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jueves, 22 de julio de 2021

Falsa sensación de seguridad

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



Conforme los números hacen batirse en retirada a los buenos deseos, hay que ir cambiando el discurso, algo que no es tan sencillo. Se trata de algo complicado, a ver si lo podemos expresar: se trata de convencer para que se vacunen a los que creían que no se iban a infectar (los jóvenes), pero que se infectan; se trata, en paralelo, de convencer a los vacunados ya que se pueden infectar; y de, en un tercer momento, explicar a la gente que ya lo pasó y se vacunó que se puede volver a infectar. ¡Es mucho convencer! Y más con un gobierno que quiere llegar a lo antes posible dar el nuevo mensaje: ¡todos estamos vacunados!

El mensaje "¡todos estamos vacunados!" es un mensaje político. Con esto queremos decir que es el mensaje-promesa. No es lo mismo decir "¡hemos vencido al coronavirus, todos estamos vacunados!" que decir "¡hemos vencido al virus, ya no quedan contagiados!" Confundir ambos mensajes es muy, muy peligroso.




La paradoja a la que asistimos desde hace algunos días es la siguiente: a) hemos pasado el 50% de las vacunaciones; b) aumenta el número de contagios de forma tremenda; c) bajan las defunciones; d) más del 78% de los fallecidos no estaban vacunados por motivos diversos; e) las cifras  de gente contagiada de 16 a 29 años se han disparado hasta niveles estratosféricos; f) la incidencia general también se ha disparado, pasando en apenas tres semanas de menos de 100 a más de 650. Todo esto coincidió  con la llamada a la sonrisa de la ministra Carolina Darias tras el anuncio del presidente Sánchez de que con las vacunas se acababa el problema. Sánchez se adelantó a Boris Johnson en eso del Día de la Libertad (aquí Día de la Sonrisa).

Todo esto lo sabemos, pero la pregunta es cómo convencer a la gente ahora que respete todo lo que hay que respetar, especialmente por el caso de las reinfecciones y de las infecciones "leves". Se han reducido las muertes de forma clara, pero ¿qué ocurre con el resto?

Así lo intentan en RTVE tras haber entrevistado a un experto:

 

La variante delta continúa extendiéndose por nuestro país. La Unión Europea estima que la variante Delta supondrá el 90% de los casos a finales de agosto. Con una incidencia que no deja de subir, ¿cómo de importante es tener la pauta completa para luchar contra la variante delta? Nos lo explica en La Hora de la 1 el doctor Marcos López Hoyos, presidente de la Sociedad Española de Inmunología.

 

La importancia de la pauta completa 

López Hoyos afirma que “puede significar un problema que la gente se quede sin la segunda dosis”, puesto que es importante “para protegernos de la variante delta”. Pese a todo, el doctor recuerda que “se puede esperar hasta los 42 días para inocular la segunda dosis, pero que corremos el peligro de infectarnos por el camino”. Cabe recordar que el escenario de infección es posible, sobre todo viendo los datos de incidencia de las últimas semanas.

El miembro de la Sociedad Española Inmunología ha querido recordar que las vacunas “no protegen al 100% de la infección, se ha tenido una falsa sensación de seguridad por algunos mensajes que no se han transmitido de la manera adecuada. Además ha incidido en que “a finales de agosto casi todos los contagios serán por la variante delta y por eso hay que extremar las precauciones”. El doctor también ha subrayado que “pese a estar vacunado con la pauta completa no significa que no podamos infectarnos del virus”.*

 


La "falsa sensación de seguridad" permite en gran parte explicar los fenómenos señalados. Lo más penoso es que en la competencia por ganar el éxito unos han vendido unas cosas y otros otras. De haber tenido —como tendría que haber sido— una estrategia común y nacional, todos se habrían mantenido bajo un discurso realista y no triunfalista como algunos han sostenido. Cuando se ha alcanzado algún acuerdo no ha sido total y siempre a regañadientes porque se trataba de erosionar al "otro", al que se responsabiliza de lo negativo.

