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domingo, 7 de enero de 2018

Filtraciones egipcias o ¿existe el capitán al-Kholi?

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
En Egipto no salen de un lío y ya están en otro. Esta vez el lío proviene de las acciones de Donald Trump, en concreto de su decisión de trasladar la embajada norteamericana de Tel-Aviv a Jerusalén, una fuente de problemas y disturbios desde que se hizo pública.
Desde ese momento, las acciones se han multiplicado tanto en las protestas callejeras por múltiples países musulmanes como en los ámbitos diplomáticos, incluido el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, en donde Estados Unidos tuvo que caer uso de su derecho de veto quedando en patética soledad como única defensora de su medida.
Hoy, siete de enero, Egypt Independent titula "SIS refutes New York Times’ report on Egyptian Leaders’ acceptance of Jerusalem move"*. El titular puede parecer sorprendente si tenemos en cuenta que fue Egipto quien presentó la propuesta de condena del traslado de la embajada y la aceptación explícita y oficial con ello de la capitalidad de Jerusalén como capital del Estado de Israel. ¿Qué quiere decir este titular?
Ayer, The New York Times publicaba un artículo con el titular "Tapes Reveal Egyptian Leaders’ Tacit Acceptance of Jerusalem Move", suficiente para hacer estallar todos los mecanismos de alerta en la revuelta república egipcia. El periódico norteamericano sacaba a la luz unas grabaciones que hacían ver que la postura oficial no era exactamente la "real":

As President Trump moved last month to recognize Jerusalem as the capital of Israel, an Egyptian intelligence officer quietly placed phone calls to the hosts of several influential talk shows in Egypt.
“Like all our Arab brothers,” Egypt would denounce the decision in public, the officer, Capt. Ashraf al-Kholi, told the hosts.
But strife with Israel was not in Egypt’s national interest, Captain Kholi said. He told the hosts that instead of condemning the decision, they should persuade their viewers to accept it. Palestinians, he suggested, should content themselves with the dreary West Bank town that currently houses the Palestinian Authority, Ramallah.
“How is Jerusalem different from Ramallah, really?” Captain Kholi asked repeatedly in four audio recordings of his telephone calls obtained by The New York Times.
“Exactly that,” agreed one host, Azmi Megahed, who confirmed the authenticity of the recording.
For decades, powerful Arab states like Egypt and Saudi Arabia have publicly criticized Israel’s treatment of the Palestinians, while privately acquiescing to Israel’s continued occupation of territory the Palestinians claim as their homeland.
Trump Recognizes Jerusalem as Israel’s Capital and Orders U.S. Embassy to Move DEC. 6, 2017
But now a de facto alliance against shared foes such as Iran, the Muslim Brotherhood, Islamic State militants and the Arab Spring uprisings is drawing the Arab leaders into an ever-closer collaboration with their one-time nemesis, Israel — producing especially stark juxtapositions between their posturing in public and private.**


El artículo viene a dejar en evidencia la diplomacia de los países árabes, cuestiona su compromiso con la causa palestina y los hace cómplices encubiertos de Israel, el gran enemigo, traicionando a sus propios pueblos, ante los que alienta el distanciamiento con Israel. Ayer, mismo, como ejemplo, la prensa egipcia recogía la condena popular a un conocido académico por haber dado una conferencia en Israel: "Egyptian Academic Saad Eddin Ibrahim Under Fire For Attending Conference at Israeli University" Egyptian Streets 5/01/2018). ¿Una farsa? Probablemente, porque son muchos los que son atacados por visitar Israel o recibir a un embajador en su casa, mientras que hay otros que realizan en la sombra o semisombra beneficiosos negocios muy lucrativos directa o indirectamente, como han denunciado algunos de los acusados de mantener contactos con Israel.
La hipocresía sería una muestra más de la falta de transparencia, por un lado, pero también de la profunda hipocresía que hace que los gobiernos presuman de su actitud anti israelí, haciendo que esta crezca socialmente, para después mantener una diplomacia paralela que protegería al estado de Israel. En el caso egipcio, es bastante sangrante por ser precisamente el máximo beneficiario de las ayudas norteamericanas tras los acuerdos de Camp David. Los gobiernos jugarían al populismo manteniendo en las calles y medios una actitud de desafío hacia Israel, mientras que en la sombra la actitud sería otra.
The New York Times señala:

For decades, powerful Arab states like Egypt and Saudi Arabia have publicly criticized Israel’s treatment of the Palestinians, while privately acquiescing to Israel’s continued occupation of territory the Palestinians claim as their homeland.
But now a de facto alliance against shared foes such as Iran, the Muslim Brotherhood, Islamic State militants and the Arab Spring uprisings is drawing the Arab leaders into an ever-closer collaboration with their one-time nemesis, Israel — producing especially stark juxtapositions between their posturing in public and private.
Mr. Trump’s decision broke with a central premise of 50 years of American-sponsored peace talks, defied decades of Arab demands that East Jerusalem be the capital of a Palestinian state, and stoked fears of a violent backlash across the Middle East.
Arab governments, mindful of the popular sympathy for the Palestinian cause, rushed to publicly condemn it.
Egyptian state media reported that President Abdel Fattah el-Sisi had personally protested to Mr. Trump. Egyptian religious leaders close to the government refused to meet with Vice President Mike Pence, and Egypt submitted a United Nations Security Council resolution demanding a reversal of Mr. Trump’s decision. (The United States vetoed the resolution, although the General Assembly adopted a similar one, over American objections, days later.)**

Desde la información sacada a la luz por The New York Times, todo esto no sería más que puro teatro. No es la primera vez que se escucha esta "doble moral" (en los países árabes gusta mucho la expresión "doble rasero" aplicada a Occidente). La situación de muchos estados depende de este extraño e hipócrita equilibrio entre lo que ocurre en las calles y lo que ocurre en las relaciones diplomáticas entre los gobiernos. Se puede entender que haya situaciones que requieran cuidado diplomático. Pero lo importante aquí es el falso populismo que hace que los líderes de los países implicados —el más señalado es el presidente egipcio, país que presenta oficialmente la propuesta de resolución ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas— después pongan en marcha la maquinaria mediática del estado en sentido contrario.


