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miércoles, 22 de mayo de 2019

La guerra del 5G y sus analistas

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Los efectos del cese de los acuerdos de Google con Huawei, dejándole fuera de actualizaciones y sin sistema operativo Android es una batalla en una guerra más amplia, la de la tecnología 5G, es decir, el liderazgo futuro de las comunicaciones mundiales en el plano económico y el del control de las comunicaciones, en el plano político estratégico. Son dos dimensiones que no pueden ser confundidas en el análisis aunque se den unidas en la realidad.
La prensa norteamericana se encuentra dividida entre el temor a perder el liderazgo y recuperarlo de cualquier manera y el temor a que el coste sea el lío en que está metiendo Donald Trump a los Estados Unidos, cuyas consecuencias económicas (y políticas) pueden ser complejas.
En The New York Times, el tres veces ganador del Pulitzer, Thomas L. Friedman, plantea una idea asombrosa: Estados Unidos no se merece a Donald Trump, pero China sí:

A U.S. businessman friend of mine who works in China remarked to me recently that Donald Trump is not the American president America deserves, but he sure is the American president China deserves.
Trump’s instinct that America needs to rebalance its trade relationship with Beijing — before China gets too big to compromise — is correct. And it took a human wrecking ball like Trump to get China’s attention. But now that we have it, both countries need to recognize just how pivotal this moment is.*



La idea —las ideas extraordinarias siempre llegan de un amigo— no tiene desperdicio porque, de la misma manera que es difícil separar en este caso lo económico de lo político, es muy difícil separar un Trump de otro. Lo que haga, lo padeceremos todos. Tampoco el mundo se merece a Trump. Es un producto USA genuino.

El artículo de Friedman argumenta que China se ha beneficiado de su estatus anterior de economía protegida por estar en desarrollo, lo que le ha permitido una posición protectora internamente y agresiva hacia el exterior, económicamente hablando. La ley del embudo, como se suele llamar a estas situaciones. Es en el final del segundo párrafo donde ya se reconoce que lo que está mal puede estar peor, que es lo que realmente debe preocupar a los políticos. A nadie puede gustarle una situación determinada, pero si las acciones nos llevan a un estado peor, es mejor tocar lo menos posible.
El desequilibrio económico es un hecho reconocido hasta por la propia China, pero el camino son las negociaciones y no lo que hace Trump. Cuando se ha llegado a una situación determinada es porque te beneficiaba de alguna manera, ya que esto no ha ocurrido en un día. Tampoco se puede pretender arreglarlo en un día. Pero la mentalidad de Trump, su idea de que él es el "gran arreglador" de todos los errores de los que le han precedido no ayuda nada.
En The Washington Post, otro renombrado analista, David Ignatius, titula "Trump loves walls. But he should be careful about a digital barrier with China". Es difícil apoyar a Trump, especialmente porque es una persona imprevisible. Lo que tienen en común los analistas es esa recomendación sobre que pueda ser peor el remedio que la enfermedad.
Mientras que el artículo de Friedman está orientado hacia el pasado, el análisis de por qué China ha llegado hasta donde ha llegado convirtiéndose en un desafío/amenaza en el presente, el de Ignatius se centra en el futuro de las decisiones que se tomen ahora, es decir, en las consecuencias de lo que se haga.
Escribe David Ignatius:

It’s a measure of Trump’s erratic dealmaking style that the first question for many observers was whether the president was serious about banning Huawei, or whether he was simply applying more pressure to get his stalled trade deal. Trump backed off last year from a similar squeeze against ZTE, another big Chinese telecom company, after a personal plea from President Xi Jinping.
Trump-watchers doubt he’s bluffing this time. He recently told close advisers, “We have to win the 5G fight, period,” according to former House speaker Newt Gingrich, who attended the session. “I don’t think we have any choice,” Gingrich told me, because the alternative to checking Huawei is Chinese dominance of digital infrastructure.
“Huawei is the poster child of China Inc.,” argued Christopher Johnson, a former top CIA analyst who’s now with the Center for Strategic and International Studies. “If this campaign is successful, we’ve demonstrated that Xi’s whole narrative that China has created an alternative to the West is false.”
The danger, Johnson cautioned in an interview, is that if Trump forces European allies to choose between the United States and China, “You may not like their response.”
Working with allies, never Trump’s strong suit, will be crucial here. Right now, there’s no good alternative to Huawei’s 5G technology. Somehow, the United States needs to encourage catch-up work by South Korea’s Samsung, Finland’s Nokia and Sweden’s Ericsson. Bizarrely, the administration didn’t pre-brief allies on its Huawei plan.**