El gobierno ha dado un mal paso al volver a sacar a la mascarilla de los espacios abiertos, algo que estaba ligado a la estrategia triunfalista desarrollada. Esto ha hecho que inmediatamente las Comunidades autónomas soliciten la vuelta a ella o a los toques de queda, que se están imponiendo de diversas formas. Se ha preferido renunciar a una herramienta de primer orden en la lucha contra la pandemia, como es la mascarilla a reconocer las limitaciones de la vacunación. De esta forma, se produce un efecto negativo, las interacciones sociales producen más contagios y las vacunas pierden eficacia ante la nueva variante expandida.



El mensaje general de "extremar las precauciones" es demasiado laxo a estas alturas, cuando las precauciones brillan por su ausencia y las vacunas se han entendido precisamente como poder pasar de las precauciones.

No va a ser fácil salir de este círculo vicioso que va reduciendo el valor de las vacunas ante las nuevas variantes, por lo que las reinfecciones acabarán colapsando la Atención Primaria (como ya lo hacen) y poco después las UCI por simple proporción.

Ahora tenemos por delante otra batalla: la exigencia del certificado COVID, que ya se ha planteado en Francia. Aquí los empresarios no la quieren, con lo que tendremos otro factor de difusión de los contagios. Pedirlos significará exigir que se vacunen y hay muchos jóvenes que no están dispuestos. Los antivacunas tienen mucho que ver en esto, pero es sobre todo la idea de que llevará a limitar el negocio. Tampoco el certificado servirá de mucho si se producen reinfecciones por las interacciones. Si los vacunados se reinfectan, el certificado, una vez más, servirá para la mencionada "falsa sensación de seguridad". Tendremos más de lo mismo: cuanto más segura se sienta la gente, más contagios, con mayor o menor gravedad.



No se trata de "sentirse seguro", sino de "estar seguro" y eso solo llega con las medidas elementales que la gente se niega a asumir. Demasiadas molestias, parecen pensar algunos.

El mensaje debe ser claro: vacúnese pronto, con las dos dosis, en su caso, y mantenga todas las normas básicas de prevención habituales (distancia, higiene, mascarilla, ventilación). Si hace lo primero y no lo segundo, seguiremos así mucho tiempo, perdiendo eficacia y sumando enfermos y muertes.

Hay vacuna contra el virus, pero no contra la cabezonería.



* "Los expertos recomiendan completar la pauta de vacunación lo antes posible" RTVE.es 21/07/2021 https://www.rtve.es/noticias/20210721/expertos-recomiendan-completar-pauta-vacunacion-antes-posible/2134623.shtml

sábado, 17 de julio de 2021

Inmunidad de rebaño, reinfecciones y verano

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)




Fallaron los cálculos y lo que iba a ser un verano de recogida de deseos insatisfechos cuyos efectos se verían, como el año anterior, desde septiembre, está siendo un verano encogido porque lo que antes se producía a lo largo de todo el periodo vacacional, se ha producido en poco más de una semana. La alegría impostada del presidente Sánchez, anunciando como un gran logro el final del uso de las mascarillas en exteriores y demás relajación de la medidas, se ha congelado en de una manera brusca y desbordante ante una realidad que ha respondido de una forma diferente a la pensada.  Transmitir mensajes positivos puede estar muy bien para la comunicación política, pero aquí se trata de otra cosa, de una realidad irreductible en la que el mensaje social ha fallado. Menos de un mes después estamos viendo las consecuencias. No es responsabilidad solamente suya, pero sí la mayor como es lógico por ser el responsable último. El peloteo de unos a otros no ha servido de mucho.




Los políticos hacen anuncios con ganas de transmitir confianza en una ilusoria seguridad de que todo está controlado. Los especialistas, por su parte, cambian el discurso según las circunstancias. Hemos pasado, por ejemplo, de decir que se alcanzaría la "inmunidad de rebaño" con el 70% vacunado a, vistas las circunstancias, elevarlo al 90%. En RTVE.es se nos explica sobre este aumento en la previsión:

 

Ahora, epidemiólogos y vacunólogos piensan que la situación ha cambiado y que ese 70% no debe ser un número cerrado. Con un aumento de contagios y de variantes, la cobertura de vacunación para conseguir la inmunidad de grupo tendrá que ser superior: en torno al 94%, según una fórmula matemática. "La combinación de una pérdida efectiva de la vacuna y un aumento de la capacidad de transmisión hace que la inmunidad de rebaño que necesitamos sea muy superior", ha indicado el epidemiólogo Nacho de Blas. 