Las llamadas que el capitán del Servicio de Inteligencia egipcio hace son a los profesionales de los medios. Si la doble actitud de los países no es demasiado sorprendente, el papel de los medios tampoco. Las acciones controladoras sobre los medios del gobierno egipcio para asegurar la popularidad del presidente de cara a su presentación en las próximas elecciones hacen que la mayoría de estos estén bajo su control y muchos deseando hacerlo. Los profesionales conocen este tipo de llamadas de los servicios de inteligencia. La orientación de los medios es una parte de su trabajo. Al-Sisi ha cumplido el sueño que mantiene en vilo a Donald Trump, el control de la mayoría de la prensa gracias a los controles establecidos a través de los bloqueos y cierre, el uso de los medios estatales  y la compra por los amigos de los medios hostiles, de los que van saliendo los profesionales que no se pliegan a transmitir las visiones oficiales.
Se señala en el periódico norteamericano:

The hosts Captain Kholi called all heeded his advice, and most other voices in the state-owned and pro-government news media across the Arab world were also strikingly muted, even unemotional, about the status of Jerusalem. Such a response would have been all but unthinkable even a decade ago, much less during the period between 1948 and 1973, when Egypt and its Arab allies fought three wars against Israel.
Shibley Telhami, a scholar of the region at the University of Maryland and the Brookings Institution, called the Arab states’ acceptance of the decision “transformational.”
“I don’t think it would have happened a decade ago, because Arab leaders would have made clear they wouldn’t live with it,” he said. Instead, he said, preoccupied by concerns about their own stability, the Arab leaders signaled that — while they may not like the decision — they “will find a way to work with it,” and “with a White House that is prepared to break with what had been taboos in American foreign policy.”
Two spokesmen for the Egyptian government did not respond to requests for comment for this article. Captain Kholi could not be reached.
Television talk shows play a formative role in shaping public debate in Egypt, and Egyptian intelligence services often brief the presenters of the programs about messages to convey to the public. The hosts typically prefer to characterize the conversations as journalists talking to sources.
In addition to the call with Mr. Megahed, three other audio recordings of strikingly similar telephone conversations with the same intelligence agent, Captain Kholi, were all provided to The Times by an intermediary supportive of the Palestinian cause and opposed to President Sisi. The origin of the recordings could not be determined.**

Estos últimos apuntes sobre el origen son interesantes. Suponen que existe una facción al menos que puede tener acceso a este tipo de informaciones y que las ha podido hacer públicas. Que el filtrador se presente como "apoyo de la causa palestina" y "opuesto a al-Sisi" ya es un detalle interesante. Pueden ser ciertas las dos, la mitad o ninguna.


El argumento de que esta indiferencia de fondo sobre la cuestión de la capitalidad de Jerusalén y el traslado de la embajada norteamericana obedece a la preocupación por sus propios problemas y la necesidad de enfrentarse a unos enemigos comunes —Irán, el Estado Islámico y los Hermanos Musulmanes— no deja de ser sorprendente. Ninguno de estos enemigos necesita que se le añada la cuestión de la capitalidad israelí; tienen entidad propia cada uno de ellos.
El final del artículo de The New York Times tiene una última sorpresa para acabar de demostrarnos que la foto de la caja del puzle tiene poco que ver con las dos mil piezas que contiene:

All three recipients of his calls pledged to convey his messages, and some echoed his arguments in broadcasts. “Enough already. It got old,” Mr. Megahed told his viewers about the issue of Jerusalem.
In his conversation with Mr. Megahed, however, Captain Kholi added an extra flourish. He charged that Egypt’s regional foe Qatar and its ruler, Emir Tamim bin Hamad al Thani, were the ones guilty of collaborating with Israel.
“You also will say that Tamim and Qatar have secret ties to Israel. You know all that,” Captain Kholi told the talk show host.
“Obvious ties,” Mr. Megahed replied. “My pleasure. My pleasure. I will include it in the next episode, God willing.”**

El final es digno del último episodio de la temporada de una exitosa serie televisiva. La introducción de Qatar, al que Arabia Saudí, Emiratos, Jordania y especialmente Egipto acusan de lazos con Irán, el Estado Islámico y los Hermanos Musulmanes, como aliados secreto de Israel, se parece demasiado a lo que aquel militar egipcio dijo a los medios, que Hassan el-Banna, el egipcio fundador de los Hermanos Musulmanes, era en realidad un judío sionista que buscaba la destrucción del islam. Se quedó tan ancho y, como el señor Megahead, muchos los dieron por bueno dentro de este mundo conspiratorio que supera cualquier retorcida ficción.
¿Que necesidad tenía el probable capitán  Ashraf al-Kohli de meter a Qatar en el nuevo lío a menos que esperara que las cintas se escucharan? ¿Era necesario para convencer a los pro régimen, que lo escuchan y repiten todos los días?


