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miércoles, 26 de enero de 2022

Existió el 25 de enero, un grito joven

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)


La portada del diario estatal Ahram Online, cabeza de la información oficial, nos ofrece un gran titular, "Egypt experiencing coldest weather in ten years: Experts". ¿Irónico? Sí, en muchos sentidos, los 25 de enero son cada vez más fríos en un gélido invierno solo iluminado por la sonrisa del presidente desde todos los rincones del país, despacho y viviendas de gente que necesita tenerlo colgado en su paredes, no vayan a sospechar. Egipto es una gigantesca galería fotográfica dedicada a reproducir la imagen del presidente. En todos los tamaños, desde calles y avenidas, él está allí.

Pocos recuerdan que el 25 de enero de 2011 Egipto salió a las calles a decir basta. Al menos, una parte importante del país, la parte joven, la parte aburrida de un régimen, el de Hosni Mubarak, al que habían aprendido a temer y a hacer chistes sobre él por partes iguales. Era el "Día de la Policía", tremenda jugarreta del destino del calendario: la Revolución contra la represión del régimen el mismo día en que se celebraba su principal institución represora. Quizá era lo justo entonces. Ahora solo queda el recuerdo policial. Es toda una lección de vida a la egipcia.

Repaso al final del día las portadas digitales de algunas de las ediciones internacionales más relevantes y allí solo existe hueco para el presidente, para Mohamed Salah, para algún que otro ministro y algo del inagotable problema de la presa del sur.

Lo de todos los días, propaganda y más propaganda. El presidente mostrando su sonrisa y su voluntad de que todo lo que se haga en el país sea para bien, aunque no se explica cómo. El presidente, como militar que es, da órdenes precisas, pero sus recambiables subalternos son cambiados cuando la tozuda realidad muestra resistencia. Entonces simplemente se cambia de ministro. El presidente está por encima de todo, auténticamente faraónico. Para los egipcios es una imagen benevolente que les desea lo mejor, que mantiene el orden evitando el caso (acabar como Siria o Libia), por lo que todos deben darle las gracias cada día.

Siempre nos quedarán los titulares, papel que los egipcios usarán para quemar en el frío invierno que ataca la zona, su particular anomalía en un mundo normalizado por la voluntad presidencial. Es el presidente que cuando ellos dijeron que tenían hambre les explicó contundentemente que él había sobrevivido con solo agua en el frigorífico. Eso es sensibilidad social. Alguien me dijo hace  muchos años que en Egipto, al final, la culpa la tiene siempre el pueblo. Será la voluntad de Dios, piensan algunos.

Controlando casi toda la economía del país a través de negocios y chanchullos, las élites militares no podían permitirse una revolución anti militar. Con la excepción del efímero Morsi, todos los presidentes egipcios han sido militares y han visto el poder como una cuestión interna. Eso que llaman el "estado" es la mayor agencia de colocaciones del país, dividiéndolo en dos, los que están dentro y los que están fuera. Dentro se sobrevive y, si se juega bien la baza, se puede uno hacer hasta rico; fuera no queda nada que hacer. Militares y funcionarios son los grandes activos del poder, un ejército en el que de vez en cuando hay que hacer purgas para evitar que se les infiltren islamistas o personas con tendencias diferentes a las que el poder admite.

En estos tres últimos años se ha desmontado toda la prensa, convertida en un coro de musical para mayor gloria de los solistas, el gobierno y, sobre todo, el presidente, que ha dejado pulverizados los records anteriores de culto a la personalidad. No creo que existan muchos puntos a los que los egipcios puedan mirar sin encontrarse con la mirada del presidente.

El nuevo régimen creó su propio mito: el pueblo se levantó justamente el 25 de enero de 2011 y la revolución fue arrebatada por los enemigos de Egipto, que querían destruirlo; pero el pueblo salió a la calle a pedir a los militares que tomaran el poder dando un "golpe de timón". Al-Sisi, ministro de Defensa, le pidió al presidente que hiciera caso al pueblo, pero este no quiso marcharse y sus milicias se levantaron en armas contra el pueblo. Al-Sisi, siguiendo los mandatos del pueblo, reprimió con violencia toda resistencia islamista o de cualquier otro orden.  El obediente mariscal prometió que no sería presidente, que no habría más militares en el poder, y que solo se necesitaba un periodo de tranquilidad militar para que regresara el paraíso a Egipto. Pero un día, en sueños, se la apareció el piadoso Sadat y le dijo que era su responsabilidad histórica tomar en sus manos las riendas del país, que era voluntad divina la cuestión. Y Abdel Fattah al-Sisi, obediente a Dios y a sus jerarquías militares celestiales, aceptó cargar sobre sus hombros la responsabilidad de guiar al rebaño por el buen camino. Lo demás es la historia de la humilde aceptación del destino y la voluntad de Dios por parte de otro hombre piadoso.


Es un simulacro de democracia en la que se encarceló a cualquiera que se intentará presentar como candidato a la presidencia. Lo intentaron varios militares y se les acusó a uno de intentar "separa al pueblo del Ejército", que deben ser "una sola mano", como señala el dicho. A otro, estando en la reserva, se le militarizó de nuevo y se le consideró en "desobediencia" por presentarse si permiso. Entre los civiles demócratas está el caso del "dedo díscolo" del candidato Khaled Alí, por el que fue detenido y juzgado porque algunos percibían un dedo demasiado expresivo que había sido registrado por un vídeo que fue aportado por la fiscalía. La historia se puede recordar en la entrada titulada "Delicias electorales", del 8 de enero de 2018. Tuvieron que improvisar un candidato de "oposición" porque los habían encarcelado a todos. Había que cubrir las apariencias de aquella farsa electoral.

Donald Trump, un amigo, llamó a al-Sisi "su dictador favorito", mostrando lo que mejor entendía de la política, los intereses. En Egipto se manifestaron contra Obama y su secretaria de estado, Hillary Clinton. Las instituciones internacionales de derechos, de prensa, feminismo, etc. sitúan al Egipto de al-Sisi  en posiciones muy bajas, situando falta de respeto por casi cualquier derecho. Los activistas suman condenas, se van al extranjero o desaparecen. Muchos dirigentes evitan las fotos con el presidente egipcio. Las relaciones se mantienen, pero poco más. Los negocios son más importantes que los derechos humanos.

Ayer, 25 de enero, te volvían a la mente muchas de estas historias, entre lo trágico del pueblo y lo bufo del poder, siempre represivo. Hay un fatalismo de la obediencia, un sentimiento en muchos de que salir es imposible; es una tristeza que ha ido calando hondo ante la oportunidad perdida de aquella respuesta de los "jóvenes", porque así fue percibida, como un grito joven contra una situación vieja y aceptada, contra una lucha polarizada entre dos formas de autoritarismo, el militar y el islamista. Pero hay una generación desengañada, exiliada porque no ve la posibilidad de que sus sueños democráticos y de progreso tomen forma en su tierra.