Y es que las evidencias científicas recabadas hasta ahora apuntan a que la variante Delta sería probablemente más transmisible que la variante Alfa, con origen en Reino Unido. Además, la eficacia de las vacunas se reduciría de forma "ligera" cuando se tiene la pauta completa, pero más acusada si solo se tiene una dosis, según ha recalcado el Ministerio de Sanidad.*

 


Llamar "inmunidad de rebaño" a la vacunación del 94% es técnicamente dudoso, ya que implica la casi totalidad de la población, es decir, que no hay cifra para estar a salvo, sino que estás vacunado o no lo estás. Ese 6% restante pueden ser simplemente personas que tengan sus propias defensas por su propia genética. Quizá dentro de un par de semanas, la fórmula matemática que nos lo determina nos diga que es el 96%, después que el 98% y así sucesivamente hasta que los datos comiencen a señalar que se siguen produciendo casos con el 100% de vacunados, es decir, un reinicio porque las vacunas dejen de ser eficaces.

El hecho determinante, por lo que estamos viendo, es la reinfección. Es decir, que las vacunas que nos estamos poniendo solo valgan para cierto tipo de variantes, probabilidad que aumenta conforme aparecen nuevas variaciones del coronavirus producidas por las mutaciones adaptadas, las resistentes a nuestras defensas, algo que está ocurriendo con más frecuencia de lo previsto.

El hecho de la reinfección tienen efectos diferentes en dos niveles: el epidemiológico y el psicológico, que puede llevar a un fatalismo que complique más las cosas. La lucha en este momento es para que los jóvenes y no jóvenes entiendan que estar vacunados no significa no contagiarse, sino dar elementos al organismo para que resista mejor.

Es un gran problema social el tratar de llegar, después de todo este tiempo, a las partes de la población, a los sectores de la economía, etc. con mensajes que no sean de "positividad" sino de responsabilidad. Durante este tiempo, los mensajes han sido de "horizonte" futuro, transmitiendo el mensaje de las etapas siguientes en las que todo mejoraría ya fuera por la próxima obtención de una vacuna, la mejora de los datos, etc. Todo esto no ha funcionado realmente.



Tenemos sectores de la población que no están dispuestos a asumir el problema tanto en su vertiente sanitaria como económica. El drama del sector turístico por el hundimiento en diez días de todas sus expectativas de recuperación en verano es enorme. Todo está metido en un círculo vicioso en el que dar confianza en la mejora solo sirve para hacer empeorar la situación real del problema. Cuando digo que todo irá bien, todo empieza a salir mal. Los mensajes optimistas del presidente solo han servido para acelerar el problema, dado que mucha gente los ha malentendido como una victoria sobre el coronavirus.  El temor político a ser responsables ante los agentes sociales, ante los sectores económicos, etc. ha sido determinante de este fallo.

Con la reinfección creciente, los mensajes sobre la vacunación se hacen más complejos y requieren de una nueva didáctica mejor que la anterior, una retórica de la responsabilidad con otro tono. Los nuevos casos pueden ayudar en esto. Antena3 nos da información sobre el nuevo contagio, con las dos dosis puestas, del popular presentador de televisión, Risto Mejide y la extensión del contagio a su entorno familiar:

 

El positivo de Mejide estando vacunado ha creado conmoción entre sus seguidores, que le han mandado mensajes de apoyo y consuelo para él y para su familia. Además, muchos han corroborado el mensaje de Risto, alegando que es bueno visibilizar que la vacuna no hace invencibles, pues, ya hay casos de hospitalización en España de pacientes ya vacunados con la pauta vacunal completa que se han contagiado de coronavirus**

 


Si resulta que la esperanza de la "inmunidad" se establece en un 94%, como hemos visto, significa que solo con los que no se quieren vacunar (que no son pocos y abren otro debate, no solo aquí) no la alcanzaremos nunca, máxime si las reinfecciones se producen por la expansión de las nuevas variantes, que se introducen desde nuestros visitantes y de nuestros regresos de los viajes de placer, estudios o profesionales.