Por su parte, en Egipto han tenido que reaccionar rápido para frenar las informaciones sacadas a la luz por The New York Times. Desde los iraníes a la prensa norteamericana pasando por todo el mundo, han recogido que al-Sisi hace una cosa y dice otra. Lo que le crea un gran problema interno y algunos externos.
En Egypt Independent se puede leer, tras el titular que señalábamos al principio del texto:

Egypt’s State Information Service (SIS) on Saturday denied the veracity of a report by The New York Times claiming that Egyptian leaders have accepted the decision by US President Donald Trump to move their embassy to Jerusalem.
The report, published on Saturday 6 January, titled “Tapes Reveal Egyptian Leaders’ Tacit Acceptance of Jerusalem Move” by David D. Kirkpatrick, the Times’ international correspondent based in London, said the newspaper obtained four audio recordings of an alleged Egyptian intelligence officer talking to the hosts of several talk shows in Egypt.
The intelligence officer, Capt. Ashraf al-Kholi, told the hosts that instead of condemning the decision, they should persuade their viewers to accept it.
SIS said in a statement that The Times’ report claims that Kholi is an officer with the Egyptian General Intelligence without presenting its readers with the slightest evidence as to the truth of this piece of information or that a person by this name exists in the first place.
It added that Mofid Fawzy is a journalist who stopped TV presenting years ago contrary to the claim made in the Times’ report.
Also, SIS said that Saeed Hassaseen whose talk show stopped several weeks before the Jerusalem decision and who does not currently present any other TV show. It reported that Hassaseen denied that he received a call on Jerusalem, affirming that he does not know at all a man by the name of Ashraf al-Kholi.
The renowned movie star Yousra has no relation whatsoever to presenting TV talk shows and is working in the movie and acting industry in Egypt and the Arab world as well, a fact Mr. Kirkpatrick should have been aware of given his long stay in Egypt, the SIS statement added.
It said that Yousra denied knowing someone by the name Ashraf al-Kholi, or that she discussed with anyone the issue of Jerusalem and that she has spoken or expressed views on political subjects to any media outlet, adding that she was not present in Egypt during the period specified in the report.
She further announced that she will seek legal action for bringing her name into these alleged leaked audio recordings as this amounts to an affront to her reputation as a big movie star.
Azmi Megahed, the fourth name in the Times report, denied knowing a man by the name of Ashraf al-Kholi, the newspaper said.
The Times’ report contains allegations regarding Egypt’s position on the Jerusalem issue mentioned in the so-called “audio recordings.”
It is inappropriate for The New York Times, a reputable newspaper, to publish such allegations, SIS said.
Egypt’s positions on international issues are not derived from alleged leaks from an anonymous source, the SIS statement said, adding that Egypt’s positions are conveyed by the President, the Minister of Foreign Affairs and in official statements.
All of the entities in charge have expressed, in word and deed, the inalienable position on Jerusalem in the United Nations and other international organizations with disregard for the threats of the US Permanent Representative in the UN to cut aid to countries including Egypt over UN Jerusalem vote, the statement added.*


Lo cierto es que antes de que estas informaciones salieran las campañas contra el gobierno egipcio señalando su falta de reacción ante el anuncio del traslado de la embajada. La iniciativa ante el Consejo de Seguridad era disparar con balas de fogueo ante la previsible acción de veto norteamericana. En medios como The New Arab los titulares críticos ante la parálisis egipcia o más directamente contra el presidente al-Sisi se sucedían unos a otros.
La información presentada por The New York Times es más dañina para al-Sisi que para Egipto. Hoy los medios de todo el mundo se hacen eco de esta noticia que los servicios de inteligencia egipcios desmienten de una manera un tanto extraña. Si el capitán Ashraf Al-Kholi no existe, todo lo demás se desmonta por sí mismo. Puede que no exista el "capitán" pero sí las llamadas. También es extraño que la gestión de algo así se haya hecho vía telefónica. No suele ser lo habitual, aunque mayores meteduras de pata se han visto. ¿Quién hizo las grabaciones y cuál era el fin? Los que las cedieron a The New York Times, nos dicen, eran pro palestinos y anti al-Sisi.


Tampoco está claro el objetivo final. El único que sale resplandeciente es Donald Trump, que queda convertido en un genio de la diplomacia paralela. Consigue trasladar la embajada y los líderes árabes le dan la razón por lo bajo frente a sus soliviantadas poblaciones, enemigas de Israel. A Israel no parece que le beneficie demasiado esta "revelación", ya que podría obligar a los dirigentes árabes a tomar posiciones abiertamente en contra del traslado. La idea vendida de que Qatar es una aliada de Israel no deja de ser sospechosamente sorprendente.
¿Verdad, mentira, ambas cosas? ¿Creíble? ¿Por qué no, si es lo que piensa mucha gente sin necesidad de filtraciones? ¿Creíble, sí? A veces se llega a la verdad por un camino de mentiras. Puede ser también que las llamadas fueran reales, pero no lo fuera el capitán. Pero entonces, ¿por qué tan poco énfasis en la negación de su existencia? Choca también la peculiaridad de los personajes llamados. Si las grabaciones existen y son reales y ellos creían que hablaban con un representante de la Seguridad, ¿era esto cierto?
¿Dice alguien la verdad? The New York Times cree decirla, al menos eso es lo que les han contado. Los servicios secretos egipcios no son precisamente la institución más fiable. ¿Dicen ellos la verdad entonces? El problema principal es que, llegados a este punto del juego, ya no se sabe muy bien quiénes son los amigos en la partida.
Puestos a hacernos preguntas egipcias quizá deberíamos volver a preguntarnos, por ejemplo, quién le dio a Al-Jazeera el vídeo del candidato presidencial Ahmed Shafiq, robado del teléfono de su hija. Quizá haya que saber en qué guerra se ha producido esta filtración, si en la presidencial o en la regional o en una más amplia o en una muy lejana. La pregunta sobre quién es realmente el objetivo, el perjudicado por todo esto, podría ayudarnos a comprender este puzle, este peculiar arabesco.