Allí donde Friedman contempla la Historia pasad, David Ignatius advierte sobre las consecuencias en el futuro. El "tenemos que ganar la lucha del 5G, y punto" de Trump plantea las incertidumbres de los resultados. Como en otras ocasiones, Trump sobreestima los efectos de las acciones que realiza y, sobre todo, del problema sumatorio. La guerra del 5G no se puede desmarcar de otras cuestiones que Trump va acumulando sobre el mapa mundial incrementado tensión y hartazgo. El vaso se sigue llenando hasta rebosar.
La perversa hiperactividad de Trump, ese continuo revolverlo todo, no es seguida por la mayoría de los países, incluidos (o especialmente) los aliados, que se ven arrastrados a situaciones de incertidumbre, cuando no de peligro inminente. Como muestra la tensión creciente por la ruptura en el caso de Irán, los socios europeos no están dispuestos a complicarse una vida ya complicada por satisfacer el ego belicista y fanfarrón de Donald Trump al frente de la Caballería.
Es lo que señala Ignatius cuando habla de las fisuras europeas. Para Europa es el momento más adecuado para sacudirse este papel humillantemente subordinado que Trump pretende asignarle. Las decisiones de Trump se padecen en Europa como efectos secundarios. Son decisiones tomadas sin consultar, porque eso iría contra la propia imagen interior de Trump, empeñado en demostrar que los USA reinan.
Las respuestas de Huawei y China se reparte en los terrenos legales (ante los tribunales norteamericanos y ante los internacionales), político económicas (respuestas a las medidas) y tecnológicas (desarrollo del propio sistema operativo como alternativa al Android).


Trump —como veíamos ayer— ha mostrado el aspecto más crudo de la guerra sucia contra una empresa. Difícilmente se puede justificar el daño hecho a una empresa desde el plano político. Todo se mezcla, no hay líneas divisorias y todos los aspectos tienen la palabra "guerra" (comercial, política, económica). Las medidas políticas tomadas definen el escenario y los daños económicos. Eso hará que los demás tengan que tomar sus propias medidas porque no se puede sostener este tipo de presión sobre todos los sectores por parte de un país que tiene en jaque a todos con las imprevisibles decisiones o con el análisis de si son en serio o bravuconadas, como el propio Ignatius plantea.
Primero se pensó que Trump se moderaría al llegar a la Casa Blanca. Se trató así de restar presión a la amenaza que suponía. Ahora se trata de saber si habla en serio o va de farol, cuando ya muchos dan por supuesto que sí es en serio.
Queda claro que la cuestión es el 5G, lo que implica dos cosas: 1) el reconocimiento de que China ha superado a USA en el terreno tecnológico —su terreno—, algo sabido desde hace tiempo; y 2) que no está dispuesto a aceptarlo, presionando a sus socios (o al mundo entero) para que no entren acuerdos con China. Veremos qué dicen los socios (o el mundo entero), amenazados todos con sanciones, cortes de información, etc. si le llevan la contraria al "jefe".
La guerra de los 5G puede tener unos efectos que acaben no gustando a Trump. Si sale de la presidencia en 2020, habrá dejado como herencia un mundo revuelto y un difícil compromiso a quien ocupe entonces la Casa Blanca. Si sigue, el panorama es tan oscuro que difícilmente se plantea por parte de los analistas. Y es que hay un futuro en el que hasta los analistas temen pisar.



* Thomas L. Friedman "China Deserves Donald Trump" 21/05/2019 https://www.nytimes.com/2019/05/21/opinion/china-trump-trade.html
** David Ignatius "Trump loves walls. But he should be careful about a digital barrier with China" The Washington Post 21/05/2019 https://www.washingtonpost.com/opinions/global-opinions/trump-loves-walls-but-he-should-be-careful-about-a-digital-barrier-with-china/2019/05/21/7280a146-7c13-11e9-a5b3-34f3edf1351e_story.html?

martes, 25 de diciembre de 2018

Cómo quitarse de encima un pésimo presidente

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Los ataques contra Donald Trump se suceden sin pausa. Es como si con el enfermo moribundo en su lecho, la gente se agolpara alrededor para discutir la forma de enterrarlo. Si ayer comentábamos el artículo que hablaba de la necesidad de sacarlo de la Casa Blanca sin pensar en las acciones de los militares, señalando que la función de los militares no era esa en la democracia americana, tras la salida del general James Mattis de la Secretaría de Defensa, hoy The New York Times le reservaba un día de Navidad poco navideño.
Esta vez el artículo del tres veces galardonado con el premio Pulitzer, el prestigioso Thomas L. Friedman, que manda un misil a la línea de flotación de Trump con el artículo titulado "Time for G.O.P. to Threaten to Fire Trump". Como puede observarse desde el mismo titular, la responsabilidad se le exige a los republicanos, que han sido quienes le ha puesto en la Casa Blanca. La tesis se está convirtiendo en corriente principal en la opinión: vosotros lo trajisteis, vosotros os lo lleváis. Se trata de dejarlo claro, no sea que los republicanos quieran que sean los demócratas quienes tengan que realizar el esfuerzo, responsabilizándolos después. No. Debe quedar claro que la salida de Trump no es una estrategia de partido, sino una cuestión de política nacional, de todos para evitar el desastre.