Las noticias han variado porque el interés ha dejado de estar en las ilusiones y se ha trasladado a los efectos. La explicación de esto es sencilla: los vacunados quieren saber sus riesgos. Muchos se han vacunado pensando que con eso les cambiaba la vida, pero ahora el panorama cambia. Estar vacunado es "solo" una parte (importante) del proceso del día a día.

Esto se puede traducir en posibilidad, como se habla, de terceras dosis en ciertas marcas, de combinar tipos de vacuna, etc. Empezamos a entender que la vacuna, en general, lo que hace es reducir los efectos del contagio, evitando que entremos en urgencias y en las UCI, pero no en la atención primaria, sobre la que se ha desviado todo el peso.

La presión que tienen ahora ha llevado a que muchas personas en el sector estallen. Nervios, agotamiento físico y psicológico, bajas del personal, cancelación de vacaciones, etc. están llevando a los sanitarios hasta extremos que solo la incompetencia política es capaz de ignorar. La necesidad de más personal es un hecho, pero las políticas de contratación son insensibles a pandemias o sacrificios, por lo que parece.



Es realmente vergonzoso que no se haya avanzado en este terreno. La causa es, obviamente, que se creen sus propios mensajes políticos de provisionalidad de la pandemia, de fin a la vista. En algún momento se acabará y habrá que volver a recortar plantillas, piensan. Esto es inaceptable y es necesario el refuerzo de la asistencia primaria y del sistema sanitario en su conjunto, cuyas quejas se acumulan por años. Todos podemos entender el enorme gasto que se produce en un momento, además, de recortes de ingresos generalizados por la reducción del gasto. Subir impuestos no es popular en tiempos de crisis, pero alguna solución es necesaria a esta situación.

La inversión en Sanidad y en Ciencia es esencial; son dos campos complementarios. Lo que invirtamos en prevención, en sistemas de respuesta rápida, en previsión de posibles escenarios, etc. es una forma de evitar la intensidad de esta terrible situación, apenas imaginable hace poco más de un año y medio.

Tenemos que invertir en educación ciudadana, de las escuelas a las instituciones públicas. Parece que solo el cambio climático tiene categoría de problema, pero es más que posible que está situación pandémica esté también conectada con el propio cambio climático en la medida que la reducción de los hábitats ha cambiado nuestras relaciones con el mundo animal, incluidos virus y bacterias. Muchos especialistas están de acuerdo con esto. Los enormes cambios producidos simplemente por estar unos meses sin hacer algo nos deberían ayudar a comprender los efectos profundos de lo que llevamos décadas haciendo sin preocuparnos por sus consecuencias negativas

Los negacionistas del cambio climático —mientras asistimos a olas de calor en Canadá o Rusia, a los incendios masivos en el sur de los Estados Unidos, a la destrucción causada por lluvias y riadas en Alemania, Holanda y Bélgica, ahora camino del este de Europa, junto a otros fenómenos, como nuestras olas de frío en enero, etc.— se juntaban a los de los virus y vacunas, abonándose a hipótesis cada vez más incoherente, más conspirativas, intentando buscar responsables de aquello que lo somos todos.



El sector Educativo es esencial para el futuro. No es casual que sean niñas, como Greta y Malala, las que hayan despertado las conciencias de muchos males, del cambio climático a los techos a las mujeres. Es ahí donde se hace más campaña de los futuros problemas. Pese a la resistencia de grupos que quieren transferir su propia ignorancia y prejuicio a sus hijos, hay que insistir en la necesidad de ser conscientes de las medidas necesarias para evitar que las futuras pandemias paralicen nuestras vidas y hundan los sectores económicos más dependientes. Si España no se da cuenta de nuestra debilidad estructural ante el mundo que tenemos por delante, peor para nosotros. Hay que aprovechar para ir traspasando los sectores dependientes a otros caminos con vías de futuro. El modelo sol-turístico deja de tener sentido en este mundo de inundaciones, huracanes, incendios y demás desastres.