* "SIS refutes New York Times’ report on Egyptian Leaders’ acceptance of Jerusalem move" 7/01/2018 http://www.egyptindependent.com/sis-refutes-new-york-times-report-egyptian-leaders-acceptance-jerusalem-move/

** "Tapes Reveal Egyptian Leaders’ Tacit Acceptance of Jerusalem Move" The New York Times 6/01/2018 https://www.nytimes.com/2018/01/06/world/middleeast/egypt-jerusalem-talk-shows.html




jueves, 21 de diciembre de 2017

Entre el soborno y la amenaza

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Eufórico por una bajada de impuestos aprobada que solo favorece a los más ricos y a las empresas, el presidente Trump va desvelando cuál es su sentido de las relaciones internacionales. Este oscila en dos principios: 1) el que paga, manda; y 2) si no es por las buenas, será por las malas. Es decir, la política de Trump, como no podía ser de otra forma oscila entre la compra y la amenaza de los países.
Hace unos días, como consecuencia de las reacciones de todo el mundo contra su decisión de trasladar la embajada norteamericana a Jerusalén, señalamos que a quien dejaba en peor lugar era a sus propios aliados en el mundo árabe, especialmente a Egipto, cuyo presidente había apostado precipitadamente por presentarse como un "amigo" del poderoso presidente. El "fantastic guy" de Trump, el presidente al-Sisi, pagaba la proximidad a Trump, las loas innecesarias a alguien que le utilizó para hacer ver que había alguien en el exterior que le apoyaba en su carrera presidencial. Le utilizó por segunda vez en su visita a la Casa Blanca, haciendo ver al mundo que se manejaba bien en el exterior.
Pasado un año, nadie quiere visitas de Trump ni visitarle. Los que precipitadamente se sumaron a su victoria, como Theresa May —salieron insólitamente cogidos de la mano—, no saben cómo alejarse de él y sus manipulaciones. Dice que tiene intención de visitar Reino Unido para inaugurar nueva embajada, pero ya se ha advertido que no es una invitación y que la reina no tiene intención de recibirle. La misma May está incómoda con los actos de su antiguo amigo, después de Trump "retuiteara" mensajes de un ultraderechista británico. Egypt Independent señala la nueva situación: "However the ties have been strained in recent months, most recently when Trump sparked outrage by rebuking May on Twitter after she criticized him for retweeting British far-right anti-Islam videos."*


Pero es mucho más grave lo puede ocurrir con Egipto, que es quien ha presentado ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas la petición de condena del cambio de la embajada norteamericana a Jerusalén. Estados Unidos se quedó solo, sin un solo voto o abstención en la condena. Solo su poder de veto hizo que no se aprobará, que es el más claro equivalente a su derrota moral y el rechazo de la comunidad internacional. Ya su agresiva embajadora advirtió de que "tomaría nota" de los países que no les respaldaban. Mucha tinta iba a tener que utilizar para tanta anotación. La amenaza ha ido más allá por boca del propio Trump.
La noticia es escueta pero ineludible en Ahram Online, el diario estatal:

US President Donald Trump on Wednesday threatened to cut off financial aid to countries that vote in favor of a draft United Nations resolution against his decision to recognize Jerusalem as Israel's capital.
"They take hundreds of millions of dollars and even billions of dollars, and then they vote against us. Well, we're watching those votes. Let them vote against us. We'll save a lot. We don't care," Trump told reporters at the White House.
The 193-member UN General Assembly will hold a rare emergency special session on Thursday at the request of Arab and Muslim countries on the controversial U.S. decision.**


Las palabras reproducidas de Donald Trump son algo más que una amenaza. Es una forma abyecta de entender las relaciones internacionales mediante el chantaje y el soborno. No puede entenderse de otra manera si la recepción de ayudas está determinada por la compra de voluntades. El que paga manda es el mensaje. Con ello deja a los pies de los caballos a los gobiernos que quedan en evidencia como meros títeres si aceptan ayudas o subvenciones de cualquier tipo de los Estados Unidos.
En este caso, Egipto es el objetivo claro y la parte más débil. Esto es también un riesgo de jugar con Trump. La posición egipcia, el mayor receptor de ayuda militar tras Israel, se hace insostenible. El gobierno tiene que elegir entre tratar de ser líder en la zona presentando ante el Consejo la denuncia contra el traslado o perder unas ayudas millonarias.
Egipto ya había sufrido unos fuertes recortes en ayudas después de que el último informe de los expertos ante el Comité de ayudas calificara la situación del país como "descorazonadora", según palabras de su presidente. El gobierno egipcio se indignó y apeló a la conspiración, al malentendido, etc. para justificar aquellos recortes. Ahora Trump realiza amenazas directas sobre aquellos a los que paga y luego votan contra Estados Unidos. Es difícil hacerlo peor.