La historia egipcia de estos años es la de una enorme represión, una historia de desapariciones, de encarcelamientos continuos, de casos como el del estudiante italiano secuestrado, torturado y asesinado porque la inepta Policía pensó que por hacer una tesis sobre los sindicatos egipcios ya era un espía o un terrorista. Su cadáver fue abandonado al borde de una carretera, junto al desierto. Todavía sigue el gobierno egipcio cubriendo el rastro de los asesinos identificados por la Justicia italiana. 


No podemos olvidar a Shaimaa El-Sabbagh, la mártir de las flores, cuyo único delito para ser disparada en plena calle fue llevar una corona de flores. El régimen dijo, como siempre, que la habían matado sus propios compañeros, hasta que la evidencia de un vídeo mostrando al asesino uniformado, dejó todo claro. Lo juzgaron y al año le revisaron la condena para que saliera. Es la forma de proceder del régimen para poder sobrevivir, asegurar que los asesinos y torturadores siempre saldrán impunes hagan lo que hagan en la represión. Ambos crímenes sucedieron en la proximidad del 25 de enero. Hoy, si alguien ha salido a la calle, nadie da cuenta de ello. Solo Egytian Streets, con todo cuidado, se ha atrevido a mencionar la Revolución del 25 de enero de 2011, como un recuerdo, como algo que ocurrió en la infancia.


Frente a los sueños, el sueño eterno; frente a las ilusiones, el fatalismo. Los que se enfrentaron a las tanquetas, a las violaciones colectivas y a los "exámenes de virginidad" de los militar, a los camellos y camelleros que les lanzaron, a las difamaciones acusándolos de trabajar para potencias extranjeras... a los que sobrevivieron a tanta infamia no es fácil recordar un tiempo que parece perderse en la noche. Pero aquel tiempo existió, los sueños fueron reales. Por más que el "Día de la Policía" intente borrar el Día de la Revolución de los jóvenes, el día en que cristianos y musulmanes entrelazaban sus manos y vigilaban mientras los otros rezaban, el día en que los que no rezaban no temía por sus vidas... ese día existió.

Existe una enorme injusticia cuando se juzga hoy la Primavera Árabe como un fracaso que trajo guerras civiles y violencia. Fue precisamente la resistencia de los dictadores y de los islamistas a una sociedad democrática la que generó el caos. No se puede culpar a la gente por querer ser libre. Eso se vio perfectamente en Egipto, cómo se fue llevando a un extremo polarizado, ignorando el deseo de libertad y convivencia de aquel espíritu revolucionario que deseaba justicia, futuro, oportunidades, progreso y paz, tener el destino en sus manos y no en las del dictador de turno.

Desaparecido de las portadas, seguro que está en el recuerdo de muchos egipcios que siguen soñando. Los sueños deben seguir para que algún día haya algo más que una fantasía. 



sábado, 20 de junio de 2020

Ultimátum italiano a Egipto

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Si el gobierno egipcio quería que se olvidara el caso de Giulio Regeni, ha conseguido exactamente lo contrario. En plena crisis del coronavirus, haciendo promesas de prontas vacunas y sin poder contener los casos crecientes, el régimen se enfrenta a dos nuevos casos que arruinan sus pretensiones de cultivo de la imagen del sistema y de su cabeza, Abdel Fattah al-Sisi. Son los riesgos de la personalización del régimen y del cultivo de la imagen del líder.
Con la muerte por suicidio de Sarah Hegazy, cuyos ecos siguen creciendo revelando la homofobia del sistema que hemos visto, y la muerte por torturas del estudiante doctoral italiano Giulio Regeni, el régimen se encuentra en una importante crisis precisamente cuando más necesita de una proyección interior para calmar la situación y de una proyección exterior para utilizarla internamente como aceptación. Esto es esencial para el régimen cuyos discursos nacionalistas y de liderazgo mundial grandilocuentes se enfrentan a bofetadas de realidad como la crisis de las islas de Siran y Tanafir que dejaron en evidencia su sumisión a quien paga muchas de sus facturas, Arabia Saudí, algo que no gusta precisamente a los egipcios cuyas relaciones con los ricos saudíes no acaban precisamente de hermanos.


Esta vez es el asesinato de Giulio Regeni el que vuelve a comprometer al gobierno egipcio. Desde que se produjo, Egipto ha jugado con la justicia italiana y con la familia de Regeni, además de con todas las instituciones que han condenado el crimen de estado y exigido su aclaración.
En realidad, la aclaración de facto la ha dado el régimen con sus múltiples chapuzas y, sobre todo, al negarse a dar las informaciones que se le solicitaban cerrando el círculo sobre los oficiales egipcios que han ido quedando como los responsables del secuestro, tortura, asesinato y abandono en mitad de una carretera junto al desierto.
El régimen se mostró culpable cuando empezó, como hace en otras ocasiones, a fabricar historias que le funcionan internamente por el respaldo de la fuerza, pero que externamente causan sonrojo. En el espacio interior, el régimen no tiene que esforzarse mucho al inventar su historia, algo en lo que no se molesta en muchas ocasiones. Si alguien desaparece, le basta encogerse de hombros y decir que se habrá ido. Si reaparece su cadáver, con decir que frecuentaba malas compañías tiene bastante. Pero en el exterior, esto no funciona. Las campañas denunciando las violaciones de los derechos humanos son constantes por parte de las instituciones, públicas o privadas. Si los medios lo recogen, se manda una carta acusando al medio y al periodista —al que se amenaza de expulsión o se le expulsa directamente— junto con una pequeña lección gratuita sobre cómo se debe aceptar como verdad lo que las autoridades digan.

El caso Regeni es el mayor error de cálculo del régimen. Un estudiante italiano que realiza su tesis en Reino Unido es enviado por su directora a hacer su trabajo de investigación sobre los sindicatos tras la Primavera Árabe a Egipto. Va a ser tutelado por otra profesora de la Universidad Americana de El Cairo. Un día, tras haberse entrevistado con el jefe del Sindicato de Vendedores (que está grabando la entrevista para la Policía), Regeni desaparece, siendo una estación de Metro. El secuestro se produce el 25 de enero de 2016, día del aniversario del levantamiento egipcio en Tahrir. Antes las presiones italianas, después de decir las autoridades que no saben nada, el cadáver aparece abandonado junto a una carretera. Desde ahí, las explicaciones egipcias empiezan a ser aberraciones: se intenta hacer creer que es homosexual y que habrá sido asesinado por algún acompañante, una historia que suele funcionar internamente cuando se amenaza a las familias para que dejen de investigar; después aparecerán los documentos de Regeni al matar la Policía a cinco delincuentes y decir que se han encontrado entre sus pertenencias. La autopsia obvia los rastro de tortura, que son la firma de los Servicios de Seguridad del régimen. La paciencia internacional empieza a agotarse y las manifestaciones con la exigencia de justicia se suceden. Entonces comienza el obstruccionismo, el más descarado desprecio hacia todos. Los egipcios se esconden argucias legales, entregas de miles de documentos absurdos y los silencios constantes.