¿Hemos calculado por encima lo que le va a costar a Alemania, Bélgica, Holanda... —países que envían turistas cada año— recuperarse de estos destrozos ocurridos en apenas una horas? ¿Cuánto le va a costar a los alemanes, belgas y holandeses volver a levantar sus casas, negocios, etc.?



Lo dijimos hace mucho tiempo, mucho antes de la pandemia: para que el modelo español funcione hace falta que a los demás les vaya entre bien y muy bien. Vendemos descanso y fiesta. El mundo no está para mucha y nosotros tampoco, con los índices disparados porque tenemos que cubrir los huecos y porque curiosamente el único negocio al alza es el del "botellón", en playa o en secano. Todo pueblo aspira a atraer el turismo como solución a sus problemas sin darse cuenta que esto tiene un límite, que la movilidad puede verse recortada y que los demás países apuestan por retener a sus ciudadanos mediante ofertas interiores que eviten que el dinero se vaya fuera y que el virus le vaya a casa.

Hay que cambiar el modelo y para hacerlo hay que cambiar primero las mentalidades. Es la única forma de vencer a los intereses creados, dentro y fuera, que se empeñan en mantenernos en el "soleado sur". Hay que tener un proyecto diferente de país y menos discusión absurda e inacabable. Quizá nuestros problemas, al margen de la pandemia, comienzan ahí.




 * "La variante Delta aleja la inmunidad de grupo y habrá que vacunar a más del 90 % de la población, según los expertos" RTVE.es 16/07/2021 https://www.rtve.es/noticias/20210716/coronavirus-variante-delta-inmunidad-grupo/2131661.shtml

** "Risto Mejide da positivo en coronavirus habiendo recibido las dos dosis de la vacuna" Antena3 16/07/2021 https://www.antena3.com/noticias/virales/risto-mejide-positivo-coronavirus-habiendo-recibido-dos-dosis-vacuna_2021071660f1c1d404153e0001af02b0.html

sábado, 5 de junio de 2021

El caso de la residencia reinfectada

 Joaquín Mª Aguirre (UCM)



La noticia es sorprendente y no lo es menos la explicación dada por las autoridades. La habrán visto porque les habrá llamado la atención, se trata del contagio en una residencia de ancianos madrileña, la Orpea San Blas. La noticia es preocupante como la de cualquier brote, pero en este caso se vuelven a despertar los peores demonios, los de las residencias, una verdadera vergüenza destapada por la pandemia.

La situación de los ancianos, la falta de remedios para su control y asistencia, dejó claro que había muchísimos aspectos dudosos en su gestión, organización y asistencia. Si bien muchas cumplieron como pudieron frente a lo que llegó de improviso, otras demostraron ser un simple negocio, un mero aparcamiento de personas, lugares en donde cuando una persona tenía un problema de salud se llamaba una ambulancia y se la mandaba a la Seguridad Social. El problema es que con las urgencias colapsadas y con el riesgo de ser cerrados, muchos tomaron decisiones erróneas y solo cuando el mal se había extendido a todos los residentes y empezaban a fallecer en masa los servicios se activaban.

La noticia que nos llegaba ayer es muy preocupante en varios sentidos. Así nos la cuentan en El Heraldo:

 

La residencia de mayores Orpea San Blas de Madrid ha registrado un brote de 21 usuarios infectados por coronavirus, pese a que todos ellos están vacunados, 7 de los cuales han tenido que ser ingresados en el Hospital Ramón y Cajal, han confirmado fuentes regionales.

En rueda de prensa, el viceconsejero de Salud Pública y Plan covid-19 de la Comunidad de Madrid, Antonio Zapatero, ha alertado que "la vacunas son muy eficaces pero no son al cien por cien seguras" y ha recordado que "puede ocurrir que personas vacunadas puedan desarrollar la infección".