Como ya advertimos en muchas ocasiones, la proximidad a Trump es un riesgo continuo. Los egipcios se las prometían felices con la llegada al poder del poderoso amigo de su presidente y ahora comprueban que la política norteamericana va por su propia vía y solo cuenta con sus intereses. Ellos no son más que receptores de dinero norteamericano destinado a comprar sus voluntades y tapar sus bocas. La irritación de Trump por el comportamiento es enorme y la pondrá en marcha. Como ha dicho, la de dinero que se van a ahorrar.
El diario El País recoge las palabras de Trump y amplía:

Trump hizo los comentarios en su última reunión de gabinete del año en la Casa Blanca. “Todas esta naciones que se llevan nuestro dinero, toman cientos de millones de dólares y miles de millones de dólares y luego votan en nuestra contra”, repitió el presidente. “El pueblo americano está cansado de que nuestro país se deje aprovechar por otros y eso ya no va a ocurrir”, insistió.
El republicano también felicitó la contundencia de su embajadora ante la ONU, Nikki Haley, que el martes ya adelantó que EE UU “tomará nota de los países” que apoyen la crítica a su país por la decisión respecto a Jerusalén. La resolución, que ya fue vetada por Haley el lunes, no menciona por nombre a EE UU pero solicita que cualquier decreto con respecto a la ciudad israelí sea cancelado. Haley afirmó que las votaciones a favor serían percibidas como un “insulto” y que es asunto que “el presidente y Estados Unidos se tomará personalmente”.***

El diario español termina con esta valoración:

Es improbable que las amenazas de Trump transciendan a acciones, pero vuelven a simbolizar el escepticismo y la incomprensión del nuevo presidente por las relaciones internacionales y las alianzas estratégicas. Entre los que critican a EE UU por la decisión de Jerusalén se encuentran países como Egipto o Jordania, que reciben desde hace años enorme asistencia militar a cambio de defender los intereses estadounidenses en Oriente Medio.***


No estoy convencido de esta "improbabilidad". La creciente tensión contra Estados Unidos en todo el mundo musulmán ejerce una enorme presión sobre los gobiernos desde sus bases sociales e un momento especialmente crítico en la zona. Gobiernos como el egipcio han tenido que lidiar con el conflicto que les supone mantenerse al lado de los Estados Unidos con Trump al frente. Es difícil justificar la nueva actitud norteamericana ante unas poblaciones que odian a Israel, principal beneficiario de la medida de Trump.
Con el traslado, Trump ha destruido el status quo. Y eso era lo que permitía que el antiamericanismo latente no fuera a más. La gira realizada hace unos meses sería prácticamente imposible hoy, con un mundo lleno de manifestaciones contra los Estados Unidos e Israel. El más perjudicado será este último que puede ver roto los acuerdo tácitos de no beligerancia en su contra que implicaban, indirectamente, los apoyos norteamericanos. Ahora eso es más complicado pues el traslado de una embajada aumenta el peligro global —como se ha visto con el aumento de la violencia— para Israel. El movimiento norteamericano de la embajada es realmente una derrota de Estados Unidos e Israel. Países que han dado la cara por este último han dejado de hacerlo. Desventajas del unilateralismo de Trump. Ya no es líder de nadie,
Si una cosa hemos aprendido en un año de Trump es que no se pueden ignorar sus palabras. Ningún país se puede retractar bajo pena de ser tildado de marioneta sobornada de los Estados Unidos. Las ayudas pueden salir de otros lugares, pero la imagen de los gobiernos ante sus propios ciudadanos no puede restituirse fácilmente. Y eso se traduce en inestabilidad interior, en movimientos críticos de diverso orden. En un momento sensible con la diseminación de los terroristas yihadistas, Trump les ha dado nuevos objetivos y justificaciones y ha deslegitimado a los gobiernos, que se ven presionados para que aumenten críticas y condenas contra los Estados Unidos.


Ahora Donald Trump amenaza con recortarles las "ayudas", convertidos en sobornos si implican compra de voluntades políticas. Las consecuencias son malas para todos en la medida en que deshacen un equilibrio que permitía algo de tranquilidad en medio del caos. Son malas para Estados Unidos, que además de ser condenado por todos y quedarse solo, impone unas condiciones a las ayudas que ningún país soberano puede aceptar. Son malas para sus aliados, que se ven forzados a mantener una política que no parezca que sus gobiernos son meros comparsas de los Estados Unidos. Es mala para Israel, que se ha visto aislado junto a los Estados Unidos perdiendo apoyos y simpatías para su causa.
En Egipto hay un factor añadido: las elecciones presidenciales. Los candidatos y grupos presionarán a al-Sisi para que se desmarque de Trump. Esto ya lo ha hecho al ser el país que presentó formalmente la propuesta de condena por la embajada de Jerusalén. El presidente egipcio está obligado a que ninguno de sus actos parezca estar dictado desde la Casa Blanca. Y eso ya es un conflicto.