Es interesante compararlo con el caso de Jamal Khashoggi para comprender que hasta el régimen saudí tuvo que encontrar una forma de reconocimiento del crimen, encontrar culpables con los que calmar las presiones internacionales y proceder a un cierto lavado de imagen, si es que esto es posible. Estaba en juego el futuro del Príncipe Bin Salman, el designado heredero. No se mueve una brizna de hierba sin su consentimiento, como afirmaban todos. La necesidad de protegerlo hizo que se llevaran por delante a unos cuantos sacrificados a mayor gloria de su soberano.
Las diferencias y las similitudes muestran un mal de fondo, la captación de este comportamiento, de esta forma criminal de "resolver" problemas. En un mundo global y de relaciones diplomáticas, este tipo de crímenes no suelen estar bien vistos. El control de los medios en el interior de los países, más el miedo al poder, parece darles cierta tranquilidad ante los críticos, pero exteriormente los medios de comunicación presionan a sus gobiernos para pedir cuentas o, al menos, que no se finja normalidad o cordialidad. El control de los medios es lo que permite a Al-Sisi presentarlo como un paladín internacional, valorado y querido por todos, algo muy lejos de la realidad.
En Mada Masr, con el titular "Italian FM sends letter to Shoukry requesting legal residences of 5 Egyptian security officials to start Regeni trial in absentia" se nos informa del fin del aburrimiento italiano. Tienen toda la información para procesar a los que se considera responsables del asesinato, pero necesitan las direcciones para notificarles que serán juzgado in absentia:

Italian Minister of Foreign Affairs Luigi Di Maio sent a letter to Foreign Minister Sameh Shoukry on Wednesday to request the legal residences of five Egyptian security officials suspected of involvement in the 2016 murder of doctoral student Giulio Regeni in order to inform them of their indictment, according to La Repubblica.
“The lack of a response from Egyptian judicial authorities to the requests of the Italian public prosecutor’s office represents a serious impediment to reaching the truth in Giulio Regeni’s death,” Di Maio writes in the letter, adding that the requests for legal residences were initially sent in May 2019.
In order to proceed with a trial in absentia, Italian law requires that defendants be notified of their indictment.*
  




Este requisito legal, la notificación del juicio a los interesados para poder comenzar el proceso si no responden en plazo o si no se presentan, es una vuelta de tuerca para el gobierno egipcio que queda en evidencia ante la falta de respuesta y ayuda. No es casual, pues, que se incorpore en la solicitud anterior, la de mayo de 2019, más de un año en el nuevo requerimiento.
La cuestión por parte del gobierno egipcio ya la hemos explicado anteriormente. La represión es parte esencial del régimen y esta solo puede funcionar sobre la impunidad, una especie de pacto en el que se establece que quienes hagan el trabajo sucio no serán entregados o serán liberados (como en el caso del asesinato en plena calle de Shaimaa al-Sabbagh, siendo recortada su condena en juicio más discreto).
Los egipcios tienen que aceptarla como parte esencial de su vida y borrar de sus mentes lo que supone. La otra opción es considerarla como parte esencial de su propia supervivencia estigmatizando a todos aquellos a los que el régimen señala como "peligrosos", ya sean los islamistas o el Estado Islámico o la oposición democrática laica, un abanico amplio de posiciones y de individualidades.
El caso Regeni es un desafío internacional que vale muchos millones, como se ha podido comprobar por la cuestión de la compra de material militar y los dos buques.


Creo que es de interés la transcripción que se hace en Mada Masr de la sesión de control realizada al primer ministro Conte sobre el caso de Regeni. Permite comprobar que los italianos están dispuestos a seguir adelante pese a los intentos egipcios de enterrar el asunto. Es más, el hecho de que Egipto considere que se puede ocultar el escándalo Regeni mediante compras millonarias dice mucho de su forma de entender la política y el valor de la vida humana, que es precisamente lo que está en el fondo de la cuestión.


Conte appeared before the Italian parliamentary commission of inquiry into the murder of Regeni last night, where he was interrogated for two hours about the investigation into the researcher’s death.
The commission was established in April 2019 in order to move the stalled investigation forward but has no legal power over Conte. Nonetheless, Italian lawmakers asked the prime minister on Thursday a variety of questions, challenging the steps he has taken as the head of government to resolve the case.
“The Egyptian judiciary hasn’t provided an answer to the note that the Rome prosecution sent over a year ago. As such, not only was it impossible for the Italian judiciary to interrogate those individuals who were found to be responsible for the homicide, torture and kidnapping of Giulio Regeni, but it was also impossible to attend their interrogations in front of the Egyptian judiciary. What diplomatic action has taken place to make sure that not all of this relies on the bilateral relations between Italy and Egypt?” MP Ricardo Magi asked Conte.
Conte responded, by saying that relations between the two countries were not being developed to their full potential because of the Regeni issue. However, the commission also pushed back on this notion.
“In what areas are relations between the two countries not developing to their full potential?” Democratic Party MP Lia Quartapelle asked the prime minister. “Eni found one of the largest energy deposits in the region in Egypt. Tourism isn’t decreasing. At the start of your presidency, Italy was ranked 42nd in the provision of arms to Egypt. In 2018, we moved up to tenth in the volume of arms trade. And in 2019, we became the largest supplier of arms to Egypt.”
According to the French newspaper La Tribune, the Italian-Egyptian arms deal comes in the context of Italy and Germany increasing their arms exports to Egypt as France has decreased its arms sales following French President Emmanuel Macron criticism of Egypt’s human rights record during his first visit to Cairo in January 2019. Between 2014 and 2018, France was the largest arms exporter to Egypt, accounting for 37 percent of sales, according to the Stockholm International Peace Research Institute.
MP Erasmo Palazotto, the president of the commission, concluded the hearing by saying that it is necessary for Italy to have a goal, which is currently absent, in its plan to push for truth for Regeni. “We will come back for further interrogations to see if dialogue with Egypt is bringing results or not,” Palazotto said, stressing that continued dialogue with Egypt is preferable to cutting diplomatic ties.*

Creo que el desprecio por la vida humana que demostraron los asesinos de Giulio Regeni y el desprecio por las relaciones entre países es fruto de la soberbia del propio régimen, en donde cualquiera puede desaparecer con un chasquido de dedos. Donde cualquiera puede ser detenido y pasar años a la espera de juicio.
La defensa del caso Regeni debe servir para poner el foco en los múltiples casos que se producen con total impunidad, como es lo ocurrido con Shaimaa al-Sabbagh o destrozando la vida de Sarah Hegazy.
Poco esperaban los egipcios que la Primavera de 2011 fuera a acabar en esta forma sangrienta en la que se trata de desalojar de las mentes de todos la idea de un sistema democrático auténtico y no de una farsa diseñada desde el propio gobierno para perpetuarse. Lo grave es que muchos son felices con esto, miran hacia otro lado y dan gracias al cielo por haberles enviado al gobernante perfecto para el pueblo perfecto. Ahora están pagando tanta perfección.
La Stampa italiana ha titulado que el caso Regeni pone en juego la "soberanía nacional". Las cosas están claras y esperemos que lo sigan estando, al menos en Italia. Lo del régimen egipcio es otra cosa.