Según ha detallado, en dicha residencia estaban todos vacunados con pauta completa. El día 30 de mayo comienza el brote cuando dos pacientes acuden a Urgencias del Hospital Ramón y Cajal "por motivos no relacionados con el coronavirus" (por una fractura de cadera y por una neumonía aspirativa).*

 


Seamos serios. Que 21 personas que están vacunadas se contagien no es un problema de estadísticas o de eficacia porcentual de las vacunas. Si las 21 personas estuvieran repartidas por toda España, el argumento podría ser creíble, pero el hecho de que en el mismo lugar 21 personas vacunadas se reinfecten solo admite dos posibles hipótesis: a) no estaban vacunadas y b) si lo estaban, el brote tiene características frente a las que la vacuna que les pusieron es ineficaz. Elijan.

Lo que dice el Viceconsejero va contra toda lógica. Puede darse que personas vacunadas se reinfecten, sí. Lo que es imposible estadísticamente es que lo hagan 21 personas en el mismo lugar porque de ser así algo habría en común. Como seres distintos, lo que tienen en común es estar en el mismo sitio.

Entre las dos posibilidades, no estaban vacunados o es una nueva variante del coronavirus —la variante de San Blas, digamos— es mejor pensar en la primera, la humana. Decir que "no estaban vacunados" se puede establecer en tres categorías: a) nadie les puso una vacuna nunca; b) lo que les pusieron no era una vacuna; y c) la vacuna presentaba algún defecto en ese lote.

La primera de ellas es grave porque sería un fallo del sistema en su conjunto. Alguien se olvidó de ir a vacunarlos y nadie ha dicho nada. De ser esto, es muy grave por olvido de unos y por irresponsabilidad de otros. No es una posibilidad tan remota. Yo mismo tendría que estar vacunado hace mucho tiempo, por la edad, pero solo lo he conseguido casi un mes después que me tocara —el jueves pasado— por la sencilla razón de que mis datos no estaban donde debían estar y, según me dijeron, me había tocado el 9 de mayor, aunque nadie me explicó dónde mandaron el mensaje. Pese a haber notificado por carta de mis datos más de un mes antes de esa fecha, no recibí notificación alguna. Fui atendido en un teléfono de la Comunidad, donde tomaron mis datos señalando que en una o dos semanas sería citado. No lo fui. Volví a llamar e insistí. Tomaron de nuevo los datos y tras una nueva llamada —¡gracias, Sandra!— recibí finalmente la cita el jueves por la mañana. Aprovecho para felicitar a la Maternidad de la Paz por su buena organización y trabajo. Debo ser citado para dentro de 21 días. Todo correcto. Si no me movilizo, seguiría siendo invisible para el sistema. 



Los servicios basados en envíos de sms son muy arriesgados por diferentes motivos, entre otros que la gente no disponga de un teléfono, haya cambiado de número o un simple error de tecleo en sus datos. La pandemia ha servido para mostrarnos que el sistema funciona, pero que tiene que haber algún tipo de procedimiento de revisión de los números para asegurarse que el contacto es real.

¿Es posible un olvido de vacunar una residencia? ¿Es posible saltarse y creer que se ha vacunado? No lo creo, pero habría que ir descartando lo menos probable mediante verificación de todo lo que se ha hecho para ir dejando lo de mayor probabilidad y centrarse en ello.

La segunda hipótesis es que lo que se les suministrara no fuera una vacuna sino otra cosa. Es muy poco probable, pero con todo más factible que lo señalado por el Viceconsejero, que algunas personas (juntas) enferman tras ser vacunadas. Para verificar esta segunda hipótesis, las miradas se deben dirigir a otras partes del proceso, desde el envasado hasta el etiquetado y, finalmente, el desempaquetado. Hay que comprobar toda la cadena de la fábrica al brazo.

En la tercera hipótesis, ¿cabe la posibilidad, por ejemplo, de la caducidad del fármaco? Habría que comprobarlo igualmente, de la misma forma que la conservación (la cadena del frío, si lo necesitaba, etc.) o cualquier otra circunstancia que pudiera eliminar su eficacia y permitiera que 21 personas fueran vacunadas con un producto ineficaz.