* "US President Trump to visit Britain in February: Daily Mail" Egypt Independent 20/12/2017 http://www.egyptindependent.com/us-president-trump-to-visit-britain-in-february-daily-mail/
* "Trump threatens to cut aid to UN members over Jerusalem vote" Ahram Online 20/17/2017 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/2/8/285746/World/Region/Trump-threatens-to-cut-aid-to-UN-members-over-Jeru.aspx

** "Trump a los países de la ONU: “Toman nuestro dinero y luego votan en nuestra contra”" El País 20/12/2017 https://elpais.com/internacional/2017/12/20/estados_unidos/1513796002_536422.html

viernes, 8 de diciembre de 2017

Promesas que nunca deben hacerse

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Lo que era previsible para todo el mundo ha acabado ocurriendo. La decisión unilateral de Trump de traslado de la embajada norteamericana de Tel Aviv a Jerusalén ha tenido la crítica de todo el mundo, menos de Israel. En su narcisismo, Trump lo ve como un paso hacia la "paz". Como decíamos, la opinión en contra le resulta más atractiva para su ego, que se ve reforzado llevando la contraria.
Rex Tillerson, el Secretario de Estado, ha dado una explicación sencilla: "The president is simply carrying out the will of the American people". Así lo recoge Ahram Online. Se eleva así la "voluntad" de un "pueblo" a un carácter absoluto y universal despreciando lo que debe ser la norma más allá de las propias fronteras, la negociación y el acuerdo, y sobre todo el sentido común para evitar males mayores.
La explicación de Tillerson es sencilla, pero no es más que el enmascaramiento retórico de lo que los demás explican en clave interna de promesa electoral. El hecho de que Trump llevara en su programa algo como el traslado de la embajada tampoco debe ser motivo para que esto se haga sin contar con el respaldo de los demás países pues afecta a todos con sus acciones.

Actuando de esta manera, Trump ha cambiado el "América First" por el "solo América", es decir el unilateralismo, con lo que la situación se ve abocada precisamente al fracaso. Estados Unidos no logra ningún beneficio. De hecho, se ha puesto en contra a la mayor parte de la opinión pública de todo el mundo y el rechazo de los gobiernos, incluso de los que suelen ser tibios en estas cosas.
Son demasiadas cosas en las que los Estados Unidos se está buscando el rechazo internacional, del cambio climático a la cuestión de Oriente Medio. Su visita a la zona, que él vendió como un "éxito" llevó a la mayor crisis en muchos años, en la que se sigue estando.
Si avanzar cuesta mucho, en cambio retroceder puede ser cosa de instantes, como se puede comprobar con la situación actual. El hombre que llegó a la presidencia sin saber qué diferencia había entre Hamás y Hezbollah muestra que su ignorancia, pese a la promesa de aprender cuando llegara la ocasión, ha ido creciendo hasta límites infinitos. Trump quiere pasar a la Historia como lo contrario de lo que los datos confirman: es el peor presidente de los Estados Unidos. El problema es que sus acciones no las padecen solo los norteamericanos, sino la mayor parte de la humanidad que teme ya cualquier movimiento que haga. Y en cualquier sentido.


La llegada al poder de Donald Trump, contra todo pronóstico, conlleva el cumplimiento de unas promesas electorales propias del que no piensa ganar. El hecho de que el cambio de sede, realizado en 1995, no se hubiera realizado hasta el momento, tiene un sentido precisamente de negociación, que ahora se ha dilapidado al querer hacerlo efectivo. Que diga que es el camino hacia la paz es un enorme sarcasmo.
Ahram Online nos cuenta que el Sindicato de Periodistas ha condenado el movimiento de la embajada y se han concentrado en las escalinatas del edificio: «The protesters chanted: "Generation after generation, we consider you an enemy, Israel,” and "Jerusalem is Arab."»** Por su parte, el sindicato cienmatográfico ha llamado al boicoteo de las películas norteamericanas, un nuevo paso. Cada uno llama a una forma de protesta frente a lo que consideran una afrenta.
Egipto es un escenario clave por la apuesta que hizo en favor de Trump, presentándolo como una amistad personal, con bombos mutuos. Ahora esas imágenes de proximidad se vuelven en contra del presidente, en pleno proceso de preparación de unas elecciones. Eso le obligará a desmarcarse directamente de las acciones de Trump.


Era cuestión de tiempo que algo así ocurriera, que se produjera un punto ante el que Egipto no podría seguir hablando del "amigo Trump" por ser contraproducente. Sin embargo, si repasamos, más allá de la retórica, lo que ha recibido Egipto de Estados Unidos han sino muchos desaires, empezando por la condena de los comités de Derechos Humanos ("¡Descorazonador!", dijo Lindsay Graham, su presidente) y los recortes en ayudas. Mientras Trump pasaba la mano por el hombro a Abdel Fattah al-Sisi, con la otra le creaba problemas, dejando que otros asumieran la responsabilidad del enfrentamiento o la sanción. Trump se maneja bien en esa situación, especialmente cuando estaba al principio de su lanzamiento político y necesitaba fotos internacionales.
Cuando Egipto jaleaba la victoria de Trump y se jactaba de ser los primeros en felicitar al nuevo presidente advertimos que a Trump le importaba un bledo Egipto, como tantas otras cosas. La violenta reacción contra Obama y Clinton llevó al autoengaño de creer que con Trump iba a mejorar todo, aunque no se supiera qué era ese "todo".


Egipto está entre los solicitantes de la reunión del Consejo de Seguridad. No puede ser de otra manera, pues es necesario deshacerse rápidamente de los lazos demasiado fraternales anteriores. A ello ayudará, de nuevo, la visita de Vladimir Putin el próximo lunes. Putin llega siempre en el momento justo.
Una vez más, Putin no tiene nada que hacer más que sentarse a esperar que le entren las presas que huyen de Trump. Ha conseguido que nadie pueda ser su aliado declarado en la zona, lo que llevará a conflictos internos graves al acusar de "sionista" a todo el que no se manifiesten no ya contra Israel, sino contra los Estados Unidos directamente. Ha lanzado gasolina al fuego del extremismo y del terrorismo una vez más. Es la justificación que necesitan. Mientras intentan controlar los discursos radicales, Trump los intensifica.
Hoy hay medio mundo lanzado a las calles por una promesa electoral que nunca se debía haber puesto sobre la mesa. No es buen político quien cumple las promesas, sino quien promete lo justo, lo que se puede cumplir en beneficio de todos. 
Una vez más, Trump trae el caos y aumenta el riesgo para todos.