Al titular de ayer de Kori Shake, "The Generals Won’t Save Us", le sigue el de hoy, de Thomas L. Friedman, "Time for G.O.P. to Threaten to Fire Trump". Forman los dos parte de una frase dialógica, dos enunciados lanzados al espacio de la opinión. No les pidas a los militares lo que es obligación de los republicanos, los causantes del lío.
El artículo de Friedman no se anda por las ramas, Ya desde su mismo inicio expresa:

Up to now I have not favored removing President Trump from office. I felt strongly that it would be best for the country that he leave the way he came in, through the ballot box. But last week was a watershed moment for me, and I think for many Americans, including some Republicans.
It was the moment when you had to ask whether we really can survive two more years of Trump as president, whether this man and his demented behavior — which will get only worse as the Mueller investigation concludes — are going to destabilize our country, our markets, our key institutions and, by extension, the world. And therefore his removal from office now has to be on the table.
I believe that the only responsible choice for the Republican Party today is an intervention with the president that makes clear that if there is not a radical change in how he conducts himself — and I think that is unlikely — the party’s leadership will have no choice but to press for his resignation or join calls for his impeachment.
It has to start with Republicans, given both the numbers needed in the Senate and political reality. Removing this president has to be an act of national unity as much as possible — otherwise it will tear the country apart even more. I know that such an action is very difficult for today’s G.O.P., but the time is long past for it to rise to confront this crisis of American leadership.*


No se puede ser más claro.
¿Cómo se ha llegado a este extremo? ¿Cómo se ha llegado al punto en el que la democracia más poderosa del globo, la superpotencia mundial, etc. tenga que ponerse a discutir públicamente cómo deshacerse de su presidente, el presidente elegido en las urnas? No es sencillo, aunque explicaciones hay muchas y para todos los gustos.

Las últimas decisiones de Trump han cogido por sorpresa a todos, incluso a los afectados internacionales por ellas, como es el caso del anuncio unilateral de la retirada de tropas en Siria y Afganistán, caso especialmente grave.
En estos momentos, se ha producido lo que llaman el "cierre de la administración", es decir, muchos servicios quedan en el aire por la falta de presupuestos, un pulso que Trump, obsesionado con la construcción de un muro con México (¿su legado?) está dispuesto a mantener si no se realiza su voluntad. La bolsa se ha hundido tras sus críticas a la FED, considerándola, según sus palabras, el "único problema de la economía norteamericana". Es un alivio, porque hasta hace unos días, el gran mal de los Estados Unidos era la prensa. Ya tiene una nueva víctima de sus improperios.
La CIA le lleva la contraria en su defensa del príncipe Mohamed Bin Salman, al que apadrina y defiende sin pudor, pese a ser considerado el responsable del secuestro, asesinato y descuartizamiento de Jamal Khashoggi, el periodista saudí disidente secuestrado en el consulado turco.
Acaba de decir que hay países "ricos" que son protegidos por los Estados Unidos, ahorrándose el gasto en defensa. Es la vuelta a los viejos temas. Más de una vez se ha manifestado a favor de cobrar la "protección". Esto no sería tan grave si no fuera porque es él quien está garantizando con sus crisis la necesidad de defenderse de los países, como ha ocurrido con la crisis con Irán a cuenta del tratado nuclear o en la situación de Israel. Desde que Trump llegó al poder, el mundo es mucho más peligroso. No se ha solucionado nada y se han reabierto o creado nuevas crisis.
El artículo de Friedman no se priva de ningún tipo de crítica y habla directamente de la personalidad de Trump, de su ignorancia de la que derivan todas sus desastrosas acciones:

Trump’s behavior has become so erratic, his lying so persistent, his willingness to fulfill the basic functions of the presidency — like reading briefing books, consulting government experts before making major changes and appointing a competent staff — so absent, his readiness to accommodate Russia and spurn allies so disturbing and his obsession with himself and his ego over all other considerations so consistent, two more years of him in office could pose a real threat to our nation. Vice President Mike Pence could not possibly be worse.
The damage an out-of-control Trump can do goes well beyond our borders. America is the keystone of global stability. Our world is the way it is today — a place that, despite all its problems, still enjoys more peace and prosperity than at any time in history — because America is the way it is (or at least was). And that is a nation that at its best has always stood up for the universal values of freedom and human rights, has always paid extra to stabilize the global system from which we were the biggest beneficiary and has always nurtured and protected alliances with like-minded nations.*

Pero difícilmente se puede reconocer ese modelo americano en las acciones y actitudes de Donald Trump, empeñado desde el principio de su mandato en reunirse y abrazarse con los dictadores más cruentos del panorama mundial, mientras discutía con aquellos líderes de países democráticos (Macron, Trudeau, Merkel...) que trataban de hacerle ver lo que estaba provocando.


No se puede llegar a la cima de la política mundial y actuar como si se estuviera en una partida de Monopoly. Y es lo que ha hecho Trump, exhibir su ignorancia monumental como una especie de virtud frente a un mundo que no ha entendido jamás, desde sus atalayas de las torres Trump, los grills de sus campos de golf o las mesas con velas de sus restaurantes, hacia los que ha derivado sus negocios costando millones a los norteamericanos. Nada estaba bien; solo lo suyo.
En este panorama, el tono hacía su sustitución en la Casa Blanca (Mike Pence no puede ser peor, dice Friedman) crece y habrá que esperar la respuesta airada de Trump, que se resiste a entenderlo. Y es imposible que lo hagan.
Repetimos que el paso de Trump por la presidencia de los Estados Unidos ha de ser cuidadosamente analizado. Por complejo que sea, por doloroso que pueda resultar, es necesario comprender qué está ocurriendo en la política mundial para que este y otros fenómenos conectados se estén produciendo.
Eso que se ha dado en llamar el "populismo" forma parte del fenómeno. Hay que investigar las formas en que se está influyendo en la política de terceros mediante la financiación, infiltración de grupos, redes sociales, etc. Hay que tratar de reconducir la política hacia los ciudadanos y que estos no se sientan marginados o pisoteados por unas clases privilegiadas que controlan los resortes del poder y sometidas a intereses exteriores. Hay que acabar con el aventurerismo político que lleva a los partidos a personas sin más interés que el del poder, de hacer carrera en las administraciones.
Hay que recuperar el sentido de servicio de la política, actuar para la mayoría y fomentar la estabilidad social, algo esencial en un mundo interconectado. Es necesario dejar de lado la imagen y empezar a trabajar sobre los principios buscando la confianza perdida que arroja a las masas a manos de personas como Donald Trump. No es el único caso. Son peligrosos porque sus metas son muchas veces inconfesables.


No es fácil encontrar otro Trump, no. Pero es fácil encontrar personas capaces de hacerse con el poder desde los intereses y arrastrar a los pueblos con su demagogia. El conocimiento de la psicología, del funcionamiento social, etc. con el añadido de las tecnologías de las comunicaciones hacen mucho más fácil la demagogia. Y aumenta el peligro si el sistema da síntomas de debilidad y hace tiempo que los está dando. Con todo, el sistema democrático es más consistente que este aventurerismo populista que está arrastrando a los conflictos, disolviendo los acuerdos internacionales y proponiendo el uso de la fuerza como manera habitual de resolver los conflictos.
Recogen diversos medios norteamericanos la pregunta que Trump le ha hecho a un niño de siete años sobre si "todavía" cree en Santa Claus. Nos muestra el tipo de sentido común que Trump no tiene. Podría haberle preguntado si todavía creía en el presidente de los Estados Unidos. La respuesta del niño habría sido "no".


* Thomas L. Friedman "Time for G.O.P. to Threaten to Fire Trump" The New York Times 24/12/2018 https://www.nytimes.com/2018/12/24/opinion/impeach-fire-president-trump.html

domingo, 13 de abril de 2014

Vladimir Putin, motor de progreso

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Con el provocativo título, "Go ahead, Vladimir Make My Day!" —los lectores recordarán que es la versión original del "¡Alégrame el día!" de Harry El Sucio—, Thomas L. Friedman nos da un enfoque ligeramente diferente respecto a la crisis del gas en la que el presidente ruso quiere meternos a todos. Escribe Friedman:

SO the latest news is that President Vladimir Putin of Russia has threatened to turn off gas supplies to Ukraine if Kiev doesn’t pay its overdue bill, and, by the way, Ukraine’s pipelines are the transit route for 15 percent of gas consumption for Europe. If I’m actually rooting for Putin to go ahead and shut off the gas, does that make me a bad guy?
Because that is what I’m rooting for, and I’d be happy to subsidize Ukraine through the pain. Because such an oil shock, though disruptive in the short run, could have the same long-term impact as the 1973 Arab oil embargo — only more so. That 1973 embargo led to the first auto mileage standards in America and propelled the solar, wind and energy efficiency industries. A Putin embargo today would be even more valuable because it would happen at a time when the solar, wind, natural gas and energy efficiency industries are all poised to take off and scale. So Vladimir, do us all a favor, get crazy, shut off the oil and gas to Ukraine and, even better, to all of Europe. Embargo! You’ll have a great day, and the rest of the planet will have a great century.*


Considerar a Vladimir Putin como motor de progreso por lo que nos va a hacer renovarnos para encontrar alternativas diversas y más eficientes para resolver las carencias es un enfoque nuevo, aunque arriesgado. Podríamos sacar conclusiones parecidas de terremotos, incendios, tsunamis y epidemias de todo tipo. Es cierto que el hecho de que se destruyan ciudades estimula a los que tienen que reconstruirlas, pero los beneficios llegan después de las crisis.
Ante un problema, el que se estanca desaparece. Las crisis, nos dicen continuamente, son oportunidades para que se desarrollen las capacidades latentes capaces de resolverlas. Y eso es lo que ya plantean algunos ante lo que parece que puede ser una crisis larga con un Putin fanfarrón. Europa ha aprendido que hacer negocios con Rusia es complicado porque los métodos rusos no son demasiado ortodoxos y van más allá de lo que se suele llamar "seguridad jurídica". Puede que a Putin le cueste caro el "órdago" que ha planteado y que ese peso obtenido en el ámbito internacional se agriete por un exceso de confianza.

Una muestra de que a Thomas L. Friedman no le falta razón la tenemos en España. En estos días el ministro Margallo ha tenido mucha actividad. El diario El País la recogía de esta manera:

La crisis de Ucrania ha puesto en evidencia, según ha recordado Margallo, tras unirse con su homólogo argelino, Ramtane Lamamra, la dependencia energética de Europa respecto a Moscú. Y la alternativa al gas ruso es el argelino, que llega a España a través del gasoducto del Magreb, que atraviesa Marruecos, y el Medgaz, que une directamente Orán con Almería. España importa de Argelia unos 15 bcm (billones de metros cúbicos) al año, la mitad de lo que consume, pero su capacidad podría duplicarse con facilidad; lo que, unido a las seis plantas regasificadoras de gas licuado (GLN), permitiría poner en los Pirineos entre 50 y 60 bcm, casi la mitad de lo que la UE compra a Rusia. 
Pero hay una “dificultad insalvable”, ha admitido Margallo: “No podemos adquirir más gas argelino mientras no se mejoren las interconexiones con Europa, porque tenemos exceso de capacidad”. Y eso pasa porque la Península Ibérica deje de ser una isla energética, “sacando del cajón y acelerando” la conexión gasística de Cataluña con Francia, a la que París ha dado largas en los últimos años. Tras verle las orejas al oso ruso, la UE considera prioritario este proyecto, pero hay que pasar de las declaraciones a la realidad. “Eso va a favorecer a Argelia y nos va a favorecer a nosotros”, ha concluido el ministro.**

La presión se vuelve contra ti si los demás tienen alternativas factibles. No se puede presionar excesivamente si los demás pueden librarse de esa presión. Eso es relativamente bueno, porque quiere decir que al igual que los demás buscan una alternativa a su demanda de gas, Putin buscará una alternativa a su forma de presión. Si lo del gas no funciona, ya se le ocurrirá otra cosa. Y no creo que sea buena.


La crisis de Ucrania es otro ejemplo histórico de cómo estallan las crisis por situaciones larvadas, que no están en el foco del análisis y, por tanto, no se evalúan sus consecuencias hasta que es demasiado tarde. Su importancia se comprende cuando se contempla la extensión y alcance de sus efectos. Pero también, como señala Friedman, aparecen las alternativas que estaban infraevaluadas, ocultas o sencillamente inexistentes.
La imposibilidad de evaluar todas las variables existentes en la configuración de nuestro planeta hace que ese produzcan estas crisis imprevistas de alcances amplificados. Con un foco localizado, la evaluación puede ser mejor o peor si logramos reconocer los efectos y consecuencias, algo que no siempre es fácil tanto por su propia naturaleza como por nuestra propia ceguera interesada, que nos impide ver o nos distorsiona la percepción. La visión es ya un acto valorativo; vemos selectivamente lo que hemos ya valorado.