De todas, una vez descartadas las anteriores mediante elementos documentales (fechas de salida, testimonios, etc.), es esta última la que tendría más probabilidades de ser la causa. Un lote con problemas en origen o mal conservado, por ejemplo.

No es la primera vez que se retiran lotes de medicamentos porque se detectan problemas de algún tipo. Según las vacunas —no veo información sobre qué vacuna se les puso en la residencia, un elemento importante—, los requisitos de conservación era exigentes en algunos casos. ¿Un fallo en la cadena pudo provocarlo? tendrán que investigarlo.

La hipótesis última, que la residencia tenga su propia "variante", ante la que las vacunas no funcionan es también muy poco probable. Supondrían que esa nueva cepa tendría unos efectos devastadores y se habría extendido ya teniendo noticias gravísimas sobre ella. Si de 21 contagiados 7 han tenido que ser ingresados, lo habríamos notado.


12/01/2021


Lo que es inverosímil estadísticamente es lo dicho por el Viceconsejero. Porque para que eso fuera cierto tendría que haber millones y millones de personas ya vacunadas con nuevas infecciones y eso contradice lo que vemos en las terracitas y en la calle.

Es urgente que se aclare: a) cuándo fueron vacunados (certificado) y b) qué vacuna se les administró y por quién. Es necesario primero aclararlo y después pedir las responsabilidades pertinentes a los responsables del error en la cadena, ya sea al inicio (problema de fabricación), en el recorrido (problemas de conservación) y al final (problemas de administración).

Hay una hipótesis más: la duración de las vacunas. Si todos fueron vacunados a la vez, podría haber terminado para todos su eficacia. Pero esa es la que todos temen poner sobre la mesa y se concreta en una pregunta que nadie se atreve a hacer: ¿cuánto duran las vacunas? nadie se atreve, por ahora, a responder a esa cuestión. De muchas vacunas sabemos que hay que hacerlo anualmente; otras son para toda la vida, pero estas del COVID-19... Aquí todo es experimento, todo es futuro incierto. Por eso es demasiado irresponsable dar las seguridades que algunos dan sobre lo que desconocemos.


24/08/2020


El 25 de febrero, Miguel Hidalgo Pérez, en Nius, nos contaba de un caso de "reinfección" en una residencia en los Estados Unidos. Escribía lo siguiente:

 

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos han documentado cinco posibles casos de reinfección por coronavirus en una residencia de Kentucky. Los ancianos contagiados, que habían dado negativo tras el primer brote y con otras patologías, desarrollaron una Covid-19 más grave en el segundo, llegando uno de los mismos a morir.

Los afectados habían recibido al menos cuatro resultados negativos entre los dos brotes, uno en julio y otro entre octubre y diciembre, por lo que los autores del informe sugieren la posibilidad de una reinfección. También apuntan que estos casos son poco comunes, así como destacan la importancia de reforzar las medidas preventivas en residencias pese a superar un brote.

Los cinco afectados (un hombre y cuatro mujeres) tenían edades comprendidas entre los 67 y los 99 años, así como padecían más de tres enfermedades crónicas cada uno. No obstante ninguno estaba en una situación de inmunodepresión o tomaba medicamentos inmunodepresores que pudieran haber dificultado la eliminación del patógeno o haber facilitado la reactivación del mismo tras el primer brote.

Durante el primero tres fueron asintomáticos y dos tuvieron síntomas leves, que no fueron fiebre ni problemas respiratorios. En cambio, en el segundo episodio de infección todos presentaron síntomas e incluso uno requirió hospitalización y posteriormente murió. Los dos que ya los tuvieron en el primer brote experimentaron síntomas más graves en el segundo.

Explicaciones al suceso

Una de las posibles causas, señalan los investigadores, es que los cursos asintomáticos o levemente sintomáticos de la enfermedad en mayores no conlleven a una respuesta inmune suficientemente fuerte para prevenir la reinfección.

Otro de los posibles motivos al que hacen referencia es que la edad avanzada derive en una disminución en las funciones del sistema inmunológico, aunque recalcan que hasta el momento no hay evidencia científica sobre si esta conexión podría contribuir a la reinfección y a aumentar la gravedad de la misma.