* "On Jerusalem, Trump obeys will of US people: Tillerson" Ahram Online 7/12/2017 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/2/8/282961/World/Region/On-Jerusalem,-Trump-obeys-will-of-US-people-Tiller.aspx

** "Dozens protest at Egypt's Journalists' Syndicate against Trump's decision to move US embassy to Jerusalem" Ahram Online 7/12/2017 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/282958/Egypt/Politics-/Dozens-protest-at-Egypts-Journalists-Syndicate-aga.aspx



miércoles, 6 de diciembre de 2017

Error capital

Joaquín Mª Aguirre (UCM)
Las advertencias a Donald Trump sobre lo que puede ocurrir en el caso más que probable de que se realice su intención de trasladar la embajada norteamericana en Israel a Jerusalén van aumentando en número e importancia.
Para los enemigos de Estados Unidos es una excusa más para seguir siéndolo. El problema real se plantea para aquellos que son aliados o se presentan como amigos, que quedan en evidencia si no rompen esa amistad que se puede volver contra ellos y ser aprovechada por sus rivales locales.
Este es el caso de Egipto y en especial del presidente Abdel Fattah Al-Sisi que jugó la baza de la "amistad personal", llamado por Trump el "fantastic guy", relación que su enemigos usarán contra él. Por eso, el estatal Ahram Online se ha apresurado a dar cuenta de la llamada a Trump. Lo ha hecho con el titular "Legal status of Jerusalem should be maintained, Sisi tells Trump in phone call" y señala en el artículo:

Egyptian President Abdel-Fattah El-Sisi emphasised Egypt's "firm position" that Jerusalem should maintain its legal status in a phone call with US President Donald Trump on Tuesday, following the latter's announcement that the US would move its embassy from Tel Aviv to Jerusalem.
El-Sisi stressed the importance of "maintaining the legal status of Jerusalem within the framework of international rules and relevant UN resolutions," the presidential office said in a statement.
The Egyptian president urged against "complicating the situation in the region by introducing measures that would undermine chances for peace in the Middle East."*


Otros muchos países mantienen la misma posición, advirtiendo a Estados Unidos de las consecuencias que puede tener. Es algo evidente, que solo traerá complicaciones en un momento especialmente conflictivo. Pero ¿qué es todo eso para Donald Trump? ¿Le importa? Al Gran Confundidor estas cuestiones puede que hasta le diviertan. Es en el caos donde él disfruta pues es su terreno. En una semana en la que se ha aprobado la reforma de impuestos y el los altos tribunales han pasado sus prohibiciones de entra en los Estados Unidos, Trump se siente eufórico. ¿Qué problema hay?
El problema se plantea a los que se definieron como amigos de Trump, que necesitan hacer equilibrios constantes para poder sortear los efectos de su "amistad". El presidente que más ha usado la imagen de Trump ha sido, sin duda, al-Sisi. Los egipcios presumían de ser los primeros en felicitarle por su llegada a la presidencia y celebraron la salida de Obama, al que consideraban un enemigo. Con Trump todo iba a cambiar. Y eso es cierto, pero no que se redujera el caos que se fue produciendo con las caídas de los dictadores. La desestabilización ya no es una amenaza sino un hecho cuyos efectos trae nuevos problemas desestabilizadores. Donde parece que algo se puede arreglar, un giro hace que se vuelva al caos.


Y ahora la embajada norteamericana quiere trasladarse a Jerusalén, lo que se entiende como una provocación al mundo musulmán. Lejos queda la danza del sable con los saudíes, las manos juntas con los aliados. Trump solo es aliado de sí mismo. La psique de Trump solo mide los efectos que puedan tener las decisiones sobre él y evita la consideración de los efectos sistémicos.
En este momento la noticia resaltada en The New York Times lleva el titular "U.S. to Recognize Jerusalem as Israel’s Capital, Trump Says, Alarming Middle East Leaders". Podemos leer:

President Trump plans to recognize Jerusalem as the capital of Israel and move the American Embassy there, upending nearly seven decades of American foreign policy and potentially destroying his efforts to broker peace between Israel and the Palestinians.
Mr. Trump’s decision, a high-risk foray into the thicket of the Middle East, was driven not by diplomatic calculations but by a campaign promise. He appealed to evangelicals and ardently pro-Israel American Jews in 2016 by vowing to move the embassy, and advisers said on Tuesday he was determined to make good on his word.
But the president, faced with a deadline of this past Monday to make that decision, still plans to sign a national security waiver to keep the embassy in Tel Aviv for an additional six months, even as he set in motion a plan to move it to Jerusalem. Officials said the process would take several years.
More significantly, Mr. Trump is to announce his formal recognition of Jerusalem as the Israeli capital in a formal speech at the White House on Wednesday, when he will become the first American president to take that step since the founding of Israel in 1948.**


