará a competir a la baja con otros países al borde de la catástrofe para recuperarse. Habrá que esperar a que se recuperen los ricos para que les apetezca venir a descansar entre nosotros.



Permítanme recuperar en su totalidad esta joya periodística, del 10 de marzo del año pasado, producida por los informativos Tele5, con el titular "A la Semana Santa vendrán a priori personas sanas", firmado por Gonzalo Barquilla:


La Semana Santa no corre peligro... por ahora. Pese a que los eventos deportivos en España se celebrarán a puerta cerrada, por ejemplo, “no hay contraindicación” de que se celebre la histórica fiesta andaluza. Es lo que confirma a Informativos Telecinco Inmaculada Salcedo, coordinadora del grupo de seguimiento del coronavirus en Andalucía, que se destapa con una rotunda afirmación que deja perplejo. “A priori, vendrá gente sana de Andalucía y de España. Sí recomiendo que las personas que estén con un catarro o un cuadro viral de vía respiratoria alta no acudan a las celebraciones y a las masas, porque no se van a encontrar bien. No sería lo más adecuado”, comenta.

No dejan de sorprender estas palabras cuando hablamos de un evento cultural de fama mundial. Pero Salcedo -bien es cierto que como ocurre en toda Andalucía-, se agarra a las recomendaciones del Ministerio de Sanidad. Y cierto es que nadie ha pedido la suspensión de la celebración, hasta el momento. La Semana Santa tendrá lugar del 5 al 12 de abril. 

Los expertos advierten que las aglomeraciones, dado el nivel de contagios en el que se encuentra España, no son nada recomendables, pero es cierto que acabar con la Semana Santa son palabras mayores en todos los sentidos, tanto por el impacto económico como por el daño social. Muchos son los que llevan todo el año esperando ese momento.

Otros eventos, sin embargo, ya se han visto impactados por el coronavirus. La liga de fútbol en España -al igual que en Italia- se celebrará a puerta cerrada. Sobre esta doble vara de medir se pronuncia Salcedo. “No es contradictorio. El domingo se celebró la manifestación de la Mujer Trabajadora con normalidad. La situación en los eventos deportivos es diferente porque vienen equipos italianos (Atalanta y Nápoles, entre otros) acompañados por muchos aficionados que vienen de zonas de alto riesgo. No podemos arriesgarnos a meter en nuestra comunidad autónoma a tantas personas que provienen de estas zonas”, señala.

De hecho, y ante la situación de riesgo, los organizadores de este evento cultural ya toman decisiones por voluntad propia. “Me consta que las cofradías ya han tomado medidas extraordinarias y además me parecen muy acertadas. Se tendrá especial atención a las prácticas que son consideradas de riesgo como saludarse, los besamanos y besapiés, entre otras.*



Si dejaba perplejos entonces, ahora el texto nos deja sumidos en la post-perplejidad. No aprendemos nada. Solo vemos lo que nos interesa. En esta pieza periodística se reflejan, hace un año, los autoengaños y las excusas para seguir haciendo, contra todas las evidencias, lo que nos da la real gana o lo que nos interesa mantener negándolo todo. ¡Cuántas "palabras mayores" han tenido que quedarse en silencio ante el peligro, las muertes, los ingresos en UCI, etc.! Pero dejar de hacer ciertas cosas, decimos, son "palabras mayores".



* Gonzalo Barquilla "A la Semana Santa vendrán a priori personas sanas" Telecinco 10/03/2020 https://www.telecinco.es/informativos/salud/coronavirus-semana-santa-be5ma_18_2912445166.html