De otra parte proponen la posibilidad de que en el primer brote hubiera falsos positivos por PCR, aunque a continuación afirman que los valores de Ct (cantidad de virus) para los resultados positivos estaban dentro del límite de detección.

Finalmente exponen tres limitaciones al documento: no fue posible realizar una secuenciación genómica para confirmar la reinfección ya que las muestras no se almacenaron; no se hicieron pruebas adicionales en el primer brote hasta que pasaron 10 días del primer positivo para los cinco residentes; tampoco se hicieron pruebas serológicas tras el primer brote.**




Ha habido otros casos de reinfecciones, curiosamente casi todos ellos en residencias. Es cierto que es donde están los grupos de mayor riesgo, pero eso debe ser un acicate a la prevención y a la investigación y no a escudarse en que son "cosas que pasan". La reinfección no es un asunto baladí y hay que estudiar su origen porque es esencial para que la gente tenga confianza en la vacunación y en las instrucciones de seguridad, que no vayan pensando que están libres de todo peligro. 

Lo general disperso, de nuevo, no justifica lo local concentrado. Aquí no hay "grandes números" sino "espacios pequeños". Hay cosas que pasan en todo el planeta, pero si todas pasan en la misma calle, el problema es de otro orden. Si los hechos ocurren en pocos metros cuadrados, a un número reducido de personajes juntas, no puede ser descontextualizado, separado del momento y el lugar.

Nunca ha habido un proceso como este en ninguno de sus pasos, de la producción a la vacunación. La situación de la pandemia en todo el mundo ha sido a una enorme velocidad en su extensión. Ninguna epidemia conocida se ha movido a tal velocidad por el mundo porque somos nosotros los que la llevamos a nuestra velocidad. Si los casos se dan de forma dispersa podemos entenderlos; si se dan en el mismo sitio es demasiado destino junto.

El argumento es siempre que "los beneficios son superiores a las desventajas". Y es cierto, pero eso no quiere decir que los hechos negativos no se produzcan por errores no de la naturaleza, sino humanos, del sistema. Buscar en aspectos individuales lo que está unido por el conjunto es buscar algo más que improbable. En casos como este, hay que buscar en lo común. Se contagiaron estando vacunados, no por separado, sino juntos, en el mismo sitio. No funcionan las explicaciones universales.

Mucho me temo que las excusas, más que explicaciones, del Viceconsejero hayan sido precipitadas, por no decir otra cosa. Puede que el día a día de la pandemia nos lleve a otras situaciones, pero esta se debe aclarar por parte de los científicos, los sanitarios, los gerentes y los políticos responsables. Es necesario y urgente.

La explicación, sea la que sea, es local. Allí, en esa residencia, ha pasado algo que no ha pasado con esas características en ningún otro lugar, un fuerte brote entre personas ya vacunadas. Y si han ocurrido varios caso, habrá que comprobar que tienen en común.

Las rápidas campañas de vacunación son necesarias, por salud y por economía,  pero es fundamental que no queden flecos en esta marcha rápida. Los problemas de cada vacuna se han ido viendo, los problemas mayores o menores. Estos son muy concretos y locales. No pueden ignorarse ni excusarse con vaguedades. La reinfección es un tema clave para el futuro, especialmente si se está vendiendo que ya todo es "seguro".


 

* "Detectado un brote de 20 infectados en mayores vacunados en una residencia de Madrid, 7 de ellos hospitalizados" El Heraldo 4/06/2021 https://www.20minutos.es/noticia/4718676/0/detectado-un-brote-de-20-infectados-en-mayores-vacunados-en-una-residencia-de-madrid-7-de-ellos-en-hospital/

* "Detectado un brote de 20 infectados en mayores vacunados en una residencia de Madrid, 7 de ellos hospitalizados" El Heraldo 4/06/2021 https://www.20minutos.es/noticia/4718676/0/detectado-un-brote-de-20-infectados-en-mayores-vacunados-en-una-residencia-de-madrid-7-de-ellos-en-hospital/