La medida tiene un alcance enorme. Para Trump es la medida del desafío. En su mentalidad es este tipo de sucesos de alto riesgo con los que pretende alcanza gloria e Historia. ¿Qué mejor decisión que aquella que nadie se atrevió a tomar? El ego de Trump se expande más allá de su cuerpo con situaciones así. Una línea más en la Historia.
El problema es que tras esas líneas irán otras muchas de los destrozos causados. Los que quieran complicarle la vida tienen la ocasión de ganar prestigio castigando al "infiel" y a sus intereses. Ya están convocando "días de la ira". Todo eso no le importa demasiado. Es otra muestra más del caos de la política exterior norteamericana y, en especial, del papel que le queda a Tillerson, al límite constante de la dimisión.
The New York Times recoge algunas importantes reacciones:

“Moving the U.S. embassy is a dangerous step that provokes the feelings of Muslims around the world,” King Salman of Saudi Arabia told Mr. Trump in their call, according to Saudi state television.
Late on Tuesday, Palestinian national and Islamic groups issued a joint statement calling for three days of “popular anger” to protest Mr. Trump’s move, beginning on Wednesday throughout the Palestinian territories and in demonstrations at United States embassies and consulates around the world.
Fearing attacks, the American consulate in Jerusalem barred employees and family members from going to the Old City or the West Bank, while the State Department urged embassies around the world to tighten their security.**

En el incendiado castillo de naipes que es Oriente Medio, Trump arroja más gasolina para conseguir el estallido final en un momento de máxima tensión en la zona, con Yemen, el Sinaí egipcio, Líbano, Libia, entre otros, en máxima tensión.


Lo malo es que son muchos inocentes los que pueden pagar el favor electoral que Trump está devolviendo a los grupos sionistas y de cristianos evangelistas radicales que les apoyan. Puede que sean los más débiles, los más desprotegidos, quienes paguen las bravuconadas de Donald Trump.

“King Abdullah stressed that the adoption of this resolution will have serious implications for security and stability in the Middle East, and will undermine the efforts of the American administration to resume the peace process and fuel the feelings of Muslims and Christians,” the statement said.**

En Egipto, por ejemplo, las autoridades de los cristianos coptos se han puesto inmediatamente del lado de los palestinos temiéndose lo peor, es decir, que se produzca un recrudecimiento de la violencia contra ellos. Los radicales no necesitan muchas excusas para hacerlo. La furia se desahoga siempre en los más cercanos.
Junto a las advertencias de la Universidad de Al-Azhar sobre las consecuencias del traslado de la embajada, los coptos se manifiestan claramente en contra del reconocimiento norteamericano de Jerusalén como la capital:

The spokesman of Egypt's Coptic Orthodox Church warned in a statement on Wednesday of "dangerous consequences" of the proposed shift as world leaders awaited the announcement from the White House.
"The expected move contradicts international legitimacy and resolutions on Jerusalem," the statement on Wednesday added.
The church also called for maintaining the legal status of Jerusalem within the framework of international law and relevant UN resolutions.
The Egyptian Coptic Orthodox Church administers seven Coptic churches in Jerusalem which minister to more than 10,000 Coptic Orthodox Christian Palestinians, according to figures from The Palestinian Information Center.
The Coptic Church affirmed its support for the peace process between Palestinians and Israelis, calling for negotiations to achieve a just resolution that preserves the historic status of the city.***


Cada voz que se eleva para hablar del disparate, es ignorada por Trump y probablemente le reafirme en su decisión. La megalomanía del presidente norteamericano hace que se adentre en los conflictos existentes como si fueran una demostración de su poder, un reto ante el que los demás han fracasado. Su filosofía del "éxito" es ajena a cualquier sentido de la Historia y de sus nudos. Trump no es un político, mucho menos un estadista. Es un presidente de un consejo de administración al frente de una empresa, llamada Estados Unidos. La ruina o el peligro de otros no es su problema. Su agresividad es la del que amenaza con desenfundar más rápido.


La Unión Europea le ha advertido igualmente de que no son decisiones unilaterales. Pero para Trump solo existe un lado. Mientras Trump se aprovecha de su situación de aislamiento geográfico, cuyo único flanco abierto es la frontera mejicana en la que quiere construir su muro, los conflictos que sacuden un mundo conectado crean enormes dramas humanitarios y crisis políticas por la migración de los que huyen de la violencia y de pobreza que genera. Trump no solo provoca estas reacciones sino que esas situaciones están provocando la radicalización de los nacionalismos y populismos frente a una inmigración que se acumula en fronteras, desbordando cualquier previsión. Trump aviva los conflictos en los países y luego los añada a su lista de prohibiciones de entrada en el país. La historia le recordará, sin duda. Quizá no como él se imagina, pero le recordará.
Estados Unidos ha conseguido quedarse solo en el mundo, ya sea en un aspecto o en otro. El "America First" suena ridículo pues se ha reducido cualquier espacio de colaboración. Estados Unidos solo es líder de sí mismo.


* "Legal status of Jerusalem should be maintained, Sisi tells Trump in phone call" Ahram Online 5/12/2017 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/282797/Egypt/Politics-/Legal-status-of-Jerusalem-should-be-maintained,-Si.aspx
** "U.S. to Recognize Jerusalem as Israel’s Capital, Trump Says, Alarming Middle East Leaders" The New York Times 5/12/2017 https://www.nytimes.com/2017/12/05/world/middleeast/american-embassy-israel-trump-move.html
*** "Egypt's Coptic Church, Al-Azhar warn of dangerous consequences of US recognizing Jerusalem as Israel capital" Ahram Online 6/12/2017 http://english.ahram.org.eg/NewsContent/1/64/282814/Egypt/Politics-/Egypts-Coptic-Church,-AlAzhar-warn-of-dangerous-co.aspx