* "Italian FM sends letter to Shoukry requesting legal residences of 5 Egyptian security officials to start Regeni trial in absentia" Mada Masr 19/06/2020 https://madamasr.com/en/2020/06/19/feature/politics/italian-fm-sends-letter-to-shoukry-requesting-legal-residences-of-5-egyptian-security-officials-to-start-regeni-trial-in-absentia/

domingo, 14 de junio de 2020

El pobre Regeni o el caso incómodo

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Hace apenas unas horas que el primer ministro italiano Paolo Conte y algunos de sus ministros declaraban en los tribunales. Se trataba de establecer si la tardanza en el cierre de una de las ciudades de la Lombardía no había sido cerrada por el coronavirus como ya lo habían sido otras por las presiones de la patronal de la industria sobre los políticos locales, lo que provocó un número elevado de muertes. La cuestión la tratamos aquí hace ya algunas semanas. 
Italia se preguntaba quién decide en la sombra sobre la vida y la muerte de los ciudadanos, es decir, hasta qué punto son las fuerzas económicas las que mueven los hilos en la sombra, desde sus bien aireados y cómodos despachos, descolgando el teléfono para decir a los políticos lo que tienen que hacer. No es el único sitio en el que esto ocurre, pero sí uno de los que tienen el mérito de haber llevado hasta los jueces a un presidente de gobierno a dar explicaciones.


Pasadas unas pocas horas, estalla otro caso: la venta a Egipto de dos buques italianos para su armada. Italia tiene limitados moralmente sus movimientos con Egipto por el caso de Giulio Regeni, el estudiante de doctorado secuestrado, torturado, asesinado y arrojado su cuerpo al desierto.
¿Todavía no ha aprendido Italia, Occidente mismo, a tratar con los crímenes de estado de los países autoritarios? ¿No se ha comprendido todavía la táctica burlesca empleada en su momento por Sadam Hussein, recientemente por los saudíes con el asesinato mediante torturas del periodista Jamal Khashoggi y practicada por el autoritario régimen egipcio de al-Sisi?


En The North Africa Journal de hace dos días podíamos leer:

Italy has given a green light to the sale of two warships to Egypt, news media reported on Friday, despite tense relations between the two countries over the unresolved 2016 murder of an Italian student in Cairo. The $1.2 billion sale of the frigates to Egypt has drawn sharp rebukes from the family of Giulio Regeni, a 28-year-old Cambridge University doctoral researcher who disappeared in Cairo in January 2016. “This government has betrayed us,” Regeni’s parents, Paola and Claudio, were quoted as telling La Repubblica this week. “The limit has been reached, we will no longer allow the government to make fun of us.”  In a gruesome still unsolved case, Regeni’s body was found bearing extensive signs of torture. The case strained the traditionally close relations between Cairo and Rome, which accused Egypt of insufficient cooperation in the investigation.
Prime Minister Giuseppe Conte sought to defend the government’s decision to sell the warships, built by Italian shipbuilder Fincantieri.  “I have always put Giulio Regeni at the centre of my requests and it will always be so,” Conte was quoted as saying by La Repubblica on Friday. Sources within the government cited by the paper justified the decision as a “commercial operation that has nothing to do with the search for the truth about the death of Giulio Regeni”. Keeping the channels open was the best way to expect cooperation in the ongoing investigation into Regeni’s death from Egypt, the sources said. The deal awaits a final procedural step, a signoff from the foreign ministry office that authorises the sale and export of arms, La Repubblica said.*



"Burlados", "engañados", que se han reído de ellos... Esos son los sentimientos de la familia Regeni y de muchos italianos que les acompañan en su dolor y ahora en su vergüenza.
No se acaba de comprender cómo no entienden la estrategia del gobierno egipcio. Quizá sí la han entendido, pero han antepuesto —una vez más— los intereses comerciales y políticos ante la justicia y la defensa de un ciudadano secuestrado, torturado y asesinado por las fuerzas de seguridad egipcias, como saben ya desde hace mucho tiempo gracias a las incontables meteduras de pata de los responsables al tratar de ofrecer absurdas y falsas explicaciones a los sucedido. El gobierno egipcio se ha reído en la cara de la administración italiana, de los jueces y fiscales que han intervenido en el caso y que aceptaron las promesas de colaboración.

27/04/2020
Durante estos años hemos dado información sobre el caso Regeni porque muestra la forma de actuación de un gobierno autoritario que no tiene ningún tipo de reparo en fabricar un traje fantasioso para que sea aceptado exteriormente. El régimen egipcio ha falsificado todo, hasta su acceso al poder que no puede ser calificado como "golpe" —si un medio extranjero lo hace, es inmediatamente reconvenido antes por el ministerio de Exteriores, hoy por la didáctica oficina de control de la Prensa—, es el "no-coup", la idealización de la voluntad popular, donde las matanzas callejeras se realizan porque las "pide el pueblo", en afortunada frase del presidente.
La táctica egipcia —hace mucho tiempo que lo señalamos— es la del aburrimiento. Sabe que al contrario de lo que ocurre en Egipto donde los militares se eternizan en la presidencia, en los países democráticos los gobiernos se suceden y a los que llegan no les gusta encontrarse con problemas heredados. Y Giulio Regeni se ha convertido ya en un problema heredado, un caso que los anteriores no han resuelto y que, en cambio, te condiciona en tus acciones. ¿Por qué no hacer lo mismo que los otros? ¿Por qué no pasar de Regeni y hacer caso a los que dicen que ya ha transcurrido mucho tiempo y que nada une más que unas buenas ventas de material militar?

En Il Manifesto, el periódico italiano para el que Giulio Regeni escribía con pseudónimo (quizá el origen de sus problemas) sobre Egipto, Chiara Cruciati titula hoy "L’insostenibile shopping dell’Egitto: povero ma terzo importatore d’armi al mondo". Sí, pero no es de extrañar. La compra de armas tiene una doble función en los regímenes autoritarios, fortalecen al Ejército, que es quien controla el poder, y en segundo lugar garantizan las conexiones con la más amoral de las industrias y sus lazos con el poder político. Los saudíes no son pobres y compran armas para asegurarse su poder en Oriente Medio, también las buenas relaciones con los países a los que compran, que tienden a suavizar sus críticas o a mirar para otro lado ante sus abusos. 
En el caso egipcio, la compra de material militar es también una forma de reforzar el control sobre las relaciones políticas y diplomáticas, que se adaptan a la necesidad del comprador. Quien paga, manda. La afirmación de Il Manifesto tiene interés en sí misma: un país pobre que es el tercer comprador mundial de armas. Es su forma de asegurarse en una sola inversión la fuerza interior y la aceptación exterior.
Sin embargo, desde hace casi un años, algunos medios insinúan que este mercadeo es una forma de silenciar las denuncias italianas y dejarlas de lado con la compra de material o incluso con el envío a Italia de material sanitario en el peor momento de la pandemia, algo absurdo, pero que Egipto hizo con China y Estados Unidos, un golpe de efecto ante el propio pueblo egipcio.