La importancia de las alternativas norteafricanas al gas ruso, introducirá, a su vez, otros elementos que habrá que tener en cuenta en evaluaciones posteriores. Las relaciones con estos países productores de gas se modificarán e intensificarán. No solo con ellos. Como bien señala el diario El País, supone un cambio perspectiva en la UE respecto al proyecto del gas argelino, que modifica la posición española y, a su vez, introduce un nuevo elemento con el paso por Cataluña.
Para apreciar la rapidez de los cambios y la necesidad de la reevaluación continua que suponen las crisis podemos recuperar un artículo del diario El País de junio de 2013, hace apenas unos meses, con el titular "El lento declive del gas argelino":

“El gas argelino ya no resulta atractivo”. El titular no lo publicó, a principios de este mes, un diario de Marruecos, el rival de Argelia en el Magreb, sino El Watan, el principal rotativo francófono de Argel. El año empezó mal para el sector de los hidrocarburos argelinos, con el asalto en enero a la planta gasística de In Amenas en el que murieron 39 rehenes extranjeros, y sigue por la misma senda. Desde enero los ingresos del sector energético argelino han caído un 9%.
British Petroleum (BP), que junto con la noruega Statoil y la argelina Sonatrach, explota In Amenas, anunció en mayo que dos de sus proyectos en Argelia serán “postergados” por razones de seguridad. El embajador británico en Argel, Martyn Roper, se apresuró en desmentirlo.
Antes de que la multinacional británica formulase este aviso, la italiana ENI ya anunció, el 28 de mayo, que había alcanzado con Argel un acuerdo para comprarle menos gas y a un precio inferior. “Necesitamos nuevas fuentes de abastecimiento”, declaró entonces Leonardo Senni, director de energía en el Ministerio de Desarrollo Económico.***


Nos basta con leer esta información para comprender que la negativa a firmar los acuerdos europeos por parte de Yanukóvich, que llevaron a los acontecimientos del Maidan, se ramifican como las ondas de un lago al que alguien hubiera lanzado una piedra. Desgraciadamente el movimiento no sigue un patrón tan regular sino que revela las grietas más finas que se agrandan con efectos inesperados.
La cuestión energética pasa a primer plano. Otro caso es el de Egipto****, un país con las terceras reservas de gas más importantes de África y que ha llegado a un acuerdo para importar gas ante el abandono de las extractoras, que no lo consideraban rentable. La falta de gas para las centrales eléctricas es la explicación de los apagones constantes que sufre el país y parte del malestar que le costó el gobierno al islamista Morsi. La decisión de usar carbón como alternativa energética barata y no susceptible de atentados, como ocurre con los gaseoductos, ha suscitado una gran polémica en Egipto por ser el carbón la energía más contaminante con los riesgos medioambientales y para la salud que suponen. De exportar gas a Israel —de forma corrupta, beneficiándose personas como Hussein Salem, un amigo de Hosni Mubarak— a tener que llegar a acuerdos para importarlo desde el mismo país, Egipto también se verá afectado por la crisis del gas. Puede que las empresas multinacionales que abandonaron la extracción tengan un nuevo interés en hacerlo. Pero eso supondrá también una revalorización de los gaseoductos como objetivo terrorista, un mayor atractivo porque causarán más daño.


No sé si Vladimir Putin pasará a la historia como un motor de progreso. En cualquier caso, no creo que esté alegrando el día a nadie por el momento. Hay veces en las que no es fácil parar lo que se ha puesto en marcha y, lo que es peor, no se sabe cómo puede terminar.

* Thomas L. Friedman "Go Ahead, Vladimir, Make My Day" The New York Times 12/04/2014 http://www.nytimes.com/2014/04/13/opinion/sunday/friedman-go-ahead-vladimir-make-my-day.html
** "Margallo busca una alianza con Argelia frente al gas ruso" El País 11/04/2014 http://politica.elpais.com/politica/2014/04/11/actualidad/1397238388_035336.html
*** "El lento declive del gas argelino" El País http://economia.elpais.com/economia/2013/06/14/actualidad/1371236442_990468.html

**** "Egypt turns to Israel to address shortage of natural gas" Al Monitor 23/03/2014 http://www.al-monitor.com/pulse/en/sites/almonitor/contents/articles/originals/2014/03/egypt-gas-israel-sisi-economy-shortage.html#





domingo, 25 de marzo de 2012

Farsas y mentiras

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Los tribunales egipcios siguen absolviendo a los policías y militares responsables de las muertes de los manifestantes. En ello tiene mucho que ver la actuación de los fiscales, que no cumplen con su labor con el empeño que debieran, según se quejan. Es lógico que así sea; son parte del régimen. El caso de un régimen juzgando a los criminales que actuaron en su nombre no deja de ser una paradoja histórica que está hipotecando su futuro, además de la credibilidad de su presente. Pronto llegarán —a fuerza de absolución y desestimación— a la conclusión de que la revolución nunca ocurrió.
El diario Al-Masry Al Youm hace recuento de los policías absueltos en las últimas fechas:

Police Captain Abdel Aziz al-Hamouly had been accused of the attempted murder of three protesters outside Wayly Police Station on 28 January 2011. […]
Earlier this month, the Cairo Criminal Court acquitted three police officers of killing protesters in the Zawaya al-Hamra district. Another police officer was also acquitted this month of killing two protesters in front of Cairo's Sharbia Police Station.*


Finalmente la estrategia blanda del régimen funcionó. Todo giró  hasta quedar poco a poco en la misma situación. O peor. Porque ahora apenas quedan esperanzas ni fuerzas a los que las tenían y dieron su sangre por ella. Las medidas y peticiones de leyes se van acumulando: intento de institucionalizar la censura, peticiones de prohibir la retransmisión de los debates parlamentarios, restricciones a las pocas cosas que las mujeres habían conseguido, y —la última iniciativa— tratar de regular muy restrictivamente el derecho de manifestación. Los elegidos como padres de la patria egipcia quieren que el Nilo vuelva a su cauce. Si no querían un dictador personalista, ahora lo tendrán institucionalizado.
En los últimos días se acumulan en los diarios egipcios el descontento. Se manifiesta el descontento de las mujeres, que se ven en la infame tesitura de tener que reivindicar la obra de la esposa de Hosni Mubarak, ante los retrocesos sociales que plantean los nuevos patriarcas. La cantante, escritora y socióloga Fayrouz Karawya ha descrito así la situación:

I never imagined that one year after the revolution all we would be discussing are the freedoms that Suzanne Mubarak granted to Egyptian women. I could not think that the same country would see a number of its churches burned or demolished. Nor did I think that it would stand helpless as Coptic protesters were run over by army vehicles, and would look — even if bitterly — in the face of its protesters who lost their eyes without feeling the tinge of humiliation.**

La artista Fayrouz Karawya
Fayrouz Karawya se pregunta en dónde ha quedado aquel maravilloso sentimiento que pudo encontrar en los días que hicieron caer a Mubarak. Rastrea y ya encuentra entonces, en la distancia, los primeros avisos, los de aquellos que se extrañaban de ver a mujeres en las manifestaciones La idea se ha ido imponiendo: Mubarak no cayó; fue sustituido. Las muertes, los juicios militares, la represión, etc., posteriores hacen ver que solo algunas cosas han cambiado, muy pocas, porque la idea no era modificar el sistema sino aprovecharlo. Lo que era una lucha por cambiar Egipto, se ha convertido en una lucha por gobernarlo. Y eso ha decepcionado a los que tenían una visión del cambio más allá de la esquina de su casa.

El novelista Youssuf Rahka
En el Al-Ahram Weekly, el novelista Youssuf Rahka —en el aniversario del referéndum—  se pregunta también por el sentido de este tiempo:

A year ago on Tuesday the result of the referendum on constitutional amendments proposed by SCAF and embraced by the Muslim Brotherhood —an unequivocal yes— effectively bracketed the "revolution" in time. It shifted the emphasis away from rights gained through protests (including the right to protest) to a reshuffling of the power structure via an indefinite "transition" whose purpose has been to restore and/or sustain a status quo that had--more often than not, by invoking an overriding sense of identity--systematically denied people those same rights.
The vote, however disastrous it is now judged to be, established the population's willingness to cement the two bulwarks of corrupt--incompetent--conservatism: fascist-flavoured religious authority and arbitrary military power; the very culturally articulated nepotism, rarefied inferiority complex, and xenophobia that had reduced the project of an independent nation guarding Arab-Muslim identity under Nasser to a client state riddled by poverty and Wahhabism under Mubarak. With the regime's logistical powers deployed in Brotherhood-held voting blocs, "democracy" could quickly abort what opportunity for change had been generated, fuelled by blood. And it became easy from then on to involve well-meaning political players in endless lost battles of the vote, even as their comrades were being killed at protests and defamed on "pro-25 Jan" TV.***

El ex ministro del Interior visiblemente preocupado
La alianza entre la Hermanad Musulmana y el Ejército ha tenido precisamente el objetivo de evitar para unos la liberalización que caminara hacia una separación religiosa del estado y de las vidas de sus ciudadanos y para otros, simplemente un sistema de libertades que les pidiera cuentas de su control efectivo del poder militar y económico en el país. La alianza queda cada día más evidente y los zorros han formado manada. En una sociedad vertebrada sobre la corrupción de un régimen son muchos los interesados en que todo siga igual. La ineficacia de la SCAF para ir en una dirección que no sea la represión sangrienta de los desórdenes que es incapaz de controlar, por lanzar la más suave de las hipótesis, es absoluta y ha sembrado la desconfianza y la condena de una parte importante de la misma comunidad internacional que se alegró de que Egipto despertara orgulloso de su sueño de décadas de represión y absolutismo dictatorial.