En el diario italiano La Stampa se comenta —con cierta vergüenza— la decisión del gobierno italiano sobre la venta y los constantes malentendidos, por no llamarlos "burlas" egipcias ante la falta de decisión italiana. 
El caso Regeni se ha convertido en un lastre incómodo para políticos que siguen anteponiendo lo económico a los principios básicos, condicionando así el propio nombre del estado y también borrando los límites de actuación del estado egipcio en todo lo que se mueve en su territorio, que se ve así reforzado en su política de dureza y represión. No es de extrañar que se hable en el texto del "pobre Regeni", consuelo que le queda por dar a la familia:

Il povero Regeni diventa così il paradigma di una indecisione cronica, convitato di pietra da nominare sempre ma da guardare negli occhi mai. «Il problema va al di là del ritiro auspicabile o meno dell’ambasciatore, non si capisce quale sia la politica estera italiana, che in Libia rifornisce la marina del governo di Tripoli e nello stesso tempo arma il suo nemico giurato al Sisi» osserva Riccardo Magi di +Europa. Conte ripete che «qualsiasi opinione della famiglia merita rispetto e lo meritano anche gli sforzi del governo italiano» ma l’impressione, continua Magi, è che con la storia delle due fregate si sia varcato il Rubicone: «Percepiamo un imbarazzo nuovo da parte del governo, perché in Egitto non esiste la divisione dei poteri e la magistratura dipende interamente dal presidente. È dunque con il presidente Al Sisi che Conte doveva condizionare la stretta di mano a una qualche concessione sull’inchiesta Regeni».
Sono giorni duri per la memoria, fustigati nella loro confusione tra etica e geopolitica da un durissimo don Luigi Ciotti. In un’Italia che tenta di ripartire anche dai partner commerciali più controversi e in un Egitto che combatte il presente della pandemia negata. «Gran parte degli egiziani è convinta che, prima ancora delle due fregate, l’Egitto abbia pagato il suo debito con Roma e Regeni inviando due aerei militari carichi di materiale sanitario a Pratica di Mare a inizio aprile, quando l’Italia era totalmente nel pallone», racconta una fonte dal Cairo.**



Sí, en efecto, son tiempos duros para la "ética" cuando la economía aprieta, pensarán algunos. ¡Pero no pongamos la crisis de la economía por la pandemia cuando este caso lleva varios años de adelanto al coronavirus! 
Con la venta no solo se ofende la memoria ("son días duros para la memoria", dice Luiggi Ciotti en el texto), como lo son para una familia que considera que se ríen de ella aparcando la justicia y la verdad que exigen para su hijo, cuyo único delito fue ir a Egipto a realizar su tesis doctoral sobre los sindicatos tras la revolución de 2011, la negada Primavera. La chapuza de los servicios de inteligencia la pagó el joven investigador al que tomaron por espía, denunciado por los que entrevistaba del sindicato de vendedores callejeros.
Pese a los obstáculos y las mentiras, el caso está claro, pero es esencial el reconocimiento oficial del estado egipcio, algo que nunca ocurrirá. ¡Hasta los saudís encontraron una forma imaginativa de derivar la responsabilidad por el asesinato ordenado desde el poder para acabar con un periodista crítico, torturado en los agentes enviados hasta Turquía al saber que iría a pedir un certificado para celebrar su boda! Con la novia en la puerta esperando a que saliera Khashoggi no salió vivo, sino descuartizado tras ser torturado y asesinado. Dicen algunos informes que se dejó un teléfono abierto para que se perdieran el espectáculo lo organizadores.


Siempre que comentamos el caso Regeni, lo hacemos junto con el caso de Shaimaa al-Sabbagh, la mártir de flores, cuyo único delito fue salir a llevar una corona como homenaje en el aniversario de los caídos en la represión de la Primavera Árabe en Egipto. Ambos casos muestran algo más que el uso de la fuerza. Muestran la impunidad, la soberbia y el desprecio del aparato egipcio respecto a cualquier tipo de disidencia. La lucha contra el terrorismo tiene su complemento en la lucha contra la disidencia o la discrepancia internas. El silencio es su mayor cómplice.
La publicación egipcia Mada Masr publica una información sobre la posible paralización de la venta a Egipto de los barcos y de otro material militar. Lo hace recogiendo las protestas incesantes en la escena italiana por el acuerdo:

The Italian government appears to have backtracked from finalizing the sale of two Fremm frigates, worth an estimated 1.2 billion euros, to Egypt, according to Italian news agency ANSA.
The frigates are part of a much larger arms deal between Egypt and Italy that is still in the works and is estimated to be valued between 9 and 10 billion euros, which would make it the largest military acquisition in Egyptian history. 
News of the frigate sale came one day after a phone call between Italian Prime Minister Giuseppe Conte and Egyptian President Abdel Fattah al-Sisi on Sunday.  The news prompted a backlash in Italy over the lack of progress in the investigation into the murder of Italian doctoral student Giulio Regeni in Cairo in 2016. The parliamentary commission of inquiry into Regeni’s death “urgently” summoned Italian prime minister Giuseppe Conte. Regeni’s parents also condemned the deal saying they feel betrayed by the sale of the warships to Cairo.
On Wednesday, Italian Foreign Minister Luigi Di Maio told a parliamentary hearing that talks on the frigate sale were still ongoing and had not yet been finalized.***



La idea de que no están "cerradas" las ventas no significa que estas no se vayan a realizar. Si la paralización es por las presiones recibidas por parte de la opinión pública y de los partidos opositores, es cuestión de tiempo.
La cuestión básica es que el gobierno egipcio —este régimen— no va a aceptar nunca la responsabilidad criminal en el asesinato de Regeni. Eso lo saben los italianos como lo saben los egipcios. Pero la presión popular sobre los gobiernos italianos será constante y nadie va a renunciar a ello. Han pasado cuatro años y el caso solo ha avanzado gracias a las pesquisas italianas, tanto las oficiales como las extraoficiales de la familia. Se sabe quiénes fueron, pero están blindados por el silencio y los mareos oficiales egipcios, incluso las burlas tras la seriedad. El pragmatismo egipcio cree que es cuestión de tiempo y me imagino que habrá italianos que crean que los euros son los euros y que Regeni les está condicionando sus puestos de trabajo en un momento crítico. También con eso cuenta el régimen egipcio.


Pero también lo ocurrido con el coronavirus, el anteponer intereses económicos, juega en contra del ejecutivo italiano, que tendría que dar explicaciones en varias direcciones. A diferencia de lo que ocurre en Egipto, donde a la mayoría no le preocupa el caso Regeni al aceptar las versiones oficiales, en Italia sí importa lo ocurrido con su ciudadano y las tentaciones constantes de pasar por encima del caso no son fácilmente consentidas. Es cierto que anteriores gobiernos italianos han justificado los contactos y el levantamiento de sanciones a Egipto, condenado, no lo olvidemos, en el Parlamento Europeo junto a otras instituciones internacionales de peso. Tras un tiempo, volvieron los diplomáticos. Y eso le dio confianza al gobierno egipcio.
El caso Regeni no se debe olvidar porque es uno de esos enormes absurdos, una de esas enormes injusticias sinsentido causada por un régimen que considera que puede hacer todo sin dar explicaciones a nadie. Y así no funciona la comunidad internacional.


Pero el régimen, para mantenerse, necesita de esa forma de impunidad, poder asegurar a los que secuestran, torturan y asesinan, que eso forma parte de la actividades "normales" por las que siempre serán respaldados. Mandar a la cárcel a los carceleros no es una buena política en estados autoritarios.
En estos tiempos de denuncias de casos de violencia y brutalidad policial, el caso Regeni no debe ser olvidado. Como tampoco el de Shaimaa al-Sabbagh, muerta a tiros en plena calle, con completa impunidad. Se condenó finalmente a quien lo hizo, claramente mostrado en las grabaciones del crimen, para poco después sacarlo a la calle. Un paripé, que se suele decir. Una burla más sin justificación ni necesidad subterfugio. Solo el orden del poder y el poder del orden.
Hace bien en indignarse Italia y anteponer los principios a las ventas, al menos mientras se pueda hacer. El silencio sobre la brutalidad policial en Egipto, con las desapariciones, muertes, detenciones prolongadas sin juicio, etc, no casa ya con los tiempos que vivimos. No se puede considerar "normalidad"; el régimen lo ha vendido siempre como un "servicio" a la comunidad internacional en su lucha contra el caos del terrorismo en la zona. Es solo una excusa que acabará pasando factura en el futuro, como la pasó en el pasado. 


* "Defense: Egypt to buy two warships from Italy" The North Africa Journal 12/06/2020 http://north-africa.com/2020/06/defense-egypt-to-buy-two-warships-from-italy/ 
** Francesca Paci "Conte: le opinioni della famiglia Regeni meritano rispetto" La Stampa 14/06/2020 https://www.lastampa.it/politica/2020/06/14/news/conte-le-opinioni-della-famiglia-regeni-meritano-rispetto-1.38964419
*** "UPDATE: Italy backtracks from sale of warships to Egypt amid backlash over Regeni case" Mada Masr 10/06/2020 https://madamasr.com/en/2020/06/10/news/politics/italy-backtracks-on-sale-of-warships-to-egypt-amid-internal-opposition-over-regeni-case/

sábado, 21 de diciembre de 2019

Italia acusa directamente a Egipto de encubrimiento

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Mientras Egipto sigue invirtiendo en campañas institucionales de Relaciones Públicas y pregonando que es "uno de los países más seguros del mundo", silenciando a la prensa que no transmite la felicidad o el aburrimiento, considerando traidores a los que no contribuyen a decorar la burbuja con sonrisas, hay un caso que les debería hacer surgir los colores de la vergüenza: el secuestro, tortura y asesinato de Giulio Regeni, el estudiante italiano de doctorado que realizaba allí su tesis y fue detenido por el aparato de seguridad, según todos los análisis... menos los egipcios. El país ha recibido condenas de medio mundo por este caso tan evidente de una forma constante de trabajar. La diferencia es que Regeni es italiano y no ha sido abandonado ni por la familia ni por las instituciones italianas y europeas.
Cualquier intento de lavado de imagen del régimen choca con el caso de Giulio Regeni. Los egipcios han olvidad su propia vergüenza en el caso de la poeta y activista socialista, Shaimaa El-Sabbagh, muerta en plena calle por la espalda a manos de un oficial de policía. La "mártir de las flores", como se la conocía, solo cometió el delito de llevar un ramo a Tahrir, en memoria de los caídos por un Egipto muy distinto al que ahora tienen y con el que muchos se encuentran satisfechos. Los intentos de cargar sobre sus compañeros la muerte chocaron con las evidencias fotográficas de su asesinato, así que le condenaron y poco después lo sacaron a la calle. Matar impunemente es la forma en que el régimen se garantiza la obediencia y siembra el miedo ante aquellos que pueden desaparecer o morir sin que sirva de nada protestar o ir a la justicia.
Shaimaa El-Sabbagh y Giulio Regeni son víctimas de un calendario que pone nerviosas a las autoridades, la cercanía del aniversario de la Revolución de 2011. Nunca saben lo que va a ocurrir. El año pasado el presidente ya advirtió de que habría sangre ante cualquier intento de repetir protestas. No tuvo reparo en decirlo. A buen entendedor...


El caso Regeni regresa a la prensa egipcia, prácticamente silenciada, condenada a la trivialidad y al halago, a través de un resumen realizado por Egyptian Streets. Lo hace a través de las menciones a la BBC, que se hace eco a su vez de las denuncias italianas. El régimen trata de vender que ha sido superado el caso y que solo hay buenas relaciones con Italia, pero es una enorme falsedad. Los italianos no olvidan. Ni pueden ni quieren hacerlo. La estrategia egipcia tradicional de hacerse los sordos o los tontos, de marear y aburrir, no les sirve de mucho.
Leemos en el resumen de la BBC de las maniobras de ocultación egipcias:

"Fake stories were fabricated to throw off the investigation" almost as soon as Regeni's body was found, Mr Colaiocco told the hearing.
The first was that a postmortem examination - carried out in Egypt - showed that the student had been killed in a car accident. This has been contradicted by the postmortem carried out in Italy.
Another was that, because Regeni was naked when his body was found, there was a sexual motive behind his death.
Then in March that year, Mr Colaiocco said, a "witness" claimed on television that he saw Regeni arguing with a foreigner near the Italian consulate the evening before his death.
This claim was later debunked by telephone records showing the supposed witness was nowhere near the consulate at the time, and that Regeni was at home watching a film online when the fight was supposed to have taken place.
Finally, officials said Regeni was killed by a five-strong criminal gang - and that all of them were then killed in a shootout. This claim was later branded "implausible".*


Es la impunidad tradicional lo que impide el refinamiento de torturas y métodos a la Seguridad egipcia. El no tener que buscar soluciones porque les vale cualquier cosa hace que no tengan mucha experiencia en la coherencia. Desde el principio fabricaron —como bien se señala por la fiscalía italiana y es reproducido por la BBC— casos absurdos, los que les sirven a efectos internos y que nadie les cuestiona. Todos ellos nos siguen sorprendiendo por su simpleza, por su falta de imaginación, ya que se repiten una y otra vez.
El de la desnudez trabaja sobre el descrédito social de la homosexualidad. En Egipto funciona si no aceptas la versión sobre la muerte que se da inicialmente. Aquí —además del de Regeni— recogimos otro caso de muerto en comisaría en el que se amenazó a la familia con presentarlo como una muerte por acosar sexualmente a alguien. De esta forma la familia se ve enfrentada además del dolor a la "vergüenza social" de verse presentados con un hijo homosexual. En un país homófobo no es difícil aceptarlo.
Todas la variantes expresadas anteriormente han ido complicando la historia al ser tan contradictorias.
Egyptian Streets recoge también el informe de la fiscalía a través de la BBC en lo referido a la "red" de vigilancia tejida alrededor del estudiante que realizaba su tesis sobre los sindicatos después de la Revolución de 2011:

“A web was spun by Egypt’s national security service from the October preceding his death, a web in which the apparatus used the people closest to Giulio in Cairo,” Colaiocco said during the hearing.
He alleges that those closest to him, namely his roommate, a street vendors’ unionist, and a friend who assisted him with translation work, informed on him to the secret service, according to Italian News Agency ANSA.
Colaiocco, together with prosecutor Michele Prestipino, has spearheaded the murder investigation in conjunction with Egyptian authorities.
Colaiocco said that Egypt’s reported findings were later disproved during the course of his investigation. “Fake stories were fabricated to throw off the investigation,” he claimed.**