Lo que tienen en común estas y otras protestas que siguen apareciendo es la idea de mentira. Todos expresan el sentimiento de estar viviendo en una farsa, en un universo de discursos falsos que les llegan de todos los puntos en los que miran o escuchan.
El comentarista político de The New York Times, Thomas L. Friedman, ha titulado su artículo de ayer Un festival de mentiras. En él, Friedman comenta las opiniones del historiador norteamericano Victor Davis Hanson sobre los fracasos de las políticas seguidas por los Estados Unidos respecto a Oriente Medio. Señala que mantener dictadores solo ha traído represión, genocidio, locura nuclear y el 11/S. Se pregunta Hanson sobre lo que han aprendido los norteamericanos: «What have we learned? Tribalism, oil, and Islamic fundamentalism are a bad mix that leaves Americans sick and tired of the Middle East — both when they get in it and when they try to stay out of it.»****

Protestas en el Parlamento por los juicios militares
Con la expresión “festival de mentiras”, Friedman se refiere al engaño de la política norteamericana sobre los motivos y resultados de sus propias acciones. Los caminos recorridos no han llevado a ningún sitio factible, ni para ellos, ni para los propios pueblos, que ven sucederse los modelos autoritarios en sus diversas variantes militares o religiosos o la mezcla de ambos, como en Irán.
La evaluación final de Thomas L. Friedman es la siguiente:

And that is why it’s time to rethink everything we’re doing out there. What the Middle East needs most from America today are modern schools and hard truths, and we haven’t found a way to offer either. Because Hanson is right: What ails the Middle East today truly is a toxic mix of tribalism, Shiite-Sunni sectarianism, fundamentalism and oil — oil that constantly tempts us to intervene or to prop up dictators.
This cocktail erodes all the requirements of a forward-looking society — which are institutions that deliver decent government, consensual politics that provide for rotations in power, women’s rights and an ethic of pluralism that protects minorities and allows for modern education. The United Nations Arab Human Development Report published in 2002 by some brave Arab social scientists also said something similar: What ails the Arab world is a deficit of freedom, a deficit of modern education and a deficit of women’s empowerment.****

Y cada vez esos tres déficits —libertad, el desarrollo de las mujeres y una educación moderna— se les hacen más claros a los observadores exteriores y a las personas que los padecen en el interior. Las alianzas para mantenerlos intactos son fuertes. La política puede ser el arte de desarrollar las libertades individuales y el progreso colectivo. Si se convierte en la forma de restringir la libertad de las personas y de ahondar en la ignorancia para poderlas controlar mejor, es malo para todos menos para los que la practican.
La absolución de los responsables de las muertes de los manifestantes por el poco entusiasmo de los fiscales, la absolución del médico que practicó los vergonzosos exámenes de virginidad entre burlas y escarnios  alas jóvenes manifestantes de Tahrir, entre otros muchos casos, son signos inequívocos de que el camino recorrido lleva de vuelta al desierto. Todos hablan de mentiras, farsas y desilusiones. Los que resistan necesitarán de aliento y consuelo para mantener la ilusión y la fe en un futuro distinto, que no se parezca tanto al pasado.
Una farsa más, pero muy representativa: hace unos días surgió otra polémica; los estudiantes siguen con los libros de texto que ensalzan la figura de Mubarak. Da igual que esté en la cárcel; sigue en los libros y en las mentes de los que lo estudian con toda su gloria. ¿Quién sabe si merece la pena renovarlos?


* “Another police officer accused of killing protestors acquitted” Al-Masry Al-Youm 24/03/2012 http://www.egyptindependent.com/node/730756

** Fayrouz Karawya “Mother, wife, artist and a revolutionary”. Al-Masry Al-Youm 21/03/2012 http://www.egyptindependent.com/node/726261

*** Youssef Rakha: "In the Name of the Father". Al-Ahram Weekly Online 22-28/03/2011 http://weekly.ahram.org.eg/2012/1090/cu2.htm

**** Thomas L. Friedman “A Festival of Lies” The New York Times 24/03/2012 http://www.nytimes.com/2012/03/25/opinion/sunday/friedman-a-festival-of-lies.html?hp