La esperanza de que el caso se agote, el negarlo todo hasta el aburrimiento, no hace sino hundir más al gobierno y al régimen egipcio, cuya credibilidad es nula por sus propias iniciativas y silencios. Es difícil cometer tantos errores en cadena. La única política egipcia es la de tratar de mantener el control de su propia población, dividida entre el Ejército y la Hermandad desde hace décadas, dos formas de autoritarismo cuya mayor preocupación es evitar que en Egipto pueda haber una sociedad civil democrática con poder suficiente como para rechazar esas formas.
La excusa del terrorismo —que sí existe— sirve para hacer desaparecer cualquier iniciativa crítica. Los que critican, como ha ocurrido con Mada Masr, la publicación independiente recientemente "visitada" por fuerzas de seguridad, son tachados de estar al servicio de la Hermandad Musulmana, lo que significa incluirlos en el terrorismo.
La guerra exterior a los medios que denuncia la situación —BBC, The New York Times...— se enfrentan a las campaña de desprestigio y bloqueos interiores para evitar que los egipcios accedan a ellos ante el descrédito de los medios oficiales y oficialistas.


Las acusaciones desde Italia contra Egipto son serias. Acusar a un régimen de cometer y tapar un asesinato tiene unas repercusiones más allá de las condenas institucionales anteriores. Es la evidencia de que este tipo de prácticas son habituales y el gobierno no hace nada por aclararlas. Sería más acertado decir que el gobierno procura taparlas con mentiras que harían sonrojarse a cualquier país, pero que Egipto ha asimilado ya como un modus operandis.


Aquí recordamos (y recordaremos) a Giulio Regeni y Shaimaa El-Sabbagh por una cuestión ética y solidaria. Sus únicos crímenes fueron rendir homenaje con unas flores a los que cayeron por la dignidad del pueblo egipcio (Shaimaa El-Sabbagh) e interesarse por los egipcios en su tesis doctoral, a los que podría haber ignorado y centrado en otras cuestiones más llevaderas. Pero la complejidad de Egipto repercute en sus propias circunstancias históricas y vitales.
Por más que algunos lo intenten, no serán olvidados. Y aumentará la vergüenza. Puede que algún día, seguramente muy lejano, haya un gobierno en Egipto que pida disculpas a las familias Regeni y El-Sabbagh. 



* "Giulio Regeni: Egypt tried to cover up student murder, Italy says" BBC 18/12/2019 https://www.bbc.com/news/world-europe-50835174
** "Italy Accuses Egypt of ‘Deliberately Misleading’ Giulio Regeni Murder Investigation" Egyptian Streets 18/12/2019 https://egyptianstreets.com/2019/12/18/italy-accuses-egypt-of-obstructing-regeni-murder-investigation/

martes, 12 de febrero de 2019

Lo que nunca pasa en una comisaría egipcia

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
La noticia pretende tener un sentido positivo y de justicia, por eso suena ridícula. El presidente Abdel Fattah al-Sisi se indigna cuando le mencionan las torturas en las comisarías y cárceles egipcias. ¿De dónde saca la información?, suele responder con una sonrisa sarcástica cuando le preguntan por estas cosas. Habría que decirle, "señor presidente, lea usted la prensa oficial". Sí, no hay que esforzarse en ir más lejos. No tiene que leer los farragosos, interminables dosieres elaborados por las ONG de Derechos Humanos; no tiene que aburrirse con las quejumbrosas denuncias de los abogados respecto al trato dado a sus defendidos, ni a las interesadas informaciones dadas por las siempre parciales familias. No, basta con que le Ahram Online, el periódico estatal para enterarse de lo que le hablan.
La información viene precedida por el siguiente titular, "3 policemen sentenced to 3 years for beating man to death in Upper Egypt police station" y nos cuenta que

An Egyptian criminal court has sentenced three police officers to three years in prison for beating to death a citizen inside a police station in Upper Egypt's Sohag governorate in 2016.
The court sentenced the head of the Tahta police station's investigations unit, the unit's deputy and the chief of the inspection unit of northern Sohag.
The court also sentenced a Sohag Health Department employee to one year in prison and relieved him of duty for two years for forging the medical report of the victim.
The verdict is subject to appeal.
The case dates back to 2016, when the defendants were referred to criminal court over charges of beating the victim to death in an attempt to coerce a confession in a murder case.*



¡Qué barato sale matar cuando llevas uniforme! ¡Más barato todavía si eres quien lleva los galones en la comisaría! Quizá si hubiera sido un mero agente le habría caído algo más, pero la práctica de la tortura se reserva para los que llegan más arriba fruto de sus patrióticos esfuerzos por mantener la seguridad.
Tres años por un crimen cobarde, por un exceso de celo, por un trabajo concienzudo pero realizado con demasiado entusiasmo. No es mucho si se piensa bien. Incluso es probable que ya estén en la calle si eso fue en 2016 y que les hayan sacado por la misma puerta por la que entraron, si es que no llegaron directamente desde su casa en la que estuvieran tranquilamente aguardando la llegada, tres años después del juicio. ¡Qué bonita coincidencia, que suizos pueden ser los egipcios cuando se trata de una buena causa!
¡Ah, no pasemos por alto al médico que falsificó el documento de defunción! Para él ha caído un año. ¡No se puede ser servicial! Llega la Policía con un cuerpo machacado y te piden que digas que ha muerto de un resfriado o cualquier otra enfermedad peligrosa y no va dudar de lo que te dicen. Se empieza por dudar de la versión judicial y no se sabe cómo se puede terminar.
Y es que en Egipto las instituciones funcionan. Tiene razón el presidente cuando dice que es esencial el mantenimiento del Estado, que nadie lo debe atacar o dudar de su integridad. Esto lo podemos corroborar a través del mismo diario estatal que nos ofrece como complemento a la primera noticia otra alentadora, con el titular "Cairo criminal court acquits two police officers of torturing lawyer to death". El texto nos cuenta lo ocurrido de forma más escueta que el anterior:

A Cairo criminal court has acquitted on Sunday two police officers in a retrial for the torturing to death of a lawyer at a Cairo police station in 2015.
In December 2015, the two policemen, a lieutenant-colonel and a major in the country's National Security Agency, were convicted in the case and sentenced to five years in prison.
Lawyer Karim Hamdy, 27, was detained for interrogation at a police station in Matariya district in east Cairo on violence-related crimes and belonging to the outlawed Muslim Brotherhood group.
According to the forensic report, Hamdy had suffered rib fractures and a brain haemorrhage.
The sentence was later overturned by an appeals court, which ordered a retrial.
Today’s verdict can still be appealed.**


Los jueces también funcionan en Egipto, por si alguien lo dudaba. De nuevo distinguidos oficiales se toman su trabajo de forma encomiable. Fruto de su dedicación, más muerte. Y el proceso es el mismo: primera condena para aplacar los ánimos, petición de repetición de juicio... y a la calle.
Fue lo mismo que ocurrió con el ejemplar oficial que disparó a Shaimaa al-Sabbagh, la mártir de las flores. Un aniversario del 25 de enero, para unos Día Nacional de la Policía y para otros el día en que el pueblo se sublevó contra lo que ella defendía y representaba, recibió un tiro de otro valeroso servidor de la Ley. Cuando no pudieron cargar su muerte a nadie —acusaron inicialmente del crimen a sus compañeros, en la mejor tradición del régimen— porque las fotos y vídeos eran claros y abrumadores, le juzgaron y condenaron; se volvió a repetir el juicio un año después... y a la calle.
Cuando quiera información, señor presidente, lea la prensa estatal.


Hay una teoría que dice que lo hacen así porque no saben hacer otra cosa, que es lo que han hecho siempre y que solo cambian las víctimas con sus motivos. La explicación de esta teoría la encontramos en un artículo de Reuters del año de gobierno de Mohamed Morsi. Su titular es "Insight: Egypt's revolution fails to bring police reform" y traza un panorama general de la Policía y su función represiva desde los años 50.
Es momento en el que está los islamistas en el poder y la situación apenas ha cambiado. Así comienza el artículo de Reuters:

One day at dawn last summer, police stormed into the central Cairo slum of Ramlet Bulaq, broke open the doors of its mud-brick houses, beat women and children, stole money and phones and arrested many working age men.
“They didn’t leave anything,” said Karima Ahmed, a mother of six whose husband was shot in the leg by a police officer a few days before the raid. Police detained their 14-year-old son and broke his teeth at a local station, she said.
A protest over Egypt’s ineffective and heavy-handed police force two years ago started the uprising that toppled President Hosni Mubarak and inspired revolts throughout the Arab world.
But reformers say President Mohamed Mursi, and the Islamist Muslim Brotherhood movement that helped propel him to power in June, have not changed the way Egypt’s security forces are governed and legislated. The police may even have got more aggressive, they say.***


Esto refleja bastante bien el drama egipcio, la incapacidad o la falta de voluntad de parar sus propios vicios. La llegada al poder no significa rectificar nada, sino aprovechar lo existente. Esto acaba creando un estado monstruoso que sigue haciendo lo mismo porque no sabe hacer otra cosa. Los procedimientos de selección y formación son los mismos. El blindaje que Ejército y Policía tienen hace que estos sean una maquinaria que actúa de forma fija. Son "eficaces" en su tarea represora precisamente porque saben que la impunidad es un hecho. De otro modo se lo pensaría o podrían tener algún remilgo. Lo que sale a la luz es porque se les ha ido la mano, pero  ¿todo lo demás?
Lo que nos cuentan en el inicio del artículo de Reuters no es una intervención policial, es la actuación de una horda impune que se alimenta del miedo y de la rapiña, que vive del abuso continuo y de la corrupción.

Poor Egyptians, who suffer the brunt of police brutality, have begun to lose hope that the Interior Ministry, the institution in charge of the police, will be reformed.
This puts the Brotherhood in a quandary: a movement long oppressed by the police itself, the Islamist group now stands accused of acquiescence in abuses that provide ammunition to critics challenging Mursi’s legitimacy.
The Interior Ministry says it has reformed and that it is being blamed for a crisis created by politicians.
Incidents like the one in Ramlet Bulaq - which witnesses and activists said started after security forces cracked down on protests over the shooting death of a local man by a police officer - have played out across the country over the last two years, Ennarah said.
Late last year police burned cars and fired random shots in a neighborhood in the southern city of Minya after an officer was killed in a crossfire between feuding families, Ennarah said. A few months earlier, police tortured a man to death inside a station in the Nile Delta town of Mit Ghamr, and then fired on a crowd that came to protest the death, killing another person.
In February, television cameras caught police dragging and beating a half-naked man during protests outside the presidential palace. The footage was broadcast live.*

       
Sí, a estas alturas la esperanza de muchos egipcios se ha diluido. Cuando se le recriminó recientemente al presidente el uso desproporcionado de la fuerza por parte de la Seguridad del Estado, el presidente volvió a poner cara de ¿no se habrá equivocado de país? Pero no, no se equivoca nadie.
La conclusión que se saca en el artículo —escrito en 2013, recordamos— es que la Hermandad no tenía ningún interés en la reforma de la Policía, a la que aprovechó desde el poder para hacer lo que siempre había hecho: mantener a raya a la población mediante la represión. El artículo manifiesta además la sospecha de que la Policía misma estaba infiltrada por la propia Hermandad durante décadas. A los efectos, daba igual.
La historia de la Policía en Egipto no es otra que la de la represión. Su objetivo no ha sido proteger a la población sino controlarla, vigilarla. Los egipcios que entraron en 2011 en los centro policiales descubrieron los millones de documentos que recogían sus vidas y conversaciones. El Estado los tenía registrados. Por eso lo quemaron, le prendieron fuego a las comisarías.
El panorama no solo no ha cambiado, sin que según todos los indicadores, ha empeorado. Las muertes y desapariciones no existen oficialmente. Es solo un bulo que recogen los periodistas extranjeros parea molestar al presidente en sus apariciones triunfales en el extranjero.
Sin embargo, es lo que se nos muestra en estos episodios que de vez en cuando saltan a la prensa. Luego está lo otro, lo que hay que imaginar en aquellas zonas que se "cierran" para tener las manos libres.


A la brutalidad le sigue la impunidad. Mientras salga tan barato torturar hasta la muerte, mientras sientas que nadie te ve como un asesino sino como un concienzudo profesional al servicio de quien mande, que eso es lo de menos.
Por otro lado, está bien que haya muertes de vez en cuando porque avisa a los que se resisten a las torturas que la cosa va en serio. También que ellos saldrán en unos meses, mientras que el que se resiste o se pudre en una cárcel o lo hace definitivamente en la tumba.
La entrevista del presidente al-Sisi negándolo, por increíble que parezca, se está estudiando como modelo de los errores comunicativos que un dirigente (político, empresarial) no debe cometer nunca. "¿Torturas, qué torturas?", no es una forma de enfrentarse a una realidad que tus propios medios estatales están planteando. Si la tortura y los crímenes cometidos en las comisarías y cárceles se castigaran, el mensaje sería claro. Pero al igual que han hecho todos los dirigentes egipcios, han aprovechado el sistema ciego para extender el miedo. Este es un mecanismo que les ha funcionado bien. El problema es que al-Sisi sigue queriendo que el mundo admire lo que hace. Y por este camino le va a costar mucho.
En 2007, un artículo en una publicación médica, trataba la cuestión de la tortura como un problema de salud pública en Egipto. Afortunadamente, el régimen actual ha logrado erradicar la tortura que, simplemente, ha dejado existir. Al menos a sus ojos.



* "3 policemen sentenced to 3 years for beating man to death in Upper Egypt police station"  Ahram Online 11/02/2019 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/325405/Egypt/Politics-/-policemen-sentenced-to--years-for-beating-man-to-.aspx
** "Cairo criminal court acquits two police officers of torturing lawyer to death" Ahram Online 13/05/2018 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/0/299380/Egypt/0/Cairo-criminal-court-acquits-two-police-officers-o.aspx
*** "Insight: Egypt's revolution fails to bring police reform" Reuters 20/03/2013 https://www.reuters.com/article/us-egypt-police-insight/insight-egypts-revolution-fails-to-bring-police-reform-idUSBRE92J0NI20130320